Un esbozo para analizar y criticar, desde el Materialismo , la crisis( acaso final) del Capitalismo Globalizado.


GLOBALIZACION Y POSTCAPITALISMO

AUTOR : Eliseo Rabadán Fernández. Santander, Cantabria, España. Febrero de 2017

« El hombre adquiere la vocación científica. El hombre adquiere la vocación ética. La conjunción existencial de estas dos vocaciones fundamentadoras es el legado histórico de la filosofía griega que conocemos con el nombre de humanismo, y que no es una doctrina, sino un modo de ser hombre. » 

Eduardo Nicol; Crítica de la Razón Simbólica; (1982)

« No olvidemos la famosa afirmación de Margaret Thatcher: «La sociedad no existe». Únicamente hay personas con necesidades y deseos individuales. Ella misma era discípula de Hayek y sabía que el mejor espacio para satisfacer esas necesidades es el mercado, que nos ofrece opciones que pueden guiarnos cuando nos haga falta. » 

Susan George; El Informe Lugano II; esta vez vamos a liquidar la democracia; (2013)

RESUMEN

Tratamos de analizar conceptos y hechos relacionados con la Globalización,el neoliberalismo, la guerra y la violencia, desde una perspectiva crítica, que muestre algunas tesis que convergerían en la idea de que el capitalismo está en un proceso de crisis de tal magnitud que implica cambios en los modelos sociales y políticos derivados de la toma del poder político real por las corporaciones financieras y económicas que de hecho están gestionando el proceso .

ABSTRACT

We try to analyze concepts and facts related to Globalization, neoliberalism, war and violence, from a critical perspective, showing some theses that would converge on the idea that capitalism is in a crisis process of such magnitude that implies changes in the social and political models, derived from the taking of real political power by the financial and economic corporations, which are actually managing the process.

Palabras clave: Globalización, violencia, neoliberalismo, voluntad de poder, fascismo eterno, guerra

Keywords: Globalization, violence,neoliberalism, will of power, ethernal fascism, war

1-INTRODUCCION

Este texto propone un análisis crítico enfocado en problemas que implican asuntos relacionados con la acción política, por lo tanto, trataremos de analizar algunas tesis sobre lo que significa el Estado, sobre el papel de la democracia y las conexiones entre ambas con aspectos de la actividad productiva, el comercio y por ello la Economía política.

En su libro Panfleto contra la democracia. (Realmente existente) (2004), Gustavo Bueno afirmaba que este Panfleto, si supone alguna novedad respecto de tantas críticas que se han hecho sobre el modelo de democracia como modelo corrupto o al servicio de oligarquías, es concretamente la siguiente: no utilizar los criterios manejados por tantos críticos, sean éstos los del anarquismo (contra el Estado), ni los del fascismo (contra el régimen parlamentario), ni los criterios de la cólera o de la indignación ante el espectáculo de un «pueblo engañado», ni de los criterios tétricos o apocalípticos ante la «alienación producida por el poder». Y no busca estos criterios para su crítica, porque, además de no tener intención de revelar secretos que ya han sido revelados, sino que busca criterios que expliquen desde qué coordenadas tiene lugar esa serie de revelaciones, desde la perspectiva del modelo o sistema del Materialismo Filosófico. Para ello, dice, no mira al futuro, sino que quiere mantenerse en el presente, analizando sistemáticamente lo que hay , en política efectiva, como una consecuencia o corolario de lo ya ocurrido antes en el pretérito. i

La relación entre la Idea pura de democracia y la democracia realmente existente, implica, en las tesis de G. Bueno, que cuando se mueve el político, o el crítico de la política, en las coordenadas del fundamentalismo político, se cae en un peligro , a saber: distorsionar de modo muy grave la teoría de la historia. ii Textualmente leemos lo siguiente , presentado en forma de argumento apagógico, por G. Bueno: 

« La idea pura de democracia, al aplicarse a las democracias constituídas, históricamente determinadas, da lugar a distorsiones muy graves en todo cuanto se refiere a la teoría de la historia. En efecto, la Idea pura de democracia, identificada con una democracia positiva dada en una época determinada, obliga a una exaltación desmesurada de tal época, como época en la que «la humanidad» ha experimentado el giro copernicano, histórico, que la conduce a su autogobierno, al control de su propia evolución, a la libertad. Lleva también probablemente a establecer hiatos profundos o cortaduras, entre fases evolutivas de una misma sociedad, o entre sociedades políticas coexistentes, pues la aplicación de la Idea fundamentalista de democracia a la democracia positiva obligará, a su vez, a interpretar esa época histórica como una inflexión de la misma historia universal».

Para mostrar, en esta introducción, cuáles serán los criterios metodológicos que vamos a manejar, voy a tratar de proponer a la consideración de quienes leyeren este artículo, el contraste entre la sutil acusación de Gustavo Bueno hecha a Noam Chommsky de ser un defensor y practicante del fundamentalismo democrático. En efecto, si nos basamos en la cita donde Bueno habla de Chomsky como un crítico de la democracia realmente existente, desde coordenadas fundamentalistas citando de modo superficial el libro Ilusiones necesarias , cuyo subtítulo es : Control del pensamiento en las sociedades democráticas, podríamas convencernos de que en efecto, sería Chomsky un defensor de la Idea pura de democracia, en el sentido que Bueno expone. 

La tesis de Bueno consiste, básicamente en que , desde una perspectiva filosófica (materialista), cuando analizamos lo que es la democracia, sólo caben dos opciones: la opción fundamentalista que implica la democracia procedimental, o la opción funcional de democracia. Por otra parte, no acepta que sea lo esencial de las sociedades políticas democráticas, la división tradicional de poderes (Montequieu), sino que propne Bueno otro modelo, que define como el modelo canónico de sociedad política. En este modelo habrá tres capas del poder ( en el eje sintáctico): conjuntiva, basal y cortical y otras tres ramas del poder ( en el eje semántico): ramas operativa, estructurativa y determinativa. Este modelo sitúa las capas y ramas y sus variables como elementos de una matriz. De los comentarios que Bueno hace al propio modelo, considero de interés lo siguiente: 

« 3) La reagrupación más importante por la universalidad de las líneas reagrupadas es la que resulta de la totalización por ramas de todos los vectores descendentes de las diferentes ramas, por un lado, y de todos los vectores ascendentes por el otro. En la medida en que sea posible hablar de una unidad por coordinación, concatenación o sinergia de acción de estos vectores, hablaremos de armadura reticular ( refiriéndonos al conjunto de vectores descendentes por los que se canaliza el poder político) y de armadura básica ( refiriéndonos al conjunto de los vectores ascendentes)».

Otro asunto clave es la cuestión de las relaciones entre sociedad política/ sociedad civil.

La tesis de Bueno es que la sociedad civil es una fórmula consistente en un concepto ideológico.

Para Bueno la libertad objetiva, es antes que la igualdad o fraternidad, y ello en base a que , desde los últimos años, nos dice, « habría tenido lugar, junto con la «globalización», la consolidación de las «democracias homologadas» más avanzadas, así como también la sistematización del fundamentalismo democrático».iii La propuesta para que la democracia sea funcional , sería, según Bueno, que se desarrollle la sociedad de mercado, como una idea procedente de la categoría económica política...Y entonces la plenitud histórica de la democracia sería, precisamente, lo que él denomina la democracia de mercado pletórico.

La competividad es la ley darwiniana del mercado pletórico. Esto implica que : «El Estado de bienestar es la forma según la cual llega a coordinarse el mercado pletórico con la democracia». Sólo así podrá surgir y desarrollarse la libertad objetiva. Y sobre esta Idea, Bueno se enfrenta directamente con la Idea de libertad de Kant, que podríamos hacer corresponderse con la de la Ilustración, o el Modelo Ilustrado de sociedad, como veremos cuanndo Horst Kurnitzky exponga sus tesis al respecto en su libro Retorno al destino. Asimismo, el contraste entre el Modelo Ilustrado de sociedad y el Modelo Neoliberal, tal como los contrasta Susan Geroge en su Informe Lugano II. Por su interés filosófico político, vamos a mostrar el texto donde se muestra esta crítica a la libertad kantiana.

«Y no negamos que, en el plano ideológico, la «liberación de las trabas medievales» haya sido efectivamente conceptualizada, en sus características positivas, por teólogos o filósofos (Lutero, Kant) desde una filosofía emic, como una conquista de la individualidad de la «autoconciencia», del libre examen – Dios habla directamente a mi conciencia, y no a través de Roma – , de mi autonomía moral, del imperativo categórico frente a los mandatos heterónomos de las leyes coactivas.

Sin embargo, es muy dudoso, desde una perspectiva materialista, que la liberación de las trabas medievales hubiera podido conducir al supuesto individualismo moderno. ¿ Dónde se encuentra, de hecho, ese individualismo, dónde ese subjetivismo, salvo en la superficie psicológica o retórica de los fenómenos?»iv

Antes de continuar con la exposición de algunas tesis de Noam Chomsky,acerca de lo que es la democracia, quisiera aportar una definición que Bueno aporta del concepto de ideología, en relación con el conecpto de fundamentalismo democrático: 

«El fundamentalismo democrático es, sin duda, una ideología ( un sistema de ideas socialmente arraigadas en un grupo social enfrentado a otros grupos). Lo que no significa que todas las ideologías que puedan constituirse en torno a la democracia hayan de ser de índole fundamentalista. Actúan también, una y otra vez, las ideologías de signo contrario y , no por ello, fundamentalistas».

Veamos a qué se refiere Chomsky cuando habla sobre el miedo a la democracia. Hay que aclarar que el título de la edición del libro El miedo a la democracia, en el original en inglés, lleva este título Deterring gemocracy. Y el vocablo deterring significa , no miedo, sino disuadir. Quienes controlan la política, la democracia realmente existente, son quienes tienen miedo a la democracia, y es por este motivo por el que buscan por todos los medios y de modo constante, disuadir al pueblo , distraerlo, embaucarlo, y creando ilusiones mediante todo un sistema de propaganda, que es a lo que en concreto se dedica el libro ilusiones necesarias de Chomsky.

En el capítulo titulado La guerra fría: realidad y fantasía (Chomsky, 2001), tenemos multiples ejemplos que muestran con evidencias demostrables documentalmente, los hechos que conformaron a lo largo de varios lustros cuál es en realidad el modelo de democracia ejercida, no representada, por los dirigentes políticos de la democracia estadounidense. Para evitar extenderme en exceso, voy a citar un asunto como muestra :

«El papel del Tercer mundo en la estructura de la gran área fue el de ser útil a las necesidades de las sociedades industriales. En América Latina, como en todo el mundo, «la protección de nuestros recursos», debe ser una preocupación fundamental, explicó George Kennan. Dado que la principal amenaza para nuestros intereses es autóctona, debemos darnos cuenta, continuó, de que «la respuesta final podría ser desagradable» – a saber, «represión policial por parte del gobierno local». «Unas severas medidas gubernamentales de represión» no deberían producirnos escrúpulos mientras «los resultados sean, pensándolo bien, favorables a nuestros intereses». En general, «es mejor tener un régimen fuerte en el poder que un gobierno liberal, si éste es indulgente y laxo y está influído por los comunistas». El término «comunista» se utiliza en el discurso de los Estados Unidos en un sentido técnico, aludiendo a los líderes del movimiento obrero, organizadores campesinos, sacerdotes que organizan grupos de ayuda mutua, y otros con las prioridades erróneas». v

En el capítulo 3: Los problemas del control de la población (en El miedo a la democracia), podemos comprobar las tesis sobre la democracia y su gestión , desde lo que Bueno denomina las capas del poder. Ya en los tiempos últimos de la etapa de la Guerra Fría, con el reaganismo, se puede analizar el sentido que se da a la democracia :

«En los tiempos de Reagan se añadió un «ansia de democracia» a la clección de medidas para el conntrol de la población. Como diuce Tucker, bajo la doctrina Reagan, «la legitimidad de los gobiernos no dependerá ya simplemente de su efectividad, sino de su adecuación al proceso democrático» y «existe un derecho de intervención» contra los gobiernos ilegítimos – un objetivo demasiado ambicioso, en su opinión, pero, por lo demás, no problemático. Los ingenuos podrían preguntar por qué no hemos ejercido este derecho de intervenciónen Corea del Sur, Indonesia, Suráfrica o El Salvador, entre otros candidatos. Sin embargo, no hay incoherencia. Estos países se han comprometido con la «democracia» en el sentido funcional de la palabra: el gobierno incontestado de elementos de la élite ( mundo empresarial, oligarquía, militares) que generalmente respetan los intereses de los inversoresestadounidenses, con métodos adecuados para su ocasional ratificación por parte de segmentos del público. Cuando estas conndiciones no son satisfechas, la intervención «para restaurar la democracia» es legítima». 

Por contraste, veremos cómo se considera, no desde el fundamentalismo democrático, basado en una Idea pura de democracia, en el sentido de Bueno citado, sino desde el criterio de la democracia funcional, que está implícita, integrada, en la real politik. Chomsky hace un ejercicio de demostración apagógica, por algo del tipo de la reducción al absurdo, mostrando cómo la Nicaragua sandinista era, desde la perspetiva emic de los Estados Unidos, una sociedad totalitaria (en versión del Secretario de Estado James Baker), o una dictadura comunista (en la versión de los medios de la corriente principal, como el New York Times o el Washigtpon Post, por citar los dos más conocidos). Y por contraste, siempre desde la perspectiva de la democracia funcional del poder (en sus tres capas coinciden, como parece lógico), en ese mismo tiempo, los años 80 del S. XX, el caso de Colombia es visto como una democracia con un terreno de juego despejado.

2.EL PODER Y LA GLORIA

Dado que la democracia es sólo uno de los distintos modos o modelos de gobernar , gestionar, dirigir el Estado, habría que recurrir , para el análisis y posterior crítica de lo que son , hoy en día,las distintas democracias realmente existentes.

En primer lugar, quisiera proponer esta hipótesis: las formas de gobierno democráticas son , en su estructura esencial, modos de gobierno en que se fuionan, o se complementan, se conjugan, las dos calses de democracia propuestas por Gustavo Bueno, es decir, la que se basa en el fundamentalismo de unos principios trascendentales, y la que se basa en su funcionalismo, en donde , y en esto coincido con Gustavo Bueno, y con Marx, por cierto, en que es la capa basal (aspectos de producción, gestión, y distribución de bienes y servicios necesarios para toda sociedad políticamente organizada, esto es, la Economía en general,lo quew implicará la macro y la microeconomía). Ahora bien, esta capa basal del cuerpo político, del Estado, implica relaciones con la armadura reticular (concepto acuñado por Gustabo Bueno, vid. op.cit)es decir, con las capas cortical (relaciones con otros Estados, que incluyen el comercio exterior, las relaciones diplomáticas y las fuerzas militares) y la capa basal ( poderes ejecutivo,legislativo y judicial) , teniendo en cuenta siempre las combinaciones de tipo matricial en las que juegan un papel crucial los vectores, tanto ascendentes como descendentes, como fuerzas internas de dichas capas, conformando campos vectoriales complejos, en el curso de las operaciones políticas del Estado.

Para tener posibilidad de establecer un análisis dialéctico, propongo la referencia a otros autores que han trabajado la crític del Poder y su ejercicio, pero para ello, se han debido ocupar, igualmente, de lo que es el Poder en la representación. En otras palabras, el análisis del Poder ontológicamente considerado, y del poder gnoseológicamente considerado. Teoría y praxis del Poder político, que incluye los otros poderes, económico, militar, e incluso el llamado cuarto poder: los medios de comunicación. 

Giorgio Agamben ha tratado esta cuestión en varios de sus libros, pero ahora nos vamos a centrar especialmente en uno de ellos : Opus Dei. Arqueología del oficio( Homo sacer II,5)

A mi juicio, se podría ver alguna semejanza, que en todo caso habría que definir con precisión, entre algunos análisis de Agamben que relacionan la idea del sacrificio, con el oficio sacerdotal, que son quienes por su oficio, son transmisores , cadenas de transmisión entre un Poder superior y los miembros de su rebaño y la comparación, en el terreno de la crítica dialéctica, hecha por Gustavo Bueno en el ya citado Panfleto…Bueno plantea la siguiente pregunta: ¿ a qué tipo de ciencia pertenecela ciencia politica del Derecho constitucional? Y para respodnderla plantea que puede contrastarse con lo que es la Teología dogmática, un argumento basado en la analogía.

«La Teología dogmática no tiene propiamente como objeto formal la Idea de Dios: su objeto formal es la revelación, los múltiples dogmas que han ido depositando las fuentes de la revelación. La Ciencia política no tiene como objeto la Idea del derecho ( o la Idea del Estado) sino las leyes positivas, que han ido depositando las fuentes del Derecho y principalmente las que tienen que ver con el Estado y su constitución jurídica ( es decir, el punto de vista del derecho). Se trata por tanto, de dos disciplinas positivas; y, en cuanto a su positivación, habría que hacer constar que la de la Teología dogmática precedió a la de la Ciencia pilítica constitucional, y auna la de la Ciencia jurídica en general.(…) La Ciencia política considerará este cierre postulatorio constituyente como un proceso de racionalización de la sociedad política. Esto supone una sustativización de la Constitución, en virtud de la cual el propio pueblo queda «positivizado». La Constitución comenzará a ser una ley fundamental, juridificada ( puesto que se establece que su infracción es antijurídica), pues aunque ella no está producida por los órganos legislativos, sin embargo, a través del referéndum, se atribuye al Pueblo (como la relación a Dios; pero en cierto momento la Constitución se emancipa del propio pueblo, a saber, en el momento en que él se ha manifestado en ella, y en ella se contienen las normas según las cueles se organiza el Estado»vi

Todo esto le permitirá a los actores políticos manejar los intereses del Poder económico,según esa operatividad juridizada, que siempre podrá hacer uso de todo tipo de ficciones jurídicas para lograr el efecto práctico buscado dentro de este modelo de gobierno democrático.

Siguiendo en cierto modo esta metáfora entre Ciencia política, Derecho Constitucional, y Teología dogmática, podemos ahora considerar los planteamientos de Agamben (2013).

