Video documental IMPRESCINDIBLE PRA EL ANALISIS DE LOS TIEMPOS POSMODERNOS Y POS VERDADEROS DE LA SFAKE NEWS Y EL FAKE MUNDO, NOS MANIPULAN CON TODO TIPO DE MEDIOS A SU ALCANCE: LA SINALOGIA DEL NEOLIBERALISMO POSMODERNO Y EL ESTADO CAPITALISTA Y LA DESCOMPOSICION , DISTÁXICA, DE LA SOCIEDAD GLOBALIZADA

Hyper normalización en la Era de la Post Verdad , imprescindible documental film, de Adam Curtis, se puede ver con subtítulos en varios idiomas, entre ellos el español

Conferencia de Ignacio Ramonet( quien fue director de Le Monde Diplomatique) sobre el asunto de las llamadas fake news o falsas noticias

Sugerencias para el análisis y la crítica en torno al problema de la pandemia del coronavirus.

ACERCA DE LAS IMPLANTACIONES POLITICAS Y ECONOMICAS, SOCIALES, DE LA LLAMADA ERA DE LA POST-VERDAD. Reseña bastante bien elaborada, del libro del ex ministro de Economía griego Yanis Varoufakis, Comportarse como adultos. Mi batalla contra el establishment europeo

 Ciclos, Año29, Nro. 50, enero-junio 2018 ISSN 1851-3735, pp. 133-139 

 Reseñas bibliográficas ATUORA : NOEMÍ BRENTA

Yanis Varoufakis

Yanis Varoufakis, Comportarse como adultos. Mi batalla contra el establishment europeo. Barcelona, Deusto, 2017, 718 páginas. 

El autor de este libro es profesor de teoría económica y econometría. Doctorado en Essex, investigó y enseñó en Cambridge, la Universidad de Texas en Austin, la Universidad de Atenas, Glasgow, Sidney y otras. Es indiscutible que este experto griego conoce en profundidad las teorías, modelos y herramientas de la disciplina. También goza de una gran red de contactos globales construida a lo largo de su vida académica y profesional, y se maneja fluidamente en inglés. Un candidato ideal a funcionario económico de un gobierno endeudado con el extranjero. Pero no es así. Alejado de la ortodoxia, critica los efectos devastadores de las finanzas desreguladas, y llama con urgencia recuperar la democracia desplazada por ese minotauro global, título de un libro anterior de este autor. 

Varoufakis saltó a la fama cuando se hizo cargo del ministerio de finanzas de Grecia en 2015, en el gobierno de Syriza. Este partido de izquierda ganó las elecciones a los socialdemócratas y conservadores. El país estaba en ruinas por la depresión económica causada por el ajuste brutal, instaurado como fruto de las negociaciones por la enorme deuda externa del estado griego, que nadie quiso ver mientras crecía, y que al estallar la crisis, se extendió como un tsunami arrasando soberanía, vidas y bienes. En seis años el PIB griego cayó 28%, el desempleo pasó del 7% al 27%, y 65% en los jóvenes. El nuevo gobierno se comprometió a negociar la deuda preservando la dignidad del pueblo griego. Llamó a un referendum para someter al escrutinio popular la aprobación del programa de la troika formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI, que implicaba sostener la austeridad, pero a pesar de que los griegos votaron por rechazar el programa ortodoxo y asumir los riesgos de tomar otro un camino, el gobierno ignoró estos resultados y volvió a firmar un acuerdo desfavorable para los intereses del país y de la mayoría de sus habitantes. 

Comportarse como adultos es la memoria de los seis meses que Varoufakis duró en su cargo de ministro de finanzas, y tiene un valor enorme, 134 Reseñas bibliográficas 

por varias razones. Una, como crónica de primera mano de las negociaciones de la deuda griega con la troika, de las distintas estrategias que el gobierno y los demás actores fueron ensayando, hasta derivar en el arrinconamiento de Grecia y la salida del ministro. Otra, por las ideas novedosas sobre alternativas para que la economía siguiera funcionando si la troika bajaba el pulgar o si el gobierno griego decidía suspender las negociaciones, por ejemplo, cómo mantener el sistema de pagos, cómo evitar las ejecuciones de pymes y los desalojos, cómo afrontar la crisis humanitaria. Y también por la creatividad de las opciones elaboradas durante las negociaciones, con el asesoramiento de expertos internacionales, en busca de una estrategia que permitiera resolver la deuda de manera ligada al crecimiento del deudor, o que al menos no profundizara su miseria. 

