Importante para analizar la situación preelectoral en los EEUU: En directo sábado 1º de agosto 2020 a las 19 horas

“Para mantener la República, defendamos la Presidencia”

¿Cómo generar optimismo ante un Lavado Masivo de Cerebro? Un análisis del por qué de los ataques a la Presidencia en EEUU para derribar a Donald Trump. Algunas posibles pistas: Rumbo a Marte…

The launching of the Atlas V rocket yesterday is an inspiration, that once again demonstrates that the USA has the will to expand our knowledge of the unknown, and engage in a process of discovery that will benefit all mankind. Give up your media-induced pessimism, and embrace the creativity which is the unique quality of human beings. Send questions to Harley to harleysch@gmail.com Every weekday morning Harley will brief you on what you need to know to start your day. If you haven’t already, sign up for Harley’s weekly articles, harley.larouchepac.com/join ———- Subscribe to LaRouchePAC Live: http://lpac.co/youtube Subscribe to LaRouchePAC Videos: http://lpac.co/youtube-vid Subscribe to LaRouchePAC Science: http://lpac.co/youtube-sci Get active, become an organizer: http://lpac.co/action Receive daily email updates from LaRouchePAC: http://lpac.co/daily Donate to LaRouchePAC: http://lpac.co/donate-yt Keep connected at: https://larouchepac.com/ https://www.facebook.com/LaRouchePAC https://soundcloud.com/larouche-pac https://twitter.com/larouchepac

Analizando críticamente el nuevo ,(¿concepto o mero ideologema?)de postverdad

NOTA DE INTROFILOSOFIA: Este artículo ha sido publicado en la revista Stoa. Número 11 , julio.diciembre 2020 Ver este enlace https://stoa.uv.mx/index.php/Stoa/issue/view/268

AUTOR: ELISEO RABADÁN FERNÁNDEZ

Santander,España Email erabadan@yahoo.com

Título: Alcances de un concepto difuso:¿Qué es y cómo opera la post-verdad?

(Desde una perspectiva gnoseológico materialista)

Desear que se diga solamente “la verdad” supone que se posee la verdad; pero lo que sí se quiere dar a entender es que se debe decir lo que se cree verdadero; hay casos en que importa decirlo de modo que sea considerado verdadero también por otro:de manera que obre sobre este otro.

En cuanto tomamos la verdad en sentido absoluto,por ejemplo, la prohibición de la mentira en sentido religioso, toda la historia de la moral,como la de la política,pierden su valor. Nosotros mismos vivimos de mentiras;y, acuñando moneda falsa, las clases dominantes han mentido siempre (Nietzsche, Ecce Homo,parágrafo 149)

En busca de la Verdad y su escarpado y espinoso camino a lo largo de la Historia

Resumen(español):El asunto que analizamos implica una serie de Ideas y Conceptos- distinción esencial y de muy importante alcance para el análisis y la crítica -y un sistema para el análisis: el Materialismo Filosófico y una Teoría de las ciencias (Teoría del Cierre Categorial).Implica que entendemos que la Filosofía es por sí misma dialéctica,polémica,se hace siempre frente a otras alternativas,opuestas desde diversos puntos de análisis que inevitablemente se enfrentan,tanto a nivel de Filosofía mundana, como de la Académica. 

Abstract(English):The subject we analyze involves a series of Ideas and Concepts -an essential and very important distinction for analysis and criticism – and a system for analysis: Philosophical Materialism and a Theory of Sciences (Theory of Categorical Closure). It implies that we understand that Philosophy is itself dialectical, controversial,it is always faced with other alternatives, opposed from various points of analysis that inevitably confront each other, both at the level of worldly and academic Philosophy. 

Palabras clave:Post Verdad;Neoliberalismo ;Globalización; Guerra,Terror;teoría del shock en Economía;Terrorismo mediático;Gnoseología Materialista;La fabricación del consenso;Pos modernismo y neo conservadurismo. Orwellianismo;Post Verdad Histórica;Post Verdad Económica; Sicología emocional y estrategia del shock . 

Key words: Post Truth;Neoliberalism;Globalization;War; Terror;shock theory in economics;Media terrorism; Materialistic Gnoseology;The making of consensus;Post modernism and neo conservatism;Orwellianism;Post Historical Truth;Post Economic Truth;Emotional psychology and shock strategy.

