Quién era Zapata y qué es el zapatismo en la Historia de México. CAMeNA, emisiones radiofónicas de Surcos de Nuestra América

https://radioteca.net/audio/zapata-angel-gonzalez/

Serie radiofónica del Centro Académico de la Memoria de Nuestra América (CAMeNA), de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), sobre diversas problemáticas que aquejan a nuestro continente.

Serie de emisiones titulada Surcos de Nuestra América presenta la entrevista realizada al historiador Ángel González en torno a la figura de Emiliano Zapata, su papel como Comandante en Jefe del Ejército Libertador del Sur y el vínculo que este último tenía con las comunidades indígenas y campesinas de la región.

Las izquierdas en México. Un análisis desde el Materialismo Filosófico. Exposición por Axel Juárez, y debate posterior.

Clase en la Escuela de Oviedo. Sede de la Fundación Gustavo Bueno. 8 de abril de 2019

Axel Juárez Rivero

Las izquierdas en México. Del Grito de Independencia a López Obrador

8 abril 2019


cartel para este acto de la Escuela de Filosofía de Oviedo

La fuente principal de las grandes problemáticas que surgen al intentar caracterizar y separar los términos de izquierda y derecha –tan ampliamente presentes en los medios de comunicación, en discursos y análisis políticos o trabajos denominados académicos– consiste, esencialmente, en el tipo mismo de definición del que se parta (consciente o sin advertirlo). La mayoría de los esfuerzos de conceptualización siguen un formato basado en la asignación de características y atributos específicos de pretensión permanente, a efectos de que tal concepto pueda asimilar las distintas corrientes y desarrollos históricos. Así, se afirma: la izquierda propugna “la igualdad, la justicia, la libertad, los derechos humanos, la democracia”, etc., de tomar tal formato se concluiría que la Unión Soviética fue la antítesis de la izquierda. Es decir, semejantes parámetros son inestables y cambiantes, no refieren a un criterio frente al cuál se articule una definición y, más aún, habrá factores que una determinada clase de derechas asuma en sus proyectos. De esta forma el concepto se disuelve.

Por el contrario, es necesario seguir un tipo de definición que posibilite asimilar los orígenes y transformaciones temporales de las corrientes políticas, no se disgregue en atributos eclécticos, entendiendo a su evolución histórica. El trasfondo fundamental es que existe no una izquierda, única y fija, sino varias izquierdas a lo largo de la historia; implicando, por tanto, que las características específicas y proyectos difieren significativamente unas de otras. No es posible caracterizar como una unidad, en este caso, lo que resulta múltiple. Desprendiéndose, entonces, que sean identificados diferentes géneros de izquierda: la jacobina (de donde brota el resto), la liberal, la anarquista, la socialdemócrata, la comunista (marxista-leninista) y la asiática (en un primer momento referido al maoísmo).

Los aspectos precedentes son, justamente, los que subyacen a la teoría materialista de la izquierda de Gustavo Bueno. Son a partir de estas coordenadas que se efectuará un análisis aplicado al contexto mexicano. La identificación de los seis géneros, las diferentes izquierdas, a lo largo de la evolución histórica de México. En otras palabras, la investigación –siguiendo la teoría política del materialismo filosófico– de las corrientes políticas de izquierda constituidas, desarrolladas y, en su caso, disueltas en la historia mexicana.

Tomando como punto de partida los distintos proyectos que tuvieron como objetivo la separación del Imperio Español, de donde finalmente surgiría el Estado mexicano; continuando con los años posteriores a la independencia durante el siglo XIX, pasando por la época de Benito Juárez, la Revolución Mexicana en la vigésima centuria, la consideración sobre el papel del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernase cerca de setenta años, hasta a nuestros días con el arribo de Andrés Manuel López Obrador a la Jefatura del Estado. Será en buena medida, también, una breve exposición sobre la historia política de México.

