El vecino francés, o de cómo la ¿izquierda? francesa, “sigue desgarrando”, o mejor dicho, intentando desgarrar a España, alimentando , una vez más la leyenda negra anti española usando el mito de la sublime “grandeza de Francia “,esa mítica República, hoy bastante venida a menos, del no menos mistificado Napoleón.

En esta entrada ponemos a consideración de quien leyere, unas referencias para el análisis y la crítica, en torno a lo que está jugándose en este mes de elecciones generales en España ( el domingo 10 de noviembre de 2019 ) tras el fracaso para lograr “formar gobierno”, tras las elecciones de hace unos pocos meses, y en un momento complejo , al menos si tenemos presente el radicalizado movimiento secesionista promovido desde partidos antiespañoles varios en la provincias catalanas de España. Partidos pro secesión de España, en esta ocasión más o menos descaradamente apoyados por un conocido medio de noticias francés, como es en el caso que referimos ahora, del Le Monde Diplomatique. A mi juicio ( INTROFILOSOFIA), en esta ocasión el Le Monde Diplomaqtique se ha decidido por hacer periodismo tipo panfletario.

https://www.publico.es/politica/joan-garces-encontramos-solucion-catalunya-decidira-potencia-extranjera.html

Camiseta promocionada por el diario Público, como regalo a sus suscriptores . Aprovechando al máximo los “beneficios” de la exhumación de Franco Del Valle de los Caídos .

El artículo -en modo entrevista- del periodista Alejandro Torrús (Diario Público) a Joan E Garcés, se publicaba el día 18 de octubre de 2019, en Madrid. ( Ver enlace arriba de la anterior imagen )

Y “casualmente”, el mensual Le Monde Diplomatique en español ( versión adaptada, en parte, a los lectores en España, basada en el matriz francés Le Monde Diplomatique ) , publica en el número del mes de noviembre de 2019, ( al quiosco donde lo compro, en Santander, España, les había llegado justo hoy miércoles 6 de noviembre, a cuatro días , casualmente, de las próximas elecciones, y dos días después del “debate” emitido la noche del lunes 4 de noviembre por la cadena de televisión del Estado, TVE, Televisión Española.

En la página de contraportada , la más importante , por su visibilidad, tras la portada, está íntegramente dedicada a un artículo firmado por el entrevistado de la edición de Público mencionada arriba, pero ahora, el entrevistado es del mismo autor de una artículo de “tipo periodismo de investigación y análisis político “

El Le Monde Diplomatique edición española, pone el título a toda página: La revuelta republicana en Cataluña. Firmado por: Joan Garcés, ” Premio Nobel alternativo 1999(Fundación Rightly livelyhood,, Suecia) -copia textual del Le Mode Diplomatique-

Es evidente, para cualquier lector crítico y atento, que este mensual francés, apoya a los partidos pro secesionistas no sólo catalanes, sino de otras autonomías españolas,, aunque lo dice sólo de modo muy sutil ( o más bien muy hipócritamente ), como a la francesa, para que no se vea claramente que en estos tres largos artículos dedicados a fustigar a España, en plan negrolegendario y qué grande es la grandeur de La Republique Française, etc. . Los tres artículos son muy sesgados políticamente, cosa que pareciera casi lógica dado que tenemos ya un político metido a la francesa en España, que fuera nada menos que Ministro de Interior de Francia , nos referimos, claro es, al actual concejal y aspirante a alcalde de Barcelona en las últimas municipales, el señor Valls, hoy en el partido de “centro” ( no tengo muy claro si centro-derecha o centro-izquierda), es decir, de Ciudadanos.

Los artículos que hemos mencionado , que publica Le Monde Diplomatique de este mes, justo unos pocos días antes de las elecciones del 10 de noviembre son los siguientes:

Parte superior de la primera página, donde se destacan dos de los tres artículos sobre España y el secesionismo catalán, aunque no se lo llama así en la publicación, sino que para el mensual afrancesado se trata de algo tan sublime, como un derecho republicano a decidir, gracias a la Liberté, Egalité y Fraternité de la grandiosa Francia tan y tantas veces mitificada. – Y , podemos agregar, falseada por la propaganda , según qué circunstancias y momentos históricos e intereses políticos o económicos de Francia.


Obsérvese el mensaje de la foto, perfectamente ad hoc elegido por los editores del diario.
Y de igual manera, llama la atención, el enorme y amarillista gran título, propagandista título, en grandes letras en rojo “republicano” de la IIª República.

Este artículo, que ocupa una página completa, a cuatro columnas, la 14, y media, la 15, las dos centrales del periódico especializado en “análisis y crítica” política, fue redactado por dos “enviados especiales” ( suponemos que enviados por la central en Francia; París ): Pauline Perrenot y Vladimir Slonska-Malvaud. Podemos calcular que una página y media equivalen, más o menos a unos siete folios a máquina, que no está mal en cuanto a cantidad de “información y datos para el “análisis ” “. Este es el primero en aparecer.


Parte del primer artículo
Parte del primer artículo, mostrando una imaginad hoc que muestra el foro odio al dictador y “asesino” que ha sido el mantra en la campaña electoral por parte del presidente en funciones, del PSOE, Pedro Sánchez, y al que se ha apuntado toda la izquierda más radical, como Unidas Podemos y sus variantes locales, los secesionistas y los independentistas , aun siendo de “derechas” varios de entre ellos, han hecho causa común y aprovechado todos este icono del Franco asesino y”padre político ” de los partidos de la o las derechas . El mito está navegando a toda vela, otra cosa es que el viento les sea favorable , porque , acaso, el pueblo español no sople esas velas de los barcos piratas y corsarios apoyados por enemigos, como la Francia, entre otros.
Barco español, protegiendo la costa del Norte de España,de los ataques franceses. Siglo XIX. Se ve el Fuerte de la Villa de Santoña, actual autonomía de Cantabria. España. Nunca pudieron tomar Santoña las naves invasoras.

El segundo artículo, del historiador inglés Paul Preston, lleva como título una frase que, según “explica” el historiador británico, la dijo el señor Enrique Suñer, elegido por Franco para presidir el Tribunal de Responsabilidades Políticas. El título hace referencia a la forma en que veía a los políticos republicanos Suñer, según han adaptado los editores al poner este TÍTULO DEL ARTÍCULO DE P PRESTON:

Los republicanos, jabalíes y ungulados.

Segundo artículo. Media página, a cinco columnas ( pág. 15). Firmado por el historiador e “hispanista” británico Paul Preston

El artículo del historiador Preston, desde luego , no es un texto académico, sino claramente un tipo de publicación que deja ver un clarísimo sesgo anti español y pro secesionista. Poco serio, silo analizamos desde una perspectiva Histórica mínimamente rigurosa. Creemos, que si el Le Monde Diplomatique hubiera tratado de publicar información crítica y para un análisis lo más objetivo posible, de lo que pasa en la España del presente , y de las conexiones que puede haber con los sucesos de la Guerra Civil del 36-39, tienen a su disposición excelentes historiadores españoles, que realmente hubieran aportado, a mi juicio, más “luz” para ver con mayor claridad de ideas estas cuestiones. Me permito mencionar un historiador, excelente conocedor de la Guerra Civil y de los intereses de otras potencias en la misma, como es Enrique Moradiellos.

No hace falta cantidad, sino que es muy importante sobre todo la CALIDAD, cuando consultamos asuntos relacionados con la Historia. Sugiero la lectura de este libro de Moradiellos, para aclarar ideas oscuras y sobre todo para deshacer entuertos y tanta “basura histórica fabricada”, por los enemigos de España, internos y externos.
El tercer artículo , de Joan Garcés, ocupa completa la contraportada, una de las páginas más visibles. Todo un panfleto contra la España realmente existente, y todo un inmenso cúmulo de basura histórica fabricada, para mostrar la faz que los enemigos de España pretenden ser la verdadera, aun a sabiendas de que están fabricando un monstruo, tan conocido ya como esa vieja y rabiosamente anti hispana leyenda negra. Tratan de fabricar y reproducir en tiempos de la posverdad (Orwell, la neolengua y el Misterio de la Verdad) y del pensamiento débil, un nuevo mito preñado de oscurantismo y políticamente corrosivo y muy dañino para la convivencia de todo un pueblo y nación política como es el español: el mito de la Cataluña de la grandeur republicana, que es sólo eso , un mito oscurantismo donde los haya. Y que además, trabaja para el inglés ( y claro es, también y acaso sobre todo, para el francés por supuesto, para el alemán)
La Pax estalinista

Reportaje y coloquio sobre la Historia de España y los judíos españoles o sefarditas. Conversos y judaizantes, la diáspora judía tras la expulsión decretada por los Reyes católicos

Importante información histórica.