  1. Definición de un concepto confuso y especialmente confuso ad-hoc.Nos referimos al concepto de Post-verdadPara entrar en el asunto,y tratar de analizar cómo está operando en el momento presente,voy a basarme principalmente en dos libros publicados en los Estados Unidos de Norteamérica, a saber:Post-Truth, de Lee Mcintyre (2018) y en The Death of Truthde Michiko Kakutani Subtitulado como: (Notes on Falsehood in the Age of Trump)(2018)1.1 En el trabajo de Kakutani,vemos cómo se puede comprobar que existe una cierta relación,de hecho,entre el concepto de post-verdad y el de post-modernismo.Para ello se basa en la constatación de que ha habido un ascenso del relativismo desde que comenzaron en los años sesenta del S. XX las guerras culturales.En esa época la llamada Nueva Izquierda(New Left),mostraba orgullosa los sesgos del pensamiento occidental,burgués,de tipo de un dominio machista,al mismo tiempo que los académicos promovían el evangelio del post-modernismo,que argumenta que no existe ningún tipo de verdad universal, sino que más bien nos hemos de adaptar a una realidad formada por particulares verdades personales, en percepciones forjadas por las fuerzas sociales y culturales del día a día. iEn cuanto a la definición aportada por Lee Mcintyre ,leemos en la primera hoja del libro mencionado, una frase que toma de Georges Orwell,el célebre escritor inglés autor de la novela de título 1984,es la siguiente,que podemos tomar como una proposición previa de gran utilidad para definir el concepto de Post-Verdad:The very concept of objective truth is fading out of the world. Lies will pass into history,que traduzco de modo más o menos literal como:el verdadero concepto de verdad objetiva se está difuminando del mundo.Las mentiras pasan ahora a formar parte de la historia.Suponemos que se refiere, porque no cita el libro, sino sólo la frase de Orwell,a la,llamada así en múltiples comentaristas de la misma,una distopía:la novela 1984Mcintyre comienza desde el prefacio planteando una cuestión, clave para lograr aproximarnos a una definición de la problemática que hay tras el novedoso vocablo,Post-Verdad:La verdad está siendo eclipsada(Pág. XIII), nos dice el investigador del MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets),para ir presentando el asunto,comienza haciendo la historia del concepto y para él,ya en 2017,desde que comenzaba a escribir el libro,no había más importante asunto en los temas de conversación de los Estados Unidos de Norteamérica que la post-verdad.Lo vemos por todas partes en titulares de medios de comunicación y en la televisión.(Pág. XIII)Para Mcintyre resulta difícil escribir sobre algo que es aún muy nuevo, que está evolucionando y que es causa de tanta controversia. (Pág.XIII)Desde luego destaca el hecho de que él tomará partido por quienes lamentan que la verdad esté siendo eclipsaday su perspectiva así, adoptará un punto de vista:que los hechos y la verdad están siendo puestos en peligro en la arena política actual.(Pág.XIII)En cuanto a definir el concepto novedoso y confuso:Mcintyre plantea ya desde el prefacio una tesis, que nos parece clave para aproximarnos a su definición del concepto, al menos desde una primera aproximación:Decir que los hechos son menos importantes que los sentimientos para delimitar y delinear nuestras creencias acerca de asuntos empíricos parece nuevo, cuando menos en la política Americana(evidentemente se refiere a la Estadounidense).Hasta ahora nunca los retos enfrentados por la noción de verdad y sus conexiones con los hechos reales,empíricos,había sido abrazado o adoptado como una estrategia para lograr la subordinación política de la propia realidad [a intereses políticos]Resumiremos su tesis de este modo(citando textualmente de pág. XIV del prefacio) :Lo que es chocante acerca de la idea de post-verdad no es solamente que la verdad está siendo retada, sino-subraya Mcintyre-lo que impacta es que está siendo puesta en duda, retada [la verdad]como mecanismo para imponer la dominación política.Surge en este asunto,una cuestión que planteamos en forma de pregunta,desde el análisis del trabajo del investigador del MIT:¿Ha sido la vida de la post-verdad generada por la izquierda post moderna,co-optada por la derecha?Una de las características que diferencian la mentira de la post-verdad,es que cuando el que miente busca manipular a alguien o algún grupo de personas para que crea algo que sabemos que no es verdadero, hemos pasado los límites de la mera posible diferencia en cuanto a interpretar los hechos,para entrar en el terreno de la falsificación.¿Podemos considerar que esta es una definición de lo que es la post-verdad?Lo que realmente hace distinta a la post-verdad de la mera propaganda,o de la falsedad en la información de los hechos , es que se trata de situaciones en las que la decepción es aprovechada, claramente, para influir en la mayoría de la población.La forma más virulenta de post-verdad la encontramos en los múltiples asuntos en que cuando,alguien realmente decepcionado y desilusionado llega a creer inclusive verdaderas falsedades que prácticamente cualquier fuente creíble de información discutiría como tales falsedades respecto de los hechos sucedidos .Al respecto Mcintyre,al igual que lo hace Kakutani,hace referencia a varios ejemplos,conocidos,sobre el modo de manejar estas post-verdades,desde la llegada a la Casa Blanca,del presidente Donald Trump.Todos sus modos del cinismo,pueden ser catalogados efectivamente como post-verdad:es un engañador,cínico,indiferente respecto de los hechos y estadísticas o noticias que los medios publican y no favorecen sus propios intereses sobre tales hechos, todo ello es suficientemente hostil contra la verdad como para ver en su modo de gobernar el uso permanente y estratégico de la post-verdad.El problema no es ya meramente el negar la realidad,sino que sólo se aceptan hechos que te sean útiles para lograr que se acepte únicamente como hechos comprobables y verdaderos, los que sirven a intereses de una determinada ideología que se quiere imponer.Para intentar un punto de arranque del fenómeno, tal como se presenta en los Estados Unidos de Norteamérica,hace referencia Mcintyre a la cuestión de la crisis de las grandes corporaciones de fabricación y venta de tabaco,debido a las campañas en contra del hábito de fumar, que científica y clínicamente estaba demostrado que en verdad,en base a hechos y estadísticas médicas,científicas,comprobables, se produce cáncer de pulmón, mortal en un gran número de casos.Este caso se desarrolla ampliamente en el capítulo 2,titulado La negación de la Ciencia como el camino en el mapa para entender la post-verdad.Resulta curioso que al comienzo de dicho capítulo Mcintyre cita una frase de J. M Keynes: Cuando los hechos cambian, yo cambio mi pensamiento, señor.¿ Qué es lo que hace usted? (Pág.17)He querido mencionar esta frase que cita el análisis de Mcintyre,para ir preparando lo que será el siguiente apartado del presente trabajo.En el punto 2 del mismo,que lleva el título:Post-verdad,Política,Historia y Sociedad,veremos cómo el análisis y la crítica de este nebuloso, ideológicamente operante,concepto de Post-verdad,no puede entenderse sin utilizar lo que Platón definía como symploké. ii Esta cuestión,así planteada supone que la llamada Era de la Post-verdad,sólo puede entenderse en perspectiva de una relación;podemos mencionar la Lógica de Clases,como conjuntos que se intersectan,al modo del modelo de los llamados Diagramas de Venn,y tales clases estarán en red,o symploké,pero no todo se relaciona con todo,cada clase lleva sus propias Categorías y su propio desarrollo,pero no de forma monista, ni por separado, como clases inconexas de elementos.Encontramos,por lo tanto, que la post-verdad,está ,en cuanto concepto borroso,formando una nebulosa ideológica funcional en el seno de la Política,que entenderemos desde el planteamiento de Gustavo Bueno y su sistema filosófico crítico, materialista, como un sistema matricial, que incluye vectores, ascendentes y descendentes, dentro de los llamados cuerpos o sociedades políticas: Estados Nacionales soberanos,etc.que se relacionan entre sí,desde sus respectivas capasa)corticales:defensa y comercio exterior,diplomacia,las llamadas relaciones internacionales. Pero estas relaciones de las diversas capas corticales de cada Estado,son clases que intersectan con las b)capa basal: Economía en general,con sus tres variantes:la Economía formal,la Economía informal( Economía sumergida),y la Economía criminal(narco tráfico y sus ramificaciones con la Economía y la Política, etc.),todas ellas con sus respectivos campos vectoriales,sean ascendentes o descendentes(trabajadores,de abajo hacia arriba,o descendentes,de arriba a abajo:propietarios,accionistas,dueños de corporaciones o empresas, etc.)Y la capa que aquí, por no extender el texto en exceso y facilitar su lectura crítica denominaremos bajo la letra c), que consiste, a saber, en la capa conjuntiva: esa capa es lo que en la tradición inglesa,desde Locke,se viene definiendo como poderes:ejecutivo, legislativo y judicial.Para ampliar y delimitar con mayor precisión estas tesis que fundarán, digamos,gnoseológicamente,es decir, en cuanto a las conexiones entre Materia y Forma,lo que plantearemos en el punto 2,remitimos al libro de Bueno (2004),página124 y siguientes, donde tenemos un cuadro representado en esquema matricial de tales relaciones,entre las partes y conexiones tanto interestatales como intra estatales.Volviendo a las tesis de Mcintyre sobre el recorrido de la negación de la Ciencia:Se niega la Ciencia,no por considerar que las investigaciones de los científicos resulten laxas,sino sencillamente porque ven en la Ciencia algo que contradice sus propias creencias ideológicas (Pág. 18);en algunos casos personas legas o poco versadas en las Ciencias sienten que sus propios intereses les llevan a cuestionar los motivos y la competencia de los científicos.De hecho,es así como nació el negacionismo de la o las ciencias.Una de las cuestiones que con mayor frecuencia reclaman los negacionistas cuando los resultados de las investigaciones científicas no les interesan para sus planes ideológicos,es que tales resultados suelen estar sesgados.Estas críticas las suelen presentar como una especie de apertura y honestidad.Con ello se persigue cínicamente conseguir cortocircuitar la idea de que la ciencia es honesta y sembrar dudas de que cualquier investigación empírica pueda ser siquiera evaluable como neutral.Citando a Ari Ravin-Havt,en cuyo libro titulado Lies, Incorporated, es decir,Las mentiras,Compañías de Negocios,plantea esta tesis que resulta de mucho interés,en el sentido de lo que significa realmente el concepto de Post-verdad.Se trata de lo siguiente(página 21):Para entender nuestro tema debemos estudiar los lazos existentes entre los intereses económicos y la política de la post-verdad,considerando la manera en que los lobbyes (traducido en el sentido de Naomi Klein por Grupos de presión,en español tenemos la palabra cabildeo) financiados por las grandes empresas corporativas(y no sólo mediante la práctica del lobbying:podemos traducir esta palabra como cabildeo.También utilizando el engaño, la mentira, la astucia),en una serie de asuntos ha influido posiciones políticas sobre temas como el llamado Cambio Climático,el problema de las armas en los Estados Unidos de Norteamérica,la inmigración,la sanidad,la deuda nacional,la reforma del sistema de votación para las elecciones políticas,el aborto y el matrimonio gay.Podemos demostrar que esta ideología de la Post-verdad está operando en distintos Estados,aun cuando al parecer surge como tal en Estados Unidos de Norteamérica,pero lo veremos en el siguiente punto del trabajo.El esquema sin embargo,es esencialmente muy similar.Lo que varía,dada la escala de cada Estado es, naturalmente,el impacto que puede tener en la escala de las relaciones internacionales y en el modo en que afecta a otros Estados.Para continuar con nuestro intento de definir el vago y nebuloso (ideológico) concepto de Post-verdad,retornaremos al libro de Kakutani,en cuyo capítulo tres:“Moi” and the rise of subjectivity.Traducimos como:Yo y el surgimiento de la subjetividad.Nos explica la autora que,paralelamente al masivo abrazo de los académicos del post modernismo,florecía en los años 70 del S XX lo que Christopher Lasch llamó la cultura del narcisismo al tiempo que lo que llamó Tom Wolf, de modo memorable, la Me Decade( La década del YO).Formándose con ambos movimientos una marejada consistente en mirarse al propio ombligo,de auto gratificación, ambos lo atribuyen a diversas causas.Lasch veía el narcisismo como una reacción de defensa ante el cambio social y la inestabilidad,ante un mundo crecientemente hostil.En su libro de 1979, The Culture of Narcisim,argumentaba que había surgido en América (se refiere a los Estados Unidos de Norteamérica),una ética de auto preservación y supervivencia síquica, síntomas de un país que se aferraba aún a la derrota en Vietnam,un creciente estado de ánimo pesimista,una cultura de los medios masivos de comunicación(mass media)centrados en la celebridad y la fama.Veremos en el siguiente apartado cómo en España y México, países que he conocido más directamente,pero el modelo se ha ido exportando por toda Europa y toda Hispanoamérica,entre otros lugares del planeta.Veremos que en este sentido el libro de Gustavo Bueno Telebasura y democracia resulta muy claro en sus argumentos sobre las conexiones entre la democracia como fundamentalismo y el libre mercado,en el contexto social y político,económico por tanto,de la llamada telebasura (televisión basura). Lash-citado por Kakutani(pág. 62)-agrega otro factor que nos parece muy importante para nuestro análisis.Se refiere al aumento de fuerzas centrífugas que fueron disminuyendo el papel de las familias como transmisoras de modelos y valores culturales.Según Lasch,el paciente de este narcisismo mostraba los siguientes síntomas:a menudo experimenta sentimientos de rabia;un sentido de vacío interior;fantasías de omnipotencia y una creciente creencia en el hecho de que podía ejercer sin más su derecho a explotar a los demás;este paciente puede llegar a ser caótico y moverse por meros impulsos, voraz en busca de admiración, pero desdeñando siempre a aquellas personas a las que manipula para lograr sus objetivos, y otro de los síntomas que Lasch señalaba,que nos parece de alguna manera enlazado con el concepto de post modernismo y típico de la era de la Post-verdad.Se trata del modo en que se ajusta a cumplir las normas sociales: más por miedo al castigo, que por ningún sentimiento de culpa. La cuestión es que aun cuando a comienzos del siglo XXI se llegan los tiempos considerablemente más oscuros en cuanto a problemas serios y de gran alcance,negativo,de la Economía entrando en crisis,tras este movimiento y el hiper optimismo en los grandes beneficios de la etapa de bienestar social derivado de los éxitos de la Economía durante los años 70 del S XX,y como señala el profesor de la Columbia Law University,Tim Wu;los llamados medios sociales acelerarían el asenso de lo que el profesor Wu describe como el Yo acicalado( the preening self) y la urgencia para captar la atención de los otros mediante el espectáculo del propio yo.(pág. 63, Kakutani) Se puede ver en estas afirmaciones de Tim Wu -citado por Kakutami como hemos mencionado-,lo siguiente, digamos,a modo de tesis,o mejor dicho,de hipótesis de trabajo:Con el movimiento de adherencia a la subjetividad llegó la disminución de la verdad objetiva: la celebración entusiasta de la opinión sobre el conocimiento, de los sentimientos sobre los hechos, y ambos desarrollos darán lugar al surgimiento de Donald Trump.Para apoyar su hipótesis nos sugiere Tim Wu tres ejemplos:1: Cuando es llamado a declarar en un juicio sobre la acusación de haber inflado su riqueza grandemente, responde a las preguntas con estas frases:Depende,mis ingresos netos son variables,fluctúan,bajan o suben con los mercados y con las actitudes y los sentimientos,inclusive con mis propios sentimientos(feelings).Todo depende del momento y es variable,según la actitud general y de cuándo,de los tiempos en que pueda ser preguntada esta cuestión.2:Preguntado sobre si cuestionó sobre la interferencia de Vladimir Putin en el proceso electoral estadounidense. Trump respondió: Yo creo que que él siente que tanto él( Putin)y Rusia no se entrometieron en la elección.3: En 2016, durante la Convención Nacional Republicana, la popular presentadora de la CNN, Alisyn Camerota,preguntó a Newt Gingrich acerca de los discursos nacionalistas, oscuros, de ley y orden,que describían de manera inexacta a América (Estados Unidos de Norteamérica)como un país acosado por la violencia y el crimen,fue agudamente reprendida por el ex Portavoz de la casa Blanca.Su respuesta fue como sigue:Entiendo su punto de vista.El actual punto de vista es que los liberales tienen un completo conjunto de estadísticas que teóricamente pueden estar bien, pero no es ahí donde están realmente los seres humanos. La gente,el pueblo está asustado.El pueblo siente que su gobierno los ha abandonado.Ante estas respuestas de Gingrich,Camerota le respondió que las estadísticas de criminalidad no eran números de los liberales,sino que proceden del FBI.Y a continuación nos resume parte de ese diálogo entre la entrevistadora estrella de la CNN y el ex portavoz de la Casa Blanca :Gingrich:No, pero lo que yo he dicho es igualmente verdadero.La gente,el pueblo,lo siente.Camerota:Lo sienten,sí,pero los hechos no sostienen ese sentir.Gingrich: En tanto que soy un candidato político, estaré con el modo en que el pueblo siente la realidad y la dejaré a usted irse con los teóricos. 2 Post-verdad,Política,Historia y Sociedad: 2.1Consideraciones preliminares.En La Voluntad de Dominio,(o en algunos traductores, se utiliza Voluntad de Poder),Nietzsche hablaba de asuntos que,tras más de un siglo de ser escritos por el filósofo alemán,resuenan aún con fuerza,en esta Era de la Post-verdad.Dado el espacio limitado y que no estamos analizando el papel de Nietzsche como supuesto precursor de la llamada Filosofía Post-moderna, quisiera destacar lo siguiente,que se podrá analizar y criticar,tras leer el párrafo correspondiente que transcribiré completo a continuación:Nietzsche, como sabemos, tuvo una influencia de Schopenhauer,el filósofo más pesimista de la Historia de la Filosofía,según se dice.Y mi hipótesis,que no desarrollaré aquí,sólo la plantearé,se basa precisamente en el parágrafo número 279, titulado PARA LA CRITICA DE LAS VIRTUDES DEL REBAÑO.Si leemos este texto y anteriores y posteriores de la obra mencionada,surge,a mi juicio,la duda sobre el papel de precursor de la Era post-moderna,tan recalcitrantemente repetido por académicos de prácticamente todas las universidades del mundo en la órbita post- moderna.Veamos el papel de la verdad y la mentira en relación con las religiones, la decadencia y el nihilismo,y el proceso de inversión teológicaiii que Nietzsche menciona al referirse a el Nuevo Régimen surgido tras Napoleón y el lema de la Revolución,sobre todo en la Idea de Fraternidad,y en la de Igualdad.Por no hablar también de la Libertad.El siguiente parágrafo, está enmarcado en la parte del libro titulada LIBRO SEGUNDO: CRIITICA DE LOS SUPREMOS VALORES HISTÓRICOS . En el apartado II,tras el análisis de las religiones,titulado CRITICA DE LA RELIGION, Nietzsche titula el sub capítulo donde encontramos el parágrafo 279:ORIGEN DE LAS VALORACIONES MORALES.Es como sigue, textualmente (traducción del alemán por Eduardo Ovejero y Maury): PARA LA CRITICA DE LAS VIRTUDES DEL REBAÑO. La “intertia”es activa:1) en la confianza,porque la desconfianza necesita la tensión,la observación y la reflexión;2) en la veneración,donde el espacio que separa del poder es grande y la sumisión necesaria:para no temer,se trata de amar,de venerar e interpretar las diferencias de poder,por las diferencias de valor,de suerte que las relaciones “no sublevan ya”;3)en el sentido de la verdad,¿qué es lo verdadero?;se da una explicación que necesita un mínimum de esfuerzo intelectual; además, la mentira exige una tensión; 4) en la simpatía:Ponerse a igual nivel,tratar de experimentar el mismo sentimiento,aceptar un sentimiento que ya existía -¡ qué alivio !- es algo pasivo frente a la actividad que se garantiza y utiliza constantemente los derechos más propiosde la evaluación:esta actividad no admite reposo;5) en la imparcialidad y frialdad del juicio:se teme el esfuerzo de la pasión y se prefiere mantenerse aparte,permanecer objetivo;6)en la lealtad:gusta más obedecer a una ley que existe ya que no crearse otra, imponerse a sí propio y a los demás el temor del mando: mejor someterse que reaccionar;7) en la tolerancia: el temor de ejercer el derecho de juzgar.2.2 Metodologías a utilizar a partir de este momento: algunas aclaraciones importantes. Vamos a movernos, desde unas coordenadas, tales que implican establecer puntos de situación de variables y las propias coordenadas de referencia. Citaré muy brevemente este asunto,porque en las referencias bibliográficas queda claro , al citar tanto a Gustavo Bueno como el Diccionario Filosófico de Pelayo García. Coordenada A:El Espacio Antroplógico,que está formado por tres ejes:a- eje radial, relaciones de los hombres con la Naturaleza,que incluyen aspectos como la fabricación de maquinarias de todo tipo,obras y estructuras , etc.;b- eje circular, que incluye las relaciones de múltiples tipos dadas a nivel de interrelaciones entre hombres con otros grupos de hombres, que incluyen lo que conocemos la Literatura,el Derecho,las relaciones económicas,sicológicas,sociales y políticas,etc.y c- el eje angular,que incluye relaciones entre los hombres y los númenes,incluso númenes animales o los posibles o no, extraterrestres,los dioses de las diversas religiones,etc. Coordenada B: Teoría del Cierre Categorial y Metodologías alfa y beta operatorias.En esta coordenada,por cuestiones de espacio del artículo,incluiré las cuestiones de las relaciones entre el Todo y las partes,las cuestiones de gnoseología materialista,dejando a un lado en cierto modo la Idea de epistemología(en torno al conocimiento de un Objeto por parte de un Sujeto),que por cierto muchos confunden o no tienen una clara y distinta idea de ello,con la gnoseología.La gnoselología implica el conocimiento de la Materia y la Forma, pero desde el Materialismo Filosófico y la Teoría del Cierre Categorial,se considera un complejo análisis dialéctico,que incluye los llamados tres géneros especiales de Materia:M1;M2 y M3. M1 es,dicho muy brevemente,todo cuanto compone el campo de la Materia dada , objetivamente,como los átomos de oxígeno que forman el agua,por ejemplo,etc.M2 se corresponde con la materia que podemos definir como compuesta por el campo de la Sicología,de los elementos más subjetivos que actúan en las relaciones dadas a nivel del Espacio Antropológico.Y M3, abarca el campo de los que conocemos como Teorías, Leyes Científicas,Hipótesis de trabajo en Sociología,Teorías Económicas,etc.Este tipo de análisis dialéctico y materialista no es equivalente al llamado Materialismo Histórico de Marx ni al Materialismo Dialéctico de Engels, lo cual es importante dejar bien claro desde este momento. 2.3 Relaciones (materiales, en el sentido de Gustavo Bueno) entre los cuatro aspectos centrales (expresados por el propio título del segundo punto ) propuestos en el título del punto 2: Post-verdad; Historia; Política; Sociedad . 2.3.1 En nuestro análisis vamos a establecer una serie de relaciones,(en el sentido dicho)entre tesis expresadas,desde distintos países,por periodistas y analistas políticos,economistas,sociólogos,historiadores y también, como parece lógico,desde la Filosofía,pero como la Filosofía no es una Ciencia,sino un saber de segundo grado,esto,fundamental aquí,implica que no se puede entender la actividad filosófica como exenta,sino como inmersain medias res,entre medio de las actividades de los hombres al operar con los objetos,al relacionar tales objetos,y de esas relaciones se darán relaciones resultantes,diferentes a las inicialmente operadas-ver sujeto operatorio y sujeto gnoselógico en Pelayo García- ,en el seno del Espacio gnoseológico,que forman tres ejes para el análisis:a- eje sintáctico(forjado a partir de términos,operaciones y relaciones entre ellos);b- eje semántico(forjado por tres sectores,relacionados entre sí de modo complejo,aquí hemos de remitir una vez más a la obra de Bueno y al Diccionario Filosófico citado de P. García): sector de los fisicalismos,ha de haber siempre un material que se pueda observar y operar con él,si no se da tal referente fisicalista,no es posible hacer sino Metafísica.No se puede hacer ningún tipo de Ciencias, sin este sector o componente fisicalista del Espacio Gnoseológico y c: el eje pragmático,cuyos sectores son:el de los autologismos,el de los dialogismos y el de las normas (en el sentido denomos,ley,leyes científicas resultantes de los dos anteriores,esto es,los científicos analizan,y luego debaten sus asuntos y sus hipótesis,mediante congresos,revistas etc.que conforman el conjunto de dialogismos,para dar como resultantes,no paradigmas,como pretendía algún teórico de la Ciencia,tal Popper,con su falsacionismo,vinculado en cierto modo con la Teoría de Kuhn de los paradigmas, etc.Las normas se llevan al campo real,material,de las Ciencias, alfa o beta operatorias(dicho en términos más usuales para muchos lectores:Ciencias naturales, exactas, “duras”:Física,Química,etc. son las alfa operatorias,que logran segregar al sujeto operatorio y establecer un Cierre Categorial en su campo correspondiente.Y Ciencias Sociales y Humanas,que no logran segregar el sujeto operatorio de sus respectivos campos.De aquí la necesidad que veía Bueno de introducir,adaptado al sistema,de los conceptos emic y etic tan conocido por los Antropólogos, desde que lo utilizara el lingüista y Antropólogo Kenneth Pike,y luego Marvin Harrisiv .2.3.2 Relaciones entre las tesis de tres autores: Carlos Fazio, Naomi Klein y Noam Chomsky. Un análisis desde la perspectiva de Guerra y Globalización, libro de Gustavo Bueno. Comenzamos exponiendo ante todo las razones por las cuales hemos elegido a estos tres autores y presentarlos como una clase lógica,que podríamos considerar como conjuntos representados por diagramas de Venn,donde hay elementos del conjunto CF(Carlos Fazio), que se intersectan con los otros dos conjuntos:NK(Naomi Klein) y NCH(Noam Chomsky),o intersectan partes de los tres,o algunos elementos son operativos desde cada una de las distintas clases lógicas,al modo de los conjuntos de la Matemática de Russell y Whitehead. Creemos evidente que al hablar de conjuntos nombrados por determinados investigadores de las Ciencias Sociales,nos referimos a los materiales con los que han trabajado en sus obras, artículos,etc., desde el Eje pragmático,en conexión con los otros dos ejes del Espacio Gnoseológico ya mencionado.No nos referimos a tal o cual individuo flotante,sino a las obras que muestra ante sus congéneres,dentro de sociedades inmersas en un proceso de Globalización,dirigida,regida,según la tesis central de Naomi Klein,según dos sub modelos: 1- el shock en el sentido de la inducción al miedo,al terror,tanto en personas,como en grupos sociales de diverso tamaño,pueden ser ciudades,países,áreas que incluyen varios Estados,o a nivel militar,político,y sobre todo económico,tal como veremos al hablar del shock económico inducido,sobre todo desde el 11 N de 2001 tras el Ataque a lasTorres gemelas, por el presidente Bush.Veremos esto con detalle,al menos en lo posible cuando se trabaja con un artículo.Y 2- el shock inmerso en un modelo de Globalización neoliberal-en curso- que se da,según tesis de Naomi Klein,a escala global,es decir,en todos los Estados del Planeta,con criterios de referencia que nos llevan al modelo de la Escuela de Milton Friedman,discípulo aventajado de Hayek.Para este análisis y crítica,recurrimos a las Ideas(filosóficas,no categorías,de regressus y progressus) que operan en el Materialismo Filosófico.Esto último(el uso del regressus y el progressus,en el sentido de G. Bueno)lo vamos a ir ejercitando,no representándolo,es decir,poniéndolo en práctica al presentar de modo crítico las operaciones,relacione sy términos que componen cada uno de los tres conjuntos de referencia mencionados,y como criterio,el conjunto formado por los elementos de la obra de Gustavo Bueno sobre la Globalización.(Eventualmente nos podemos referir a otros textos, pero el esencial es el que hemos mencionado: Bueno: La vuelta la caverna(2004)La clase de elementos del terrorismo mediático,según las tesis expuestas por Carlos Fazio(2013):Al hablar de terrorismo mediático,en realidad se remite en primer lugar al proceso que ha venido siguiendo el sistema de propaganda:a lo largo de las primeras setenta páginas se nos expone(Capítulo 1:La mentira del Pentágono como arma de guerra)cómo se han ido desarrollando las distintas fases de este mecanismo conocido como propaganda,en referencia a hechos históricos.Nosotros nos centraremos en los más reciente de estos. Y hemos de subrayar,destacar,una clasificación en tres tipos de terrorismo,tal como es y ha sido utilizada.Previa a esta clasificación se expone la siguiente tesis,por parte de Fazio: (pág. 13)En general, cuando estalla un conflicto,la prensa,medio de masas dominante,se inclina por silenciar las voces independientes,suprimir el debate crítico y aislar el disentimiento para reunir apoyo,y orquestar y manipular las respuestas emocionales en masa, publicar todas las noticias“ buenas”,y suprimir las “malas”.Y, sobre todo,por apoyar a sus soldados para ganar la guerra,glorificando algunos acondicionamientos y minimizando u ocultando otros.Todo lo anterior,claro,en Occidente,bajo la etiqueta de la “prensa libre”.En el apartado Los guardianes de la libertad y la ingeniería del consenso, Fazio sostiene que en los primeros años del Siglo XXI surge un nuevo paradigma en la fórmula guerra y mentira.Este nuevo modelo surge a raíz de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en territorio continental de los Estados Unidos de Norteamérica.Y esta tesis de Fazio se basa en el modo en que se planteó la cuestión de modo oficial por parte del Gobierno de los EEUU, falsa o parcialmente falsa. Una cuestión fue quedando clara con el tiempo- nos dice Carlos Fazio- lo que se montó a partir de los atentados fue una típica acción de terrorismo de Estado a escala global.Se iba a mentir a la prensa-comentó un oficial del ejército de los EEUU-,al aludir a una guerra informativa de gran intensidad.De este modo, nos explica Fazio:Limitada la libertad de expresión,comenzaba a ser difícil distinguir la diferencia entre las posiciones del gobierno y de los medios.El Secretario de Defensa de la época,Donald Rumsfeld, arropándose bajo el lema de la defensa de la patria,citaba a Churchill, cuando dijo que en tiempos de guerra,la verdad es algo tan valioso que debe ser guardada por un guardaespaldas de mentiras.Las cadenas de televisión fueron adoptando ese tono patriótico y se fue escenificando de tal manera que toda esta aplanadora mediática actuó como instrumento del gobierno de los EEUU. Como resultado(Fazio, pág 16), la fusión prensa-propaganda militar logró fijar en el inconsciente colectivo el concepto de bellum justus: guerra justa. vAparte de recordar asuntos sobre las maneras de operar de la propaganda,tanto en los campos militar,diplomático,económico(empresas),mediante el sistema de propaganda,que incluye el sistema educativo,además de todos los medios al alcance para mantener entretenida y distraída a la chusma(masas):TV, cine, videojuegos,TV en demanda, tipo Netflix y otras semejantes),planteados en Fazio como la estructura de los cinco filtros de la información propuestos por Chomsky.Hemos de tener presente un concepto clave: La Guerra sicológica;para operar con los términos que darán resultado,desde las relaciones entre los mismos,a componentes que a su vez son relacionables con los tres sectores del eje semántico del espacio gnoseológico (Bueno y Pelayo García),que recordamos están formados por:referentes fisicalistas,fenómenos y estructuras esenciales.A través de los métodos de las Ciencias(alfa o beta operatorias, en términos del Materialismo Filosófico), debemos tratar de explicar,a partir de los fenómenos,dados fisicalistamente,las estructuras que subyacen a las apariencias fenoménicas.Y este conjunto de inter relaciones, representadas,a partir del propio ejercicio de las actividades sociales,políticas,económicas, etc.deben ser analizadas,para culminar el análisis y la crítica materialista propuesta, agregando a tales análisis y críticas,los tres sectores del eje pragmático del citado Espacio Gnoseológico:autologismos,dialogismos,normas).Toda la trayectoria histórica de la propaganda,puede rastrearse desde estos criterios gnoseológicos,y eso, aunque sin acaso conocer el sistema del Materialismo Filosófico, es lo que ha venido haciendo,entre otros , Noam Chomsky. vi viiPara la definición de lo que significa la expresión guerra sicológica,nos parece fundamental una cita del libro de Georgui Arvátov(Fazio, nota 37 capítulo uno) titulado El aparato de propaganda político e ideológico del imperialismo.En este libro se hace referencia a los cambios que se dan en la transición de la paz a la guerra: las sanciones se convierten en guerra económica,la diplomacia se convierte en guerra política,la propaganda se convierte en guerra sicológica.Esto se decía en 1949, al comienzo de la Guerra Fría.Un año después se incorporaba en el diccionario oficial de términos militares del Pentágono esta definición: La guerra sicológica es el uso planificado de medidas propagandísticas por la nación en tiempo de guerra o en un estado de emergencia declarado, medidas destinadas a influir en las opiniones,emociones,actitudes y conducta de los grupos extranjeros,enemigos,neutrales o amigos a fin de apoyar la realización de la política y los objetivos nacionales(Fazio, página 21)En una fase posterior,en los años ochenta del S. XX,se desarrolla otra forma de propaganda llamada conflicto de baja intensidad,que es:una lucha político-militar limitada para alcanzar objetivos políticos, sociales,económicos y sicológicos.Con frecuencia es prolongada y varía desde presiones diplomáticas,económicas y sicológicas hasta el terrorismo y la insurgenciaviii .A partir de estos elementos,podemos operar con relaciones de clases,e introducir algunos elementos de la que hemos llamado clase NK (Naomi Klein),a partir de su libro La Teoría del shock.Pero sobre todo,me interesa destacar,elementos de lo que Klein define como el shock económico.Pero antes de introducir esta nueva intersección de elementos que operan en zonas donde los tres conjuntos o clases lógicas que venimos utilizando para el análisis,es preciso dejar algunos elementos de la clase CF bien delimitados para entender mejor las zonas donde se intersectan,o dos a dos y en la zona donde las tres clases lógicas contienen elementos que intercambian relaciones compartidas,aun cuando cada una de ellas,a nivel de su propio operar como términos entre términos de su clase, tienen sus propias características,se ven,digamos,afectados en cuanto la resultante lógica, por elementos operando,variables,mediante las funciones que nos permiten entender y operar,gonseológica y materialmente-desde la Ontología Materialista-(en el ejercicio,y en la representación)para tratar de establecer las conexiones entre los fenómenos y las estructuras (eje semántico),etc.Se trata de lo siguiente,que consideramos un elemento fundamental para entender la función,el relator que permite establecer una resultante de las aplicaciones entre las clases lógicas-dadas in medias res,no metafísicamente consideradas ni desde perspectivas subjetivistas ni espiritualistas,tipo Hegel o su discípulo Fukuyama,por citar los más conocidos.Propaganda Blanca, Gris o Negra: Estos tres tipos son utilizados para construir la verdad oficial.Definición de propaganda blanca:se difunde y se reconoce por la fuente o por sus representantes oficiales;es una actividad abierta,franca,en la que el emisor no oculta su identidad(habla en nombre de su gobierno y se centra en los aspectos favorables de su propio bando),y se disemina de manera amplia.Su debilidad intrínseca nace del hecho patente de ser propaganda enemiga.En el caso del gobierno estadounidense,un ejemplo es la USIA.Definición de propaganda gris: es anónima.Es decir,no es identificada por su fuente(no lleva firma alguna)y queda librada a la imaginación del público.En ocasiones se la define como “propaganda negra disfrazada”.Definición de propaganda negra:es elaborada con base en “auténticas patrañas”,acompañadas de algunas verdades y otras verdades a medias;aduce a otra fuente y no la verdadera;esconde su origen detrás de nombres ficticios, o bien material falso se atribuye a fuentes reales.Para encubrir su origen y sus intenciones se le rodea de ambigüedades,secretos y misterios.Su éxito depende del total ocultamiento de su origen real.Dado que la credibilidad es esencial para que la propaganda cumpla sus funciones,ha de ser un 95 % de contenido verídico.El otro 5%,el propagandista espera que se lo trague el destinatario.Puede operar mediante libros hechos por encargo.Esa guerra sicológica utiliza el simplismo y el maniqueísmo para describir al enemigo.Debe estigmatizar al enemigo y activar reacciones populares.Uno de los objetivos es sustituir el razonamiento por las pasiones y convencer a al población de la necesidad de participar en una misión purificadora, reivindicativa o justiciera.Carlos Fazio (2013),págs. 24 y 25. Modelos 1989 y modelo 11S: Citando a Ignacio Ramonet,Fazio plantea la tesis de que a partir de la primera guerra del Golfo,EEUU introdujo cambios estructurales en la información de masas:es el modelo 1989: ocurre la revuelta de la Plaza de Tiananmem,en Pekín;la caída del Muro de Berlín,y sucesos de Rumanía.En este modelo el periodista desaparece de la acción.Están ustedes viendo la historia en marcha,comentó Dan Rather, de la cadena de TV,CBS.La relación era ahora directa entre el acontecimiento y el público.Ya no es necesario el periodista como mediador entre los acontecimientos y el espectador, ciudadano o testigo.Es la nueva fórmula “ver para saber”.El espectador pasa también a ser testigo del hecho.La idea es la siguiente:sólo se cree lo que se ve,ya que la imagen es garantía de verdad.De este modo,tenemos el surgimiento de una nueva definición de información:Ahora el informar consistirá en hacer asistir al espectador al acontecimiento mediático como happening.No hay causas,no hay actores.No hay contexto.No hay memoria. No existe la historia.La realidad se ve como un espectáculo.Y serán esas leyes las que mandan sobre las exigencias y el rigor de la información. (Fazio(2013) páginas 26 a 27).En cuanto al caso de Rumanía,todo fue un montaje-según explica Ramonet,citado por Fazio- Sirvió todo ese montaje como un efecto biombo,para tratar de ocultar al mundo la Invasión a Panamá. ix .El libro de Fazio que venimos manejando(veremos otro que también hace referencias a este tipo de usos operatorios de los modelos de propaganda,por parte de las políticas de los EEUU respecto de Hispanoamérica). Dada la extensión y detallados análisis que nos presenta el autor,nos centraremos en puntos clave,dejando otros que son importantísimos sin analizar aquí, por carecer de espacio. x Carlos Fazio,tras hacer una crónica del proceso electoral desde la manipulación del duopolio Televisa/TV Azteca,que permitió que se continuaran las políticas de privatización,o como dice el título del libro de John Saxe Fernández (2002), La Compra venta de México,que implica,de facto y mediante Tratados o Acuerdos (según de donde se utilice,el término implica una u otra resultante en la política de relaciones entre México y los EEUU) El llamado Consenso de Washington seguía adelante,con las necesarias adaptaciones. De tal manera que las tesis de Chomsky sobre lo que él denomina El Miedo a la Democracia, funcionó una vez más con la vuelta del PRI al Gobierno,tras las elecciones del año 2012.El presidente de los EEUU,Obama, encantado con el triunfo de Peña Nieto,y la derrota de López Obrador,porque según los planes de ese Consenso de Washington,México acabaría de vender la estrella de la corona: Petróleos Mexicanos,a la iniciativa privada,es decir,a las transnacionales,principalmente agrupadas en torno a las llamadas siete hermanas del petróleo.Así,nos dice Fazio (2013)-páginas 424 a 429- : Una vez más, la fabricación del consentimiento funcionó,…triunfaron la telecracia y el poder del dinero.La elección presidencial fue una gran operación de propaganda aceitada con sobornos,extorsiones y corrupción…Se trataba de mantener a raya a la chusma libertaria y lo lograron.En la actual selva socialdarwinista neoliberal mexicana “ganó” el corrupto más competitivo.¿ Su tarea?Mantener a la atolondrada multitud en un estado de sumisión implícita;contener el despertar de la plebe.Ganó el candidato más experimentado en explotar la servidumbre humana;en controlar masas subordinadas,encadenadas a un orden autoritario-servil.Triunfó el más apto en el marco de un Estado de tipo delincuencial y mafioso en rápida fase de putinización.xi .Terminamos con una cita de Fazio(2016) este grupo de elementos de la clase que denominamos CF,que al operar,mediante relatores, (functores u operadores lógicos),con los otros grupos de elementos de las clases NK, NCH y GB, darán lugar a la operación de regressus-progressus (desde los fenómenos a las estructuras) que es precisa para lograr acercarnos de modo siempre polémico,porque unas normas se impondrán frente a otras en estos campos políticos,económicos,sociales,culturales, mediáticos, desde la perspectiva del Materialismo Filosófico y la Teoría del Cierre Categorial,a lo que podemos proponer como normas,en el eje pragmático,que sin duda,se enfrentarán a normas,derivadas de otros intereses,de otros grupos de elementos que,inevitablemente,al ser ciencias donde el sujeto operatorio no puede segregarse de las operaciones lógicas,de ahí lo fundamental que resulta el recurrir,para el análisis dialéctico,tal como G. Bueno lo plantea,a conceptos tales como emic y etic,pero estos deben ser entendidos como formando parte de lo que Bueno definió como El animal ceremonioso xii; o cuando el filósofo contemporáneo de Descartes,pero tantas veces dejado a un lado,por diversas causas,Benito Espinosa,que planteaba,tal como explicaba el ex profesor de la Universidad de Oviedo Vidal Peña,traductor de la Etica (demostrada según el orden geométrico)que la única cuestión que no se puede entender bajo ninguno de los modos inmediatos de la sustancia-en el sentido de Espinosa-es,precisamente,el modo en que los hombres participan dentro de un Estado.Esto se debe a que,para Espinosa,la política no es un modo infinito de la sustancia,es un modo mediato,es decir,en términos de Bueno,una ciencia donde el sujeto operatorio no puede segregarse de las operaciones (históricas, políticas,económicas,sicológicas,etc.) que intervienen en el núcleo y el curso y el propio cuerpo del Estado.Fragmento de la Introducción (Fazio(2016): Así, la guerra y el terror —como parte de un entramado donde es difícil distinguir los cuerpos militares de los policiales,los paramilitares,las autodefensas y del sicariato de los grupos de la economía criminal— son el campo más fructífero para legitimar el estado de excepción. En ese contexto,cabe resaltar que la guerra y el terror son instrumentos clave al servicio de una forma de acumulación violenta,que ocurre al interior de paraestados donde operan formas de poder paralelas,pero articuladas al marco institucional (parainstitucionalidad),en cuyo seno fracciones “pragmáticas” del bloque de poder hegemónico han delegado parte de la regulación y el control territorial de zonas de importancia económica y geopolítica (espacialidad),a aparatos represivos extra legales (paramilitarismo),que pueden llegar a constituir auténticos brazos armados complementarios que actúan en cohabitación o franca complicidad con las distintas corporaciones de las fuerzas militares del Estado (fuerzas armadas y distintas formas de policías militarizadas),al servicio de la nueva fase de acumulación capitalista.La irrupción de las nuevas formas de acumulación legales que muchas veces derivan de actividades ilegales (el lavado de dinero es la legalización de recursos negros a cambio de una cuota o porcentaje) ha propiciado una nueva geografía del capital… En el libro Estado de emergencia (2016), Carlos Fazio hace referencia, en el contexto de las luchas entre cárteles de los narcos y luchas por ocupar territorios,a Giorgio Agamben,en concreto a su Idea de campo.Cito el fragmento -al ser lectura en versión on lineno me sale número de página- : Con lo cual, el territorio nacional es visto como el espacio o “la plaza” a ser ocupada y “pacificada”.Es decir,privatizada,lo que conlleva al fin de la República y su conversión en un “campo”.(Agamben) Para estudiar este asunto del campo de concentración, como nomos de lo moderno,es preciso estudiar el libro de G. Agamben Homo Sacer ( el poder soberano y la nuda vida); Valencia; Ed. Pre-Textos, (1998) Que es el número I de la serie del homo sacer. El capítulo 7,está dedicado directamente a la aplicación de este concepto al actual modelo político inmerso en las economías neoliberales,implantadas,en diversos niveles,como veremos en el apartado 3, y en relación con las guerras imperiales(alianzas entre EEUU y la UE,como principales centros de las mencionadas guerras).Lo importante ahora es destacar la enorme relevancia que tiene,para nuestro análisis,y las críticas que surjan al respecto,de las conexiones entre las instituciones principales en el plano económico y los Estados en el seno de la Biocenosis-en el sentido que es planteado por Gustavo bueno en su obra España frente a Europa– que mueve,de hecho,a los miembros de la UE,y su principal socio de Occidente,que son los EEUU.Veremos estos asuntos con mayor detalle,desde la perspectiva de algunos elementos,que conforman clases,a partir de tesis expuestas por distintos autores,al modo como lo hemos intentado en este apartado 2.Agamben utiliza el concepto de homo sacer,resumimos,del siguiente modo a lo largo de su serie de libros sobre el tema: El homo sacer es precisamente aquél a quien cualquiera puede matar, “ sin cometer homicidio”.Para analizar el tema del homo sacer,ver la segunda parte :Homo sacer, del libro Homo sacer I(El poder soberano y la nuda vida)Ed. Pre-Textos,Valencia.España;1998.También desarrolla de modo muy amplio Agamben,las relaciones entre el ser y el deber ser en Kant, y su relación con el positivismo jurídico de Kelsen,en el libro Opus Dei(Arqueología del oficio),el libro pertenece a la serie Homo sacer II,5; Publicado en Valencia, España; Ed.Pre-textos; (2013).No podemos ahora entrar más a fondo en todo su extenso contenido, pero sugerimos su consulta para poder entender con mayor claridad los siguientes apartados de este artículo.Sí quisiera mencionar el hecho de que Agamben recuerda cómo Eichmann en su juicio como partícipe del Holocausto durante la II Guerra Mundia,decía que él había leído a Kant y que actuó por deber,no movido por la voluntad libre,sino por un deber ser,derivado de la norma impuesta por la Ley que está por encima del deber y la voluntad “pura”,etc. Asimismo resulta interesante ver cómo,según lo analiza Agamben,Hannah Arendt,al respecto,estuvo interpretando equivocadamente al propio Kant,coartada que trató de utilizar Eichmann en su descargo.Lo que muestra con una inmensa cantidad de datos,comprobables, Fazio(2016),es que realmente en México ha venido haciéndose una política basada en lo que Namomi Klein denomina Teoría del shock.Pero interesa aquí,resaltar el hecho de la conexión entre varias componentes de esta situación:el llamado Estado de excpeción(o en cierto modo,eufemísticamente) como se ha dado en hablar,en la España actual- escribo esto en plena crisis a raíz de la pandemia del llamado coronavirus(Covid-19), desde el 16 de marzo de 2020- en que el presidente de este Estado, declara, por decreto el Estado de Emergencia.Fragmento de Fazio,textual: Respecto de México en los años del gobierno de Felipe Calderón:el los primeros tres lustros del siglo XXI la sobrevivencia económica, amén de la biológica(¡ no poca cosa !),DE CIENTOS DE MILES DE MEXICANOS Y MEXICANAS dependía de esa interrelación facciosa entre jefes criminales,políticos y gobernantes retribuidos con votos y dinero.Así, servir como mano de obra de grupos empresariales de la economía criminal podía convertirse en empleo masivo en muchas partes del país.La moraleja era obvia:en el capitalismo,donde el Estado providencia,el desmantelamiento del “nuevoPRI”de Peña Nieto no llegaba(privatización de la salud,del agua, de la energía,de las pensiones,etc.)la mafia providencia redistribuía recursos y generaba empleos,con el telón de fondo de un mundo social totalitario signado por la vigilancia y el control privatizados.Como había adelantado en 1987 la “Dama de Hierro” Margaret Tatcher, la sociedad no existe.Lo que existe son hombres y mujeres individuales, y hay familias.  