¿Qué es el Estado? Notas sobre la Transición a la democracia , tras la muerte de Franco en España. Un estudio, desde el Materialismo Filosófico, por Pablo Huerga .

FUENTE: http://www.theoria.eu/nomadas/54.2018.1/pablohuerga_notassobrelaTransicion.pdf Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 04 (54.2018.1)

NOTAS SOBRE LA TRANSICIÓN DESDE LA IDEA MATERIALISTA DEL ESTADO AUTOR: Pablo HuergaMelcón

Universidad de Oviedo

Resumen.- Se analiza el papel de la filosofía marxista en el proceso de transformación del Estado español desde el inicio de la transición. Tomando como referencia la interpretación de la idea de Estado que ofrecen autores como Manuel Sacristán, o Jaime Pastor. Concretamente, cómo la idea de la eliminación del estado ha ido configurando un proceso de privatizaciones que ha resultado determinante en el debilitamiento objetivo del estado.

Palabras clave: Teoría del estado, Marxismo, filosofía política, Materialismo filosófico, Transición, España.

Notes on the transition from the state materialist idea

Abstract.- The role of Marxist philosophy in the process of transformation of the Spanish State since the beginning of the transition is analyzed. Taking as reference the interpretation of the idea of State offered by authors such as Manuel Sacristán, or Jaime Pastor. Specifically, how the idea of the elimination of the state has been configuring a privatization process that has been decisive in the objective weakening of the state.

Keywords: State theory, Marxism, political philosophy, philosophical materialism, transition, Spain.

El Materialismo filosófico como filosofía de la Transición

La Transición española a la democracia es, desde luego, un tópico en la literatura politológica actual. Por su cercanía, sigue siendo motivo de discusión, aunque el consenso alcanza a su propia interpretación. Según este consenso España vivió un tránsito modélico a la Democracia con mayúsculas. Hubo resistencias de los extremos radicales, pero se han superado con una moderación ejemplar. Delimitar el período comprendido como la Transición también resulta muy complicado, tal parece que estamos aún en ella, y seguramente es así, al menos por la inestabilidad que se respira en la política nacional, sin embargo, creo que no sería inapropiado concebir la transición como el período que se abre y se cierra con la monarquía de Juan Carlos I. Seguramente su reinado se superpone con el mismo proceso de transición española, salvo que el nuevo período del reinado de Felipe VI desemboque en un cambio de régimen, en una República por ejemplo, en cuyo caso cabría entender como Transición todo el período abierto desde la herencia monárquica de Franco, hasta la instauración de una III República. Pero, de momento, podríamos delimitarlo con el fin del reino de Juan Carlos I.

Mi perspectiva es la de un español que vivió estos años de transición “en sus propias carnes”. La muerte de Franco me cogió con 9 años. Fue mi madre quien me sentó ante el televisor para ver a Arias Navarro transmitir la noticia del___________________________________________________________________________________________________________________

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fallecimiento de Francisco Franco, el Gran Dictador. En el pueblo, los vecinos se pasaron los días viendo por la televisión la interminable cola de españoles que iban a despedir a Franco. Una cosa que siempre me sorprendió y nunca he olvidado es que este político muriera atendido en un hospital público, el de La Paz. En eso, las cosas sí han cambiado. Al rey lo hemos visto siempre ir a las clínicas más pijas y privadas de Madrid. Por lo demás, yo estudié en Universidades Laborales, de modo que para mí España era un país muy bien organizado y con una capacidad impresionante para gestionar recursos. No obstante, el hecho de haber vivido en ese momento histórico no da seguramente ningún privilegio para comprenderlo. De hecho, la impresión que hemos tenido de la Transición a través de los medios de comunicación no puede haber sido más confusa, más acomodaticia, ni más mediatizada. Revisando alguna literatura de la época, se observa cómo las categorías históricas de análisis dirigen machaconamente los acontecimientos por sendas interpretativas estériles que no hacen más que oscurecer el fenómeno.

Se hace necesario, pues, tomar como referencia algún sistema de ideas que permita organizar este fenómeno histórico y comprenderlo desde una perspectiva crítica, capaz, entre otras cosas, de organizar y comprender en su dimensión histórica, política y geoestratégica, los acontecimientos que conforman lo que históricamente se ha dado en llamar la Transición española. Nosotros tomamos como referencia el Materialismo filosófico de Gustavo Bueno, un sistema filosófico surgido a su vez en el mismo trasiego de la transición española, siendo posible pues afirmar que Gustavo Bueno es el filósofo español de la Transición. De hecho, aunque este sistema filosófico trasciende el marco histórico concreto en el que surge no puede dejar de tomarse en consideración el hecho de que efectivamente este sistema de ideas ha surgido y se ha alimentado de las propias contradicciones y de los numerosos acontecimientos y conflictos que han tenido lugar en España en el proceso de despliegue de la democracia constitucional monárquica que nace en 1975. Todas las obras de Gustavo Bueno, además de proyectarse como un sistema de ideas filosóficas, han nacido en el contexto de los conflictos presentes y actuales que, sin duda, iban planteándole a Bueno nuevos retos filosóficos. Las obras de Bueno han nacido en medio de la batalla por las ideas, porque la Transición ha sido, también, una batalla permanente por las ideas, y en ella ha demostrado que el trabajo filosófico riguroso puede dar frutos magníficos.

Bueno ha escrito desde las trincheras, siempre contra las tendencias y las modas, contra la pereza intelectual, contra la impostura y contra la traición; ha trabajado tomando como referencia a España, y su pensamiento ha sido siempre un pensamiento político rigurosamente marcado por la problemática que la Transición española ha puesto ante la disciplina filosófica. Así pues, es un privilegio disponer de este arsenal magnífico de ideas y, desde luego, un reto inabarcable para cualquiera, tratar de comprender y articular cómo ese arsenal filosófico ha ido jalonándose en la lucha diaria y en el compromiso permanente con España y su situación histórica y política en el mundo tal y como se define en este presente histórico. Sin duda, por otro lado, creo que se puede decir que el Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno no sería como es de no haber mediado en su despliegue ideológico, la insistente premura de la acción política, del compromiso y la responsabilidad que ha suscitado la llamada “Transición española a la

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democracia”. Y a su vez, no creo que sea posible alcanzar una comprensión completa y seria de la Transición sin haber estudiado a fondo la obra de Gustavo Bueno, pero no como un fenómeno más de la transición, sino como quizá el único sistema de referencia capaz de permitir comprender y articular el panorama filosófico e ideológico español como efectivamente un entramado de fenómenos todos ellos determinados y terminados en su propio papel como actores de la Transición.

El marxismo entiende el Estado desde una perspectiva metafísica

Las categorías que suelen usarse para comprender la transición se nutren, a nuestro parecer, de una importante confusión ideológica, procedente principalmente de la ideología marxista, más concretamente de una interpretación de la idea de Estado que podemos considerar, desde la perspectiva del materialismo filosófico, como una interpretación metafísica. Consideramos metafísica esta interpretación marxista del Estado porque se entiende el Estado como una coyuntura histórica que está necesariamente al servicio de las clases poseedoras y cuyo origen y sentido radica solamente en esa condición de instrumento de represión de las “clases populares”, o del proletariado. Un instrumento al servicio de la lucha de clases que, necesariamente, debe ser derribado en el final de la historia de la humanidad. Así lo decía, por ejemplo, Jaime Pastor, en 1977, en plena transición española, en un texto titulado precisamente así, El estado1: “El Estado surgió en el momento de la aparición de las clases y no tiene por lo tanto ningún carácter “natural” sino que deberá “extinguirse” cuando desaparezcan las clases”2.

Según Pastor el Estado tiene siempre por definición un “carácter conservador” y represivo y el fin último de la revolución socialista debe ser la extinción del Estado como tal: “Como señalan Marx y Engels, la diferencia con los anarquistas no sehalla en el deseo de que el Estado desaparezca sino en la consideración de la necesidad de una época de transición que permita esa desaparición. Así, frente a la “abolición” por decreto del Estado propugnada por los anarquistas, Marx yEngels defendieron la creación de un nuevo Estado que, sobre las ruinas del viejo aparato estatal burgués, la transición a una sociedad sin clases en la cual el Estado no sería “abolido”, o suprimido, sino que se “extinguiría” como tal.”3

Como se ve, estamos ante una idea metafísica y, por tanto, confusa de la idea de Estado, pues se considera que es un instrumento de algún modo “creado” en el proceso de represión de una clase por otra, tal que sólo su abolición puede dar lugar a la desaparición de la lucha de clases, pero al mismo tiempo se considera que su estructura es esencialmente la misma en todo tiempo y lugar, y no cabe reforma alguna. “Porque la particularidad de la revolución proletaria es la de que, por ser la clase obrera una clase destinada a desaparecer, no puede heredar el viejo aparato de Estado, reflejo de una sociedad de clases y por tanto incapaz de

1 Jaime Pastor, El estado, editorial Mañana, Madrid 1977. He visto en Wikipedia que Jaime Pastor está actualmente en el Consejo Ciudadano de Podemos, partido del que es también uno de los fundadores.
2 Jaime Pastor, Op. Cit., pág. 29.

3 Jaime Pastor, Op. Cit., pág. 31.___________________________________________________________________________________________________________________

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abrir la vía hacia una nueva sociedad. El momento de la crisis revolucionaria ha de servir a los trabajadores, no para someterse a la “soberanía” de las instituciones del Estado burgués sino, al contrario, para crear otras nuevas basadas en larepresentación directa de la población.”4

No es posible una representación directa de “la población” en el Estado

Según este enfoque, lo esencial del Estado (que siempre habrá de ser burgués, puesto que está al servicio de la lucha de clases) es el hecho de que no hay representación directa de la población, sino el ejercicio del poder por una minoría. Aunque estos análisis resultan ser demasiado simples, recogen también la idea básica de la ideología marxista que lleva incluso a Marx a denunciar en el Programa de Gotha la escuela pública como instrumento de represión de las clases dominantes5. Aquí está una clave importante para comprender todo el confusionismo ideológico marxista acerca del Estado. El mismo Manuel Sacristán, en su famoso panfleto por la eliminación de la enseñanza de la filosofía, defendía efectivamente que la eliminación de la filosofía en la enseñanza universitaria es un factor necesario para la eliminación del propio estado, porque, según él, la enseñanza de la filosofía está al servicio de los intereses del estado burgués6. Es curioso, sin embargo, notar que una vez criticado por reduccionista Sacristán en su alegato contra la filosofía, cuando el Gobierno de Zapatero se inventa aquella asignatura de Educación para la ciudadanía, el propio Bueno sale a la palestra criticando dicha propuesta por ser una herramienta de domesticación por parte de las instituciones del Estado, y por tanto, al servicio de sus intereses ideológicos, como si la asignatura de Educación para la ciudadanía condujera necesariamente a la formación de individuos en lo que Bueno llamaba el “Pensamiento Alicia”7, algo tan absurdo, como absurdo era por parte de Manuel Sacristán alegar contra la Filosofía porque según él sólo servía para transmitir el espíritu nacional franquista y la filosofía escolástica y tomista que lo sustentaba. Absurdo sobre absurdo. Pero si el fin de la filosofía era necesario para el fin del Estado, según Sacristán, la eliminación de la enseñanza de la filosofía no traería mayores consecuencias políticas, lo que obviamente es más sensato, aunque no sé por qué necesariamente debe ser mejor que no se enseñe filosofía, como también ahora desea el –dicho con todos los respetos- desorientado Gabriel Albiac.

Atengámonos por el momento al asunto de la representación del “pueblo” en el Estado. Es lógico que el Estado surja como instrumento para el ejercicio del poder de unos grupos sobre otros, pero no porque ello sea efectivamente una alternativa

4 Jaime Pastor, Op. Cit., pág. 30.

5 Jaime Pastor lo simplifica muy bien: “Un ejemplo claro –dice- de lo que significan estos cambios se

halla en la crisis de la escuela y de la Universidad: obligadas a transmitir un saber cada vez más

desvirtuado por los valores burgueses dominantes y por la necesaria formación de una fuerza de

trabajo adecuada a las necesidades de producción, se encuentran cada vez más sometidas a los

imperativos de rentabilización capitalista y del control estricto del Estado.” (pág. 17).

6 Véase nuestro ensayo, “Notas para un análisis materialista de la noción de Filosofía de Manuel

Sacristán”, en El Catoblepas, no 48 (febrero de 2006). http://www.nodulo.org/ec/2006/n048p13.htm.

7 Gustavo Bueno, Zapatero y el Pensamiento Alicia. Un presidente en el País de las Maravillas, Temas

de Hoy, Madrid 2006

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posible desde el punto de vista no solo político sino incluso antropológico. Efectivamente los estados se caracterizan por eso no por azar, ni por razones estrictamente sociológicas, ni por la prevalencia de los intereses de clase, sino que todo ello es posible precisamente porque las condiciones materiales de las sociedades en las que va fraguando esta nueva forma de organización social que llamamos Estado son tales que es materialmente imposible eso que Jaime Pastor llama la “representación directa de la población”, o la llamada “democracia directa”. Y ello no solamente porque estamos ante un aumento particular de la población, elemento sin duda fundamental, sino porque la propia sociedad aparece organizada de un modo más complejo y diverso desde el punto de vista de la producción social de la vida. De modo que es precisamente esta forma nueva de organización de las sociedades que llamamos los estados, la que ha permitido la conformación de sociedades cada vez más complejas, capaces de albergar un número creciente de población que puede sobrevivir en dichas condiciones precisamente porque existe algún tipo de mecanismo de redistribución de la riqueza, mecanismo que, materialmente, define precisamente al estado, frente a modelos sociales anteriores. Y ello nos obliga, necesariamente, a hacer referencia a esa supina tontería que es lo que en los términos marxistas clásicos se llama el “comunismo primitivo”.

El comunismo primitivo como nota resultante de la idea metafísica de Estado

El comunismo primitivo no sería más que una forma de organización social previa al estado “basado en un escaso desarrollo de las fuerzas productivas”, se dice. Pero si el comunismo primitivo se entiende como un tipo de organización social en el que no hay prácticamente desarrollo de las fuerzas productivas, no sé qué añade a ello el llamarlas comunismo, y menos aun si lo que las caracteriza como comunismo es esto: “En la sociedad primitiva no existía el Estado. Ese tipo de sociedad, basada en la caza y la agricultura rudimentaria –con relaciones de producción que partían de la organización cooperativa del trabajo-, se regía sobre la base de una democracia “gentilicia” (de la “gens”), es decir, de un funcionamiento democrático del conjunto de la comunidad. Las funciones administrativas eran realizadas por todos los ciudadanos: todos ellos llevaban armas, todos participaban en las asambleas, las cuales decidían sobre todo lo concerniente a la vida colectiva y a las relaciones de la comunidad con el exterior. Del mismo modo los conflictos internos eran resueltos por el conjunto de los miembros.”8

Ese comunismo por ser primitivo es irrecuperable, y precisamente han sido las sociedades complejas, por su propia estructura, las que lo hacen absolutamente imposible. Pero tampoco eso merece consideraciones positivas acerca de las sociedades pre-estatales. Ya Marvin Harris estudió con atención “los asesinatos en el paraíso” 9 , aludiendo al hecho de que las sociedades pre-estatales se caracterizan por procesos de control de la población muy eficaces pero intratables desde el punto de vista ético. No obstante, el hecho es que sólo cuando determinadas sociedades primitivas comienzan a desarrollar

8 Jaime Pastor, Op. Cit., pág. 9.
9 Marvin Harris, Caníbales y Reyes, Alianza editorial, Madrid 2011.

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procedimientos de supervivencia del grupo ajenos a los controles de población basados en el infanticidio selectivo o en el gerontocido sistemático, comienzan a crecer y en su acumulación material se van conformando las condiciones materiales para la organización de formas de vida más complejas desde el punto de vista material.

Y es ahí donde debe situarse el Estado, no solamente visto como instrumento al servicio de las clases dominantes, sino al contrario. Surgen clases dominantes porque existe ya una organización social suficientemente compleja como para ser articulada mediante el ejercicio del poder por parte de unos grupos frente a otros. Precisamente porque los grupos son divergentes. Aunque el Estado efectivamente ha sido un instrumento de dominación entre grupos, no por ello podemos reducir el Estado a esa función. Más allá de ese enfoque reduccionista, debe entenderse como una estructura organizativa capaz de permitir el aumento de población y por tanto el desarrollo de la diversificación de los procesos productivos y de las fuerzas productivas de la sociedad, así como el aumento y complejización de las contradicciones. De hecho, el carácter fundamental de una sociedad política según la teoría de Gustavo Bueno10, radica en el hecho de que está constituida por grupos divergentes, siendo la política el arte de hacer posible la articulación del orden social en medio de esta complejidad de intereses contrapuestos. Y, aunque efectivamente los estados proceden de un modo esencialmente amoral en lo que se refiere a la consecución de sus propios fines, particularmente su conservación en el tiempo (su eutaxía, en palabras de Bueno), también puede decirse que el conflicto entre el individuo y la sociedad, entre los fines personales y los planes generales de la sociedad sólo en el Estado comienza a resolverse sin la conculcación de aquellos fines y, por tanto, podemos decir que sólo en el ámbito de esta nueva figura antropológica y ontológica que es el Estado, como modo de organización de las sociedades humanas (de algunas, no de todas), cabe el surgimiento de lo que llamamos la Ética, frente a la Moral. Puesto que es a través del Estado con todas sus contradicciones, como surge la reflexión sobre el conflicto entre los fines personales y los planes generales de la sociedad, y la propia posibilidad de establecer trayectorias divergentes dentro de la sociedad.

Hablamos de Ética y Moral en un sentido materialista también11. Ética se refiere al conjunto de disposiciones orientadas a la supervivencia del individuo, mientras que la Moral se refiere a los grupos, de manera que las virtudes éticas pueden entrar, y entran necesariamente, en conflicto con las virtudes morales. La virtud ética por excelencia es la Fortaleza, que se manifiesta como “Firmeza” cuando se refiere a la virtud que dirige la vida de un individuo para conservarse en el tiempo, y como “Generosidad”, que se refiere a la virtud que dirige la vida de un individuo cuando busca la conservación de la vida de sus semejantes. La profesión ética por excelencia sería la Medicina. Sin embargo, en la Moral la virtud de la Fortaleza se refiere a la conservación del grupo, lo que en muchos casos puede suponer el sacrificio de los individuos, contradiciendo los principios de la Ética. El conflicto entre Ética y Moral surge en el ámbito de las Ciudades, de los Estados, donde los

10 Véase, Gustavo Bueno, Primer ensayo de las categorías de las “ciencias políticas”, Biblioteca

Riojana, Logroño 1991. http://www.fgbueno.es/gbm/gb91ccp.htm

11 Para estas cuestiones, consultar la obra de Gustavo Bueno, El sentido de la vida. Seis lecturas de

filosofía moral, Ed. Pentalfa, Oviedo 1996. http://fgbueno.es/gbm/gb96sv.htm___________________________________________________________________________________________________________________

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fines personales pueden entrar en conflicto con los planes generales de la sociedad y desarrollarse dentro de ella. En las sociedades naturales, por así decir, los fines personales siempre aparecen subordinados a los planes generales de la sociedad, a la supervivencia del grupo, de ahí que prácticas como el infanticidio o el gerontocidio sistemático son síntoma de que estamos todavía en el seno de sociedades pre-estatales, dirigidas por los principios de la Moral. Y cuando estas prácticas, por ejemplo, comienzan a ponerse en entredicho es precisamente porque el conflicto entre el individuo y el grupo comienza a tener cabida, y es posible la modificación de las costumbres mediante las leyes escritas, etc.