En el capítulo liturgia y política , haciendo referencia a San Agustín, nos propone este argumento:

«El hecho de que la Iglesia haya fundado su praxis litúrgica sobre la Carta a los Hebreos, colocando en su centro una incesante ritualización del sacrificio realizado por Cristo leitourgós y gran sacerdote, constituye a la vez la verdad y la aporía de la liturgia cristiana ( que Agustín resume en la antítesis semmel immolatus…et tamen quotidie immolatur [ Se inmoló una sola vez…todos los días se inmola]. El problema que no dejará de aparecer una y otra vez en la historia de la Iglesia como su miesterio central es justamente el modo como deben entenderse la realidad y la eficaciade la liturgia sacramental y , a su vez, de cómo este misterio puede tomar la forma de un ministerio que define la praxis específica de los miembros de la jerarquía eclesiástica».

Observamos dos asuntos clave en lo que citamos, a saber: la idea que implica la presencia del sacrificio en la liturgia, y la idea de que esos gestores de la liturgia son en realidad gestores , no sólo de asuntos relacionados con Dios y la fe, sino con asuntos de política humana. Los encargados de representar el misterio del sacrificio, son los que ehercen un oficio de carácter social, práctico, de este mundo político y económico, y ellos son, además , quienes conocen los secretos de ese misterio sacrificial. 

La importancia que reviste la obra de Agamben para el análisis y la crítica del Poder y de la política, radica en el mostar cómo , además de el conocer y el hacer, hay que tener presente que los encargados de la liturgia, los ministros , y los directos colaboradores en estas tareas, deben estar inmersos en el aggere, es decir, en la acción política, como funcionarios ejecutores del Poder soberano trascendental a los propios mienros de ese rebaño o grupo social . En la liturgia, la metáfora económica y la política se identifican.

En el punto 17, incluído en el capítulo 2: Del misterio al efecto, Agamben va a analizar las tesis de Heidegger sobre las cuestiones de la Voluntad de Poder y el Eterno retrono de Nietzsche, que expondré de modo muy condensado a continuación.

En el punto 10 del mencionado capítulo, s eplantea lal cuestión del efecto. El Sacramento, se lee en Summa sententiarum , anónima del siglo XIII, no es sólo el signo de una cosa sagrada, sino también eficacia; o asimismo, según la fórmula que Tomás cita como canónica, los sacramentos efficiunt quod figurant, efectúan lo que significan.

Interesa , para la crítica, este argumento de Agamben , en que tritura la tesis sobre el papel de la técnica que defiende Heidegger: 

«Es posible preguntarse, entonces, en qué medida esta reconstrucción de la influencia dterminante de la teología cristiana sobre la historia del ser es deudora del privilegio acordado al paradigma crecaionista. En virtud de este modelo Heidegger pudo pensar la esencia de la técnica como producción y disposición, y el Gestell como la aseguración de lo real en el modelo de la disponibilidad. Pero, precisamente por ello, no pudo ver lo que hoy se ha vuelto del todo evidente, es decir, que la esencia metafísica de la técnica no se comprende si sólo se la entiende en la forma de la producción. Ella es también y ante todo gobierno y oikonomía, que, además, en su desarrollo extremo puede poner entre paréntesis provisoriamente la producción causal, en nombre de formas de gestión de los hombres y de las cosas más refinadas y difusas. Y las características de esta praxis particular son las que hemos intentado definir a través de nuestro análisis de la liturgia».vii

Para el análisis del concepto de Voluntad de poder, vamos a tomar como referncia, por cuestiones prácticas en cuanto a la incorporación de estos conceptos nietzscheanos a nuestro artículo y por considerar aceptablemente clarificador el modo en que Heidegger lo analiza, precisamente el modo en que el autor de Ser y Tiempo expuso estas tesis centrales de Nietzsche en sus cursos de la Universidd de Friburgo en Brisgovia entre los años 1936 y 1940. viii

Heidegger expone el tema de La unidad de voluntad de poder, eterno retorno y transvaloración de este modo:

«La doctrina del eterno retorno de lo mismo se corresponde del modo más íntimo con la doctrina de la voluntad de poder. Lo unitario de estas doctrinas se ve a sí mismo históoricamente como una transvaloración de todos los valores habidos hasta el momento.(…)La expresión «voluntad de poder» nombra el carácter fundamental del ente». 

Todo ente que es, es voluntad de poder.Y el papel del nihilismo será central para el intento nietzscheano de elaborar un concepto de Voluntad de poder no meramente psicológico ni meramente fisiológico. El cambio de todos los valores que Nietzsche intentaría, será por sí mismo histórico, porque ataca el nihilismo europeo desde dentro del mismo nihilismo. Aunque es necesario, explica Heidegger, que la transvaloración , esta que implica a toda esa gran experiencia histórica del nihilismo, para que sea eficaz han de acudir a su encuentro la correspondiente actitud valorativa básica y el correspondiente modo de pensar.

Me parece fundamental , para la crítica del poder (político, económico, militar, ideológico), tener muy presente y claro que, en términos de la hermenéutica heideggeriana, significa la Voluntad de poder, de dominio, y su relación con la moral y la ética, así como con el ejercicio de la Justicia. 

«Una nueva posición de valores incluye la creación y consolidación de las necesidades y requerimientos que se ajustan a los nuevos valores. Por eso la obra habría de tener su conlusión en el libro cuarto: «Disciplina y adiestramiento» » ix

Un tema relevante que no vamos a desarrollar aquí, pero quiero dejar clara su importancia es el que trata de explicar, en las lecciones de Heidegger, es el de las relaciones entre la voluntad como afecto, como pasión y como sentimiento. En esto vemos una clara influencia de Aristóteles, cuando, al estrudiar la Idea de Justicia, en la Etica a Nicómaco, donde se encuentra le definición de Justicia, (Libro V) y se la considera distinta de un valor ético considerado en general, no es una virtud sino en el sentido político, en torno a las leyes positivas. 

Sigamos nuevamente la lección tal como Heidegger la exponía :

«Lo que normalmente se conoce como afecto, pasión y sentimiento es para Nietzsche, en el fondo de su esencia, voluntad de poder. Así concibe a la alegría (normalmente un afecto), como un «sentirse-más-fuerte» , como un sentimiento de ser y poder-ir-más-allá-de-sí: 

[A continuación, cita de Nietzsche inserta en el texto de Heidegger] «Sentirse más fuerte – o, expresado de otro modo: la alegría – supone siempre un comparar ( pero no necesariamente con otro, sino consigo mismo en medio de un estado de crecimiento y sin que se sepa en qué medida se está comparando).» (La voluntad de poder, nº 917) »

Heidegger lleva a cabo un análisis muy preciso del problema que implica una interpretación idealista de la doctrina nietzscheana de la voluntad. Nos parecxe fundamental , porque cuando hagamos mención de las tesis tanto de Horst Kurnitzky como de Susan George, veremos que aquí radica un punto esencial para poder hacer un crítica al modelo neoliberal vigente.

En primer lugar, la tesis de que la voluntad, por cuanto apetece, no es un impulso ciego. Si se enseña que la voluntad es en esencia un representar, entonces esta doctrina de la voluntad será idealista. Sin embargo, haciendo referencia al libro Sobre el alma, de Aristóteles, Heidegger muestra cómoese tratado analiza la esencia de la vida y los niveles de lo viviente, no es simplemente, por su contenido, ni una psicología, ni una biología. El modo fundamental de movimiento, en el nivel más alto de lo viviente, es la acción humana.

Lo que importa es tener presente, como nos sigiere Heidegger, que no es útil para entender el sentido que da Nietzsche al concepto de Voluntad de poder, la consideración de idealista o realista, porque no es idealista, en el sentido de que aun cuando hay un proceso de deliberación racional cuando se busca efectivizar los deseos, hay que planificar, digamos, la acción para lograr lo que desea nuestra voluntad.

En término del Materialismo filosófico , Gustavo Bueno habla d eortogramas, cuando expone los planes, proyectos, de un Estado Político, en conexión diamérica, es decir, en relación con otros Estados.. Esta característica de racionalización, necesaria, de la actividad del Estado, cuanto a las relaciones internacionales (comercio, diplomacia, guerra, en su caso) no es por ello idealismo.Sin embargo, y ateniéndonos a las lecciones de Heidegger, «La voluntad es en sí creadora y destructiva al mismo tiempo. Dominar-más-allá-de-sí es siempre también aniquilar»

  1. JUSTICIA, VOLUNTAD Y PODER

Continuamos con el análisis del concepto de Voluntad de poder, con el propósito de dar paso al análisis y crítica de los modos de operar que el Poder ( político, militar, financiero, económico y el ideológico) ejercitan , y representan, en nuestro tiempo.

Para completar el suscinto análsis de la Voluntad de poder según Nietzsche, hemos de seguir aún las lecciones de Heidegger, por el valor explicativo que encontramos en su hermenéutica. 

El construir pasa a través de decisiones. Con esto podemos aludir a las decisiones que toman los gestores de un nuevo modelo de organización social y político que están dirigiendo líderes del neoliberalismo. Estas decisiones son analizables desde criterios relacionables con tesis nietzscehanas. Veamos nuevamente cómo lo explica Heidegger en las ya mencionadas lecciones:

«El pensar constructivo y eliminador es al mismo tiempo aniquilador. Aparta lo que previamente y hasta ese momento aseguraba la existencia consistente de la vida. Este apartar deja el camino libre de consolidaciones que pudieran impedir que el erigir se lleve a cabo. El pensar constructivo y eliminador puede y tiene que llevar a cabo este apartar porque, en cuanto erigir, fija ya la existencia consistente en una posibilidad superior»x

Este párrafo podemos ponerlo en relación con el modo en que opera el aparato ideológico y político de la maquinaria de la llamada globalización neoliberal. La transmutación de los valores, es decir, de los fundamentos de acción que implca el modelo político surgido de la Ilustración, por los valores , construídos desde el nuevo orden mundial, es decir, los valores de la soceidad gestionada ad maiorem glloria dei, a mayor gloria del dios dinero. La democracia ilustrada está siendo destruída y sustituída por la democracia de tecnócratas al servicio del poder corporativo transnacional de los Estados dominantes,a democracia que es verdaderamente fundamentalista y funcional, según convenga en cada circunstancia puntual. Es en este sentido que podemos considerar esta tesis sobre la Justicia, como elemento de la Voluntad de poder en Niezsche: «La justicia tiene la constitución esencial del pensar constructivo, eliminador, aniquilador. De este modo lleva a cabo la estimación de valor, es decir: aprecia qué hay que poner como condición esencial de la vida. Todo ello lleva a la comprensión del poder como violencia. Heidegger lo desarrolla con mayor detalle de este modo: «(…) se comprende al poder como una especie de violencia, a la fuerza como violencia, y a la fuerza como un ciego hervidero de impulsos que no es ulteriormente comprensible y que sin embargo está operante por doquier y es experimentable en sus efectos.» xi La cuestión que más importancia implica, para nuestro análisis y crítica, es la consistente en las relaciones entre la fuerza, el poder y la justicia. Y en el libro de Nietzsche Así habló Zaratustra. (XIV,80) se encuentran elementos fundamentales para entender esas conexiones.

«Justicia, como función de un poder que mira lejos en torno a sí, que ve más allá de las pequeñas perspectivas del bien y del mal, que tiene, por lo tanto, un horizonte de ventaja más amplio, la intención de conservar algo que es más que esta o aquella persona»

El columnista del Financial Times, Samuel Brittan (2005) nos plantea un análisis de la concepción del poder según Bertrand Russell. En defensa del último Bertrand Russell., muestra cñomo Russell veía el poder del Islam cuando quisieron atacar al Imperio Bizantino, sus seguidores decían que no era el mejor momento, porque hacía muchísimo calor, en base al fanatismo les respondieron los que buscaban dominar a los estados cristianos: El infierno es mucho más caliente.

De modo similar critica el poder disfrazado bajo ropajes del idealismo alemán, cuando hace referencia, Russell, a Fichte y su idea de un Ego Trascendental como el único fenómeno existente en el mundo. Realmente fue el primer filósofo moderno que disfrazaba su propio amor por el poder tras una vestimenta metafísica. En realidad defendió con mucho ahínco que todo alemán debería luchar contra Napoleón. 

Aparte de estos comentarios de Brittan acerca del tipo de ironías de Russell, lo que nos interesa en relación al concepto de poder es lo siguiente:

«Uno de mis capítulos favoritos desenmascara la noción de pecado como concepto confuso calculado para promover crueldad innecesaria y espíritu de venganza cuando son otros quienes pecan, y un abatimiento de sí mismo cuando es a nosotros mismos a quienes se condena. El castigo siempre es un mal; y si fuera posible persuadir al úblico de que los ladrones vayan a prisión, cuando de hecho fueran hechos felicesen alguna remota isla del Mar del Sur, esto sería para el bien general. El filósofo británico no pretendía que hubiera nada original en este utilitarismo no doctrinario., pero lo lo utilizó para bien las creencias mórbidas que persisten entre nosotros actualmente.. He considerado siempre como untesoro Human Society por una cita particularmente, la que a menudo he insertado en mis propios trabajos: 

(Cita textual del libro de Russell por Samuel Brittan): Si los hombres fuesen motivados por el propio interés, que no lo están – excepto en el caso de unos pocos santos – la humanidad entera cooperaría. No habría más guerras, no más ejércitos, no más marinas de guerra, no más bombas atómicas…No niego que hay cosas mejores que el egoísmo, y que algunas personas logran este tipo de cosas. Mantengo sin embargo, por una parte que hay pocas ocasiones en que amplios cuerpos de hombres, como sucede en la política, pueden surgir por encima del egoísmo, mientras que por otra partehay muchísimas circunstancias en las cuales las poblaciones caerán bajo el egoísmo, si el egoísmo es interpretado autointerés ilustrado. Y entre aquellas ocasiones en que la gente cae bajo el autointerés, son la mayoría de las ocasiones en las que están convencidos de actuar por mitivos idealistas. Mucho de lo que pasa por idealismo es odio disfrazado o amor por el poder disfrazado» xii

Resulta , a mi modo de ver, esclarecedor un comentario que hace el economista, gurú en el Financial Times, porque en él creo que podríamos escuchar el eco de algunas tesis sobre la izquierda y la derecha políticas que ha planteado Gustavo Bueno, en lo que para el filósofo español es una ecualización de la derecha y las izquierdas, en el seno de la economía política neoliberal. Veamos la reflexión de Brittan:

«En cualquier caso, el pasaje citado (el de Russell) es el puente entre mis propias maneras de pensar neoliberales en economía y un neo pacifismo no cristiano en asuntos de relaciones exteriores. La combinación es paradógica solamente para aquellos que insisten en ver el mundo en términos de izquierda y derecha».

4 LA LIQUIDACION DE LA SOCIEDAD POR LA SOCIEDAD MISMA, EN LA ETAPA DEL FINAL DEL CAPITALISMO

El planteamiento de que la sociedad se autodestruye puede parecernos paradógico. He tomado este concepto del subtítulo del libro de Horst Kurnitzky Retorno al destino (2001).

En una época, la que vivimos, de profundos cambios en las estructuras sociales y políticas, en que se predica el nuevo Evangelio, la nueva fe de una religión laica, con sus celebrantes litírgicos ( en el sentido mencionado antes de Giorgio Agamben), Kurnitzky propone todo lo contrario que una fe, propone la crítica, como la consigna de este momento. Así, nos dice que «La crisis actual requiere una crítica desconsiderada que incluya la crítica a toda promesa de salvación, sea ésta ideológica o tecnológica» . Y el punto central de la crítica consiste en : «Sobre todo la crítica a la economía y los economistas, quienes, como sacerdotes primitivos, nos endosan las viejas recetas de la economía liberal, las cuales nunca han satisfecho las necesidades de la gente y nunca podrán satisfacerlas en tanto la sociedad no sea incluída en su cálculo como elemento esencial.» Corolario crítico : «Ni la globalización económica ni la nacionalización de los bienes y las mentes, ni tampoco un ser sobrenatural van a salvarnos de la miseria actual.»Y para definir su concepto de lo que es democracia, desde esta crítica Ilustrada, argumenta Kurnitzky, la crítica requiere «como condición de una sociedad civil ilustrada, formas democráticas que permitan la participación de los cidadanos en todos los asuntos. Por eso, la sociedad tiene que acabar con el dominio de los intereses particulares, como las corporaciones y mafias familiares, que obstaculizan cualquier paso hacia la democratización de la sociedad.» 

