¿Qué quieres / sabes hacer con la literatura? – Academia Editorial del Hispanismo. Videos : 8 lecciones de Teoría y Crítica de la Literatura, y de 4 lecciones prácticas sobre obras literarias concretas: La Celestina de Fernando de Rojas, Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, La Regenta de Leopoldo Alas, «Clarín», y A.M.D.G. La vida en los colegios de jesuitas de Ramón Pérez de Ayala.

¿Qué quieres / sabes hacer con la literatura? – Academia Editorial del Hispanismo
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CURSO ABIERTO Y GRATUITO, DISPONIBLE EN INTERNET
CON CERTIFICADO DE SEGUIMIENTO TELEMÁTICO
EN 4 SESIONES

PROGRAMA

El programa del curso consta de un total de 8 lecciones de Teoría y Crítica de la Literatura, y de 4 lecciones prácticas sobre obras literarias concretas: La Celestina de Fernando de Rojas, Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, La Regenta de Leopoldo Alas, «Clarín», y A.M.D.G. La vida en los colegios de jesuitas de Ramón Pérez de Ayala.

IMPORTANTE: Los videos se pueden ver en el enlace, allí se contienen las ocho sesiones que compnen este curso intensivo

Estudio de caso : MEXICO. Pininos neoliberales – El Presente del Pasado

Héctor Alejandro Quintanar Un rasgo fundamental de todos los idearios políticos es su carácter conflictivo. Se trata de valores e ideales más o menos articulados que no surgen de la nada; se nutren de ideas previas y tienen una estrecha relación con el marco histórico que los condiciona. En ese sentido, los idearios políticos son…
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Héctor Alejandro Quintanar

Un rasgo fundamental de todos los idearios políticos es su carácter conflictivo. Se trata de valores e ideales más o menos articulados que no surgen de la nada; se nutren de ideas previas y tienen una estrecha relación con el marco histórico que los condiciona. En ese sentido, los idearios políticos son siempre un pensamiento partidista: legitiman o critican alguna forma de ejercer el poder y, por ende, están en permanente discrepancia y rivalidad con otros idearios políticos.

Por eso la reflexión sobre las ideologías no se limita a ser una tarea teórica o una disertación normativa. Se trata más bien de un trabajo de contextualización, que por ende reconstruye un momento histórico. De ese modo, rastrear la génesis de las ideas políticas es una labor que conlleva relatar un fragmento de la vida social.

Éste es el gran acierto de Los orígenes del neoliberalismo en México: La escuela austriaca, de María Eugenia Romero Sotelo (México: Fondo de Cultura Económica-UNAM, 2016), texto cuya mayor virtud es la de reseñar no sólo cómo se fraguó ese pensamiento político en nuestro país, sino también relacionarlo con el momento histórico en que ocurrió, los actores fundamentales que lo enarbolaron, las rivalidades y fobias que aupó y los proyectos económicos e intelectuales que lo formalizaron. Esa recuperación es importante no sólo por describir con rigor un hecho del pasado, sino porque explica diversos elementos de nuestra vida política presente.

Romero Sotelo —profesora de la Facultad de Economía de la UNAM— nos sitúa en las raíces del pensamiento neoliberal mexicano y, fundamentalmente, en el entorno político al cual se enfrentó originariamente. Es un lugar común la noción de que en la década de los ochenta, de manera precisa en 1982, el proyecto neoliberal fue el horizonte ideológico del gobierno mexicano, que desplazaba así los principios de la revolución mexicana y la justicia social para dar paso al individualismo y libre mercado en todos los ámbitos de la vida pública.

Sin embargo, como señala Werner Müller, los procesos históricos y sus componentes (entre ellos las ideologías) difícilmente tienen “horas cero” o nacimientos espontáneos sin antecedentes. Así, es insuficiente pensar al sexenio de Miguel de la Madrid como el inaugurador de la ruta neoliberal mexicana a partir de la interpretación de que fue una respuesta a la crisis económica gestada en los sexenios de Echeverría y López Portillo. El rastreo que hace la profesora Romero Sotelo abona en una explicación más amplia.