De modo que el Estado aparece como una forma de organización social más compleja que surge de la propia canalización de los conflictos, de manera que no solamente es una estructura que reprime y explota, favorece a las clases poseedoras, etc., sino que a su vez, es el marco necesario para la conformación de los ideales políticos, para la lucha de clases, y para el surgimiento y defensa de los ideales políticos más diversos. Es una plataforma objetiva que permite canalizar las fuerzas transformadoras y el nacimiento y despliegue de los ideales políticos más elevados. Una plataforma que marca precisamente los límites ideológicos posibles de la política: el límite de la disolución del Estado, que ahora podemos ver como la disolución de la plataforma en la que es posible la configuración de los ideales políticos que regulan el conflicto permanente entre individuos y sociedad, y el límite de un estado “totalitario” que regularía la vida de los individuos conforme a los principios de la moral. Ambos límites son, en rigor, humanamente imposibles, son ideales de la razón, ideas reguladoras de imposible ejecución por el carácter conflictivo y anómalo de la vida de los pueblos. Porque no hay posibilidad objetiva de que un Estado pueda someter a la población sistemáticamente a la neutralización de sus fines personales, en una sociedad compleja, por más sistemática y expeditiva que sea la eliminación física de todo disidente posible (hoy en Turquía se aspira a una limpieza de estas características), y porque en una sociedad compleja es imposible el anarquismo sistemático.

Tal vez otros modelos híbridos, que recojan apariencias de los dos límites aquí señalados están en la mente de los poderosos: en la película Wall-E de Andrew Stanton (EEUU, 2008), por ejemplo, se habla de un mundo así organizado, también en Un mundo feliz de Huxley, no así en 1984 de George Orwell, aunque el ideal con el que culmina la novela parece obedecer a ese mismo proyecto: un modelo en el que la población entienda su existencia como totalmente libre, pero cuya realidad es estar sometidos a un poder omnímodo y basado en el abastecimiento sistemático de un soma que puede ser sexual, tecnológico, o una mezcla que contribuya a la idiotización de la sociedad. Algo parecido a los rebaños de animales bípedos implumes de El Político de Platón. Pero, es evidente que ese tipo de sociedad no sería ya una sociedad humana en el sentido político, y nuevamente, consideramos que se trata de un exabrupto de la imaginación. No obstante, las tecnologías de los big data que investigan con pasión en el MIT están abriendo horizontes muy interesantes, como por ejemplo, la posibilidad de regular la vida de los individuos más allá de la voluntad consciente ejercida en las urnas, a partir de los datos estadísticos resultantes de las decisiones cotidianas que los individuos toman, a pesar o contra su propia voluntad o ideario político. Pero esto

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Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 04 (54.2018.1) es otro asunto que requiere un estudio particular y que convendría que se

convirtiera en objeto de investigación sistemática por algún doctorando español.

Sobre el origen del Estado

De hecho, como hemos analizado ya en otro lugar12, el origen del Estado puede identificarse como aquella situación social en la que ya es posible la acumulación de trayectorias personales divergentes en la sociedad sin que ello “te cueste la vida” –por así decirlo. Y por tanto, el estado, las ciudades, constituyen un entramado institucional suficientemente complejo como para albergar dentro de sus límites trayectorias personales divergentes, conflictos sociales que no pueden resolverse absolutamente mediante los procesos represivos, aunque sin duda se utilicen sistemáticamente, pero teniendo en cuenta que estos procesos represivos dejan de ser completamente eficaces, si se quiere decir así. Frente a las sociedades pre-estatales, cuya nota particular consiste en delimitar de modo irrevocable las trayectorias personales de cada individuo en su función social, de manera tal que resulta imposible para cualquier individuo contravenir las costumbres establecidas. El conflicto entre el campo y la ciudad estudiado por muchos marxistas, recoge algunos aspectos de esta división esencial entre la vida pre-estatal y la vida estatal o en ciudades.

El estado no es natural, pero tampoco, por ser cultural, es menos necesario, de la misma manera que lo es la rueda, o la palanca. Es un artefacto resultante de la propia complejidad de determinadas sociedades. De manera que invocar hoy por hoy el fin del Estado sólo puede hacerse por una aspiración a recuperar utópicamente el comunismo primitivo -cosa absurda-, o bien dando por hecho que el estado se desvanecerá de por sí en una especie de sopa germinal de seres humanos interconectados. Si además a eso añadimos que el proceso de desaparición del estado debe ser mundial, según la tesis procedimental del marxismo, pero surgiendo a partir de un estado que comience él mismo por auto- inmolarse, resulta de todo punto absurdo concebir así la cuestión, habida cuenta de que la prudencia política nunca llevará a una nación a auto-disolverse esperando que las demás hagan lo mismo. Lo que harán las demás naciones será absorber a la nación que se disuelve, y sin problemas. Es lo que ocurre con España y sus independentismos periféricos. El hecho de que existan grupos divergentes en el Estado es sin duda síntoma del vigor de nuestro estado, pero también un peligro, porque requiere precisamente de un arte de la política muy afinado. Cuando Cataluña pretendió independizarse en la Segunda República lo hizo entregándose a Gran Bretaña, y lo mismo hizo el País Vasco (esto lo estudia muy bien, por ejemplo, Enrique Moradiellos en su impresionante biografía de Juan Negrín13). De la misma manera que ahora el nuevo independentismo catalán pretende entregar la defensa de su territorio al ejército francés, a cambio de dinero. La URSS, perfectamente consciente de estas contradicciones no solamente no se inmoló en aras de la revolución mundial, sino que practicó un patriotismo magnífico que le dio la victoria en la Segunda Guerra Mundial, denominada en la URSS, con toda lapage8image1231154144page8image1231154432

Nota para una fundamentación antropológica de la Globalización” en 13 Enrique Moradiellos, Don Juan Negrín, Ed. Península, Barcelona 2006page8image1231166832

12
Eikasia: revista de filosofía, No. 52, 2013, págs. 133-142. http://www.revistadefilosofia.org/52-09.pdf

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razón, la Gran Guerra Patriótica. El éxito del socialismo cubano y de la ideología política de Fidel Castro está en su patriotismo sin fisuras. Los Estados no es que sean naturales, es que son la forma natural de organización de una sociedad compleja, compuesta de grupos divergentes que hay que integrar y dirigir por medio del arte de la política. De hecho, es en el seno del estado en el que ha surgido todo el conjunto de ideas (justicia, igualdad, libertad, autonomía, soberanía, patria, internacionalismo, humanidad) que han contribuido a transformar y reorganizar la vida de los hombres conforme a normas, como forma de regulación del conflicto sistemático que lo caracteriza entre los fines personales y los planes generales de la sociedad, que es lo que constituye, más allá de la lucha de clases, el verdadero motor de la historia14.

Sobre la metafísica separación entre Estado y Sociedad

Otro de los argumentos que sitúa esta idea de Estado en el terreno de la metafísica monista, es el hecho de que se interpreta como una entidad, una institución “separada” formalmente de la “sociedad”. De hecho, así comienza el propio Jaime Pastor su libro: “El Estado, en tanto que institución separada respecto al resto de la sociedad que asume unas funciones propias, es producto de la división social del trabajo, de la aparición de las distintas clases sociales.”15 La cuestión es qué puede significar Estado como institución separada de la sociedad, o cómo es concebible una sociedad “dividida en clases”, al margen del Estado. Es un absurdo, porque el Estado es la forma en que una sociedad compleja, dividida en clases, se organiza para dar cabida a esa misma complejidad. No hay un Estado al margen de la sociedad política en la que surge, sino que el Estado es una forma de organización de las propias sociedades cuando alcanzan un grado de complejidad creciente, esto es, cuando comienzan a surgir grupos divergentes en conflicto. Entenderlo como algo separado es concebir el Estado como un aparato represor, o entender la sociedad como compuesta de lo que ahora sellama “la ciudadanía”, o “el pueblo”, como si el pueblo no estuviera conformado por distintos relieves y capas, articuladas entre sí y conformando un Estado. Qué puede significar una sociedad sin estado: sería solamente una masa informe de sujetos, y ahí está precisamente un error fundamental del análisis no del marxismo, sino de estudios como este de Pastor. ¿O tal vez se refiere al hecho de que por naturaleza los hombres tienden a organizarse conforme al patrón del comunismo primitivo y que precisamente cuando unos malvados se hacen con el poder imponen a esa sociedad que naturalmente tiende al comunismo, un orden extraño, artificial, ajeno y totalmente injusto? De ahí que luego se entienda como una posibilidad real la eliminación del Estado. Sin embargo, este planteamiento tan ingenuo es el que se desprende de la ideología del buen salvaje de Rousseau, que no tiene, por supuesto, mayor recorrido, a día de hoy, por lo que no vamos a discutirlo más.

Sólo si entendemos el Estado como una entidad independiente de la Sociedad, es posible concebir la idea marxista y anarquista en función de la cual se entiende que el fin último de la revolución socialista es la eliminación del estado, o como

14 Véase nuestro ensayo, El fin de la educación, ed. Eikasía, Oviedo 2009. 15 Op. Cit., pág. 9.

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dice Pastor citando el Anti-Dühring de Engels: “la vía de solución de las nuevas contradicciones que surgen será la de la aceleración de las condiciones de desaparición de las clases con el fin de que el Estado se “extinga” progresivamente y “en lugar del gobierno sobre las personas aparezca la administración de las cosas y la dirección de los procesos de producción (Engels, “Anti-Dühring”)”16. Pero esto significa que estaríamos ante un tipo de relaciones entre Estado y Sociedad que llamamos, desde la perspectiva del materialismo filosófico, como yuxtaposición metamérica, según la teoría de los conceptos conjugados que ha desarrollado Gustavo Bueno17. En ella, la sociedad “civil” se enfrenta a otra estructura institucional, el Estado, que reprime, somete, explota y asfixia la libertad de los pueblos. Pero esta concepción adolece precisamente de una concepción metafísica monista del Estado y de una concepción también monista y metafísica de la sociedad. Sin embargo, eso no significa que no se pueda hablar del Estado como idea filosófica, o de la Sociedad. Diríamos que entre Estado y Sociedad habría que ensayar distintas formas de comprensión de sus relaciones, lo que permitiría organizar distintas teorías acerca del Estado.

Si el Estado es la forma que adquieren distintas sociedades a lo largo de la historia en función de su propio crecimiento demográfico que requiere y supone no solamente la división del trabajo sino la aparición de todo tipo de estructuras jerárquicas y organizativas y la división de la sociedad en clases, estamentos, grupos, etc., entonces sería posible tratar de analizar las relaciones entre Estado y Sociedad en términos de su composición diamérica, teniendo en cuenta que la Sociedad no es solamente una masa de individuos atómicos, sino una estructura compleja compuesta de partes, familias, grupos de presión, gremios, partidos, fratrías, etc., y teniendo en cuenta también que los Estados están compuestos de partes, instituciones, funcionarios, etc. La articulación diamérica de las partes componentes de la sociedad y las partes componentes del estado permite comprender que los estados son esencialmente la forma en la que se articula una sociedad compleja. Y a su vez, que esa forma de organización ha podido pasar por diferentes fases en función de diferentes factores, como son la población, el propio desarrollo técnico y las transformaciones internas que tienen que ver con la regulación de los conflictos entre los grupos y de los individuos con los grupos y con el Estado, así como los conflictos que unos estados mantienen con otros a lo largo del tiempo.

Más allá de los Estados impera la ley del más fuerte

De hecho, no ha sido el estado la única forma de organización social que los hombres han alcanzado una vez que han superado, para decirlo con Morgan, el estado de barbarie, sino que los estados, a su vez han dado lugar a nuevas figuras, particularmente, a los imperios, que surgen cuando un estado se comienza a organizar como la forma del todo que integra nuevos territorios o incluso estados. Y desde el punto de vista histórico tal vez con el siglo XX y más aún en el siglo XXI se están efectivamente ensayando nuevas ideas acerca de formas de vida post-

16 Pastor, Op. Cit., pág. 45.
17 Gustavo Bueno, “Conceptos conjugados”, El Basilisco, no 1, 1978; págs. 88-92.

http://www.filosofia.org/rev/bas/bas10109.htm

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estatales, con más o menos acierto. Existen organismos internacionales como el tribunal internacional de la Haya, o la ONU, etc., pero todas estas instituciones están hoy por hoy sometidas de hecho al poder de los estados más fuertes, dando por buena para los estados la tesis que Trasímaco defendía en La República de Platón. Entre los estados, desde luego, la ley del más fuerte es lo único que rige. ¿Es posible un poner supranacional? A esta cuestión, hoy por hoy, sólo podemos contestar con un sí condicional, esto es, cuando un estado o un grupo de estados se impone al resto de los estados “del mundo”, por las armas. Sólo cuando una organización, como por ejemplo, la OTAN, sea capaz militarmente de someter a todas las naciones según sus planes políticos, podremos contestar afirmativamente a esta cuestión, porque un gobierno supranacional efectivo de otro modo sólo podría alcanzarse como lo pretendían cándidamente los marxistas trostkistas, esto es, cuando cada estado haya alcanzado el socialismo y se encuentre en la antesala de la superación de la transición desde la política a “la administración de las cosas”, como se solía decir.

La cuestión que se discute actualmente mucho entre los ideólogos de la izquierda, sobre todo, es la que se refiere al asunto de la existencia de poderes supranacionales, que no son exactamente políticos, pero que son capaces de dirigir a las naciones, como es el caso del llamado capitalismo financiero. Un tópico muy propio del pensamiento de izquierdas que llamamos divagante, siguiendo las enseñanzas de Gustavo Bueno en su libro El Mito de la izquierda18, es que las multinacionales financieras son ajenas a los intereses de los estados en los que surgen, y las naciones y pueblos no tienen nada que ver con ellos. Consideramos ingenua esta apreciación, habida cuenta de que la articulación de intereses entre multinacionales y estados es tal que no se entienden separados. No todos los estados hacen la pascua a los demás, ni tienen el poder suficiente para promocionar a sus empresas más allá de sus fronteras, defenderlas, o incluso convertirlas en verdaderos poderes financieros a base de derrocar gobiernos y usurpar recursos naturales, como se viene haciendo por parte de EEUU desde 1991 con la Guerra del Golfo contra Irak hasta la actual guerra civil de Siria. Otra cosa es que la “gente normal de la calle”, en un país cualquiera, esté en contra de esas malvadas prácticas de sus estados, pero esto no permite concluir que los estados y las multinacionales no están involucradas sobre todo por la coincidencia de planes políticos y económicos. Así pues, por más impoluto, moderno, sofisticado, y atractivo que sea, por más elegante, moderado y canoso que sea un presidente de una institución supranacional como la ONU o del FMI, no dejará de estar al servicio de intereses nacionales, o imperiales, y ello aunque un presidente de la nación que pretende ejercer mayor poder sobre el resto reciba con todos los honores el Premio Nobel de la Paz.

Estado como forma de organización universal de la vida en el presente

Actualmente, todo hombre pertenece a algún estado, es ciudadano de alguna nación política, independientemente de que quiera o no pertenecer a ella. Los pueblos indígenas, las sociedades bárbaras que perviven hasta el presente,

18 Gustavo Bueno, El mito de la izquierda, ediciones B, Barcelona 2003. http://fgbueno.es/gbm/gb2003mi.htm

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pueden poblar grandes territorios y reservas, pero al fin y al cabo, son ciudadanos de alguna nación política, más allá de su “nación étnica”19. No hay hombre sin estado, ni existe territorio habitado que no forme parte de algún estado. Los estados incluso se hacen cargo de su espacio aéreo, y de sus zonas marítimas. Los más poderosos se reparten territorios deshabitados del continente antártico, para llevar a cabo diferentes experimentos, pero sobre todo para ampliar su propia soberanía frente a otras naciones. Y es que los estados están en conflicto mutuo permanente. Los orígenes de estos conflictos, por supuesto, tienen que ver con cuestiones fundamentales que pocas veces se tienen en cuenta en los análisis políticos que se hacen, por ejemplo, sobre la transición española: me refiero obviamente a la cuestión de la escasez y las carencias que todos los estados deben afrontar. No son autosuficientes. Y esta situación de desigualdad entre los estados, es una fuente constante de conflictos. Los estados nacen, de hecho, del conflicto. La conformación de las fronteras de las naciones suelen surgir de conflictos bélicos, de guerras y escaramuzas varias, que poco a poco han ido afianzando y reafirmando las diferentes fronteras. La guerra no solo es la continuación de la política por otras vías, sino también el origen mismo de la política, de las polis, de los estados. Por esta particular debilidad constitutiva de los estados, están en conflicto permanente. Ahora bien, los conflictos no siempre son susceptibles de ser soportados por los estados, por lo que parece obvio que la propia debilidad de diversos estados hace que muchos alcancen pactos y uniones que les fortalecen frente a terceros. Pero también suele ocurrir que los estados débiles se ven sometidos a la presión de otros estados más fuertes, viéndose obligados a asumir pactos e integrarse en programas que tal vez no les beneficien objetivamente, aunque al menos esto pueda garantizar un estado de equilibrio o de paz más o menos estable. Decía Rousseau que el fin de todo estado es su conservación en el tiempo todo lo posible. Y esto supone, sin duda, el sostenimiento de planes y programas capaces de hacerlos perdurar, teniendo en cuenta su particular estado de debilidad relativa frente a otros estados y su tendencia inevitable hacia la corrupción.

La Historia como fundamento de la capa basal de todo Estado

De modo que en todo estado tenemos unas fronteras que delimitan un territorio en el que vive una población organizada conforme a leyes escritas. El hecho de tener fronteras requiere por parte de los estados una capacidad de defensa del territorio, que la da el ejército, sin duda. Territorio, fronteras, y población conforman los elementos básicos de cualquier estado, por grande o pequeño que sea. Ahora bien, a estos elementos es necesario añadirles al menos otro: la historia. Cuando se afronta la historia de los pueblos se insiste en el conjunto de acontecimientos políticos que han tenido lugar, las guerras, conflictos internos y detalles de diversos tipos, pero cuando hablamos de historia de las naciones no nos referimos al conjunto de acontecimientos que jalonan su paso por el tiempo, sino a otro asunto mucho más profundo: a la conformación de su propio entramado territorial, material. Una de las propiedades objetivas de la Materia es precisamente la

19 Para estos conceptos puede consultarse el libro de Gustavo Bueno, España frente a Europa, Alba editorial, Barcelona 1999. http://www.fgbueno.es/gbm/gb1999es.htm

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Memoria. De todo queda rastro. Y eso mismo ocurre con el territorio. Un estado se conforma en el tiempo a través de los procesos de transformación material que los habitantes van realizando, de modo que ese territorio adquiere el aspecto de una estructura, un entramado tecnológico y productivo articulado, un entramado que acaba regulando la vida y las acciones de los individuos en ese territorio. La regulación de la vida es la que confiere un patrón diferencial que constituye lo que podemos llamar la nación política. Una nación no es un invento y no se puede establecer constitucionalmente, si no hay una intervención constante en el territorio y una transformación del mismo de modo cerrado. Porque el entramado tecnológico que llamamos “basal” está organizado de modo cerrado dentro de sus fronteras. Cuando las constituciones definen naciones y pueblos, mucho tiempo atrás ya esos pueblos y naciones han ido conformándose, y si ello no es así la situación es inestable y puede que explosiva. Es lo que ocurre por ejemplo con la instauración del estado de Israel en Palestina. Una masa de población impone un nuevo orden estatal sobre otro ya organizado y necesariamente tiene que intervenir no solamente a escala conjuntiva, a la escala de las relaciones de producción, tiene que intervenir en la transformación del territorio, poblamiento, destrucción de poblaciones anteriores, eliminación de pobladores del anterior estado, destrucción de sus infraestructuras y recomposición de otras nuevas orientadas al sostenimiento de la población hegemónica. Muros, fronteras, colonias, y destrucción del entramado basal previo, todo es poco para reconfigurar el territorio en una nueva nación.

