El problema de la Moral en el pensamiento de Jean-Paul Sartre (tesis de licenciatura, en español)

TESIS DE LICENCIATURA QUE PRESENTO ELISEO RABADAN FERNANDEZ EN LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS D ELA UNAM ( UNIVERSIDAD MNACIONAL AUTONOMA DE MEXICO) EN 1988

http://132.248.9.195/pmig2017/0074262/0074262.pdf

Para entender cómo operan los partidos políticos, algunos sindicatos, etc. Es prácticamente imprescindible estudiar a fondo el modus operandi de las Mafias

Sin Permiso

‘Nos están marginando los cines’. Entrevista a Martin Scorsese

Martin Scorsese

24/11/2019

En esta extensa entrevista, recogida por Luca Celada, periodista de il manifesto radicado en los Ángeles, Martin Scorsese habla de su nueva película, The Irishman, de sus recientes comentarios sobre las películas de superhéroes y su preocupación por el futuro.  

El vigesimoquinto largometraje de Martin Scorsese es, en varios sentidos, su Réquiem. The Irishman está basado en el libro de Charles Brandt, I Heard You Paint Houses acerca de Frank “The Irishman” Sheeran y su papel en el asesinato, todavía por esclarecer, del líder de los camioneros, Jimmy Hoffa. Es una película que trata del crimen y el castigo, la moralidad y la conciencia, la vida e, inevitablemente, su opuesto.

La película es a la vez íntima y algo a mayor escala en lo que toca a esa historia norteamericana (que enlaza los asesinatos de los Kennedy y otros acontecimientos del siglo XX con luchas de clase y raza y el papel central de la Mafia). Se trata de una película directamente del linaje de Scorsese, temáticamente relacionada tanto con Goodfellas como con Silence, llena de pesar y melancolía por vidas vividas y malgastadas y por el mal que hacen los hombres. Trata de la arrogancia del Siglo Norteamericano, así como del final de la vida. Y de la amistad y la inexorable marcha del tiempo que nos convierte a todos en polvo.

Resulta imposible perder de vista que la película reúne a históricos colaboradores de Scorsese, una generación virtual de cineastas que cambiaron la forma tal como la conocíamos y revolucionaron las películas con una serie singular de obras maestras. De manera que se trata de una película, en última instancia, sobre las películas y los colaboradores a los que el director ha dedicado su vida, y que hoy contempla desde la privilegiada perspectiva de la madurez. Y ahí estamos con él, empatizando con su introspección, porque así es la vida, ya sea que “pintes casas” o, simplemente, que ames el cine.  

El director habló recientemente del aura de nostalgia que impregna la película en un encuentro desenvuelto y extenso con la prensa en Los Angeles. [Nota de la redacción: hemos editado la entrevista en beneficio de la extensión y la claridad].

Scorsese: “Nostalgia”, aunque pueda ser acaso demasiado superficial. Algo de eso hay, en cierto modo, creo que mucho de ello tenía que ver conmigo, Bob, Al y Joe, si hubiera nostalgia, se refiere a nosotros. Si la hubiera, se refiere a que nos miramos unos a otros y nos decimos: “Ay, Harvey Keitel, ay…” No tengo ni que decir nada, le miro y es como si me recordara algo que hice hace 45 años. Y así se convierte en una familia — no se olviden, mi madre solía aparecer en estas películas —, así se convierte en algo parecido a la gente que llega al final de su vida, a lo que es estar juntos, en realidad es una bendición poder crear algo así juntos, fue verdaderamente extraordinario que pasara esto.

Este mundo de sus películas resulta muy familiar, pero como si se viera a través de una lente distinta.  

Bueno, creo que la lente distinta es la edad y la acumulación de experiencia, los cambios vitales en uno mismo y en la gente que te rodea, los que han desaparecido. Era una forma de expresar algo de eso. Me di cuenta de que en esta película era una forma de expresar esta contemplación, y dudo si usar la palabra meditación, pero en cierto modo es una reflexión sobre la vida. Si se toma uno su tiempo y ve la película, creo que podría ser enriquecedor para nuestra vida. Y lo que no quería era reproducir, y no tener más que otra versión, sobre todo porque el medio al que nos enfrentamos es el medio de los bajos fondos. Se podría decir que es Casino, que es Goodfellas, y aquí están de nuevo de vuelta, con los mismos actores. De manera que quería tomar, por completo, otro enfoque. La clave era entonces el tiempo y, en última instancia, la mortalidad, que tenía que ir en esa dirección. Quiero decir que tuvimos que hacer malabares con algunas escenas,  pero básicamente sabíamos por dónde entrábamos. No era una historia sobre la corrupción política de los bajos fondos, es la historia de un ser humano.

No hay aquí nada del glamur que hemos visto en sus anteriores películas sobre la mafia.

Porque habiendo pasado por el otro lado, concretamente en Casino, que fue una película espectáculo, no había otro cosa que hacer más que ir al poder de verdad. Y el poder de verdad es sosegado y obscuro, las fuerzas obscuras de la historia. 