El libro también revela el mundillo lábil de componendas, alianzas y traiciones dentro del propio gobierno, los compromisos y vacilaciones de los líderes, los funcionarios quintacolumnistas que en realidad trabajaban para los acreedores y/o para la oposición, y saboteaban las estrategias oficiales. Aparecen también los dobleces del más alto poder mundial que, con sonrisas, amenazas o indiferencia accionaron para cumplir su objetivo de mantener viva una deuda impagable y de salvaguardar su autoridad. 

Todos sabían que la austeridad no funcionaba. Pero la cuestión de fondo era armar grandes operaciones internacionales de rescate a Grecia para que, a su vez, pagara a los bancos alemanes y franceses, y así evitar la bancarrota por sus préstamos irresponsables, como ocurrió con la deuda latinoamericana. Con ingenierías bizantinas para sortear las prohibiciones de aplicación de fondos del FMI y del BCE para financiar salida de capitales. 

La troika ya había asumido el control de recursos clave de Grecia, como el fondo de privatizaciones y el que contenía la mayoría de las acciones de los bancos; y también, revela Varoufakis, funcionarios de las instituciones presionaban para obtener beneficios para las compañías transnacionales, y desplazar a las empresas locales. Por ejemplo, el autor menciona que el FMI exigió que Grecia termine las restricciones para que los supermercados vendan remedios farmacéuticos. A su vez, el organismo recibió presiones para no publicar su análisis de sostenibilidad de la deuda griega. 

El libro también muestra las técnicas de manipulación y dominación ejercidas a través de las instituciones internacionales, banqueros, medios de comunicación, partidos políticos. Humillaciones, incertidumbre sostenida, roles confusos, no saber con quién hablar, arbitrariedad en la aplicación de las normas. La continua descalificación a través de los medios, la negación de la existencia de estrategias alternativas para negociar la deuda; las amenazas a la familia del ministro, que determinaron su salida del país, nada Ciclos, Año29, Nro. 50, enero-junio 2018, pp. 133-139 135 

se ahorró para torcer la voluntad inicial del gobierno de Syriza, de rescatar a Grecia de su ruina. 

Una noche lluviosa Lawrence Summers, poderoso miembro del establishment estadounidense y ex secretario del tesoro, reveló a Varoufakis la línea divisoria entre los políticos de adentro y de afuera. Los de adentro no escuchan a los de afuera ni les revelan nada de lo que pasa o se dice adentro. Tienen privilegios y poder, a condición de jamás oponerse ni criticar a los de adentro. Los que firman la entrega de sus países entran al selecto grupo. Varoufakis no firmó, y quedó afuera. 

Noemí Brenta 

La mentira como terapia de choque. Artículo de Pedro Gómez Carrizo, de lectura muy interesante para tratar de ver uno de los puntos clave de la llamada Era de la Post-verdad.

https://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20200219/mentira-terapia-choque/468573140_12.html https://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20200219/mentira-terapia-choque/468573140_12.html

LA TRIBUNA

FUENTE https://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20200219/mentira-terapia-choque/468573140_12.html

La mentira como terapia de choque

El autor alerta de que los españoles estamos siendo víctimas de un proceso de insensibilización ante las falsedades, algo que supone en sí mismo un riesgo para la democracia.

Pedro Gómez Carrizo 19 febrero, 2020 03:26

Critias, un sofista , partidario de imponer la Tiranía en Atenas, al estilo de la de Esparta. Gran dominador de lo que hoy se llama Post-Verdad, aunque sin tweeter ni redes sociales de por medio.

