Las vidas políticas de Mario Vargas Llosa. Una reseña de The Nation (en inglés), del libro , ensayo, del escritor peruano titulado en español: Sables y utopías.Visiones de América Latina. Agregamos el prólogo a una edición del libro en español

https://www.thenation.com/article/mario-vargas-llosa-sabres-and-utopias-book-review/

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Ilustración por Joe Ciardiello

http://www.puntodelectura.comSables y utopías Visiones de América Latina             Abajo, el prologo al libro, de la edición en español

© 2009, Mario Vargas Llosa
© De esta edición:
2011, Santillana Ediciones Generales, S.L. Torrelaguna, 60. 28043 Madrid (España) Teléfono 91 744 90 60 http://www.puntodelectura.com

ISBN: 978-84-663-2474-8
Depósito legal: B-12.344-2011 Impreso en España – Printed in Spain

© Imagen de cubierta: Timothy Archibald. Getty Images Primera edición: abril 2011
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PRÓLOGO

La instintiva lucha por la libertad

Carlos Granés

No hace mucho, en un congreso de literatura peruana, oí a un escritor indigenista asegurar que si Mario Vargas Llosa hubiera ganado las elecciones a la presidencia del Perú, habría cambiado el escudo na- cional por la esvástica. En otras circunstancias he oído decir de él que es un antiperuano, un derechista, un «facha», un ingenuo en materia política. De Vargas Llosa se han dicho y se dicen muchas cosas, excepto que es un liberal, un liberal con el que algunos estarán de acuerdo y otros no, pero al fin y al cabo un liberal. Y tratándose del intelectual que más ha luchado por combatir los estereotipos y desfases que distor- sionan los análisis de la realidad latinoamericana, especialmente los que se hacen desde los países desarrollados, resulta paradójico que sobre él recaigan clichés y etiquetas empeñadas en distorsionar su pensamiento.

¿Cuáles son los postulados liberales de Vargas Llosa? ¿Cuál es su posición ante la realidad latinoamericana? ¿Cuáles son los pe- ligros y esperanzas que vislumbra para el continente? ¿Cómo han tomado forma sus ideas y compromisos? La selección de ensayos

que compone este volumen pretende aclarar estas cuestiones. En ellos, además de verse reflejado el recorrido intelectual del escritor, se analizan todos los grandes acontecimientos que han marcado la historia reciente de América Latina. No están ordenados cronológi- camente sino por temas, ilustrando las batallas que Vargas Llosa ha dado por la libertad, desde su oposición frontal a las dictaduras, su ilusión y posterior desencanto con las revoluciones, sus críticas al nacionalismo, al populismo, al indigenismo y a la corrupción —ma- yor amenaza para la credibilidad de las democracias—, hasta el des- cubrimiento de las ideas liberales, su defensa irrestricta del sistema democrático y su pasión por la literatura y el arte latinoamericano. Al igual que los personajes de sus novelas, encarnación de alguna de esas fuerzas ciegas de la naturaleza que llevan al ser humano a reali- zar grandes hazañas o a causar terribles cataclismos, Vargas Llosa ha sido un instintivo defensor de la libertad, atento siempre a las ideas, sistemas o reformas sociales que intentan reducir el contorno de la autonomía individual. Su criterio para medir el clima de libertad de una sociedad ha sido siempre el mismo: el espacio que se le da al es- critor para que exprese libremente sus ideas. En los sesenta, cuando revolucionaba la narrativa latinoamericana y se perfilaba como inte- lectual comprometido, sus primeras incursiones en debates públicos estuvieron guiadas menos por doctrinas políticas que por intuicio- nes literarias. Aunque muy influenciado por las posturas ideológicas de Sartre, sus ideas juveniles acerca de lo que debía ser una sociedad libre y justa partieron, en gran medida, de reflexiones en torno al oficio de la escritura y al rol social del escritor.

Vargas Llosa siempre tuvo claro que la libertad, aquel requi- sito sin el cual el novelista no podía desplegar sus intereses y obse- siones, era vital para que floreciera un mundo cultural rico, capaz de fomentar un debate de ideas que facilitara el tránsito de América Latina hacia la modernidad. Solo con plena libertad para criticar, amar u odiar al gobierno, nación o sistema político que lo acogiera, el escritor podía dar forma a ese producto personal, en gran medida irracional, y siempre fermentado por pasiones, deseos, filias y fobias

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individuales, que era la novela. Los resultados de plegarse mansamen- te a poderes externos o a causas políticas solo podían ser loas serviles al tirano de turno o el lastre artificioso del compromiso. En «El papel del intelectual en los movimientos de liberación nacional», artículo publicado en 1966, manifestaba las tensiones que debía soportar un novelista cuyo compromiso consciente lo ligaba a una causa política. Si los demonios personales y las causas públicas coincidían, feliz ca- sualidad para el creador. En caso contrario, el novelista debía asumir el desgarramiento interno y mantenerse fiel a su vocación literaria.

En los años cincuenta, década en la que el flirteo juvenil de Vargas Llosa con la literatura se convertía en un compromiso marital, el símbolo de la opresión del espíritu y del recorte de liber- tades fue el dictador. Solo en el Perú, a lo largo del siglo XX habían brotado cinco gobiernos dictatoriales, que sumados a los otros seis que ensangrentarían la vida política del país en las siguientes dé- cadas, hasta la fuga intempestiva de Alberto Fujimori, darían un total de casi sesenta años bajo regímenes autoritarios. Esta atmósfera viciada y sórdida, causante de frustraciones, escepticismo y abulia moral, tuvo una presencia desbordante en las tres primeras novelas de Vargas Llosa. La ciudad y los perrosLa casa verde Conversación en La Catedral, publicadas, respectivamente, en 1963, 1966 y 1969, fueron grandes construcciones ficticias en las que se hacía un minu- cioso análisis de las sociedades peruanas, revelando las consecuen- cias del militarismo, del machismo, del dogmatismo religioso o de cualquier otra forma de poder atrabiliario sobre las personas. Bien fuera en academias militares, prostíbulos, misiones, zonas selváti- cas o ambientes burgueses, los personajes de Vargas Llosa acababan siempre mal, minados espiritualmente, sumidos en la más abyecta mediocridad o convertidos en aquello que no querían ser.

Aunque estas novelas fueron grandes creaciones imagina- tivas, inspiradas más por ideales formales y literarios que por com- promisos ideológicos, en ellas se observa el universo mental y moral con el que Vargas Llosa interpretaba la realidad latinoamericana en los sesenta. Los ensayos que escribió en aquellos años fueron un eco

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consciente de los anhelos revolucionarios que bullían en sus obras narrativas. Si en «Toma de posición», manifiesto de 1965, expresaba su apoyo a los movimientos de liberación nacional, en sus novelas dejaba entrever que solo el derrumbe del sistema capitalista y de la burguesía corrupta podría romper los círculos viciosos que impe- dían el avance del Perú hacia la modernidad.

Eso explica la euforia con que recibió la Revolución Cu- bana, el primer intento por fundar una sociedad bajo el signo so- cialista. La ilusión, sin embargo, no duró mucho. Cuando el sueño empezó a convertirse en realidad, y Fidel Castro, el gigante incom- bustible que había impresionado a Vargas Llosa por su receptividad hacia las críticas de los intelectuales (véase «Crónica de Cuba»), adoptó el mismo tipo de censuras que habían sido frecuentes en las dictaduras, la ilusión empezó a resquebrajarse. El hecho crucial que sentenció su ruptura con la revolución ocurrió a principios de los setenta. En 1971, el poeta Heberto Padilla fue acusado de «actividades subversivas» tras la publicación de un poemario, Fuera del juego, en el que las autoridades cubanas entrevieron críticas con- trarrevolucionarias. Padilla fue obligado a retractarse y a hacer una autocrítica que revivió las prácticas más obtusas del estalinismo. Aquella farsa no pasó desapercibida. Vargas Llosa, que conocía a Padilla y advirtió que aquel espectáculo había sido orquestado des- de las altas esferas de la isla, movilizó a los más prestigiosos intelec- tuales de izquierda para manifestar, mediante la firma de una carta dirigida a Fidel Castro, su repudio por el trato infligido a Padilla y a otros escritores cubanos (véase «Carta a Fidel Castro» y «Carta a Haydée Santamaría»).

No era la primera vez que Vargas Llosa se manifestaba en contra de las censuras. En 1966, las autoridades de la Unión Sovié- tica habían condenado a dos escritores rusos, Yuli Daniel y Andrei Siniavski, por motivos similares, y el peruano había reaccionado ai- radamente publicando «Una insurrección permanente», ensayo en el que criticaba sin paliativos los recortes a la libertad de expresión en la Unión Soviética. La gran virtud que Vargas Llosa veía en la

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Revolución Cubana era, precisamente, la de haber armonizado la justicia con la libertad. Aunque Castro había justificado la invasión soviética de Checoslovaquia, su liderazgo en Cuba parecía «ejemplar en su respeto al ser humano y en su lucha por la liberación». Pero el Caso Padilla quitaba el velo al fantasma y dejaba a la vista el rostro oculto de aquel «modelo dentro del socialismo» que Vargas Llosa vio —o quiso ver— en los viajes previos que había hecho a la isla. La sociedad utópica que proponía Castro se había cobrado su primera víctima, la libertad de expresión, y con ella entraban en cuarentena la literatura, el periodismo y cualquier tipo de actividad intelectual. Después de una década de entusiasmo, las dos máximas con las que Vargas Llosa había organizado su vida, la literatura y el socialismo, se veían enfrentadas. Y ante el dilema de escoger entre su vocación y el compromiso político, Vargas Llosa finalmente optó por la primera.

La evidencia de que Cuba no era la concreción de una utopía, sino una gran trampa para escritores y opositores al régimen, obligó a Vargas Llosa a revisar sus ideas respecto de la revolución y la demo- cracia (véase «Ganar batallas, no la guerra»). Su mundo mental, sin embargo, permaneció igual: su escala de valores siguió inmutable y el diagnóstico de los males del Perú siguió siendo el mismo. No se dio esa transformación política de un Dr. Vargas a un Mr. Llosa con la que ha sido caricaturizado. El escritor siguió pensando que la prioridad para América Latina era transitar el camino de los países occidentales y modernizarse (lo sugirió por primera vez en 1958, luego del viaje a la selva peruana que le mostró un mundo de violencia y atropellos, ajeno a la civilidad occidental, y que inspiraría La casa verdePantaleón y las visitadoras El hablador), corregir sus desigualdades y reparar las injusticias sufridas por las poblaciones minoritarias del Perú. Lo que cambió fueron los métodos, no las metas, y eso se vio reflejado en los ensayos que empezó a publicar en la segunda mitad de los setenta.

