IMPRESCINDIBLE, para analizar y criticar tanto los referentes del idealismo alemán como de los lazos de esta corriente, dominante por años, con los estudios críticos de la Literatura. Un aporte de gran relevancia, desde el Materialismo Filosófico y desde la Crítica de la Razón Literaria. Clase del profesor Ramón Rubinat.

CLASE Y DEBATE POSTERIOR DEL PROFESOR RAMON RUBINAT

Un asunto de gran interés, planteado por el profesor Rubinat, es el relativo al concepto de filosofía oracular, que Gustavo Bueno había a su vez desarrollado . Citaremos un artículo de G Bueno, que incluye un video extenso, en el formato de las teselas que ha ido publicando la Fundación Gustavo Bueno.

FRAGMENTO ( del artículo de Bueno sobre la filosofía oracular): ” Sin embargo, la historia de los oráculos filosóficos está por hacer. Hay que entrar más a fondo en el análisis de los oráculos que hablaron en el cisma de Occidente, a través de Lutero, de Calvino, de Servet o de Newton; y, si se quiere, de Kant o de Nietzsche.”

Gustavo Bueno Sobre la filosofía oracular y la historia oracular de la filosofía http://nodulo.org/ec/2016/n167p02.htm

Conociendo España. Reportaje sobre el pueblo de Valdelarco. Provincia de Huelva. Andalucía . España

El Espacio Antropológico en España. Un caso como modelo para el análisis

Vargas Llosa y la Literatura, y unas propuestas en contraste con el poema del peruano César Vallejo. Poesía e Hispanidad. Propuesta crítico materialista del profesor Jesús G Maestro

¿Por qué no puede esperarse una crítica desde la cual el Nobel Vargas Llosa pueda mencionar, con honestidad , al poeta César Vallejo? Para tratar de enfocar esta cuestión, proponemos, desde introfilosofia, hacer una comparación entre dos modos de referirse a esta cuestión. Uno es un breve artículo sobre Vargas Llosa a raíz de su discurso de recepción del Nobel en Suecia. El otro no menciona a Vargas Llosa, por estar centrado en el análisis crítico del poema de Vallejo España: aparta de mí ese cáliz. , desde el Materialismo Filosófico, como Crítica de la Razón Literaria

PROPUESTA PRIMERA

Crítica de la poesía de César Vallejo . Profesor Jesús G Maestro (Universidad de Vigo, España)

SEGUNDA PROPUESTA

los desmanes del nóbel

LUNES, 13 DE DICIEMBRE DE 2010

por Guillermo Rodríguez Rivera

Los tiempos cambian y a veces no es para progresar.  FUENTE https://segundacita.blogspot.com/2010/12/los-desmanes-del-nobel.html

Hay quien dice que Suecia, la única socialdemocracia que lo era de veras, -cuando todas las demás que usaban el nombre se escoraban a la derecha- es ya un encubierto miembro de la OTAN.

Han pasado los tiempos en que el partido de Olof Palme gobernaba conjuntamente con los comunistas y en el que Suecia era el único gobierno del occidente europeo que se permitía acoger a los jóvenes norteamericanos que quemaban su tarjeta de reclutamiento para no ser enviados a matar (o a morir) en las selvas de Vietnam, en la primera guerra que perdieron los Estados Unidos, porque nunca tuvieron ni siquiera una consigna con la que justificarla ante su pueblo.

Las cosas se han puesto peor desde que desapareció la Unión Soviética, ciertamente más hija de su padrastro Stalin que de su padre Lenin, pero que era una izquierda beligerante que permitía la existencia de otras, porque había izquierdas. Los Estados Unidos ahora muestran abiertamente que se sienten capaces de hacer lo que quieran, sin que nada ni nadie interfiera.

En Europa se está acabando todo: la izquierda ya no tiene casi partidarios (ni partidos) y como desapareció esa amenaza a la vieja burguesía y el fantasma de recorrido se ha mudado a otros sitios, va desapareciendo también la “sociedad de bienestar”, que era la vitrina para evitar que los desvariantes cayeran en manos de algún hijo de Marx. 

Los nuevos paquetes que la UE acuerda con los administradores yanquis del FMI se aplican a los más pobres dentro de los privilegiados países de Europa: a griegos e irlandeses, al menos por ahora. Pero aunque sea por partes, el paquetazo neoliberal se va extendiendo: empiezan a retrasar la edad de la jubilación, a bajar las cuantías de las pensiones, a liquidar la seguridad social, a aumentar el desempleo.

Porque eso que empieza a perderse, aunque los europeos no lo sepan, era también una consecuencia de la existencia del comunismo que ellos se permitían el lujo de mirar de arriba abajo, sin sospechar el bien que les hacía.

Ahora Suecia le da asilo a los disidentes cubanos y su fiscalía acuerda con la Interpol la persecución, con alerta roja –como si fuera Martin Bormann o Jack The Ripper– del australiano Julian Assange, por formicar con dos suecas amigas, dicen ellas que sin condón. 

Ahora no hay reclutamiento obligatorio y “patriótico” en las fuerzas armadas estadounidenses. Los hijos de los millonarios ya no tienen que ir –o hacer como que van– a cumplir ese deber. Algunos cumplían y otros no: John F. Kennedy fue un valiente teniente en la Segunda Guerra Mundial; George W. Bush se pasó la de Vietnam entre los soldados de su padre en el estado de Texas, bebiendo whisky y dejando correr los años de peligro para luego encaramarse en la silla presidencial y mandar a los jóvenes a la guerra, cuando el supo esconderse muy bien de la suya. Ahora los soldados son los pobres, que arriesgan la posibilidad de morir no por patriotismo, sino por el salario que les pagan.

Acabo de leer –lo tengo ante mí– el discurso con el que Mario Vargas Llosa aceptó el Nóbel de literatura que le fuera conferido por la obra de toda su vida.

Quisiera empezar diciendo que soy un declarado admirador del escritor Mario Vargas Llosa: lo sigo desde su temprana La ciudad y los perros y de aquella excelente noveleta titulada Los cachorros, que Casa de las Américas editó en los años sesenta. He accedido, como he podido, a sus novelas a pesar de que en Cuba no se editan.

Soy un decidido opositor de la idea de que los escritores que se han convertido en enemigos de la Revolución Cubana, no deben ser editados en nuestro país. Algunas personas entienden que esa exclusión es un castigo a nuestros enemigos ideológicos. Yo no lo veo así: creo que se castiga a los lectores cubanos cuando dejan de leer páginas excelentes: la medida, para nada afectará al escritor en cuestión. Tampoco sé si Vargas Llosa, como han hecho García Márquez o Julio Cortázar, amigos de la Revolución Cubana, cedería los derechos de sus novelas para ser editadas en Cuba, pero creo que el gran público lector que tenemos disfrutaría obras como La fiesta del chivo, apasionante crónica de la conspiración que puso fin a la vida del tirano dominicano Rafael Leónidas Trujillo.

Leer el discurso de aceptación del novelista lo obliga a uno, forzosamente, a tener que contrastarlo, compararlo con su obra, y nos da idea de la distancia que media entre el brillante narrador -capaz de hacernos ver el sentido y las trágicas, dramáticas o cómicas dimensiones de la realidad latinoamericana- y el acomodado pequeño burgués de Arequipa (elevado a burgués por su talento, su vanidad y sus temores) que abjuró no ya de la Revolución Cubana, sino de cualquier modalidad de marxismo o socialismo, para ser el escritor “admitido” al que celebra el mundo burgués de este tiempo, porque esa propia abjuración es el gran requisito para su admisión, mucho más que la excelencia de su prosa.