Y así, para mí, vayamos al corazón de ello, y el corazón de eso eran dos o tres personas sentadas en un bar, o un restaurante, o un coche, no tienen ni que decir lo que van a hacer. Es una mirada. (No significa esto) que sepamos que a Jimmy Hoffa lo mataran de esta manera, pero yo sé lo que le pasó a  Jimmy Hoffa gracias a las escenas de diálogo, a las discusiones. Fue a dar con la gente equivocada. Y la subestimó. Y cuando alguien se convierte en un obstáculo de ese modo, se lo quitan de encima, se lo quitan de encima, muy sencillamente.

No es solo la mafia, es el empeño humano. Es como el poder y la usurpación del poder, y a veces, cómo lo diría, a veces, como Julio César, que se puso en una situación en la que tuvo que quitarle de en medio Bruto, su hijo adoptivo. ¿Lo hacía Bruto realmente por la República, cuando se estaba deshaciendo la República, o lo hacía en parte por él mismo? César se iba a convertir en dictador, no cabe duda. ¿Era un gran hombre? Sí, pero fue demasiado lejos, se lo quitaron de encima.

No había trabajado usted con De Niro desde Casino en 1995. Esta película se gestó durante casi 20 años. Ha declarado que esto le empujó a rejuvenecer los rostros de los actores para los “flashbacks”, y a trabajar con Netflix, ¿cómo?

Nos preocupaba que en un cierto momento, como en torno a 2011, si rodábamos de cierta forma, tendríamos que hacer que Bob, Joe y Al actuaran pareciendo más jóvenes con maquillaje. Conforme pasaron los años, lo echábamos de menos, ya no había vuelta atrás, no. Y cuando estaba en el plató de Silence y filmando en Taiwán, y vino (el supervisor de efectos especiales) Pablo (Helman) y me dijo que podíamos aplicar el (rejuvenecimiento) digital, yo dije: “Ah, no le puedes poner cascos y pelotas de tenis a Joe Pesci”. La verdad es que no teníamos más opción que hacer una prueba. Y al hacer esa prueba, e hizo falta un par de días, y luego cerca de un mes, dos meses, lo que fuera, vimos los resultados y nos dio la impresión de que era experimental, pero podíamos intentar hacerlo de veras.

Así que, en última instancia, no sé cómo pasó todo. Silence estaba terminada, y me olvido ahora, había otra cosa que continuaba y Netflix tenía interés. Y lo pensé, pensé en un montón de cosas, pensé en Bob y en mí. El personaje es sólido, el guión va a estar perfecto, sé cómo hacer que funcione. Y ya tenemos 75 años. Y nos dice Netflix: “Les daremos apoyo financiero y también total libertad creativa. La compensación es que se emitirá primordialmente en televisión, pero podrá verse en los cines durante algunas semanas”. Con lo que, sabiendo cuál es la compensación, tengo que hacer la película. Fue una situación extraordinaria, la verdad.

Ha acabado usted en el centro del debate acerca de la naturaleza del cine y el papel de los grandes taquillazos espectaculares.

Volvemos al cine. El cine se creó aquí, en este país, y en Francia al mismo tiempo. Pero el arte del cine, el montaje, el arte de cine salió de aquí y creó ua maravillosa y extraordinaria forma de arte. Y ya ha durado más de cien años, el mundo ha cambiado, ha cambiado la comunicación, y la forma del arte está cambiando. Lo que me preocupa era la posibilidad de, debería decir, la oportunidad de mostrar cine, películas, pelis, como quiera que lo llames, y películas comerciales — no es mal término, las comerciales son arte — pero un producto acaso diferente, ya ves. .

Así que, ¿dónde queda ahora espacio en los cines para una película que trate de gente, dónde está ese espacio? Por lo que he ido viendo en estos últimos años, las películas de superhéroes están proliferando y, en cierto sentido, invadiendo la experiencia del cine. Con todo, eso no significa que sean películas malas. Lo que digo, en mi opinión, es que cuando éramos jovencitos, nos encantaba ir a un parque de atracciones, iba la familia y todo eso. Bueno, pues ahora, en el parque de atracciones tendrías una película, y eso es parte de la diversión, es parte de la experiencia. Es una forma nueva, pero no debería dejarnos fuera. Tuvimos Singing in the Rain, y tenemos Moonlight: eso es cine. Si quieres superhéroes, adelante, estupendo, vete a cualquier parque temático. Ahora puedes tener el parque temático ahí mismo porque hay un cine. Y eso se convierte en cierto sentido en montarse en el parque, en montarse en el parque temático. Pero no nos confundamos. Cuando la gente dice: “Oh, esta película de superhéroes ha sido la noche de estreno más grande de la historia, ha hecho historia en el cine”. Pues no, no ha hecho nada de eso, ha hecho historia en la taquilla. 

