Cuando fallan y traicionan las élites, el Estado queda en manos del pueblo llano, si es que se debe guerrear con valor para sobrevivir.A pesar de sus nefastas élites, esto ha sido históricamente así, y lo sigue siendo en el momento del presente con el virus corona atacando sin tregua ni cuartel.

El profesor de la Universidad de Vigo, España, Jesús González Maestro, nos aporta en este video, su análisis, breve, conciso y muy sustancial, sobre el problema, gavísimo de la pandemia del coronavirus que está asolando España, Italia, etc.

¿Quién fue el Maharal de Praga? Citado por el en sus tiempos(años 60-70 S XX) Henri -Levi, uno de los nouveaux philosophes. En su libro L´Émpire et les cine rois. Muy interesante para tratar de entender la actual situación tras la caída de la ex URSS y el retroceso de EEUU y auge de China, y otros reinos aspirantes a liberarse o aliarse con uno u otro Imperio resultante.

La figura del Golem, es un humano pero que no era exactamente humano.

Para la Historia del pueblo hebreo , la esclavitud, etc. Las guerras, etc. Es importante ese concepto o personaje Golem. Bernard Henri Levi, no es un rabino, sino un filósofo, pero los rabinos son realmente cierta especie de filósofos “teólogos”. Y para analizar el proceso actual de retraimiento del Imperio de los EEUU, recurre a la Torah y en concreto los escritos de Dante ( De Republica) y de Maharal de Praga, para tratar de analizar la situación dada en el llamado Nuevo Orden Mundial, surgido tras la caída de uno de los dos Imperios hegemónicos del S XX, la ex URSS. Ahora hay varios reinos y un Imperio, alguno o varios reinos tratan de tomar el lugar del ex Imperio soviético. De este tema trata el libro de este ya no tan nuevo filósofo, Henri Levi

Conferencia de Ignacio Ramonet( quien fue director de Le Monde Diplomatique) sobre el asunto de las llamadas fake news o falsas noticias

Narco: entre Cártel de Sinaloa y el de Jalisco (México), según agente de la DEA (EEUU, en Arizona)

Escuela de Filosofía de Oviedo, Lección de Carlos Madrid casado en la sede de la Fundación Gustavo Bueno sobre la Teoría del Cierre Categorial aplicada a las diversas “Filosofías de la Física”. Un desarrollo para el análisis y la crítica propuesto desde el sistema forjado por Gustavo Bueno(2024-2016), se trata del Materialismo Filosófico

http://fgbueno.es/act/efo214.htm

ACERCA DE LAS IMPLANTACIONES POLITICAS Y ECONOMICAS, SOCIALES, DE LA LLAMADA ERA DE LA POST-VERDAD. Reseña bastante bien elaborada, del libro del ex ministro de Economía griego Yanis Varoufakis, Comportarse como adultos. Mi batalla contra el establishment europeo

 Ciclos, Año29, Nro. 50, enero-junio 2018 ISSN 1851-3735, pp. 133-139 

 Reseñas bibliográficas ATUORA : NOEMÍ BRENTA

Yanis Varoufakis

Yanis Varoufakis, Comportarse como adultos. Mi batalla contra el establishment europeo. Barcelona, Deusto, 2017, 718 páginas. 

El autor de este libro es profesor de teoría económica y econometría. Doctorado en Essex, investigó y enseñó en Cambridge, la Universidad de Texas en Austin, la Universidad de Atenas, Glasgow, Sidney y otras. Es indiscutible que este experto griego conoce en profundidad las teorías, modelos y herramientas de la disciplina. También goza de una gran red de contactos globales construida a lo largo de su vida académica y profesional, y se maneja fluidamente en inglés. Un candidato ideal a funcionario económico de un gobierno endeudado con el extranjero. Pero no es así. Alejado de la ortodoxia, critica los efectos devastadores de las finanzas desreguladas, y llama con urgencia recuperar la democracia desplazada por ese minotauro global, título de un libro anterior de este autor. 