La disposición a mentir ha resultado muy provechosa desde que el mundo es mundo. Hay un pasaje en la vida de san Agustín que lo ilustra bien. Es cuando Agustín, a la sazón un joven y prometedor abogado, toma consciencia de que sus éxitos en el foro se deben a su talento para convencer con su poderosa elocuencia, aunque la razón no esté de su parte. En rigor, lo que descubre el flamante orador imperial en Milán es que cuando el fin es ganar el debate a cualquier precio, la pasión por la verdad es un lastre.

Para el santo fue este un momento de crisis espiritual. A Agustín le faltó valor para seguir adelante, sacrificando la verdad; le faltó ese coraje que a Pedro Sánchez le sobra. De hecho, si Iván Redondo tuviese a una Leni Riefenstahl en su equipo, de buen seguro le pediría exaltar la apoteosis de la mendacidad. A sus mentiras —googleen si no las recuerdan: ocupan demasiado espacio como para listarlas aquí— se lo debe todo: sus triunfos, y los de su asesorado, se cuentan por embustes.

El éxito era previsible, habida cuenta de que poseer una maquinaria perfectamente engrasada para mentir es hoy una de las estrategias más inteligentes que puedan diseñarse en política. Cada época tiene su potencia física o moral destacada, y en la que nos movemos ese espíritu de los tiempos es la mentira.

Hace un par de años un artículo de la prestigiosa revista Nature daba noticia de un estudio del Massachusetts Institute of Tecnology (MIT), dirigido por el director científico de Twitter, que revelaba que una noticia falsa tiene, en promedio, un 70% más de difusión en internet que una información verdadera. Y sucede que nuestro gobierno ha sabido impregnarse de este clima mendaz con elevadísimo aprovechamiento.

La combinación de la codicia de poder y colocaciones de la agencia PSOE con el apetito ideologizante de sus socios podemitas ha producido un ente mendaz imbatible. Un gobierno de relatos, varios vinculados a otras tantas identidades, cada una con su correspondiente neolengua, que parece la culminación del sueño posmoderno. Cualquier posverdad se convierte en verdad si está amparada por un relato poderoso.

El desánimo cunde cuando advertimos que, una vez descubiertas, las mentiras no causan mella

Más aún, el desánimo cunde cuando advertimos que, una vez descubiertas, las mentiras no causan mella. Ni las mentiras más objetivamente falsables tienen consecuencias. La hemeroteca que revela falsedades es un mero divertimento, una anécdota que no es ya que carezca de derivaciones políticas, en forma de dimisiones o desmentidos, es que ni siquiera posee la capacidad de provocar el menor rubor en el mentiroso. ¿O alguien ha apreciado algún tono carmesí en las mejillas de Ábalos?

Ahora bien, ¿cómo es posible gobernar contra la verdad sin caer en el descrédito, sin provocar la indignación mayoritaria de los gobernados?

El poder de los relatos al que acabo de hacer mención tiene, sin duda, buena parte de culpa. Nos movemos de manera creciente en burbujas de opinión, en sistemas de pensamiento —por así decir— condicionados predominantemente por nuestras emociones y filiaciones identitarias, y tendemos más a revalidar nuestras creencias que a conocer la verdad. Es el conocido sesgo de confirmación gracias al cual las mentiras que nos interesan nos resultan tan convincentes.

Pero esto no basta para explicar el presente de nuestra política. Tiene que haber algo más. El espectáculo de la mentira sin disfraz, victoriosa y altiva; el desparpajo con el que miente el Gobierno de Pedro y Pablo sólo es posible a causa de la impunidad que le otorga un clima moral estragado. Los embustes han superado los umbrales de nuestra percepción de tal modo que ya apenas reaccionamos a ellos. Al igual que no alcanzamos a percibir un olor en el que nos hallamos completamente inmersos.

Naomi Klein describió un fenómeno social semejante. Para elaborar su controvertida doctrina del shock, estudió los experimentos encubiertos sobre torturas llevados a cabo por el psiquiatra Ewen Cameron, concluyendo que un cuerpo social es mucho más fácilmente modelable si previamente ha sido sometido a un proceso de conmoción y confusión.