El marxista que fuera en su juventud nunca pretendió buscar otra lectura de Marx que se apartara del verticalismo soviético asumido por la Revolución Cubana: su desencanto lo llevó directamente a engrosar la momificada colección de demócratas liberales que han sido y que han sumido a la América Latina en esa subordinación a los intereses norteamericanos que pobló nuestros países de las dictaduras que el novelista dice despreciar, pero que eran la salida a la que los buenos demócratas liberales y sus jefes norteamericanos echaban mano cuando los pueblos se les ponían indóciles. 

Don Mario dice repudiar esas tiranías –gestada la de Pinochet por el demócrata liberal Kissinger– aunque reverencia a sus propulsores. Don Mario, en fin, no fue el revisionista que busca otra verdad en la revolución, sino el arrepentido que abandonó la plaza de la tía Julia para irse al salón de la prima Patricia; el claudicante que, aunque persistan la explotación y las injusticias sociales que vio en su juventud, regresa al conformista redil de los demócratas liberales: no hay nada que hacer sino mantener la alternancia de gobiernos que protegen los privilegios de los de arriba, que son el verdadero poder.

De dientes para afuera se indigna porque América Latina ha incumplido con la emancipación de sus indígenas pero, como una Malinche andina, considera una “seudodemocracia payasa” el gobierno de Evo Morales en Bolivia, uno de los pocos regímenes democráticos del país donde mayor número de golpes militares han ocurrido en el mundo, en el que existe una feroz oligarquía que no ha podido socavar el abierto apoyo popular a Evo. 

Que yo sepa, el presidente boliviano nunca se ha propuesto escribir una novela como La casa verde. Acaso intentar ese propósito que no conseguiría, sería una bufonada del dirigente sindical cocalero, pero esa bufonada es hipotética. La payasada de Mario Vargas Llosa sí tuvo lugar, cuando aspiró a la presidencia de Perú y fue vapuleado nada menos que por Alberto Fujimori. Acaso de esa desastrosa aventura presidencial provenga la herida no cicatrizada del novelista, y también la envidia que el político Evo Morales le provoca.

Don Mario irá a codearse en la historia política peruana –no rebasa ese localismo– con Prado Ugarteche, Belaúnde Terry, Alejandro Toledo y el diz que aprista Alan García. En su discurso sueco, menciona al nunca desmentido marxista que fue César Vallejo, quien seguramente se revolvería en su tumba de Montparnasse si lo escuchara. Sólo le faltaría invocar a José Carlos Mariátegui para que la comedia fuera perfecta.

Haydee Santamaría lo liberó de la farsa de mencionar al Che, y el ego de Don Mario nunca pudo perdonárselo. Ahí está el verdadero punto de quiebre del hispanoperuano: hasta ahí llegaron sus ínfulas de revolucionario. 

A ver quién logra liberarlo de citar al autor de España, aparta de mí este cáliz.

Recordaremos siempre al excelente narrador que es Mario Vargas Llosa. Se nos irá al basurero el adocenado político que se ha empeñado en ser. Quizás ahí le hubiera sido útil el consejo de su prima-esposa, que él mismo entiende como el mayor elogio que ha recibido: “Mario, para lo único, para lo que tú sirves es para escribir”.


 Entre los poetas míos… César Vallejo – 2 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

CON el título genérico “Entre los poetas míos” hemos iniciado la publicación, en el mundo virtual, de esta colección de cuadernos monográficos con los que deseamos contribuir a la divulgación de una poesía crítica que, denominada “poesía social”, “poesía compro-metida”, “poesía de la conciencia,… se caracteriza por centrar su temática en los seres humanos, bien sea para ensalzar sus valores genéricos, o bien para denunciar los atropellos, injusticias y abusos cometidos por quienes de-tentan el Poder en cualquiera de sus formas. 

Poesía ésta que no se evade de la realidad, sino que in-cide en ella con intención transformadora. Se entiende por ello que tal producción y sus autores hayan sido fre-cuentemente acallados, desprestigiados, censurados e in-cluso perseguidos por dichos poderes dominantes. Se tra-ta, en fin, de una poesía, rebelde, teñida por el com-promiso ético de sus autores. 

Los textos aquí incorporados proceden de muy diversas fuentes. Unos de nuestra biblioteca personal, otros de In-ternet. 

La edición digitalizada de estos cuadernos poéticos carece de toda finalidad económica. No obstante, si alguien se considera perjudicado en sus legítimos derechos de pro-piedad intelectual, rogamos nos lo haga saber para que retiremos los textos cuestionados. – 3 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Entre los poetas míos… 

César Vallejo 

(1892 – 1938) 

César Abraham Vallejo Mendoza es un poeta y escritor considerado en-tre los más grandes innovadores de la poesía del siglo XX. Nació en Santiago de Chuco, Perú, el 16 de marzo de 1892. De origen mestizo y provinciano, era el menor de once hermanos. Alumno brillante en los estudios primarios, la familia consideró que podía seguir la carrera ecle-siástica. Sin embargo, en 1910 parte para Trujillo y se inscribe en la Fa-cultad de Filosofía y Letras. Un año después la idea de hacerse médico lo lleva a Lima, pero pronto renuncia a la medicina y vuelve a Trujillo. Entra a trabajar en una hacienda azucarera donde es testigo de la exte-nuante explotación de los peones. Esa experiencia marcó para siempre su sensibilidad ante la injusticia social. 

En 1913 renuncia a su empleo en la hacienda y regresa a Trujillo, donde reanuda sus estudios (Letras y Derecho), consiguiendo paralelamente un puesto de profesor en un colegio. Por entonces publica sus primeros versos y se convierte en miembro destacado de un grupo de intelectua-les y artistas 

En 1917 marcha a Lima donde, ya conocido en el medio intelectual, publica algún que otro poema. Sus dificultades económicas se suavizan al conseguir un puesto de director de colegio. Continúa sus estudios en la Universidad. En 1918 lleva su primer poemario “Los heraldos negros” al impresor. Su publicación se demora hasta el año siguiente. La obra, desde su aparición, recibe entusiastas elogios y primeros dardos. 

En 1920, de camino para su pueblo natal, se detiene en una localidad a pronunciar una conferencia que produce escándalo. Se ve mezclado en un sangriento conflicto local, y sin motivo es acusado por incendiario y agitador social. Permanece cincuenta días encarcelado, hasta que, de-mostrada su inocencia, es absuelto y devuelto a la libertad. – 4 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

1922: Consigue imprimir su segundo poemario “Trilce”, muchos de cu-yos versos han sido escritos en prisión. 

1923: Aparecen “Fabla salvaje” y “Escalas melografiadas”. 

Vallejo venía proyectando su marcha a Europa desde tiempo atrás. Con 500 soles, sin recursos ni conocimiento del idioma, en julio llega a París, donde sufrirá una vida de duras penurias, que no le impiden establecer relaciones amistosas con numerosos artistas. 

Hasta su muerte residió mayormente en París, con algunas breves estan-cias en Madrid y en otras ciudades europeas en las que estuvo de paso. Vivió del periodismo, complementado con trabajos de traducción y do-cencia. En la última etapa de su vida no publicó libros de poesía, aun-que escribió una serie de poemas que aparecerían póstumamente. En el cultivo de la prosa, escribió la novela proletaria El tungsteno (Madrid, 1931) y el libro Crónicas Rusia (Madrid, 1931). Por entonces escribió también su más famoso cuento, Paco Yunque, que fue publicado años después de su muerte. Sus poemas póstumos fueron agrupados en dos poemarios: Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz, publica-dos en 1939 gracias al empeño de su viuda, Georgette Vallejo. La poesía reunida en estos últimos poemarios es de corte social, con esporádicos temas de posición ideológica y profundamente humanos. Para muchos críticos, los “poemas humanos” constituyen lo mejor de su producción poética, que lo han hecho merecedor del calificativo de “poeta univer-sal”. 

