República de los Consejos de Baviera. Anarquismo alemán, comunismo y nazismo

esclavo

via Erich Mühsam y la revolución de Baviera

Por qué es el anarquismo el principal enemigo del capitalismo?

Anarquismo principal enemigo del capitalismo

Anarquismo. Textos de Nestor Majnó (Makhno)

Ácratas es una película documental uruguaya del año 2000, y estrenada en 2004 en Argentina bajo la dirección y el guión de Virginia Martínez. No trata precisamente del anarquismo en Uruguay, sino de un polémico movimiento minoritario y autóctono dentro movimiento libertario rioplatense: el “anarquismo expropiador” de los años 30, con el que ni el anarquismo clásico de aquellos tiempos estaba plenamente de acuerdo.

Ha recibido buena crítica por su amplia documentación y por su ritmo que sostiene la atención y refuerza el impacto del filme. La película, largamente celebrada en los ambientes cinéfilos de Buenos Aires y Uruguay, recibió además reconocimientos como el Primer Premio Documental en el Festival Internacional de Cine Latinoamericano de Trieste o el segundo premio en el Festival “Contra el silencio todas las voces” de México (ambos en el 2000

http://www.nestormakhno.info/spanish/

En el verano de 1918, cuando Ucrania fue invadida por los ejércitos austriaco y alemán, Majno tuvo que marcharse a la Rusia central y aprovechó su estancia en Moscú para entrevistarse con algunas de las personalidades más destacadas y conversar sobre la lucha y la revolución que se desarrollaban. Entre ellas figura Lenin. La entrevista fue preparada por Sverdlov, uno de los miembros más prominentes del bolchevismo ruso, del que Lenin siempre atendía los consejos, considerándole como su maestro. En la época de la entrevista, Sverdlov era el presidente del Comité Ejecutivo de los Soviets de Pan-Rusia, y concediendo mucha importancia a la personalidad de Majno, se ocupó personalmente de todo lo necesario para que éste pudiera entrevistarse con Lenin. La conversación tuvo lugar en el Kremlin, ante Sverdlov, y duró cerca de dos horas.

He aquí como la describe el propio Majno:

“Lenin, que se interesaba mucho sobre cuanto pasaba en Ucrania, ocupada por los ejércitos invasores, me preguntó varias veces sobre la actitud de los campesinos ucranianos y, sobre todo, quería saber cómo habían recibido los campesinos de Ucrania la consigna “todo el poder a los soviets locales”. Le expliqué que los campesinos interpretaron esta consigna a su manera. Según ellos, “todo el poder a los soviets locales” quería decir que el poder, en todos sus aspectos, debía realizarse directamente con el consentimiento y voluntad de los trabajadores; que los soviets de los diputados, obreros y campesinos, locales y regionales, no eran otra cosa que las unidades coordinadoras de las fuerzas revolucionarias y de la vida económica, mientras durara la lucha que los trabajadores sostenían contra la burguesía y sus aliados, los socialistas de derecha y su gobierno de coalición.

– ¿Cree usted que esta interpretación es adecuada?- me preguntó.
– Sí- le contesté.
– En este caso, el campesinado de aquella región está infestado por el anarquismo.
– ¿Es esto malo?
– No quiero decir eso, sino al contrario. Esto me causaría regocijo, pues adelantaría la victoria del comunismo sobre el capitalismo y su poder.
– Esto es muy lisonjero para mí- insinué.
– No, no, vuelvo a afirmar seriamente que un fenómeno de esta naturaleza en la vida de los campesinos adelantaría la victoria del comunismo sobre el capitalismo; pero yo creo que este fenómeno en el campesinado no es natural. Lo han introducido en sus filas los propagandistas anarquistas y puede ser pronto olvidado. Hasta estoy predispuesto a crer que este espíritu, no organizado, al verse bajo los golpes de la contrarrrevolución triunfante, ha desaparecido ya.

Advertí a Lenin que un gran jefe no podía ser pesimista ni escéptico, y después de conversar sobre varios temas me preguntó qué pensaba hacer en Moscú. A lo que le contesté que no tenía intención de quedarme en aquella capital sino de regresar a Ucrania.

– ¿Irá usted a Ucrania clandestinamente?- me preguntó.
– Sí- le contesté.

Lenin, dirigiéndose al señor Sverdlov, dijo:
– Los anarquistas siempre están dispuestos a toda clase de sacrificios; son abnegados, pero también ciegos y fanáticos. Dejan escapar el presente por un futuro lejano.

Volviéndose hacia mí me rogó que no me diera por aludido en estas palabras.

– A usted, compañero –añadió- le considero como un hombre de realidades, que está preocupado por los problemas actuales. Si en Rusia tuviéramos por lo menos una tercera parte de esta clase de anarquistas, nosotros, los comunistas, estaríamos dispuestos a colaborar con ellos bajo ciertas condiciones, en pro de la libre organización de la producción.