Bombardeados sistemáticamente por mentiras, saturados de relatos, estamos embotados frente al fraude

La teoría del choque vendría a ser así la versión socioeconómica del consejo culinario de dar una buena paliza al pulpo antes de cocinarlo, para que esté tierno. Mutatis mutandis, tal vez estemos siendo víctimas de un proceso similar. Nuestras papilas para percibir falsedades están abotargadas. Bombardeados sistemáticamente por mentiras, saturados de relatos, estamos embotados frente al fraude, listos para comulgar con cualquier rueda de molino.

Además, en nuestro paisaje devastado después de la tormenta ha tenido un papel determinante otro largo proceso de falsedades, el procés y su corolario, nada menos que un intento de golpe de Estado. Cuanto mayor es el shockinfligido, más dócil y maleable es el paciente.

En consecuencia, si se ha sufrido un proceso de tensión máxima que ha llevado a la sociedad al borde del conflicto civil, las mentiras pasan a ser algo baladí siempre que se profieran en un clima de distensión. Y en tales casos, en aras de esa prometida distensión, no sólo es a la verdad a lo que se está dispuesto a renunciar: la justicia o la dignidad se ven igualmente sacrificadas.

Así está la situación de España en estos momentos. Con una ciudadanía mayoritariamente anestesiada ante la falsedad, la injusticia y la indignidad, preparada para considerar aceptables incluso las manifestaciones más palmarias de racismo, y con un presidente Sánchez que podrá seguir haciendo gala de su proverbial resiliencia y decir, como el corregidor del cuento popular: “Ahí me las den todas”, conocedor de que no será él, sino sus monedas de cambio —ya sean navarros vasquizados, charnegos atropellados o manchegos minimizados—, quienes asuman el alto precio que está dispuesto a pagar por mantenerse en el poder.

Sin embargo, sobre el sacrificio de la verdad, la justicia y la dignidad no puede construirse nada sólido y duradero. El diálogo mendaz con el nacionalismo en el que el Gobierno de Pedro y Pablo están embarcando a toda España sólo puede producir frutos enfermos, caducos a muy corto plazo. Y el efecto de la anestesia no es perpetuo. Esperemos que para cuando despertemos, el daño no sea irreparable.

*** Pedro Gómez Carrizo es editor.

“Cuando un actor engaña hace su trabajo, cuando un político engaña, lo que hace es traicionar a su país”. (Un análisis de la situación actual de España frente a los secesionistas , por Pablo Huerga Melcón)

PABLO HUERGA MELCÓN 
04/09/2017 05:00 H

FUENTE https://www.lavozdeasturias.es/noticia/opinion/2017/09/04/tomo-partido/00031504476200501607692.htm?fbclid=IwAR3ssADrOJMbw-HdZJsuPFnBDL0ppFPv-M_GYGKNlN1LhBtNsaSiBulsZak

Retórica en la Política: es una actividad llena de riesgos, muchas veces graves y de nefastas consecuencias. Especialmente si va unida a la ruindad política, y a la vileza ético-política.

YO TOMO PARTIDO

Quiero referir aquí algunas ideas que han surgido en una conversación entre amigos, preocupados abiertamente por el problema de España, en relación con el asunto de Cataluña, por su pudiera resultar de interés. Aunque han surgido espontáneamente, creo que son cuestiones que merece la pena tener en cuenta.

