Orígenes teológicos de los filósofos que gestaron el liberalismo europeo en tiempos de Locke, Hobbes y demás conocidos anglosajones en base a doctrinas luteranas sus derivados. Exposición del analista y filósofo chileno Gastón Soublette.(video en español).Desarrollos históricos hacia el Neoliberalismo presente.

Una crítica , desde la Filosofía, a la actual deriva que marca el rumbo de la Globalización curso: el neoliberalismo y las sociedades de la democracia dude consumidores satisfechos. Nos parece un video de enorme interés para el análisis y crítica del momento actual, tanto en Chile como en prácticamente todo el mundo. Cuestiones como el modelo laboral dominante, en el sistema actual llamado neoliberalismo. Inmersos en la Globalización , se muestra cómo grandes masas de jóvenes viven bajo formas pos modernas , reales, constatables, de esclavitud.

Por estas razones, el filósofo chileno, ya nonagenario, nos aporta unos sabios y radicalmente críticos análisis y sugerencias, para nuevos modelos que han de luchar contra esta situación de creciente oligarquización del Poder político-económico, bajo la amable faz de la globalización en busca de La Paz y la felicidad perpetua, que en realidad acaba siendo una felicidad canalla.

No en vano en el video, Gastón Soublette, hace una especial referencia a los nazis y sus prácticas genocidas. Y el papel que tuvo en todo ese actuar hiperactivo agresivo, de una importante parte del propio pueblo alemán.

Desde Chile en crisis política, social y económica, y en relación con la actual protesta global contra el modelo impuesto por los gestores del modelo ultra neoliberal.

Se sugiere otro análisis (creemos que complementario del anterior video de G Soublette), por parte del investigador chileno Luis Razeto, que busca propuestas de solución a la crisis ,envase a lo que él entiende como “el principio de subsdiaridad”

El Principio de la subsidiaridad del Estado, en su actual interpretación neoliberal, es criticado y reformado por Luis Razeto, cuyo modelo de la subsiriadidad como principio político y social es el desarrollado desde el catolicismo y la doctrina social católica, y que habría de ser un pilar de las políticas de los llamados gobiernos de partidos demócrata-cristianos.

Complemento a las dos anteriores (arriba) exposiciones, en torno a propuestas para el cambio y superación la crisis provocada por los excesos y contradicciones , producto de un neoliberalismo fuera de control.

Exposición de motivos en favor del partido de Evo Morales, del pueblo boliviano, por parte dela revista estadounidense NACLA, de la izquierda intelectual de ese país de Norte América

FUENTE, Y PARA LEER EL ORIGINAL EN INGLÉS: https://nacla.org/news/2019/11/13/nacla-statement-coup-bolivia-solidarity-bolivians-resisting-military-intervention
Declaración de NACLA sobre el golpe de estado en Bolivia: en solidaridad con la resistencia a la intervención militar y la violencia de derecha

(NOTA de INTROFILOSOFIA: Esta es una traducción vía google translate)


la si-hala andina , de Bolivia:. Existen variantes de la wiphala. La más extendida es la usada en la actualidad como símbolo étnico del pueblo aimara, la cual fue reconocida como símbolo del Estado Boliviano por la Constitución de 2008.

En la tarde del 10 de noviembre de 2019, el presidente boliviano Evo Morales anunció que renunciaría. La renuncia se produjo en medio de un conflicto en curso que surgió a raíz de las elecciones del 20 de octubre. Evo Morales había declarado la victoria en la primera ronda. La oposición, una amalgama de fuerzas y posiciones políticas, argumentó, aunque sin evidencia clara, que el voto se vio empañado por el fraude. Se produjeron tres semanas de intensos enfrentamientos entre los grupos pro y anti-Evo, con acusaciones mutuas de culpabilidad por la violencia. Un equipo de la OEA completó una auditoría de la votación y anunció el 10 de noviembre que había muchas irregularidades. Sin embargo, no hay evidencia contundente que respalde las acusaciones de fraude mayorista. En la mañana del 10 de noviembre, a raíz de la declaración de la OEA, Morales convocó a nuevas elecciones. Más tarde ese día, con la violencia intensificándose, el alto mando militar hizo una declaración “sugiriendo” que Evo debería renunciar. Algunos sectores de izquierda, indígenas y progresistas en Bolivia, desilusionados con la lenta erosión de las aspiraciones progresistas bajo Evo, también hicieron declaraciones públicas pidiendo a Evo que renunciara, o que considerara hacerlo. El 12 de noviembre, un puñado de legisladores declaró inconstitucionalmente a un senador opositor en ausencia de quórum. Es importante reconocer la multiplicidad de factores que llevaron a la agitación actual, incluido el propio papel del MAS y una historia de errores de cálculo políticos. Sin embargo, el patrón que se desarrolla del revanchismo de derecha, el papel de las fuerzas oligárquicas y los actores externos, y el papel de arbitraje final desempeñado por los militares, sugiere que estamos presenciando un golpe de estado.

Como grupo de pensadores de izquierda, educadores, periodistas, académicos y activistas, escribimos esta carta en solidaridad con el pueblo boliviano. Hacemos un llamado al apoyo continuo de los movimientos sociales progresistas y la resistencia continua contra la violencia revanchista y la represión estatal. Estamos con el pueblo de Bolivia que permanece vigilante contra el surgimiento de las fuerzas políticas neofascistas y el regreso de los regímenes políticos colonialistas, dependientes y racistas del pasado. Rechazamos los esfuerzos de los medios y el gobierno de los EE. UU. Para demonizar al MAS. Al mismo tiempo, reconocemos las limitaciones del MAS como partido político y del sistema político patriarcal y prebendal que no ha podido o no ha querido cambiar. En la actualidad, un desarrollo particularmente preocupante es la amenaza a las vidas de aquellos bolivianos que se resisten al golpe. El regreso de las fuerzas conservadoras de derecha, fusionadas con el simbolismo cristiano evangélico anti-indígena, amenaza con desbaratar los esfuerzos legítimos de muchos ciudadanos bolivianos para pluralizar, democratizar y renovar el sistema de partidos. El uso generalizado de los ataques incendiarios, atribuidos mutuamente a ambos lados, aunque de autoría poco clara, ha creado una atmósfera de miedo, terror y caos sin precedentes que claramente juega con los intereses de la élite reaccionaria. El saqueo de la casa de Evo Morales, la quema de símbolos indígenas como la wiphala y el lenguaje racista y deshumanizante en las redes sociales sugieren tácticas destinadas a destruir absolutamente a Evo y al MAS como una fuerza política viable. Frente a estos desafíos, nos encontramos con aquellos movimientos en Bolivia que buscan rearticular una visión progresista del futuro. Nos oponemos a la restauración del neoliberalismo y la hegemonía del FMI y el Banco Mundial, especialmente porque la lucha por los recursos de gas de Bolivia da paso a una nueva lucha por el futuro del litio de Bolivia. Apoyamos los movimientos antirracistas que resisten el racismo y el fascismo de la derecha. Apoyamos los movimientos de mujeres y LGBTQIA + que han estado luchando por la liberación sexual, por el derecho de las mujeres a elegir, contra las formas patriarcales de gobierno político y por el fin de la impunidad frente a los crecientes niveles de violencia de género y sexual. Apoyamos los movimientos indígenas que buscan restaurar una visión del verdadero plurinacionalismo, la autodeterminación y la autonomía territorial contra la violencia sin restricciones del capital extractivo. Apoyamos a los trabajadores que buscan empleo digno y apoyo estatal ante las condiciones laborales precarias. Apoyamos a los agricultores que trabajan por un futuro no dominado por el capital agroindustrial. Apoyamos a quienes trabajan por un futuro más igualitario y ecológicamente sostenible.Escribimos esta carta en nombre de NACLA (Congreso de América del Norte sobre América Latina) y pedimos a la comunidad internacional que brinde solidaridad y apoyo a la diversidad de los movimientos sociales que existen en Bolivia en este momento histórico. Hacemos un llamado a la comunidad internacional a respetar la soberanía de los movimientos sociales bolivianos. NACLA fue fundada a raíz de la invasión de los Estados Unidos en 1966 a la República Dominicana. NACLA ofrece informes progresivos sobre América Latina a audiencias con sede en los Estados Unidos y tiene una larga historia de resistencia al imperialismo estadounidense en América Latina. -NACLA Consejo Editorial


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“¿La historia dejó de tener memoria? Memoriosos somos… las personas”

Importante entrevista por el periodista de la revista mexicana Milenio, Fernando del Collado, de 10 de noviembre de 2019, donde se trata de analizar, directa y críticamente, la actual situación social y política de México– tras el primer año del gobierno del presidente Andrés López Obrador-, tal como lo considera esta conocida académica e historiadora mexicana: Soledad Loaeza.

https://www.milenio.com/politica/amlo-polariza-y-desmantela-soledad-loaeza?fbclid=IwAR0XTjPqavvZSHoUzZuqiqxy4APrBTokBVxBJVS8DY1SiI0Rq8MR6QIdH1M

Soledad Loaeza, historiadora, politóloga. Especial , de la revista mexicana Milenio. Fuente de la foto Milenio
Soledad Loaeza, en entrevista del periodista de Milenio, (medio de análisis y noticias mexicano), Fernando del Collado , el 10 de noviembre de 2019.

“El afán de controlar su imagen está presente en las conferencias de prensa diarias: a través de ellas pone la agenda y orienta la atención de la opinión pública en la dirección que le conviene. La suya no es la popularidad de un presidente, sino la de un actor que crea tendencias de opinión.”

Soledad Loaeza, sobre el presidente mexicano , AMLO,López Obrador, de la colación de partidos MORENA, Movimiento por la Renovación Nacional.


El proyecto de López Obrador es el más ambicioso que ha tenido algún presidente y por esa misma razón es inquietante: aspira a escribir una nueva historia patria, a crear una nueva cultura política desde una interpretación binaria y muy suya de nuestro pasado.

Pero en realidad, nada sabemos de ella. El presidente habla poco del mundo que quiere crear, mientras que su discurso desborda denuncias y acusaciones contra la mafia del poder y el neoliberalismo.”

” ©”

Fragmentos del articulo de Soledad Loaeza, historiadora y académica mexicana, publicado por el diario estadounidense, The Washington Post, que forma parte de un especial sobre Las promesas de la Nueva Transformación prometida por el presidente de México, en su primer Informe a la Nación, tras ser elegido presidente para el sexenio 2019-2025.

FUENTE DE ESTE MONOGRÁFICO Y DEL ARTÍCULO DE LOAEZA: The Washington Post https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2019/08/28/amlo-y-la-promesa-de-la-transformacin/?arc404=true

Fuente de la imagen: The Washington Post

¿Qué sostiene la llamada Teoría del Shock, surgida en la Escuela de Chicago de Milton Friedman? Este reportaje lo explica, desde la perspectiva de la ensayista política Naomi Klein.

El vecino francés, o de cómo la ¿izquierda? francesa, “sigue desgarrando”, o mejor dicho, intentando desgarrar a España, alimentando , una vez más la leyenda negra anti española usando el mito de la sublime “grandeza de Francia “,esa mítica República, hoy bastante venida a menos, del no menos mistificado Napoleón.

En esta entrada ponemos a consideración de quien leyere, unas referencias para el análisis y la crítica, en torno a lo que está jugándose en este mes de elecciones generales en España ( el domingo 10 de noviembre de 2019 ) tras el fracaso para lograr “formar gobierno”, tras las elecciones de hace unos pocos meses, y en un momento complejo , al menos si tenemos presente el radicalizado movimiento secesionista promovido desde partidos antiespañoles varios en la provincias catalanas de España. Partidos pro secesión de España, en esta ocasión más o menos descaradamente apoyados por un conocido medio de noticias francés, como es en el caso que referimos ahora, del Le Monde Diplomatique. A mi juicio ( INTROFILOSOFIA), en esta ocasión el Le Monde Diplomaqtique se ha decidido por hacer periodismo tipo panfletario.

https://www.publico.es/politica/joan-garces-encontramos-solucion-catalunya-decidira-potencia-extranjera.html

Camiseta promocionada por el diario Público, como regalo a sus suscriptores . Aprovechando al máximo los “beneficios” de la exhumación de Franco Del Valle de los Caídos .

El artículo -en modo entrevista- del periodista Alejandro Torrús (Diario Público) a Joan E Garcés, se publicaba el día 18 de octubre de 2019, en Madrid. ( Ver enlace arriba de la anterior imagen )

Y “casualmente”, el mensual Le Monde Diplomatique en español ( versión adaptada, en parte, a los lectores en España, basada en el matriz francés Le Monde Diplomatique ) , publica en el número del mes de noviembre de 2019, ( al quiosco donde lo compro, en Santander, España, les había llegado justo hoy miércoles 6 de noviembre, a cuatro días , casualmente, de las próximas elecciones, y dos días después del “debate” emitido la noche del lunes 4 de noviembre por la cadena de televisión del Estado, TVE, Televisión Española.

En la página de contraportada , la más importante , por su visibilidad, tras la portada, está íntegramente dedicada a un artículo firmado por el entrevistado de la edición de Público mencionada arriba, pero ahora, el entrevistado es del mismo autor de una artículo de “tipo periodismo de investigación y análisis político “

El Le Monde Diplomatique edición española, pone el título a toda página: La revuelta republicana en Cataluña. Firmado por: Joan Garcés, ” Premio Nobel alternativo 1999(Fundación Rightly livelyhood,, Suecia) -copia textual del Le Mode Diplomatique-

Es evidente, para cualquier lector crítico y atento, que este mensual francés, apoya a los partidos pro secesionistas no sólo catalanes, sino de otras autonomías españolas,, aunque lo dice sólo de modo muy sutil ( o más bien muy hipócritamente ), como a la francesa, para que no se vea claramente que en estos tres largos artículos dedicados a fustigar a España, en plan negrolegendario y qué grande es la grandeur de La Republique Française, etc. . Los tres artículos son muy sesgados políticamente, cosa que pareciera casi lógica dado que tenemos ya un político metido a la francesa en España, que fuera nada menos que Ministro de Interior de Francia , nos referimos, claro es, al actual concejal y aspirante a alcalde de Barcelona en las últimas municipales, el señor Valls, hoy en el partido de “centro” ( no tengo muy claro si centro-derecha o centro-izquierda), es decir, de Ciudadanos.

Los artículos que hemos mencionado , que publica Le Monde Diplomatique de este mes, justo unos pocos días antes de las elecciones del 10 de noviembre son los siguientes:

Parte superior de la primera página, donde se destacan dos de los tres artículos sobre España y el secesionismo catalán, aunque no se lo llama así en la publicación, sino que para el mensual afrancesado se trata de algo tan sublime, como un derecho republicano a decidir, gracias a la Liberté, Egalité y Fraternité de la grandiosa Francia tan y tantas veces mitificada. – Y , podemos agregar, falseada por la propaganda , según qué circunstancias y momentos históricos e intereses políticos o económicos de Francia.


Obsérvese el mensaje de la foto, perfectamente ad hoc elegido por los editores del diario.
Y de igual manera, llama la atención, el enorme y amarillista gran título, propagandista título, en grandes letras en rojo “republicano” de la IIª República.

