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¿Qué la Izquierda(política) y la Derecha(política). Una crítica, desde el Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno, al llamado diagrama(o test) de Nolan al respecto. Un análisis de los mitos de las izquierdas y los mitos de las derechas.

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 Hambre Unidad Social Rechaza Intento de la Elite en el Poder de Nuevo Pacto de Acuerdo Nacional

Distopía de alta tecnología: la receta que se gesta en Nueva York para el post-coronavirus

por Naomi Klein (EE.UU.)

Publicado el 20 mayo, 2020 , en Análisis

13 de mayo de 2020

En este revelador artículo para The Intercept, la periodista canadiense Naomi Klein analiza el fichaje del ex Ceo de Google Eric Schmidt para encabezar una comisión para «reimaginar la realidad post-Covid» en Nueva York donde, dice, comienza a gestarse un futuro dominado por la asociación de los estados con los gigantes tecnológicos: “Pero las ambiciones van mucho más allá de las fronteras de cualquier estado o país”. Klein define una Doctrina del Shock pandémico, a la que llama el nuevo pacto o New Deal de las Pantallas (Screen New Deal). Plantea el riesgo liso y llano de que esta política de las corporaciones amenace destruir al sistema educativo y de salud. El rastreo de datos, el comercio sin efectivo, la telesalud, la escuela virtual, y hasta los gimnasios y las cárceles, parte de una propuesta “sin contacto y altamente rentable”. La cuarentena como laboratorio en vivo, un «Black Mirror», y la aceleración de esta distopía a partir del coronavirus: “Ahora, en un contexto desgarrador de muerte masiva, se nos vende la dudosa promesa de que estas tecnologías son la única forma posible de proteger nuestras vidas contra una pandemia”. Cuáles son las dudas (de siempre) y cómo, bajo el pretexto de la inteligencia artificial, las corporaciones vuelven a pelear por el poder de controlar las vidas. (Traducido por Agencia Lavaca.org).

Eric Schmidt, ejecutivo de Google, habla observado por el gobernador del estado de Nueva York Andrew Cuomo.

Durante la sesión informativa diaria sobre coronavirus del gobernador de Nueva York Andrew Cuomo el miércoles, la sombría mueca que llenó nuestras pantallas durante semanas fue reemplazada brevemente por algo parecido a una sonrisa.

La inspiración para estas vibraciones inusualmente buenas fue un contacto en video del ex CEO de Google Eric Schmidt, quien se unió a la reunión informativa del gobernador para anunciar que encabezará una comisión para reimaginar la realidad post-Covid del Estado de Nueva York, con énfasis en integrar permanentemente la tecnología en todos los aspectos de la vida cívica.

«Las primeras prioridades de lo que estamos tratando de hacer», dijo Schmidt, «se centran en telesalud, aprendizaje remoto y banda ancha… Necesitamos buscar soluciones que se puedan presentar ahora y acelerar la utilización de la tecnología para mejorar las cosas». Para que no haya dudas de que los objetivos del ex CEO de Google eran puramente benevolentes, su fondo de video presentaba un par de alas de ángel doradas enmarcadas.

Justo un día antes, Cuomo había anunciado una asociación similar con la Fundación Bill y Melinda Gates para desarrollar «un sistema educativo más inteligente». Al llamar a Gates un «visionario», Cuomo dijo que la pandemia ha creado «un momento en la historia en el que podemos incorporar y avanzar en las ideas [de Gates] … Todos estos edificios, todas estas aulas físicas, ¿para qué, con toda la tecnología que se tiene?» preguntó, aparentemente de modo retórico.

Ha tardado un tiempo en edificarse, pero está comenzando a surgir algo parecido a una doctrina del shock pandémico. Llamémoslo «Screen New Deal» (el New Deal de la pantalla). Con mucho más de alta tecnología que cualquier otra cosa que hayamos visto en desastres anteriores, el futuro que se está forjando a medida que los cuerpos aún acumulan las últimas semanas de aislamiento físico no como una necesidad dolorosa para salvar vidas, sino como un laboratorio vivo para un futuro permanente y altamente rentable sin contacto.

Anuja Sonalker, CEO de Steer Tech, una compañía con sede en Maryland que vende tecnología para el auto estacionamiento de vehículos (self parking), resumió recientemente el nuevo discurso que genera el virus. «Hay una tendencia definida a la tecnología sin contacto con humanos», dijo. «Los humanos son biopeligrosos, las máquinas no lo son».

Es un futuro en el que nuestros hogares nunca más serán espacios exclusivamente personales, sino también, a través de la conectividad digital de alta velocidad, nuestras escuelas, los consultorios médicos, nuestros gimnasios y, si el estado lo determina, nuestras cárceles. Por supuesto, para muchos de nosotros, esas mismas casas ya se estaban convirtiendo en nuestros lugares de trabajo que nunca se apagan y en nuestros principales lugares de entretenimiento antes de la pandemia, y el encarcelamiento de vigilancia «en la comunidad» ya estaba en auge. Pero en el futuro, bajo una construcción apresurada, todas estas tendencias están preparadas para una aceleración de velocidad warp (forma teórica de moverse más rápido que la velocidad de la luz).

Este es un futuro en el que, para los privilegiados, casi todo se entrega a domicilio, ya sea virtualmente a través de la tecnología de transmisión y en la nube, o físicamente a través de un vehículo sin conductor o un avión no tripulado, y luego la pantalla «compartida» en una plataforma mediada. Es un futuro que emplea muchos menos maestros, médicos y conductores. No acepta efectivo ni tarjetas de crédito (bajo el pretexto del control de virus) y tiene transporte público esquelético y mucho menos arte en vivo. Es un futuro que afirma estar basado en la «inteligencia artificial», pero en realidad se mantiene unido por decenas de millones de trabajadores anónimos escondidos en almacenes, centros de datos, fábricas de moderación de contenidos, talleres electrónicos, minas de litio, granjas industriales, plantas de procesamiento de carne, y las cárceles, donde quedan sin protección contra la enfermedad y la hiperexplotación. Es un futuro en el que cada uno de nuestros movimientos, nuestras palabras, nuestras relaciones pueden rastrearse y extraer datos mediante acuerdos sin precedentes entre el gobierno y los gigantes tecnológicos.

Si todo esto suena familiar es porque, antes del Covid, este preciso futuro impulsado por aplicaciones y lleno de conciertos nos fue vendido en nombre de la conveniencia, la falta de fricción y la personalización. Pero muchos de nosotros teníamos preocupaciones. Sobre la seguridad, la calidad y la inequidad de la telesalud y las aulas en línea. Sobre autos sin conductor que derriban peatones y aviones no tripulados que destrozan paquetes (y personas). Sobre el rastreo de ubicación y el comercio sin efectivo que borra nuestra privacidad y afianza la discriminación racial y de género. Sobre plataformas de redes sociales sin escrúpulos que envenenan nuestra ecología de la información y la salud mental de nuestros hijos. Sobre «ciudades inteligentes» llenas de sensores que suplantan al gobierno local. Sobre los buenos trabajos que estas tecnologías eliminaron. Sobre los malos trabajos que producían en masa.

Y, sobre todo, nos preocupaba la riqueza y el poder que amenazaban a la democracia acumulados por un puñado de empresas tecnológicas que son maestros de la abdicación, evitando toda responsabilidad por los restos que quedan en los campos que ahora dominan, ya sean medios, minoristas o transporte.

Ese era el pasado antiguo conocido como «febrero». Hoy en día, una gran ola de pánico arrastra a muchas de esas preocupaciones bien fundadas, y esta distopía calentada está pasando por un cambio de marca de trabajo urgente. Ahora, en un contexto desgarrador de muerte masiva, se nos vende la dudosa promesa de que estas tecnologías son la única forma posible de proteger nuestras vidas contra una pandemia, las claves indispensables para mantenernos a salvo a nosotros mismos y a nuestros seres queridos.

Gracias a Cuomo y sus diversas asociaciones multimillonarias (incluida una con Michael Bloomberg para pruebas y rastreo), el estado de Nueva York se está posicionando como la brillante sala de exposición para este sombrío futuro, pero las ambiciones van mucho más allá de las fronteras de cualquier estado o país.