A mi juicio , este video es de obligado análisis y crítica, para el conocimiento científico, serio, de la Historia y el proceso de conquista y posterior forjado de lo que es hoy día Hispanoamérica.

La Crítica de la Razón Literaria y el Materialismo Filosófico como armas para defendernos del nihilismo pánfilo de estos tiempos pos modernos decadentes

Capítulo 6: Análisis de ‘La más bella niña’ y ‘Amarrado a un duro banco’, de Luis de Góngora. Lecturas de Selectividad. Aula de Literatura, de Ramón de Rubinat. Aplicaciones prácticas de la Crítica de la Razón literaria, de Jesús G. Maestro

NOTA DE INTROFILOSOFIA: Consideramos que el análisis de estos dos versos de Luis de Góngora, desde las coordenadas donde se sitúa el profesor de Literatura Comparada y de Teoría de la Literatura, Ramón de Rubinat, resulta de enorme relevancia para el tiempo presente, año 2019 dC., sobre todo si estos análisis se llevan a cabo en una zona geográfica de lo que aquí, siguiendo propuestas de Gustavo Bueno, se denomina “La Europa sublime”. Dado el auge del islamismo prácticamente a lo ancho de toda Europa,es obligado razonar sobre este hecho, no por una cuestión o asunto de intelectuales, filósofos o historiadores, politólogos , etc. Sino que se trata de una cuestión de puro y simple CONATUS; (en el sentido del filósofo de origen sefardí, Espinosa) :Conatus, es, resumiendo

El conatus es, en y por sus efectos, un esfuerzo en acto, una potencia activa de afirmación y resistencia de una cosa frente a cualquier otra cosa externa que pudiere vulnerar su perseverancia indefinida. Es el apetito de afirmación y resistencia inmanente que juega en la relación de potencias. En este sentido, el esfuerzo de perseverancia de la cosa está siempre en conformidad con los afectos que expresan su grado de potencia y, además, la determinan.


29 de julio de 2019 por Ramon de Rubinat

AUTOR: Ramón de Rubinat

En este capítulo analizamos los dos poemas de Góngora que entrarán en las Pruebas de Acceso a la Universidad 2019-2020.

La cuestión sobre la que más incidiremos es el trato que en ellos se hace de la guerra contra el Islam, concretamente -y a partir de Gustavo Bueno-, veremos que esta guerra fue la garante de nuestra libertad, ¡de nuestra libertad de entonces y de nuestra libertad de hoy!, que sobre la victoria cristiana sobre el turco (batalla de Lepanto) descansa la Europa de los Derechos Humanos, el aconfesionalismo, la economía de mercado y todas las libertades con que tanto nos llenamos la boca. 

¿Alguien que haya viajado a la Europa sublime (Dinamarca, Alemania, Bélgica, Francia…) puede negar que en muchas partes de estos territorios ya rige la Sharía, la ley islámica? Léanse estos dos poemas. Y que no se engañe nadie: aquí no se está haciendo apostolado de ninguna idea, no hace falta profesar ninguna fe para entender lo que aquí se cuenta y admirar su dimensión, su trascendencia histórica. Pasee quien lo dude por ciertas calles de Dinamarca, Alemania, Bélgica o Francia… 

A partir de la idea aristotélica de que la paz es el resultado de la guerra, contrastaremos estos dos poemas con unos versos del grupo musical El último de la fila que profesan un irenismo muy posmodernamente papanatas

Y para indicar la vigencia de este conflicto nos remitiremos, también, a la novela Sumisión, de Michel Houellebecq, puesto que en ella se narra la llegada de los Hermanos Musulmanes al gobierno de Francia y cómo vive este cambio el típico intelectual francés, en concreto: el profesor universitario de Letras.

LA MAS BELLA NIÑA (GÓNGORA)

La más bella niña 
De nuestro lugar, 
Hoy viuda y sola 
Y ayer por casar, 
Viendo que sus ojos 
A la guerra van, 
A su madre dice, 
Que escucha su mal:
Dejadme llorar 
Orillas del mar.


Pues me disteis, madre, 
En tan tierna edad 
Tan corto el placer, 
Tan largo el pesar, 
Y me cautivasteis 
De quien hoy se va 
Y lleva las llaves 
De mi libertad,
Dejadme llorar 
Orillas del mar.


En llorar conviertan 
Mis ojos, de hoy más, 
El sabroso oficio 
Del dulce mirar, 
Pues que no se pueden 
Mejor ocupar, 
Yéndose a la guerra 
Quien era mi paz,
Dejadme llorar 
Orillas del mar.


No me pongáis freno 
Ni queráis culpar, 
Que lo uno es justo, 
Lo otro por demás. 
Si me queréis bien, 
No me hagáis mal; 
Harto peor fuera 
Morir y callar,
Dejadme llorar 
Orillas del mar.


Dulce madre mía, 
¿Quién no llorará, 
Aunque tenga el pecho 
Como un pedernal, 
Y no dará voces 
Viendo marchitar 
Los más verdes años 
De mi mocedad?
Dejadme llorar 
Orillas del mar.


Váyanse las noches, 
Pues ido se han 
Los ojos que hacían 
Los míos velar; 
Váyanse, y no vean 
Tanta soledad, 
Después que en mi lecho 
Sobra la mitad.
Dejadme llorar 
Orillas del mar.

AMARRADO AL DURO BANCO (GÓNGORA)

Amarrado al duro banco 
de una galera turquesca, 
ambas manos en el remo 
y ambos ojos en la tierra, 

un forzado de Dragut 
en la playa de Marbella 
se quejaba al ronco son 
del remo y de la cadena: 

¡Oh sagrado mar de España, 
famosa playa serena, 
teatro donde se han hecho 
cien mil navales tragedias!, 

pues eres tú el mismo mar 
que con tus crecientes besas 
las murallas de mi patria, 
coronadas y soberbias, 

tráeme nuevas de mi esposa, 
y dime si han sido ciertas 
las lágrimas y suspiros 
que me dice por sus letras; 

porque si es verdad que llora 
mi captiverio en tu arena, 
bien puedes al mar del Sur 
vencer en lucientes perlas. 

Dame ya, sagrado mar, 
a mis demandas respuesta, 
que bien puedes, si es verdad 
que las aguas tienen lengua, 

«pero, pues no me respondes, 
sin duda alguna que es muerta, 
aunque no lo debe ser, 
pues que vivo yo en su ausencia. 

¡Pues he vivido diez años 
sin libertad y sin ella, 
siempre al remo condenado 
a nadie matarán penas!» 

En esto se descubrieron 
de la Religión seis velas, 
y el cómitre mandó usar 
al forzado de su fuerza.

QUERIDA MILAGROS ( DE EL ÚLTIMO DE LA FILA )

...por ahora la suerte me ha sonreído;
necesito verte, aquí no hay amigos;
no estaría de más que alguien me explicara,
qué tiene esto que ver contigo y conmigo.

Querida Milagros, queda tanto por vivir.
sería absurdo dejarse la piel aquí...

PARA ESCUCHAR EL COMENTARIO Y LA CRITICA DE RUBINAT, HAY QUE ENTRAR EN EL ENLACE Y PINCHAR EN DONDE APARECE EL AUDIO DE LA MISMA , DESPUES DE LOS TEXTOS ESCRITOS: https://www.auladeliteratura.com/2019/07/29/gongora-selectividad/


SUGERIMOS, (INTROFILOSOFIA) LA LECTURA DE ESTA ENTREVISTA A HOULLEBECQ, SOBRE EL LIBRO TITULADO SUMISIÓN:

FUENTE : https://elpais.com/cultura/2015/04/23/babelia/1429802066_046042.html

EL PAÍS EN PORTADA

Michel Houellebecq: “La élite está asesinando a Francia”

El autor dispara su munición contra lo que considera el silencio de los hombres, contra las clases dirigentes y la pérdida de libertades. ‘Sumisión’ retrata una Francia al borde de la guerra

AUTOR DE LA ENTREVISTA GONZALO GARCÉS 23 ABR 2015 – 17:14 CEST

Michel Houellebecq: “La élite está asesinando a Francia”

Michel Houellebecq tiene escolta oficial. Después del atentado contra Charlie Hebdo el pasado 7 de enero, el Gobierno francés prefiere no arriesgarse: como otras personalidades locales, el autor de Plataforma va ahora a todas partes flanqueado por dos policías de civil. Bromea con ellos y parece cómodo con la situación. Aunque no deja de resultar algo irreal entrevistarlo en esta brasserie de Saint-Germain, bebiendo vino blanco, mientras Houellebecq (Saint Pierre, Isla Reunión, 1958) habla con entusiasmo de los cuentos de Borges y sus custodios echan discretos vistazos a los edificios cercanos en busca de francotiradores.