Finalizando con el diagnóstico de “movimientos” propios de corrientes indefinidas (v. g. el llamado EZLN). Decimos indefinidas porque, debe agregarse, desde la teoría política materialista identificamos dos grandes clases de izquierda: las definidas y las indefinidas, bajo el supuesto de que las seis generaciones izquierdas se definen respecto al Estado (la anarquista misma, al pedir su disolución), pero existen otras cuyas referencias remiten a factores fuera del Estado (el ecologismo, los derechos humanos, el feminismo, el indigenismo, el aborto, defensa de la adopción homoparental, &c.) siendo además los contenidos y criterios considerados como necesariamente típicos de la izquierda por antonomasia. Son estas las izquierdas indefinidas, tan presentes en la actualidad. Si las izquierdas no se definen a través del Estado, con proyectos que refieran al Estado, son sencillamente izquierdas indefinidas. También tales corrientes se identificarán en el panorama mexicano.

En suma, se realizará un tratamiento más detenido de cada corriente y del contexto particular en que se desenvolvieron. Caracterizando a Hidalgo y a Morelos, a los liberales decimonónicos, a Zapata y Villa (figuras conocidas incluso en el exterior), a Lázaro Cárdenas y la incidencia de los comunistas. Subrayando un tipo de izquierda muy significativo que se configuró tras la Revolución Mexicana de 1910 y que guarda paralelismos con otras fuerzas políticas en Hispanoamérica como las encabezadas por Perón en Argentina, Paz Estenssoro en Bolivia, Getulio Vargas en Brasil o Jacobo Árbenz en Guatemala.

Temas que permitirán glosar la historia de nuestras naciones, despertar interés por su estudio destinado a estrechar los lazos entre España y México, junto con toda Hispanoamérica.

→ «Juárez: “López Obrador es más cercano a Vox que a Podemos por su proyecto”. El filósofo considera que la exigencia de perdón del presidente mexicano a España “es extravagante”» (Elena Vélez, La Nueva España, martes 9 abril 2019, página .)

FUENTE DE ESTE TEXTO http://fgbueno.es/act/efo190.htm

AGREGAMOS ( DESDE INTROFILOSOFIA) OTRO TEXTO, PERTENECIENTE A UNA CONFERENCIA PREVIA DE AXEL JUAREZ, QUE SE PRESENTA COMO ENTREVISTA DEL DIARIO LA NUEVA ESPAÑA, DE OVIDEO:

Texto previo (Año 2016) a la clase incluida en el video que agregamos antes del vídeo:

El estudiante y profesor de filosofía e historia Axel Juárez (México D. F, 1996) se encontró con el materialismo filosófico de Gustavo Bueno a través de la red, algo muy normal como hijo de su generación. Y, desde aquel día, no se ha podido desenganchar de los libros, las ponencias y las investigaciones del filósofo asturiano. “Gustavo Bueno es el último dique, la última barrera, en este momento de delirio generalizado”, afirma. Está tan impresionado con el materialismo filosófico que se animó a venir a Oviedo para conocer en persona a Gustavo Bueno y participar en los Encuentros de Filosofía de la Fundación, que se celebraron en el mes de marzo. Pero además, tomó la decisión de quedarse más tiempo y poder realizar una conferencia más amplia en la Escuela de Filosofía de Oviedo, y ayer fue su gran día.

Bajo el título “La teoría política materialista y el Estado mexicano en el siglo XX”, el joven realizó un recorrido por la historia política de su país, tomando como punto de referencia la revolución mexicana de 1910 y terminando en el gobierno actual, a partir del materialismo filosófico de Bueno. “En México hubo una especie de transición democrática después de ese hecho, de esa revolución, y se creó un mito condicionado por los prejuicios hacia otras etapas políticas”. Juárez se remontó al momento de la declaración de independencia de México, en 1821, para explicar la división entre conservadores y liberales que siempre imperó en el país, pero que con la muerte de Benito Juárez, líder de la corriente liberal, vieron como sus líneas se desdibujaban. “Porfirio Díaz, al que se le llamó dictador, venía del bando liberal, y fue con él en el gobierno cuando estalló la revolución”.