Y en el centro de todo está Eric Schmidt. Mucho antes de que los estadounidenses entendieran la amenaza de Covid-19, Schmidt había estado en una agresiva campaña de lobby, presiones y relaciones públicas impulsando precisamente la visión de la sociedad del Black Mirror (o Espeo Negro, por la serie inglesa) que Cuomo acaba de darle poder para construir. En el corazón de esta visión está la perfecta integración del gobierno con un puñado de gigantes de Silicon Valley: con escuelas públicas, hospitales, consultorios médicos, policías y militares, todas las funciones principales se externalizan (a un alto costo) a empresas privadas de tecnología.

Es una visión en la que Schmidt ha estado avanzando en sus funciones como presidente de la Junta de Innovación de Defensa, que asesora al Departamento de Defensa sobre el mayor uso de la inteligencia artificial en el ejército, y como presidente de la poderosa Comisión de Seguridad Nacional sobre Inteligencia Artificial, o NSCAI, que asesora al Congreso sobre «avances en inteligencia artificial, desarrollos relacionados con el aprendizaje automático y tecnologías asociadas», con el objetivo de abordar «las necesidades de seguridad nacional y económica de los Estados Unidos, incluido el riesgo económico». Ambas juntas están llenas de poderosos CEOS de Silicon Valley y altos ejecutivos de compañías como Oracle, Amazon, Microsoft, Facebook y, por supuesto, los colegas de Schmidt en Google.

Como presidente, Schmidt aún posee más de 5.3 mil millones de dólares en acciones de Alphabet (la compañía matriz de Google), así como grandes inversiones en otras empresas tecnológicas, esencialmente ha estado llevando a cabo una reestructuración con sede en Washington en nombre de Silicon Valley. El objetivo principal de las dos cámaras empresarias es solicitar aumentos exponenciales en el gasto del gobierno en investigación sobre inteligencia artificial y en infraestructura que permita tecnologías como la 5G, inversiones que beneficiarían directamente a las compañías en las que Schmidt y otros miembros de estos grupos tienen amplias participaciones.

Primero en presentaciones a puertas cerradas para legisladores y más tarde en artículos de opinión y entrevistas públicas, el argumento de Schmidt ha sido que, dado que el gobierno chino está dispuesto a gastar dinero público ilimitado para construir la infraestructura de vigilancia de alta tecnología, mientras permite a las empresas tecnológicas chinas como Alibaba, Baidu y Huawei obtener los beneficios de las aplicaciones comerciales, la posición dominante de los EE.UU en la economía global está al borde del colapso.

El Centro de Información de Privacidad Electrónica recientemente obtuvo acceso a través de una solicitud de la Ley de Libertad de Información a una presentación realizada por el NSCAI de Schmidt hace un año, en mayo de 2019. Sus diapositivas plantean una serie de afirmaciones alarmistas sobre cómo la infraestructura reguladora relativamente laxade China y su apetito sin fondo por la vigilancia está haciendo que se adelante a los EE.UU. en varios campos, incluyendo la inteligencia artificiaal para diagnóstico médico, vehículos autónomos, infraestructura digital, ciudades inteligentes, viajes compartidos y comercio sin efectivo.

Las razones dadas para la ventaja competitiva de China son innumerables, desde el gran volumen de consumidores que compran en línea; «La falta de sistemas bancarios heredados en China», lo que le ha permitido saltar sobre efectivo y tarjetas de crédito y desatar «un enorme mercado de comercio electrónico y servicios digitales» utilizando «pagos digitales»; y una grave escasez de médicos, lo que ha llevado al gobierno a trabajar estrechamente con compañías tecnológicas como Tencent para usar la AI (inteligencia artificial) como medicina «predictiva». Las diapositivas señalan que en China, las compañías tecnológicas «tienen la autoridad de eliminar rápidamente las barreras regulatorias, mientras que las iniciativas estadounidenses se ven envueltas en el cumplimiento de HIPPA y la aprobación de la FDA».Sin embargo, más que ningún otro factor, el NSCAI señala la voluntad de China de adoptar alianzas público-privadas en la vigilancia masiva y la recopilación de datos como una razón para su ventaja competitiva. La presentación promociona el «apoyo y participación explícita del gobierno de China, por ejemplo, en el despliegue del reconocimiento facial». Sostiene que «la vigilancia es uno de los ‘primeros y mejores clientes’ para Al» y, además, que «la vigilancia masiva es una aplicación asesina para el aprendizaje profundo».Una diapositiva titulada «Conjuntos de datos estatales: vigilancia = ciudades inteligentes» señala que China, junto con el principal competidor chino de Google, Alibaba, están corriendo por delante.

Esto es notable porque la empresa matriz de Google, Alphabet, ha estado impulsando precisamente esta visión a través de su división Sidewalk Labs, eligiendo una gran parte de la costa de Toronto como su prototipo de «ciudad inteligente». Pero el proyecto de Toronto se cerró después de dos años de controversia incesante relacionada con las enormes cantidades de datos personales que Alphabet recolectaría, la falta de protecciones de privacidad y los beneficios cuestionables para la ciudad en general.

Cinco meses después de esta presentación, en noviembre, el NSCAI emitió un informe provisional al Congreso que suscitó la alarma sobre la necesidad de que EE.UU actúe frente a la adaptación China de estas tecnologías controvertidas. «Estamos en una competencia estratégica», afirma el informe , obtenido a través de FOIA por el Centro de Información Electrónica de Privacidad. “La inteligencia artificial estará en el centro. El futuro de nuestra seguridad y economía nacional está en juego ”.

A fines de febrero, Schmidt estaba llevando su campaña al público, tal vez entendiendo que el aumento de presupuesto que su junta directiva estaba pidiendo no podría aprobarse sin una mayor aceptación. En un artículo de opinión del New York Times titulado “Silicon Valley podría perder frente a China», Schmidt pidió «asociaciones sin precedentes entre el gobierno y la industria» y, una vez más, haciendo sonar la alarma de peligro amarilla:

AI (inteligencia artificial) abrirá nuevas fronteras en todo, desde biotecnología hasta banca, y también es una prioridad del Departamento de Defensa. … Si las tendencias actuales continúan, se espera que las inversiones generales de China en investigación y desarrollo superen a las de Estados Unidos dentro de 10 años, aproximadamente al mismo tiempo que se proyecta que su economía sea más grande que la nuestra .

A menos que estas tendencias cambien, en la década de 2030 competiremos con un país que tiene una economía más grande, más inversiones en investigación y desarrollo, mejor investigación, un mayor despliegue de nuevas tecnologías y una infraestructura informática más sólida. … En última instancia, los chinos están compitiendo para convertirse en los principales innovadores del mundo, y Estados Unidos no está jugando para ganar.

La única solución, para Schmidt, era un chorro de dinero público. Elogiando a la Casa Blanca por solicitar una duplicación de la financiación de la investigación en inteligencia artificial y ciencia de la información cuántica, escribió: “Deberíamos planear duplicar la financiación en esos campos nuevamente a medida que creamos capacidad institucional en laboratorios y centros de investigación. … Al mismo tiempo, el Congreso debe cumplir con la solicitud del presidente para obtener el nivel más alto de financiamiento de I + D de defensa en más de 70 años , y el Departamento de Defensa debe capitalizar ese aumento de recursos para desarrollar capacidades innovadoras en inteligencia artificial, cuántica, hipersónica y otras prioritarias áreas tecnológicas «.

Eso fue exactamente dos semanas antes de que el brote de coronavirus se declarara una pandemia, y no se mencionó que el objetivo de esta vasta expansión de alta tecnología era proteger la salud de los estadounidenses. Solo que era necesario evitar ser superado por China. Pero, por supuesto, eso pronto cambiaría.

En los dos meses transcurridos desde entonces, Schmidt ha sometido estas demandas preexistentes, para gastos públicos masivos en investigación e infraestructura de alta tecnología, para una serie de «asociaciones público-privadas» en inteligencia artificial y para el aflojamiento de innumerables protecciones de privacidad y seguridad, a través de un ejercicio agresivo de reposicionamiento discursivo. Ahora, todas estas medidas (y más) se están vendiendo al público como nuestra única esperanza posible de protegernos de un nuevo virus que nos acompañará en los próximos años.

Y las compañías tecnológicas con las que Schmidt tiene vínculos profundos, y que pueblan las influyentes juntas asesoras que preside, se han reposicionado como protectores benevolentes de la salud pública y generosos campeones de los «héroes cotidianos» de los trabajos esenciales (muchos de los cuales perderían sus empleos si estas compañías se salieran con la suya). Menos de dos semanas después del cierre del estado de Nueva York, Schmidt escribió un artículo de opinión para el Wall Street Journal que estableció el nuevo tono y dejó en claro que Silicon Valley tiene toda la intención de aprovechar la crisis para una transformación permanente.