Advertí que empezaba a estimar a Lenin, al que hasta hacía poco había considerado como el culpable de la destrucción de todas las organizaciones anarquistas de Moscú, lo que fue la señal para destruir las de otras muchas capitales de Rusia. En mi interior empezaba a avergonzarme de mí mismo y buscaba rápidamente una contestación adecuada. Le dije lo siguiente:

– Todos los anarquistas aprecian mucho la revolución y sus conquistas. Esto nos demuestra que en este sentido todos somos iguales.
– No me diga usted esto –repuso riéndose Lenin-. Nosotros conocemos a los anarquistas tanto como los conoce usted mismo. La mayoría de ellos, o no piensan nada sobre el presente, o piensan bien poco, a pesar de la gravedad. Y para un revolucionario es vergonzoso no tomar resoluciones positivas sobre el mismo. La mayoría de los anarquistas piensan y escriben sobre el porvenir, sin entender el presente. Esto es lo que nos separa a nosotros, los comunistas, de los anarquistas.

Al pronunciar esta última frase, Lenin se levantó de la silla, y paseándose por el despacho, añadió:

– Sí, sí: los anarquistas son fuertes en las ideas sobre el porvenir, pero en el presente no pisan terreno firme y son deplorables, ya que no tienen nada en común con este presente.

A todo esto contesté a Lenin que yo era un campesino semianalfabeto y que sobre aquel enredado asunto de los anarquistas, tal como él me lo exponía, no sabía discutir. Pero le dije:

– Sus afirmaciones, compañero Lenin, de que los anarquistas no comprenden el presente y que no tienen ninguna relación con él, son equivocadas. Los anarcocomunistas de Ucrania o del sur de Rusia, como decís vosotros los comunistas bolcheviques, han dado ya demasiadas pruebas que demuestran su compenetración con el presente. Toda la lucha revolucionaria del pueblo ucraniano contra la Rada Central de Ucrania se ha llevado bajo la dirección de las ideas anarcocomunistas y también, en parte, bajo la influencia de los socialistas revolucionarios, los cuales –hay que decir la verdad- al luchar contra la Rada Central, tenían finalidades muy distintas a las nuestras. En los pueblos de Ucrania casi no existen bolcheviques, y allí donde hay algunos, su influencia es nula. Casi todas las Comunas Agrícolas han sido creadas por iniciativa de los anarcocomunistas. La lucha armada del pueblo de Ucrania contra la reacción y, muy especialmente, contra los ejércitos expedicionarios de austriacos, alemanes y húngaros, fue iniciada y organizada bajo la ideología y dirección de los anarcocomunistas. La verdad es que vosotros, teniendo en cuenta los intereses de vuestro partido, encontráis inconvenientes para reconocerlo; pero todo esto son hechos innegables. Vosotros sabéis muy bien la calidad y capacidad combativa de todos los destacamentos revolucionarios de Ucrania. No en vano habéis subrayado el valor con que aquellos destacamentos han defendido nuestras conquistas revolucionarias. Pues bien: más de la mitad de ellos iban a la lucha bajo la bandera anarquista. Los jefes de destacamento Makrousov, Nikiforoba, Cheredniak, Garen, Cherñak, Luñev y muchos otros cuya relación sería demasiado prolija, son anarquistas comunistas. No hablo de mí personalmente, como tampoco del grupo al que pertenezco, sino de aquellos destacamentos y batallones voluntarios para la defensa de la revolución, los cuales han sido creados por nosotros y no pueden ser desconocidos por vuestros altos mandos de la Guardia Roja. Todo esto demuestra lo equivocadas que son las manifestaciones de usted, compañero Lenin, de que nosotros, los anarquistas, somos incorregibles y débiles en el “presente”, a pesar de que nos gusta mucho pensar en el porvenir. Lo dicho demuestra a todos, y también a usted, que nosotros, los anarcocomunistas, estamos compenetrados con el presente, trabajamos en él, y precisamente en la lucha buscamos el acercamiento al futuro, sobre el cual pensamos mucho y seriamente. Sobre ello no puede caber duda. Esto es, precisamente, todo lo contrario de la opinión que tienen ustedes de nosotros.

En aquel momento miré al presidente del Comité Central Ejecutivo de los Soviets, Sverdlov, el cual había enrojecido.

Lenin, desplegando los brazos, me dijo:

– Puede ser que yo esté equivocado.
– Sí, sí –advertí-; en este caso tiene usted estas opiniones sobre los anarquistas porque está muy mal informado de la realidad en Ucrania, y porque tiene todavía peores informaciones sobre el papel que nosotros jugamos en la misma.
– Puede ser. Yo no lo niego. Todo hombre puede equivocarse y muy especialmente en una situación como en la que nos encontramos en estos momentos- dijo Lenin, terminando la conversación sobre el tema.”