El sacrificio es, según Kurnitzky, uno de los elementos de la cohesión social. En esto radica la tesis de que no es el orígen racional de la sociedad y de sus relaciones de intercambio lo que genera el sacrificio- como sostienen los teóricos positivistas del capitalismo – , sino que el propio intercambio es una racionalización del sacrificio. Es mediante los cultos de sacrificio ( que no se han extinguido hasta el momento) como «se han equilibrado los conflictos entre el deseo pulsional y la represión de la pulsión al servicio de la cohesión social y su reproducción.»  El planteamiento de Kurnitzky utiliza el mito de Hermes, como dios del mercado y del intercambio. Y en ese mito se muestra que los valores intercambiados en el comercio son medidos por las necesidades de los participantes en el intercambio. Sin embargo, hoy no queda ya este mito originario, enrelación con la génesis del intercambio basada en el sacrificio, hoy en día, la oferta y la demanda están prefabricadas y manipuladas por fuerzas ajenas al mercado. xiii

El análisis y la crítica que hasta el momento intento poner a la consideración de quienes lean este artículo, es en gran medida el producto de años de colaboración con un analista político , filósofo y con amplios conocimientos sobre el sistema económico vigente. Menciono esto porque muchos de los materiales de referencia han sido recomendados por este investigador, quien fue durante muchos años cercano colaborador del periodista, escritor y analista político Gregorio Selser. Me permito citar un breve texto suyo, a modo de recapitulación y a un tiempo prólogo de lo que a continuación iremos planteando en este apartado. El texto es de Stephen A. Hasam (profesor e investigador de la UAM, Universidad Autónoma de México, Cd de México) :

«1. Lo que plantean, entre otros, Robinson, Streeck y Zygmunt Bauman (cada uno a su manera) es que estaríamos viviendo el fin del capitalismo como lo conocemos, algo así como la caída del Imperio Romano, y que notenemos ni la más remota idea a dónde conduce el viaje, pero que el futuro inmediato, mediato y a un plazo bastante largo va a ser una época en que lo viejo muere y lo(s) nuevo(s) aún no nace(n), parfraseando a Gramsci. También en análogía histórica, algo así como a long Dark Ages, sinónimo en inglés para designar a la Edad Media como Edad Obscura. En ese proceso pueden aparecer una multiplicidad de fenómenos transitorios, algunos más duraderos que otros. Lo que queda claro es que serán tiempos muy, muy peligrosos, letales, terribles, que no nos podemos ni imaginar. Estamos entrando a un futuro nuevo, totalmente desconocido. Por eso el auge de novelas y cine de ciencia ficción, particularmente distopías, como “A Handmaid’s Tale” de la canadiense Margaret Atwood.2. El filósofo de la educación Henry Giroux McMaster (Univ-Ontario) , inspirado en la teoría crítica y en Freire plantea una era contra-Aufklärung: infantilización de la sociedad, glorificación de la violencia y la crueldad como gozo/disfrute, a través de la cultura de masas, de consumo, del espectáculo/happening (Guy Debord). »

Acerca de la glorificación de la violencia, además del libro de Carlos Fazio, donde detalla a fondo toda la estructura esencial del fenóemeno en México, desde las tesis de su libro Terrorismo mediático, se pueden comprobar observando de modo crítico estas tesis si analizamos el cada vez más descarado manejo de la violencia como algo normal. En video juegos ( World of thanks, &tc.)series narrando la vida y hazañas de narcos como Pablo Escobar, entre otras, o la serie basada en una novela de Pérez-reverte: La reina del Sur, que , al menos en España, la cadena Netflix anuncia como promotora de este nuevo modelo de cine a la carta. Otro caso conocido, la serie donde se muestra la permanente violencia en el seno de las luchas y del ejercicio real del poder en el complejo militar-económico-político de los Estados Unidos de Norteamérica. Asesinatos, engaños, violencia a destajo, sutil y refinada, al modo romano de la época imperial. Pero en casos como México también podemos ver esto, desde López Prtillo y su protegido el general Negro Durazo, pasando por Carlos Salinas y su hermano vinculado con las mafias y cárteles de la droga, hasta el presente. 

En su artículo ¿Cómo terminará el capitalismo?, de 2014 (en New left review), explica el modo en que la relación democracia-capitalismo ha variado desde la crisis de 2008. «(…)la transformación de la economía política capitalista del keynesianismo de la osguerra al hayekianismo neoliberal progresaba con fluidez de una forma política para el crecimiento económico desde arriba hacia abajo, a una que esperaba que se produjera crecimiento por medio de una redistribución desde abajo hacia arriba.L a democracia igualitaria, considerada por el keynesianismo como productiva económicamente se convierte en una carga para la eficacia según el hayekianismo contemporáneo, en el que el crecimiento proviene del aislamiento de los mercados ( y de la ventaja acumulativa que supone) frente a las distorsiones políticas redistributivas». El nuevo modelo político neoliberal ha gestado lo que es un tema fundamental para la nueva religión hayekiana neoliberal: la retórica antidemocrática actual que es la crisis fiscal del Estado, con un aumento de la deuda pública, que se achaca, desde la liturgia del poder, a que la mayoría del electorado vive por encima de sus posibilidades a base de aprovecharse de un fondo común de la sociedad y políticos oportunistas que buscan el apoyo de los electores con un dinero que no tienen. Tal como podemos comprobar en el reportaje Hipernormalización, de la BBC, realizado por Adam Curtis, el primer caso empírico donde constatamos este nuevo fenómeno fue la crisis fiscal, la bancarrota de la ciudad de Nueva York en el año 1975, los banqueros sólo acceden a seguir prestando dinero, mediante compra de bonos, si se les entrega el control y se imponen las llamadas políticas de austeridad: despido de profesores, bomberos, enfermeras, &tc.. Como se verá, la génesis del actual modelo normalizado, homologado , de democracias, tiene un camino bien definido que lleva a una permanente crisis de deuda. El círculo vicioso parece hoy difícil de superar. La tesis esencial que plantea Streeck puede expresarse en estos términos, que definen el núcleo de la cuestión acerca del final del capitalismo neoliberal:

«Es un prejuicio marxista (o en realidad: moderno) que el capitalismo como época histórica solo terminará cuando una sociedad nueva y mejor esté lista, uy un sujeto revolucionario preparado para ponerla en marcha en pro del progreso de la humanidad. Esta idea implica un grado de control político sobre nuestro destino común que no podemos ni siquiera soñar tras la destrucción, en la revolución neoliberal global, de la acción colectiva y, desde luego, de la esperanza de recuperarla. Para validar la tesis de que el capitalismo se enfrenta a su Göterdämerung ( crepúsculo de los dioses) no debería ser necesaria ni una visión utópica de un futuro alternativo ni una previsión sobrehumana.» xiv

En el apartado 4: La paz como objetivo final de la guerra, que encontramos en la Parte 1: La idea de guerra, en el libro de Gustavo Bueno La vuelta a la caverna ( Terrorismo, guerra y globalización),el autor expone una tesis que nos interesa , porque vemos cómo, desde la Filosofía, desde un sistema como el Materialismo filosófico, se puede tomar partido, acaso, por la nueva liturgia neoliberal. 

«Por último, aunque la paz implica obviamente la cesasión de la guerra, y , sobre todo, de la guerra caliente, la paz no implica la cesación de la violencia, y muy particularmente la violencia interna de cada Estado. Pues sólo mediante la violencia ( policíaca, jurídica, pedagógica, tributaria…) es posible mantener el orden público y, por tanto, el equilibrio eutáxico interno, sea éste justo o injusto, desde el punto de vista del poético «Derecho Natural».»

La eutaxia es el núcleo de la sociedad política, esta es la tesis fundamental que Bueno defiende, y esta tesis puede ser, creemos, perfectamente coordinable con lo que es hoy en día el ejercicio del modelo económico neoliberal. 

En la Parte II: Ontológica, de su libro Primer ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas, encontramos, en el Escolio 1 del punto 3, estas definiciones, o aclaraciones conceptuales, del significado de la eutaxia:

«En cualquier caso eutaxia ha de ser entendida aquí, obviamente, en su contexto formalmente político, y no en un contexto ético, moral o religioso ( buen orden como orden social, santo, justo, &tc., según los criterios) Buen orden dice en el contexto político, sobre todo,buen ordenamiento, en donde bueno significa capaz ( en potencia o en virtud) para mantenerse en el curso del tiempo. En este sentido, la eutaxia encuentra su mejor medida como magnitud, en la duración. Cabe pensar en un sistema político dotado de un alto grado de eutaxia pero fundamentalmente injusto desde el punto de vista moral, si es que los súbditos se han identificado con el régimen, porque se les ha administrado algún opio del pueblo o por otros motivos. En este sentido, la mentira política – que incluye la propaganda, el moldeamiento ideológico, incluso la animación cultural – ha podido considerarse como elemento inigualable para el buen gobierno, es decir, para la eutaxia. Y esto desde Platón ( los magistrados se verán con frecuencia obligados a recurrir a la mentira y el engaño en interés de sus subordinados) hasta Bonaparte ( un cura me ahorra diez gendarmes)» xv

La Globalización, en el libro de Gustavo Bueno (2004) es analizada de modo tal que gnoseológicamente,es decir, cuanto a la relación entre la materia y la forma del asunto, es realmente magistral.Basado en el sistema del Materialismo filosófico, comienza aclarando que este concepto puede ser analizado desde cuatro perspectivas: como Idea ( filosófica); como hecho, como fenómeno, como teoría y como ideología. El análisis es aquí algo que no podemos, obligados por la concisión , plantear in extenso. Trataremos de exponer las tesis fundamentales. Una de las cuales es expresada por Bueno en el apartado 3 de la Parte II del libro, de este modo: La Idea de Globalización desborda las categorías económicas.

Bueno elabora una tabla taxonómica en base a vuatro criterios, y que da como resultado ocho modos o modelos de globalización. Hace tres observaciones a la tabla taxonómica que resumiré , en lo esencial:

1: La Globalización, aun siendo una idea confusa, es utilozable en el momento de su confluencia con la guerra.De hecho – afirma Bueno – «la idea de globalización tal como es utilizada por la ideología o filosofía popular, habría de ser, precisamente, considerada como una idea borrosa, indistinta o confusa»

2 : Estea segunda observación, más compleja, vamos a transcribirla completa: 

«Los modelos de la tabla, una vez construídos, pueden ser reclasificados según diversos criterios ( que habrán de ser distintos, en todo caso, a los criterios según los cuales se construyeron). Consideremos aquí únicamente la distinción entre modelos de globalización isológica, o formas de realización de modelos, orientados ( positivamente o no ) hacia una universalización isológicade las unidades de globalización; por ejemplo, a la convergencia de la renta de diferentes Estados, a la homogeneidad tecnológica, a la uniformidad política, lingüística, &tc., y los modelos de globalización sinalógica, o formas de realización, orientadas a una universalización de las conexiones sinalógicas entre las partes, sin perjuicio de mantener o incluso favorecer su heterogeneidad. También cabría hablar de globalizaciones que a la vez fueran sinalógicas e isológicas.» xvi

3: Dado que no todos los modelo stienen la misma consistencia interna, como sucede en los modelos 7 y 8 de la última columna, cuando se establece una composición , ésta resulta incompatible porque una Globalización contractiva y a la vez omnilineal son incompatibles, pero , no obstante podría darse la posibilidad de que todas las unidades políticas, económicas, &tc. llegasen a asumir la norma del modelo 7 o la del modelo 8. «Esto nos pondría ante un bellum omnium contra omnes, que, lejos de invalidar la posibilidad del modelo, lo corroboraría.» Un ejemplo del modelo 7 como ejemplo paradigmático de globalización : Las televisiones de diversos países como símbolos de la aldea global; del modelo 8: Imperialismo económico-político del Imperio romano o del Imperio americano del presente. 

Una tesis de Bueno que nos llama la atención es esta: La democracia parlamentaria es inseparable del sistema de mercado pletórico universal. Y esto , desde la relación entre la guerra y la globalización, se plantea , mediante dos definiciones, la del orden político, y la del orden ético, De estas dos definiciones, surge otra tesis en el planteamiento de Bueno, a saber: El orden material político no es universal y único ( al contrario de quienes defienden o reivindican , un orden universal, constituvo supestamente del Género humano, como sujeto de la historia, y esta es sólo una entidad metafísica que la filosofía materialista no puede reconocer), el orden material político es, por tanto, plural. Existen muchos órdenes materiales políticos y el orden político sólo existe de este modo, es decir, multiplicado en diferentes sociedades y modelos de sociedad . La guerra, por consiguiente, procederá siempre de la inmanencia del orden político. 

La definición de orden político propuesta por Bueno: una situación de equilibrio dinámico, o eutaxia de las partes formales de la sociedad política, organizada según una determinada constitución ( no sólo jurídica, sino también social, económica, &tc.). En cuanto al orden ético pude definirse como la situación de equilibrio dinámico d ellos sujetos corpóreos en virtud de la cual ellos pueden seguir operando de acuerdo con las normas orientadas al fortalecimiento de su misma subjetividad corpórea. Es decir, a la firmeza de cada sujeto y a la generosidad de cada uno de ells con los demás sujetos en su entorno práctico. Y así como el orden político es, en principio, particular para cada sociedad política, el orden ético es universal para todos los hombres y puede considerarse normalizado en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Los sujetos humanos, en cuanto forman parte de un orden ético, se denominan hombres, en cuanto forman parte de un orden material político , se denominan ciudadanos. xvii

Plantearemos a continuación uno de los autores que han analizado el momento político de situación de crisis del capitalismo unida a la crisis de la democracia, según el modelo ilustrado, que se contrapone a un modelo , el neoliberal, que supone el ataque frontal o sutil, a la modernidad. La posmodernidad como ideología funcional del neoliberalismo económico. En un artículo de Umberto Eco, titulado urfascismo (fascismo eterno) publicado en la revista The New York Review of Books el año 1995, el filósofo italiano expone una serie de características de lo que llama Fascismo Eterno o Urfascismo, que son imposibles de ordenarse en un sistema, por ser, precisamente contradictorias entre sí y son típicas de otras formas de despotismo o de fanatismo.

Basta que una de estas características esté presente para que cuaje una nebulosa fascista.:

(Resumo lo fundamental de las tesis de Eco)

1- El culto a la tradición. Ejemplo, el pensamiento contrarevolucionario católico posterior a la Revolución Francesa. Debe ser sincrética, es decir, tolerar las contradicciones. Esto implica que no puede haber avance del saber, la verdad ha sido anunciada de una vez y para siempre.

2- El tradicionalismo implica el rechazo del Modernismo. La Ilustración, la Edad de la Razón, se ven como el inicio d ella depravación moderna. En este sentido el Urfascismo puede ser definido como irracionalismo.

3-El irracioonalismo defiende el culto a la acción por la acción. La acción debe ser llevada a cabo antes de cualquier reflexión, y sin ésta. Pensar es una forma de castración. Por ello,la cultura es sospechosa, en la medida en que se identifica en actitudes críticas.

4- Ninguna forma de sincretismo puede aceptar la crítica. El espíritu crítico opera distinciones y distinguir es señal de modernidad. Para el Urfascismo el desacuerdo es traición.

5- El desacuerdo es además una señal de diversidad. El Urefascismo crece y busca el consenso explotando y exacerbando el natural miedo a la diferencia. 

6- El Urfascismo brota d ella frustración individual o social. 

7- A quienes carecen de toda identidad social, el Urfascismo les dice que su úncio privilegio es el más común de todos, haber nacido en el mismo país. Este es el orígen del nacionalismo. 

8- Los partidarios deben sentirse humillados por la ostensible riqueza y la fuerza de sus enemigos. 

9- Para el Urfascismo no existe lucha por la vida, sinomás bien vida para la lucha. El pacifismo es, pues, colusión con el enemigo; el paciifismo es malo porque la vida es una guerra permanente. Esto empero, entraña un complejo de Armagedón; desde el momento en que los enemigos pueden y deben ser derrotados, deberá haber una batalla final tras la cual el movimiento controlará el mundo. Tal solución final implica una era de paz, una Edad de Oro que contradice el principio de guerra permanente. Ningún líder fascista ha conseguido nuncaresolver esta contradicción.

10- El elitismo es un aspectotípico de toda ideología reaccionaria, por cuanto fundamentalmente aristocrático. En el curso de la historia, todos los elitismo aristocráticos o militaristas han implicado el desprecio por los débiles.. El íder sabe que su poder radica en la debilidad de las masas, que necesitan y merecen un Dominador.

11- A cada cual se lo educa para ser un Héroe. En la ideología urfascista el heroísmo es la norma. 

12- Dado que tanto la guerra permanente como el heroísmo son juegos difíciles de jugar, el Urfascista transfiere su voluntad de poder a cuestiones sexuales. Este es el orígen del machismo. El Urfascista sustituye el sexo por las armas.

13- El Urfascismo se basa en un populismo cualitativo. El Pueblo, en cuanto soberano, no deberá ser represenbtado en el Parlamento, se ofrece hoy , por ejemplo, la Voz al Pueblo, dándole la posibilidad de expresarse por las redes , sociales, de internet. A todo poder fascista lo primero que le es molseto y busca eliminar su acción, es al Parlamento, en cuanto poder que hace leyes , para el bien de los miembros de la sociedad política, los ciudadnos , para formar meros consumidores en la etapa actual del neoliberalismo.

14-El Urfascismo habla la Neolengua.. Todos los textos escolares nazis y fascistas estaban basados en unléxico podre y una sintaxis elemental con el fin de limitar los instrumentos para un razonamiento complejo y crítico. Pero hemos de estar preparados para identificar otras formas de Neolengua, incluso cuando adpotan la inocente forma de un talk-show televisivo.

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http://www.elfinanciero.com.mx/economia/tendra-mexico-ciudades-con-murallas-contra-intrusiones-en-el-ano-2030.html (Consultado el 17 de febrero de 2017)

¿Tendrá México ciudades con murallas contra intrusiones

en el año 2030?

