Análisis y crítica del concepto borroso de Globalización en tiempos de crisis del neocapitalismo. Un esbozo propuesto por Eliseo Rabadán Fernández, colaborador de INTROFILOSOFIA

Stoa
Vol. 9, no. 17, 2018, pp. 69–94 ISSN 2007-1868
GLOBALIZACIO ́NYPOSTCAPITALISMO
Eliseo Rabada ́n Ferna ́ndez
Santander, Espan ̃a arsfilosofo@gmail.com
resumen: Tratamos de analizar conceptos y hechos relacionados con la Glo- balizacio ́n, el neoliberalismo, la guerra y la violencia desde una perspectiva cr ́ıtica, que muestre algunas tesis que converger ́ıan en la idea de que el capita- lismo est ́a en un proceso de crisis de tal magnitud que implica cambios en los modelos sociales y pol ́ıticos derivados de la toma del poder pol ́ıtico real por las corporaciones financieras y econo ́micas que de hecho est ́an gestionando el proceso.
palabras clave: Globalizacio ́n

Gustavo Bueno, en audio -(video) explica qué podemos entender, desde el sistema filosófico del Materialismo Filosófico, por definición gnoseológica de Ciencias Humanas.

César Augusto, el primer Pínceps del Imperio Romano, conferencia De Francisco Pina Polo, en la Fundación Juan March

Interesante conferencia con planteamientos que, desde INTROFILOSOFIA, nos parecen muy interesantes y útiles para conocer de modo más dialéctico y crítico, materialista, las tesis expuestas por el filósofo español ( 1926-1996) Gustavo Bueno, sobre cuestiones clave de su Teoría Política, como por ejemplo, el concepto de EUTAXIA

Tres videos: 1-Julio César, análisis y crítica histórica, por la profesora Eva Tobalina(Universidad Internacional de La Rioja, España).2 y 3- La Guerra y la Política 1. Julio César, por Tomás García, de la Escuela de Filosofía de Oviedo y su sede en Oviedo, de la Fundación Gustavo Bueno.Y La guerra y la política 2; lectura bélica de las querellas políticas del presente.

Como ya hemos mencionado en otras entradas sobre la Roma Antigua y el Imperio Romano, el estudio de la misma, nos podrá ser de buena utilidad para el estudio crítico y materialista de las Teorías Políticas, tal como las desarrolla el filósofo español( 1016-1996) Gustavo Bueno, desde el sistema del Materialismo Filosófico. Pongo como ejemplo, el concepto de eutaxia.


Lectura bélica de las querellas políticas del presente, por Tomás García, de la Fundación Gustavo Bueno, en Oviedo, Asturias(España), dentro de las actividades de la Escuela de Filosofía de Oviedo.

ANÁLISIS CRÍTICO DEL MARIANISMO EN MÉXICO, POR LA HISTORIADORA MEXICANA MARIALBA PASTOR LLANEZA

El marianismo en México: una mirada a su larga duración 

AUTORA: Marialba Pastor 

FUENTE http://www.scielo.org.mx/pdf/cuicui/v17n48/v17n48a13.pdf

Universidad Nacional Autónoma de México 

Imagen de la Vírgen de Guadalupe en Extremadura(España)

Resumen: Con base en la historia del marianismo, en particular del marianismo en México, se destacan las características psicosociales de este fenómeno, se reflexiona en torno a su función social y a las formas de relación y los conflictos entre los géneros masculino y femenino. 

Imagen de la Vírgen de Guadalupe , de México

AbstRAct: Based on of the history of Marianism, particularly of Marianism in Mexico, the psycho-social characteristics of this phenomenon are detailed, and its social function, its forms of relationship and the masculine-feminine gender conflicts are reflected upon. 

PAlAbRAs clAve: Marianismo, guadalupanismo, apariciones, catolicismo, Contrarreforma 

KeywoRds: Marianism, Guadalupanism, appearances, Catholicism, Counter-Reformation 

La historia de los géneros femenino y masculino en México está enraizada en el fenómeno del marianismo, ya que la virgen María, en su advocación mexicana, María de Guadalupe, ha sido el modelo de conducta que tradi- cionalmente se ha impuesto a los jóvenes, sobre todo a las mujeres; aunque en las últimas décadas se haya alterado sustancialmente con la introduc- ción de modelos anglosajones, sobre todo a través de los medios de comu- nicación masiva. 

Este artículo se remonta a la génesis del marianismo en México, en la época colonial, con el objetivo de buscar en el pasado elementos que per- mitan comprender mejor este fenómeno, no con la intención de realizar un seguimiento cronológico o exhaustivo de su historia, sino de reflexionar y proponer una lectura distinta, orientada a explicar por qué la intención cristiana de que los atributos de la figura de María (virginidad, fertilidad, maternidad, abnegación, capacidad curativa, etcétera) armonicen las dife- rencias entre hombres y mujeres y sean la base del orden y la cohesión 

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258 marialBa PasTor sociales no se ha hecho realidad; en cambio, ha generado conflictos entre 

los sexos.1

las aPaRiciones maRianas 

Desde las primeras incursiones en el territorio que más tarde se conocería como Nueva España, Hernán Cortés dice haber prohibido los sacrificios hu- manos y haber sustituido a los ídolos adorados por las comunidades indíge- nas por “imágenes de Nuestra Señora y de otros santos” [Cortés, 1963:355; 1985:64].2 Más adelante, cuando la conquista lo había favorecido, en las “Ordenanzas dadas para el buen tratamiento y régimen de los indios” estableció: 

[…] que en las estancias o en otras partes donde los españoles se sirviesen de los indios, tengan una parte señalada donde tengan una imagen de Nuestra Señora, e cada dia por la mañana antes que salgan a fazer fazienda, los lleve allí e les diga las cosas de Nuestra Santa Fée, e les muestren la oración del Paternós- ter e Ave María, Credo e Salve Regina… [Cortés, 1963:355]. 

Aquella primera introducción de la figura de María —obligada, en tanto su culto y devoción eran parte de la formación de los soldados y condición necesaria de quienes se ordenaban caballeros en España— fue acompañada de la promoción que le hicieron los frailes evangelizadores. Así lo muestra Toribio de Benavente, llamado por los indígenas Motolinia, uno de los pri- meros doce franciscanos llegados a Nueva España en 1524, al afirmar que al lado de los ídolos que los religiosos derribaban y destruían, se encontraban “la imagen de Jesucristo crucificado y de su bendita Madre”. Además, ex- plica: a los indios “fue menester darles también a entender quién era Santa María” [Benavente, 2001:81-83]. 

Numerosos sitios, como puertos, ríos y ciudades, llevarían el nombre de alguna advocación mariana y su figura quedaría estampada en los es- 

  1. 1  Agradezco a Rodrigo Martínez Baracs la lectura de este artículo, sus observaciones y comentarios. 
  2. 2  Motolinia confirma hechos relacionados con esta sustitución: “Destruidos los ídolos, puso allí la imagen de Nuestra Señora” y devoción: los indios “[…] rogarían a Dios y a Santa María…” [Benavente, 2001:325]. Bernal Díaz del Castillo dice que Cortés por- taba una cadena con la imagen de “la Virgen Santa María con su Hijo precioso en los brazos” y “Tenía por su muy abogada a la Virgen María, Nuestra Señora, la cual todos los fieles cristianos la debemos tener por nuestra intercesora y abogada…”. Asimis- mo, en el relato que hace sobre lo que Cortés le dijo a Xicoténcatl en Tlaxcala, Bernal asegura que el conquistador quería que la población indígena tuviera como modelo a María al convertirse a la santa fe [Díaz del Castillo, 1969:147, 515]. 

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cudos de armas de las ciudades y de los caballeros, en los retablos y en numerosas obras de arte [Rubial, 1995:16]. 

En Nueva España, María mostró las mismas virtudes para convertir al cristianismo a los paganos que antes había mostrado en otras tierras; al igual que las mismas capacidades guerreras, particularmente las des- plegadas en España en el siglo xv en la guerra de Reconquista contra los musulmanes.3 Si se torna la vista atrás, es posible advertir cómo en Europa, en el proceso de cristianización, la figura de María absorbió la larga y rica tradición del culto a las diosas-madre desarrollada en las culturas antiguas, tanto en Oriente (China incluida) como en Occidente, y sus principales atri- butos, conservándose como símbolo de la fertilidad y de la domesticación de la naturaleza (V.V.A.A., 1993; Nebel, 1996:42-46), así como de la victoria en la guerra. En sentido análogo, es posible advertir la conservación de sus poderes milagrosos para detener las catástrofes naturales, curar a los enfermos, salvar a los moribundos, inspirar a los guerreros, poner en en- tredicho la virilidad de los enemigos y decidir cuándo se acaba la guerra y se extermina a quienes —al igual que los violadores que desfloran a las doncellas— han manchado con sangre el suelo de la nación. 

La convicción de que el atributo femenino más importante es la fertili- dad y de que las mujeres son la base de la producción y reproducción de la especie humana es evidente en las figurillas de las diosas-madre de mu- chas culturas de la antigüedad: senos y vientre abultados; posición de parto; multiplicidad de senos o brazos; atavíos de trigo, maíz, frutos y plantas, et- cétera. Su vinculación con la tierra, la siembra y la cosecha, pero sobre todo con fuerzas de la naturaleza a menudo inexplicables, como concebir y dar 

3 A principios del siglo xx, durante el reinado de Alfonso XIII, el reconocimiento de Nuestra Señora de Guadalupe como Reina de la Hispanidad en España se fundó en lo siguiente: la intervención que la Iglesia católica le atribuyó a esta figura en el des- cubrimiento, la conquista y la evangelización del Nuevo Mundo; en especial por el recuerdo de las visitas de Cristóbal Colón a la Virgen de Guadalupe de Extremadura antes y después de sus viajes a las Indias entre 1486 y 1496; su visita para darle gra- cias por haber tocado nuevas tierras y retornar a España con vida después del primer viaje en 1493; la asignación del nombre de Guadalupe a una pequeña isla caribeña; y la realización de los primeros bautizos (dos criados de Colón trasladados a España), es decir, el primer acto de cristianización de indios en 1496. Otros hechos también son considerados para tal reconocimiento: la firma de un acuerdo de los Reyes Católicos en junio de 1492 para apresurar el descubrimiento de nuevas tierras; la devoción de muchos conquistadores extremeños, entre quienes destacaron Hernán Cortés, Francis- co Pizarro, Núñez de Balboa, Pedro Alvarado, Hernando de Soto y Pedro de Valdivia, y la de los Doce apóstoles franciscanos de México; los numerosos templos, altares y ermitas erigidas en honor de Guadalupe en todo el continente americano, sobre todo la Basílica de Guadalupe en México, y la formación de numerosas cofradías. 

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a luz, hizo que las mujeres se tomaran como objetos de elevado valor a los cuales fue necesario someter para garantizar la vida, esto es, la continuidad de la comunidad [Bachofen, 1992:86-135; Frazer, 1996:399-423]. Si por sacri- ficio se entiende la acción de “hacer sacro, sacralizar o divinizar” (tal como lo indica la etimología del término), los numerosos sacrificios de doncellas que se registran en las culturas antiguas fueron una manera de enaltecerlas y entablar comunión con los dioses al entregarles el tesoro más preciado de la comunidad a cambio de nuevos nacimientos, es decir, significaron una primera forma de economía [Kurnitzky, 1992].4 Pero el que las vírgenes y las mujeres en general fueran consideradas un tesoro, no contradijo la necesidad de su domesticación y sometimiento al obligarlas a acatar las normas sexua- les fijadas por las autoridades masculinas, sobre todo por los sacerdotes, para garantizar la reproducción organizada de la comunidad. De este modo —si se dejan a un lado las aparentemente pocas sociedades regidas por una estructura matriarcal—, ahí donde prevaleció la dominación masculina, las mujeres compartieron con los varones, en algunos casos con mayor peso, la responsabilidad de hacer que las reglas de la sexualidad, sobre todo la absti- nencia y la prohibición del incesto, se cumplieran [Lévi-Strauss, 1969].5

En los sistemas patriarcales, las diosas se sacrifican por la comunidad, de ahí su alta consideración, culto y alabanza. Del sacrificio de su libertad y, sobre todo, del sacrificio de su libertad sexual surge el orden que reclama la supervivencia y la cohesión sociales [Kurnitzky, 1992]. La idea de que el hombre representa la cultura y la mujer la naturaleza asegura el dominio del género masculino. Una de las funciones básicas de esta idea es conferir- les virilidad a los hombres al aprender, entre otras cosas, generalmente en la adolescencia, a domar o domesticar a las mujeres que en muchas religio- nes son concebidas como criaturas irracionales que por su voluptuosidad terrenal simbolizan a la serpiente [Saintyves, 1985:66-72]. Domesticar a la mujer, ligarla a la casa y el hogar, es controlar a la naturaleza salvaje que amenaza con exterminar a la especie humana. De ahí que el sacrificio de la feminidad, el confinamiento de la mujer a su función meramente reproduc- tora y, por lo tanto, su deserotización, hayan constituido uno de los puntos de partida del control de los instintos, de la superación de la vida puramente 

  1. 4  Esta es una de las tesis desarrolladas por Kurnitzky [1992] que difiere de las tesis sustentadas por la antropóloga Marija Gimbutas [1982], en tanto él no encuentra la relación equilibrada entre los sexos que pudiera traducirse en la convivencia social placentera y pacífica que ella observa en las comunidades preindoeuropeas. 
  2. 5  En la obra citada de Lévi-Strauss pueden ser destacadas sus tesis en relación con el intercambio de las mujeres con fines económicos, de defensa y estabilización de las comunidades. 