Al igual que otros estadounidenses, los tecnólogos están tratando de hacer su parte para apoyar primera línea de respuesta a la pandemia. …

Pero cada estadounidense debería preguntarse dónde queremos que esté la nación cuando termine la pandemia de Covid-19. ¿Cómo podrían las tecnologías emergentes desplegadas en la crisis actual impulsarnos hacia un futuro mejor? … Empresas como Amazon saben cómo suministrar y distribuir de manera eficiente. Tendrán que proporcionar servicios y asesoramiento a los funcionarios del gobierno que carecen de los sistemas informáticos y de la experiencia.

También deberíamos acelerar la tendencia hacia el aprendizaje remoto, que se está probando hoy como nunca antes. On line, no existe un requisito de proximidad, lo que permite a los estudiantes obtener instrucción de los mejores maestros, sin importar en qué distrito escolar residan …

La necesidad de una experimentación rápida a gran escala también acelerará la revolución biotecnológica. … Finalmente, el país está atrasado hace tiempo en infraestructura digital real … Si queremos construir una economía futura y un sistema educativo basado en tele-todo, necesitamos una población totalmente conectada y una infraestructura ultrarrápida. El gobierno debe hacer una inversión masiva, tal vez como parte de un paquete de estímulo, para convertir la infraestructura digital de la nación en plataformas basadas en la nube y vincularlas con una red 5G.

De hecho, Schmidt ha sido implacable en la búsqueda de esta visión. Dos semanas después de la aparición de ese artículo de opinión, describió la programación ad hoc de educación en el hogar que los maestros y las familias de todo el país se vieron obligados a improvisar durante esta emergencia de salud pública como «un experimento masivo en el aprendizaje remoto». El objetivo de este experimento, dijo, era «tratar de descubrir: ¿cómo aprenden los niños de forma remota? Y con esos datos deberíamos ser capaces de construir mejores herramientas de aprendizaje a distancia que, cuando se combinan con el maestro … ayudarán a los niños a aprender mejor ” Durante esta misma videollamada, organizada por el Club Económico de Nueva York, Schmidt también pidió más telesalud, más 5G, más comercio digital y el resto de la lista de deseos preexistente. Todo en nombre de la lucha contra el virus.

Sin embargo, su comentario más revelador fue el siguiente: “El beneficio de estas corporaciones, que amamos difamar, en términos de la capacidad de comunicarse, la capacidad de lidiar con la salud, la capacidad de obtener información, es profundo. Piensa en cómo sería tu vida en Estados Unidos sin Amazon «. Agregó que la gente debería «estar un poco agradecida de que estas compañías obtuvieron el capital, hicieron la inversión, construyeron las herramientas que estamos usando ahora y realmente nos han ayudado».

Es un recordatorio sobre que, hasta hace muy poco, el rechazo público contra estas corporaciones estaba creciendo. Los candidatos presidenciales discutían abiertamente la caída de la gran tecnología. Amazon se vio obligado a abandonar sus planes para una sede en Nueva York debido a la feroz oposición local. El proyecto Sidewalk Labs de Google estaba en una crisis perenne, y los propios trabajadores de Google se negaban a construir tecnología de vigilancia con aplicaciones militares.

En resumen, la democracia se estaba convirtiendo en el mayor obstáculo para la visión que Schmidt estaba promoviendo, primero desde su posición en la cima de Google y Alphabet y luego como presidente de dos poderosas juntas asesorando al Congreso y al Departamento de Defensa. Como revelan los documentos de NSCAI, este inconveniente ejercicio del poder por parte del público y los trabajadores tecnológicos dentro de estas megaempresas, desde la perspectiva de hombres como Schmidt y el CEO de Amazon, Jeff Bezos, desaceleró enloquecedoramente la carrera armamentista de la inteligencia artificial, manteniendo flotas de automóviles y camiones sin conductor potencialmente mortales fuera de las carreteras, evitando que los registros de salud privados se conviertan en un arma utilizada por los empleadores contra los trabajadores, evitando que los espacios urbanos se cubran con software de reconocimiento facial, y mucho más.

Ahora, en medio de la carnicería de esta pandemia en curso, y el miedo y la incertidumbre sobre el futuro que ha traído, estas corporaciones ven claramente su momento para barrer todo ese compromiso democrático. Para tener así el mismo tipo de poder que sus competidores chinos, que ostentan el lujo de funcionar sin verse obstaculizados por intrusiones de derechos laborales o civiles.

Todo esto se está moviendo muy rápido. El gobierno australiano ha contratado a Amazon para almacenar los datos de su controvertida aplicación de seguimiento de coronavirus. El gobierno canadiense ha contratado a Amazon para entregar equipos médicos, generando preguntas sobre por qué omitió el servicio postal público. Y en solo unos pocos días a principios de mayo, Alphabet ha puesto en marcha una nueva iniciativa de Sidewalk Labs para rehacer la infraestructura urbana con $ 400 millones en capital semilla. Josh Marcuse, director ejecutivo de la Junta de Innovación en Defensa que preside Schmidt, anunció que dejaría ese trabajo para trabajar a tiempo completo en Google como jefe de estrategia e innovación para el sector público mundial, lo que significa que ayudará a Google a sacar provecho de algunas de las muchas oportunidades que él y Schmidt han estado creando con su lobby.

Para ser claros, la tecnología es sin duda una parte clave de cómo debemos proteger la salud pública en los próximos meses y años. La pregunta es: ¿estará la tecnología sujeta a las disciplinas de la democracia y la supervisión pública, o se implementará en un frenesí de estado de excepción, sin hacer preguntas críticas, dando forma a nuestras vidas en las próximas décadas? Preguntas como, por ejemplo: si realmente estamos viendo cuán crítica es la conectividad digital en tiempos de crisis, ¿deberían estas redes y nuestros datos estar realmente en manos de jugadores privados como Google, Amazon y Apple? Si los fondos públicos están pagando gran parte de eso, ¿el público no debería también poseerlo y controlarlo? Si Internet es esencial para muchas cosas en nuestras vidas, como lo es claramente, ¿no debería tratarse como una utilidad pública sin fines de lucro?

Y aunque no hay duda de que la capacidad de teleconferencia ha sido un salvavidas en este período de bloqueo, hay serios debates sobre si nuestras protecciones más duraderas son claramente más humanas. Tomemos la educación. Schmidt tiene razón en que las aulas superpobladas presentan un riesgo para la salud, al menos hasta que tengamos una vacuna. Entonces, ¿no se podría contratar el doble de maestros y reducir el tamaño de los cursos a la mitad? ¿Qué tal asegurarse de que cada escuela tenga una enfermera?

Eso crearía empleos muy necesarios en una crisis de desempleo a nivel de depresión y les daría mayor margen a todos en el ambiente educativo. Si los edificios están demasiado llenos, ¿qué tal dividir el día en turnos y tener más educación al aire libre, aprovechando la abundante investigación que muestra que el tiempo en la naturaleza mejora la capacidad de los niños para aprender?

Introducir ese tipo de cambios sería difícil, sin duda. Pero no son tan arriesgados como renunciar a la tecnología probada y verdadera de humanos entrenados que enseñan a los humanos más jóvenes cara a cara, en grupos donde aprenden a socializar entre ellos.

Al enterarse de la nueva asociación del estado de Nueva York con la Fundación Gates, Andy Pallotta, presidente de United Teachers del Estado de Nueva York, reaccionó rápidamente: “Si queremos reimaginar la educación, comencemos por abordar la necesidad de trabajadores sociales, consejeros de salud mental , enfermeras escolares, cursos de artes enriquecedores, cursos avanzados y clases más pequeñas en distritos escolares de todo el estado «, dijo. Una coalición de grupos de padres también señaló que si realmente habían estado viviendo un «experimento de aprendizaje remoto» (como lo expresó Schmidt), los resultados fueron profundamente preocupantes: «Dado que las escuelas cerraron a mediados de marzo, nuestro la comprensión de las profundas deficiencias de la instrucción basada en pantalla solo ha crecido «.

Además de los obvios sesgos de clase y raza contra los niños que carecen de acceso a Internet y computadoras en el hogar (problema que las compañías tecnológicas están ansiosas por cobrar, mediante grandes ventas tecnológicas), hay grandes preguntas sobre si la enseñanza remota puede servir a muchos niños con discapacidades, como lo exige la ley . Y no existe una solución tecnológica para el problema de aprender en un entorno hogareño superpoblado y / o abusivo.