A través de un monumental ejercicio documental y de investigación de gabinete, la autora inicia en un plano deductivo al referir el origen del neoliberalismo en el mundo: la escuela austriaca de economía y, posteriormente, el Congreso Lippmann, ambos bajo la enorme influencia de las guerras mundiales y la noción de cómo ambos episodios sacudieron a la sociedad europea y la reflexión sobre qué papel tiene el individuo ante el estado y viceversa. En ese debate, la tradición liberal europea comenzó una renovación notoria: priorizar las libertades económicas por encima de las políticas y, de manera importante, interpelar al socialismo como forma de organización social.

México no fue ajeno a esa discusión. El gobierno de Lázaro Cárdenas, con su política de masas, había dado un nuevo aliento al régimen posrevolucionario, que volvía así a su eje central en favor de la justicia social. Y, sin embargo, en el propio seno de ese régimen heredero de la revolución estuvo la semilla que daría vida a su contraparte ideológica: la postura crítica del entonces director del Banco de México, Luis Montes de Oca.

Luis Montes de Oca, el primer neoliberal mexicano. (Tomado de su retrato oficial como secretario de Haciendia.)

Romero Sotelo toma esa hebra inicial para hilar la historia del neoliberalismo mexicano en sus inicios. En un ejercicio de imaginación sociológica, rescata puntos nodales de la biografía de Montes de Oca, sus influencias fundamentales y su convencimiento liberal impulsado no sólo por su inspiración en la escuela austriaca de economía, sino también por su férrea oposición al nacionalismo económico del gobierno de Cárdenas.

El contrapunto era notorio: Lázaro Cárdenas impulsó una política interventora y desarrollista que arropó a las mayorías campesinas y obreras en el proceso de industrialización y reforma agraria nacionales, hecho que lo apuntaló, junto con los dirigentes sudamericanos Juan Domingo Perón, Getulio Vargas y Raúl Haya de la Torre como un referente del populismo clásico latinoamericano.

Para Montes de Oca —bajo la influencia intelectual de dos integrantes connotados de la escuela austriaca, Ludwig von Mises y Friedrich von Hayek—, la participación estatal no sólo era una incorrección económica que devendría en inflación, sino también un peligro político dada una consigna fundamental: las experiencias eurasiáticas del fascismo y la URSS mostraban, según su concepción, el rostro más nítido de a dónde se puede llegar cuando el estado toma todas las riendas de la sociedad.

De ese modo, Montes de Oca heredó la desconfianza de Mises y Hayek, para quienes fascismo y socialismo eran caras de la misma moneda donde el estado tenía un papel central. En un momento histórico donde el aparato institucional mexicano se vigorizaba por el proyecto cardenista (que tuvo en la expropiación petrolera de 1938 un momento de “completa refundación estatal”, de acuerdo con Luis Javier Garrido), sobrevino el temor en Montes de Oca y otros de que esa dinámica fuera un paso mexicano hacia el socialismo.

Esa estadofobia nacida en el neoliberalismo europeo se tornó en el común denominador de una elite mexicana —perteneciente al sector financiero— ajena, en términos ideológicos, a la nueva burguesía nacional que gestó el propio régimen de la revolución, y con base en esa fobia destinaron recursos monetarios, simbólicos e intelectuales para hacerle frente. Apunto brevemente dos esfuerzos en ese sentido.

El primero de ellos fue la denodada labor de Montes de Oca por mantener un constante intercambio intelectual con Hayek y Mises, mediante la traducción al español y publicación de su obra en México, y aunado a ello la creación de institutos culturales que difundieran el pensamiento de la escuela austriaca de economía. La intención, de acuerdo con el diagnóstico de Montes de Oca, era hacer frente tanto al gobierno “socializante” de Cárdenas como a la hegemonía intelectual “de izquierda” en la vida pública y académica mexicana, principalmente la ubicada en la Facultad de Economía de la UNAM.