Varoufakis saltó a la fama cuando se hizo cargo del ministerio de finanzas de Grecia en 2015, en el gobierno de Syriza. Este partido de izquierda ganó las elecciones a los socialdemócratas y conservadores. El país estaba en ruinas por la depresión económica causada por el ajuste brutal, instaurado como fruto de las negociaciones por la enorme deuda externa del estado griego, que nadie quiso ver mientras crecía, y que al estallar la crisis, se extendió como un tsunami arrasando soberanía, vidas y bienes. En seis años el PIB griego cayó 28%, el desempleo pasó del 7% al 27%, y 65% en los jóvenes. El nuevo gobierno se comprometió a negociar la deuda preservando la dignidad del pueblo griego. Llamó a un referendum para someter al escrutinio popular la aprobación del programa de la troika formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI, que implicaba sostener la austeridad, pero a pesar de que los griegos votaron por rechazar el programa ortodoxo y asumir los riesgos de tomar otro un camino, el gobierno ignoró estos resultados y volvió a firmar un acuerdo desfavorable para los intereses del país y de la mayoría de sus habitantes. 

Comportarse como adultos es la memoria de los seis meses que Varoufakis duró en su cargo de ministro de finanzas, y tiene un valor enorme, 134 Reseñas bibliográficas 

por varias razones. Una, como crónica de primera mano de las negociaciones de la deuda griega con la troika, de las distintas estrategias que el gobierno y los demás actores fueron ensayando, hasta derivar en el arrinconamiento de Grecia y la salida del ministro. Otra, por las ideas novedosas sobre alternativas para que la economía siguiera funcionando si la troika bajaba el pulgar o si el gobierno griego decidía suspender las negociaciones, por ejemplo, cómo mantener el sistema de pagos, cómo evitar las ejecuciones de pymes y los desalojos, cómo afrontar la crisis humanitaria. Y también por la creatividad de las opciones elaboradas durante las negociaciones, con el asesoramiento de expertos internacionales, en busca de una estrategia que permitiera resolver la deuda de manera ligada al crecimiento del deudor, o que al menos no profundizara su miseria. 

El libro también revela el mundillo lábil de componendas, alianzas y traiciones dentro del propio gobierno, los compromisos y vacilaciones de los líderes, los funcionarios quintacolumnistas que en realidad trabajaban para los acreedores y/o para la oposición, y saboteaban las estrategias oficiales. Aparecen también los dobleces del más alto poder mundial que, con sonrisas, amenazas o indiferencia accionaron para cumplir su objetivo de mantener viva una deuda impagable y de salvaguardar su autoridad. 

Todos sabían que la austeridad no funcionaba. Pero la cuestión de fondo era armar grandes operaciones internacionales de rescate a Grecia para que, a su vez, pagara a los bancos alemanes y franceses, y así evitar la bancarrota por sus préstamos irresponsables, como ocurrió con la deuda latinoamericana. Con ingenierías bizantinas para sortear las prohibiciones de aplicación de fondos del FMI y del BCE para financiar salida de capitales. 

La troika ya había asumido el control de recursos clave de Grecia, como el fondo de privatizaciones y el que contenía la mayoría de las acciones de los bancos; y también, revela Varoufakis, funcionarios de las instituciones presionaban para obtener beneficios para las compañías transnacionales, y desplazar a las empresas locales. Por ejemplo, el autor menciona que el FMI exigió que Grecia termine las restricciones para que los supermercados vendan remedios farmacéuticos. A su vez, el organismo recibió presiones para no publicar su análisis de sostenibilidad de la deuda griega. 

El libro también muestra las técnicas de manipulación y dominación ejercidas a través de las instituciones internacionales, banqueros, medios de comunicación, partidos políticos. Humillaciones, incertidumbre sostenida, roles confusos, no saber con quién hablar, arbitrariedad en la aplicación de las normas. La continua descalificación a través de los medios, la negación de la existencia de estrategias alternativas para negociar la deuda; las amenazas a la familia del ministro, que determinaron su salida del país, nada Ciclos, Año29, Nro. 50, enero-junio 2018, pp. 133-139 135 

se ahorró para torcer la voluntad inicial del gobierno de Syriza, de rescatar a Grecia de su ruina. 