Este artículo, que ocupa una página completa, a cuatro columnas, la 14, y media, la 15, las dos centrales del periódico especializado en “análisis y crítica” política, fue redactado por dos “enviados especiales” ( suponemos que enviados por la central en Francia; París ): Pauline Perrenot y Vladimir Slonska-Malvaud. Podemos calcular que una página y media equivalen, más o menos a unos siete folios a máquina, que no está mal en cuanto a cantidad de “información y datos para el “análisis ” “. Este es el primero en aparecer.


Parte del primer artículo
Parte del primer artículo, mostrando una imaginad hoc que muestra el foro odio al dictador y “asesino” que ha sido el mantra en la campaña electoral por parte del presidente en funciones, del PSOE, Pedro Sánchez, y al que se ha apuntado toda la izquierda más radical, como Unidas Podemos y sus variantes locales, los secesionistas y los independentistas , aun siendo de “derechas” varios de entre ellos, han hecho causa común y aprovechado todos este icono del Franco asesino y”padre político ” de los partidos de la o las derechas . El mito está navegando a toda vela, otra cosa es que el viento les sea favorable , porque , acaso, el pueblo español no sople esas velas de los barcos piratas y corsarios apoyados por enemigos, como la Francia, entre otros.
Barco español, protegiendo la costa del Norte de España,de los ataques franceses. Siglo XIX. Se ve el Fuerte de la Villa de Santoña, actual autonomía de Cantabria. España. Nunca pudieron tomar Santoña las naves invasoras.

El segundo artículo, del historiador inglés Paul Preston, lleva como título una frase que, según “explica” el historiador británico, la dijo el señor Enrique Suñer, elegido por Franco para presidir el Tribunal de Responsabilidades Políticas. El título hace referencia a la forma en que veía a los políticos republicanos Suñer, según han adaptado los editores al poner este TÍTULO DEL ARTÍCULO DE P PRESTON:

Los republicanos, jabalíes y ungulados.

Segundo artículo. Media página, a cinco columnas ( pág. 15). Firmado por el historiador e “hispanista” británico Paul Preston

El artículo del historiador Preston, desde luego , no es un texto académico, sino claramente un tipo de publicación que deja ver un clarísimo sesgo anti español y pro secesionista. Poco serio, silo analizamos desde una perspectiva Histórica mínimamente rigurosa. Creemos, que si el Le Monde Diplomatique hubiera tratado de publicar información crítica y para un análisis lo más objetivo posible, de lo que pasa en la España del presente , y de las conexiones que puede haber con los sucesos de la Guerra Civil del 36-39, tienen a su disposición excelentes historiadores españoles, que realmente hubieran aportado, a mi juicio, más “luz” para ver con mayor claridad de ideas estas cuestiones. Me permito mencionar un historiador, excelente conocedor de la Guerra Civil y de los intereses de otras potencias en la misma, como es Enrique Moradiellos.

No hace falta cantidad, sino que es muy importante sobre todo la CALIDAD, cuando consultamos asuntos relacionados con la Historia. Sugiero la lectura de este libro de Moradiellos, para aclarar ideas oscuras y sobre todo para deshacer entuertos y tanta “basura histórica fabricada”, por los enemigos de España, internos y externos.
El tercer artículo , de Joan Garcés, ocupa completa la contraportada, una de las páginas más visibles. Todo un panfleto contra la España realmente existente, y todo un inmenso cúmulo de basura histórica fabricada, para mostrar la faz que los enemigos de España pretenden ser la verdadera, aun a sabiendas de que están fabricando un monstruo, tan conocido ya como esa vieja y rabiosamente anti hispana leyenda negra. Tratan de fabricar y reproducir en tiempos de la posverdad (Orwell, la neolengua y el Misterio de la Verdad) y del pensamiento débil, un nuevo mito preñado de oscurantismo y políticamente corrosivo y muy dañino para la convivencia de todo un pueblo y nación política como es el español: el mito de la Cataluña de la grandeur republicana, que es sólo eso , un mito oscurantismo donde los haya. Y que además, trabaja para el inglés ( y claro es, también y acaso sobre todo, para el francés por supuesto, para el alemán)
La Pax estalinista

Entrevista con Alvaro Delgado Gal (físico y filósofo): asistimos a un derrumbe de las élites

“Asistimos al derrumbe de las élites”
“Internet es muy útil, pero carece de modelo de negocio” l “Greta Thunberg es dogmática, grotesca y autoritaria” l “En España ha habido siempre un déficit de patriotismo”


ÁLVARO DELGADO GAL | Físico y filósofo, obligado a cerrar “Revista de Libros”, que dirigía desde 1996


Frustrado pero nada asombrado tras haber tenido que dejar de publicar contenidos nuevos en la edición digital de la prestigiosa “Revista de Libros” que creó en 1996, Álvaro Delgado Gal (Madrid, 1953), concluye que internet es una herramienta muy útil, pero su modelo de negocio sigue sin aparecer. Ese es el motivo del final de su proyecto dirigido a desarrollar la opinión cultural a través de la reseña de libros. “Asistimos a un desorden completo en el que se emplean todo tipo de triquiñuelas para hinchar el tráfico” de las páginas, denuncia en su casa en pleno barrio madrileño de Ópera, donde las paredes lucen orgullosas los valiosos cuadros de su padre y de su tía. Pesimista ante un futuro que marcan como pollos sin cabeza los influencers, Delgado Gal asume que el derrumbe de las élites ha abierto las puertas a políticos de poca altura moral y a moralistas de lo inmediato como Greta Thunberg, una adolescente “dogmática y grotesca”. Físico y filósofo, amante de la lectura y escritor empedernido, evoca horrorizado cómo vio a una japonesa sacarse un selfie ante La Gioconda en un Louvre abarrotado al que ya no le apetece acudir. “El turismo de ahora es perverso”, se queja.

-¿Cómo hay que interpretar el cierre de “Revista de Libros”, que usted dirigía, Álvaro?

-Técnicamente es una suspensión en busca de financiación para poder reflotarla.

-Era una publicación similar a otras tan prestigiosas como la “New York Review of Books”. ¿Qué ha pasado?

-Esa era la inspiración: desarrollar la opinión cultural a través de reseñas de libros.

-Que la edición en papel continué, ¿no parece algo contradictorio con la desaparición de la edición digital?

-Queremos preservar la continuidad de la revista, pero manteniendo los criterios de calidad y lo que nos falta es dinero.

-Descríbame el tamaño de su decepción por haber tenido que echar el candado a la revista.

-Me sentí frustrado, pero no sorprendido. El mundo cultural vivió mucho tiempo de la financiación de las cajas de Ahorros, que se vinieron abajo. Ahora es difícil obtener publicidad. No dirigiría una revista sin garantía de financiación estable.

-¿Qué le ha enseñado la reconversión de editor en papel impreso a editor digital?

-Internet es una herramienta muy útil, pero el problema es que no se ha descubierto aún su modelo de negocio. La publicidad no tiene localizado a su público objetivo en un desorden completo que lleva a las empresas a autojustificarse a través de un tráfico manipulado con todo tipo de triquiñuelas.

-O sea, que va a ser sustituido usted por los influencers.

-No lo creo. Me causa melancolía que los influencers ocupen tanto espacio mientras la cultura se las ve y se las desea para subsistir.

-Influencers que agitan lugares comunes.

-Exacto, se limitan a confirmar lugares comunes, a perpetuar cajas de eco, mientras que la cultura es cuestionar esos lugares.

-Nos quedan los culturales de los periódicos. ¿Qué opina de ellos?

-Siempre han dado pérdidas y se editaban por razones de prestigio. Se han empobrecido, pero es meritorio que algunos editores los sigan lanzando. Es una pena que las ideas se generen entre pocos y en círculos reducidos.

-¿Cuál es su opinión sobre el papel estelar de la niña Greta Thunberg en los medios denunciando el cambio climático que obligatoriamente debe recibir el tratamiento de situación de emergencia?

-Es dogmática y grotesca, pero lo importante es que ha ocupado las primeras páginas de los periódicos. Espero que no por mucho tiempo. Usa un lenguaje moralista, intimidatorio y autoritario que recuerda a los santones de la Edad Media. Con ella apareció el moralismo inmediato.

-Se va la prensa, viene internet, escribió usted no hace mucho. ¿Están cada vez mejor preparados los ciudadanos para participar en la vida política con conocimiento de causa?

-No. Ha habido una alfabetización de la sociedad, pero eso nada tiene que ver con la formación de una opinión experta. No creo que las ideas estén mejor ordenadas ni que la proporción de la gente que sigue los asuntos públicos con decoro sea grande.

-Usted mismo denuncia que el político conoce la mercancía que prefiere el votante y la despliega sobre el top manta virtual. ¿Adónde nos lleva eso?

-A una degradación de la función pública. En teoría, los representantes del pueblo discutían asuntos de interés general en el Congreso y acordaban lo que era mejor para todos. Clases políticas formadas por personas con vocación y altura moral son imprescindibles para que la vida democrática sea sana.

-¿Echa en falta esa altura moral en nuestros políticos?

-El político tiene como urgencia máxima ganar las elecciones, para lo que expende una mercancía que son mentiras y recursos públicos para captar al votante. Es una alianza funesta entre una oferta que no está inspirada en la función pública y una respuesta del votante que lo que busca es mejorar su situación sin atreverse a pensar cómo.

-¿Por qué se ha deteriorado tanto el prestigio de la prensa y el de los partidos en los últimos tiempos?

-Hay un desprestigio de las élites que carecen de autoridad para enseñar y exponer. Para que una sociedad funcione bien tiene que tener un respeto a los valores morales e intelectuales. Aquí asistimos al derrumbe de las élites.

La opinión se dirige hoy a un público indefinido en la búsqueda de clics para venderlos a los anunciantes mediante unas técnicas concretas que utilizan la brevedad y el escándalo. ¿Ha perdido definitivamente la prensa el papel de divulgadora de cultura y creadora de una opinión pública responsable?

-En gran medida, sí. El papel está en clara decadencia y en internet la situación es de desorden tremendo. No genera ingresos, se hincha artificialmente el tráfico y no se sabe el interés que se genera en el lector. Estamos en un terreno de absoluta anarquía.

-¿Es buena la desaparición de intermediarios sociales como la prensa o los propios partidos políticos en un momento que comienza a ponerse de moda la democracia directa?

-No creo en la democracia directa porque al final es divisiva.

-¿Qué peligro entraña el avance del consumismo en detrimento de la cultura?

-Internet genera conductas patológicas para matar el tiempo con todo tipo de estímulos en una actividad frenética. Parece que la sociedad tenga el baile de San Vito. El turismo de ahora, por ejemplo, es perverso y degrada a las ciudades más antiguas.

-De hecho, el éxito popular es hoy mucho más importante que el valor artístico de una obra.

-Lo que domina ahora en el arte no es pintar o esculpir, sino sorprender olvidándose de la buena ejecución de la obra.

-Por eso interesa más editar a El Rubius que a Joyce.

-Espero que no, aún hay jerarquías que se mantienen, aunque en el mundo plástico todo sea más desordenado.

-¿Tan incapaz de crear respeto ve usted al arte contemporáneo?

-El arte contemporáneo tiene una existencia institucional e importa muy poco. No tiene mercado, no se dirige a la gente, sino que vive del dinero público.

-¿Cómo ha influido en el nacimiento del populismo y en el crecimiento del independentismo catalán la caída en picado del papel de los intelectuales y de la prensa en cuanto a creación de una opinión autorizada?

-El populismo resulta de elaboraciones intelectuales de baja gama, pero genera ideas, pobres, pero ideas con un seguimiento a veces masivo. La delicada situación de España se puede atribuir a fenómenos políticos de otro tipo. La Constitución no ha salido como se esperaba y ha habido una dejación de las funciones constitucionales. En Cataluña ha estallado además en un terreno abonado por la crisis económica. En España ha habido siempre un déficit de patriotismo claro por divisiones internas que se marcan en el siglo XIX con la pérdida de las colonias, guerras civiles recurrentes y un arranque de la dinastía borbónica que fue terriblemente negativo. Fernando VII fue una calamidad sin paralelo. Sufrimos también una guerra civil terrible a la que le precedió una república desorientada. Nos falla la superestructura de país y no tenemos proyecto. Lo vamos a pasar mal durante un tiempo.

-¿Están destronando los científicos a los filósofos?

-Los filósofos se están destronando ellos mismos. La ciencia es vital, pero los científicos que se ponen a filosofar no dicen nada más que trivialidades.

-Dígame, Álvaro, ¿a quién merece la pena leer hoy en España?

-Estoy leyendo “La patria de los vascos”, de Javier Corcuera. Salen libros de vez en cuando que están bien, pero hay que aceptar que no solo el intelectual ha perdido posición social, sino que cada vez se lee menos. La lectura ha perdido su prestigio.

-¿Por qué la mayoría de los países, España y Estados Unidos incluidos, están manga por hombro?

-Está habiendo cambios de una virulencia gigantesca que habrá que asimilar.

-¿Seremos capaces de asimilarlos?

-La sociedad en la que vivimos es el resultado de los enormes dinamismos que se desataron hace siglo y medio. Eso va creando un ritmo de cambio terrible que modifica los comportamientos y las instituciones. No está claro que esa sociedad vaya a poder regularse en este ambiente. La izquierda, que ha retenido la iniciativa moral desde hace dos siglos, ha desistido de sus proyectos de llegar a una sociedad sin clases y ha recompuesto su agenda para entrar en la revolución de las costumbres. Las señales no son muy buenas, el panorama es complicado.

FUENTE:
https://www.lne.es/…/01/asistimos-derrumbe-eli…/2551721.html LNE.ES “Asistimos al derrumbe de las élites”‘Internet es muy útil, pero carece de modelo de negocio’ l ‘Greta Thunberg es dogmática, grotesca y autoritaria’ l ‘En España ha habido siempre un déficit de patriotismo’


Licenciado en Ciencias Físicas y doctor en Filosofía, Álvaro Delgado-Gal (Madrid, 1953) fue profesor de Filosofía del Lenguaje en la Universidad Complutense Escritor y ensayista, es autor de ‘La esencia del arte’ (Taurus, 1996), ‘Buscando el cero’ (Taurus, 2005) y ‘El hombre endiosado’ (Trotta, 2009) ANTONIO HEREDIA 

LOS INTELECTUALES Y ESPAÑA Opinión

Álvaro Delgado-Gal: “El golpe de Estado catalán ha infligido una severa herida a la Constitución”

  • FERNANDO PALMERO

Sábado, 15 junio 2019 – 01:40 FUENTE : https://www.elmundo.es/opinion/2019/06/15/5d03fc87fc6c83fb088b466d.html

Editor y director de ‘Revista de Libros’, un proyecto editorial fundado en 1996 que se ha mantenido desde entonces como publicación de referencia en los ámbitos del pensamiento, la literatura, el arte y la ciencia, es autor de diversos ensayos relacionados con el mundo de la estética y la filosofía. Desde hace más de tres décadas es asiduo colaborador en prensa, donde ejerce la crítica literaria y el análisis político.