El segundo esfuerzo resultaría toral. El círculo de Montes de Oca hizo vínculos con empresarios mexicanos fundamentalmente del sector financiero, entre los que destacó Raúl Bailleres, quienes serían el sostén monetario de la actividad ideológica de los primeros neoliberales mexicanos y llevarían a la praxis su simpatías: el aporte económico para la fundación de una alternativa académica a esa hegemonía “revolucionaria” y nacionalista. Esa alternativa sería la fundación del Instituto Tecnológico de México, hoy ITAM, en 1946.

El origen del pensamiento neoliberal mexicano es, en suma, un acto reflejo contra el proyecto cardenista, que haría activismo tanto en la arena política (como con la fundación de organismos patronales y grupos de presión, cuya primera preocupación fue la de emitir denuncias constantes de “comunismo” o “socialismo” en los gobiernos de Cárdenas, Ávila Camacho, Miguel Alemán, Ruiz Cortines y López Mateos) como en el ámbito académico, donde se refugió educando a los hijos de las elites mexicanas.

El resto de la historia es conocido. La inversión ideológica y económica tendría frutos algunos años más tarde. El momento mundial de la década de los setenta del siglo XX vislumbra una ruptura, la crisis del estado de bienestar se profundiza y llega un fenómeno inédito: bajo crecimiento económico y alta inflación, panorama desolador que se tornaría en la oportunidad dorada para que en el mundo anglófono se abrazaran desde el gobierno las tesis neoliberales (proceso que explica muy bien Fernando Escalante en su Historia mínima del neoliberalismo [México: El Colegio de México, 2015]).

Poco después, México haría lo propio con el “giro económico” del PRI y la candidatura de Miguel de la Madrid en 1982. Sin embargo, el proyecto neoliberal mexicano disponía ya de una raíz ideológica labrada desde casi cinco décadas atrás y que se consolidó en la fraudulenta elección de 1988, para con ello abonar en una tesis sustentable: con todo y su presencia en el debate intelectual desde los años treinta, la irrupción del neoliberalismo en el poder en América Latina se dio por la vía no democrática: golpes de estado en Sudamérica (donde fue pionero Augusto Pinochet, quien luego de un fallido intento de proyecto económico propio, poco después adoptó el credo neoliberal sin ambages) y como programa económico de gobiernos emanados de elecciones simuladas o de plano robadas con De la Madrid y Salinas de Gortari.

La historia del neoliberalismo en México está aún en construcción. Casi cuatro décadas de detentar el poder no pueden reflexionarse con facilidad, menos aún cuando en el caso mexicano el neoliberalismo no ha sido sólo un modelo económico o un semillero de políticas programáticas sino todo un proyecto de gestación de un nuevo sentido común y un proceso ideológico que condiciona relaciones humanas en los planos públicos y privados.

El análisis de esos aspectos será tarea ardua. Pero la mejor comprensión de un proyecto político y sus resultados concretos pasa siempre primero, como dice Markku Routsila, por el rastreo de los marcos intelectuales de referencia de dichos proyectos.

María Eugenia Romero Sotelo ejerce esa empresa académica con soltura, documentación exhaustiva y nitidez en su libro, donde apareja tanto las razones de sus padres fundadores como el entorno histórico que les dio sentido. Romero Sotelo ayuda a comprender un debate que sigue vigente: la férrea oposición en México contra toda participación estatal en la vida económica o el desarrollo social en el país, reticencia que quizá ya no aúpa el fantasma del “comunismo” o “socialismo” como antaño, pero que hoy está presente en el activismo contra el nuevo fantasma que nos recorre: el fantasma del “populismo”.

El libro El Poder y la Gloria, del inglés Graham Greene, sobre la llamada Guerra de los Cristeros, o Guerra Cristera, de 1926 a 1929, en México. Un análisis crítico, desde transductores, o intérpretes mexicanos.