Una noche lluviosa Lawrence Summers, poderoso miembro del establishment estadounidense y ex secretario del tesoro, reveló a Varoufakis la línea divisoria entre los políticos de adentro y de afuera. Los de adentro no escuchan a los de afuera ni les revelan nada de lo que pasa o se dice adentro. Tienen privilegios y poder, a condición de jamás oponerse ni criticar a los de adentro. Los que firman la entrega de sus países entran al selecto grupo. Varoufakis no firmó, y quedó afuera. 

Noemí Brenta 

David Alvargonzález, Biólogo y filósofo, profesor de la Universidad de Oviedo y autor de varios libros y artículos, nos ofrece este riquísimo artículo sobre un tema CLAVE del sistema del Materialismo Filosófico, aunque agrega algunas cuestiones , con el fin de delimitar con mayor precisión cualquier posible resquicio que algunos estudiosos del Materialismo Filosófico, o público interesado en la Teoría de la Ciencia(Teoría del Cierre Categoral) pudieran considerar de su interés y del interesara los estudios de las Ciencias y de la Filosofía Materialista


La idea de cierre categorial. Intervención en Santo Domingo de la Calzada el día 15 de marzo de 2019 con motivo de la presentación del número 175 de la revista 
Berceo dedicada a Gustavo Bueno

AUTOR: David Alvargonzález

Introducción

En esta exposición voy a intentar presentar la idea de cierre categorial del filósofo Gustavo Bueno (1924.2016). Para ello voy a explicar brevemente cuáles son los contenidos centrales de esa teoría y, a continuación, reivindicaré la importancia que puede tener para cualquier filosofía del presente. Gustavo Bueno es un filósofo español que tiene decenas de miles de seguidores en Internet y que, en Google Académico, tiene un valor treinta para el índice h. La teoría del cierre categorial es una de las partes más originales y nucleares de la filosofía de Bueno, y es de esperar que la importancia de esta teoría vaya en aumento, aunque solo sea a efectos polémicos, porque la idea de ciencia es relevante para cualquier sistema filosófico del presente y del futuro, como voy a tratar de mostrar. La teoría del cierre categorial es una rectificación de la teoría de las categorías de Aristóteles y supone establecer una conexión interna entre la ontología y la filosofía de la ciencia, entre las categorías ontológicas y los campos de las ciencias.

Es una idea temprana y nuclear de la filosofía de Bueno, pero también de cualquier filosofía del presente que se precie ya que es una idea que tiene que ver con la verdad científica: es un intento de determinar qué es la verdad científica, en qué se diferencia la verdad científica de las verdades del sentido común, y qué es una ciencia. Este es un asunto central desde el origen de la filosofía, pues ya Platón y Aristóteles estaban discutiendo, precisamente, qué era la geometría. En la época moderna también se discutió profusamente acerca de lo que es una ciencia, y se sigue discutiendo en la actualidad. Las verdades científicas son el tipo de verdades más sólidas que tenemos, y sobre las que hay que construir cualquier sistema filosófico del presente y del futuro, ya que es imposible hacer un sistema filosófico de espaldas a las verdades científicas. Por eso, hace falta tener un criterio muy sólido y muy discriminativo para saber qué son las verdades científicas porque los científicos, cuando hablan y escriben, lo hacen muchas veces en calidad de ciudadanos y es relevante poder distinguir cuándo están hablando como ciudadanos, o como literatos, o como filósofos espontáneos, y cuándo están hablando como científicos de cosas que son auténticas verdades científicas. La teoría del cierre categorial es la filosofía de la ciencia asociada a una ontología hiperrealista, materialista. Esto es una novedad dado que los filósofos materialistas del siglo XIX y XX no llegaron a desarrollar una filosofía de la ciencia específica, sino que se contentaron con seguir a grandes rasgos la filosofía de la ciencia del positivismo.

Gustavo Bueno expuso su teoría en un tratado en cinco volúmenes con más de mil cuatrocientas páginas, y siguiendo la teoría del cierre categorial se han realizado más de una docena de tesis doctorales monográficas (Lafuente 1973, Fernández, T.R. 1980, López 1983, Fuentes 1985, Alvargonzález 1989a, Hidalgo, 1990, Iglesias 1992, Fernández Treseguerres1993, Baños 1993, Fernández, S. 1995, Huerga 1997, Álvarez 2002, Madrid 2009, Barbado 2015).