El profesor mexicano repasó la historia de Villa, Zapata y Carranza, líderes de las luchas campesinas y sociales, y sacó a la luz sus crisis internas y sus escisiones. “Sus teorías también tenían fisuras e incongruencias. Pedían la vuelta de sistemas procedentes del Antiguo Régimen que tanto habían criticado”. Y como con ellos, fue destapando las incoherencias de los diferentes gobernantes y de los líderes del Partido Nacional Revolucionario, protagonista de casi 50 años de hegemonía política en México y que acabó transformándose en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que hoy sigue al frente del país. “Lo que pasa es que a finales de los 80 el PRI se convirtió en un partido liberal al que le molesta el pasado social, su historia y sus declaraciones”, afirmó. “Inició una transformación interna y pasó de ser un partido nacionalista de tendencia hacia la izquierda a ser un partido que adopta políticas liberales”, añadió. Uno de esos ejemplos es la no intervención del Estado en la economía. “En Europa central, donde la mayoría de países han alcanzado el estado del bienestar, esto puede sonar a locura. Pero en México, un país con una desigualdad tremenda y un 50% de la población viviendo en la pobreza, esto parecía imposible”. Mantiene que México es un estado débil frente al sector empresarial por ese “gobierno de tintes democráticos pero con características de autoritario”. FUENTE: Diario La Nueva España, Oviedo. España

programa de tv sobre Gustavo Bueno con entrevistas al filósofo, sobre diversos asuntos de interés para el Materialismo Filosófico y para la propia sociedad del presente en curso

Artículo reseña de un libro muy importante de Gustavo Bueno: El mito de la izquierda

la-ley-de-herodesDomingo, 10 de marzo de 2019 ■ LA NUEVA ESPAÑA 12345678910111213141516

Ante las próximas elecciones

¿Qué significa ser de izquierdas?

La guía útil que dejó Gustavo Bueno

✒ Felicísimo

VALBUENA

En 2003, Ediciones B publicó “El mito de la izquierda”, de Gustavo Bueno. En 2006, lo reeditó Zeta. En 2008, Temas de Hoy publi- có “El mito de la derecha”, también del mis- mo filósofo. Son libros de más de trescientas páginas. Estas obras plantean dos necesida- des que a mí me parecen ineludibles y a las que ya me he referido en varias ocasiones: 1) publicar las Obras Completas de Gustavo Bueno, que andan dispersas por varias edi- toriales, y 2) conseguir que alguien realice lo que el norteamericano Harold Raley consi- guió con la filosofía de Julián Marías: hacer comprensible para un gran público el siste- ma de Bueno. Sí, ya sé que la obra de Bueno es mucho más amplia e importante que la de Marías, pero hay que realizar una tarea parecida a la de Raley.

Me hubiera agradado mucho satisfacer esa segunda necesidad, pero no dispongo de tiempo para llevarla a cabo. Estoy con- vencido de que, por el ancho mundo en el que andan tantos seguidores de Bueno, se encuentran personas competentes, fiables y dinámicas que pueden acometer esa empresa.

Mientras tanto, y aprovechando las pró- ximas elecciones y la importancia que LA NUEVA ESPAÑA seguro que va a dedicarle, creo útil sintetizar qué significa votar a las izquierdas; en una próxima, y si me lo per- miten los responsables de LNE, haré lo mis- mo con las derechas. Pienso que en los dos libros citados, Bueno ofrece una guía que resulta tan sólida, o más, que cuando apare- cieron sus dos estudios. He procurado, siempre que he podido, respetar las expre- siones del filósofo, porque he comprobado que en sus obras siempre encontramos pa- sajes que resumen su pensamiento en un estilo ajustado, breve y claro.

¿Qué son las izquierdas definidas y cuáles

las indefinidas?