Parece una escena de una mala película, pero es sólo uno más en la sucesión de malentendidos que han rodeado la publicación de Sumisión (Anagrama). En la actualidad, Houellebecq es tan importante en su país que el primer ministro habla de su nuevo libro como si fuera un asunto de Estado; un efecto colateral es que nadie lo toma como una novela. Se lo compara con El suicidio francés, de Éric Zemmour, o El gran reemplazo, de Renaud Camus, best sellers estridentes que machacan dos ideas obsesivas: el Occidente judeocristiano está en retirada, los bárbaros musulmanes se aprestan a tomar el poder. PUBLICIDADinRead invented by Teads

No se trata de negar la dimensión social de Sumisión, que pinta una Francia al borde de la guerra civil. En esta fábula política el conflicto se resuelve con el triunfo electoral de Mohammed Ben Abbes, candidato de la imaginaria Fraternidad Musulmana, y la conversión de Francia en Estado islámico, pero el libro está lejos de presentar el hecho como un desastre. Al contrario: para el protagonista, solitario profesor experto en el escritor decadente Joris-Karl Huysmans, lo urgente es encontrar una fe. “¿Cuánto tiempo puede una sociedad subsistir sin una religión cualquiera?”, se leía ya en Las partículas elementales (1998). Ahora el adjetivo “cualquiera” resulta sugerente: si ya no es posible ser cristiano, ¿por qué no abrazar otra religión más vigorosa?

PREGUNTA. Sumisión es una sorpresa para sus lectores. Aunque la inquietud religiosa aparece en todo lo que ha escrito, es la primera vez que describe a un personaje que busca una fe y que, además, la encuentra. ¿Cómo se le ocurrió esta historia?

RESPUESTA. Jugó un papel el hecho de que mi protagonista, François, sea un profesor experto en Huysmans; en su obra, esa búsqueda que menciona juega un papel crucial. Huysmans tiene novelas enteras dedicadas a su relación con el catolicismo. Ahí tenemos el caso de una conversión religiosa relatada en la ficción.

P. ¿Es usted creyente?

R. Tiendo a creer cuando voy a misa; pero apenas salgo, se me pasa. Así que ahora lo evito, porque el bajón es desagradable. Pero la misa en sí misma es muy convincente; es una de las cosas más perfectas que conozco. Y mejor todavía son los entierros, porque ahí se habla mucho de la supervivencia después de la muerte, y con una apariencia de convicción total. La verdad es que mi ateísmo no salió indemne de la muerte de mis padres y de mi perro Clément.

P. Pero entonces, ¿todo es cuestión de querer creer?

R. Pues sí. Porque, en realidad, la razón no se opone a la fe de una manera tan clara. Si nos fijamos en la comunidad científica, los ateos se cuentan sobre todo entre los biólogos. Los astrónomos, en cambio, son cristianos sin mayor dificultad. Esto tiene una explicación, y es que el universo está bien organizado. Cuando se trata de seres vivos, la cosa es más dudosa. Los seres vivos no están bien organizados, y son un poco repugnantes. Un matemático no tiene mayor dificultad para creer en Dios; al contrario, trabajar con ecuaciones pega bien con la idea de un orden, y por ende un creador de orden.

El islam siempre evitó pronunciarse sobre cuestiones como si la Tierra giraba alrededor del Sol. No había nada en juego en ello”

P. De todos modos, su cristianismo es selectivo. Le interesa la vida eterna, pero no tanto, digamos, el perdón o la caridad.

R. Sí, eso me importa menos. Pero san Pablo lo dice con toda claridad: si Cristo no resucitó, nuestra fe es vana. Así que Cristo, mal que mal, vino por eso. Para prometernos que la muerte había sido vencida. La caridad, bueno, no es algo específico del cristianismo. Y en cuanto al perdón de los pecados, es algo que le importa más a los protestantes. Antes, en el catolicismo, el perdón de los pecados era algo casi automático. Ego te absolvo, y ya está.

P. Su protagonista, François, afirma que tampoco hay oposición entre la ciencia y la fe musulmana.

R. Yo diría incluso menos. El islam siempre evitó pronunciarse acerca de cuestiones del tipo de: “¿Gira la Tierra alrededor del Sol?”. Evitó meterse en dificultades que el catolicismo, por su parte, podría haber evitado. No había nada en juego para la fe cristiana en el hecho de que la Tierra gire en torno al Sol.

P. François tiene otro argumento a favor del islam: dice que es la única religión que acepta el mundo tal como es.

R. Es que es un muy buen argumento. Incluso los yihadistas, que no aceptan el orden político del mundo, aceptan el mundo natural tal como es. Si lees a Darwin te das cuenta de que, en el fondo, lo que lo aleja de Dios —porque Darwin no creía en Dios, aunque haya fingido lo contrario— son las consideraciones morales. Por ejemplo, en una carta analiza el ciclo de vida de no recuerdo qué parásito que vive dentro del ojo, y exclama: ¡No, un Dios de bondad no puede ser el autor de este mundo! Podemos arriesgar un teorema: cuanto más se observa a los ácaros, más disminuye la fe en Dios. En mi caso, desgraciadamente, estudié biología, así que empecé con mal pie.

P. François busca a Dios a través de ciertas figuras femeninas. Hay dos momentos clave: primero, cuando François pierde a su amante, y después, cuando entra a la iglesia de Rocamadour y parece a punto de recuperar la fe, pero fracasa. La pérdida de su amor y la pérdida de la fe representan una misma clausura en su vida.

R. Es muy cierto, esos son los dos momentos clave. Mas en general, te diría que la construcción de este libro es bastante simple: pongo en escena a este personaje y progresivamente le quito todo. Empiezo por lo más grave, le quito el amor. Después, y ya es menos importante, le quito a sus padres. Después, en esa escena en la iglesia de Rocamadour, le quito la posibilidad de creer en Dios. Y para terminar le quito su relación con Huysmans, que califico como la más antigua de su vida. Porque es verdad —y yo lo sé por haber dedicado todo un libro a Lovecraft— que escribir de manera profunda acerca de un escritor significa, en la práctica, privarse de releerlo. Pasado cierto punto, no puedes más. Así que a este pobre personaje yo le quito todo, hasta que sólo le queda convertirse.

P. En su libro, una vez que el régimen islámico se instala en Francia, las mujeres adoptan el velo, dejan de trabajar y se dedican a la familia. ¿No hay en esto algo de expresión de los deseos del protagonista? Después de todo, perdió a su chica porque era demasiado independiente.

El escritor Michel Houellebecq.
El escritor Michel Houellebecq. PHILIPPE MATSAS

R. Sí, él personalmente no tiene motivo para solidarizarse con el régimen laico. La solución que le proponen, mal que bien, funciona.

P. Como dice al final: “No tendré nada que lamentar”.

R. Esa frase puede entenderse como usted dice, pero también al revés: tendrá mucho que lamentar. Haber perdido a Myriam, para empezar. Y también haber perdido a la Virgen de Rocamadour. Aunque cueste creerlo, mi proyecto inicial era que él se convirtiera al catolicismo. Lo cual habría dado lugar a un libro bastante gracioso; mi personaje se habría convertido a un catolicismo que ha cambiado mucho desde la época de Huysmans. Un catolicismo, por decirlo de algún modo, un poco bobo.

P. ¿Y por qué no lo escribió?

R. Porque no pude. A ver: supongamos que la Virgen de Rocamadour hubiera funcionado, que François hubiera recuperado la fe. Después de eso, yo ¿cómo sigo mi libro? (ríe). En cambio, en Sumisión no hay verdaderos creyentes, ni cristianos ni musulmanes. Incluso para Ben Abbes se trata de una opción política. Esto ya estaba a mi alcance.

P. Ben Abbes aparece como un salvador, en un momento en que el sistema político ya no funciona…

R. Esa parte es real. Viví 10 años fuera de Francia, y cuando volví me impresionó el desprecio total de los franceses por sus élites dirigentes y mediáticas. Quizá el periodismo sea la única profesión más despreciada que la de los políticos. Hay que decir que la situación es relativamente alucinante. Ya en 2012, Hollande fue elegido presidente, a pesar de que Francia se había volcado a la derecha. Y ahora no es imposible —como imagino en mi libro— que Hollande sea reelegido en 2017, aunque Francia está aún más a la derecha. La estrategia del Partido Socialista, que es impulsar al Frente Nacional para excluir al centroderecha, ha llevado las cosas a un lugar insalubre. Y el hecho es que la vida en Francia se ha deteriorado. Hay muchos más pobres que antes. Hay cada vez más gente que no cree lo que dicen los medios. Y lo que te muestra que somos un país extraño es que, pese a todo, los franceses se siguen reproduciendo: salvo Irlanda, tenemos la natalidad más alta de Europa.