La profundidad de la huella que se deja en el territorio define gran parte de la

propia estabilidad y fortaleza de una nación política. Así, por ejemplo, diríamos

que la URSS era un estado fuerte en muchos tramos de su estructura, pero su

intervención en la capa basal se hizo de un modo tan apresurado que no alcanzó

a la consolidación de una capa basal capaz de sobreponerse a las herencias

previas de los territorios que después se alzaron como naciones a poco más de los

70 años de su existencia histórica. El entramado de la capa basal alcanzó a Rusia,

quizá a Bielorusia, Kazajstan, y a la parte oriental de la actual Ucrania, pero no a

su parte occidental y central, o no de manera suficiente. Por supuesto que esto no

explica el fin de la URSS, pero es importante. No obstante, su intervención si dio

para que de ese inmenso territorio surgieran nuevas naciones políticas más o

menos capacitadas para autosostenerse. Desgraciadamente, estas naciones no

son lo suficientemente fuertes para sobreponerse a la presión que puede ejercer

sobre ellas Rusia, pero también son los suficientemente débiles como para

convertirse en un verdadero problema para Rusia, había cuenta de que otras

naciones, particularmente EEUU, están tratando de socavar el estado ruso,

atacando a través de los “eslabones débiles” que la protegen, así Georgia,

Armenia, Azerbaiyán, Ucrania, o Bielorrusia, y poco a poco el Imperio americano,

consciente de su necesidad de expandirse por ese vasto territorio cargado de

recursos y estratégicamente esencial para el dominio final del mundo, irá

horadando, como un rompehielos esas plataformas estatales y rompiéndolas para

abrirse paso hacia Rusia. Es cuestión de tiempo y oportunidad, porque sólo así

puede atribuirse alguna finalidad al disparatado imperio del caos que ha

sembrado la administración estadounidense en todo el territorio que rodea a la

antigua Unión Soviética. El caos en Yugoslavia, Grecia, Ucrania, Siria, Libia,

Afganistán, Irak, Palestina, Líbano, Turquía, Azerbaiyán, Georgia, todo contribuye

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poco a poco a abrir brechas que permitirán posteriormente avanzar hacia Rusia. Y en la resolución de ese conflicto está la consecución de los objetivos imperiales de EEUU.

De la misma manera, los independentismos periféricos en España que pretenden desgajar parte de su territorio tienen en la capa basal su principal dificultad, porque la capa basal de esos territorios está articulada en el contexto de la organización general de España, de manera que resulta prácticamente imposible ejercer la soberanía sobre la capa basal de territorios como Galicia el País Vasco, Cataluña o Andalucía. Y por ello mismo, se insiste en estas regiones en la capa conjuntiva, esto es, en la dimensión política y social del independentismo como ideología, como símbolo, como emoción; haciendo a lo sumo instituciones regulativas como por ejemplo “embajadas”, medios de comunicación, etc., instituciones conjuntivas que no tienen suficiente fuerza para la ruptura efectiva del Estado.

Sobre el carácter anómalo de la población

El aspecto de la organización política, lo que Bueno llama la capa conjuntiva, aquella que tiene que ver con las relaciones de producción, es decir, la regulación de las relaciones que organizan la vida de las poblaciones dentro del estado sin duda afecta también a la fortaleza del estado. Pero su carácter generacional y anómalo hace mucho más difícil la sostenibilidad de los estados a escala conjuntiva si no hay una suficientemente convincente masa ideológica que sostenga la unidad política. El idioma es fundamental, eso bien lo sabemos, por eso las regiones separatistas españolas se preocupan mucho de renegar del Español y promocionar de modo oligofrénico sus idiomas locales. Pero también, los símbolos y el contexto de la interpretación histórica, la ideología envolvente en la que se forja la cosmovisión de los ciudadanos. Es más difuso y débil porque las poblaciones tienen un existir anómalo e indeterminado por las generaciones, y por el ritmo biológico de la vida. Es así como ha sido posible transformar la mentalidad de los habitantes de Cataluña desde la implantación de la LOGSE, y convertir a una importante cantidad de población en nacionalistas xenófobos, pero a esta escala conjuntiva estas situaciones son reversibles.

No obstante, es en la capa conjuntiva donde se establecen la mayor parte de los debates acerca del Estado y en donde se sitúa, seguramente, la discusión marxista del Estado, porque en ella se perfilan los gobiernos, y las instituciones regulativas de las relaciones entre los individuos, códigos, leyes, sistemas de gobierno y representación, etc. La discusión política centrada en la capa conjuntiva, sin hacer alusión a la capa basal y cortical suele dar lugar a reflexiones ideológicas y políticas formalistas que pierden por ello todo fundamento político materialista, de manera que resulta de todo punto imposible una discusión filosófica seria sobre las formas de gobierno que no tenga en cuenta la intervención y la necesidad de la presencia de la capa basal y cortical.

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Sobre la fortaleza de los estados

Si el fin de todo estado es su permanencia en el tiempo, esta permanencia sólo depende de la fortaleza de cada estado, y la fortaleza de los estados depende, sin duda, de las relaciones de producción, pero particularmente, de la consolidación de estas relaciones a través del entramado basal productivo tecnológico que conforma, canaliza y articula la vida de la población. Eso es lo fundamental. Una mayor cantidad de población, incluso juvenil y productiva, no da la fortaleza a un estado si no tiene un entramado productivo capaz de canalizar esta población: el ejemplo es China, o Bangladesh. Igualmente, si ese entramado basal deja de estar sostenido por una población decreciente, estamos igualmente ante una crisis del estado.

No obstante, la fortaleza de los estados es siempre relativa a la fortaleza de sus vecinos, y con ellos se tiene que medir y se mide necesariamente. Los estados están en permanente conflicto. Cuando su fortaleza relativa es equiparable, estamos ante equilibrios inestables, esto es lo que favorece estados de tolerancia mutua. Los estados son tolerantes entre sí en función de su fortaleza. Si son demasiado fuertes con respecto a sus vecinos pueden ser perfectamente intolerantes. Históricamente los estados más fuertes se han impuesto sobre otros, conformando situaciones de transformación histórica objetiva, en lo que suelen llamarse los imperios. No todos los imperios actúan del mismo modo y proceden con los mismos criterios de organización política, aunque en sus componentes basales coincidan. La explotación de los recursos puede hacerse de muchas maneras, y requiere una organización social que puede tener distintas perspectivas, pero en la medida en que nos referimos al trato de unas naciones con otras, unas poblaciones con otras, habría dos modos de tratar, al menos, este conflicto: cuando la población imperial entiende como inferior y explotable a la población imperiada, o cuando la población imperial se articula con la imperiada identificándose mutuamente. Esto es lo que Bueno ha definido con la distinción entre imperios generadores e imperios depredadores. El imperio de Alejandro Magno, el Imperio Romano, el Imperio español, fueron imperios generadores, el Imperio de la Unión soviética. El imperio británico ha sido un imperio depredador, el imperio belga, el imperio francés, el imperio alemán (en todas sus vertientes), y el imperio anglosajón norteamericano. También la Liga de Delos hegemonizada por los atenienses. De hecho, creo que la liga de Delos se parece peligrosamente a la OTAN, siendo la Atenas moderna EEUU, y Pericles el ideal de todo presidente norteamericano. La diferencia fundamental es que los imperios depredadores por esencia tienden a perpetuarse y crecer exponencialmente, por ello es más propio de los imperios depredadores la destrucción de naciones. El imperio del caos que actualmente siempre EEUU por países como Afganistán, Irak, Siria, o Libia ha tenido un claro interés depredador, aunque se adorne con el discurso acerca de la democracia, pero eso no es creíble. Irak, Afganistán, Siria o Libia hubieran podido recorrer, igual que España un proceso de transición política si las políticas intervencionistas de sus respectivos gobiernos hubieran podido seguir adelante, y el propio islamismo radical hubiera sido una mera anécdota dentro de estos territorios, pero EEUU ha abandonado sus proyectos originales para entregarse a su estrategia depredadora tal vez inspirada por megaproyectos multinacionales de alcance impreciso. Mientras que los imperios generadores responderían a un

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proceso cíclico generacional en virtud del cual, en un determinado momento de su desarrollo los nuevos territorios comienzan antes o después a organizarse de manera circular interna, y segregarse del resto, aunque ello suponga crisis y conflictos irremediables, porque nadie puede anteponerse a los procesos históricos.

II El caso de España

Si analizamos el fenómeno de la transición española desde la perspectiva de la teoría del estado que ofrece Gustavo Bueno en su importante obra, Primer ensayo sobre las categorías de las “ciencias políticas”, creo que podemos extraer algunas interesantes precisiones que no se suelen tener en cuenta en los estudios tradicionales. Al fin y al cabo, el tema de la transición sólo se enfoca desde un punto de vista político, y ello, en efecto, contribuye a ocultar importantes aspectos de España, que simplifican y convierten en leyenda la transición como una especie de estado de gracia de España.

España es un país resultante de ese proceso de desmembramiento de un imperio generador, el imperio español. De su matriz surgieron diferentes naciones políticas, entre ellas España; que es el país que se instituyó como forma del todo durante el proceso de su despliegue como imperio. Nadie responda a la pregunta de por qué fue imperio, si no contesta simplemente, “porque pudo hacerlo”, pues otra razón no hay más profundamente histórica. Es muy difícil hablar de voluntad de Estado, de Imperio, pero el ortograma del catolicismo es el que canaliza esa pujanza histórica que adquiere el reino de Castilla. Está claro que el siglo XIX y todos sus conflictos están en relación con la destrucción de esa idea que guiaba a la nación desde tiempos de los Católicos. El fin del imperio supone una reorganización sangrienta de la nación, plagada de intentos y proyectos en conflicto que desembocaron en un período histórico magnífico, la llamada Edad de plata, en la que se alcanzó de algún modo el renacimiento de la nación española ya como nación canónica, replegada a sus fronteras “naturales”, una vez que la guerra con EEUU desmembró los últimos territorios nacionales ultramarinos. Ese período sin embargo no consiguió estabilizar los conflictos que se realimentaron con las nuevas ideologías fascistas y marxistas, dando lugar a la Guerra civil española. El triunfo de Franco significó la reorganización objetiva de la nación española conforme a una idea de unidad de estilo francés, basada en el desarrollo del entramado productivo basal, un desarrollo inusitado y eficaz. Durante ese período se alcanzó una reorganización efectiva de toda la trama basal del estado, una actualización sistemática de los factores productivos y una modernización productiva generalizada de la nación.

El resultado de la guerra permitió el fortalecimiento del estado, con empresas públicas muy poderosas para la distribución de la energía, transportes y comunicaciones, la industria extractiva y de transformación. De esta manera España llegó a 1975 como un estado fortalecido por la propiedad pública de los factores productivos fundamentales, y con unos índices de desarrollo extraordinarios. El cambio de régimen es, como dice Bueno, una metamorfosis de esa propia crisálida. Pero el sistema político español se orientó de un modo perverso. En gran medida el fin del período de Franco está marcado por una cada ___________________________________________________________________________________________________________________

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vez más ostensible debilidad, a consecuencia de una clara definición del relevo político y una enorme presión exterior de países como EEUU, y los países europeos como Francia o Alemania, que ven con recelo la fortaleza de este estado. Todos ellos intervienen, pero particularmente EEUU. Antes de nada arrebata Marruecos a España la provincia del Sáhara, con aprobación norteamericana. El rey necesita consolidar su poder, y ello será a costa de la nación. Los partidos políticos nacientes necesitan consolidar su poner, y ello también será a costa de la nación. Demasiadas fuerzas actúan sobre España con intereses contrapuestos, lo que contribuye a su debilitamiento ostensible.

Dice Eslava Galán en su libro Historia de España contada para escépticos20 que a partir de los años setenta comienza a actuar en nuestra historia un nuevo factor que él prefiere llamar simplemente “el gran hermano”. Y así es. Desde la muerte de Carrero Blanco, hasta el Golpe de estado de Tejero, así como otros luctuosos acontecimientos que han jalonado la historia reciente de España, encontramos siempre la sombra de una duda, que resulta preocupante. Pero sin echar culpas a nadie, lo acontecido responde claramente a un programa bastante preciso que consiste, fundamentalmente, en el debilitamiento sistemático del estado. Un debilitamiento que permite en primer lugar la entrada en la OTAN y en la Unión europea, hasta la entrega irreversible que supone la renuncia a la soberanía monetaria con la entrada en el marco-euro. El debilitamiento se ha producido, sin duda, en la capa basal mediante un desmantelamiento sistemático. La reconversión industrial permitió la privatización y el cierre de gran parte de la industria nacional; la entrada en la Unión europea, y el tratado de Maastricke supuso la renuncia por parte de España a su propia cabaña ganadera, la reconversión del sector agrario y pesquero. Se privatizaron las empresas nacionales de energía eléctrica (con la consabida puerta giratoria), y las de telecomunicaciones, las empresas energéticas, transportes como Iberia, industrias tan solventes y poderosas como la fábrica Pegaso, o Seat, vendidas a empresas extranjeras, y particularmente la industria siderúrgica. En aquellas primeras y salvajes oleadas se argumentaba siempre sobre la base de que la privatización mejoraría los servicios y haría más rentables las empresas, y por tanto, resultarían más baratos los servicios prestados, pero nada de eso era cierto y, aunque lo fuera a corto plazo, a la larga los españoles nos veríamos privados de la fortaleza necesaria para afrontar nuestro destino político.

La entrada en la Unión europea trajo consigo una inflamación del cuerpo del estado con dinero rápido y fácil, que enriqueció a los españoles disolviendo poco a poco su capacidad de resistencia. Es el mecanismo de las arañas que tienen que tragarse una presa demasiado voluminosa. Le insuflan los jugos gástricos primero, antes de comerse a la víctima, y cuando el cuerpo está licuado, simplemente se lo beben poco a poco. Así ocurrió con España en Europa. Se nos inundó de dinero a golpe de financiación y subvenciones para paliar el cierre sistemático de empresas nacionales, de industria extractiva, y de industria pesada y media. Todo iba bien. Parecía que la reconversión no nos afectaba, cada vez vivíamos mejor, y trabajábamos menos. Programas de prejubilación, y bancos cada vez más agresivos facilitaban el dinero líquido y vivíamos, como dicen los

20 Juan Eslava Galán, Historia de España contada para escépticos, Planeta, Barcelona 2004.___________________________________________________________________________________________________________________

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políticos, por encima de nuestra posibilidades. El sistema de banca pública que en España era muy poderoso y había jugado un papel esencial en la organización productiva del país durante el franquismo, comenzó a privatizarse poco a poco a favor de bancos privados. El banco de Bilbao se hizo con la Caja Postal, el banco público que repartía el salario de todos los funcionarios del estado durante muchos años, y que por supuesto no facilitaba la posibilidad de que algún banco privado pudiera lucrarse en los mercados financieros con la gestión de estos sueldos. Argentaria fue el instrumento de transición hacia la privatización. Hoy por hoy, todos los funcionarios reciben su dinero en su banco desde el banco de Bilbao, y en los mercados financieros cada segundo cuenta. Las cajas se entregaron a los políticos regionales que hicieron de ellas su propio negocio hasta que la gestión politizada hizo que todos deseáramos que se privatizaran.

Muchas de las grandes empresas estatales que todavía perduran han eliminado a sus funcionarios, reconvertidos en personal laboral, evitando con ello que por su naturaleza pública se evite cualquier tipo de presión contra los trabajadores. Ahora tampoco la naturaleza pública de una empresa garantiza la estabilidad laboral, y menos aún la independencia del criterio del funcionario. Volvemos poco a poco hacia el viejo sistema clientelar, hoy reconvertido y purificado por los mass media. Y todos nos alegramos de que los funcionarios públicos sean reducidos en sus condiciones laborales, “porque es una injusticia”.

La reconversión en la capa basal ha sido tremenda, ha permitido la entrada masiva de multinacionales que se han hecho con los despojos del estado y que han reducido las condiciones laborales, endurecido la explotación y la inestabilidad, la desigualdad, y el abuso de poder. Han debilitado al estado. Las multinacionales ahora apelan a la deslocalización y en el mercado mundial el trabajo de los españoles vale menos que nada, por lo tanto, se puede explotar y reducir sus garantías laborales hasta límites insospechados hace algunos años. Como el estado no tiene fuerza para bloquear esta presión de las multinacionales, y no tiene capacidad para afrontar la renacionalización de sectores estratégicos o simplemente no tiene programa político alguno que se atenga a estos sanos preceptos consistentes en el fortalecimiento del estado, los españoles no tenemos capacidad ni individualmente ni en sindicatos o partidos para afrontar las oleadas de explotación laboral y precariedad en el empleo que caen sobre nosotros como el maná del cielo de las finanzas internacionales. En el proceso de privatización de las empresas públicas se ha llegado incluso a declarar el estado de alarma (2010), por parte de Rubalcaba y Zapatero, para hacer frente a la huelga de controladores aéreos que protestaban contra la privatización de AENA. Tales fueron los intereses en conflicto en esta operación financiera el gobierno no dudó en intervenir a escala militar para facilitar la privatización hoy ya realizada, mientras que los trabajadores de AENA, y los controladores aéreos en particular, se convirtieron poco menos que en monstruos dispuestos a destruir la felicidad de nuestros compatriotas que necesitaban a toda costa viajar a sus lugares de vacaciones para seguir siendo felices mientras que estos aguafiestas paraban a capricho el tráfico aéreo en el “puente de la Constitución” precisamente. Una vergüenza.

En el proceso de transición, faltaba atacar a la capa cortical y conjuntiva. Faltaba reconvertir a la sociedad, eso era en principio cuestión de tiempo, de cambio___________________________________________________________________________________________________________________

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generacional. Y se hizo muy bien. Se aprovechó la circunstancia de la adustez, respetabilidad, sacrificio y capacidad de trabajo, responsabilidad de nuestros mayores, la generación de nuestros padres y abuelos, para ir abriendo el camino a la democracia con la ilusión de la libertad sin ira. Y fue bueno, pero nadie entendía entonces que la libertad sin ira era sobre todo, la libertad sin fuerza, sin tejido productivo, la libertad neoliberal. De momento era solo la libertad sin ira, y los españoles obviamente votaron sí. Pero ahora había que ir abriendo nuevas brechas y sobre todo evitar que nos diéramos cuenta de que bajo nuestros pies alguien segaba nuestra libertad esquilmando nuestro tejido productivo nacional. Era necesario que fuéramos mirando hacia otra parte: y así nació la movida madrileña, el gran escaparate de escapismo y buen rollo que nos despistó mucho a todos los jóvenes que no habíamos caído en el abismo de la heroína que pululaba a raudales por ahí, desahuciando vidas a mansalva. Por si fuera poco con estas salvas cargadas de rock and rollo, del buen rollo british que nos mostraba el Mike Jagger de turno, pagado por sus enormes servicios a la City de Londres con el nombramiento como caballero británico. A mí siempre me gustó el Rock, sin embargo, reconozco que no pude por menos de sonrojarme cuando vi en la ceremonia de relevo de las Olimpiadas de Pekín al guitarrista de Led Zeppelin, Jimmy Page tocar con su guitarra aquel tema de Whole Lotta Love, comprendiendo casi de golpe la importancia que el Rock ha tenido como disolvente de la soberanía nacional. Claro que en China resultaba tan ridículo que daba vergüenza ajena, y al mismo tiempo uno se sentía en cierto modo estafado, ahora nos dábamos cuenta de qué iba todo aquello del Sex, and Drugs and Rock and Roll, el gran ortograma anarco-neoliberal anglosajón. También producía cierta sensación de ridículo: qué podían pensar los chinos viendo semejante escena. Pensarían acaso: ¿es así como el imperio anglosajón se ha comido todas las tostadas? Pues casi sí. Bien fácil ha sido.

Y cuando esto ya no era suficiente, vino la gran revolución cultural que supuso la

LOGSE a primeros de los años noventa. La LOGSE eliminó sistemáticamente lo

poco que quedaba en la capa conjuntiva de un modelo de estado basado en la

necesidad de la fortaleza productiva. Algunos simplemente lo llamaban una

reforma educativa para evitar el modelo desarrollista franquista que quería formar

trabajadores al servicio de Franco. Tonterías: lo importante era eliminar la

formación profesional y se hizo bien. Se adujo que era una vergüenza que se

discriminara a los jóvenes por su capacidad, que todos eran iguales y todos

debían tener el mismo sistema educativo, la temible ESO. “Y si te va mal estar

sentado en un pupitre seis horas al día durante cuatro años, pues estás cinco, o

seis, y si tienes dificultades te ponemos un psicólogo, o dos, o tres, uno para cada

uno si hace falta, con el fin de mantenerte en el sistema. Si luego a los 16 años, o

17, ya bien cargado de frustración y abatimiento quieres hacer un módulo de

grado medio, ya puedes, pero antes, la ESO. Y no contestos con eso, para evitar

que la discriminación fuera mayor, si luego querías pasar a un módulo de grado

superior, debes pasar por el bachillerato. Esta última barbaridad se ha atenuado

últimamente, pero el sistema es igual. La ESO son cuatro años para todos. Se

eliminaron todos los centros de formación profesional, se les obligó a integrarse en

la ESO, se eliminó el cuerpo de profesores de Formación Profesional, se

equipararon todos los cuerpos, porque todo aquello era discriminatorio. Siempre

sobre el prejuicio ideológico absurdo según el cual la formación profesional en un

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oficio era algo peyorativo, frustrante y denigrante, que generaba una sociedad desigual e injusta. ¿Qué queda de esa palabrería hoy, cuando la desigualdad ha aumentado a límites intolerables, la precariedad laboral campea, y los trabajadores además reciben una formación nefasta?