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animal [Kurnitzky, 1992; Hinkelammert, 1991; Bourdieu, 1999]. Esto está narrado en la mitología griega, y la Biblia se inicia con la calificación de una Eva que es presa predilecta del Demonio (débil, desobediente e inclinada a dejarse seducir con facilidad). A Eva le antecedió Lilit, la primera mujer de Adán, la cual, según una versión del mito, rechazó someterse a él, com- partió su sexualidad con muchos hombres y, por ello, procreó monstruos [Kurnitzky, 1992:100]. En relación con las conductas sexuales, el “Levítico” establece la manera de alcanzar la pureza y la santidad; las causas de la im- pureza; las normas que rigen la relación entre los sexos, y los castigos por prostitución, adulterio e incesto [SB 1971:Lev.]. 

Como ha analizado extensamente la historiadora y antropóloga italia- na Luisa Accati, la concepción inmaculada del Hijo de Dios y de la eterna virginidad de María sirvió a los cristianos para separarse de los dioses, las creencias y conductas religiosas del mundo grecorromano. Además, al afir- mar que Ana, la madre de María, de una u otra forma, también había concebi- do milagrosamente, los cristianos borraron su herencia judía y se presentaron como sucesores de un linaje totalmente nuevo [Accati, 2006:41]. 

Visto con detenimiento, el marianismo cumplió una función similar si- glos más tarde en América al incluir a los indígenas como “hijos de María” y al atribuir el culto y la veneración de las distintas advocaciones marianas a creaciones autóctonas del Nuevo Mundo. 

Para la religión católica, María es la aliada de Dios porque logra ganar su benevolencia y, con su misericordia, suaviza la aplicación de la justicia divina y encamina a los seres humanos a la salvación. A la nave de los mili- tantes de la Iglesia se suma la nave de los triunfantes de María, quien atra- viesa inmaculada las tinieblas para llevar a los marineros al puerto seguro de la vida eterna. El purgatorio —el lugar de la purificación de las almas y el tránsito al más allá— también es el lugar de María; pues ella es madre de los vivos y los difuntos, esfera de la luna que muestra a los pecadores arrepentidos el camino hacia el sol. 

Cuenta el fraile y cronista español Juan de Abreu Galindo que a me- diados del siglo xv María se apareció a los indios guanches de las islas Canarias en la advocación de la virgen de Candelaria. Los guanches vieron en ella a Chaxiraxi, su principal deidad agrícola, la diosa-madre principal y “Madre del Sol”, y así la llamaron en un principio. Al ser una virgen negra, también se conoció como “La Morenita” [Abreu, 1977:301]. 

Dado que en las Canarias se detenían quienes viajaban a América, el culto a esta advocación se difundió por el Nuevo Mundo, para lo cual, en los antiguos lugares sagrados de los indios americanos, se llevaron a cabo numerosos procesos de sustitución de diosas de la fertilidad por advocacio- 

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nes marianas. Las más famosas fueron: la virgen de Guadalupe en México, la virgen de Copacabana en Bolivia y la virgen de Cocharcas en Perú. 

A manera de breve ilustración de cada uno de estos tres casos, según los relatos, la virgen de Guadalupe se apareció al indio Juan Diego cerca de la capital de la Nueva España, en un lugar donde los indígenas adoraban a Tonantzin: la madre de los dioses, del sol, la luna y las estrellas [León-Por- tilla, 2000]. Esta imagen absorbió los cultos solares y se colocó en un lugar simétrico al de Cristo-sol, como reina del mundo y reina de los cielos. En su transfiguración como santa María Tonantzin, Guadalupe fue un eficaz agente para neutralizar los conflictos, “aflojar los nudos entre españoles e indígenas” [O’Gorman, 1986:38], poner fin a las idolatrías e indicar el ini- cio de la cohesión y la civilidad del tipo católico mediterráneo. Aparente- mente, con ella se permitía que los indios ejercitaran aquellas costumbres y prácticas del antiguo culto idolátrico “que no fueran incompatibles con la enseñanzas del cristianismo“[O’Gorman, 1986:138], pero, en realidad, al destruir el lugar sagrado donde acostumbraban realizar sus sacrificios a Tonantzin y erigir ahí el primer templo dedicado a Guadalupe, se dio por terminado el pasado indígena y se impusieron las normas hispano-católicas, en especial las relacionadas con la sexualidad. 

Hechos similares al anterior fueron narrados en los casos boliviano y peruano. La Santísima Virgen de la Candelaria, Nuestra Señora de Copaca- bana, apareció en una península del lago Titicaca (hoy una región de Boli- via), en lugares sagrados de los aimaras y los incas, cuando Francisco Tito Yupanqui, un inca evangelizado por los dominicos, labró una efigie de Ma- ría tomando como modelo a la virgen del Rosario. Él mismo labró también la efigie de la virgen de Cocharcas, conocida como “Mamacha Cocharcas”, a petición del indio Sebastián Quimicchi y como agradecimiento por el mi- lagro recibido de la virgen de Copacabana. Ésta se instaló en un santuario en la provincia de Chincheros (Apurímac, Perú). 

la PRomoción del maRianismo 

Aunque la difusión del culto guadalupano por el territorio novohispano al- canzó su pleno apogeo en el siglo xviii, el impulso de la devoción se puede ubicar hacia el año 1556, en la Ciudad de México, cuando el arzobispo Alon- so de Montúfar ofreció un sermón acerca del hecho. En los años siguien- tes, Nueva España se sumió en una crisis social que se caracterizó por el elevado descenso de la población indígena, a causa de diversas epidemias, el consiguiente ocaso de las culturas precolombinas, el fin del sistema de la encomienda, el declive de los ideales utópicos de las órdenes mendicantes y 

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el arribo de nuevos y emprendedores colonos a quienes los criollos novohis- panos consideraron advenedizos. En las tres últimas décadas del siglo xvi, sobre todo a partir de la llegada de la Compañía de Jesús (1572), la reforma católica —mejor conocida como Contrarreforma— se impulsó en Nueva Es- paña con la instrucción de que el clero trabajara intensamente para que los españoles y los indígenas neófitos en el cristianismo acataran los acuerdos del Concilio de Trento tomados entre 1545 y 1563 [Pastor, 1999]. 

El objetivo central de la Contrarreforma fue combatir al protestantismo y recuperar el poder de las autoridades eclesiásticas. Para ello, la Iglesia retomó el esquema aristotélico-tomista de la división jerárquica del mundo a partir de la cual la sociedad entera debía quedar agrupada en estamentos ordenados de lo alto o más cercano a lo divino, a lo bajo o más cercano a lo terrenal. La Iglesia también decidió establecer seminarios para preparar mejor al clero y hacerlo responsable de sus obligaciones religiosas [Pas- tor, 1999]. 

La Contrarreforma promovió la asistencia semanal a misa y la práctica regular de la confesión, un mecanismo de vigilancia para detectar a los herejes, pero, sobre todo, un medio eficaz para erradicar las idolatrías, co- nocer la vida de los fieles y encauzar adecuadamente sus impulsos y emo- ciones, sobre todo la sexualidad. 

Como contraparte del protestantismo, las autoridades eclesiásticas deci- dieron generar un clima de religiosidad externa, y con tal fin, aparte de los re- lacionados con Jesucristo, dieron a conocer numerosos relatos sobre la vida de abnegación y sufrimiento de la virgen María y el martirio de los santos. Estos relatos se propagaron como modelo de conducta y se acompañaron de una ico- nografía de contenido sagrado y de la abundante ornamentación que caracteri- zó a los templos barrocos. Asimismo, los sermones, los autos sacramentales, las obras de teatro, las procesiones y las fiestas se multiplicaron con la finalidad de servir como vehículos de adoctrinamiento y propaganda religiosa. Con todo esto se renovó la idea del purgatorio, el miedo al infierno y al Demonio, se activó la atracción al misterio y el milagro, y se motivó una mayor participa- ción de las comunidades en el fortalecimiento de la fe, la unidad, el espíritu de hermandad y la ayuda mutua. Para que esta nueva política religiosa fuera efectiva, la Iglesia y la monarquía españolas fomentaron la reorganización de la sociedad en corporaciones (órdenes religiosas, órdenes de caballería, cabildos, gremios, colegios, cofradías y congregaciones) cuyo culto y fiesta anual en ho- nor de los santos patronos, de alguna advocación mariana o de la vida y pasión de Cristo constituyeron el centro de la cohesión comunitaria [Pastor, 2004].6

6 La obra citada aborda los orígenes del corporativismo en México. 

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Como la finalidad del movimiento contrarreformista fue sacar a la Igle- sia católica de la crisis provocada principalmente por la Reforma protestan- te, y colocarla de nuevo en el centro de la vida cotidiana, esta institución re- quirió mayores recursos económicos para financiar al clero y sus servicios. Este financiamiento lo obtuvo de las donaciones, las obras pías y la venta de indulgencias presentadas como excelentes vehículos para alcanzar la salvación eterna. A ello contribuyeron las cofradías, las cuales, además de tomar a su cargo la caridad y la ayuda mutua, aseguraron la realización de los sacramentos y los ritos fúnebres [Pastor, 2004]. 

La política religiosa emprendida por los contrarreformistas y promo- vida fundamentalmente por los jesuitas no fue muy novedosa, pues, en realidad, muchos de los cambios introducidos fueron actualizaciones de prácticas y creencias de la Baja Edad Media. Entre toda esta nueva políti- ca, el retorno del culto a la virgen María, de sólida tradición en la Iglesia ortodoxa y popularizado en los siglos xii y xiii en Europa, se utilizó para depositar en las mujeres el compromiso de cuidar la honra y educar mo- ralmente a los jóvenes de ambos sexos. Así se intentó “regenerar” a la familia cristiana, sobre todo su actividad como protectora, reproductora y divulgadora de la religión católica, y su posibilidad de ser el más sólido muro de contención de luteranos, moros y judíos [Peristiany, 1968; Pitt- Rivers, 1979]. 

En los siglos xv y xvi, la Iglesia católica había difundido por el Medi- terráneo europeo la imagen dogmática de la virgen María adorando a su hijo: María da la vida a Cristo, se une a su sufrimiento y, ante su muerte, comparte su resurrección en la vida eterna. La participación de la virgen en la Pasión y el ascenso de su hijo le permiten su propia asunción, y la admi- sión de ambos en el cielo [Accati, 2006:111]; con ello María queda redimida de la naturaleza pecaminosa de Eva. Si se mira la iconografía de la época, puede interpretarse que la sangre que fluye de las heridas de los costados de Cristo y la leche que mana de los senos de María simbolizan el doble sacrificio que se funde en el drama del nacimiento y la muerte. El fin del dolor se halla en ese romance libre de tensiones que conduce a la madre y al hijo al placer paradisíaco, a la plena satisfacción. En la iconografía María se conserva siempre bella, joven y virgen, y su hijo, siempre joven también, renuncia al resto de las mujeres y se mantendrá casto y fiel a la Virgen [Ac- cati, 2006:13-79]. 

La difusión de esta relación paradigmática parece haber tenido algunas consecuencias en el mundo católico que a continuación se intenta rastrear. 

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el marianismo en méxico 265 alGunas consecuencias del culto maRiano 

La plena identificación del hijo y la madre —pues la vida de uno no tiene sentido sin la otra— fue garantizada por la Iglesia al promover el recono- cimiento, la protección y la veneración de esta unión por parte de toda la comunidad cristiana. Pero esta unión, este modelo social de conducta que desde el siglo xvi es reclamado como irrenunciable, excluye otras relacio- nes sociales. El amor y la complicidad entre la madre y el hijo reducen su espacio de comunicación real con otras personas y promueven la limitación de la participación de las figuras masculinas —no de los sacerdotes, pero sí de los padres y los esposos— en los ámbitos espirituales, emocionales y sentimentales [Accati, 2006:13-79], confinándolos a actividades vinculadas con la vida económica y material, la política, la violencia, la guerra, la de- fensa, etcétera. De ahí el estereotipo del padre silencioso, firme e impositivo ante las calamidades, que deja a las mujeres el llanto y todo lo relacionado con la socialización y exteriorización de las penas. 

A diferencia de las religiones que celebran ritos de paso en la puber- tad o la adolescencia para que los varones transiten del mundo femenino —donde han sido cuidados y protegidos en la infancia— al mundo mascu- lino, el catolicismo impulsa la conservación de la intensa y emotiva relación del hijo y la madre, prolongando con ello la función de ésta como primer objeto del deseo y como figura femenina central durante toda su vida. El idilio madre-hijo afianza los mutuos lazos de dependencia: las madres tien- den a reconocer en sus hijos a seres superiores o excepcionales; ellos son objeto de su devoción y atención, a cambio de que permanezcan a su lado como fieles protectores; y, por su parte, los hijos ven en las madres a santas o diosas, al modelo de perfección femenina. 

En el intercambio entre madre e hijo, sobre todo en casos extremos, el hijo desarrolla una personalidad egocéntrica y se prepara para ejercer el autori- tarismo que reclamará su propia familia conyugal. La renuncia de la madre y el hijo a sus respectivas autonomías individuales, así como la sobreprotec- ción de uno hacia el otro ocurren en un ambiente de rivalidad entre el hijo y el padre y de competencia por la madre. Esta relación puede llegar al grado de excluir al padre y confinarlo como mero proveedor de semen y dinero. Al identificarse con esta relación, el hijo asimila sus mecanismos, repite y defiende el sistema patriarcal. El posible abandono de la esposa y los hijos, el retorno al hogar materno, una vida paralela, o la búsqueda de una relación satisfactoria en otra familia, arrastrarán consigo los conflictos provocados por la permanencia inconsciente de la identidad madre-hijo que dificulta el establecimiento de relaciones sociales y sexuales libres. 

