Filosofía, Materialismo filosófico y Literatura. Tesis de Jesús Maestro


Uno de los más interesantes, rigurosos y serios análisis que conozco sobre literatura y crítica literaria, desde un enfoque crítico filosófico lo encontré en este artículo del profesor de la Universidad de Vigo (España) , Jesús González Maestro

Ver en el enlace siguiente http://www.academiaeditorial.com/web/wp-content/uploads/2011/04/HX-065-El-Materialismo-Filosofico-y-la-teoria-literaria-contemporanea.pdf

FRAGMENTO
2. La ciencia de la literatura frente a la ideología del intérprete de la literatura
El conocimiento ideológico de los hechos tiene muy poco que ver con el conocimiento filosófico de esos hechos, y casi nada que ver con el conocimiento científico de
los mismos hechos. En el marco de la llamada posmodernidad se ha desarrollado una
serie de “teorías literarias”, que se dan por supuestas como tales, y que en realidad funcionan como discursos ideológicos, cuyos presupuestos son creencias o ideales morales,
y cuyos procedimientos no son científicos sino sofísticos. No pueden aceptarse, pues,
como teorías literarias, sino como ideologías que un intérprete vierte sobre la literatura
y sus posibilidades de interpretación, es decir, como discursos sofistas que utilizan a la
literatura, o en un sentido general a cualquier tipo de discurso humano —ya que en muchos casos no disponen ni manejan ningún concepto o idea consistente de lo que la literatura es—, para justificar su posición moral o ideológica en el mundo. No hacen crítica, sino ideología. Hablan para sus adeptos, para sus clientes, no para los críticos, no
para miembros ajenos a su causa. La interpretación no es para ellos un conocimiento,
sino una droga, un narcótico, un opiáceo. Así, por ejemplo, puede entenderse que cosas,
o simplemente palabras —dada la indefinición con que se manejan y exponen—, como
identidad, memoria, cultura, género, pueblo…, sean parte esencial del opio de la crítica
posmoderna. La posmodernidad ha convertido a estas cosas en cuestión de opinión, de
sentimientos, de política, etc., no de racionalismo científico y crítico, sino de sofística
pseudo-científica y acrítica. En virtud de esa sofística degenerativa, la interpretación de
pseudo-literaturas se convierte en análisis ideológico de doctrinas ya dadas, en rapsodias
doxográficas inofensivas, o en teologías moralmente amaneradas, cuya función, de
hecho, se reduce a suministrar criterios de selección para el reclutamiento de nuevos
ideólogos orientados a la reproducción del gremio y del autismo gremial. La Identidad,
tal como la plantean los lenguajes posmodernos, es un mito. En modo alguno ni esos
pseudo-filósofos ni esos pseudo-científicos de la Identidad ofrecen sistemas racionales
de interpretación destinados a la solución material de problemas reales, pues lo que exponen son falsos problemas (sofística), que exigen soluciones también falsas

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