En uno de sus últimos artículos en Revista Libros, expresaba Álvaro Delgado-Gal su preocupación por las mutaciones que se están produciendo en la prensa y la política. “Conforme a la teoría clásica de la democracia”, explicaba en Se va la prensa; viene Internet, “los candidatos lanzan ideas y los votantes las premian o castigan a través del sufragio. El modelo reviste carácter dialógico: el político intenta persuadir al votante y éste decide si aquél lo ha conseguido o no. Ahora empiezan a consolidarse prácticas que responden más al márketing en la acepción corriente de la palabra. El político adivina qué mercancías prefiere el votante y las despliega sobre un top manta virtual. Se concibe al ciudadano como consumidor, no como interlocutor. La deriva”, concluye, “claramente, no pinta bien”.¿Hay relación entre la crisis del periodismo en papel y la de la democracia representativa?El periodismo en papel entra en una crisis anterior a la aparición de Internet. Existe una relación entre la caída de las tiradas en todo el mundo y la pérdida de autoridad de los estamentos que presidían la vida pública, entre ellos la prensa y los partidos. El lector deja de dirigirse al periódico de papel para obtener de él orientación y se cansa de esa posición subordinada que implícitamente existía antes, cuando leía el periódico como una opinión autorizada, y busca maneras de informarse menos jerarquizadas y que se confunden con el consumo. La prensa digital o la información que se adquiere a través de internet está tocada, porque el lenguaje ha dejado de cumplir las funciones suasorias que antes tuvo en el terreno de la expresión y uno se encuentra con órganos de opinión o de divulgación de cultura que se dirigen a un público indefinido y cuyo propósito principal es aumentar el tráfico, mediante distintas técnicas, siendo divertidos, siendo escandalosos, siendo breves. En ese contexto, que no va a ningún lado, porque no hay modelo de negocio, es difícil trabajar seriamente. Con la democracia representativa pasa algo análogo. En la democracia directa la voluntad popular se expresa sin intermediarios y teóricamente termina haciéndose lo que la mayoría quiere en un clima de unanimidad. Eso no ha ocurrido nunca, pero se entiende bien el fundamento moral, y se entiende bastante bien por qué eso fracasa. En la democracia representativa, los diputados, en teoría, saben más que los votantes. Esto es un tanto difícil de creer, porque presupone una clarividencia en los representantes populares que no se suele producir. Pero se va tirando, más o menos. El caso es que los partidos son decisivos, y cuando no funcionan, tampoco funciona la democracia. La democracia representativa, lo mismo que la antigua prensa, exige que se conceda un plus a ciertas minorías. ¿El auge del populismo es causa o consecuencia de esta crisis de la democracia representativa?Ambas cosas. Pero la democracia ha durado muy poco tiempo. Cuando el Estado liberal fracasa en todas partes al intentar convertirse en una democracia, surgen el comunismo y el fascismo, y solo después de la Segunda Guerra Mundial, en un régimen tutelado por la Guerra Fría, se crea un Estado benefactor en expansión porque el crecimiento económico, por distintas razones, es grande y porque la pirámide poblacional es favorable. Eso nos llevó a una época de estabilidad en los años 50, 60 y hasta los 70. Pero es un suspiro. A partir de ahí empiezan a surgir dificultades. Y desde luego, en Europa, la inmigración, que no es ni mucho menos fácil de asimilar cuando se superan ciertos porcentajes, y la crisis económica, junto a factores culturales como es la pérdida general de autoridad en las estancias que solían detentarlas, fomentan la aparición del populismo, que no parecen conducir a ningún sitio pero que deteriora el equilibrio democrático.  ¿Se podría hablar de un populismo cultural?Sí, y se podría hablar de un avance del consumismo en perjuicio de la cultura. En el siglo XX lo que entendemos por gran cultura se sostiene desde pequeños grupos como las vanguardias, o sencillamente por escritores maniáticos como Joyce o como Proust, que trabajan en relativa soledad y por supuesto de espaldas al mercado. Eso, que produce los grandes experimentos lingüísticos que asociamos a la cultura del siglo XX, se ha relajado y se ha producido una creciente confusión entre el éxito popular y la importancia artística, que tiene un efecto desmoralizador sobre las antiguas élites culturales, que ya prácticamente han dejado de existir, y también sobre las cadenas de comunicación entre la creación cultural y lo que podríamos llamar su recepción.¿Está esto último relacionado con la sustitución de los críticos por los influencers?El viejo oficio de crítico ha desaparecido. Para ser crítico no es necesario ser bueno, es necesario inspirar respeto. Cuando apareció El País existían críticos que podían quebrantar la carrera de un escritor. El crítico hacía su labor, podía ser bueno o malo, pero ese oficio existía, ahora es casi imposible, porque no existe ese rol, que es un rol social. Los influencers son otra cosa, son los que hacen vender libros, por ejemplo, y los que pueden aumentar la popularidad, pero no confieren prestigio. Ocurre igual con los intelectuales, que se han quedado sin escenario. Yo creo que se necesita en la sociedad alguna clase de orden, se necesita distinguir entre ciertas cosas. En ciencia está claro, están los que saben y los que no saben, pero en el mundo social es importante la modestia, tanto arriba como abajo, pero desde luego, la gente que sabe menos debe ser un poco deferente con la gente que lleva más tiempo aprendiendo.Volviendo a la política, ¿tiene sentido seguir hablando de izquierda y derecha?Sí, y no me refiero tanto a los hechos como a las actitudes. La izquierda ha tenido que renunciar a lo que la ha venido caracterizando hasta hace unos años. En un primer momento, la izquierda revolucionaria ha tenido que resignarse a que la clase obrera, la clase universal marxista, en lugar de exigir la revolución lo que ha hecho es acomodarse, sin poner grandes obstáculos, a un sistema que generaba mucho bienestar. Después hay un segundo momento que afecta a la socialdemocracia. El Estado benefactor no puede seguir creciendo por razones demográficas, ya que la proporción de mayores va creciendo rápidamente sobre la proporción de jóvenes. Cuando, además, las tasas de crecimiento no son las que fueron, no queda otra que administrar el Estado benefactor a la baja. Esto dicho, no ha desaparecido la representación que la izquierda se hace de sí misma, representación que implica que no ha renunciado todavía a la revolución. Lo que pasa es que la izquierda transfiere su ímpetu revolucionario desde las bases tradicionales, que son marxistas, por así decirlo, a la cultura, y entonces se intenta la revolución de las costumbres. Y se introduce un vocabulario prolijo que usa, por ejemplo, Podemos, pero que también usan los liberales americanos en EEUU. ¿Y la derecha?Sin ninguna duda, la iniciativa moral la ha llevado la izquierda. La derecha ha sido muy importante haciendo posible los imposibles que con frecuencia pedía la izquierda. El Estado benefactor, por ejemplo, es un invento conservador, de Bismarck, para contener a los socialistas. Beveridge, que es el padre del Estado benefactor moderno, no es precisamente un socialista. La democracia representativa, para hablar de ese extraño artilugio, también se produce por una puja entre quienes piden la democracia y el censo universal, al principio las dos cosas van unidas, y quienes buscan una estructura de la sociedad más congruente. Después, de forma en buena medida no premeditada, surge el sistema de partidos. Eso habría sido inexplicable sin una contención conservadora de los espasmos quiliásticos de la izquierda. De manera que la derecha ha contribuido tanto como la izquierda a que la sociedad sea la que es, pero la iniciativa moral la ha llevado la izquierda. Hoy sigue habiendo diferencia entre izquierda y derecha, tanto en la actitud de los partidos como en la composición sociológica de las bases, lo que pasa es que no se pueden formular de la misma manera. ¿Corre riesgo la unidad constitucional por el desafío de los nacionalismos?No existe garantía de que prevalezca la integridad del Estado. O la unidad de España, según se quiera (hay matices sentimentales en lo segundo). Existe un riesgo de ruptura, sí. Y existe otra cosa que ya ha ocurrido, y que a mí me preocupa mucho, que es que el intento de golpe de Estado catalán ha infligido una severa herida a la Constitución del 78. O, si se quiere, en la organización territorial que resulta de esa Constitución. El Estado de las Autonomías se hizo para incorporar a los nacionalistas y lo que ha ocurrido unos decenios más tarde es que en Cataluña han dado un golpe de Estado. Eso va a exigir una reforma seria de la Constitución, que yo creo que tendría que pasar no por la supresión del Estado Autonómico, sino por la recuperación de facultades por parte del Estado y quizá por la creación de mecanismos compensadores que impidan que esto se desparrame. Los tienen países federales serios. Aquí hemos ido a una especie de Estado federal-confederal desordenado que habrá que cambiar. Los desgraciados sucesos de octubre de 2017 son la demostración innegable de que eso va a tener que ocurrir si queremos seguir teniendo una España unida. Pero eso implicaría cambios grandes, como una reconsideración de la implantación autonómica de los partidos considerable, ya que esencialmente el gasto de estos se produce a través de las comunidades y es ahí donde los partidos manejan recursos para proveer cargos y ejercer influencia. ¿El golpe de Cataluña ha puesto en cuestión en la sociedad el papel de la Monarquía?En la sociedad no. Yo creo que el Rey hizo bien interviniendo el 3 de octubre, porque el Gobierno de Rajoy, sencillamente, ni había previsto lo que iba a ocurrir. Hubo falta de contundencia del Gobierno, esos días, y una absoluta incomprensión del proceso catalán en los tres años anteriores. Fue un fracaso político del Gobierno que al final pagó amargamente. El Rey intervino y creo que no tenía muchas alternativas, porque la situación era de absoluta postración del Estado. Pero el Rey, evidentemente, se ha comprometido y se ha convertido en objeto de insultos o de ofensas de quien tampoco acepta la existencia del Estado español, y eso sin duda ha fragilizado a la Monarquía.¿La situación en el País Vasco, desde la desaparición de ETA, está bien solucionada?Gracias a los papeles que sacó EL MUNDO sabemos que Zapatero utilizó Navarra como moneda de cambio para la pacificación. No creo que vaya a haber un retorno a la violencia, que ETA deje de asesinar es en sí mismo muy celebrable, pero no creo que se haya producido un proceso de asentamiento y legitimación de la democracia constitucional en el País Vasco. Sigue habiendo territorios comanches y la actitud de PNV es ambigua en muchos aspectos. Sigue prevaleciendo un régimen de hegemonía nacionalista que yo creo que está lesionando los derechos individuales y no ha habido un sincero arrepentimiento ni de los violentos ni de quienes sin ser directamente violentos sí se beneficiaron de la violencia para asentarse. ¿Qué le parece el veto de Cs a Vox?Teatral. Ha habido un error de cálculo de Cs. Y lo digo de un partido que no me está gustando nada y al que he votado. Cs pensó que iba a rebasar al PP en las elecciones generales, incluso tengo datos para pensar que creía que iba a ser el primer partido en las europeas, por lo tanto pensó en sí mismo como el otro gran partido, no en un partido bisagra que completaba mayorías y contribuía a la estabilidad del sistema democrático. A mí Sánchez no me gusta, pero creo que la mejor solución para los intereses generales habría sido esa, un gobierno de centro izquierda, bien sostenido en el Parlamento por Cs, bien incluso con participación en el Gobierno. En vista de que eso no lo hicieron, porque se representaron un futuro que no era su futuro, tienen que intentar tocar poder en Madrid y en sitios importantes y eso les obliga a pactar con Vox. De Vox, prácticamente no se sabe nada, la cortina de insultos ha opacado completamente al partido. Seguramente es un partido muy de derechas, como lo revelan sus relaciones con Marine Le Pen, pero no creo que sea un partido inconstitucional, sería más bien un partido anti constitucional, que quiere otra Constitución, pero que no amenaza con salirse de ésta. No es lo mismo que Podemos, que proponía una subversión del sistema por vías no democráticas, no es un partido democrático en términos expresos. Vox, que yo sepa, no ha llegado tan lejos, por lo tanto la demonización de Vox, divulgada también por toda la prensa, me parece un poco sesgada. Aun así le ha dado al PSOE un resultado estupendo en términos electorales.



Entrevista con Alvaro Delgado Gal.

FUENTE : https://www.jotdown.es/2015/04/alvaro-delgado-gal-en-momentos-de-decadencia-cultural-la-ciencia-y-la-tecnologia-tardan-mas-en-venirse-abajo/

¿Dónde están los intelectuales?

Pues yo me replantearía la pregunta así: ¿Desde dónde podrían hablar? ¿Cuál es su hábitat? Ya no tienen hábitat y por eso no hay.

Hay personas que leen mucho, hay personas que saben algo sobre ciertos temas, hay personas que potencialmente podrían decir cosas… pero no existe el papel del intelectual, la sociedad contemporánea no lo admite. Entonces, el problema no es que no haya ganado sino que el ganado no tiene a dónde ir, no hay redil.

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Álvaro Delgado-Gal: «En momentos de decadencia cultural la ciencia y la tecnología tardan más en venirse abajo»

Publicado por Ángel L. Fernández Recuero y Juan José Gómez Cadenas

Álvaro Delgado-Gal para Jot  0

Álvaro Delgado-Gal (Madrid, 1953) nació en una familia de pintores, sin embargo se licenció en Ciencias Físicas con una tesina sobre los fundamentos lógicos de la mecánica cuántica para luego abandonar la física y licenciarse y doctorarse en Filosofía. Fue profesor de Lógica y de Filosofía del Lenguaje en la Universidad Complutense y, aunque lleva más de treinta años escribiendo en medios como Cambio 16El País o el ABC, se considera más escritor que periodista. Sus columnas van desde la crítica literaria y cultural hasta la opinión política. También ha publicado varios libros de arte y literatura, como La esencia del arteBuscando el cero o El hombre endiosado. Director de Revista de Libros desde su fundación en 1996, intenta que la publicación tenga un contenido plural. Desde la historia hasta la música, pasando por las matemáticas, la literatura o el arte, para así llegar a la gente que sostiene y a la vez genera el mundo de la cultura.

¿Dónde están los intelectuales? PUBLICIDADinRead invented by Teads

[Ríe] Pues yo me replantearía la pregunta así: ¿Desde dónde podrían hablar? ¿Cuál es su hábitat? Ya no tienen hábitat y por eso no hay.

Hay personas que leen mucho, hay personas que saben algo sobre ciertos temas, hay personas que potencialmente podrían decir cosas… pero no existe el papel del intelectual, la sociedad contemporánea no lo admite. Entonces, el problema no es que no haya ganado sino que el ganado no tiene a dónde ir, no hay redil.

Existe una famosa sentencia lapidaria muy española que dice: «El intelectual no está ni se le espera». ¿Cómo la ve usted?

A mí me ha tocado vivir una época en que todavía se aceptaba la superioridad —provisional por lo menos— de alguna gente a la que se le permitía que emplease cierto tono, que podía pontificar, que podía aconsejar… ahora no. Imagino que en la América española eso sigue existiendo y a lo mejor tiene algo que ver con el grado de desarrollo, en el sentido convencional de la palabra.