Así pues, ¿qué pasa con el arte? Hoy cuando preguntas qué pasa con el arte, te dicen “Ah, que es un viejo”. Pero, ¿qué pasa con nuestros niños, veamos, qué le estamos enseñando a los niños? Alguien mencionaba a Hitchcock: las películas de Hitchcock estaban hechas para deleitar a las masas. Cuando iba yo, sobre todo en los 50… incluso vi Psycho la tercera noche, en un pase de medianoche en el cine De Mille en Nueva York, fue una locura. Así que íbamos todos y era una experiencia increíble, casi de parque temático, pero, ¿cuál es la diferencia entre las películas de Hitchcock y las de superhéroes? Con las películas de Hitchcocke diez años después aprendes algo más. Y veinte años más tarde, todavía sientes la conexión. ¿Por qué? Porque tratan de la humanidad, tratan de nuestras rarezas, tratan de nuestros fracasos. Tratan de nuestros conflictos y dilemas morales. No tratan del tipo bueno que llega y le da a una paliza al malo. Ahora, eso se puede hacer bien, ya se entiende. Pero para enriquecer la experiencia humana para nuestra gente joven, tienen que aprender a respetar esa clase de películas, las películas que hemos tratado de hacer a lo largo de los años y que tenemos la esperanza de seguir haciendo. 

Nos están marginando los cines, ya ven. Nos están echando de los cines.

¿Qué necesitan los cineastas jóvenes para empezar?

Bueno, creo que lo que de veras necesitan es que tienen que expresarse creativamente con el cine, el relato narrativo, lo visual, porque no tienen elección, porque se ven impulsados a ello. No pueden dormir, no pueden comer, se les va la vida a menos que puedan bucear en este mundo. Y buceas en él y puede que salgas vacío, pero es lo que hay. Hay multitud de grandes novelistas que han escrito libros, ¿y son grandes todas sus novelas? Pues no. ¿Sabe lo que le digo? Los hay que escriben libros terribles, pero es lo que hacen, no pueden hacer otra cosa. Y pintar es lo mismo, o la música. Y así, una vez que está ahí la chispa, eso es lo que tienes que alimentar. Y eso hay que seguirlo a lo largo de todo el camino, sobre todo si empiezas a tener cierto éxito.

El éxito es una bendición, pero, por otro lado, tienes que aprender a manejarlo, porque puede acabar contigo cuando se trata de tu siguiente película, en términos de lo que tú crees que se espera de ti. Fue Orson Welles el que dijo que por lo que respecta al cine, puedes aprender todo lo que te hace falta sobre la cámara en el estudio en unas cuatro horas. Ahora bien, lo que hagas con eso, ya depende del estudiante, ya depende del cineasta conforme van pasando veinte años en los que tendrás varios éxitos y tres o cuatro películas que no se considerarán éxitos, que años más tarde serán consideradas clásicos. Pero mientras tanto, es una lucha, es un combate, es una lucha y no puedes perder ese entusiasmo.

¿Le preocupa el futuro en general, le preocupan las próximas generaciones?

No soy un político, pero sigo siendo, desde la última vez en que me fijé, un ser humano. Tengo tres hijas y una nieta. Me preocupa lo que les hemos dejado. Me sorprenden las cosas que vi cuando crecía en los años 50 y 60, contra el totalitarismo, por ejemplo, o viendo una película como A Face in the Crowd o Network, en la que una personalidad de la televisión se vuelve tan poderosa. Estas cosas pensaba yo que eran casi como ciencia ficción. Pensaba que todo el mundo estaba ya de acuerdo en todo esto y que íbamos a avanzar, pero las cosas han vuelto atrás.  

Y creo que han vuelto porque mucha gente no se acuerda. Y hay ciertas necesidades, y hay desigualdad, por supuesto, en términos de los que tienen y los que no. Hay una falta de compasión, la verdad, y una falta de dignidad en relación a otras personas, de respeto y dignidad con otras personas y sus culturas. Antes de luchar contra ellos, conócelos un poco y mira a ver de dónde vienen y quiénes son.    En los años 50 y 60 el mundo se me abrió gracias al cine, me abrió a  la India y el Japón, a todas partes, y no sólo me volvió curioso sino que me hizo aceptar mucho más otras culturas y formas de pensar. No estoy diciendo que tengas que ser como ellos. Sólo estoy diciendo que nos demos cuenta de que tienen derecho a existir.Martin Scorsesees uno de los clásicos vivos del cine norteamericano contemporáneo. 

Traducción  

Lucas Antón Temática:  Capitalismo contemporáneoCineHistoriaFuente: il manifesto, 7 de noviembre de 2019 URL de origen (Obtenido en 26/11/2019 – 00:01):http://sinpermiso.info/textos/nos-estan-marginando-los-cines-entrevista-a-martin-scorsese

El forjador del Materialismo Filosófico, Gustavo Bueno, expone el papel de los filósofos en la novela La regenta, de Leopoldo Alas, Clarín.

Estatua de La Regenta, en Oviedo, con la Catedral de “Vetusta”, referente de Oviedo en la novela de Leopoldo Alas, Clarín: La Regenta.

Gustavo Bueno

Los filósofos en La Regenta

En La Regenta aparecen personajes en cuya silueta es decisiva la profesión: médicos, abogados, criados, sacristanes. Podría decirse, en algún sentido, que Clarín usa en La Regenta una “óptica profesional”: ve a sus personajes desde sus profesiones respectivas.