En la LOGSE primaban otros criterios. No formamos a trabajadores que sostengan el entramado productivo de un estado fuerte, sino a ciudadanos que buscan la felicidad, y cuyo fin último es ser felices, como dice el intragable Marina una y otra vez. La felicidad personal, la satisfacción, el sentirse bien, estar a gusto, disfrutar de la vida, olvidarse de los problemas, gozar. Lo otro era condenar a los españoles a una vida austera dedicada al trabajo al servicio del gran Leviatán. Ahora lo cambiamos por sentirse bien, aunque tu libertad quede reducida a tu libertad personal individual. Vale. (En uno de los últimos capítulos de El Ministerio del Tiempo, se especula sobre la posibilidad de que Felipe II se hubiera convertido en emperador no solamente del espacio y su tiempo, sino también del futuro, y cómo sería la vida de los españoles entonces. Resulta interesante ver qué modelo de vida se habría establecido, según los guionistas.)

El otro gran factor de reconversión de la capa conjuntiva vino del sector audiovisual. Aquí se produjo, como en el resto de los sectores productivos una transformación brutal y muy definida. Es lo que relata Sidney Lumet en Network: un mundo implacable. Una película de 1976 que aborda el asunto de la transformación de la televisión en EEUU, cuando la audiencia y el éxito económico se imponen sobre el ideal de servicio público que todavía perduraba en las cadenas de televisión. William Holden y Faye Dunawey caracterizan respectivamente dos modos de entender la televisión en conflicto. El respetable periodista, maestro de periodistas, que defiende la responsabilidad del medio televisivo como un servicio público, y la empresaria agresiva capaz de inventarse un nuevo modelo televisivo (que por cierto es el que está establecido en la Sexta, en España, sin ninguna duda) basado en el espectáculo, en la búsqueda de audiencia y en la persecución de las ganancias, sobre la consigna que Charles Foster Kane dejó establecida en Ciudadano Kane: cuando el viejo director del Inquirer se quejaba porque se estaban publicando noticias de “comadres”, que no tenían importancia, Kane le responde, si la noticia va en portada se hace importante. La Sexta hace lo mismo. Utiliza el descontento, lo azuza, lo amplifica, se regodea en él desde todos los puntos de vista, con el único fin de aumentar la audiencia y mantener a los televidentes pendientes de rasgarse las vestiduras unas cuantas veces a diario, a la hora de comer, de cenar, y después de comer, y después de cenar, y a cualquier hora, con sátiras “guayóminas”, o con debates teatrales, da lo mismo.

El último gran hito en el proceso de desarticulación del estado en su entramado productivo, era ya la capa cortical, y esta tuvo dos grandes etapas. La primera, cuando el Golpe de estado de Tejero reforzó el poder del rey que para sostenerse en su trono necesitaba el apoyo sistemático de EEUU, y por ello o por gusto, no se sabe, o por prudencia “monárquica”, quería entrar en la OTAN a toda costa, incluso haciendo dimitir a Suárez, que nunca quiso que España entrara en la OTAN, cuando aun España era suficientemente fuerte para decir que no, pero Suárez

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dimitió (esto lo dice Pilar Urbano21), y el golpe de estado dio permiso al rey para entrar en la OTAN. Con ello, de entrada, ya la capa cortical quedaba mediatizada por poderes militares internacionales y la debilidad del estado era más que notoria. Pero aun teníamos la milicia nacional, todos los jóvenes españoles iban a la “mili”, y allí se hacían cargo de que algo de la defensa de la patria tenía que ver con las escopetas y la marcialidad militar. Pero el movimiento de objeción de conciencia, alimentado por la ideología de la felicidad personal, y el individualismo liberal, junto con el ideal del buen salvaje roussoniano y la doctrina marxista y anarquista del fin del estado represor, de fuerza arrolladora, llevó a una situación que aunque hubiera podido resolverse de otro modo, se resolvió del modo más inesperado y solvente: Aznar eliminó la “mili”, profesionalizó el ejército y ahora mismo su estructura nacional está totalmente entretejida por el entramado militar de la OTAN como fuerza bélica defensiva de los intereses occidentales en general, europeos en particular, y verdaderamente correspondientes con los planes generales del imperio de EEUU y sus diversas estrategias internacionales: Irak, Afganistán, Libia, Siria, Yugoslavia, Rusia… La eliminación de la milicia nacional fue recibida con júbilo por todos los españoles que ya no tenían el más mínimo interés por pasar un año haciendo el tonto en un cuartel, mientras que podían dedicar ese año a disfrutar de la felicidad en cualquiera de sus modos magníficos de ser consumida con un poquillo de la pasta que venía de Europa a raudales.

Lo último ya es ver cómo funciona todo este mecanismo. Ahora que hemos convertido a la nación española en una marioneta anclada por los temibles hilos de acero de las multinacionales, la moneda única marco-euro, los bancos privados y el sistema financiero internacional, y la OTAN; ahora que la tenemos amarrada por los cuatro costados, vamos a ver cómo se comporta. Montamos una crisis financiera y procedemos a extraer a manos llenas de ese país toda su riqueza, porque a todo van a contribuir los diferentes gobiernos de turno, entregados ya a la lógica de no hacer nada que atente contra los intereses del capital. La debilidad del estado es también la debilidad moral de nuestra sociedad.

La privatización va alcanzando paradójicamente los ideales a los que aspiraba el marxismo y el anarquismo en su doctrina del fin del estado. Efectivamente, la disolución del entramado productivo nacional favorece el debilitamiento del estado, que cada vez, como en un círculo vicioso, irá perdiendo más fuerza. Incluso, las nuevas ideologías de la izquierda neoliberal pedirán la desaparición del aparato represor del estado, esto es: la policía, la guardia civil y el ejército, con el fin de contribuir a la disolución del estado represor, dando cabida así a la universalización de las iniciativas privadas de seguridad que ya se llevan ensayando muchos años. La privatización sistemática, de hecho, favorecerá la posibilidad del desmembramiento de la capa basal del estado, precisamente aquello que por ahora sostiene la efectiva y material unidad territorial del Estado, por lo que los intereses de los partidos independentistas, más si son de izquierdas divagantes, pero también si son de derechas, por razones obvias, coincidirán con los intereses de las multinacionales, y aun de otras naciones, a costa de la libertad

21 Pilar Urbano, La gran desmemoria, Planeta, Barcelona 2014.___________________________________________________________________________________________________________________

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y la soberanía de España. Esos intereses pueden coincidir o pueden actuar conjuntamente, mientras que el Estado pierde poco a poco capacidad de intervención para sostener la soberanía nacional.

Cuando todo esté preparado, el acuerdo TTIP traerá consigo el fin de eso a lo que se aferran los socialdemócratas “más radicales”: los servicios públicos, la educación y la sanidad. Como si eso fuera lo único para lo que debe servir el Estado. Pero bien, incluso esos servicios quedarán disueltos en el proceso de privatización y disolución del Estado, y esto, obviamente, también interesa al secesionismo. La debilidad del Estado es también la debilidad de la sociedad que acaba convirtiéndose a su vez en eso a lo que aspiran las ideologías divagantes de la izquierda: una sociedad civil, disuelta, sin fuerza, sin dominio propio, sin soberanía sobre su territorio y su destino. Que ya no tendrá nada sobre lo que decidir y cuyas decisiones no tendrán trascendencia alguna en el destino de la sociedad. Es el credo que Jeremy Rifkin, el asesor de Clinton, puso de moda para los ideólogos de la socialdemocracia europea, en su libro El fin del Trabajo22: los Estados deben desaparecer en aras de la sociedad civil, el tercer sector, la voluntad de servicio de las personas que por voluntad anarquista quieren ayudar, pero todo ello, articulado por el implacable dominio de la única verdad recogida en las bombas que tiran los aviones de la OTAN allí donde haya la más mínima resistencia.

En definitiva, la privatización del entramado productivo trae consigo la debilidad manifiesta del estado, y con ella, su dependencia del exterior. De hecho, en la visita que Obama ha hecho a España este verano ya se puede observar que su papel no es el de representante de un estado amigo, sino el de emperador visitando sus colonias. EEUU garantiza, en palabras de su presidente, la unidad de España, si y sólo si, seguimos proporcionándole territorio y cobertura para el despliegue de su estrategia imperial en Occidente. Desde sus bases militares recibe, pues, a los representantes políticos españoles, conscientes hoy más que nunca de su secundario papel en cualquier proceso político en España.

Y este es el resultado más vistoso de la transición española: un estado debilitado y dependiente, entregado a la soberanía europea y norteamericana, cuyo destino y unidad sólo están garantizados por el interés que nuestro país hegemónico tenga en conservarlo como tal. Ciertamente, el contexto geopolítico tal vez excluyera cualquier otra posibilidad, porque los países que se han resistido a la presión imperial no han tenido precisamente buena suerte, y tal vez la prudencia política ha dirigido de modo menos traumático nuestro destino presente teniendo en cuenta cómo se comportan los ejércitos de la OTAN y las cosas que han ocurrido por aquí. Pero dentro de los márgenes que la prudencia política nos permite, creo que los partidos políticos españoles no han tenido en cuenta las más mínimas y discretas razones prudenciales que permitieran, dentro de los márgenes que se nos ofrecen, mantener una mínima dignidad nacional, tal vez por eso definirse como españoles resulte ser hoy prácticamente clandestino y disidente.

Benavides de Órbigo, 4 de agosto de 2016
22 Jeremy Rifkin, El fin del trabajo, Paidós ibérica, Barcelona 2010.

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El materialismo Filosófico, forjado por el filósofo español Gustavo Bueno, aporta muy interesantes apoyos para ayudar en la investigación , hecha por científicos (biólogos, médicos especializados en varias ramas de la Medicina, sociólogas, especialistas en estudios de género, en igualdad y equidad, etc.) Con conceptos como metodologías alfa y beta operatorias, como symploké, como etic y emic, entre otros , se aclararía mucho el panorama. Recomendamos recurrir, en un primer acercamiento al sistema, al Diccionario Filosófico de Pelayo García

Un enlace al Diccionario Filosófico , de Pelayo García , hecho plenamente a partir de la magna obra del filósofo riojano ( de La Rioja, España) Gustavo Bueno ( 1924-2016)


El Hombre: ese animal ceremonioso.
Para muestra , un botón vale. Una de las muchas Teselas que nos ha legado Gustavo Bueno, y que gracias a la Fundación Gustavo Bueno, la podemos ver on Line sin coste alguno. Aquí explica , con brevedad, pero con la precisión de un cirujano, el asunto clave sobre lo que son la Ideas y los Conceptos y su relevancia , a tener muy presente en los estudios sobre las igualdades y diferencias entre hombres y mujeres, tal como el tema de actualidad se está planteando , realmente de modo muy borroso, derivado de la carencia de ideas claras y distintas sobre lo que es la Ciencia y lo que distingue unas Ciencias de otras. Y la carencia absoluta de un criterio para entender que no todo está relacionado con todo, tal como lo expone Platón en su Idea de symploké, que Bueno adapta a su sistema del Materialismo Filosófico y a su Teoría de la Ciencia : el Cierre Categorial y las Metodologías alfa y beta operatorias, entre otros temas conexos con esta problemática tan importante, tanto desde una perspectiva gnóstica, es decir, académica, como desde la implantación política de la Filosofía y de las Ciencias ( su impacto social, digamos )

¿Cual es el papel de la Filosofía en una sociedad política?¿Para qué sirve la Filosofía?Breve video donde el filósofo español Gustavo Bueno(Santo Domingo de la Calzada , 2014- Niembro, Asturias, 2016)expone sus argumentos con precisión de cirujano. Breve extracto de un video más extenso. Fijarse en especial desde el minuto 4.0

La filosofía en el conjunto del saber…y del hacer. Exposición desde el sistema del Materialismo Filosófico (ojo, no es el Materialismo Histórico de Marx, ni el Materialismo Dialéctico de Engels)

COMENTARIO DE INTROFILOSOFIA: Este breve comentario sobre qué es y para qué sirve la Filosofía, resulta vital para sobrevivir en esta Era de la Post-Verdad a donde nos quieren conducir , las mafia políticas ,periodísticas, sindicales y financieras, como corderos al matadero, o al esquiladero. La Filosofía sirve , como dice en la célebre metáfora expresada a través de El Mito de la Caverna, Platón, en su libro tuitulado La República, para quitarnos las cadenas de la ignorancia y tratar, con mucho esfuerzo de lograr ver la realidad de las cosas que conforman el mundo en que vivimos, con la mayor claridad posible, para ,precisamente , no ser esclavos de la opinión, del subjetivismo que cae en la oscuridad más vil. Por esto hemos presenciado en estos tiempos de posmodernismo, globalización, de cualquiera de sus partes y segmentos diversos, permanentes ataques contra la introducción de los estudios serios y rigurosos d ella Historia de la Filosofía, y de una Introducción a la Filosofía como un saber de segundo grado, no idealista ,ni metafísica, sino fuertemente arraigada en un materialismo gnoseológico, que parte de los saberes de las demás Ciencias, y del conocimiento de las tecnologías, para buscar desarmar las nebulosas que sirven a los que manipulan con engaños y recursos a la inteligencia emocional y otras lindezas posmodernas , para mantener a la mayor parte posible de gente en el fondo de la caverna platónica, atado s por las cadenas de la ignorancia y creyendo que las meras sombras de sombras , las apariencias que oscurecen y ocultan la realidad que es nuestro mundo material, puedan seguir sacando de nosotros todo lo que pude a cambio de unos mendrugos y migajas de sus festines.Esto es la decadencia de una sociedad. Por eso es importante la Filosofía.El arte de separar, de cribar, de triturar para ver mejor cada parte de los todos complejos que enfrentamos a lo largo de la vida. En resumen : triturar y denunciar los mitos de todo tipo que son perjudiciales para ser más libres, en el sentido de la palabra que le da el filósofo sefardí Espinosa

Artículo de NACLA sobre el presidente de México , Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Su modo de girar o volver a su base religiosa, antes las presiones para que cumpla promesas electorales que hizo en su campaña.

As AMLO faces pressure to enact his campaign promises, he increasingly turns to his religious base. 

FUENTE: https://nacla.org/news/2020/02/10/Church-and-State-AMLO-Mexico https://nacla.org/news/2020/02/10/Church-and-State-AMLO-Mexico

AUTORA Madeleine Olson

Vírgen de Guadalupe, Patrona del Catolicismo mexicano

Amid international trade discussions in mid-December 2019, Mexican senator María Soledad Luévano Cantú of President Andrés Manuel López Obrador’s MORENA party introduced a contentious new proposal to soften the relationship between Church and State in the country’s century-old constitution. The moved sparked controversy, particularly in the Twitter community. Many saw Luévano’s proposition as an attempt to break a revered part of political culture, the secular Mexican State, in efforts to “turn Mexico into the religious Venezuela of the north.”

Soon after, AMLO, who publicly reveres Benito Juárez’s ideals, came out against the proposal. “A Dios lo que es de Dios y a César lo que es del César” (Render to Caesar the things that are Caesar’s; and to God the things that are God’s) he remarked, stating his firm belief in this touchstone of Juárez’s presidency, the separation of Church and State. “I think it’s a subject that shouldn’t be touched,” Lopez Obrador continued at a news conference at the National Palace in Mexico City. Catholic cardinal and the archbishop of Mexico City, Carlos Aguiar Retes, voiced support for the president, expressing respect for the lay nature of the state. The president of the National Brotherhood of Evangelical Christian Churches, Arturo Farela, also spoke out in support of AMLO. However, he also said he didn’t believe the bill would have ended the separation of church and state altogether.

Secularism has been a reigning principle in Mexican politics since Juárez was in power (1858-72), and Article 130 of the 1917 Constitution ramped up the state’s authority over the Church. Despite the lack of support by the president, Luévano’s proposal touches on many important issues as Mexico evaluates AMLO’s first year in office, especially considering this first year unfolded quite differently than many of AMLO’s supporters on the progressive and center-left—both in Mexico and the United States—had hoped. His approach has had the positive effect of prompting a reassessment of the most fundamental “rules” of Mexican politics. However, going into 2020, the president needs to demonstrate that the programs he has put forward can strengthen Mexico—especially as 2019 was the most violent year on record in Mexico, with more than 34,000 murders nationwide.

Luévano’s initiative proposed to reform the 1992 Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público(Law of Religious Associations and Public Worship) to give churches additional powers to perform philanthropic activities for the benefit of the community. Some measures within her proposal include increasing religious groups’ access to media, relaxing regulations on Church ownership of property, and permitting chaplains to perform spiritual work in government facilities, including on military bases. Additionally, amid turmoil in the Catholic Church regarding persistent accusations of clerical sexual abuse and cover-up scandals, her reform proposed requiring church officials to immediately report knowledge of wrongdoing to authorities. This directive could conceivably compromise a tenet of the Catholic priesthood, the vow of silence in the confessional. Despite bringing this proposal to the Morena-controlled Senate floor, it has little to no chance of moving forward without the express backing of the president.

From Benito Juarez to the architects of the 1917 Mexican Constitution, Mexican politicians hoped that their reforms would usher in a distinctly secular, peaceful era for the nation.The difficulty of maintaining the secular character of the state while guaranteeing freedom of religious practice and expression has been a defining tension in modern Mexican politics. From Benito Juarez to the architects of the 1917 Mexican Constitution, Mexican politicians hoped that their reforms would usher in a distinctly secular, peaceful era for the nation. Politicians conveyed the weight of this principle by placing it as one of the initial articles of the Constitution and sharply delimiting the bases of Church political and social power, particularly through secularizing state-education. This reduction of Church power culminated in the 1926-28 Cristero Rebellion, when Mexico’s bishops halted church services in protest of these new regulations. As a result, close to 50,000 religious peasants died during this conflict. Despite “solving” this religious question—or the place of the Church in a Catholic-majority country after a markedly anticlerical revolution—the issue frequently came into public discussion throughout the 20th century. However, it wasn’t until 1992 that religion’s place in secular Mexico was significantly reconsidered, producing the first major constitutional overhaul on the question.   

Amid North American Free Trade Agreement negotiations in the early 1990s, President Carlos Salinas de Gortari promoted a constitutional reform to assuage internal political forces, including to garner Catholic support for Salinas’s neoliberal project. Prior to his administration, renewed religious sentiment developed as the Catholic Church became increasingly critical of the government’s authoritarianism. Salinas pushed forward an amendment to Article 1 of the Constitution by passing the enabling legislation, the Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, on July 15, 1992. In essence, the reform granted legal status, or juridical personality, to legally registered religious associations that could demonstrate five years of religious activity and genuine community standing. It also allowed exceptional acts of religious worship to be celebrated in public, enabled the church to own indispensable properties, and suppressed restrictions on the founding of religious congregations. Two months following the amendment’s passing, Mexico and the Holy See exchanged diplomatic notes, reestablishing diplomatic ties, for the first time since breaking formal relations in 1862.

Though the 1992 reform navigated Congress rapidly, it earned criticism and lasting disgruntlement in religious circles because it strengthened the idea that the government only needed to deal with Rome and then the Mexican church would fall in line, but did not reflect Mexican pastoral reality. Its legalistic, classical liberal language describing where and under what circumstances acts of worship might be celebrated also departed from what the Conference for the Episcopate of Mexico, the reigning body of the Catholic Church, deemed the much broader human right of religious liberty. Moreover, critics disagreed with the failure to reform Article 5, which continued to uphold the exclusively lay character of public education. In general, too, it could be said that the law gave more, not less, power to the state, which could in theory regulate religious associations like small businesses. Most divisive was the fact that the 1992 reform seemed to reflect the kind of European agenda associated with Pope John Paul II more than it responded to the actual needs of Mexican Catholics.