La construcción de murallas alrededor de ciudades en Latinoamérica, es uno de los tres posibles escenarios que contempla el Foro Económico Mundial para concientizar sobre la necesidad de desarrollar sistemas de respuesta ante la inseguridad

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World Economic Forum. The Global Risk Report, 2016 http://reports.weforum.org/global-risks-2016/ ( Consultado el 17 de febrero de 2017)

VIDEOS Y MATERIALES EN INTERNET CONSULTADOS:

a. Guy Debord: https://www.youtube.com/watch?v=hJTuVaEKGPo

b. Henry Giroux: http://www.henryagiroux.com/online_articles.htm (video ) y transcripción aquí: http://www.democracynow.org/2016/10/14/is_trumps_rise_a_result_of

  1.  Adam Curtis “Siglo del yo” sobre Freud & Bernays:
    https://www.youtube.com/results?search_query=el+siglo+del+yo+adam+curtis+

    d. Adam Curtis “Hypernormalisation” (Oct2016):
    https://www.youtube.com/watch?v=dlhg_QF1cBk

    e. Ver concepto de “apocalyptic violence” “apocalyptic temptation”
    del psiquiatra Robert Jay Lifton:
    https://www.youtube.com/watch?v=VafWxefjWe8

NOTA: estos videos y materiales han sido consultados el 16 de febrero de 2017

NOTAS

iEn el corolario , parte FINAL del libro, menciona G. Bueno concretamente en el sentido que refiere la cita, a Noam Chomsky. De este modo: Por supuesto, la mayor parte de las críticas a la democracia realmente existente que figuran en este Panfleto no son nuevas. Que las democracias realmente existente son, en el fondo, plutocracias u oligarquías, es un «secreto a voces». Chomsky, por ejemplo, decía hace ya casi quince años, hablando de las ilusiones necesarias: «Los medios de comunicación son los vigilantes que protegen a la clase privilegiada de la participación de los ciudadanos»; o bien: «Que un pequelo grupo de corporaciones controle el sistema de información no es un daño a la democracia, es su esencia».

iiEn el apartado FINAL, subtitulado La democracia como categoría histórica, del libro citado en nota i ( pág. 299) 

iiiCfr. Bueno, Op.cit. Págs.185-188 

ivBueno hace una crítica a Kant , en dos lugares: El libro El sentido de la vida: (Lectura IV. La libertad). Ed Pentalfa, Oviedo, España, 1996 y en el artículo titulado Confrontación de docde tesis características del sistema del idealismo trascendental con las correspondientes tesis del Materialismo filosófico. Publicado en la revista El Basilisco, 2ª época, Nº 35, 2004, págs. 5-40 Oviedo, España. Disponible on-line enhttp://www.filosofia.org/rev/bas/bas23501.htm.. Consultado el 13 de febrero de 2017. Tesis 9. Sobre la «Libertad». ( «Metafísica de la Libertad»)

vChomsky no inventa o finge las hipótesis, de modo psicologista, sino que basa sus argumentos en documentos secretos de planificación del más alto nivel, como son los emitidos por el NSC, National Safety Council. 

viBueno, op. cit. Pág. 75

viiAgamben, op.cit. Pág 101. Para Heidegger, el Dasein puede presentarse al mismo tiempo como algo que existe en el modo de la propia incesante efectuación. En todo caso, sostiene Agamben, la relación entre Dasein y Sein es algo así como una liturgia y una prestación a la vez ontológica y política. 

viii En la edición de Aguilar, de 1932, el traductor, Eduardo Ovejero y Maury, traduce el concepto como : La Voluntad de dominio. 

ixEn Heidegger, (2000). Pág. 39

xHeidegger, (2000). Pág. 512

xiLoc.cit. Pag. 514

xiiBrittan (2005). Págs. 130-132

xiii Kurnitzky, op. cit. Pág. 40

xivCfr. el artículo de Streeck citado arriba en el texto.

xvBueno.(1991).Pág. 182

xviPara los términos isológico y sinalógico: http://filosofia.org/filomat/df036.htm ( Consultado el 18 de febrero de 2017)

xvii Podemos ver , en youtube, una lección, basada en el libro La vuelta a la caverna, que Gustavo Bueno impartió en el I Curso de Filosofía. Curso de verano de la Universidad de la Rioja en Santo Domingo de la Calzada . Lunes 19 al viernes 23 de julio de 2004 ENLACE AL VIDEO https://youtu.be/gpCeSXnjqrU

Presentación integral de la obra Homo Sacer, de Giorgio Agamben ( Subtitulado en italiano)


AccademiaIISF
6.49K subscribersSUBSCRIBEDin occasione della pubblicazione dell’edizione integrale di “Homo sacer” Quodlibet Giorgio Agamben dialoga con Carlo Galli e Geminello Preterossi introduce Massimiliano Marotta coordina Paolo Vinci Palazzo Serra di Cassano – 29 novembre 2018

Profecía hecha realidad: 36 años atrás, de 2020 a 1984. Lo que la ficción contiene de real, desde la novela de Georges Orwell. Conexiones con el libro de Naomi Klein: La doctrina del shock. O tesis de Giorgio Agamben: Homo Sacer

Tomado de la fuente , en el canal de este video comentario y análisis del libro de Orwell: 1984

IMPRESCINDIBLE para entender el mundo en marcha, desde el día y tiempo en que escribo esta entrada: 2020, en plena crisis , así llamada, de la pandemia del coronavirus o Covid 19.

Otros autores que sería interesante consultar y analizar: Naomi Klein: La Doctrina del Schok. Y la obra en varios volúmenes, de Giorgio Agamben: Homo Sacer



El Codex De Andrew
1.59K subscribersSUBSCRIBED1984 es una de las novelas mas importantes del siglo XX , el control que el partido ejerce sobre la población agobia a cualquiera que se atreva a leer el libro . Hoy en este video haremos un pequeño analisis de esta gran obra literaria del escritor britanico George Orwell. Ghost Story de Kevin MacLeod está autorizado la licencia Creative Commons Attribution (https://creativecommons.org/licenses/…) Fuente: http://incompetech.com/music/royalty-… Artista: http://incompetech.com/ Dark Times de Kevin MacLeod está autorizado la licencia Creative Commons Attribution (https://creativecommons.org/licenses/…) Fuente: http://incompetech.com/music/royalty-… Artista: http://incompetech.com/ Echoes of Time de Kevin MacLeod está autorizado la licencia Creative Commons Attribution (https://creativecommons.org/licenses/…) Fuente: http://incompetech.com/music/royalty-… Artista: http://incompetech.com/ Lightless Dawn de Kevin MacLeod está autorizado la licencia Creative Commons Attribution (https://creativecommons.org/licenses/…) Fuente: http://incompetech.com/music/royalty-… Artista: http://incompetech.com/


Versión para cine de la novela 1984.
Comentarios sobre el make up de la versión cinematográfica de la novela de Orwell, 1984, protagonizada por Richard Burton.( Versión que pude ver, pero por el momento imposible de encontrar en YT, y difícil de encontrar en cualquier otro lugar))

TODOS VIGILADOS : PLANES PARA EL NUEVO ORDEN GLOBAL ULTRA NEOLIBERAL TRAS CRISIS DE CORONA-VID 19

Investigadora sobre el tema: Capitalismo de vigilancia

Naomi Klein sobre la pandemia del coronavirus y cómo los millonarios aprovechan para sus proyectos de una nueva Distopía que supera la de 1984 de G. Orwell

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MINEOLA, NY - OCTOBER 27:  New York Gov. Andrew Cuomo looks on as Google's Executive Chairman, Eric Schmidt, left, talks during the Smart Schools Commission report at Mineola Middle School on October 27, 2014 in Mineola, New York. Governor Cuomo visited the Long Island school to receive the Smart Schools Commission report which calls for NY State to invest  $2 billion in its schools  in order to enhance teaching and learning through technology.  (Photo by Alejandra Villa-Pool/Getty Images)

SCREEN NEW DEAL

Under Cover of Mass Death, Andrew Cuomo Calls in the Billionaires to Build a High-Tech Dystopia

DONATE200New York Gov. Andrew Cuomo looks on as Google executive chair Eric Schmidt, left, talks during the Smart Schools Commission report at Mineola Middle School on Oct. 27, 2014 in Mineola, N.Y. Photo: Alejandra Villa-Pool/Getty Images

Naomi Klein
May 8 2020, 6:50 p.m.LEIA EM PORTUGUÊS 

FOR A FEW fleeting moments during New York Gov. Andrew Cuomo’s daily coronavirus briefing on Wednesday, the somber grimace that has filled our screens for weeks was briefly replaced by something resembling a smile.

“We are ready, we’re all-in,” the governor gushed. “We are New Yorkers, so we’re aggressive about it, we’re ambitious about it. … We realize that change is not only imminent, but it can actually be a friend if done the right way.”

The inspiration for these uncharacteristically good vibes was a video visit from former Google CEO Eric Schmidt, who joined the governor’s briefing to announce that he will be heading up a blue-ribbon commission to reimagine New York state’s post-Covid reality, with an emphasis on permanently integrating technology into every aspect of civic life.

“The first priorities of what we’re trying to do,” Schmidt said, “are focused on telehealth, remote learning, and broadband. … We need to look for solutions that can be presented now, and accelerated, and use technology to make things better.” Lest there be any doubt that the former Google chair’s goals were purely benevolent, his video background featured a framed pair of golden angel wings.

Just one day earlier, Cuomo had announced a similar partnership with the Bill and Melinda Gates Foundation to develop “a smarter education system.” Calling Gates a “visionary,” Cuomo said the pandemic has created “a moment in history when we can actually incorporate and advance [Gates’s] ideas … all these buildings, all these physical classrooms — why with all the technology you have?” he asked, apparently rhetorically.

It has taken some time to gel, but something resembling a coherent Pandemic Shock Doctrine is beginning to emerge. Call it the “Screen New Deal.” Far more high-tech than anything we have seen during previous disasters, the future that is being rushed into being as the bodies still pile up treats our past weeks of physical isolation not as a painful necessity to save lives, but as a living laboratory for a permanent — and highly profitable — no-touch future.Join Our NewsletterOriginal reporting. Fearless journalism. Delivered to you.I’m in

Anuja Sonalker, CEO of Steer Tech, a Maryland-based company selling self-parking technology, recently summed up the new virus-personalized pitch. “There has been a distinct warming up to human-less, contactless technology,” she said. “Humans are biohazards, machines are not.”

It’s a future in which our homes are never again exclusively personal spaces but are also, via high-speed digital connectivity, our schools, our doctor’s offices, our gyms, and, if determined by the state, our jails. Of course, for many of us, those same homes were already turning into our never-off workplaces and our primary entertainment venues before the pandemic, and surveillance incarceration “in the community” was already booming. But in the future under hasty construction, all of these trends are poised for a warp-speed acceleration.

This is a future in which, for the privileged, almost everything is home delivered, either virtually via streaming and cloud technology, or physically via driverless vehicle or drone, then screen “shared” on a mediated platform. It’s a future that employs far fewer teachers, doctors, and drivers. It accepts no cash or credit cards (under guise of virus control) and has skeletal mass transit and far less live art. It’s a future that claims to be run on “artificial intelligence” but is actually held together by tens of millions of anonymous workers tucked away in warehouses, data centers, content moderation mills, electronic sweatshops, lithium mines, industrial farms, meat-processing plants, and prisons, where they are left unprotected from disease and hyperexploitation. It’s a future in which our every move, our every word, our every relationship is trackable, traceable, and data-mineable by unprecedented collaborations between government and tech giants.RelatedHow New York Gov. Andrew Cuomo Is Using the Pandemic to Consolidate Power

If all of this sounds familiar it’s because, pre-Covid, this precise app-driven, gig-fueled future was being sold to us in the name of convenience, frictionlessness, and personalization. But many of us had concerns. About the security, quality, and inequity of telehealth and online classrooms. About driverless cars mowing down pedestrians and drones smashing packages(and people). About location tracking and cash-free commerce obliterating our privacy and entrenching racial and gender discrimination. About unscrupulous social media platforms poisoning our information ecology and our kids’ mental health. About “smart cities” filled with sensors supplanting local government. About the good jobs these technologies wiped out. About the bad jobs they mass produced.

And most of all, we had concerns about the democracy-threatening wealth and power accumulated by a handful of tech companies that are masters of abdication — eschewing all responsibility for the wreckage left behind in the fields they now dominate, whether media, retail, or transportation.

That was the ancient past known as February. Today, a great many of those well-founded concerns are being swept away by a tidal wave of panic, and this warmed-over dystopia is going through a rush-job rebranding. Now, against a harrowing backdrop of mass death, it is being sold to us on the dubious promise that these technologies are the only possible way to pandemic-proof our lives, the indispensable keys to keeping ourselves and our loved ones safe.It’s a future in which our homes are never again exclusively personal spaces but are also, via high-speed digital connectivity, our schools, our doctor’s offices, our gyms, and, if determined by the state, our jails.

Thanks to Cuomo and his various billionaire partnerships (including onewith Michael Bloomberg for testing and tracing), New York state is being positioned as the gleaming showroom for this grim future — but the ambitions reach far beyond the borders of any one state or country.

And at the dead center of it all is Eric Schmidt. Well before Americans understood the threat of Covid-19, Schmidt had been on an aggressive lobbying and public relations campaign pushing precisely the “Black Mirror” vision of society that Cuomo has just empowered him to build. At the heart of this vision is seamless integration of government with a handful of Silicon Valley giants — with public schools, hospitals, doctor’s offices, police, and military all outsourcing (at a high cost) many of their core functions to private tech companies.

It’s a vision Schmidt has been advancing in his roles as chair of the Defense Innovation Board, which advises the Department of Defense on increased use of artificial intelligence in the military, and as chair of the powerful National Security Commission on Artificial Intelligence, or NSCAI, which advises Congress on “advances in artificial intelligence, related machine learning developments, and associated technologies,” with the goal of addressing “the national and economic security needs of the United States, including economic risk.” Both boards are crowded with powerful Silicon Valley CEOS and top executives from companies including Oracle, Amazon, Microsoft, Facebook, and of course, Schmidt’s colleagues at Google.

WASHINGTON, DC - NOVEMBER 05:  Executive Chairman of Alphabet Inc., Google's parent company, Eric Schmidt speaks during a National Security Commission on Artificial Intelligence (NSCAI) conference November 5, 2019 in Washington, DC. The commission held a conference on "Strength Through Innovation: The Future of A.I. and U.S. National Security."  (Photo by Alex Wong/Getty Images)

Eric Schmidt, executive chair of Alphabet Inc., Google’s parent company, speaks during a National Security Commission on Artificial Intelligence conference on Nov. 5, 2019 in Washington, D.C.

Photo: Alex Wong/Getty Images

AS CHAIR, SCHMIDT, who still holds more than $5.3 billion in shares of Alphabet (Google’s parent company), as well as large investments in other tech firms, has essentially been running a Washington-based shakedown on behalf of Silicon Valley. The main purpose of the two boards is to call for exponential increases in government spending on research into artificial intelligence and on tech-enabling infrastructure like 5G — investments that would directly benefit the companies in which Schmidt and other members of these boards have extensive holdings.

First in closed-door presentations to lawmakers and later in public-facing op-eds and interviews, the thrust of Schmidt’s argument has been that since the Chinese government is willing to spend limitless public money building the infrastructure of high-tech surveillance, while allowing Chinese tech companies like Alibaba, Baidu, and Huawei to pocket the profits from commercial applications, the U.S.’s dominant position in the global economy is on the precipice of collapsing.Read Our Complete CoverageThe Coronavirus Crisis

The Electronic Privacy Information Center recently got access through a Freedom of Information Act request to a presentation made by Schmidt’s NSCAI one year ago, in May 2019. Its slides make a series of alarmist claims about how China’s relatively lax regulatory infrastructure and its bottomless appetite for surveillance are causing it to pull ahead of the U.S. in a number of fields, including “AI for medical diagnosis,” autonomous vehicles, digital infrastructure, “smart cities,” ride-sharing, and cashless commerce.

The reasons given for China’s competitive edge are myriad, ranging from the sheer volume of consumers who shop online; “the lack of legacy banking systems in China,” which has allowed it to leapfrog over cash and credit cards and unleash “a huge e-commerce and digital services market” using “digital payments”; and a severe doctor shortage, which has led the government to work closely with tech companies like Tencent to use AI for “predictive” medicine. The slides note that in China, tech companies “have the authority to quickly clear regulatory barriers while American initiatives are mired in HIPPA compliance and FDA approval.”

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Image: NSCAI

More than any other factor, however, the NSCAI points to China’s willingness to embrace public-private partnerships in mass surveillance and data collection as a reason for its competitive edge. The presentation touts China’s “Explicit government support and involvement e.g. facial recognition deployment.” It argues that “surveillance is one of the ‘first-and-best customers’ for Al” and further, that “mass surveillance is a killer application for deep learning.”

A slide titled “State Datasets: Surveillance = Smart Cities” notes that China, along with Google’s main Chinese competitor, Alibaba, are racing ahead.

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Image: NSCAI

This is notable because Google’s parent company Alphabet has been pushing this precise vision through its Sidewalk Labs division, choosing a large portion of Toronto’s waterfront as its “smart city” prototype. But the Toronto project was just shut down after two years of ceaseless controversy relating to the enormous amounts of personal data that Alphabet would collect, a lack of privacy protections, and questionable benefits for the city as a whole.

Five months after this presentation, in November, NSCAI issued an interim report to Congress further raising the alarm about the need for the U.S. to match China’s adaptation of these controversial technologies. “We are in a strategic competition,” states the report, obtained via FOIA by the Electronic Privacy Information Center. “AI will be at the center. The future of our national security and economy are at stake.”

By late February, Schmidt was taking his campaign to the public, perhaps understanding that the budget increases his board was calling for could not be approved without a great deal more buy-in. In a New York Times op-ed headlined “I used to Run Google. Silicon Valley Could Lose to China,” Schmidt called for “unprecedented partnerships between government and industry” and, once again, sounding the yellow peril alarm:

A.I. will open new frontiers in everything from biotechnology to banking, and it is also a Defense Department priority. … If current trends continue, China’s overall investments in research and development are expected to surpass those of the United States within 10 years, around the same time its economy is projected to become larger than ours.

Unless these trends change, in the 2030s we will be competing with a country that has a bigger economy, more research and development investments, better research, wider deployment of new technologies and stronger computing infrastructure. … Ultimately, the Chinese are competing to become the world’s leading innovators, and the United States is not playing to win.

The only solution, for Schmidt, was a gusher of public money. Praising the White House for requesting a doubling of research funding in AI and quantum information science, he wrote: “We should plan to double funding in those fields again as we build institutional capacity in labs and research centers. … At the same time, Congress should meet the president’s request for the highest level of defense R & D funding in over 70 years, and the Defense Department should capitalize on that resource surge to build breakthrough capabilities in A.I., quantum, hypersonics and other priority technology areas.”

That was exactly two weeks before the coronavirus outbreak was declared a pandemic, and there was no mention that a goal of this vast, high-tech expansion was to protect American health. Only that it was necessary to avoid being outcompeted by China. But, of course, that would soon change.Share Your Coronavirus StoryClick here to learn about contacting a reporter securely, or email us at coronavirus@theintercept.com

In the two months since, Schmidt has put these preexisting demands — for massive public expenditures on high-tech research and infrastructure, for a slew of “public-private partnerships” in AI, and for the loosening of myriad privacy and safety protections — through an aggressive rebranding exercise. Now all of these measures (and more) are being sold to the public as our only possible hope of protecting ourselves from a novel virus that will be with us for years to come.