¿Por qué la defensa del Estado ha pasado a ser materia política sólo de los partidos de derechas en España? Los partidos tradicionalmente definidos como pertenecientes a las corrientes ideológicas consideradas de izquierda han renunciado a España. Es cierto que, como advierte Bueno en su libro El mito de la izquierda, no todas las ideologías de izquierda son iguales. Admitamos que en la izquierda cabe distinguir al menos dos grandes corrientes con respecto a la propia idea de Estado: las que llama Bueno definidas, y las que llama indefinidas. Indefinidas son aquellas corrientes ideológicas de izquierda que gestionan sus ideales al margen del estado, e incluso contra el estado, como el Anarquismo. Podemos e Izquierda Unida practican ideales que les mantienen siempre en una posición ética que les induce a considerar al estado como algo accesorio, o incluso necesariamente represivo. El PCE, desde luego, al alimentarse de la ideología marxista podría situarse en esta línea, toda vez que el marxismo aspira a la abolición de todo estado. Pero la práctica comunista está matizada por el ejemplo soviético del llamado «socialismo en un solo país», tal y como quedó definido por el estalinismo. Precisamente por eso las izquierdas marxistas trotskistas siguen siendo izquierdas indefinidas, y por lo tanto, resulta de todo punto imposible en ese ambiente encontrar una clara posición patriótica. En estas corrientes de izquierda indefinida, incluso marxista, la concepción de la historia como lucha de clases ha hecho muy difícil contemplar la evidencia de que la lucha de clases sólo puede tener lugar en el entorno del estado, y sólo en él es posible el ejercicio de la emancipación de la clase trabajadora. Sin embargo, el día 12 de mayo de 1941 escribía Dimitrov: «Entre el nacionalismo correctamente entendido y el internacionalismo proletario no existe y no puede existir contradicción alguna. El cosmopolitismo sin patria, que niega el sentimiento nacional y la idea de patria, no tiene nada en común con el internacionalismo proletario». Claro que citar a Stalin es un anatema. No obstante, es necesario reconocer que entre los partidos de izquierda españoles ha sido el PSOE el que ha mantenido una posición definida, lo que explicaría, quizás, más allá del oportunismo estratégico, su renuncia al marxismo como doctrina ideológica nuclear.

El estado moderno es el instrumento que permite la redistribución de la riqueza, la justicia social y la igualdad de oportunidades. Pero todo estado está en dialéctica con otros, y en ese conflicto entre estados se configuran los verdaderos problemas de la libertad, la justicia, la igualdad, etc., porque no todos los estados tienen la misma fortaleza. La fortaleza de cada estado depende fundamentalmente de la organización de lo que llama Bueno la capa basal, es decir, el entramado técnico y productivo que conforma la vida de una sociedad. La capa basal de cada estado es diferente y está definida por el territorio y su organización productiva, también por el idioma, y todos aquellos elementos culturales objetivos e intersubjetivos que conforman la conciencia, etc. (Por supuesto, la capa cortical que conforma las fronteras y los ejércitos determina también la fortaleza de cada estado, así como la organización social, lo que Bueno llama la capa conjuntiva.) La fortaleza de un estado garantiza la libertad de los individuos que lo conforman, con respecto a la fortaleza de otros estados con los que está en permanente conflicto. El territorio y su conformación productiva es fundamental para el ejercicio de la justicia social y la redistribución de la riqueza.

Pero la capa basal no se desarrolla de modo uniforme, porque está determinada por el estado de desarrollo de las técnicas y las ciencias de cada época, por el desarrollo de los medios de producción. Por ello, en cada territorio se producen por así decir, focos de desarrollo que son fundamentales para el conjunto y cuya riqueza, por la solidaridad que los mantiene unidos frente a otros estados, se redistribuye y acrecienta. Ocurre que, en España, Cataluña ha sido uno de esos territorios, no el único afortunadamente, que ha recibido toda la fuerza del estado para acrecentar su capacidad productiva: medios de producción y fuerzas productivas, porque ha sido enriquecida con el trabajo de miles de hijos de España que dejaron allí su vida, sus capacidades, sus esfuerzos, su trabajo durante décadas, como ha ocurrido también en otras regiones.

Pero ocurre siempre y eso no es nuevo, que algunos políticos e ideólogos, bajo determinadas condiciones, haciendo ejercicio de un idealismo simplista, pueden comenzar a considerar que el mayor despliegue económico y productivo de algunas de estas regiones es fruto de su propio ser, de su idiosincrasia particular, -incluso de sus genes, ha dicho algún político nefasto. No cabe duda de que este idealismo es expresión de una posición de estirpe fascista que niega la evidencia de que su éxito procede de la contribución del conjunto de la sociedad y debe ser precisamente aprovechado para el conjunto de la sociedad. Se trata de una ideología típica procedente de la clase dominante, en este caso, de esta región determinada. El estado, un estado social, debe ejercer la fortaleza que le otorga su carácter solidario y redistributivo, su función como instrumento de la justicia distributiva, para socavar, y aplacar lo antes posible estas actitudes insolidaridas con el resto de la nación, después de haberse beneficiado del esfuerzo común.

