Contra la oligarquía amafiada de partidos que hay en España(partitocracia), hay que abrir un periodo de Libertad Constituyente que cambie el Estado putrefacto que nos somete al interés de la oligarquía política dominada por los líderes de los partidos anti democráticos.

Ruben Gisbert

El abogado, activista social y ‘youtuber’ Rubén Gisbert.POLÍTICA

Rubén Gisbert: «Vivimos en un sistema político que es un residuo del fascismo»

21/05/2020 20:16 AUTOR :  por Paco Núñez Comparte este artículo:

FUENTE https://ellibre.es

Rubén Gisbert is The Man. Este licenciado en Derecho por la Complutense de Madrid, y discípulo de Antonio García Trevijano, lidera un movimiento social que cristalizará próximamente en una asociación civil que luchará con denuedo por cambiar el sistema de partidos en España

En esta primera parte de la entrevista con EL LIBRE, este joven activista revolucionario de 30 años de edad arremete con fuerza contra el Gobierno y explica de forma didáctica el futuro esperanzador de nuestro país en materia política, que pasa por la destrucción de la partitocracia.

-¿Cree usted que toda esta tragedia servirá verdaderamente para cambiar las cosas?

-La polarización ideológica y la fractura social son el sustento de la partidocracia desde su fundación, en 1978. Ahora, para sobrevivir, los neopartidos tienen que seguir alimentando, con más esfuerzo si cabe, esta fractura social. Por eso, están haciendo una acentuación en la polarización ideológica. También porque hay más competencia entre los partidos que se llaman a sí mismos de izquierdas o de derechas, que realmente no lo son (todos son socialdemócratas). Entonces, tienen que ser más agresivos a la hora de polarizar la sociedad y aprovecharse de esa fractura social que han creado ellos.

-¿Dónde está el resorte que pueda lanzar a la sociedad española a las calles para clamar esa transformación del sistema?

El cambio social vendrá por la solución que aportemos, que sea una antítesis a esa maquinaria de la que vive el Estado de partidos. Y esa solución solo puede venir desde un mensaje de unidad en el que sea indiferente la ideología, credo o religión de cada español y que todos estemos unidos bajo una misma bandera: la de conseguir la democracia formal. El español medio tiene que ver que la causa de sus males no es de ningún partido sino del régimen que tenemos, porque el empobrecimiento y la inoperancia de la que hace gala el Estado de partidos a la hora de gestionar la pandemia es característico de este sistema. Los políticos se centran, en primer término y en último, en conservar su puesto, porque es su medio de vida. Lo dijo recientemente Manuel Castells, actual ministro de Universidades.https://www.youtube.com/embed/F6K6ub3qVdQ?start=117&feature=oembed

-¿Qué solución ofrece el movimiento que usted lidera?

-Solo hay una manera de hacer que los políticos que se preocupan por su cargo actúen en beneficio de la sociedad: que estén sujetos a los intereses del distrito electoral que lo elige. Solo así se puede garantizar que el político, para mantener su cargo, tenga que atender obligatoriamente a los intereses que le exige su distrito electoral. Si su distrito vive del turismo, ese diputado tendrá que preocuparse de las medidas que afectan a ese sector. Si es un distrito de trabajadores, tendrá que preocuparse de las medidas sociales y de las ayudas a los trabajadores.

-¿Por qué en España se nos llena la boca de hablar de democracia si no tenemos esa democracia real?

-España no es un régimen representativo ni democrático. Es un Estado de partidos, definido en su día por el presidente del Tribunal Constitucional de Alemania, Gerhard Leibholz. El Estado de partidos trabaja para que los españoles elijamos a nuestros políticos de acuerdo con un principio de identificación. Pero en cuanto a estructura de poder, no hay ningún tipo de feed back ni reciprocidad entre el gobernante y el gobernado. En cambio, con la representación uninominal sí hay un feed back directo entre el diputado y su distrito. Esto sucede en Francia, Inglaterra y Estados Unidos. En el Parlamento inglés, cada diputado tiene que ir a defender los intereses políticos de su distrito electoral independientemente de la ideología de su partido.