Pero entre los personajes de La Regenta no figuran filósofos profesionales. Tan sólo fugazmente un profesor de filosofía, el Catedrático de “Psicología, Lógica y Ética” del Instituto de Vetusta, interviene para sacar ciertas conclusiones “de sentido común” sobre las costumbres de Don Fermín de Pas. Este profesor, en efecto –de quién ni siquiera se nos da el nombre (lo que importa, sin duda, es su oficio)– aparece en La Regenta informándonos sobre la clase de pescado que compra el Magistral. Es partidario de la Escuela Escocesa y se pasa la vida en el mercado cubierto “como si aquello fuese la Stoa o la Academia”. Y lo que ese filósofo dice es que jamás ha visto a la criada del Provisor comprar salmón, “y besugo sólo cuando está barato, muy barato”. Nos recuerda al profesor de “Psicología, Ética y Rudimentos del Derecho” del Instituto de Bilbao en La Colmena.

Los filósofos aparecen, sin embargo, citados de vez en cuando en La Regenta. A veces de un modo, diríamos, ornamental y emblemático: el retrato de Balmes en el comedor del Palacio de Vegallana; los bustos en escayola de Voltaire y Rousseau en el despacho de Don Pompeyo Guimarán. Se citan los nombres de Hipócrates, confundido con Sócrates, por Ronzal; o de Büchner, de Lucrecio y de San Agustín.

Pero lo más importante es la utilización que hace Clarín de ciertos filósofos clásicos, o del arquetipo del “filósofo mundano”, para trazar el perfil de los personajes centrales de La Regenta o de otros que, sin serlo, desempeñan en la obra maestra una función importante. Por ejemplo, Don Pompeyo Guimarán, que es “el filósofo oficial de Vetusta” y que vive con su mujer y cuatro hijas de las rentas de algunas haciendas provenientes de la desamortización. Don Pompeyo no es un filósofo profesional, porque apenas ha leído más de un libro (en nuestra sociedad es indispensable que los filósofos profesionales lean libros). Pero Don Pompeyo Guimarán, el racionalista y ateo de Vetusta, es hombre de principios, de principios filosóficos, más o menos comtianos. Hombre recto y por ello más escandaloso. Su muerte, abjurando de sus errores, consigue purificar su recuerdo. Figura esquemática, como la de Don Avito Carrascal de Amor y Pedagogía, no por ello menos real si pensamos en que la propia realidad de tipos como Don Pompeyo o Don Avito consiste precisamente en su esquematismo.

La acción dramática de La Regenta tiene lugar dentro del ámbito de lo que Veblen llamaba “la clase ociosa”. Aquí se dibujan, en efecto, los dos triángulos dramáticos en torno a los cuales gira la casi totalidad de la acción: Ana Ozores-Don Fermín de Pas-Don Álvaro Mesía y Ana Ozores-Don Víctor Quintanar-Don Álvaro Mesía. Los problemas más profundos de la novela circulan, sin duda, entre los vértices del primer triángulo. Ana Ozores, Don Fermín y Don Álvaro son los auténticos protagonistas de La Regenta.

Ahora bien, es verdaderamente interesante constatar la importancia principalísima que los filósofos y el arquetipo del filósofo asumen en La Regenta para perfilar la silueta precisamente de cada uno de estos tres personajes centrales.

Ante todo, la de la Regenta. La Regenta es hija de su padre. Y su padre, Don Carlos, es un caballero aristócrata, generoso, libre de prejuicios –hasta el punto de que se atreve a casarse con una modista italiana–, que se retira del Ejército para dedicarse a la filosofía. Vende fincas y casa para comprar libros, y sostener tertulias de librepensadores, que tanta huella dejarán en Anita Ozores. La Regenta es un espíritu eminentemente religioso, cuando trata de ser fiel a su marido; por cierto, un espíritu religioso nutrido por un filósofo, San Agustín, cuyas Confesiones encontró Anita entre los libros de su padre, porque Don Carlos consideraba a San Agustín filósofo a pesar de ser santo. Ana leyó de joven, entre lágrimas, a San Agustín, y lo volvería a leer más tarde cuando su confesor le aconseja que lea obras filosóficas para elevar su alma hacia la virtud. Pero cuando vacila ante su seductor, Anita recuerda a su padre: “Sin que ella los provocase acudían a su memoria recuerdos de la niñez, fragmentos de las conversaciones de su padre, el filósofo, sentencias de escéptico, paradojas de pesimista, que en los tiempos lejanos en que las había oído no tenían sentido claro para ella, mas que ahora le parecían materia digna de atención.”