Tradicionalmente habrían de ser los partidos políticos de izquierda quienes se encargasen de defender y sostener el estado como instrumento de la justicia social, para mitigar y afrontar la inevitable lucha de clases dada en su seno. Sin embargo, no entienden que la dialéctica entre la ideología nacionalista esgrimida por el gobierno de la comunidad autónoma de Cataluña y España es precisamente expresión de esa misma lucha de clases, en la cual una élite política, amparada por el abuso sistemático de sus propias atribuciones de autogobierno, pretende adueñarse y apropiarse de una parte sustantiva del entramado productivo de la capa basal de España, ¡pero también de parte de su territorio y, lo que es peor, de parte de su población!, contraviniendo el principio de redistribución de la riqueza y la justicia social.

Aparentemente es un conflicto de tipo político e ideológico basado en la idea espuria del sentimiento nacional alimentado por criterios racistas y xenófobos, que ha sido promocionado por los medios a su disposición, entre ellos la escuela pública estatal «nacionalizada» al servicio de sus intereses, y los medios de comunicación. Pero en realidad se trata de una expresión particular de la lucha de clases que se lidia en el seno de España, entre una élite económica y política que pretende adueñarse de parte de la riqueza nacional ubicada por razones históricas y productivas en esa parte del territorio español y el resto de la nación española que ha contribuido a esa riqueza y desarrollo con el fin de promocionar y mejorar la vida de todos los españoles. Esa lucha de clases tiene consecuencias nefastas tanto para la región de Cataluña como para el resto de España, porque en caso de dar lugar a la separación en dos países, habríamos perdido en fortaleza ambos, y por tanto también en libertad, y en justicia social.

La pregunta siguiente es a quién podría beneficiar semejante secesión. Sin duda, a esas mismas élites económicas y políticas que lo han promocionado en Cataluña, a nadie más. Ningún otro español se beneficiará de esa secesión. Sin embargo, fuera del territorio español, claramente, y teniendo en cuenta que España es una nación en conflicto con otras, y que esa dialéctica de estados es la que regula las relaciones internacionales, sólo podría beneficiar a aquellos países con respecto a los cuales España puede ser un difícil contrincante, o un contrincante con el que hay que andarse con ciertas prevenciones y respeto. ¿Qué países podrían estar detrás del secesionismo catalán? -no lo sabemos, y por supuesto no lo sabrán todos aquellos que verdaderamente, y de modo incauto, dan su apoyo sin reservas a esta traición, por las calles y las plazas, pero desde luego sí lo sabrán aquellos que gobiernan actualmente en Cataluña. Por tanto, no cabe duda: el Gobierno de la comunidad autónoma de Cataluña está traicionando a la patria, como ya lo denunció el presidente de la II República, Don Juan Negrín, cuando en medio de la Guerra Civil se encontraron con el mismo problema. No hay otro modo de definirlo.

Pero también pueden ser cómplices aquellos que lo apoyan o lo animan, aunque sea por razones humanitarias, por un cosmopolitismo indefinido, mientras que los valores básicos de la clase obrera: un trabajo digno y asegurado, adecuado a la profesión de cada cual, la vivienda, la asistencia médica, la educación y la instrucción de los hijos, la seguridad personal, las pensiones de vejez e invalidez, los ideales básicos que alimentaron los proyectos socialistas, que requieren de un estado fuerte y solvente, se dejan en un segundo plano.