En cuanto a la referencia a Giorgio Agamben(2004),citaremos sólo uno de los temas que consideramos esenciales para tratar de estudiar,de modo dialéctico,estas relaciones entre clases que hemos ya mencionado.El mismo Agamben expone,a modo de tesis al respecto de lo que implica,desde el punto de vista del Estado,la Idea de Estado de Excepción,a las que ha llegado tras un estudio genealógico sobre el concepto del Derecho Romano de iustitum(Capítulo 3,páginas 63 a 77).Tesis 1: El estado de excepción no es una dictadura(constitucional o institucional,comisarial o soberana),sino un espacio vacío de derecho,una zona de anomia en que todas las determinaciones jurídicas-y sobre todo, la distinción misma entre lo público y lo privado-son desactivadas.El de necesidad no es un “estado del derecho”,sino un espacio sin derecho(aunque no es un “estado de naturaleza”, sino se presenta como la anomia que resulta de la supresión del derecho.Tesis 2:Tal espacio de vacío de derecho parece ser,por alguna razón,tan esencial al orden jurídico,que éste debe buscar por todos los medios una conexión con él, como si, para fundarse, tuviera que mantenerse necesariamente en relación con una anomia.Por una parte,el vacío jurídico que se plantea en el estado de excepción parece absolutamente impensable por el derecho; por otra,este impensable reviste,empero,una decisiva relevancia estratégica para el orden jurídico,que se trata precisamente de no dejar escapar a ningún precio.Tesis 3:El problema esencial vinculado a la suspensión del derecho es el de los actos cometidos durante el iustitium,cuya naturaleza parece eludir cualquier definición jurídica.En cuanto no son ni transgresivos,ni ejecutivos,ni legislativos,parecen situarse,con respecto al derecho,en un no-lugar absoluto.Tesis 4:A esa indefinibilidad y a ese no-lugar responde la idea de una fuerza-de-ley ( Nota: la palabra ley aparece tachada en el texto original, como tratando así-Agamben- de explicar la idea de que es ley pero por el carácter de disponer de la fuerza, pero no es ajustada a la ley del derecho positivo en cuanto es por fuerza de ley legitimada, etc.)Es como si la suspensión de la ley liberase una fuerza o un elemento místico,una suerte de maná jurídico,del que tanto el poder como sus adversarios,tanto el poder constituido como el poder constituyente tratan de apropiarse.La fuerza-de-ley (tachando la palabra ley, como hace Agamben) separada de la ley,el imperium fluctuante,la vigencia sin aplicación y,más en general, a idea de una suerte de“grado cero”de la ley,son otras tantas ficciones por medio de las cuales el derecho trata de incluir en sí mismo la propia ausencia y apropiarse del estado de excepción o,cuando menos,de asegurarse una relación con él. Que,de la misma manera que los conceptos de maná o de sacer en la antropología y la ciencia de las religiones entre los siglos XIX y XX,estas categorías sean,en rigor, mitologemas científicos,no significa que no sea posible y útil analizar la función que desempeñan en la larga batalla que el derecho ha librado en torno a la anomia.Al comenzar a operar con los elementos de la clase que definimos como clase NK(Naomi Klein(2007), y establecer relaciones mediante operaciones que dan lugar a nuevas clases de elementos,dentro ya de los sectores del eje semántico(fisicalismos,fenómenos y estructuras), en el sentido de Gustavo Bueno enmarcando este análisis en el sistema del Materialismo Filosófico,creemos pertinente,a modo de tema previo,recordar al célebre conductista estadounidense Skinner,y en concreto un libro suyo titulado Más allá de la libertad y la dignidad, que tantos problemas y críticas le trajo en su momento.Proponía que para solucionar los problemas de la sociedad tecnológicamente avanzada,y dentro del modelo democrático capitalista,se evitarían muchos confrontamientos entre los gobernantes,y el pueblo encargado de la producción de bienes y servicios,que hoy en día,es el consumidor , en el sentido de dejar de importar,desde la perspectiva del Mercado,si es o no un buen ciudadano con sus derechos civiles y todo eso que aducen los defensores del Estado providencia.Para lograrlo-decía el sicólogo conductista- (behaviorista,del inglés behavior, que podemos traducir como “comportamiento de los individuos humanos” en el seno de sociedades,en forma de asociaciones de diversos tipos,como religiosas,económicas, sindicales,entre tantas instituciones normadas por la costumbre y el propio Derecho)se ha de crear un ejército de “ingenieros de la conducta” que lograrán,siguiendo su método,que la gente se sienta que es tratada con dignidad,y que es realmente libre,aun sin serlo de hecho. Dado que para Skinner,conducta social es simplemente la relación,controlable por tales ingenieros de la conducta,entre un estímulo y una respuesta.El control se logra mediante el manejo de los estímulos.El libro fue publicado en 1971.Del libro de Naomi Klein,vamos a enfocarnos especialmente en el capítulo 2,titulado El otro Doctor Shock (Milton Friedman y la búsqueda de un laboratorio de laissez-faire) Dejad hacer-hacer negocios sin el impedimento de regulaciones ni intervenciones de los Estados- ,quiere decir este lema de liberalismo de las primeras fases del capitalismo surgido en Inglaterra con la Primera revolución Industrial.Pero que es lema vigente,adaptado a los cambios históricos y tecnológicos sucedidos desde entonces hasta el actual modelo llamado neo liberal o por algunos críticos no tan delicados,el capitalismo salvaje.Citando una frase del premio Nobel de Economía,Gary Becker,ex alumno de la célebre Escuela de Chicago de Economía, veremos el alcance realmente político,de este modelo friedmaniano de concebir la Economía.Se entraba por esas puertas(de la Facultad de Economía de la Universidad de Chicago),“para alistarse e ir a la guerra”, Becker comentó que “éramos guerreros que combatíamos con la mayor parte del resto del gremio”.Fue el impulso de Friedman lo que aportó a la Escuela su fervor revolucionario.Friedman soñaba-comenta Klein- con eliminar los patrones de las sociedades y devolverlas a un estado de capitalismo puro,purificado de toda interrupción como pudieran ser las regulaciones del gobierno,las barreras arancelarias o los intereses de ciertos grupos. Mientras el siquiatra Cameron usaba electro shocks, Friedman eligió la herramienta conocida como la política,exigiendo que políticos atrevidos de países en dificultades adoptaran la perspectiva del tratamiento del shock.(Al utilizar un ebook,no me es viable citar las páginas del libro).El escenario donde las teorías económicas de la Escuela de Chicago fue el más adecuado para ponerlas a prueba,en su intento de que se convirtieran en la norma a nivel de todos los países capitalistas,en la órbita de una de las dos potencias de la Guerra Fría-los EEUU:Milton Friedman y sus discípulos,iban a lograr,con el apoyo de la Junta Militar chilena del general Augusto Pinochet,poner su modelo a operar sin barreas sociales,sindicales,como el gurú del nuevo capitalismo lo había soñado por años. Los llamados Chicago Boys chilenos,sacaron tras el golpe de Estado que derrocó al ex presidente Salvador Allende,un largo documento en el diario El Mercurio,cuyaspropuestas– explica Klein-se parecen asombrosamente a las que hace Milton Friedman en Capitalismo y Libertad:privatización,desregulación y recorte del gasto social;la santísima trinidad del libre mercado.Dentro del debate democrático,estas ideas habían sido tratadas de ser introducidas,con un rotundo rechazo,de forma abrumadora.Ahora con el apoyo de un puñado de hombres uniformados,y con sus oponentes más enconados o encarcelados o muertos o huidos;con el espectáculo de los cazas de combate y las caravanas de la muerte, se lograba mantener a todo el mundo a raya.El semanal británico The Economist calificó a este proceso de implantación de un nuevo modelo económico en Chile como una auténtica “contrarrevolución”.Las políticas económicas implantadas en el Chile tras el Golpe Militar,fueron,de diversas maneras,adoptadas con entusiasmo por otros países.La lucha contra el keynesianismo y el llamado desarrollismo,fue ganada por el modelo Friedman.Sin embargo,al ser aplicadas esas teorías “científicas” del libre mercado,la Economía chilena iba empeorando y generó,a lo largo del primer año, un enorme descontento entre los empresarios chilenos.Para tratar de solucionar esta grave situación,se invitó al mismísimo gurú del nuevo orden,y Friedman fue recibido como un héroe por Pinochet y halagado como tal por toda la prensa y medios del país.Fue en esta visita cuando por primera vez introdujo Friedman la idea de “tratamiento de choque.Friedman le aconsejaba a Pinochet que aplicara las medidas lo más radical y rápido posible,mencionando en una carta al general,que era necesario utilizar el shock económico para que la situación mejorara (se refería al creciente desempleo,empobrecimiento,del pueblo chileno,que de alguna manera le preocupaba al dictador)“El gradualismo no era factible”-afirmaba Friedman.Sin embargo,en 1982 la situación económica había llegado a tal límite con la crisis de deuda generada,que Pinochet tuvo que cambiar su incondicional apoyo a los tecnócratas Chicago boys.Realmente no se trataba de una Ciencia de la Economía perfecta (pura), sino que -como nos explica,a mi juicio,con acierto,Klein- porque lo que se había puesto en marcha en Chile desde 1973,no era precisamente un Estado capitalista con un mercado libre,sino un Estado corporativista.Para definir el corporativismo,Klein nos remite al modelo de Estado ideado por Mussolini:un Estado policial gobernado bajo una alianza de las tres mayores fuentes de poder de una sociedad-el gobierno,las empresas y los sindicatos-todos colaborando para mantener el orden en nombre del nacionalismo.Este golpe en Chile fue el que desencadenó la serie de dictaduras militares,del llamado Cono Sur:Uruguay, Argentina,Brasil,con sangre y terror como medicina para instaurar el shock económico del nuevo orden mundial futuro(esperando a la caída de la ex URSS y sus llamados satélites de la Europa del Este)En este Cono Sur de América es donde nació el neo liberalismo capitalista contemporáneo-nos plantea Klein,a mi juicio,acertadamente-de modo tal que la guerra del terror fue una guerra contra todos los obstáculos que se oponían al nuevo orden. El capítulo seis del libro de Naomi Klein que estamos manejando,titulado Salvados por una guerra(El Tatcherismo y sus enemigos útiles),comienza con una cita,que consideramos muy interesante transcribir:“ El soberano es aquel que decide el Estado de emergencia” xiii -Carl Schmit, abogado nazi- .El tema de la Guerra de las Malvinas ayudó a Tatcher en su propósito,acorde a los consejos del mismísimo Hayek,de privatizar las grandes compañías estatales británicas.Al aprovechar la circunstancia del shock político derivado de esa Guerra sin mucha importancia histórica por la posesión de las islas Falkland( Malvinas para Argentina),Tatcher,al aumentar su popularidad perdida,pasó a ser considerada, gracias al patriotismo emotivo del pueblo inglés,como la Dama de Hierro,no en sentido negativo, como lo había sido hasta entonces;después de vencer a Argentina y recuperar las islas,su apodo se reconvertiría en un elogio como heroína política.Esto le ayudó a enfrentar a los sindicatos mineros,de modo cuasi militar tipo guerra.Pero dentro de los límites de la democracia.No era una dictadura sangrienta al estilo de las del Cono Sur, ni una dictadura disfrazada, con democracias de partido único (de hecho, aunque no de derecho, es decir, formalmente democracias, pero en la práctica dictaduras de partido único,como el caso de México,con el PRI,entre otros similares Estados).Recordamos lo que Friedman escribiera en 1982: “Sólo una crisis-real o percibida como tal-produce un verdadero cambio.Cuando ocurre esa crisis,las acciones que se emprenden dependen de las ideas existentes en aquel momento.Esa es,en mi opinión,nuestra función básica:desarrollar alternativas a las políticas existentes y mantenerlas vivas y disponibles hasta que lo políticamente imposible se convierta en políticamente inevitable”(Capitalismo y libertad; Ed Rialp, Madrid, 1996) – citado por Klein en nota 33 del capítulo seis.Sobre las políticas de este modelo friedmaniano,creemos de relevancia,para el análisis,mencionar el llamado Informe Petras, un sociólogo estadounidense de origen griego,hijo de emigrantes a los EEUU,profesor de Sociología en la Universidad de Nueva York.Antes,una “anécdota”: Cuando se instauró la socialdemocracia en Grecia,lo llamaron los dirigentes griegos para asesor en asuntos de Economía,y en cuanto se dio cuenta de las maniobras pro corporativismo de libre mercado corporativista (neoliberalismo),se regresó cuanto antes a su cátedra en la Universidad neoyorkina.Volviendo al Informe Petras: fue un encargo de su colega español,Salvador Ginés- desde el CSIC, Centro Superior de Investigaciones Científicas español- , un reconocido sociólogo que había vuelto a España tras el triunfo del Partido Socialista Obrero español en 1982,con el carismático dúo de líderes político formado por el presidente Felipe Gonzáles y por Alfonso Guerra,su vice presidente.Todo ello bajo la consigna,surgida en la Unión Europea,de la necesaria y urgente “reconversión industrial” que , como sabemos, y hay muchas fuentes disponibles para demostrarlo,fue orquestada desde Alemania.A España la convirtió,como a Italia,Grecia,Irlanda,Portugal,en países de segunda categoría en el seno de este Club de Estados sometidos,cada vez más a los intereses de las grandes empresas corporativas transnacionales.Una de las claves de estas tácticas y estrategias,si consideramos válidos los resultados de los análisis de Agamben,es el gobierno mediante decreto,no utilizado exclusivamente en Estados de emergencia nacional o de excepción,sino de manera bastante extendida,por toda la UE.El modelo de democracias formales,o realmente partitocracias sometidas a la plutocracia real de las grandes corporaciones globales.El modo de operar es,creemos,tal y como lo describe Noam Chomsky en Ilusiones Necesarias,que en el título original es: Manufacturing Consent.Cuando las huelgas mineras en Asturias, a raíz de la ya citada reconversión industrial(1991-1992), el gobierno del –de facto-ex socialista Felipe González-en el sentido de que estaba aplicando de hecho políticas de la derecha tipo Tatcher en España,en el sentido que leemos en el Informe Petras,por citar un ejemplo de crítica,entre otros,presionó a un diario que era prácticamente el único que denunciaba estas políticas y mostraba la oposición popular a tales prácticas de privatización en otras áreas de la producción -además de su cooperación en la llamada Iª Guerra del Golfo,con Bush padre al frente-;el diario es el desaparecido El Independiente.Fue sutil,pero eficazmente censurado(hasta su definitivo cierre y desaparición,supuestamente por causa de una crisis financiera que lo hundió en la quiebra),primero,mediante el uso masivo de las TV y la prensa servil al gobierno del PSOE,y los intelectuales “orgánicos”,amén de la cooptación de líderes sindicales corruptos,sobre todo de el sindicato oficial del Partido, Unión General de Trabajadores.Al igual que Tatcher en Gran Bretaña,González en España.Lograba neutralizar las luchas de los trabajadores mediante la neutralización sindical.Igualmente cómplice fue el sindicato de Comisiones Obreras,CCOO, afín al ya debilitado políticamente,PCE liderado por el reciclado “eurocomunista” Carrillo.Se había producido,a partir de las dos últimas “huelgas nacionales”(1988),que en realidad fueron dos paros de un par de días,la total entrega de España a manos del voraz capital financiero globalizado y las corporaciones globalizadas de Alemania,Francia,y se comenzaba el proceso,hasta desmantelar la soberanía que quedaba,en asuntos de Economía,de España como nación soberana.En este sentido,creemos que resulta muy certero el análisis que ha llevado a cabo Gustavo Bueno en cuanto al papel que tanto las izquierdas como las derechas en España han estado haciendo, de tal manera que el concepto de holización xiv -además de la ecualización de ambas en el presente: ver este tema, tal como lo desarrolla G. Bueno :https://introfilosofia.wordpress.com/2011/02/20/gnosticismo-y-socialismo-democrata-espanol-siglo-xxi/ -entre la derecha y la izquierda tiene pleno sentido crítico y dialéctico. xv Dado el poco espacio que tenemos,recomendamos la atenta lectura de dicho Informe, que trataron de ocultar los socialistas,pero no les fue posible,pues lo publicó el diario madrileño El Mundo,en una especie de monográfico xvi.Se trata de un retrato demoledor de las políticas impuestas sutilmente,en ocasiones no tanto,de cómo el socialdemócrata-en teoría,Felipe González,aplicaba la Economía neoliberal en España,inducido,acaso,por su mentor,el entonces presidente alemán,Willy Brandt,quien fuera Canciller de la república Federal Alemana y presidente de la Internacional Socialista (socialdemocracia). 2.3.3 Tipologías de relaciones,operaciones y términos que componen las clases de Historia,Política,Sociedad y Post-verdad.Dadas en el marco de las Ideas de Espacio gnoseológico y de Espacio antropológico.Partimos de los siguientes planteamientos, basándonos en el sistema ya citado,de Gustavo Bueno:el Materialismo Filosófico.1- La Historia,para Gustavo Bueno,es una Ciencia,que está elaborada a partir de los relatos y de las reliquias del pasado,y es, además,una ciencia beta operatoria-lo que significa que no puede haber criterios fuertes de cierre categorial,como por ejemplo en la Química,dado que el sujeto operatorio,el científico no puede ser segregado al reconstruir las operaciones del pasado,reconstrucción en la cual operan los aspectos emic y etic de los actores,del pasado y del presente (desde los historiadores). Esto significará,que nos será de utilidad para el análisis del presente en curso,donde las dialécticas entre Estados e Imperios,son el verdadero motor de eso que conocemos como Historia.Las clases y la lucha entre ellas se daría como un subconjunto que pertenece,bajo forma de relación de inclusión lógica,a las dialécticas entre Estados,con las variantes de escalas de influencia,económicas,políticas y militares,es en esta etapa llamada posmoderna de la Historia,o Era de la Post-verdad,si se quiere,o Globalización neoliberal,más que el motor de la Historia,como pretendía Marx,un resultado del otro motor:la Dialéctica de Estados y de sus clases inmersas en tales dialécticas,dado el parámetro de la Globalización neoliberal.En lo que hace referencia a la Política, mantenemos,aquí,la Teoría propuesta por Bueno (1991),de que las Categorías políticas podemos analizarlas desde estas tesis:1- El núcleo de las sociedades políticas es la eutaxia. Antes de aportar la definición de esta Idea,es importante mencionar, aun brevemente, asuntos incluidos en dos tesis que el propio Bueno plantea(páginas 60 y 61 del Primer Ensayo sobre las Categorías de la CienciasPolíticas).Tesis 1:la relación entre individuos, grupos,instituciones,incluso Estados,habrían de interpretarse,o bien como relaciones políticas meramente fenoménicas,o bien como fragmentos o componentes de las relaciones de eutaxia.Tesis 2: Las relaciones políticas (de eutaxia) son originariamente, relaciones reales,entre términos reales,es decir,no son relaciones utópicas o ucrónicas de una sociedad que,por definición,no se encuentra en ningún lugar ni en ningún tiempo.Según esto,las relaciones que presiden en el Estado de Utopía,si alcanzan algún significado político,será en la medida en que están en función de relaciones reales.Y a continuación una aclaración muy importante para el análisis de estas cuestiones: Ahora bien– continúa Bueno- cuando defendemos la naturaleza real de las relaciones políticas,no lo hacemos sobreentendiendo “real” como “empírico” o “concreto” puesto que las realidades políticas,y aun la misma Realpolitik,contienen,esencialmente,en tanto son realidades o procesuales prácticas,relaciones ideales,es decir,que han de ser pensadas como aún no realizadas,pero realizables en cuanto presupuestas por los planes o programas.Y en este momento introduce una primera aproximación para definir laeutaxia -misma que será ampliamente desarrollada en la segunda parte del libro-. Eutaxia es,en todo caso,un complejo de relaciones esenciales,no fenoménicas,relaciones de una sociedad política tomada en un momento temporal de su realidad procesual con esa misma sociedad política tomada en un momento temporal posterior que,de algún modo debe estar prefigurado, prolépticamente en la fase antecedente(sólo así la eutaxia puede alcanzar así un significado práctico operativo).Y agrega ahora Bueno una aclaración al respecto,de mucha relevancia para el aspecto gnoseológico del asunto:Desde el punto de vista gnoselógico la cuestión más importante se suscitaría en el momento de determinar si las relaciones políticas llegan a concatenarse en la eutaxia en la forma de una identidad sintética,pues sólo en este supuesto los saberes políticos podrían ser considerados ciencias.En cuanto a la Idea de Sociedad,vamos a considerarla como uno los los subconjuntos de la Política,en el sentido en que Bueno utiliza esta Categoría -subconjuntos lógicos en el sentido dicho, de la Lógica de Clases- En cuanto al aspecto científico del concepto de Sociedad, consideraremos a la Sociología,en su sentido de Sociología política,como referente para nuestros análisis.Si bien,la misma Ciencia Sociológica resulta igualmente problemática, gnoseológicamente considerada.Por parecidas razones a lo que sucede con la Historia.Los sujetos operatorios no pueden ser segregados al formar ellos mismos,términos y relaciones implicados en las operaciones.Podemos considerar que la Sociología es también una Ciencia beta operatoria,con lo cual ha de estar siempre definida en relación a los parámetros emic y etic,subjetual u objetual,etc.Algo similar a lo que sucede con la Etnología y la Antropología. Y si es posible considerar a la Sociología como Ciencia es debido a que hay en sus contenidos elementos que son realmente pertenecientes a Categorías de ciencias de las que se auxilian los sociólogos,que incluyen metodologías alfa, como modelos matemáticos, cálculos estadísticos, etc.xviiVamos a partir de este momento a analizar algunas tesis de otros analistas,tales como James Petras(clase JP),Horst Kurnitzky(clase HK),Wolgang Streeck(clase WS) y Dany-Robert Dufour (clase RD),entendidos no como sujetos, digamos,como “intelectuales”,sino como clases de elementos,dados en el Espacio Gnoseológico y el Espacio Antropológico,y a su vez,implicados,en el mismo proceso de operatividad política dado en los diversos Estados y sus relaciones políticas(en el eje circular,en conexión lógica material con los ejes radial(tecnologías industriales,mineras, etc.)y angular, que en la Política se corresponde con lo que denominamos como extranjeros,migrantes,inmigrantes,legales o ilegales,etc.)Bueno (1991), al final de su libro hace mención a las diversas teorías,históricas principalmente,acerca de las causas de la caída del Imperio de Roma.Bueno analiza estas propuestas,desde la relación entre las tres capas que conforman el cuerpo del Estado -y el curso del mismo,en torno a un núcleo,que como sabemos,es la eutaxia-.La caída pudo deberse a fallas en la “salud” de la capa basal,en la Economía,por múltiples razones que debilitaron la propia salud política del Imperio.Y ello aun gozando de un buen poder militar o diplomático;o bien pudo ser causa principal de su caída,(distaxia),la derivada de una capa política enferma,que por su propia corrupción estaba en manos del poder militar,con lo cual se precipitaría esa decadencia,por ejemplo,a causa de enfrentamientos entre grupos afines a uno u otro de los generales,etc.Este asunto,tal como Bueno lo deja sólo planteado para más amplios análisis,creemos,lo maneja,ejercitado,no tanto representado,James Petras en The End of the Republic and the Delusion of Empire.La perspectiva de Petras va directamente referida a la aparente decadencia del Imperio estadounidense.El primer paso,digamos,de método,consiste,tal como Petras desarrolla el planteamiento del problema,en establecer el hecho de que hay que describir las relaciones imperiales -dadas entre el Estado líder y los Estados seguidores-como encuadradas en cuatro zonas.1)EEUU,Europa Occidental y Canadá; 2)Asia-Pacífico; 3)El Medio Oriente y Africa y 4) América Latina y se trata de identificar el terreno de las luchas y el conflicto social,político,económico,entre las élites locales,y sus lazos con el Imperio Anglo Americano que viene,desde hace dos o tres décadas,imponiendo al mundo su agenda neoliberal:desregulación,deslocalización, y desmantelamiento de los logros en beneficio de las clases productoras (vector ascendente- en el sentido de G. Bueno-, o sea, los trabajadores empleados de los distintos niveles y sectores productivos),en resumen: Desmantelamiento del antiguo modelo de Estado de bienestar o protector de un modelo social de reparto más o menos aceptable,para la mayoría, de la riqueza de un Estado,supuestamente soberano.A esta situación de globalización -neoliberal- y apoyada ideológicamente por corrientes como el nihilismo derivado de las teorías llamadas post modernas sobre la relación entre la realidad y los hechos y las apariencias,falaces o veraces y su modo de manipularlas mediante los mass media y las nuevas tecnologías que permiten la expansión de la ciber propaganda,y el ciber control social más sofisticado(vía redes sociales “virtuales”),etc.;globalización incoada,por los gestores de la Era Imperial Anglo Americana,se llegó de pleno a ella tras la Caída de la URSS,entre otros factores,al finalizar la llamada Guerra Fría,y luego sería implementada aún con mayor rigor y sagacidad política y económica.Lo que Petras defiende,es que esta globalización “total” es imposible,con lo que coincido con la crítica de Bueno,al decir que la paz americana,con su modelo idealista e irenista,derivado de la Paz Perpetua de Kant,unida al llamado final de la Historia hegeliano,propuesto por Fukuyama como un utópico modelo del llamado American way of Life, que había sido desmantelado desde los años 90,a partir del llamado TLC,o NAFTA.Que como dijo el investigador y sociólogo mexicano John-Saxe Fernández en su libro La compra-venta de México,para México fue Tratado,pero para EEUU fue sólo un acuerdo,el cual era mucho más sencillo de romper.De hecho,el actual presidente Donald Trump lo ha cambiado por un nuevo tratado bilateral con México,bajo el gobierno de López Obrador.Petras propone que hemos de trazar el actual “mapa” del Imperio;para ello es preciso contrastar el alineamiento de fuerzas entre los aliados Occidentales y sus adversarios del presente. Los EEUU actúan, como parece lógico,como un sistema complejo,formado de niveles.Estos niveles se relacionan.No como un modelo de tipo sistema solar,de centro-periferia,sino que se trata más bien de una configuración vertical y horizontal de Estado líder y Estados seguidores(del líder).En los aliados de Occidente tendremos cinco niveles: Nivel 1) El poder imperial de Occidente se extiende y se sobrepone desde el primer nivel al segundo,es decir,desde EEUU a Francia,Inglaterra, Alemania y Canadá.El alcance y profundidad de la capa militar (parte clave,junto con la diplomacia, e la capa cortical de los Estados,en la Teoría política propuesta por G. Bueno), de las instituciones burocráticas,políticas y económicas dadas desde la estructura interna (de EEUU) dentro de la cual operan los seguidores(de ese Estado hegemónico). Nivel 2) Este nivel opera el nivel superior a los niveles más bajos mediante el apoyo militar y lazos económicos,mientras va asegurando las palancas autónomas para lograr ampliar sus propias esferas geo-políticas. xviii Nivel 3)El tercer nivel del imperialismo -neoliberal- comprende Polonia,Escandinavia,los Países Bajos y los Estados Bálticos.Estos están geográfica y económicamente dentro de la esfera de la Europa Occidental y dependen militarmente del dominio militar OTAN-EEUU.Aunque sus niveles de bienestar (más amplios en los Estados escandinavos,Holanda y Bélgica)social divergen,en todos ellos se observa su poca independencia en cuanto a iniciativas de poder y dependen para su protección de los niveles 1 y 2 de los centros imperiales.Nivel 4)En este nivel se incluyen países como Grecia, España,Portugal,Hungría,República Checa,Eslovaquia,Bulgaria y Rumanía.Estas son esencialmente naciones satélites,que siguen a los países imperiales líderes,proveyéndolos de bases,tropas y centros turísticos.En general,no tienen ninguna voz independiente o presencia en toma de decisiones ni en conflictos regionales o globales.A pesar de su inestabilidad y la explosión social ocasional de disidencia radical,los países de los niveles más bajos tendrían que romper con los niveles superiores controlados por la jerarquía de los EEUU y la OTAN. Nivel 5) Los satélites del nivel 5 incluyen mini Estados recientemente fabricados como Albania,Kosovo,Macedonia,Eslovenia y Croacia,que actúan como bases militares,paraísos turísticos y dependencias económicas.Fueron construidas mediante políticas de cambio de régimen,mediante intervenciones desde los Estados del nivel dos y tres y sus políticas de desmembramiento a través de la OTAN y sus guerras diseñadas para destruir cualquier residuo de estados de bienestar social multiétnicos,y degradar la influencia rusa,en especial en la ex Yugoslavia.(Petras, 2016; paginas 82 a 85).No podemos ahora,dado el espacio disponible,hacer mención expresa de las otras tres zonas donde opera el imperio neoliberal en esta etapa histórica de un intento de globalización.No queremos dejar fuera,sin embargo, la conclusión que Petras obtiene tras este extenso análisis.Se puede considerar una tesis central de su análisis:El asunto de un Imperio Global,encarnado en los EEUU es un auténtico mito.Varias ideas erróneas han distorsionado la capacidad de dominar la política mundial por parte de EEUU.Citemos una frase de Petras,al final del capítulo 7,que resulta muy esclarecedora,sobre todo si tenemos presente la serie de explicaciones que nos aportaba antes de redactarla,a saber:la creciente dependencia de Alemania del gas y petróleo de Rusia;el surgimiento de un fortísimo competidor,en esta lucha por la hegemonía,en el actual Estado de China,con su creciente aumento de influencia,política,económica,en Asia,en América Latina,en Europa,tal como se está constatando a raíz de la llamada pandemia del coronavirus, etc. Así- nos dice James Petras- “ En suma,mientras el sol nunca se pone en el presunto imperio, en busca de su actualización, los pretendidos emperadores tienen poca previsión”.A algunos lectores podría darles la impresión de que estamos alejándonos del problema que,se supone,debería centrar nuestra atención:la Post -verdad y sus implicaciones socio políticas,históricas,etc.Sin embargo,resulta esclarecedor uno de los capítulos de Petras(2016),titulado precisamente:Western Mainstream Media extremism: The lies of our times. El extremismo de los medios de la corriente principal occidentales: las mentiras de nuestro tiempo.El apartado titulado:La Troika de los Medios:la prensa financiera y la guerra política,hace referencia a la Troika formada por:el Wall Street Journal;el New York Times y el Financial Times.Estos tres grandes actores de la guerra política tras el final de la Guerra Fría,nos explica Petras,han estado de modo sistemático inmersos en la guerra política,actuando como virtuales armas de propaganda-lo que,como hemos tratado de demostrar,está completamente inmerso en lo que hoy se ha dado en llamar Post-verdad- tanto de los gobiernos imperialistas (neoliberales) de EEUU como de la UE (Unión Europea).Propaganda imprescindible en sus intentos de mantener y/o imponer el estatus de Estados vasallos sobre países y economías, las cuales están,o deben estar reguladas,en concordancia con las necesidades de las instituciones financieras de Occidente.Petras(2016) página 173.Día tras día se fabrica,en los talleres de la Troika,crisis para sus adversarios y promesas ilusorias de recuperación para los vasallos,y se distorsiona y/o se omite información favorable respecto a los adversarios,descartando los regímenes señalados como “autoritarios” y “corruptos”.Por contraste- sigue explicando Petras- los dirigentes obedientes y sumisos son descritos como “pragmáticos “ y “realistas”. En cuanto a la llamada izquierda, Petras es contundente en su diagnóstico acerca de su modo de dejarse embaucar o cooptar por el modelo neoliberal impuesto por el imperio Anglo Americano.Podemos tratar de resumirlo citando una frase,que Petras escribe en su apartado de conclusiones en cuanto a la forma de operar de la Troika de la propaganda del modelo.Es un tema muy conocido,tanto en España,como en México,como en Chile,y otros Estados donde la izquierda ha entrado al juego del neoliberalismo:La izquierda-nos dice Petras-se creyó el mito del capitalismo democrático.Tenían fe- según Petras– en que mediante sus negociaciones con las élites de los negocios podrían incrementar el bienestar social.En realidad lo que sucedió fue que operaron desde una plataforma de gradual acoplamiento de intereses de clase que dio lugar a alianzas multi clase y a conciliación estratégica entre negocios y trabajo.La lección histórica ha sido probada de otra manera,de nuevo.Los negocios y la élite capitalista deja claro,que acuerdos tácticos de corto plazo son necesarios para preparar una estrategia contra ofensiva; su paciente estrategia de largo plazo era movilizar a sus clases aliadas y neutralizar los procesos electorales cuando fuera madurado el momento. En realidad estas izquierdas, aparentemente ilusas, ayudaron a dar entrada en la escena a una generación (de las luchas de la izquierda)perdida.Vamos a introducir ahora alguna referencias,fundamentales,de Henry Giroux;un autor que nos permitirá enfocar con mayor claridad el complejo de relaciones entre las tesis de los autores que estamos proponiendo para establecer,desde las relaciones de clases lógicas,criterios para el análisis y la crítica de la situación social y económico-política que nos están presentando hace algunas décadas como Nuevo orden Mundial o como Globalización,incluso como fin de la Historia,pero cuyo fin implicará,no obstante algunas escaramuzas(entre comillas),es decir,pequeñas guerras o simples reajustes, en el sentido en que habla de ello Samuel Huntington, en su Crash of Civilizations(Choque de Civilizaciones). En un artículo publicado en español por la revista El Viejo Topo,podemos leer:Los diseñadores de un nuevo tipo de fascismo dominan cada vez más formaciones políticas importantes y otras instituciones dirigentes,políticas y económicas,en todo el mundo.El aterrador reino de miseria,violencia y desechabilidad está legitimado,en parte, merced al control de un número diverso de sistemas culturales que producen una maquinaria enorme de consentimiento fabricado.Esta formación educativa reaccionaria incluye los medios de comunicación convencionales,las plataformas digitales,internet y la cultura impresa;todos ellos participan en un espectáculo en desarrollo de violencia,en el embellecimiento de la política,el predominio de la opinión sobre los hechos y la adopción de una cultura de la ignorancia.En una entrevista publicada en inglés, en “Democracy Now”,afirma H. Giroux que: el Estado social está siendo destruido,y su lugar está siendo ocupado por el Estado que castiga.De tal modo la violencia resulta ahora la única herramienta mediante la cual podemos mediar los problemas sociales que debieran tratarse de otro modo.Esto resulta de un país donde domina la cultura de lo inmediato,un país marcado por la cultura de las celebridades,un país que básicamente infantiliza a la gente, los paraliza,elimina en la gente toda noción de educación civil,vuelve a la escuela uno de los bastiones de la ignorancia.Se está matando la imaginación radical en cualquiera de sus fundamentos.Según Giroux lo que se va gestando en el nuevo modo del fascismo es una sociedad incapaz de analizar los problemas sociales,incluso personales,por sí misma,es una modelo de sociedad donde la emoción síquica se impone sobre la razón lógica.La ignorancia se convierte en algo más importante que la propia Justicia.La injusticia se ha logrado presentar como algo que sólo existe en las pantallas de televisión o en los videojuegos.El espectáculo de la violencia se ha ido implantando por doquier.xix Un autor que hemos mencionado en este apartado,Horst Kurnitzky(2005) ha analizado a fondo el papel que juega la violencia.Nos referiremos a sus tesis como elementos de una clase (HK), por ejemplo:la violencia;la globalización en curso,etc.Voy a tratar de exponer las tesis centrales,de modo extremadamente breve,porque no debería extenderme en exceso dado el formato de este artículo y de la propia revista STOA.Para Kurnitzky,el llamado libre mercado es sólo un mito.Lo que ha logrado el actual momento histórico del capitalismo globalizado,es precisamente liberar al mercado de todo compromiso con el llamado bien común y con todo tipo de compromiso de tipo contrato social.Se ha impuesto el dogma de que sólo puede haber avances en aspectos del bien común,mediante el ahorro.La implantación de la llamada austeridad en el gasto por parte del Estado es uno de los nuevos dogmas neoliberales.La instigación a la violencia en todas sus formas es un componente fundamental para la concentración del capital.Se ha ido destruyendo la sociedad mediante su etnización.Y un ejemplo de esto es la pertenencia a uno de los grandes grupos que dominan la Economía global:el caso de Wall-Mart.O podríamos citar cualquier otro consorcio:Nike o algún Banco global.Sus empleados forman un grupo que sigue a un líder,y muchas veces se simboliza en un signo,la marca de la Compañía los identifica como parte de un grupo.No es importante el pertenecer a un Estado político sino pertenecer a un grupo o etnia de tipo tribal.El Estado no es relevante en las actuales democracias de libre mercado dominadas por grandes corporaciones globales.Uno d ellos derechos humanos hoy en día es la búsqueda de la felicidad,que se relaciona con un derecho humano de tipo esencialmente económico.No hay ya conciudadanos libres en un Estado que regula la Economía para tratar de lograr una Justicia equitativa en el reparto de la riqueza,es el Mercado el que regula estos asuntos.Se sustituye la sociedad del trabajo por una sociedad de la precariedad e inseguridad laboral.La denominada sociedad del conocimiento es en realidad una sociedad del conocimiento empresarial.Se trata por todos los medios al alcance,propaganda,educación, etc., que el nuevo hombre del mundo globalizado neoliberal sea un empresario de su propia fuerza de trabajo.En realidad,de lo que se trata es hacer del conformista,un nuevo hombre cuya voluntad propia haya sido anulada.Se ha ido convirtiendo el mundo en un gran Parque Temático,al estilo Disney.Las ciudades se convierten en una especie de permanentes festivales.El turismo se puede hacer en el Mall (en el Gran Centro Comercial).Se ha implantado el culto totalitario de la juventud.Otro ejemplo es esa publicidad de la Comunidad Ikea.Tu casa es tu República.Y a todo ello se le agrega un mundo alucinado de los deseos,mediante el uso indiscriminado de las drogas.Recopilando un libro anterior, Kurnitzky dedica un capítulo a lo que define como la vertiginosa inmovilidad:Todo está presente,omnipresente,en el llamado ciberespacio.Los sentidos primarios van siendo abotargados al irse imponiendo el uso de estos artefactos cibernéticos.Creemos lo que vemos;la imagen virtual es una alucinación.Internet es ahora el sitio del culto y del sacrificio-según Kurnitzky, el sacrificio,antropológica e históricamente,ha sido factor fundamental del intercambio y la producción de bienes en una comunidad humana determinada- .Los museos han dejado de ser lugares para ejercitarse en el recuerdo,en la Historia,y al parecer se están convirtiendo más bien en hall of events (salones de eventos,de happenings o de performances,como se llama ahora a ciertas actividades ejecutadas en museos por artistas plásticos,por ejemplo).Todo esto implica la desaparición de un mundo, el que surgió durante el Renacimiento en Italia,y luego fue dando paso a la Ilustración:cuna de los Estados modernos.Es lo que viene buscando la llamada posmodernidad: deconstrucción permanente de todo lo logrado por la Era Moderna.Otro de los logros de esta era cibernética globalizada y neoliberal es conseguir que,mediante este misticismo electrónico se vuelva a casa,a generar una comunidad social de la red.El modelo es, precisamente,la bolsa de valores.Se ha pasado de un modelo en que la Economía se gestionaba a través de las compañías de comercio,a otro dominado y gestionado por la sociedad de acciones.Esta,decía Kurnitzky,era la verdadera sociedad del futuro.Acaso, creemos,ese futuro ya está operando en el presente(año 2020) Sobre la obra titulada El arte de reducir cabezas,de Dany-Robert Dufour,me centraré, por problemas de espacio,en el tema del papel de la televisión(dejo al lector interesado la sugerencia de analizar las cuestiones de educación sexual,y otras de relevancia).Pongo a continuación una cita donde se resumen las tesis al respecto:La televisión:
    La exposición de los niños a la televisión comienza muy temprano, los niños están frente a la pantalla antes de comenzar a hablar. El consumo de imágenes ocupa varias horas al día. Según estudio «los niños del mundo pasan en promedio tres horas por día frente a la pantalla, lo cual representa al menos el 50 por ciento más de tiempo dedicado a ese medio que a cualquier otra actividad extraescolar, incluidas las tareas para el hogar, pasar el tiempo en familia, con amigos o leyendo.»
    La televisión,ocupa en ella una publicidad omnipresente y agresiva,constituye un medio de adiestramiento para el consumo y exhortación a la monocultura de la mercancía.
    Los publicitarios se basan en la fragilidad de la familia y la autoridad para instalar marcas, nuevas referencias.
    Además de la publicidad, está la violencia de las imágenes:a los once años, el niño «medio» habrá visto alrededor de 100.000 actos de violencia en la televisión.La televisión toma el lugar de la familia como lugar de transmisión generacional y cultural y el de los padres como educadores.
    Texto e Imagen
    La exposición masiva a la imagen televisiva desvía el sentido secular de las relaciones entre texto e imagen.Por ejemplo, escuchar a un cuentista o leer hace que se desencadene una actividad psíquica en el curso de la cual el lector crea imágenes mentales.
    Hay cuatro niveles de articulación significante del texto:1) el nivel del orden del sonido;2) el de la significación (gramática);3) el del sentido que hace intervenir la frase (semántica);4) el mitológico que remite al relato.Todos los intentos que se hicieron en el plano de la imagen para darle el mismo carácter fracasaron.
    Incapaz de transmitir por el don de la palabra, la televisión pone en peligro la antropo construcción simbólica de los jóvenes y pone trabas al traspaso del importante legado,la cultura.
    No sólo en el caso de la televisión,también lo es para todo aquello que juegue con la telepresencia,(los juegos de video,celular,Internet, etc.) 3: EpílogoComo hemos mencionado,consideramos que la obra política de Noam Chomsky resulta un todo complejo,de obligada consulta,(el sentido de la palabra política aquí la consideramos como sociedad organizada que se rige por Leyes, gestionadas de diversas maneras,según el tipo de “orden político”).Trataremos,además de mostrar cuál es el modelo que Chomsky considera suficientemente valioso como para luchar por él,frente a otros,que han de ser considerados como negativos,en cuanto a los intereses de los miembros de tales sociedades políticas.Seguiremos los lineamientos de los apuntes elaborados por el profesor Stephen Hasam,de la UAM-Xochimilco(Ciudad de México), para la “clase-debate” sobre Chomsky -en la Universidad Veracruzana,campus Xalapa (Veracruz, México, el 13 de julio del 2000) que, apoyada en un video-reportaje dedicado a entrevistas sobre los múltiples asuntos políticos tratados por el conocido lingüista,y acaso,para los lingüistas,desconocido o casi,en cuanto a su obra de análisis y crítica políticas.Nos vamos a basar en estos apuntes por dos razones: una,de tipo práctico,dada la limitada extensión a que hemos de someter este artículo y la segunda,porque,creemos,el profesor Hasam es uno de los investigadores de las ciencias sociales que mejor conocen la obra de Chomsky,del cual ha traducido algunos artículos al español.En la página 10 de estos apuntes- que se repartieron a cada asistente a dichos debates en Xalapa y no nos consta que hayan sido publicados,lamentablemente-podemos leer lo siguiente,acerca de un estudio de Chomsky sobre los intelectuales:Al ocultar o tergiversar la verdad que importa,la manipulación histórica es estratégica en garantizar que el orden imperante sea presentado como legítimo y como culminación incuestionable de la evolución histórica de una sociedad -recuérdese a Fukuyama- ; evolución que sólo será sublimada mañana por las medidas que el mismo grupo en el poder imponga.Los “expertos en legitimación” (Gramsci) son quienes se encargan de propagar esta visión del mundo. Hacen el papel del Ministerio de la Verdad en la novela de Georges Orwell, 1984.(Hasam, 2000). Sobre la Historia y los historiadores,mencionemos lo que Chomsky propone:La Historia es propiedad de las clases educadas.Estas son las personas que son los custodios de la Historia.Son quienes están en las universidades y a través de todo el sistema,construyendo, conformando y presentándonos el pasado como quieren que sea visto.Estos son grupos que están estrechamente asociados al poder.Ellas mismas tienen altos grados de privilegio y acceso al poder.Comparten intereses de clase con aquéllos que controlan y,de hecho, poseen el sistema económico.Son los comisarios culturales del sistema de dominación y control que está muy omnipresente.Estos historiadores,podemos sugerir, juegan el mismo papel que los transductores o intérpretes en la Literatura y la Literatura Comparada,según plantea el profesor Jesús González Maestro,de la Universidad de Vigo (España) xxContinuamos con las referencias al texto de S. Hasam:Estas personas,-periodistas, académicas,maestras,escritoras,cineastas-élites educadas,cumplen la tarea institucional de manufacturar el sistema de creencias que legitima el pasado,presente y proyecto futuro del poder imperante.Comsky advierte que generaliza; obviamente hay excepciones. Sin embargo,“el sistema subyacente de dogma” es defendido por los “intelectuales responsables”, es decir,los comisarios; el dogma funciona como una “gramática” subyacente que especifica el sistema legítimo y permitido.Hasam trae a la memoria dos casos para América Latina, célebres en su momento, ahora- dice con acierto S. Hasam– enviados al hoyo negro de la memoria histórica reciente por los “intelectuales responsables” de la sociología latinoamericana.El primero de ellos es el llamado Proyecto Camelot(en Colombia,Proyecto Simpático),documentado minuciosamente por Gregorio Selser.Sociólogos e Instituciones en Latinomaérica elaborarían manuales e investigaciones sobre sistemas sociales en América Latina para el Departamento de Defensa de Estados Unidos,a través de la Universidad Americana de Washington y en colaboración con científicos sociales estadounidenses.Esto formaba parte de los estudios de fondo para la guerra contra el creciente ascenso de las masas en la región.Fue la época del diseño y aplicación de la pinza:contra insurgencia y Alianza para el Progreso.El segundo ejemplo -explica S. Hasam- :En los años ochenta (S.XX), se formó un revuelo con el ensayo del sociólogo estadounidense James Petras: La metamorfosis de los intelectuales en Latinoamérica.La ha entendido desde el marco histórico y social de las llamadas “transiciones a la democracia” y otras variantes, como la española o la mexicana. 