El problema no es si las escuelas deben cambiar ante un virus altamente contagioso para el cual no tenemos cura ni vacuna. Al igual que todas las instituciones donde los humanos actúan en grupos, las escuelas cambiarán. El problema, como siempre en estos momentos de conmoción colectiva, es la ausencia de debate público sobre cómo deberían ser esos cambios y a quién deberían beneficiar. ¿Empresas tecnológicas privadas o estudiantes?

Las mismas preguntas deben hacerse sobre la salud. Evitar los consultorios médicos y los hospitales durante una pandemia tiene sentido. Pero la telesalud pierde en gran medida frente a la atención persona a pesona. Por lo tanto, debemos tener un debate basado en la evidencia sobre los pros y los contras de gastar recursos públicos escasos en telesalud, en comparación con enfermeras más capacitadas, equipadas con todo el equipo de protección necesario, que pueden hacer visitas a domicilio para diagnosticar y tratar pacientes en sus hogares. Y quizás lo más urgente es que necesitamos lograr el equilibrio correcto entre las aplicaciones de seguimiento del virus, que con las protecciones de privacidad adecuadas tienen un papel que desempeñar, y los llamados a un Cuerpo de Salud Comunitario que pondría a millones de estadounidenses a trabajar no solo haciendo seguimiento de contactos sino asegurándose de que todos tengan los recursos materiales y el apoyo que necesitan para estar en cuarentena de manera segura.

En cada caso, enfrentamos decisiones reales y difíciles entre invertir en humanos e invertir en tecnología. Porque la verdad brutal es que, tal como están las cosas, es muy poco probable que hagamos ambas cosas. La negativa a transferir los recursos necesarios a los estados y ciudades en sucesivos rescates federales significa que la crisis de salud del coronavirus ahora se está convirtiendo en una crisis de austeridad fabricada. Las escuelas públicas, universidades, hospitales y tránsito se enfrentan a preguntas existenciales sobre su futuro. Si las compañías tecnológicas ganan su feroz campaña de presiones y lobby para el aprendizaje remoto, telesalud, 5G y vehículos sin conductor, su Screen New Deal, simplemente no quedará dinero para prioridades públicas urgentes, sin importar el Green New Deal (el Nuevo Pacto Verde) que nuestro planeta necesita con urgencia.

Por el contrario: el precio de todos los brillantes dispositivos será el despido masivo de maestros y el cierre de hospitales.

La tecnología nos proporciona herramientas poderosas, pero no todas las soluciones son tecnológicas. Y el problema de externalizar decisiones clave sobre cómo «reimaginar» nuestros estados y ciudades a hombres como Bill Gates y Eric Schmidt es que se han pasado la vida demostrando la creencia de que no hay problema que la tecnología no pueda solucionar.

Para ellos, y para muchos otros en Silicon Valley, la pandemia es una oportunidad de oro para recibir no solo la gratitud, sino también la deferencia y el poder que sienten que se les ha negado injustamente. Y Andrew Cuomo, al poner al ex presidente de Google a cargo del cuerpo que dará forma a la reapertura del estado, parece haberle dado algo cercano al reinado libre.

Publicado originalmente por: The Intercept

*Fuente para piensaChile: Lavaca.org

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https://www.rtve.es/alacarta/videos/shalom/shalom-tanatopolitica-holocausto/3540818/

ARTTICULO SOBRE CRIMENES DEL PCCH(Partido Comunista Chino)- REPUBLICA POPULAR CHINA- EN CUESTIONES DE DERECHOS DE LOS TRABAJADORES.(año 2020 D.C.)

FUENTE https://www.clublibertaddigital.com/ilustracion-liberal/69-70/laogai-raul-fernandez-vitores.html#sdfootnote1sym

AUTOR : RAUL FERNANDEZ VITORES

https://www.clublibertaddigital.com/ilustracion-liberal/69-70/laogai-raul-fernandez-vitores.html#sdfootnote1sym

El presente artículo pretende dar a conocer el sistema de trabajo forzoso vigente aún en la República Popular de China, su estructura e historia, así como su virtualidad dentro de la economía globalizada. Han existido en el país tres formas básicas de trabajo forzoso, la “reforma mediante el trabajo”, la “reeducación mediante el trabajo” y el “empleo forzoso”, integradas todas en la producción nacional y, más allá de las fronteras del centralizado estado, aceptadas vergonzantemente por el comercio internacional y el consumo de las economías más desarrolladas. Aún existen, bajo otros nombres o con ligeras modificaciones. 1

Introducción

Xi Jinping + Mao Tsetung: conceptos conjugados.

En el año 2008 se celebraron los Juegos Olímpicos de verano en Pekín. Desde la capital, la República Popular de China intentó mostrar al mundo entero su mejor rostro: la imagen de una China nueva, moderna y próspera. Indiscutiblemente incorporada a la senda del crecimiento económico, orgullosa de ser la campeona mundial de las exportaciones baratas, la República Popular de China exhibía sus trofeos.

Ante estos, Estados Unidos de América relajaba su exigencia en la defensa internacional de los Derechos Humanos y todos los países occidentales se dejaban seducir por el llamado “milagro económico chino”.

Por debajo de los oropeles y las marcas olímpicas, la República Popular de China era entonces el principal continuador de un sistema de trabajo forzoso que había nacido en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas pero en la cual, curiosamente, había desaparecido bastante antes del fin del propio Estado soviético.

Gulag

El sistema soviético tiene nombre propio: Главное управление исправительно-трудовых лагерей и колоний, esto es, Glávnoie upravlenie ispravítelno-trudovyj lageréi i koloniy (o, según su acrónimo, Gulag), es decir, “Gestor principal de los campos de trabajo forzoso y las colonias”. Fue creado el 25 de abril de 1930 y oficialmente disuelto el 13 de enero de 1960.

A los campos de Gulag iban a parar personas sentenciadas conforme a un código penal, con una pena que cumplir. En la Unión Soviética no hubo campos de exterminio como los de Kulmhof am Ner, Bełżec, Sobibór o Treblinka en Polonia. Ningún campo del Gulag fue un campo dedicado exclusivamente a matar personas. “En la historia del Gulag, sin embargo –advierte Anne Applebaum–, 1937 marca una verdadera línea divisoria, pues fue el año en que los campos soviéticos dejaron de ser prisiones administradas temporalmente con displicencia donde la gente moría por accidente, y pasaron a convertirse en verdaderos campos de exterminio donde los prisioneros eran obligados a trabajar hasta la muerte, o eran asesinados, en un número que no tenía precedentes en el pasado” 2. En los campos del Gulag sí se destruyeron hombres en masa de forma deliberada, sobre todo a partir del “gran terror”. Sin embargo, allí no hubo especiales construcciones asesinas como en Auschwitz o incluso Lublin en Polonia. Los campos del Gulag se asemejaron más al croata de Jasenovac por su rudimentaria simplicidad: fueron campos donde el gas o incluso las balas fueron simplemente el frío.

Gustaw Herling-Grudziński, un polaco prisionero en el complejo de campos de Kárgopol entre 1940 y 1942, describe (y su descripción se antoja un eco de algunos de los versos más inquietantes del poema de T. S. Eliot The Waste Land) la vuelta de los cautivos a sus barracones una vez cumplidos los trabajos forestales de la jornada: “Hacia las seis, procedentes de todos los extremos de la blanca llanura desierta, se dirigían al campo las brigadas cual cortejos fúnebres de sombras llevando a hombros sus propios restos mortales” 3. Todo el sistema de trabajos forzados de la Unión Soviética, afirma este autor, “más que para castigar al delincuente, está calculado para explotarlo económicamente” 4. El Estado soviético demandaba masas de trabajadores para colonizar tierras vírgenes y acceder a sus recursos.

El Gulag fue un sistema de trabajo y represión política, un eficacísimo mecanismo de eliminación de la oposición al Estado soviético. A él fueron a parar –más bien, a trabajar– muchos delincuentes comunes pero también, no pocos disidentes políticos, religiosos, prisioneros de guerra o, en general, “contrarrevolucionarios”.

Salvo excepciones, en los campos del Gulag no se mataba deliberadamente: en el peor de los casos se moría trabajando. De este modo, los soviéticos se adelantaron a los nazis alemanes y al movimiento ustasha croata en lo que a integración de trabajo y muerte en los campos respecta.