El intelectual es muy difícil de disociar de las castas levíticas de las sociedades antiguas pero, desde un punto de vista sociológico, es posterior a estas. De verdad, de verdad, aparece con la democracia, a finales del siglo XIX. La voz «intelectual» se acuña en 1898, al filo del affaire Dreyfus; la inventa Maurice Barrès, con ánimo ofensivo, y se la apropia, ahora de modo afirmativo, Clemenceau, un progresista. Los intelectuales se dirigen a la gente a través de los periódicos, etcétera y son un producto moderno, como el teléfono o el tranvía. Pero su relación con el público democrático es de arriba abajo, como la del togado con respecto al pueblo en las sociedades levíticas. Hay cierta gente que tiene en sus manos el fuego sagrado, que puede ser el control de la Universidad —en una época en la que, por ejemplo, el índice de alfabetización es bajo— o un grado de respetabilidad que no viene dado por la renta o por una superioridad social asociada al dominio —en el viejo sentido legal de la palabra—, sino que viene dada por un ascendiente. Ahora no hay ascendiente. PUBLICIDADinRead invented by Teads

Esto ha introducido en el caos al mundo de la literatura; un buen ejemplo es Juan Benet. Yo conocí mucho a Juan, que era eso que se llama un autor de culto; un autor sumamente respetado por los escritores y algunos editores, y muy poco leído. Benet sintió durante muchos años que eso era suficiente para seguir escribiendo, pero al final se cansó, se desmoralizó y quiso ser popular. Lo intentó y fracasó. Entonces pasó de ser una persona colocada a ser una persona descolocada. Benet no era exactamente un pensador, era un novelista; pero eso no quita para que fuese un intelectual. Un intelectual que tenía un sitio claro en una sociedad que todavía reconocía al intelectual la condición de intelectual. De pronto, esa persona acostumbrada a ocupar un nicho —un background, un escenario— se intranquiliza y quiere ser otra cosa.

Se presentó al Premio Planeta y obtuvo, imperdonablemente, el segundo premio, cuando era uno de los grandes escritores españoles de la segunda mitad del siglo XX. Se postuló para la Academia y no le salió bien, y sin embargo era una persona enormemente respetada en el estrato que genera respeto, que es a su vez el de los intelectuales, aunque se trate de un círculo vicioso. ¿La Academia de la Lengua genera respeto? Pues no, genera prestigio social, o si se prefiere, genera respeto entre la burguesía, más que entre los que crean alta literatura o pensamiento. Con la Universidad pasa lo mismo.

Lo que genera —o generaba— prestigio, era la gente prestigiosa, y esa es la referencia que estamos perdiendo. El resultado es que no hay forma de saber lo que hay que hacer para ser prestigioso, es mucho más complicado que hace cuarenta años. De ahí que cada vez haya menos intelectuales y sí más gente que prefiera ganar dinero o aparecer en televisión.

Usted se ha atrevido a escribir defendiendo al papa Ratzinger como intelectual en un país muy polarizado en cuanto al clero. ¿Le gusta que le fusilen con el fuego cruzado entre las trincheras? PUBLICIDADinRead invented by Teads

Sí, es estimulante que te fusilen las personas biempensantes, ya estén a un lado de la valla, ya al otro.

¿En España seguimos esperando a Godot?

No, España está desconcertada [ríe]. No creo que España esté orientada hacia un salvador, más bien está cansada de la gente que le ha caído encima, de ahí la fuerza de Podemos. No creo que Podemos, que da un índice de valoración bajo entre sus propios votantes, se pueda identificar como «el deseado». Podemos es el reflejo de la cólera y hastío que producen los partidos instalados, las cuales son en gran medida comprensibles. España, como la gran mayoría de Europa, es un país que está manga por hombro.

Usted es licenciado en Ciencias Físicas y doctor en Filosofía ¿sigue habiendo una ruptura de comunicación entre las ciencias y las humanidades tal como planteaba C.P. Snow en su célebre conferencia Las dos culturas?

Me parece bastante mala la conferencia de Snow, sobre la que escribí en tiempos en El País. Fue una de mis primeras colaboraciones, o ahora que recuerdo, mi primera no-colaboración, porque las cuartillas que envié al periódico se perdieron. Entonces se escribía a máquina, no en ordenador. Eso debió de ser hacia finales de los setenta…

Hay una diferencia prosaica e innegable entre ciencia y humanidades. En el siglo XVII la filosofía natural envolvía a la ciencia, a la teología y a la metafísica. Después se producen especializaciones: hay escritores, hay críticos literarios, hay biólogos moleculares, hay especialistas en neurobiología, etcétera. Son lenguajes muy separados y establecer conexiones sistemáticas entre ellos es complicado. En realidad no se sabe cómo hacerlo. Este es un problema de la administración académica, si se quiere. Un ciudadano corriente concilia ciencia con humanidades como puede, sobre la marcha.

Asociamos ciertos estados morales a estados del cuerpo, creemos que ciertas afecciones sentimentales se pueden atacar, en cierto modo, a través de un tratamiento químico, y cosas parecidas. Lo relacionamos todo con el cuerpo porque, sin ninguna duda, somos eso, cuerpos. Pero cuerpos difíciles de resumir, en el sentido de que el tipo de lógica que maneja la medicina o la cirugía es eficaz pero muy limitada. Ni siquiera sabemos de veras cuál es la lógica que gobierna el mundo natural. Los seres humanos son cuerpos muy complicados y para describir esos cuerpos necesitamos un repertorio conceptual amplio extraído en parte de la ética —casi toda está ya codificada por los antiguos—, en parte de la religión y en parte también de la fisiología. Estamos hechos un saludable lío, entre otras cosas, porque ninguna de esas disciplinas, por sí sola, hace justicia ni remotamente a la complicación de nuestros cuerpos.

En último caso, usted dice que esto es una cuestión de teorías afectivas que describen aspectos parciales de lo que somos…

Y que las lógicas que utilizamos son tan parciales que debemos acudir a la superposición y al collage para hablar de las cosas, incluso de las más sencillas.

Álvaro Delgado-Gal para Jot 1

El escándalo Sokal puso en evidencia la pretendida convergencia entre Las dos culturas y puso en un aprieto a intelectuales como Derrida o Kristeva. ¿Para qué sirve el lenguaje elaborado de los postestructuralistas?

A mí para nada, yo he intentado evitarlo. Una de las razones por las que estudié física es porque no quería educarme en una disciplina que me inspiraba poca confianza, a saber, la filosofía. Yo creo que Derrida y compañía son esencialmente charlatanes. La pregunta es ¿por qué son leídos, si en alguna medida lo son?. Me imagino que esconden alguna clase de magia. Esa magia no me llega.

Sokal puso en evidencia a ese mundo que es, más que postestructuralismo francés, su reflejo americano. Escribe un artículo lleno de disparates y se lo publican como si fuese un gran hallazgo, eso tenía poca réplica. Conocí a Sokal, por cierto, comí con él cuando estuvo por España un poco después. Es un físico normal, tampoco es un físico muy importante, es un tipo simpático y le pareció escandalosa la falta de rigor con la que hablaba cierta izquierda americana y le salió tan bien la broma que, de hecho, creo que la revista cerró.

Casi me ha contestado pero nos decía Jesús Mosterín cuando le entrevistamos que «la situación de la filosofía francesa de los últimos cuarenta o cincuenta años ha sido de gran mediocridad y hueca palabrería». ¿Compartes su visión?

Esencialmente sí.

Mario Bunge nos decía que la mayoría de filósofos actuales se ocupan de menudencias…

Sí, pero tampoco Bunge es para echar las campanas al vuelo. Aunque eso no tiene que ver con el talento individual, sino, por así decirlo, con el estado de la asignatura. Por ejemplo, yo me formo sobre todo en la filosofía analítica que, aparte de algunas personas de mucha altura como Wittgenstein o Russell, da algunos filósofos no digo que fundamentales pero sí inteligentes y grandes escritores hasta llegar a Austin —a principios de los sesenta— y después se agota. Entonces, los problemas se vuelven de cuarta o quinta destilación.

De Estados Unidos han salido algunos de los filósofos analíticos más influyentes desde mediados del siglo pasado hasta ahora, y aunque el más conocido es Quine, hay otros como Davidson o Putnam, que está todavía vivo, o Kripke —un genio, sin duda, y también vivo—.  Pero con la excepción de Kripke se trata de filósofos muy limitados, muy amanerados, muy sujetos a ciertos protocolos verbales. Pocos los leen, y en esas coordenadas es difícil hacer nada que trascienda socialmente. Se trata de una especie de depauperación del género.

¿Podemos a día de hoy hacer que algo sea intrínsecamente importante fuera de las ciencias en ausencia de un público que te reconozca?

Es una buena pregunta y, en buena medida, tiene que ver con la degradación de las democracias. Se puede expresar de otra manera: las ciencias naturales o la técnica no están en cuestión porque por una parte los protocolos son muy exigentes y duros, y por otra porque esas actividades funcionan. Vivimos mucho mejor que hace treinta años gracias a la ciencia y a la tecnología, de manera que las dos están a salvo. En momentos de decadencia cultural la ciencia y la tecnología tardan más en venirse abajo. Es lo que pasó en Grecia.

La democracia, la política y el mundo griego entraron en una crisis muy seria después de la guerra del Peloponeso, pero, hasta Arquímedes, la ciencia dura. Hay ciudades-estado inestables que han perdido la libertad, guerras civiles y cosas así, pero la ciencia permanece, hasta que se derrumba también. Hay un capítulo impresionante de Disputaciones tusculanas de Cicerón, en que uno de los protagonistas —creo que es el propio Cicerón, no recuerdo ya si es él— dice que ha ido a Siracusa a descubrir la tumba de Arquímedes y nadie le sabe dar cuenta de dónde se encuentra. Finalmente, descubre en la esquina de un cementerio lleno de maleza un objeto geométrico y se dice «aquí tiene que estar Arquímedes». Cuando las cosas van mal la ciencia sucumbe, pero lo hace más tarde.

Después hay actividades de carácter moral que son más delicadas, donde entran la política y gran parte de la literatura y la filosofía, en el sentido habitual de la palabra. Esas actividades no rinden frutos en el mismo sentido en que lo hace una ingeniería o, a largo plazo, la física. Entonces, no se puede pretender que el mercado recompense ese tipo de actividades porque no generan una mercancía tasable, son importantes de otra manera. Por lo común, lo que hacía importantes a esas actividades era la proximidad al poder. Tenemos el poder togado de la Iglesia, tenemos a los philosophes —que son nobles o están próximos a los nobles y tienen unas ganas enormes de coger la sartén por el mango—, tenemos a los defensores del orden en las democracias tempranas, instalados en el Colegio de Francia o en Oxford o Cambridge o Harvard… Existen tradiciones, ligadas a aristocracias locales o a una burguesía organizada y sus instituciones, e, igualmente, los enemigos organizados de esas tradiciones… Y hay un pulso y un debate social, y hay política, como en el affaire Dreyfus.

Es fácil comprender la importancia de ese debate y la importancia de quienes participan en él. El mercado no tiene nada que ver con eso, el mercado tiene que ver con lo que la gente está dispuesta a premiar, en vista de lo útil que le resulta a corto plazo una cosa, y de los útiles que las cosas les producen, por hablar como lo hacen los economistas y los utilitaristas. Entonces, se produce una cacofonía prodigiosa: ¿quién es más importante, un autor de libros ambiciosos o la autora de Cincuenta sombras de Grey? Es una  pregunta que puede hacerse un economista de sesgo utilitarista, un poquito corto, de acuerdo.

Repito: ¿quién produce mayor satisfacción social, Brodsky o E. L. James? Estoy haciendo una parodia, pero un editor se ve obligado a plantearse ese tipo de cuestiones: «¿Qué me renta más, Flaubert o El Rubius?». Eso es lo que pasa cuando convertimos al mercado en nuestro único santo y seña, y en ese mundo Flaubert —que por cierto criticó siempre la democracia— no prospera, y no prosperarían la mayor parte de los escritores que nos interesan. Ese mundo no creo que sea el futuro porque considero que en el fondo es muy frágil, pero nos encontramos en esta tesitura actualmente.

Alguien dijo en el siglo pasado, en respuesta a sobre si ya no existían los filósofos, que sí, que existían, pero que se llamaban Albert Einstein y Niels Bohr.

Hay una contestación relativamente académica: la filosofía no es un asignatura concreta hasta que se produce una especialización del lenguaje —a la altura de Wolff y Kant— de la que sale una cosa aparatosa que llamamos filosofía. Ese oficio nuevo se alimenta de unos oficiantes nuevos, los profesores de filosofía de la universidad. Eso, en general, tiene bastante poco interés, pero los filósofos siguen mostrando una característica innegable y yo añadiría que preciosa, y es que conservan cierta tendencia a plantearse cuestiones fundamentales  —entendiendo por fundamental aquello con lo que no podemos por menos de contar, a veces de forma inconsciente—. Esa fijación en los fundamentos es lo que autoriza a hablar de una «historia de la filosofía»; de una actividad discernible desde Herácito hasta ahora. Esto de expresarse huyendo del lugar común, quiero decir, del lugar en que coinciden en estar las personas comunes, genera un lenguaje complicado, aparatoso, con frecuencia ineficaz. Parece a ratos que el filósofo no supiera eso, hablar. Y es que muy difícil hacerlo partiendo de cero. ¿Fue filósofo Einstein? Bueno, descendió hasta los principios de las cosas, aunque dentro de una disciplina —la física— enormemente organizada. Decretar la muerte de la filosofía y su sustitución por los científicos es un poco un achaque positivista del XIX y del primer tercio del XX. No se me alcanza que Einstein dijera nada interesante u original sobre moral o política. De modo que no temo que los científicos vayan a destronar a los filósofos. Temo más que los filósofos se destronen a sí mismos, de puro pelmas, o que los destronen los señores que menudean tópicos en radio o televisión.

Sobre los fundamentos lógicos de la mecánica cuántica han trabajado científicos tan importantes como Alan Turing o John von Neumann. ¿Qué aportó su tesina a los mismos?

Es una tesina que parece que no me salió mal pero no creo que haya aportado nada. La hice con empeño, hice mejor la tesina que la carrera. Me causa rubor hablar sobre lo que haya aportado mi tesina. [Risas]

En Buscando el cero analiza el amor romántico desde la teoría de la elección racional que se usa en economía. ¿Por qué?

No creo que los modelos de amor sean reducibles a la teoría de la elección racional, pero es evidente que si uno se va a casar, sí es más reducible, sobre todo en sociedades arcaicas: «Me caso porque quiero tener hijos» puede pensar el hombre o la mujer, «me caso porque quiero redondear mi renta», entonces me caso con una persona cuyos campos lindan con los míos o que me aporta tal renta anual añadida y cosas parecidas. Eso es la teoría de la elección racional pero la mayor parte de los modelos eróticos estaban fuera de eso. Son modelos eróticos de corte romántico en los que la persona no actúa impelida por la razón, modelos eróticos muy complicados donde el amor se interpreta casi como una enfermedad. Es lo que sucede en En busca del tiempo perdido de Proust, o también modelos basados en analogías con el amor a Dios, que es el que sirve de referente en la Divina comedia. La elección racional tiene un difícil traslado a lo que se podría llamar «historias de amor». Quizás el mejor autor erótico, desde el punto de vista de la teoría de la elección racional, sea Balzac.

En la práctica me imagino que ha habido un poco de todo, pero creo que el porcentaje de gente a lo largo de la historia que se ha permitido salir de la elección racional es muy pequeña. La elección racional es comprensible frente a la escasez de recursos, hay que elegir bien porque si no uno se muere de hambre o se mueren las crías. Creo que la mayoría de la gente durante la mayor parte del tiempo no se ha permitido el amor, que lo del amor quedaba para algunas clases muy bien situadas o que vivían cerca de las clases muy bien situadas. En las cortes de la Edad Media había grupos alrededor del príncipe, o ciudades ricas como Florencia, pero eran porcentajes muy pequeños de la población. Era un tipo de amor, en consecuencia, muy enrarecido; un poco superferolítico.