P. Es un argumento contra la idea del “suicidio francés”.

R. Es que no es un suicidio, es un asesinato.

P. ¿Cometido por quién?

R. Por nuestras clases dirigentes.

P. Es usted muy duro con los políticos de su país.

R. Es que se les fue la mano. El caso más impresionante que conocí fue el referéndum de 2005 sobre la Constitución europea. Los franceses votaron claramente por el no. Y semanas más tarde el Gobierno lo hizo aprobar por vía parlamentaria. Es un desprecio muy claro a la democracia. Así que la hostilidad de la gente contra los dirigentes es muy fuerte, y eso en un momento de crisis económica y desempleo alto. Y tenga en cuenta que el paro en Francia es desempleo de verdad: no hay trabajo en negro, como en España o América Latina, y tampoco hay solidaridad familiar, eso desapareció. La gente está totalmente desvalida.

En Occidente la palabra masculina ha desaparecido. Lo que los varones piensan, nadie lo sabe. El varón ya no habla, la mujer sí”

P. Hablemos del proyecto político de Ben Abbes. ¿Podría funcionar su idea de expandir la Unión Europea hacia el sur, de convertirla en una Unión Mediterránea?

R. No es ninguna tontería. Para empezar, muchos países mediterráneos lo percibirían como una garantía —aunque quizá se equivoquen— contra sus islamistas radicales. Europa del Norte pasaría a segundo plano. Pero, para ser honestos, la principal interesada en esto sería Francia. La verdad es que Francia nunca aceptó el hecho de perder el liderazgo. Por eso tenemos una relación extraña con Alemania; nos gusta flagelarnos diciendo que somos menos que ellos. Malestar que, dicho sea de paso, es una de las claves del éxito de Marine Le Pen.

P. Muchas veces ha hablado contra el patriotismo. Pero después del atentado contra Charlie Hebdo, parecería que está dispuesto a defender ciertos valores franceses. Como dicen en Rambo III: esta vez, es personal.

R. Es que es personal: han matado a alguien a quien yo quería, a Bernard Maris. Y además está la cuestión de la libertad de expresión, que me concierne. Esa libertad la hemos perdido. Cuando yo era adolescente, en los años setenta, había más cosas permitidas. En la actualidad, el debate de ideas se limita a la detección de los derrapes. Una vez que el derrape ha sido cometido, el responsable puede disculparse; a eso se limitan sus derechos.

P. Su protagonista se define como machista. ¿Cree que en esto François es representativo?

R. Lo que pasa es que en Occidente la palabra masculina ha desaparecido. Lo que los varones piensan, nadie más lo sabe. Una hipótesis horrible, pero verosímil, es que no han cambiado; sólo han aceptado cerrar la boca. El varón occidental ya no habla; la mujer sí. La vida mental masculina ahora es algo desconocido, y por eso es verosímil pensar que el varón estaría dispuesto, si se presentara el caso, a una vuelta inmediata al patriarcado.

P. ¿Sus novelas serían las últimas noticias de esa vida mental masculina?

R. Pues sí, las mujeres pueden leerlas para enterarse de lo que realmente piensan los hombres.

P. ¿Cree realmente que Europa, al perder la religión, la reemplazó con el patriotismo, y que terminará por volver a la religión?

R. Sí, aunque para mí es absurdo imaginar que el patriotismo pueda reemplazar a la religión. La cristiandad duró más de mil años; el patriotismo, un poco más de cien, desde la Revolución Francesa hasta la Primera Guerra Mundial. También podemos decir las cosas de una manera más siniestra: el patriotismo, para alcanzar la incandescencia, necesita enemigos.

P. ¿Mientras que el único enemigo de la religión es la muerte?

R. Y es un enemigo más confiable.

AUTOR DE LA ENTREVISTA: Gonzalo Garcés es escritor argentino, autor de la novela Los impacientes (Seix Barral).ARCHIVADO EN:

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Poema a un intelectual mexicano, Enrique Krauze, amigo del Nobel Octavio Paz, y no tan amigo del historiador y periodista argentino Gregorio Selser

Perseguido, Mandela; perseguido, Trotsky; perseguido, Assange. Éste es un simple lavador de fraudes electorales que se quedó sin contratos. pic.twitter.com/0tVwc8fss9— Pedro Miguel (@Navegaciones) March 17, 2019

PINCHAR EN EL ENLACE PARA VER EL POEMA , contra Krauze. Podíamos titular esta entrada como: El soneto a un mentiroso


SONETO A UN PALAFRENERO
Octavio PAZ, premio Nobel de Literatura

La importancia de las palabras, por su implantación en las relaciones sociales y políticas , queda aquí de manifiesto, cuando comprobamos cómo a partir de una sola palabra, PALAFRENERO, se desarrolla toda una polémica entre intelectuales, periodistas, y los lectores de prensa , dentro de la dialéctica de clases, de Estados y de grupos internacionales de poder.

Artículo del periodista Eduardo R Huchim, titulado El debate que no pudo ser. Donde se exponen detalladamente los hechos que dieron lugar a un duro enfrentamiento entre Enrique Krauze y Gregorio Selser, en el que intervino el Nobel mexicano Octavio Paz, y otros influyentes y conocidos escritores mexicanos.

http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/3907/pdfs/35-43.pdfhttp://www.revistadelauniversidad.unam.mx/3907/pdfs/35-43.pdf

Uno de los libros de Gregorio SELSER

Agregamos a continuación el texto completo del artículo mencionado de Eduardo R Huchim publicado en 2007 por Revista de la Universidad de México :

Paz, Krauze, Selser… 

El debate que 

no pudo ser 

AUTOR Eduardo R. Huchim 

FUENTEhttp://www.revistadelauniversidad.unam.mx/3907/pdfs/35-43.pdf

(Publicación del año 2007)

Eduardo R. Huchim hace aquí una minuciosa y valiosa recons- trucción de aquella reveladora polémica entre Enrique Krauze, Gregorio Selser y Octavio Paz en 1991. Rescate periodístico que, entre otras cosas, nos permite comprender cómo, a menudo, una pequeña errata provoca el desbordamiento de la pasión por encima de las ideas. 

El lunes 21 de enero de 1991, como a las 7:30 de la mañana, desperté sobresaltado, tras de haber dormido tres o cuatro horas. 

—No revisé la prueba “dura” —me dije y me agre- gué—: Si no la revisaste, a esta hora no hay nada que hacer. Ya el periódico está circulando. 

Y me volví a dormir. Pero en alguna parte estaba es- crito que aquella no sería una mañana tranquila. Apro- ximadamente a las once, mi esposa me despertó y me entregó la bocina del teléfono. 

—Te llaman del periódico —me dijo, y entonces supe que mi temor de las 7:30 tenía fundamento. 

—Señor Huchim… —me dijo una voz un tanto malhumorada. 

—¡Don Carlos, no me diga que se publicó lo de “palafrenero mayor”!1 

1 El Diccionario de la Real Academia Española define así esta pala- bra: Palafrenero. (De palafrén).m. Criado que lleva del freno el caballo. 2. Mo zode caballos. 3. Criado que monta el palafrén. En las caballerizas reales, picador, jefe de la regalada, que tenía de la cabezada el caballo cuando montaba el rey. 

—Sí le digo, y no sabe la que se ha armado. Ya nos hablaron Octavio Paz, Enrique Krauze y también algu- nos escritores de casa. 

—Hace unas horas desperté sobresaltado. Mi sub- consciente ha de haberme avisado que no revisé esa parte de la primera plana en papel, antes de mandarla al taller. Sin embargo, al menos dos personas revisamos el original electrónico y la corrección estaba hecha, igual que en la página del pase, en Mundo. 

—Pues no, se publicó lo de “palafrenero”, y la bronca ya se armó, y bueno hay que afrontarla. 

—Pues no sé si decirle que lo lamento, puede darse un debate interesante. 

—Si, así es. Ya veremos —se despidió Carlos Payán Velver, director general deLa Jornada, diario de la Ciu- dad de México del que yo era coordinador de edición. 