Cristianos católicos mexicanos en la Guerra de los Cristeros, o La Cristiada

Fragmento del artículo sobre Graham Greene y su versión literaria de México:

“Greene, quien, todavía en su último volumen de memorias (Ways of Scape) sigue insistiendo en la veracidad de su irreal visión de México”

El enlace a Radio Televisión Española ( arriba inmediato de esta frase ) muestra lo siguiente: ( fragmento del sitio internet de RTVE )

Teatro – El poder y la gloria

22 feb 1974

Adaptación televisiva de la novela de Graham Greene, que narra la historia de un cura acosado por el miedo y la culpa, buscado con saña durante la persecución religiosa en México y condenado a deambular errante y acorralado.

En el reparto, Antonio Iranzo, Ricardo Tundidor, Carmen Rossi, Estanis González, Alberto Fernández, Lorenzo Ramírez, José Luis Heredia, Francisco Merino, Manuel Dicenta, Lola Lemos, Gemma Arquer, Roberto Cruz, José Luis Lespe, Carmen Merlo, Enrique Navarro, Ricardo Pal, José María Celdrán, Aparicio Rivero, Antonio Colinos, Juan Margallo, Tony Valento, Ernesto Váñez, Antonio Tardío, José Antonio Correa, Fernando Ransanz, Miguel Buñuel, Jesús Fernández, Alfonso Castizo, Asunción Cosgaya, Covadonga Cadenas, Marisa Naya, Ofelia Zapico, Joaquín Hinojosa, Chacho Lage, Nadia Jamar y José Miguel Aguado.


FUENTE : https://www.proceso.com.mx/145355/caminos-sin-ley-de-graham-greene-nunca-circulo-en-mexico

“Caminos sin ley”, de Graham Greene, nunca circuló en México

Reportaje sobre la Cristiada o Guerra de los Cristeros. Hecho por el canal de TV mexicano Televisa
Segunda parte del documental sobre la Guerra Cristera en México. Hecho por el canal mexicano de TV Televisa. Segunda parte.
Tercera parte del reportaje documental sobre la Guerra de los Cristeros ( 1926-1929) en México. Hecho por Televisa, TV mexicana.
Cuarta parte del documental sobre la Guerra de los Cristeros, México, 1926-1929