La idea de cierre operatorio

La idea de cierre categorial tiene dos partes, la idea de cierre operatorio y la idea de categoría. Por lo que hace a la idea de cierre, todo el mundo tiene un conocimiento práctico de lo que es cerrar una puerta, todo el mundo conoce el concepto técnico de cerrar algo. Un concepto más específico es el concepto algebraico de cierre operatorio: en álgebra, una operación es cerrada cuando, dados dos términos de un conjunto, los operamos, y el término resultante pertenece al mismo conjunto. Por ejemplo, si tomamos los números naturales y aplicamos la suma, los resultados son siempre otros números naturales: esa es una operación cerrada. La operación no cerrada es cuando, dados dos números naturales, por ejemplo, el uno y el tres, los dividimos y obtenemos un tercio que ya no es un número natural. Esta es la idea de cierre operatorio, es decir, dos términos de un conjunto que operados dan elementos del mismo conjunto. Gustavo Bueno tomó está idea y la amplió, aplicándola no solamente a las ciencias formales, a las matemáticas, o al álgebra, sino a todas las ciencias. Si cogemos dos compuestos químicos y los operamos, nos resulta otro compuesto químico, no resulta una célula o un elefante, ya que esos son términos del campo de la biología. Si operamos con términos del campo de la química obtenemos términos del campo de la química y, sin embargo, si cogemos dos organismos biológicos y los cruzamos pues aparece otro organismo biológico, no nos da como resultado, digamos, ácido sulfúrico. Esa es la idea de cierre operatorio: cuando estamos en un campo y operamos dentro de ese campo, obtenemos nuevos términos de ese mismo campo. De este modo, a través del propio proceso de las operaciones, el campo se va ordenando y se va cerrando espontáneamente (cuando esto ocurre). 

Las categorías de Aristóteles

El adjetivo “categorial” viene del nombre “categoría”. “Categorial” es lo que tiene que ver con las categorías. Con antecedentes en Platón y Parménides, la idea de categoría es un invento de Aristóteles quien propuso una tabla famosa de categorías. “Categorein”, en griego, significa “predicar”, y las categorías son las cosas que se pueden decir del sujeto. Aristóteles supuso que de un sujeto se pueden predicar cosas acerca de su sustancia, de su cantidad, de su cualidad, de su relación, del lugar en donde está, del tiempo en el que está, de la posición, etcétera. Aristóteles hizo una lista y a esas cosas que se predican del sujeto las llamó categorías. Las categorías desde entonces, por la propia concepción de la filosofía aristotélica, se entendieron como una especie de géneros ontológicos máximos. Es un poco parecido, por poner un ejemplo proporcionado, a lo que ocurre en biología cuando se habla de los géneros máximos de los organismos biológicos. En ese caso, los géneros máximos son los reinos: vegetal, animal, los hongos, las moneras, las protoctistas (si nos referimos a la célebre clasificación, hoy ya superada, de Whitacker). Pues bien, si nos preguntamos ahora por los géneros máximos, no sólo de la biología, sino de todo lo existente, de toda la realidad, esos géneros máximos serían las categorías, y su determinación tiene mucha importancia porque se supone que esas categorías nos informan acerca de la manera cómo la realidad está estructurada. Decía Platón que el buen carnicero es el que corta al animal por las junturas naturales frente al mal carnicero que lo corta de cualquier manera (Fedro 265a-266c). Pues bien, lo que Aristóteles se estaba preguntando es cuáles son las junturas naturales, los géneros máximos, para dividir todo lo real, y esos géneros máximos son las categorías. El asunto de saber cuáles son las categorías, es decir, los círculos máximos, los géneros máximos de la realidad, es un asunto central de todo sistema filosófico: toda filosofía que aspire a cierta sistematicidad tiene que comprometerse con esta tarea pues necesita tener cierto mapa que establezca por dónde están las junturas naturales de la realidad.

¿Por qué Bueno interpreta el cierre operatorio de las ciencias como un cierre “categorial”?