Murió en París, 15 de abril de 1938), 

Para una información más amplia sobre la vida y obra de César Vallejo, véase: 

César y Georgette: un amor de leyenda 

La vida íntima en las obras de César Vallejo 

César Vallejo en Wikipedia 

Biografía de César Vallejo 

César Vallejo, por Mónica Saldías 

d – 5 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

¡Ande desnudo, en pelo, el millonario! 

¡Ande desnudo, en pelo, el millonario! 

¡Desgracia al que edifica con tesoros su lecho de muerte! 

¡Un mundo al que saluda; 

un sillón al que siembra en el cielo; 

llanto al que da término a lo que hace, guardando los 

[comienzos; 

ande el de las espuelas; 

poco dure muralla en que no crezca otra muralla; 

dése al mísero toda su miseria, 

pan, al que ríe; 

hagan perder los triunfos y morir los médicos; 

haya leche en la sangre; 

añádase una vela al sol, 

ochocientos al veinte; 

pase la eternidad bajo los puentes! 

¡Desdén al que viste, 

corónense los pies de manos, quepan en su tamaño; 

siéntese mi persona junto a mí! 

¡Llorar al haber cabido en aquel vientre, 

bendición al que mira aire en el aire, 

muchos años de clavo al martillazo; 

desnúdese el desnudo, 

vístase de pantalón la capa, 

fulja el cobre a expensas de sus láminas, 

majestad al que cae de la arcilla al universo, 

lloren las bocas, giman las miradas, 

impídase al acero perdurar, 

hilo a los horizontes portátiles, 

doce ciudades al sendero de piedra, 

una esfera al que juega con su sombra; 

un día hecho de una hora, a los esposos; 

una madre al arado en loor al suelo, 

séllense con dos sellos a los líquidos, 

pase lista el bocado, 

sean los descendientes, – 6 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

sea la codorniz, 

sea la carrera del álamo y del árbol; 

venzan, al contrario del círculo, el mar a su hijo 

y a la cana el lloro; 

dejad los áspides, señores hombres, 

surcad la llama con los siete leños, 

vivid, 

elévese la altura, 

baje el hondor más hondo, 

conduzca la onda su impulsión andando, 

tenga éxito la tregua de la bóveda! 

¡Muramos; 

lavad vuestro esqueleto cada día; 

no me hagáis caso, 

una ave coja al déspota y a su alma; 

una mancha espantosa, al que va solo; 

gorriones al astrónomo, al gorrión, al aviador! 

¡Lloved, solead, 

vigilad a Júpiter, al ladrón de ídolos de oro, 

copiad vuestra letra en tres cuadernos, 

aprended de los cónyuges cuando hablan, y 

de los solitarios, cuando callan; 

dad de comer a los novios, 

dad de beber al diablo en vuestras manos, 

luchad por la justicia con la nuca, 

igualaos, 

cúmplase el roble, 

cúmplase el leopardo entre dos robles, 

seamos, 

estemos, 

sentid cómo navega el agua en los océanos, 

alimentaos, 

concíbase el error, puesto que lloro, 

acéptese, en tanto suban por el risco, las cabras y sus crías; 

desacostumbrad a Dios a ser un hombre, 

creced… ! 

Me llaman. Vuelvo. 

(De Poemas humanos, 1939) – 7 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Completamente 

Completamente. Además, ¡vida! 

Completamente. Además, ¡muerte! 

Completamente. Además, ¡todo! 

Completamente. Además, ¡nada! 

Completamente. Además, ¡mundo! 

Completamente. Además, ¡polvo! 

Completamente. Además, ¡Dios! 

Completamente. Además, ¡nadie! 

Completamente. Además, ¡nunca! 

Completamente. Además, ¡siempre! 

Completamente. Además, ¡oro! 

Completamente. Además, ¡humo! 

Completamente. Además, ¡lágrimas! 

Completamente. Además, ¡risas!… 

¡Completamente! 

De Poemas humanos (1939) – 8 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Confianza en el anteojo, no en el ojo 

Confianza en el anteojo, no en el ojo; 

en la escalera, nunca en el peldaño; 

en el ala, no en el ave 

y en ti sólo, en ti sólo, en ti sólo. 

Confianza en la maldad, no en el malvado; 

en el vaso, mas nunca en el licor; 

en el cadáver, no en el hombre 

y en ti sólo, en ti sólo, en ti sólo. 

Confianza en muchos, pero ya no en uno; 

en el cauce, jamás en la corriente; 

en los calzones, no en las piernas 

y en ti sólo, en ti sólo, en ti sólo. 

Confianza en la ventana, no en la puerta; 

en la madre, mas no en los nueve meses; 

en el destino, no en el dado de oro, 

y en ti sólo, en ti sólo, en ti sólo. 

De: Poemas humanos, (1939) – 9 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Considerado en frío, imparcialmente… 

Considerando en frío, imparcialmente, 

que el hombre es triste, tose y, sin embargo, 

se complace en su pecho colorado; 

que lo único que hace es componerse 

de días; 

que es lóbrego mamífero y se peina… 

Considerando 

que el hombre procede suavemente del trabajo 

y repercute jefe, suena subordinado; 

que el diagrama del tiempo 

es constante diorama en sus medallas 

y, a medio abrir, sus ojos estudiaron, 

desde lejanos tiempos, 

su fórmula famélica de masa… 

Comprendiendo sin esfuerzo 

que el hombre se queda, a veces, pensando, 

como queriendo llorar, 

y, sujeto a tenderse como objeto, 

se hace buen carpintero, suda, mata 

y luego canta, almuerza, se abotona… 

Considerando también 

que el hombre es en verdad un animal 

y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza… 

Examinando, en fin, 

sus encontradas piezas, su retrete, 

su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo… 

Comprendiendo 

que él sabe que le quiero, 

que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente… – 10 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Considerando sus documentos generales 

y mirando con lentes aquel certificado 

que prueba que nació muy pequeñito… 

le hago una seña, 

viene, 

y le doy un abrazo, emocionado. 

¡Qué más da! Emocionado… Emocionado… 

De: Poemas humanos, 1939) – 11 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

¡Cuídate, España, de tu propia España! 

¡Cuídate de la hoz sin el martillo, 

cuídate del martillo sin la hoz! 

¡Cuídate de la víctima a pesar suyo, 

del verdugo a pesar suyo 

y del indiferente a pesar suyo! 

¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo, 

negárate tres veces, 

y del que te negó, después, tres veces! 

¡Cuídate de las calaveras sin las tibias, 

y de las tibias sin las calaveras! 

¡Cuídate de los nuevos poderosos! 

¡Cuídate del que come tus cadáveres, 

del que devora muertos a tus vivos! 

¡Cuídate del leal ciento por ciento! 

¡Cuídate del cielo más acá del aire 

y cuídate del aire más allá del cielo! 

¡Cuídate de los que te aman! 

¡Cuídate de tus héroes! 

¡Cuídate de tus muertos! 

¡Cuídate de la República! 

¡Cuídate del futuro! 