Por el tono, en cierto modo respetuoso, con que Lenin platicó con Majno, se podría pensar que el movimiento encabezado por este último sería, cuando menos, respetado, aunque no fomentado; pero el propio Lenin ordenó unas veces y consintió otras que el movimiento majnovista y cualquier otra manifestación anarquista fueran implacablemente aplastados. Este odio hacia el anarquismo se manifestó en forma histérica en León Trotski, que fue el real organizador de la implacable represión que sufrió el movimiento anarquista ruso. Millares de anarquistas y simpatizantes fueron aniquilados desde antes ya de la lucha que la majnovitchina sostuvo contra las fuerzas ciegas de los ejércitos bolcheviques.

Tomado de la Enciclopedia Anarquista, editada en 1971 en México D.F. por el grupo Tierra y Libertad.

Source: http://www.banderanegra.canadianwebs.com

Return to The Nestor Makhno Archive

Other pages connected to this site:

Anarchist Groups & Organizations

An Anarchist Reader

L@ Pagin@ di nestor mcnab

Fabrizio de André. Don Raffaé (The Goldfather)

Biografía de Fabrizio De André

Fuente http://www.italica.rai.it/esp/principales/temas/biografias/deandre.htm

Fabrizio De André nace en Génova el 18 de febrero de 1940. Su padre, antifascista, se refugia en la provincia de Asti durante la guerra y sólo vuelve a Génova, con su familia, en 1945. Aquí, Fabrizio estudia hasta la escuela superior y se aficiona a la poesía, la música y el teatro; asimismo, entabla amistad con personajes que, al igual que él, se harán famosos: Luigi Tenco, Bruno Lauzi, Paolo Villaggio y el director Aldo Trionfo. Se matricula en la facultad de derecho, pero, mientras va estudiando, toca la guitarra y el violín en conciertos de jazz y música folclórica y escribe las primeras baladas bajo la influencia de George Brassens y de la música de los trovadores medievales: al final, su vocación artística lo aleja inexorablemente de su destino de abogado y lo lleva a renunciar a la licenciatura. Su primer disco (que pocos recuerdan) sale en 1958 , seguido por otros tres discos de 45; pero la fama artística le llega unos años más tarde cuando Mina graba “La Canzone di Marinella”, que se transforma en un gran éxito. Recientemente ha querido recordar este episodio dedicándole el álbum “Mi Innamoravo di Tutto”: “Si una voz milagrosa no hubiera interpretado la “Canzone di Marinella”, con toda probabilidad habría terminado mis estudios de derecho y, ahora, sería abogado. Doy las gracias a Mina por haber barajado las cartas a mi favor…”. De esta manera, en la segunda mitad de los años sesenta, empieza el verdadero “trabajo de músico”. Mientras tanto, en 1962, se casa con Enrica, una chica de Génova con la que tendrá su primer hijo, Cristiano (hoy cantautor como su padre y colaborador en sus conciertos y en el álbum “Anime Salve”) y, en 1965, publica su primera recopilación de baladas en un LP. Pero los años 1967 y 1968, años de la revolución estudiantil, son decisivos para su carrera. La casa discográfica Belldisc le publica el álbum “Fabrizio De André Volume I” que contiene algunas de las canciones que, más tarde, se convertirán en clásicos. Luego, llegan “Tutti morimmo a stento” y el “Volume II”, discos que en la atmósfera de cambios que se respiraba en esos años se convierten, casi, en objetos de culto. Siguen unos años de grandes éxitos. En 1970, publica “La Buona Novella”, un trabajo que se inspira libremente en los evangelios Apócrifos y, en 1971, “Non al denaro non all’amore né al cielo”, relectura de la célebre “Antologia di Spoon River” de Edgard Lee Master. En 1973 edita el LP “Storia di un Impiegato”, inspirado críticamente en los movimientos de protesta, y, el año sucesivo, publica el álbum “Canzoni” en el cual rinde homenaje a sus “dioses tutelares” (Brassens, Dylan y Cohen) traduciendo sus canciones y uniendo a ellas algunas canciones de los años sesenta. En 1975 sale el disco “Fabrizio De André Vol. 7”, fruto de la colaboración con Francesco De Gregori, y celebra su primera gira. Mientras tanto, madura el proyecto de trasladarse a Cerdeña: compra una finca agrícola, l’Agnata, cerca de Tempio Pausania, y allí se dedica a la agricultura y a la cría de animales. Dos años más tarde, tiene una hija, Luisa Vittoria, fruto de su relación con la cantante Dori Ghezzi con la cual se casará dos años más tarde. En 1978 publica el álbum “Rimini”, y, en 1979, aprovecha su gira con la PFM para realizar un “histórico” doble álbum en vivo. El 28 agosto del mismo año tiene lugar el episodio más traumático de su vida: Dori Ghezzi y él son secuestrados por bandidos sardos. Inspirándose en esa experiencia aterradora que dura cuatro meses, en 1981 De André publica un hermoso álbum en el cual reflexiona sobre la realidad de la gente sarda. Este disco, sin título, se ha hecho famoso como “L’indiano”. 1984 es otro año decisivo. Con la colaboración del músico Mauro Pagani, antiguo miembro del grupo PFM, realiza el LP “Crueza de mâ”, que los críticos juzgan no sólo como el mejor álbum del año sino como el mejor de la década. Se trata en efecto de un verdadero cambio: en total contratendencia, De André refuerza el uso altamente poético de su idioma natal (el genovés) y de los sonidos de la música folclórica tradicional mediterránea. Los resultados musicales y poéticos son sorprendentes y permiten conocer también las inéditas calidades expresivas de la voz del artista. En 1988 se casa con su compañera Dori Ghezzi, y, en 1989 , empieza a colaborar con Ivano Fossati con el cual escribe canciones como “Questi posti davanti al mare”. En 1990 publica “Le nuvole”, con un gran éxito de ventas y crítica, con el que realiza una gira triunfal. Sigue el álbum en vivo del ’91 y la gira teatral del 1992; luego, un silencio que dura cuatro años y que únicamente se interrumpe en 1996, cuando vuelve al mercado discográfico con “Anime Salve”, otro disco muy querido por la crítica y el público. Por último, en 1997 publica “Mi Innamoravo di Tutto”, una recopilación de sus canciones más queridas y menos comprendidas por el público. También se presenta la versión original del clásico “Bocca di Rosa” y un hermoso dueto de “La canzone di Marinella” interpretada con Mina.
En 1998 reanuda la gira teatral, interrumpida en el verano por motivos de salud. El 11 de enero de 1999, Fabrizio De André muere en Milán, víctima de una enfermedad incurable. Sus funerales se celebran el 13 de enero en Génova con la asistencia de más de diez mil personas. En 1999 se presenta con carácter póstumo el disco “De André in concerto”, que incluye los temas de “Anime Salve” y “La Buona novella”, además de clásicos nunca interpretados en conciertos, como “Geordie”. En 2000, coincidiendo con la primera conmemoración de su muerte, sale a la venta “Da Genova”, con canciones menos conocidas por el gran público entre las cuales se encuentran “Girotondo” y “Canzone per l’estate”.