Nonetheless, since 1992, religion in Mexico, legally, has been freer than at any other time during the 20th century. This has coincided with the expansion of Evangelical Protestant presence throughout Mexico. While Protestant congregations can date their presence in Latin America widely to the 19th century, there was a marked boom from the 1960s to 1980s. Mexico was no exception. From the reformist era of Benito Juárez to the progressive liberal governments during the early 20th century, Mexican politicians often created extensive relations with Protestant communities with the goal of breaking the social power of the Catholic Church. This Liberal-Evangelical alliance has continued to the present, and partially explains the paradoxical relationship of AMLO with Evangelical congregations.

Luévano’s proposal to reform Article 1 comes as the federal government has shown increasing religious inclusiveness, especially with regard to Evangelical groups, which have a growing followership throughout Mexico, Central, and South America. Her initiative would mostly benefit evangelicals and other religious minority groups in a country that remains around 81 percent Catholic. AMLO has notoriously cultivated a large base of Evangelical Protestant support, particularly through the Partido Encuentro Social (PES), a recently founded socially conservative party dominated by Evanglical Christians that formed part of AMLO’s coalition. By aligning with AMLO, PES has rapidly grown from a fringe party to the fourth largest faction in both chambers of Mexico Congress. Morena’s alliance of political parties won majorities in the Senate and Chamber of Deputies, surpassing the political powerhouse of the PRI, the party of previous president Enrique Peña Nieto. Meanwhile, left critics questioned AMLO’s willingness forge an alliance with such a conservative political force and raised concerns about how this would shape his policy.

Now that he’s in office, AMLO’s campaign promises to put an end to neoliberalism have given way to language of moral renewal and social reconciliation that has profoundly conservative undertones.Like many Latin American populists, he put neoliberalism and corrupt, privileged elites at the center of his critique of the policy path Mexico has followed over the past three decades. Now that he’s in office, AMLO’s campaign promises to put an end to neoliberalism have given way to language of moral renewal and social reconciliation that has profoundly conservative undertonesRecently, Evangelical groups have debuted in mass media, in businesses, and particularly in the real estate sector. This is an unprecedented move, particularly as previous presidents favored alliances with Catholic factions. Additionally, AMLO has invited religious associations to join interior ministry working groups to co-design social policies aimed at restoring the social fabric. This move has included the president tapping religious groups to help distribute a government-published book on morals and citizenship through their churches and proposing television and radio concessions to religious movements in order to “strengthen values.” In mid-December, during a meeting in the president’s office, the National Confraternity of Evangelical Churches announced that several thousand youths enrolled in a federal scholarship program will also be tutored in biblical precepts.

Though the government maintains that Church and State are separate entities, this partnership between conservative religious associations and the Federal Government, particularly in carrying out AMLO’s so-called “Fourth Transformation” (4T)—founded on eradicating corruption, alleviating poverty, and work for social justice and equality—challenges the president’s secular political function. This 4T is billed as far-reaching regime change that, through a combination of radical government austerity, honesty, and the president’s sheer personal magnetism, will usher in a new era. Fulfilling everything promised in these reforms will be no small accomplishment, given Mexico’s previous three transformations were the seminal events in Mexican history: independence from Spain (1810-1821), the 1850s War of Reform that led to Benito Juárez’s rise, and the Mexican Revolution of 1910.

AMLO speaks starkly about morality and the “conservatives” and “neoliberals” he claims seek to destroy Mexico and bring down his presidency. Many, though, have criticized him for failing to follow through on lofty promises: While he has proven successful in talking about transforming Mexico, he has been less adept at crafting actionable policy. This is compounded by the disillusion with his support for the new NAFTA, the United States-Mexico-Canada Agreement (USMCA). When NAFTA passed in the United States in 1993, AMLO led a protest of peasants and fishermen in Mexico City’s main plaza against the state-owned oil company Pemex. Nevertheless, AMLO still commands a 71 percent approval rating, a phenomenon scholars attributes to dissatisfaction with prior governments, notably the scandal-ridden term of AMLO’s predecessor.

As for the senator with whom he disagreed on religious reform, Luévano justified her proposal saying the 1992 law was obsolete and outdated. “With respect, tolerance and without taboos, we can work together so that thousands of religious associations in our country can help Mexico become a country where we all live better-off,” Luévano wrote on Twitter. Reflecting early critics when the Law of Religious Associations and Public Worship first passed in 1992, she argued that outside major cities, the secular state must coexist with the enormous capacity of religious organizations that can assist the government in carrying out social work—including the administration of orphanages, asylums, community canteens—and participating in peace strategies through the diffusion of ethical, moral, and religious values. This is interesting as many have critiqued the government in not responding well to high rates of crime and violence, pervasive corruption, and declining rural communities.

This instrumentalization of churches is a significant turnabout and a flagrant violation of laicist principles enshrined in the 1992 Law, but it does makes sense in the historical relationship between Church and State prior to the Juárez years when Church and State were united—only Protestants are likely to be the dominant partner now. Despite this proposal having little to no chance of passing—Morena dominates both houses of Congress and the party would not push legislation without the president’s support—it nevertheless highlights an important trend that is forming under AMLO.

Given the disappointments in his first year in office, particularly in failing to adequately develop and undertake actionable work to solve Mexico’s rising rates of violence, unemployment, and public health crises, leaning on religious organizations is one of many strategies AMLO has employed to distract from actually carrying out the transformative work he has promised. By doing so, is AMLO admitting that the government cannot carry out all of his promises and slowing giving these duties over to religious organizations?


Madeleine Olson is a Ph.D. Candidate in History with a Latin American focus at The University of Texas at Austin. She is currently conducting research between Mexico City and Vatican City, examining interreligious violence and Church-State relations in Mexico during the twentieth century. molson@utexas.edu | Twitter: @maddieohhhh

El problema de la Moral en el pensamiento de Jean-Paul Sartre (tesis de licenciatura, en español)

TESIS DE LICENCIATURA QUE PRESENTO ELISEO RABADAN FERNANDEZ EN LA FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS D ELA UNAM ( UNIVERSIDAD MNACIONAL AUTONOMA DE MEXICO) EN 1988

http://132.248.9.195/pmig2017/0074262/0074262.pdf

El liberalismo como liberación de las pasiones y de las pulsiones: un estado de violencia generalizado. Seminario de Dany-Robert Dufour. Un estudio del presente, en conexión con la obra del Marqués de Sade, quien ha sido traído al presente de modo no ya velado, sino abierta y completamente.

El Marqués de Sade, prisionero

Un artículo sobre Sade, a modo de aproximación a lo expuesto por Dufour, publicado en el diario ABC, cuyo autor es César Cervera.

https://www.abc.es/historia/abci-marques-sade-escritor-maldito-napoleon-nombre-perversion-sexual-201910160251_noticia.html


NOTA DE INTROFILOSOFIA: Un autor que consideramos de obligada consulta, para tratar de hacer un análisis crítico de lo que hoy significa el liberalismo realmente existente, es decir, el neoliberalismo de la Globalización en curso, a hombros del pensamiento ( y la acción social y política) débil posmoderno. Sugerimos relacionar estas tesis de Dufour con los contenidos más o menos metafóricos de la última película del italiano Pasolini: SALO, o los 120 días de Sodoma, en la cual el cineasta sitúa el escrito de Sade sobre Sodoma y la perversión y la sumisión y el poder, con la etapa concreta de la Historia europea, italiana, de la primavera de 1944, últimos meses del fascismo y su completa atracción hacia el sadismo y el masoquismo, la perversión de la sociedad humana como tema filosófico, materialista. Lo interesante de este tema , tal como Pasolini lo veía, es que no se termina esa tendencia a la violencia como uno de los componentes ,acaso esenciales, de las sociedades humanas, de los grupos dialécticamente enfrentados o aliados , según circunstancias o intereses. Para Pasolini, para Dufour, la violencia sigue , transformada, adaptada a circunstancias variables, pero operando más o menos abiertamente, en estos tiempos de consumidores inmersos en el mercado pleno del neoliberalismo triunfante.

Dufour: Sade pertenece más bien al inmanentismo de los filósofos ingleses como Adam Smith, más que altrascendentalismo de Kant.

1

La Universidad Autónoma de Querétaro, la Facultad de Psicología de la UAQ, el Sindicato

Único del Personal Académico de la Universidad Autónoma de Querétaro, el Poder

Legislativo del Estado de Querétaro y la Universidad Autónoma Metropolitana unidad

Xochimilco, invitan a las siguientes actividades académicas

Napoleón arroja al fuego la novela de Sade titulada Justine

Dr. Dany-Robert Dufour

CONFERENCIA

¿Qué es la posmodernidad?

Dr. Dany-Robert Dufour

Miércoles 18 de mayo 2011, 10:00 a 12:00 hrs.

Sala 3 de CECAD (Coordinación de Educación Continua y a Distancia)

UAM-X (Calzada del Hueso 1100, Col. Villa Quietud. Delegación Coyoacán, C.P. 04960,

D.F. Mex. Tel: 54 83 70 00).

Sobre la imagen de Kant observando una escena de las obras de Sade: Montage Kant mit Sade: Rolf Nemitz, unter Verwendung einer Zeichnung von Kant als Spaziergänger (um 1798) und einer zeitgenössischen Illustration zu Juliette

SEMINARIO:

El liberalismo como liberación de las pasiones y de las pulsiones:

un estado de violencia generalizado

Video uno, de la serie de siete.

Dr. Dany-Robert Dufour

Lunes 16 de mayo de 2011 10:00 a 14:00 hrs.

Martes 17 de mayo de 10:00 a 14:00 hrs.

Jueves 19 de mayo de 10:00 a 14:00 hrs.

Sala 3 de CECAD (Coordinación de Educación Continua y a Distancia)

UAM-X (Calzada del Hueso 1100, Col. Villa Quietud. Delegación Coyoacán, C.P. 04960,

D.F. Mex. Tel: 54 83 70 00).

Autor de las siguientes obras:

• Le Bégaiement des maìtres – Lacan, Benveniste, Lévi Strauss… Ed. François Bourin,

Paris, 1988

• Les Mystères de la Trinité (Galimard, 1990)

• Novela : Les instants décomposés. (Julliard, 1993)

• Folie et démocratie (Gallimard, 1996)

• Lacan et le miroir sophianique de Boehme (nouvelles hypothèses sur le stade du

miroir), Cahiers de l’Unebévue, revue psychanalytique, éditions E.P.E.L., avec un

choix de textes (Boehme, Hegel, Koyré, Lacan, Baltrusaïtis, Artaud…), Paris, mars

1998.

• Lettres sur la nature humaine à l’usage des survivants, Petite bibliothèque des idées,

Calmann-Lévy, Paris, 1999.

• L´art de réduire les têtes. Sur la nouvelle servitude de l´homme libérè à l´ère du

capitalisme total. (Éditions Donoël, 2003)

2

• On achève bien les hommes. De quelques conséquences actuelles et futures de la

mort de Dieu. (Donoël 2005)

• L’enfant face aux médias. Quelle responsabilité sociale et familiale ? (avec

Dominique Ottavi), Collection Temps d’arrêts (Ministère de la Communauté

française de Belgique, domaine de l’enfance et de l’aide à la jeunesse), Bruxelles,

2005.

• Le Divin Marché –la rèvolution culturelle libérale. Denoël (2007)

• La cité perverse (2009)

Obras traducidas al Español

Justine, o las desgracias de la virtud. Autor: Marqués de Sade

• Locura y Democracia, ed. Fondo de Cultura Económica (2002)

• Lacan y el espejo sofianico de Jacob Boheme, ed. Fundap (2005)

• El arte de reducir cabezas. Sobre la servidumbre del hombre liberado en la era del

capitalismo total. Ed. Paidós. (2007)

Una reseña del libro El arte de reducir cabezas;(de la modernidad a la posmodernidad) http://balladaresenterprises.com/assets/resumen-el-arte-de-reducir-cabezas-en-dany-robert-dufour-por-julio-balladares.pdf

Argumento del seminario:

Examinaremos los efectos políticos y sociales de la mutación antropológica acaecida en

Occidente con la aparición en Europa del pensamiento liberal. El programa liberal se

expresa en toda su amplitud en un texto fundador: La fábula de las abejas, de Bernard de

Mandeville (1704). Ese texto revela nada menos que el principio de una nueva antropología

sintetizada en la fórmula ya célebre: “Los vicios privados constituyen la virtud pública”.

Fueron necesarios dos siglos para que ese principio dominara plenamente el mundo

occidental y, de ahí, se difundiera al mundo entero bajo el nombre de “globalización”.

Para entender adecuadamente los efectos de ese principio, hay que recordar aquello

con lo que rompe. Rompe con otra antropología, que descansaba sobre mandamientos

prohibitivos que comenzaban por “No debes…”. Podemos, por ejemplo, encontrar una lista

de esos mandamientos en el Decálogo, ese conjunto escrito de instrucciones morales y

religiosas que, según las tradiciones bíblicas, Moisés recibió de Dios en el Monte Sinaí.

Pasamos así de esos mandamientos prohibitivos a mandamientos incitadores: los “No

debes…” fueron remplazados por “Debes…”. He ahí la apariencia de ese nuevo superyó

que dice “¡goza!” (Lacan) y que impele a cada quien a perseguir en toda circunstancia su

beneficio personal.

Gravure dans La Nouvelle Justine ou Les Malheurs de la Vertu, ſuivie de l’Hiſtoire de Juliette, ſa Sœur de Donatien Alphonſe François, marquis de Sade, Hollande 1797 (vraiment apparue en 1799 à Paris).

Examinaremos pues el paso de una religión prohibitiva —inscrita en un gran

relato— hacia una nueva religión incitadora que podemos llamar la religión del divino

Mercado marcada por la profusión de pequeños relatos incitadores que exaltan los

pequeños y los grandes goces. En resumen, los mandamientos de la Iglesia fueron

remplazados por pequeños relatos publicitarios que exaltan sin cesar la mercancía y que

proponen tal o cual objeto manufacturado, o tal servicio mercantil, o tal fantasía sobre

medida que promete satisfacer todos nuestros apetitos pulsionales, sean cuales sean.

Ambas religiones, la antigua y la nueva, funcionan mediante la violencia, pero no se

trata de la misma violencia. La religión prohibitiva quería imponer por las buenas o por las

malas la ley del único dios legítimo para ella. La nueva religión incitadora libera los

comportamientos violentos.

3

Son esos comportamientos violentos los que examinaremos:

— los que se desarrollan en los individuos dentro de una sociedad ultraliberal caracterizada

por la desaparición del antiguo Estado-Providencia y marcada por la competencia

generalizada, que incita a todos a defender, por cualquier medio, tan sólo sus intereses

personales. Ello da como resultado formas de violencia que, aunque difieren desde el punto

de vista de su legalidad, se asemejan entre sí, puesto que ponen en práctica el mismo

principio tanto el joven delincuente como el gran financiero o bien los grupos que practican

la violencia extrema

— aquellos grupos que se desarrollan en el ámbito de las nuevas formas asumidas por el

nuevo Estado neolibéral que quiere imponer por la fuerza la ley del mercado a todos los

sectores de la sociedad, destruyendo todas las antiguas formas de solidaridad.

Bibliografía:

Bernard de Mandeville, La Fábula de las abejas. Los vicios privados hacen la prosperidad

pública. I y II, F.C.E., México, 1982

Dany-Robert Dufour, “Libéralisme, pulsions et mafias” in Mafia et comportements

mafieux, Illusio n°6/7

Dany-Robert Dufour, El arte de reducir cabezas, Paidós, Buenos Aires, 2007.

Dany-Robert Dufour, La Cité perverse, Denoël, Paris, 2009.

Sigmund Freud, “El malestar en la cultura” (1930 [1929]), Obras Completas, Volumen

XXI, Amorrortu Editores, Buenos Aires Argentina, 1979

Jacques Lacan, El Seminario, Livre XX, Aun, Paidós, Barcelona, 1985.

Jean-François Lyotard, La Condición posmoderna, Cátedra, Madrid 2000.

________________________

Informes e inscripciones con Srta. Guillermina Pérez Ramírez, tel: (55) 54

83 35 23 o al e-mail: pgaytan@correo.xoc.uam.mx

Habrá transmisión directa en el Auditorio Adolfo Chacón Gallardo de la Facultad de

Psicología, UAQ (Cerro de las Campanas s/n, Querétaro, Qro.) con la participación del

Laboratorio de Gestión de Tecnología en Informática. http://www.labgti.com

http://es.justin.tv/labgti

HEIDEGGER, Cuadernos Negros. Análisis y crítica sobre el antisemitismo de Heidegger y conexiones con la Historia y la Política alemana en tiempos del surgimiento nazionalsocialista. Por Julio Quesada.

FUENTE: STOA Revista del Instituto de Filosofía. Universidad Veracruzana. Xalapa, Veracruz. México http://stoa.uv.mx/index.php/Stoa/article/view/2543/pdf

Vol. 9, no. 18, 2018, pp. 103–126

ISSN 2007-1868

HEIDEGGER: “MI ATAQUE (ANGRIFF) CONTRA HUSSERL”

METAFÍSICA Y ANTISEMITISMO

AUTOR: Julio Quesada

Instituto de FilosofÍa

Universidad Veracruzana

quesadajulio@yahoo.es

resumen: Este estudio gira en torno de un texto de Heidegger perteneciente a

los Cuadernos negros en donde el fil´osofo explica en qu´e consiste el “desarraigo”

de la “cultura” y “esp´ıritu” alemanes (y occidentales). Poniendo en relaci´on su

antisemitismo con la cr´ıtica a la metaf´ısica como olvido del Ser.

palabras clave: Ser 􀀀 metaf´ısica 􀀀 raza 􀀀 Husserl 􀀀 ataque 􀀀 verdad 􀀀 maquinaci

´on

abstract: This essay deals with a particular section of Heidegger’s Black Notebooks

in wichthe autor have explained the meaning of the “uprooting” of

the German (and Western) “culture” and “spirit”. This way, a relationship between

his anti-semitism and his critique of metaphysics as a forgot of the Being

is established.

keywords: Being 􀀀 Metaphysics 􀀀 Race 􀀀 Husserl 􀀀 Attack 􀀀 Truth 􀀀 Maquination

Hacia los colegas y amigos: Antonio Ziri´on e Ignacio Quepons

Soy el peque˜no jud´ıo que escribi´o la Biblia. He visto las naciones

levantarse y caer. He o´ıdo sus historias. las he o´ıdo todas. Pero el

amor es el ´unico motor de supervivencia.

Leonard Cohen

103

104 Julio Quesada

1. El texto en alem´an ¨ Uberlegungen XII-XV (Schwarze Hefte

1939-1941), GA 96, Klostermann, Frankfurt, 2014, p. 44-47 es

el siguiente

Die Geschichte des abendl¨andischen Menschen —gleichg¨ultig ob er

sich in Europa aufh¨alt oder anderswo—hat sich langsam auf eine Lage

vorgeschoben, in der alle sonst vertrauten Bezirke wie “Heimat”, “Kultur”,

“Volk”, aber auch “Staat” und “Kirche”, aber auch “Gesellschaft”

und “Gemeinschaft.” die Zuflucht verweigern, weil sie selbst zu bloßen

Vorw¨anden herabgesetzt und dem beliebigen Vorschub preisgegeben

sind, dessen bewegende M¨acli- Le unkenntlich bleiben und ihr Spiel

lediglich darin verraten, daß sie den Menschen in die Gew¨ohnung zur

je aufdringlicheren Massenhaftigkeit zwingen, deren “Gl¨uck” sich darin

ersch¨opft, ohne Entscheidungen auszukommen und in der Meinung

sich zu bet¨auben, immer mehr in ihren Besitz und Genuß zu

bringen, weil das Besitzw¨urdige stets geringer und gehaltloser wird.

Die einzige und dazu notwendig unechte Angst, die eine solche Lage

noch zul¨aßt, ist die Furcht, dieser Menschenbetrieb k¨onnte durch neue

Kriege pl¨otzlich ein linde nehmen und alles abhanden kommen; denn

wo die Versteifung auf das Vorhandene als Besitz und Beherrschung

des Seienden gilt, schrumpft das Ungl¨uck auf den Zustand ein, in dem

und durch den alles Vorhandene der Beseitigung unterliegen muß.