De; España, aparta de mí este cáliz, 1939) – 12 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

El momento más grave de mi vida 

Un hombre dijo: 

-El momento más grave de mi vida estuvo en la batalla del Marne cuando fui herido en el pecho. 

Otro hombre dijo: 

-El momento más grave de mi vida, ocurrió en un maremoto de Yo-kohama, del cual salvé milagrosamente, refugiado bajo el alero de una tienda de lacas. 

Y otro hombre dijo: 

-El momento más grave de mi vida acontece cuando duermo de día. 

Y otro dijo: 

-El momento más grave de mi vida ha estado en mi mayor soledad. 

Y otro dijo: 

-El momento más grave de mi vida fue mi prisión en una cárcel del Perú. 

Y otro dijo: 

-El momento más grave de mi vida es el haber sorprendido de perfil a mi padre. 

Y el último hombre dijo: 

-El momento más grave de mi vida no ha llegado todavía. 

(De: Poemas en prosa, 1923) – 13 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

El pan nuestro 

Para Alejandro Gamboa 

Se bebe el desayuno… Húmeda tierra 

de cementerio huele a sangre amada. 

Ciudad de invierno… La mordaz cruzada 

de una carreta que arrastrar parece 

una emoción de ayuno encadenada! 

Se quisiera tocar todas las puertas, 

y preguntar por no sé quién; y luego 

ver a los pobres, y, llorando quedos, 

dar pedacitos de pan fresco a todos. 

Y saquear a los ricos sus viñedos 

con las dos manos santas 

que a un golpe de luz 

volaron desclavadas de la Cruz! 

Pestaña matinal, no os levantéis! 

¡El pan nuestro de cada día dánoslo, 

Señor…! 

Todos mis huesos son ajenos; 

yo tal vez los robé! 

Yo vine a darme lo que acaso estuvo 

asignado para otro; 

y pienso que, si no hubiera nacido, 

otro pobre tomara este café! 

Yo soy un mal ladrón… A dónde iré! 

Y en esta hora fría, en que la tierra 

trasciende a polvo humano y es tan triste, 

quisiera yo tocar todas las puertas, 

y suplicar a no sé quién, perdón, 

y hacerle pedacitos de pan fresco 

aquí, en el horno de mi corazón…! 

(De Los heraldos negros, 1918) – 14 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

España, aparta de mí este cáliz 

Niños del mundo, 

si cae España —digo, es un decir— 

si cae 

del cielo abajo su antebrazo que asen, 

en cabestro, dos láminas terrestres; 

niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas! 

¡qué temprano en el sol lo que os decía! 

¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano! 

¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno! 

¡Niños del mundo, está 

la madre España con su vientre a cuestas; 

está nuestra madre con sus férulas, 

está madre y maestra, 

cruz y madera, porque os dio la altura, 

vértigo y división y suma, niños; 

está con ella, padres procesales! 

Si cae —digo, es un decir— si cae 

España, de la tierra para abajo, 

niños ¡cómo vais a cesar de crecer! 

¡cómo va a castigar el año al mes! 

¡cómo van a quedarse en diez los dientes, 

en palote el diptongo, la medalla en llanto! 

¡Cómo va el corderillo a continuar 

atado por la pata al gran tintero! 

¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto 

hasta la letra en que nació la pena! 

Niños, 

hijos de los guerreros, entre tanto, 

bajad la voz que España está ahora mismo repartiendo 

la energía entre el reino animal, 

las florecillas, los cometas y los hombres. – 15 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

¡Bajad la voz, que está 

en su rigor, que es grande, sin saber 

qué hacer, y está en su mano 

la calavera, aquella de la trenza; 

la calavera, aquella de la vida! 

¡Bajad la voz, os digo; 

bajad la voz, el canto de las sílabas, el llanto 

de la materia y el rumor menos de las pirámides, y aun 

el de las sienes que andan con dos piedras! 

¡Bajad el aliento, y si 

el antebrazo baja, 

si las férulas suenan, si es la noche, 

si el cielo cabe en dos limbos terrestres, 

si hay ruido en el sonido de las puertas, 

si tardo, 

si no veis a nadie, si os asustan 

los lápices sin punta, si la madre 

España cae —digo, es un decir—, 

salid, niños, del mundo; id a buscarla!… 

De España, aparta de mí este cáliz, 1939) – 16 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Gleba 

Con efecto mundial de vela que se enciende, 

el prepucio directo, hombres a golpes, 

funcionan los labriegos a tiro de neblina, 

con alabadas barbas, 

pie práctico y reginas sinceras de los valles. 

Hablan como les vienen las palabras, 

cambian ideas bebiendo 

orden sacerdotal de una botella; 

cambian también ideas tras de un árbol, parlando 

de escrituras privadas, de la luna menguante 

y de los ríos públicos! (Inmenso! Inmenso! Inmenso!) 

Función de fuerza 

sorda y de zarza ardiendo, 

paso de palo, 

gesto de palo, 

acápitcs de palo, 

la palabra colgando de otro palo. 

De sus hombros arranca, carne a carne, la herramienta 

[florecida, 

de sus rodillas bajan ellos mismos por etapas hasta el cielo, 

y, agitando 

agitando sus faltas en forma de antiguas calaveras, 

levantan sus defectos capitales con cintas, 

su mansedumbre y sus 

vasos sanguíneos, tristes, de jueces colorados. 

Tienen su cabeza, su tronco, sus extremidades, 

tienen su pantalón, sus dedos metacarpos y un palito; 

para comer vistiéronse de altura 

y se lavan la cara acariciándose con sólidas palomas. – 17 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Por cierto, aquestos hombres 

cumplen años en los peligros, 

echan toda la frente en sus salutaciones; 

carecen de reloj, no se jactan jamás de respirar 

y, en fin, suelen decirse: Allá, las putas, Luis Taboada, los 

[ingleses; 

allá ellos, allá ellos, allá ellos! 

(De: Poemas humanos, 1939) – 18 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Himno a los voluntarios de la República 

Voluntario de España, miliciano 

de huesos fidedignos, cuando marcha a morir tu corazón, 

cuando marcha a matar con su agonía 

mundial, no sé verdaderamente 

qué hacer, dónde ponerme; corro, escribo, aplaudo, 

lloro, atisbo, destrozo, apagan, digo 

a mi pecho que acabe, al que bien, que venga, 

y quiero desgraciarme; 

descúbrome la frente impersonal hasta tocar 

el vaso de la sangre, me detengo, 

detienen mi tamaño esas famosas caídas de arquitecto 

con las que se honra el animal que me honra; 

refluyen mis instintos a sus sogas, 

humea ante mi tumba la alegría 

y, otra vez, sin saber qué hacer, sin nada, déjame, 

desde mi piedra en blanco, déjame, 

solo, 

cuadrumano, más acá, mucho más lejos, 

al no caber entre mis manos tu largo rato extático, 

quiebro con tu rapidez de doble filo 

mi pequeñez en traje de grandeza! 

Un día diurno, claro, atento, fértil 

¡oh bienio, el de los lóbregos semestres suplicantes, 

por el que iba la pólvora mordiéndose los codos! 

¡oh dura pena y más duros pedernales! 

!oh frenos los tascados por el pueblo! 

Un día prendió el pueblo su fósforo cautivo, oró de cólera 

y soberanamente pleno, circular, 

cerró su natalicio con manos electivas; 

arrastraban candado ya los déspotas 

y en el candado, sus bacterias muertas… 

¿Batallas? ¡No! Pasiones. Y pasiones precedidas – 19 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

de dolores con rejas de esperanzas, 

de dolores de pueblos con esperanzas de hombres! 