And the tech companies to which Schmidt has deep ties, and which populate the influential advisory boards he chairs, have all repositioned themselves as benevolent protectors of public health and munificent champions of “everyday hero” essential workers (many of whom, like delivery drivers, would lose their jobs if these companies get their way). Less than two weeks into New York state’s lockdown, Schmidt wrote an op-ed for the Wall Street Journal that both set the new tone and made clear that Silicon Valley had every intention of leveraging the crisis for a permanent transformation.

Like other Americans, technologists are trying to do their part to support the front-line pandemic response. …

But every American should be asking where we want the nation to be when the Covid-19 pandemic is over. How could the emerging technologies being deployed in the current crisis propel us into a better future? … Companies like Amazon know how to supply and distribute efficiently. They will need to provide services and advice to government officials who lack the computing systems and expertise.

We should also accelerate the trend toward remote learning, which is being tested today as never before. Online, there is no requirement of proximity, which allows students to get instruction from the best teachers, no matter what school district they reside in. …

The need for fast, large-scale experimentation will also accelerate the biotech revolution. … Finally, the country is long overdue for a real digital infrastructure…. If we are to build a future economy and education system based on tele-everything, we need a fully connected population and ultrafast infrastructure. The government must make a massive investment—perhaps as part of a stimulus package—to convert the nation’s digital infrastructure to cloud-based platforms and link them with a 5G network.

Indeed Schmidt has been relentless in pursuing this vision. Two weeks after that op-ed appeared, he described the ad-hoc homeschooling programing that teachers and families across the country had been forced to cobble together during this public health emergency as “a massive experiment in remote learning.” The goal of this experiment, he said, was “trying to find out: How do kids learn remotely? And with that data we should be able to build better remote and distance learning tools which, when combined with the teacher … will help kids learn better.” During this same video call, hosted by the Economic Club of New York, Schmidt also called for more telehealth, more 5G, more digital commerce, and the rest of the preexisting wish list. All in the name of fighting the virus.

His most telling comment, however, was this: “The benefit of these corporations, which we love to malign, in terms of the ability to communicate, the ability to deal with health, the ability to get information, is profound. Think about what your life would be like in America without Amazon.” He added that people should “be a little bit grateful that these companies got the capital, did the investment, built the tools that we’re using now, and have really helped us out.”

WASHINGTON, DC - NOVEMBER 05:  Executive Chairman of Alphabet Inc., Google's parent company, Eric Schmidt speaks during a National Security Commission on Artificial Intelligence (NSCAI) conference November 5, 2019 in Washington, DC. The commission held a conference on "Strength Through Innovation: The Future of A.I. and U.S. National Security."  (Photo by Alex Wong/Getty Images)

Associate professor Carol Dysinger, right, of New York University’s Tisch School of the Arts conducts her weekly remote-learning class for the graduate school filmmaking students on April 9, 2020 at her apartment in Brooklyn, N.Y.

Photo: Robert Nickelsberg/Getty Images

IT’S A REMINDER that, until very recently, public pushback against these companies was surging. Presidential candidates were openly discussing breaking up big tech. Amazon was forced to pull its plans for a New York headquarters because of fierce local opposition. Google’s Sidewalk Labs project was in perennial crisis, and Google’s own workers were refusingto build surveillance tech with military applications.

In short, democracy — inconvenient public engagement in the designing of critical institutions and public spaces — was turning out to be the single greatest obstacle to the vision Schmidt was advancing, first from his perch at the top of Google and Alphabet and then as chair of two powerful boards advising Congress and Department of Defense. As the NSCAI documents reveal, this inconvenient exercise of power by members of the public and by tech workers inside these mega-firms, has, from the perspective of men like Schmidt and Amazon CEO Jeff Bezos, maddeningly slowed down the AI arms race, keeping fleets of potentially deadly driverless cars and trucks off the roads, protecting private health records from becoming a weapon used by employers against workers, preventing urban spaces from being blanketing with facial recognition software, and much more.

Now, in the midst of the carnage of this ongoing pandemic, and the fear and uncertainty about the future it has brought, these companies clearly see their moment to sweep out all that democratic engagement. To have the same kind of power as their Chinese competitors, who have the luxury of functioning without being hampered by intrusions of either labor or civil rights.

All of this is moving very fast. The Australian government has contractedwith Amazon to store the data for its controversial coronavirus tracking app. The Canadian government has contracted with Amazon to deliver medical equipment, raising questions about why it bypassed the public postal service. And in just a few short days in early May, Alphabet has spun up a new Sidewalk Labs initiative to remake urban infrastructure with $400 million in seed capital. Josh Marcuse, executive director of the Defense Innovation Board that Schmidt chairs, announced that he was leaving that job to work full-time at Google as head of strategy and innovation for global public sector, meaning that he will be helping Google to cash in on some of the many opportunities he and Schmidt have been busily creating with their lobbying.Democracy — inconvenient public engagement in the designing of critical institutions and public spaces — has been the single greatest obstacle to the vision Schmidt has been advancing.

To be clear, technology is most certainly a key part of how we must protect public health in the coming months and years. The question is: Will that technology be subject to the disciplines of democracy and public oversight, or will it be rolled out in state-of-exception frenzy, without asking critical questions that will shape our lives for decades to come? Questions like, for instance: If we are indeed seeing how critical digital connectivity is in times of crisis, should these networks, and our data, really be in the hands of private players like Google, Amazon, and Apple? If public funds are paying for so much of it, should the public also own and control it? If the internet is essential for so much in our lives, as it clearly is, should it be treated as a nonprofit public utility?

And while there is no doubt that the ability to teleconference has been a lifeline in this period of lockdown, there are serious debates to be had about whether our more lasting protections are distinctly more human. Take education. Schmidt is right that overcrowded classrooms present a health risk, at least until we have a vaccine. So how about hiring double the number of teachers and cutting class size in half? How about making sure that every school has a nurse?

That would create much-needed jobs in a depression-level unemployment crisis and give everyone in the learning environment more elbow room. If buildings are too crowded, how about dividing the day into shifts, and having more outdoor education, drawing on the plentiful research that shows that time in nature enhances children’s capacity to learn?

Introducing those kinds of changes would be hard, to be sure. But they are not nearly as risky as giving up on the tried-and-true technology of trained humans teaching younger humans face-to-face, in groups where they learn to socialize with one another to boot.

Upon learning of New York state’s new partnership with the Gates Foundation, Andy Pallotta, president of New York State United Teachers, was quick to react: “If we want to reimagine education, let’s start with addressing the need for social workers, mental health counselors, school nurses, enriching arts courses, advanced courses and smaller class sizes in school districts across the state,” he said. A coalition of parents’ groups also pointed out that if they had indeed been living an “experiment in remote learning” (as Schmidt put it), then the results were deeply worrying: “Since the schools were shut down in mid-March, our understanding of the profound deficiencies of screen-based instruction has only grown.”

SILVER SPRING, MARYLAND - MARCH 26: Staff members at Woodlin Elementary School distribute computers to parents of Montgomery County students who do not have them March 26, 2020 in Silver Spring, Maryland. Due to the outbreak of COVID-19, students across the U.S. are increasingly attending their classes online due to the closure of schools. (Photo by Win McNamee/Getty Images)

Staff members at Woodlin Elementary School distribute computers to parents of Montgomery County students on March 26, 2020 in Silver Spring, Md.

Photo: Win McNamee/Getty Images

IN ADDITION TO the obvious class and race biases against children who lack internet access and home computers (problems that tech companies are eager to be paid to solve with massive tech buys), there are big questions about whether remote teaching can serve many kids with disabilities, as required by law. And there is no technological solution to the problem of learning in a home environment that is overcrowded and/or abusive.

The issue is not whether schools must change in the face of a highly contagious virus for which we have neither cure nor inoculation. Like every institution where humans gather in groups, they will change. The trouble, as always in these moments of collective shock, is the absence of public debate about what those changes should look like and whom they should benefit. Private tech companies or students?We face real and hard choices between investing in humans and investing in technology. Because the brutal truth is that, as it stands, we are very unlikely to do both.

The same questions need to be asked about health. Avoiding doctor’s offices and hospitals during a pandemic makes good sense. But telehealth misses a huge amount. So we need to have an evidence-based debate about the pros and cons of spending scarce public resources on telehealth — versus on more trained nurses, equipped with all the necessary protective equipment, who are able to make house calls to diagnose and treat patients in their homes. And perhaps most urgently, we need to get the balance right between virus tracking apps, which with the proper privacy protections have a role to play, and the calls for a Community Health Corps that would put millions of Americans to work not only doing contact tracing but making sure that everyone has the material resources and support they need to quarantine safely.

In each case, we face real and hard choices between investing in humans and investing in technology. Because the brutal truth is that, as it stands, we are very unlikely to do both. The refusal to transfer anything like the needed resources to states and cities in successive federal bailouts means that the coronavirus health crisis is now slamming headlong into a manufactured austerity crisis. Public schools, universities, hospitals, and transit are facing existential questions about their futures. If tech companies win their ferocious lobbying campaign for remote learning, telehealth, 5G, and driverless vehicles — their Screen New Deal — there simply won’t be any money left over for urgent public priorities, never mind the Green New Deal that our planet urgently needs.

On the contrary: The price tag for all the shiny gadgets will be mass teacher layoffs and hospital closures.

Tech provides us with powerful tools, but not every solution is technological. And the trouble with outsourcing key decisions about how to “reimagine” our states and cities to men like Bill Gates and Eric Schmidt is that they have spent their lives demonstrating the belief that there is no problem that technology cannot fix.

For them, and many others in Silicon Valley, the pandemic is a golden opportunity to receive not just the gratitude, but the deference and power that they feel has been unjustly denied. And Andrew Cuomo, by putting the former Google chair in charge of the body that will shape the state’s reopening, appears to have just given him something close to free reign.

This is the first installment in an ongoing series about the shock doctrine and disaster capitalism in the age of Covid-19.https://o.prod.theintercept.com/checkout/template/show?displayMode=inline&containerSelector=%23third-party–article-bottom&templateId=OTH1FH2KEDAT&templateVariantId=OTVQFSDKU4JFO&offerId=fakeOfferId&showCloseButton=false&trackingId=%7Bjcx%7DH4sIAAAAAAAAAI2QS2_CMBCE_4vPGNlOnDi5RSIpASEeDRRxcxwTTPMiTni06n9voLQVh0rd2-43M1rNO-AqAS7Y6c2l9F7y0Ac9UPFUrpQ8hVdCEEEQUYgtiDHEJqQU2oxBa0aspQguJIjqRZ4RaMeWKbDDDNuxpOmYsSBGYtGE21tKiYG6YHmuZK1kIeQt2l_PJqNoTtej0Hug_lmKtlFlcZNhhuirwVCiIeqG6FSX25gUfJsxcYjFQaA8ffB74sesd-UpknmV8Uai56fQ3Gx8aqznhHSOHdffDLhN3coeaO77zTyNhjgYkrE_8CLwy1a8Vrxo7pLVPHgejJfmKJh2GsHziqu00MAt2izrgaPS6kt6hH91OUEz7i_e9vtSnseVYfynS1V1kZT07T7GZp9go7u1WtZeKoumQ0mury83GXAxZY6NLObQj09oveno8AEAAA&experienceId=EXPMJTQ5XJIA&tbc=%7Bjzx%7D1N9UP0ZLlv4NEs7p2wR-wMVdeL3A0PHSIXldkIF4Tl9gKCyE80X20ZmRB0qTJbQpheyM8Mcut46fzBQNkQqF68gJy0zL7tHllZvsO96Lk8Ws0mBakVw810E6Bx9yxZKBmNGFpLgWa27oG7LY0wdcfw&iframeId=offer-0-LuWpU&url=https%3A%2F%2Ftheintercept.com%2F2020%2F05%2F08%2Fandrew-cuomo-eric-schmidt-coronavirus-tech-shock-doctrine%2F&parentDualScreenLeft=20&parentDualScreenTop=23&parentWidth=1324&parentHeight=793&parentOuterHeight=856&aid=hsZyoAWmIE&tags=Day%3A+Friday%2CTime%3A+14.00%2CVery+Long%2CPage+Type%3A+Article%2CCollection%3A+The+Coronavirus+Crisis%2CSubject%3A+Technology%2CPartner%3A+Factiva%2CPartner%3A+Smart+News%2CPartner%3A+Social+Flow%2CLanguage%3A+English%2CSite%3A+The+Intercept&contentSection=Series&contentAuthor=Naomi+Klein&contentCreated=2020-05-08T16%3A50%3A56.000Z&pageViewId=2020-05-16-11-14-55-788-6P26UcFy2FTrRml2-7b64c1983796e494bc23d65da7f55230&visitId=v-2020-05-16-11-14-55-788-M0PaERzjjoexKp33-7b64c1983796e494bc23d65da7f55230&pianoIdUrl=https%3A%2F%2Fid.tinypass.com%2Fid%2F&userProvider=piano_id&userToken=&customCookies=%7B%7D&hasLoginRequiredCallback=true&width=720&_qh=67ff7351a6

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FUENTE DEL TEXTO EN ESPAÑOL: https://ficciondelarazon.org/2020/04/14/giorgio-agamben-una-pregunta/


La plaga marcó para la ciudad el comienzo de la corrupción… Nadie estaba dispuesto a perseverar en lo que antes consideraba bueno, porque creía que tal vez podría morir antes de llegar a él.
Tucídides, La Guerra del Peloponeso, II, 53.

Me gustaría compartir con los que quieran una pregunta en la que no he dejado de pensar desde hace más de un mes. ¿Cómo puede ser que un país entero se haya derrumbado ética y políticamente ante una enfermedad sin darse cuenta? Las palabras que utilicé para formular esta pregunta fueron consideradas cuidadosamente una por una. La medida de la abdicación a los propios principios éticos y políticos es, de hecho, muy simple: se trata de cuál es el límite más allá del cual uno no está dispuesto a renunciar a ellos. Creo que el lector que se tome la molestia de considerar los siguientes puntos tendrá que estar de acuerdo en que -sin darse cuenta o pretender no darse cuenta- el umbral que separa a la humanidad de la barbarie ha sido cruzado.

1) El primer punto, quizás el más serio, se refiere a los cuerpos de las personas muertas. ¿Cómo podíamos aceptar, sólo en nombre de un riesgo que no se podía especificar, que nuestros seres queridos y los seres humanos en general no sólo murieran solos, sino -algo que nunca había sucedido antes en la historia, desde Antígona hasta hoy- que sus cuerpos fueran quemados sin un funeral?

2) Entonces aceptamos sin demasiados problemas, sólo en nombre de un riesgo que no se podía especificar, limitar nuestra libertad de movimiento a un grado que nunca antes había ocurrido en la historia del país, ni siquiera durante las dos guerras mundiales (el toque de queda durante la guerra estaba limitado a ciertas horas). Por lo tanto, aceptamos, sólo en nombre de un riesgo que no podía ser especificado, suspender nuestra amistad y amor, porque nuestro prójimo se había convertido en una posible fuente de contagio.

3) Esto podría suceder -y aquí tocamos la raíz del fenómeno- porque hemos dividido la unidad de nuestra experiencia vital, que es siempre inseparablemente corpórea y espiritual a la vez, en una entidad puramente biológica por un lado y una vida afectiva y cultural por el otro. Ivan Illich mostró, y David Cayley lo recordó recientemente, las responsabilidades de la medicina moderna en esta escisión, que se da por sentada y que es en cambio la mayor de las abstracciones. Soy muy consciente de que esta abstracción ha sido lograda por la ciencia moderna a través de dispositivos de reanimación, que pueden mantener un cuerpo en un estado de vida vegetativa pura.

Pero si esta condición se extiende más allá de los límites espaciales y temporales que le son propios, como se intenta hacer hoy, y se convierte en una especie de principio de comportamiento social, caemos en contradicciones de las que no hay salida.

Sé que alguien se apresurará a responder que se trata de una condición limitada de tiempo, después de la cual todo volverá como antes. Es verdaderamente singular que esto sólo pueda repetirse de mala fe, ya que las mismas autoridades que proclamaron la emergencia no dejan de recordarnos que cuando la emergencia termine, las mismas directivas deben seguir siendo observadas y que el “distanciamiento social”, como se ha llamado con un eufemismo significativo, será el nuevo principio de organización de la sociedad. Y, en cualquier caso, lo que, de buena o mala fe, uno ha aceptado sufrir no podrá ser cancelado.

No puedo en este punto, ya que he acusado a las responsabilidades de cada uno de nosotros, dejar de mencionar las responsabilidades aún más graves de aquellos que habrían tenido la tarea de velar por la dignidad humana. En primer lugar, la Iglesia, que al convertirse en la sierva de la ciencia, que se ha convertido en la verdadera religión de nuestro tiempo, ha renunciado radicalmente a sus principios más esenciales. La Iglesia, bajo un Papa llamado Francisco, ha olvidado que Francisco abrazó a los leprosos. Ha olvidado que una de las obras de misericordia es visitar a los enfermos. Ha olvidado que los mártires enseñan que uno debe estar dispuesto a sacrificar su vida antes que la fe y que renunciar al prójimo significa renunciar a la fe. Otra categoría que ha fallado en sus deberes es la de los juristas. Hace tiempo que estamos acostumbrados al uso imprudente de los decretos de emergencia mediante los cuales el poder ejecutivo sustituye al legislativo, aboliendo ese principio de separación de poderes que define la democracia. Pero en este caso se han superado todos los límites y se tiene la impresión de que las palabras del Primer Ministro y del Jefe de Protección Civil se han convertido inmediatamente en ley, como se decía para las del Führer. Y no vemos cómo, habiendo agotado el plazo de validez de los decretos de emergencia, las limitaciones de la libertad pueden ser, como se anuncia, mantenidas. ¿Por qué medios legales? ¿Con un estado de excepción permanente? Es tarea de los juristas verificar que se respeten las reglas de la constitución, pero los juristas permanecen en silencio. Quare silete iuristae in munere vestro?

Sé que invariablemente habrá alguien que responda que el grave sacrificio se hizo en nombre de los principios morales. Me gustaría recordarles que Eichmann, aparentemente de buena fe, nunca se cansó de repetir que había hecho lo que había hecho según su conciencia, para obedecer lo que creía que eran los preceptos de la moralidad kantiana. Una norma que establece que hay que renunciar al bien para salvar el bien es tan falsa y contradictoria como una que, para proteger la libertad, requiere que se renuncie a ella.