Wo k¨onnte hier noch eine Spur jener Angst erwachen, die erkennt,

daß eben die Vormacht des Vorhandenen und die Unbe- d¨urftigkeit

gegen¨uber Entscheidungen, das ungreifbar um sich greifende Anwachsen

der Bestimmung zu dieser Lage bereits und allein nicht nur

Zerst¨orung, sondern die Verw¨ustung ist, deren Herrschaft durch Kriegskatastrophen

und Katastrophenkriege nicht mehr angetastet, sondern

nur noch bezeugt werden kann. Ob das Herdenwesen des Menschen,

sich selbst ¨uberlassen, durch seine Vergemeinerung den Menschen zur

Vollendung seiner Tier- heit treibt, oder ob Rudel von Gewalthabern

die auf das H¨ochste durchgegliederten und ))einsatzbereiten(( Massen

der v¨olligen Entscheidungslosigkeit zujagen, ob also eine “Rangordnung”

innerhalb des endg¨ultig festgestellten Tieres im Sinne des

“ ¨ Ubermenschen” noch aufgez¨uchtet werden kann oder nicht, das bringt

in den metaphysischen Charakter des Seienden im Ganzen keine wesentliche

¨Anderung. Mit der k¨altesten K¨uhnheit und unter Abwehr jeheidegger:

”mi ataque (angriff) contra husserl” 105

des Zudr¨angens “moralischer” Wertungen und “pessimistischer” Stimmung

muß der denkerische Blick die Vollendung der metaphysischen

Geschichte des Seienden vor und um sich haben, damit die Luft f¨ur

anf¨angliche scheidungen rein und klar das Fragen der Besinnung durchwehe.

Zu wissen gilt hier, daß die Verw¨ustung innerhalb der Bezirke der

“Bildung” und des “Kulturbetriebes” schon wesentlich weiter fortgeschritten

ist als im Feld der gr¨oberen Besorgung der Lebensbed¨urfnisse.

Entsprechend hat sich hier —bei den vergeblichen H¨utern des geistigen

Erbes— eine h¨ohere Geschicklichkeit im Verzicht auf wesentliche

Besinnung ausgebildet. In die Entsprechung locken und steigern

sich auf der einen Seite die Entmach- tung aller Verwurzelungsbereiche

zugunsten der Erm¨achtigung der durchg¨angigen Machenschaft

und auf der Gegenseite der Verzicht des Massenmenschentums auf

alle Entscheidungs- und Maßstabsanspr¨uche. Durch diese sich auswcitende

Entsprechung entsteht eine unsichtbare Leere, deren verborgenes

Wesen aus der noch leitenden metaphysischen Grundstellung

nicht begriffen werden kann, zumal sie sich im Anschein ihres Gegenteils

zum Ansehen bringt: als bedingungslose Eingliederung des Menschen

in die Machenschaft des Seienden im Ganzen —dies oft noch

unter Berufung auf — geschichtliche Herrschaftsformen, denen bereits

jeder Boden weggezogen ist— z.B. meint heutiges Soldatenturn

noch auf “Preußentum” sich berufen zu k¨onnen; es ist im Wesen gewandelt

und sogar schon etwas anderes als der Krieger der letzten

Weltkriegsjahre —abgesehen davon, daß aus diesem Bereich menschlichen

Handelns, wenngleich er in einer eigengef¨ugten H¨arte vor den

Tod stellt, sch¨opferische geschichtliche Entscheidungen nie entspringen

k¨onnen— sondern nur Formen einer stets mittel-haften Zucht, die

ins “Totale” erweitern zu wollen, einer groben Unwissenheit um das

Wesen des Seyns und seiner Jenseitigkeit zur Macht und Ohnmacht

gleichkommt.

Aus demselben Grunde aber ist auch jeder “Pazifismus” und jeder

“Liberalismus” außerstande, in den Bezirk wesentlicher Entscheidungen

vorzudringen, weil er es nur zum Gegenspiel gegen das echte

und unechte Kriegertum bringt. Die zeitweilige Macht- sLeigerimg

des Judentums aber hat darin ihren Grund, daß die Metaphysik des

Abendlandes, zumal in ihrer neuzeitlichen Entfaltung, die Ansatzste106

Julio Quesada

lle bot f¨ur das Sichbreitmachen einer sonst leeren Rationalit¨at und Bechenf

¨ahigkeit, die sich auf solchem Wege eine Unterkunft im “Geist”

verschaffte, ohne die verborgenen Iwitscheidungsbezirke von sich aus

je fassen — zu k¨onnen. Je urspr¨unglicher und anf¨anglicher die k¨unftigen

Entscheidungen und Fragen werden, umso unzug¨anglicher bleiben

sie dieser “Rasse”. (So ist Husserls Schritt zur ph¨anomenologischen

Betrachtung unter Absetzung gegen die psychologische Erkl¨arung

und historische Verrechnung von Meinungen von bleibender Wichtigkeit

—und dennoch reicht sie nirgends in die Bezirke wesentlicher

Entscheidungen, setzt vielmehr die historische ¨ Uberlieferung der

Philosophie ¨uberall voraus; die notwendige Folge zeigt sich alsbald

im Einschwenken in die neukantische Transzendentalphilosophie, das

schließlich einen Fortgang zum Hegelianismus im formalen Sinne unvermeidlich

machte. Mein “Angriff ” gegen Husserl ist nicht gegen ihn

allein gerichtet und ¨uberhaupt unwesentlich— der Angriff geht gegen

das Vers¨aumnis der Seinsfrage, d. h. gegen das Wesen der Metaphysik

als solcher, auf deren Grund die Machenschaft des Seienden die Geschichte

zu bestimmen vermag. Der Angriff gr¨undet einen geschichtlichen

Augenblick der h¨ochsten Entscheidung zwischen dem Vorrang

des Seienden und der Gr¨undung der Wahrheit des Seyns.)

2. Nuestra propuesta de traducci´on

La historia del hombre occidental —sin importar si reside en Europa

o en alg´un otro lado— se ha desplazado hacia una situaci´on en la que

dominios conocidos como “patria”, “cultura”, “pueblo”, pero tambi´en

“Estado” e “Iglesia”, as´ı como “sociedad” y “comunidad” deniegan el

refugio, ya que ellas mismas son reducidas a meros pretextos y se encuentran

sujetas a cualquier avance, cuyos poderes en movimiento permanecen

irreconocibles y s´olo delatan su juego, en que obligan a los

hombres hacia una habituaci´on a las grandes cantidades cada vez m´as

intrusivas, cuya “felicidad” se reduce a un poder vivir sin decisiones

y aturdirse con la opini´on de traer cada vez m´as hacia su propiedad

y disfrute, porque lo digno de poseer se vuelve cada vez m´as escaso

y m´as insustancial. El ´unico miedo, y para ello necesariamente irreal,

que todav´ıa permite tal situaci´on, es el temor que este funcionamiento

del hombre podr´ıa llegar a su fin por nuevas guerras y todo podr´ıa

perderse; ya que donde la rigidez de lo existente se considera como

heidegger: ”mi ataque (angriff) contra husserl” 107

propiedad y dominio del ente, se contrae la desdicha a una situaci´on

en la cual y a trav´es de la cual todo lo existente se vuelve sujeto a la

eliminaci´on.

D´onde podr´ıa aqu´ı despertar todav´ıa una pizca de aquel temor, que

reconoce que precisamente la hegemon´ıa de lo existente y la falta de

indigencia frente a las decisiones, la ampliaci´on intocable de la disposici

´on tan s´olo hacia esta situaci´on no s´olo constituye la destrucci´on,

sino la devastaci´on, cuyo dominio no puede afectarse por cat´astrofes

de guerra y guerras catastr´oficas, sino s´olo puede ser testimonio de la

misma. Si la naturaleza gregaria del hombre, abandonado a su propia

merced, a trav´es de su comunicaci´on empuja al hombre a la perfecci´on

de su esencial animal, o si las manadas de gobernantes quienes en lo

m´as alto cazan las masas estructuradas y “disponibles” de una completa

falta de decisi´on, si podr´a generarse o no por lo tanto, una “jerarqu´ıa”

dentro del animal definitivamente determinado en el sentido de “los

hombres superiores”, eso no constituye una diferencia esencial en el

car´acter metaf´ısico del ser en su totalidad. Con la osad´ıa m´as fr´ıa y rechazando

cualquier afluencia de valoraci´on “moral” y estado de ´animo

“pesimista”, la mirada filos´ofica tiene que tener enfrente y a su alrededor

la perfecci´on de la historia metaf´ısica del ser, para que el aire

para tomar las decisiones iniciales sople de manera clara y pura por

las preguntas de la reflexi´on.

Lo que hay que saber aqu´ı es que la devastaci´on dentro de las ´areas

de la “educaci´on” y del “sector cultural” se ha consolidado mucho m´as

que en el campo de la satisfacci´on m´as rudimentaria de las necesidades

b´asicas. De manera correspondiente, se ha desarrollado aqu´ı —con

los in´utiles guardianes de la herencia espiritual— una habilidad mayor

de renunciar a la reflexi´on esencial. En esta correlaci´on se atraen y se

intensifican por un lado el derrocamiento de todas las ´areas de arraigo

a favor del empoderamiento de acciones universales, y por otro lado,

de la renuncia del hombre masa a todas las pretensiones de decisi´on

y de norma. A trav´es de esta analog´ıa, cada vez m´as amplia, surge un

vac´ıo invisible cuya esencia ocultada no puede entenderse desde la posici

´on metaf´ısica inicial que todav´ıa rige, sobre todo porque recibe su

reputaci´on por las apariencias de su opuesto: como la incorporaci´on

del hombre a las acciones del ser en su totalidad—frecuentemente apelando

incluso a las formas de dominio, de las que ya se ha removido

108 Julio Quesada

cualquier fondo— por ejemplo, la actual soldadesca cree poder acogerse

a´un al “Prusianismo”; su naturaleza ha cambiado y es ahora incluso

algo diferente que el guerrero de los ´ultimos a˜nos de guerra mundial

—adem´as del hecho de que desde este ´ambito de la acci´on del hombre,

si bien antepone a la muerte en una penuria causada por s´ı mismo, no

podr´an jam´as surgir decisiones hist´oricas creativas— sino s´olo formas

de un cultivo siempre fundamentales, de querer ampliarlas hacia lo

“total”, de una ignorancia burda de la esencia del ser y que equivale a

lo ulterior del poder y de la impotencia.

Por la misma raz´on, sin embargo, tampoco el “pacifismo” y cualquier

forma de “liberalismo” son capaces de avanzar hacia el dominio

de las decisiones esenciales, porque s´olo lo presenta como contraste

entre la milicia aut´entica y no aut´entica. El temporal aumento

en el poder´ıo del juda´ısmo se debe, no obstante, a que la metaf´ısica

del occidente, sobre todo en su desenvolvimiento moderno, ofrec´ıa un

punto de partida para que se propagara una racionalidad y habilidad

aritm´eticas por lo dem´as vac´ıas, que por tales medios logra alojarse en

el “esp´ıritu”, sin poder entender jam´as los dominios de decisi´on. Mientras

las decisiones y preguntas futuras se vuelven m´as fundamentales y

esenciales, m´as inaccesibles permanecen para esta “raza”. (De esta manera,

el paso hacia la reflexi´on fenomenol´ogica de Husserl mantiene

su importancia bajo la cr´ıtica contra la explicaci´on psicol´ogica y compensaci

´on hist´orica de opiniones —y aun as´ı no llega para nada a los

dominios de las decisiones esenciales, sino [que] presupone m´as bien

la tradici´on hist´orica de la filosof´ıa donde quiera; el resultado necesario

se muestra pronto en el alineamiento con la filosof´ıa trascendental

neokantiana, que al fin y al cabo hace inevitable una partida hacia el

hegelianismo en el sentido formal. Mi “ataque” contra Husserl no se

dirige s´olo hacia ´el y es de cualquier manera insignificante— el ataque

va en contra de la omisi´on de la pregunta por el ser, es decir, contra

la esencia de la metaf´ısica como tal, que busca determinar la historia

basada en las maquinaciones sobre el ser. El ataque establece un momento

hist´orico de la m´as elevada decisi´on entre (Vorrang) la prioridad

del ser y el establecimiento de la verdad del ser (Seyn).

Agradezco la ayuda recibida de los profesores Antonio Ziri´on e Ignacio

Quepons; lo que no significa que ellos sean responsables de mis

errores.

heidegger: ”mi ataque (angriff) contra husserl” 109

3. Notas metaf´ısicas, metapol´ıticas y apuntes biogr´aficos para un

comentario de texto

El problema del Ser no es otro que el desarraigo de Europa, gerifalte

del mundo. La ausencia de ra´ıces (existencia ontol´ogico-hist´orica: Ser

y tiempo (1927). Ya tenemos ah´ı un definitivo principio, arch´e, sobre la

jerarquizaci´on del Ser. La pregunta fundamental de la metaf´ısica (Introducci

´on a la Metaf´ısica de 1935): “¿Por qu´e hay Ser y no m´as bien Nada?”,

tiene su genealog´ıa hist´orica (historicidad), su comienzo y raz´on

de existir en Europa, Occidente; pero, desde 1933, y de forma impl´ıcita

desde los a˜nos 20 (Informe Natorp), exclusivamente en el Volk alem´an

—todo un pleonasmo— porque ´este es el ´unico pueblo metaf´ısico que

queda en la Tierra.

El problema del Ser es el del desarraigo (Nihilismo) que se ha apoderado

de “dominios” (Heidegger no utiliza el t´ermino “concepto”)

tan decisivos para el nuevo nacionalismo alem´an como “patria”, “pueblo”,

“cultura”, “Estado” e “Iglesia”. Dominios a los que podr´ıamos

a˜nadir, a la luz de la obra heideggeriana, otros como “comunidad”,

“sujeto”, “lengua” y “muerte”. El Nihilismo consiste en la destrucci´on

de las formas “propias” de la existencia humana que, seg´un Sein und

Zeit, es un encadenamiento tan limitado y mortal como irreferente.

A esta cadena la podemos nombrar, siguiendo la anal´ıtica ontol´ogica,

con sus t´erminos: Dasein-Boden-Blut-Volk-Schprach-Tod-Staat. En la Verdad

de la diferencia del Ser no se des-vela un sujeto moderno, una

persona o individuo o alma; sino el propio encadenamiento del Ser

como forma “propia”. Por lo tanto, el primado ontol´ogico del Dasein

no obedece a las revoluciones burguesas modernas empe˜nadas en

salvar la subjetividad y autonom´ıa del individuo frente a la totalidad

del estado; sino a la “revoluci´on conservadora” que el Ser estaba llevando

a cabo en Alemania mucho antes que el nacionalsocialismo y

el antisemitismo se hicieran con el poder oficial de la naci´on. Este

principio ontol´ogico-hist´orico en el que se des-vela el Dasein (estar-yaaqu

´ı) en calidad de comunidad-del-pueblo-en-su-Estado. Una comunidad

existencial-nacional que se opone tanto a la tentativa “comunista”

de la Rep´ublica de Plat´on, comunismo de las Ideas y proporcionalidad

geom´etrica, como al desarrollo moderno de la comunidad que

fluye desde f´usic a polic hasta transformarse, a trav´es de la revolu110

Julio Quesada

ciones modernas ilustradas (Inglaterra, Estados Unidos y Francia) en

“sociedad civil” con plena autonom´ıa ante el Estado. La radical cr´ıtica

de Heidegger a la modernidad en todos sus sentidos (filos´ofico,

cient´ıfico-t´ecnico, religioso y pol´ıtico) se mide en comparaci´on a c´omo

el desarraigo que “es” la modernidad como cumbre del Nihilismo que

ya apunta desde el comienzo de la filosof´ıa en tanto “teor´ıa” e “idea”.

Por ejemplo, toda teor´ıa del conocimiento que, a juicio de Heidegger,

y por su car´acter universalista, ya estar´ıa olvidando la pregunta por el

Ser, por la existencia singular, ´unica e irreferente (como la muerte) del

Ser. As´ı, pues, aquel frontispicio que Plat´on —y a la luz del movimiento

´orfico-pitag´orico (semita)— puso para la Academia, “Nadie entre

aqu´ı sin saber matem´aticas”, es considerado por Heidegger como el

inicio de la historia del olvido del Ser. Luego, por l´ogica, podemos

adelantar que Ser para Heidegger es una “decisi´on” por la cultura, la

sociedad, la comunidad, la patria, la lengua, la muerte, el pueblo, el

Estado y la Iglesia radicalmente a) finitos y b) excluyentes.

En este sentido el Discurso de Rectorado de 1933 —La autoafirmaci´on

de la Universidad alemana— es una aut´entica mina para comprender

que el problema del Ser remite al problema alem´an de una cultura

propiamente alemana, exclusivamente alemana, hasta el punto ontol

´ogico-hist´orico (historicidad) de haber identificado en ese texto al

“esp´ıritu” con el “cuidado” (Sorge) de la Kultur; en el entendido, obvio,

de que la cultura es un patrimonio exclusivo del pueblo alem´an. Salvando

a la cultura alemana de sus enemigos se salva, al mismo tiempo,

no solo la existencia de Alemania sino la del Ser.

Escribi´o y dijo Heidegger:

Pues “esp´ıritu” no es ni la sagacidad vac´ıa, ni el juego de ingenio que a nada

compromete, ni el ejercicio sin fin del an´alisis intelectual, ni una raz´on universal,

sino que esp´ıritu es el decidirse, originariamente templado y consciente,

por la esencia del ser. Y el mundo espiritual de un pueblo no es

una superestructura cultural como tampoco un arsenal de conocimientos y

valores utilizables, sino que es el poder que m´as profundamente conserva

las fuerzas de su raza y de su tierra, y que, como tal, m´as ´ıntimamente exalta

y m´as ampliamente conmueve su existencia. S´olo un mundo espiritual

garantiza al pueblo la grandeza; pues obliga a que la permanente decisi´on

entre la voluntad de grandeza y el dejarse llevar a la decadencia sea la ley

que rige la marcha que nuestro pueblo ha emprendido hacia su historia

futura (Heidegger 1989, p. 12-13. Cursivas en el original).

heidegger: ”mi ataque (angriff) contra husserl” 111

Retrospectivamente vemos con claridad que la “decadencia” de 1933

y el “desarraigo” de 1939-1941 apuntan a la falta de “esp´ıritu” y de

“ser”, o de “mundo espiritual”, que han alcanzado a t´erminos como

“sociedad”, “comunidad”, “cultura”, “pueblo”, “patria”, “Estado” e

“Iglesia”. Palabras vac´ıas y mentirosas respecto de lo que es la grandeza

del pueblo alem´an. Para Heidegger, como para la ideolog´ıa nazi, el

Idealismo alem´an habr´ıa fracasado en su intento de dirigir a la naci´on

alemana a trav´es de un discurso filos´ofico moderno que ha confundido,

por el olvido del Ser, la “autonom´ıa” con una subjetividad libre de

originarios compromisos con su pueblo y raza. La Universidad alema

que, suponen Heidegger y los nazis (Hitler, Rosenberg, los hermanos

J¨unger, entre tantos otros), debe ser el alma mater y ´angel custodio de

ese “patrimonio nacional”. O, con palabras del propio Heidegger, custodios

de la pureza de esos “dominios” que ya no son “refugios” para

la existencia alemana cuya Rep´ublica de Weimar representa al enemigo

a batir para el nuevo nacionalismo alem´an. Por lo tanto, “pueblo”,

“patria”, “sociedad”, “comunidad”, “Estado”, “Iglesia”, “cultura” aparecen

como carentes de un verdadero hogar que s´olo les puede dar la

continuidad en el Ser (alem´an). He ah´ı el Nihilismo como resultado

del olvido del Ser. Ni la filosof´ıa, ni la ciencia, ni el arte, ni ning´un ente,

tienen casa propia porque se han universalizados como parte de la

“ca´ıda” del Dasein en el das Man. Estos estudios que se vienen haciendo

en la Universidad alemana (Hegelianismo, Marxismo, Neokantismo,

Positivismo l´ogico y Fenomenolog´ıa, por citar varios “dominios”

filos´oficos en el coraz´on de la Universidad alemana) son investigaciones

sin patria, sin el hogar (Heimat) que le brinda la “historicidad”; tal y

como ha sido desarrollada en Sein und Zeit. En este sentido todos estos

dominios que se ense˜nan en la Universidad alemana se han quedado

sin fundamento, “sin suelo” (Bodenlosigkeit), tal y como aparece en

el §77 de la obra citada y que desde 2005 hab´ıa se˜nalado Emmanuel

Faye, 9 a˜nos antes de la aparici´on de los Cuadernos negros. As´ı, pues,

deber´ıa estar claro que la “autoafirmaci´on” de la Universidad alemana

es, al mismo tiempo, el ´angel exterminador que va a llevar a cabo la

purificaci´on de esos conceptos desarraigados. ¿Se entiende?