Bueno tomó al Estado como criterio po- lítico para estudiar a la izquierda. Y se en- contró con que no había solo una sino va- rias. Llamó izquierdas definidas política- mente, o izquierdas en sentido fuerte, a las que otorgaban un puesto fundamental al Estado. Distinguió seis géneros o genera- ciones de izquierdas definidas. Y llamó in- definidas a las tres que no se guiaban por el criterio del Estado: las izquierdas extrava- gantes, divagantes y fundamentalistas.

Cuando acometió el estudio de las iz- quierdas, Bueno hizo lo mismo que han he- cho quienes se han ocupado de los estilos musicales, pictóricos, arquitectónicos o lite- rarios: contar su historia. “Las izquierdas” son también conceptos históricos. Solo

quien dispone de una preparación suficiente para alcanzar una com- prensión histórica de un cuadro o

de una sinfonía puede llegar a en- tender algo de arte pictórico o de arte musical. Y que un género o ge- neración de la izquierda haya suce- dido a otro/a no significa que cada generación haya eliminado a las pre- cedentes. Como ocurre con la evolu- ción, lineal o ramificada, de los géne- ros, órdenes o clases zoológicas, tam- poco los géneros, órdenes o clases polí- ticas quedan necesariamente aniquila- das por sus sucesoras.

1) La izquierda (jacobina) de la Gran Revolución

La izquierda política que constituye la primera generación (y el primer género) de las izquierdas es la izquierda revolucionaria, la que tomó el nombre de la situación que ocupaba en la Asamblea francesa de 1789. Y la Revolución que esta izquierda impulsó en el terreno político fue transformar la so- ciedad política francesa, organizada según las líneas del Antiguo Régimen, mediante su transformación en una Nación política re- publicana constituida por ciudadanos li- bres e iguales. Las “partes anatómicas” del Reino de Francia –nobleza, clero, estado lla- no– desaparecieron como tales, resolvién- dose en sus elementos (los ciudadanos). La izquierda radical revolucionaria vendrá, pues, definida como tal izquierda a través precisamente del Estado, de un Estado or- ganizado según el Antiguo Régimen, que trata de transformarse en un Estado nacio- nal nuevo.

La primera generación de la izquierda, una vez consumada la metamorfosis del Reino del Antiguo Régimen en la Nación francesa, en cuanto Nación política, evolu- cionó, siguiendo dos líneas políticas princi- pales: la línea bonapartista, ocupada en re- forzar al Estado nacional centralista como plataforma para poder defenderse de los ataques de otros reinos y para poder confor- marlos a su vez como estados nacionales, y la línea radical, ocupada más bien en pro- fundizar, hacia dentro, a la República, en el antimonarquismo y el laicismo, lindante con el anticlericalismo.

2) La izquierda liberal que surgió en la Guerra de la Independencia

La segunda generación de la izquierda surgió en la Revolución española que tuvo lugar simultáneamente con la Guerra de la Independencia contra la invasión francesa, pero que tenía raíces y motivaciones inde- pendientes y muy distintas de las que mo- vieron a los jacobinos, la generación de la iz- quierda liberal. Fue un proceso muy com-

ple-

jo, por-

que quie-

nes mante-

nían, en cual-

quier caso, la necesi-

dad de la guerra contra el

invasor no sólo eran los reac-

cionarios (que se oponían frontal- mente a la revolución, y a veces luchaban contra Napoleón como encarnación del An- ticristo) sino también los transformadores (revolucionarios) más o menos radicales (desde Jovellanos o Inguanzo hasta Argüe- lles o Muñoz Torrero). Revolucionarios que, inmersos en la evolución interna de las nue- vas clases emergentes (empresarios, comer- ciantes de Cádiz, entre otros), veían como inseparables la guerra y la transformación de España. Mantenían posiciones clara- mente definidas de izquierda, de una iz- quierda patriótica, y definidas también con el parámetro de la Nación política.

La izquierda política genuina de España hay que buscarla no tanto en los afrancesa- dos (por cuanto de hecho sometían a la Na- ción a una Potencia extranjera) cuanto en los liberales.