La teoría del cierre categorial de Gustavo Bueno supone una “vuelta del revés” de la teoría de Aristóteles, en especial de la interpretación que la filosofía escolástica cristiana hizo de esa teoría aristotélica. Un fraile dominico, Nicolás Bonetti, sostuvo que, si las categorías eran géneros máximos, cada uno de esos géneros tendría que ser estudiado por una ciencia diferente: habría una ciencia de la cantidad, otra de la cualidad, otra del tiempo, del lugar, etcétera. Es decir, propuso la idea de que habría tantas ciencias como categorías. Gustavo Bueno dio la vuelta del revés a este planteamiento: no es que cada ciencia estudie una categoría determinada previamente por no se sabe qué procedimiento, sino que lo que ocurre es que cada ciencia realmente existente puede interpretarse como una categoría ontológica. Existe, pues, una categoría física, una categoría química, una categoría biológica, una categoría psicológica, histórica, lingüística, etcétera, y esas son las junturas naturales que dividen la realidad en partes. Ahora bien, la cuestión es justificar por qué se puede dar este paso. Para explicarlo voy a poner una analogía meteorológica que, manejada con el debido cuidado, puede resultar de utilidad. Imaginemos un ambiente atmosférico que está cargado de humedad y supongamos que, en un momento dado, baja la temperatura, se atraviesa el punto de rocío, y entonces la humedad se condensa y da lugar a una nube. Si no hay viento y está el ambiente en calma, la nube que se forma es un estrato, es una nube homogénea de estructura horizontal, pero, si hay movimientos de aire ascendentes y descendentes, por ejemplo, porque hay un calentamiento diferencial del suelo y una parte de ese suelo tiene un albedo más alto o más bajo que otra, ese calentamiento diferencial hace que se formen, por ejemplo, cumulus humilis, los llamados cúmulos de buen tiempo, que son la típica nube blanca de base plana y parte superior redondeada. Pues bien, nuestra especie lleva operando con las cosas del mundo más o menos desde el paleolítico medio, y lleva haciendo cosas, y transformando cosas, y mezclando, y separando, calentando, destilando, componiendo, descomponiendo, rompiendo y volviendo a unir, y cuando nosotros operamos con las cosas del mundo, lo que ocurre es que se forman “nubes” operatorias, que son los cierres operatorios. No se forma una estructura homogénea como la del estrato, o una estructura regular, como podría ser un diamante de carbono que tuviera todos sus átomos perfectamente alineados y a la misma distancia, con la misma disposición geométrica. Lo que se forman son torbellinos operatorios, y torbellinos que empiezan a tener una independencia unos de otros: el torbellino de la biología frente al de la física, o frente al de la química. En el ejemplo meteorológico, el sol tiene que estar calentando, pero no es el único responsable de que se formen las nubes porque éstas se forman por el calentamiento diferencial del suelo y por las diferencias de humedad y de energía cinética. En el caso de las ciencias, nosotros tenemos que estar operando, pero no tenemos control sobre los resultados de los torbellinos operatorios, sobre las ciencias que se forman, no sabemos por qué se forman esos y no otros. Esto es así porque nosotros no podemos estipular los resultados de las operaciones y esos resultados de esos torbellinos operatorios dan lugar a estructuras que no dependen de nosotros. Cuando nosotros mezclamos ácido sulfúrico con hidróxido de sodio para obtener el sulfato de sodio, el resultado no depende nosotros, ya que ese resultado depende de la estructura de la materia, de la estructura de la realidad. Cuando nosotros operamos, los resultados de las operaciones y el modo cómo se organizan los “cúmulos operatorios”, depende de la estructura de la realidad, es un resultado “anantrópico”. Nosotros no podemos decir “vamos a hacer una ciencia aquí” pues no podemos tener la seguridad de que vaya a resultar así. Tampoco podemos proponernos juntar dos ciencias existentes. Los físicos llevan dos siglos intentando unificar la física de partículas con la física de Einstein y muchos dudan incluso de que ello sea posible. Muchísimo menos podemos unificar la física con la biología, es decir, explicar todos los procesos biológicos desde los principios de la física. La realidad no funciona así: las leyes de la biología son otras, hay otros principios diferentes de los de la física, porque la biología es otra categoría, es otra región de la realidad distinta. Nosotros no podemos dictar la estructura de la realidad; nosotros operamos, vamos transformando cosas; en el propio proceso de las transformaciones se van organizando esos cúmulos operatorios; y esos cúmulos operatorios pueden ser interpretados como categorías ontológicas porque nos proporcionan las junturas naturales por las que se divide la realidad cuando se transforma. Este es el interés de la teoría del cierre categorial de Gustavo Bueno: las ciencias, esos cúmulos operatorios, son el único criterio para conocer las junturas naturales por donde se rompe la realidad al codeterminarse sus partes, ya que nosotros no controlamos los cierres de las ciencias puesto que esos cierres son resultados anantrópicos. Las ciencias cierran de acuerdo con la estructura operatoria y con la estructura de los resultados de lo que se está operando: por eso el cierre operatorio puede interpretarse como un cierre categorial, es decir, el cierre de las ciencias nos da la pista de cómo está estructurado el mundo en categorías. Esto que parece tan sencillo, supone la vuelta del revés de la teoría de Nicolás Bonetti y de Aristóteles, y tiene muchísima importancia porque las categorías son algo así como el “mapa” de la estructura del mundo: las relaciones entre las ciencias, entre sus fronteras y entre sus cierres operatorios son las que nos informan que la legalidad biológica es distinta de la legalidad física, de la química, de la histórica, de la psicológica, de modo que esas categorías no se reducen unas a otras. Por mucho que los físicos pretendan hacer teorías del todo y reducirlo todo a física, la terca realidad es que el mundo no tiene esa estructura unificada. Es necesario reconocer un pluralismo gnoseológico y ontológico lo que significa reconocer que unas áreas de la realidad son irreductibles a otras. Ahora bien, podríamos preguntarnos: ¿por qué la estructura de la realidad es así? ¿por qué hay física, y química, y biología, como ciencias distintas, inconmensurables entre sí? La respuesta es que no lo sabemos ya que el mapa de las ciencias es un resultado anantrópico, es un resultado que se nos impone. La historia de las ciencias hace que se decanten unas determinadas ciencias y, en la medida en que esos cierres se imponen al sujeto, no queda más remedio que interpretarlos como la estructura de la realidad, como categorías ontológicas.