En una conferencia ofrecida en Acción Popular, en 1978, afirmaba que el espectáculo de pobreza y explotación reinante en su país seguía horrorizándolo igual que antes, pero hacía hincapié en la desconfianza que ahora le producía el marxismo como méto-

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do para corregir las desigualdades e injusticias. Más eficaces habían demostrado ser las doctrinas liberales y democráticas, «es decir, aquellas que no sacrifican la libertad en nombre de la justicia», que en países como Suecia e Israel habían logrado equilibrar la libertad individual y los sistemas de justicia social. Este cambio de postura fue el resultado de nuevas exploraciones intelectuales. El desplome de la fe en el socialismo había forzado a Vargas Llosa a dejar a Sar- tre a un lado y a buscar nuevos referentes con los cuales juzgar los acontecimientos mundiales. Esa búsqueda lo había conducido a revisar las interpretaciones tempranas que había hecho de Camus, y a leer apasionadamente los libros de Jean-François Revel e Isaiah Berlin, dos autores muy distintos entre sí pero con un objetivo común: la defensa del sistema democrático y de la libertad como garantes del pluralismo y de la tolerancia.

Revel, filósofo de formación pero periodista por vocación, fue, junto con Raymond Aron, una de las pocas voces que en Francia se enfrentaron al marxismo y a la estela pro soviética sembrada por Sartre. Más que las teorías, a Revel le importaban los hechos, y por eso no dudó en criticar a los intelectuales que, con tal de defender la ideología, justificaban los desmanes del totalitarismo estalinista. Aquella ceguera ideológica impedía ver que no eran los países socialis- tas los que habían encabezado las grandes revoluciones sociales, sino las democracias capitalistas, donde la mujer, los jóvenes y las minorías sexuales y culturales se rebelaban para cuestionar la ortodoxia de las instituciones, exigir derechos e imprimir cambios en la vida de las so- ciedades. Las reformas democráticas demostraban ser el camino más corto y eficaz para mejorar las condiciones de vida, no las revoluciones totales que pretendían reinstaurar piedra por piedra la sociedad. La gran paradoja del siglo XX fue demostrar que, mientras las dictaduras socialistas se anquilosaban, el mecanismo interno del capitalismo de- mandaba la revolución constante de modas, costumbres, gustos, ten- dencias, deseos, modos de vida, etcétera, para sobrevivir.

El pensamiento de Isaiah Berlin también fue fundamental. Aunque como escritor e intelectual público Vargas Llosa se acercaba

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más al polémico Revel que al circunspecto Berlin, las ideas de este último le fueron vitales para entender por qué, mientras en el arte y la literatura la ambición absoluta y el sueño de la perfección humana eran loables, en la realidad solían conducir a hecatombes colectivas. La desgarradora lección de Berlin es que los mundos perfectos no existen. El sueño de la Ilustración, según el cual las sociedades re- correrían la ruta ascendente del progreso guiadas por la ciencia y la razón, partía de una premisa errónea. Ni la ciencia ni la razón ofrecen respuestas únicas y definitivas a las preguntas fundamentales del ser humano. Cómo vivir, cómo valorar o qué desear son interrogantes sin respuestas precisas, o al menos no cotejables con verdades cientí- ficas. Aquel que se alza por encima de sus pares y asegura tener un co- nocimiento superior, haber descubierto la naturaleza humana y, por ende, la verdadera forma de vivir y solucionar todos los problemas, acaba, por lo general, sometiendo a sus congéneres a la tiranía de su razón. Las soluciones integrales que entusiasmaron a los filósofos del siglo XVIII no existen, y todo aquel que diga poseerlas debe ser temi- do, pues lo que propone es una ficción, un modelo ideal que aviva las fantasías prístinas de un paraíso perdido, pero que en la realidad nie- ga la ambigüedad y las diferencias humanas. Las metas a la luz de las cuales los individuos y las culturas organizan sus existencias no son reducibles a un solo proyecto. La vida se nutre de diversos ideales y valores, y, lamentablemente, es imposible que todos ellos armonicen sin fricciones. Si se quiere evitar la opresión, no hay más remedio que fomentar el pluralismo, la tolerancia y la libertad, o más exactamente lo que Berlin llama «libertad negativa»: una esfera de la vida en la que ningún poder externo pueda bloquear la acción humana.

Las ideas de Isaiah Berlin tuvieron un poderoso efecto en el pensamiento de Vargas Llosa. Si en 1975 aún guardaba esperanzas de que la dictadura socialista de Velasco combatiera el horror y la barbarie del subdesarrollo, en 1976, con el golpe palaciego del gene- ral Francisco Morales Bermúdez, sus ilusiones se habían evaporado por completo. De las revoluciones solo había quedado un «ruido de sables», y una vez más, en lugar de igualdad y justicia, el pueblo

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peruano había recibido nuevos recortes en la libertad de expresión (véase «Carta abierta al general Juan Velasco Alvarado»).

Ni la revolución de izquierdas ni el cuartelazo de derechas; ni la utopía ni la sociedad perfecta: desde 1976, Vargas Llosa va a defender la vía de las urnas como único medio legítimo de acceder al poder. Solo el sistema democrático tolera las verdades contradic- torias; por eso es el que menos riesgos entraña para la convivencia, el que tolera la elección entre distintos modos de vida, y el que no solo permite sino que demanda el debate y la libre circulación de ideas (véase «Las metas y los métodos»). Desde este nuevo ángulo, la revolución ya no se observa como remedio para los problemas sino como síntoma de los mismos. Hay un mal más profundo, enquista- do en las entrañas de América Latina, que nada tiene que ver con la injusticia o la desigualdad. Revolucionarios de izquierda, militares de derecha, visionarios religiosos, nacionalistas fogosos y racistas de todo pelaje tienen cierta base común: el desprecio por las reglas de juego democráticas, el particularismo y el sectarismo. Las ideas de cada grupo se han plegado sobre sí mismas hasta degenerar en fana- tismos fratricidas. Esa también es la historia del continente. Todas las ideologías colectivistas, desde la fe católica al socialismo, pasando por las distintas formas de indigenismo, populismo y nacionalismo, han echado raíces robustas y se han defendido con un arma en la mano y una venda en los ojos.

Vargas Llosa vio con claridad esta problemática no solo gra- cias a Isaiah Berlin y a Karl Popper, el otro filósofo liberal, crítico de las sociedades cerradas y del determinismo histórico, que leyó juiciosamente a finales de los ochenta, sino a Euclides da Cunha, periodista y sociólogo brasileño que presenció una de las carnicerías latinoamericanas más absurdas y trágicas, la guerra de Canudos. Os Sertões, el libro en el que da Cunha explica cómo la ceguera ideoló- gica distorsionó la realidad y condujo al Ejército brasileño a liquidar un levantamiento de campesinos —detrás del cual se empeñaron en ver al Imperio Británico—, no solo inspiró la obra más ambiciosa de Vargas Llosa, La guerra del fin del mundo; también le mostró que

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las grandes tragedias latinoamericanas han nacido de la incomunica- ción, del desconocimiento mutuo y de las distintas temporalidades que separan y generan desconfianza entre sectores de la población.

Vargas Llosa empezó a escribir La guerra del fin del mundoa finales de los setenta, sin sospechar que a la vuelta de la esquina, el 17 de mayo de 1980, Sendero Luminoso quemaría las urnas de votación en el pueblo ayacuchano de Chuschi y declararía una de las guerras revolucionarias más sangrientas y fundamentalistas de la historia moderna de América Latina. La realidad pareció confundir- se con la ficción. Mientras el escritor recreaba episodios de fanáticos religiosos que veían en la naciente república brasileña la obra de Sa- tán, revolucionarios maoístas colgaban perros de los postes de Lima para denunciar la traición del «perro» Den Xiaoping a la Revolución Cultural China.

Eran los ochenta, el Muro de Berlín se tambaleaba, se urdía esa gran alianza democrática que es la Unión Europea y América Latina aún se debatía entre el fanatismo, el autoritarismo y la revo- lución. En Chile se mantenía enhiesto el puño opresor de Augus- to Pinochet; Argentina había cedido el poder a la Junta Militar de Videla, Massera y Agosti; Brasil seguía bajo gobiernos militares; la misma suerte había sufrido Bolivia entre 1964 y 1982; Paraguay era el feudo de Alfredo Stroessner; Ecuador, después de dos dictadu- ras militares, se involucraba en 1981 en una disputa territorial con el Perú; Colombia, aunque sin escaramuzas dictatoriales, sostenía una lucha interna con varios movimientos guerrilleros, entre ellos el m-19, el epl, el eln y las farc; Venezuela disfrutaba de las bases democráticas sentadas por Rómulo Betancourt, pero en 1989 se en- frentaba al Caracazo y, en 1992, al golpe militar —frustrado— de Hugo Chávez; en Panamá estaba Noriega; en Nicaragua, la revolu- ción sandinista derrocaba a Somoza; Honduras salía de la dictadura de Paz García; en El Salvador comenzaba una guerra civil entre mi- litares y guerrilleros del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional; Guatemala seguía en medio de un atroz conflicto armado; México permanecía bajo la «dictadura perfecta» del pri; en Haití

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estaba Baby Doc; y en Cuba se mantenía inexorable Fidel Castro. El panorama estaba lejos de ser alentador. Entre golpes de Estado y revoluciones, la democracia fue una especie rara que difícilmen- te pudo adaptarse a un hábitat dominado por caudillos populistas, hombres fuertes, políticos corruptos, revolucionarios fanáticos y ti- ranos de galones y charreteras estrelladas.

En el Perú, sin embargo, y a pesar de la amenaza que repre- sentaban Sendero Luminoso y el mrta, el sistema democrático pare- cía volver a consolidarse con el gobierno de Belaunde Terry y el pos- terior relevo de Alan García. Siete años de estabilidad constitucional devolvían la fe en las instituciones, hasta que el 28 de julio de 1987, en un discurso ante el Congreso, García amenazó con estatizar los bancos, las compañías de seguros y las financieras. Aquella medida pretendía otorgarle al gobierno el control sobre los créditos, dejan- do al sector industrial, incluyendo a los medios de comunicación, a merced del presidente y del apra. El poder legítimo que las urnas le habían dado a García se hubiera visto desbordado, y la sombra del autoritarismo hubiera vuelto a rondar la frágil democracia peruana (véase «Hacia el Perú totalitario»).