Los liberales lograron formular una Constitución que en modo alguno fue un calco mimético de la francesa originaria. Por de pronto, no derrocaba ni el trono ni el altar, y en esto se parecía más a la Constitu- ción de Bayona. Pero retiraba la soberanía al monarca y la ponía en la Nación.

En el siglo XX, “liberal” fue un adjetivo que algunos grupos de derecha utilizaron para distinguirse.

3) La izquierda de tercera generación (o tercer género de izquierdas):

la izquierda libertaria

En el ámbito de cada recinto nacional los individuos o átomos racionales han adqui-

rido una libertad y una igualdad (política y jurídica), pero subsisten, y aún con mayor visibilidad, las desigualdades y servidum- bres económico sociales, “culturales”, por- que fue precisamente a partir de la libera- ción de los ciudadanos, la que permitió convertir a los trabajadores en propietarios de su fuerza de trabajo. Los elementos del “todo nacional” eran iguales políticamente y con los mismos derechos, al menos en teoría. Sin embargo, esa igualdad resultaba estar establecida en medio de una hetero- geneidad de esos elementos en tanto se- guían siendo miembros de clases sociales tradicionales o nuevas, y en conflicto per- manente.

En el ámbito de las relaciones entre las naciones, las desigualdades y servidumbres subsistían, y aún aparecían otras nuevas. La racionalización de las naciones políticas implicaba, antes que la igualación de estas naciones, la conformación de desigualda- des entre ellas: la condición francesa, la condición española, los ciudadanos alema- nes, etc., son iguales y libres en sus estados respectivos, pero son distintos entre sí, por- que estas naciones no forman una única Nación sino naciones distintas, y en conflic- tos tan agudos como los que mantienen con los estados del Antiguo Régimen.

Los anarquistas sospecharon que el Esta- do nacional era el principal obstáculo, y no la plataforma intermedia o provisional, aunque necesaria, para desencadenar el progreso revolucionario victorioso. Creye- ron necesario destruir el Estado en cual- quiera de sus formas, incluidas, por supues- to, las formas del Estado nacional. Es decir,

por tanto, se propusieron destruir la “Repú- blica una e indivisible” que los revoluciona- rios jacobinos dieron a luz, y continuaron los liberales de la segunda generación de iz- quierdas.

Los anarquistas se definen tam- bién como de izquierdas en la medida en que se define en función del Esta- do, aunque sea negativamente. Co- mo la negación de todas las de-

más izquierdas.

Las plataformas de ac-

ción de las corrientes del anarquismo, en cuanto iz- quierda definida son el anarquismo comunalista, que tiene una tradición muy antigua, anterior a la formulación moder- na de las doctrinas anarquistas; el anar- quismo municipalista o cantonalista, federa- lista en el fondo, tiene ya un significado polí- tico de mayor alcance (precisamente por el federalismo); y el anar- cosindicalismo es la forma del anarquismo más próxima (sin perjui- cio de su apoliticismo in- tencional) a lo que llama-

mos izquierda definida.

4) La izquierda socialdemócrata

Una cuarta generación de iz- quierdas surgió en la Segunda Interna- cional, a raíz de los conflictos que mar- xistas y bakuninistas habían mantenido en la Primera Internacional, y que dio lugar a

los partidos socialdemócratas.

El criterio político que diferencia al socia-

lismo democrático, no solamente de las co- rrientes praetermarxistas o antimarxistas, sino también de las corrientes de inspira- ción marxista, pero no socialdemócratas (leninistas o maoístas), tiene que ver con su posición diferencial respecto del parámetro que venimos considerando como caracte- rístico para una definición de la izquierda, a saber, el Estado (nacional o plurinacional); por tanto por la relación de cada Estado con los demás estados.

El socialismo se asienta, en resumidas cuentas, en el Estado como plataforma im- prescindible para llevar adelante el proceso revolucionario de la transformación social. Por ello, todo movimiento tendente a debi- litar al Estado, o a extinguirlo, tendrá que verse como irracional.

El socialismo escoge una metodología de vía pacífica (democrática, por ejemplo), re- chazando la vía violenta o incluso el “golpe incruento” de Estado.