El Magistral, Don Fermín de Pas, es un eclesiástico y un teólogo. Pero es un teólogo positivista, que cree ante todo, cuando lee el último evangelio, no ya que el Verbo se hizo carne, sino que hay unas letras rojas en un tablero situado encima del altar que dicen: “El Verbum caro factum est.” Y es que propiamente el magistral, más que un teólogo, es un filósofo. Lo dice el mismo Clarín: en su juventud de seminarista sus tristezas eran propiamente “ansiedades de filósofo atado a un teólogo”. Ya Provisor, todas las mañanas acostumbra a estudiar filosofía. Y en sus sermones subraya el aspecto ético, utilitario, pragmático, de la religión. Don Fermín presenta sus consignas no como dogmas en los que hay que creer, sino como doctrinas evidentes que, mecánicamente, matemáticamente, se imponen. No era su afán pintar a los enemigos como criminales, sino como duros de mollera. La vanidad del predicador, comunicada luego a la de sus oyentes, se hacía una sola. Nacía el entusiasmo cordial, magnético, de dos vanidades conformes:

“¡Lástima que tantos y tantos millones de hombres como viven en las tinieblas de la idolatría, de la herejía, &c. no tuviesen el talento natural de los vetustenses apiñados en el crucero de la Catedral, alrededor del púlpito. La salvación del mundo sería un hecho.

El empeño del magistral en el púlpito, en consecuencia, es demostrar filosóficamente la verdad del dogma. “Prescindamos por un momento del auxilio de la fe, ayudémonos sólo de nuestra razón… ella basta para probar…”.

Pero la filosofía de Don Fermín no es una pasión especulativa, como hemos dicho. Es una actitud racionalista y pragmática que lo mantiene apartado de todo tipo de tentación mística o contemplativa. “Una filosofía profesional, especulativa, es una manera de bostezar”, piensa Don Fermín.

Por último, el presidente del Casino, el Don Juan de Vetusta, el seductor, el oportunista y el “cínico”, Don Álvaro Mesía, no es, con todo, un personaje frívolo. La filosofía es precisamente lo que le confiere densidad, lo que eleva su vulgaridad psicológica, lo que dignifica, si cabe decirlo así, ante sus amigos, sus mismos vicios. Es la actitud filosófica de Don Álvaro lo que permite a Clarín presentárnoslo paradójicamente como un hombre de principios –de principios epicúreos. En un momento de celos y rabia, he aquí cual es la íntima exclamación de Don Álvaro: “Nada, nada. Fuerza y materia; no hay más que eso”. Don Álvaro toma su exclamación del título de la obra de Büchner, pero vive una vida epicúrea, que no es precisamente una vida superficial, frívola y aturdida, sino una vida “esférica” que se traza planes a sí misma utilizando categorías abstractas, filosóficas. Es esencial que Don Álvaro haya meditado a Büchner, puesto que es un materialista culto, ilustrado –y es esencial que Don Álvaro haya leído a Lucrecio. A decir verdad, sólo ha leído la mitad del De rerum natura, pero no porque no le interesase la otra mitad, sino porque ya sabía lo que Lucrecio iba a seguirle diciendo. “Ya no veía más que átomos y su buena figura era un feliz conjunto de moléculas en forma de gancho para prender a todas las mujeres bonitas que se le pusieran delante”. ¿Escuchó Don Álvaro Mesía, allá en su juventud, al profesor de Psicología, Lógica y Ética, la filosofía de Lucrecio?

Clarín ha utilizado, pues, ampliamente, en La Regenta a los filósofos como parámetros, si puede hablarse así, para perfilar los personajes centrales de Vetusta. Es ésta una circunstancia que, me parece, debería tenerse muy en cuenta en el análisis de los problemas estilísticos que La Regenta, como obra maestra, planteará siempre a los críticos. Y una circunstancia que debería tenerse muy en cuenta en el análisis de los problemas, ya no estilísticos, de esta nuestra ciudad de Oviedo.

[ Tomado de Gustavo Bueno, Sobre Asturias, Pentalfa, Oviedo 1991, páginas 43-46. ]


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Caso de negligencia médica y cómo se desarrolla , en México. Libro El rostro de la negligencia, escrito por una víctima, la periodista Alicia Herrera Blanno

Alicia después de la negligencia médica
¿Eres tú la siguiente?
Víctima de incompetencia médica: Alicia Herrera exige solución “justa y moral” al IMSS y a la CFELa CNDH emitió recomendación a su favor: ella no había recibido la respuesta