Una de las consecuencias de la democracia y la extensión del bienestar, que de facto crecen en paralelo, es el hecho de que mucha gente pueda plantearse oportunidades que habrían sido inimaginables para una o dos generaciones anteriores. Y surge una criatura social nueva, una criatura que busca su vida en un sentido casi nietzscheano, que se guía por el lema que Nietzsche extrajo de Píndaro: «atrévete a ser quien eres». Pensamientos como «tengo que buscar mi vida, estoy destinado a ser algo que no sé lo que es pero lo voy a intentar», solo se los permitían muy poca gente, una pequeña minoría que actualmente asociamos al malditismo, a la bohemia, a gente especial. Ahora esa pregunta se la hacen grandes estratos de la población y eso es radicalmente nuevo en la historia.

Álvaro Delgado-Gal para Jot 2

Harold Bloom afirma en uno de sus textos que lo que hace a Shakespeare el mayor autor literario de la historia, según él, no es tanto su capacidad de describir los sentimientos humanos sino su capacidad de inventarlos y me parece que usted lo confirma.

Somos actores, en eso estoy de acuerdo. La gente necesita papeles, escenarios en los que entrar o a los que apuntarse, para saber qué hacer y qué sentir. La necesidad de un escenario es mucho más básica que el cálculo de que se habla en economía, de eso estoy convencido.

¿El síndrome de Stendhal existe realmente?

Yo creo que eso les ocurre, sobre todo, a las personas que están iniciándose en el gusto del arte. Necesitan señales ostensibles de que están impresionados y el desmayo les parece un argumento convincente.

Procede de una familia de pintores: su padre Álvaro Delgado Ramos y su tía por parte materna Menchu Gal. Ambos pertenecieron a la Escuela de Madrid. Menchu Gal fue la primera mujer en obtener el Primer Premio Nacional de Pintura en 1959. ¿Ha tenido usted que matar al padre metafóricamente?

[Ríe] Ha habido alguna tentación física, sí. Es una broma.

No. Yo le debo a mi padre, en parte, una vocación. Pero somos totalmente distintos, mi padre es un pintor y en el fondo se desinteresa de las cosas cuando lo alejan demasiado de esa profesión. Esto dicho, he comprendido algunos asuntos muy bien gracias a él, no solo en lo que se refiere al arte sino también a la moral, y en ese sentido estoy en deuda con él. Yo me dediqué a otras cosas, en buena medida por causa de un amigo suyo  —Pedro García Ferrero, economista— cuya influencia sobre mí ha sido también enorme. Estudié Físicas en lugar de qué sé yo… Latín. Jamás habría hecho Bellas Artes, qué se le va a hacer. Pude haber estudiado Filosofía, que después hice, pero no, yo hice Ciencias Físicas, de lo que me alegro, y me separé muy pronto en ese sentido de mi padre, al que siempre he estado muy unido en otros aspectos. Pero el arte me gusta, me gusta mucho, y me gusta también como problema.

¿El arte es para todos?

No. Parece que para todos, por los porcentajes que da la prensa, son las Cincuenta sombras de Grey.

Decía Félix de Azúa que los niños no tienen nada que hacer en los museos, deberían estar jugando, pegándose y esas cosas que hacen los niños. ¿Comparte su visión?

Enteramente. Hace tiempo que no voy a los museos, pero estuve hace unos años en la Wallace Collection, en Londres. Tenían unos maravillosos paisajes de Rubens y había profesoras con grupos de niños de tres años que estaban intentando explicar eso a los críos. Pero claro, no se puede explicar a Rubens así como así, y entonces decían: «¿Veis aquí, niños? Esto es una vaquita y esto es una oveja». Era una actividad totalmente estúpida, para eso no hace falta ir a la Wallace Collection. Creo que ese pedagogismo es malo. En el fondo, poca gente goza de la pintura, y cuando lo hace, empieza más tarde.

En su libro La esencia del arte dice usted que la comunicación artística lograda consiste en que el espectador vea la obra tal como la vio el artista.

Es una afirmación que no está muy de moda pero me parece difícil encontrar alternativas de verdad a eso. El artista persigue algunos efectos, aunque no los sepa hacer explícitos, y por eso construye una obra de arte que cuando es percibida o aprehendida correctamente tiene esos efectos. Lo que digo no es muy complicado, está basado en la comunicación lingüística. Comunicarse lingüísticamente es organizar los conceptos a través de palabras, que es un lenguaje objetivo, y el oyente o el lector entiende esas palabras y llega a los conceptos correspondientes. Esa es la base, por ejemplo, de toda la teoría lógica de Frege. Hay que extrapolar eso al arte con mucho cuidado, pero entre sujetarse a esa teoría  —que entiendo que es tosca y un poco ingenua— y la idea de que el arte es lo que el espectador aprecia que es el arte, prefiero la teoría tosca. Lo segundo conduce al caos y no es serio.

Entonces habría que ser matemático para entender, por ejemplo, a los suprematistas.

¡No, qué va! Los suprematistas eran pintores y artistas que hacían cosas a las que luego les añadían especulaciones, por lo común, tontas. No creo que ese arte sea complicado. Es oscuro, que es otra cosa.

¿Qué le parece Tápies?

Tápies es un buen artesano, y lo digo en el sentido no peyorativo de la palabra. Tiene una materia rica a veces y no es mucho más. Lo que resulta no digo enojoso, sino cómico, es cuando Tápies habla del zen o cuando Chillidahabla de Heidegger. Es un disparate. Lo que hacen es producir objetos que tienen ciertas cualidades sensoriales elementales que no son fáciles de conseguir, pero no van más allá. La distancia entre lo que hacen y lo que dicen que han hecho es grotesca, y cuando hablan y cuando escriben se tiene la sensación de estar escuchando a auténticos tontainas, eso sin ninguna duda.

Se puede establecer un contraste con pintores clásicos. Los pintores clásicos sí hacían cosas que tenían una dimensión simbólica evidente. Cuando Poussin hacía cuadros de historia o cuando Velázquez manipulaba las claves canónicas de la representación, estaba situándose en tradiciones culturalmente complejas que en parte aceptaban y en parte impugnaban. Tápies no, Tápies maneja materia.

Según usted, el arte contemporáneo es un arte vano, de museos deslumbrantes pero vacíos.

El arte contemporáneo, —si se entiende por ello al arte que está más allá del oficio y que se puede fechar convencionalmente en La Fuente de Duchamp, hacia 1917— es un arte de actitudes y de gestos, pero que es siempre la misma actitud y el mismo gesto, y para eso no se necesitan tantos museos. Además se puede explicar sin verlo. No creo que ver el urinario de Duchamp  —que ni siquiera es el urinario de la serie original sino uno de repuesto— añada mucho. Se lee en cualquier enciclopedia que Duchamp lo presentó a la Sociedad de Artistas Independientes, sin conseguir que lo admitieran, y ya está. Resulta un tanto sorprendente que tenga que haber museos para repetir el mismo gesto. No es raro que los museos de arte contemporáneo, de un tiempo a esta parte, estén virtualmente vacíos. «¿Por qué razón tiene que haber museos vacíos?», es una pregunta notable. Yo sé cuál es la explicación: los arquitectos quieren hacer museos vacíos porque es su profesión, los comisarios de arte ídem de ídem y los políticos creen que mejoran sus posiciones frente a las próximas elecciones si inauguran cosas y chupan cámara.

No percibimos formas o colores sino formas o colores que representan cosas o relaciones entre cosas.

Sí, está totalmente avalado por la neurología. Las formas que aprehendemos son formas interpretadas, cuanto más potente sea la dimensión simbólica o figurativa de un conjunto de formas, tanto o más contribuye aquella a que percibamos unas formas sí y otras no. Esto tiene varios niveles, por ejemplo: el arte figurativo juega con formas que representan cosas, no percibiríamos el cuadro ni distribuiríamos los colores de cierta manera si detrás no viéramos cosas. Conforme se va multiplicando la dimensión simbólica o figurativa del arte, tanto más contribuye el espectador, en connivencia con el autor, a agrupar colores y formas de una manera y no de otra. Sin embargo el arte moderno, desde por lo menos el cubismo, lo que intenta es perseguir formas y colores sobre una superficie plana que bloqueen la interpretación en clave figurativa; entonces se produce una especie de reivindicación de la forma como forma. Lo consigue por ejemplo Mondrian en su etapa neoplasticista. Es muy difícil de hacer, tiene su emoción, pero se acaba enseguida. Una vez que se ha hecho eso, se ha conseguido algo que los cómplices en esa aventura pueden apreciar, no mucha más gente, y que convierte al arte en marginal inmediatamente.

Hay una anécdota importante a propósito de eso. El intérprete, bardo o valedor del cubismo no fueron Braque o Picasso —que eran dos artesanos de genio— sino un poeta de genio que no sabía absolutamente nada de pintura. De hecho, Apollinaire exasperaba a Braque porque no sabía distinguir un Rubens de un Tiziano. Apollinaire copia el empaque rompedor de los futuristas italianos, que son un poquito anteriores al cubismo explícito, y convierte el cubismo en una vanguardia. Como digo, Apollinaire es un autor transgresor, palabra que encanta a los críticos de cine, y tiene unas novelas pornográficas casi insoportables, por ejemplo: Las once mil vergas, que es de una violencia excepcional. El caso es que Apollinaire no vive mucho más tiempo porque recibe una herida grave en la Primera Guerra Mundial, metralla en el cerebro, que le produce una descompensación de carácter endocrino. Entonces sucede en él algo que es una especie de justicia poética en un artista rompedor, y es que desarrolla pechos que además destilan leche —que parece que no es lo más envidiable en un bardo— y posteriormente muere de gripe española, creo que hacia 1918. Los amigos de Apollinaire deciden años más tarde que hay que hacerle un homenaje y piensan en Picasso —que ha sido el pintor que más se asocia a Apollinaire— para que le haga una efigie.

Picasso presenta una serie de bocetos que a los amigos de Apollinaire les parecen ultrajantes, porque efectivamente tienen poco que ver con él y carecen del tono que se asocia a un homenaje fúnebre. Las propuestas de Picasso van cayendo una tras otra hasta que hacia 1950 y tantos, por fin se emplaza en el barrio Latino una cabeza que la prensa francesa estima que es la cabeza del poeta y que no es tal, sino la de una amante de Picasso, que ya harto, había cogido una cabeza humana que fuera identificable y la había puesto en un pedestal. Es un reflejo tremendo de la impotencia del arte moderno para hacer gestos de carácter civil, manifestar amor, manifestar cariño, manifestar respeto…

Álvaro Delgado-Gal para Jot 3

Parece que ahí hay una deriva hacia las esquinas de todo lo intelectual y artístico incluso de la música o la propia filosofía— que ya solo hablan para los iniciados y que a los de afuera les ha dejado de interesar.

Acepto esa descripción, sobre todo viniendo de un científico. La ciencia está precintada, en cierto modo, y el científico necesita pares para hablar con sentido. Después lo que dice es más o menos contrastable, puede haber épocas en que la contrastación empírica se retrase o que se complique bizantinamente el lenguaje de la física, pero al final no se puede incurrir en falacias evidentes, lo que quiere decir que la experiencia pone un tope, una disciplina.

En actividades de carácter intrínsecamente moral, como la filosofía o el arte, la respuesta viene dada por la aprobación del público. En un público democrático que lee sobre todo Cincuenta sombras de Grey, se produce una escisión, retroalimentada por el creciente enrarecimiento del lenguaje artístico. Aunque verdaderamente el lenguaje de la literatura europea se empieza a complicar mucho ya con los simbolistas y adquiere grados patológicos de complicación en autores como Gertrude Stein o Joyce en Finnegans Wake —eso no se entiende, no está hecho siquiera para que se entienda—.  La complicación de un texto de 1920, casi en cualquier idioma, es enorme comparada con la de un texto de la época de Balzac. Se abre un foso por causa, en parte, de los creadores, que se han desviado del público y hablan para una pequeña coterie, en parte por el desistimiento simultáneo del propio público. Finalmente se crea esa situación de divorcio, que es horrible, tanto para el público, que se abreva en productos crecientemente baratos, como para el mundo del arte, que se queda sin elementos de referencia para ir expresándose de forma ordenada. Esa es la tragedia absoluta del arte durante el siglo XX.

Pero en el siglo XIX están Tolstói con Guerra y Paz o Flaubert con Madame Bovary, que llegaron al gran público.

Flaubert es verdad que fue muy leído, pero solo en el caso de Madame Bovary, que fue llevada a los tribunales por atentado a la moral pública, sus otras obras ya no. También es cierto que tanto Balzac, como DostoievskiDickensTolstói, o Galdós, escriben sus libros por entregas, como hoy en las series de televisión, y sí, ganan dinero. Pero ¿cuáles son los escritores realmente populares? Hay pocas estadísticas pero yo he leído que Walter Scott lo es mucho más que Dickens y muchísimo más que Balzac y fueron todavía más leídos Julio Verne o Conan Doyle. Si vamos a España, a la España de la Restauración, venden muchísimo, no solo dentro de nuestro país, sino también fuera, dos novelistas que consideramos muy por debajo, y con buen fundamento, de Galdós o Clarín o Gabriel Miró o Azorín o Baroja; se trata de Blasco Ibáñez y Palacio Valdés, que se hartan de vender. En contraposición tenemos a los tipos que hacen cosas de las que no se pueden mantener y que tienen que vivir de otra profesión o de las rentas.

¿Influyen las palabras en nuestro sistema perceptual?

Yo adelantaría que sí, que influyen en lo que esperamos ver porque organizamos nuestros pensamientos a través de las palabras y lo que esperamos ver influye en lo que terminamos percibiendo. Yo creo que hay un feedback: las cosas nos despiertan sensaciones, las sensaciones las describimos con palabras y las palabras nos organizan y dirigen hacia las cosas desde una perspectiva determinada, una perspectiva que destaca ciertas formas y nos vuelve ciegos a otras. Es un camino de dos direcciones.

¿El conocimiento es una conditio sine qua non del goce poético?

Para el goce poético lo que tienes es que compartir algunas claves, que unas veces son complicadas y otras no tanto. No puedes gozar poéticamente de las Soledades de Góngora sin estar al tanto de un montón de cosas que hay detrás, pero el propio Góngora escribió Hermana Marica, que para mí es un poema maravilloso y al tiempo simple. En ese sentido creo que la poesía ofrece distintos registros. Además el poeta no es un cisne que cante a la luna, o a lo que fuere que canten los cisnes. Cuando la gente canta es para que la escuchen y por eso es una tragedia que para una actividad de carácter expresivo no haya público, eso sale mal siempre. El que diga que escribe solo para sí mismo miente como un bellaco.

¿Genera conocimiento la poesía?

Interesante pregunta. Sí y no, en mi opinión no a la manera en que pretenden, por ejemplo, los surrealistas y sus sucesores, hijos todos de los simbolistas. Lo que estas tribus poéticas afirman es que la poesía maneja un vocabulario específico que responde a las claves del universo. Esto es grotesco, primero se basa en un modelo lingüístico muy elemental, y segundo, reposa sobre supercherías de inspiración mística. Pero es cierto que puede haber una condensación del sentimiento que se alcanza a través de la expresión poética, que cambia nuestra forma de pensar y de sentir y es verdad que existen gestos poéticos que tienen consecuencias para el orden público. Por ejemplo, a mí me resulta interesante el caso de D’ Annunzio, que es una persona que me parece totalmente aborrecible desde un punto de vista moral y es un novelista cuestionable pero, sin embargo, es un buen poeta.