Si García no logró apoderarse de la banca, fue porque Vargas Llosa y un grupo de empresarios encabezaron protestas y una mul- titudinaria manifestación en la Plaza San Martín, que, apoyadas por miles de ciudadanos, finalmente hicieron derogar la ley. A raíz de esta movilización surgió el Movimiento Libertad, una organización de ciudadanos que seguiría políticamente activa, y que aliada con Acción Popular y el Partido Popular Cristiano llevaría a Vargas Llosa a disputar las elecciones presidenciales de 1990. Aquello supuso un gran cambio —también una gran aventura— para el escritor. Ya no solo iba a escribir columnas de opinión, debatir ideas y enfrentarse con abstracciones; ahora tendría que medirse ante la tribuna públi- ca, hacer propuestas electorales y lidiar con problemas cotidianos.

Debido a que su salto a la política había estado motivado por la política económica de García, era evidente que su plan de gobierno tendría que diferenciarse del de aquel en los mismos términos. Una

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postura sólida en materia económica suponía consultar a expertos en el tema, intelectuales cuyas ideas sintonizaran con la noción de sociedad abierta que tanto lo había persuadido, pero cuya argumen- tación estuviera cifrada en términos especializados. El liberalismo de Berlin y Popper podía dar ideas generales sobre cómo organizar la vida productiva de un país, pero difícilmente se podía traducir en propuestas concretas para aliviar la tasa inflacionaria o reactivar el sector empresarial. En cambio, las ideas del economista Friedrich Au- gust von Hayek, el más férreo crítico de las economías centralizadas, resultaban de gran utilidad para contrarrestar los estragos de décadas de estatismo, mercantilismo y adormecimiento burocrático.

Si en los sesenta habían sido Sartre, Camus y Bataille los referentes a la luz de los cuales Vargas Llosa contrastaba sus ideas, para finales de los ochenta y principios de los noventa eran Berlin, Popper y Hayek. Mientras los dos primeros daban serios argumentos para combatir el nacionalismo, el fascismo, el marxismo, el populis- mo, el indigenismo y todas las ideologías que pretendían encerrar al individuo en un ente mayor, bien fuera la nación, el partido, la raza, la Historia o cualquier forma de redil auspiciado por caudillos, visio- narios o revolucionarios, Hayek afirmaba que la planificación estatal de la economía, en auge durante los años en que publicó Camino de servidumbre (1944), concentraba el poder económico en el Estado, reducía los ámbitos de participación ciudadana y, en consecuencia, establecía una relación de dependencia que socavaba la libertad indi- vidual. Si en algo se parecían el fascismo y el comunismo era en este punto: ambos sistemas aglutinaban las fuerzas productivas en manos del Estado. Con ello no solo minaban la iniciativa individual y las libertades económicas, sino que expandían los tentáculos del poder estatal hasta llegar al ámbito privado.

Después de leer a Hayek, Vargas Llosa quedó persuadido de que la defensa de la libertad individual pasaba por la defensa de la libre empresa y del mercado. La libertad era una e indivisible. No podían diferenciarse las libertades políticas y las libertades económi- cas, pues las unas dependían de las otras. El estatismo predicado por

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Perón en los cuarenta, por Castro y el general Velasco en los sesenta, por Alan García en los ochenta, por Hugo Chávez y Evo Morales en los 2000 y por el pri mexicano a lo largo de toda su historia, re- producía el sistema mercantilista que otorgaba al gobierno un poder desmedido, ponía sobre la cuerda floja las libertades, abría las puer- tas al clientelismo y la corrupción, moldeaba una mentalidad rentis- ta, adormilaba la iniciativa y el dinamismo económico, y fomentaba el centralismo, mal endémico de la vida pública latinoamericana.

Durante su campaña presidencial, Vargas Llosa promovió las privatizaciones, el orden fiscal, la inversión extranjera, y logró convencer a gran parte del electorado peruano de que el camino para superar la pobreza a corto plazo pasaba por seguir el ejemplo de países que, como Japón, Taiwán, Corea del Sur, Singapur o España, se habían insertado en los mercados mundiales y habían sacado pro- vecho de la globalización. Pero en la recta final, cuando todo hacía prever su triunfo en las urnas, resurgieron los demonios que Vargas Llosa había tratado de exorcizar de la vida política, y el ingeniero Al- berto Fujimori, haciendo suyas las armas del populismo y la dema- gogia —y luego del racismo—, forzó una segunda vuelta electoral que sentenciaba de antemano la derrota del escritor.

El triunfo de Fujimori no solo significó un tropezón en el empeño personal y colectivo por transformar la realidad del Perú a través de las ideas liberales. Dos años después, en 1992, Fujimori cerraría el Congreso, la Corte Suprema y el Tribunal de Garantías Constitucionales, suspendería la Constitución y empezaría a gober- nar mediante decretos leyes, dando un autogolpe de Estado que le otorgaba el control de la justicia, la legislación, la economía y las fuerzas militares (véase «¿Regreso a la barbarie?»). La peste del auto- ritarismo, en apariencia purgada de la vida pública desde hacía doce años, volvía a corromper el sistema democrático peruano. Además, dejaba un precedente que se impondría en los años siguientes como moda nociva en América Latina: la de copar las ramas del poder desde la legalidad, accediendo al Ejecutivo por medios democráti- cos para luego traicionar las reglas de juego, reformar Constitucio-

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nes, infiltrar poderes judiciales, asegurar mayorías parlamentarias e intimidar a opositores y medios de comunicación. Rompiendo la promesa de no volver a opinar sobre el Perú, Vargas Llosa protestó airadamente y reclamó una condena por parte de la comunidad in- ternacional. Los esfuerzos fueron en vano. A los atentados de Sende- ro Luminoso y del mrta se sumaba ahora el autoritarismo, y el Perú, una vez más, volvía a debatirse entre la dictadura y la revolución.

A pesar de que el régimen de Fujimori se encargó de ensu- ciar su imagen y de enemistarlo con las bases populares del país, Var- gas Llosa a la larga ganó esta batalla. Los escándalos de corrupción que provocaron los «vladivideos», cintas en las que se veía al hombre fuerte del régimen, el ex capitán Vladimiro Montesinos, repartiendo sobornos a diestra y siniestra, causó gran malestar entre la ciudada- nía. En noviembre de 2000, aprovechando un viaje a Japón, Fuji- mori preparó la madriguera donde hibernaría su resaca dictatorial, y envió una carta al Congreso comunicando su renuncia.

Volvía la democracia al Perú, mas no por ello la estabilidad po- lítica. Una nueva ola de populismo revolucionario llevaba varios años, desde el triunfo electoral del ex golpista Hugo Chávez en Venezuela, arrastrando a miles de personas hacia nuevas formas de autoritarismo (véase «¡Fuera el loco!»). Reviviendo el mito de Simón Bolívar y de Fidel Castro, de la lucha antiimperialista y de la unidad bolivariana, Chávez había iniciado un proceso de toma y derribo de las institucio- nes democráticas venezolanas, haciendo suyas las tácticas de Fujimori para controlar el Tribunal Supremo de Justicia, gobernar mediante decretos, apoderarse de las empresas más rentables (el petróleo, sobre todo), formar la Milicia Bolivariana, cerrar medios de comunicación y crear un clima de confrontación social. Esta réplica del guevarismo al interior del sistema democrático no tardó en convertirse en un pro- yecto de exportación. Chávez intentó arraigar su revolución bolivaria- na en varios países de América Latina, y entre ellos el Perú, apoyando la candidatura presidencial del ex militar Ollanta Humala.

La dinastía de los Humala, encabezada por el patriarca Isaac Humala, maneja un discurso nacionalista y xenófobo, cuyas

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propuestas van desde la jerarquización de la sociedad en función de la raza (solo los peruanos de «piel cobriza» tendrían plenos de- rechos; los blancos serían ciudadanos de segunda) hasta la persecu- ción de los homosexuales y el linchamiento público de los «neoli- berales vende patrias». El 1° de enero de 2005, demostrando que no bromeaban, Antauro, hermano de Ollanta y líder del movimiento etnocacerista, tomó por las armas una comisaría de la ciudad andi- na de Andahuaylas para exigir la renuncia del presidente Alejandro Toledo (véase «Payasada con sangre»). Aunque semejante despro- pósito debió haberle negado cualquier opción política, Humala ganó la primera vuelta de las elecciones de 2006. Antes de saber quién sería su contendiente en la siguiente ronda —si Alan García o Lourdes Flores—, Vargas Llosa promovió una alianza de demócratas para evitar el triunfo del etnocacerista. Los antecedentes de García no dejaban mucho margen al optimismo, pero permitir el triunfo de Humala hubiera supuesto, además de la injerencia directa de Chávez en el Perú, la consolidación de un régimen de estirpe fascis- ta, animado por las más rancias causas nacionalistas, demagógicas, xenófobas, homófobas y beligerantes. Ante tal posibilidad, Vargas Llosa no lo dudó: dio su voto a García y celebró su triunfo como el mal menor que podía sufrir el Perú.

Aunque el clima actual en América Latina es menos tur- bulento que en décadas anteriores, los países de la región aún están lejos de alcanzar los consensos sociales y políticos que garantizan la estabilidad de los gobiernos. Aún hay encarnizadas polémicas sobre si América Latina debe seguir el rumbo de Chile y Brasil, países donde una izquierda pragmática y desideologizada ha dado pasos de gigante hacia el desarrollo, o el de Cuba y Venezuela, donde caudi- llos omnipotentes con ropajes revolucionarios repiten las fórmulas económicas y la retórica demagógica que desde los años cuarenta han demostrado ineficacia. Las cifras económicas y los datos reales hacen evidente la respuesta, pero la tentación utópica sigue siendo un vicio irreprimible de la mentalidad latinoamericana. Los paraísos perdidos —el bíblico, el bolivariano, el indigenista, el peronista, el

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guevarista, el castrista, el pinochetista— siguen alimentando espe- ranzas a lo largo y ancho del continente. En política, esa tendencia a vivir en la irrealidad y a construir mundos ficticios donde todo es perfecto ha sido nefasta. En las artes, en cambio, ha inspirado grandes obras literarias y artísticas cuyos excesos imaginativos han deslumbrado por su exuberancia. Esa es la otra cara de América Lati- na, la de García Márquez, la de Botero, la de Borges, la de Cortázar, la de Frida Khalo, la de Cabrera Infante, la de Szyszlo, la del propio Vargas Llosa. Los mundos ficticios que han salido de sus manos se han favorecido de ese empeño por negar la realidad. En el arte, el creador puede imponer su criterio a los hechos y hacer que todo encaje, que lo lógico y lo ilógico convivan, como en Macondo, que la realidad se redimensione arbitrariamente, como en los cuadros de Botero, que la ficción se cuele en el mundo y lo transfigure, como en los relatos de Borges. En la realidad, en cambio, aquellos intentos por forzar los hechos a un modelo prefabricado suelen acabar en tragedia. Las batallas por la libertad de Vargas Llosa han buscado que los creadores puedan dar rienda suelta a su fantasía e inventar mundos utópicos, tan imposibles, nefastos, sangrientos o perfectos como su imaginación se los permita, y para que ningún ideólogo meta gato por liebre y encarcele al individuo en un proyecto similar. Mientras los artistas pueden ensayar formas míticas e irracionales, ser deicidas y fantasear con un mundo a su medida, los políticos de- ben bajar de las nubes, tomar el pulso a la realidad y sentar las bases de ese sistema imperfecto y mundano, tan modesto como eficaz, que es la democracia.