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Si bien es cierto que en la época colonial la transgresión de la normativa establecida y las negociaciones que echaron mano del mecanismo culpa- arrepentimiento-perdón fueron comunes [Roselló, 2008:107], el sistema simbólico y los imperativos sociales transmitidos por medio del modelo mariano, con sus responsabilidades maternas, sus prohibiciones sexuales e inhibiciones con respecto al contacto corporal, incidieron en la educación de los sentimientos y las emociones de los católicos desde la infancia y con- tribuyeron a la mayor concentración del poder del clero. Como señal de pureza y virtud superiores, y de amor y lealtad a la madre representada por la virgen María, la confesión periódica de los pecados y el celibato para los sacerdotes se hicieron obligatorios [CT, 1828]. Integrado sólo por hijos céli- bes, el clero se colocó como el mediador más importante entre Dios y la co- munidad, supeditando a las mujeres a la estricta vigilancia de la institución eclesiástica a través de las cofradías, los conventos, los colegios y la misma familia. Aunque la alteración de los mandamientos cristianos constituyó una práctica frecuente en Nueva España, ésta fue reprobada y perdonada al mismo tiempo en tanto el clero la consideró una debilidad humana.7 No obstante, el círculo vicioso del mecanismo culpa-arrepentimiento-perdón impidió la construcción de una vida libre del peso y la angustia producidos por los sentimientos pecaminosos.8

Después del Concilio de Trento, la Iglesia católica asumió la total au- toridad sobre el matrimonio y la fertilidad femenina, lo cual se tradujo en el intento de controlar la conducta sexual de las mujeres con mayores exi- gencias para los estratos altos y urbanos, es decir, para los descendientes de españoles. La consideración de la sexualidad como pecaminosa y la prohi- bición de la sexualidad con fines no procreativos hicieron que las pulsiones libidinales femeninas se desviaran hacia la idealización de la maternidad. De este modo, la virginidad fue el medio más importante del control de la fertilidad, el linaje y la herencia [Accati, 2006:207-224]. 

Los jesuitas, llegados a Nueva España en 1572, siguieron las instruccio- nes dadas por los peninsulares de aliarse con la oligarquía y educar a los 

  1. 7  Las negociaciones entabladas entre indios y españoles, entre grupos sociales de dis- tinta condición económica, entre súbditos y autoridades, y entre hombres y mujeres se caracterizaron por la verticalidad y desigualdad legitimadas por la autoridad auto- ritaria de las figuras masculinas (padre, amo, sacerdote, etcétera) cuya vida cotidiana les ofreció experiencias para saber colocarse como la parte dominante en cualquier diálogo o negociación. 
  2. 8  Esto no quiere decir que las religiones protestantes lo logren, pues en ellas se presen- tan otras o similares formas de represión que por razones de temática y espacio no se abordan aquí. 

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criollos. Para ello crearon literatura, símbolos y representaciones propias con las cuales ayudaron a afirmar la identidad criolla y a generar los pri- meros sentimientos nacionales. Un hecho que demostró la solidez de esta empresa fue la escritura de los relatos sobre la aparición de Guadalupe, con plena conciencia de hacerlo en un terreno abonado previamente por el marianismo. Así, a partir de 1648, los autores de las primeras versiones impresas del mito guadalupano, Miguel Sánchez (en español) y Luis Lasso de la Vega (en náhuatl), difundieron la idea de que los mexicanos habían sido elegidos por Dios como depositarios de una milagrosa joya, símbolo de la fusión de las razas [Lafaye, 1991:352-355]. 

Guadalupe funcionó como constatación de la nueva nación mestiza. Su presencia dio armas a los criollos para identificarse con los indios y para que los indios vieran en ellos, a menudo, a sus protectores e intermediarios contra los gachupines. Al tiempo que el mito guadalupano se expandió e impuso, españoles, criollos [O’Gorman, 1970]9 y mestizos (Francisco Cer- vantes de Salazar, Baltazar Dorantes de Carranza, Diego Muñoz Camargo, Juan Suárez de Peralta y Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, entre otros) produ- jeron una considerable cantidad de textos reclamando para Nueva España un lugar en la historia providencial cristiana. Para estos autores, esta fue una manera de responder al menosprecio con el cual los peninsulares tra- taban a los nacidos en tierras americanas y a la mala fama que les hacían al sostener que eran flojos, inmaduros e impotentes. 

Al prevenir a los peninsulares de “la barbarie” y afirmar que la natura- leza americana ejercía una influencia nefasta en sus habitantes por razones geográficas, y por haber estado tentada por el Demonio y contaminada con las mayores impurezas, los españoles atacaron lo más profundo de la es- tructura emocional de los novohispanos que era poner en duda su tierra, su procedencia, la honorabilidad de sus madres y la pureza de sus mujeres [O’Gorman, 1970; Manrique, 1971:101-124; Díez-Canedo, 1990]. Desde en- tonces, la literatura destacó, como un rasgo característico de la personalidad de los varones mexicanos, su violenta reacción ante tales cuestionamientos. Vivir bajo el sentimiento de desamparo, de inseguridad en torno al legítimo nacimiento, o de miedo por la permanente amenaza de traición e infideli- dad, creó un clima de latente rechazo a las mujeres y de cuestionamiento de su honestidad, lo cual contribuyó a su sometimiento y maltrato. 

Las crónicas criollas reinventaron el mundo indígena y se lo apropia- ron. Para ello procuraron borrar la parte infame y deshonrosa de su pasado, 

9 Si la condición de criollo atañe a un comportamiento y a un sentimiento y no a la ac- cidental circunstancia del lugar de nacimiento o de procedencia, tal y como Edmundo O ́Gorman lo propone, a este grupo de escritores puede denominarse criollo. 

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principalmente los sacrificios humanos y la violencia conquistadora, con el fin de conciliar lo indígena y lo español. Como más tarde lo afianzó el nacionalismo mexicano, en este proceso, los regionalismos y las particula- ridades se borraron. En la fusión de etnias, lenguas e historias se condensó el mestizaje como un rasgo propio o una fuerza divina. La historia prehis- pánica y la historia de la Conquista se narraron en forma de panegírico, es decir, con la intención de unir a la población con frases grandilocuentes relacionadas con las hazañas de los héroes —tanto Moctezuma como Cor- tés—, las apariciones milagrosas del apóstol Santiago y de María, y los pro- nósticos enviados por Dios anunciando el nuevo mundo. La alabanza de la Ciudad de México y la Real y Pontificia Universidad estuvo particularmente presente en poemas llenos de superlativos [Balbuena, 1975; Sandoval, 1986; Terrazas, 1941]. La armonización y refundación de la comunidad sobre la base de mitos propios y de toda una “cultura del elogio”10 [DA, 1963; COD, 1996] trató de mostrar cómo Nueva España no sólo formaba parte de la historia providencial, sino que, por elección divina, estaba destinada a des- empeñar un papel único en el mundo. 

En el discurso criollo de alabanza de las tierras novohispanas, de su historia, sus varones y mujeres, se advirtió su intención primordial: obtener el reconocimiento de sus padres peninsulares para superar la inseguridad generada por las dudas sobre su genuina procedencia. En forma análoga a lo ocurrido en la Europa mediterránea, la búsqueda del honor, de la fama y del prestigio tuvieron un fundamento libidinal íntimamente conectado con las pruebas de pureza, castidad y virginidad, y con la pertenencia a una familia cristiana decente. Tener honra significó contar con la certeza de proceder de un acto sexual puro, de contar con antepasados de constatada buena conducta. Para comprender esto es importante recordar que la san- gre pura es prueba de nobleza, esto es, de descender de un linaje sin man- chas ni actos vergonzosos, sin parientes de dudosa reputación, como judíos o moros, sin bastardos ni putas; pues el fundamento del honor es la sangre incólume: esa sangre en la que se afirma la superioridad de una “raza” o comunidad [Pitt-Rivers, 1979]. 

10 Elogium es un discurso laudatorio o de engrandecimiento. Es una forma de sacrali- zar, sacrificar o hacer algo sacro. Entre los primeros cristianos, eulogia fue un nombre que se aplicó a la eucaristía, esto es, al sacrificio cristiano; y las eulogias fueron panes bendecidos que simbolizaron el amor y la hermandad de la comunidad cristiana. En la etimología del término ha quedado grabado el carácter religioso de este tipo de discurso que según la mayoría de los ritos debe pronunciarse para propiciar la unión de las fuerzas divinas y los seres humanos. 

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Según el código medieval, perder la honra es peor que perder la vida, es barbarizarse. En cambio, con la honra se consigue la fama y el prestigio. En el caso masculino, estar dotado de honra es estar dotado de virilidad; de ahí que la valentía y la fuerza desplegadas por los varones en los torneos, las gestas y en otras competencias como las fiestas bravas o las charreadas sean la manera de probar que se pertenece a un linaje de caballeros machos y poderosos. En todos estos casos, los competidores, hoy en día toreros, boxea- dores, futbolistas, etcétera, dedican a la virgen María sus proezas; porque ella es, en primera y última instancia, la dadora de tales cualidades a sus hi- jos [Peristiany, 1968; Jankelevitch, 1990:23-29; Roux, 1990:9-120; Benjamin, 1990:73]. 

En relación con lo anterior, cabe recordar que María representó la ga- rantía de la pureza del alma porque se negó a admitir al varón en su cuerpo. Precisamente, la reproducción femenina sin la presencia masculina quiere decir virgen (parthenos). Entonces, cuidar el sexo es cuidar la procreación; es conservar a la comunidad limpia y unida entre hermanos y ahuyentar la presencia de extraños; es proteger a la comunidad. Como se señaló antes en relación con las diosas-madre, la única posibilidad de mantener el orden social y garantizar la reproducción controlada es sacrificando los deseos sexuales y alabando la maternidad y la abnegación como cualidades feme- ninas únicas e indispensables. En el caso de María, el mensaje es claro: si se conservó siempre virgen y fue madre dolorosa, afligida y sufriente ante su hijo divino, por extensión e imitación, todas las mujeres deben pagar con iguales sacrificios el bienestar y la unión comunitarias [Flynn, 1989:29]. 

Como María, las mujeres han de preservar el honor, la pureza de la sangre, del linaje y la dignidad familiar, pues son ellas, como su matriz, re- cipientes sagrados que deben estar apartados de la corrupción [Pescatello, 1976:4-7; Lavrin, 1985:38-52]. De este modo, en la tradición católica, desde el primer instante de la concepción de María, Ana, su madre, la preservó de ser manchada por el pecado original. Este hecho, y no las circunstancias en las que la Virgen concibió a Jesús, pesó para dar lugar al culto a la advoca- ción de María como Inmaculada Concepción, una de las más extendidas en España y América. 

la función unificadoRa de maRía

Como había ocurrido en siglos precedentes con la difusión del marianismo, especialmente en la Europa mediterránea, además de Guadalupe, las dis- tintas advocaciones de la Virgen extendieron su dominio por toda Nueva España. De este modo, en el Zodíaco Mariano, un compendio elaborado por 

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el jesuita Francisco de Florencia a fines del siglo xvii, y publicado en el siguiente siglo, es posible advertir cómo todas las regiones de la Nueva Es- paña vieron aparecer tantas vírgenes “como estrellas en el cielo”: Nuestra Señora de Izamal y La Laguna, en Yucatán; la Virgen Conquistadora, en Puebla; la de Ocotlán, en Tlaxcala; la de la Soledad, en Oaxaca; las de Zapo- pan y San Juan de los Lagos, en Jalisco; la de la Salud de Pátzcuaro, en Mi- choacán; Nuestra Señora del Zape, en Durango; la de la Bufa, en Zacatecas; la Madre Santísima de la Luz, en León, etcétera [Florencia, 1995; Enkerlin, 1991:63-89]. Al igual que en España, fueron muchas apariciones para que cada región tuviera su propia fuerza protectora, pero, en esencia, una sola y unificadora virgen católica. 

El despliegue del culto mariano por todo el reino novohispano se in- tensificó y convirtió en algo cotidiano debido a un conjunto de acciones: el rezo diario del rosario, el canto sabatino del “Salve Regina”, la difusión de las virtudes de María por medio de los sermones, la identificación de la novia con la Virgen en el sacramento del matrimonio, la realización de la Sema- na Santa con la memoria del encuentro del hijo con su dolorosa madre, el ofrecimiento de las flores espirituales en el mes de mayo, las posadas prenavideñas con el recuerdo de María y José, las procesiones, las fiestas de cada advocación, así como la construcción de parroquias y capillas en ho- nor a la Virgen y la presencia de miles de sus imágenes en lugares públicos y privados. 

La fascinación por María respondió a todas esas acciones en un clima en el cual una parte de los fieles indígenas deseaba y necesitaba llenar los huecos dejados por el abandono de sus propias tradiciones culturales. Le- jos de ser una mujer de carne y hueso, para muchas comunidades María constituyó la representación del cosmos, el símbolo de la vida y la muerte terrenales, la intercesora para alcanzar la vida eterna. Además, al ser el cen- tro que irradió seguridad y tranquilidad, funcionó como una fuerza unifi- cadora de la diversidad, capaz de cohesionar a todos los hijos de la nación, sin distinción y con justicia, para protegerlos y salvarlos. Por otra parte, fue el recurso más preciado contra el miedo al mal, pues ante la amenaza y la enfermedad, el rezo a la Virgen fue una fuente de esperanza que alivió las tensiones. 

Según las Leyes de Indias, los reinos del imperio español estaban bajo el patrocinio de la virgen María y todos los años debían celebrarse fiestas en su honor con la asistencia de los virreyes, las audiencias, los tribunales y los ministros [Recopilación, 1973:I, 1, 1]. Siguiendo los acuerdos tridentinos, el Tercer Concilio Provincial Mexicano (1585) prescribió diversas prácticas en honor a la Madre de Dios, señaló sus fiestas y estableció medidas para 

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difundir su culto. En estas fiestas, los templos se adornaron con joyas; los altares y retablos se ornamentaron profusamente y las procesiones se acom- pañaron con cantos vivos y comparsas de músicos y danzantes. Toda esta exuberancia intentó encauzar a los fieles al entusiasmo mariano. Los traba- jadores nombraron a María patrona de su gremio, y el interés de la pobla- ción por dejar herencias, capellanías y obras pías para las fiestas en honor a alguna advocación mariana creció. Por supuesto, a los que visitaban sus santuarios se les concedían indulgencias y remisión de sus pecados, y a los que entraban en sus congregaciones y cofradías más indulgencias y perdo- nes [Vera, 1887:II, 115-128; Pastor, 2004:193-211]. 