D’ Annunzio hizo cosas terribles. Un poco antes de que Italia ingresara en la Primera Guerra Mundial, en 1915, él estaba en Francia porque había tenido que huir de sus acreedores. Pero se resolvió por fin su problema penal en Italia, y aprovechó la ocasión para volver. Recaló en Quarto, cuyas autoridades municipales le habían invitado a celebrar con un discurso la entronización de un busto dedicado a Garibaldi. Quarto es el sitio en donde se embarcaron los Mil, camino de la conquista de Sicilia. Bueno, D’ Annunzio pronunció el discurso, y lo remató imitando el estilo y el ritmo de las bienaventuranzas evangélicas —tenía un gran oído, mucho más oído que cerebro— pero en lugar de invitar al amor universal, invitó al exterminio del contrario. Después se fue con dos chicas a un hotel de Génova y dejó la factura sin pagar, típico de él. Eso es un gesto importante —el discurso, no la fornicación, que es más importante todavía—, repulsivo pero importante, un gesto poético y moral a la vez. La poesía puede cambiar las cosas de muchas maneras cuando ocupa el centro de la sociedad, y D’ Annunzio lo ocupaba.

Para usted Valle Inclán, Hemingway o Matisse son modernos en lugar de modernistas.

Modernismo es un término para profesores de Literatura que está muy bien. Cuando yo los llamo modernos, en general, estoy pensando implícitamente en cierto tipo de artista que se dedica sobre todo a la simplificación del lenguaje con fines expresivos y que puede comprender desde el primer Hemingway, que es un gran escritor  —el segundo, ya no— hasta Matisse. Para mí eso son modernos. Los pintores contemporáneos son otra cosa, no sabemos bien qué, pero la fija es que la manipulación del lenguaje pasa en su caso a un segundo término. Pero volviendo a los modernos, ese, el que acabo de decir, es el contraste que tengo en mente, el que contrapone a Joyce o Hemingway con Tasso y a Matisse con Rubens. Si pretendemos que el modernista es el que hace ciertos experimentos lingüísticos a la vuelta del siglo pasado y que nuestro modernista por excelencia es Rubén Darío, y después en su estela Machado y gente así, de acuerdo, no tengo nada que oponer a esa clasificación, pero yo estoy pensando en el contraste que he dicho, un contraste perfectamente congruente, por otra parte, con la clasificación académica.

Álvaro Delgado-Gal para Jot 4

¿Cual es la última novela contemporánea que ha leído?

Pues lo último que he leído son tres novelas de Chandler que ya había leído muchas veces. The High Window, que no es la mejor, The Big Sleep que es la primera y es muy buena, y después he estado leyendo The Lady in the Lake. Chandler me gusta mucho, aunque es muy elemental en muchas cosas —el personaje es de teleserie—, pero me parece un gran escritor, o por lo menos un gran estilista.

Las ventas de la última edición del diccionario de la RAE (Espasa) han caído en picado y el libro revelación de la editorial —titulado El libro Troll— está escrito por un youtuber.

El diccionario de la Academia, aunque ahora sea quizás mejor que hace un rato, no es bueno, nunca ha sido bueno y la gente se lo compraba o para ponerlo en la estantería o porque no tenía alternativas. Es verdad además que internet, sobre cuyas limitaciones, de otro lado, no albergo dudas, es muy útil para muchas cosas, entre otras para saber lo que significan las palabras. A veces las definiciones se comprenden mejor en internet o en Wikipedia que en el diccionario. Yo tengo dos ediciones distintas del diccionario de la Real Academia. ¿Para qué las uso? El diccionario de la RAE es un depósito importante para conocer el significado de frases que no se utilizan, pero que a uno le pueden venir bien si las sabe emplear sin incurrir en arcaísmos insultantes. Está bien que haya una cosa que conserve una masa tan importante de español fuera de uso porque sería una pena que se olvidase del todo. Los términos científicos están muy mal recogidos y las definiciones del diccionario las entiendo muy mal, muchas porque están mal hechas, muchas porque están enunciadas con un lenguaje de hace siglo y medio. Es natural que la mayor parte de la gente, si tiene internet, lo use para informarse. Para eso, internet vale.

En cuanto a lo otro, yo la verdad es que no sé muy bien qué es el Libro Troll, pero tal como lo expones debe de ser una atrocidad de libro. Bueno, las atrocidades son populares, estaba Elena Francis en los años cuarenta o cincuenta, Corín Tellado en los cincuenta y sesenta… La gente no tiene tiempo de hilar muy fino. Yo haría una reflexión, es decir, habría cabido pensar que en un país que está alfabetizado completamente, como la España contemporánea, con tasas en las enseñanzas superiores altísimas en ciudades como Madrid  —sobre todo entre chicas, creo que las que ahora están en torno a veinticinco años tienen tasas de estudios superiores de más del 50 %, los chicos menos—, creo que para una situación así, Ortega y Gasset habría predicho una eclosión de la cultura fantástica. Pues no, los licenciados actuales, en lugar de dedicarse a leer cosas difíciles, se dedican a leer las mismas chorradas que en la etapa analfabeta, pero modernizadas. Lo de la cultura es complicado, puedes haber adquirido una serie de destrezas básicas importantes para el desarrollo industrial y sin embargo alimentarte de basura. En ese sentido sí que no se ha producido una mejora de los hábitos culturales que guarde proporción con lo que es una mejor preparación en la acepción que interesa a la UNESCO. ¿Cuánta gente está alfabetizada?, ¿cuánta gente sabe resolver problemas o sabe métodos matemáticos elementales?, ¿cuánta gente sabe lo que es un tanto por ciento? Pues muchísima más que antes. ¿Ha mejorado la lectura en proporción a ese incremento? En absoluto, eso sí se puede decir.

En buena medida si se cogía un taxi en España en la época de Bernabéu  —porque era un poco así, don Santiago— el taxista habitualmente era un señor que hablaba en un español difícil de entender. No se tenía la sensación de estar recogiendo mensajes verbales. Se tenía la sensación de que el señor se estaba oxidando de forma misteriosa y que de ahí surgían unos ruidos a los que había que poner sentido. Era, en general, un señor de origen rural que probablemente no supiese qué era un tanto por ciento y que probablemente hubiese sido propenso a la violencia bajo un régimen no dictatorial. En ese sentido básico España ha mejorado de forma gigantesca, los taxistas de ahora son elocuentes comparados con los de hace cuarenta años.

Pero después hay otras maneras de ver las cosas. Por ejemplo, se ha producido en España un enorme fenómeno de aculturación, resultado en buena medida de la inmigración masiva del campo a la ciudad y en buena medida también de la globalización. No quiero dármelas de antropólogo sin serlo, ni tampoco quiero idealizar el pasado, pero tengo la sensación de que una boda española de hace cuarenta años tenía sentido. Estaba la ceremonia religiosa y si se decían groserías, que apuesto a que se decían, seguro que las groserías tendrían cierto sentido. Ahora no se sabe si es una boda o un carnaval, está la liga azul y no sé qué, cosas copiadas de aquí y de allá y chicas o no tan chicas que celebran despedidas de soltera y se ponen unos sombreros inverosímiles que les hacen parecer Fred Astaire o Maurice Chevalier. Esto es desconcertante. Es como amortajar a un muerto poniéndole un chándal o vistiéndolo de Cristiano Ronaldo o de Messi. Después está el hecho complementario de que los matrimonios se rompen con más frecuencia, o más interesante aún, está el matrimonio/no matrimonio. Dos jóvenes, a lo mejor del PP de toda la vida, se casan con la reserva mental de no casarse: viven juntos, contraen las obligaciones anejas al matrimonio, pero no consienten en casarse. A lo mejor sí en celebrar las despedidas de soltero o de soltera, con los sombreritos y los matasuegras. Entonces cabe preguntarse: ¿qué es más civilizado, el mundo analfabeto de hace cuarenta, cincuenta o sesenta años, disciplinado por una tradición en muchos aspectos funcional? ¿O el mundo evolucionado de ahora que no se sabe a dónde conduce? Como solo se puede hablar con aplomo sobre cosas que se pueden medir, yo diría que nos quedamos con que es más civilizado el mundo de ahora, pero si seguimos hablando y nos olvidamos de que hay que ser prudentes, diríamos quizá: «no lo sé».

¿Le interesan movimientos como el OuLiPo francés y el OpLePo italiano? ¿Le gusta Perec?

No me interesa. No lo sigo.

¿Se llevaría a algún escritor español vivo a una isla desierta? En papel, claro está.

Yo creo que El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio, que aunque es un libro demasiado largo, tiene una primera mitad muy buena.

¿Está interesado en el noveno arte el cómic?

No.

¿Es usted de derechas?

Ah, es buena pregunta… [Risas] Vamos a ponernos a hablar sobre lo que significa ser de derechas. ¿Cómo interpretaría el asunto un sociólogo o un encuestador? Diría que soy de derechas, sí, pero tengo que añadir que soy de derechas a mi manera. Tengo que explicarlo más, tengo que explicarme un poco mejor: ¿para mí cuál es la persona de derechas en una acepción muy conocida de la palabra en España? Pues el notable local o el que prepara una oposición difícil a la edad en que se leen novelas. Es un señor que no ha leído nada en su vida, que empezó a preparar las oposiciones a los quince años, que se siente alarmado por las ideas, que tiene cierto sentido común, pero también una visión de las cosas más bien sórdida. Sí, existen segmentos de la población española con una inveterada falta de contacto con las ideas —seguramente porque se remitieron a la autoridad de la Iglesia—. ¿Son despreciables? No, en absoluto, pero son como son, y a acostumbran a estar muy próximos a la propiedad. No me siento de derechas en ese sentido. Todavía me siento menos de derechas en el sentido en que pudo haberlo sido, retrospectivamente hablando, un fascista de los años treinta. Prefiero ser cura antes que fascista, o pesimista reaccionario antes que fascista entusiasta. Aunque no creo ser, ¡qué digo!, no soy ninguna de las dos cosas. Conservador, sí, soy conservador. Soy conservador y siento muy poca simpatía hacia los perfiles que ha adquirido la derecha política en España.

¿Ser un conservador con poca simpatía hacia la derecha le dará muy pocos amigos, no?

Hombre, yo he tenido buenos amigos en el PP, pero aisladamente. Nunca he tenido una relación orgánica con el PP. El partido creo que está en franca decadencia, pero no soy antipopular, como no soy antisocialista, en el sentido de decir soy progre y estupendo, o justo al revés. Conozco a muy buena gente a uno y a otro lado y no me identifico ni con una ni con otra expresión del alma nacional. Y por supuesto se puede ser de derechas y poco conservador, es un tipo de derecha que repito que no me gusta. Se puede ser de derechas y especulador inmobiliario y convertir el Mediterráneo en la Línea Maginot, y eso no me gusta en absoluto.

¿Hay todavía dos Españas?

Está todo revuelto. Sigue siendo un país sectario, sigue siendo un país áspero, pero no veo a España dividida en dos mitades, afortunadamente. Todavía me tocó, por edad, conocer esa España dividida, porque he de decir que mi padre venía de una familia represaliada después de la Guerra Civil. Era una familia comunista, de hecho mi padre tuvo primos y tíos que murieron en Stalingrado y que vivieron en Cuba y he oído hablar mucho de la Guerra Civil durante toda mi niñez y mi adolescencia. Mi padre era muy poco sectario, a pesar de que pertenecía a la parte no favorecida por el desenlace de la guerra. Y sí, había una emoción, una pasión, pero yo creo que se ha pasado y creo que es bueno que se haya pasado.

Álvaro Delgado-Gal para Jot 5

¿Por qué a los políticos españoles les interesa tan poco la ciencia en comparación con países como Francia, por ejemplo?

No sé responder seriamente a esa pregunta. Lo atribuiría a una diferencia de ilustración general. La sociedad española se ha desarrollado mucho pero que es poco culta en el sentido en que mucha gente que es relevante por el cargo que ocupa está poco cultivada en la acepción más exigente de la palabra. Es un problema estructural de ilustración, se lee poco.

¿Ha llegado el momento, tal como sugiere Slavok Zizek en En defensa de la intoleranciade criticar el liberalismo tolerante y multicultural?

Ese es un asunto de enorme importancia para mí, difícil de enunciar pero absolutamente esencial. Históricamente el liberalismo es un fenómeno que ocurre primero en Europa, principalmente en Inglaterra, y que tiene después extensiones en Estados Unidos, donde se produce de forma menos problemática. Es una actitud asumida principalmente por las clases propietarias emergentes, la burguesía, que quiere contener el poder del rey. El origen de los parlamentos es medieval, eran órganos para el control fiscal del rey, propenso a exprimir a las ciudades y a los señores. Eso cambia, se ponen límites al rey, sobre todo cuando quiere convertirse en monarca absoluto, y los límites estriban esencialmente en dos cosas: la conversión del parlamento en una fórmula de representación, al principio muy tosca, de lo que es el pueblo propietario, no el pueblo llano, y por otra parte la ley, que es una fuente de garantías. Entonces existe una relación estrechísima entre el liberalismo y la idea de que las viejas estructuras sociales, los peraltes estamentales, las prerrogativas reales, todo eso, tienen que ser reemplazados por la ley y las garantías individuales. Aquí no hay contenida absolutamente ninguna idea democrática.

La democracia es la idea de que el ejercicio del gobierno tiene que depender del pueblo y tiene otra raíz. Cuando se combinan las dos cosas, liberalismo y democracia, que es en lo que estamos, se produce la tendencia a creer, por parte de los liberales, que solo con la ley y las garantías individuales se puede gestionar una sociedad de masas y que en eso puede entrar de todo, culturas muy distintas y religiones muy distintas. El diagnóstico es fantásticamente equivocado. Para aceptar esa disciplina social de que vamos a vivir juntos gracias a las garantías individuales y la ley, se necesita una mentalidad muy especial en la que solo han destacado algunas sociedades, la norteamericana es el caso más largo de éxito  —y algunas europeas— pero ahora estamos viendo con el fenómeno yihadista que eso es muy complicado, que no es comprendido ni asumido por culturas distintas. Por lo tanto, la idea de que el liberalismo es especialmente congruente con el multiculturalismo me parece una fantasía liberal, no es verdad.

También afirma que las sociedades más democráticas son las que peor entienden el multiculturalismo.

Estoy de acuerdo con independencia de lo que diga Zizek, al que no he leído. Las sociedades democráticas son sociedades en las que la mayoría decide quién va a gobernar, y donde existen además tasas de redistribución muy altas. Cuanto más diversa la sociedad, más enojosa es la redistribución, porque el dinero que tú das al Estado no revierte en forma de servicios públicos que entiendas. Si, por ejemplo, la mitad del dinero que se recauda en un país católico se destina a construir mezquitas, tenemos un problema. Tenemos un problema porque la gente entiende que le están cogiendo el dinero para cosas que no va a usar. Es menos complicado el ejemplo de las carreteras o el de los trenes  —el de los tranvías no, después de lo que ha pasado en Parla— pero también tiene su complicación. Cuanto más homogénea una sociedad, más sencilla la redistribución y es más probable que el que gobierna, aunque tenga que transar con las distintas partes, aunque no pueda hacer exactamente lo mismo para lo cual le han votado, puede hacer cosas que no sean ofensivas para sus votantes y sean tolerables para los que no le han votado.