El instituto ofreció 24 mil 46 pesos con 20 centavos de indemnización

Ganó a CFE el litigio en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje

antes de la operación
Después de la operación
AUTORA : Elena Gallegos
FUENTE https://www.jornada.com.mx/1999/11/01/alicia.htm
Alicia Herrera Blanno habita un minúsculo departamento en una Unidad Habitacional del norte de la ciudad. Tiene dos hijos, María Fernanda y René, y durante algún tiempo fue una reportera de éxito. Vivió con intensidad -cuenta ahora- “la fascinante locura de ser mujer y periodista”. Pero la maternidad y los apuros económicos la llevaron a desempeñar su profesión del otro lado de la mesa: el de las oficinas de prensa. 
Y aunque siguió reporteando, primero para confeccionar los boletines informativos de la Cámara de Diputados y más tarde para la Unidad de Comunicación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), no dejó de soñar nunca con el regreso a las largas jornadas de cobertura, a las prisas por entregar “la nota” a tiempo, al desafío de hacer la mejor entrevista a la figura en turno, a la cotidiana pelea por la primicia.
El 19 de septiembre de 1995 todo cambió para ella. De pronto, se convirtió en protagonista de una accidentada historia en la que ya no puede haber “final feliz”. Su caso quedó registrado en un voluminoso expediente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), organismo que dictó a su favor, el pasado mes de julio, la recomendación 47/99 detallada en 87 cuartillas.
Alicia ha pasado los últimos cuatro años entre médicos y abogados. De acuerdo con su estado físico actual, su narración y la reconstrucción hecha por la CNDH, Alicia fue víctima de la impericia de una odontóloga y una farragosa trama de contradicciones en el diagnóstico, omisiones en su historial clínico, olvidos y mentiras, montada por jefes y compañeros de la doctora Yolanda Córdoba Sentíes, quienes “faltos de ética” se preocuparon más por “encubrirla” que por reparar los daños que causó. 
Un dolor de muelas -aparentemente inocuo-marcó el principio. Alicia acudió a la clínica número 24 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). La canalizaron con la doctora Córdoba Sentíes, quien después de observar las radiografías que ella misma mandó tomar, determinó que procedía la extracción del “tercer molar inferior izquierdo”.
Y lo que pudo haber sido una intervención de rutina para alguien diestro, se complicó a tal grado que Alicia no volverá nunca a tener una vida normal. La aplicación de la anestesia -cuatro cartuchos-fue incorrecta. Desesperada al no poder extraer la muela ni mitigar el dolor, la especialista procedió a “romper” la pieza para sacársela “a pedacitos” y en tal maniobra le causó una fractura que afectó el nervio trigémino, con graves consecuencias.
El diagnóstico de los peritos tanto del IMSS como de la CNDH estableció que Alicia sufre: parálisis y deformaciones en la parte izquierda del rostro, contracción muscular, lenguaje limitado y en bajo volumen, dolores intensos, tensión emocional, mareos, discriminación alterada de los sabores de los alimentos. Esto es, las secuelas neurológicas ocasionadas son considerables por lo que su estado de salud se clasificó como “grave”.
Desde septiembre de 95, todo ha sido para ella una pesadilla. Su salud va en detrimento. Para sobrellevarla ha tenido que ingerir antibióticos, analgésicos, antinflamatorios, tranquilizantes, esteroides y fármacos de efectos antineuríticos, anticonvulsionantes y antidepresivos. Nada mitiga las dolencias ni puede incidir en la mejora de sus condiciones físicas. La lesión parece ser irreversible.
A pesar de ello, su caso ha ido de irregularidad en irregularidad hasta sumar tantas que la CNDH determinó que la misma Coordinación General de Atención y Orientación al Derechohabiente del IMSS “no demostró la voluntad necesaria ni la sensibilidad que el asunto” requería para su solución “justa e imparcial” y, por el contrario, “se percibió una actitud de protección hacia los servidores públicos que laboran en el IMSS, cuando su obligación consiste en atender a los derechohabientes”.
Los funcionarios y médicos involucrados -16 en total- infringieron lo estipulado tanto en la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos como en las Normas Técnicas de la Secretaría de Salud, pero lo que es peor aún, se acreditó la violación a los derechos humanos de la paciente, fundamentalmente a su derecho a la salud, según estableció la CNDH.
Cuando todo comenzó, funcionarios y médicos hicieron hasta lo imposible por cerrar su expediente. “Yo preferí no callarme”, dice Alicia y hace un interminable relato de lo que ha padecido, situación que la CNDH investigó durante más de dos años antes de emitir su fallo.
La Comisión se encontró, entre otras muchas anomalías, con doctores que confundieron “la terminología médico-odontológica”; con funcionarios que hicieron malabares para que prescribiera el término que la ley establece para aplicar sanciones y con cirujanos maxilofaciales que se equivocaron rotundamente en los diagnósticos iniciales, ya que al no percatarse que el trigémino había sido afectado, determinaron que las deformaciones y dolores que registraba la paciente eran sólo producto de una inflamación en la encía que tardaría, cuando mucho, seis meses en ceder.
Tan lo creían así -o fingían hacerlo puesto que llegaron a asentar en las hojas clínicas que la paciente registraba síntomas de recuperación, mismos que hasta la fecha, cuatro años después, no se han presentado– que la dieron de alta y la regresaron a trabajar. Pero en la Oficina de Prensa de la CFE se dieron cuenta de inmediato del precario estado de salud de Alicia. Luego los médicos del IMSS tuvieron que recular.
En la angustia, Alicia tocó todas las puertas. Entre ellas, la de la Comisión Nacional de arbitraje médico. El de Alicia, fue uno de los primeros expedientes en su haber. La actuación de ésta -como quedó asentado en la recomendación de la CNDH- se concretó a sentar a las dos partes (paciente y representantes del IMSS).
El Instituto aceptó su responsabilidad y ofreció como indemnización, para dar como “definitivamente concluido” el asunto, la cantidad de 24 mil 46 pesos con 20 centavos lo que, según ellos, le correspondía de acuerdo a la Ley Federal del Trabajo. Sólo eso.
Pero Alicia no aceptó “ni mi rostro, ni mi salud, ni mi estabilidad tienen precio… me dañaron para siempre. No dejé que compraran mi silencio”.
Además, el IMSS le comunicó que había tres tipos de cirugías que a lo mejor le ayudarían. Le aclaró que dos de ellas no podían ser practicadas en sus instalaciones. La opción terapéutica que quedaba (descomprensión vascular del trigémino) no garantizaba ningún resultado y sí, en cambio, ponía en riesgo su vida. Ella no la aceptó. La CNDH por su parte consideró que en todo caso la institución debería hacerse cargo de su tratamiento en otros hospitales, del país o del extranjero.
A la vuelta de tantos años de pelea, de poco le ha valido la recomendación de la CNDH puesto que el IMSS ha reiterado sus ofrecimientos, mismos que ella rechaza puesto que no le resuelven el problema. De poco le sirve también que la Junta Especial número 5 de la Federal de Conciliación y Arbitraje haya dictado sentencia en su favor puesto que ésta sólo contempla que se le proporcione un 60 por ciento del salario que percibía hace cuatro años y que fue reducido a 76 pesos diarios.
Esto es, Alicia quedaría pensionada como secretaria del más bajo nivel en las categorías contractuales de la CFE y no como reportera, labor que desempeñaba. Hasta eso terminó perdiendo.
Su caso pone en evidencia la endeble protección que la estructura legal proporciona a quienes tienen la mala suerte de caer en manos de médicos incapaces, imprudentes y negligentes -de acuerdo con los adjetivos que utilizó la CNDH en su largo escrito–. Y el de ella, es sólo un número más en los gruesos expedientes que sobre esta materia se acumulan.
Alicia sigue en espera de una propuesta “justa y moral” por parte del IMSS y de la CFE. Por lo pronto, también interpuso una demanda civil ante el Juzgado Vigésimo Primero en el Distrito Federal. El problema ha sido encontrar neurólogos reconocidos que acepten hacer el peritaje que pruebe lo sucedido.
“Me he topado con que la mayoría siente temor de entrar en disputas con el Seguro y aquí me tienes todavía con la esperanza de que algo ocurra… pero pienso que ya sólo un milagro… ha pasado tanto tiempo y mírame cada día peor. ¿No soy yo la mejor prueba de lo que hicieron? ¿qué más quieren de mi si ya me lo quitaron todo?”, termina Alicia mientras cierra el folder donde guarda la minuciosa investigación que la CNDH hizo de su caso.
 