Cundió el ejemplo.

Laogai

El Gulag “chino” también tiene nombre propio:  动  造, esto es, Láo dòng gǎi zào (o, abreviadamente, Laogai5, es decir, “reforma mediante el trabajo”.

Al año siguiente de ser proclamada la República Popular, en 1950, China y la Unión Soviética firmaron un tratado de mutua defensa que permitió a los soviéticos exportar o a los chinos importar, entre otras muchas cosas, partes sustanciales del sistema penitenciario y laboral conocido hoy en y por todo el mundo, gracias a los libros del escritor ruso Alexander Solzhenitsyn, como Gulag.

Bajo la dirección del Gran Timonel, con la ayuda de la pericia soviética, el Partido Comunista Chino (PCCh) comenzó a desarrollar un gran sistema nacional de centros de trabajo “para la reforma”. Así, en la “Resolución de la Tercera Conferencia Nacional de Seguridad Pública” de 1951 puede leerse lo siguiente:

El elevado número de personas que están cumpliendo sus condenas es una fuente de trabajo enorme. Para su reforma, con la intención de solventar los problemas de las prisiones y conseguir que esos contrarrevolucionarios convictos no permanezcan en ellas sentados y alimentados a cambio de nada, deberíamos empezar a organizar nuestra reforma mediante el trabajo. Y, en las zonas donde este trabajo ya exista, debería expandirse. 6

Las bases legales del Laogai fueron establecidas en las “Regulaciones sobre la reforma mediante el trabajo” adoptadas por el Consejo de Administración Gubernamental el 26 de agosto de 1954, promulgadas por este mismo consejo el 7 de septiembre de ese mismo año. Citamos el documento.

Capítulo uno: principios generales

Artículo 1. Estas regulaciones se formulan para castigar a todos los contrarrevolucionarios y otros criminales y obligarles a que se reformen y transformen en nuevas personas, conforme al Artículo 7 del “Programa Común de la Conferencia Político-Consultiva del Pueblo Chino”.

Artículo 2. Las instalaciones para la reforma mediante el trabajo de la República Popular de China son una de las herramientas de la dictadura del pueblo, son instalaciones para castigar y reformar a todos los contrarrevolucionarios y otros criminales.

Artículo 3. Para la reforma mediante el trabajo de los criminales, se establecen prisiones y grupos disciplinarios de reforma mediante el trabajo de acuerdo con la naturaleza de sus crímenes y la severidad del castigo.

Centros de detención deben ser establecidos para confinar en ellos a los criminales que aún no han sido sentenciados.

Centros disciplinarios para la delincuencia juvenil deben ser establecidos para educar y reformar a los jóvenes delincuentes.

[…]

Capítulo dos: instalaciones de reforma mediante el trabajo

Sección 1: centros de detención

Artículo 8. Los centros de detención se establecen principalmente para el confinamiento de los criminales que aún no han sido sentenciados.

Los criminales sentenciados a menos de tres años que den problemas a la hora de ser confinados en un grupo disciplinario para la reforma mediante el trabajo pueden ser confinados en un centro de detención. 7

En un “centro de detención” puede haber, pues, tanto gente meramente detenida, como la que se encontraba en los campos de concentración nazis, pero a la espera de juicio, como prisioneros convictos condenados a menos de tres años de reforma mediante el trabajo. Todos los reclusos de un centro de detención, detenidos a la espera de juicio o ya juzgados y condenados a menos de tres años, están sujetos forzadamente a la disciplina laboral.

El documento subraya el carácter político del sistema, calificándolo como un sistema represivo para contrarrevolucionarios y al servicio de la dictadura del pueblo.

Y siguen las regulaciones.

Sección 2: prisiones

Artículo 13. Las prisiones son utilizadas principalmente para el confinamiento de los contrarrevolucionarios y otros criminales graves condenados a cadena perpetua o presos indultados de la pena de muerte, a los que no se permite salir ni trabajar fuera de la prisión.

[…]

Sección 3: grupos disciplinarios de reforma mediante el trabajo

Artículo 17. Los grupos disciplinarios de reforma mediante el trabajo se conciben para el confinamiento de contrarrevolucionarios y otros criminales que pueden ser confinados y trabajar fuera de las prisiones.

Artículo 18. Los grupos disciplinarios de reforma mediante el trabajo deben incorporar a los criminales a la producción planificada: agricultura, industria, ingeniería de construcción, etc., y adoctrinarles políticamente en el trabajo y la producción.

[…]

Sección 4: centros disciplinarios de delincuencia juvenil

Artículo 21. Los centros disciplinarios de delincuencia juvenil se utilizan para el confinamiento y sometimiento a disciplina de los jóvenes delincuentes, con más de 13 y menos de 18 años.8

Una diferencia fundamental entre el Gulag y el Laogai estriba precisamente en el adoctrinamiento político. No sólo someter a trabajo sino también revolucionar las cabezas es el rasgo inconfundible que caracteriza al trabajo penal chino. Su objetivo último, o al menos su permanente justificación ideológica, es transformar las consciencias, construir nuevas personas.

Las Regulaciones de 1954 distinguen al menos cuatro tipos de instalaciones para la reforma mediante el trabajo; a saber:

  1. Las “prisiones” (jianyu), lugares donde van a trabajar forzadamente los presos peligrosos convictos, condenados a muerte indultados o condenados a cadena perpetua.
  2. Los “grupos disciplinarios para la reforma mediante el trabajo” (laodong gaizao dui), que recogen a los presos convictos no condenados a muerte ni a cadena perpetua pero sí a otras penas para someterlos a la disciplina del trabajo.
  3. Los “centros de detención” (kanshousuo), que recogen y obligan a trabajar a los detenidos a la espera de juicio y a los condenados a menos de tres años de reforma mediante el trabajo.
  4. Los “centros disciplinarios de delincuencia juvenil” (shaonianfan guanjiaosuo), que recogen a delincuentes entre 13 y 18 años de edad, detenidos por la policía, denunciados por ciudadanos comunes, familiares u otras autoridades administrativas, para imponerles la disciplina del trabajo.

El documento termina advirtiendo que la producción lograda en todas estas instalaciones debe ser integrada en la economía estatal, y señala que la administración de su desarrollo es responsabilidad de las provincias y los municipios.

Capítulo cuarto: producción de la reforma mediante el trabajo

Artículo 30. La producción de la reforma mediante el trabajo debe servir a la construcción económica del Estado y debe ser una parte del plan general de producción y construcción del Estado.

[…]

Artículo 33. El desarrollo de la producción de la reforma mediante el trabajo debe ser administrado de forma centralizada por las provincias y los municipios, y debe estar orientada a promover con rigor la producción agrícola; a incentivar la producción industrial o minero carbonífera que ofrezca oportunidades de desarrollo; a organizar el regadío, la construcción de carreteras y otros proyectos de construcción. 9

Laojiao

El 21 de enero de 1982 está fechada una comunicación del Ministerio de Seguridad Pública relativa a otra modalidad de trabajo forzoso:  动  养, esto es, Lao dong jiao yang (o, abreviadamente, Laojiao), es decir, “reeducación mediante el trabajo”. La citamos a continuación.

Principios generales

[…]

Artículo 2. Reeducación mediante el trabajo son las medidas administrativas coercitivas orientadas a la reeducación y reforma de los elementos susceptibles de ser reeducados mediante el trabajo; es un medio para gestionar las contradicciones del pueblo.

[…]

Artículo 4. Los recintos para la reeducación mediante el trabajo son dispositivos para la reeducación y reforma de elementos susceptibles de ser reeducados mediante el trabajo; son escuelas especiales para reformar y formar a la gente y también, a empresas especiales.

Artículo 5. Los gastos de los centros de reeducación mediante el trabajo forman parte del presupuesto financiero local.

[…]

Artículo 9. […] Los residentes rurales que emigran y delinquen en las ciudades, en el ferrocarril o empresas mineras también pueden ser enviados a ser reeducados mediante el trabajo, si sus casos lo requieren.

Artículo 10. Elementos de las siguientes categorías deberían ser enviados a reeducación mediante el trabajo:

  1. Elementos anti-Partido, antisocialistas, que cometen delitos que no requieren una pena criminal. 10

Parece aquí que los “centros de reeducación mediante el trabajo” (laodong jiaoyangsuo) cuestan dinero a las administraciones locales, que no producen beneficios o, al menos, que su finalidad primera es educativa antes que rentable.