Balada de Zacco y Vanzetti , Joan Baez

canti anarchisti di Pietro Gori http://www.mediafire.com/?zzykhnknhm5

Esta sección de El Ortiba es un pequeño homenaje a la memoria de Nicola Sacco, zapatero, italiano, militante anarquista y padre de familia, injustamente acusado junto a Bartolomeo Vanzetti de un crímen que jamás cometieron y por el cual fueron ejecutados en la silla eléctrica en 1927.

AGUANTA materiales audio video y textos sobre varios temas relacionados con el asunto del post http://www.elortiba.org/aguanta.html

Desde entones sus nombres quedarían indisolublemente unidos en la memoria colectiva como expresión de indignación frente a la injusticia. Aunque Sacco y Vanzetti hubieran cometido realmente aquel delito, no terminarían en la silla eléctrica por ello, sino por su condición de ANARQUISTAS, EXTRANJEROS Y POBRES.

Fuente http://www.elortiba.org/savanz.html
En 1977 -cincuenta años después de la ejecución- el Estado de la Unión se excusó públicamente por las graves fallas cometidas durante el proceso a
Sacco y Vanzetti, proclamó su total y absoluta inocencia y pidió históricas disculpas, salvando el buen nombre y honor de los mártires. No hacía ninguna falta: Sacco y Vanzetti habitan en la memoria de los pueblos como símbolo y bandera de todo movimiento de liberación y del anarquismo internacional. Los pueblos no creen en las historias oficiales.

Horacio Sacco

“¡No hay justicia para los pobres en América!
…¡Oh, compañeros míos, continuad vuestra gran batalla! ¡Luchad por la gran causa de la libertad y de la justicia para todos! ¡Este horror debe terminar! Mi muerte ayudará a la gran causa de la humanidad. Muero como mueren todos los anarquistas, altivamente, protestando hasta lo último contra la injusticia…Por eso muero y estoy orguloso de ello! No palidezco ni me avergüenzo de nada; mi espíritu es todavía fuerte. Voy a la muerte con una canción en los labios y una esperanza en mi corazón, que no será destruída…” Nicola Sacco