13 de abril de 2020

Fuente: Quodlibet.it
Imagen principal: Tayseer Barakat, Separation #3, 2017

ACERCA DE LAS IMPLANTACIONES POLITICAS Y ECONOMICAS, SOCIALES, DE LA LLAMADA ERA DE LA POST-VERDAD. Reseña bastante bien elaborada, del libro del ex ministro de Economía griego Yanis Varoufakis, Comportarse como adultos. Mi batalla contra el establishment europeo

 Ciclos, Año29, Nro. 50, enero-junio 2018 ISSN 1851-3735, pp. 133-139 

 Reseñas bibliográficas ATUORA : NOEMÍ BRENTA

Yanis Varoufakis

Yanis Varoufakis, Comportarse como adultos. Mi batalla contra el establishment europeo. Barcelona, Deusto, 2017, 718 páginas. 

El autor de este libro es profesor de teoría económica y econometría. Doctorado en Essex, investigó y enseñó en Cambridge, la Universidad de Texas en Austin, la Universidad de Atenas, Glasgow, Sidney y otras. Es indiscutible que este experto griego conoce en profundidad las teorías, modelos y herramientas de la disciplina. También goza de una gran red de contactos globales construida a lo largo de su vida académica y profesional, y se maneja fluidamente en inglés. Un candidato ideal a funcionario económico de un gobierno endeudado con el extranjero. Pero no es así. Alejado de la ortodoxia, critica los efectos devastadores de las finanzas desreguladas, y llama con urgencia recuperar la democracia desplazada por ese minotauro global, título de un libro anterior de este autor. 

Varoufakis saltó a la fama cuando se hizo cargo del ministerio de finanzas de Grecia en 2015, en el gobierno de Syriza. Este partido de izquierda ganó las elecciones a los socialdemócratas y conservadores. El país estaba en ruinas por la depresión económica causada por el ajuste brutal, instaurado como fruto de las negociaciones por la enorme deuda externa del estado griego, que nadie quiso ver mientras crecía, y que al estallar la crisis, se extendió como un tsunami arrasando soberanía, vidas y bienes. En seis años el PIB griego cayó 28%, el desempleo pasó del 7% al 27%, y 65% en los jóvenes. El nuevo gobierno se comprometió a negociar la deuda preservando la dignidad del pueblo griego. Llamó a un referendum para someter al escrutinio popular la aprobación del programa de la troika formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI, que implicaba sostener la austeridad, pero a pesar de que los griegos votaron por rechazar el programa ortodoxo y asumir los riesgos de tomar otro un camino, el gobierno ignoró estos resultados y volvió a firmar un acuerdo desfavorable para los intereses del país y de la mayoría de sus habitantes. 

Comportarse como adultos es la memoria de los seis meses que Varoufakis duró en su cargo de ministro de finanzas, y tiene un valor enorme, 134 Reseñas bibliográficas 

por varias razones. Una, como crónica de primera mano de las negociaciones de la deuda griega con la troika, de las distintas estrategias que el gobierno y los demás actores fueron ensayando, hasta derivar en el arrinconamiento de Grecia y la salida del ministro. Otra, por las ideas novedosas sobre alternativas para que la economía siguiera funcionando si la troika bajaba el pulgar o si el gobierno griego decidía suspender las negociaciones, por ejemplo, cómo mantener el sistema de pagos, cómo evitar las ejecuciones de pymes y los desalojos, cómo afrontar la crisis humanitaria. Y también por la creatividad de las opciones elaboradas durante las negociaciones, con el asesoramiento de expertos internacionales, en busca de una estrategia que permitiera resolver la deuda de manera ligada al crecimiento del deudor, o que al menos no profundizara su miseria. 

El libro también revela el mundillo lábil de componendas, alianzas y traiciones dentro del propio gobierno, los compromisos y vacilaciones de los líderes, los funcionarios quintacolumnistas que en realidad trabajaban para los acreedores y/o para la oposición, y saboteaban las estrategias oficiales. Aparecen también los dobleces del más alto poder mundial que, con sonrisas, amenazas o indiferencia accionaron para cumplir su objetivo de mantener viva una deuda impagable y de salvaguardar su autoridad. 

Todos sabían que la austeridad no funcionaba. Pero la cuestión de fondo era armar grandes operaciones internacionales de rescate a Grecia para que, a su vez, pagara a los bancos alemanes y franceses, y así evitar la bancarrota por sus préstamos irresponsables, como ocurrió con la deuda latinoamericana. Con ingenierías bizantinas para sortear las prohibiciones de aplicación de fondos del FMI y del BCE para financiar salida de capitales. 

La troika ya había asumido el control de recursos clave de Grecia, como el fondo de privatizaciones y el que contenía la mayoría de las acciones de los bancos; y también, revela Varoufakis, funcionarios de las instituciones presionaban para obtener beneficios para las compañías transnacionales, y desplazar a las empresas locales. Por ejemplo, el autor menciona que el FMI exigió que Grecia termine las restricciones para que los supermercados vendan remedios farmacéuticos. A su vez, el organismo recibió presiones para no publicar su análisis de sostenibilidad de la deuda griega. 

El libro también muestra las técnicas de manipulación y dominación ejercidas a través de las instituciones internacionales, banqueros, medios de comunicación, partidos políticos. Humillaciones, incertidumbre sostenida, roles confusos, no saber con quién hablar, arbitrariedad en la aplicación de las normas. La continua descalificación a través de los medios, la negación de la existencia de estrategias alternativas para negociar la deuda; las amenazas a la familia del ministro, que determinaron su salida del país, nada Ciclos, Año29, Nro. 50, enero-junio 2018, pp. 133-139 135 

se ahorró para torcer la voluntad inicial del gobierno de Syriza, de rescatar a Grecia de su ruina. 

Una noche lluviosa Lawrence Summers, poderoso miembro del establishment estadounidense y ex secretario del tesoro, reveló a Varoufakis la línea divisoria entre los políticos de adentro y de afuera. Los de adentro no escuchan a los de afuera ni les revelan nada de lo que pasa o se dice adentro. Tienen privilegios y poder, a condición de jamás oponerse ni criticar a los de adentro. Los que firman la entrega de sus países entran al selecto grupo. Varoufakis no firmó, y quedó afuera. 

Noemí Brenta 

Robespierre, visto por la poetisa judeo alemana Gertrude Kolmar, asesinada por los nazis. (Reseña de su obra poética al respecto, en francés)

Sujet du poème : Robespierre

AUTOR: par Jean-Luc Tiesset 6 juin 2017

FUENTE https://www.en-attendant-nadeau.fr/2017/06/06/robespierre-gertrud-kolmar/

Cousine de Walter Benjamin, Gertrud Kolmar était une jeune femme cultivée issue de la bourgeoisie juive, qui se sentait parfaitement intégrée à l’Allemagne. Parlant russe et français, elle vécut un temps à Dijon. Elle enseigna, s’occupa d’enfants, mais surtout, elle écrivit. Son œuvre courte, mais forte, à laquelle la guerre et la déportation mirent fin, fut heureusement sauvée du désastre grâce à sa sœur Hilde. Astreinte en 1941 au travail forcé dans une usine berlinoise, elle fut déportée et mourut en mars 1943 à Auschwitz, à moins de cinquante ans. Ce n’est qu’en 1951 que la République fédérale la déclara officiellement décédée.


Gertrud Kolmar, Robespierre, Poésie suivi de Le Portrait de Robespierre. Édition bilingue. Traduit de l’allemand et postfacé par Sibylle Muller, Éd. Circé 22,50 €, 214 p.

Gertrude Kolmar . Fuente de la imagen: https://www.en-attendant-nadeau.fr/2017/06/06/robespierre-gertrud-kolmar/

La publication de ces poèmes et du portrait de Robespierre, écrits au tout début du nazisme, prend un regain d’intérêt dans notre époque où passe furtivement l’ombre des années Trente, quand vacillaient les principes issus de la Révolution. Les interrogations face à un avenir incertain se ressemblent beaucoup, quels que soient l’heure et le lieu … Gertrud Kolmar en tout cas avait en son temps de bonnes raisons de s’inquiéter pour son pays et pour elle-même. Elle sentit très vite que son monde allait être mis à feu et à sang. Est-ce cela qui la conduisit à s’interroger sur une autre période de troubles et de souffrances, la Révolution Française, et plus spécialement la Terreur ? Tandis qu’elle voyait fleurir les dictatures et pressentait le désastre imminent, voulut-elle retrouver, sous les poussières de la carrière, les traces de l’antique Vertu qu’elle croyait logée dans le cœur de Robespierre, guidant sa pensée et son bras ? Elle donne en tout cas une vérité poétique à ces quelques mois qui furent ressentis comme un cataclysme en France et dans le monde.

Même si elle s’est documentée (lisant le français, elle connaissait notamment les ouvrages d’Albert Mathiez), il ne s’agit pas pour Gertrud Kolmar d’entrer dans une querelle d’historiens sur ces temps agités où la jeune République se battait pour sa survie, tout en voulant être un exemple pour les autres peuples. Pour son œil de poète, l’imagerie populaire, même simpliste, vaut autant que les analyses sérieuses, soucieuses d’impartialité et d’objectivité. Elle le dit clairement au début du Portrait de Robespierre : parmi tous les auteurs qu’elle a lus sur le sujet, « les peu crédibles ont autant de valeur que les consciencieux ». Image contre image, elle cherche à contrecarrer celle du tyran sanguinaire, véhiculée depuis si longtemps, qui escamote l’adversaire de l’esclavage, le défenseur des droits de l’Homme, l’admirateur de Rousseau. L’Allemagne n’a guère retenu que la face d’ombre du personnage. Mais la France, dont la capitale a refusé récemment encore de baptiser une rue du nom de Robespierre, ne se montre guère plus généreuse… George Sand, Balzac, Victor Hugo, beaucoup d’autres écrivains ont parlé de lui, parfois pour le louer, souvent pour le condamner. La Société des études robespierristes poursuit son travail depuis plus d’un siècle, mais aujourd’hui encore, la Terreur continue de diviser l’opinion.

Parmi les Conventionnels, membres ou non du Comité de Salut Public, la postérité a fait son choix. Georg Büchner avait déjà imaginé pour la scène, un siècle auparavant, les dernières heures de Danton et de ses compagnons. Dans ses poèmes, Gertrud Kolmar dresse à Robespierre le monument que la France ne lui élève que de mauvaise grâce, quand elle le fait, reculant devant le sang versé : « Je veux t’arracher, de mes griffes te tirer / Hors des désordres, hors du passé ». C’est en glissant son regard dans les lacunes et le flou d’une biographie que le poète trouve son mot à dire, là où bien des « faits » racontés depuis des siècles sont tout sauf avérés. Force est de constater qu’on ne connaît pas grand-chose de l’homme qui joua un rôle bref, mais déterminant dans notre histoire nationale, hormis les textes de ses discours parvenus jusqu’à nous. Son caractère, son quotidien, ses amours, et même son aspect physique sont controversés, jusqu’à la couleur de ses yeux ou de ses cheveux. Les portraits ne sont pas fiables, les témoignages divergent.

Les citations choisies pour l’épigraphe ne laissent aucun doute sur ce qui va suivre. On y trouve, voisinant avec trois textes du prophète Esaïe, cette confidence de Robespierre : « Ôtez-moi ma conscience, je suis le plus malheureux de tous les hommes. » De fait, le recueil a les accents d’un évangile dans lequel le Juste, Robespierre, prend une dimension toute messianique. Comme si les flots de sang versés étaient un mal nécessaire pour purifier la terre de ses démons, dans l’attente de la révélation d’un monde neuf et heureux : l’Apocalypse, telle qu’on la voit par exemple magnifiquement illustrée dans les tapisseries exposées au château d’Angers. Mais c’est au prix du sacrifice du Juste, comme le suggère le texte d’Esaïe : « Il n’avait ni beauté, ni éclat pour attirer nos regards, et son aspect n’avait rien pour nous plaire. On a mis son sépulcre parmi les méchants. »

Gertrud Kolmar, Robespierre, Circé
Fuente de la imagen : http://www.en-attendant-nadeau.fr/wp-content/uploads/2015/12/simon_une.jpg

Gertrud Kolmar

« Du mehr als Mensch », « Toi plus qu’un homme » : la figure de Robespierre, dans le poème, évoque celle de Jésus parmi ses disciples, et le recueil entre en résonance avec l’image véhiculée par la Bible. De son enfance et sa jeunesse, Gertrud Kolmar retient quelques détails symboliques, signes d’un destin pour lequel il semble avoir été choisi (par exemple, le compliment fait au roi par l’élève boursier du lycée Louis-le-Grand). Elle le fait avancer dans les pas du Christ : comme lui il connaît le doute, la peur, le reniement, les affres de la Passion ; et les insultes, les quolibets sur le chemin de l’échafaud, son Golgotha … Ils ne furent pas nombreux à le pleurer. Mais en invoquant sa dépouille, Gertrud Kolmar, convaincue que « Robespierre et les siens voulaient arracher Dieu à l’Église », croit surtout à la résurrection de ses idées.

Car la parabole relève évidemment de la poésie plus que de la religion, même si Gertrud Kolmar s’est par ailleurs intéressée de près à Catherine Théot, étrange personnage dont les prophéties, manipulées par les ennemis de Robespierre, tendirent à ridiculiser ce dernier dans le rôle du Messie… Si elle emprunte au sacré, c’est parce qu’elle adopte volontairement le ton et la forme qui conviennent en des temps apocalyptiques – l’extermination des Juifs d’Europe ne sera-t-elle pas, elle aussi, désignée après-coup en des termes religieux quand on parlera de Shoah ou d’Holocauste ?

Les poèmes jouent sur différents registres, hymnes ou ballades où se mêlent des strophes plus intimistes. Entre tendresse et cruauté, le lyrisme est tantôt élégiaque, tantôt incantatoire, mais toujours visionnaire, avec des images et des métaphores puissantes, hautes en couleurs, saisissantes. Ainsi voit-elle tomber, par exemple, la nuit de Thermidor, la dernière de Robespierre : « La ténèbre était tapie, lourde, étouffante, cette sorcière, / Couvant la ville dans les brouillards lascifs ; / Le nuage se traînait lourdement, lézard gris, / Et sur les arbres pas une feuille ne vibrait » (« Das Düster hockte stumpf und schwül, die Hexe, / In geilen Dünsten brütend ob der Stadt ; / Die Wolke kröchelte, die graue Echse, / Und an den Bäumen flirrte nicht ein Blatt »). Semblant faire corps avec son poème, Gertrud Kolmar entraîne quelquefois le lecteur dans un univers halluciné, chaotique, un nouveau crépuscule des dieux. Des hommes sont au supplice, des bêtes immondes paraissent, dans un entrelacs de symboles réalistes. « Mais le Pur vit dans le feu » : quand la violence s’apaise, on voit émerger la figure du rédempteur, prêt au sacrifice suprême. On songe parfois à Nelly Sachs, à Trakl devant Grodek, à Georg Heym, à bien d’autres encore. Mais le lyrisme de Gertrud Kolmar n’appartient qu’à elle, nourrie de toutes ses lectures. Portée par les courants de son époque, elle ne se laisse jamais emporter.

La fin de Robespierre est prétexte à parler de sa propre fin, et le dernier poème, Nécrologie, empreint de gravité et de mélancolie, résonne comme un adieu de la poétesse aux vivants : « Et je vous ai portés sur ce visage ; / Ce fut le faible miroir qui vous captura, / Qui fut jeté à terre, aveuglé et brisé. / Oh moi. Que suis-je pour votre éternité, / Sinon un regard, un grain de sable qui s’écoule, infime ? » La mort seule est grande, disait Bossuet …

Considérer la poésie comme un art difficile, réservé à quelques amateurs, est un préjugé dommageable à la réception de livres comme celui-ci. Et comme il touche à notre Panthéon national, il mériterait pourtant un large public ! Le travail de la traductrice pour aider à la compréhension est donc particulièrement méritant, car elle nous fournit avec cette édition bilingue le moyen d’ouvrir les poèmes à tous, tout en réservant à ceux qui connaissent l’allemand le plaisir du texte original avec sa musique, son rythme, ses couleurs. Ce scrupule était naturellement inutile pour le texte en prose consacré au portrait de Robespierre, fort intéressant lui aussi pour compléter l’approche purement poétique du personnage.

Ce n’est décidément pas un hasard si cet hommage à Robespierre et à la Révolution a été écrit par une Juive allemande en des temps où les libertés fondamentales allaient sombrer, non seulement en Allemagne mais aussi en Europe. Mais où des hommes courageux aussi allaient se lever pour combattre au prix de leur vie le pouvoir des nouveaux tyrans. Ce qui nous touche surtout, au-delà de l’aspect historique, c’est la force du lyrisme de Gertrud Kolmar, la charge visionnaire de certains vers qui donnent la troublante impression qu’elle eut la prémonition du sort qu’on lui réservait : « Le souvenir et la torture du feu dans le four qui me calcina / Faisant de moi une pierre rêche / Persécution : jet de pierres, bûcher, échafaud ; / Je n’ai rien d’autre que cela. Ces meurtres / Qui arrachèrent à mes ancêtres leurs membres sans force » (« Erinnerung und Qual der Herdglut, die mich sott / Daß ich zu sprödem Stein geworden, / Verfolgung : Schleuderwurf und Holzstoß und Schafott ; / Ich habe nichts als dies. Dies Morden, / Das meinen Ahnen so die schwachen Glieder riß »).