Pero esto no es, como veremos, del todo cierto.

El Laojiao es una creación completa del PCCh, una auténtica innovación china que, a diferencia del genuino Laogai (materializado sobre todo en los grupos disciplinarios para la reforma mediante el trabajo), no tiene una larga historia oriental que pueda hundir sus raíces en el Gulag soviético. Sus centros se asemejan más a los campos de concentración nazis, porque son lugares de detención antes que de cumplimiento de penas establecidas por un tribunal de justicia.

Su prehistoria, sin embargo, puede encontrarse en los llamados “centros de detención” del Laogai. Por eso es lícito dar al término “laogai” un doble sentido. Uno general, que nombra la totalidad de las modalidades de trabajo forzoso desarrolladas en la República Popular de China, y otro específico, que se refiere sólo a los grupos disciplinarios para la reforma mediante el trabajo. “Los sujetos de un Laojiao –dice el recientemente desaparecido (26-IV-2016) director de la Laogai Research Foundation y ex prisionero chino Harry Wu Hongda– están organizados exactamente de la misma forma militar que los convictos de un Laogai. Los estilos y métodos de la producción laboral y la reforma del pensamiento son exactamente los mismos”.11

Otra diferencia estriba en el salario. Los trabajadores de un Laojiao están sujetos a un salario que nunca perciben directamente, del cual se deducen todos sus gastos (comida, abrigo, etc.); de modo parecido pagaba la IG Farben alemana a los trabajadores del tercer Auschwitz.

El origen legal de las políticas del Laojiao se encuentra en una ley aprobada en la septuagésima octava reunión del Comité Permanente del Congreso del Pueblo el primer día de agosto de 1957, promulgada por el Consejo de Estado dos días después. De acuerdo con esta ley, el Laojiao es un tipo de reforma administrativa diseñada para “reformar a los ociosos, a la gente físicamente capaz que viola la ley y la disciplina y no realizan ningún trabajo decente, para hacer de ellos personas que se ganen su propio sustento” y, añade, “para fortalecer el orden social y mejorar la construcción socialista”.12

No se necesita ningún procedimiento legal para sentenciar a un individuo a menos de tres años de permanencia en un laojiaosuo, que así se dice abreviadamente “centro de reeducación mediante el trabajo”. Los internos de estos centros ingresan, no pocas veces, debido a la denuncia de algún familiar o de un empleado público o, más frecuentemente, por haber sido detenidos directamente por la policía local. Están presos pero, como no son criminales convictos sentenciados a pena por un juez, no se les cuenta como prisioneros. Wu Hongda lo expresa en sus memorias así: “No había sido sentenciado y nunca me enfrentaría a un juicio. La reeducación mediante el trabajo no era una pena judicial sino administrativa. Podía ser aplicada y extendida sin hacer referencia a un código legal”. 13

Más aún: las mercancías producidas forzadamente en estos centros tampoco se consideran productos del trabajo forzoso en los acuerdos comerciales bilaterales.

Jiuye

Una tercera forma de trabajo forzoso viene a completar a las otras dos ya mencionadas: 强 制 就 业, esto es, Qiang zhi Jiuye o “empleo forzoso”, que brevemente se dice Jiuye.

Una vez que los convictos del Laogai o los detenidos del Laojiao han cumplido sus sentencias (judiciales o administrativas), es potestad del gobierno el alargar éstas asignándoles al Jiuye. Éste es una suerte de trabajo militarizado.

Citamos un documento fechado en diciembre de 1984 relativo a un “plan de pruebas de gestión del personal reeducado liberado, con residencia urbana cancelada, sometido al sistema de empleo forzoso”, que reconoce que:

los empleados forzosos […] pueden estar dentro de los recintos para la reeducación mediante el trabajo. 14

Pueden también formar parte de los grupos disciplinarios para la reforma mediante el trabajo o, si son muchos, vivir en algún lugar independiente de dichos recintos y grupos.

Los empleados forzosos perciben salarios inferiores que el salario medio de un trabajador estándar, aproximadamente el 70% de su salario, y apenas cuentan con una quincena de vacaciones al año para poder viajar (con un permiso especial) a visitar a sus familiares.

Aparte de estos “privilegios”, la vida de los empleados forzosos en poco se distingue de la del resto de los trabajadores forzosos. Tienen que vivir y trabajar como los prisioneros y, de hecho (aunque no “de derecho”), ven su castigo prorrogado indefinidamente. Para muchos de ellos, el Jiuye es incluso peor que el Laogai o el Laojiao porque su duración es absolutamente arbitraria, ya que depende de una decisión gubernamental discrecional.

De acuerdo con las regulaciones del gobierno de la República Popular de China, un prisionero que es considerado como “no completamente reformado o reeducado”, o que es un reincidente, puede ser obligado a permanecer indefinidamente dentro del sistema Laogai o Laojiao, o en un sistema muy similar, bajo la forma del Jiuye.

A veces también se permite que los familiares de los empleados forzosos vayan a vivir y a trabajar con estos, lo que hace que personas totalmente ajenas a este sistema de trabajo se incorporen a él.

Las cifras

En una publicación del año 2009 titulada Laogai: la maquinaria de represión en China se facilitan las siguientes escalofriantes cifras:

909 NÚMERO DE CAMPOS [CAMPS] LAOGAI VERIFICADOS POR LA LAOGAI RESEARCH FOUNDATION QUE ACTUALMENTE ESTÁN EN FUNCIONAMIENTO; EL VERDADERO NÚMERO ES SEGURAMENTE MUCHO MAYOR

3-5 MILLONES NÚMERO ESTIMATIVO DE PERSONAS ACTUALMENTE RECLUIDAS EN ESTOS CAMPOS

40-50 MILLONES NÚMERO DE PERSONAS ENCARCELADAS EN EL LAOGAI DESDE 1949 15

Debemos advertir, sin embargo, que es extremadamente difícil establecer el número exacto de dispositivos de trabajo forzoso y personas procesadas por estos en la República Popular de China, debido al carácter de su Estado, férreamente controlado por el PCCh, y al secretismo practicado por éste.

A esto hay que añadir las reformas legislativas llevadas a cabo y, sobre todo, los cambios de nombre. En 1997 se puso oficialmente fin al Laogai en China, mediante una reforma del Código de Procedimiento Penal, y el 28 de diciembre de 2013 el Comité Permanente del Congreso Nacional del Pueblo abolió formalmente el sistema Laojiao. Pero ya en 1994 el gobierno chino había reemplazado el término “laogai” por “jianyu” (prisión); y en el manual del Laogai citado en este artículo, Laogai Handbook 2007-2008, que facilita información sobre la localización, tamaño, población, producción y condiciones de trabajo de más de 1000 Laogai (algunos ya cerrados), se nos advierte que la mayoría de ellos tienen dos nombres, uno público (que suele ser el nombre de una empresa) y otro “interno” o administrativo, puesto por el Ministerio de Justicia, que efectivamente utiliza mayormente el término “prisión”. Ambos nombres quedan registrados en este manual, que también brinda en muchos casos el número de teléfono de las denunciadas fábricas, minas o granjas de trabajos forzosos.

De 1979 data la primera ley de empresas sino-extranjeras, que marca el inicio de la apertura económica –que no política– de la República Polular de China, permitiendo por primera vez desde su proclamación en 1949 las inversiones capitalistas en algunos sectores especiales del país. Desde entonces, gracias a las reformas promovidas por Deng Xiaoping y sus sucesores, la integración de la economía del Gigante Asiático en el concierto económico mundial no ha parado de perfeccionarse. Y los productos del trabajo forzoso no han parado de extenderse por todo el mundo, surtiendo los inframercados de los países más desarrollados. Té verde, por supuesto, pero también componentes informáticos y todo tipo de mercancías de bajo precio.

Es cierto que en 1991 el gobierno de la República Popular de China prohibió explícitamente la exportación de productos del trabajo forzoso, pero no es menos cierto que esos mismos productos siguen abriéndose camino en el mercado internacional.

Hay testimonios de ex prisioneros, detalladas investigaciones (nunca lo suficientemente actualizadas), documentos escritos en chino simplificado, fotos y vídeos, e incluso imágenes en el Google Earth16, que ayudan a mitigar el negacionismo y animan a seguir investigando.