Alicia antes de la negligencia médica

NOTA de Introfilosofia:

Si está interesado en conocer más a fondo el caso de esta serie de injusticias e intentos de sustraerse a sus responsabilidades legales y civiles, por parte de los responsables de la negligencia y su intento de no reparar la misma, puede leer este documento de la Comisión Nacional de derechos Humanos de México en pdf pinchando en el enlace siguiente https://www.cndh.org.mx/sites/all/doc/Recomendaciones/1999/Rec_1999_047.pdf


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Alicia Herrera Fundación Hipócrates

Revista Zócalo Creado: 10 Diciembre 2010 Visto: 2898

Ante la solidaria presencia de Elena Poniatowska, resonó nuevamente, en voz de Alicia Herrera Blanno, la exigencia de justicia para decenas de miles de personas que, como ella, han sido víctimas de negligencia médica en todo el país. La impotencia incubada en la injusticia llevó a Herrera Blanno a concebir Fundación Hipócrates, A.C. (FH), organización no gubernamental que abandera desde el 4 de noviembre pasado, porque la vida humana no tiene precio. Es la causa de cerca de 500 mil personas que cada año sufren daños por negligencia médica y que, en el peor de los casos, mueren víctimas de tales atropellos sin que autoridad alguna lo prevenga. No estamos dispuestos a continuar por el camino del ocultamiento, la corrupción y la injusticia que ocurren alrededor de esa negligencia. Ante el silencio de las autoridades, daremos a las víctimas ayuda legal, médica y psicológica gratuita, anunció Alicia, presidenta y fundadora de FH, y a quien hace 15 años una sola consulta con la odontóloga Yolanda Sentes Córdoba, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), le dejó daño neurológico, parálisis facial, insensibilidad en el rostro y numerosas secuelas en el cuerpo.

De ese dolor nació el gran reto de proporcionar ayuda a quienes les han sido violados sus derechos a la salud. Conocida por la opinión pública como La Señora de la Muela, Alicia Herrera, periodista de profesión, tituló su libro El rostro de la negligencia, prohibido para las autoridades mexicanas por ser el primero que pone nombre y cara a las irregularidades del sistema político mexicano, dijo Poniatowska durante la presentación de la novel agrupación. Fundación Hipócrates aclara que no está en contra de quienes ejercen y dignifican la profesión médica con ética, conocimiento y respeto al paciente, pero establece la diferencia entre éstos y los médicos incompetentes que constituyen un tumor maligno que se multiplica minuto a minuto sin que se le prevenga o se le de tratamiento. Estudios de diversas instituciones educativas advierten que hay más muertes por negligencia médica que por cáncer de mama, accidentes automovilísticos o Sida juntos, advierte Herrera, y pone en relieve que, desafortunadamente, un número incalculable de pusimos médicos se cubren entre si­, mientras llevan al paciente al verdadero infierno por un diagnóstico equivocado, el olvido de material quirúrgico dentro del cuerpo, cirugías mal practicadas, lesiones innecesarias e incluso la muerte.