La importancia de la teoría del cierre categorial y el hiperrealismo

El desarrollo de las ciencias de los últimos cuatro siglos nos permite saber, con certeza absoluta, que lo que ven nuestros ojos, lo que oyen nuestros oídos, y lo que perciben los órganos de nuestros sentidos, es decir, nuestro mundo fenoménico entorno, no es ni la centésima parte de lo que existe. Más allá de las ondas de luz están las ondas ultravioletas, los infrarrojos, las ondas de radio, todo el espectro electromagnético. Todo está lleno de cosas y de transformaciones que no podemos ver porque son minúsculas, o porque tienen unos tamaños gigantescos o están a grandes distancias. Tampoco podemos ver los procesos evolutivos de la historia natural, aunque están ahí actuando, por sus resultados, en nuestros cuerpos. Y lo mismo ocurre con toda la historia política que está presente en nosotros, ejercitada en el idioma, en las tradiciones, en la cultura. Todo eso son cosas que no se pueden ver porque son muy pequeñas o muy grandes, porque están en otras longitudes de onda, en otras longitudes acústicas, o porque están en el pasado al que no se puede viajar. Sin embargo, están determinando nuestro presente. La mayor parte de lo que sabemos que existe es “hiperreal”, es decir, es una realidad que está ahí, que nos está determinando íntegramente, que determina nuestras enfermedades y nuestro nacimiento y nuestra muerte, y que no podemos percibir pues no está a la escala de nuestras sensaciones. La realidad es mucho más densa de lo que aparece ante nuestros sentidos: esa es la idea del hiperrealismo. A todo ese mundo hiperrealista sólo se accede por la ciencia, única y exclusivamente. Por eso el asunto sobre el que gira la teoría del cierre categorial es un tema central de cualquier sistema filosófico del presente y del futuro, porque ese mundo hiperrealista, hiperdenso, que no podemos ver, cada vez crece más, cada vez aumenta más, cada vez se amplía más, y cada vez es más importante desde un punto de vista práctico. Y sólo es accesible por las ciencias. 