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iKakutami(2018)Pág. 18

iiEsta Idea filosófica, que no concepto o categoría científica, tal como es expuesta desde las coordenadas del sistema filosófico denominado Materialismo Filosófico, forjado por el filósofo español Gustavo Bueno, a partir de la Idea platónica, implica que hemos de trabajar con Ideas (filosóficas)y Conceptos Categoriales(Propios de las Ciencias, sean éstas alfa o sean beta operatorias)Para ambos términos y el de symploké consultar el Diccionario Filosófico de Pelayo García en http://www.filosofia.org/filomat/

iiiGustavo Bueno(1997), en el libro El mito de la Cultura (Ensayo de una filosofía materialista de la cultura), ya habla de la inversión teológica (paso o transformación de la Idea de Gracia por el de la Idea de Cultura que implica el paso del Antiguo Régimen al Nuevo, el impuesto por Napoleón y la Revolución Francesa, y del papel que juegan (en lo que Bueno distingue, como Cultura objetiva, a diferencia de la subjetiva), filósofos del Idealismo alemán, Fichte, Hegel…Para entrar más en el tema aquí sugerido, recomendamos la lectura, análisis y crítica del apartado titulado La confluencia de la Idea metafísica de “Cultura” y la Idea metafísica de “Producción”(págs. 82 a 88). A mi juicio, en el propio libro citado de Nietzsche , ya se plantea este asunto, aun cuando las aportaciones de Bueno -respecto de lo aportado por Nietzsche- enriquecen mucho el material para el análisis y la crítica que proponemos en este breve artículo que presentamos ahora para STOA 

iv Para Gustavo Bueno resulta necesario el uso de estos términos, no al modo de Pike, ni siquiera de Marvin Harris, sino en el contexto de las coordenadas del Materialismo Filosófico. Para mayor detalle, ver Pelayo García y obras y materiales que pueden ser consultados on line en la página de la Fundación Gustavo Bueno en : http://fgbueno.es

vGustavo Bueno, defiende la tesis de que no existen guerras justas o injustas, sino prudentes o imprudentes, en relación al criterio de la eutaxia(duración y mantenimiento de las estructuras que conforman un Estado). Ver Bueno (2004) y esta clase (video) https://youtu.be/gpCeSXnjqrU en la que defiende su posición respecto de la guerra, defensiva, ofensiva, justa o injusta. 

viPara lo relacionado con las tesis de Chomsky, dado lo extenso de su bibliografía, voy a basar mi planteamiento al respecto en un texto preparado por el profesor Stephen A. Hasam, de la UAM, México, redactado especialmente para un curso abierto a todo el público, que tuvo la audiencia de estudiantes de diversas facultades y profesores de distintos campos científicos, que impartió en la Universidad veracruzana, en el campus Xalapa (Veracruz, México), en torno a un célebre video de Chomsky -el curso tuvo lugar en el cine universitario de uno de los edificios de la UV- que fue exhibido por años en un cine de París, y hoy en día se consigue en internet.El artículo de Hasam, no ha sido publicado, pero me remito a su contenido, al citar algunos de los autores y referentes que contiene, además de la obra y contenidos referentes a Chomsky: Lo cito como está en las copias que se repartieron entre los asistentes al debate tras la película, que duró , el debate y la película, alrededor de cinco horas. Stephen A. Hasam(Profesor del departamento de Educación y Comunicación. Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.Ciudad de México), Apuntes sobre la biografía y la visión sociopolítica de Noam Chomsky. Universidad veracruzana. En la ciudad de Xalapa, 13 de julio de 2000 (Inédito)

viiEn cuanto a las teorías de Bueno, podemos consultar los libros mencionados en la sección de Bibliografía y en la de materiales de internet, pero propongo , para facilitar el análisis , o a modo de introducción, un artículo del profesor Pablo Huerga Melcón: Notas sobre la Transición desde la teoría materialista del Estado, que podemos consultar on line : http://www.theoria.eu/nomadas/54.2018.1/pablohuerga_notassobrelaTransicion.pdf

viiiEn nota 43, donde se lee: Reportaje final del Estado Mayor Conjunto del ejército de estados Unidos, citado por Carlos Fazio en su libro titulado El tercer vínculo: de la teoría del caos a la militarización de México; Ed. Joaquín Mortiz, México, 1996

ixPara un análisis crítico de la Invasión, ver el artículo de Stephen A. Hasam, en el que amplía una entrevista que hizo a Gregorio Selser; en : Hasam, Stephen “Noriega no era lo importante: lo importante es la zona del Canal”. Política y Cultura [en linea]. 1997, (8), 65-85[fecha de Consulta 25 de Marzo de 2020]. ISSN: 0188-7742. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=26700804

x El libro Terrorismo mediático, fue publicado hace ya casi siete años, y muestra en cada capítulo el modo en que se fue degenerando la estructura social y política de México, citando múltiples casos que prueban sus tesis, como hechos comprobables. Se comienza por el asesinato del periodista y célebre director de programas con mucha audiencia en TV Azteca. A Francisco Stanley lo ejecutó un comando armado en 1999, no fue un simple asesinato. Fue ejecutado al estilo narco.Trata sobre el proceso de privatización de las dos Universidades de mayor prestigio en México, prácticamente accesibles a estudiantes de familias sin recursos para pagar una privada: el Instituto Politécnico(El Poli) y la Universidad Nacional Autónoma de México(UNAM); este proceso provocó serias rebelions por parte de miles de estudiantes y fue sometido el asunto a la propaganda, por parte de la Razón de Estado, un Estado que ya había tomado el rumbo de ese modelo de Economía del shock, orquestado por la Escuela de Chicago(Milton Friedman y sus continuadores).Y dedica varios capítulos al asunto de los ataques contra el PRD, y su líder, el hijo del General Cárdenas, quien es considerado un héroe político en México, tras la expropiación del Petróleo y su nacionalización, Cuauhtémoc Cárdenas, y las campañas en contra de López Obrador, actual presidente de México.Etcétera. 

xiPara un análisis más detallado y para la crítica dialéctica,materialista, no idealista ni ideológica al uso, del periodo de los dos anteriores presidentes (hasta la llegada a la presidencia de López Obrador en diciembre de 2019), tenemos el libro , publicado el año 2016, por Carlos Fazio: Estado de emergencia. Aquí sugerimos la lectura del fragmento , disponible en la Introducción: https://www.megustaleer.com/libros/estado-de-emergencia/MMX-007104/fragmento

xiiPara un estudio de esta Idea- filosófica-, y sus conexiones con nuestro análisis, consultar G. Bueno: artículo titulado Ensayo de una Teoría antropológica de las ceremonias; publicado en la revista El Basilisco(1ª época), Nº 16- septiembre de 1983-agosto 1984, Oviedo(España) Disponible en http://fgbueno.es/bas/bas11602.htm

xiii Para un análisis de las tesis de Schmitt , ver el amplio análisis y crítica que nos propone Giorgio Agamben, que hemos citado anteriormente. Interesa destacar las discrepancias que tuvieron Schmitt y Walter Benjamin sobre estos asuntos, como lo explica Agamben

xivConsultar el artículo de Gustavo bueno donde desarrolla sus tesis sobre esta idea : “ Algunas precisiones sobre la idea de “holización”; Revista El Basilisco, Nº 42(año 2010), Oviedo, España. En este enlace http://fgbueno.es/bas/bas242b.htm

xvEl libro de Bueno El mito de la izquierda(Las izquierdas y la derecha) ( Eds. B SA, Barcelona,España, 2003)contiene, en el apartado 4 del capítulo 2 , un estudio pormenorizado, sobre la relación entre Razón- en el sentido de racionalidad política- , Holización y su conexión con la Historia. Es crucial, por su importancia para nuestro artículo, el manejo que hace el autor de la idea de dialelo (que resulta característico de esta holización en el análisis(regressus) y la síntesis(progressus) de los estudios de partes y correspondientes todos(atributivos y /o distributivos), o sea, círculo vicioso, en este complejo e importante asunto. Remitimos a las páginas 118 y siguientes, hasta el punto 5 donde se habla sobre el nihilismo y la izquierda. 

xviPara consultar el Informe Petras, ver este enlace https://introfilosofia.wordpress.com/2018/03/14/informe-petras-sobre-la-via-espanola-al-esclavismo-en-el-siglo-xxi/

xvii Dado que no podemos ampliar y extendernos en este trabajo sobre las principales tesis de Bueno sobre las cuestiones sobre las “ciencias políticas”, remitiremos a la consulta de un libro fundamental como es este titulado Primer Ensayo sobre las Categorías de las “Ciencias Políticas”. Uno de los temas cruciales , que no vamos a desarrollar aquí, es el de las relaciones entre el núcleo( que es , según Bueno, la eutaxia o duración y permanencia de ese Estado)y las diversas capas: 1) conjuntiva- propiamente estará formada por lo que podemos denominar la clase política); 2) basal -formada por las diversas partes que conforman la capacidad productiva (económica) del Estado- y 3) la capa cortical -conformada tanto por lo que conocemos como diplomacia y los militares-. Pero nos quedan muchos materiales para el análisis y la crítica que sólo podemos ahora sugerir como imprescindibles para un estudio de lo que realmente implica el llamado concepto de Post-verdad (borroso, ideológico,nebuloso, “aureolar” -en el sentido de G. Bueno- pero sí operando en nuestras actuales sociedades políticas en marcha)

xviii Ver Bueno(1991):página 382 y ss. También resulta importante, -nos parece- en este asunto, consultar el Capítulo 3 de la Parte II:Ontológica. En especial el apartado Nº 3: Tipologías de las sociedades políticas. Citamos esto porque nos parece comprobar con hechos dados in medias res, en el presente histórico in fieri ( haciéndose en permanente dialéctica materialmente dada) lo que Bueno analiza gnoselógicamente, en la primera parte del libro, y ahora, en la segunda, ontológicamente; análisis que se puede observar con datos empíricos e históricos, analizando de modo crítico los hechos, las tesis y los análisis de James Petras, en cuanto al modelo político y económico dominante a lo largo del proceso de Globalización. Y además coinciden ambos autores en una tesis central: la globalización está de modo necesario, enlazada con la o las guerras, sean éstas del tipo que sean, y por ello con el tipo de pax resultante. 

xixVer la entrevista a Henry Giroux publicada por Democracy Now, 14 de octubre de 2016, en el enlace citado al fin del artículo. Se trata de una entrevista a raíz de la publicación del libro de Giroux: America at War with itself

xxPara introducir el estudio de este concepto -que consideramos de crucial interés para la críticay análisis de la Post-verdad- desde las tesis de Jesús Maestro, se puede consultar : http://jesus-g-maestro.blogspot.com/2014/10/interprete-o-transductor.html

ARTÍCULO SOBRE LA CONEXIÓN POSMODERNISMO-POSVERDAD. Por el profesor italiano de Filosofía e Historia , Adriano Bertín

Fotografía: Elijah O’Donell en Unsplash. Usada bajo licencia Creative Commons

NOTA DE INTROFILOSOFIA: Este es un artículo, que fue enviado a la redacción de la Revista Stoa ( gestionada por el Instituto de Filosofía, perteneciente a la Universidad veracruzana, sede de Xalapa, Veracruz(México) no fue tomado en cuanta para su publicación en la citada revista, por lo que , al considerar, en INTROFILOSOFIA, que su contenido resulta de gran interés, tanto para el análisis, como para la crítica del fenómeno llamado posmodernismo y una de sus derivas, la conocida como Era de la Postcerdad, o la posverdad a secas, lo reproducimos aquí y estamos convencidos de que atraerá el interés de algunos lectores de este blog

AUTOR Adriano Bertín. Turín. Italia Email: adriano.bertin@tiscali.it .