Gregorio Selser, nacido en Argentina el 2 de julio de 1922, era para entonces un reconocido periodista, historiador, conferenciante y profesor universitario. Autor de cuarenta y siete libros, ha sido descrito por Roberto Bardini como: 

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO 

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Un voraz autodidacta que creció en un orfanato para niños judíos en el que su única posesión fue un diccio- nario, trabajó como aprendiz de relojero y oficinista en una fábrica de cajas de cartón, realizó estudios secunda- rios en colegios nocturnos e ingresó a la Universidad en 1956, a los treinta y cuatro años. Para entonces, Selser estaba casado, habían nacido dos de sus tres hijas y co- menzaba a trabajar como reportero del diario La Prensa, de Buenos Aires, así que sólo pudo cursar menos del primer año de Sociología. 

Selser —añade Ba rdini— se transformó en uno de los escritores más prolíficos de su tiempo, sin equivalentes en América. Durante décadas dedicó —con la ayuda de su esposa Marta Ventura— casi dieciséis horas diarias a la recolección de la más variada información histórico- política y a la redacción de artículos que publicaba en diarios, revistas y agencias de noticias, además de la pre- paración de numerosos libros, clases universitarias y con- ferencias en México, América Central, los Estados Uni- dos y Europa. 

EL RESPETO A LOS ARTICULISTAS 

La historia había comenzado la noche del domingo anterior, 20 de enero de 1991, con un artículo de Gre- gorio Selser, destinado a publicarse en la primera pági- na de La Jornada del lunes 21. 

Cuando leí el artículo, me percaté de que tres o cua- tro veces el autor calificaba a Enrique Krauze como “palafrenero de Octavio Paz”. El artículo, como la gene- ralidad de los escritos por Selser, era interesante, bien informado y estaba redactado con buena prosa, a la que la innecesaria calificación a Krauze restaba seriedad y pulcritud. 

EnLa Jornada se respetaba escrupulosamente lo que los articulistas querían decir, incluso los títulos que le colocaban a sus textos. Contra las prácticas de muchos periódicos que atribuían a “la redacción” el derecho a definir los títulos, en ese diario se consideraba que éstos formaban parte indisoluble de los textos y, en conse- cuencia, debían ser respetados. Sin embargo, por excep- ción, se hacía alguna modificación de estilo al texto o se cambiaba el título para mejorarlo a criterio del editor. “Consúltele” o “Avísele” al autor era la instrucción que en esos casos emergía habitualmente de Carlos Payán. Casi todos los colaboradores de ese periódico aceptaban debuengradoyagradecíantalesmodificacionesexcep- cionales, pero si el resultado de la consulta era la nega- tiva y él o ella insistían, entonces el texto se publicaba tal cual. 

Convencido de que la calificación ofensiva empo- brecía el artículo y hacía descender el nivel del debate sobre la Guerra del Golfo Pérsico, busqué a Gregorio 

Selser por medio de Socorro Valadez Morales, la efi- ciente secretaria de Payán, a quien particularmente yo agradecía su presencia los domingos por la noche, por- que me ayudaba a resolver muchos de esos pequeños- enormes problemas que cotidianamente se presentan en las redacciones de los periódicos. Aunque no tenía la obligación de estar también los domingos, Socorro iba a trabajar y a hacerse cargo —además de los apoyos al editor— de su sección (que coordina hasta la fecha),Elcorreoilustrado,lacualafrontasuspropiosproblemas d e r i vados, principalmente, de que siempre hay muchas más cartas de las que admite el espacio de la página dos de La Jornada, plana que las cartas enviadas por los lec- tores comparten con el editorial de la casa. 

Los domingos —que en toda mi carrera periodística han sido laborables para mí— eran días singulares por- que yo me quedaba a cargo del diario —igual que los lunes—, aunque el director frecuentemente se comu- nicaba por teléfono. 

—Sin embargo —decía don Carlos—, el responsa- ble de la edición es usted. Si La Jornada comete un error, aunque yo se lo haya propuesto, la responsabili- dad será suya y no mía, porque usted es quien está, no yo. Así que no deje resbalar a su director. 

Y la prevención se cumplía a cabalidad, aun cuando generalmente coincidíamos, pues a veces Payán y yo di- feríamos y no siempre pre valecía la opinión del director. 

—Si cree que eso es lo correcto, órale. Adelante —decía don Carlos.

AUTOR NO LOCALIZABLE 

Y bueno, aquel domingo Socorro no encontró a Gre- gorio Selser, de modo que, como ocurría raras veces, le pedí que buscáramos a don Carlos para consultarle. Tele- fónicamente le expliqué el contenido del artículo y la dureza de algunas adjetivaciones, la peor de las cuales era la calificación de “palafre n e ro” que le asestaba a Krauze. Payán estuvo de acuerdo en que tal calificación abara- taba el texto y enterado de que el autor no estaba loca- lizable, lo pensó unos segundos y me dijo: 

—Quítele esa palabra todas las veces que aparezca, siempre que no le cambie el sentido a la opinión de Selser. —No tiene problema, don Carlos, la palabreja no le 

quita nada al texto, excepto la ofensa. —Bien, quítela y yo mañana hablo con Gregorio. 

Estoy seguro de que lo entenderá e incluso lo agradecerá. Procedí a la minisupresión en el primer párrafo del a rtículo y en las dos o tres veces más que aparecía la pala- bra “palafrenero”. El artículo tenía entrada en la pri- mera plana, con pase a la sección internacional. De la p o rtada se encargaba aquel domingo el periodista Héctor Zamarrón, quien luego habría de ser editor de la sec- 

36| REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO 

ción Ciudad del periódico Reforma y actualmente es el subdirector editorial del diario El Centro

Con Héctor hicimos la supresión de la primera pági- na en la computadora del sistema Crosfield y luego ha- blé con el editor de internacionales para hacer lo mismo en la página correspondiente. Horas después, revisé en la computadora —en la primera plana y en la dieciséis— que estas correcciones hubieran sido hechas, como efec- tivamente lo habían sido. Hice otra comprobación en la “p rueba dura” o de papel de la página dieciséis, corre s- pondiente a la sección internacional. La verificación era conveniente porque a veces, a pesar de hacer todo lo necesario, el disco duro no registraba los cambios. Esto fue lo que ocurrió en la primera página. A pesar de que en la pantalla la corrección estaba hecha, la computa- dora no la guardó aun cuando en presencia mía se le dio la instrucción correspondiente. 

Cuando me fue llevada la prueba en papel de la pri- mera página, revisé la cabeza principal, los créditos, el pie de foto, las cabezas de los artículos y otros detalles, p e rono verifiqué que la palabreja hubiera desapare c i d o del texto de Selser. De ahí mi sobresaltado despertar de horas después. Es posible que haya dejado de verificar la supresión porque mi atención se concentró en revi- sar la cabeza, bajadas y sumarios relativos a la llamada Guerra del Golfo Pérsico, cuya información —coordi- nada por Guillermina Álvarez y Marcela Aldama— fue muy elogiada por su amplitud, precisión y objetividad (la opinión era otra cosa). En aquellos días, el periódico tuvo tirajes extraordinarios (en torno a los cien mil ejem- plares), de los mayores en toda su historia, los que repe- tiría tres años después, con la rebelión del Ejército Za p a- tista de Liberación Nacional en Chiapas. 

Es curioso cómo funciona el subconsciente, porque éste sí registró la omisión y me la recordó horas después, cuando ya no había nada qué hacer. 

“EL PALAFRENERO MAYOR”: SELSER 

La cabeza principal del lunes 21 de enero de 1991 in- formaba que “Irak ataca otra vez a Saudiarabia”, comple- 

mentada con un “balazo” de que misiles iraquíes habían sido interceptados por cohetes de los Estados Unidos. Junto a ese título y a una fotografía del acorazado Wis consin disparando un misilTomahawk,estaba el artículo de Gregorio Selser, titulado “De falsificadores e hipó- critas” y cuyo largo primer párrafo decía: 

De haber dispuesto este cronista de la abundancia de espacio de que disfruta en el mensuario Vuelta el palafre- nero mayor de Octavio Paz, y de haber podido contar con el permiso para reproducir la abundante información que en la prensa europea volcaron los periodistas Pierre Salinger y Eric Laurente —entre otros— a propósito de parte de la administración de Bush, para provocar e inducir a Saddam Hussein a la invasión y ocupación de Kuwait, es probable que Enrique Krauze se hubiera medido antes de incurrir en las falsificaciones históricas y en las impu- taciones injuriosas que nos ha flagelado en La Jornada a quienes no compartimos la nueva muestra de barbarie internacional a que se han lanzado los Estados Unidos y sus países cortesanos, con la increíble e imperdonable bendición de la Organización de las Naciones Unidas, en su guerra petrolero —estratégica contra Irak. 