En las sociedades predemocráticas, y ejemplarmente en los grandes imperios premodernos —por ejemplo el turco—, la ley y los derechos revestían un carácter local o variaban según la etnia, la profesión, la religión o el estatus social. Mandaba en algunas cosas, claro, el rey o el que fuere, pero no intervenía en demasiados asuntos, incluso cuando era un déspota. La diversidad estaba incrustada en la ley, y era consustancial a la organización de la sociedad. La libertad de opinión, la libertad de culto, que allá por el XVII equivale a libertad de opinión, es un principio liberal  que autoriza la libertad en un sentido muy distinto. El libre pueblo americano es mucho menos diverso, pongo por caso, que el lío de gentes y clases y confesiones que vive bajo la autoridad del sultán en el Imperio Otomano. Se discrepa sobre el fondo de una constitución común, dentro de unas reglas políticas comunes. En Europa el pueblo, según lo entendían los revolucionarios de 1789, admite pocas discrepancias, por mucho que se garanticen los derechos individuales. Se trata de un equilibrio extraordinariamente difícil, de un compromiso delicado, por decirlo suavemente, entra la unanimidad rousseauniana y el derecho de cada cual a comportarse como prefiera.

¿Qué opinión le merece la Alianza de Civilizaciones que impulsó Zapatero?

Bueno, es un retruécano. Como otras muchas cosas de Zapatero no merece mayor comentario.

¿Por qué dice que el matrimonio homosexual es un triunfo del relativismo postmoderno?

Si eso lo he escrito yo, lo escribiría de otra manera.

El matrimonio homosexual, en cierto modo, es un resultado de la igualación de las personas. Si se piensa que somos intrínsecamente iguales el sexo se convierte en un accidente, o no comprensible, o cuyo carácter solo se puede aceptar si creemos que la gente lo elige. No es fácil elegir el sexo de momento, ¿no? Pero sí es posible elegir comportamientos sexuales. Entonces, podríamos decir que el matrimonio gay significa que no se quiere que el sexo introduzca una diferencia  —dentro de lo posible— entre varones y mujeres y eso es una forma de igualitarismo que me parece poco realista, pero que se puede entender.

Pero hay una segunda dimensión que me parece claramente criticable, que ha sido utilizada repetidamente por un filósofo muerto hace unos años, Dworkin, un liberal norteamericano. ¿Por qué Dworkin defendía el matrimonio homosexual? No solo porque defendiera el derecho de la gente a vivir con quien quisiera, que sería un principio liberal comprensible, sino porque creía que institucionalizando el matrimonio gay se le podían dar las pompas y circunstancias de carácter histórico, la respetabilidad, que había tenido antes el heterosexual. Eso es absurdo. Aunque el matrimonio heterosexual ha sufrido distintas formulaciones a lo largo del tiempo. Doris Day y Rock Hudson, la pareja peliculera, es un modelo que vale para los cincuenta o principios de los sesenta, y no hay algo permanente que sea «el matrimonio», el matrimonio por antonomasia. El caso es que el matrimonio, bajo una forma u otra, ha estado esencialmente orientado a la protección de los hijos por un lado y al control sexual de la mujer por el otro. Por lo tanto, el matrimonio ha sido la intervención institucional en un hecho natural, ha sido un caso claro, como es la misma cultura humana, de diálogo entre lo que el ser humano inventa y lo que es la naturaleza, que no puede inventar. Claro, pretender que mediante la legislación se puede reproducir el antiguo matrimonio heterosexual para devolver la dignidad a una unión entre personas que no pueden procrear, es una tontería desconcertante en la que ha incurrido buena parte del pensamiento liberal.Y después están los detalles, o mejor, la escenografía, que también es importante.

Álvaro Delgado-Gal para Jot 6

Partidos como Podemos están reinventando el espacio político en las actuales condiciones de globalización, ¿estamos en una nueva era postideológica?

Estamos en una crisis de los partidos instalados, eso es clarísimo. Podemos vamos a ver en qué acaba porque está cambiando rápidamente. En su origen Podemos es un partido marginal, financiado con dinero venezolano —se dice que también de Irán, pero no lo sé— con principios radicales, estrafalarios, porque realmente suponer que el futuro está dibujado en un triángulo cuyos tres ángulos son Bolivia, Venezuela y después, a lo mejor, Cuba, resulta absurdo. Esos son episodios o provisionales o terminales o las dos cosas a la vez. Bueno, yo creo que reciben un alud de votos no previsto porque los partidos tradicionales exasperan, por razones que todos comprendemos, y también hay que decir que eso ocurre durante unas elecciones que nadie se toma demasiado en serio. El caso es que un partido del que no se sabía casi nada emerge a la superficie y sigue dando alto en las encuestas. Pero el voto de los votantes no tiene nada que ver con el programa de Podemos. Además, Pablo Iglesias da una nota baja frente a sus votantes, no tan baja como Rajoy frente a los suyos, pero es el siguiente. Me hago eco de las encuestas, no es un comentario en sentido irónico. Ahora, Podemos está haciendo un esfuerzo por desplazar al PSOE, por hacerse con contingentes de la población que no son en absoluto revolucionarios, entonces yo no veo mucha ideología detrás. En el Podemos que quiere ser importante en el régimen de partidos no veo mucha ideología. No veo tampoco muchas alternativas a las ideas dominantes y eso es típico de las épocas terminales.

¿Cuáles son las ideas dominantes en el terreno moral y político? Mucha redistribución y autonomía del individuo, que para colmo son principios contradictorios porque si para asegurar la autonomía del individuo tienes que quitar mucho a otros individuos desde una instancia estatal, estás reduciendo la autonomía real de los individuos. Son dos principios contradictorios pero que han sido dominantes durante los últimos cuarenta años: libertarismo en las conductas compensado por el despotismo administrativo, máxime en el terreno fiscal. Y sobre eso han cabalgado más o menos todos los partidos; la derecha, más enemiga de la redistribución pero redistribuyendo también; y la izquierda, más amiga de aumentar la autonomía redistribuyendo más, lo que llevaba la tensión más alto. Los principios se han encasquillado. No es muy misterioso el por qué el principio redistributivo se está encasquillado, porque a partir de cierto punto no puedes subir los impuestos sin que la economía se detenga, como se observó muy bien en la Suecia de los años setenta. Es un modelo que entró en crisis hace mucho tiempo y que de alguna manera hay que moderar, pero nadie es partidario de suprimir la redistribución, salvo los libertarios, que no son socialmente significativos.

Lo de la autonomía individual es más interesante, se habla menos y es más profundo. El resultado es que una mayor autonomía individual ha tenido efectos curiosos. Es verdad que la gente decide más sobre su futuro, está menos sujeta a la tradición y menos sujeta a las limitaciones de su origen que antes. Pero también es verdad que la gente está haciendo de su autonomía un uso que no es exactamente interesante. El lenguaje político ha ido decayendo a pesar de que aumentase la autonomía, la gente ha usado la autonomía, más que para ilustrarse mucho, a partir de cierto momento, para viajar mucho, aunque no sepan muy bien a santo de qué. Se ve un progreso claro de la sociedad entre 1945 y 1970,; por ejemplo desaparece el analfabetismo, la gente empieza a disponer de facilidades mínimas para llevar una vida razonable, no pasa frío, puede estudiar… Esto es importantísimo, pero a partir de cierto momento lo de la autonomía individual no se sabe muy bien a qué conduce. Da la sensación de que a formas de consumo que no parecen necesariamente inteligentes y, que yo sepa, no existe ninguna utopía alternativa. Claro, la mejor demostración es Podemos: suponer que Maduro o Evo Morales son las grandes alternativas es absurdo, es anacrónico. No tenemos paisajes alternativos, lo que sabemos es que el sitio en el que estamos está condenado a la extinción en el sentido de que el futuro no puede ser como el presente prolongado y esa es la curiosa situación en la que estamos. ¿Se le puede llamar a eso postideológico? Bueno, el término postideológico no sé muy bien lo que significa, pero la manera más fácil de interpretarlo es que hay postideología cuando nadie se toma una ideología en serio, pero no creo que sea esa la cosa, más bien estamos en una ideología heredada que se ha hecho disfuncional, lo que es distinto.

Lo que cuenta da la impresión de que estamos ante el fin de una era. ¿Usted es necesariamente pesimista?

Estamos encallados, de momento. No tengo una percepción del futuro, no sé cómo va a ser, sé que va a ser distinto al presente. Mi pesimismo en ese sentido es presentista o quizá retrospectivo. Creo que muchas de las cosas que hemos dado por sabidas, por supuestas, no se pueden mantener. Eso no significa que el futuro vaya a ser peor, lo seguro es que será distinto. Peor no lo sé, así que mis juicios están dirigidos más bien hacia aquello de lo que venimos, no hacia un futuro que no sé prever.

¿Va al cine? ¿Le interesan las series televisivas?

Veo solo una serie televisiva que es Breaking Bad, que tiene episodios que sigo con mucho interés, pero no veo más series. A veces he acompañado a mi mujer delante del televisor. Poco, porque las series me parecen como longanizas, es decir, que se pueden trocear a discreción y da igual, con personajes estereotipados que apenas cambian de gesto. Breaking Bad me ha gustado porque te interesa lo que va a pasar. Los personajes tienen sentido, hay una estructura, y esto genera expectativa en el espectador y por tanto, suspense. Creo que hay algunas grandes series televisivas que no he visto, como The Wire, pero hablo de oídas. No veo televisión, en resumen.

Cine veo poco. Hay temporadas en las que he visto más, este año ni siquiera recuerdo lo que he llegado a ver. He visto alguna gran película… Hay una que imagino que es generacional en parte, que es La grande bellezza y me encantó. Una mezcla de la La dolce vita y de Otto e Mezzo de Fellini. Me parece un lujo, pero era un guiño a gente mayor. También he visto alguna otra película que me ha gustado mucho, por ejemplo Doubt, en la que actúa Philip Seymour Hoffman y me pareció una buena película, pero son episodios aislados. ¿Que el cine ha decaído? Pues no lo sé. Mi mujer tiene la teoría de que el cine ha sido siempre malo y no me parece una teoría desatendible. Parece que gran parte del cine de ahora está dirigido a adolescentes. Películas donde estallan cosas y todo pasa deprisa, y yo, la verdad, ya no tengo edad.

Usted dice que lo importante es el buen periodismo independientemente del soporte. ¿Hacia dónde se dirige la prensa?

Quién lo sabe… Yo estoy convencido de que los periódicos en papel están condenados en todo el mundo, como revelan fatalmente las cifras. Podrían surgir periódicos alternativos, seguramente muy distintos, caros, donde se cobrase mucho la publicidad, con grandes artículos de información y de opinión. Se ha especulado sobre eso. No se sabe. E internet podría dar grandes periódicos si se cobrase. El problema de internet no es el soporte, que permite obviar el problema de la distribución y es enormemente flexible, el problema esencial es que no funciona la publicidad y nadie quiere pagar por verlo; entonces cuando no se pueden cobrar, las cosas no funcionan, pero yo creo que al final internet funcionará de alguna manera, aunque no sabemos cuánto tiempo llevará la transición.

Álvaro Delgado-Gal para Jot 7

Dirige Revista de Libros desde hace diecinueve años. ¿Cómo llevan la transformación digital?

Nosotros hemos vivido siempre del patrocinio, pero el cambio ha sido interesante. A mí me divierte más lo que estoy haciendo ahora que lo que hacía en papel, tengo más libertad de maniobra. Ni entonces ni ahora he vivido de lo que ingresaba. En la época de papel se ingresaba la cuarta parte de lo que hubiese necesitado para mantener el tinglado. Lo mantenía la Fundación Caja Madrid y ahora que estoy en internet y cuesta menos, me lo paga esencialmente la Obra Social la Caixa y una serie de patrocinadores, grandes empresas que ayudan, y tengo el campo cubierto por ahí. O sea que ni en uno ni en otro caso he necesitado vivir de lo que vendía.

¿Diferencias entre el papel e internet? Pues hay diferencias básicas en cuya importancia no se repara sino a partir de cierto momento, después se perciben con claridad. Cuando tú tienes el papel, el consumidor es esencialmente pasivo y recibe cada mes, cada semana o cada día, si eres periódico diario, un paquete cerrado. Eso simplifica la relación. Y eso no ocurre con internet. En internet la iniciativa la tiene el lector, tú tienes que ofrecerle cosas pero es el lector quien tiene la sartén por el mango.

Me costó meses descubrir, por ejemplo, una cosa tan elemental como que no tenía sentido secuenciar los contenidos periódicamente porque yo no podía controlar el comportamiento del lector y no podía impedir que este se asomase diariamente a mi portal y no cada semana. Eso es una tontería, de puro elemental, pero si estás acostumbrado al papel no lo comprendes. En ese sentido, en el digital tiene más protagonismo el lector que en el papel, pero al mismo tiempo en el mundo digital el editor tiene mucha más capacidad de maniobra para construir su producto. Puedes extenderte todo lo que quieras en ciertos casos, puede cambiar cuando quieras y es por lo tanto un mundo completamente distinto.

El desafío al que se enfrenta una persona al convertirse en editor digital habiéndolo sido antes en papel es que se dirige a un público que no conoce, tiene que ir educándose a sí mismo y eso lleva un tiempo. Esto no solo se traduce en que fatalmente habrá perdido al público anterior que no se resigna a leer en digital, que es un porcentaje que yo no he evaluado pero que es muy alto. Sobre todo si el público que tenías era de cincuenta años para arriba, que debía de ser nuestro caso, aunque somos como boy scouts al lado de The New York Review of Books, con un público de setenta y cinco para arriba. Pero todo esto es secundario, a pesar de ser importante. Lo importante de verdad es que no percibes a tu público con precisión, no sabes a quién estás enviando tus mensajes, y esto tiene que ver con el pago, o mejor, con que no se paga. En el papel, el público está seleccionado porque ha hecho el esfuerzo de pagar, puedes querer ampliarlo, puedes ver que se restringe, pero lo tienes presente. En internet no lo tienes presente y eso plantea problemas de carácter práctico, por ejemplo: ¿qué haces para empezar?

Como yo no necesitaba alegar un tráfico enorme para mantener la revista viva, adopté una decisión clarísima durante el primer año de esta última etapa de la revista: asentar la oferta. Yo quería crear un marco, que aún resultando con frecuencia excesivo en el sentido de que los artículos podían parecer a veces demasiado académicos, a veces demasiado largos, inspirase confianza al tipo de escritor con el que yo quería contar. Un sitio donde en promedio nadie para mí interesante se negase a escribir, lo que significa centrarse en la oferta y no pensar en la demanda. Eso es lo que he hecho esencialmente hasta ahora, y creo que lo he conseguido. Un sitio en el que la gente no tiene inconveniente en escribir, donde incluso con frecuencia le gustaría escribir al tipo de escritor con el que yo quiero contar, sin perjuicio de que vaya enriqueciendo la revista con escritores de otro tipo. Ahora me enfrento a una segunda fase que es aumentar la difusión y también incrementar, enriquecer y flexibilizar la oferta. Estoy tanteando y me estoy divirtiendo.