La difusión de los atributos de María como donadora de vida, pureza, riqueza, fertilidad y salvación de almas había constituido en España una de las estrategias más sobresalientes para combatir al paganismo y detener las herejías. En Mesoamérica, funcionó para prohibir los sacrificios cruentos, sustituir los cultos prehispánicos, desmantelar las estructuras indígenas de parentesco y transformar las conductas sexuales y de reproducción de la población indígena. Cada vez que en Europa se había querido impulsar el culto mariano, se habían formado corporaciones de laicos supervisadas por la Iglesia para organizarlo. Estas corporaciones tenían la capacidad de pro- ducir ingresos económicos y difundir un nuevo sentido de la solidaridad comunitaria. Por ello, al fundar los primeros conventos y hospitales, los conquistadores y los evangelistas establecieron en ellos las primeras cofra- días cuya función central fue la promoción y conservación del culto a la Vir- gen. Según las circunstancias de cada lugar, algunas de estas corporaciones fueron sólo para indios, otras para españoles, en otras se mezclaron ambos grupos, y en otras más convivieron pardos y morenos o negros. De esta ma- nera, el espíritu de protección y amor representado por la Virgen, así como las funciones de unificación y estabilidad, se prolongaron a las cofradías y las instituciones de beneficencia pública, las cuales funcionaron como piezas clave para mostrar las virtudes cristianas al resto de la sociedad. 

A través de los colegios, los conventos, las cofradías, las congregaciones y las terceras órdenes, el modelo de María penetró en las conciencias feme- ninas. Desde las primeras décadas coloniales, en Nueva España hubo inten- tos de establecer monasterios y congregaciones de mujeres indígenas para que fueran “instruidas en las cosas espirituales” y guardaran “perpetua castidad” y para que, las que lo alcanzaran, se convirtieran en matronas de otras, de modo que la cristiandad y las buenas costumbres se multiplicaran. Más adelante, a fines del siglo xvi, con la búsqueda de la omnipresencia religiosa acordada en Trento, se abrieron beaterios, recogimientos y orfa- natos con el objetivo de no dejar abandonadas a las viudas, las pobres y las 

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huérfanas. En esas fechas empezaron a proliferar conventos pertenecientes a órdenes religiosas femeninas como las concepcionistas, dominicas, capu- chinas, clarisas, carmelitas, jerónimas y agustinas, la mayor parte de ellas adscritas a órdenes monásticas masculinas, orientadas a educar a las hijas de los conquistadores y los primeros colonos, principalmente. En muchos de los conventos se crearon escuelas de niñas. Éstas podían ingresar a los conven- tos a partir de los once o doce años y ahí permanecerían “guardadas” si no conseguían una oferta de matrimonio. 

El matrimonio monogámico, el alto valor de la procreación y la virgi- nidad, la condena de la homosexualidad, la reprobación de cualquier tipo de prácticas sexuales improductivas o de obtención de placer en el coito y las relaciones sexuales fuera del matrimonio, constituyeron reglas morales cristianas que, aparte de los fines religiosos, se orientaron al mayor creci- miento demográfico. En Europa estas reglas habían dado buenos resulta- dos [Brown, 1988:339-447; Warner, 1991; Chaunu, 1982:85-89], pues se había logrado que en las figuras de María, su hijo y José, su casto marido, quedara condensado el ideal de familia, núcleo básico de la reproducción biológi- ca y espiritual de la comunidad cristiana. Del mismo modo, la devoción mariana fue un factor decisivo en la integración de la familia novohispana [Cuevas, 1942:II, 390-393]. A ello contribuyeron las leyes y las costumbres hispanas reclamadas por la monarquía a los funcionarios virreinales e im- plantadas por el clero. Entonces, no sólo se atacó la poligamia que en el caso de los grandes señores mexicas había sido el fundamento del siste- ma de parentesco, a través del cual establecían su dominio político, sino otros “malos ejemplos” como la bigamia practicada por los inmigrantes europeos casados que llegaban a Nueva España sin sus legítimas esposas [Gonzalbo, 1997]. 

Al determinar la reglamentación de las relaciones sexuales y la confi- guración de la familia y las relaciones de parentesco, la figura de la Virgen repercutió en la estructuración de la jerarquía social y la distribución del excedente económico. Aunque en algunos casos las familias de la oligar- quía reconocieron a los hijos bastardos, una de las principales intenciones del matrimonio monogámico fue asegurar que las herencias quedaran en manos de hijos legítimos para posibilitar un mayor control de la propiedad privada y una mejor delimitación de las fronteras estamentales garantizan- do la concentración del poder y la riqueza [Lavrin, 1991:18-20]. Por otra parte, la fama y la buena reputación tendieron a generar el respaldo social necesario para ocupar cargos públicos y hacer buenos negocios, mientras, en algunos casos, las conductas sexuales desviadas de la norma cristiana derrumbaron el prestigio de las familias y, con ello, su patrimonio. La prác- 

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tica de la “doble moral” y los intentos por ocultar o disimular la frecuente violación de estos códigos de conducta fue una prueba del valor y el peso que alcanzaron. 

Por último, cabe observar que una de las armas más importantes para mantener la sumisión femenina se encuentra en la ambivalencia que encie- rra la figura de María, pues, frente a sus virtudes, sus beneficios y sus facul- tades para armonizar el cosmos, Eva, su correlato, es la fuente del caos y la destrucción. En esta ambivalencia, lo bueno y lo malo proceden de la mu- jer: es fuente de la reproducción ordenada de la comunidad, que purifica con sangre y usa sus poderes mágicos para imponer la paz y la concordia, pero de ella también brota el deseo de pecar [Lavrin, 1985:38]. 

El poder de la fertilidad femenina, su capacidad de reanudar continua- mente los ciclos de la reproducción y conservación de la especie, se ha ad- judicado, en muchas religiones, al pacto de la creación y la destrucción de la vida —en unos casos misterioso y en otros milagroso— establecido entre las mujeres y la Naturaleza. Por ello ha sido común que a las mujeres se les asigne el papel de hechiceras o brujas aliadas del Demonio y que los varo- nes deban vigilarlas y someterlas para evitar el despliegue de sus poderes maléficos y su natural predisposición al pecado. 

Con el catolicismo, la ambivalencia mariana se extremó: la mujer siguió siendo ese subproducto de la especie humana que cumple un papel subal- terno frente al varón, pero ocupa un lugar central en la cohesión y salvación de la comunidad: es Eva, la mejor amiga del Demonio, y al mismo tiempo María, su peor enemiga; es Malinche, la violada, y al mismo tiempo Gua- dalupe, la guardiana de la honra; es la fusión de la madre y la esposa, de la virgen y la ramera; la dominante y la dominada; la reina y la esclava… [Bartra, 1987:209]. 

ePíloGo

Con la intención de conectar algo del pasado y el presente de México y de referir brevemente algunos resultados de lo expuesto en este texto, se puede subrayar cómo el conflicto entre los sexos, propio de la ambivalencia mariana, se ha alargado en el tiempo y, se podría sostener, pertenece a una estructura de “larga duración”. 

En los prolegómenos de la Independencia, la virgen de Guadalupe fue el símbolo de la integración de la familia, la unidad y la solidaridad de los mexicanos, de la patria elegida por Dios; en suma, el centro de la cultura nacional. De ahí que sirviera como estandarte a los insurgentes y que Hi- dalgo tomara su imagen como la bandera de los mexicanos. Más adelante, 

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las reformas emprendidas por los liberales mexicanos en 1833, iniciaron un lento proceso de secularización en México, el cual tuvo su punto de mayor ebullición en las reformas del gobierno de Juárez. 

Con la adopción de algunos principios ilustrados y el surgimiento de la nación mexicana; con la separación del Estado y la Iglesia, todo parecía indicar que las mujeres adquirirían las mismas libertades que los varones. Sin embargo, aunque se decretó la igualdad entre los sexos y se abrieron posibilidades de mayor movilidad en la escuela, la familia, el trabajo y los ámbitos públicos, las restricciones a la vida de las mujeres se conservaron en forma similar a las coloniales. Estas restricciones procedieron de la in- discutible convicción de que el sistema patriarcal era incuestionable y la maternidad era una determinante biológica del género femenino que cons- tituía, si no el único, el mejor destino de la mujer [Bourdieu, 1999:17-71]. 

El nacionalismo mexicano recuperó el marianismo guadalupano al constituirse en la ideología de una nación dominada por el género mascu- lino que metafóricamente reconoció a una sola madre, a una madre protec- tora que guarda y protege a sus hijos, pues comparten la misma sangre, el mismo suelo, la misma tierra. La nación fue entendida como una comuni- dad de sangre y linaje confiada en la salvación eterna de sus hijos. 

Al parecer, en los dos siglos transcurridos desde la Independencia, la consideración de la naturaleza inferior de las mujeres, su situación sub- alterna y el reclamo social de su sacrificio, presentes en la moral católica, han conservado muchos de sus elementos estructurales, aunque en forma secularizada. 

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Este texto pertenece al libro de Günther Anders titulado : Nosotros los hijos de Eichmann

Mural del pintor mexicano Diego Rivera

La Guerra cultural ; los enemigos internos de España y Occidente

www.youtube.com/watch

UN ARTÍCULO De Gregorio SELSER.De cómo se fueron viendo obligados muchos Estados de Iberoamérica, a pasar de grandes productores y exportadores de CAFÉ,a ir entrando, aun a pesar de sí mismos, en el cultivo y negocio de exportación de cocaína, hacia los Estados Unidos y / o Europa.

INTROFILOSOFIA(NOTA): Proponemos la lectura de este artículo del gran periodista y crítico historiador, uno de los más reconocidos analistas políticos sobre asuntos de Iberoamérica, o como el mismo Gregorio Selser gustaba decir: Nuestra América. En el artículo podemos comprobar el nivel de agudeza crítica que mostraba cada uno de sus artículos periodísticos.

Prensa Latina – México

El Independiente – España (NOTA de Introfilosofía sobre este diario español: El Independiente fue presionado , hasta su definitivo cierre, siendo presidente del Gobierno de España, el socialdemócrata Felipe González, del PSOE, Partido Socialista Obrero Español.Los motivos de este presionar y rápido cierre, por quiebra, según se dijo en su momento- mera cortina de humo para tapar la realidad de su cierre, cuya causa fue el hecho de que este diario fue el ÚNICO que se opuso abiertamente a la participación de España en la llamada Iª Guerra del Golfo, y además, por su apoyo a las luchas de los mineros de Asturias y León( regiones tradicionalmente productoras de carbón), contra la política felipista (por Felipe González); (ordenada desde el núcleo duro de la Unión Europea) política llamada de reconversión industrial, dirigida desde Alemania, o desde la Unión Europea, siempre excelente coartada (“lo dice la UE”) para los políticos españoles, cuando de aplicar medidas rudas y muy poco o nada populares, que fueron convirtiendo a España, desde finales de los años ochenta del S XX , hasta el presente, ya entrado el XXI(fines de 2020) en un auténtico Estado vasallo de Alemania, y de su IV Reich en formación, llamado de modo demagógico pero “sentimentalmente eficaz “, Unión Europea, cuyo himno no es otro sino el conocidísimo Himno a la Alegría, que canta el coro en la Novena Sinfonía de Beethoven.Un canto que resulta ser un poema del poeta del Idealismo alemán, Schiller. (nota 1) Idealismo que oculta los intereses del Estado germano, bajo vanas quimeras y ensueños visionarios que engañan y ocultan la realidad subyacente a semejantes dosis de IDEALISMO irracional, pero sicológica y políticamente útiles a sus intereses como Reich (Imperio, en alemán)

nota 1: datos tomados de Wikipedia:

El himno de la Unión Europea, oficialmente Himno Europeo, es uno de los cuatro símbolos oficiales de la Unión Europea.1​ El himno tiene su origen en la Oda a la Alegría (An die Freude en alemán), escrita por Friedrich von Schiller en 1785 y la composición realizada por Ludwig van Beethoven para su novena sinfonía. Fue adoptado oficialmente en 1985.1​Este himno, según la Unión Europea, no sustituye a los himnos nacionales de los países de la UE, sino que “celebra los valores que todos ellos comparten”.1​

FECHA DE PUBLICACIÓN DEL ARTÍCULO De Gregorio SELSER: 1-8-89

Guerra del café vs. guerra de la droga

Hace pocas semanas los países productores de café en América Latina fueron sacudidos por el desplome de su precio en el mercado internacional. Lo han resentido ya los principales productores y exportadores, Brasil y Colombia, pero además los que les siguen en importancia, tales como Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras. Para Nicaragua, significará, según cifras extraoficiales, que dejará de percibir 50 millones de dólares en divisas duras. Otro castigo a su economía.

Tanto Brasil como Colombia no ocultaron, desde el primer momento de producida la catástrofe, su inquina contra Estados Unidos, a quien imputaron una interesada manipulación de precios, a la baja. Empero, ninguna de sus expresiones oficiales de disgusto y censura alcanzaron el nivel y la modalidad de crítica que el producido en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias, durante la actual celebración de la reunión del Grupo de los Ocho, organización regional que agrupa a México, Venezuela, Colombia, Panamá, Argentina, Brasil, Perú y Uruguay.

Allí, de un modo escasamente diplomático, el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Roberto de Abreu Sodré, declaró sin tapujos que su patria y Colombia disponen de suficientes reservas de café como para hacer frente a una guerra de precios en el mercado de grano, que como se sabe está regido por la OIC (Organización Internacional del Café). De un modo áspero agregó:

“Si Estados Unidos escogió la guerra, habrá guerra. En la guerra de precios hay dos países que tienen munición de guerra en cantidad y calidad, Colombia y Brasil.”

Su colega colombiano, Julio Londoño, tras reafirmar ante la prensa su coincidencia con el malestar prevaleciente entre los países productores de ese grano, deslizó empero su acrimonio y censura en una dirección totalmente inesperada. Dijo: “La caída en los precios repercutirá sensiblemente en la lucha contra el narcotráfico. Este problema podría agudizarse en países como Brasil, Colombia, México, Perú, Ecuador y algunas naciones centroamericanas, al reducirse los ingresos por la baja de los precios de productos como el café, puesto que se dispondrá de menores fondos e incentivos para sustituir los cultivos de coca y mariguana”.

La mancha geográfica de productores de coca, mariguana y otros entorpecentes cubre ya vastas porciones de Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y México. Otros países son mencionados como escalas de tránsito hacia Estados Unidos e incluyen a Panamá, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, Haití, República Dominicana, Jamaica e Islas Bahamas entre otros. En Costa Rica un reciente dictamen de una comisión de la Asamblea Legislativa probó dramáticamente que la llamada “Suiza de América” no sólo es ya un campo de aterrizaje intermitente para el Cártel de Medellín, sino que poderosos narcotraficantes financiaron las campañas electorales de los presidentes Luis Alberto Monge y Oscar Arias.

Peor aún, también reseñó que el país había sido utilizado como repetido escenario para el intercambio de armas para los contrarrevolucionarios nicaragüenses (contras), por cocaína y mariguana hacia Estados Unidos, con conocimiento y autorización del vicealmirante John Poindexter, el teniente coronel Oliver North, el jefe local de la CIA Joseph Fernandez, el embajador norteamericano Lewis Tambs y el hacendado John Hull (que inmediatamente huyó de Costa Rica). La citada comisión solicitó que a todos ellos, más otra serie de individuos implicados en esas transacciones delincuenciales, les fuera prohibida la entrada en el país.

Nicaragua no es mencionada en los informes de la Drug Enforcement Administration (DEA), organismo de control de estupefacientes de Estados Unidos, como país productor o de escala de tránsito de narcóticos. Cuba, en fecha reciente, expuso también de un modo dramático que el problema había llegado a sus costas y alcanzado a elevados jefes militares hasta entonces insospechables e introduciendo el factor corrupción con efectos penosos en funcionarios de confianza del gobierno.

Las alusiones de Abreu y Londoño simbiotizan productos tan disímiles como el café y las drogas ilícitas, como formando parte de un mismo universo problemático. No hay duda de que se trata de un mensaje nada casual dirigido a Washington y que simplificadamente diría: “-Si Estados Unidos abate los precios de nuestros principales productos tradicionales de exportación, ¿no está obligando a los productores de café a volcarse a la producción masiva de cocaína y mariguana y al negocio respectivo del narcotráfico?” Este tipo de advertencias en código fácilmente descifrable viene siendo intermitentemente emitido por dirigentes de países que nada tienen en contra de Estados Unidos y se consideran sus amigos. Colombia y Brasil se cuentan tradicionalmente entre los mejores aliados de esa potencia. Durante la Segunda Guerra Mundial, Brasil despachó a Italia un ejército para colaborar con los Aliados, y durante la Guerra de Corea, Colombia fue el único páis latinoamericano que despachó un batallón armado en apoyo de su aliado mayor en la región.

Ello no impide que ambos se sientan ahora víctimas. El ministro Sodré fue muy explícito en Cartagena de Indias: “La maniobra de Estados Unidos y otros países, que desafortunadamente pertenecen al grupo de los productores (alusión, entre otros, a México), quebraron el acuerdo cong ran daño para todos”. Colombia y Brasil disponen de millones de sacos de café, de reserva. La “guerra” puede ser todavía librada por ambos países con ese recurso. Si la perdieran, ¿sería la única opción restante la otra conflagración que, obviamente, nadie querría? Para suavizar su rispidez inicial, Londoño informó que hay una posibilidad de reinstaurar el quebrado pacto cafetalero.

NOTA DE INTROFILOSOFIA: Si alguno de quienes leyeren este texto, estuviera interesado en conocer más detalladamente el proceso del cierre del diario El Independiente (España), en el que Gregorio Selser colaboraba en los últimos años de su vida, recomendamos leer este texto a continuación:

139

La desaparición de El Independiente:

tramas, competencia y fracaso empresarial

AUTOR:

Maximiliano FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

Universidad Católica de Ávila

FUENTE: Revista

Historia y Comunicación Social

2008, 13 139-154

RESUMEN

El Independiente (Madrid, 20/6/1987-31/10/1991), uno de los periódicos más críticos en la reciente historia

democrática española, desapareció no sólo porque “molestaba al poder” y porque la Organización Nacional

de Ciegos Españoles (ONCE) “decidió cerrarlo” ante las presiones ejercidas por otros medios, como han sostenido

sus directivos; es decir, sucumbió no sólo por las tramas políticas y empresariales. Desapareció por la

convergencia de otras causas o factores que lo hacían inviable desde el punto de vista económico: por un contexto

de dura competencia periodística, de concentración mediática y de bajos índices de lectura; por su incapacidad

para mejorar ingresos por ventas y publicidad —muy por debajo de competidores como El Mundo—

y por sus elevados costes.

Tratamos de demostrar que la ONCE-Divercisa malogró cerca de 4.000 millones de pesetas como principal

accionista, que no se atrevió a consolidar el gran grupo mediático que estaba formando y que los datos económicos

determinaron cierre.

Palabras clave: gestión, tramas, competencia, presiones, concentración, inviabilidad

The Disappearance of El Independiente:

Strategies, Competition and Business Failure

ABSTRACT

The disappearance of El Independiente (Madrid, 20/6/1987-31/10/1991), one of the most critical newspapers

in the recent democratic history of Spain, resulted not only because it “troubled the power establishment” or

because The National Organization for the Blind (ONCE) had decided to “close it”, as their managers contended,

faced with the pressures of other media; that is to say, it didn’t succumb solely in response to political

or business strategies. It disappeared because of the convergence of other causes or factors which made

it unfeasible from an economic point of view: as a result of tough competition in the journalistic field, of

media concentration and low readership; because of its failure to increase revenue by means of sales and

publicity — very modest compared to competitors such as El Mundo — and its elevated production costs.

We attempt to show that ONCE-Diversia lost almost 4.000 million pesetas as principal shareholder, that it

failed to consolidate the great media group it was forming and that economic factors were decisive in the

close.

Key words: gestion, strategies, competition and business failure.

En la Historia de la Comunicación en general y del periodismo en particular

han figurado tradicionalmente centenares de cabeceras con fechas precisas de fundación,

declaraciones programáticas, nombres de fundadores, directores y redacciones,

etc. No todas, por el contrario, anunciaron su cierre y menos aún fueron las

que se permitieron comentar los motivos del mismo, señalar a sus responsables y

hasta escribir algún epílogo. Tampoco resulta habitual pasar tempranamente por el

Historia y Comunicación Social

2008, 13 139-154

ISSN: 1137-0734

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prisma de la historia y que se analicen los contextos de la fundación y clausura,

sus efectos y repercusiones…

El Independiente, surgido como semanario el 20 de junio de 1987, transcurridos

ya 20 años, y convertido en diario el 4 de julio de 1989, fue uno de los periódicos

más críticos, quizás el que más, y una especie de mito, en el actual sistema

democrático español, hasta el momento de su desaparición el 31 de octubre de

1991. Se trata seguramente de la más clara manifestación de los costes de la independencia

periodística y la libertad de expresión. En sus dos últimos números,

anunció y recogió numerosas reacciones sobre su cierre, facilitando el estudio de

su trayectoria e incluso el de las empresas que operaban con mayor fuerza en plena

carrera hacia la concentración mediática.

En los ejemplares del 29, 30 y 31 de octubre de 1991, y en los que editaban

entonces otras cabeceras como El País, El Mundo y Abc, por citar los de mayor

difusión entre la prensa española del momento, se coincidía en culpar a la

Organización Nacional de Ciegos (ONCE), hasta entonces propietaria de la empresa

editora Ediobser, y a Servifilm, como compradora de sus acciones, de cerrar el

periódico a cambio de algunos beneficios políticos. Y esa misma causa se ha estado

esgrimiendo durante mucho tiempo por los directivos del diario, que en algunos

casos extienden las responsabilidades al gobierno de Felipe González.

En el presente estudio, se trata de analizar, con la perspectiva del tiempo, con

datos registrales y con un análisis objetivo de sus magnitudes económicas (ventas,

publicidad, costes, situación del mercado…), incluso comparándolas con las de

otras cabeceras (especialmente con El Mundo, como principal competidor), el conjunto

de causas que de manera convergente confluyeron para el cierre de esta

publicación, que se presentó a lo largo de su trayectoria como la más progresista

entre los diarios de su época. En la misma medida se analizan las condiciones

objetivas de mercado (publicidad y lectores) en las que se desenvolvió y el fenómeno

de la concentración mediática que definía el contexto periodístico y el nuevo

orden o sistema de comunicación en España.

1. INTERESES POLÍTICOS Y EMPRESARIALES

La teoría de que el cierre se produjo por decisión de la Organización Nacional

de Ciegos de España (ONCE) y de Servifilm Spain Cinematográfica, respondiendo

a intereses políticos gubernamentales y a contrapartidas, se esgrimió en las páginas

de El Independiente, sin atender a las cifras objetivas de Ediobser como empresa

editora y sin apenas cuestionar su viabilidad. En cambio, en otros periódicos nacionales

de la época estaba más presente la idea de quiebra económica e inviabilidad.

El País concretamente titulaba el 29 de octubre que “Hachuel entra con un

15% en Tele 5 a cambio de comprar El Independiente”. Y su redactor José F.

Beaumont detallaba que “El financiero Jacques Hachuel se ha hecho cargo del

72% de las acciones que tenía la ONCE en El Independiente, periódico que soporta

2.645 millones de pérdidas al año, a cambio de asegurar una participación de un

15% en el canal de televisión privada Tele 5, en el que la ONCE participa con un

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25%, según fuentes que han intervenido en esta operación”. Se añadía en la noticia

que “Hachuel, a través de su empresa Servifilm España Cinematográfica, se hará

cargo de un 5% de la participación total (un 15%) que tiene en Tele 5 el empresario

extremeño Ángel Medrano y de un 10% que será extraído de las participaciones

de Chocolates Trapa o de la propia ONCE”1.

Dos días después volvía a personalizar en el financiero la decisión del cierre:

“Jacques Hachuel, nuevo propietario de El Independiente, comunicó ayer a la

dirección y a los trabajadores del periódico su decisión de cerrarlo momentáneamente

“por razones económicas” y de editarlo en la semana del 5 al 10 de diciembre

como semanario”2. El periódico del grupo Prisa aludía asimismo a la situación

de quiebra y a que las pérdidas del rotativo se elevaban a 220 millones de pesetas

mensuales. Lo momentáneo acabaría convirtiéndose, como tantas veces, en definitivo

y nunca volvió a editarse como diario ni como semanario.

La agencia Efe y El Mundo, por su parte, adelantaban ya el 26 de octubre la

noticia de la venta de las acciones por parte de la ONCE al empresario Jacques

Hachuel, en los 328 millones de pesetas que la organización de ciegos había pagado

en abril, y el deseo de Hachuel de convertirlo en semanario. En el mismo sentido

se pronunciaban el consejero delegado de Divercisa, Fernando Ónega, y el consejero

delegado y vicepresidente de Ediobser, Alberto Ferrer3. Las acciones, que

entonces suponían el 70% del total, fueron vendidas por Divercisa S.A. y Uniprex

S.A. a Servifilm Spain Cinematográfica S.A., propiedad del empresario francés.

El día del cierre, el mismo en el que los responsables del periódico El Sol destituyeron

al editor, al director y a sus adjuntos, El Mundo sostenía que “la desaparición

como diario de El Independiente es consecuencia directa de la venta del

72% de sus acciones, hasta ahora en poder la ONCE, al financiero Jacques

Hachuel”. Pero apuntaba un posible trueque o juego de intereses al que se han aferrado

siempre los directivos de El Independiente para argumentar a favor de los

factores exógenos como causantes del cierre: “A cambio, Hachuel habría entrado

con un 15% en el accionariado de la cadena privada Tele 5″4.

El director general de la organización de ciegos, Miguel Durán, declaró la víspera

del cierre que la organización vendía las acciones del periódico “por los

muchos ataques externos que la ONCE ha recibido en estos meses por su participación

en los medios de comunicación, especialmente en los escritos”5.

En El Independiente se iba más lejos a la hora de señalar los factores exógenos,

y se anunciaban acciones legales contra la venta del periódico: “Tenemos

constancia de las presiones, algunas cercanas al chantaje, a la ONCE y al propio

Durán para que se salieran de un campo reservado a los poderes tradicionales”. Y,

a párrafo seguido, se añadía: “Pero la ONCE sabe que no acaba aquí su papel. Es

la responsable de los perjuicios que haya ocasionado tratando de dar por finalizada

la publicación diaria de El Independiente, por sorpresa, sin contar con los trabajadores

del periódico ni con los otros accionistas”6.

Los representantes de los empleados, el comité de empresa, en concreto, anunciaba

haber “iniciado el proceso de asesoramiento legal en los terrenos civil, laboral

y mercantil para clarificar los términos de la operación de venta de las acciones

de Ediobser a Servifilms Spain Cinematográfica, SA, garantizar los derechos labo-

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142 Historia y Comunicación Social

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rales de los trabajadores e iniciar las oportunas acciones legales”7. En carta abierta

a Miguel Durán, se le acusaba de causar perjuicio a los empleados y a la empresa,

anunciando que se reservaba “el derecho a ejercer las oportunas acciones legales”8.