Selser se refería a un texto que Enrique Krauze había publicado un día antes, el domingo 20 de enero, tam- bién en la primera página de La Jornada, con el título “El transgresor y sus apóstoles”, dedicado a Aarón y Shabty Sulkes, donde el historiador consideraba inevi- table la guerra después de las acciones de Saddam Hussein y criticaba a “buena parte de la prensa que leen los uni- versitarios de México”, de la cual decía que “frente a los cambios copernicanos de fin de siglo, (…) ha renunciado a pensar: le basta condenar u homenajear, le basta decre- tar quiénes son de antemano los buenos y los malos”. 

Krauze también opinó: 

El velo ideológico distorsiona la línea editorial de varios periódicos que sólo ven en el conflicto la perenne respon- sabilidad de los Estados Unidos. Hemos llegado a tal extre- mo de hipocresía, simplificación y maniqueísmo, que nos cuesta trabajo disociar, matizar, distinguir fenómenos cuya 

A pesar de que en la pantalla la corrección estaba hecha, la computadora no la guardó aun cuando en presencia mía se le dio la instrucción correspondiente. 

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PAZ, KRAUZE, SELSER… 

Señor director y amigo: En La Jornada de ayer el señor Gregorio Samsa Selser llamó a Enrique Krauze “mi palafrenero mayor”. No, yo no tengo palafreneros porque no tengo establo pero, si lo llegara a tener, Gregorio Selser ocuparía 

su pequeño lugar en el pesebre de los burros. 

especificidad es obvia para cualquier observador de buena fe. Mirar con los ojos abiertos los crímenes de Hussein y condenarlos, no implica ninguna adhesión incondicio- nal ni permanente a los gringos, ni supone cerrar los ojos a las innumerables instancias históricas —Panamá es la más reciente— en las que los Estados Unidos ha burlado la legalidad internacional que ahora defiende. Pe rorecor- dar esos casos no debería bloquear la consideración espe- cífica de los momentos en que la acción norteamericana ha contribuido a la paz global y a la libertad. Las dos guerras mundiales y la actual en el Pérsico pertenecen a ese género. 

Krauze criticó con dureza las contradicciones de la izquierda, cuyos militantes, que “siempre caen parados”, no parten de la realidad ni les interesan las ideas, “par- ten de la doctrina y cuentan con el decidido y seguro aplauso de sus sectas (al cliente lo que pida)”. Añade que “están enfermos de ideología, pero su enfermedad es una máscara de un malestar moral más profundo e inconfesable: el resentimiento. A continuación, Krauze escribió el fragmento que probablemente provocó la ira de Selser: 

La animosidad contra Israel, cada vez más presente en nuestros diarios citadinos, es otra prueba del adocenamien- to intelectual que nos envenena y aletarga… La doble moral se ha vuelto característica de nuestra prensa en éste y otros temas. En el caso particular de la guerra del Pérsico, ningún diario de consumo universitario consi- deró siquiera elogiar el inusitado autocontrol israelí tras el ataque de Irak. Israel encabeza la lista de los malos y eso basta… Para colmo, en la actitud contra Israel se per- cibe un tema de fondo que muchos creíamos liquidado tras el Holocausto: me refiero al antisemitismo, prejuicio ajeno a un pueblo como el mexicano, formado en nociones profundas de igualdad natural, respetuoso de la diversi- 

dad, tolerante al extremo de haberse constituido siempre en puerto de abrigo para el perseguido de otras tierras. 

Es claro que al hablar de “la prensa que leen los uni- versitarios”, Krauze se refería fundamentalmente a La Jornada, cuya circulación era la más importante en ese ámbito y cuya línea editorial era abiertamente antiesta- dounidense, de modo que resultaba natural que Gregorio Selser, quien por esos días escribía más de una vez por semana sobre el tema, se sintiera aludido. La respuesta inmediata de Selser, cuyo inicio ya fue transcrito, decía en lo relativo al antisemitismo: 

Krauze expone exabruptos viscerales pero no argumen- tos documentales que no dudo que están a su disposición y que pudo tener en cuenta con un mínimo de buena fe. Ha optado por imputar “hipocresía, simplificación y mani- queísmo” a los numerosos editoriales deLa Jornada —periódico que le ha concedido un espacio queVuelta no otorga a sus leprosados— y tras conceder una tibia ecua- nimidad de cinco líneas en el espacio de una plana com- pleta para reconocer que con su salvajada en Panamá “los Estados Unidos ha burlado la legalidad internacional que ahora defiende”, nos propina la hijodeputez mayor de imputarnos motivaciones antisemitas. 

Con esta clase de sucias descalificaciones todo debate se torna fútil, a partir del elemental irrespeto hacia la opi- nión disidente contra la que manipula el imperio mayor del orbe. En lo personal puedo alegarle que en mis cuaren- ta años de periodista he escrito bastante más contra los nazis, contra el fascismo y contra el antisemitismo, que todo lo que haya producido Krauze a favor del liberalismo, la libert a d, la propiedad privada, la libre empresa y otras bienaventuranzas del imperialismo, el neocolonialismo y el hegemonismo expansionista de los Estados Unidos, del cual es servidor. Pero respeto demasiado a mis colegas de 

38| REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO 

La Jo rnada y de El NacionalExcélsior, El Día, unomásuno y Proceso, entre otros, para suponerles movidos por “el socia- lismo de los imbéciles”, como calificó Ma rx al antisemitis- mo, en sus análisis sobre el conflicto del Golfo Pérsico. 

Es tan falsa de toda falsedad su descalificación de “anti- semita” contra quienes no compartimos los crímenes de la medieval y feroz teocracia de Tel Aviv, como su olím- pica afirmación de que “Gorbachov no dudó en respon- sabilizar a Hussein de la guerra”. Como lo es por su incom- probabilidad su hipotética elucubración de que “después de Kuwait habría caído quizás Arabia Saudita y, tras ellas, uno a uno, los estados árabes que se hubiesen resistido a su hegemonía. El botín de petróleo y la destrucción de Israel se darían entonces, por añadidura (…) Hussein hu- biese estrenado un nuevo juguete: el botoncito rojo apun- tando a las ‘satánicas’ capitales de Occidente”. O sea la “teoría del dominó” dullesiana que sirvió de argumento para la genocida guerra de los Estados Unidos contra Vietnam, Laos y Camboya, reactualizada. 

Hasta para sostener esta conseja demuestra Krauze que es un pésimo lector de la historia reciente. Le des- mienten desde hace décadas pacifistas —humanistas israe- líes como Amós Oz, dirigente del Movimiento de Paz Ahora, y su conmovedora crónica publicada en The New Yo rk Times a continuación de la matanza de Rishon Letzion, cuando un oficial israelí puso en fila a dieciocho palestinos desarmados, a principios de 1990, y los asesinó utilizando el mismo método que Al Capone utilizó en Chicago cuando la masacre de San Valentín. Lo desmintió en el mismo periódico neoyo rquino el actor judío Woody Allen, cuando se preguntó acongojado cómo era posible que las piedras de los niños de la intifada fuesen retalia- das con ráfagas de ametralladoras. 

GREGORIO SAMSA SELSER: PAZ 

La reacción fue inmediata. Octavio Paz mandó una breve y contundente carta que se publicó el martes 22 en primera plana, en el mismo sitio que el artículo de Selser. Decía: 

Señor director y amigo: En La Jornada de ayer el señor Gregorio Samsa Selser llamó a Enrique Krauze “mi pala- frenero mayor”. No, yo no tengo palafreneros porque no tengo establo pero, si lo llegara a tener, Gregorio Selser o c uparía su pequeño lugar en el pesebre de los burros. 

Un párrafo y dos insultos aderezados con la caracte- rización de pequeñez. Uno implícito y literario (insecto, por la obvia alusión al personaje de Kafka) y otro explí- cito y asnal (burro). 

En la misma primera página, flanqueado por sen- dos textos de Pablo Gómez y Eduardo Galeano, Selser 

escribía de nuevo sobre la Guerra del Golfo Pérsico bajo el título “Cuando Hussein era un cumplido caballero árabe”, aludiendo a la venta de armas que un grupo de países había hecho a Irak en la década de los ochenta. Citando a The Independent de Londres, el periodista argentino comentaba que “el gobierno socialista de Fr a n- cia se había negado a proveer información sobre un sis- tema vendido a Irak, destinado a proteger a los aviones cazas contra los misiles estadounidenses”, lo cual resul- taba contradictorio por el alineamiento de Francia con los Estados Unidos, aunque probablemente se explica- ba por el deseo de mantener su imagen de “vendedora confiable”. 