Jean-Luc Tiesset

Artículo sobre la relación entre la Etica y la Política, que explica y analiza las tesis del Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno sobre asuntos clave para entender los procesos socio políticos del presente de la Globalización en curso

FUENTE © PENSAMIENTO, ISSN 0031-4749 PENSAMIENTO, vol. 74 (2018), núm. 280, pp. 509-519

pen.v74.i280.y2018.010

El peso de la ética en la política

David Alvargonzález

Universidad de Oviedo

Resumen: Las relaciones entre los principios de la ética y los requerimientos de la política no siempre

son armónicas. En este artículo, en primer lugar, se propone una definición de los ámbitos propios

de la ética y de la política. A continuación, se analizan dos ámbitos en los que se aprecia un conflicto

inevitable, estructural, entre ética y política de modo que el bien político requiere el mal ético: los

conflictos armados y las políticas de inmigración. A continuación, se hace referencia a conflictos que

pretenden estar justificados en la idiosincrasia histórica o cultural de ciertas naciones. Por último,

se citan contextos donde la ética y la política persiguen fines comunes o, simplemente, se ignoran

mutuamente.

Palabras clave: ética; política; Estado; guerra; inmigración.

The influence of ethics on politics

Abstract: The relationships between ethical principles and political requirements have proven

to be controversial. In this paper, firstly I will propose a definition of ethics and politics. Then, I will

analyze two illustrations of the unavoidable structural conflict between ethics and politics: wars and

immigration policies. In those cases political goods require ethical evils. Then, I will refer to conflicts

which claim to be rooted on the cultural and historical idiosyncrasies of certain nations. Finally, I will

refer to several situations in which ethics and politics share common objectives and other ones in

which they just follow independent courses.

Key words: ethics; politics; State; war; immigration.

Introducción

El tema de este artículo, el análisis de las relaciones entre los principios o normas

éticas y los requerimientos de la política, es un asunto muy controvertido y sujeto

a muchas valoraciones. Ahora bien, con el fin de poder tratar este problema con la

serenidad que merece, mi propósito aquí va a ser el de evitar, en todo momento,

las referencias más próximas para poder tratar el asunto de un modo abstracto,

filosófico y, en la medida de lo posible, presentar lo que sería la estructura de un

problema objetivo. La tradición en la que yo quisiera inscribir mi análisis en esta

lección es la que reivindica Spinoza cuando, en su Tratado político,dice:

Y, a fin de investigar todo lo relativo a esta ciencia [se refiere Spinoza a la

política] con la misma libertad de espíritu con que solemos tratar los temas matemáticos,

me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones

humanas, sino en entenderlas. Yo por eso he contemplado los afectos humanos

como son el amor, el odio, la ira, la envidia, la gloria, la misericordia y las demás

afecciones del alma, no como vicios de la naturaleza humana, sino como propiedades

que le pertenecen como el calor, el frío, la tempestad, el trueno y otras cosas

por el estilo le pertenecen a la naturaleza de aire. […]1

1Spinoza, B., Tratado político, I, §4.

510d. alvarg onzález, El peso de la ética en la política

PENSAMIENTO, vol. 74 (2018), núm. 280 pp. 509-519

Atendiendo estas indicaciones, en lo que sigue tan solo haré una propuesta

de lo que se puede entender por ética y por política para poder analizar algunas

situaciones prácticas existentes que ilustran su relación mutua, tanto cuando ésta

es armónica como, sobre todo, cuando resulta conflictiva.

1. Presentación de las definiciones de ética y política que se van a utilizar

Como es común cuando tratamos de ideas filosóficas, hay muchas maneras

posibles y diferentes de definir la ética y la política. Yo voy a pedir al lector que, a lo

largo de este artículo, me acompañe en un determinado modo de entenderlas que

se inscribe en una tradición ampliamente ejercitada en la historia de la filosofía.

Esta tradición arranca de la Ética a Nicómaco, la Ética a Eudemo y la Política de

Aristóteles y es seguida por Spinoza en su famosa Ética, en su Tratado político y

en su Tratado teológico-político. Entre nosotros, Gustavo Bueno ha formulado con

especial claridad los diferentes usos de estos términos y ha propuesto unas ideas y

unas definiciones que tomaré aquí como referencia2.

Hay muchas maneras de entender la Ética. En los países de habla hispana, la

manera usual viene siendo la de considerar la Ética como el «tratado de la moral»: así

como se distingue el terreno frente a la Geografía, que sería la disciplina que estudia

el terreno, así también se distinguiría entre las normas morales dadas de un modo

empírico (social, histórico) y la Ética, que sería la disciplina académica encargada

de estudiar esas normas. Yo voy a separarme aquí de esa tradición, por otra parte

tan justificada y tan consolidada académicamente entre nosotros. Siguiendo en esto

también a Spinoza, entenderé la ética como el conjunto de normas que tienen que

ver directamente con la «perseverancia en el ser» del individuo corpóreo humano

que es también, en la situación canónica, una persona. Todo aquello que contribuye

a la fortaleza y la firmeza del sujeto humano individual corpóreo será considerado

ético: así, por ejemplo, todos los comportamientos dirigidos a conservar su salud,

y a lograr su correcto desarrollo serán considerados «éticos». Por consiguiente,

la fortaleza y la firmeza serían las virtudes éticas cardinales. Todas las personas

integradas en una cultura tienen un conocimiento práctico mundano de las normas

que contribuyen a su firmeza y a la generosidad con los demás, con independencia de

que desconozcan la Ética académica, del mismo modo que son capaces de hablar su

lengua materna sin tener una representación explícita de las reglas de su gramática.

Según este modo de entender la ética ligada a la preservación y la buena marcha

del sujeto, la medicina será, estructuralmente, una disciplina ética pues trata de

hacer que el individuo corpóreo enfermo se transforme en sano, devolviéndole la

firmeza que la enfermedad socaba; la educación también sería en muchos casos

una actividad ética pues trataría de ayudar a crecer de un modo recto al individuo y

2Bueno, G., «Lectura primera: Ética y moral y derecho», en: Bueno, G., El sentido

de la vida, seis lecturas de filosofía moral. Oviedo: Pentalfa, 1996. http://fgbueno.es/med/dig/

gb96sv1.pdf

Bueno, G., «En nombre de la ética», El Catoblepas. Revista crítica del presente, 16 (jun

2003): 2. http://nodulo.org/ec/2003/n016p02.htm

PENSAMIENTO, vol. 74 (2018), núm. 280 pp. 509-519

d. alvarg onzález, El peso de la ética en la política 511

de constituirlo como persona permitiendo que desarrolle sus aptitudes, ayudándole

a constituir su propia firmeza y fortaleza. Al contrario, todo lo que atenta contra

el sujeto corpóreo individual y contra la persona será anti-ético: el asesinato, el

homicidio, la esclavitud, la mutilación, la violación, el abuso, la tortura, los daños

físicos, la difamación, la denigración, el escarnio, la extorsión, el acoso, etc. Del

mismo modo, toda acción que el individuo realice en su propio perjuicio, como

pueda ser, en el límite, el suicidio, pero también el abuso de drogas o de alcohol, o

los hábitos alimenticios perniciosos, será también una acción antiética de acuerdo

con el criterio que estoy defendiendo aquí.

La ética, vista desde esta perspectiva toma en consideración un sujeto humano

abstracto con independencia de su raza, su lengua, su religión, su sexo, y su edad.

Todos los individuos están sujetos a esas normas éticas (contra el homicidio, la

violación, la mutilación, etc.) con independencia de su etnia, sexo, religión, edad,

o lengua. Las razas, las lenguas, y todo lo demás se consideran ecualizadas en un

sujeto humano individual genérico, abstracto, distributivo. Ese sujeto sin religión

ni raza, ni sexo, ni edad no existe como sujeto empírico, como individuo de carne

y hueso, sino que sólo existe como sujeto abstracto porque la perspectiva ética

pasa por encima de esas determinaciones concretas del individuo. Podríamos decir

que ese individuo abstracto se parece al dado equi-probable de los matemáticos

que, aunque no existe como dado empírico, sí existe como construcción abstracta

matemática resultado de lanzar un mismo dado un gran número de veces.

Por lo que se refiere a la política, voy a distinguir dos usos de la palabra política:

uno amplio y otro más restringido. En un sentido amplio, se habla de política en

contextos muy diversos como cuando se hace referencia a la política de un equipo

de futbol o de una empresa. Frans de Waal llegó a hablar incluso de la política

de los chimpancés, refiriéndose a las relaciones de poder dentro de un grupo de

chimpancés del zoo de Harnhem en Holanda3. Este es el uso amplio, laxo, reconocido

en muchos idiomas modernos de nuestro entorno. En su uso restringido o estricto,

el término “política” se refiere a todo aquello que tiene que ver con el Estado. El

Estado es una institución histórica que tiene sus orígenes allí donde los pone en

cada momento la investigación arqueológica. Según esto las sociedades tribales o

pre-estatales no son sociedades políticas sino pre-políticas. Gustavo Bueno, en una

de sus obras, comparó los Estados con las biocenosis que estudian los biólogos:

en los Estados habría un conjunto de grupos muy heterogéneos enfrentados unos

con otros, lo mismo que en las biocenosis se enfrentan entre sí diversos grupos

de organismos4. La virtud política fundamental, aquella que debe tener el buen

mandatario, es la de conservar el Estado: lograr que sea más seguro, que esté más

unido, mejor estructurado, y que sea más fuerte y con más capacidad de actuar

en el ámbito internacional. El buen mandatario político recibe el Estado en una

situación dada y tiene que lograr que, a lo largo de su gobierno, el Estado se conserve

y mejore en su seguridad interior y exterior, en su unión y cohesión interna, en su

riqueza económica y su poder geoestratégico, y consiga estar más preparado para

hacer frente a las amenazas que vienen de dentro y de fuera. El mal mandatario,

3Waal, F., La política de los chimpancés. Madrid: Alianza, 1982.

4Bueno, G., Primer ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas, Logroño, Cultural

Rioja, 1991. http://www.fgbueno.es/gbm/gb91ccp.htm

512d. alvarg onzález, El peso de la ética en la política

PENSAMIENTO, vol. 74 (2018), núm. 280 pp. 509-519

aquel que traiciona sus funciones, por el contrario, es aquel que devuelve el Estado

roto, hecho jirones, inestable, débil, hipotecado, sin presencia ni importancia en

el ámbito internacional, exhausto, dependiente, con su soberanía amenazada,

expuesto a la voluntad de sus enemigos internos y externos. El gobernante de un

Estado no ocupa ese puesto para lograr la paz mundial ni la concordia universal,

ni para lograr la mejoría de los Estados vecinos, sino para que mejore su Estado

y gane en potencia de obrar, en soberanía, en fortaleza y en seguridad. Spinoza

caracteriza del siguiente modo el Estado bien constituido:

Cuál sea la mejor constitución de un Estado cualquiera se deduce fácilmente

del fin del Estado político que no es otro que la paz y la seguridad de la vida. Aquel

Estado es, por tanto, el mejor, en el que los hombres viven en concordia y en el

que los derechos comunes se mantienen ilesos. Ya que no cabe duda que las sediciones,

las guerras y el desprecio o infracción de las leyes no deben ser imputados

tanto a la malicia de los súbditos cuanto a la mala constitución del Estado […]

Efectivamente, un Estado político que no ha eliminado los motivos de sedición y

en el que la guerra es una amenaza continua y las leyes, en fin, son con frecuencia

violadas, no difiere mucho del mismo estado natural, en el que cada uno vive según

su propio sentir y con gran peligro de su vida. 5

Y, en otro lugar del Tratado político, dice Spinoza “En efecto, la libertad de

espíritu o fortaleza es una virtud privada [diríamos nosotros, individual, “ética”],

mientras que la virtud del Estado es la seguridad”6. Por tanto, según lo propuesto,

de un lado están las normas éticas que regulan la marcha del sujeto individual,

y, por otra parte, están las normas políticas que son aquellas a las que tiene que

atenerse el gobernante (con independencia del procedimiento que se haya utilizado

para su elección) para velar por la buena marcha del Estado, por su seguridad, por

su unidad, por su cohesión interna, y por su crecimiento pues esa es la tarea en la

el mandatario tiene que poner su empeño.

2. Sobre la incompatibilidad estructural entre ética y política en general

Una vez aclarado lo que voy a entender por ética y por política en el contexto

de este artículo, pasaré a analizar dos ejemplos de incompatibilidad estructural

entre estos dos ámbitos. Desde cierto fundamentalismo ético, existe una tendencia

a considerar que el asunto de las relaciones entre ética y política es muy sencillo

porque se postula que la política tiene que estar siempre subordinada a la ética.

De este modo, las leyes éticas tendrían que respetarse siempre pues el Estado

tendría que estar al servicio de la ética, al servicio de los sujetos individuales y de

sus necesidades. Yo voy a defender aquí que esta idea no se corresponde con lo

que sabemos acerca de los Estados realmente existentes (tanto históricos como

actuales), y que existen razones estructurales para que esto sea sí.

En el ámbito del derecho, y hablando en general, se suele entender que los delitos

contra la propiedad son más leves que los delitos contra la integridad física de las

5Spinoza, B., op.cit., V, §2.

6Spinoza, B., op.cit., I, §6.

PENSAMIENTO, vol. 74 (2018), núm. 280 pp. 509-519

d. alvargonzález, El peso de la ética en la política 513

personas, y así lo contemplan la mayor parte de los ordenamientos jurídicos de los

países de nuestro entorno: por ejemplo, se considera más grave matar, mutilar, o

violar que robar. Efectivamente, hay razones serias para considerar que los delitos

contra la propiedad, en la medida en que ésta es separable del sujeto corpóreo

individual, son menos graves que aquellos otros cometidos contra la integridad

del sujeto corpóreo mismo. Por esta razón, los problemas más graves cuando se

considera la colisión entre política y ética se dan cuando, por razones políticas, se

atenta contra la integridad física de los individuos corpóreos humanos o contra su

integridad personal: contra su vida, contra su salud, contra su seguridad, o contra

su honor.

Un caso límite, pero frecuente, es el caso de la guerra: cuando el Estado se

ve involucrado en una guerra defensiva, sabe que sus nacionales morirán en el

combate, pero ese mal ético (la muerte y la mutilación de personas inocentes) se

considera necesario para lograr un bien político (la defensa del Estado), y esto

por no hablar de los muertos infligidos en el bando contrario que también son

individuos humanos. Quisiera hacer notar que, a estos efectos, da lo mismo que el

Estado que lanza las bombas sea un Estado democrático o no lo sea: democrático

fue el Estado que lanzó dos bombas atómicas contra la población civil indefensa en

Hiroshima y Nagasaki. En este caso, los requerimientos políticos pasan por encima

de los éticos, y se considera un honor (moral y político) el sacrificio que los soldados

hacen por el bien de su Estado cuando reciben el tratamiento de héroes. Sería puro

idealismo histórico pensar que ya hemos alcanzado la situación de la Paz Perpetua

de Kant y suponer que las guerras fueran una cosa del pasado pues los conflictos

armados han ocurrido en el pasado desde los orígenes de los estados prístinos,

ocurren en el presente y, con el permiso de Kant, no hay ningún indicio racional

para suponer que vayan a dejar de ocurrir en el futuro. Aunque Kant parecía saber

de buena tinta que esto no sería así en el futuro, no llegó a hacernos partícipes

de las fuentes de su evidencia7. La guerra, como “continuación de la política por

otros medios” (usando la acertada fórmula de Clausewitz8), es siempre el modo

último de resolver los conflictos entre los Estados políticos y conlleva de un modo

estructural la muerte de individuos humanos. Los ejércitos han sido siempre partes

constitutivas irrenunciables de los Estados desde sus inicios, ya que un Estado

que carezca de ejército tendrá siempre su independencia y su soberanía nacional

subrogadas.

Otro ejemplo de actualidad que muestra la colisión entre la ética y la política

lo tenemos a propósito del control de las fronteras que todos los Estados tienen

que realizar si no quieren que su propia viabilidad se vea puesta en peligro. Si

nos instaláramos en una perspectiva puramente ética, todas las personas por igual

deberían tener los mismos derechos para circular libremente por el planeta y para

establecerse donde mejor les pareciera, pero, de hecho, la libertad de circulación

y de residencia es muy diferente según se sea ciudadano de uno u otro Estado: las

alambradas, las patrulleras, la policía, y las deportaciones condenan a millones de

personas a vivir en situaciones inhumanas en sus países de origen, y a esclavizarse

7Kant, I., Sobre la paz perpetua, 1795.

8Clausewitz, C. von, De la guerra, OP escrito en el periodo 1818-1830.

514d. alvargonzález, El peso de la ética en la política

PENSAMIENTO, vol. 74 (2018), núm. 280 pp. 509-519

y prostituirse, o directamente a morir, intentando entrar en un Estado que les

permita vivir con cierta dignidad. En la agenda política de los Estados asediados

por esta inmigración está ya, de un modo explícito, la estrategia de ayudar a los

países de donde procede esa marea humana a cambio de que sean ellos mismos los

que cierren sus propias fronteras e impidan la salida de los desposeídos, de modo

que el problema quede alejado de las sociedades del bienestar que no desean ver

niños ahogados yaciendo en sus playas. Este enfrentamiento entre ética y política,

en este caso, como en el caso de la guerra, es estructural: si uno de esos Estados del

bienestar abriera de par en par sus fronteras en virtud de un tratamiento igualitario

hacia todas las personas y de una generosidad ética universal, se pondría en riesgo

ese Estado y el bienestar de sus nacionales. El Estado quedaría invadido por

pueblos con otras culturas, otras lenguas y otras religiones, colapsaría el sistema de

seguridad social, de pensiones, de cobertura sanitaria y de educación, y se destruiría

su estabilidad interna. Se pueden discutir muchos asuntos relativos al mejor modo

de gestionar las fronteras pero, en último término, toda nación tiene que tener

unas fronteras puesto que el Estado implica, desde sus inicios, la apropiación de un

determinado territorio por parte de una población dada. También en este ejemplo se

aprecia que es una cuestión de hecho que las naciones priman su viabilidad política

frente a lo que serían los requerimientos de la generosidad ética universal, y están

dispuestos a sacrificar la vida y los intereses más básicos de millones de personas

con tal de conservar su buena marcha. Los argumentos expuestos sugieren que este

proceder anti-ético puede considerarse estructural ya que, de no llevarse a cabo

esa política restrictiva, la viabilidad del Estado anfitrión quedaría comprometida,

y también sugieren que esta contradicción entre requerimientos éticos y viabilidad

política afecta a todos los estados con independencia del procedimiento por el que

se elijan sus dirigentes.