–¿Estados Unidos sería un buen ejemplo?

-Un diputado de Virginia, sea republicano o demócrata, nunca podrá apoyar una ley en contra del tabaco, porque Virginia vive, en gran parte, del tabaco. Si vota esa ley, lo echan. Es el distrito electoral, la comunidad, la vecindad, la que tiene el control de lo que tienen que hacer los políticos. Y así se hacen las leyes, atendiendo a las necesidades sociales.https://www.youtube.com/embed/YOJMmRp_QO0?feature=oembed

-En Inglaterra, cualquier ciudadano tiene hilo directo con el diputado de su distrito, ¿no es así?

-Efectivamente. Hay un diálogo directo, constante y permanente entre las necesidades del pueblo y el cargo electo, que tiene esa función. Aquí no existe esa función.

-¿Por qué tenemos que mantener a tantos diputados? ¿Es totalmente necesario para el buen gobierno de nuestro país?

-En España, si se suprimieran los diputados, no cambiaría nada, porque los que tienen la hegemonía para hacer la ley, hacer gobierno y nombrar a los jueces son los jefes de cada partido, que pactan entre ellos o bien tienen mayoría absoluta, como hemos visto en los años 80 y 90. Por eso, lo que hay en España se llama Estado de partidos o partitocracia. Lo que yo quiero es una democracia, que significa el poder del pueblo.

-¿Es el bipartidismo un mal endémico?

-No tiene por qué serlo. En Estados Unidos hay bipartidismo (demócratas versus republicanos), pero, al haber un principio representativo y elecciones separadas entre el presidente y los miembros de la Cámara de representantes, el Congreso, los partidos son lo que tienen que ser y lo que nacieron para ser: asociaciones civiles. El gran problema que tenemos en España, y en la gran mayoría de Europa, es que vivimos en un sistema que es un residuo del totalitarismo y del fascismo: partidos estatales y sindicatos estatales, pagados por el Estado. Eso es una antítesis. ¿Cómo un partido que tiene que defender los intereses de la sociedad civil va a ser pagado por el Estado? Los partidos tienen que ser instrumentos, no un fin en sí mismo.

-¿Está la gente suficientemente hastiada con esta pandemia pata que haya una verdadera revolución?

-El español medio es muy pesimista y está muy anquilosado en este sistema. Pero se van a dar una serie de circunstancias económicas, de fractura social, de empobrecimiento masivo de los españoles, que van a provocar un descontento y un descrédito muy grande hacia el sistema. Y, los que nos hemos estado preparando políticamente para esto, tenemos la responsabilidad de no hacer un discurso catastrofista sino ofrecer una solución, una alternativa, un mensaje de unidad y esperanza para salir del hoyo en el cual nos ha metido este Estado de partidos.https://www.youtube.com/embed/Z8mjuL3hjG0?start=765&feature=oembed

-¿Cree que los medios de comunicación, en líneas generales, tienen demasiados intereses creados como para ejercer un periodismo libre?

-Por supuesto. Tenemos suerte de tener las redes sociales. Primero, porque la gente intuye que, en los medios de comunicación habituales, que están comprados por el Estado, no encuentran respuestas ni debate ni pensamiento ninguno. Son contenidos vacíos. Gracias a internet, existe la posibilidad de cambio. Porque el Estado ya tiene un control absoluto de todos los medios. En las redes lo está intentando, como dijo el ministro Castells. El paso 1 es que los españoles difundamos los aspectos básicos por los cuales no tenemos una democracia y cómo esto repercute directamente en la pobreza y en la miseria absoluta en la que nos estamos viendo hundidos.

-¿Hay demasiados estómagos agradecidos como para echar abajo la partitocracia?

-El Estado de partidos está preocupado, ante todo, de conservar la estructura institucional del régimen que supone, en duplicidades administrativas y en cargos puestos a dedo (2 millones de personas), un gasto superfluo de 100.000 millones de euros anuales, el 10% del PIB. En época de bonanza, nadie se mueve, pero ahora, que hay muchos españoles que tienen que ir al Banco de Alimentos y que no les pagan los ERTE y que el Gobierno no quiere recortar en el gasto político, se va a propiciar que la gente vea la corrupción institucional existente.