El mismo día, en El correo ilustrado, se publicó la si- guiente carta de Carlos Monsiváis: 

SOBRE KRAUZE Y SELSER 

Señor director: Al responderle a Enrique Krauze por lo que considera sus hipocresías y falsificaciones, Gregorio Selser (La Jornada, 21 de enero) recurre a la descalifica- ción perentoria: “El palafrenero mayor de Octavio Paz” lo llama, y luego afirma: “(Krauze) propina la hijade- p utez mayor de imputarnos motivaciones antisemitas”. Lamento tales exclamaciones en un artículo en donde, por lo demás, se manejan información y razones. Precisa- mente en este momento, en medio de la gigantesca cam- paña de los massmedia que acompaña (y festeja) a la mons- truosidad belicista, es preciso redoblar esfuerzos para liberar el debate de los ataques ad hominem. Ya desde hace tiempo lo sabemos: recurrir al insulto, reducir al adversario a los límites de una frase feliz o desdichada, es permitir que se adueñe del escenario la prepotencia, aunque la intención sea muy diferente. 

Por otra parte, nunca está de más abordar el tema-pro- blema del antisemitismo. Creo que así surjan reacciones de antisemitas en nuestro medio, el antisemitismo en modo alguno forma parte de la vida social y política de México salvo en el caso de la ultraderecha, de los treinta al día de hoy. La devastadora experiencia del nazismo, el desarrollo de la tolerancia y la internacionalización cultural nos han librado, como sociedad, de ese oprobio. Aquí, el racismo que nos aflige es el practicado contra los grupos indígenas.

También, ni tiene sentido tachar de “antisemitas” a todas las críticas al comportamiento del gobierno israelí en los territorios ocupados (que ha merecido justas con- denas en todas partes), ni son admisibles las generaliza- ciones que sólo confunden. Por eso no entiendo esta frase de un escritor del prestigio y la trayectoria de Eduardo Galeano (La Jornada, 15 de enero): “¿Para que Israel pueda seguir haciendo a los palestinos lo que Hitler hizo a los judíos?”. 

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO | 39

PAZ, KRAUZE, SELSER… 

A las opiniones de Monsiváis se sumó al día siguiente, miércoles 23 de enero de 1991, Miguel Ángel Grana- dos Chapa, con estas palabras aparecidas también en El correo ilustrado

SUSCRIBE GRANADOS CHAPA LAS OPINIONES DE CARLOS MONSIVÁIS 

Señor director: Casi siempre suscribo, mentalmente, lo que escribe Carlos Monsiváis. Ahora quiero sin embargo hacer explícita mi coincidencia plena con sus opiniones sobre los artículos de Enrique Krauze y Gregorio Selser, manifestados en la carta que ayer apareció en esta sección. 

También Homero Aridjis censuró la violencia verbal en los siguientes términos: 

SOBRE GUERREROS SANTOS Y PAX AMERICANA 

Señor director: Como hombre y como escritor, protesto ante expresiones y posiciones antisemitas de algunos de sus colaboradores, quienes aprovechándose de la Guerra en el Golfo Pérsico, emiten opiniones como verdaderos Sturm Abtelung (tropas de asalto) de la palabra. 

Lo que dice Eduardo Galeano sobre Israel, que está haciendo con los palestinos lo que Hitler con los judíos, me parece infame y exagerado. La violencia verbal utilizada por Gregorio Selser en su respuesta a Enrique Krauze cuan- do enumera los crímenes cometidos por el Estado judío contra los guerreros santos, es impropia y tendenciosa. 

Creo que en un conflicto como el que está ocurriendo en el Golfo Pérsico, con tantos odios desatados, y tantos daños que están sufriendo la humanidad y el medio ambien- te, la mejor posición es la que ha asumido un diario tan respetable como el suyo, que ha dado una información imparcial y mesurada, sobre todo en esta otra guerra de los medios y de las opiniones. 

Recordemos que el respeto a los individuos y a las naciones es la mejor manera de preservar la paz social y global. Porque la guerra no es santa, aunque lo digan los p rofetas de la violencia y sus cre yentes, ni lapax americana, aunque la ejerzan con las armas sus propugnadores. 

El mismo día se publicó esta breve carta de Carlos L. Wagner E., subdirector del semanario GUÍA: 

SE AGOTAN LOS ARGUMENTOS, OPINA 

Señor director: Desde el pasado domingo sigo con inte- rés el debate que en torno al conflicto del Golfo Pérsico 

sostienen Enrique Krauze, Gregorio Selser y Octavio Paz. Al respecto, sólo dos líneas: 

Cuando los argumentos se agotan, los epítetos y ofen- sas brotan. 

EN DEFENSA DE SELSER 

En el marco de una opinión pública polarizada sobre la Guerra del Pérsico, era natural que Gregorio Selser tam- bién recibiera manifestaciones de solidaridad. El pro- pio miércoles 23 de enero de 1991, se publicaron dos cartas de respaldo al escritor argentino. Sus textos fue- ron los siguientes: 

REIVINDICA BARDINI LA TRAYECTORIA DE GREGORIO SELSER 

Estimado Carlos: Se degrada Octavio Paz al insultar a Gregorio Selser. 

Conocí a Selser hace veinte años, cuando fui su alumno en la Facultad de Periodismo (lo conocía como lector, y lo admiraba, desde mucho antes). Creo que varias genera- ciones de estudiantes aprendimos de él, en sus clases y fuera de ellas, nociones de ética profesional y objetividad. Y sobre todo, nos enseñó a interesarnos tempranamente por América Latina en una época hermética en que Argen- tina se parecía mucho a Sudáfrica y no al país en vías de extinción que es hoy. 

Después di clases en esa misma facultad y acostum- braba a bromear con mis alumnos, casualmente, acerca de que si existiera el Premio Nobel de Periodismo, Selser era uno de los más sólidos candidatos. El chiste circuló en algunas salas de redacción, con un añadido: si se unieran todas las cuartillas que él ha escrito, se podría envolver al mundo. 

Gregorio es una de las personas más inteligentes y cultas que he conocido, y uno de los mejores periodistas latinoamericanos. Su honestidad y valentía rayan muchas veces en la temeridad. 

Gracias por el espacio, Carlos, y un saludo cordial. 

Roberto Bardini. 

EXPRESAN SU “DESAGRADO” POR LOS “INSULTOS” DE OC TAVIO PAZ A SELSER 

Señor director: Somos lectores asiduos de “la prensa que leen los universitarios de México” y queremos manifes- tar nuestro completo desagrado con la actitud adoptada por el laureado Nobel de Literatura, Octavio Paz, para asumir la defensa imposible del artículo del señor Krauze frente al trabajo de Gregorio Selser. Creemos que el señor 

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REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO | 41

PAZ, KRAUZE, SELSER… 

Paz no debe disfrutar de impunidad para pretender dis- minuir, mediante insultos y ardides literarios, la valía de quien con pruebas y razones ha contribuido a desentra- ñarnos el complejo panorama internacional del que somos espectadores. 

María Novoa Po rtela, Alejandro de la Paz Toledo, Arturo Román Figueroa, Bernardor Dewers, Jorge Eduardo Carballo Arévalo, Juan Pedro Paniagua Escandón, Sergio Hernández, Antonio Zarur Osorio, Fernando Shultz, María de Lourdes Melgarejo A., profesores de la Universidad Autónoma Metro – politana (Azcapotzalco). 

NOSTRADAMUS Y EL AYATOLAH 

El mismo miércoles 23 de enero de 1991, junto a su cabeza principal que voceaba “Tel Aviv, atacada de nuevo por Irak”, La Jornada publicó en su primera pá- gina dos artículos: la respuesta de Enrique Krauze a Gregorio Selser y un texto solidario de Miguel Bonasso con el periodista argentino. 

Bajo el título “El ayatolah Selser”, Krauze comenzó escribiendo: 

Líbreme Dios de haber pretendido “flagelar” a quienes comparten el monoteísmo temático de Gregorio Selser. Aunque yo sí sentí el duro “flagelo” de sus anatemas (rabioso, doloso, palafrenero, servidor del imperialismo- neocolonialismo —hegemonismo— expansionismo y hasta proferidor de hijodeputeces), encontré consuelo en las simplezas de su propio artículo. Primero, su curiosa obsesión por el espacio, el lebensraum editorial: él que publica siete días a la semana en La Jornada y otros tantos en El Día, se queja del “poco espacio de que dispone”. En cambio, me reprocha el haber concedido sólo “cinco líneas en el espacio de una plana completa” a la invasión yanqui a Panamá. Por lo visto, Selser tiene una noción topográ- fica de las ideas: mide el pensamiento en líneas ágata. Como 

mi artículo sobre la Guerra del Pérsico era sobre la Guerra del Pérsico y no sobre Panamá, remito a Selser al número 159 de Vuelta, donde critiqué la invasión, en un texto de ciento cincuenta y seis líneas ágata. 