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“Caminos sin ley”, de Graham Greene, nunca circuló en México
Se filmó “Los caminos de Greene”, producida por el gobierno de Tabasco
Federico Campbell
Graham Greene llegó a México en “la primavera de 1938” El escritor inglés tenía entonces 34 años Cruzó el río Bravo por Nuevo Laredo, se detuvo en San Luis Potosí para entrevistar al general Saturnino Cedillo que se había rebelado contra el gobierno de Lázaro Cárdenas, conoció la ciudad de México y de aquí pasó a Veracruz a fin de trasladarse por barco a Frontera, Tabasco, el “estado sin Dios” que habría de ser escenario crucial del tema que sus editores le habían encomendado: la persecución religiosa, elaborado primero como reportaje en Caminos sin ley y recreado más tarde, en 1940, en la dimensión novelesca de El poder y la gloria
—Pero Greene llegó un poco tarde; ése es el dato esencial Ya había pasado la guerra de los cristeros y Tomás Garrido Canabal, luego de haber formado parte del gabinete de Cárdenas, se había exiliado en Costa Rica —dice Hugo Hiriart, guionista de Los caminos de Greene, la película de 1 hora 26 minutos que Guita Schyfter acaba de filmar para la televisión en la selva tabasqueña
Producida por el gobierno de Tabasco, la 30 Zona Militar (que prestó caballos mientras varios soldados contribuían con su trabajo), la Unión Ganadera (que facilitó camiones de carga), Lorente Torruco (el capturador de camarón que generosamente permitió el uso de su barco), la Comisión Federal de Electricidad y la Secretaría de Agricultura, Los caminos de Greene aspira a “recrear El poder y la Gloria, contrastarla con la experiencia de Greene en Tabasco y, de esta manera, intentar dilucidar cómo es posible que Greene haya podido, a partir de la incomprensión, el aborrecimiento y el anticlímax, escribir una indiscutible obra maestra”
¿Aborrecimiento y Anticlímax?
Sí Uno de los relatos más escépticos, malhumorados, despectivos que se han escrito sobre los mexicanos es sin duda alguna Caminos sin ley: “Creo que ese día empecé a odiar a los mexicanos”, dice Greene luego de una pelea de gallos en San Luis Potosí, “¿Por qué ponerse sombreros enormes y pantalones ajustados y hacer tocar a una banda?”
Si la depresión es un vocablo usurpado a la climatología, al estudio de los ciclones, en Greene tiene un sentido inequívoco de melancolía o de lo que Robert Burton llamaba la bilis negra: “Quizá sea la atmósfera de violencia, quizá sólo sea la altura, dos mil cien metros sobre el mar; pero después de unos días muy pocas personas se salvan de la depresión de la ciudad de México”
Con ser uno de los testimonios más sinceros que se han escrito sobre México, y que en su momento, 1938, vino a paliar un poco al excesivo sentimentalismo que se prodigaba respecto al país en el extranjero, Caminos sin ley (Ed Criterio; Buenos Aires, 1953) nunca se ha encontrado en las librerías mexicanas, a pesar de la curiosidad y la demanda de los lectores Una versión insinúa que su venta fue prohibida durante los regímenes de Manuel Avila Camacho y Miguel Alemán, puesto que los demás volúmenes de la colección Criterio circularon en México sin problemas
The Lawless Roads, en la edición inglesa, o Another México, en la edición neoyorkina, Caminos sin ley fue traducido por J R Wilcock y es un libro de viajes una —”novela de trayecto” en el sentido clásico— expuesto en una narración extraordinaria, sobre todo en los capítulos que llevan al personaje narrador de Frontera a Villahermosa, y de allí (en un aeroplano rojo, un Waspt de los años 30) a Salto, para pasar después en mula a Palenque, y otra vez en avión de Santo de Agua a Yajalón, hasta San Cristóbal de las Casas, donde el novelista inglés —tras haber perdido sus lentes y padecido una diarrea espantosa, entre guías que no hablaban una palabra de inglés— fue recibido con la animadversión o la franca hostilidad que en esos días de la expropiación petrolera se le dirigía a los ingleses o a los norteamericanos
“No me parecía un país donde se pudiera vivir, con ese calor y esa desolación; era un país donde sólo se podía morir, y dejar tras ruinas tras de sí”