-Para que se vote una nueva Constitución, ¿cuáles son los pasos a seguir?

-Haría falta una manifestación masiva y una abstención voluntaria, en las próximas elecciones, de más del 50%. Eso desligitima al régimen y le deja únicamente con la ley. En el momento en el que haya manifestaciones para provocar un periodo de libertad constituyente, si hubiera cargas policiales, el Estado perdería su legitimidad. Ese es el camino.

-¿Se postularía usted como candidato al nuevo Gobierno?

-Yo no persigo entrar en el Estado, no me interesa. A mí lo que me interesa es vivir en libertad y en una democracia. Para eso, solo necesitamos la abstención masiva, la movilización civil y la apertura de un proceso de libertad constituyente que no es ninguna tragedia. Se mantendrían las funciones básicas del Estado (sanidad, educación, limpieza, seguridad…) mientras, durante un año, habría un periodo de libertad de información como nunca en la Historia de España, en el que se podrían enseñar las diferentes opciones: monarquía presidencialista o república constitucional, principalmente. Y que los españoles elijan.

SEGUNDA PARTE DE LA ENTREVISTA:

Gisbert 02

El jurista y politólogo valenciano Rubén Gisbert.POLÍTICA

Gisbert: «Hay que plantar cara a este Estado que nos divide socialmente»

22/05/2020 22:27  por Paco Núñez Comparte este artículo:

En esta segunda y última parte de la entrevista con EL LIBRE, el jurista Rubén Gisbert analiza qué podría pasar con la Corona en un futuro sin Estado de partidos, repasa los sistemas políticos de Francia y Alemania y propugna la supresión del Tribunal Constitucional

Tiene un canal en YouTube con más de 45.000 suscriptores que se denomina La guarida del zorro, en el que da rienda suelta a todos sus postulados de una manera fresca, amena y documentada. El valenciano Rubén Gisbert, jurista y politólogo revolucionario de 30 años de edad y adalid del movimiento por una democracia formal, desgrana qué futuro le espera al rey Felipe VI en una posible nueva realidad de libertad política.

-Si se acaba la partitocracia en España y el pueblo elige la república constitucional como sistema de Gobierno, adiós al rey, ¿no?

-Por supuesto. Cuando Don Juan, el abuelo de Felipe VI, recibe la notificación, el 16 de julio de 1969, de que quieren nombrar rey a Juan Carlos (su hijo), no acepta y le escribe una carta, redactada por Antonio García Trevijano, a su hijo diciéndole que es «una monarquía sin honor», haciendo la analogía de Montesquieu en El espíritu de las leyes: «Una monarquía sin honor es como una república sin virtud», porque la república se debe estructurar en la virtud de la ley y en la separación de poderes. Y la monarquía se debe fundamentar en la honorabilidad del monarca. Por eso, don Juan apoyó la junta democrática, sabiendo que, si él iba a ser rey, solo podía serlo bajo la elección de los españoles. Entonces, si el rey Felipe VI quiere seguir siendo rey, tendrá que someterse a la decisión de los españoles.

-¿Funciona bien el sistema político en Francia? Porque el conflicto de la inmigración amenaza con fracturar la sociedad desde hace tiempo…

-La sociedad francesa es una comunidad muy reivindicativa y muy activa a la hora de reivindicar derechos sociales desde antes de la Revolución Francesa. Y es lógico que esté en su ADN y en su aspecto sociológico intrínseco la movilización ante cualquier vulneración de un derecho fundamental. Pero, ¿qué sucede? Que los franceses saben que las movilizaciones civiles no son como aquí, que hubo una huelga general en tiempos de Felipe González y no pasó absolutamente nada. En Francia esto es impensable, porque existe el principio representativo y los políticos están sujetos al mandato imperativo y a la elección de su distrito electoral.

La Asamblea Nacional de Francia.

-¿Sería el modelo a seguir?