Madrid, noviembre de 2008

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Análisis sobre los problemas de una posible plataforma económica y política Hispanoamericana, desde las tesis del Materialismo Filosófico.

En esta conferencia es exponen una serie de tesis, y también algunos de los problemas concretos, materialmente dados , desde el presente de Hispanoamérica, problemas tales que impedirían o dificultarían de modo importante, los planes y proyectos para generar una plataforma política, económica , desde la cual tanto España, como los diversos Estados que conforman Hispanoamérica, dicha plataforma se constituyera como un instrumento para confrontar, enfrentar o defenderse, de las estrategias tanto de los Estados Unidos de Norteamérica, como la Unión Europea, entendida ésta como una plataforma económica de alcance supra estatal, dominada por Alemania y sus más cercanos países de la llamada área anglosajona del mundo. Reino Unido jugando un papel al parecer bastante claro , de aliado incondicional de los EEUU.

Se analiza esta problemática, tanto por el ponente, como por algunos participantes del público

Consideramos , desde introfilosofia, que resulta de mucho interés este video, porque en él se presentan tanto opciones, más o menos viables, y los posibles o actuales obstáculos. Quedan abiertas diversas temáticas que merecería la pena analizar, criticarlas, para avanzar en dichos proyectos , buscando vías de acción social, política, económica.

Sugerimos, además de los textos citados en el video, este artículo de Gustavo Bueno :

Gustavo Bueno
España y América
Catauro, (La Habana), 2001

http://www.filosofia.org/aut/gbm/2001eya.htm


También nos parece de interés un artículo del profesor mexicano Axel Juárez en torno a las tesis y problemas planteadas en el video http://www.posmodernia.com/globalizacion-y-continentes-segunda-parte/


España e Hispanoamérica en el S. XXI. Dialéctica de Estados y dialéctica de Imperios

La invención orwelliana llamada Sociedad abierta …y sus amigos: Hayek, Popper y uno de sus alumnos GEORGES SOROS, amigo de secesionistas, indigenistas, etc, y de cualquiera que rompa una sociedad política con fortaleza y firmeza. Ejemplo: España rota por los secesionistas, apoyados por SOROS.

Animado por un post en FaceBook, escrito por mi amigo José Carlos Lorenzo Heres, compré de inmediato el libro Soros, rompiendo España , y tras ver el primer capítulo y el prólogo, además de otros asuntos conectados con ello, buscados en la red.

La importancia de este libro resulta crucial, en estos momentos en que España está siendo atacada por los diferentes partidos y movimientos de corte separatista o secesionista, independentistas, en pocas palabras.

Para estos propósitos de independencia de España, toda una infantería de políticos, empresarios, periodistas, militares, ONGs, profesores de todos los niveles; y agentes similares en el exterior de España, interesados en que no sólo España se rompa como sucediera en la ex Yugoelsavia, sino apoyan por todos los medios que prospere cualquier movimiento de corte separatista , nacionalismos etnolingüísticas lingüísticos, etc, que atenten contra los actuales Estados europeos, forjados históricamente como naciones políticas

UN LIBRO DE ESTUDIO OBLIGADO PARA ENTENDER QUE ESTA PASANDO EN ESPAÑA…Y EN EL MUNDO DE LA GLOBALIZACION NEOLIBERAL , INCOADA POR INTELECTUALES, POLITICOS, MILITARES, Y FINANCIEROS DE LA ORBITA DE POPPER Y HAYEK

De la portada on line del libro:

La tarde del 5 de abril de 2018 los autores de este libro hacían llegar a la UDEF y al juez Pablo Llarena el resultado de una investigación que evidenciaba las conexiones de George Soros con el proceso separatista catalán. Dos meses después, la Policía Nacional registraría varias de las empresas apuntadas por el trabajo de Juan Antonio de Castro y Aurora Ferrer. Este libro es la adaptación didáctica de ese valiente trabajo. En él los autores destapan el entramado político, empresarial y de falsa sociedad civil que, financiado por Soros, ha dado cobertura a la fractura independentista.

George Soros ha puesto a disposición de los intereses secesionistas su compleja red de ONGs y think-tanks, un entramado gestionado por su Open Society Foundation, con su sede para Europa ubicada precisamente en Barcelona.

Hoy las empresas de Soros y sus organizaciones afines, apoyadas por un oscuro entramado político-mediático dedicado a la desinformación y guiado desde el exterior, son una injerencia en los asuntos internos de España y una amenaza a su soberanía. El objetivo es claro: generar una ola de empatía internacional con los presos independentistas y su causa. La fragmentación de España será sólo el primer paso. El objetivo último es provocar un efecto contagio que desestabilice a Europa entera. Un continente con centenares de pequeños Estados enfrentados será mucho más fácil de controlar.

Por primera vez un libro se atreve a señalar directamente a Soros. Juan Antonio de Castro y Aurora Ferrer lo hacen con pruebas, y advierten: “Esto no ha hecho más que empezar”.

Video entrevista al coautor del libro SOROS Rompiendo España. IMPRESCINDIBLE PARA ENTENDER LAS ENTRETELAS DEL SECESIONISMO EN CATALUÑA
LA CONEXION SOROS: SUS OBJETIVOS PARA LA CATALUÑA SEPARATISTA Y CONTRA ESPAÑA COMO ESTADO NACIONAL POLITICO. REVOLUCIONES DE COLOR, EL COLOR DE LA BANDERA ESTELADA O REVOLUCION DE LA SONRISA AMARILLA , GOLPE SUAVE CONTRA EL ESTADO ESPAÑOL

Autores

Juan Antonio de Castro de Arespacochaga Doctor en Ciencias Económicas y profesor de Economía Internacional y del Desarrollo en la Universidad Complutense de Madrid, Juan Antonio de Castro es uno de los mayores especialistas del mundo en la figura de George Soros. Durante más de dos décadas ha sido funcionario permanente de las Naciones Unidas en la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) en Ginebra, así como profesor en la universidad de la ciudad suiza. Sus áreas de especialización son la economía del desarrollo, las nuevas formas de competitividad, la economía del conocimiento, los modelos de prospectiva e inteligencia económica, la Universidad 3.0, las estrategias “Marca País” o la reconstrucción económica y la paz en países en conflicto. De Castro ha desarrollado asimismo parte de su carrera en el ámbito internacional como consultor en instituciones tales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPALC), el Sistema Económico Latinoamericano (SELA) o el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUE). Hoy es presidente de la empresa de consultoría en inteligencia económica y de desarrollo Metaeconomics, que asesora a altas instituciones del Estado sobre proyectos innovadores de diversificación económica en países de África y América Latina; también es miembro del Consejo de Administración de la Fundación Sanofi-Espoir, que trabaja en el binomio Economía-Salud en diversos proyectos en África.

Aurora Ferrer es una de las promesas de la investigación en España. Licenciada en periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid, es especialista en Análisis de Inteligencia y una de las alumnas más destacadas de la Cátedra de Servicios de Inteligencia y Sistemas Democráticos de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde 2017 combina la investigación, el análisis de inteligencia y la coordinación operativa de proyectos dentro del ámbito de la consultoría. Es experta en investigación OSINT dentro del área de Business Intelligence, comunicación, corrupción o blanqueo de capitales. Como periodista ha trabajado en medios como QUO, FORBES, Onda Cero, El Plural o COPE y ha sido galardonada con el premio Pixel a la mejor superproducción del año de Hearst Magazines, así como el primer premio en el certamen literario “Libertad de Ser: de Goya a 2008”.


FRAGMENTO DE ENTREVISTA ESCRITA a Antonio de Castro coautor del libro SOROS Rompiendo España : fuente artículo completo http://www.desdeelexilio.com/2019/03/20/soros-rompiendo-espana-entrevista-a-juan-antonio-de-castro/?fbclid=IwAR3w4DIH9n8RUEWkjt-bg4iyswVgQeMk_ZZ0VZ00V522Ae8hT9Yt6kC9N_Q

“Soros proclama guiarse esencialmente por dos teorías: la de la reflexividad y la de la falibilidad radical. Del lado de la reflexividad, las reglas que rigen los mercados financieros serían ajenas a la conducta humana. Todo en la intervención humana se desarrollaría, según él, de manera sistémica y en un océano de caos en el que hay que intervenir a través de una metodología de ensayo-error continuamente retroalimentada. Del lado de la falibilidad radical, todos estaríamos destinados a equivocarnos siempre y, por lo tanto es un error, para él, considerar que pueda existir certidumbre ideológica alguna, lo que le permite afirmar algo y a la vez su contrario. Sus diversas actuaciones de ingeniería política o social, imponiendo un despiadado relativismo moral, así lo reflejan.  

http://www.nodulo.org/ec/2002/n007p09.htmKarl Popper y su teoría ( catalogada desde el Materialismo Filosófico como Teoreticismo) del falsacionismo, gran amigo del célebre economista Friedrich Hayek. Modelos ideológicos de Soros.

George Soros ha terminado logrando nadar cómodamente en las oscuras aguas de una zona gris desde la que actúa a través de lo que denominaríamos un ”poder blando” de subversiones híbridas ancladas en el concepto engañoso y casi siempre con resultados sanguinarios, de la “no violencia”.