¡Muerte y pasión de paz, las populares! 

¡Muerte y pasión guerreras entre olivos, entendámonos! 

Tal en tu aliento cambian de agujas atmosféricas los vientos 

y de llave las tumbas en tu pecho, 

tu frontal elevándose a primera potencia de martirio. 

El mundo exclama: “¡Cosas de españoles!” Y es verdad. 

Consideremos, 

durante una balanza, a quemarropa, 

a Calderón, dormido sobre la cola de un anfibio muerto 

o a Cervantes, diciendo: “Mi reino es de este mundo, pero 

también del otro”: ¡punta y filo en dos papeles! 

Contemplemos a Goya, de hinojos y rezando ante un espejo, 

a Coll, el paladín en cuyo asalto cartesiano 

tuvo un sudor de nube el paso llano 

o a Quevedo, ese abuelo instantáneo de los dinamiteros 

o a Cajal, devorado por su pequeño infinito, o todavía 

a Teresa, mujer que muere porque no muere 

o a Lina Odena, en pugna en más de un punto con Teresa… 

(Todo acto o voz genial viene del pueblo 

y va hacia él, de frente o transmitidos 

por incesantes briznas, por el humo rosado 

de amargas contraseñas sin fortuna) 

Así tu criatura, miliciano, así tu exangüe criatura, 

agitada por una piedra inmóvil, 

se sacrifica, apártase, 

decae para arriba y por su llama incombustible sube, 

sube hasta los débiles, 

distribuyendo españas a los toros, 

toros a las palomas… 

Proletario que mueres de universo, ¡en qué frenética armonía 

acabará tu grandeza, tu miseria, tu vorágine impelente, 

tu violencia metódica, tu caos teórico y práctico, tu gana – 20 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

dantesca, españolísima, de amar, aunque sea a traición, 

a tu enemigo! 

¡Liberador ceñido de grilletes, 

sin cuyo esfuerzo hasta hoy continuaría sin asas la extensión, 

vagarían acéfalos los clavos, 

antiguo, lento, colorado, el día, 

nuestros amados cascos, insepultos! 

¡Campesino caído con tu verde follaje por el hombre, 

con la inflexión social de tu meñique, 

con tu buey que se queda, con tu física, 

también con tu palabra atada a un palo 

y tu cielo arrendado 

y con la arcilla inserta en tu cansancio 

y la que estaba en tu uña, caminando! 

¡Constructores 

agrícolas, civiles y guerreros, 

de la activa, hormigueante eternidad: estaba escrito 

que vosotros haríais la luz, entornando 

con la muerte vuestros ojos; 

que, a la caída cruel de vuestras bocas, 

vendrá en siete bandejas la abundancia, todo 

en el mundo será de oro súbito 

y el oro, 

fabulosos mendigos de vuestra propia secreción de sangre, 

y el oro mismo será entonces de oro! 

¡Se amarán todos los hombres 

y comerán tomados de las puntas de vuestros pañuelos tristes 

y beberán en nombre 

de vuestras gargantas infaustas! 

Descansarán andando al pie de esta carrera, 

sollozarán pensando en vuestras órbitas, venturosos 

serán y al son 

de vuestro atroz retorno, florecido, innato, 

ajustarán mañana sus quehaceres, sus figuras soñadas 

[y cantadas! – 21 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

¡Unos mismos zapatos irán bien al que asciende 

sin vías a su cuerpo 

y al que baja hasta la forma de su alma! 

¡Entrelazándose hablarán los mudos, los tullidos andarán! 

¡Verán, ya de regreso, los ciegos 

y palpitando escucharán los sordos! 

¡Sabrán los ignorantes, ignorarán los sabios! 

¡Serán dados los besos que no pudisteis dar! 

¡Sólo la muerte morirá! ¡La hormiga 

traerá pedacitos de pan al elefante encadenado 

a su brutal delicadeza; volverán 

los niños abortados a nacer perfectos, espaciales 

y trabajarán todos los hombres, 

engendrarán todos los hombres, 

comprenderán todos los hombres! 

¡Obrero, salvador, redentor nuestro, 

perdónanos, hermano, nuestras deudas! 

Como dice un tambor al redoblar, en sus adagios: 

qué jamás tan efímero, tu espalda! 

qué siempre tan cambiante, tu perfil! 

¡Voluntario italiano, entre cuyos animales de batalla 

un león abisinio va cojeando! 

¡Voluntario soviético, marchando a la cabeza de tu pecho 

[universal! 

¡Voluntarios del sur, del norte, del oriente 

y tú, el occidental, cerrando el canto fúnebre del alba! 

¡Soldado conocido, cuyo nombre 

desfila en el sonido de un abrazo! 

¡Combatiente que la tierra criara, armándote 

de polvo, 

calzándote de imanes positivos, 

vigentes tus creencias personales, 

distinto de carácter, íntima tu férula, 

el cutis inmediato, 

andándote tu idioma por los hombros – 22 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

y el alma coronada de guijarros! 

¡Voluntario fajado de tu zona fría, 

templada o tórrida, 

héroes a la redonda, 

víctima en columna de vencedores: 

en España, en Madrid, están llamando 

a matar, voluntarios de la vida! 

¡Porque en España matan, otros matan 

al niño, a su juguete que se para, 

a la madre Rosenda esplendorosa, 

al viejo Adán que hablaba en alta voz con su caballo 

y al perro que dormía en la escalera. 

Matan al libro, tiran a sus verbos auxiliares, 

a su indefensa página primera! 

Matan el caso exacto de la estatua, 

al sabio, a su bastón, a su colega, 

al barbero de al lado -me cortó posiblemente, 

pero buen hombre y, luego, infortunado; 

al mendigo que ayer cantaba enfrente, 

a la enfermera que hoy pasó llorando, 

al sacerdote a cuestas con la altura tenaz de sus rodillas… 

¡Voluntarios, 

por la vida, por los buenos, matad 

a la muerte, matad a los malos! 

¡Hacedlo por la libertad de todos, 

del explotado, del explotador, 

por la paz indolora -la sospecho 

cuando duermo al pie de mi frente 

y más cuando circulo dando voces- 

y hacedlo, voy diciendo, 

por el analfabeto a quien escribo, 

por el genio descalzo y su cordero, 

por los camaradas caídos, 

sus cenizas abrazadas al cadáver de un camino! – 23 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Para que vosotros, 

voluntarios de España y del mundo, vinierais, 

soñé que era yo bueno, y era para ver 

vuestra sangre, voluntarios… 

De esto hace mucho pecho, muchas ansias, 

muchos camellos en edad de orar. 

Marcha hoy de vuestra parte el bien ardiendo, 

os siguen con cariño los reptiles de pestaña inmanente 

y, a dos pasos, a uno, 

la dirección del agua que corre a ver su límite antes que arda. 

(De: España, aparta de mí este cáliz, 1039) – 24 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Intensidad y altura 

Quiero escribir, pero me sale espuma 

Quiero escribir, pero me sale espuma, 

quiero decir muchísimo y me atollo; 

no hay cifra hablada que no sea suma, 

no hay pirámide escrita, sin cogollo. 

Quiero escribir, pero me siento puma; 

quiero laurearme, pero me encebollo. 

No hay toz hablada, que no llegue a bruma, 

no hay dios ni hijo de dios, sin desarrollo. 

Vámonos, pues, por eso, a comer yerba, 

carne de llanto, fruta de gemido, 

nuestra alma melancólica en conserva. 