Si admitimos la tesis de que las ciencias son el único modo de acceder a toda esa hiperrealidad, a toda esa realidad ampliada, tenemos que dejar de ver las ciencias como si fuesen un mapa de un terreno que pudiéramos recorrer directamente. En cartografía, nosotros hacemos unas operaciones sobre el terreno y unas operaciones con lápiz y papel sobre el mapa, de modo que se puede establecer una correspondencia entre las primeras y las segundas, y esa correspondencia es la que nos permite hablar de un mapa verdadero. En la mayoría de las ciencias que van referidas a esa hiperrealidad, no podemos proceder de ese modo precisamente porque los contenidos de sus teoremas (las partículas, las ondas, los procesos geológicos y evolutivos, las estructuras geométricas, etc.) no están dados a la escala de nuestros órganos sensoriales. No podemos comparar el “mapa” (las teorías científicas) con el terreno (la realidad de las cosas) porque no hay otra manera de acceder a esa realidad que no sea a través de esas mismas teorías. Por tanto, la verdad científica no puede entenderse ya nunca más como una adecuación entre las teorías y los hechos: es aquí donde la teoría del cierre categorial es capaz de ofrecer una alternativa que, cuando menos, es necesario discutir.

Referencias bibliográficas

Álvarez, Evaristo (2002): El cierre categorial de la geología, tesis doctoral, Universidad de Oviedo.

Alvargonzález, David (1989a): Ciencia y materialismo cultural, Madrid, UNED.

Alvargonzález, David (2000): “Análisis gnoseológico del campo de la teoría de juegos.” El Basilisco 28: 17-36.

Baños, Carmen (1993): La antropología social de E.E. Evans-Pritchard: un enfoque gnoseológico, tesis doctoral, Universidad de Oviedo.

Barbado, Pedro (2015): Ciencia, proceso, verdad. El estudio científico del delito desde el materialismo filosófico, tesis doctoral, Universidad de Oviedo

Bueno, Gustavo (1972): Ensayo sobre las categorías de la economía política. Barcelona, La Gaya Ciencia. http://fgbueno.es/gbm/gb72cep.htm

Bueno, Gustavo (1976): Estatuto gnoseológico de las ciencias humanas. Madrid, España, Fundación Juan March. http://fgbueno.es/gbm/egch.htm

Bueno, Gustavo (1978a): “En torno al concepto de ciencias humanas.” El Basilisco 2: 12-46. http://fgbueno.es/bas/pdf/bas10202.pdf

Bueno, Gustavo (1993): Teoría del cierre categorial. Oviedo, Pentalfa.

Bueno, G. (1995): ¿Qué es la ciencia? Oviedo, Pentalfa. http://www.filosofia.org/aut/gbm/1995qc.htm

Fernández Tresguerres, Alfonso (1992): Naturaleza filosófica de las teorías sobre la agresión, tesis doctoral, Universidad de Oviedo.

Fernández, Secundino (1995): Estatuto gnoseológico de la Scienza Nuova de Giambattista Vico, tesis doctoral, Universidad de Oviedo.

Fernández, Tomás R. (1980): Gnoseología de las ciencias de la conducta, tesis doctoral, Universidad de Oviedo.

Fuentes, Juan Bautista (1985): El problema de la construcción científica en psicología: análisis epistemológico del campo de la psicología científica, tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid.

Hidalgo, Alberto (1990): Gnoseología de las ciencias de la organización administrativa (la organización de la ciencia y la ciencia de la organización), tesis doctoral, Universidad de Oviedo.

Huerga, Pablo (1997): Filosofía, ciencia y sociedad en el materialismo filosófico: análisis filosófico de Las raíces socioeconómicas de la Mecánica de Newton de Boris Hessen, tesis doctoral, Universidad de Oviedo.

Iglesias, Carlos (1991): El nacimiento de las ciencias filológicas: análisis gnoseológico, tesis doctoral, Universidad de Oviedo. 

Lafuente, M. Isabel (1973): Causalidad y conocimiento según Piaget, tesis doctoral, Universidad de Oviedo.

López, José Antonio (1983): Gnoseología e historia de la prueba automática de teoremas lógicos, tesis doctoral, Universidad de Oviedo.

Madrid, Carlos (2009): La equivalencia matemática entre mecánicas cuánticas y la impredecibilidad en las teorías del caos: dos casos de estudio para el debate realismo-instrumentalismo, tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid.