TODOS VIGILADOS : PLANES PARA EL NUEVO ORDEN GLOBAL ULTRA NEOLIBERAL TRAS CRISIS DE CORONA-VID 19

Investigadora sobre el tema: Capitalismo de vigilancia

LA ELITE INICIA LA GUERRA EN TODOS LOS FRENTES PARA IMPLANTAR UN NUEVO ORDEN CIBERNÉTICO GLOBAL Y ULTRA NEOLIBERAL

Juan Manuel Soaje Pinto entrevista a Jon Rappoport, estadounidense, periodista independiente, conductor de radio y televisión, escritor y comentarista, politólogo y analista internacional sobre el NOM, pandemia, Covid-19, OMS, organismos de crédito, económico-financiera, Donald Trump y reset de las finanzas globales y mucho mas… Las élites que quieren reemplazar a Dios o ellos ser el nuevo Dios terrenal. Nuestro mayor agradecimiento a: Axel Macaroff por convocar a este interesante periodista y a Luis Álvarez Primo por la traducción simultánea de este vídeo.

Contra la oligarquía amafiada de partidos que hay en España(partitocracia), hay que abrir un periodo de Libertad Constituyente que cambie el Estado putrefacto que nos somete al interés de la oligarquía política dominada por los líderes de los partidos anti democráticos.

Ruben Gisbert

El abogado, activista social y ‘youtuber’ Rubén Gisbert.POLÍTICA

Rubén Gisbert: «Vivimos en un sistema político que es un residuo del fascismo»

21/05/2020 20:16 AUTOR :  por Paco Núñez Comparte este artículo:

FUENTE https://ellibre.es

Rubén Gisbert is The Man. Este licenciado en Derecho por la Complutense de Madrid, y discípulo de Antonio García Trevijano, lidera un movimiento social que cristalizará próximamente en una asociación civil que luchará con denuedo por cambiar el sistema de partidos en España

En esta primera parte de la entrevista con EL LIBRE, este joven activista revolucionario de 30 años de edad arremete con fuerza contra el Gobierno y explica de forma didáctica el futuro esperanzador de nuestro país en materia política, que pasa por la destrucción de la partitocracia.

-¿Cree usted que toda esta tragedia servirá verdaderamente para cambiar las cosas?

-La polarización ideológica y la fractura social son el sustento de la partidocracia desde su fundación, en 1978. Ahora, para sobrevivir, los neopartidos tienen que seguir alimentando, con más esfuerzo si cabe, esta fractura social. Por eso, están haciendo una acentuación en la polarización ideológica. También porque hay más competencia entre los partidos que se llaman a sí mismos de izquierdas o de derechas, que realmente no lo son (todos son socialdemócratas). Entonces, tienen que ser más agresivos a la hora de polarizar la sociedad y aprovecharse de esa fractura social que han creado ellos.

-¿Dónde está el resorte que pueda lanzar a la sociedad española a las calles para clamar esa transformación del sistema?

El cambio social vendrá por la solución que aportemos, que sea una antítesis a esa maquinaria de la que vive el Estado de partidos. Y esa solución solo puede venir desde un mensaje de unidad en el que sea indiferente la ideología, credo o religión de cada español y que todos estemos unidos bajo una misma bandera: la de conseguir la democracia formal. El español medio tiene que ver que la causa de sus males no es de ningún partido sino del régimen que tenemos, porque el empobrecimiento y la inoperancia de la que hace gala el Estado de partidos a la hora de gestionar la pandemia es característico de este sistema. Los políticos se centran, en primer término y en último, en conservar su puesto, porque es su medio de vida. Lo dijo recientemente Manuel Castells, actual ministro de Universidades.https://www.youtube.com/embed/F6K6ub3qVdQ?start=117&feature=oembed

-¿Qué solución ofrece el movimiento que usted lidera?

-Solo hay una manera de hacer que los políticos que se preocupan por su cargo actúen en beneficio de la sociedad: que estén sujetos a los intereses del distrito electoral que lo elige. Solo así se puede garantizar que el político, para mantener su cargo, tenga que atender obligatoriamente a los intereses que le exige su distrito electoral. Si su distrito vive del turismo, ese diputado tendrá que preocuparse de las medidas que afectan a ese sector. Si es un distrito de trabajadores, tendrá que preocuparse de las medidas sociales y de las ayudas a los trabajadores.

-¿Por qué en España se nos llena la boca de hablar de democracia si no tenemos esa democracia real?

-España no es un régimen representativo ni democrático. Es un Estado de partidos, definido en su día por el presidente del Tribunal Constitucional de Alemania, Gerhard Leibholz. El Estado de partidos trabaja para que los españoles elijamos a nuestros políticos de acuerdo con un principio de identificación. Pero en cuanto a estructura de poder, no hay ningún tipo de feed back ni reciprocidad entre el gobernante y el gobernado. En cambio, con la representación uninominal sí hay un feed back directo entre el diputado y su distrito. Esto sucede en Francia, Inglaterra y Estados Unidos. En el Parlamento inglés, cada diputado tiene que ir a defender los intereses políticos de su distrito electoral independientemente de la ideología de su partido.

–¿Estados Unidos sería un buen ejemplo?

-Un diputado de Virginia, sea republicano o demócrata, nunca podrá apoyar una ley en contra del tabaco, porque Virginia vive, en gran parte, del tabaco. Si vota esa ley, lo echan. Es el distrito electoral, la comunidad, la vecindad, la que tiene el control de lo que tienen que hacer los políticos. Y así se hacen las leyes, atendiendo a las necesidades sociales.https://www.youtube.com/embed/YOJMmRp_QO0?feature=oembed

-En Inglaterra, cualquier ciudadano tiene hilo directo con el diputado de su distrito, ¿no es así?

-Efectivamente. Hay un diálogo directo, constante y permanente entre las necesidades del pueblo y el cargo electo, que tiene esa función. Aquí no existe esa función.

-¿Por qué tenemos que mantener a tantos diputados? ¿Es totalmente necesario para el buen gobierno de nuestro país?

-En España, si se suprimieran los diputados, no cambiaría nada, porque los que tienen la hegemonía para hacer la ley, hacer gobierno y nombrar a los jueces son los jefes de cada partido, que pactan entre ellos o bien tienen mayoría absoluta, como hemos visto en los años 80 y 90. Por eso, lo que hay en España se llama Estado de partidos o partitocracia. Lo que yo quiero es una democracia, que significa el poder del pueblo.

-¿Es el bipartidismo un mal endémico?

-No tiene por qué serlo. En Estados Unidos hay bipartidismo (demócratas versus republicanos), pero, al haber un principio representativo y elecciones separadas entre el presidente y los miembros de la Cámara de representantes, el Congreso, los partidos son lo que tienen que ser y lo que nacieron para ser: asociaciones civiles. El gran problema que tenemos en España, y en la gran mayoría de Europa, es que vivimos en un sistema que es un residuo del totalitarismo y del fascismo: partidos estatales y sindicatos estatales, pagados por el Estado. Eso es una antítesis. ¿Cómo un partido que tiene que defender los intereses de la sociedad civil va a ser pagado por el Estado? Los partidos tienen que ser instrumentos, no un fin en sí mismo.

-¿Está la gente suficientemente hastiada con esta pandemia pata que haya una verdadera revolución?

-El español medio es muy pesimista y está muy anquilosado en este sistema. Pero se van a dar una serie de circunstancias económicas, de fractura social, de empobrecimiento masivo de los españoles, que van a provocar un descontento y un descrédito muy grande hacia el sistema. Y, los que nos hemos estado preparando políticamente para esto, tenemos la responsabilidad de no hacer un discurso catastrofista sino ofrecer una solución, una alternativa, un mensaje de unidad y esperanza para salir del hoyo en el cual nos ha metido este Estado de partidos.https://www.youtube.com/embed/Z8mjuL3hjG0?start=765&feature=oembed

-¿Cree que los medios de comunicación, en líneas generales, tienen demasiados intereses creados como para ejercer un periodismo libre?

-Por supuesto. Tenemos suerte de tener las redes sociales. Primero, porque la gente intuye que, en los medios de comunicación habituales, que están comprados por el Estado, no encuentran respuestas ni debate ni pensamiento ninguno. Son contenidos vacíos. Gracias a internet, existe la posibilidad de cambio. Porque el Estado ya tiene un control absoluto de todos los medios. En las redes lo está intentando, como dijo el ministro Castells. El paso 1 es que los españoles difundamos los aspectos básicos por los cuales no tenemos una democracia y cómo esto repercute directamente en la pobreza y en la miseria absoluta en la que nos estamos viendo hundidos.

-¿Hay demasiados estómagos agradecidos como para echar abajo la partitocracia?

-El Estado de partidos está preocupado, ante todo, de conservar la estructura institucional del régimen que supone, en duplicidades administrativas y en cargos puestos a dedo (2 millones de personas), un gasto superfluo de 100.000 millones de euros anuales, el 10% del PIB. En época de bonanza, nadie se mueve, pero ahora, que hay muchos españoles que tienen que ir al Banco de Alimentos y que no les pagan los ERTE y que el Gobierno no quiere recortar en el gasto político, se va a propiciar que la gente vea la corrupción institucional existente.

-Para que se vote una nueva Constitución, ¿cuáles son los pasos a seguir?

-Haría falta una manifestación masiva y una abstención voluntaria, en las próximas elecciones, de más del 50%. Eso desligitima al régimen y le deja únicamente con la ley. En el momento en el que haya manifestaciones para provocar un periodo de libertad constituyente, si hubiera cargas policiales, el Estado perdería su legitimidad. Ese es el camino.

-¿Se postularía usted como candidato al nuevo Gobierno?

-Yo no persigo entrar en el Estado, no me interesa. A mí lo que me interesa es vivir en libertad y en una democracia. Para eso, solo necesitamos la abstención masiva, la movilización civil y la apertura de un proceso de libertad constituyente que no es ninguna tragedia. Se mantendrían las funciones básicas del Estado (sanidad, educación, limpieza, seguridad…) mientras, durante un año, habría un periodo de libertad de información como nunca en la Historia de España, en el que se podrían enseñar las diferentes opciones: monarquía presidencialista o república constitucional, principalmente. Y que los españoles elijan.

SEGUNDA PARTE DE LA ENTREVISTA:

Gisbert 02

El jurista y politólogo valenciano Rubén Gisbert.POLÍTICA

Gisbert: «Hay que plantar cara a este Estado que nos divide socialmente»

22/05/2020 22:27  por Paco Núñez Comparte este artículo:

En esta segunda y última parte de la entrevista con EL LIBRE, el jurista Rubén Gisbert analiza qué podría pasar con la Corona en un futuro sin Estado de partidos, repasa los sistemas políticos de Francia y Alemania y propugna la supresión del Tribunal Constitucional

Tiene un canal en YouTube con más de 45.000 suscriptores que se denomina La guarida del zorro, en el que da rienda suelta a todos sus postulados de una manera fresca, amena y documentada. El valenciano Rubén Gisbert, jurista y politólogo revolucionario de 30 años de edad y adalid del movimiento por una democracia formal, desgrana qué futuro le espera al rey Felipe VI en una posible nueva realidad de libertad política.

-Si se acaba la partitocracia en España y el pueblo elige la república constitucional como sistema de Gobierno, adiós al rey, ¿no?

-Por supuesto. Cuando Don Juan, el abuelo de Felipe VI, recibe la notificación, el 16 de julio de 1969, de que quieren nombrar rey a Juan Carlos (su hijo), no acepta y le escribe una carta, redactada por Antonio García Trevijano, a su hijo diciéndole que es «una monarquía sin honor», haciendo la analogía de Montesquieu en El espíritu de las leyes: «Una monarquía sin honor es como una república sin virtud», porque la república se debe estructurar en la virtud de la ley y en la separación de poderes. Y la monarquía se debe fundamentar en la honorabilidad del monarca. Por eso, don Juan apoyó la junta democrática, sabiendo que, si él iba a ser rey, solo podía serlo bajo la elección de los españoles. Entonces, si el rey Felipe VI quiere seguir siendo rey, tendrá que someterse a la decisión de los españoles.

-¿Funciona bien el sistema político en Francia? Porque el conflicto de la inmigración amenaza con fracturar la sociedad desde hace tiempo…

-La sociedad francesa es una comunidad muy reivindicativa y muy activa a la hora de reivindicar derechos sociales desde antes de la Revolución Francesa. Y es lógico que esté en su ADN y en su aspecto sociológico intrínseco la movilización ante cualquier vulneración de un derecho fundamental. Pero, ¿qué sucede? Que los franceses saben que las movilizaciones civiles no son como aquí, que hubo una huelga general en tiempos de Felipe González y no pasó absolutamente nada. En Francia esto es impensable, porque existe el principio representativo y los políticos están sujetos al mandato imperativo y a la elección de su distrito electoral.

La Asamblea Nacional de Francia.

-¿Sería el modelo a seguir?

-Yo no propugno un modelo como el francés, la Quinta República, porque es una semidemocracia, no es plena. Sí que hay un régimen representativo (De Gaulle introdujo la doble vuelta inteligentemente para garantizar la mayoría absoluta en la elección del representante), pero no hay separación de poderes. El Ejecutivo, aunque los miembros de la Asamblea Nacional son elegidos separadamente, no tiene la potestad ni la facultad autónoma para nombrar sin la autorización del Parlamento. Y eso va en contra de la separación de poderes, lo decía Montesquieu: «Elegidme un colegio legislativo para hacer el Ejecutivo y habéis acabado con la libertad política».

-Alemania tampoco es un buen ejemplo a seguir…

-Claro que no. Alemania es un sistema mixto, partitocrático. Además, la realidad sustantiva y sustancial de la nación alemana no tiene nada que ver con la española, porque España es una nación, como Francia, Inglaterra o Portugal, que se caracteriza y se configura mucho antes. En cambio, la nación alemana es de muy reciente configuración, es una Federación de diferentes territorios. España jamás podría ser una república federal.

«No considero que Pablo Iglesias sea una persona inteligente ni formada. Lo que pasa es que es un listillo»

-En el caso de que se pudiera instaurar una democracia formal, nuestros representantes deberían estar más preparados que los de ahora, ¿no?

-Cuando existe principio representativo y libertad política, la formación del político es absolutamente indiferente. Porque la inoperancia y la corrupción del Estado de partidos, lo que tenemos hoy en día, no tiene nada que ver con la formación, sino con la obediencia ciega a la estructura del partido y al jefe del partido. Son capaces de vender a su madre únicamente por escalar en los escalafones del partido. Ahí está el ejemplo de Manuel Castells, actual ministro de Universidades. La sofocracia o la tecnocracia es otra forma de oligarquía, es un sistema tan antidemocrático como el Estado de partidos. Los candidatos del futuro sistema uninominal tienen que tener la asertividad política de conocer cuáles son los intereses de su distrito electoral y ser honestos, no corruptibles. Y eso depende de las capacidades personales de cada persona, no de la formación académica. Hace poco, una señorita, cajera de un supermercado con dos hijos, ocupó el escaño de Massachusetts por sensibilidad política, porque supo vehicular cuáles eran las necesidades de su distrito y fue elegida congresista.

-¿Habría un límite de candidatos por distrito?

-Hay distritos en Estados Unidos en los que se presentan cientos de personas como candidatos. Ahí entra la verdadera lucha política en el aspecto sustantivo del término. La gente va a elegir a la persona que sepa identificar mejor cuáles son los problemas de su distrito, que los sepa exponer mejor y que tenga un criterio crítico y analítico. Todo lo que realmente cuenta en política, aspectos intrínsecos de la naturaleza humana, y todo lo que ahora es suprimido y denostado en el Estado de partidos. Porque en España, el que entra dentro de un partido intentando ser honesto, es repudiado, despreciado y defenestrado del partido. Porque el Estado de partidos se basa en el escalafón y en atender únicamente a lo que dicta el jefe del partido.https://www.youtube.com/embed/LoUMaVeo0hA?feature=oembed

-Claro ejemplo de ello es Podemos…

-Efectivamente. Pablo Iglesias, para mantenerse en la cúspide, no ha dudado en quitarse de en medio de un plumazo a los que han sido sus amigos durante años. Porque eso no cuenta para él, solo cuenta la obediencia ciega a sus órdenes y a su manera de pensar para mantenerse en el poder. Esa es la partitocracia.

-¿Considera que el actual ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 es un hombre formado y preparado para gobernar?

-No considero que Pablo Iglesias sea una persona inteligente ni formada. Desde aquí le reto a un debate que sé que, por su falta de valores y de conocimiento del derecho político y constitucional, jamás me aceptará. Yo he visto algunas clases que ha dado como profesor y dan risa. Lo que pasa es que es un listillo, que es muy diferente. Sabe aprovecharse de otras personas y utilizarlas en su propio beneficio.

-Hablar de Pablo nos lleva a Pedro. Usted, que es experto en Esgrima Escénica (estudió Arte Dramático), ¿le gustaría batirse en duelo con Sánchez? ¿Tampoco le duraría ni cinco minutos?

-Pues no sé cómo andará de coordinación ni físicamente cómo está, pero agilidad mental no parece tener mucha. Y eso es capital para un combate en esgrima, en política y en la vida.

-Los tentáculos del Estado de partidos llegan a todas partes. También a la Universidad, ¿verdad?

-La endogamia y el Estado de partidos han creado que la clase intelectual española ya no responda a los aspectos de mérito y capacidad, sino a los mismos aspectos de la endogamia universitaria, de los departamentos, las cátedras…https://www.youtube.com/embed/Va3ZNh6zkHE?feature=oembed

-¿Qué papel jugarían los partidos políticos en la nueva realidad que usted va a promover con esta movilización social masiva?

-Cualquiera que quiera hacer un partido, podría hacerlo, pero no podría percibir, bajo ningún concepto, ninguna subvención estatal. Porque así se garantiza que sea una asociación civil que responda a los intereses de sus militantes y el que quiera puede presentarse como candidato. Y entonces sí defenderán la ideología de su partido y no se dejarán comprar ni por el Ibex-35 ni por la banca ni por las corporaciones mercantiles. Porque la estructura que lo sostiene son sus militantes. Por eso decimos que, en la democracia formal, la libertad política es la condición sine qua non para que una persona que se considere de derechas o de izquierdas pueda llamarse a sí misma de derechas o de izquierdas. En un Estado de partidos, donde todos piensan lo mismo y son pagados por el Estado, todos son socialdemócratas.

-¿Está calando su mensaje a través de su canal de Yotube, La guarida del zorro?

-La verdad es que sí. Cuando uno le ofrece al pueblo verdades esenciales como es la libertad de toda nación a elegir a sus políticos y hacer sus propias leyes, la gente lo entiende. No tenemos que pecar de tecnócratas, de entrar en tecnicismos, que es natural que la gente desconozca, porque el ciudadano ya tiene bastante en el día a día con mantener su pareja y su trabajo. Lo que tiene que instituirse es una separación entre los poderes para que, como dijo Madison, un poder vigile a otro poder (el Gobierno al legislativo y viceversa) y usted y yo podamos dormir tranquilos.

-A nivel judicial, también habría mucho saneamiento con este sistema de democracia real…

-Por supuesto. Yo defiendo la supresión absoluta del Tribunal Constitucional y que todos los órganos judiciales se integraran en un Consejo de Justicia, donde los políticos no tuvieran ni voz ni voto. La independencia absoluta del poder judicial. Se quedaría como órgano principal el Tribunal Supremo, como sucede en Estados Unidos, donde sus miembros serían elegidos por todos los efectivos de la carrera judicial (jueces, abogados, secretarios judiciales, funcionarios, forenses…). Y el Tribunal Constitucional, que es un órgano creado para la corrupción por Napoleón, hay que suprimirlo.

La fiscal general del Estado, Dolores Delgado.

-¿Qué pasa con el politizado Ministerio Fiscal?

-Los fiscales tienen que integrarse en la carrera judicial sin ningún tipo de dependencia con el Ejecutivo. Que la policía judicial atienda únicamente a lo que le digan los jueces, no a lo que dice el Ministerio Fiscal, «que obedece órdenes del Gobierno», en palabras del propio Pedro Sánchez. Eso es un Estado parapolicial.

-¿Cuándo empieza oficialmente este movimiento social?

-Vamos a crear una asociación civil para aglutinar a todos los ciudadanos españoles en cada pueblo, en cada ciudad, en cada región, en cada vecindario, donde cada persona, independientemente de su credo, religión o ideología política, se una a sus vecinos y amigos para exigir un periodo de libertad constituyente. Porque los españoles estamos ya bastante cansados de votar a unos y a otros viendo que no sirve para nada. Hay que plantar cara de una vez a este Estado que, durante tantos años, nos está dividiendo socialmente y expoliando económicamente. Y no podemos seguir mirando hacia otro lado. Si los habitantes de la India consiguieron la independencia del Imperio Británico, esto se puede lograr seguro.

No se trata de ficción, o de ciencia ficción, se trata de planes y proyectos muy concretos y ya en curso . Lo que viene tras la llamada pandemia del coronavirus.

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 Hambre Unidad Social Rechaza Intento de la Elite en el Poder de Nuevo Pacto de Acuerdo Nacional

Distopía de alta tecnología: la receta que se gesta en Nueva York para el post-coronavirus

por Naomi Klein (EE.UU.)

Publicado el 20 mayo, 2020 , en Análisis

13 de mayo de 2020

En este revelador artículo para The Intercept, la periodista canadiense Naomi Klein analiza el fichaje del ex Ceo de Google Eric Schmidt para encabezar una comisión para «reimaginar la realidad post-Covid» en Nueva York donde, dice, comienza a gestarse un futuro dominado por la asociación de los estados con los gigantes tecnológicos: “Pero las ambiciones van mucho más allá de las fronteras de cualquier estado o país”. Klein define una Doctrina del Shock pandémico, a la que llama el nuevo pacto o New Deal de las Pantallas (Screen New Deal). Plantea el riesgo liso y llano de que esta política de las corporaciones amenace destruir al sistema educativo y de salud. El rastreo de datos, el comercio sin efectivo, la telesalud, la escuela virtual, y hasta los gimnasios y las cárceles, parte de una propuesta “sin contacto y altamente rentable”. La cuarentena como laboratorio en vivo, un «Black Mirror», y la aceleración de esta distopía a partir del coronavirus: “Ahora, en un contexto desgarrador de muerte masiva, se nos vende la dudosa promesa de que estas tecnologías son la única forma posible de proteger nuestras vidas contra una pandemia”. Cuáles son las dudas (de siempre) y cómo, bajo el pretexto de la inteligencia artificial, las corporaciones vuelven a pelear por el poder de controlar las vidas. (Traducido por Agencia Lavaca.org).

Eric Schmidt, ejecutivo de Google, habla observado por el gobernador del estado de Nueva York Andrew Cuomo.

Durante la sesión informativa diaria sobre coronavirus del gobernador de Nueva York Andrew Cuomo el miércoles, la sombría mueca que llenó nuestras pantallas durante semanas fue reemplazada brevemente por algo parecido a una sonrisa.

La inspiración para estas vibraciones inusualmente buenas fue un contacto en video del ex CEO de Google Eric Schmidt, quien se unió a la reunión informativa del gobernador para anunciar que encabezará una comisión para reimaginar la realidad post-Covid del Estado de Nueva York, con énfasis en integrar permanentemente la tecnología en todos los aspectos de la vida cívica.

«Las primeras prioridades de lo que estamos tratando de hacer», dijo Schmidt, «se centran en telesalud, aprendizaje remoto y banda ancha… Necesitamos buscar soluciones que se puedan presentar ahora y acelerar la utilización de la tecnología para mejorar las cosas». Para que no haya dudas de que los objetivos del ex CEO de Google eran puramente benevolentes, su fondo de video presentaba un par de alas de ángel doradas enmarcadas.

Justo un día antes, Cuomo había anunciado una asociación similar con la Fundación Bill y Melinda Gates para desarrollar «un sistema educativo más inteligente». Al llamar a Gates un «visionario», Cuomo dijo que la pandemia ha creado «un momento en la historia en el que podemos incorporar y avanzar en las ideas [de Gates] … Todos estos edificios, todas estas aulas físicas, ¿para qué, con toda la tecnología que se tiene?» preguntó, aparentemente de modo retórico.

Ha tardado un tiempo en edificarse, pero está comenzando a surgir algo parecido a una doctrina del shock pandémico. Llamémoslo «Screen New Deal» (el New Deal de la pantalla). Con mucho más de alta tecnología que cualquier otra cosa que hayamos visto en desastres anteriores, el futuro que se está forjando a medida que los cuerpos aún acumulan las últimas semanas de aislamiento físico no como una necesidad dolorosa para salvar vidas, sino como un laboratorio vivo para un futuro permanente y altamente rentable sin contacto.

Anuja Sonalker, CEO de Steer Tech, una compañía con sede en Maryland que vende tecnología para el auto estacionamiento de vehículos (self parking), resumió recientemente el nuevo discurso que genera el virus. «Hay una tendencia definida a la tecnología sin contacto con humanos», dijo. «Los humanos son biopeligrosos, las máquinas no lo son».

Es un futuro en el que nuestros hogares nunca más serán espacios exclusivamente personales, sino también, a través de la conectividad digital de alta velocidad, nuestras escuelas, los consultorios médicos, nuestros gimnasios y, si el estado lo determina, nuestras cárceles. Por supuesto, para muchos de nosotros, esas mismas casas ya se estaban convirtiendo en nuestros lugares de trabajo que nunca se apagan y en nuestros principales lugares de entretenimiento antes de la pandemia, y el encarcelamiento de vigilancia «en la comunidad» ya estaba en auge. Pero en el futuro, bajo una construcción apresurada, todas estas tendencias están preparadas para una aceleración de velocidad warp (forma teórica de moverse más rápido que la velocidad de la luz).

Este es un futuro en el que, para los privilegiados, casi todo se entrega a domicilio, ya sea virtualmente a través de la tecnología de transmisión y en la nube, o físicamente a través de un vehículo sin conductor o un avión no tripulado, y luego la pantalla «compartida» en una plataforma mediada. Es un futuro que emplea muchos menos maestros, médicos y conductores. No acepta efectivo ni tarjetas de crédito (bajo el pretexto del control de virus) y tiene transporte público esquelético y mucho menos arte en vivo. Es un futuro que afirma estar basado en la «inteligencia artificial», pero en realidad se mantiene unido por decenas de millones de trabajadores anónimos escondidos en almacenes, centros de datos, fábricas de moderación de contenidos, talleres electrónicos, minas de litio, granjas industriales, plantas de procesamiento de carne, y las cárceles, donde quedan sin protección contra la enfermedad y la hiperexplotación. Es un futuro en el que cada uno de nuestros movimientos, nuestras palabras, nuestras relaciones pueden rastrearse y extraer datos mediante acuerdos sin precedentes entre el gobierno y los gigantes tecnológicos.

Si todo esto suena familiar es porque, antes del Covid, este preciso futuro impulsado por aplicaciones y lleno de conciertos nos fue vendido en nombre de la conveniencia, la falta de fricción y la personalización. Pero muchos de nosotros teníamos preocupaciones. Sobre la seguridad, la calidad y la inequidad de la telesalud y las aulas en línea. Sobre autos sin conductor que derriban peatones y aviones no tripulados que destrozan paquetes (y personas). Sobre el rastreo de ubicación y el comercio sin efectivo que borra nuestra privacidad y afianza la discriminación racial y de género. Sobre plataformas de redes sociales sin escrúpulos que envenenan nuestra ecología de la información y la salud mental de nuestros hijos. Sobre «ciudades inteligentes» llenas de sensores que suplantan al gobierno local. Sobre los buenos trabajos que estas tecnologías eliminaron. Sobre los malos trabajos que producían en masa.

Y, sobre todo, nos preocupaba la riqueza y el poder que amenazaban a la democracia acumulados por un puñado de empresas tecnológicas que son maestros de la abdicación, evitando toda responsabilidad por los restos que quedan en los campos que ahora dominan, ya sean medios, minoristas o transporte.

Ese era el pasado antiguo conocido como «febrero». Hoy en día, una gran ola de pánico arrastra a muchas de esas preocupaciones bien fundadas, y esta distopía calentada está pasando por un cambio de marca de trabajo urgente. Ahora, en un contexto desgarrador de muerte masiva, se nos vende la dudosa promesa de que estas tecnologías son la única forma posible de proteger nuestras vidas contra una pandemia, las claves indispensables para mantenernos a salvo a nosotros mismos y a nuestros seres queridos.

Gracias a Cuomo y sus diversas asociaciones multimillonarias (incluida una con Michael Bloomberg para pruebas y rastreo), el estado de Nueva York se está posicionando como la brillante sala de exposición para este sombrío futuro, pero las ambiciones van mucho más allá de las fronteras de cualquier estado o país.

Y en el centro de todo está Eric Schmidt. Mucho antes de que los estadounidenses entendieran la amenaza de Covid-19, Schmidt había estado en una agresiva campaña de lobby, presiones y relaciones públicas impulsando precisamente la visión de la sociedad del Black Mirror (o Espeo Negro, por la serie inglesa) que Cuomo acaba de darle poder para construir. En el corazón de esta visión está la perfecta integración del gobierno con un puñado de gigantes de Silicon Valley: con escuelas públicas, hospitales, consultorios médicos, policías y militares, todas las funciones principales se externalizan (a un alto costo) a empresas privadas de tecnología.

Es una visión en la que Schmidt ha estado avanzando en sus funciones como presidente de la Junta de Innovación de Defensa, que asesora al Departamento de Defensa sobre el mayor uso de la inteligencia artificial en el ejército, y como presidente de la poderosa Comisión de Seguridad Nacional sobre Inteligencia Artificial, o NSCAI, que asesora al Congreso sobre «avances en inteligencia artificial, desarrollos relacionados con el aprendizaje automático y tecnologías asociadas», con el objetivo de abordar «las necesidades de seguridad nacional y económica de los Estados Unidos, incluido el riesgo económico». Ambas juntas están llenas de poderosos CEOS de Silicon Valley y altos ejecutivos de compañías como Oracle, Amazon, Microsoft, Facebook y, por supuesto, los colegas de Schmidt en Google.

Como presidente, Schmidt aún posee más de 5.3 mil millones de dólares en acciones de Alphabet (la compañía matriz de Google), así como grandes inversiones en otras empresas tecnológicas, esencialmente ha estado llevando a cabo una reestructuración con sede en Washington en nombre de Silicon Valley. El objetivo principal de las dos cámaras empresarias es solicitar aumentos exponenciales en el gasto del gobierno en investigación sobre inteligencia artificial y en infraestructura que permita tecnologías como la 5G, inversiones que beneficiarían directamente a las compañías en las que Schmidt y otros miembros de estos grupos tienen amplias participaciones.

Primero en presentaciones a puertas cerradas para legisladores y más tarde en artículos de opinión y entrevistas públicas, el argumento de Schmidt ha sido que, dado que el gobierno chino está dispuesto a gastar dinero público ilimitado para construir la infraestructura de vigilancia de alta tecnología, mientras permite a las empresas tecnológicas chinas como Alibaba, Baidu y Huawei obtener los beneficios de las aplicaciones comerciales, la posición dominante de los EE.UU en la economía global está al borde del colapso.

El Centro de Información de Privacidad Electrónica recientemente obtuvo acceso a través de una solicitud de la Ley de Libertad de Información a una presentación realizada por el NSCAI de Schmidt hace un año, en mayo de 2019. Sus diapositivas plantean una serie de afirmaciones alarmistas sobre cómo la infraestructura reguladora relativamente laxade China y su apetito sin fondo por la vigilancia está haciendo que se adelante a los EE.UU. en varios campos, incluyendo la inteligencia artificiaal para diagnóstico médico, vehículos autónomos, infraestructura digital, ciudades inteligentes, viajes compartidos y comercio sin efectivo.

Las razones dadas para la ventaja competitiva de China son innumerables, desde el gran volumen de consumidores que compran en línea; «La falta de sistemas bancarios heredados en China», lo que le ha permitido saltar sobre efectivo y tarjetas de crédito y desatar «un enorme mercado de comercio electrónico y servicios digitales» utilizando «pagos digitales»; y una grave escasez de médicos, lo que ha llevado al gobierno a trabajar estrechamente con compañías tecnológicas como Tencent para usar la AI (inteligencia artificial) como medicina «predictiva». Las diapositivas señalan que en China, las compañías tecnológicas «tienen la autoridad de eliminar rápidamente las barreras regulatorias, mientras que las iniciativas estadounidenses se ven envueltas en el cumplimiento de HIPPA y la aprobación de la FDA».Sin embargo, más que ningún otro factor, el NSCAI señala la voluntad de China de adoptar alianzas público-privadas en la vigilancia masiva y la recopilación de datos como una razón para su ventaja competitiva. La presentación promociona el «apoyo y participación explícita del gobierno de China, por ejemplo, en el despliegue del reconocimiento facial». Sostiene que «la vigilancia es uno de los ‘primeros y mejores clientes’ para Al» y, además, que «la vigilancia masiva es una aplicación asesina para el aprendizaje profundo».Una diapositiva titulada «Conjuntos de datos estatales: vigilancia = ciudades inteligentes» señala que China, junto con el principal competidor chino de Google, Alibaba, están corriendo por delante.

Esto es notable porque la empresa matriz de Google, Alphabet, ha estado impulsando precisamente esta visión a través de su división Sidewalk Labs, eligiendo una gran parte de la costa de Toronto como su prototipo de «ciudad inteligente». Pero el proyecto de Toronto se cerró después de dos años de controversia incesante relacionada con las enormes cantidades de datos personales que Alphabet recolectaría, la falta de protecciones de privacidad y los beneficios cuestionables para la ciudad en general.

Cinco meses después de esta presentación, en noviembre, el NSCAI emitió un informe provisional al Congreso que suscitó la alarma sobre la necesidad de que EE.UU actúe frente a la adaptación China de estas tecnologías controvertidas. «Estamos en una competencia estratégica», afirma el informe , obtenido a través de FOIA por el Centro de Información Electrónica de Privacidad. “La inteligencia artificial estará en el centro. El futuro de nuestra seguridad y economía nacional está en juego ”.

A fines de febrero, Schmidt estaba llevando su campaña al público, tal vez entendiendo que el aumento de presupuesto que su junta directiva estaba pidiendo no podría aprobarse sin una mayor aceptación. En un artículo de opinión del New York Times titulado “Silicon Valley podría perder frente a China», Schmidt pidió «asociaciones sin precedentes entre el gobierno y la industria» y, una vez más, haciendo sonar la alarma de peligro amarilla:

AI (inteligencia artificial) abrirá nuevas fronteras en todo, desde biotecnología hasta banca, y también es una prioridad del Departamento de Defensa. … Si las tendencias actuales continúan, se espera que las inversiones generales de China en investigación y desarrollo superen a las de Estados Unidos dentro de 10 años, aproximadamente al mismo tiempo que se proyecta que su economía sea más grande que la nuestra .

A menos que estas tendencias cambien, en la década de 2030 competiremos con un país que tiene una economía más grande, más inversiones en investigación y desarrollo, mejor investigación, un mayor despliegue de nuevas tecnologías y una infraestructura informática más sólida. … En última instancia, los chinos están compitiendo para convertirse en los principales innovadores del mundo, y Estados Unidos no está jugando para ganar.

La única solución, para Schmidt, era un chorro de dinero público. Elogiando a la Casa Blanca por solicitar una duplicación de la financiación de la investigación en inteligencia artificial y ciencia de la información cuántica, escribió: “Deberíamos planear duplicar la financiación en esos campos nuevamente a medida que creamos capacidad institucional en laboratorios y centros de investigación. … Al mismo tiempo, el Congreso debe cumplir con la solicitud del presidente para obtener el nivel más alto de financiamiento de I + D de defensa en más de 70 años , y el Departamento de Defensa debe capitalizar ese aumento de recursos para desarrollar capacidades innovadoras en inteligencia artificial, cuántica, hipersónica y otras prioritarias áreas tecnológicas «.

Eso fue exactamente dos semanas antes de que el brote de coronavirus se declarara una pandemia, y no se mencionó que el objetivo de esta vasta expansión de alta tecnología era proteger la salud de los estadounidenses. Solo que era necesario evitar ser superado por China. Pero, por supuesto, eso pronto cambiaría.

En los dos meses transcurridos desde entonces, Schmidt ha sometido estas demandas preexistentes, para gastos públicos masivos en investigación e infraestructura de alta tecnología, para una serie de «asociaciones público-privadas» en inteligencia artificial y para el aflojamiento de innumerables protecciones de privacidad y seguridad, a través de un ejercicio agresivo de reposicionamiento discursivo. Ahora, todas estas medidas (y más) se están vendiendo al público como nuestra única esperanza posible de protegernos de un nuevo virus que nos acompañará en los próximos años.

Y las compañías tecnológicas con las que Schmidt tiene vínculos profundos, y que pueblan las influyentes juntas asesoras que preside, se han reposicionado como protectores benevolentes de la salud pública y generosos campeones de los «héroes cotidianos» de los trabajos esenciales (muchos de los cuales perderían sus empleos si estas compañías se salieran con la suya). Menos de dos semanas después del cierre del estado de Nueva York, Schmidt escribió un artículo de opinión para el Wall Street Journal que estableció el nuevo tono y dejó en claro que Silicon Valley tiene toda la intención de aprovechar la crisis para una transformación permanente.

Al igual que otros estadounidenses, los tecnólogos están tratando de hacer su parte para apoyar primera línea de respuesta a la pandemia. …

Pero cada estadounidense debería preguntarse dónde queremos que esté la nación cuando termine la pandemia de Covid-19. ¿Cómo podrían las tecnologías emergentes desplegadas en la crisis actual impulsarnos hacia un futuro mejor? … Empresas como Amazon saben cómo suministrar y distribuir de manera eficiente. Tendrán que proporcionar servicios y asesoramiento a los funcionarios del gobierno que carecen de los sistemas informáticos y de la experiencia.

También deberíamos acelerar la tendencia hacia el aprendizaje remoto, que se está probando hoy como nunca antes. On line, no existe un requisito de proximidad, lo que permite a los estudiantes obtener instrucción de los mejores maestros, sin importar en qué distrito escolar residan …

La necesidad de una experimentación rápida a gran escala también acelerará la revolución biotecnológica. … Finalmente, el país está atrasado hace tiempo en infraestructura digital real … Si queremos construir una economía futura y un sistema educativo basado en tele-todo, necesitamos una población totalmente conectada y una infraestructura ultrarrápida. El gobierno debe hacer una inversión masiva, tal vez como parte de un paquete de estímulo, para convertir la infraestructura digital de la nación en plataformas basadas en la nube y vincularlas con una red 5G.

De hecho, Schmidt ha sido implacable en la búsqueda de esta visión. Dos semanas después de la aparición de ese artículo de opinión, describió la programación ad hoc de educación en el hogar que los maestros y las familias de todo el país se vieron obligados a improvisar durante esta emergencia de salud pública como «un experimento masivo en el aprendizaje remoto». El objetivo de este experimento, dijo, era «tratar de descubrir: ¿cómo aprenden los niños de forma remota? Y con esos datos deberíamos ser capaces de construir mejores herramientas de aprendizaje a distancia que, cuando se combinan con el maestro … ayudarán a los niños a aprender mejor ” Durante esta misma videollamada, organizada por el Club Económico de Nueva York, Schmidt también pidió más telesalud, más 5G, más comercio digital y el resto de la lista de deseos preexistente. Todo en nombre de la lucha contra el virus.

Sin embargo, su comentario más revelador fue el siguiente: “El beneficio de estas corporaciones, que amamos difamar, en términos de la capacidad de comunicarse, la capacidad de lidiar con la salud, la capacidad de obtener información, es profundo. Piensa en cómo sería tu vida en Estados Unidos sin Amazon «. Agregó que la gente debería «estar un poco agradecida de que estas compañías obtuvieron el capital, hicieron la inversión, construyeron las herramientas que estamos usando ahora y realmente nos han ayudado».

Es un recordatorio sobre que, hasta hace muy poco, el rechazo público contra estas corporaciones estaba creciendo. Los candidatos presidenciales discutían abiertamente la caída de la gran tecnología. Amazon se vio obligado a abandonar sus planes para una sede en Nueva York debido a la feroz oposición local. El proyecto Sidewalk Labs de Google estaba en una crisis perenne, y los propios trabajadores de Google se negaban a construir tecnología de vigilancia con aplicaciones militares.

En resumen, la democracia se estaba convirtiendo en el mayor obstáculo para la visión que Schmidt estaba promoviendo, primero desde su posición en la cima de Google y Alphabet y luego como presidente de dos poderosas juntas asesorando al Congreso y al Departamento de Defensa. Como revelan los documentos de NSCAI, este inconveniente ejercicio del poder por parte del público y los trabajadores tecnológicos dentro de estas megaempresas, desde la perspectiva de hombres como Schmidt y el CEO de Amazon, Jeff Bezos, desaceleró enloquecedoramente la carrera armamentista de la inteligencia artificial, manteniendo flotas de automóviles y camiones sin conductor potencialmente mortales fuera de las carreteras, evitando que los registros de salud privados se conviertan en un arma utilizada por los empleadores contra los trabajadores, evitando que los espacios urbanos se cubran con software de reconocimiento facial, y mucho más.

Ahora, en medio de la carnicería de esta pandemia en curso, y el miedo y la incertidumbre sobre el futuro que ha traído, estas corporaciones ven claramente su momento para barrer todo ese compromiso democrático. Para tener así el mismo tipo de poder que sus competidores chinos, que ostentan el lujo de funcionar sin verse obstaculizados por intrusiones de derechos laborales o civiles.

Todo esto se está moviendo muy rápido. El gobierno australiano ha contratado a Amazon para almacenar los datos de su controvertida aplicación de seguimiento de coronavirus. El gobierno canadiense ha contratado a Amazon para entregar equipos médicos, generando preguntas sobre por qué omitió el servicio postal público. Y en solo unos pocos días a principios de mayo, Alphabet ha puesto en marcha una nueva iniciativa de Sidewalk Labs para rehacer la infraestructura urbana con $ 400 millones en capital semilla. Josh Marcuse, director ejecutivo de la Junta de Innovación en Defensa que preside Schmidt, anunció que dejaría ese trabajo para trabajar a tiempo completo en Google como jefe de estrategia e innovación para el sector público mundial, lo que significa que ayudará a Google a sacar provecho de algunas de las muchas oportunidades que él y Schmidt han estado creando con su lobby.

Para ser claros, la tecnología es sin duda una parte clave de cómo debemos proteger la salud pública en los próximos meses y años. La pregunta es: ¿estará la tecnología sujeta a las disciplinas de la democracia y la supervisión pública, o se implementará en un frenesí de estado de excepción, sin hacer preguntas críticas, dando forma a nuestras vidas en las próximas décadas? Preguntas como, por ejemplo: si realmente estamos viendo cuán crítica es la conectividad digital en tiempos de crisis, ¿deberían estas redes y nuestros datos estar realmente en manos de jugadores privados como Google, Amazon y Apple? Si los fondos públicos están pagando gran parte de eso, ¿el público no debería también poseerlo y controlarlo? Si Internet es esencial para muchas cosas en nuestras vidas, como lo es claramente, ¿no debería tratarse como una utilidad pública sin fines de lucro?

Y aunque no hay duda de que la capacidad de teleconferencia ha sido un salvavidas en este período de bloqueo, hay serios debates sobre si nuestras protecciones más duraderas son claramente más humanas. Tomemos la educación. Schmidt tiene razón en que las aulas superpobladas presentan un riesgo para la salud, al menos hasta que tengamos una vacuna. Entonces, ¿no se podría contratar el doble de maestros y reducir el tamaño de los cursos a la mitad? ¿Qué tal asegurarse de que cada escuela tenga una enfermera?

Eso crearía empleos muy necesarios en una crisis de desempleo a nivel de depresión y les daría mayor margen a todos en el ambiente educativo. Si los edificios están demasiado llenos, ¿qué tal dividir el día en turnos y tener más educación al aire libre, aprovechando la abundante investigación que muestra que el tiempo en la naturaleza mejora la capacidad de los niños para aprender?

Introducir ese tipo de cambios sería difícil, sin duda. Pero no son tan arriesgados como renunciar a la tecnología probada y verdadera de humanos entrenados que enseñan a los humanos más jóvenes cara a cara, en grupos donde aprenden a socializar entre ellos.

Al enterarse de la nueva asociación del estado de Nueva York con la Fundación Gates, Andy Pallotta, presidente de United Teachers del Estado de Nueva York, reaccionó rápidamente: “Si queremos reimaginar la educación, comencemos por abordar la necesidad de trabajadores sociales, consejeros de salud mental , enfermeras escolares, cursos de artes enriquecedores, cursos avanzados y clases más pequeñas en distritos escolares de todo el estado «, dijo. Una coalición de grupos de padres también señaló que si realmente habían estado viviendo un «experimento de aprendizaje remoto» (como lo expresó Schmidt), los resultados fueron profundamente preocupantes: «Dado que las escuelas cerraron a mediados de marzo, nuestro la comprensión de las profundas deficiencias de la instrucción basada en pantalla solo ha crecido «.

Además de los obvios sesgos de clase y raza contra los niños que carecen de acceso a Internet y computadoras en el hogar (problema que las compañías tecnológicas están ansiosas por cobrar, mediante grandes ventas tecnológicas), hay grandes preguntas sobre si la enseñanza remota puede servir a muchos niños con discapacidades, como lo exige la ley . Y no existe una solución tecnológica para el problema de aprender en un entorno hogareño superpoblado y / o abusivo.

El problema no es si las escuelas deben cambiar ante un virus altamente contagioso para el cual no tenemos cura ni vacuna. Al igual que todas las instituciones donde los humanos actúan en grupos, las escuelas cambiarán. El problema, como siempre en estos momentos de conmoción colectiva, es la ausencia de debate público sobre cómo deberían ser esos cambios y a quién deberían beneficiar. ¿Empresas tecnológicas privadas o estudiantes?

Las mismas preguntas deben hacerse sobre la salud. Evitar los consultorios médicos y los hospitales durante una pandemia tiene sentido. Pero la telesalud pierde en gran medida frente a la atención persona a pesona. Por lo tanto, debemos tener un debate basado en la evidencia sobre los pros y los contras de gastar recursos públicos escasos en telesalud, en comparación con enfermeras más capacitadas, equipadas con todo el equipo de protección necesario, que pueden hacer visitas a domicilio para diagnosticar y tratar pacientes en sus hogares. Y quizás lo más urgente es que necesitamos lograr el equilibrio correcto entre las aplicaciones de seguimiento del virus, que con las protecciones de privacidad adecuadas tienen un papel que desempeñar, y los llamados a un Cuerpo de Salud Comunitario que pondría a millones de estadounidenses a trabajar no solo haciendo seguimiento de contactos sino asegurándose de que todos tengan los recursos materiales y el apoyo que necesitan para estar en cuarentena de manera segura.

En cada caso, enfrentamos decisiones reales y difíciles entre invertir en humanos e invertir en tecnología. Porque la verdad brutal es que, tal como están las cosas, es muy poco probable que hagamos ambas cosas. La negativa a transferir los recursos necesarios a los estados y ciudades en sucesivos rescates federales significa que la crisis de salud del coronavirus ahora se está convirtiendo en una crisis de austeridad fabricada. Las escuelas públicas, universidades, hospitales y tránsito se enfrentan a preguntas existenciales sobre su futuro. Si las compañías tecnológicas ganan su feroz campaña de presiones y lobby para el aprendizaje remoto, telesalud, 5G y vehículos sin conductor, su Screen New Deal, simplemente no quedará dinero para prioridades públicas urgentes, sin importar el Green New Deal (el Nuevo Pacto Verde) que nuestro planeta necesita con urgencia.

Por el contrario: el precio de todos los brillantes dispositivos será el despido masivo de maestros y el cierre de hospitales.

La tecnología nos proporciona herramientas poderosas, pero no todas las soluciones son tecnológicas. Y el problema de externalizar decisiones clave sobre cómo «reimaginar» nuestros estados y ciudades a hombres como Bill Gates y Eric Schmidt es que se han pasado la vida demostrando la creencia de que no hay problema que la tecnología no pueda solucionar.

Para ellos, y para muchos otros en Silicon Valley, la pandemia es una oportunidad de oro para recibir no solo la gratitud, sino también la deferencia y el poder que sienten que se les ha negado injustamente. Y Andrew Cuomo, al poner al ex presidente de Google a cargo del cuerpo que dará forma a la reapertura del estado, parece haberle dado algo cercano al reinado libre.

Publicado originalmente por: The Intercept

*Fuente para piensaChile: Lavaca.org

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“LEY DE EMERGENCIA”(AISLAMIENTO Y DISTANCIAMIENTO SOCIAL OBLIGATORIO), POR EL CORONAVIRUS. Giorgio Agamben: ¿Cómo puede ser que un país entero se haya derrumbado ética y políticamente ante una enfermedad sin darse cuenta?

GIORGIO AGAMBEN / UNA PREGUNTA: ¿Cómo puede ser que un país entero se haya derrumbado ética y políticamente ante una enfermedad sin darse cuenta?

FilosofíaPolítica

FUENTE DEL TEXTO EN ESPAÑOL: https://ficciondelarazon.org/2020/04/14/giorgio-agamben-una-pregunta/


La plaga marcó para la ciudad el comienzo de la corrupción… Nadie estaba dispuesto a perseverar en lo que antes consideraba bueno, porque creía que tal vez podría morir antes de llegar a él.
Tucídides, La Guerra del Peloponeso, II, 53.

Me gustaría compartir con los que quieran una pregunta en la que no he dejado de pensar desde hace más de un mes. ¿Cómo puede ser que un país entero se haya derrumbado ética y políticamente ante una enfermedad sin darse cuenta? Las palabras que utilicé para formular esta pregunta fueron consideradas cuidadosamente una por una. La medida de la abdicación a los propios principios éticos y políticos es, de hecho, muy simple: se trata de cuál es el límite más allá del cual uno no está dispuesto a renunciar a ellos. Creo que el lector que se tome la molestia de considerar los siguientes puntos tendrá que estar de acuerdo en que -sin darse cuenta o pretender no darse cuenta- el umbral que separa a la humanidad de la barbarie ha sido cruzado.

1) El primer punto, quizás el más serio, se refiere a los cuerpos de las personas muertas. ¿Cómo podíamos aceptar, sólo en nombre de un riesgo que no se podía especificar, que nuestros seres queridos y los seres humanos en general no sólo murieran solos, sino -algo que nunca había sucedido antes en la historia, desde Antígona hasta hoy- que sus cuerpos fueran quemados sin un funeral?

2) Entonces aceptamos sin demasiados problemas, sólo en nombre de un riesgo que no se podía especificar, limitar nuestra libertad de movimiento a un grado que nunca antes había ocurrido en la historia del país, ni siquiera durante las dos guerras mundiales (el toque de queda durante la guerra estaba limitado a ciertas horas). Por lo tanto, aceptamos, sólo en nombre de un riesgo que no podía ser especificado, suspender nuestra amistad y amor, porque nuestro prójimo se había convertido en una posible fuente de contagio.

3) Esto podría suceder -y aquí tocamos la raíz del fenómeno- porque hemos dividido la unidad de nuestra experiencia vital, que es siempre inseparablemente corpórea y espiritual a la vez, en una entidad puramente biológica por un lado y una vida afectiva y cultural por el otro. Ivan Illich mostró, y David Cayley lo recordó recientemente, las responsabilidades de la medicina moderna en esta escisión, que se da por sentada y que es en cambio la mayor de las abstracciones. Soy muy consciente de que esta abstracción ha sido lograda por la ciencia moderna a través de dispositivos de reanimación, que pueden mantener un cuerpo en un estado de vida vegetativa pura.

Pero si esta condición se extiende más allá de los límites espaciales y temporales que le son propios, como se intenta hacer hoy, y se convierte en una especie de principio de comportamiento social, caemos en contradicciones de las que no hay salida.

Sé que alguien se apresurará a responder que se trata de una condición limitada de tiempo, después de la cual todo volverá como antes. Es verdaderamente singular que esto sólo pueda repetirse de mala fe, ya que las mismas autoridades que proclamaron la emergencia no dejan de recordarnos que cuando la emergencia termine, las mismas directivas deben seguir siendo observadas y que el “distanciamiento social”, como se ha llamado con un eufemismo significativo, será el nuevo principio de organización de la sociedad. Y, en cualquier caso, lo que, de buena o mala fe, uno ha aceptado sufrir no podrá ser cancelado.

No puedo en este punto, ya que he acusado a las responsabilidades de cada uno de nosotros, dejar de mencionar las responsabilidades aún más graves de aquellos que habrían tenido la tarea de velar por la dignidad humana. En primer lugar, la Iglesia, que al convertirse en la sierva de la ciencia, que se ha convertido en la verdadera religión de nuestro tiempo, ha renunciado radicalmente a sus principios más esenciales. La Iglesia, bajo un Papa llamado Francisco, ha olvidado que Francisco abrazó a los leprosos. Ha olvidado que una de las obras de misericordia es visitar a los enfermos. Ha olvidado que los mártires enseñan que uno debe estar dispuesto a sacrificar su vida antes que la fe y que renunciar al prójimo significa renunciar a la fe. Otra categoría que ha fallado en sus deberes es la de los juristas. Hace tiempo que estamos acostumbrados al uso imprudente de los decretos de emergencia mediante los cuales el poder ejecutivo sustituye al legislativo, aboliendo ese principio de separación de poderes que define la democracia. Pero en este caso se han superado todos los límites y se tiene la impresión de que las palabras del Primer Ministro y del Jefe de Protección Civil se han convertido inmediatamente en ley, como se decía para las del Führer. Y no vemos cómo, habiendo agotado el plazo de validez de los decretos de emergencia, las limitaciones de la libertad pueden ser, como se anuncia, mantenidas. ¿Por qué medios legales? ¿Con un estado de excepción permanente? Es tarea de los juristas verificar que se respeten las reglas de la constitución, pero los juristas permanecen en silencio. Quare silete iuristae in munere vestro?

Sé que invariablemente habrá alguien que responda que el grave sacrificio se hizo en nombre de los principios morales. Me gustaría recordarles que Eichmann, aparentemente de buena fe, nunca se cansó de repetir que había hecho lo que había hecho según su conciencia, para obedecer lo que creía que eran los preceptos de la moralidad kantiana. Una norma que establece que hay que renunciar al bien para salvar el bien es tan falsa y contradictoria como una que, para proteger la libertad, requiere que se renuncie a ella.

13 de abril de 2020

Fuente: Quodlibet.it
Imagen principal: Tayseer Barakat, Separation #3, 2017

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