De haberlo escrito en 1986, Graham Greene hubiera sido considerado como agente de la “campaña de desprestigio” en contra de México Al serle presentados tabasqueños de apellidos ingleses como Bartlett o incluso Greene, escribió:
“Y luego pasaron por el desfile las señoritas Greene: cabello azabache, dientes de oro, y ojos negros y estúpidos de mexicana”
Graham Greene también incurre en la estrechez de criterio, la mala fe y la arrogancia británica de Evelyn Waugh, que pergeñó en Robo bajo la ley, la mejor diatriba contra México, resentido asimismo por la expropiación de las compañías inglesas El que también Caminos sin ley haya aparecido en 1939 hizo correr la idea, nunca comprobada, de que tanto Greene como Waugh en realidad habían venido a México como agentes del Servicio Secreto de su Majestad (de hecho, durante la Segunda Guerra Mundial Greene trabajó para el M16 en Sierra Leona, en la misma oficina de Kim Philby, dicho sea entre paréntesis)
A Greene no le caían bien los mexicanos:
“Ninguna esperanza en ninguna parte; nunca estuve en un país donde uno tenga más conciencia, en todo momento, del odio Aquí la amistad es a flor de piel, un gesto de protección Ese ademán de saludo que uno ve en todas partes en la calle, las manos tendidas para tomar los brazos del otro, el medio-abrazo, ¿qué es si no el ademán de abrazar al otro para impedirle que saque la pistola? Siempre imperó el odio en México, supongo, pero ahora es la eseñanza oficial; ha desplazado al amor en los programas en las escuelas”
En la sinopsis de Los Caminos de Greene Hugo Hiriart y Guita Schyfter escriben que aparte de los dos libros, Greene escribió una serie de reportajes para revistas inglesas y dos cuentos “Al otro lado del puente” y “El billete de lotería”, recogidos en El espía o Nineteen Stories “Sin embargo, Greene entendió poco, y con frecuencia equivocadamente, la historia, la sociedad y los problemas políticos de nuestro país (hacia el que sentía, según sus propias palabras, un “odio patológico”)”
Tres objetivos se plantean el guionista y la directora:
1 Dar una versión televisiva, con actores y en los escenarios tabasqueños, de El poder y la gloria (adaptada, naturalmente, y reducida a sus líneas más significativas)
2 Mostrar algunos de los hechos de la visita del escritor a Tabasco (tomados de Caminos sin ley) y vincularlos con escenas de la novela para entender cómo tradujo Greene su experiencia a literatura
3 Precisar algunos de los errores de Greene en su interpretación de la realidad mexicana
Según Hiriart y Schyfter, estos errores se manifiestan así:
Greene confunde anticlericalismo con ateísmo e irreligiosidad porque ignora el papel negativo y retrogradante desempeñado a menudo por la jerarquía eclesiástica en nuestra historia
Extrapola los hechos de la guerra cristera a Tabasco porque desconoce o minimiza las enormes diferencias culturales, geográficas e históricas que separan al sureste de, por ejemplo, Jalisco o el Bajío
Y circunscribe la Revolución mexicana al conflicto religioso; no entiende, por tanto, ni los hechos políticos ni a los revolucionarios Su incomprensión de Garrido Canabal, por ejemplo, es total; la expropiación petrolera le pareció un hecho repugnante
“Sin embargo, El poder y la gloria es una gran novela Estos hechos aparentemente incompatibles plantean de manera clara, precisa y profunda, los problemas de la creación artística Por otra parte, es necesario hacer precisiones a Greene, quien, todavía en su último volumen de memorias (Ways of Scape) sigue insistiendo en la veracidad de su irreal visión de México”

Nacido en 1904, el autor de El revés de la trampa y El tercer hombre, se convirtió al catolicismo en 1926 Ahora tiene 82 años
De México le llaman la atención los dentistas, los aviadores y los sacerdotes El proceso creador que va de Caminos sin ley a El poder y la gloria ilustra el antiguo dilema entre el periodista que quiere escribir una novela pero, por la inercia de su oficio, se siente paralizado ante la falta de información, y el novelista a quien unas cuantas imágenes, unos olores, dos o tres rostros, unas frases oídas aquí o allá, le bastan para desencadenar su impulso imaginativo “Como Greene demostró, una estancia breve puede revelar a un escritor profundas intuiciones acerca de una cultura, que pueden no ser experimentadas por quienes se familiarizan demasiado con ella”, dice D Wyane Gunn en Escritores norteamericanos y británicos en México, editado por el FCE (Otro buen estudio sobre México y la novela inglesa, también publicado por el Fondo, es Paraíso infernal, de Ronald G Walker) Y Greene estuvo apenas ocho semanas en México, de finales de febrero al 31 de abril de 1938
“Todos los curas eran perseguidos y matados, excepto uno que subsistió durante diez años en las selvas y los pantanos, aventurándose sólo de noche Ahora Garrido está en Costa Rica, pero su política continúa”, anota Greene en su libro de viajes, prefigurando al sacerdote de su novela Y añade otro párrafo que podría leerse como el apunte de un escritor para una obra aún no concebida: “En Tabasco no quedaba un solo cura, dijo, ninguna iglesia en pie, excepto una a ocho leguas de allí, utilizada ahora como escuela Antes había un cura del otro lado de la frontera de Tabasco, en Chiapas, pero los pobladores le habían dicho que se fuera, porque ya no podían seguir protegiéndolo”
Hugo Hiriart recuerda los años que precedieron a la visita de Greene, la época de los socialistas del sureste: Adalberto Tejeda, Salvador Alvarado, Tomás Garrido Canabal, Felipe Carrillo Puerto
—La Revolución llegó al sureste, no se hizo allí La Revolución se hizo en el norte, pero alcanzó su punto de radicalización en el sureste En el norte nunca alcanzó esa radicalidad —dice Hiriart—
Si Greene hubiera llegado antes habría sido espectador de la guerra cristera en que había desembocado el conflicto entre la Iglesia y el Estado revolucionario
Entre otros estados del sureste, el Tabasco de Garrido Canabal fue El laboratorio de la Revolución (ED Siglo XXI), según lo estudia en su libro Carlos Martínez Assad
En Ways of scape, de 1980, Graham Greene refrenda la visión que tenía de México: “Me dicen que las cosas han cambiado, pero me di una vuelta por la casa del jefe de la policía”
—Su visión es equivocada —añade Hiriart— Pensar que el conflicto religioso fue por razones teológicas y no políticas El Estado mexicano no tenía tesis teológicas opuestas a las de la Iglesia, sino que le disputaba ciertos territorios políticos, como el de la educación
Guita Schyfter cuenta, por su parte, que Greene alcanzó a percibir la inercia, la escuela de Garrido Canabal y vio cosas que no entendía
—Pierde los anteojos, recorre varios tramos en mula, se enferma del estómago, lo tratan mal en San Cristóbal El misterio es que con esos elementos haya hecho una obra maestra —dice Guita Schyfter
En Los caminos de Greene el actor Martin Aylett hace los papeles de Tench y del doctor Winters Alejandro Parodi es el cura, y Eduardo Caña, el teniente, la contraparte del sacerdote, en cierto modo el idealista Garrido Canabal María Rojo interpreta a la mujer del cura
Filmada en Tiapa, Frontera, Macuspana, Guatacalca, Redención de Campesinos y Tenocique, Los caminos de Greene contiene, pues, elementos del viaje de Greene por Tabasco, las “fuentes de su creatividad”, que le sirvieron para la realización de El poder y la gloria, y el hilo argumental de la novela se va entrelazando con algunas escenas de Caminos sin ley
Ya había habido una versión fílmica de El poder y la gloria: la de John Ford en 1947, El fugitivo, fotografiada por Gabriel Figueroa y actuada por Henry Fonda, Dolores del Río y Pedro Armendáriz
—Para Ford, católico irlandés, el cura es un santo y el teniente un salvaje —dice Hiriart