Recomiéndenos un libro a los lectores de Jot Down.

Iba a decir el penúltimo libro que he releído que era precisamente The Big Sleep (El sueño eterno) de Chandler, muy bien escrito, lleno de rubias fascinantes y casi mágicamente bien dispuestas. El personaje es un poco de cartón piedra pero funciona. Pero conviene leerlo en inglés, ya lo he dicho, porque sobre todo Chandler es un magnífico estilista.

Si no, leed La Cousine Bette de Balzac. Estoy también releyéndolo ahora. Se inicia con un gigantesco parlamento —absurdo desde un punto de vista realista, pero maravilloso— de un señor que le propone a su consuegra que sea su amante. Él es un comerciante venido a más que ha decidido no casarse para no poner en peligro la herencia de su hija, a la que quiere tiernamente. La consuegra es una señora de cincuenta años muy respetable que protesta, pero que también hace cálculos. La razón que tiene este señor para pedirle esto a su consuegra es que entre las bellaquerías que ha hecho mientras decide no casarse por no perjudicar a su hija amadísima, está la de entretener a una adolescente que se dedica después al bel canto y resulta que el consuegro —que es un libertino, un débauché,como él— le ha robado a la adolescente. Entonces él cree que eso es un perjuicio que exige una reparación, que como no puede ser económica porque el consuegro está tronado, tiene que ser que su consuegra sea su amante.

Es magnífico, es una delicia. Una mezcla de sentimentalismo y de cinismo absolutamente desatado. En ese sentido Balzac es más escritor, claro, que Chandler, que es magnífico escribiendo pero elemental moralmente. Balzac es complejo.

Y otro a los de Revista de Libros.

[Risas] Pues un libro que acabo de terminar hace un mes, sobre un asunto sobre el que he escrito mucho: The Idea of Progress de John Bury —un scholar irlandés del primer tercio del siglo XX—Es muy difícil encontrar escritores contemporáneos que sepan tanto como los antiguos. Si se coge a los autores desde Fukuyama hasta, qué sé yo, Niall Ferguson o cualquier otro de los que circulan por ahí, son profesores de universidad que emplean equipos que leen los libros por ellos y hacen cosas que están bien hechas pero que son superficiales. Si se coge a un autor de 1910 o 1920, el caso de Bury, te encuentras con que han leído todos los libros de los que hablan y por tanto escriben de ellos de otra manera. Se nota, es otra experiencia literaria.

Álvaro Delgado-Gal para Jot 8

Fotografía: Begoña Rivas

Documentación: Loreto IgrexasFacebook0TwitterMeneameEmailLinkedInCompartir

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14 comentarios

  1. Ignotamen16/04/2015 at 14:39  ·  ReplyMuy buena entrevista, jugosa.
  2. Mr. X16/04/2015 at 16:44  ·  ReplyLa pluralidad de Revista de Libros, una revista por otro lado excelente, que financia un banco, es tal que publica todas las semanas un artículo que, de forma más o menos encubierta, es contra Podemos. Partido sobre el que sabe tanto como sobre cómic, series de televisión o, en general, forma artísticas actuales.Por lo demás, no me cabe duda de que el entrevistado en un señor muy inteligente que, aparte de dirigir una revista cultural, no ha hecho nada de particular importancia ni ha creado nada de un mínimo relieve.
    • Quinto Sertorio16/04/2015 at 18:43  ·  ReplyAy cómo escuece cualquier cosa contra Podemos
    • Iván16/04/2015 at 19:50  ·  ReplyHola Mr. X, yo no sé qué sabe Revista de Libros de Podemos, de cine o de series, pero sé que de cómics recientemente ha publicado con ellos Pepo Pérez que es uno de los mejores críticos de cómics de este país.http://www.revistadelibros.com/autores/1213/pepo-perezUn saludo
      • Mr. X17/04/2015 at 10:12  ·  ReplySi, leo Revista de Libros todas las semanas y ha publicado varios artículos sobre cómic. Me refería a este señor, en exclusiva, y no a la revista que dirige y financia un banco.
  3. Lansky16/04/2015 at 18:58  ·  ReplyInteresante, pero demasiado pontificador; la duda no existe para este señor que es de mi edad
    • Rayvictory17/04/2015 at 3:20  ·  Reply?Desde cuando un tio seguro de si mismo, trabajado, vivido, con criterio y opiniones propias es un pontificador?. ……….¡Ah…cierto, …que estamos en España!
  4. JessGG17/04/2015 at 11:45  ·  ReplyLa parrafada que suelta en la respuesta a lo de El libro troll descoloca por completo, por momentos no sé adónde quiere llegar con semejante paja mental, aun compartiendo, claro está, mi aborrecimiento hacia ElRubius («¿Qué me renta más, Flaubert o El Rubius?», gran reflexión).Y lo de «Creo que hay algunas grandes series televisivas que no he visto, como The Wire, pero hablo de oídas» no sé si es un guiño irónico a Jot Down o si el esnobismo a raíz de esta serie ya alcanza lo patológico.Por lo demás, bien.
  5. Valhue17/04/2015 at 16:34  ·  Reply«Podemos es un partido marginal, financiado con dinero venezolano —se dice que también de Irán, pero no lo sé».
    Madre de Dios, el señor saca sus noticias del Abc y encima hasta se las cree. Definitivamente tiene razón cuando dice que mucho título universitario pero la gente sigue alimentándose de la misma basura.
  6. Jesús Sánchez17/04/2015 at 23:00  ·  ReplyMe ha gustado la entrevista, aunque me gustaría dar mi opinión sobre algo:No es al primero que leo que cuando le preguntan si es de derechas, crea un entramado de respuesta digno de descripciones de la RAE de las que precisamente él se queja. Me refiero a que a día de hoy parece que la gente de derechas no se siente a gusto admitiendo que lo es, aunque todo apunta a que lo es.Y digo que todo apunta a que lo es porque si uno se fija, las únicas reseñas que hace de malas políticas son al tren de Parla (PSOE) y a que Podemos le financie Venezuela e Iran. Que dice que Iran no lo sabe del todo, así que supongo que de Venezuela sí lo sabe a ciencia cierta.A pesar de no conocerle y basándome sólo en esta entrevista, diría que me parece una persona muy inteligente, instruida y muy capaz, pero que habla con una soberbia sobre ciertos temas (Otros escritores, pintores,..) que el respeto que dice faltarle a la generación actual se le queda corto.
  7. Pingback: Álvaro Delgado-Gal: «En momentos de decadencia cultural la ciencia y la tecnología tardan más en venirse abajo»
  8. Miguelín22/04/2015 at 15:02  ·  ReplyHe gozado con la entrevista…inteligente y cultivado, no veo onde pontifica y eso es algo que en seguida me recina… «Tapias un artesano que dice tonterías..»Todavía me río.. Pues sí, mi hija de nueve años realiza manualidades más interesantes y no me intenta colar nada zen…
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¿No se vuelve tenue nuestra alma viva cada vez que el odio nos impide pensar con claridad? ¿No se convierte Twitter a menudo en un pantano infeccioso repleto de rabiosas almas turbias? https://www.jotdown.es/?p=175444Reply on Twitter 1190230283716612097Retweet on Twitter 1190230283716612097Like on Twitter 11902302837166120979Twitter 1190230283716612097

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Almas tenues (por Josep Lapidario) https://www.jotdown.es/?p=175444&no_cache=1Reply on Twitter 1190226613629325313Retweet on Twitter 1190226613629325313Like on Twitter 11902266136293253135Twitter 1190226613629325313

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Las almas tenues nos rodean constantemente, habitando el espacio inaccesible entre parpadeo y parpadeo. Sombras que emergen únicamente cuando cerramos los ojos, como el proverbial árbol que cae en el bosque sin que nadie perciba el ruido que causa. https://www.jotdown.es/?p=175444Reply on Twitter 1190222929050718208Retweet on Twitter 11902229290507182081Like on Twitter 119022292905071820813Twitter 1190222929050718208

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Me pregunto cuántas probabilidades habrá de que cuatro personas queden para cenar y que las cuatro tengan el mismo grupo sanguíneo. Pongamos que se da el caso, va. 

Cuántas probabilidades habrá de que además sea 0– ese grupo sanguíneo. 

Anoche ocurrió. https://www.instagram.com/p/B4UcKgtKWpb/?igshid=1xg417obeju3gReply on Twitter 1190216914804596736Retweet on Twitter 1190216914804596736Like on Twitter 119021691480459673614Twitter 1190216914804596736Leer más

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Historia y Política: una propuesta para la crítica y el análisis de España y la situación actual (fines de 2019)

Franco no derrotó en 1939  a una democracia, sino a un frente popular disgregador y totalitario, salido de unas elecciones fraudulentas. Por Pío Moa 

Escrito por Pío Moa • 2018-09-05 05:16:00 •  3: 35 minutos

FUENTE https://www.elcorreodemadrid.com/opinion/681099576/Franco-no-derroto-en-1%20-a-una-democracia-sino-a-un-frente-popular-disgregador-y-totalitario-salido-de-unas-elecciones-fraudulentas.-Por-Pio-Moa.html

La izquierda y los separatistas  tienen una coherente versión histórica de la historia reciente: en 1936 Franco y los suyos dieron un golpe de estado contra un régimen democrático, que llaman la república, la cual amenazaba los privilegios de los “enemigos del pueblo y de la libertad”. Luego instituyeron una dictadura feroz, durante cuarenta años. Y tras la muerte del dictador, sus seguidores y beneficiarios impusieron una transición democrática a medias, desde el franquismo y no contra él, reteniendo gran parte de su poder. Y hoy ha llegado el momento democratizar plenamente a España, integrarla en Europa, etc. Este esquema histórico es el que subyace a todas sus políticas y argumentario. 

   La derecha resolvió aceptar en gran parte el discurso anterior, oponiéndole solo la consigna de la “reconciliación” y una actitud de echadora de cartas “mirando al futuro”. Con ello demostraban una pobreza política, intelectual  y moral extrema, se veían despojados de la calidad de demócratas, obligados a “demostrar”  que no eran franquistas  a sus oponentes, “demócratas” por naturaleza,  los cuales podían exigirles más y más “pruebas” y concesiones. Así se privaban de una política consecuente y clara,  se refugiaron pronto en la cuestión económica, y sobre todo escupían sobre las tumbas de sus padres y abuelos.  Esta increíble miseria de la derecha tiene sus raíces en el Concilio Vaticano II, que rompió con el franquismo, dejándolo sin ideología, y respaldó moral y físicamente a los vencidos en la guerra civil.

    El discurso histórico del antifranquismo es perfectamente coherente, aunque falso en todos sus aspectos, y el de la derecha ni siquiera puede llamarse discurso político o intelectual. Es la nada.  El Frente Popular no fue la república, sino la destrucción de ella mediante el golpe de estado de unas elecciones fraudulentas seguidas de un verdadero régimen de terror. Se compuso de partidos separatistas y totalitarios acompañados de los mariachis republicanos de izquierda, a su vez golpistas desde 1933. Carecía, por tanto, de toda legitimación democrática Y por ello mismo, los partidos que después se identificaban moral y políticamente con el Frente Popular estaban en la misma posición.  (Diré de pasada que esta evidencia decisiva he sido el primero o de los primerísimos en señalarla e insistir en ella).

   Si VOX quiere significar en política algo diferente de la congregación de partidos-mafias, y no diferir solo en cuestiones menores o de matiz que pueden llevarle a ser uno más o a ser absorbido por el PP,  debe dotarse de un discurso no menos coherente que el de la izquierda y separatistas, pero verídico. Y que en líneas generales podría ser el siguiente.

 a) Franco no derrotó en 1939  a una democracia, sino a un frente popular disgregador y totalitario, salido de unas elecciones fraudulentas. Y no tuvo oposición democrática, sino comunista y/o terrorista, porque era preciso asegurar un país próspero y sin odios antes de replantearse una democracia, y  todo el mundo lo entendía más o menos conscientemente. Y eso fue lo que hizo el franquismo.

b) Franco volvió a derrotar después de muerto a un nuevo frente popular en ciernes. Fue en el referéndum de 1976, cuando la inmensa mayoría del pueblo votó por una democratización desde el franquismo y contra una amalgama de partidos izquierdistas y separatistas (“rupturistas”) que se identificaban con los derrotados del 76. Con la novedad de incluir a grupos cristianos y similares salidos del confusionismo sembrado por el Vaticano II.

c) Los frentistas no renunciaron a las tesis que les daban la citada coherencia, sino que aprovecharon las ventajas que les proporcionaba la democracia para socavarla, bien conscientes de la utilidad que representaba una visión de la historia, aunque fuera falsaria. Con Zapatero lograron fuerza suficiente para anular la transición, deslegitimar por fin al franquismo, y con él a la monarquía y a la democracia, agravando los problemas de separatismos y el impulso totalitario, bien manifiesto en un tipo de propaganda, en leyes como la de la memoria histórica o la de género, o en la recompensa política a los asesinatos de la ETA.

d) Cumplida esta primera parte, quedaba aún ultrajar al hombre que los había vencido por dos veces y destruir de alguna manera, física o simbólicamente, el Valle de los Caídos, que con su mera presencia denunciaba la falsedad del discurso frentista y de sus políticas derivadas.

   Exponer y explicar incansablemente este esquema puede dar a VOX la fuerza política y moral de la que carece el resto de la derecha, y limpiar de basura y telarañas el esperpéntico panorama político actual. Podrá decirse que es una tarea difícil y a largo plazo, como la que debieron afrontar los frentistas en 1976. Creo que es difícil, pero no tan a largo plazo. Porque es lógico, comprensible, revela el embuste contrario, explica la situación cada vez más dramática a la que están arrastrando al país, y gran cantidad de personas pueden entenderlo.

   Algunos aconsejan a VOX aliarse con otras fuerzas como Ciudadanos y el PP frente a las amenazas inminentes hoy en marcha. Creo que esa alianza o acuerdo es hoy  imposible, porque esos partidos siguen girando en torno al discurso de los frentistas, haciéndolos cómplices de estos. Y porque desdeñan abiertamente a VOX.  Solo desde un claro deslindamiento de posiciones serían posibles acuerdos parciales. De otro modo la ceremonia de la  confusión estaría servida una vez más, y probablemente VOX desaparecería, absorbida por el “nuevo” PP y por Ciudadanos.

Pío Moa

Pío Moa

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moa

Nació en 1948, en Vigo. Participó en la oposición antifranquista dentro del PCE y el PCE(r)-Grapo. En 1977 fue expulsado de este último partido e inició un proceso de reflexión y crítica del marxismo. Ha escrito De un tiempo y de un país, sobre su experiencia como “revolucionario profesional” comunista.

En 1999 publicó Los orígenes de la guerra civil,que junto con Los personajes de la República vistos por ellos mismos El derrumbe de la República y la guerra civil conforman una trilogía que ha cambiado radicalmente las perspectivas sobre el primer tercio del siglo XX español. Continuó su labor con Los mitos de la guerra civil, Una historia chocante (sobre los nacionalismos periféricos), Años de hierro (sobre la época de 1939 a 1945), Viaje por la Vía de la Plata, Franco para antifranquistasLa quiebra de la historia progresistay otros títulos. En la actualidad colabora en Libertad DigitalEl Economista, El Cooreo de Madrid, El Muro del Pueblo Español, Radio Ya y Época