La restauración posmoderna. Lyotard de la historia al evento.

RESUMEN: Se plantea una crítica al movimiento filosófico e ideológico conocido como posmodernismo, de alcances políticos e históricos y cuyo impacto social e histórico aún se muestra difícil de conocer con la suficiente claridad, precisamente por estar inmerso en el presente en marcha.

ABSTRACT: A critique of the philosophical and ideological movement known as postmodernism, of political and historical scope, and whose social and economic impact is still difficult to know with sufficient clarity, precisely because it is immersed in the current movement, is proposed on this paper

Palabras clave: posmodernismo, crisis del noeliberalismo, cambio social y económico político, post-verdad

Keywords: postmodernism, crisis of non-liberalism, political social and economic change, post-truth
[49a Diels-Kranz]
Descendemos y no descendemos al mismo río, nosotros mismos somos y no somos.
[90 Diels-Kranz]
Todas las cosas son un intercambio de fuego, y disparan un intercambio de todas las cosas, como los bienes son un intercambio de oro y el oro un intercambio de bienes.

[91 Diels-Kranz]
No puedes descender dos veces en el mismo río y no puedes tocar una sustancia mortal en el mismo estado dos veces, pero debido a la impetuosidad y la velocidad del cambio se dispersa y recoge, va y viene.

-Heráclito-

1. Durante los últimos treinta años del siglo XVIII, en vísperas de la Revolución Francesa, por primera vez en su historia, la humanidad comenzó a pensar en sí misma como el sujeto de la historia universal.