A esto se agrega el proteccionismo gubernamental que nunca reconoce sus errores y prefiere pagar sumas millonarias a las víctimas que se atreven a reclamar sus derechos, en vez de invertir en capacitación del personal médico y proveer a los ciudadanos de medicamentos y estudios oportunos que permitan evitar la negligencia médica, añadió la periodista. Nuestro plan de trabajo, adelantó, incluye la defensa del paciente, pero también combatir los abusos contra los médicos de las instituciones de salud; pugnar para que las enfermeras tengan los insumos necesarios que permitan ejercer con dignidad su profesión así­ como promover la modificación de los planes de estudio de las universidades para fortalecer la ética profesional y el sentido humanitario. En su oportunidad, Poniatowska comentó: Con su tenacidad, Alicia, demuestra el lado humano del grupo que participa en la fundación, el cual lograr salir airoso en sus metas. Deseó que la organización constituya un parteaguas que corrija y prevenga la nefasta negligencia médica. Carlos Monsiváis también acompañó esta iniciativa y envió un texto a la presentación de FH: La multiplicación de los casos de negligencia médica y de maltrato a los pacientes obliga a una respuesta social que quebrante la impunidad y el cinismo institucionales ante casos probados de ineptitud criminal o de errores costosísimos.

Cultura de la denuncia

La presidenta de la fundación agregará: No son inusitadas las muertes por error; lo inhumano es la manera en que se cubre el error y, como es costumbre, se culpabiliza a la víctima. Por la cultura de la denuncia y el respeto a los derechos humanos, es el lema de FH. Elena, Monsi y Alicia se declararon a favor de promover y reforzar esa cultura. Denunciar es una obligación cívica porque los actos con repercusiones graves o mortales no admiten encubrimiento, sostuvo en su escrito Monsiváis. Alicia exhortó a la ciudadanía a denunciar las corruptelas que afecten la salud en cualquier ámbito de la vida. Es necesario dejar la apatía o abandonarse al ya para que si la denuncia no me devolver a mi ser querido.

Esa actitud nos ha llevado a extremos inaceptables ante manos incapaces, falta de sensibilidad y apatía. Toda persona merece ser tratada con dignidad y respeto, porque no somos un número ni un expediente, somos seres humanos y merecemos trato digno. En la mala práctica médica son violados no sólo los derechos humanos de los pacientes, sino también los de sus familiares. Así­ lo estableció la recomendación que hizo entonces en mi caso la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Además, la Comisión Nacional de Arbitraje Médico se inspiró en mi tragedia para elaborar la Carta de los derechos de los pacientes, refirió Herrera Blanno. Alicia Herrera reitera su insistente llamado a Felipe Calderón para que la reciba y le exponga los reclamos de las víctimas que representa.

Y también para proponerle la desaparición de la Cenadme, que desde su fundación en 1996, asegura, ha fracasado rotundamente en su razón de ser, de arbitrar entre víctima y victimario y es una tapadera de los médicos irresponsables. Fui el caso número uno de esa institución, recuerda. Fue tal la incompetencia de la Cenadme que aceptó la ausencia de los representantes del IMSS cuando me ofrecieron 22 mil pesos por el daño permanente que me provocaron. Fundación Hipócrates, A.C. trabaja sin fondos públicos, y opera con donaciones y trabajo altruista de médicos, abogados y psicólogos. Luego de leer el libro de Herrera, la empresaria Rosa Pérez se solidarizó con esa causa. Norma Sotomayor, quien por negligencia médica perdió a su hijo Cuauhtémoc, cedió un local a la fundación para que ahí­ opere, en calzada de Tlalpan 1807. Teléfonos: 56-89-28-66 y 53-36-16-37. Donaciones: 371-7937898 de Banamex, a nombre de Fundación Hipócrates, A.C. Powered By T3 Framework

Crítica de la RazónLiteraria. Exposición sobre la Libertad humana y la prostitución en la obra La Celestina.Curso de Verano de la Universidad de Lérida,España. Verano de 2019

Curso de Verano , 2019, Universidad de Lérida, España.

Exposición sobre el asunto mencionado, por parte del profesor de la Universidad de Vigo , España, Jesús González Maestro, desde las coordenadas de la obra Crítica de la Razón Literaria, de la cual es autor el profesor Maestro. En este sentido, el papel del profesor y crítico, es el de traductor o intérprete de la obra de Rojas.

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Origen: El peso de la ética en la política

Gustavo Bueno y David Alvargonzález
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