Por otra parte, la acción política revolu- cionaria, centrada en el ámbito de cada Es- tado, no excluirá la “fraternal cooperación” con los estados hermanos, cuyos partidos estarán integrados en la Internacional So- cialista; pero esta cooperación habrá que entenderla sin perjuicio del principio de no injerencia de cada Estado en el ámbito de las competencias de los demás estados; lo que equivale a asumir la metodología del pacifismo en todo cuanto concierne a las re- laciones internacionales.

En caso de un conflicto entre estados na- cionales (como ocurrió en la Primera Gue- rra Mundial, y aún en la Segunda) la políti- ca de los partidos socialistas se inclinará a prestar apoyo preferencial a su patria, antes que a su partido; de suerte que los obreros franceses irán a la guerra contra Alemania, y los obreros alemanes irán a la guerra con- tra Francia, a pesar de que, en cuanto socia-

listas, los obreros franceses y los obreros ale- manes habrían de estar teóricamente más cerca de lo que estaban respectivamente con los burgueses franceses o con los bur- gueses alemanes.

La socialdemocracia, partiendo de las so- ciedades burguesas desarrolladas, se repre- senta el término de la transformación revo- lucionaria como una sociedad en la cual ha- brán de estar conservados todos los bienes o “adelantos” industriales, jurídicos, etc., al- canzados a lo largo de su evolución históri- ca. También habrán de ser distribuidos equitativamente, y por vía pacífica, entre los ciudadanos,

5) La izquierda de quinta generación (o quinto género de izquierda):

la izquierda comunista

Es la del marxismo-leninismo que logró demoler el Imperio de los zares y conquis- tar el poder durante setenta años en la Unión Soviética. Lenin y, en gran medida, sus sucesores no consideraron primaria la tradicional oposición izquierda/derecha, si- no la oposición entre el imperialismo, “fase final del capitalismo”, y el comunismo bol- chevique. Dentro de este, cabría hablar, es cierto, de las desviaciones de izquierda y de las desviaciones de derecha.

El movimiento comunista se enfrentaba inmediatamente, por tanto, no solo con la transformación revolucionaria interna de un Estado, el eslabón más débil del sistema capitalista, sino también con la transfor- mación revolucionaria de todos los demás estados. Las contradicciones que este doble planteamiento, que ya se había presentado, aunque a otra escala, en la Revolución Francesa, como contradicción entre los hombres y los ciudadanos, se hicieron pa- tentes. Lenin entendió la Revolución de Oc- tubre como el primer acto de la Revolución europea y universal. Tendría que incorpo- rar lo más valioso de la “cultura burguesa”. Los tres periodos de la izquierda comunis- ta fueron: el leninista, el estalinista y la coe- xistencia pacífica del Comunismo y del Ca- pitalismo. Después, vino la caída del co- munismo realmente existente.

La trayectoria del comunismo real a lo largo del siglo XX define plenamente el cur- so de una trayectoria de la izquierda, here- dera de las primeras izquierdas revolucio- narias, llevando sus principios a una esca- la tal que fueron esos mismos principios los que resultaron desbordados.

6) La generación asiática de izquierdas

El proyecto de Mao-Tse-Tung actúa so- bre la plataforma estatal de una República gigantesca pero muy reciente (el Imperio chino estuvo, más o menos vivo, hasta 1912, cuando Sun Yan Sen declaró la República china) sobre la cual estaban gravitando tra- diciones muy diferentes de las cristiano ro- manas, ortodoxas o protestantes.

La inicial inspiración marxista de la quinta generación de la izquierda (del co- munismo soviético) también creyó nece- sario incorporar a las sociedades comunis- tas los bienes materiales más preciosos de la civilización industrial, desde la “electrifi- cación de Rusia” hasta el lanzamiento de los Sputniks.