Ya no es la revelación de una voluntad trascendente de mirar con miedo y esperanza, la historia se convierte en el campo de fuerza sobre el cual la humanidad, en sus diversas determinaciones particulares, Estados, naciones, pueblos, clases, partidos, experimenta orgullosamente la autoevaluación Trascendental-reflejo de su libertad y mayoría, aventurarse, con precaución o audazmente, con reformas o revoluciones, sus planes o su voluntad de poder. En la relación que la conciencia
moderna con la historia, comienza a aparecer como su propio trabajo, del cual debe responder y en el que puede, y por lo tanto debe, reconocerse a sí misma. Ya sea el ego absoluto de Fichtian, un concepto filosófico a través del cual, por primera vez, el Tercer Estado puede y, por lo tanto, debe ser finalmente consciente de lo que hizo cuando se colocó como un poder constituyente, auto legitimándose para derrocar los viejos poderes premodernos establecidos; o del Espíritu hegeliano, quien, ahora seguro de su victoria sobre los viejos poderes, quiere redimir y renovar la sustancia ética, reconciliándola con la libertad moderna; o de la ciencia filosófica marxista de la historia, que, aunque denuncia la parcialidad de la síntesis hegeliana, rinde homenaje al viejo topo que, aunque anda a tientas porque es ciego, ha cavado bien; o incluso que es la confianza positivista en el progreso técnico-científico, que hoy nos parece tan ingenua, pero que en el siglo XIX, y aún más tarde, esto no apareció, y de hecho también infectó el marxismo, y no solo el de la Segunda Internacional; Si se trata de una u otra de las figuras en las que la actitud moderna hacia la historia se ha manifestado de vez en cuando, la conciencia moderna siempre ha visto la historia como la prueba de la libertad. Porque si la libertad tiene que ser, para la conciencia moderna, debe ser en la historia, no en la historia. No es coincidencia que aquellos que pretendían denunciar, porque ilusorios (Schopenhauer), o blasfemos (Kierkegaard), o paradójicamente contradictorios (Nietzsche, y aún más Weber), la idea moderna de libertad y los proyectos de emancipación derivados de ella, debían rechace también, y en la raíz, la pretensión de encarnar históricamente, relegándolo, en ausencia de trascendencia, a la utopía, y luego quizás acusar a la utopía de generar solo distopías. Triste y paradójico rechazo posmoderno de la fecundidad de la instancia utópica, bien conocida, en los albores de la modernidad, a la cultura humanista y renacentista. 1 R. Koselleck 2 ha reconstruido la génesis de la conciencia histórica moderna y de los conceptos en los que se articuló, en el curso del "Sattelzeit" (cresta de la época, de 1750 a 1850), hasta que constituyó el espacio lingüístico de la modernidad. Palabras como Historia, progreso, crisis, emancipación y revolución, los pilares de ese espacio lingüístico, expresan una nueva experiencia del tiempo y la sociedad. Una característica fundamental de este espacio lingüístico es que, en lugar de aludir a una realidad que en última instancia es irreductible para la comprensión humana, y al mismo tiempo sin reducirse a sí misma como un espejo de la realidad significada, define un campo de fuerzas en tensión en el arco que une dialécticamente, y por lo tanto también se opone, al espacio de experiencia y al horizonte de expectativas. En el lenguaje hegeliano, este campo de fuerza expresa la tensión entre el espíritu objetivo y la idea, que se determina necesariamente en el espíritu objetivo, sin reducirse. En el lenguaje marxista, entonces, el vocabulario de la modernidad expresa la tensión entre la experiencia de la alienación real y la aspiración a una posible emancipación. Es solo en este espacio abierto que tiene sentido el problema de la emancipación. Fuera de este espacio, solo queda la alternativa entre la aceptación del destino, resignado, heroico o juguetón, y la esperanza de salvación, por el trabajo del Dios revelado, o de la supuesta omnipotencia de la tecnociencia, o de nuevo, como en Heidegger, de "un dios" aún completamente desconocido e irrepresentable. 2. Koselleck destaca cuatro procesos diferentes y convergentes en el origen de la nueva experiencia del tiempo que marca la transición a la modernidad: la democratización del discurso público, la causa y el efecto juntos de la aparición de nuevos sujetos sociales, quienes se apropian, renovando, el lenguaje , sustancialmente de una matriz teológica-religiosa, primero monopolizada por las Iglesias; la abstracción de conceptos propios del conocimiento consolidados por sus contextos tradicionales de uso y su recontextualización en nuevos conflictos de clase; la politización del lenguaje, funcional a la movilización en particular de las clases urbanas educadas; La temporalización (Verzeitlichung) del contenido semántico de las categorías, que adquiere esa apertura al futuro que es propia de la experiencia moderna de la época y que le da al cambio histórico una capacidad de legitimidad previamente inimaginable. Aunque la reconstrucción de Koselleck se centra principalmente en las décadas de Sattelzeit, es apropiado reconocer estos procesos ya en siglos anteriores. En particular, ya en el momento de las guerras civiles religiosas, las clases urbanas en ascenso irrumpieron en la escena política y comenzaron a afilar las armas de esa crítica que primero conducirá a la separación entre religión, moral y política, en la que se basará el absolutismo, por luego culmina en la Ilustración y, con una segunda guerra civil, en la revolución francesa y el derrocamiento del absolutismo. De hecho, la revolución burguesa ya estaba en el centro de las luchas religiosas. La reivindicación de la libertad de la conciencia moderna que se expresa en el iusnaturalismo teológico de los siglos XVI y XVII y en el iusnaturalismo materialista del período de la Ilustración es, de hecho, sustancialmente la misma y la diferencia entre los dos iusnaturalismos, más que cualitativa, es cuantitativa, es decir, manifiesta diferente grado de intensidad del proceso Verzeitlichung, de la reorientación de la expectativa de la trascendencia del Reino de los Cielos a la inmanencia de la historia mundana: en el fervor religioso de los puritanos ingleses, para quienes lo que, desde la perspectiva de una modernidad autoconsciente, llamamos Revolución 3 fue más bien un acto de purificación, que se hizo aún más urgente por la inminencia del fin del mundo, podemos reconocer la modernidad en sí misma pero aún no en sí misma; Del mismo modo, en la "furia de la desaparición" jacobina, podemos reconocer la modernidad por sí misma, pero aún no por sí misma. En Inglaterra, donde el estado absolutista murió en la cuna de la guerra civil religiosa, el entrelazamiento del naturalismo legal teológico, que se inspira en la cultura bíblica de la Edad Media cristiana, y el naturalismo legal materialista, influenciado por el surgimiento del concepto moderno de la naturaleza debido al efecto de La revolución científica, marca profundamente el lenguaje y los argumentos utilizados en los debates de Putney en 1647, cuando Ireton, oficial del New Model Army, rechazó la solicitud de sufragio universal avanzado, en pleno estilo naturalista-teológico, por los niveladores en el "Acuerdo de la la gente". Según el <santo revolucionario> y cuñado de Cromwell, esa solicitud se refería a una idea irracional e indeterminada de lo que es correcto e injusto, y se opone al concepto según el cual solo aquellos que tienen un <interés estable> en Inglaterra (es decir, los propietarios propietarios y comerciantes) deben ejercer el derecho al voto, ya que solo ellos pueden entender cuáles son los intereses de Inglaterra. Por supuesto, la acusación de indeterminación e irracionalidad estigmatizó el lenguaje lleno de sugerencias y referencias religiosas de los niveladores, y podemos imaginar cuán poco, a pesar de su puritanismo, Ireton fue sensible a su respuesta por boca de Rainsborough, quien, sobre la posesión de las tierras, dijo: <Dios sabe cómo las consiguieron>. Por otro lado, en el argumento de Ireton ya podemos reconocer, con los ojos del búho de Minerva, la legitimidad moderna del derecho de propiedad que Locke concebirá solo unas pocas décadas más tarde para el beneficio de aquellos que realizan el trabajo de gestión, y en detrimento de aquellos que solo puede hacer trabajo directo, es decir, trabajo asalariado. En una inspección más cercana, la diferencia entre Ireton y Locke consiste solo en el hecho de que, en el primero, el derecho de propiedad se presenta en su conexión inmediata y brutal con el reclamo del poder político, mientras que la copresencia ambigua, en el pensamiento del padre del liberalismo moderno ( médico, caballero, filósofo deísta y comerciante de esclavos) del derecho materialista (basado en el derecho de propiedad y la teoría relacionada del trabajo de valor) y del derecho naturalista-teológico (en defensa de la propiedad privada de la acusación de ser incompatible con el importancia que la virtud teológica de la caridad tiene en la ética cristiana) esa conexión está prudentemente oculta, para mayor gloria del nuevo bloque social que apoyará la "Revolución Gloriosa" . 4 En el continente, de diferentes maneras y tiempos a nivel local, el absolutismo fue más bien el resultado contingente de la Reforma. Pero también en el continente los campesinos de Suabia, los comerciantes holandeses, los comerciantes franceses y los aristócratas bohemios de vez en cuando reclamaban derechos nuevos y modernos y disputaban viejos privilegios a través de la reapropiación creativa del lenguaje religioso y los conceptos teológicos, el primer monopolio de la autoridad eclesiástica y política. En todas partes, en resumen, esta reapropiación creativa resultó en la producción de ideologías funcionales a la movilización política y, por lo tanto, impresionó en el vocabulario de la modernidad esa característica característica de apertura al futuro que le da a las "novitas"( del latín: nuevas oportunidades) las auctoritas de las cuales la "traditio" estaba encubierta previamente. En el torbellino de las guerras civiles religiosas, fue una crítica racional evocar el estado absoluto, que derivó su legitimidad performativamente de la capacidad de pacificar el conflicto confesional imponiendo a los teólogos a guardar silencio <in alien munere>, y atribuyendo al soberano un Ius interprendi 5 inapelable. Y fue nuevamente la crítica racional, a fines del siglo XVIII, lo que lo arrastró ante el tribunal de justicia para condenarlo 6. 3. Los contenidos fundamentales de la crítica de la Ilustración ya están presentes en la gran filosofía del siglo XVII. La separación hobbesiana entre la fe pública y privada, insinuando una grieta en el corazón del absolutismo, abre el camino a la afirmación de la libertad de conciencia moderna; La separación entre la jurisprudencia y la filosofía moral abre el camino al racionalismo jurídico moderno y el de la teología y la filosofía a la ciencia moderna, y así sucesivamente. En general, se puede decir que la Ilustración, en lugar de descubrir nuevas ideas y nuevos principios, los heredó del siglo XVII y los hizo accesibles a un público nuevo y más amplio, a esa opinión pública burguesa que, por ahora, no paga limitarse Para extraer de la historia ejemplos edificantes y advertencias severas, se estaba preparando para hacer historia. Quizás, como en sus primeros estudios sobre Hobbes, el propio Schmitt argumentó, la decisión de Hobbes de representar el estado pacífico en la figura de Leviatán, el monstruo bíblico que es tanto <Dios mortal> como <animal artificial>, es un ejemplo típico de Manierismo barroco y humor inglés. Pero incluso el humor, incluso el humor sobre todo, se inspira en el espíritu de la época de una crisis, dividido entre el intento de salvar la tradición y la urgencia de encontrar nuevos principios de ordenamiento. La interpretación schmittiana de Hobbes también conserva el recuerdo de esta laceración, precisamente en su oscilación sufrida entre la sospecha de que la "machina machinarum" ideada por el filósofo inglés es el primer dispositivo de la época de la tecnología, la primera aparición de un orden político olvidado. cada trascendencia, no solo secularizada, sino ahora completamente profana, y el intento de mostrar, en la figura del "cristal" agregado en nota a la edición de 1963 del "Der Begriff des Politischen", la apertura estructural a la trascendencia. Por su parte, Koselleck no deja de subrayar cómo el Verzeitlichung moderno, si por un lado permitió que la historia se emancipara de la retórica, la jurisprudencia, la filosofía moral y la teología, al mismo tiempo que se proclama a sí mismo (por ejemplo, en la metáfora schilleriana del "tribunal" historia ”) la capacidad de legitimar la realidad que ejercían esos conocimientos, por otro lado, con esto también incorporaron en sí las tensiones y contradicciones de esos conocimientos. En particular, en la conciencia histórica moderna, las fuerzas liberadas por la crisis de la noble y tardía sociedad feudal, así como su autorrepresentación simbólica, la escolástica medieval, encuentran un nuevo campo de expresión en la contradicción entre Erfahrungsraum (espacio de experiencia) y Erwartungshorizont (horizonte del 'expectativa), que le da a la conciencia moderna una apertura peculiar al tiempo futuro, que finalmente se concibe como un "Fortschritt" (progreso), es decir, como la dimensión en la cual verificar, realmente "hacer" (Wirklich, en el sentido hegeliano) de realidad y reflexión, es decir, el reconocimiento especulativo del sujeto en el objeto, en el espíritu objetivo como obra de subjetividad libre. Según los hombres de Hegel, movidos como están por intereses y pasiones, solo pueden reconocer retrospectivamente la trama racional de la historia, donde Marx cree que ha construido, con su crítica de la economía política, una "ciencia de la historia", que finalmente puede dar. para el mundo una clara conciencia de lo que solo ha tenido una intuición mística durante mucho tiempo (el "sueño de una cosa" de la carta a Ruge de 1843). En este punto, el camino del Verzetlichung cruza el de la secularización. En el espacio lingüístico-conceptual de la modernidad, la "Heilsgeschichte" (historia de la salvación) se hace cargo de la "Historia sacra", y el Jesús histórico (historische) se opone al Cristo de la fe (geschichtliche, portador de la economía de la salvación) 7 . Como resultado de este impulso teológico, explica Koselleck, el "Geschichte überhaupt" (historia en general) asume una forma teleológica, en virtud de la cual el "Entwiklung" (desarrollo) del pasado en el futuro como "Fortschritt" no es una mera continuación / repetición del pasado, pero le da al pasado, cumpliéndolo, una unidad superior de significado. En resumen, la conciencia histórica moderna reproduce el esquema escatológico que une el pasado del "Verheissung" (promesa) con el futuro del "Erfüllung" (cumplimiento) 8 , volviéndose mundializado. 4. Como es sabido, Karl Löwith connotaba el pensamiento de Marx como la secularización de la escatología judeocristiana en el idioma de la economía política inglesa: el pronóstico "científico" del colapso del capitalismo y el advenimiento necesario del comunismo, una solución finalmente consciente del enigma de la historia, a sus ojos, no es más que una teología de la historia ajena a sí misma. Löwith revierte de un solo golpe la inversión feurbachiana de la teología en antropología y la inversión marxista de la crítica feurbachiana de la religión en crítica de la economía política, por lo que quiere poner una lápida en la ilusión moderna de que la historia tiene un significado y un fin. La historia es simplemente el reino del caos y la contingencia más insondable. No es sorprendente que Löwith ya esté en el período entre las dos guerras mundiales, en medio de la "Era de la catástrofe", como Hobsbawm define la parte del siglo corto entre las dos guerras mundiales que conforman la guerra de los treinta años del siglo XX , 9 concibe un programa filosófico destinado a demoler la filosofía de la historia nacida de la superación de la guerra de los treinta años del siglo XVII y, por lo tanto, del orgullo de una razón que finalmente triunfa sobre el caos de los poderes; irracional. Más radicalmente aún: para Löwith, el fracaso del proyecto marxista muestra al mundo el colapso de la síntesis hegeliana del cristianismo y la modernidad. 10 Judío alemán y ex alumno de Heidegger, forzado en el '33 a abandonar Alemania y luego a Europa, se encuentra en el corazón de la guerra civil religiosa desatada por el antisemitismo nacionalsocialista contra el <bolchevismo judío>. En esta guerra civil, junto con la república también se derrumba la síntesis del protestantismo cultural y el judaísmo de la Ilustración, que fue su base cultural. Weimar fue, de hecho, la escena de un Trauerspiel cuyo trágico resultado ya fue anunciado por el asesinato de Rathenau en el '22, y cuyas contradicciones en el '27 están plásticamente representadas por "Metrópolis" ante el público que abarrota los cines (más allá de Patético final feliz buscado por Thea von Harbou y luego repudiado por el director Fritz Lang), y luego eviscerado sin piedad ante una audiencia seleccionada de intelectuales en el debate de Davos entre Cassirer y Heidegger del '29 (con el joven Levinàs que hace detrás de escena) la caricatura de Cassirer) 11 . Con Weimar el sueño de conciliar Kultur y Kapitalismus, Mechanisierung y Seele, la idea de Alemania de la burguesía del Rin y la del Junkertum prusiano, el modernismo de Berlín y el tradicionalismo católico bávaro, el reformismo educado del SPD y la intransigencia revolucionaria de KPD. 12 Pero, sobre todo, las tormentas de acero de la guerra de los años treinta del siglo XX y el eclipse de Dios en la oscuridad de la Shoha y en el brillo cegador de las bombas atómicas que destruyen Hiroshima y Nagasaki oscurecen la esperanza que la filosofía puede heredar, para promover el rescate en la historia, el contenido de verdad de las representaciones religiosas. De hecho, esta fue la tarea que Marx, ya en su crítica de las tesis de Bruno Bauer sobre la cuestión de la emancipación de los judíos, 13 asignó a la crítica filosófica y a la práctica revolucionaria que debía derivarse de ella: la emancipación no solo religiosa y política, pero humano, es decir, la adaptación de la existencia humana a su esencia genérica (Gattungswesen), finalmente posible gracias a la abolición de la propiedad privada de los medios de producción y al establecimiento del autogobierno de los productores. En el '45, en una Europa reducida a un montón de escombros, la tradición del humanismo racional que había inervado la conciencia histórica moderna parecía haber alcanzado su trágico final. En este momento, dice Günther Anders, el hombre se ha vuelto anticuado, incapaz de imaginar lo que ya es técnicamente posible (por ejemplo, la destrucción del globo por medio de armas nucleares), mientras que en el horizonte ya aparece un mundo sin hombre, un mundo posthumano y, por lo tanto, poshistórico 14 . Sin embargo, durante la edad de oro del siglo corto (1946-1973), el crecimiento económico y el progreso técnico-científico revitalizaron en el mundo occidental la confianza en un futuro de prosperidad y bienestar para todos garantizados por la combinación de capitalismo y democracia, mientras que la victoria sobre el nazifascismo, obtenida gracias también a la contribución decisiva de la URSS, y el fin del colonialismo dieron un nuevo impulso al marxismo en Europa y en el tercer mundo. Pero ya a mediados de la década de 1960, este impulso parecía haberse agotado. Lyotard, quien en ese momento jugaba en el grupo gauchista "Socialisme ou Barbarie", recuerda ese momento: <Pertenezco a una generación para la que la política fue trágica, porque significaba jugar en el terreno político una alternativa en cierto sentido metafísica y no solo política. Se trataba de anular ese simulacro del tema de la historia, que se llama "capital", y de reemplazarlo por el tema auténtico, que en nuestra opinión era el proletariado. Esta alternativa proviene básicamente de una antigua tradición, la de la Ciudad de Dios de Agustín. Precisamente se trata de vencer el Mal y realizar el reino de los cielos en la tierra. A este respecto, está claro que Marx pertenece a una representación duradera de la historia humana. Y luego, hace diez o quince años, se hizo visible que el tema alternativo, el proletariado, era una "idea de razón", no tenía realidad [...] todo lo que sucedió después de 1945 mostró que el la solidaridad entre las clases trabajadoras no existía. El movimiento de solidaridad, del cual Marx siempre había hecho el criterio de la existencia del proletariado, no se desarrolló [...] me retiré en 1965, y fueron más que un simple cambio de vida. Fue un desastre, y fue una gran crisis para mí, una crisis que diría existencialmente [...] que la gran historia de emancipación que ha producido la política moderna ha terminado, ya no es creíble, y estamos lidiando con un gran sistema , que una vez se llamó capitalismo, y que ya no tiene "retadores". De hecho, el tercer mundo no es un retador ».” 15 5. Por lo tanto, es a partir de la experiencia de esta crisis existencial, también experimentada como una crisis de época, que Lyotard madura el concepto de la condición posmoderna como una era de desencanto con respecto a las "grandes narrativas", es decir, sustancialmente, las filosofías de la historia a través de las cuales la modernidad ha entendido y se ha colocado en el flujo del tiempo, historizándolo con precisión. En 1979, el año en Francia de "La condición postmoderna. Rapport sur le savoir ”, Lyotard ahora ha elaborado el luto y felizmente puede abandonar la creencia en las narrativas legitimadoras de la modernidad, mirando con confianza el futuro revelado por la posmodernidad. Distingue cinco "grandes narrativas": la historia cristiana de la historia como una redención de Dios y, sin embargo, en parte comprensible por el hombre en virtud de la "luz natural" que le permite descifrar la teodicea divina; la historia de la Ilustración de la autoemancipación humana de la ignorancia por medio de la razón científica; la filosofía de la historia romántica e idealista, según la cual el Espíritu, la idea universal, se realiza en dialéctica histórica; la narrativa capitalista del bienestar universal como subproducto del desarrollo económico y tecnológico; la "ciencia de la historia" marxista, ahora ya no se separa, como lo fue para el gauchiste de Lyotard, de su encarnación histórica en el comunismo soviético, y regresó, como hemos visto, a la lógica de la secularización indebida de las expectativas originalmente religiosas. La puesta de sol de las grandes narrativas nos libera de las identidades rígidas y jerárquicas de la ahora antigua modernidad. En la posmodernidad, la alternativa entre las representaciones funcionalistas y marxistas de la realidad social se vuelve irrelevante. El primero, como se sabe, considera a la sociedad como un sistema autorregulador, capaz de funcionalizar cínicamente sus supuestas disfunciones (huelgas, crisis, revoluciones ...), lo que puede hacer que las personas crean en una alternativa y crear esperanzas. >, donde en realidad es solo una cuestión de <reajustes internos y su resultado solo puede ser la mejora de la "vida" del sistema, dado que la única alternativa para mejorar el rendimiento es la entropía, es decir, el declive>. En cuanto al marxismo, representa lo social como un dualismo antagónico solo dialécticamente superable, pero sería una ingenuidad incurable seguir alimentando las esperanzas que una vez suscitó. De hecho, en los países liberalmente administrados, la misma crítica marxista de la economía política se usa como un elemento útil en la programación del sistema, contribuyendo a su desempeño, y también a las luchas que surgen cuando los arreglos sociales tradicionales están sujetos a la presión modernizadora de los imperativos económicos de la economía. El sistema transforma el capital en mecanismos regulatorios funcionales para su conservación (aquí podemos reconocer al viejo Lyotard, crítico del Bienestar como una integración del antagonismo de los trabajadores a través de la economización del conflicto de clases), mientras que en los países comunistas las mismas luchas son simplemente < privado del derecho a existir> 16 Por lo tanto, podemos finalmente liberarnos del peso de la esperanza escatológica, dejar de vivir en aplazamiento, sumergirnos en la fantasmagoría de un presente eterno y el nuevo Orfeo, en lugar de quejarnos porque las Ménades (los imperativos sistémicos del capitalismo) han desmembrado nuestro cuerpo nuestra alma iluminada (nuestra conciencia alienada) transmigra en nuevos cuerpos, disfrutando de la posibilidad de asumir siempre identidades nuevas y ficticias (clase, cultura, género y generacional, estilo ...). Al final de la historia podemos, en resumen, como lo sugiere el Nietzsche de "Verdad y mentira en un sentido extramoral", deambulando juguetonamente en el teatro de la historia cambiando sus fondos de papel maché a voluntad y usando las máscaras y disfraces guardados en sus vestuarios. Podemos convertirnos en el avatar de nosotros mismos, o mejor, en el avatar de nuestros avatares. Para abrirnos a esta vertiginosa libertad, una pequeña reorientación de la Gestalt es necesaria y suficiente: debemos dejar de mirar la realidad a través de las categorías de crítica de la economía política y comenzar a mirarla con los lentes mágicos de la teoría de los juegos lingüísticos. Entonces veríamos que nuestro yo, en lugar de ser un átomo periclántico en un absurdo movimiento browniano, siempre se coloca en una red elástica de juegos lingüísticos y que, sobre todo, <nunca es, y esto también se aplica a las posiciones más desfavorecidas, carentes de de poder sobre los mensajes que lo atraviesan definiendo su posición, ya sea en la condición de destinatario o destinatario o referente> (p. 60). 6. El modelo de referencia de Lyotard es la comunicación dentro de la comunidad científica. La pragmática del conocimiento científico posmoderno, caracterizado por una racionalidad paralógica, paratáctica y transversal, así como por la relevancia de la imaginación, proporciona el hilo conductor para la construcción de un paradigma a partir del cual obtener criterios de legitimidad adecuados para la sociedad contemporánea, capaces, a diferencia de principio rígido y jerárquico del argumento albermasiano, adherirse a su forma rizomática sin forzarlo a una unidad jerárquica y totalitaria. Los desarrollos posmodernos de la pragmática científica muestran que no existe un "juego de juegos", un juego lingüístico que contiene las reglas universales con las que los interlocutores deben adherirse para participar en los diferentes juegos: <"No hay razón para creer que es posible determinar las metaprogresiones comunes a todos estos juegos lingüísticos y que un consenso revisable, como el que reina en un momento dado en la comunidad científica, podría incluir el conjunto de metaprogresiones que regulan declaraciones que circulan en la comunidad ">. 17 Más bien, la práctica científica actual destaca cómo las expresiones denotativas o cognitivas se refieren a reglas que, como tales, consisten en expresiones prescriptivas que siempre pueden revisarse y reemplazarse por otros metaprogresos cuya validez es solo performativa: lo que los legitima es solo que de ellos surgen nuevas ideas, nuevas declaraciones compartidas, destinadas a su vez a ser reemplazadas. El consenso sobre las declaraciones compartidas es, de hecho, solo un estado de discurso efímero, y no su propósito, como sostiene Habermas. Al enfatizar la heterogeneidad irreducible de los juegos de lenguaje y la productividad de la disidencia, Lyotard parece reconstruir la lógica del descubrimiento científico basándose en los conceptos de Nietzschean: el consenso en torno a las metapresrciciones en realidad resulta cada vez de una especie de transvaloración de declaraciones que solo se aceptan en la medida en que lo permitan para generar nuevas oraciones de las cuales serán reemplazadas. Quizás no sea irrelevante que Lyotard conciba la performatividad de la práctica científica posmoderna en los mismos términos en que Burckhardt ya describe la situación del arte moderno a partir del Renacimiento: lo que diferencia la obra del artista de otros artefactos humanos es que, lejos de adaptarse al canon preexistente, impone con su presencia el sabor en virtud del cual solo puede ser reconocido como arte. Precisamente en la capacidad de imponer un nuevo canon, el genio se manifiesta como una fuerza que trasciende los límites de la realidad humana (un concepto en el que no se atreve a ver una anticipación del Übermensch nietzscheano). Del mismo modo, en el relato de Lyotard, la productividad de la práctica científica posmoderna, en la medida en que no es atribuible a la búsqueda consciente de un consenso racional, sino a la competencia entre declaraciones antagónicas, resulta ser un efecto pre-intencional de la acción de los interlocutores, si no se dice realmente en idioma heideggeriano, un Er-eignis, un evento en el que los interlocutores más que hablar el idioma, y mucho menos un metalenguaje, son hablados por idiomas que los trascienden, de los cuales no pueden deshacerse, siendo más bien eliminados por ellos, como precisamente por los imperativos anónimos de la técnica liberada del control humano y hecha "Gestell" 18 . Lo cierto es que, en este contexto, según Lyotard ya no es plausible. <que la humanidad como sujeto colectivo (universal) busca su propia emancipación común a través de la regulación de los "movimientos" permitidos en todos los juegos de lenguaje, y que la legitimidad de cualquier declaración radica en su contribución a esta emancipación> 19 . Por supuesto, Lyotard es muy consciente de que la relación entre la pragmática "abierta" de la comunidad científica y la realidad social no es en absoluto lineal, y que, por el contrario, la lógica tendencialmente totalitaria de la realidad socioeconómica capitalista se entromete en la comunidad científica misma, dividiéndola entre los tomadores de decisiones, ya no la clase política tradicional (los líderes de los estados-nación, los líderes del partido, etc.), pero una élite global heterogénea, compuesta por líderes empresariales, altos funcionarios, líderes de grandes organizaciones profesionales, sindicales, políticas, confesionales, el es decir, junto con los propietarios de la información que alimenta el sistema, por un lado, y los simples ejecutores y administradores por el otro, que también están destinados a ser reemplazados por autómatas. La constitución material del sistema posmoderno parece estar basada en una versión actualizada de la distinción lockeana entre el trabajo directivo y el directo, entre los propietarios de la información, por lo tanto, propietarios de intereses estables, aunque ya no están enraizados en un orden político territorial, y todos los demás. . Para evitar este resultado, Lyotard apela no al consenso racional, un valor obsoleto y sospechoso, sino a <una idea y una práctica de justicia que no están vinculadas a las del consenso> 20 , y que sería posible precisamente por el heteromorfismo del juegos lingüísticos, cuyas reglas son por definición siempre reversibles y circunscritas espacio-temporalmente. Estas características de los juegos de lenguaje también corresponden a <la evolución de las interacciones sociales, donde el contrato limitado en el tiempo reemplaza a la institución permanente en el campo profesional, emocional, sexual, cultural, familiar, internacional como en asuntos políticos> 21 . Y Lyotard, aunque no deja de señalar su ambigüedad, mira con confianza, ya que si, por un lado, puede reducirse a un instrumento de regulación y control de un sistema de mercado gobernado solo por el principio de rendimiento, por otro lado, junto con la informatización de la sociedad, puede permitir que grupos de interlocutores que participan en juegos lingüísticos e interacciones sociales circunscritas espacial y temporalmente adquieran el conocimiento sobre los metacrecimientos necesarios para tomar decisiones informadas. Por supuesto, con una condición: <el público debe tener acceso libre a memorias y bases de datos> 22 . Parece, por lo tanto, que el sueño del autogobierno de los productores cultivados hasta la crisis existencial del '65 se hace cargo en el Lyotard del '79 del sueño del autogobierno de los participantes en los juegos de idiomas individuales. Es ahora en la práctica de la comunicación de los grupos de discusión social que la posibilidad de <una política en la cual el deseo de justicia y el de lo desconocido> 23 serán igualmente respetados, por lo tanto capaces de contrastar la tendencia del sistema a preservarse a sí mismo de una manera meramente performativa (en un escenario que recuerda significativamente el descrito por Sartre de la "Crítica de la razón dialéctica", que se opuso a la efervescencia de los "grupos fusionados" en el caldero del conflicto de clases a la "práctica inerte" de la producción capitalista y los aparatos burocráticos). De manera bastante coherente, si Hegel y Marx vigilaban el viejo sueño, los dioses tutelares de este nuevo sueño son el Kant de la tercera crítica y de los escritos histórico-políticos y el Wittgenstein de las "Investigaciones filosóficas, por supuesto, con la condición de que abandonemos el antropomorfismo". trascendental de lo primero y pragmático de lo segundo para adoptar el enfoque de este último Heidegger, quien concibe el lenguaje como "hogar del ser" y la manifestación del ser en la historia como Ereignis 24 . En este nuevo contexto no hay emancipación, es decir, la reapropiación de la humanidad enajenada; en cambio, la idea misma de la emancipación resulta ser una ilusión destinada a contradecirse a sí misma. Y, sin embargo, Lyotard no renuncia a la idea de justicia, mientras la separa, como hemos visto, de la verdad (es decir, del consenso racional sobre la verdad), como perteneciente a juegos lingüísticos heterogéneos, respectivamente prescriptivos y descriptivos 25 . Pero en su explicación no lo es. Está claro por qué la incredulidad posmoderna hacia las metanarrativas, el efecto del progreso científico, afecta a las últimas (también cargadas por la sospecha de totalitarismo) mientras se salva a las primeras. De hecho, parece aceptar sin someter a ninguna crítica el concepto de verdad propio de las ciencias positivas, modernas y posmodernas, basado sustancialmente en el principio humeano de la falacia naturalista (posteriormente reformulado por Weber en el principio de Wertfreiheit y en la distinción entre Naturwissenschaften y Geisteswissenschaften), asimilando d Por otro lado, los meta-cuentos sobre la justicia en el ámbito de la experiencia estética, interpretados sobre todo, en la línea de la tercera crítica kantiana, de una manera completamente deshistórica y desocializada. Como el juicio del gusto en Kant no puede tener un concepto de belleza, y sin embargo no es arbitrario, de hecho se impone en virtud de una evidencia irresistible de la belleza misma, por lo que parece ser por la idea de justicia, que surge de la multiplicidad de juegos lingüísticos irreductibles fragmentados en el brillante juego de sus múltiples epifanías. En este punto, sin embargo, debemos preguntarnos si esta representación de la justicia, en lugar de una reducción estetizante de la misma, no se refiere más bien, aunque sin darse cuenta, a la esfera de lo sagrado, a la manifestación numinosa de una realidad divina refractaria a toda teología. 7. La teología nació como un problema de teoría política. Ya en Platón, para que se dé Pòlis, es necesario que los nòmos filosóficos establezcan las formas correctas de representar lo divino 26 . En su lucha contra la paideia tradicional, la filosofía griega debe luchar contra la teología poética y mítica 27 incorporada en el conocimiento religioso tradicional monopolizado por los sacerdotes. Este conocimiento, impulsado por el nuevo conocimiento técnico que emerge de su propio útero que se autonomiza, ya no logra hacer su síntesis, es decir, producir la verdad. Está claro que aquí no se trata de la verdad en el sentido en que Lyotard habla de ella, es decir, del "adequatio rei et intellectus" o de la correspondencia entre una declaración y un hecho, que ya es el objetivo de la crítica de Heidegger a la onteología, sino de la verdad en como todas las condiciones de posibilidad de reproducción de la comunidad política. En el lenguaje de Lyotard, aquí va la <función de la autoridad: tender un puente sobre el abismo de las oraciones heterogéneas. Al declarar esta oración permitida, la otra prohibida, la otra obligatoria, la autoridad los somete a un solo puesto, justicia, cualquiera sea su heterogeneidad.> 28 ¿Es posible el conocimiento que armoniza el nuevo conocimiento, lo organiza, lo gobierna, sin negar su autonomía, sino reconociéndolo y promoviéndolo? En el lenguaje de Lyotard: ¿es posible conocer la forma de vincular oraciones, géneros de habla? En lenguaje platónico: ¿es posible un conocimiento <virtuoso>, es decir, capaz de conferir eficacia al nuevo conocimiento por ser inmanente, consustancial, porque nació de la crisis de la religión olímpica? ¿No es este exactamente el significado de la declaración "socrática" de que la virtud es saber? ¿No es exactamente esta urgencia a la que la filosofía quiere responder? ¿Qué hacer cuando las posibilidades abiertas por el nuevo conocimiento imponen preguntas que los sacerdotes ya no saben cómo responder de manera efectiva? El arte de la guerra, la metalurgia, la agricultura, la navegación, la medicina ... pero, sobre todo, la economía monetaria, 29 lo que Aristóteles llama correctamente crematística, es decir, una técnica de acumulación ilimitada de riqueza por sí misma, para distinguirla de la economía tradicional (dirigida a satisfacer las necesidades naturales), se vuelve más poderosa cuanto más políticamente irresponsable. Por primera vez en su historia, los griegos tienen que lidiar con la esclavitud de la deuda, antes inimaginable y ahora, con la creciente desigualdad económica producida por la cremación, que se avecina. Cada vez más urgente y con frecuencia surge la pregunta de si todo lo que, técnicamente, se puede hacer, se debe hacer. Es en esta coyuntura que nació la filosofía en Grecia para evitar que los poderes míticos y las fuerzas irracionales evocadas por el declive de la religión olímpica destruyeran el vínculo social. Por lo tanto, surge como ἐπιστήμη, es decir, como un discurso que, lejos de separar la verdad y la justicia, deriva su autoridad del conocimiento racional de la verdad (funcional para la reproducción de la comunidad), distinguiéndose así de la religión tradicional, de la cual se opone al reclamo de la verdad, y desde la retórica de los sofistas, cuya renuncia a la verdad se disputa y la reducción de la λόγος a la mera τέχνη (técnica) útil para la manipulación de la δόξα (opinión), en resumen, los primeros filósofos no fueron en modo alguno colegas incipientes de los científicos de hoy, solo sin el laboratorios sofisticados en los que estos ahora pueden establecer sus experimentos. Los primeros filósofos eran, o aspiraban a ser, legisladores, y su problema era la Constitución 30 , en otras palabras, la afirmación de la autoridad del λόγος, es decir, de la racionalidad política llamada a reemplazar a la autoridad religiosa. El nacimiento de la filosofía en Grecia cae en el período histórico entre 800 y 300 aC, que K. Jaspers llamó "axial": <Los eventos más extraordinarios se concentran en este período. Confucio y Lao Tse vivieron en China, surgieron todas las tendencias de la filosofía china, Mo Ti, Chuang Tse, Lie Tsu y muchos otros meditaron. Los Upanishads aparecieron en India, Buda vivió y, como en China, se exploraron todas las posibilidades filosóficas, hasta el escepticismo y el materialismo, el sofisma y el nihilismo. En Irán, Zarathustra propagó la apasionante cosmovisión como una lucha entre el bien y el mal. Los profetas hicieron su aparición en Palestina, desde Elijah hasta Isaiah y Jeremiah, hasta Deutero-Isaiah. Grecia vio a Homero, los filósofos Parménides, Heráclito y Platón, los poetas trágicos, Tucídides y Arquímedes. Todo lo que implican estos nombres tomó forma en esos pocos siglos casi simultáneamente en China, India, Persia, Palestina y Grecia, sin que ninguna de estas regiones supiera de las otras> 31 . Si nos emancipamos del prejuicio eurocéntrico que domina toda la cultura occidental, y en particular su conciencia histórica, y consideramos la evolución del pensamiento humano en su conjunto, podemos distinguir, como lo hace Costanzo Preve, al pasar de un enfoque derivado de la ontología de la Ser social de Lukàcs, tres fases en la evolución del pensamiento humano. El primero, mágico-animista, fundado en la intuición social inmediata de la unidad del macrocosmos natural y el microcosmos social, característico de las comunidades "primitivas", que vivían en simbiosis con la naturaleza y cuya supervivencia dependía de manera crucial del comportamiento cooperativo y solidario. , necesario por ejemplo para enfrentar hambrunas o epidemias (¡y qué tan lejos estamos del "estado de naturaleza" de los trabajadores por contrato!); el segundo (que coincide con el nacimiento de los estados monárquico-imperiales de la antigüedad), en el que el desarrollo de las fuerzas productivas genera la división antagónica del trabajo social, y la religión garantiza simbólicamente la cohesión social; el tercero (que coincide con el período axial), en el cual la cohesión social legitimada religiosamente se pone en riesgo por la agudización del antagonismo de clase como consecuencia, como hemos visto anteriormente, del mayor desarrollo de las fuerzas productivas. En la segunda fase, el incipiente antagonismo de clase hace que <el concepto de "verdad" comience a conjugarse con el concepto de "justicia", que lógicamente unido se convierte en el primer concepto contradictorio en la historia, el de "verdadera justicia". El anterior concepto "primitivo" de verdad seguía siendo unitario y no contradictorio, porque definía la reproducción global y no separada del grupo, el concepto de "verdadera justicia" se divide necesariamente en dos lados contradictorios, porque para la clase dominante "justicia" "refleja simbólicamente lo sagrado de las jerarquías sociales de poder, consumo y estatus, mientras que para las clases dominadas la" verdadera justicia "refleja en cambio, simbólicamente, el restablecimiento del estado anterior de igualdad mientras tanto violado y abolido.> 32 Así, por ejemplo, la Diosa de la Justicia, la representación antropomórfica de la ética arcaica de la solidaridad es la presuposición, el hecho social, a partir del cual Platón elabora la idea de justicia, elaboración lógica y desantropropomorfizada de esa misma ética 33 . 8. De la génesis de la filosofía, y con ella de la teoría política, desde el terreno de las representaciones religiosas, parece no haber conciencia en la reconstrucción de Lyotard: <Por lo tanto, se podría decir que la política se da de inmediato con una frase como desacuerdo que debe regularse con respecto a la forma de concatenarla. Es igualmente vano preguntarse sobre el "origen" de lo político y lo social. Lo social está implicado en el universo de una oración y lo político en su forma de vinculación.> 34 Aquí, simplemente, se evade el problema histórico del nacimiento del pensamiento filosófico del mundo de las representaciones religiosas que guardan la memoria de la justicia. El paso de un modo de producción a otro, y el de una forma política del modo de producción a otro, se dan inmediatamente, "suceden". No hay rastro de deducción de la crisis que decida la transición de un orden social legítimamente religioso a uno secularizado o profano. La epistemología, el análisis de las condiciones "dadas" de conocimiento, toma el lugar de la historia y proporciona la clave para comprender la realidad social. Parece claro que en este punto el posmoderno Lyotard descarta el mismo error que el gauchiste de Lyotard, quien, a raíz de Feurbach y el joven Marx, vio la religión siempre y solo como una forma de alienación, destinada a ser superada por el desarrollo de las fuerzas productivas, eso finalmente permitiría a los expropiados recuperar el "Intelecto General" en los incorporados, y con eso también de los tesoros derrochados en el cielo de hipóstasis religiosas, erradicando así la necesidad de religión. Y esto se aplica tanto a la antigua Grecia como al mundo contemporáneo. Ya sea la transición de la sociedad agrícola y el trueque a la economía monetaria o la transición del fordismo a la producción flexible de la sociedad computarizada. Así, sin embargo, Lyotard, por un lado, absolutiza la racionalidad técnico-científica, que se identifica con una especie de poder de destino liberado por cualquier mecenas social, exactamente en el sentido del Geshick heideggeriano; Por otro lado, relega la aspiración a la justicia que alimenta las representaciones religiosas en el ámbito de una irracionalidad irredimible. El resultado es, no paradójicamente, una filosofía necesaria de la historia, que se acompaña de la expectativa casi religiosa de una justicia que solo puede "llegar" (suceder), no disponible como lo está para cualquier proyecto humano. De ahí la privatización de la experiencia religiosa, las "religiones de bricolaje" y, en general, la inflación del carisma, el paso es corto. Si, inicialmente, estos fenómenos, que no coinciden casualmente con el declive de la creencia en las grandes narrativas, a veces se interpretan como signos de renacimiento y renovación de una conciencia religiosa ahora adormecida por el peso del dogma, como ciertamente fue en parte el caso de la Reforma, hoy está claro que prefieren señalar su trivialización y regresión a formas que no son tan primitivas, sino más bien infantiles. Restado de la crítica del logos, el mito enana y se encoge hasta el punto de convertirse en una narrativa solipsista; El ritual, separado del culto, como una autorrepresentación colectiva de la sociedad, degenera en una obsesión privada y un síntoma neurótico. En general, el símbolo religioso deja de despertar conceptos y, a través de ellos, identidades colectivas, para convertirse en un emocionante similar a las imágenes de la prueba de Rorschach, en la que cada paciente proyecta sus fijaciones. El opio del pueblo (que, no debe olvidarse, es para Marx también el suspiro de la criatura oprimida, la protesta irreal contra la miseria real) se convierte en el opio de individuos aislados, y la salvación, renombrada como autenticidad, una posibilidad abstracta, separados del tiempo histórico, reducidos en el horizonte de la temporalidad existencial y resultantes de la maraña inmanejable de discursos inconmensurables. La Reforma habría sido posible si en lugar de un Lutero, un Calvino, un Erasmo tuviéramos miles, si la traducción luterana de la Biblia, en lugar de generar un idioma nacional y popular hubiera sido solo uno de los textos infinitos de la biblioteca burguesa de Babel ? Según Ernst Bloch, lo bueno de las religiones es que provocan herejías. Pero si se pierde el desacuerdo que se opone y une la teología y la teoría política, si se pierde el dogma, es decir, la creencia correcta, justa porque lógicamente la comunidad que se define al compartirlo, se pierde la herejía y el potencial emancipador contenido en el en lugar de ser redimido del logos, se pierde la ambigüedad del símbolo religioso. El mismo enfoque de "desarrollo" también marca, como hemos visto, la interpretación, que hoy no puede dejar de parecer ingenua, de las formas contemporáneas de vínculo social, por ejemplo, donde se centra en la difusión de un contrato a plazo fijo. De hecho, esto despertó inicialmente en muchos la expectativa edificante, también presente en "La condición posmoderna", de una vida liberada del peso abrumador de una identidad profesional y de clase inexorable, y finalmente abierta al maravilloso mundo de lo posible (el mandato "convertirse en empresarios de sí mismos" ha sido durante años el topos por excelencia de la retórica miserable de los "helicópteros" a cargo de "terminar" las relaciones laborales). No es casualidad que la "literatura de gestión" lo haya representado de inmediato en estos términos, con el fin de despertar en las generaciones más jóvenes la dedicación al trabajo que requieren las empresas, haciendo críticas económicas, orientadas hacia la justicia y la justicia. igualdad, del movimiento obrero tradicional y del "artístico", orientado hacia la autenticidad, de los jóvenes recién reclutados 35 . Pero hoy está claro para todos que la tan alardeada flexibilidad no es más que precariedad, cuyos estigmas afligen a millones de personas, haciendo imposible cualquier proyecto de vida significativo para ellos. Sordo al gemido de la criatura precaria y fascinado por el espectáculo de la "sociedad líquida", el posmodernismo se resuelve en la proyección ideológica de la producción flexible característica de la era del capitalismo tardío, cuya base material es la financiarización del capital y su globalización geográfica 36 . En términos de Boltanski y Chiapello, es la autorrepresentación ideológica de la tercera edad del capitalismo, en la que la alianza entre la crítica económica y la crítica artístico-cultural del capitalismo, que constituía, al menos en Occidente, identidad siempre que haya podido sintetizar los intereses del proletariado y los de las clases medias "progresistas" en defensa del bienestar 37 . Los diversos "populismos" se han deslizado al vacío abierto después del final de esta alianza, capaces e inteligentes de sacralizar cualquier cosa para seducir al proletariado y las clases medias bajas, ambos degradados a un plebeyo global, ofreciéndoles, a cambio de la identidad de clase perdida, identidades sustitutas "prêt-à-porter" (en Italia Lega Padana ha inventado ritos en los que el líder carismático levantó ampollas llenas de agua sagrada del río Po frente a las aplaudidas multitudes de "Padani". Mientras tanto, la izquierda abandonó las críticas económicas de los expertos reclutados por gobiernos y economistas (después de reducir la idea de justicia a áreas secundarias, si no irrelevantes) y, por supuesto, siempre con la condición de que no afecte el principio "cuius Regio, eius oeconomia" ), y la crítica de la religión a las Iglesias (más o menos tradicional), se ha divertido con el elogio a menudo acrítico de las diferencias, siempre bueno porque el posmodernismo ha establecido que la identidad, blanca o negra, es siempre totalitaria y solo la El arcoiris es bueno. Con el triste resultado de que tantos líderes políticos de la izquierda se hayan condenado a la torpe y desesperada imitación del "loco", los anunciantes que son insuperables en dar siempre al público para comprender que el último producto lanzado en el mercado es realmente "diferente" de todos los demás Y para el caso, incluso esta reducción de la política a un simulacro de autoridad inconsistente es una consecuencia inevitable de la separación absoluta de la verdad y la justicia. Además, una vez que se postula la heterogeneidad de los juegos lingüísticos y la imposibilidad de un juego de juegos que pueda coordinarlos, convirtiéndolos en un κόσμος (en términos de Gorgias: negado que el ser es, es conocible y comunicable), nada restos de la política: <la política no es un género en absoluto, da testimonio de la nada que se abre a cada frase necesaria y en la ocasión en que surge el conflicto entre los géneros del discurso.> 38 En el espacio de esto, nada tiene lugar la guerra civil entre los discursos, y ningún soberano puede pretender decidir el resultado, bajo pena de ridículo: <La política es la tragedia para la autoridad, la comedia para el pueblo.> 39 Perfect Trauerspiel , en el que, al final, el "pueblo", ahora demasiado desencantado para engañarse a sí mismo de ser soberano, se ríe. La proliferación de discursos producidos por la informatización contemporánea del conocimiento se ha ampliado dramáticamente, probablemente más allá de lo que Lyotard podría haber imaginado, la escena en la que la tragedia del político está continuamente representada, y debemos notar de manera realista que: <Es difícil imaginar una forma de política más perfectamente posdemocrática, orquestada, detrás de una apariencia de debate y conflicto, por un pequeño número de emisoras ocultas. Lo que parecía ser una tecnología de liberación y democracia termina favoreciendo a un puñado de individuos y grupos extremadamente ricos que, además, se atreven a hacerse pasar por opositores de las llamadas élites. Por lo tanto, se debe revisar la relación de las redes sociales con la democracia y la postdemocracia.> 40 Por supuesto, Lyotard ya sabía bien que la impotencia de la política es directamente proporcional al poder de la economía y la tecnología, y que <el capital da hegemonía política al género económico> 41 . Sin embargo, no parece importarle, temiendo más bien la aparición de nuevos totalitarismos, propugnados por "intelectuales" sin escrúpulos capaces de manipular grupos de discusión social. A estos debe oponerse "el filósofo", que tiene la responsabilidad de <sacar a la luz los desacuerdos y encontrar el idioma (imposible) para ponerlos en forma de proposición .> 42 Pero una filosofía que, como una teología negativa, se resigna a buscar un idioma imposible, solo puede presenciar impotente la guerra civil de discursos y la dictadura del género económico, es decir, de la racionalización capitalista. De esta manera, la impotencia es el precio que la filosofía debe pagar para mantener su pureza. Se destaca la convergencia entre la teoría lyotardiana de la posmodernidad y el diagnóstico weberiano y heideggeriano de la racionalización capitalista y el dominio de la tecnología planetaria como destino de la modernidad 43 : el politeísmo de valores de Weber y el estado de incertidumbre con respecto a Dios Las conversaciones de Heidegger son el mismo fenómeno que Lyotard describe como una disensión incompatible de géneros y una guerra civil de discursos en el espacio vacío de los políticos contemporáneos. En su ascendencia nietzscheana común, estos tres diagnósticos son variaciones de una sola teología del capitalismo, cuyo secreto es la autoafirmación de la voluntad de poder, una metáfora inconsciente del imperativo sistémico de la incesante autovaloración del capital. Así como la voluntad de poder, para no dejar de querer, se quiere a sí misma y, por lo tanto, se sacrifica a sí misma cada valor en la transvaluación infinita de todos los valores, el capital, para no dejar de autovalorarse, no duda en sacrificar la democracia. , sociedad y naturaleza cada vez que esto es, o más bien, aparece numinosamente, inevitable. Es evidente que esta teología requiere ofrendas de sacrificio por parte de los creyentes en el altar de una divinidad cruel e irracionalmente destructiva. Si queremos detener esta espiral de sacrificio, también necesitamos la crítica racional de los elementos teológicos ocultos en la teoría política contemporánea, que es en sí misma una teología política, pero ignorante de sí mismo.