Y colectivos sociales, como los sindicatos UGT y CCOO, por boca de sus

secretarios generales, Nicolás Redondo y Antonio Gutiérrez, IU, trabajadores del

Consejo Superior de Investigaciones Científicas, comités de empresas, redacciones

de diferentes publicaciones, entre ellas El Mundo, El Sol, Ya, Diario 16, El

Observador, Cambio 16, Época, Interviú, Tiempo, El Siglo, Mundo Obrero,

Ajoblanco… y de Telemadrid, RTVE, Antena 3 Televisión, Cope, Onda Madrid, el

presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid y políticos como Jorge

Vestrynge, Pablo Castellano, Gabriel Camuñas, Nicolás Sartorius, Aleix Vidal

Cuadras, Raúl Morodo, Rodrigo Rato, la dirección del CDS, Simón Sánchez

Montero o intelectuales como José Luis López Aranguren, Julio Caro Baroja o

Julio Cerón y periodistas de distintos medios, como Luis del Olmo, coincidían en

señalar que el diario representaba las ideas de progreso y que su desaparición era

un síntoma de la aniquilación de la izquierda.

También el entonces director y las principales firmas del periódico se sumaban

a la denuncia. De esta forma, Manuel Soriano culpaba al Gobierno y a los poderes

establecidos, a la oposición conservadora y a los otros periódicos: “El

Independiente molesta al Gobierno por su espíritu radicalmente crítico, irrita a

otros periódicos porque les disputa un espacio en el estrecho mercado, lo odian los

sectores más conservadores del país y lo combate ese “establishment” que siempre

mandó en España y al que se ha entregado Felipe González. Entre todos han creado

las condiciones para ahogar una voz libre y heterodoxa, que nació al margen de

los compromisos políticos y de los intereses económicos tejidos en la transición

democrática”9.

Abel Hernández, entonces adjunto a la Dirección, reclamaba conocer las razones

políticas del cierre, denunciado que “las oscuras tramas político-financieras,

con fuertes ramificaciones en los medios de comunicación, son la principal amenaza

a la libertad de expresión10.

En Abc, el propio ex director de El Independiente, Pablo Sebastián, bajo el

ropaje de Aurora Pavón, defendía con toda su fuerza la teoría de la conspiración

contra el periódico, aludiendo al “crimen imperfecto” que se había planificado “en

el despacho de Alfonso Guerra en Moncloa” y a la “autoría material de la ONCE”,

con Jacques Hachuel como “intermediario”11. Incluso meses antes del cierre, invitaba

a una ofensiva contra los propios empresarios que sostenían la deficitaria

empresa: “Larga vida y zafarrancho de combate permanente si el del bastón, tiburón

ciego con un parche en cada ojo, no mete la garrota en la rueda del timón para

torcer el rumbo de tan romántico velero”12.

2. LAS CONDICIONES DEL MERCADO DE LA COMUNICACIÓN

De manera que los responsables del periódico y las fuerzas que lo alentaron —

que no respaldaron políticamente ni apoyaron económicamente—, han recurrido

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siempre a factores exógenos para explicar el cierre de El Independiente y a determinadas

tramas empresariales y políticas. Sin embargo y al margen de los alegatos

periodísticos y de la épica esproncediana, un análisis más desapasionado y con los

datos de tirada, publicidad y balance económico sobre la mesa, inducen a valorar,

al menos en la misma medida, otros factores de carácter interno que ponen de

manifiesto su propia inviabilidad. Ahora bien, no puede desvincularse una causa

de la otra, aunque resulta difícil cuantificar en qué medida la escasez de publicidad

se debía a las exclusiones y discriminaciones gubernamentales y en qué medida se

debía a la reducida tirada del periódico, a su formato durante mucho tiempo tamaño

sábana, a su izquierdista línea editorial…

Para empezar, El Independiente había nacido en un contexto de pluralidad

informativa y de aumentos publicitarios, pero en una sociedad que seguía manteniendo

bajos niveles de lectura, lo que provocaba una dura competencia empresarial

y una implacable selección darwiniana de medios.

En los años de la transición democrática desaparecieron buen número de cabeceras,

algunas quizás por causas políticas, pero la mayoría por problemas de inviabilidad,

ya que no se explica el cierre de una empresa periodística, en un sistema

democrático, si su marcha económica es favorable. La llamada Prensa y Radio del

Movimiento acumulaba pérdidas de 1.365 millones de pesetas en 1975 y en torno

a 6.000 en 1979. La supresión del Organismo Autónomo de Medios de

Comunicación Social, que había acogido a la Prensa del Movimiento y a los diarios

Pueblo y Marca, fue aprobada en 1982 por las últimas Cortes con mayoría de

UCD, antes de la victoria del PSOE. Cerraron los periódicos del régimen, como El

Alcázar (1978), Arriba (1984) y los de la cadena del Movimiento Nacional, incluido

Pueblo (1984), que había bajado de 200.000 ejemplares en los buenos tiempos

de Emilio Romero a 40.000 y acumulaba pérdidas anuales de 1.400 millones de

pesetas.

También cerraron en el último cuarto de siglo la prestigiosa revista de Joaquín

Ruiz Jiménez Cuadernos para el diálogo (1978), la revista Destino (1980),

Informaciones (1922-1983), los aludidos diarios Pueblo (1939-1984) y Arriba

(1984), las distintas Hoja del Lunes, Triunfo (1962-1982), Claro (1991), El

Independiente (1987-1991), El Sol (1990-92), El Viejo Topo (reaparece en 1993),

La Calle, Ya (1935-1995), Diario 16 (1976-2001) Y desaparecieron asimismo la

mayoría de los centros de la cadena Antena 3 Radio —absorbidos por la Ser—,

Canal 10 y otros medios escritos y hablados.

En el año de aparición de El Independiente, en 1987, la difusión media de la

prensa española estaba en 2,7 millones de ejemplares (69,8 copias por 1.000 habitantes)

o 3,1 (79,7 por 1.000) si se incluye la prensa deportiva, según datos de

Fundesco de 1989, que situaban a España en el puesto 42º del mundo y en el 11º

de la entonces Europa de los Doce. “España, con el 12% de la población de la CE,

apenas consume el 4 por 100 de los aproximadamente 76 millones de ejemplares

diarios que circulan en las 12 naciones. El índice medio de difusión español es

solamente una tercera parte del europeo, que se eleva a 237,5 ejemplares por 1.000

habitantes”13. En el siguiente ejercicio, el de 1988, el incremento neto de la prensa

diaria se sitúa en el 2,6% para la de información general o 3,7 si se tiene en cuenta

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la deportiva; en 1989, la difusión se eleva a 3.260.000 ejemplares vendidos, un

84,7 por 1.000 habitantes…

De los 64 periódicos de información general controlados por la OJD en 1988,

un total de 58 registraron subidas en la difusión y 13 retrocedieron, lo que confirma

la tendencia al alza de la prensa española; pero también refleja las dificultades

para una buena parte de las cabeceras. El problema era que entonces, El País

(376.230 ejemplares de difusión OJD en 1988) y Diario 16 (139.956), fundados

poco antes, estaban consolidados y en expansión, junto a los tradicionales Abc

(267.772), La Vanguardia (202.741), etc. y no parecía que hubiera lugar para tantas

cabeceras nuevas: El Mundo, El Independiente, El Sol, Claro…

Más esperanzador resultaba el dato de ingresos por publicidad, que experimentaban

entonces en España una subida desde los 48.000 millones de pesetas (288,5

millones de euros) de 1982 a 188.750 de 1988 (aumento del 293%), según estimacines

de J. Walter Thompson, que sitúan a nuestro país en la cabeza de la Europa

de los Doce en la relación de ingresos/difusión. La multinacional de compra de

medios Carat ubica a España en el cuarto lugar de Europa en inversión publicitaria

en 1990, con 8.500 millones de dólares, por debajo de Alemania (11.000), Francia

(10.200) y Gran Bretaña (8.600)14. Y se hace eco también del fenómeno de la concentración

al constatar la presencia de siete grandes grupos en buen número de

medios de comunicación: Reed Internacional (2.000 millones de dólares en 1990)

Fininvest (1.800), Bertelsmann, Hachette, Maxwell, Axel Springer y Hersant.

En 1987, el año de aparición de El Independiente como semanario, las empresas

periodísticas españolas declararon unos beneficios netos de 11.658 millones de

pesetas, siete veces más que en 1984. En el ejercicio siguiente, la facturación de

los medios impresos llegó a 275.250 millones de pesetas en concepto de publicidad

y a 140.000 por ventas y suscripciones15.

Los rendimientos publicitarios de la prensa española en 1988 se situaban bastante

por encima de los costes en los periódicos de más tirada: El País: 129 ptas.

por ejemplar y día (de los 25.079 millones de pesetas de ingresos por publicidad y

ventas, el 70,9% correspondían al primer capítulo); Abc: 117 ptas. por ejemplar y

día (ingresos anuales de 17.840 millones, de los que el 64% correspondían a publicidad);

La Vanguardia: 127 (el 73,6% de sus 12.784 millones correspondientes a

publicidad), Diario 16: 87 ptas. por ejemplar y día, etc.

De manera que el índice de lectores no aconsejaba sacar a la luz nuevas publicaciones,

aunque el de facturación y publicidad era más alentador; pero hacían

falta tirada y buenos equipos para captarla o formar parte de grandes grupos de

comunicación para aprovechar sus sinergias o tener ciertas concomitancias con el

poder, circunstancias que no se producían en el caso de El Independiente.

3. INVIABILIDAD EMPRESARIAL

Las circunstancias objetivas externas aconsejaban prudencia y buenos estudios

de mercado antes de poner en marcha una publicación semanal y más aún antes de

convertirla en diario, sobre todo si las pérdidas empezaban a acumularse. Quizás

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por eso, uno de los accionistas que más se negó a la conversión de semanario en

diario era justamente quien más mentalidad empresarial tenía, Jacques Hachuel,

quien, según Jaime Peñafiel, “se opuso con todas sus fuerzas”17.

De hecho, cuando se cerró El Independiente, al margen de las acusaciones de

los periodistas, el Consejo de Administración, más atento a la cuenta de resultados,

adujo razones económicas18.

En un estudio que hemos realizado sobre 28 números de esta cabecera, sumamos

espacios publicitarios equivalentes a 214,62 de un total de 1.652 planas, lo

que da una media de 7,66 páginas de pago por periódico de 59 (media estadística)

y una cifra de 12,93% de publicidad en cada uno. En los 28 números se incluyen

los tres primeros, los dos del 17 y 24 de junio de 1988, en que se cumplía el primer

aniversario, y los tres últimos del semanario, más los tres primeros del diario y los

correspondientes a días correlativos múltiplos de tres19 de meses sucesivos, desde

el 3-7-1989 al 31 del 10 de 1991.

Exactamente, el estudio está efectuado sobre ejemplares de los días 20-6-1987

(anuncios por espacio de 5,75 de 48 páginas, el 11,98%), 27-06-87 (4,21 de 48

planas, el 8,75% del espacio), 4-7-87 (2,93 de 48, el 6,10%), 18-7-87 (4,63/48, el

9,64%), 19-08-87 (4,38/56, el 7,82%), 17-6-88 (12,53/60, el 20,88), 24-6-88

(24,44/80, el 30,55), 26-5-89 (9,28/48, el 19,33), 2-6-89 (6,25/48, el 13,02), 9-6-

89 (7,5/48, el 15,62), 4-7-89 (18,21/64, el 28,45), 5-7-89 (9,20/48, el 19,17), 6-7-

89 (12,22/48, el 25,46), 3-7-90 (9,22/64, el 14,4), 4-7-90 (6,92/56, el 12,36), 16-

12-90 (6/64, el 9,37), 22-12-90 (4,25/56, el 7,59), 2-1-91 (5,25/48, el 10,94),

4-2-91 (6,65/64, el 10,39), 7-2-91 (3,8/64, el 5,94), 10-4-91 (7,77/64, el 12,14),

13-5-91 (10,82/72, el 15,02), 16-6-91 (5,67/80, el 7,08), 19-7-91 (4,5/56, el 8,03),

22-8-91 (2,77/64, el 4,33), 25-9-91 (3,6/64, el 5,62), 28-10-91 (8,6/72, el 11,94) y

31-10-91 (7,27/72, el 10,09). En conjunto, se inserta en los 28 números seleccionados

publicidad por espacio de 214,62 páginas en un total de 1.652, lo que da una

media de 7,66 páginas por periódico de 59 (media estadística), el 12,93%.

La tendencia no mejoró con el tiempo, ya que la media de las páginas del

semanario analizadas era del 14,37% de sus espacios, mientras que la del diario

baja al 12,13%. Ratifica este dato el alusivo a la media de inserciones publicitarias

a lo largo de toda la trayectoria: 7,66 páginas, el 12,93% de las planas de cada

número, mientras que la del último año baja a 6,07 páginas, el 9,22 del espacio de

cada uno.

La mayor parte de las páginas completas correspondía a marcas de automóviles

y entidades bancarias, grandes sustentadores de los medios de comunicación

españoles, seguidas de un partido político, el CDS, con grandes dificultades financieras,

como se sabe, y de la ONCE, Iberia, etc. Son los anuncios que llegan a los

medios sin necesidad de hacer un gran esfuerzo de captación: En cambio, cuando

hay que atraer anunciantes menos “cautivos”, se nota la pobreza de la cartera de

clientes y el escaso esfuerzo del departamento de publicidad —salvo cuando se

publicó un buen extraordinario sobre autonomías, bien trabajado y bien sostenido

publicitariamente— o sus dificultades para captar anuncios por la escasa aceptación

del soporte.