Vámonos! Vámonos! Estoy herido; 

Vámonos a beber lo ya bebido, 

vámonos, cuervo, a fecundar tu cuerva. 

(De: Poemas humanos, 1937) – 25 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

La rueda del hambriento 

Por entre mis propios dientes salgo humeando, 

dando voces, pujando, 

bajándome los pantalones… 

Váca mi estómago, váca mi yeyuno, 

la miseria me saca por entre mis propios dientes, 

cogido con un palito por el puño de la camisa. 

Una piedra en que sentarme 

¿no habrá ahora para mí? 

Aún aquella piedra en que tropieza la mujer que ha dado a luz, 

la madre del cordero, la causa, la raíz, 

¿ésa no habrá ahora para mí? 

¡Siquiera aquella otra, 

que ha pasado agachándose por mi alma! 

Siquiera 

la calcárida o la mala (humilde océano) 

o la que ya no sirve ni para ser tirada contra el hombre 

ésa dádmela ahora para mí! 

Siquiera la que hallaren atravesada y sola en un insulto, 

ésa dádmela ahora para mí! 

Siquiera la torcida y coronada, en que resuena 

solamente una vez el andar de las rectas conciencias, 

o, al menos, esa otra, que arrojada en digna curva, 

va a caer por sí misma, 

en profesión de entraña verdadera, 

¡ésa dádmela ahora para mí! 

Un pedazo de pan, tampoco habrá para mí? 

Ya no más he de ser lo que siempre he de ser, 

pero dadme 

una piedra en que sentarme, 

pero dadme, 

por favor, un pedazo de pan en que sentarme, – 26 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

pero dadme 

en español 

algo, en fin, de beber, de comer, de vivir, de reposarse 

y después me iré… 

Halló una extraña forma, está muy rota 

y sucia mi camisa 

y ya no tengo nada, esto es horrendo. 

(De: Poemas humanos, 1939) – 27 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Los heraldos negros 

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé! 

Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, 

la resaca de todo lo sufrido 

se empozara en el alma… ¡Yo no sé! 

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras 

en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. 

Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas; 

o los heraldos negros que nos manda la Muerte. 

Son las caídas hondas de los Cristos del alma 

de alguna fe adorable que el Destino blasfema. 

Esos golpes sangrientos son las crepitaciones 

de algún pan que en la puerta del horno se nos quema. 

Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como 

cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; 

vuelve los ojos locos, y todo lo vivido 

se empoza, como charco de culpa, en la mirada. 

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé! 

De: Los heraldos negros, 1918) – 28 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Masa 

Al fin de la batalla, 

y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre 

y le dijo: «No mueras, te amo tanto!» 

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. 

Se le acercaron dos y repitiéronle: 

«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!» 

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. 

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil, 

clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!» 

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. 

Le rodearon millones de individuos, 

con un ruego común: «¡Quédate hermano!» 

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. 

Entonces, todos los hombres de la tierra 

le rodearon; les vió el cadáver triste, emocionado; 

incorporóse lentamente, 

abrazó al primer hombre; echóse a andar… 

De: España, aparta de mí este cáliz (1939) – 29 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Los mineros salieron de la mina 

Los mineros salieron de la mina 

remontando sus ruinas venideras, 

fajaron su salud con estampidos 

y, elaborando su función mental 

cerraron con sus voces 

el socavón, en forma de síntoma profundo. 

¡Era de ver sus polvos corrosivos! 

¡Era de oír sus óxidos de altura! 

Cuñas de boca, yunques de boca, aparatos de boca 

(¡Es [formidable!) 

El orden de sus túmulos, 

sus inducciones plásticas, sus respuestas corales, 

agolpáronse al pie de ígneos percances 

y airente amarillura conocieron los trístidos y tristes, 

imbuidos 

del metal que se acaba, del metaloide pálido y pequeño. 

Craneados de labor, 

y calzados de cuero de vizcacha, 

calzados de senderos infinitos, 

y los ojos de físico llorar, 

creadores de la profundidad, 

saben, a cielo intermitente de escalera, 

bajar mirando para arriba, 

saben subir mirando para abajo. 

¡Loor al antiguo juego de su naturaleza, 

a sus insomnes órganos, a su saliva rústica! 

¡Temple, filo y punta, a sus pestañas! 

¡Crezcan la yerba, el liquen y la rana en sus adverbios! 

¡Felpa de hierro a sus nupciales sábanas! 

¡Mujeres hasta abajo, sus mujeres! 

¡Mucha felicidad para los suyos! – 30 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

¡Son algo portentoso, los mineros 

remontando sus ruinas venideras, 

elaborando su función mental 

y abriendo con sus voces 

el socavón, en forma de síntoma profundo! 

¡Loor a su naturaleza amarillenta, 

a su linterna mágica, 

a sus cubos y rombos, a sus percances plásticos, 

a sus ojazos de seis nervios ópticos 

y a sus hijos que juegan en la iglesia 

y a sus tácitos padres infantiles! 

¡Salud, oh creadores de la profundidad…! (Es formidable.) 

(De: Poemas humanos, 1939) – 31 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Los nueve monstruos 

Y, desgraciadamente, 

el dolor crece en el mundo a cada rato, 

crece a treinta minutos por segundo, paso a paso, 

y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces 

y la condición del martirio, carnívora, voraz, 

es el dolor dos veces 

y la función de la yerba purísima, el dolor 

dos veces 

y el bien de ser, dolernos doblemente. 

Jamás, hombres humanos, 

hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera, 

en el vaso, en la carnicería, en la aritmética! 

Jamás tanto cariño doloroso, 

jamás tan cerca arremetió lo lejos, 

jamás el fuego nunca 

jugó mejor su rol de frío muerto! 

Jamás, señor ministro de salud, fue la salud 

más mortal 

y la migraña extrajo tanta frente de la frente! 

Y el mueble tuvo en su cajón, dolor, 

el corazón, en su cajón, dolor, 

la lagartija, en su cajón, dolor. 

Crece la desdicha, hermanos hombres, 

más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece 

con la res de Rousseau, con nuestras barbas; 

crece el mal por razones que ignoramos 

y es una inundación con propios líquidos, 

con propio barro y propia nube sólida! 

Invierte el sufrimiento posiciones, da función 

en que el humor acuoso es vertical 

al pavimento, – 32 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

el ojo es visto y esta oreja oída, 

y esta oreja da nueve campanadas a la hora 

del rayo, y nueve carcajadas 

a la hora del trigo, y nueve sones hembras 

a la hora del llanto, y nueve cánticos 

a la hora del hambre y nueve truenos 

y nueve látigos, menos un grito. 

El dolor nos agarra, hermanos hombres, 

por detrás, de perfil, 

y nos aloca en los cinemas, 

nos clava en los gramófonos, 

nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente 

a nuestros boletos, a nuestras cartas; 

y es muy grave sufrir, puede uno orar… 

Pues de resultas 

del dolor, hay algunos 

que nacen, otros crecen, otros mueren, 

y otros que nacen y no mueren, otros 

que sin haber nacido, mueren, y otros 

que no nacen ni mueren (son los más) 

Y también de resultas 

del sufrimiento, estoy triste 

hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo, 

de ver al pan, crucificado, al nabo, 

ensangrentado, 

llorando, a la cebolla, 

al cereal, en general, harina, 

a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo, 

al vino, un ecce-homo, 

tan pálida a la nieve, al sol tan ardio! 

¡Cómo, hermanos humanos, 

no deciros que ya no puedo y 

ya no puedo con tanto cajón, 

tanto minuto, tanta 

lagartija y tanta 

inversión, tánto lejos y tánta sed de sed! – 33 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer? 