Pero la igualdad entre los hombres fun- dada en Occidente, ante todo, en la pro- ducción progresiva y en la justa distribu- ción igualitaria del disfrute epicúreo de los bienes materiales, de los bienes creados por la civilización industrial, ahora se reformu- lará, “desde el confucianismo”, como igual-

dad de los desiguales en la cooperación en la gran familia comunista. El sumo bien consistirá en esa cooperación comunitaria de todos los individuos, y no en la codicia por el disfrute, aunque sea igualitario, de los bienes instrumentales.

El golpe de timón de la política china se hizo visible en 1977, en el XI Congreso de PCch, cuando Den Xiao Pin pasó a ser vice- primer ministro del Gobierno. El pragma- tismo (de otro modo: la valoración de la ne- cesidad política y social de impulsar el de- sarrollo de una sociedad de más de mil mi- llones de habitantes utilizando los recursos de las sociedades capitalistas de mercado) será en lo sucesivo la norma de la política de la República Popular China.

Tres corrientes de izquierda indefinida: extravagante, divagante y fundamentalista

Bajo el rótulo “Izquierda indefinida”, Bueno engloba tres corrientes sociales (que discurren a través de clubes, asocia- ciones, escuelas, audiencias, círculos in- formales de opinión, departamentos uni- versitarios, canalizados por prensa deter- minada o medios de comunicación). Sue- len ser consideradas “de izquierda”, por ellos mismos o por la derecha, sin que conste explícitamente en su “ideario”, en su “argumentario”, en su “imaginario” o en su “calendario” una definición de posiciones en función de “variables políticas”, en el sentido dicho. Dos de estas corrientes ten- drían un carácter más bien “abierto” (las denominaremos izquierda extravagante e izquierda divagante); una tercera de carác- ter híbrido, y de naturaleza más bien cerra- da, tendría su expresión más interesante en una izquierda fundamentalista.

Las corrientes de la izquierda extrava- gante podrían clasificarse teniendo en cuenta la naturaleza del campo en el que se desenvuelven tales corrientes: ciencias ma- temáticas, ciencias físicas, ciencias biológi- cas; también, las artes plásticas, música, la religión o la “filosofía universitaria”.

Y aquí despliega Bueno su sentido del humor, uno de los aspectos a los que hay que dedicar una tesis doctoral o más. No se dedica a ironizar. Más bien, sorprende con ángulos inesperados. Ridiculiza que se to- me como normal la aplicación del adjetivo “de izquierdas” o “derechas” a la Física, al Arte o a la Religión. Falta el Estado como criterio político para clasificar. ¿Va a ser más difícil entrar en el Reino de los Cielos que a un camello pasar por el ojo de la aguja?

Según Bueno, y sigue tratando el asunto con humor, habrá que investigar empírica- mente cuáles son los «atractores» que, des- de las diversas capas de la sociedad política, ejercen mayor influencia sobre las corrien- tes extravagantes de izquierda, de las que venimos hablando. No tengo espacio para exponer cuáles son esas tres capas –conjun- tiva, basal y cortical–, por lo que me limita- ré a enunciar estos “atractores” más proba- bles: los que tengan que ver con los movi- mientos asociativos (tipo ONG) que pla- nean su acción al margen del Estado (un margen teórico puesto que en la práctica, como es notorio, las ONG suelen estar fi- nanciadas por los gobiernos: en cualquier caso sigue siendo el Estado el que sirve de parámetro). También, la “autogestión em- presarial”, es decir, en cuanto sea indepen- diente del Estado, y aún de las grandes so- ciedades nacionales o multinacionales, que también presuponen conexiones muy fuer- tes con los estados. Y los movimientos que desbordan los límites de un Estado dado, y que han dado lugar a un género de profesio- nes verdaderamente extravagantes por rela-

ción al Estado: médicos sin fronteras, bom- beros sin fronteras, músicos sin fronteras… y hasta aduaneros sin fronteras. En el extre- mo, los movimientos antiglobalización (también dados en función de los estados).