Aunque se podrían poner otros ejemplos, sirvan estos dos para ilustrar el

modo cómo los mandatos éticos colisionan con los políticos, y para mostrar, con

hechos y con argumentos generales más abstractos, las razones por las que hemos

afirmado hace un momento que la política no está siempre, ni pueda llegar a estar,

subordinada a la ética. Si la política estuviese siempre regida por la ética los Estados

serían inviables: ni habrían aparecido los estados prístinos ni existirían los estados

actuales. Quiero reiterar una vez más que mi intención en este artículo no es hacer

una condena ética en nombre de Dios, del pueblo o de la Historia de un determinado

estado de cosas, ni mucho menos hacer una apología de la violencia inherente a las

guerras y a los procedimientos policiales de control de las fronteras, sino analizar

la estructura de un problema objetivo de modo que esas políticas antiéticas no sean

vistas tanto como vicios de un gobernante malvado que se regocija con el dolor

ajeno, sino como contenidos inherentes a la propia naturaleza del Estado, como

políticas que son necesarias para que el Estado mismo exista.

El planteamiento explícito de este conflicto entre ética y política conduce al

reconocimiento de situaciones tan duras y tan desalmadas que los propios Estados

movilizan todos los recursos lenitivos a su alcance para disimular ese conflicto y

tranquilizar a la opinión pública, procedimientos entre los que están todo tipo de

mitos irenistas y de quiliasmos soteriológicos.

A la vista de estos ejemplos, la idea de que la política debe estar siempre

subordinada a la ética o bien es un desideratum o, de otra forma, habría que

PENSAMIENTO, vol. 74 (2018), núm. 280 pp. 509-519

d. alvargonzález, El peso de la ética en la política 515

considerarla como una idea propia de una concepción idealista del Estado político

que es incapaz de entender que la custodia de un territorio previamente apropiado

es condición sine qua non de cualquier Estado realmente existente.

Quisiera añadir una consideración más acerca de las relaciones entre la ética

(o, en este caso, la moral) y la política en otro momento histórico ya que estas

relaciones no siempre tuvieron la morfología que presentan en la actualidad: en la

Edad Media europea, y en los inicios de la Edad Moderna, se consideraba que el

poder de los reyes de los Estados católicos venía de Dios y, por tanto, el rey católico,

en ciertos asuntos de Estado, estaba obligado por la moral teológica católica: por

ejemplo, tenía prohibido pactar con los protestantes o con los musulmanes para ir

en contra de otro reino católico porque se entendía que esa política iba contra el

propio Dios. En el límite, algunos de los proyectos políticos del rey católico estaban

guiados por el mandato religioso de hacer llegar el Evangelio a todos los rincones

del mundo: este fue el proyecto del imperio español cuando cristianizó y convirtió

a los nativos americanos en ciudadanos españoles católicos. La moral católica era

concebida como universal y, por tanto, desde un punto de vista emic, era entendida

como algo parecido a lo que nosotros conocemos hoy como “ética”. Fernando

II de Habsburgo, por ejemplo, en coherencia con su moral católica, suprimió el

protestantismo en los territorios que estaban bajo su mandato lo que precipitó la

llamada “Guerra de los Treinta Años” (1616-1646). En 1629, en vez de detener la

guerra y buscar un pacto, promulgó el Edicto de Restitución para devolver a los

católicos las propiedades eclesiásticas secularizadas desde la paz de Passau. El

Príncipe de Maquiavelo, publicado en 1513, pasa por ser la primera obra moderna

en la que el fin político se pone por delante del bien ético (o moral) de un modo muy

explícito. Eso le valió a Maquiavelo la circunstancia de que su propio apellido diera

lugar al sustantivo “maquiavelismo” que suele ir acompañado de connotaciones

peyorativas. Dice Maquiavelo:

Y hay que tener bien en cuenta que el príncipe, y máxime uno nuevo, no puede

observar todo lo que hace que los hombres sean tenidos por buenos, ya que a

menudo se ve forzado, para conservar el Estado, a obrar contra la fe, contra la

caridad, contra la humanidad, contra la religión. Por eso tiene que contar con

ánimo dispuesto a moverse según los vientos de la fortuna y la variación de las

circunstancias se lo exijan, y como ya dije antes, no alejarse del bien, si es posible,

pero sabiendo entrar en el mal si es necesario. […]9

Y aquí se debe señalar que el odio se gana tanto con las buenas como con las

malas obras; así que, como ya dije antes, un príncipe que quiera mantener su Estado

se ve a menudo forzado a no ser bueno porque, cuando aquella colectividad,

ya sean pueblos soldados o grandes señores, que tú juzgues necesaria para mantenerte,

esté corrompida, te conviene seguir su humor para satisfacerla, con lo que,

entonces, las buenas obras son tus enemigas10.

Así pues, el político que no sabe hacer el mal ético “si es necesario” no puede ser

un buen político porque, a veces, el Estado requiere el mal ético. El cardenal católico

francés Richelieu, enfrentado a Fernando II en la citada Guerra de los Treinta

Años, pasa por ser el primero que, de un modo explícito, justificó la separación

9Maquiavelo, N, El príncipe, XVIII.

10Maquiavelo, N, op.cit., XIX.

516d. alvargonzález, El peso de la ética en la política

PENSAMIENTO, vol. 74 (2018), núm. 280 pp. 509-519

de la moral católica frente a la praxis política del Estado francés, llevando a la

práctica la idea expuesta por Maquiavelo en El príncipe, resumida en la famosa

fórmula de la “raison d’état” (que los ingleses tradujeron por “national interest”).

Para Richelieu, la razón de Estado, los intereses del Estado francés, estaban por

encima de cualquier otra consideración, estaban por encima incluso de cualquier

norma moral o religiosa, lo que le permitió aliarse con otomanos y protestantes

en contra del rey católico Fernando II, incluso siendo Richelieu, como era, un

príncipe de la iglesia católica. A partir de ese momento, en la política internacional

europea, la moral religiosa asociada a la teoría del origen divino del poder pasó a

un segundo plano eclipsada por el interés del propio Estado, de esos Estados que

luego se convertirían progresivamente en naciones en sentido moderno. La teoría

política según la cual los Estados son los actores políticos más importantes sobre

los que no existe ningún poder ni norma superior que regule sus relaciones (al

margen de los tratados que ellos mismos, en el ejercicio de su soberanía, decidan

asumir) es lo que se conoce como “realismo político”; la práctica política asociada

a esa teoría es la llamada “Realpolitik”, término alemán acuñado por Ludwig von

Rochau en su conocido libro Principios de Realpolitik11. Por supuesto, con esto no

estoy intentando decir que en la Edad Media no hubiera conflictos o tensiones

entre lo que ahora llamamos requerimientos éticos y la realidad política pero,

como digo, algunos de estos conflictos tenían una morfología diferente en la que

la moral religiosa jugaba un papel importante pues el papa estaba ungido por Dios

y, por tanto, tenía un estatus especial. La Edad Moderna y la ulterior caída del

Antiguo Régimen se suele caracterizar por la pérdida relativa del poder moderador

político por parte de la iglesia católica, un poder político que, en la escolástica

medieval y moderna, forma parte de un sistema teológico y antropológico en el que

los principios morales católicos tienen una papel cardinal (como lo tuvieron en el

derecho de gentes).

En el mundo sin Dios posterior a la Revolución Francesa, la moral y la política

religiosa dejan paso a la Realpolitik: ya no es posible apelar a una ética o una moral

dadas por Dios que estén por encima del Estado y de la política. Muchos juzgarán

esta situación como aberrante, pero deberían recordar que, desde una antropología

no teológica, el sujeto individual personal, su libertad, su seguridad, la igualdad,

su educación y, en general, su constitución como ciudadano y como persona,

sería imposible fuera del Estado. Los derechos que un ciudadano europeo tiene

y que salvaguardan su integridad personal no los tiene en cuanto que ciudadano

del mundo sino en cuanto inglés, francés, o español. Tiene que haber un Estado

que haga valer esos derechos pues hay muchos lugares del mundo en los que esos

mismos derechos no significan nada, donde no existen. Si en ciertos lugares se

respetan es gracias a un determinado Estado y si ese Estado deja de existir entonces

inmediatamente dejan de existir esos derechos y la ética que está detrás de esos

derechos. Esa ética es ella misma también una construcción histórica dentro de

un Estado realmente existente. Una vez que el poder supraterrenal moderador ha

dejado de existir, es la propia confrontación entre los Estados la que determina el

poder relativo de cada uno con respecto a los demás, y el poder y la soberanía de

11Rochau, L. von, Grundsätze der Realpolitik, Stuttgart, Göpel, 1853.

PENSAMIENTO, vol. 74 (2018), núm. 280 pp. 509-519

d. alvargonzález, El peso de la ética en la política 517

algunos Estados para hacer valer ciertos principios éticos dentro de sus fronteras y

en el trato recibido por sus nacionales en el exterior.

3. L a identidad cultural e histórica de ciertos Estados como justificación

de la violación de los principios éticos

Los principios éticos que salvaguardan la integridad del individuo humano y que

presuponen la igualdad distributiva entre las personas, a pesar de estar construidos

como principios universales en cuanto a su esencia, sin embargo no son universales

en cuanto a su implantación práctica política, en cuanto a su existencia. No me

refiero ahora a la incompatibilidad inevitable entre ética y política exigida por la

misma viabilidad de todo Estado y que he considerado en el epígrafe anterior, ni se

trata tampoco de considerar la eventualidad de que alguna persona particular actúe

de un modo antiético pues esto podrá ocurrir en cualquier Estado ya que es imposible

erradicar por completo los asesinatos, los asaltos violentos, las violaciones y tantas

otras conductas delictivas que atentan contra la individualidad física y moral de

las personas. Lo que quiero tratar en este epígrafe es la existencia de Estados que,

amparándose en su identidad histórica o cultural, permiten o incluso promueven

conductas antiéticas institucionalizadas que, en principio, podrían evitarse.

Este es el caso de aquellos Estados en los que está tolerada la mutilación genital

pues toda mutilación es una violación grave de la integridad física individual.

Nuestros conocimientos médicos confirman sin ningún género de dudas el carácter

dañino y perjudicial de esas prácticas y su absoluta falta de justificación. Otro caso

frecuente de violación institucionalizada de las normas éticas más básicas es el

de las restricciones graves y gratuitas que sufren las mujeres en muchos Estados:

limitaciones en la libertad de movimientos, y en el acceso al estudio, al trabajo y a

multitud de actividades públicas y privadas. Todas estas restricciones atentan contra

el desarrollo personal de esas mujeres y, por tanto, socavan su firmeza y su fortaleza

pues las convierten en personas de segunda categoría sin posibilidad alguna de

redención. Ciertas restricciones severas en los hábitos del vestir de las mujeres

también cumplen esta función de sometimiento a los hombres y de afirmación de

lo que los antropólogos llaman un “complejo de supremacía masculina”.

Por supuesto, hay que citar también aquí los Estados que tienen institucionalizada

la tortura o la toleran de un modo sistemático. Por otra parte, es universalmente

admitido en todos los Estados que ciertos delitos graves deben llevar asociada una

pena de privación de libertad. Esa pena tiene muchas funciones no siendo la menor

la de permitir al reo redimir su falta ante la sociedad, y redirigirle hacia la conducta

correcta para integrarle en la sociedad como un ciudadano más. Suele entenderse

que esa restricción temporal de la libertad tiene una clara intención ética pues

cumple esa función correctora y rehabilitadora. Sin embargo, la función redentora,

“elevante”, de las condenas desaparece cuando nos referimos a la mal llamada “pena

de muerte”. La expresión “pena de muerte” es casi un oxímoron ya que el penado no

puede sufrir pena alguna si es que se le mata. Por esta razón, Gustavo Bueno propone

que se designe como “eutanasia procesal”, es decir, una muerte producida adrede

de un modo piadoso como consecuencia de un proceso judicial justo, y que estaría

reservada para los convictos y confesos de crímenes horrendos en los que resultaría

518d. alvargonzález, El peso de la ética en la política

PENSAMIENTO, vol. 74 (2018), núm. 280 pp. 509-519

repugnante pensar siquiera en la posibilidad de una redención y rehabilitación del

criminal12. Lo mismo que los médicos pueden desahuciar a un enfermo terminal y

evitar el ensañamiento terapéutico, se diría que un Estado podría desahuciar a ciertos

autores de crímenes horrendos, al considerarlos como una especie de “enfermos

éticos incurables”, promoviendo su eliminación eutanásica. Gustavo Bueno mantiene

que el Estado no cometería crimen ético alguno puesto que el reo habría dejado de

ser persona y resultaría irrecuperable. Esa supuesta despersonalización total es, sin

embargo, muy controvertida, lo que lleva a pensar que la eutanasia procesal en tiempo

de paz implica atentar directamente contra la vida de una persona (por patológica que

sea o desintegrada que esté), y que entonces supone un acto antiético institucionalizado

y no necesario. La pena de muerte en tiempo de guerra tiene un significado distinto

pues, como ha quedado expuesto en el epígrafe anterior, el crimen ético se reconoce

de modo explícito aunque se le da una justificación política.

4. Ética y política en situaciones en las que no hay contradicción

Me he referido a dos situaciones (las guerras y las políticas de fronteras) en las

que cualquier Estado, si quiere conservarse en el ser, tiene que sacrificar el bien

ético para lograr su supervivencia como Estado político. He mencionado después

la existencia de estados particulares que, en virtud de su estructura idiosincrática

conculcan sistemáticamente principios éticos apelando a su identidad histórica

o cultural. Sin embargo, la buena marcha de un Estado realmente existente, en

muchas circunstancias, no colisiona con los principios de la ética, e incluso, en

ocasiones, el Estado persigue, también por motivos estructurales, los mismos

objetivos que la ética: al Estado le interesa que sus ciudadanos estén sanos y tengan

una formación cualificada pues eso, en general, contribuye a la buena marcha de la

nación, a su fortaleza y a su seguridad; en todo caso, ese mismo Estado debe velar

por los contenidos de esa educación pues sería suicida que se dedicase a promover

la formación de terroristas o de traidores y sediciosos que atentaran luego contra

su propia seguridad.

Hay otros asuntos en los que la política se desentiende de las normas éticas

que velan por la firmeza de las personas: así, por ejemplo, las prácticas de fumar,

abusar de la bebida y de las drogas o tener una conducta excesivamente promiscua

pueden ser perjudiciales para la salud del individuo si es que ponen en riesgo su

firmeza y, sin embargo, muchos Estados evitan censurarlas. Unas veces la pasividad

del Estado se justifica por la imposibilidad de controlar efectivamente ciertas

conductas, otras por el carácter contraproducente de su persecución (como ocurrió

con la ley seca), y otras, en fin, apelando a la doctrina según la cual el Estado no

debe entrometerse en cuestiones que se consideran íntimas o propias de la vida

privada. Desde la concepción de la ética bosquejada en el epígrafe primero de

este artículo, el aborto provocado de embriones humanos sanos implantados es

censurable ya que significa matar a un individuo humano en sus fases tempranas

12Bueno, G., Panfleto contra la democracia realmente existente, Madrid, La esfera de los

libros, 2004.

PENSAMIENTO, vol. 74 (2018), núm. 280 pp. 509-519

d. alvargonzález, El peso de la ética en la política 519

de formación. Sin embargo, la oportunidad política de las leyes restrictivas en

materia de aborto es un asunto que se discute con otros argumentos: por una parte,

con las tecnologías médicas actuales, y en el contexto de un tráfico internacional

generalizado de personas, el aborto temprano resulta casi imposible de perseguir

y, por otra parte, hay estudios que sugieren que las legislaciones restrictivas en esta

materia no hacen disminuir las tasas de aborto.13No obstante, la circunstancia de

que, desde las administraciones, se trate de reducir algunas de las prácticas referidas

en este párrafo, utilizando, por ejemplo campañas de información y propaganda,

probablemente se justifica porque el Estado las considera dañinas para el individuo

y, por tanto, desde nuestras coordenadas, antiéticas.

También se dan situaciones en las que una conducta punible es neutral desde

el punto de vista ético y, sin embargo, es censurable desde un punto de vista

político: la conculcación de las leyes que regulan la imposición tributaria suele ser,

en principio, éticamente neutra (pues no atenta de un modo inmediato contra la

firmeza o fortaleza de otra persona) pero tiene un significado político muy claro ya

que, puesto que los tributos contribuyen directamente al sostenimiento del Estado,

el que defrauda al Estado está cometiendo un crimen político. A los efectos de

las situaciones consideradas hasta el momento en este epígrafe la cuestión de las

formas de gobierno de cada Estado puede considerarse accidental.

Un caso sujeto a muchas contingencias y con una estructura más compleja es el

de la llamada corrupción política. Si el lector sigue acompañándome en el uso de

los modos de caracterizar la ética y la política que he introducido en el apartado

primero de este trabajo, entonces se debería admitir que la corrupción política es

un mal que puede ir acompañado de valores negativos, éticos y políticos a la vez.

Desde luego, es un mal eminentemente político si se están robando directamente

los bienes del Estado, y es también un mal político en la medida en que desprestigia

las instituciones de gobierno y socava su credibilidad induciendo inestabilidad

política. Pero también puede ser un mal ético cuando utiliza la extorsión y la

mentira pues éstas afectan directamente a la firmeza de las personas particulares

implicadas, sin importar a estos efectos si esas otras personas aceptan la extorsión

de un modo voluntario ya que, aunque así fuera, su firmeza no dejaría por ello de

quedar igualmente comprometida.

Universidad de Oviedo DavidAlvargonzález

Departamento de Filosofía

dalvar@uniovi.es

[Artículo aprobado para publicación en diciembre de 2016]

13Alvargonzález, D.,«The constitution of the human embryo as substantial change»,

Journal of Medicine and Philosophy, 2016. doi:10.1093/jmp/jhv062

Alvargonzález, D., «Towards a non-ethics-based consensual public policy on abortion»,

International Journal of Health Planning and Management, 2015.

doi: 10.1002/hpm.2320

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