QUÉ ES LA OERACION MONCLOA https://solitariosinvisibles.org/operacion-moncloa-aumenta-la-sospecha-de-que-en-contrainteligencia-espana-sufre-una-inadmisible-injerencia/

QUIEN ES GEORGES SOROS,entrevista a uno de los autores del libro SOROS Rompiendo España, Juan Antonio De Castro: en emisión de radio de la cadena COPE (España) https://www.cope.es/programas/herrera-en-cope/audios/analista-afirma-que-independentismo-esta-abrazado-eeuu-inglaterra-regado-con-dinero-soros-20190411_718578?fbclid=IwAR0KjNQFmR_KD1zMsEWzrTsvXI0tlhSYG3VHVlKIBrmOJ-cJyPoqEZlNx6U


La Reforma energética en México. Privatizar los recursos mineros y energéticos , hasta hace años propiedad del Estado
Estrategias imperiales made in USA y aliados financieros globales

ESPAÑA: ¿Leyenda Negra, o Madre Patria? Un análisis y propuestas desde el Materialismo Filosófico y en base a varias tesis fundamentales propuestas por el filósofo español, Gustavo Bueno. Relaciones con el presente en curso.


España
: Leyenda Negra o Madre Patria

Autor Eliseo Rabadán Fernández

NOTA: El siguiente artículo fue publicado en El Basilisco(Oviedo), segunda época, nº 31 (julio-diciembre 2001) págs. 83-88

Los términos que vamos a considerar son los Estados o sociedades políticas a través de sus relaciones nacionales e internacionales.

Y esas relaciones deben ser consideradas desde los sujetos gnoseológicos y sujetos operatorios.

Hispanoamérica inmersa en la Globalización, in medias res

NOTA DE Introfilosofia : Por considerarlo de crucial interés, agregamos el enlace a esta reseña, que se conecta con los temas tratados en el video. Reseña del libro de Manuel Bartlett y Rosío Vargas analizando las consecuencias sociales y políticas de la Reforma energética implantada por México, bajo presiones de los EEUU y otros Estados interesados en los recursos mexicanos. http://www.scielo.org.mx/pdf/igeo/n92/2448-7279-igeo-92-00019.pdf

¿Quiénes son los sujetos gnoseológicos que se ocupan de establecer las relaciones entre los Estados, tanto nacional como internacionalmente?

La respuesta esperada sería aquella que afirma que los sociólogos, los politólogos, periodistas, e incluso los políticos, cuando tratan de explicar las relaciones dadas en este contexto.

¿Quiénes son en este contexto los sujetos operatorios?

Podemos considerar como tales a los elementos de las tres capas del cuerpo político, a saber: la capa basal, la cortical y la conjuntiva, esto es, los productores, los políticos y los militares y diplomáticos.

No es en vano que dedicaremos un espacio a este tema,ya que resulta crucial para establecer los criterios para delinear el mapa desde el cual nos podremos guiar en este laberinto de propuestas políticas que se observa tanto en nuestro país, España, como en el contexto de las relaciones internacionales.

Vamos a utilizar cuatro referentes que consideramos cruciales para nuestro propósito. Se trata de los siguientes estudios publicados a lo largo del siglo XX, los cuales, sin embargo,contienen multitud de referencias a hechos pasados.Todos tienen una fuerte implicación social y política.Todos se refieren a las sociedades políticas más importantes, en cuanto a su peso específico, sea este derivado de su población, de su situación geográfica o de la lengua y religión que representan como tales sociedades políticas, entendidas como cuerpos políticos, en el sentido de Bueno en su Primer Ensayo sobre las Categorías de las Ciencias políticas.

Los trabajos fundamentales que manejaremos son los siguientes:

1 – La libertad creadora, del médico y filósofo argentino Alejandro Korn

2 – España frente a Europa, del filósofo español Gustavo Bueno. Este libro ha sido publicado por primera vez en octubre de 1999 y lleva hasta mayo del 2001 tres ediciones, lo cual me parece un interesante dato,y permítanme ustedes hacer este breve comentario, dado el actual contexto en el que se sigue, por parte de intelectuales españoles, anclados en dos posiciones bastante definidas, como son las de consideran a España como esa Madre Patria que sólo dejara en Hispanoamérica las lacras más detestables de una católica España, oscurantista e intelectual y científicamente anti ilustrada y decadente; o la que nos considera hoy como avocados sin remedio a formar parte de ese Imperio que sería el dirigido por los anglosajones, y ello en todos los ámbitos políticos, económicos, militares y científicos. No quisiera parecer malicioso, pero debo señalar que dos de estos intelectuales son empleados por célebres universidades norteamericanas, dentro de las políticas culturales del nuevo orden mundial.

3 – La violación de los Derechos humanos en los Estados Unidos, del periodista y politólogo argentino Gregorio Selser, autor de una extensa obra sobre la Historia política de Hispanoamérica en el siglo XX.

4 – El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, del norteamericano Samuel Huntington,quien ha sido miembro del influyente Consejo de Seguridad nacional de los Estados Unidos.

Podemos comenzar por plantear una evidente contradicción entre lo que leemos en el libro de Huntington y lo que encontramos tanto en Bueno como en Korn.

Una mirada al libro de Huntington llevada a cabo panorámicamente, sin entrar en demasiados detalles, nos presenta a Occidente enfrentado a una decadencia y a una serie de peligros. Los peligros más relevantes para Occidente son, según el profesor de Harvard, la explosión demográfica del Islam y la creciente potencia económica de los países de Asia. Respecto de Latinoamérica, ésta es considerada como fuera de Occidente.

Veamos, por otra parte, cómo consideran los argentinos, ya en las primeras décadas del siglo XX ,a su país, a través de una cita del prólogo al libro de Korn, escrito por Eugenio Pucciareli:

” Por pertenecer al orbe de la cultura occidental era lógico que nuestros hombres dirigentes, al luchar por europeizarnos, por elevarnos al nivel que exigía la cultura de la época, utilizaran el caudal de ideas que el viejo mundo les ofrecía.”

Ortega y Gasset, por otra parte, planteaba en La rebelión de las masas que Europa había sido en la modernidad la directora del mundo.Y ello bajo el supuesto de que “la dirección de unos hombres por otros no descansa en la fuerza”. La dirección, la regla, decía Ortega, es el normal ejercicio de la autoridad, y ésta está fundada siempre en la opinión pública.

Hace ya setenta años las cosas habían cambiado respecto de la época directora, rectora, de Europa, como vemos al leer La rebelión de las masas, porque Europa se adentraba en una decadencia muy preocupante. Ortega comentaba que si los europeos viven acostumbrados a no ser dirigentes, será bastante una generación y media para llevar a todo el continente europeo y con él a todo el mundo, hasta una inercia moral, a una esterilidad intelectual y en suma, a la barbarie universal.

De Ortega y Gasset habría que sacar algunas enseñanzas de utilidad para nuestro presente como españoles y para el presente de los millones de hispanohablantes en América.

Considero un grave error suyo decir que los animales humanos habitantes en las regiones tropicales son inferiores a los europeos.

Esto es una auténtica barbaridad, y no ayuda en nada para que el proyecto de rescatar la Idea de Imperio Español – en el sentido de la propuesta de Gustavo Bueno – como alternativa para enfrentar ese Occidentedel que habla Huntington, en el cual los anglosajones son los únicos capaces de evitar la decadencia de Occidente, en los términos actuales tal como son expresados por el citado Huntington. Otro de los temas clave de la obra de Ortega, en este ámbito de la Europa como directora, se refiere a su afirmación de que “se nos dice que Europa está cesando de dirigir y que no sabe nadie quién va a ocupar su lugar”, para aclarar a continuación que entendemos por Europa, primaria y propiamente Francia, Inglaterra y Alemania.

El papel rector del mundo, tras la Segunda Guerra, quedó en manos de las dos superpotencias, EEUU y la URSS, hasta la fecha oficial del gran cambio y fin de la Guerra Fría : 1989.

Para Hispanoamérica, una especie de quimera que se pretendió similar al Plan Marshall para Europa, la llamada Alianza para el Progreso, fue el espejismo de la supuesta ayuda de su poderoso vecino del Norte. Los años 70 suponen el fracaso de un intento de desarrollo económico para América Latina que culmina con la entrada al GATT de la mayor parte de los países de esa zona excluida de Occidente, recordémoslo, por el señor Huntington, quien llega a afirmar que Latinoamérica se verá libre de la pobreza y desórdenes sociales y políticos en la medida en que sea capaz de abandonar el catolicismo y desarrollar el modelo protestante, en su versión evangélica, por cierto.

España, por otra parte, hasta su – internamente – polémica entrada a la OTAN, era un apéndice de la Europa rica y del poderoso Estado norteamericano, y a ello contribuyó, quiero resaltarlo aquí, la masiva emigración que provocó la derrota de la IIª República manos de Franco y sus aliados – y no deberíamos olvidar a los “neutros benévolos”, de que se ha venido ocupando el historiador español Moradiellos -.

Desde luego, un dato relevante para nuestra cuestión de la Leyenda Negra, es el papel de estos científicos, literatos, sociólogos, historiadores, filósofos españoles del exilio. Porque, ¿cómo es posible que una sociedad atrasada pudiera dar esos frutos? Este asunto no podemos ahora tratarlo con más detalle, pero es relevante y hay que anotarlo, al menos.

En el contexto de una Argentina – hacia los años veinte del siglo XX – deseosa de acertar en el rumbo político como nueva República ya en marcha, encontramos a Alejandro Korn, filósofo y médico, que nos expresa algo muy interesante, similar, a mi juicio, a propuestas clave de la obra de Gustavo Bueno.

“Todos los sistemas son lógicos, pero su abigarrada multiplicidad patentiza la ineficacia de la argumentación lógica. Es que cada filosofía distinta es la expresión de una valoración distinta. Luego ha de correr la suerte fluctuante de las valoraciones. Toda filosofía sistematiza en un alegato la voluntad que la inspira. Alguna vez, también, en épocas de decadencia, la ausencia de una voluntad, la ausencia de una convicción viva, fueron sustituidas por las pobres y vacías lucubraciones de la cátedra”.

Lo interesante de estas ideas de Korn, nos parece, se encuentra en el hecho de que ” la selección – de las valoraciones propuestas a la sociedad – la verifica el proceso histórico; prevalecen las que triunfan”. Pero hay que tener presente la advertencia de Korn de que” no siempre triunfan las más justas propuestas,es decir, las nuestras”. “Para propiciarlas acudimos al raciocinio, a la persuasión, a la coincidencia de los intereses o a la autoridad si la poseemos”.

Korn estaba convencido de que la formación de valoraciones sociales necesita de la pedagogía, entendida como lo que podemos definir al modo de la educación de los miembros de la sociedad, desde el seno familiar, hasta la educación institucional en las escuelas y universidades.

Me parece, sin embargo, que en la época actual, es preciso tener en cuenta el papel “educador” o transmisor de valoraciones que corresponde a los llamados medios de comunicación de masas.

Sobre el papel de la televisión, me permito recordar aquí la importante aportación de Bueno en su libroTelevisión: apariencia y verdad.

Pero no es el de los medios el único ámbito donde se forja la llamada opinión pública, o como la denomina la experta alemana – muy bien criticada, por cierto, por el profesor Felicísmo Valbuena, desde las coordenadas del materialismo filosófico, en su libro Teoría general de la información – Noëlle-Neumann, “nuestra piel social”, sino que se forja en universidades, congresos, conferencias, encuentros, centros de educación de todos los niveles y, cómo no, en los templos, todavía.

Pero aquí nos ceñiremos a los ámbitos del tipo de libro , dirigido a un público amplio, pero muy específico, que es el receptor de la obra de Huntington y de Bueno.

Lo que se constata al estudiar estos dos libros de fuerte implantación política, es el hecho de queexiste una Leyenda Negra sobre la España que forjó un Imperio y un Imperio Universal Civil (no “heril”).

Se niega la tesis que Bueno defiende, no sólo por parte de Huntington, sino por historiadores de enorme influencia en Hispanoamérica, como el célebre Leopoldo Zea.

Bueno plantea lo siguiente:

“Teniendo en cuenta todas estas distinciones, cabría reivindicar la estirpe hispánica de la Idea deImperio de Carlos I, reivindicación que fue propuesta ya, como es sabido, por Ramón Menéndez Pidal, con argumentosemicmuy sólidos y que reciben, nos parece, una enérgica reevaluación desde la perspectivaeticen que nos hemos situado. La Idea de Imperio de Carlos I, sin perjuicio de constituirse en torno a la Universitas Christiana(como condición general previa), habría tenido desde el principio una conformación estrictamente política (no religioso-positiva), incluso gibelina, como la tuvo la Idea de Imperio de Alfonso X el Imperio Universal Civil (no “heril”) sólo puede ser un Imperio conformado sobre reinos cristianos ya existentes o por crear;no puede ser un Imperio conformado por sociedades bárbaras o idólatras, ni tampoco un Imperio de dominación sobre pueblos cismáticos (musulmanes y, acaso también, protestantes). Según esto, si el Imperio debe ser cristiano no es tanto como medio de lograr la más plena unificación política (es la interpretación ordinaria), sino como el único modo de lograr la unificación política misma de los pueblos de un modo no depredador o tiránico “.

Podemos, siguiendo el hilo de las propuestas de Huntington, pensar que lo que él llama Occidente, ha de realizar planes (prolépticos) para conseguir la consolidación del Imperio no depredador, en cuanto a Latinoamérica, hacer que se hagan protestantes, para no verlos como enemigos, esto es, en términos de Bueno, no actuar como Imperio depredador respecto a esos países que forman lo que se conoce como Latinoamérica.

Pero es necesario y de gran importancia para el análisis,ver las limitaciones gnoseológicas graves que el concepto de Occidente manejado por Huntington encierra. De tal manera que Occidente podría ser interpretado, si seguimos las alternativas del libro España frente a Europa, como ese organismo transnacional que se conoce como Organización del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN, hasta ahora mantenida en su aspecto militar prácticamente por el núcleo tecnológico de la industria norteamericana, con todos los vínculos de Poder (político, económico, &, que esto implica).

Las dificultades para llevar a cabo la propuesta de Gustavo Bueno son enormes. No sólo por cuestiones históricas, pasadas, como el hecho de que los políticos y en general los habitantes de los distintos países iberoamericanos han sido educados en cierta medida, nada desdeñable en la mayoría de los casos, en la tradición de la Leyenda Negra respecto a España.¿Qué significa esto? Podemos afirmar que es un escollo enorme, al cual habría de prestársele una importante atención si se quiere desarrollar el proyecto alternativo, frente a las opciones de ir perdiendo nuestra propia referencia al período Imperial católico- en el sentido planteado por Bueno- en beneficio, como se ha señalado, de nuestros tradicionales enemigos políticos, los que sí han desarrollado Imperios, sean éstos depredadores , sean generadores.

Además de los componentes históricos, que por cierto, desde la perspectiva política y social iberoamericana, afectan de modo semejante a anglosajones y otros europeos, sobre los que podemos considerar que España tiene una clara ventaja, al ser reconocido, a pesar de todo, por la contundencia de los mismos hechos históricos, que España en cuanto Imperio, sí fue efectivamente generador.

Otros problemas pueden verse en los aspectos económicos, concretamente, la ya larga crisis que afecta a los países de toda Iberoamérica.

El problema derivado de la llamada globalización, incluidos los cambios que afectan el campo político que supone, según los analistas, una descomposición de los llamados Estados-Nación, derivada de los cambios económicos inducidos por las nuevas tecnologías y la creciente “mediatización” de lo político, en una situación de, podemos decirlo así, imperialismo mediático, en el sentido de que los intereses de los grandes consorcios financieros japoneses, norteamericanos y europeos, controlan los mensajes a través de esa red de grupos multimedia.

Dicho en otros términos, ¿de qué modo se puede llevar a la práctica el proyecto alternativo propuesto por Bueno?

Podemos pensar que este proyecto debiera, necesariamente, estar dado in medias res. Ello significa que, si el capitalismo es el único modo de organización social realmente existente, y cuya duración no parece verse comprometida, de momento, habrá que actuar en el intento de una coalición Iberoamericana, no sólo en el ámbito de la lengua y el pensamiento en español, sino , además, en el modelo económico. Quizá esa sea la idea que el actual presidente español, Aznar, ha tenido en mente, al proponer una Fundación para relaciones con Iberoamérica, a la que ha invitado a los dirigentes de la Banca y las principales empresas españolas.

El proyecto quizá esté no sólo en este libro de Bueno, sino que acaso esté ya en marcha, y no sólo por parte de España, sino que se observa, cuando a esta Fundación se decide invitar como miembros, al anterior presidente de México y a otro ex presidente Hispanoamericano.

Y, me parece, si hay posibilidades de que dicho proyecto sea algo más que una quimera metafísica, como algún intelectual, encerrado en la ya citada Leyenda Negra, y aún más, obcecado en el marxismo dogmático ya agotado sin duda, que esas posibilidades de un proyecto político y social para el cual la Idea de Imperio, en el sentido de Bueno, sí tiene raíces muy sólidas en Hispanoamérica, que lo permitan al menos convertirse en una alternativa para enfrentar tanto a la Europa en la que se nos pretende dejar siempre como meros comparsas, como enfrentar a la América en la que se pretende dejar a países como México (en el seno del Tratado de Libre Comercio, NAFTA, por sus siglas en inglés) como meros comparsas o socios menores de un proyecto en el que se los trataría de neutralizar como miembros del mismo, achacándoles, precisamente- tal es la idea manejada por Huntington – de ser bárbaros, respecto de los norteamericanos y occidentales.

Volviendo a las propuestas de Huntington, cuando a Iberoamérica se la deja fuera de Occidente, se está tratando de convertir en un hecho, algo que es una absoluta impostura, un engaño histórico tal que es urgente denunciar. Porque si se deja a Iberoamérica fuera de Occidente, se tiene que dejar además fuera, necesariamente – de acuerdo a la lógicade Huntington – tanto a Portugal como a España, y perdón por la insistencia, esta es la razón del empeño recalcitrante de seguir alimentando la Leyenda Negra.

No quiero dejar de recordar un tema que, desde México y por la influencia y potenciación que ha gozado, desde esferas políticas, ha sido de gran relevancia para este asunto, y porque si se va a trabajar por un determinado proyecto como el propuesto en el libro España frente a Europa, hay que ser conscientes de que se va a encontrar este escollo, pero de manera tal que no resultará sencillo superarlo.

Me refiero a la extensa obra del historiador -esa es su formación fundamental – yfilósofo mexicano, Leopoldo Zea, para quien incluso mereció la pena escribir un libro concreto,en el que se trata de mostrar que tanto Rusia como España jamás han formado parte de Europa, de tal manera, además, que ese hecho sería causa directa de la barbarie que engendran esas naciones. Esto explica la incapacidad de Latinoamérica, desde la perspectiva de Zea, para lograr estabilidad democrática y económica, en suma, para ser civilizados y no seguir en la barbarie; barbarie que nace en el seno de un Imperio Español bárbaro en sí, por la presencia de Inquisidores, de clérigos sumidos en la barbarie del catolicismo, como decía un intelectual al que me he referido, debido a que el Imperio era sólo retro feudal-militar y exclusivamente expoliador.

Hay mucho que discutir a este respecto, desde luego, pero sobre todo me interesa en este momento , entrar a la cuestión de la lucha entre los distintos Estados europeos, por el dominio de los nuevos territorios de América.

El aspecto militar es inseparable de todo Estado político.Y este mismo aspecto esinseparable, como es bien sabido, de la diplomacia. Como es sabido, todos estos factores están presentes en la Historia de los Estados implicados.

Esto supone que, en el actual momento histórico, cada una de las diferentes naciones políticas o Estados, tienen esa perspectiva etic, que podemos relacionar con los usos que hace Bueno como filósofo de los conceptos emic y etic.

Para el asunto concerniente a la posibilidad de, primero, poner en marcha el ortograma imperial y que los Estados de Iberoamérica lo comprendan, es naturalmente necesario hacerlo con la más lograda claridad y teniendo muy en cuenta esos factores emica que nos hemos referido.

Sin duda la propuesta, hecha desde España, puede resultar en cierto modo halagadora, pues se reconoce que los pueblos de Hispanoamérica son por derecho propio parte de la “civilización” de Occidente.

Pero por otra parte es preciso tener presente el llamado problema indígena, tan manipulado por unos y otros, por cierto. Este problema también puede enfocarse desde las coordenadas del materialismo filosófico, me parece, con buenas perspectivas prácticas, ya que coincide con planteamientos de algunos de los más relevantes antropólogos mexicanos, de los que quiero recordar especialmente a Gamio y a Aguirre Beltrán, quienes querían incorporar a los indios que no lo habían sido por las circunstanciasque fuere, a la cultura europea (es decir, a la implantada por España en la Nueva España).

La propuesta de Bueno podrá parecer descabellada, o inclusive, en términos progres, hasta una especie de vuelta a ese rancio nacional catolismo de la Patria imperial católica, &,&.

Lo que propongo es que no es así como se ayuda a establecer unas coordenadas seguras para manejar los problemas de España en Europa y de España en el mundo actual.