Maximiliano Fernández Fernández La desaparación de El Independiente: tramas…

146 Historia y Comunicación Social

2008, 13 139-154

En cuanto a la denunciada marginación o discriminación oficial, que también

formulaba El Mundo, cuando se consideraba excluido o discriminado respecto a

otros medios, el estudio recoge que en los 28 números aparecen 3 páginas del

Tesoro Público, 2 de Telefónica, 1 de Hacienda, de Instituto Español de Comercio

Exterior, V Centenario de España, Amper, RENFE, Parlamento Europeo, Oferta

Pública de Empleo y anuncios de administraciones no gobernadas por el PSOE.

También de sociedades como Endesa (2 páginas), Iberia (4), Tabacalera (2), etc.

Evidentemente, había publicidad de la administración estatal socialista o de

sociedades con participación estatal, pero en menor número que en otros medios,

como denunciaban los afectados, entre ellos asimismo El Mundo. Ahora bien, no

puede olvidarse, sin embargo, que la tirada de El Independiente era inferior a la de

los grandes medios nacionales, aunque —resulta inevitable la casuística— también

su tarifa.

En consecuencia, todo indica que la escasez de anuncios se debía a cuatro factores

concomitantes: las reducidas ventas, una cierta discriminación gubernamental,

el poco atractivo del periódico y su línea editorial izquierdista.

Cuantificando más, resulta realmente difícil obtener una cifra exacta de ingresos

publicitarios, debido a la existencia de páginas de promoción, inserciones de

clavo o gratuitas, descuentos en unos casos y recargos por emplazamientos en

otros, páginas de breves, etc. Si compensamos unas con otras y homogeneizamos

los anuncios sobre la unidad de página en día laboral -580.000 pesetas o 3.485

euros, frente a las 700.000 de los domingos y frente a las 720.000 pesetas que

resulta de multiplicar por los 40 módulos de una plana el precio de 18.000 pesetas/

módulo- obtendríamos que las 6,07 páginas diarias generarían en 1991 unos

ingresos por publicidad de 3.520.000 pesetas/día de las de entonces, unos 21.155

euros.

Menores incluso resultaban los ingresos por ventas, que calculamos en

3.120.000 pesetas diarias en 1991 (18.751 euros) si aceptamos la cifra de 117.000

lectores proporcionada por el Estudio General de Medios (1986-98) para el citado

año, cifra que, dividiéndola entre tres, permite hablar de una difusión de 39.000

ejemplares. El precio del ejemplar era de 80 pesetas (0,48 euros) desde el 13 de

febrero del año 91.

Sumando ambos capítulos, obtenemos que los ingresos diarios por publicidad

y venta de ejemplares podían ascender a 6.640.000 pesetas (39.907 euros), lo que

vendría a suponer, continuando la extrapolación, unas entradas mensuales de 199

millones de pesetas o 2.410 millones al año (14,48 millones de euros), considerando

los 363 días de aparición. Ingresos, en definitiva, que se quedaban muy cortos,

para mantener una plantilla de 260 trabajadores, bien pagados en general y de

manera especialmente generosa en los casos de los directivos o grandes articulistas,

como Antonio Gala o Camilo José Cela, que cobraba 100.000 pesetas de las de

entonces por artículo. Claro que se trataba de un Nobel y de otro gran escritor cargado

de los mejores premios nacionales; el problema, a tenor de la cifra de ventas,

es que no atraían muchos lectores al periódico.

Maximiliano Fernández Fernández La desaparación de El Independiente: tramas…

Historia y Comunicación Social

2008, 13 139-154

147

Esto explica el montante de pérdidas que fue acumulando la empresa, las sucesivas

ampliaciones de capital, disminución del valor de las acciones y otros números

en el plano inclinado de la gráfica de resultados hacia el cierre.

La empresa Ediobser, cuyo nombre fue registrado pensando en editar El

Observador, aunque se adelantó una empresa catalana y se optó por dar el nombre

de El Independiente a la cabecera, fue una fundación personal de Pablo Sebastián,

con 100.000 pesetas, que, al cabo del tiempo, cuando salió de la dirección y de la

empresa, le reportarían 100 millones de la vieja divisa española. Empezó sus operaciones

el 9 de septiembre de 1986 y cinco meses después ya se produce la primera

ampliación de capital, hasta 250 millones, sentándose en el Consejo de

Administración Luis González Seara, Pablo Sebastián, Jaime Peñafiel y empresarios

y abogados como Carlos García Pardo, Francisco Segrelles, José Osinalde,

Luis Carlos Rodrigo Mazuré y Santiago Muñoz Machado. Pronto figurarían entre

los accionistas, directamente o a través de otras sociedades, Miguel Durán, como

presidente de la Once, Mario Conde, Jacques Hachuel… Algunos de estos accionistas

están encausados en el caso Telecinco, que juzga ahora el Tibunal Supremo.

Las sucesivas pérdidas absorbieron los diferentes aumentos de capital, los más

importantes, según hemos visto en los libros registrales de la sociedad, el de 877

millones del 14-12-1989; 1.810, del 23-2-1990; 635, del 16-04-1991, y 1.429, del

12 del 6 de 1992, con un total desembolsado de 5.753 millones de pesetas, superados

por unas pérdidas que, al cierre del periódico, estaban en 7.566 millones, a los

que todavía se sumaron otros 100 millones esfumados con posterioridad; en total,

7.666 millones de pesetas de las de antes, 46 millones de euros.

La mayor parte de este dinero salió del bolsillo del constructor vasco José

Osinalde y, sobre todo, de las sociedades Divercisa y Uniprex, pertencientes a la

ONCE y que tenían una pasmosa liquidez. A Divercisa le costó El Independiente

2.064 millones de pesetas en acciones, más 1.913 en aval de una deuda contraída

con el Banco Español de Crédito, más otros 10 de una ampliación acordada el 29

de junio de 1992… en total unos 3.978 millones de pesetas, 24 millones de euros.

Divercisa, cuyos movimientos se juzgan en el caso Telecinco, se había inscrito

el 9-9-1986 con un capital de 3 millones de pesetas, que fueron aumentados en 997

el 8-6-1989, en otros 9.000 el 10-12-90, en 2.309 el 31-12-91 y en 15,3 millones el

16-2-2000; pero el 22-12-1996 se consigna una disminución de capital, por pérdidas,

de 12.087 millones de pesetas. Una buena parte de esta cantidad se esfumó en

El Independiente, otra se invirtió en la compra de Telecinco, alguna cantidad debió

de recuperarse tras la venta de la rotativa Albert adquirida por la ONCE, y de otra

quizás se sepa cuando el Tribunal Supremo decida sobre el recurso presentado por

la Abogacía del Estado por el recurso de casación interpuesto tras el fallo de la

Audiencia Nacional de 9-4-2007, que absuelve de delitos fiscales y de falsedad a

los encausados Miguel Durán, Santiago Muñoz Machado, Francisco Javier de la

Rosa Martí, Rafael Álvarez-Bouza Diego, Ángel Medrano Cuesta, Alfredo

Messina, Giovanni Acampara y Juan Carlos López-Cid Fuentes, algunos de ellos

viejos conocidos en los consejos de Administración de Ediobser.

Se trató, por lo tanto, de unas pérdidas cuantiosas, aunque no mayores que las

padecidas por otras empresas informativas en sus inicios y que, no obstante, resul-

Maximiliano Fernández Fernández La desaparación de El Independiente: tramas…

148 Historia y Comunicación Social

2008, 13 139-154

taban muy poco significativas en el cómputo de los 300.000 millones de ingresos

por la venta del cupón que se presupuestaban para 1991.

4. ANÁLISIS COMPARATIVO CON LA PUBLICIDAD Y DIFUSIÓN DE

EL MUNDO

Un análisis comparativo de los ingresos publicitarios de El Independiente y los

de El Mundo20, periódico que pugnaba entonces del mismo modo por la aceptación

en los quioscos, muestra la gran diferencia existente entre ambos. Ponderando

los diferentes formatos (40 módulos por página El Independiente y 45, de menor

tamaño, El Mundo), excluyendo las páginas de breves en compensación por las de

clavo, promoción, repeticiones, etc., y comparando las mismas fechas aleatorias

de 199121, el año del cierre, cotejamos que siempre tiene más publicidad El

Mundo y, más aún, que siempre es mejor su relación publicidad por página que la

de El Independiente, realizado, en consecuencia, con mayores costes de papel y

menos ingresos, también con mayores costes de personal, como es sabido, porque

su plantilla era más grande y estaba mejor pagada.

La siguiente tabla, realizada para nuestro libro De las tramas contra El

Independiente a la concentración mediática actual, es suficientemente aclaratoria:

COMPARACIÓN DE LA PUBLICIDAD EL INDEPENDIENTE/EL MUNDO. 1991

Fecha Periódico Págs./Tot. % Periódico Págs./Tot. % Dif. pág. Dif. %

02-01 El Indep. 5,25/48 10,90 El Mundo 8,55/52 16,44 -3,30 -5,54

04-02 El Indep. 6,65/64 10,39 El Mundo 7,40/56 13,21 -0,75 -2,82

07-03 El Indep. 3,80/64 5,94 El Mundo 10,70/56 19,11 -6,90 -13.17

10-04 El Indep. 7,77/64 12,14 El Mundo 9,55/60 15,92 -1,78 -3,78

13-05 El Indep. 10,82/72 15,02 El Mundo 19,87/72 27,60 -9,05 -12,58

16-06 El Indep. 5,78/80 7,08 El Mundo 9,64/72 13,39 -3,86 -6,31

19-07 El Indep. 4,50/56 8,03 El Mundo 9,62/60 16,03 -5,12 -8,00

22-08 El Indep. 2,77/64 4,33 El Mundo 6,08/52 11,69 -3,31 -7,36

25-09 El Indep. 3,60/64 5,62 El Mundo 4,42/68 6,50 -0,82 -0,88

28-10 El Indep. 8,60/72 11,94 El Mundo 15,46/68 22,73 -6,86 -10,79

31-10 El Indep. 7,27/72 10,09 El Mundo 11,20/64 17,05 -3,93 -6,96

Total El Indep. 66,81/720 9,28 El Mundo 112,49/680 16,54 -45,68 -78,19

Medias El Indep. 6,07/65,45 9,22 El Mundo 10,22/61,82 16,53 -4,15 -7,11

Elaboración propia

Maximiliano Fernández Fernández La desaparación de El Independiente: tramas…

Historia y Comunicación Social

2008, 13 139-154

149

La tabla muestra que todos los días el rotativo de Pedo J. inserta más publicidad

que el de Pablo Sebastián y Manuel Soriano, llegando incluso a las 7 y 9 páginas

de diferencia el 7 de marzo y el 13 de mayo de 1991 y, además, con menos

gasto de papel (680 planas El Mundo en los 13 días escogidos aleatoriamente,

frente a las 720 de El Independiente en los mismos días). En cada número, El

Independiente publica una media de 4,15 páginas menos de publicidad que El

Mundo, que, por otra parte, contrata más anuncios de portada, con sus correspondientes

recargos.

El periódico de Ediobser no sólo insertaba menos publicidad que el de Unidad

Editorial, sino que, además, su tarifa era más baja como consecuencia de la menor

difusión, lo que en las páginas de El Mundo se esgrimía como argumento de la

exclusión oficial sin la menor contemplación. En mayo de 1991 El Mundo denunciaba

discriminación por parte del Ministerio de Asuntos Sociales hacia los periódicos

más críticos con el gobierno, recordando que su difusión era de 104.016

ejemplares en el periodo de 5 de noviembre de 1990 a 17 de abril de 1991, cifra

contrastada en la Guía de Medios del mismo año22, y aludiendo a la “escasa difusión

de El Independiente”, cuyos datos no figuraba en la OJD. El Estudio General

de Medios (1968-98) le asignaría después 84.000 lectores en 1990 y 11.7.000 en

1991, cantidades que, divididas entre 3 lectores por ejemplar, permitiría calcular

una difusión de 28.000 y 39.000 ejemplares vendidos, respectivamente. El

Independiente tuvo menos publicidad oficial, pero, en la misma medida, su departamento

correspondiente captó menos publicidad comercial que su principal competidor,

ya fuera debido a una peor gestión o a la mayor dificultad para conseguirla

con menos tirada o ambas causas de la vez.

Por otro lado, la plana publicitaria de El Mundo se vendía en 1991 a 790.000

pesetas, frente a las 580.000 de la de El Independiente. Si en 1991 insertaba, como

hemos visto, una media de 10,22 páginas (4,15 más que el de Ediobser), sus ingresos

diarios se elevaban a 8.073.800 pesetas, 4.553.200 más que el periódico de

nuestro estudio. Si a esto añadimos que sus ingresos por venta de ejemplares

(104.001 por 80 ptas.) se elevaban a 8.320.080 pesetas, obtenemos en este capítulo

una diferencia de 5.200.080 unidades de la antigua moneda. Todo ello arroja una

cifra de 9.753.280 pesetas diarias de diferencia entre los ingresos de las dos cabeceras,

que, multiplicados por los 363 días de publicación al año, eleva a 3.540

millones de pesetas ó 21,28 millones de euros de diferencia de ingresos anual.

Naturalmente y al margen de las tramas y los manejos políticos, es una cantidad

que define la inviabilidad económica de la empresa y explica la diferencia de trayectoria

de dos cabeceras con un inicio semejante en el tiempo y en el contexto.

Contrariamente a la idea de Manuel Soriano explicada en mi libro De las tramas

contra El Independiente a la concentración mediática actual, de que una

empresa periodística nunca cierra por razones económicas, todo parece indicar que

una empresa periodística no cierra, en un sistema democrático, si su cuenta de

resultados es favorable.