El 18 de octubre de 1916 Heidegger le escribe a su futura esposa:

“la judaizaci´on de nuestra cultura y de nuestras universidades es sin

112 Julio Quesada

duda espantosa, y creo que la raza alemana deber´ıa procurarse a´un

otro tanto de fuerza interior para llegar a la cima. ¡De lo contrario el

Capital!” (En Donatella Di C´esare: Heidegger y los Jud´ıos, p. 110).

En el pasaje citado de La autoafirmaci´on de la Universidad alemana

los enemigos a destruir, en aras de la conservaci´on o cuidado del

“mundo espiritual” del pueblo alem´an, no aparecen se˜nalados por sus

respectivos partidos pol´ıticos sino, y esto es esencial para calibrar el antisemitismo

de Heidegger, como parte esencial de la “autoafirmaci´on”

de la universidad alemana como lucha (Kampf) contra el intelectualismo

jud´ıo que, desde Werner Sombart (Los jud´ıos y la vida econ´omica,

1911), ha sido la etiqueta definitoria de la forma de vida de los jud´ıos.

He analizado este tema de la relaci´on entre el “pensamiento abstracto”

y los jud´ıos como “pueblo n´omada”, es decir, un no-pueblo para

la cultura alemana en Heidegger de camino al Holocausto (2008) y Cultura

y barbarie. Racismo y antisemitismo (2014). Pero ahora debo matizar.

Lo m´as importante del discurso de Rectorado de Heidegger no es la

m´ımesis con el nazismo: “raza” y “tierra”; sino el negativo revelador

de la foto. ¿Qu´e no puede ser “esp´ıritu”? ¿Qu´e mal esp´ıritu obstaculiza

esta autoafirmaci´on alemana?, en fin, ¿Cu´al es la vida de los jud´ıos en

la universidad alemana? O con m´as precisi´on hist´orica, y haci´endome

eco del panfleto de Richard Wagner La judeizaci´on de la m´usica (1860):

¿En qu´e consiste la judeizaci´on de la Universidad alemana de la que

Heidegger hace eco desde 1916?

La sagacidad vac´ıa y el juego del intelecto que a nada compromete

porque la Universidad alemana est´a llena de jud´ıos, de profesores y

maestros que “desarraigan” desde dentro. A lo que hay que a˜nadir que

se trata del conflicto presente en el xix alem´an con los jud´ıos “asimilados”

como, por ejemplo, el fundador de la Escuela de Marburgo y

neokantiano Hermann Cohen. Ya lo afirmaba Wagner: no se trata de

estar con los alemanes; sino “entre” los alemanes. Algo imposible de

llevar a cabo por los jud´ıos y raz´on por la que su m´usica, Mendelshon,

por ejemplo, carec´ıa del tono vital alem´an. Echando a perder, desde

las sinagogas, el ser de la m´usica originariamente alemana.

Esp´ıritu (Geist) no es el ejercicio sin fin del an´alisis intelectual, tampoco

una raz´on universal. De un plumazo quedan al descubierto los

obst´aculos universitarios no alemanes como el neokantismo y la fenomenolog

´ıa: el citado Cohen, Ernst Casirer, Edmund Husserl y dem´as

heidegger: ”mi ataque (angriff) contra husserl” 113

jud´ıos alemanes. Tambi´en aparece como enemigo a destruir toda l´ogica

basada en una raz´on universal justificada con argumentos; de manera

que el positivismo l´ogico, el neokantismo y la fenomenolog´ıa a

ojos de Heidegger no son errores gnoseol´ogicos sino una traici´on al

esp´ıritu alem´an. Ninguna de estas escuelas vive “entre” los alemanes

porque su filosof´ıa forma parte del desarraigo y de la decadencia en

tanto agentes modernos instalados como “par´asitos” en el coraz´on de

la Universidad alemana. De nada sirvi´o que en la i Guerra Mundial

murieran, aproximadamente, 12.000 jud´ıos en el frente; inclu´ıdo uno

de los hijos de Husserl.

Que el esp´ıritu no es una superestructura cultural pone de relieve

que el an´alisis que lleva a cabo el materialismo hist´orico de la din´amica

de la sociedad moderna ahonda el problema del desarraigo de lo

propiamente alem´an-Europeo-Occidental. Este, y no otros idealismos

del tipo “hermen´eutica para todos los pueblos de la Tierra”, como se

cree en Latinoam´erica, Heidegger salvador de la originalidad de cada

forma de ser, es el contexto hist´orico, cultural y pol´ıtico desde el que

emerge, y cobra su sentido, la filosof´ıa de Heidegger y su pregunta por

el olvido del Ser.

Tanto la filosof´ıa como la ciencia y la pol´ıtica tienen que elegir entre:

“universalidad” o “mundo espiritual”. Disyunci´on exclusiva que el

nazismo, cual ´angel purificador de la raza pone encima de la mesa como

Leyes de N´uremberg en 1935. El mismo a˜no, qu´e casualidad, que

“el mejor pensador del siglo xx” (Jes´us Adri´an Escudero) se pregunta

en clase “¿Por qu´e hay Ser y no m´as bien Nada?”, es decir, “¿Qui´enes

somos nosotros mismos?” (Introducci´on a la Metaf´ısica).

Por lo tanto, de aqu´ı se sigue, en buena l´ogica, la repetici´on de la

apor´ıa pol´ıtica del nazismo: nacional-socialista; de la misma forma que

para salvar el “mundo espiritual” del pueblo alem´an tanto la ciencia

como la filosof´ıa (la pol´ıtica, el derecho, la religi´on, el arte, la econom

´ıa, la medicina y dem´as “Facultades”) han de volver a ponerse en

el comienzo “nacional”. ¿C´omo combatir la judeizaci´on de la Universidad

alemana?: a trav´es de un “segundo comienzo” del origen. El ataque

a Husserl por parte de Heidegger solo es, nada m´as y nada menos,

una ejemplaficaci´on m´as del ataque general que se viene llevando a

cabo en Alemania desde la derrota contra la judaizaci´on de Alemania.

Esta judaizaci´on ser´ıa la culpable de la derrota porque por su (ma114

Julio Quesada

la) educaci´on los alemanes, el pueblo alem´an, no habr´ıa estado a la

altura del “destino” que el Ser se jugaba en esta Primera Guerra Mundial.

Heidegger se˜nala, tanto desde su c´atedra como desde sus Escritos

Pol´ıticos —ninguneados en espa˜nol— la profunda relaci´on filos´ofica del

jud´ıo con “la sagacidad vac´ıa” que nunca podr´a comprometerse con

las “decisiones” que afectan a la conservaci´on del “mundo espiritual”

del Volk alem´an.

En este primer p´arrafo del texto aparece la cuesti´on del ente en relaci

´on a la “decadencia” que sufren esos t´erminos fundamentales “cultura”,

“patria”, “pueblo”, “sociedad”, “comunidad”, “Estado” e “Iglesia”

que se han quedado al borde del abismo (Ab-grund), si es que ya

est´an dentro del cicl´on universalista del desarraigo. Algunos tard´ıos

rom´anticos a´un podr´ıan seguir creyendo en la atracci´on de la muerte

como abismo del ser. Nada de esto. La radical finitud del Ser del

pueblo alem´an no da para lamentos, ni nostalgias, ni flirteos posmodernos

con ese abismo deconstructor: dejar de ser como le ocurrir´a a

toda persona porque el hombre es mortal. Ese tipo de “vac´ıo” carece

de inter´es para Heidegger. Lo que en el Ab-grund est´a en juego es

la judaizaci´on del Ser. Contra esta “falta de suelo” de toda la filosof´ıa

de Occidente Heidegger va a emprender la tarea inversa, contraria, a

trav´es de una anal´ıtica existencial en la que el hombre, a trav´es de su

pueblo hist´orico, est´a, o deber´ıa estar, encadenado. Dasein-Volk-Boden-

Blut-Schprach-Tod-Staat.

Para entender a Heidegger, y as´ı poder renunciar a ´el desde su propia

forma de pensar, tenemos que partir de la cr´ıtica que Herder (Otra

filosof´ıa de la historia para la educaci´on de la humanidad) y Nietzsche (Verdad

y mentira en sentido extra-moral) llevaron a cabo como parte de sus

cr´ıticas respectivas a “la igualaci´on de lo desigual” (Nietzsche). En este

sentido las ideas, que tienden a la universalidad desde Plat´on, aparecen

a los ojos de Heidegger como el veh´ıculo cient´ıfico y filos´ofico

am´en de pol´ıtico de la modernidad en tanto revoluci´on contra la tradici

´on. La visi´on del mundo propia de la modernidad tiene un concepto

de la verdad, una teor´ıa sobre la verdad, basada en el mundo como ente

(e¨ıdoc que tambi´en significa “im´agen”). Aquel inicio (ya mal inicio

para Heidegger) de la filosof´ıa: “Nadie entre aqu´ı sin saber matem´aticas”

convierte al mundo en una “idea”. La geometr´ıa de Descartes, la

raz´on universal de Spinoza, el principio de Raz´on suficiente de Leibheidegger:

”mi ataque (angriff) contra husserl” 115

niz, la sociedad civil de Locke, el escepticismo ilustrado de Hume, la

Dial´ectica Trascendental y cosmpolita de Kant, la Dial´ectica de la historia

(Hegel-Marx), la genealog´ıa de Nietzsche-Foucault que nos hace

sospechar tanto del .origenc¸omo de la propia ”historia”, la libertad y

el pacifismo de J. S. Mill, la intencionalidad de Husserl que es una

flecha lanzada m´as all´a de cualquier identidad nacionalista, en fin, la

lista es muy larga, el existencialismo humanista (para todos) de un Sartre

que nos comparte, al describirla, la n´ausea, se˜nalamientos que no

agotan, ni mucho menos, la riqueza plural de los modernos y en cuyo

acervo nos es fundamental la historia revolucionaria de la ciencia moderna,

Cop´ernico, Kepler y Galileo entre tantos otros como Newton. . .

y Darwin, y Einstein. ¡Como para poner el destino de la Tierra y el del

hombre en funci´on del Boden como si de toda la vida hubi´eramos estado

ah´ı (Da), suelo natal, patria, comunidad, hogar; cuando sabemos

que todo nacionalismo solo es un invento hist´orico cultural tal y como

dicen Fernando Savater (El mito del origen) y Jes´us Turiso (El ser

genuflexo).

Pero para Heidegger —justamente— la “visi´on” del mundo y del

hombre, un animal de ideas que siempre anda m´as all´a de “s´ı mismo”,

se convierte en la prueba esencial para montar su historia del olvido

del Ser. Toda la modernidad es la prueba de la decadencia y desarraigo

de Occidente, de Europa, porque tanto la ciencia como la filosof´ıa

y la pol´ıtica son hijas de lo que denomina la “entificaci´on” del Ser.

A la pregunta fundamental de la metaf´ısica, “¿Por qu´e hay ente y no

m´as bien nada?”, punto de partida de su Introducci´on a la —Metaf´ısica

(1935), Heidegger no responde con otro ente u otra ¨ıdea”(eidoc) ni

con la siempre pen´ultima “teor´ıa” acerca del sentido y estructura de

ese ente, ya sea econ´omico, l´ogico, hist´orico, moral o est´etico. Todo

esto no dejan de ser “ideas” que igualan lo desigual (animal pol´ıtico,

animal racional, mortal y libre) y, por lo tanto, “conceptos” cuya

din´amica conlleva una universalidad en donde lo originario de la existencia,

la raza, el Ser, se pierde en el Nihilismo filos´ofico, cient´ıfico,

religioso y pol´ıtico de la Democracia.

A partir de este comentario de texto cobra sentido pol´ıtico, Gran

Pol´ıtica, una hermen´eutica de la facticidad hist´orica o historicidad del

Ser. Es importante comprender el sentido y la estructura del ente a

trav´es del cual se desvela el mundo; pero la pregunta fundamental no

116 Julio Quesada

gira en torno al ente, sino en torno al Ser que es su aut´entico Grund o

“suelo” (Boden). “¿Por qu´e hay Ser y no m´as bien Nada?” ya no espera

otra teor´ıa sino la “decisi´on” o “lucha” por el Ser. ¿Cu´al es la batalla y

el campo de batalla de esta Kampf?: o el Ser o las ideas.

D´ejenme hacer un par´entesis cinematogr´afico. Spielberg llev´o en

2012 a la pantalla el libro de Doris Kearm Good win Team of Rivals. The

Political Genius of Abraham Lincoln. En esencia Lincoln de Spielberg nos

hace entrar en el mundo de la deliberaci´on con todas sus limitaciones

y contingencias. Este director nos representa lo que estaba en juego

en 1863, que no es sin m´as la D´ecimotercera Enmienda gracias a la

que aquellos 4 millones de esclavos negros pasar´ıan a ser libres. Esto

era cierto, pero lo que estaba en juego era el fundamento racional del

humanismo. No se trataba de un arrebato sentimental, sino de una

deuda que este hombre, presidente de los Estados Unidos, ten´ıa con

la “raz´on humana”. Por eso no nos debe extra˜nar que, en uno de los

momentos ´algidos de la cinta, Lincoln se base en los razonamientos de

Euclides para amonestar a sus propios compa˜neros de gabinete que

dudaban no ya de la “oportunidad” de promover esa Enmienda antes

de que acabe la guerra y el mandato presidencial, sino, lo peor, que no

ven con la claridad racional que la Enmienda se proponga contra viento

y marea. ¡Acci´on!: “Dos cosas iguales entre s´ı —rum´ıa el actor en voz

alta— y esta, a su vez, igual a una tercera, son iguales entre s´ı”. Se trata,

exclama Lincoln, “de una verdad autoevidente”. Desde los bancos proesclavistas

se le acusa de “tirano” y de haberse convertido en “su majestad

Abraham i el africano”. Para que los amables lectores de mi ensayo

hagan clic con el racismo de Heidegger, les recomiendo la escena, ya

casi al final de la pel´ıcula, en la que el representante del Sur le propone

a Lincoln este intercambio: “la paz por nuestro derecho a paralizar

la Enmienda”. Y Lincoln le contesta que el Sur no es una naci´on; sino

un lugar de EEUU en donde unos rebeldes quieren enfrentarse a la

Constituci´on. Entonces el representante, abatidamente desesperado,

hace un ´ultimo esfuerzo ampar´andose en algo as´ı como la “historicidad”

de Heidegger: “perderemos nuestra econom´ıa”, “perderemos

nuestras tradiciones”. . . y Lincoln le rebate con calma: “la esclavitud

ha sido derogada”. Lo que no significa otra cosa —advierte Lincoln a

los de su propio partido— que la vida vuelve a abrirse desde sus propias

problem´aticas nuevas. Que viene al hilo de la incertidumbre y

heidegger: ”mi ataque (angriff) contra husserl” 117

pesimismo que se apoderan de sus propios compa˜neros de gabinete:

entonces, los negros tambi´en votaran. “Y, entonces, ¿qu´e haremos?”

—le preguntan al presidente. “Entonces —contesta— habr´a que avanzar

a base de tener que improvisar”.

¿No ser´a el humanismo de la igualdad de todos los seres humanos

una “idea” que hace del propio ser humano una perpetua Enmienda

a partir de principios morales basados en la propia l´ogica de la raz´on?

El 20 de junio de 1932 —pr´acticamente un a˜no antes de la toma

de posesi´on como rector— Heidegger le dice a Elfride desde Friburgo

lo siguiente: “aun cuando el esfuerzo que exigen los nazis es grande,

ser´a siempre mejor que este pernicioso envenenamiento al que hemos

sido expuestos durante las d´ecadas pasadas bajo el lema de ‘cultura’ y

‘esp´ıritu”’ (Heidegger, G (ed.): “¡!Alma m´ıa!”. Cartas de Martin Heidegger

a su mujer Elfride (1915-1970). Manantial. Buenos Aires, p. 130. Citado

por Donatela Di Cesara: oc., p. 112. Las cursivas son m´ıas).

De forma autobiogr´afica recuperamos el problema, la cuesti´on filos

´ofica, el problema del Ser. Los siete t´erminos del principio de este

texto que, dec´ıamos con Sein und Zeit, est´an en decadencia por ser

expresiones vac´ıas, carentes de “suelo” (Bodenlosigkeit): “patria”, “cultura”,

“pueblo”, “Estado”, “Iglesia”, “comunidad” y “sociedad”, ahora

(y haciendo pie en la carta que acabamos de citar) podemos, por un

lado, sintetizar lo que para Heiedegger era el tema de su tiempo: el envenenamiento

que la judaizaci´on de la Kultury del Geisthan provocado

en las ´ultimas d´ecadas. Suficiente para sostener, como vengo haciendo

junto a otros investigadores, que la intencionalidad de la Obra de Heidegger

no se entiende al margen de la lucha por la reconquista de una

c¸ultura 2 .esp´ıritu.aut´enticamente alemanes, europeos, occidentales. Lo

que exige, filos´ofica y pol´ıticamente, una ”vuelta.al comienzo del Ser.

Por esta raz´on Heidegger se pregunta en el texto (2° p´arrafo) por

las condiciones que podr´ıan “despertar” el ancestral “temor” ante la

posible p´erdida de “la hegemon´ıa de lo existente”, as´ı como la conciencia

hist´orica de esta “indigencia frente a las decisiones”. El estilo

heideggeriano es muy oscuro y su “jerga de la autenticidad” (Adorno)

nos exige de cierta micro hermen´eutica. As´ı, para Heidegger, esta situaci

´on hist´orica en la que est´a Alemania y el mundo aparece como un

Hermes bifronte: a) testigo y testimonio no ya de la “destrucci´on”; sino

de la “devastaci´on” que la judaizaci´on del “esp´ıritu” y la “cultura” han

118 Julio Quesada

provocado en la vida alemana; sino que b) ese mismo “testimonio” debe

transformarse en el nuevo espacio y tiempo que haga posible, desde

Alemania, “las preguntas de la reflexi´on”.

El que Heidegger aceptara el nazismo como soluci´on de la crisis

alemana de la cultura y el esp´ıritu no signific´o, es cierto, una entrega

a las “totalidades” del mismo porque su filosof´ıa del Ser es radicalmente

finita y excluyente: no se puede exportar. De ah´ı que manifieste

que lo importante no es seguir la l´ınea que marca la finalidad hist´orica

de un ¨ Ubermensch o perfecci´on de un animal biol´ogico. ¿Por qu´e?

Porque la biolog´ıa moderna es, fundamentalmente, un ente sin patria,

sin suelo, en fin, un Bodenlosigkeit. Otro pensamiento sin suelo con el

que el Das Man —del que no escapa el nazismo vulgar— aspira desde

su total desconocimiento de la pregunta por el Ser a llevar a cabo una

pol´ıtica en base a la “perfecci´on” del animal definitivamente fijado. La

biolog´ıa moderna, lo supo Heidegger, va en la direcci´on contraria: la

vida abierta a una pluralidad incalculable e incorsetable a una ´unica y

´ultima definici´on. Lo que Heidegger a˜nora, m´as all´a del ¨ Ubermensch,

y de todo ¨ Uber o ir m´as all´a de s´ı mismo, es el hombre y el mundo

que hab´ıa (para la quimera del “origen”) antes del desarraigo con el

Ser. Dicho en otros t´erminos: la “jerarqu´ıa” que confusamente busca el

nacionalsocialismo no puede venir de m´as entifafci´on del Ser; sino de

la destrucci´on de la ´epoca de la “im´agen” del mundo gracias a lo que

el “esp´ıritu” y la “cultura” alemanas han ca´ıdo en un casi total “desarraigo”.