En el tercero de los cuatro párrafos de su texto, Krauze añadió: 

Es evidente que desde el siglo XIX los estadounidenses han desplegado una conducta imperialista que con frecuencia traiciona y contradice los ideales que los fundaron como nación. Es claro que el racismo y el ignorante desprecio a lo que está más allá de la “Fortress America” son rasgos profundos y detestables en esa cultura. Pero todo mi punto es que esta conducta ha tenido excepciones deci- sivas —como las dos guerras mundiales— y que negarse a verlas nubla la comprensión cabal de la historia moderna. El ayatolah Selser no las ve porque El ayatolah Selser no ve: El ayatolah Selser cree. Su monótona obsesión es alzar el dedo flamígero contra el Satán yanqui y los “jefes medievales y teocráticos de Tel Aviv”. ¿Qué es, entonces, Sadam Hussein? ¿Un jefe moderno y democrático? 

Por su parte, con el título “Nostradamus Krauze”, Bonasso escribió: 

Coincido con todos y cada uno de los conceptos ver- tidos por Gregorio Selser en su fulminante respuesta a Enrique Krauze, que La Jornada publicó en su edición de ayer. 

No voy a abundar, entonces, en una línea de argu- mentación que Selser ha sostenido con elocuencia y eru- dición. Es bien sabido que el Estado terrorista de Israel descalifica a todos sus críticos con el viejo mote de “anti- semitas”, omitiendo con mala fe que muchos de esos crí- ticos son analistas y observadores de origen judío. Me interesa más, como latinoamericano y como periodista, d e t enerme en otros aspectos del artículo de Krauze, pu- 

El artículo, como la generalidad de los escritos por Selser, era interesante, bien informado y estaba redactado con buena prosa, a la que la innecesaria calificación a Krauze restaba seriedad y pulcritud. 

42| REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO 

blicado también por La Jornada hace dos días, en los que este historiador insiste en distorsionar la verdad histórica para descalificar a sus oponentes… 

Conforme a mis pesquisas hemerográficas, el debate se cerró el jueves 24 de enero de 1991, con dos cartas de respaldo al periodista argentino y de rechazo a Octavio Paz y Enrique Krauze: “Los pueblos oprimidos necesi- tan de Selser”, de José Gabriel Alcocer Muñoz, y “La- mentable que los articulistas se cuelguen epítetos”, de Omar Sánchez Narváez. 

EN LA HORA DE LA MUERTE 

Esta historia no termina con la re c o n s t rucción resumida del debate sobre la Guerra del Golfo Pérsico, por más que éste contribuyó a arrojar luz —una luz múltiple, poliédrica— sobre lo que acontecía en aquellos lejanos sitios del orbe y que, no obstante, estaba tan cerca como la pantalla de televisión. La historia se prolonga unos meses más de aquel 1991, porque el recuerdo de tal episodio de esgrima intelectual que sin duda hizo mati- zar las percepciones en ambos bandos, acompañó lite- ralmente hasta la muerte a Gregorio Selser. 

El martes 27 de agosto de 1991, desde su residencia, Gregorio Selser “ejerció, a los sesenta y nueve años de edad, su derecho a morir” —como escribió La Jornada en el pie que acompañó a la foto publicada en el mismo sitio que siete meses atrás ocupó su artículo “De falsifi- cadores e hipócritas”—, aviso que anunció la muerte de quien “vivió con dignidad y valentía, y con los mis- mos atributos afrontó la muerte (…) como un hombre sin sombra de debilidad, se hizo cargo de su destino” (editorial de primera página “La humildad del sabio”, 28 de agosto de 1991). 

Un día antes de su muerte, el 26 de agosto, Selser escribió a mano una carta conmovedora, dirigida a Carlos Payán. He aquí su transcripción: 

Qu i e rosin embargo dejar constancia por escrito de mi gratitud a México, que me brindó sin condiciones techo, trabajo y tribuna (las tres T de que hablaba Genaro Car- nero Checa). Los casi quince años que viví aquí fueron quizá los más felices y productivos como periodista y profesor universitario. A cambio, siempre fui respetuoso de las leyes de México, a cuyo pueblo amé y al que deseé servir con mis trabajos. Me voy con la conciencia cabal de haber cumplido con el país y con su pueblo. 

Reciba usted, don Carlos, las expresiones más hon- das de amistad, atentamente, 

Gregorio Selser. 

Por su parte, enterado de la muerte de su antagonista y de la evocación a los insultos que le endilgó, Enrique Krauze escribió el 29 de agosto, en El correo ilustrado una carta que decía: 

Querido Carlos: Lamento mucho la muerte de Gregorio Selser. No lo conocí ni sabía que estaba enfermo. Me con- mueve su mención a la polémica. Selser perteneció al viejo y noble árbol de socialismo judío exiliado en América. En México debió vivir el exilio en exilio. ¿Cómo decirle ahora que no había razón para sus disculpas y su pesa- dumbre? 

***

Unas breves palabras finales sobre el debate que pudo no ser. 

Han pasado dieciséis años desde aquel 1991. El ata- que de los Estados Unidos a Irak se ha repetido, si bien de una forma más cruenta para ambos bandos. En este 2007 no sé si, de no haber mediado la falla informática que dejó la calificación de “palafrenero mayor de Octa- vio Paz” adjudicada a Enrique Krauze, no sé —digo— si la omisión de tal frase hubiera evitado el debate que se dio, porque de todos modos el cuestionamiento de Selser a Krauze era muy fuerte. 

Sí sé, en cambio, que el debate fue enriquecedor, pese a los excesos y furias ya descritos, y que esta historia acaso pueda ser aleccionadora para que la sociedad mexicana —en particular los actores políticos y socia- les, editores, conductores de medios electrónicos… — practiquen genuinamente la tolerancia y, rechazando la exclusión, busquen sin tregua la ocasión de escuchar y dar foro a quienes piensan distinto. 

También podría ser motivo, esta historia, para re f l e- xionar en que, fuere quien fuere el que lo profiera, el insulto debe ser evitado. No se trata de restar énfasis y pasión al debate, pero sí de evitar desbordamientos que empobrecen la discusión y pueden ser tan nocivos como el no analizar los argumentos del adversario. 

A Carlos Payán 

La Jornada 

México, 26 de agosto de 1991. 

Estimado Don Carlos: Le envío estas líneas para agradecerle por sus atenciones. Me he sentido muy orgulloso de pertenecer al equipo de La Jornada y sólo me queda la pesadumbre de haber in- sultado a Alponte y a Krauze. Ése nunca fue mi estilo y creo que me dejé llevar por la ira antes que por el cerebro. ¡Ojalá ambos tengan la tolerancia de disculparme! 

Tengo ya metástasis ósea y no deseo abrumarle con detalles, pero siento que los dolores varios que me produce me están quitando los deseos de escribir, es decir, de vivir. 

REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO | 43

Más información sobre la polémica actual ( marzo de 2019) relacionada con el papel de Krauze como intelectual al frente de una campaña contra el actual presidente de México, López Obrador aquí: https://www.infobae.com/america/mexico/2019/03/15/el-intelectual-mexicano-enrique-krauze-acuso-a-tatiana-clouthier-de-difamarlo/

https://www.infobae.com/america/mexico/2019/03/15/el-intelectual-mexicano-enrique-krauze-acuso-a-tatiana-clouthier-de-difamarlo/

El historiador y periodista Enrique KRAUZE

Comunidades judías en Alemania ( en alemán )

Mucha e interesante información sobre poblaciones judías a lo largo de Alemania

oO67OjuISqqq9Krzl1hW2g

http://www.jüdische-gemeinden.de/index.php/gemeinden/p-r/1648-rendsburg-schleswig-holstein

Poblaciones judías en Alemania

Materialismo Filosófico contra misticismo teológico- Filosófico germano

Desde Kant y su fuerte componente pietista , pasando por Hegel, se llega a Bismarck y luego a Nietzsche ,Heidegger y HITLER o Mussolini

Filosofía nihilista y otras irracionales posiciones