Es posible distinguir a quienes navegan por las corrientes de la izquierda divagante, gracias a unas notas distintivas. Han co- menzado por estar implantados en algunas de las seis corrientes definidas de la izquier- da definida, pero al mismo tiempo se ha- brían encontrado como excesivamente confinados por los marcos políticos que las definen. Tenderán a desbordar esos mar- cos, es decir, tenderán a divagar, a través de ideas filosóficas, artísticas, trascendentales, ecológicas, éticas, cosmológicas o morales.

Su divagación recorrerá campos no es- trictamente políticos, incluso políticamen- te neutros. De este modo se elevarán hacia un estilo de izquierda indefinida que, sin perjuicio de sus compromisos políticos de- finidos de origen, quiere ser, sobre todo, “cultural” o “ética”.

En el límite, se elevarán hacia una iz- quierda profunda, eterna, sublime, la “iz- quierda filosófica”, la “izquierda como con- ciencia de la Humanidad”, que dice com- portar nada menos que una “visión del Mundo” (generalmente las divagaciones de estos intelectuales de la izquierda filosófica se hacen sin necesidad de haber leído dos lí- neas seguidas de Platón o de Aristóteles, de Suárez o de Soto). Estas visiones del Mundo de los intelectuales de izquierda divagantes también son variables, y si se consideran de izquierdas es acaso por su oposición a de- terminadas concepciones del Mundo tra- dicionalmente asociadas a la derecha.

Unas veces los políticos, intelectuales y artistas de izquierda divagarán por los ex- tremos del materialismo monista (“todo es Química”), del evolucionismo (“el hombre desciende del mono y en el Neolítico se hi- zo agricultor”) y del progresismo optimista (“el desarrollo de la tecnología permitirá que los bienes fluyan a chorro lleno en la sociedad del futuro”).

Otras veces la izquierda profunda, para evitar divagaciones metapolíticas y metafí- sicas, se acogerá al agnosticismo. Solo que entonces la izquierda, al precio de no diva- gar, se confunde con algunas de las múlti- ples variantes de la derecha liberal, tole- rante o escéptica.

La izquierda fundamentalista o cómo Bueno prefiguró con precisión, trece años antes, lo que después sería Unidos Podemos.

También habrá que tener en cuenta la gran probabilidad de la formación, en cír- culos determinados, de corrientes de iz- quierda indefinida resultantes de la con- fluencia de corrientes de izquierda extrava- gantes y de corrientes de izquierda diva- gantes. De esta confluencia puede resultar, inter alia, una suerte de izquierda funda- mentalista.

La izquierda fundamentalista ya no se definirá por criterios inmediatamente polí- ticos, que incluso serán desdeñados, sin perjuicio de que de vez en cuando expresen sus simpatías o sus repulsas por alguna co- rriente definida de izquierdas, pero sin ex- cluir jamás del todo a las otras: “La izquier- da es siempre la misma”.

Se caracterizará por criterios preferencia- les o valores muy dispares, pero que se man- tienen tenazmente asociados; por ello esta izquierda promoverá, con carácter priorita- rio, la necesidad de “educar en valores” (es decir, en sus valores) a la juventud y al pueblo en general. Y aquí es donde, por límite de es- pacio, tengo que detenerme. Invito, a quien desee comprobarlo, cómo Bueno identificó veinte notas, al menos, de lo que luego sería Unidos Podemos (Págs. 242-243). Nada hay nuevo bajo el sol. Es la gran ventaja de tener un sistema filosófico para identificar y orde- nar los movimientos de la vida política.

Domingo, 10 de marzo de 2019 ■ LA NUEVA ESPAÑA 12345678910111213141516

Una muy aceptable introducción al famoso filósofo Zizek

https://www.academia.edu/36368294/Marxismo_psicoana_lisis_y_Hegel_.pdf

Crítica al posmodernismo, por Robert Dufour, video dos de la serie de tres

Y Dios la llamó tierra, película mexicana sobre el reparto de latifundios en la etapa del presidente Lázaro Cárdenas, en base a la Revolución mexicana

https://www.facebook.com/100010994147493/videos/719762505066881/Revolución mexicana reparto de la tierra de latifundistas