El problema del Ser (y aunque la selecci´on del hombre sea

necesaria) no se ubica en ninguna ciencia moderna; sino, son palabras

de Heidegger, “en el car´acter metaf´ısico del ser en su totalidad”. Este

“car´acter metaf´ısco” del Ser conlleva una praxis que nada, absolutamente

nada, tiene que ver con la deliberaci´on; sino con la “osad´ıa”

m´as fr´ıa. Tanto que hay que rechazar cualquier valoraci´on de orden

moral (como la ofonesic, podemos a˜nadir) y dejar fuera cualquier duda

que aparezca a trav´es del “pesimismo”, porque “la mirada filos´ofica

tiene que tener enfrente y a su alrededor la perfecci´on de la historia

metaf´ısica del ser” para que renazca el “aire” que posibilite poder de

nuevo tomar “las decisiones iniciales” a trav´es de las cu´ales la cultura y

el esp´ıritu puedan volver a ser los guardianes que alguna vez fueron.

Y es que, para Heidegger, la devastaci´on llevada a cabo por la raza

jud´ıa de la cultura y esp´ıritu propiamente alemanes hasta su desarraiheidegger:

”mi ataque (angriff) contra husserl” 119

go, mundializaci´on, cosmopolitismo, infinitud y universalidad, habr´ıa

pegado m´as en la “educaci´on” y “sector cultural” que en cualquier otra

parte (3° p´arrafo). Ah´ı tenemos al descubierto la intencionalidad (que

nunca ocult´o Heidegger) de una hermen´eutica en busca del “origen”

de los conceptos aut´enticamente griegos; tarea que comienza en los

a˜nos 20 con su “estrategia de desmontaje” de las interpretaciones recibidas

de los griegos como parte de una experiencia “inaut´entica” de

aquellos “arquetipos” de la vida. Desde 1922 Heidegger sabe c´omo

destruir al enemigo de la verdadera tradici´on espiritual alemana que

son los griegos. Toda su filosof´ıa es una reconquista de los griegos

frente a las “interpretaciones heterog´eneeas” que en su nombre se han

dado de la “vida” y de la “sustancia”. “La hermen´eutica, pues, cumple su

tarea s´olo a trav´es de la destrucci´on (Destruktion)” (M. Heidegger: Informe

Natorp, p. 51. Cursivas en el original). Desde estos Cuadernos negros vemos

confirmadas, por el propio Heidegger, nuestras tesis. La Obra de

Heidegger no se entiende al margen de su antisemitismo. ¿De qui´en

es Plat´on?; ¿de qui´en Arist´oteles?, ¿de qui´en Kant y Nietzsche?; en fin,

¿de qui´en es H¨olderlin? Frente a esas “d´ecadas” en las que la cultura

y el esp´ıritu alemanes han ido siendo educados universitariamente en

el “desarraigo”, Heidegger opone esta hermen´eutica de la facticidad

del Ser como Dasein que hay que recuperaren toda su pureza hist´orica.

Lo que pasa, por ejemplo, por una interpretaci´on “fenomenol´ogica”

de Arist´oteles que haga de la ousia no una “sustancia”; sino “bienes

patrimoniales” y “bienes familiares” (Informe Natorp, p. 58) con lo que,

muy h´abilmente, deconstruye, destruye, el alcance trascendental que

ten´ıa la “sustancia” para hacer de ella un bien nacional de la que, como

veremos, la raza jud´ıa est´a radicalmente fuera.

Lo explica con claridad, ahora s´ı, al inicio del 3° p´arrafo cuando

al se˜nalar la “devastaci´on” de la cultura alemana —“con los in´utiles

guardianes de la herencia espiritual”— se˜nala, al mismo tiempo, la

escuela que ha ido dejando esta situaci´on: “una habilidad mayor de

renuncia a la reflexi´on esencial”.

Tengo aqu´ı que llamar la atenci´on sobre el t´ermino “habilidad” como

una de las etiquetas emblem´aticas acu˜nada por Sombarten 1911,

Los Jud´ıos y la vida econ´omica, para distinguir la forma de pensamiento

que se da entre los pueblos alemanes y los pueblos semitas. Siguiendo

a Sombart podemos hacer esta divisi´on. Alemanes: Producci´on120

Julio Quesada

Pensar-Comunidad (org´anico-viviente). Jud´ıos: Circulaci´on-Calcular-

Sociedad (contractual sin alma). Y dos paisajes que se contraponen

como el “bosque” (alem´an) y el “desierto” (jud´ıo). El hecho que todo

se vuelva “cantidad” y “cuantificaci´on”, afirm´o Sombart, se debe

a que en la “base” del jud´ıo se produce una perversi´on fundamental:

la “negociaci´on” disuelve la “actuaci´on” de una econom´ıa personal, es

decir, propiamente nacional. Por lo que, y en general, toda la actividad

econ´omica mundial, gracias al capitalismo, se ha transformado en

“un asunto puramente intelectual”.1 La fuente de Heidegger, aunque

no lo cite, es Sombart. “Heidegger retoma todos estos motivos”, afirma

Di Cesare, aunque en el paisaje ha habido un importante cambio.

Ahora “el v´ınculo con su madre ‘suaba’ confluye en el lenguaje de su

pensamiento, que sigue la senda abierta por H¨olderlin” (oc., p. 131).

La “devastaci´on” de la cultura alemana y la “habilidad” para el

c´alculo como forma de no pensar en lo esencial formar un binomio en

el que al mismo tiempo se da esta situaci´on: a) la eliminaci´on de todos

los “dominios” de arraigo (patria, cultura, esp´ıritu, sociedad, comunidad,

Estado, Iglesia. . . y lengua) se desvanecen engullidos por ese

“empoderamientode acciones universales”, y b) la renuncia del “hombre

masa” a la pregunta por el Ser, esto es, “a la pretensi´on de decisiones

y normas”. Ah´ı, dice Heidegger, surge “un vac´ıo invisible”. ¿Por

qu´e el Nihilismo es “invisible”? Porque hasta Heidegger no ha sido

pensado a trav´es de la historia del olvido del Ser. Este “vac´ıo” es “invisible”

porque desde determinada percepci´on del mundo y del hombre

es imposible verlo, sentirlo. Esta invisibilidad respecto del vac´ıo (de

Ser) no puede aparecer en la ´epoca de la imagen del mundo porque,

precisamente, es esta “metaf´ısica” la que a´un sigue rigiendo y que se

encarga de ocultar habilidosamente a trav´es de una pseudo acci´on del

pseudo pensamiento racional-calculador cuya intencionalidad sobrepasa,

va m´as all´a de la facticidad del Dasein-Volk-Boden-Blut-Schprach-

Staat. El Ser, entonces, se ha perdido por la metaf´ısica; una mala, perversa,

metaf´ısica que directamente ayuda al mantenimiento del olvido

del Ser como parte de una “maquinaci´on” mundial. Todo lo que

conlleva un ejercicio de totalidades y universalismo, esencia de la me-

1 Cf. Herf, J., El modernismo reaccionario. Tecnolog´ıa, cultura y pol´ıtica en Weimar y el Tercer Reich,

p. 289; Quesada, J., Heidegger de camino al Holocausto, p. 34 y 31.

heidegger: ”mi ataque (angriff) contra husserl” 121

taf´ısica, es, precisamente, la causa de que aqu´el vac´ıo se haya hecho

invisible.

Encuentro pasajes dif´ıciles por todo lo que Heidegger dice y no dice.

Al fin y al cabo son fragmentos de pensamiento nada lineales, apuntes

autobiogr´aficos en donde Heidegger se explica (a s´ı mismo). Por

lo tanto, da muchas cosas por obvias para un lector inmerso en la situaci

´on cultural y espiritual de Alemania. Por ejemplo, la diferencia y

cr´ıtica que establece entre la “soldadesca” actual y el “guerrero” de los

´ultimos a˜nos de la anterior guerra mundial. Hay un aire j¨ungeriano en

esta apolog´ıa del “Prusianismo” del que, como parte del desarraigo del

Ser, cree, equivocadamente, la “soldadesca” venir de ese esp´ıritu guerrero.

Pero, ¿qu´e puede tener esto que ver con la cr´ıtica heideggeriana

a la metaf´ısica? “Veo muchos soldados: ¡muchos guerreros es lo que yo

quisiera ver! ‘Uni-forme’ se llama lo que llevan puesto: ¡ojal´a no sea

uni-formidad lo que con ello encubres”. Se trata de Nietzsche a finales

del xix en De la guerra y el pueblo guerrero perteneciente a la Primera

Parte de As´ı habl´o Zaratustra (p. 79). ¿Qui´en es un guerrero? “La guerra

y el valor han hecho m´as cosas grandes que el amor al pr´ojimo. No

vuestra compasi´on, sino vuestra valent´ıa es la que ha salvado hasta ahora

a quienes se hallaban en peligro” (p. 80. Cursivas nuestras).Para Heidegger

lo que queda claro es que de esta “soldadesca”, y a pesar de

que se anteponga la “muerte” a la “penuria” de una vida, no obstante,

de esa acci´on “no podr´an surgir decisiones hist´oricas creativas” porque

estar´ıan basadas en “la ignorancia burda de la esencia del ser”, es decir,

en ese aire de totalidades que ignora la verdad del Ser. ¿Podr´ıamos

establecer una analog´ıa entre: a) la cr´ıtica de la metaf´ısica como “totalidad”

y b) la diferencia entre “soldado” y “guerrero”? ¿La cr´ıtica a la

metaf´ısica no requiere “soldados” sino “guerreros”? Entonces, la cr´ıtica

a la metaf´ısica es como la cr´ıtica al amor al pr´ojimo?

Esta autocr´ıtica no significaba, ni mucho menos, un aval para el

“pacifismo” y el “liberalismo” porque se tratan, ya lo podemos decir,

de la misma “maquinaci´on” que ha llevado a cabo la uni-formidad

del Ser. Lo que implica necesariamente una imposibilidad radical a la

hora de avanzar, escribe Heidegger, “hacia el dominio de las decisiones

esenciales”.

A partir de aqu´ı (estamos ya en el 4° par´agrafo del texto) Heidegger

reivindica un antisemitismo nada vulgar para implicar, de su pluma y

122 Julio Quesada

letra, el antisemitismo como expresi´on alemana de la cr´ıtica a la metaf

´ısica de Occidente. Y lo hace resaltando, precisamente, el papel del

juda´ısmo en la historia del olvido del Ser. Que Heidegger estaba convencido

entre 1939 y 1941 de que el poder´ıo de la maquinaci´on jud´ıa

contra el Ser hab´ıa llegado a su fin, lo demuestran los tiempos empleados

en la descripci´on de la situaci´on: “el temporal aumento en el

poder´ıo de los jud´ıos”. Obvio, el final de la filosof´ıa se correlaciona

con el final de este poder. Siendo la propia “modernidad” la que le da

asilo espiritual al par´asito jud´ıo que se ha instalado, a trav´es de su “habilidad”

aritm´etica (o “abstracta” como afirm´o Sombart), en el coraz´on

de centro Europa. ¿C´omo pudo un pueblo n´omada hacerse cargo del

“esp´ıritu” y de la “cultura”? Por el punto de apoyo que le daba la subjetividad

moderna capaz —por la verdad del ente (ciencias)— de dejar

atr´as, superar, la patria, el suelo, la sangre, la comunidad, la lengua,

la Iglesia y hasta el Estado. Vuelve a repetir Heidegger lo del “vac´ıo”

que ahora se nos hace visible: los jud´ıos se han podido instalar durante

d´ecadas en la Universidad alemana porque anteponen la verdad

a la patria y la filosof´ıa al Estado. De tal forma que, en medio de la

revoluci´on nazi que se lleva a cabo en Alemania, Heidegger reflexiona

sobre el porvenir de la metaf´ısica afirmando (desde una inequ´ıvoca

victoria de Alemania) que en la medida en que se avance hacia las preguntas

y decisiones fundamentales, resulta obvio que a la raza (Rasse)

jud´ıa le ser´an completamente inaccesibles los dominios existenciales

recuperados para lo aut´enticamente aleman, como la patria, la cultura,

el pueblo, el Estado, la Iglesia, la sociedad, la comunidad, en fin, el

esp´ıritu.

El par´entesis que a continuaci´on mont´o Heidegger es un corolario

de su tesis en la que explica su “ataque” a Husserl. No cabe duda, asegur

´o el alumno, que el maestro de la fenomenolog´ıa ten´ıa raz´on en

la cr´ıtica del psicologismo. Pero la fenomenolog´ıa de Husserl “no llega

para nada a los dominios de las decisiones esenciales” porque, de

ra´ız racial, est´a imposibilitado para ello. Una muestra de ello ser´ıa su

acercamiento a la filosof´ıa trascendental neokantiana. Ahora lo importante

no es entrar en el detalle de la cr´ıtica de Husserl al neokantismo

porque lo que une, por encima del nazismo, a Hermann Cohen con

Edmund Husserl es la continuidad filos´ofica del sujeto trascendental,

de un sujeto que va m´as all´a de s´ı mismo.

heidegger: ”mi ataque (angriff) contra husserl” 123

Por eso Heidegger es consciente de que su ataque a Husserl va m´as

all´a de una diferencia entre alumno y maestro. Jam´as la fenomenolog´ıa

los hab´ıa unido, como crey´o Husserl; sino que hab´ıa una diferencia

ontol´ogica o metaf´ısica insalvable desde el principio. Husserl aparece

en este fragmento como parte esencial de la cr´ıtica a un pensamiento

abstracto, indiferente, hacia el Estado y la patria. No ve a Husserl como

un alem´an m´as; sino como una existencia andante del olvido del Ser

que, durante d´ecadas, se hab´ıa “alojado” en la cultura y esp´ıritu de

Alemania. La cr´ıtica a todo lo que representaba Husserl se ubic´o “un

momento hist´orico de la m´as elevada decisi´on respecto de la prioridad

del ser y el establecimiento de la verdad del ser”.

Por lo que este guerrero del saber hist´orico careci´o de la menor

compasi´on hacia su maestro, mentor y amigo. Y al matar al padre

lleg´o tanto el final de la filosof´ıa como el nazismo en tanto acontecimiento

(Ereignis). ¿Cu´al ten´ıa que ser la reflexi´on esencial?: “¿Por

qu´e hay Ser y no m´as bien Nada?”. ¿Cu´al la decisi´on esencial a la que

no pueden acceder los jud´ıos?: “¿Qui´enes somos nosotros mismos?”

4. Pol´ıticas de la “epoch´e”

Por lo tanto, en la epoch´e nos encontramos con una pol´ıtica del Ser diametralmente

opuesta a la que se despliega como facticidad hist´orica

del “ser-Ah´ı” en su alumno Heidegger. Si el maestro ense˜na en la Universidad

a poner entre par´entesis el Da para reactivar la trascendentalidad

que los une a pesar de sus diferencias de “origen”; el alumno,

inscrito en el “contra movimiento”, anhela la pureza de lo finito, limitida

y excluyente que “es” el esp´ıritu y la cultura de Alemania.

El “Amar´as a tu pr´ojimo como a ti mismo”, ¿no implica hacer epoch´e

del s´ı mismo para encontrarse con el Otro? ¿No es la propia acci´on

fenomenol´ogica del poner al mundo entre par´entesis una radical cr´ıtica

contra el nacionalismo? La utop´ıa fenomenol´ogica que late en el

proyecto husserliano de “mundo”, la recuperaci´on del “mundo de la

vida cotidiana” (Lebenswelt) en la clave de su “pluralidad” e “infinitud”,

lo que no se puede rescatar y sostener frente a la “destrucci´on”

(Destruktion) del mundo si no es a trav´es de una filosof´ıa de la intersubjetividad

que al “pensar” sabe que ya est´a fuera de “s´ı mismo”, esta

actitud filos´ofica, ¿no es la clave para entender la diferencia ontol´ogica

y pol´ıtica entre las “interpretaciones fenomenol´ogicas” que Heidegger

124 Julio Quesada

hace del mundo y de la historia de la filosof´ıa occidental, y la “fenomenolog

´ıa” de Husserl? Y esta nueva actitud filos´ofica ante el mundo,

¿no es el motor que provoca la “autoafirmaci´on” de la Universidad alemana

contra los intelectuales jud´ıos que siempre ser´an considerados,

precisamente, como malos guardianes de la cultura, cr´ıticos indiferentes

respecto de las reflexiones y decisiones “esenciales” respecto de la

patria, el pueblo, el estado, la cultura, el esp´ıritu?

La pol´ıtica husserliana fundamentada en la necesidad de la epoj´e intenta,

como tarea para un eterno “principiante” de la filosof´ıa fenomenol

´ogica, reactivar la pluralidad infinita de la vida humana (abierta a

todo ser viviente, como explica Julia Valentina Iribarne en “La antigua

y dif´ıcil propuesta del amor”, en La fenomenolog´ıa como monadolog´ıa; y

lamento no poder dar el nombre de la autora o autor de la referencia

a la fenomen´ologa argentina porque se trata de un art´ıculo, “Fenomenolog

´ıa del amor”, al que he tenido acceso gracias a una evaluaci´on)

contra el ordenamiento finito, limitado y excluyente de unos pueblos

contra otros. Heidegger sab´ıa, pues, que su ataque “contra” (gegen)

Husserl hab´ıa que inscribirlo, al menos seg´un ´el, en la lucha por el Ser

(Seyn); de forma que la “autoafirmaci´on” del esp´ıritu alem´an era parte

esencial del contra movimiento filos´ofico existencial (Dasein-Boden-

Schprach-Blut-Volk-Staat). Siendo el antisemitismo, su antisemitismo ontol

´ogico, lo que le va a separar radicalmente tanto de Husserl como del

existencialismo humanista de Sartre. “Historicidad” y “antisemitismo”

son las dos caras de la misma moneda. El ataque contra su maestro

y mentor es, al mismo tiempo, el ataque a un “in´util” guardi´an de la

cultura alemana. Inutilidad que percibe, a la luz de “su” historia de la

filosof´ıa, como parte de una “maquinaci´on” de orden mundial contra

el Seyn.

Para Heidegger, Husserl era, a pesar de su acertada cr´ıtica al psicologismo,

un fenomen´ologo: alguien capaz de poner entre par´entesis

nuestras diferencias para ir a lo esencial: “Esp´ıritu com´un” (Gemeingeist)

—tal y como lo ha estudiado Julia Valentina Iribarne. Si este

esp´ıritu com´un (de una rica plasticidad que invita, precisamente, a no

destruir al Otro conmigo) hubiera entrado en contacto con Heidegger,

dif´ıcilmente se habr´ıa afiliado al nacionalsocialismo y dif´ıcilmente

habr´ıa dejado a su maestro y amigo solo ante el peligro. Pero, ay, la

intersubjetividad husserliana era un obst´aculo (y parte de la maquinaheidegger:

”mi ataque (angriff) contra husserl” 125

ci´on del Jud´ıo) para la “autoafirmaci´on”. Hab´ıa que decapitar al padre

por doble motivo: era “jud´ıo” y “fenomen´ologo”.

As´ı, pues, estamos ante dos pol´ıticas de la epoch´e bien diferentes tanto

a nivel filos´ofico como pol´ıtico. Y esto no es un tema balad´ı o meramente

acad´emico; sino que, en mi opini´on, forma una de las clave

para comprender el tema de nuestro tiempo. Aquella Krisis aparece en

el siglo xxi tal y como Heidegger lo dej´o expuesto al final del texto

que estamos comentando. Su ataque contra Husserl solo es la punta

del iceberg de su ataque a la esencia de la metaf´ısica que tender´ıa a

desarraigar a todas las patrias y razas del mundo. Aquel ataque como

“momento hist´orico” entra˜naba una decisi´on por lo esencial: o el

ser o el Seyn. Tambi´en: o la prioridad del ser como universal o la implantaci

´on de la verdad del Dasein-Volk-Staat. O epoch´e o nacionalismo.

En fin: o Esp´ıritu com´un o Destruktion. Y es que, estar´an de acuerdo

conmigo, el mundo se balcaniza cada vez m´as. Todos quieren ser desiguales

y con base en la “diferencia ontol´ogica” que hace furor entre

los que quieren seguir en el “bucle melanc´olico” en el que se les educa

como identidad olvidada en cada “laberinto de la soledad”, el mundo

parece gravitar, anti-fenomenol´ogicamente, en raz´on de la diferencia

insalvable. No una grat´ısima diferencia desde la que nos atrae el Otro;

sino una diferencia metaf´ısica, ontol´ogica, que no se puede poner entre

par´entesis para percibir lo que, a pesar de todo, nos parecemos. El

siglo xxi tiene que ser, por supervivencia, un siglo fenomenol´ogico.

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