Maximiliano Fernández Fernández La desaparación de El Independiente: tramas…

150 Historia y Comunicación Social

2008, 13 139-154

5. UN GRAN GRUPO MEDIÁTICO

El Independiente, como indicamos, nació en un contexto de concentración

mediática, surgido en nuestro país con la transición democrática, que se fue acentuando

hasta llegar al estado actual. Era el inicio de un nuevo orden informativo,

por utilizar la terminología del profesor Jesús Timoteo Álvarez23 o nuevo sistema

mundial de comunicación, en terminología utilizada por Enrique Bustamante24.

Ya en 1988, los diez grupos más poderosos en España, que asociaban 28 cabeceras,

controlaban 2.200.481 de los 3.050.000 de ejemplares vendidos diariamente,

el 72 %, mientras que las 85 cabeceras restantes sumaban el 28%. Entre los

grandes holdings mundiales con presencia en medios de comunicación españoles

figuraban ya Bertelsmann, Time-Warner, Fininvest, Hachette, Pearson, Maxwell,

Mondadori…

Junto a ellos, descollaban poderosamente grupos españoles con gran expansión

en los años 90: Prisa (El País, El Siglo, Ser, Canal Plus, Editorial Santillana…),

Anaya (El Sol y un amplio grupo de editoras) Zeta (La Gaceta de los Negocios,

Tiempo, Interviú, Panorama, Telecinco…), Grupo 16 (Diario 16, Cambio 16,

Motor 16…), Prensa Española (Abc), Correo (El Correo Español- El Pueblo

Vasco), Godó (La Vanguardia), Prensa Ibérica (La Nueva España, Heraldo de

Aragón) y, desde noviembre de 1989, Unidad Editorial (El Mundo).

En este contexto, en el que resulta muy difícil competir con los poderosos, la

única salida empresarial para Ediobser era incorporarse a un gran grupo de comunicación,

perdiendo, obviamente, parte de su autonomía e independencia. A punto

estuvo de conseguirlo cuando la Organización Nacional de Ciegos (ONCE), a través

de Divercisa y Uniprex, se hizo con la mayoría de las acciones y dispuesta a

conformar un gran grupo mediático con Onda Cero, Telecinco, Servimedia y otras

publicaciones. Pero un cierto romanticismo trasnochado, el espíritu de independencia

inquebrantable y un afán crítico del que no escapaban la propia ONCE,

unido a las presiones de otros medios de comunicación contra Miguel Durán,

como presidente de la organización, y tal vez a las aludidas tramas de políticos

opuestos a un medio tan contestatario, dieron al traste con el proyecto.

Ciertamente estas fueron las claves.

Ahora bien, aún reconociendo que formar parte de un gran grupo genera sinergias

y apoyos casi decisivos, la historia muestra también en contraste que ni

siquiera eso salva a las publicaciones deficitarias, como sucedió con Claro (del

poderosos grupo alemán Spiegel), El Sol (grupo Anaya), Diario-16 (Grupo 16), Ya

(Edica) y el semanario El Globo (del Grupo Prisa, al igual que Radio El País, que

cerró con poco más de 6 meses de vida y unas pérdidas de 300 millones de pesetas.

De esta forma puede concluirse que fue determinante en el cierre el factor económico

o muy coadyuvante, si valoramos en la misma medida las tramas políticas

y los manejos empresariales.

Maximiliano Fernández Fernández La desaparación de El Independiente: tramas…

Historia y Comunicación Social

2008, 13 139-154

151

6. OTROS FACTORES: ESCASA REPERCUSIÓN, BUENAS PLUMAS,

IZQUIERDISMO…

Pero hay otros aspectos, además del contexto mediático, el económico, las circunstancias

políticas, etc., que no pueden pasar desapercibidos en la historia de

una publicación, como los de su repercusión, corrientes de opinión, posicionamientos,

aportaciones periodísticas y literarias…

Aunque se ha dicho que el periódico era leído en los despachos de los políticos

y empresarios españoles más influyentes y en los ámbitos culturales más progresistas,

como casi todos los rotativos nacionales, lo cierto que su escasa difusión le

restó influencia y no llegó a grandes sectores de la población. Su cierre fue recogido

en casi todas las cabeceras importantes de la época y sus páginas han sido

citadas para explicar movimientos políticos y empresariales o para ilustrar la vida

española de los años 80 y 90.

Así lo hacen, entre otros, los historiadores Alejandro Pizarroso25, Juan

Francisco Fuentes, Javier Fernández Sebastián26, María Luisa Suárez27 y María

Jesús Casals28 … y los periodistas Raúl Heras29, Víctor Márquez Reviriego30,

Pedro Muñoz31, Graciano Palomo32, José Díaz Herrera y Ramón Tijeras33, Pedro

J. Ramírez34, Eric Fratttini35, Pilar Cernuda36, José Antonio Martínez Soler37,

Fernando Jáuregui38, Juan Luis Galiacho39 …

Desde el punto de vista de su aportación al periodismo, la cabecera de

Ediobser y sus mentores pueden presumir de haber hecho una información verdaderamente

independiente y plural, crítica, sin cortapisas, muy orientada a la investigación

y a la denuncia de la corrupción política y del enriquecimiento económico

en la España de la transición democrática.

Sus posicionamientos fueron muy claros en contra de la primera guerra de

Irak, la de 1990, en contra del belicismo, del terrorismo etarra y del terrorismo de

Estado, en contra de cualquier corruptela, de todo lo que supusiera recortes a la

libertad de expresión, etc.

En este sentido deben interpretarse la denuncia de la muerte de la etarra Lucía

Origoitia de un tiro en la nuca; las declaraciones de Pablo Castellano que provocaron

una gran crisis en el PSOE; el asunto de la compra de vestidos, valorados en

varios millones de pesetas y con cargo a los presupuestos del Estado por la entonces

directora general de TVE, Pilar Miró; el dictamen contra la iniciativa de Canal

10; el caso de Monserrat Dexeus, la esposa del ministro Carlos Rmero, acusada de

controlar cuentas de campañas estatales desde una empresa publicitaria…

Otro tanto puede asegurarse en lo que se refiere a su aportación literaria, con

excelentes artículos de Camilo José Cela y Raúl del Pozo, a los que se unían diariamente

los cortos afilados de Antonio Gala —”La Proa” y “La Tronera”—, los

divertimentos de Aurora Pavón (Pablo Sebastián) y Jaime Peñafiel y las grandes

firmas tanto habituales, según las épocas, de González Seara, Abel Hernández,

Andrés Aberasturi, Fernando Jáuregui…, como de colaboradores ocasiones

(Aranguren, Caro Baroja, J.J. Armas Marcelo, Fernando Arrabal, Caballero

Bonald, Antonio Burgos…)

Maximiliano Fernández Fernández La desaparación de El Independiente: tramas…

152 Historia y Comunicación Social

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Los primeros y los geniales viñetistas Chumy Chúmez y El Roto, constituyeron

un grupo creador crítico y rebelde, un verdadero colectivo de autores con una

marca de identidad que difícilmente se encuentra en otros periódicos de nuestra

época.

Respecto a sus posicionamientos izquierdistas, a los que aludíamos anteriormente,

remitimos del mismo modo a nuestro estudio de contenidos realizado en el

libro De las tramas contra El Independiente a la concentración mediática

actual40, en el que se pone de manifiesto tanto la rebeldía editorial como las recurrencias

informativas a posicionamientos ubicados a la izquierda del PSOE, nacionalismo

vasco, grupos políticos y sociales minoritarios, algún guiño republicano y

otros posicionamientos alejados de las mayorías sociológicas centristas.

CONCLUSIONES

En definitiva, no se puede achacar a una única causa el cierre de El

Independiente, sino a causas concomitantes, muy convergentes: contexto muy

competitivo, no pertenencia a un gran grupo mediático, grandes pérdidas económicas

(derivadas de su reducida tirada, escasos apoyos publicitarios, elevadas retribuciones

y deficiente gestión), presiones de otros medios, aislamiento político…

Sin duda una de las principales causas objetivas fue la escasa difusión del

periódico, consecuencia a su vez de tres planteamientos erróneos concomitantes:

poco atractiva e incómoda presentación, falta de mercadotecnia y línea editorial

lejana a las preferencias de las mayorías lectoras.

Sin embargo, creemos que fue una gran aventura periodística, que demostró la

dificultad de competir en solitario en el mercado nacional; una interesante experiencia

de libertad de expresión, con un alto coste —aislamiento y cierre—, y una

interesantísima aportación al periodismo español de finales del siglo XX, caracterizada

por sus tendencias críticas, su independencia y sus valores literarios.

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NOTAS

1 El País, 29-10-1991, p. 21.

2 “Jacques Hachuel cierra el diario El Independiente”, El País, 31-10-1991, p. 33.

3 “La ONCE vende El Independiente”, en El Mundo, 26-10-1991, C5, y “Los trabajadores piden el

respeto al compromiso del rotativo con las libertades”, El Mundo 27-10-1991.

4 “El Independiente desaparece hoy como diario y El Sol destituye a cuatro de sus altos cargos”, El

Mundo, 31-10-1991, p. 21.

5 “Miguel Durán afirma que abandona El Independiente por presiones externas”, El Independiente,

29-10-1991, p. 22.

6 “La lucha por una cabecera independiente”, EI, 29-10-1991, p. 1.

7 “Comunicado del Comité de empresa”, EI, 29-10-1991, p. 22.

8 “Un tremendo daño”, EI, 29-10-1991, p. 22.

9 “Muere un periódico vivo”, EI, 31-10-1991, p. 1.

Maximiliano Fernández Fernández La desaparación de El Independiente: tramas…

154 Historia y Comunicación Social

2008, 13 139-154

10 “Vamos a seguir”, EI, 29-10-1991, p. 19.

11 “Meye Muelle”, Abc, 9-11-1991, p. 28.

12 PAVÓN, Aurora (Pablo Sebastián), “Abierta está la cancela”, Abc, 14-6-1991, p. 33.

13 DÍAZ NOSTY, B, “Crecimiento de la oferta, crecimiento del negocio”, en Informes anuales de

Fundesco. Comunicación social 1989/Tendencias, Madrid, 1989, p. 23.

14 MONTAÑÉS, F. Montañés, “El decenio de la revolución mediática”, El Mundo, 26-10-1991, C-3.

15 FUNDESCO, Comunicación Social, 1989, Tendencias, p. 23.

16 FUNDESCO, Comunicación Social, 1990, Tendencias, p. 23.

17 “Ya vuelve el español do solía”, EI, 31-10-1991, p. 71.

18 “Cierran El Independiente diario”, EI, 31-10-1991, p. 1.

19 Se empezó el 2 de enero porque el día de Año Nuevo no se publican periódicos, siguiendo el 4, y,

a partir de ahí, múltiplos de 3.

20 Puede verse con más detalle en nuestra obra De las tramas contra El Independiente a la concentración

mediática actual, Madrid, Fragua, 2007, pp. 184-190.

21 Se empieza el 2 de enero porque el 1 no hay periódicos, siguiendo con el 4, y, a partir de ahí, múltiplos

de 3.

22 Guía de Medios de Comunicación de España, nº 108, Madrid, Remarca, 1991.

23 TIMOTEO ÁLVAREZ, Jesús, Del viejo orden informativo, Madrid, Actas, 1997.

24 BUSTAMANTE, Enrique, Hacia un nuevo sistema mundial de información, 2003.

25 PIZARROSO, Alejandro: De la Gazeta Nueva a Canal Plus. Breve historia de los medios de

comunicación en España, Madrid, 1992, p. 210.

26 FUENTES, Juan Francisco, y FERNÁNDEZ SEBASTIÁN, Javier, Historia del Periodismo español,

Madrid, Síntesis, 1997. p. 333.

27 SANTAMARÍA SUÁREZ, Luisa, El comentario periodístico. Los géneros persuasivos, Madrid,

p. 1990.

28 SANTAMARÍA SUÁREZ, Luisa, y CASALS CARRO, María Jesús, La opinión periodística,

argumentos y géneros para la persuasión, Madrid, Fragua, 2000.

29 HERAS, Raúl, El Clan. La historia secreta de la beatiful people, Madrid, Temas de hoy, 1990.

30 MÁRQUEZ REVIRIEGO, Víctor, El desembarco andaluz, Barcelona, Planeta, 1990.

31 MUÑOZ, Pedro, RTVE, La sombra del escándalo, Madrid, Temas de hoy, 1990.

32 PALOMO, Graciano, El vuelo del halcón, Madrid, Temas de hoy, 1990.

33 DÍAZ HERRERA, José y TIJERAS, Ramón: El dinero del poder. La trama económica en la

España socialista, Madrid, Cambio 16, 1991.

34 RAMÍREZ, Pedro J. Y ROBLES, Marta, Pedro J. Ramírez. El Mundo en mis manos, Barcelona,

Grijalbo, 1991.

35 FRATTINI, Eric, y COLÍAS, Yolanda, Tiburones de la comunicación. Grandes líderes de los grupos

multimedia, Madrid, Pirámide, 1996.

36 CERNUDA, Pilar, y JÁUREGUI, Fernando, Crónicas de la crispación. Una visión personal del

fin del felipismo, Madrid, 1996.

37 MARTÍNEZ SOLER, José Antonio, Jaque a Polanco. La Guerra digital: un enfrentamiento en las

trincheras de la política, el dinero y la prensa. Madrid, Temas de hoy, 1998.

38 JÁUREGUI, Fernando, Cinco horas y toda una vida con Fraga. La historia de un fracaso admirable,

Madrid, Espejo de Tinta, 2004.

39 GALIACHO,J.L., Del cielo al abismo, Barcelona, Nueva República, 2006.

40 Ibid, pp. 49-157.

OTRO TEXTO DE INTERES PARA CONOCER, DE MODO CRÍTICO, EL “CASO” del Diario El Independiente y de cómo fue víctima del Poder político de los yuppies socialdemócratas (PSOE) , con Felipe González al mando. https://cvc.cervantes.es/literatura/aih/pdf/13/aih_13_4_037.pdf