la conjunción actual entre capitalismo, guerra y espectáculo está disolviendo la inteligibilidad de las estrategias


Gopal Balakrishnan hace un interesante estudio basado en el libro Afflicted powers, del grupo Retort. Link a New Left Review http://www.universidadnomada.net/spip.php?article99
Del extenso artículo de Balakrishnan sugerimos este párrafo en el que se refiere al modo en que el grupo Retort explica las relaciones entre el Estado, la guerra y el espectáculo:

CITA: Pero aunque la identidad entre los
objetivos israelíes y estadounidenses en la región comenzara a menguar
desde principios de la década de 1980, el compromiso de Washington con
Jerusalén se ha ido haciendo cada vez más incondicional.
La explicación que ofrece Afflicted Powers de esta anomalía sortea con
habilidad la que a menudo se presenta como explicación más obvia: la
influencia en Estados Unidos del lobby israelí, reforzada por una creciente
alianza con la derecha cristiana. Sin llegar a negarla, Retort afirma que se
debe situar en la lógica de los medios de comunicación, ya que a su entender
es menos el propio Israel que el Israel transfigurado en tótem ideológico
de la identidad estadounidense por la magia del espectáculo, lo que
se ha convertido en la cola que mueve al perro. El problema está justamente
en lo que constituye el pays idéal del sionismo en ese imaginario. Retort
argumenta que aunque «los Estados modernos tardan a menudo más que
otros sectores de las sociedades que gobiernan en caer presa de las ilusiones
y compulsiones espectaculares», una vez que fijan una imagen mitológica
de su identidad suelen resultar incapaces de proceder a una evaluación
más fría de sus intereses12

CRITICA a lo anterior, en el mismo artículo de Balakrishnan :

Aunque sugerente, su presentación sigue
cautiva de las pantallas de televisión cuyos efectos tratan de desvelar, como
si la única perspectiva posible de las dimensiones ideológicas de ese conflicto
fuera la que se obtiene desde el sofá. El molde ideológico de las relaciones
entre Estados Unidos e Israel no se puede reducir absolutamente a
las imágenes superficiales de los ciudadanos acosados y los bravos soldados
que se enfrentan a los terroristas, sin que se descubra más que ocasionalmente
alguna manzana podrida en medio de tanto heroísmo cotidiano.
Hay algo más en el desarrollo lógico que determina tal imagen

CONCLUSION
Y sobre este apartado concluye Balakrishnan lo siguiente:

En opinión de los autores de Afflicted Powers, la primacía de Israel como
espectáculo está llegando a su fin. Las viejas imágenes de Israel como cabeza
de puente progresista de Occidente, afirman, han dado paso durante los
últimos veinte años al paisaje familiar de una zona colonial desastrosa. Esta
afirmación parece más un autoconsuelo –¿bastante desesperado?– que una
descripción sobria de la imagen prevaleciente de Israel como la «única democracia
de Oriente Próximo» y el apoyo público inconmovible que suscita,
tanto en Europa como en Estados Unidos. Pero aunque su legitimidad internacional
se viera devaluada –algo que desmienten todas las pruebas diplomáticas,
desde París hasta Karachi y Pekín–, ¿qué consecuencias tendría ello
para la futura trayectoria política del sionismo? Ahí Retort se niega a contemplar
lo que podría ser un corolario molesto de su tesis más general sobre la
guerra y el espectáculo, ya que Israel es quizá el único Estado del mundo
que se aproxima bastante a su concepción de un capitalismo militar. También
es un país donde no pocos siguen creyendo que otra guerra regional podría
proporcionarles la mejor posibilidad, concebida ésta en sentido mesiánico.

CAMBIOS SOCIALES Y POLITICOS DERIVADOS DEL ESPECTACULO COMO INSTRUMENTO DE CONTROL

CITA texto del artículo de Balaksrishnan

Pero aunque la mediatización de la política haya sido eficaz en el sometimiento
de la opinión pública al veredicto del mercado, al mismo tiempo ha
erigido barreras a la empresa de la construcción de imperios. Los entusiastas
actuales de Roma o de la Gran Bretaña imperial lamentan la sensibilidad
de una población que no puede aguantar unos pocos miles de bajas estadounidenses
por tan buena causa. Ahí obra una importante transformación
sociológica, probablemente irreversible, del capitalismo del baby-boom. Los
plebeyos se niegan a morir en las guerras, y los ricos se niegan a pagarlas.
El espectáculo ha dado lugar no sólo a una ciudadanía débil en la base, sino
también a una inteligencia deficiente en la cumbre. Observando el creciente
caos en el Iraq ocupado, no es difícil concluir que el intento de la
Administración republicana de aplicar una gran estrategia ha embarrancado.
«La dimensión del espectáculo nunca había interferido antes tan palpable e
insistentemente en la cuestión de mantener en orden las propias satrapías

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s