¡Ah! desgraciadamente, hombres humanos, 

hay, hermanos, muchísimo que hacer. 

(De: Poemas humanos, 1939) – 34 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Pequeño responso a un héroe de la República 

Un libro quedó al borde de su cintura muerta, 

un libro retoñaba de su cadáver muerto. 

Se llevaron al héroe, 

y corpórea y aciaga entró su boca en nuestro aliento; 

sudamos todos, el ombligo a cuestas; 

caminantes las lunas nos seguían; 

también sudaba de tristeza el muerto. 

Y un libro, en la batalla de Toledo, 

un libro, atrás un libro, arriba un libro, retoñaba del cadáver. 

Poesía del pómulo morado, entre el decirlo 

y el callarlo, 

poesía en la carta moral que acompañara 

a su corazón. 

Quedóse el libro y nada más, que no hay 

insectos en la tumba, 

y quedó al borde de su manga el aire remojándose 

y haciéndose gaseoso, infinito. 

Todos sudamos, el ombligo a cuestas, 

también sudaba de tristeza el muerto 

y un libro, yo lo vi sentidamente, 

un libro, atrás un libro, arriba un libro 

retoñó del cadáver ex abrupto. 

(De: España, aparta de mí ese cáliz, 1939) – 35 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Un hombre pasa con un pan al hombro 

Un hombre pasa con un pan al hombro 

¿Voy a escribir, después, sobre mi doble? 

Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo 

¿Con qué valor hablar del psicoanálisis? 

Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano 

¿Hablar luego de Sócrates al médico? 

Un cojo pasa dando el brazo a un niño 

¿Voy, después, a leer a André Bretón? 

Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre 

¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo? 

Otro busca en el fango huesos, cáscaras 

¿Cómo escribir, después del infinito? 

Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza 

¿Innovar, luego, el tropo, la metáfora? 

Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente 

¿Hablar, después, de cuarta dimensión? 

Un banquero falsea su balance 

¿Con qué cara llorar en el teatro? 

Un paria duerme con el pie a la espalda 

¿Hablar, después, a nadie de Picasso? 

Alguien va en un entierro sollozando 

¿Cómo luego ingresar a la Academia? 

Alguien limpia un fusil en su cocina – 36 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

¿Con qué valor hablar del más allá? 

Alguien pasa contando con sus dedos 

¿Cómo hablar del no-yo sin dar un grito? 

De Poemas humanos, 1939 – 37 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Va corriendo, andando, huyendo 

Va corriendo, andando, huyendo 

Va con dos nubes en su nube, 

sentado apócrifo, en la mano insertos 

sus tristes paras, sus entonces fúnebres. 

Corre de todo, andando 

entre protestas incoloras; huye 

subiendo, huye 

bajando, huye 

a paso de sotana, huye 

alzando al mal en brazos, 

huye 

directamente a sollozar a solas. 

Adonde vaya, 

lejos de sus fragosos, cáusticos talones, 

lejos del aire, lejos de su viaje, 

a fin de huir, huir y huir y huir 

de sus pies -hombre en dos pies, parado 

de tanto huir- habrá sed de correr. 

¡Y ni el árbol, si endosa hierro de oro! 

¡Y ni el hierro, si cubre su hojarasca! 

Nada, sino sus pies, 

nada sino su breve calofrío, 

sus paras vivos, sus entonces vivos… 

(De: Poemas humanos, 1939) – 38 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Y no me digan nada 

Y no me digan nada, 

que uno puede matar perfectamente, 

ya que, sudando tinta, 

uno hace cuanto puede, no me digan.. 

Volveremos, señores, a vernos con manzanas; 

tarde la criatura pasará, 

la expresión de Aristóteles armada 

de grandes corazones de madera, 

la de Heráclito injerta en la de Marx, 

la del suave sonando rudamente… 

Es lo que bien narraba mi garganta: 

uno puede matar perfectamente. 

Señores, 

caballeros, volveremos a vernos sin paquetes; 

hasta entonces exijo, exigiré de mi flaqueza 

el acento del día, que, 

según veo, estuvo ya esperándome en mi lecho. 

Y exijo del sombrero la infausta analogía del recuerdo, 

ya que, a veces, asumo con éxito mi inmensidad llorada, 

ya que, a veces, me ahogo en la voz de mi vecino 

y padezco 

contando en maíces los años, 

cepillando mi ropa al son de un muerto 

o sentado borracho en mi ataúd… 

(De: Poemas humanos, 1939) – 39 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Bibliografía 

En papel: 

Poesía 

Los heraldos negros 

Trilce 

Poemas completos 

Poesía completa (4 vol). 

Obras esenciales 

En Internet: 

Poemas escogidos. Editorial Ayacucho 

César Vallejo: Poemas totales 

d – 40 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Í N D I C E 

3 Reseña biográfica 

5 ¡Ande desnudo, en pelo, el millonario! 

7 Completamente 

8 Confianza en el anteojo, no en el ojo 

9 Considerando en frío, imparcialmente… 

11 ¡Cuídate, España, de tu propia España! 

12 El momento más grave de mi vida 

13 El pan nuestro de cada día 

14 España, aparta de mí este cáliz 

15 Gleba 

18 Himno a los voluntarios de la República 

24 Intensidad y altura 

25 La rueda del hambriento 

27 Los heraldos negros 

28 Masa 

29 Los mineros salieron de la mina 

31 Los nueve monstruos 

34 Pequeño responso a un héroe de la República 

35 Un hombre pasa con un pan al hombro 

37 Va corriendo, andando, huyendo 

38 y no me digan nada 

39 Bibliografía 

d – 41 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Colección de Poesía Social 

“Entre los Poetas míos…” 

1: Ángela Figuera Aymerich 

2: León Felipe 

3: Pablo Neruda 

4: Bertolt Brecht 

5: Gloria Fuertes 

6: Blas de Otero 

7: Mario Benedetti 

8: Erich Fried 

9: Gabriel Celaya 

10: Adrienne Rich 

11: Miguel Hernández 

12: Roque Dalton 

13: Allen Ginsberg 

14: Antonio Orihuela 

15: Isabel Pérez Montalbán 

16: Jorge Riechmann 

17: Ernesto Cardenal 

18: Eduardo Galeano 

19: Marcos Ana 

20: Nazim Hikmet 

21: Rafael Alberti 

22: Nicolás Guillén 

23: Jesús López Pacheco 

24: Hans Magnus Enzensberg 

25: Denise Levertov 

26: Salustiano Martín 

27: César Vallejo 

28: Óscar Alfaro 

29: Abdellatif Laabi 

30: Elena Cabrejas 

31: Enrique Falcón 

32: Raúl González Tuñón 

33: Heberto Padilla 

34: Wole Soyinka 

35: Fadwa Tuqan 

Continuará – 42 – 

Entre los poetas míos… César Vallejo 

Cuaderno 27 de Poesía Social 

“Entre los poetas míos” 

César Vallejo 

Omegalfa 

Junio2013 

Propagando anti españolismo, desde México, hoy en día. Propaganda irracional y Leyenda Negra. ¿Quién es Marcos Roitman?

Acabo de encontrar un artículo publicado en el diario mexicano La Jornada, cuyo autor es un tal Marcos Roitman ( luego veremos quién puede ser este “intelectual”).