1 Durante el curso 1993-1994 el autor de este artículo residió, gracias a una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en la Universidad Nankai de Tianjin. Vio, en los paneles informativos de las puertas de esta universidad, fotos descoloridas de ejecuciones de personas y, bajo un puente de la ciudad, grupos de hombres mal uniformados, en cuclillas y custodiados por la policía, como a la espera de recibir una orden; también vio, en la estación de trenes de Pekín, la lividez del terror en el rostro de un hombre que a punto estuvo de ser detenido; pero nada supo entonces del tema sobre el que hoy escribe.

2 Anne Applebaum, Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos, Magdalena Chocano (trad.), Barcelona, Debolsillo, 2005, p. 132.

3 Gustaw Herling-Grudziński, Un mundo aparte, Agata Orzeszek y Francisco Javier Villaverde González (trads.), Barcelona, Libros del Asteroide, 2012, p. 65.

4 Gustaw Herling-Grudziński, op. cit., p. [92].

5 Para la transcripción de los caracteres chinos utilizamos el sistema de transcripción fonética denominado pinyin prescindiendo, en adelante, de los acentos.

6 Laogai Handbook 2007-2008, Hong Kong, The Laogai Research Foundation, 2008, p. 7.

7 Laogai Handbook, op. cit., p. 553.

8 Ibídem.

9 Ibídem.

10 Laogai Handbook, op. cit., pp. 556-557.

11 Harry Wu Hongda, Laogai – The Chinese Gulag, Ted Slingerland (trad.), Boulder – San Francisco – Oxford, Westview Press, 1992, p. 102.

12 Laogai Handbook, op. cit., pp. 16-17.

13 Harry Wu Hongda, Bitter Winds: A Memoir of my Years in China’s Gulag, Carolyn Wakeman (trad.), New York – Chichester – Brisbane – Toronto – Singapore, John Wiley & Sons Inc., 1994, pp. [71]-72.

14 Laogai Handbook, op. cit., p. 558.

15 Laogai: The Machinery of Repression in China, New York, Umbrage Editions, 2009, p. 63.

16 Cfr. Laogai: The Machinery of Repression in China, op. cit., p. 70. En esta página del libro se ofrecen las imágenes conseguidas utilizando Google Earth de la “granja agrícola Río Claro” o Qinghe Nongchang, ubicada en el condado de Ninghe, perteneciente al municipio de Tianjin, a unos 120 km al sureste de Pekín y 30 km al noreste de la ciudad de Tianjin, que fue donde estuvo prisionero Harry Wu Hongda. Se trata de un complejo concentracionario de unos 20 km de longitud por 15 km de anchura, regado por los ríos Chaobei, Jingzhong y Jiyun. Para más señas: latitud 39º28’ Norte y longitud 117º65’ Este.

Cómo ayudar a detener el problema del coronavirus Manifiesto de Gretchen Larouche

 

El Capo del Gobierno de España, anunciando medidas para el problema del coronavirus en España

 

CÓMO PARAR EL CORONAVIRUS:

¡Cuarentena a Wall Street!

 

Videoconferencia internacionalpara abordar los temas que plantea 

Helga Zepp-LaRouche en su llamado, que estamos circulando en todo el mundo.

Lealo más abajo

 

La videoconferencia se difundirá por Internet en:

www.LaRouchePub.com/spanish


Jueves 19 de marzo, 2020

 

4:30pm Hermosillo, México

5:30pm Ciudad de México, y Querétaro, México

6:30pm Lima, Perú

7:30pm Washington, D.C.

 

– o – o – o –

 

Llamado urgente al Presidente Trump, al Presidente Xi, al Presidente Putin, al Primer Ministro Modi, y a los dirigentes de los demás países para la implementación de emergencia de las CuatroLeyes de Lyndon LaRouche

 

Por Helga Zepp-LaRouche, presidente del Instituto Schiller

 

          La mayoría de los expertos en salud ya están calificando oficialmente al coronavirus como pandemia, y solo unos cuantos evaden este término con el fin de no sacudir los mercados y las inversiones en los “bonos pandémicos”. Ya parece ser que esta pandemia será el golpe mortal para el sistema financiero, que de cualquier modo ya está en bancarrota, de lo cual son señales alarmantes e indiscutibles, el hecho del mayor desplome en las bolsas de valores desde 2008, el hundimiento sin precedentes en los intereses de los Certificados de Tesorería de Estados Unidos a 10 años, y el anuncio del presidente de la Reserva Federal de Boston, Eric Rosengren, de lanzar “dinero del helicóptero” a los bancos. 

 

          En vez de haber aprendido de China, que según la Organización Mundial de la Salud ha establecido un nuevo estándar para hacer frente a ese tipo de crisis, la mayoría de los gobiernos (con las excepciones de Italia y Japón) no aprovecharon los tres meses de advertencia que tuvieron gracias a la eficaz intervención de China, para empezar a funcionar en la modalidad de crisis. Es impresionante, pero no sorprendente, lo absolutamente incapaz que se ha mostrado la dirigencia liberal y sus instituciones, para reflexionar sobre el hecho de que su política ha sido la causa de una amenaza sin precedentes a toda la civilización humana, e incapaz de sacar las conclusiones necesarias para cambiar su conducta. 

 

          Ya en 1974, Lyndon LaRouche estableció un Equipo de Trabajo sobre el Holocausto Ecológico y Biológico, para investigar el efecto de la  política del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, de recortar el consumo de alimentos y de energía, así como recortar el gasto en salubridad en los países en desarrollo, el cual mostró que esto conduciría a una catástrofe biológica, al surgimiento de nuevas y antiguas enfermedades y pandemias. En las décadas siguientes, LaRouche y su movimiento publicaron muchas más advertencias, y al mismo tiempo ofrecieron programas de desarrollo concretos para todos los continentes, cuya implementación hubiera evitado que la crisis actual se saliera de control. 

 

          De seguro, quizás los llamados países industrializados puedan de algún modo hacer frente a la crisis, pero ¿a qué precio? Debido a la privatización del sector de la salud (es decir, orientado por la ganancia) ahora hay muchas menos camas para tratamiento en unidades de cuidado intensivo (UCI). El dirigente del sindicato de doctores belgas, el doctor en cuidado crítico Phillipe Devos, acaba de advertir que esta escasez va a generar un triaje de las personas de edad avanzada a favor de los más jóvenes, en el momento en que el número de casos supere el número de UCI disponibles, cosa que él espera que sucederá eventualmente. ¿Vamos a regresar al peligroso camino de acabar con las “vidas que no merecen vivir”, que se condenó en los juicios de Nuremberg?

 

          ¿Y qué de los países más pobres, que ni siquiera tienen la capacidad para hacer las pruebas, mucho menos para el tratamiento?  ¿Qué de los países como Haití, Nigeria y Bangladesh? ¿Qué con Irán, donde las sanciones impuestas que le niegan los suministros médicos ya están causando claramente la pérdida de muchas vidas innecesariamente?

 

          ¿Qué de la plaga de langostas en los países africanos y asiáticos, un peligro que se ha conocido desde hace muchos meses, y donde no se ha proporcionado ni la ayuda financiera ridículamente pequeña de $76 millones de dólares, de tal modo que ahora el peligro existe de que la nube de langostas se vuelva una plaga total, y se vuelva una amenaza para las vidas de millones de personas en un corto período de tiempo?

 

          ¿Qué de las bárbaras escenas en la frontera turco-griega, donde la policía de ambos lados utilizan gases lacrimógenos contra los refugiados, en donde uno de los bandos utiliza a estas personas que no tienen absolutamente nada, pero donde el otro bando no es menos bárbaro cuando trata de mantener “protegidas” las fronteras de la Unión Europea? ¿Piensa realmente la dirigencia de la Unión Europea que pueden levantar fronteras como en el imperio romano por toda Europa, mientras que el sudoeste de Asia y África hacen implosión con una pandemia de coronavirus, una plaga de langostas, hambruna y desesperación?

 

          Esta dirigencia se ha hecho de la vista gorda ante las guerras intervencionistas de los gobiernos de Bush y de Obama, las cuales, después de todo, fueron la causa principal de la crisis de refugiados. No han tenido ningún interés en construir infraestructura en África durante las últimas décadas, principalmente debido a su ideología neo-malthusiana. ¿Habrán en realidad aceptado la idea de dejar que esta pandemia y esta plaga de langostas, sigan su “curso natural”? ¿No se ajusta esto con la ideología verde, la cual predica que entre menos gente haya es mejor para el medio ambiente?