-Yo no propugno un modelo como el francés, la Quinta República, porque es una semidemocracia, no es plena. Sí que hay un régimen representativo (De Gaulle introdujo la doble vuelta inteligentemente para garantizar la mayoría absoluta en la elección del representante), pero no hay separación de poderes. El Ejecutivo, aunque los miembros de la Asamblea Nacional son elegidos separadamente, no tiene la potestad ni la facultad autónoma para nombrar sin la autorización del Parlamento. Y eso va en contra de la separación de poderes, lo decía Montesquieu: «Elegidme un colegio legislativo para hacer el Ejecutivo y habéis acabado con la libertad política».

-Alemania tampoco es un buen ejemplo a seguir…

-Claro que no. Alemania es un sistema mixto, partitocrático. Además, la realidad sustantiva y sustancial de la nación alemana no tiene nada que ver con la española, porque España es una nación, como Francia, Inglaterra o Portugal, que se caracteriza y se configura mucho antes. En cambio, la nación alemana es de muy reciente configuración, es una Federación de diferentes territorios. España jamás podría ser una república federal.

«No considero que Pablo Iglesias sea una persona inteligente ni formada. Lo que pasa es que es un listillo»

-En el caso de que se pudiera instaurar una democracia formal, nuestros representantes deberían estar más preparados que los de ahora, ¿no?

-Cuando existe principio representativo y libertad política, la formación del político es absolutamente indiferente. Porque la inoperancia y la corrupción del Estado de partidos, lo que tenemos hoy en día, no tiene nada que ver con la formación, sino con la obediencia ciega a la estructura del partido y al jefe del partido. Son capaces de vender a su madre únicamente por escalar en los escalafones del partido. Ahí está el ejemplo de Manuel Castells, actual ministro de Universidades. La sofocracia o la tecnocracia es otra forma de oligarquía, es un sistema tan antidemocrático como el Estado de partidos. Los candidatos del futuro sistema uninominal tienen que tener la asertividad política de conocer cuáles son los intereses de su distrito electoral y ser honestos, no corruptibles. Y eso depende de las capacidades personales de cada persona, no de la formación académica. Hace poco, una señorita, cajera de un supermercado con dos hijos, ocupó el escaño de Massachusetts por sensibilidad política, porque supo vehicular cuáles eran las necesidades de su distrito y fue elegida congresista.

-¿Habría un límite de candidatos por distrito?

-Hay distritos en Estados Unidos en los que se presentan cientos de personas como candidatos. Ahí entra la verdadera lucha política en el aspecto sustantivo del término. La gente va a elegir a la persona que sepa identificar mejor cuáles son los problemas de su distrito, que los sepa exponer mejor y que tenga un criterio crítico y analítico. Todo lo que realmente cuenta en política, aspectos intrínsecos de la naturaleza humana, y todo lo que ahora es suprimido y denostado en el Estado de partidos. Porque en España, el que entra dentro de un partido intentando ser honesto, es repudiado, despreciado y defenestrado del partido. Porque el Estado de partidos se basa en el escalafón y en atender únicamente a lo que dicta el jefe del partido.https://www.youtube.com/embed/LoUMaVeo0hA?feature=oembed

-Claro ejemplo de ello es Podemos…

-Efectivamente. Pablo Iglesias, para mantenerse en la cúspide, no ha dudado en quitarse de en medio de un plumazo a los que han sido sus amigos durante años. Porque eso no cuenta para él, solo cuenta la obediencia ciega a sus órdenes y a su manera de pensar para mantenerse en el poder. Esa es la partitocracia.

-¿Considera que el actual ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 es un hombre formado y preparado para gobernar?

-No considero que Pablo Iglesias sea una persona inteligente ni formada. Desde aquí le reto a un debate que sé que, por su falta de valores y de conocimiento del derecho político y constitucional, jamás me aceptará. Yo he visto algunas clases que ha dado como profesor y dan risa. Lo que pasa es que es un listillo, que es muy diferente. Sabe aprovecharse de otras personas y utilizarlas en su propio beneficio.

-Hablar de Pablo nos lleva a Pedro. Usted, que es experto en Esgrima Escénica (estudió Arte Dramático), ¿le gustaría batirse en duelo con Sánchez? ¿Tampoco le duraría ni cinco minutos?