Según Marcos Roitmann: España , y Hernán Cortés, todos los gachupines, actuales, pasados y presentes, son la causa de todo mal. Lo mismo decía Lutero cuando achacaba todo Mal a los Católicos. El asunto es sembrar odio, en base a un mito, el mito de una inexistente , pero que logra adeptos fieles: la Leyenda negra anti española. Este personaje siniestro, sospechoso de estar al servicio de la CIA , vive bien con el cuento del indigenismo y el victimismo .

El artículo lleva el llamativo (y amarillista) título: Gachupines, borbones, cortesanos y conquistadores

FUENTE ( de la que tomo el artículo, que no es directamente La Jornada, sino otro sitio de internet) https://radiocoapatv.com/

Pongo a continuación un breve fragmento ( el primer párrafo, de hecho) tomado de dicho artículo (del 15 de abridle 2019):

Los gachupines decepcionan, sean políticos, académicos, cortesanos, gentes del común o miembros de la realeza. Para aclararlo, gachupín es un término acuñado en América Latina y aplicado a los españoles residentes, menos a los exiliados de la segunda República. Su significado hace referencia a las conductas de soberbia, prepotencia, delirios de grandeza y desprecio a los pueblos originarios de América Latina. Di­cha definición incorpora a los españoles que pueblan la península ibérica. Autoproclamados portadores de civilización a seres abyectos, bárbaros, caníbales y homúnculos, construyen su relato mítico. El descubrimiento de América, junto a la expulsión de moros y judíos sella el nacimiento de la España moderna. Hoy este relato subsiste bajo la forma de colonialismo interno compartido por gachupines, criollos y mestizos.”

Según leemos en la presentación de la editorial Siglo XXI, este periodista , nacido en Chile, es actualmente, de ser vigente lo que escribe Ed. S. XXI, profesor de la Universidad Complutense. Veamos:

Marcos Roitman Rosenmann es profesor titular de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid y profesor e investigador invitado en la Universidad Nacional Autónoma de México así como docente en diferentes centros de América Latina. Columnista del periódico La Jornada de México y Clarín digital de Chile, entre sus últimos títulos publicados destacan El pensamiento sistémico. Los orígenes del socialconformismo (2003), Las razones de la democracia en América latina (2005), Pensar América Latina: el desarrollo de la sociología latinoamericana (2008), Democracia sin demócratas y otras invenciones (2008), Indignados: el rescate de la política (Akal, 2011), Tiempos de oscuridad (Akal, 2013) y La criminalización del pensamiento (2017). FUENTE https://www.sigloxxieditores.com/autor/marcos-roitman-rosenmann/

MUY RECOMENDABLE Entrevista a David Harvey. El investigador, experto en Geografía social y económica, plantea una serie de puntos para el análisis de lo que es el neoliberalismo en la actualidad y su curso histórico en los últimos 50 años.

Una idea, más o menos difundida en tiempos de Globalización es precisamente, la aceptación de que vivimos en una etapa de la Historia, en la cual el modelo económico.político dominante es conocido como NEOLIBERALISMO.

En esta entrevista se ha buscado que David Harvey nos aporte las precisiones y definiciones de conceptos (categoriales) e ideas (filosóficas) El escritor de ensayos y libros sobre lo que es el modus operandi del neoliberalismo realmente existente, nos propone una definición dialéctica de lo que es y lo que implica social, económica, políticamente, el llamado NEOLIBERALISMO.

Para ello, en el diálogo con el investigador y periodista mexicano John M Ackerman, Harvey va analizando el curso de los acontecimientos políticos, históricos, de carácter tanto nacional como internacional, desde los años 70 del S XX hasta el momento actual.Para ello hace referencia a las crisis de los años 70, los 80, los 90, y la gran crisis del año 2007-2008.

La cuestión de la irrupción del endeudamiento de un Estado y sus conexiones con la política neoliberal inducida por el FMI, etc.

Se hace mención a la manera en que el neoliberalismo ha ido adaptando sus propias ideologías según las necesidades producidas por cambios o por respuestas no deseadas en diversas sociedades políticas.

Se analiza el importante papel de China en el mundo de la globalización neoliberal.

Y para terminar, Harvey responde a la pregunta del entrevistador, sobre el papel que Marx ha jugado en las investigaciones que sobre la Economía de corte neoliberal que ha venido publicando

David Harvey, análisis sobre el actual modus operandi y razón de ser de la ideología neoliberal. El papel de EEUU, de la UE, China, etc. y el referente de El Capital, para la crítica racional, no ideológica de lo que el neoliberalismo realmente existente es.

A continuación sugerimos el análisis sobre el neoliberalismo en las democracias neoliberales del presente, tal como lo expuso el filósofo Gustavo Bueno. Se trata de tres videos que están relacionados entre sí.

Planteamiento del filósofo español sobre lo que es la Globalización

Análisis de las relaciones entre las ideas de solidaridad y de globalización. Exposición del filósofo español Gustavo Bueno

Terrorismo globalizado y la IV Guerra Mundial

Recomendable, además de la entrevista a Harvey y de los videos de Gustavo Bueno, consideramos el capítulo (ver enlace siguiente, abajo) del libro colectivo titulado Globalización : crítica a un paradigma, del especialista mexicano John Saxe Fernández, investigador de la UNAM ( Universidad Nacional Autónoma de México) . http://www.economia.unam.mx/academia/inae/pdf/inae5/524.pdf

Reseña del libro citado , en la página de internet de John Sale:

Categorías de las Ciencias Políticas, desde el Materialismo Filosófico. Sobre la capa cortical del cuerpo político.

Gustavo Bueno desarrolla una propuesta innovadora, materialista, acerca de lo que se conoce como Ciencias Políticas y sobre la llamada Filosofía Política.

Superando la clásica teoría de los tres poderes y su división o “supuesta independencia”, derivada de John Locke, y su modelo de democracia parlamentaria, y luego de las repúblicas liberales al estilo de la que dio lugar a los actuales Estados Unidos de Norteamérica. Gustavo Bueno plantea una serie de conceptos e ideas que expuso , en una primera obra ( Primer Ensayo sobre las categorías de las Ciencias Políticas ) y en posteriores libros y artículos, además de en varios videos, las táselas, o filmados a partir de conferencias, cursos en la Escuela de Filosofía de Oviedo o Universidad de La Rioja , etc.

Es muy importante tener en cuenta que las tres capas del cuerpo de las sociedades políticas, o Estados, forman parte de una estructura esencial que envuelve al núcleo mismo del cuerpo político: dado éste en el eje circular del Espacio Antropológico. CITA del libro de G Bueno mencionado:

” La capa basal, que en sí es económica, se hace política (económico- política) cuando se representa como objetivo de los planes y pro- gramas de la sociedad política; y no hay sociedad política, por liberal que ella sea, que pueda dejar de incluir una capa basal “

Consulta fundamental para el análisis y la crítica del concepto de CAPA CORTICAL, desde las tesis del Materialismo Filosófico acerca de las categorías de las Ciencias Políticas: Una exposición muy útil la encontramos en el Diccionario Filosófico, de Pelayo García en esta entrada http://www.filosofia.org/filomat/df597.htm RAMAS Y CAPAS DEL PODER POLITICO . MODELO CANÓNICO GENÉRICO DE LA SOCIEDAD POLITICA

¿Verdadera Historia, Historia verdadera; espectáculo seudo histórico, nematologías mediáticas al servicio de ideologías fundamentalistas ?Emisión de la radio SER sobre Hernán Cortés.

http://www.filosofia.org/filomat/df055.htm NEMATOLOGIAS

https://play.cadenaser.com/audio/001RD010000005504149/

Mural de Cortés y la Malinche (1926), obra de José Clemente Orozco, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso en México DF