¿Qué deberían hacer los partidos políticos de izquierda en España en este momento, ante el problema generado ideológicamente por el nacionalismo, pero materialmente por la lucha de clases? Utilizar toda la fuerza del estado para reducir esa traición. Unirse contra el enemigo de clase, por la justicia social. Reducirlos y desarmarlos y eliminar los instrumentos políticos que han estado utilizando para la traición, entre ellos, eliminar las competencias educativas, reconduciendo la enseñanza hacia un modelo emancipador, socialista y universal. Si los partidos de izquierda no lo hacen, y la secesión y la traición se consuma, en esa dialéctica de clases habrá vuelto a perder la clase trabajadora. El partido hegemónico de la izquierda en España actualmente, el PSOE, es sin duda quien más responsabilidad tiene en este asunto y en su conciencia política deberá recaer toda la responsabilidad que le corresponde por no haber asumido de un modo claro y distinto su papel histórico en este momento, enfangado como está en luchas intestinas absurdas.

Decía Platón en el Gorgias que la retórica es solamente una forma de adulación. Los políticos españoles han practicado la adulación en todos los ámbitos de la acción política, siempre con nefastos resultados. Cuando el discurso es verdadero no tiene por qué adular, puede incluso doler, molestar, incordiar. Cuando un actor engaña hace su trabajo, cuando un político engaña, lo que hace es traicionar a su país. El PSOE ha intentado salirse por la tangente del problema aduciendo la absurda fórmula de «nación de naciones», una majadería que no sirve para nada, que nadie entiende y a nadie le importa. Sólo muestra inmadurez, y falta de responsabilidad. Saben perfectamente que el problema de Cataluña no se resuelve con circunloquios. Saben que deben pactar con el PP y con Ciudadanos y ser firmes, aunque resulte ser una paradoja. En gran medida, podemos decir que la clave para resolver el problema de Cataluña está hoy en manos del PSOE. Sólo este partido tiene por un lado la perspectiva histórica referida a España, y por otro lado, la capacidad de determinar cambios políticos serios en España, no en la dirección de atender las pasiones emocionales alimentadas por los medios, sino los principios básicos de una vida digna y sin complejos.

Para el análisis y la crítica sobre la ultra violencia y la estructura mafiosa en México y el mundo. La estructura mafiosa: 1- La política; 2- La empresarial; 3- Los sicarios; 4- Los fiscales y jueces. Entrevistas. : 1-Anabel Hernández y 2-Buscaglia

Buscaglia, explica las estructuras esenciales de las mafias y la lucha contra el crímen organizado, en este caso: México bajo expresidente López Obrador.

¿Cómo está llevando a cabo el combate a la corrupción el gobierno de López Obrador? ¿Alejandro Gertz Manero, una piedra en el zapato de la 4T? La estructura mafiosa: 1- La política; 2- La empresarial; 3- Los sicarios; 4- Los fiscales y jueces. Ernesto Ledesma, director de Rompeviento TV, entrevista al Dr. Edgardo Buscaglia, presidente del Instituto de Acción Ciudadana.

FUENTE : RompevientoTV https://www.rompeviento.tv


Libro complementario de Los señores del narco, de Anabel Hernández
Entrevista completa a Anabel Hernández. Explica cómo opera la Mafia narco desde dentro de un cártel , el de Sinaloa (México). Anabel explica la estructura , apoyada directamente en el relato – a través de su abogado – del hijo del más poderoso mafioso del mundo. El hijo – Vicentillo – del Mayo Zambada, desde la cárcel estadounidense .

Del sitio de youtube :

No te pierdas la reveladora entrevista que Ernesto Ledesma, director de Rompeviento TV realiza a la periodista Anabel Hernández sobre su más reciente libro:EL TRAIDOR – EL DIARIO SECRETO DEL HIJO DEL MAYO Una investigación y trabajo cultivado en varios años, con testimonios inéditos escritos a puño y letra por Vicente Zambada Niebla, alias El Vicentillo.Un giro de tuerca sobre la dimensión del Mayo Zambada, el Cártel de Sinaloa… y otros demonios.

FUENTE https://www.rompeviento.tv/el-traidor-entrevista-a-anabel-hernandez-perspectivas/


LIBRO (VVAA) SOBRE TERRORISMO Y VIOLENCIA EN MEXICO . DE NARCOS Y MAFIAS: https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/10/4505/25.pdf