NOTAS AL ARTICULO TITULADO La restauración posmoderna. Lyotard de la historia al evento 

AUTOR: Adriano Bertín

1 Cfr. E. Bloch, Lo spirito dell’Utopia.

2 R. Koselleck, Il vocabolario della modernità

3 K. Griewank, Il concetto di Rivoluzione nell’età moderna, ricostruisce l’evoluzione semantica della parola rivoluzione nel suo trasferimento dall’ambito dell’astronomia a quello della politica, a partire in particolare dalla Glorious Revolution del 1689.

4 Cfr. Liberalismo Revenant

5 Sul caso inglese cfr. In particolare G. Nardone, vd carisma e stato

6 Crr. R. Koselleck, Critica illuminista e crisi della società borghese, Bologna 1972, p. 17.

7 Martin Kähler, Der sogenannte historische Jesus und der geschichtliche, biblische Christus, Leipzig, 1892

8 Cfr. Koselleck, Storia. La formazione del concetto moderno

9 Eric Hobsbawm, Il secolo breve

10 K. Löwith, Significato e fine della storia

11 Peter E. Gordon, Continental Divide: Heidegger, Cassirer, Davos, Harward University Press 2010

12 Cfr. Massimo Cacciari, Walther Rathenau e il suo ambiente

13 Karl Marx, Sulla questione ebraica

14 Günther Anders, L’uomo è antiquato

15 cit. da: Costanzo Preve. “Una nuova storia alternativa della filosofia. Il cammino ontologico-sociale della filosofia”, Petite Plaisance ed. 2013, p. 440

16 Lyotard, La condizione postmoderna, p. 48 ss. (cap. 4 e 5)

17 Lyotard, ibidem, p. 237, cap. 14

18 Heidegger, Dell’evento; analogamente, in Lacan, l’inconscio, di cui non possiamo disporre e che invece ci determina, è strutturato come il linguaggio

19 Lyotard, la condizione postmoderna, p.239, cap. 14

20 Lyotard, p. 240, cap.14

21 ibidem, p. 241

22 Lyotard, la cond. postmoderna, p. 243.

23 Lyotard, la cond. postmoderna, p. 243

24 Lyotard, Il dissidio, p. 15 

25 ibidem, p. 183 (tesi 77)

26 J. Taubes, Theology and political Theory, Social Research, 22, 1955

27 Su queste distinzioni, ovviamente retroattive, vd. J. Assman, Potere e salvezza, p. 7

28 Lyotard, Il dissidio, prop. 207, p. 505

29 Su questo nodo di problemi vedi in particolare G. Thompson, I primi filosofi, e A. Sohn-Rethel, Lavoro intellettuale e lavoro manuale, il quale interpreta l’Essere di Parmenide come “astrazione reale”, prodotta dalla diffusione della moneta coniata e dallo scambio di merci.

30 Ciò che è ben chiaro, tra gli altri, anche a Leo Strauss, sul quale rinvio al mio: Leo Strauss: una teologia politica per l’ebraismo, Fenomenologia e società, 1, 2005

31 K. Jaspers, Origine e senso della storia, p. 20

32 Costanzo Preve. “Una nuova storia alternativa della filosofia. Il cammino ontologico-sociale della filosofia”, p. 37

33 George Thomson, op. cit.

34 Lyotard, Il dissidio, prop. 198, p. 496

35 Luc Boltanski e Eve Chiapello, Le nouvel esprit du capitalisme (1999)

36 Fredric Jameson, Postmodernism, or, The Cultural Logic of Late Capitalism,Verso, London 1991; David Harvey,The Condition of Postmodernity: An Enquiry into the Origins of Cultural Change, 1990

37 Naturalmente, anche questa cultura aveva radici nel terreno delle rappresentazioni religiose, come mostra, con particolare riferimento al caso spagnolo, G. Bueno, Izquierda socialdemócrata y gnosticismo, El Catoblepas, número 107, enero 2011 

38 Lyotard, Il dissidio, prop. 199, p. 497

39 ibidem, prop. 208

40 Colin Crouch. “Combattere la postdemocrazia”, Roma-Bari, 2020, p.15

41 Lyotard, Il dissidio, prop. 200

42 ibidem, prop. 202

43 cfr. Preve, op.cit, p. 414-5

MUY RECOMENDABLE, INCLUSIVE IMPRESCINDIBLE.Video en alemán( con subtítulos en español), donde se esclarecen muchas dudas, medias o falsas verdades, manipulaciones , etc, con relación a la crisis del coronavirus. Fijarse en especial en la parte donde se comenta el enorme riesgo de vacunarse con un nuevo tipo de vacuna que podría resultar MUY PELIGROSO .

MUY RECOMENDABLE ANALIZAR ESTE MATERIAL. Crisis coronavirus(Covid 19) , conferencia d prensa de la asociación Médicos por la verdad(Parte 1) y sale la parte dos directamente al acabar la 1.

Hechos y falsedades y manipulaciones políticas, errores y verdades de mucha importancia para el análisis de la pandemia del coronavirus y sus efectos catastróficos para la salud y la Economía y estabilidad de las naciones políticas y sus miembros individuales(personas, familias, empresas de todo tamaño, etc)
Segunda parte de la Conferencia

Reseña del libro FRACASOLOGIA de Elcira Roca Barea vídeo # 10, por el profesor Jesús G Maestro

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Ceremonia en Madrid por los muertos de Covid y masonería en España

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La obsolescencia del hombre ( fragmento ) de Günther Anders

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′′ Para ahogar por adelantado cualquier revuelta, no hay que hacerlo de forma violenta. Los métodos como los de Hitler están superados Basta con crear un acondicionamiento colectivo tan poderoso que la idea misma de revuelta ni siquiera vendrá a la mente de los hombres.

Lo ideal sería formatear a los individuos desde el nacimiento limitando sus habilidades biológicas innatas. En segundo lugar, se proseguiría el acondicionamiento, reduciendo drásticamente la educación, para volverla a una forma de inserción profesional. Un individuo inculto tiene un horizonte de pensamiento limitado y cuanto más limita su pensamiento a preocupaciones mediocres, menos poder rebelarse. Es preciso hacer que el acceso al conocimiento se vuelva cada vez más difícil y elitista. Que la brecha se extienda entre el pueblo y la ciencia, que la información destinada al público en general sea anestesiada por todo contenido subversivo.

Especialmente sin filosofía. Una vez más, hay que usar la persuasión y no la violencia directa: se transmitirá masivamente, por televisión, entretenimiento siempre halagando emocional o instintivo. Ocuparemos las mentes con lo que es inútil y lúdico. Es bueno, en una charla y música incesante, evitar que la mente piense. Pondremos la sexualidad en primer lugar de los intereses humanos. Como tranquilizante social, no hay nada mejor.

En general, nos aseguraremos de desterrar la seriedad de la existencia, de burlarse de todo lo que tiene un alto valor, de mantener una constante apología de la ligereza; de modo que la euforia de la publicidad se convierta en el estándar de la felicidad humana y el modelo de la libertad. El acondicionamiento producirá así tal integración, que el único miedo-que habrá que mantener-será el de quedar excluido del sistema y, por lo tanto, de no poder acceder a las condiciones necesarias para la felicidad.

El hombre masivo, así producido, debe ser tratado como es: un ternero, y debe ser vigilado como debe ser un rebaño. Todo lo que permite dormir su lucidez es bueno socialmente, lo que amenazaría con despertarlo debe ser ridículo, ahogado, luchado. Toda doctrina que cuestione el sistema debe ser designada primero como subversiva y terrorista y luego los que la apoyan deben ser tratados como tales.”

Günther Anders, ′′ La obsolescencia del hombre “, 1956

FRAGMENTOS DE Günther Anders:

GÜNTHER ANDERS: HOMBRE, MUNDO Y TÉCNICA.

UNA ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA

I. Hombre y mundo: la extrañeza del hombre en el mundo (Die Weltfremdheit des Menschen)

1) “Los hombres (tal vez la única de todas las especies conocidas) no estamos fijados en un

mundo determinado ni en un estilo de vida determinado, sino más bien obligados a procurarnos o

a crearnos en cada época, en cada lugar, si no incluso a diario, un nuevo mundo y un nuevo estilo

de vida; que, al definirnos como históricos y libres, no haríamos otra cosa que positivar ese

defecto antropológico de falta de fijación” (HsM, p. 16).

2) “[…] el hombre no tiene una esencia constante, no ocupa un lugar fijo en el mundo y no está

predestinado a desempeñar este o aquel papel”.

3) “Ser libre significa ser extranjero; no estar atado a nada en particular; no estar tallado para

nada en particular; encontrarse en el horizonte del ‘cualquiera’”.

4) “Queremos partir de la situación específica del hombre en el mundo para comprender el hecho

de que, para él, exista, en general, experiencia. La experiencia es el indicio de esta situación

específica, así como también de la intimidad entre el hombre y el mundo, en la misma medida en

que expresa la comunicación entre ellos. […] vamos a esclarecer esta posterioridad del mundo,

esta insuficiencia de integración y extrañeza del hombre respecto de aquél, confrontando la

existencia humana con la existencia animal” (“Una interpretación del a posteriori”).

5) “La avispa encuentra sin buscarlo el centro nervioso de la presa que paraliza, así como el ave

migratoria encuentra el sur. El mundo se ofrece anticipadamente al animal como el pecho al

lactante, como la existencia de un sexo al otro. Es un mundo que no necesita ser aprendido. Es

una materia dada a priori. Esta materia anticipada es la condición de la existencia animal; más

que una conditio sine qua non, es como la conditum, la dote del animal. El animal no viene al

mundo, sino que el mundo viene con él. El principio que rige esta “materia a priori” es tan

simple como sorprendente: la demanda del animal y la oferta del mundo coinciden” (Una

interpretación del a posteriori”).

6) “La artificialidad pertenece a la naturaleza del hombre y su esencia es la falta de fijeza”. […].

“la praxis sustrae al hombre de toda determinación positiva de su esencia”.

II. La técnica como sujeto de la historia

7) “Hoy, la elección de este parangón, me parece cuestionable. Por una parte, porque

filosóficamente es arriesgado utilizar un parangón para la definición del hombre, que no

concuerda con el parangón efectivo de la existencia humana: a fin de cuentas no vivimos ante el

parangón de abejas, cangrejos o chimpancés, sino ante el de fábricas de bombillas y aparatos de

radio. Por otra parte, la confrontación “hombre-animal” se me antoja inaceptable desde la

filosofía de la naturaleza: contraponer la idea, la especie particular “hombre”, equivalente con los

mismos derechos, a las diversas especies y tipos animales, innumerables y sin fronteras entre

ellos, y tratarlos como si encarnaran un único tipo animal en bloque, es simplemente una

megalomanía antropocéntrica. La fábula de las hormigas, que en sus escuelas superiores

distinguen “plantas, animales y hormigas”, tendría que servir de advertencia contra esta

arrogancia cósmica para todo manual de “antropología filosófica”. Si, en vez del parangón

“mundo animal”, se elige el que es efectivamente el horizonte de la existencia humana, a saber:

el mundo de los productos hecho por el hombre, inmediatamente cambia la imagen “del

hombre”: desaparece su singular “el” y, con éste, al mismo tiempo su libertad”.

8a) “En el momento en que los aparatos fueron reemplazados por las máquinas, ha comenzado la

obsolescencia del hombre”.

b) “Nuestro objetivo constante es producir alguna cosa que pueda funcionar sin nosotros y

prescindir de nuestra asistencia, de producir herramientas por las cuales nos volvemos

superfluos, por las cuales nos eliminamos y nos “liquidamos”. Eso no cambia nada hasta aquí,

nosotros estamos lejos de alcanzar este objetivo final. Lo que cuenta es la tendencia. Y su divisa

es: “sin nosotros”.

9) “Llamamos brecha prometeica (prometheische Gefälle) al hecho de la a-sincronía del hombre

con su mundo de productos, de esa separación que crece día a día. […] está, por ejemplo, la

brecha entre hacer y representar, entre actuar y sentir, entre conocimiento y conciencia y,

finalmente y sobre todo, entre el aparato producido y el cuerpo del hombre (no adaptado al

“cuerpo” del aparato). Todos estos niveles […] tienen la misma estructura: la de la preeminencia

(Vorsprungs) de una capacidad respecto a otra y, por tanto, la de rezagarse (Nachhumpeln

humpeln= cojear) una respecto a otra; de la misma manera que la teoría ideológica queda por

detrás de las relaciones fácticas, también la representación va por detrás del hacer: ciertamente,

podemos crear la bomba de hidrógeno, pero no alcanzamos a imaginar las consecuencias de lo

hecho. Y de la misma manera nuestro sentir va rezagado respecto a nuestro actuar, podemos

matar bombardeando a cientos de miles, pero no llorarlos o sentir pesar por ellos y así,

finalmente, el cuerpo humano va al trote lento como el último hombre de retaguardia, como el

zaguero más tímido, todavía engalanado con sus folclóricos andrajos e igualmente mal

sincronizado con todos sus predecesores, a grandísima distancia tras ellos”. (La obsolescencia

del hombre I)

[Brecha entre el lenguaje en rezago y la enormidad de los productos].

10) No es esto un hecho entre los otros; ello define, en cambio, la situación moral del hombre

actual: La fractura (Riß) que divide (zerspalten) al hombre, es decir, a la humanidad, no pasa hoy

entre el espíritu y la carne, entre el deber y la inclinación, sino entre nuestra capacidad

productiva y nuestra capacidad de imaginación: la “brecha prometeica”.

11) Denomino “prometeica” la diferencia que se da en la brecha fundamental; o sea, la brecha

que existe entre nuestra “capacidad prometeica” -los productos hechos por nosotros, los “hijos de

Prometeo” – y todas las demás capacidades; el hecho de que no estemos a la altura del “Prometeo

que hay en nosotros”.

12a) “Nuestra «conditio humana» no consiste tanto, como había argumentado en el I vol. de La

obsolescencia, en el hecho de que nuestra fantasía y nuestras emociones cojeen y se queden atrás

frente a nuestras obras técnicas; sino, por el contrario, en la capacidad (a la que estamos también

condenados) de superar nuestra emotiva e imaginativa «proportio humana»” (Sprache und

Endzeit).

b) “Como sea que pueda ser de verdad que esta brecha haya existido ya siempre, y pertenecido

por tanto a la constitución del hombre, lo fue sin ser notado, mientras la capacidad de invención

y de producción del hombre era limitada […]; y – lo que cuenta aún más – no lo era de manera

peligrosa. Mas la discrepancia no se originó por un repentino fracaso enigmático de nuestra

imaginación. Nuestra fantasía actual seguramente no es menos aplicada/capaz que como lo ha

sido desde siempre –incluso, lo contrario, es también probable; y la “discrepancia” no se ha

originado tampoco por “enceguecimiento” progresivo. Más bien, por el aumento «a diario de la

magnitud» (o pequeñez submicroscópica) de los artefactos producidos y producibles por

nosotros y de sus efectos” (“Sprache und Endzeit V”, 1989).

13) “A través de nuestra ilimitada libertad prometeica, de hacer madurar siempre cosas nuevas,

[…] es que nos hemos desordenado como naturalezas temporales, de tal modo que siendo los

rezagados de lo que nosotros mismos habíamos proyectado y producido, y con la mala

conciencia de nuestra obsolescencia, es que continuamos lentamente nuestro camino o bien,

como turbados dinosaurios nos refocilamos dándonos vueltas por ahí entre nuestros

instrumentos”.

14) Diskrepanzphilosophie / Filosofía de la discrepancia

“El editor de un diccionario me preguntó cómo debería clasificar mi “filosofía”. Él me dijo que

él estaba vacilante para agregar simplemente a “Fenomenología”, “Existencialismo”,

“Marxismo” o incluso “Teoría Crítica”. Era necesario vacilar, […] he autorizado el término

“Filosofía de la discrepancia”. Para el punto de partida sin precedentes: “lo que comparten mis

análisis […], es la discrepancia que existe entre las capacidades vanas de los seres humanos, una

discrepancia que significa que podemos producir más de lo que podemos imaginar. [Le dije al

editor] que mis libros -no sólo los dos volúmenes de La obsolescencia del hombre- representan

los efectos de esta discrepancia”.

NOTA DE INTROFILOSOFIA Un texto que consideramos crucial, en pleno año 2020; seguramente muchos “académicos” en el sentido de funcionarios en universidades , normalmente pagadas con parte de las arcas públicas, considerarán este texto como “que no está al día” y paparruchas por el estilo, pero eso es lo que menos nos importa, al contrario, los desdeñamos al igual que sus opiniones llenas de superioridad auto justificada por sus gremios casi siempre inútiles, precisamente por ser opiniones de opinólogos vividores, (seudo)académicas, en el sentido de Academia de Platón.

Artículo sobre Günther Anders:

301-308 FUENTE : https://www.google.es/search?sxsrf=ALeKk03FP31VOuua1nIUXZrQiVNWQzzQrA%3A1595748944220&source=hp&ei=UDIdX5-OC4aflwSU7Yj4Cg&q=g%C3%BCnther+anders+la+obsolescencia+del+hombre+pdf&oq=G%C3%BCnther+anders&gs_lcp=CgZwc3ktYWIQARgFMgUILhCTAjICCAAyAggAMgIIADICCAAyAggAMgIIADIFCC4QywEyBQgAEMsBMgUIABDLAToECCMQJzoFCAAQsQM6CAgAELEDEIMBOgcIIxCxAhAnOgQIABAKOgIILjoFCC4QsQNQoA9Yvz9g7cYBaAFwAHgAgAGYAYgBzgqSAQQxMS40mAEAoAEBqgEHZ3dzLXdpeg&sclient=psy-abhttps://www.google.es/search?sxsrf=ALeKk03FP31VOuua1nIUXZrQiVNWQzzQrA%3A1595748944220&source=hp&ei=UDIdX5-OC4aflwSU7Yj4Cg&q=g%C3%BCnther+anders+la+obsolescencia+del+hombre+pdf&oq=G%C3%BCnther+anders&gs_lcp=CgZwc3ktYWIQARgFMgUILhCTAjICCAAyAggAMgIIADICCAAyAggAMgIIADIFCC4QywEyBQgAEMsBMgUIABDLAToECCMQJzoFCAAQsQM6CAgAELEDEIMBOgcIIxCxAhAnOgQIABAKOgIILjoFCC4QsQNQoA9Yvz9g7cYBaAFwAHgAgAGYAYgBzgqSAQQxMS40mAEAoAEBqgEHZ3dzLXdpeg&sclient=psy-ab

 EL SUEÑO DE LAS MÁQUINAS. REFLEXIONES EN TORNO A LA OBRA DE GÜNTHER ANDERS1 

1 Texto leído en la jornada sobre “Günther Anders, pensador radical de la era tecnológica”. Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Austral de Chile, el 7.09.2012. 

2 Entrevista emitida por el canal 2 de la señal de televisión alemana, Zweites Deutsches Fernsehen, ZDF, el 3.9.2012. 

A dream of machines. Reflexions on Günther Anders work 

AUTOR: Breno Onetto Muñoz

Una de las grandes demandas del conflicto bélico contemporáneo, llevado a cabo por los EE.UU., guarda relación con el uso eficiente de armas ultramodernas o de alta tecnología, como apoyo militar, pero requeridas sobre todo para la nueva guerra contra el terrorismo al final de la guerra fría; conflicto que se muestra y se materializa en la forma de los ataques virtuales, pero realmente efectivos que realizan seudopilotos o mejor dicho: funcionarios de la defensa norteamericana por medio de drones, o bombarderos no piloteados, dirigidos a distancia desde el territorio estadounidense al país o al eje maligno de turno que EE.UU. desea combatir, en el control que lleva hace largo tiempo a cabo del espacio y territorio geopolítico mundial. Aviones capaces de realizar la cacería de hombres o enemigos de manera muy exitosa, exacta y eficiente, y sin necesidad de una cercanía mayor entre ambos que la del trabajo realizado desde los cuarteles u oficinas de comando respectivas. Thomas de Maizière, actual ministro de defensa alemán, ha dicho de esta inquietante guerra secreta llevada por el país del norte que, si bien la mayoría de los alemanes se encuentra a favor de ella (el 61% apoya y justifica la vigilancia de la sociedad por el FBI y la CIA norteamericana, y esto por razones exclusivamente de seguridad); los actuales ataques de unidades especiales (por ejemplo a Bin Laden en Pakistán) y drones (Irak, Afganistán), la guerra secreta y minúscula llevada a cabo por el gobierno de Obama, sin gran apoyo de los futuros electores pero sí de efecto inmediato, hasta en los lugares de más difícil acceso, “la considero algo falsa, errada”. Pues “lo que pasa allí es asesinato, lucha, medidas relativas, escrúpulos, culpa, faltas, y resultados. Y eso, al decir del ministro alemán, debe ser discutido y resistido por los soldados y no sucederse en cualquier sitio silencioso y calmo en un continente diferente”2. 

El ejemplo puesto aquí lo planteo como una forma y la necesidad de apuntalar algunas de las ideas arrojadas por el filósofo Günther Anders en su texto editado en dos volúmenes: “La obsolescencia del hombre” (1956/1980), obra central de su pensamiento que expone en cierta forma sus ideas más fuertes sobre los efectos psicológicos (seelenhaft) producidos en el alma humana en el mundo Breno Onetto Muñoz 302 

técnico como en el de la era atómica en la que nos hallamos, pero donde se sugieren de igual manera planteamientos de fondo de estricto rigor para una ética y una política para los tiempos actuales, asuntos por tanto no meramente derivados, sino también principales en vista del orden técnico mundial que nos gobierna. La energía atómica y la técnica, la imagen técnica y los medios, las febriles automatizaciones del mundo productivo, los mega (macro) y microsistemas de producción del mundo son los temas y nudos problemáticos que se nos están tornando impostergables, si es que alguna vez no lo fueran. 

La amenaza y fascinación provocada por los nuevos aparatos técnicos (a los que, en efecto, nos hallamos destinados pero también entregados) y el mismo sistema técnico, han ido, paradójicamente minimizando y disminuyendo su impacto casi de forma exclusiva debido a que sus efectos nocivos se han ido cubriendo y hasta borrando, o bien, se hallan simplemente ocultos a la opinión pública de un modo políticamente intencional y manifiesto. Es lo que está pasando en la época contemporánea (piénsese tan solo en los accidentes nucleares más críticos vividos en los últimos 40 años por la humanidad y que se han traducido en enormes derrames de material radiactivo ocurridos producto del colapso nuclear en los ya históricos reactores atómicos de Three Mile Island (EE.UU.: 28.3.1979), Chernóbil (URSS: 26.4.1986) y Fukushima (Japón: 11.3.2011) y el porqué de su apresurada invisibilidad debido a la rápida minimización y ocultamiento del daño causado) y que parece dejarnos muy pronto insensibles en nuestra conciencia colectiva, haciendo inaudible el peligro, la amenaza de la técnica moderna tanto a nivel público, esto es, a nivel político, donde corre cada vez más solapada y en silencio; pero también a nivel privado donde no se la consiente, sino únicamente cuando cobra un numero visible de víctimas, cual desastre natural, logrando así notoriedad y otra vez salir en la noticia; pero solo hasta ser silenciada de nuevo por la siguiente noticia, dejándonos ciegos a cualquier alarma atómica u otro peligro técnico inminente. Desde el lanzamiento de las bombas, lo que siguió no ha sido más que la continuación de una carrera y estrategia armamentista en la que se ha buscado equilibrar dos potencias militares: por un lado, los países capitalistas y, por el otro, los del socialismo real; favoreciendo la proliferación de armas los primeros, por supuesto, con el pretexto de garantizar la paz de un mundo libre. Y si agregamos a ello la introducción en la época de posguerra del uso pacífico de esta energía, que buscaba suplir las energías eléctricas faltantes de EE.UU. y Europa, el mundo en su conjunto no ha puesto ningún obstáculo al avance de la investigación y tecnología nuclear, haciendo caso omiso o desviando la mirada ante cualquier factor que pudiese ser óbice para su desarrollo. Porque en las nuevas medidas y estrategias del progreso y de desarrollo tecnológico, los nuevos medios de comunicación masivos andan siempre detrás de noticias mucho más seductoras que las opiniones que pudieran comprometer una reflexión más compleja y ardua de todo el sistema que mueve a nuestro mundo occidental; y de allí que la propaganda suya sepa destacar los logros y avances técnicos del presente y del porvenir, dejándonos asimismo El sueño de las máquinas. Reflexiones en torno a la obra de Günther Anders 303 

sordos e indiferentes frente a los incalculables e inimaginables efectos de los mismos, y sustraerle así cualquier reflexión crítica más de fondo a los descubrimientos técnicos o a sus posibles defectos y posibles amenazas para la humanidad. 