-Pues no sé cómo andará de coordinación ni físicamente cómo está, pero agilidad mental no parece tener mucha. Y eso es capital para un combate en esgrima, en política y en la vida.

-Los tentáculos del Estado de partidos llegan a todas partes. También a la Universidad, ¿verdad?

-La endogamia y el Estado de partidos han creado que la clase intelectual española ya no responda a los aspectos de mérito y capacidad, sino a los mismos aspectos de la endogamia universitaria, de los departamentos, las cátedras…https://www.youtube.com/embed/Va3ZNh6zkHE?feature=oembed

-¿Qué papel jugarían los partidos políticos en la nueva realidad que usted va a promover con esta movilización social masiva?

-Cualquiera que quiera hacer un partido, podría hacerlo, pero no podría percibir, bajo ningún concepto, ninguna subvención estatal. Porque así se garantiza que sea una asociación civil que responda a los intereses de sus militantes y el que quiera puede presentarse como candidato. Y entonces sí defenderán la ideología de su partido y no se dejarán comprar ni por el Ibex-35 ni por la banca ni por las corporaciones mercantiles. Porque la estructura que lo sostiene son sus militantes. Por eso decimos que, en la democracia formal, la libertad política es la condición sine qua non para que una persona que se considere de derechas o de izquierdas pueda llamarse a sí misma de derechas o de izquierdas. En un Estado de partidos, donde todos piensan lo mismo y son pagados por el Estado, todos son socialdemócratas.

-¿Está calando su mensaje a través de su canal de Yotube, La guarida del zorro?

-La verdad es que sí. Cuando uno le ofrece al pueblo verdades esenciales como es la libertad de toda nación a elegir a sus políticos y hacer sus propias leyes, la gente lo entiende. No tenemos que pecar de tecnócratas, de entrar en tecnicismos, que es natural que la gente desconozca, porque el ciudadano ya tiene bastante en el día a día con mantener su pareja y su trabajo. Lo que tiene que instituirse es una separación entre los poderes para que, como dijo Madison, un poder vigile a otro poder (el Gobierno al legislativo y viceversa) y usted y yo podamos dormir tranquilos.

-A nivel judicial, también habría mucho saneamiento con este sistema de democracia real…

-Por supuesto. Yo defiendo la supresión absoluta del Tribunal Constitucional y que todos los órganos judiciales se integraran en un Consejo de Justicia, donde los políticos no tuvieran ni voz ni voto. La independencia absoluta del poder judicial. Se quedaría como órgano principal el Tribunal Supremo, como sucede en Estados Unidos, donde sus miembros serían elegidos por todos los efectivos de la carrera judicial (jueces, abogados, secretarios judiciales, funcionarios, forenses…). Y el Tribunal Constitucional, que es un órgano creado para la corrupción por Napoleón, hay que suprimirlo.

La fiscal general del Estado, Dolores Delgado.

-¿Qué pasa con el politizado Ministerio Fiscal?

-Los fiscales tienen que integrarse en la carrera judicial sin ningún tipo de dependencia con el Ejecutivo. Que la policía judicial atienda únicamente a lo que le digan los jueces, no a lo que dice el Ministerio Fiscal, «que obedece órdenes del Gobierno», en palabras del propio Pedro Sánchez. Eso es un Estado parapolicial.

-¿Cuándo empieza oficialmente este movimiento social?

-Vamos a crear una asociación civil para aglutinar a todos los ciudadanos españoles en cada pueblo, en cada ciudad, en cada región, en cada vecindario, donde cada persona, independientemente de su credo, religión o ideología política, se una a sus vecinos y amigos para exigir un periodo de libertad constituyente. Porque los españoles estamos ya bastante cansados de votar a unos y a otros viendo que no sirve para nada. Hay que plantar cara de una vez a este Estado que, durante tantos años, nos está dividiendo socialmente y expoliando económicamente. Y no podemos seguir mirando hacia otro lado. Si los habitantes de la India consiguieron la independencia del Imperio Británico, esto se puede lograr seguro.

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