Creo que en Hispanoamérica se ha seguido una línea de continuidad en muchos aspectos de la vida social y política que han permitido, hasta la fecha, no ser engullidos por la cultura anglosajona, a pesar de los múltiples intentos de los principales – cuidado a este detalle: no los únicos- países que han tratado de ocupar el vacío de ese Imperio Español; primero Gran Bretaña, y luego, los Estados Unidos. Los dos han trabajado, respecto de América Latina, en una línea más depredadora que generadora, hasta fechas más omenos recientes. Pero sí se está notando un creciente empeño en apuntalar su dominio – económico y político – a través de la “generación de ideas, de pensamiento, de maneras de ser y de estar”, becando a jóvenes, implantando modelos educativos y religiosos, con todo el poder económico y político disponible.

Y España, hasta la fecha, por multitud de circunstancias históricas, no pudo llevar a cabo esa tarea, perolo que está sembrado, tras esa época Imperial, no se ha podido aún eliminar o neutralizar.

La propuesta tiene muchos matices, muchos hilos, pero no me parece desdeñable, y como he dicho alguna vez, puede llegar a “preocupar” a los otros europeos, y claro está, a los otros americanos, a los anglosajones del Norte.

¿Qué puede aportar el filósofo Ortega y Gasset a estos debates? Me parece que encontramos muy interesantes asuntos de utilidad. Pongamos por caso su idea sobre las masas implicadas en un proceso de ascenso político de una nación, que según plantea Ortega, implica que dichas masas no ven mal el ser dirigidas por una cierta élite, ya que verían en ese proyecto beneficio para sí mismas.

Cuando no hay auge sino se vive un proceso de descomposición política, de decadencia de un proyecto como miembros de una sociedad política nacional o estatal, las masas no aceptan ser dirigidas y esto produce, según Ortega, el caos, o lo que viene a ser equivalente, se realimenta la decadencia de tal sociedad. Lo que se observa es una especie de decadencia, en este sentido, en muchos países de Iberoamérica. Los proyectos puestos en marcha por dirigentes políticos de los años sesenta, han fracasado todos, y los votantes se muestran, en algunos casos, como en el actual Perú, desencantados, porque hay una decadencia que se vive en el deterioro de las condiciones de vida. No se tiene “fe” en los políticos. Se promueve el voto en blanco. En otros casos, como en México, la sociedad, las masas (en el sentido de Ortega), estaban tan cansadas de la decadencia a que el PRI las arrastró desde los años setenta, que han buscado la salvación en un líder político que les presentó un proyecto, pero el riesgo es que ese proyecto sea fagocitado, digamos, por el de sus vecinos, los poderosos EEUU imperiales.

Y aquí vemos cómo el tema planteado por Bueno es de la más urgente relevancia en este momento histórico.

Por otra parte, el hecho de que España forme parte tanto de la OTAN como de la UniónEuropa, hace aún más compleja la cuestión de la propuesta de Bueno. Quiero decir que debe ser llevado a cabo con mucha “diplomacia”(cosa que espero seamos capaces de hacer, si de hecho este proyecto se va llevando a la práctica con la envergadura que precisaría), para evitar llevarlo a un posible fracaso prematuro.

Quizá un error, ya en marcha, derivado acaso de falta de apoyo filosófico, lo encontramos en el actual modo de empezar el llamado Instituto Cervantes, desde España, dejando a un lado la participación de hispanoamericanos.

Creo que Bueno debe hacer un esfuerzo más para que desde España e Iberoamérica desarrollen estas propuestas.Ya existe y es un enorme esfuerzo, la Fundación Gustavo Bueno, que trabaja en esta línea, pero no esperemos todo de una sola persona, creo que es preciso el apoyo de quienes vemos valiosa la propuesta alternativa, como la vengo denominando, y más que demoler antes de edificar, tratemos de mirar los planos del proyecto y discutir si vale la pena o no seguir construyendo algo, o reformar los planos, o empezar por demoler los primeros ladrillos, antes de saber qué se pretende construir.

Las posibilidades que se abren, desde la plataforma en que se ha situado Gustavo Bueno, a la América Hispana, se reducirían a tres, a saber:

1-“Ser el “reverso” de la América anglosajona: mano de obra barata del capitalismo del dólar; abrirse a la influencia de su organización económica, de su filosofía analítica, sus religiones evangelistas o calvinistas y su tecnología y su modo de vida”.

Por cierto, señalaré muy brevemente que esto no son palabras, sino que, al vivir (de nuevo) la realidad mexicana durante un año (entre el verano del 99 y el del 2000) pude constatar cómo esta “posibilidad” se está extendiendo de hecho, pero además, en el caso de la filosofía, de una manera totalmente “degenerada”, en cuanto a su aplicación académica y política, respecto al modo en que los norteamericanos lo llevan a la práctica.

2-“Tratar de alcanzar una independencia efectiva, buscando la unidad o la identidad común mediante su “liberación” del capitalismo anglosajón, pero también del capitalismo europeo y ,en particular, de España. Los promotores de la llamada “filosofía de la liberación” van por ese camino

Habría que comentar sobre este asunto que además están, en concreto el filósofo argentino-mexicano Enrique Dussel (y lógicamente todos sus discípulos), haciendo el juego a los alemanes de la “ética del discurso” y de la “hermenéutica”, porque pretenden lograr con ello su aval filosófico. Realmente es fantástico este asunto, en el sentido de la ficción literaria y su fantasía.

Por cierto, merece la pena señalar en este momento la importancia de ofrecer alguna filosofía sistemática “fuerte” para entrar en la dialéctica que existe, con alguna alternativa que tuviera cuando menos posibilidades serias de enfrentar esta situación con éxito. Me parece que la Teoría del Cierre Categorial podría jugar este papel, no sólo en América, sino en la propia Europa.

3-“Tratar de construir la “liberación”, respecto de América del Norte, no en el sentido de la inmersión en los abismos de la Pachamama, sino en el sentido del desarrollo de la cultura y lengua que les es más común(…)”.

Es importantísimo, en el contexto de toda la argumentación sobre la oposición “Madre Patria/Leyenda Negra”, tener muy en cuenta lo que Bueno advierte sobre la relación entre los actuales Estados de la América Hispana (Iberoamérica) y España.

No se trata de ninguna manera de propuestas panhispánicas que desde España fueran vistas como una re españolización de América, que “serían vistas, desde América como un movimiento intelectual y económico “que no dejaría de ser imperialismo”.

Y esta es la tesis, que por lo que puedo comprobar, no ha sido entendida por los críticos o comentaristas del libro de Bueno. Una tesis fundamental que se puede enunciar de este modo :

“Aquí partimos de la soberanía y de la independencia, no sólo política, sino cultural, de los pueblos hispánicos americanos y de los intereses que ellos puedan tener en vivir dentro de una comunidad hispánica frente al imperialismo yanki. Pero lo que afirmamos es que el fundamento de estos intereses, si existen, aunque nada tenga que ver con un actual “imperialismo” español, no podría ser desconectado del “imperialismo generador” pretérito”.

A continuación nos encontramos, en el libro de Bueno, una serie de propuestas para llevar a la realidad, en el caso de elegirse la opción tercera de las anteriormente propuestas, con las dificultades, muy serias, que encontraría su posible puesta en marcha. En especial, cuando de economía se trata, los intereses agrícolas europeos (especialmente franceses y los propios españoles).

Si tenemos en cuenta que la opción es muy difícil, ya que, como Bueno señala, las “Cumbres” Iberoamericanas recientes y las proyectadas, se han venido limitando a meros acuerdos en campos muy acotados: intercambios culturales, de cooperación (vía ONG´s) e inclusive en asesoría para temas de “seguridad ciudadana”, lo que parece quedar como más efectiva realidad, es que el imperio anglosajón se fortalece y que España sigue enfrentando sus propios problemas acerca del papel que le queda en este contexto -respecto de América Hispana y de Europa – .

Me parece que Bueno no es, ni mucho menos, tan ingenuo como para promover, como algunos quieren presentarlo, una alternativa tan descabellada como si fuera “la vía” a seguir. Lo que ha hecho en este libro es, por una parte, advertir de las falacias derivadas de ese relativismo cultural, que tanto daño ha venido haciendo (y seguramente seguirá) en los países de América. (Por cierto, no creo que sea en absoluto algo casual o inocente, el hecho de la cantidad apabullante de cátedras especializadas en los llamados “estudios de género ” y de “identidad”. Se busca potenciar, desde EEUU sobre todo (ojo, también se está trabajando de este modo en Europa, sobre todo últimamente en la Europa ex comunista) una antropología y sociología de las identidades culturales.

Por otra parte, se señala el enorme riesgo, no de desaparecer como “naciones” en el seno del bloque yanki, sino de conformar la parte de reserva de mano de obra barata manejada con la ayuda de las élites criollas de siempre (desde la Independencia es notorio).

La razón de que Bueno “insista”, al menos eso podemos pensar, que hay una cierta insistencia, o mejor aún, una apuesta por la posibilidad de una relación España / Iberoamérica frente a Europa y frente a los Estados Unidos de Norteamérica, la encontramos en sus tesis sobre el proyecto “europeo” de Europa, el proyecto actualmente en marcha que, como muy bien ha mostrado el propio Bueno, es un “arrojado histórico” que determina las posibilidades de construcción de ese proyecto de Europa.

Pero es precisamente en este punto, donde se ve reforzada la apuesta, que en otro contexto no determinado desde las citadas coordenadas históricas que diseñan la actual Europa en construcción, podía parecernos muy difícil de explicar y hasta descabellado o hasta, llegando al límite, reaccionaria (como ha definido dicha apuesta de Bueno, Fuentes Ortega, por ejemplo).

Consideremos a continuación dos aspectos muy relevantes para la propuesta de una Comunidad (sea de un tipo u otro) de Estados Iberoamericanos.

En primer lugar, el hecho de que España pertenece a la Unión Europea, lo cual condiciona las propias relaciones políticas españolas con los Estados Iberoamericanos, por ejemplo, en cuanto a la llamada doble nacionalidad. Que España acepte que un súbdito argentino pueda ser español, no implica que el argentino que hubiese adquirido, desde las legislaciones argentina y española derechos de doble ciudadanía, tenga por ello, los derechos como “europeo”.

En este ámbito, la consideración de Bueno acerca de la Comunidad o Unión Europea como una biocenosis, es aplicable también al caso de América. Un ejemplo muy conocido: el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, en el que México, Canadá y Estados Unidos forman una “comunidad”. Allí el concepto de biocenosis que maneja Bueno es prácticamente evidente.