Los caminos de Greene se filmó a finales del año pasado en 19 días
Fotografía: Mario Luna
Sonido: Carlos Aguilar
Producción: Leonor Alvarez y Josefina Caparroso (hija de Amado Caparroso, secretario privado de Garrido Canabal)
Ambientación: Brigitte Broch
Vestuario: Angela Dodson
Musicalización: Joaquín Gutiérrez Heras
Años después de la publicación de El poder y la gloria, Graham Greene recordó que durante su estancia en México “nada estaba más lejos de mis pensamientos que una novela” Pero en Caminos sin ley había anotado: “Era como si México fuese algo que no pudiese sacudirme de encima, un estado mental

Gustavo Bueno, filósofo español. Fragmento de su conferencia,ESPAÑA. Se plantea el tema de España y el catolicismo, frente a los protestantes y frente al islamismo.
Corrido cantado para la presentación del libro de Manuel Garibay : Cuando se acabaron las misas.

Corrido del padre Pedroza, cristero mexicano fusilado por los federales.

Otra película sobre la Guerra Cristera en México, que no se basa en la novela el Poder y la Gloria , de Greene. (Trailer)

periodismo de lupanar y Orwell versión fake news

El escándalo llamado Spiegel Gate , es un caso que nos muestra la podredumbre oculta tras la fachada sublime de los grandes medios de comunicación

https://elpais.com/elpais/2019/02/18/opinion/1550520457_577149.html

https://www.diariocritico.com/nacional/escandalo-der-spiegel-fake-news-prensa-espanola-polemica-twitter

El Ministerio de la Verdad de “1984” hecho realidad en 2019. – Mentira es verdad, guerra es paz, libertad es esclavitud: Georges ORWELL en su novela titulada 1984

Cervantes un ateo católico El narrador del Persiles

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anarquismo operando en la novela y el cine, Bruno Traven-Ret Marut