 

          Hay una solución para esta crisis existencial; pero cuando las mentadas “élites” no son moralmente aptas para introducir las reformas necesarias, necesitamos una movilización amplia de la población, como verdaderos ciudadanos. Tiene que haber un amplia demanda popular de que los principales países del mundo –empezando con Estados Unidos, China, Rusia e India, con el apoyo de otros— tienen que implementar las siguientes medidas para reorganizar el actual sistema financiero: 

 

          1. Se tiene que implementar de inmediato un sistema global de separación bancaria, según el modelo exacto de la ley Glass-Steagall  del 16 de junio de 1933, de Franklin Roosevelt. Bajo este sistema, la banca comercial debe estar bajo protección del Estado, y debe estar completamente separada, con un cortafuegos, de los especulativos bancos de inversión, a los cuales no se les debe permitir ya el acceso a los activos de la banca comercial, ni el privilegio de los rescates financieros con el dinero de los contribuyentes. El papel tóxico de estos bancos, tales como los contratos de derivados pendientes, se tienen que dar por perdidos. Los reclamos legítimos, que tienen que ver con la economía real o con las pensiones u otros activos de los trabajadores, se tienen que reconocer como válidos en el nuevo sistema. Algunas categorías de demanda de pagos se tienen que congelar por el momento, para ser evaluados por las instituciones del Estado en términos de su validez.

 

          2. Cada país debe crear un banco nacional, según la tradición del Banco de Estados Unidos de Alexander Hamilton, o el Kreditanstalt für Wiederaufbau de la posguerra en Alemania, a fin de que el Estado pueda proporcionar los fondos necesarios de crédito para las inversiones productivas en la economía física. La emisión de estos créditos se debe guiar por los principios de la alta densidad de flujo energético y de un aumento óptimo de la productividad de las capacidades productivas y de las facultades del trabajo, poniendo el acento en el avance científico y tecnológico. 

 

          3. Se debe establecer entre los países participantes un sistema de tipos de cambio fijo, y se deben establecer tratados de cooperación entre los Estados soberanos con el propósito de llevar a cabo proyectos de desarrollo y de infraestructura bien definidos. Estos tratados en conjunto representan de hecho un Nuevo Sistema de Bretton Woods, como el que se proponía Roosevelt, con la intención explícita de proporcionar crédito para el desarrollo industrial del sector en desarrollo. 

 

          4. El aumento urgente en la productividad de la economía mundial para que pueda alojar a una población mundial de casi 8 mil millones de personas actualmente, se debe facilitar mediante un programa internacional de urgencia para la realización de la energía de fusión termonuclear y otras tecnologías avanzadas, tal como la biofísica óptica y ciencias de la vida, a fin de encontrar soluciones a los desafíos como el coronavirus; así mismo, con el mismo objetivo se debe facilitar la cooperación internacional en la tecnología espacial y los viajes espaciales, lo cual puede establecer la necesaria plataforma económica superior siguiente, como lo ha desarrollado el economista Lyndon LaRouche.

 

          La Iniciativa de la Franja y la Ruta que inició el Presidente Xi Jinping, a la que ya se han unido 157 países, ofrece una perspectiva concreta para llevar el desarrollo industrial tan urgentemente necesario al sudoeste de Asia y a África. China ha ofrecido cooperar con todos los países del planeta en una cooperación en la que todos ganan, para extender la Nueva Ruta de la Seda al sudoeste de Asia y a África, y proporcionar de este modo una perspectiva de desarrollo concreta, que es el única forma humana de resolver la crisis de refugiados. Estados Unidos y todas las naciones europeas tienen que cooperar con este plan. 

 

          Nosotros, los abajo firmantes, hacemos este llamado urgente a los gobiernos mencionados, para que actúen en este momento de extraordinario desafío para la seguridad y existencia de toda la humanidad, para corregir los errores del sistema actual, que llevaron a esta crisis presente, y para retornar a los principios del bien común, de la soberanía de los Estados nacionales, y de la seguridad alimentaria y energética, al tiempo que adoptamos una visión por las metas comunes de la humanidad y una comunidad del futuro compartido de la humanidad. 

 

Firman:

 

 

 

Para mayor información puede escribir apreguntas@larouchepub.com o aisabelalcega@larouchepub.com

MUY RECOMENDABLE Entrevista a David Harvey. El investigador, experto en Geografía social y económica, plantea una serie de puntos para el análisis de lo que es el neoliberalismo en la actualidad y su curso histórico en los últimos 50 años.

Una idea, más o menos difundida en tiempos de Globalización es precisamente, la aceptación de que vivimos en una etapa de la Historia, en la cual el modelo económico.político dominante es conocido como NEOLIBERALISMO.

En esta entrevista se ha buscado que David Harvey nos aporte las precisiones y definiciones de conceptos (categoriales) e ideas (filosóficas) El escritor de ensayos y libros sobre lo que es el modus operandi del neoliberalismo realmente existente, nos propone una definición dialéctica de lo que es y lo que implica social, económica, políticamente, el llamado NEOLIBERALISMO.

Para ello, en el diálogo con el investigador y periodista mexicano John M Ackerman, Harvey va analizando el curso de los acontecimientos políticos, históricos, de carácter tanto nacional como internacional, desde los años 70 del S XX hasta el momento actual.Para ello hace referencia a las crisis de los años 70, los 80, los 90, y la gran crisis del año 2007-2008.

La cuestión de la irrupción del endeudamiento de un Estado y sus conexiones con la política neoliberal inducida por el FMI, etc.

Se hace mención a la manera en que el neoliberalismo ha ido adaptando sus propias ideologías según las necesidades producidas por cambios o por respuestas no deseadas en diversas sociedades políticas.

Se analiza el importante papel de China en el mundo de la globalización neoliberal.

Y para terminar, Harvey responde a la pregunta del entrevistador, sobre el papel que Marx ha jugado en las investigaciones que sobre la Economía de corte neoliberal que ha venido publicando

David Harvey, análisis sobre el actual modus operandi y razón de ser de la ideología neoliberal. El papel de EEUU, de la UE, China, etc. y el referente de El Capital, para la crítica racional, no ideológica de lo que el neoliberalismo realmente existente es.

A continuación sugerimos el análisis sobre el neoliberalismo en las democracias neoliberales del presente, tal como lo expuso el filósofo Gustavo Bueno. Se trata de tres videos que están relacionados entre sí.

Planteamiento del filósofo español sobre lo que es la Globalización

Análisis de las relaciones entre las ideas de solidaridad y de globalización. Exposición del filósofo español Gustavo Bueno

Terrorismo globalizado y la IV Guerra Mundial

Recomendable, además de la entrevista a Harvey y de los videos de Gustavo Bueno, consideramos el capítulo (ver enlace siguiente, abajo) del libro colectivo titulado Globalización : crítica a un paradigma, del especialista mexicano John Saxe Fernández, investigador de la UNAM ( Universidad Nacional Autónoma de México) . http://www.economia.unam.mx/academia/inae/pdf/inae5/524.pdf

Reseña del libro citado , en la página de internet de John Sale:

CHINA Y Estados Unidos DE NORTE AMERICA, UN ANALISIS IMPRESCINDIBLE

Aquí ofrecemos un artículo de la revista estadounidense THE NATION

Título : The widening rift between the US and China. Autor: John Feffer

“We are at war with China on at least two fronts: technology and trade,” says Michael Klare, a military analyst and defense correspondent for The Nation. “This is not peacetime in the way we once understood it. So the questions are when, and how, and if this war will enter new realms.” ( Fragmento)

https://www.thenation.com/article/china-us-xi-jinping-congagement/

entrar al enlace para leer el artículo completo

Estados Unidos dde Norte América

Posmodernidad anglosajona contra Crítica de la Razón Literaria hispanoamericana

www.youtube.com/watch

Relaciones (de poder) internacionales, en la lucha por el control de las ex colonias europeas en Africa. Parámetro : Guinea Ecuatorial. Entrevista Nº 9 de la serie con Cruz Melchor Eya Nchama y Gustavo Bueno Sánchez

El canal fgbuenotv nos ofrece una serie de vídeo entrevistas, que contienen una información muy valiosa , tanto para el análisis como para la crítica, en torno a los procesos de colonización , y posterior descolonización de Africa.

Los conocimientos del entrevistado son de gran interés para conocer de modo crítico y materialista la Historia y el presente de los Estados Africanos, etc.