En segundo lugar, y estrechamente relacionado con el concepto de biocenosis – en el citado sentido de Gustavo Bueno – podemos considerar dos aspectos :

1- Los distintos Estados de Iberoamérica, cuando firman Tratados, no lo hacen en nombre de esa “ideológica” noción de solidaridad entre pueblos “hermanos”, de la que se llenan los labios los políticos, sino que se hacen teniendo que establecer estrategias prolépticas de fines y medios , dados en una “lucha por la vida”,en la que no se puede hablar de fraternidad latinoamericana. Esto, por una parte, y sin perjuicio de reconocer que la misma idea de biocenosis, aplicada a este tema, resulta ser factor de uniones efectivamente benéficas para los Estados que las construyen; pues ellos mismos, a su vez, deben cooperar para mantener la vida de sus poblaciones, la eutaxia, en el sentido que de Bueno a este concepto de las Ciencias Políticas .

2 – La relación de estos Estados Iberoamericanos, que forman biocenosis determinadas, como es lógico, por el propio medio: cercanía física, fronteras comunes, problemas similares, posibilidades de establecer políticas de colaboración aacdémica, &, con otros grupos o biocenosis.

Mencionaré, a modo de ejemplo, el caso de México. Cuando México forma parte de ese tratado con Canadá y EEUU, se produce un cambio en su modo de relacionarse con sus vecinos al Sur, en especial con Centroamérica, que empiezan a ver cómo la distancia económica, política, demográfica, que los separaba, parece acrecentarse enormemente, ya que ellos mismos ven muy difícil poder ser socios de ese Tratado(el TLC).Intentará México, sin embargo, de mantener las mejores relaciones con sus vecinos centroamericanos, pero teniendo a su vez que actuar en el seno del TLC. Le sucedería a México un poco lo mismo que a España en sus relaciones con Iberoamérica, radicalmente diferentes antes y después de ser miembros de la Unión Europea.

Otro aspecto de México, por ser además el país más emblemático en este sentido, es el de sus relaciones con el mundo anglosajón.

En México, las cuestiones a que Bueno hace referencia sobre el Imperio Católico español en cuanto que se enfrenta tanto al Islam como al cristianismo luterano y calvinista y sus “variantes evangélicas”, las encontramos especialmente desde que los gobernantes de EEUU comenzaron a prestar atención a la problemática de cómo consolidar y desarrollar su proyecto imperial depredador en fase de paso a imperio generador – lo cual por cierto, supone la desaparición de la cultura anterior, vía sustitución, que es lo que propone claramente Huntington -.

Enfrentaron el problema de que el cristianismo católico se transformaba en lo que la Iglesia (el Vaticano) consideraba una herejía, a saber: la teología de la liberación, pero más bien por la apropiación que los políticos marxistas (en concreto en Nicaragua) llevaron a la práctica real, abortada militarmente por las “contras” dirigidas por EEUU, como es bien sabido.Y este es el tema que Bueno advierte: cómo, tras la derrota político militar a la que ayudó el papa polaco, de esa opción marxista católica, totalmente contraria a los intereses capitalistas de EEUU, se presenta una situación completamente diferente, en la que el único modo de enfrentar al luteranismo (es decir, al imperio anglosajón) en Iberoamérica (y en España de diversa manera, pero con rasgos genéricos comunes, respecto de Iberoamérica), sería potenciar el catolicismo.

Es aquí donde encuentro un problema, acaso derivado de la falta de espacio – me refiero al libro España frente a Europa, pues un libro que se centra en la relación de España y Europa, el asunto de Iberoamérica, creo, no ha tenido la posibilidad “física” necesaria : hubiera sido necesario otro libro mucho más extenso.

Me refiero a lo siguiente: lo primero que saldrá a la luz, es la crítica que plantea que la España Católica no ayudó a mejorar las expectativas de las Naciones Iberoamericanas, tras la Independencia, porque era una España que censuró las Ideas de la Ilustración y por tanto, mantuvo a Iberoamérica en desventaja respecto a sus vecinos del Norte, que sí lograron avanzar social, económica y políticamente. Es la tesis de Zea sobre Ariel y Calibán, tan extendida en las universidades de Iberoamérica.

El hecho es que los dirigentes Iberoamericanos buscaron a lo largo del siglo XIX adaptar a sus Repúblicas el modelo europeo del liberalismo político. Pero aquí hay un periodo histórico de crucial importancia para comprender los problemas de Iberoamérica y sus relaciones con los Imperios europeos y el norteamericano.

No podemos extendernos en este tema, pero sí quiero prácticamente ya para terminar comentar que México, en el momento actual, está vinculado cada vez más, en todos los aspectos del comercio, la academia, el arte, la banca y la industria, a la vida estadounidense, en especial todo el Norte del país.Y la cuestión, en cuanto a la propuesta de Bueno, será la de saber si a los mexicanos les interesa realmente establecer esa relación con España o les interesa más seguir la relación ya en vías de una muy fuerte consolidación con los yankis.

Me interesa recordar la idea de un especialista mexicano en las relaciones de México y EEUU- por cierto, nada partidario de ellas, en el modo en que se vienen desarrollando, precisamente por la enorme asimetría de las culturasmexicana y estadounidense – de que existe una “absorción benevolente de México, por parte de su vecino anglosajón”. Para desarrollar un plan en el sentido de la propuesta de Bueno, hay que trabajar, me parece, en dos sentidos (entre otros temas) que son básicamente los siguientes:

Enfrentar la Leyenda negra o su mito fabricado por los enemigos de España, desde luego los ingleses y sus primos yankis, por medio de la “contraleyenda”. En este sentido es en el que he querido presentar a ustedes el libro de Gregorio Selser sobre la violación de los derechos humanos en Estados Unidos.

Mostrar cómo, a través de la manera en que el catolicismo puede manejar la filosofía, se puede obtener el beneficio de no ser “absorbidos” por ese Imperio que para generar pasa necesariamente por una fase depredadora a la que parece ser que no se le ha dado la importancia en el actual momento, pues muy hábilmente se presenta como el socio solidario, y esto también se puede demostrar recurriendo a autores como Selser que no es, por cierto, ni mucho menos utilizado en las universidades privadas de México, que miran a los EEUU o a los alemanes, para construir un capitalismo protestante, es decir, un capitalismo que beneficia a los alemanes, ingleses, norteamericanos y a sus socios en Iberoamérica.Y ese problema también quiero advertirlo aquí, porque, me parece, la Iglesia Católica puede adoptar tantas pieles como sea necesario a sus intereses. Pacta con los anglosajones cuando le interesa,y este es un muy gran escollo para lograr algo.

Por lo tanto, y creo que Bueno lo ha visto con mucha claridad, hay que dedicar una atención especial al estudiar el concepto de Imperio español, cuando advierte el autor de España frente a Europa que los Reyes españoles no aceptaban un Imperio sometido a la Iglesia.

Autor

Eliseo Rabadán Fernández

erabadan@yahoo.com

IMPRESCINDIBLE España: un análisis desde el Materialismo Filosófico. Exposición de Gustavo Bueno. Obligado estudio para Hispanistas, Hispanoamericanistas, Historiadores, Filósofos, Literatos y Politólogos, y de paso para Economistas.

Lecturas de obras de Gustavo Bueno recomendadas, como complemento , necesario, para comprender y estudiar con más calado, la conferencia sobre España , en el vídeo :

ESPAÑA FRENTE A EUROPA http://www.fgbueno.es/gbm/gb1999es.htm

PRIMER ENSAYO SOBRE LAS CATEGORIAS DE LAS CIENCIAS POLITICAS http://www.fgbueno.es/gbm/gb91ccp.htm

Escudo actual de España

NOTA de INTROFILOSOFIA: Este vídeo del fundador del Materialismo Filosófico, el filósofo español Gustavo Bueno, resulta realmente IMPRESCINDIBLE por varias razones que se pueden comprobar sin dificultad al escuchar atenta y críticamente las tesis en él expuestas.

HISPANOAMERICA

Su importancia para el análisis y la crítica de España, como problema complejo, y por sus conexiones con Europa y las concepciones históricas y filosóficas que el estudio de España como Imperio Católico, de alcance universal, etc.es una importancia que en absoluto resulta exagerada.

El Emperador Constantino se alía con la Iglesia Católica
España como Imperio se gesta en la lucha de los reinos cristianos contra los musulmanes
Símbolos del Islam
La Cruz de Lutero

Otros de los más peligrosos y recalcitrantes enemigos de España como Imperio generador, y por tanto de Hispanoamérica, son: 1) tanto la Leyenda Negra alimentada por los enemigos de España y de su Imperio ( los holandeses, ingleses, franceses, luego la variante estadounidense en cierta manera ), como 2- las distintas manifestaciones que se han generado desde el llamado indigenismo ( Filosofía de la Liberación , Teología de la Liberación, etc.)

Indigenismo e hispanofobia como elementos esenciales de las ideologías metafísicas del presente

A nuestro juicio se trata de una de las más valiosas e importantes conferencias pronunciadas a lo largo de la vida del profesor de la Universidad de Oviedo, Don Gustavo Bueno. Importancia que deducimos de la serie de implicaciones sociales, políticas, económicas, tanto para España como para los Estados de Hispanoamérica, en el presente y como parte de los planes y proyectos de Hispanoamérica y España ante el futuro que ya opera desde estos primeros años del siglo XXI.

GUSTAVO BUENO MARTINEZ , FILOSOFO ESPAÑOL ,

DEL ARTICULO ESPAÑA:

Introducción

“Me parece que muy pocos podrán negar que en un día como hoy, en el que coincide el aniversario, tan importante para la Historia de España, de la proclamación de la Segunda República Española con la presencia en Oviedo de un concurso tan distinguido de miembros de la Asociación de Hispanismo Filosófico (no necesariamente republicanos) y con los actos de «presentación pública» de nuestra Fundación (instituida precisamente desde la perspectiva de una filosofía en español), es una ocasión incomparable, y aún podría añadirse, inexcusable, para reflexionar «de frente» sobre España.” ( Cita de Gustavo Bueno )


En el enlace siguiente podemos entrar a la lectura del artículo de Gustavo Bueno, publicado en la revista El Basilisco titulado precisamente ESPAÑA.

http://www.fgbueno.es/gbm/gb1998es.htm

Conversación y análisis sobre la situación social y económica, enmarcada en la política, entre el ex ministro griego de Economía, Yanis Varoufakis, y Noam Chomsky. Video del año 2016