Por cierto que por “técnica” habría que entender, en el presente, sin duda, “a la totalidad de los dispositivos y procesos requeridos tanto para la utilización y acceso a los recursos naturales de energía y de materias primas, así como el empleo práctico de los conocimientos científico-naturales para la emancipación civilizatoria de las necesidades del hombre” (Dries, Technik als Subjekt der Geschichte, 54). La técnica de la antigüedad clásica era sin embargo otra cosa: lo que podemos llamar téchne, era un talento capaz de cierta virtuosidad, una destreza capaz de acabar o de perfeccionar algo, y en tal sentido capaz de un elevado rendimiento en su acción; se trataba de un saber/un conocimiento que complementaba a los otros productos, acciones presentes en el mundo, enteraba a la naturaleza (Aristóteles); y servía a esta sin peligro, ni agresión en contra suya. Desde el nacimiento del actual mundo técnico caracterizado por las máquinas, el sistema de aparatos, el mundo se ha tornado abiertamente más peligroso, un riesgo latente, falto casi de manera absoluta de toda previsibilidad; pues no somos capaces de imaginar siquiera o representarnos totalmente los efectos de los productos que somos capaces de producir. Hemos hecho de nuestra vida en la tierra, de nuestro mundo un lugar de peligro y de amenaza constante, por nuestros inventos y aparatos, pero nos hemos vuelto firmemente también incapaces de sentir y de imaginar (unos analfabetos de la emoción, de la intelección). El impacto de la técnica sobre el hombre y su naturaleza frágil y mortal, precisa diferenciarla por su forma cambiante frente a la natura engendrada y natural del hombre, frente a su mortalidad lo ha comenzado a alienar casi sin darse cuenta. La técnica no buscaba como hoy el sometimiento de la naturaleza, sino el empleo cuidadoso de ella, su extensión, ampliación. En la temprana modernidad esto se revierte dramáticamente. Ella se asocia a las ciencias naturales y se transforma en una irrefrenable dinámica de desarrollo cuyo objetivo final no es más la vida buena o bella, en armonía con la naturaleza, sino el dominio de la naturaleza, y extensión del poder del hombre. Es más, durante el desarrollo industrial del siglo XIX se anudaron de una manera muy fuerte las ciencias naturales, la técnica y las ingenierías, con el sistema económico capitalista lo que provocó el auge y bienestar de amplias capas de la población y que trajo una enorme tecnificación de la vida cotidiana. Pero donde también aparecieron los inesperados riesgos, pues los aparatos y procedimientos técnicos se muestran desde entonces como factores/causas de molestias/trastornos (la caída/bajas de la luz), en parte también como amenazas para la vida humana (como los reactores atómicos). El optimismo del progreso de los últimos años y la representación del hombre como el soberano dominador científico técnico de la naturaleza es un hecho de la modernidad más reciente. También la filosofía ha ido encontrando en la técnica un problema a descifrar, y reacciona creando una disciplina propia: la filosofía de la técnica. Breno Onetto Muñoz 304 

Si la diferencia entre el hombre y sus artefactos hasta el siglo XIX lo constituía la libertad del primero; la libertad de poder elegir y establecer objetivos para el hombre, escogiendo, decidiendo sobre los medios para su realización; y de ese modo, los efectos y las acciones para sus fines estaban aún bajo su control, lo que vivimos hoy no hace sino cuestionar en la filosofía de la técnica, si acaso y hasta qué punto todavía pueda ser entendido el ser humano como un sujeto de la técnica o de sus técnicas. La obra de Anders lo sabemos ya niega esta posibilidad, afirmando su contrario: en el siglo XX es la técnica la que se ha vuelto, y cambia el sujeto de la historia, es ella la que se ha convertido en el poder político y social dominante, volviendo al hombre en un ser “obsoleto”, que cojea detrás de sus criaturas técnicas. En el centro de la obra de Anders se halla, por lo tanto, la “transformación del alma humana”, del ser del hombre por medio de sus propios productos. Describir ese mundo técnico y sus modificaciones actuales ha sido la tarea más crítica y radical que este filósofo se propusiera desarrollar (Dries, Günther Anders, 10). 

ANDERS Y EL ESTATUTO DE LO TÉCNICO 

Para Anders vivimos en el umbral de una época incapaz de representarse (o imaginarse y sentir o incluso tener “verdadera” conciencia moral de) los efectos de la catástrofe atómica; incapaz de sentir un dejo de miedo o angustia real y efectiva ante la amenaza concreta, ya vivida, y que nos acecha de manera flagrante en cada “accidente” nuclear. Nuestra “ceguera atómica”, como la llamase él mismo, no es una falla de nuestra incapacidad física inmediata, sino el resultado de una desproporción, un desfase o desnivel de nuestro ser con el mundo técnico, el desnivel prometeico (das prometheische Gefälle) en que nos hallamos los hombres en tanto que hombres, e histórica, respecto de nuestros mismos productos técnicos. Pues los aparatos técnicos no son solo “medios” para el hombre, como se suele pensar desde la discusión habitual. El hombre, como piensa Günther Anders, en su obra mayor “La obsolescencia del ser humano” (que es un signo característico de la sensibilidad de nuestra época), no está ya más a la altura de sus productos, es más, incluso los pensamos en categorías erróneas como las de medios y fines. La bomba atómica de hoy, la planificada por las nuevas potencias nucleares (India, Pakistán o Irán) no es simplemente un medio, pues su efecto ha superado ya todo posible fin imaginable (effectus transcendit finem); y puesto que esto ya pondría en tela de juicio toda otra definición de fin, haría volar una tal categoría. La invención, el hecho mismo de la bomba ha hecho suspender ya el sentido mismo de la posibilidad de continuación de la historia. Incluso si se buscase la destrucción total del mundo (como es el caso de Eróstrato) esa arma final se habría convertido de la consideración material cuantitativa específica en una cualitativa mucho más determinante de lo que sabemos, y que nos deja expuestos a una situación extrema: ante la posibilidad de destrucción total del género humano, incluso aunque no se fabricasen más armas nucleares. Pero el tema, para Anders, aquí, es el desnivel El sueño de las máquinas. Reflexiones en torno a la obra de Günther Anders 305 

alcanzado actualmente por la técnica (Anders, Filosofía de la situación, 66-74) y que deja al hombre sin la capacidad, o la facultad precisa de representación, de la conciencia moral, ni de la plasticidad del sentimiento humano para enfrentar acontecimientos del tamaño de cualquier genocidio o de la destrucción masiva de material humano por la fabricación tecno-industrial programada de cadáveres (Heidegger, Bremer, 56) en la primera mitad del siglo XX. 

Las facultades del hombre no le garantizan identidad alguna siquiera, pues se encuentran tan distanciadas unas de otras que ya ni se ven, y si ya que no se ven no se tocan, porque no se enfrentan ni se hacen daño. Hemos alcanzado “la época de la deshumanización más grande” de todas, porque al menos, antes, deseo y razón luchaban en un mismo individuo, sus contradicciones no alcanzan casi a conocerse. El hombre se encuentra atomizado en un sinnúmero de diferentes funciones o roles que debe desempeñar: lo que hace o produce aquí, lo que siente allá, esto es, como productor o individuo sensible. Nos hemos ido transformando, en esta sociedad moderna, en un individuo dividido, en un divisum-dirá el filósofo (Anders, Die Antiquierheit, 135ss): una sociedad que hizo posible la existencia de funcionarios como Adolf Eichmann, seres que podían desempeñar las funciones de buen padre de familia, pero también las de un perfecto empleado de un régimen totalitario capaz de ejecutar sin ninguna contradicción la más eficiente administración de un campo de exterminio. Y siendo esto así, lo único que le queda por hacer a nuestra humanidad, hoy, es: “educar la fantasía moral, en el intento de superar el desnivel, de ajustar la capacidad y la elasticidad de nuestra imaginación y de nuestros sentimientos” (Anders, Filosofía de la Situación, 70) a la altura o a la dimensión de nuestros propios productos; a la dimensión imprevisible y titánica de lo que podemos producir y provocar con ellos, de manera de armonizar las capacidades humanas de imaginar y sentir, o equilibrar todas las facultades del alma (de acuerdo con Kant) en un solo agente e individuo no escindido esquizofrénicamente. Lo que se trata de evitar es que el mundo técnico, el mundo desplegado por el ser humano en la fabricación de aparatos técnicos y el complejísimo megasistema armado de lo técnico sea ahora el que nos provoque o demande el ajustarnos a su dimensión, y por ello, la contrafuerza para esa cuerda solo puede ser el aumentar, como sea, la capacidad de imaginar para resistir y saber de algún modo lo que cada cual está haciendo y siendo en este mundo. Y si ello es posible, no lo será especulando metafísicamente en demasía, pues ahora no se busca tanto superar una trascendencia que se halla más allá del mismo sujeto, sino extender al máximo sus posibilidades inmanentes para sobrepasar su desnivel. 

La crítica a la técnica de Anders va siempre de la mano con esa máxima que habla sobre la discrepancia entre lo que podemos hacer y lo que nuestra imaginación nos permite representarnos de todo aquello. Si nuestra razón parecía limitada para un Kant, nuestra imaginación ilimitada de antaño se ve hoy todavía más limitada ante la producción técnica moderna, y lo mismo le sucede incluso a nuestra capacidad de sentir y de responsabilizarnos efectivamente por nuestros actos. La imaginación Breno Onetto Muñoz 306 

(nuestra peculiar sensibilidad) es incapaz ya de enfrentar hoy los efectos de los actos más extremos perpetrados por el hombre, si no ¿a quién habría de hacer responsable de la muerte de 200.000 individuos en Nagasaki? ¿Al piloto del bombardero, a Truman, presidente de los EE.UU., a su pueblo? Uno de los pilotos, aunque no el que soltase la bomba, propiamente, quiso asumir su responsabilidad en el acto y no tardó mucho en ser recluido, declarado interdicto en un hospital psiquiátrico al insistir en su culpa y realizar robos de poca monta para conseguir un castigo, ante la necesidad suya de ser castigado. El gobierno no entendía aquella contradictio ad termini, este sujeto había sido condecorado con medalla de héroe de guerra, pero el piloto en un acto único hasta más que humano, porque incomprensible, de una culpabilidad derogada, buscaba a toda costa un castigo, una pena, un dolor sensible ante un crimen no reconocido, sino solo por él mismo. ¿Cómo podía alguien querer dolerse por doscientos mil enemigos, 200 mil seres humanos? 

Lo que la obra de Anders hace entonces es señalar hacia una transformación efectiva del alma del hombre en la relación que este tiene con la técnica, en la era de la segunda época industrial; y ese cambio no es ningún cambio relacionado con nuevos mecanismos en las fuentes de producción económicas o en las fuentes energéticas de la producción, ni la forma de organizarse (dígase taylorismo) o el tipo de maquinaria que la nueva era esté utilizando. Este mismo sentido es el aludido por Heidegger cuando afirma que la esencia de la técnica no es nada técnico: la muerte masiva de miles, el dolor de innumerables ha desplazado la muerte del hombre como tal, su mortalidad se aleja y oculta alejándonos toda cercanía esencial (Heidegger, Bremer, 60). 

La revolución industrial va a ser considerada como tal cuando el principio de la máquina se torne algo reiterativo e insistente, a saber, justo en el instante cuando la reproducción de las máquinas esté asegurada por otras máquinas. La técnica se torna dominante cuando el principio de la máquina es interiorizado por el hombre, cuando su conciencia se torna aparática, cuando el sistema del objeto técnico es atrapado por el alma del hombre, en la época moderna de la segunda revolución industrial como reza el subtítulo de la obra principal del filósofo; cuando la fabricación de un producto se convierte en medio de producción de otra y la nueva producción de otros más, y así hasta el infinito. El mismo hombre ha entrado ya al engranaje productivo (de sí mismo: en la clonación) y deviene medio de producción (pieza útil para la ingeniería humana: banco de órganos), o mercancía (en los concursos). La técnica impone así condiciones materiales para esa metamorfosis del alma humana, a las que el hombre se va adecuando o se pliega para salvarse de ser considerado ya como mero residuo, o un factor molesto en la producción, un Störfaktor, como afirmara Heidegger, en otro lugar, respecto del material humano referido técnicamente (para la industria técnica química o la genética). Todo lo cual ha llevado al hombre a quedar obsoleto ante la relevancia y énfasis que él mismo ha otorgado al aparato técnico. Solo que el sistema técnico o la cadena desarrollada por la técnica moderna, en su historia, había ido El sueño de las máquinas. Reflexiones en torno a la obra de Günther Anders 307 

dejando al hombre al comienzo del sistema, como inventor, científico y trabajador manual; pero hoy es visible al final como un consumidor de aquello mismo que produce. Donde todo el proceso productivo se ve deshumanizado por la mecánica y las leyes del funcionamiento. Anders evita con el tema maquinal, con lo maquínico se podría decir, plantear el análisis de esta sociedad de consumo desde parámetros ideológicos o de una sociología, convirtiendo su análisis en una vuelta de tuerca más dentro de la lógica procesual y maquinal: la acumulación de productos, luego, debe crear la necesidad de estos para seguir produciéndolos. Se precisa así producir la necesidad. Anders anota, por entonces que: se producen guerras para las armas, la técnica de punta se prueba notoriamente en la última guerra de la época; y lo hace siempre, como lo muestran varios films del director turco-alemán Harun Farocki, primero como maquinaria de guerra, para luego ir a dar en sus miras, invenciones y aparatos, a la industria de la agricultura o de la robótica industrial, y de la automatización en general. 

Para encontrar el lugar del hombre, su relevancia ante el objeto técnico, esto supone volver a mirar a donde queda relegada su presencia, tras el embate transformador de lo técnico; en breve esto significa perfilar crítica y de manera consciente el espacio humano dado por esta técnica, en Anders. Por ello ha de decirse que el rasgo fundamental de este cambio del alma en la época de la segunda revolución industrial, en la época de la técnica moderna como solemos entenderla (desde Heidegger, como permanente interlocutor en este análisis), viene dado por la “vergüenza prometeica” (prometheischer Scham): que es el sentimiento que el filósofo ha puesto en el hombre moderno, el que descubriendo su desnivel producto de su hacer y representar, descubre a la vez una vergüenza en su propia naturaleza u origen porque es algo incalculable y ancestral, el hombre mismo proviene de un proceso ciego, que es distinto del producto fabricado por la máquina que es preciso y exacto, actualizable como mejorable y siempre reproducible; contrario es nuestro caso, nuestro ser es perecedero, torpe y rígido, poco actualizable y falible. Para escapar a la vergüenza prometeica, entretanto, el hombre ha comenzado a reificarse (Verdinglichung), primero, al compararse y tratar de equiparar la distancia con el producto fabricado el hombre moderno se cosifica y se pasa luego al campo de los aparatos y máquinas, maquillándose, p.ej., para cuidar de su apariencia; en segundo lugar: transforma su cuerpo mediante técnicas de ingeniería humana (human engineering) para intentar mantenerlo en forma y función (De Vicente Hernando, Günther Anders, 218); del mismo modo, busca eternizar su ser recurriendo a la iconomanía, procurándose una cantidad y acumulación suficiente de imágenes para experimentar su mundo. El segundo rasgo del cambio del hombre en esta época lo dijimos más atrás es que: aquello que puedo producir excede o ya va más allá de mi capacidad de representación; y en tercer lugar: no hacemos experiencia de la totalidad del mundo ni vamos como antaño hacer una experiencia o salida hacia el mundo, sino que nos contentamos con un símil, hemos cambiado el mundo real por el de la tv, la Breno Onetto Muñoz 308 

radio (hoy en día tendríamos que incluir también a todas las redes sociales del ordenador) por fantasmas de realidad que le abastecen la falta de mundo, y por los que se fragmenta; y por último: existiría para Anders entre otras dimensiones de la desproporción prometeica, un desnivel incluso en aquello que podemos producir y lo que podemos usar, así como también lo hay entre lo máximo que podemos producir y el máximo de lo que podemos necesitar. Estas son finalmente las grandes o centrales cuestiones que en el funcionamiento sistemático de los aparatos, la técnica como tal entrega a pensar y debe hacernos reflexionar, una alerta a un sueño que se hace realidad y que no siempre pasa por hacerse consciente en todo su delicado espesor. 

Universidad Austral de Chile* 

Campus Isla Teja, Valdivia (Chile) 

brenoonetto@uach.cl 

OBRAS CITADAS 

Anders, Günther. La obsolescencia del Hombre. Barcelona: Editorial Pre-textos, 2011, 2 vols. 

——–Filosofía de la situación. Edición de César de Vicente Hernando. Madrid: Los libros de la catarata, 2007a. 

——–Estado de necesidad y legítima defensa (Violencia sí, o no). Edición de César de Vicente Hernando. Madrid: Centro de Documentación Crítica, 2007b. 

——–Die Antiquierheit des Menschen. München: Beck, 1956/1980, 5ª edición de 2002 (se cita a o b según el volumen usado). 

——–Über Heidegger. Editado por Gerdhard Oberschlick. Con Prólogo de Dieter Thomä. München: Beck 2001. 

——–Llámese cobardía a esa esperanza. Entrevistas y declaraciones. Prólogo de Ma. Elena Rubio, Bilbao: Besatari, 1995. 

De Vicente Hernando, César. Günther Anders. Fragmentos de Mundo. Introducción a la obra de Günther Anders. Madrid: La oveja roja, 2010. 

Dries, Christian. Günther Anders. Profil. Paderborn: Fink-Verlag, 2009. 

——– Technik als Subjekt der Geschichte? Technik- und Gesellschaft-philosophie bei Günther Anders. Tesis de Magister Artium, Albert-Ludwig-Universität Freiburg 2003/4. 

Heidegger, Martin. Bremer und Freiburger Vorträge. (Einblick in das wasist, Bremer Vorträge 1949; Grundsätze des Denkens, FreiburgerVorträge 1957). GA.77. Frankfurt am Main: Vittorio Klostermann, 1994. 

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LA OBSOLESCENCIA DEL HOMBRE 



LA OBSOLESCENCIA 
DEL HOMBRE 

(Volumen I) 
Sobre el alma en la epoca de 
la segunda revolucion industrial 



Gtxnther Anders 

Traduction de 
Josep Mooter P£rez 



PRE-TEXTOS 



La traduction de esta obra ha contado con la ayuda del Goethe-Institut 




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s6lo puede ser realizada con la autorizacion de sus titulares, salvo exception prevista por la ley. 
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Primera edition: enero de 2011 

Diseno cubierta: Pre-Textos (S. G. E.) 

Titulo de la edicion original en lengua alemana: 
Die Antiquiertheit des Menschen I 

De la traduction : © Josep Monter Perez 

© Verlag C. H. Beck oHG, Munchen, 2002 

© de la presente edicion: 
PRE-TEXTOS, 2011 
Luis Santangel, 10 
46005 Valencia 
www.pre-textos.com 

impreso en espana / printed in spain 
isbn: 978-84-92913-86-2 
DepOsito legal: V-4758-20I0 



GUADA IMPRESORES - TEL. 961 519 060 - MONTCABRER 26- 46960 ALDAIA (VALENCIA) 



INDICE 



Prologo a la quinta edicion 11 

INTRODUCTION 17 

SOBRE LA VERGtJENZA PROMETEICA 35 

£L MUNDO COMO FANTASMA Y MATRIZ. 

Consideraciones filosoficas sobre radio y television 10 5 

I EL MUNDO SUMINISTRADO A DOMICILIO 107 

134 

II. EL FANTASMA 

156 

III. Lanoticia 

164 

IV. LA MATRIZ 

192 

V. SALTO A LO MAS GENERAL 

SER SIN TIEMPO. Sobre la obra de Beckett Esperando a Godot ™9 

SOBRE LA BOMBA Y LAS RAICES DE NUESTRA 

CEGUERA DEL APOCALIPSIS 225 

I Primeras constataciones del espanto 230 

. . 2^8 

II. LO QUE LA BOMBA NOES 

III. El hombre es menor que el mismo 253 

IV La formacion de la fantasia moral y la plasticidad 

260 

DEL SENTIMIENTO 

V RAlCES HISTORICAS DE LA CEGUERA DEL APOCALIPSIS 2<S 4 

.... 28l 

VI Aniquilacion y nihilismo 

293 

VII. Epilogo 

VIII. Anexos 

I (a § 13): Sobre la plasticidad de los sentimientos 2g 5 

II (a § 20): Retrato del nihilista 301 



DEDICATORIA 



Hace exactamente medio siglo, en 1906, mi padre, William Stern, por entonces vein- 
te anos mas joven y de una generacion mas optimista que su hijo hoy, publico el pri- 
mer volumen de su obra Person und Sache [Persona y cosa]. Solo penosamente se dej6 
arrebatar su esperanza de poder rehabilitar a la "persona" a traves de la lucha contra 
una psicologia impersonal. Su bondad natural y el optimismo de la epoca a la que per- 
tenecia le impidieron durante muchos anos entender que lo que convierte a la "perso- 
na" en "cosa" no es su manipulacion cientifica, sino la manipulacion factica del hombre 
por el hombre. El hecho de que, de la noche a la manana, se viera desacreditado y de- 
samparado por los detractores del hombre no le ahorro el inevitable disgusto de la me- 
jor comprension del mundo peor. 

* 

Estas tristes paginas sobre la devastacion del hombre han sido escritas en recuerdo 
de quien inculco de manera inextirpable el concepto de la dignidad humana en su hijo. 



PROLOGO a la quinta EDIClON 



Este volumen, que acabe hace m&s de un cuarto de siglo, hoy me parece no 
solo no anticuado, sino mas actual que entonces* Esto no demuestra nada a fa- 
vor de la calidad de mis analisis de aquel momenta, sino por el contrario todo 
en perjuicio de la calidad de la situacion del mundo y del hombre analizados, 
pues esta no ha variado en lo fundamental desde el ano 1956, ni podria haber 
cambiado. Mis descripciones de entonces no eran prondsticos, sino diagnosti- 
cs. Las tres tesis principales: que no estamos a la altura de la perfeccion de 
nuestros productos; que producimos mas de lo que podemos imaginar y tole- 
rar; y que creemos que lo que podemos, tambien nos esta permitido -no: lo 
debemos; no: tenemos que hacerlo-. Estas tres tesis fundamentales son, por 
desgracia, mas actuates y explosivas que entonces ante los peligros de nuestro 
mundo, que se han hecho mas evidentes en el ultimo cuarto de siglo. Subrayo, 
pues, que hace veinticinco anos yo no disponia en absoluto de facultades "pro- 
ftticas"; que, por entonces, el 99 por ciento de la poblacion mundial era inca- 
paz de prever; no: que habia sido metodicamente hecha incapaz de ver -cosa 
que, por entonces, ya habia indicado mediante la introduccion de la expresion 
"ceguera del apocalipsis". 

Mis articulos sobre la situaci6n atomica ("Endzeit undZeitenende"), mi dia- 
rio de Hiroshima ( a Der Mann aufder Briicke") y mi intercambio epistolar con 
el piloto de Hiroshima Claude Eatherly ("Off Limits fur das Gewissen") de- 
muestran que no me desdigo ni un 3pice de mi posicion respecto al armamento 
atomico (ensayo 4), sino al contrario, que desde entonces he potenciado mis 
actividades en esa direccion. De hecho, el gran retraso de la aparicion del se- 



13 



gundo volumen ha sido provocado, porque consideraba improcedente teori- 
zar solo academicamente sobre la amenaza apocalfptica. La bomba pende no 
solamente sobre los tejados de las universidades. El intervalo de tiempo entre 
el primer y el segundo volumen en gran parte estuvo repleto de actividades re- 
lacionadas con el armamento atomico y la guerra de Vietnam. En cualquier 
caso, hoy sigo sin tener reservas respecto a mi ensayo de aquel tiempo sobre la 
bomba, incluso lo considero mas importante que hace veinticinco afios pues, 
hoy las centrales nucleares disimulan la vision de la guerra atomica y porque 
nos han hecho aun mas ciegos a los "ciegos del apocalipsis" 

Tambien el ensayo sobre el Godot de Beckett, "Sein ohneZeif [Ser sin tiem- 
po], ha ganado actualidad desde su redaccion hace veintiocho afios, pues en el 
presentaba el mundo o, mas exactamente, la ausencia de mundo de los para- 
dos, una miseria que, hoy, tras medio siglo, empieza a ser de nuevo global 

En cam bio, ya no estoy del todo de acuerdo con el juicio completamente 
pesimista de los mass-media en el articulo "Die Welt als Phantom und Matri- 
ze" [El mundo como fantasma y matriz]. A pesar de que mis tesis de entonces 
-el hombre es hecho "pasivo" mediante la television y "educado" para que con- 
funda sistematicamente ser y apariencia; y los acontecimientos historicos se 
conforman cada vez mas a las exigencias de la television, de manera que el mun- 
do se convierte en imagen reproducida de imagenes-, dan en el bianco ahora 
mas que entonces; y a pesar de que algunos cancilleres hoy, veinticinco anos 
despues de escribir mis reflexiones, acepten mis advertencias, mis tesis de aquel 
momento exigen un complemento, en especial uno edificante: en este tiempo 
ha quedado claro que las imagenes televisivas, en determinadas situaciones, 
pueden introducir en nuestra casa la realidad, que de no ser asi no conoceria- 
mos, y pueden estremecernos y animarnos a dar pasos historicamente impor- 
tantes. Ciertamente, las imagenes percibidas son peores que la realidad percibida, 
pero son mejor que nada. Solo las imagenes de la guerra del Vietnam, canali- 
zadas diariamente en los hogares americanos, han "abierto" a millones de ciu- 
dadanos los ojos inmovilizados ante la pantalla y desatado una protesta, que 
ha ay u dado mucho a interrumpir aquel genocidio. 

Este informe a favor de la persistencia de un mundo mas humano -no, mas 
modestamente: a favor de la perduracion del mundo- lo escribi cuando mu- 
chos de mis eventuales lectores aun no habian visto la resplandeciente luz de 
nuestro oscuro mundo. Conoceran que la situacion revolucionaria -o, mas 
exactamente, catastr6fica- en que han nacido y en que por desgracia estan acos- 



14 



Viena, octubre deW 



15 



INTRODUCClON 



Los condenados a muerte pueden decidir 
libremente si quieren que les sirvan las alubias 
dukes o dcidas en su ultima comida 

DE UNA NOT1C1A PERIODlSTICA 



Porque su suerte ya esta echada. 

Tambien nosotros podemos decidir libremente si queremos que nos sirvan 
nuestro hoy como explosion de una bomba o como carrera de bobsleigh. Por- 
que ya se ha dispuesto de nosotros, los que tomamos esta libre resolution, 
porque ya se ha decidido sobre nuestra libre eleccion. En efecto, ya esta deci- 
dido que nosotros hemos de tomar la resolucion como consumidores de radio 
o television: es decir, como seres, que estamos condenados a contentarnos con 
fantasmas del mundo en vez de experimentar el mundo y que ya apenas desea- 
mos otra cosa, incluidas otras formas de libertad de eleccion, o quizas ya no 

podemos imaginarlas. 

Cuando expuse esta idea en un congreso de cultura, se me objeto que, al fi- 
nal, uno tiene la libertad de apagar su aparato, incluso de no comprar ningu- 
no y de dedicarse al mundo "real" y solo a este. Cosa que cuestione. Y precisamente 
porque se ha dispuesto de los que, a la manera de huelguistas, se abstienen no 
menos que de los consumidores: que tomemos parte o no, nosotros participa- 
nts, porque se nos hace coparticipes. Hagamos o dejemos de hacer, vivimos 
ya en una humanidad, para la que ya no vale el "mundo" y la experience del 
mundo, sino solo el fantasma del mundo y el consume de fantasmas: sobre eso 
nuestra "huelga privada", nuestra abstencion no cambia nada: esta humanidad 
es ya el mundo que nos rodea, con el que tenemos que contar y no es posible 
hacer huelga contra el. Pero tambien el llamado "mundo real", el de los acon- 
tecimientos, ha cambiado asimismo mediante el hecho de su conversion en 
fantasma, pues esta tan profundamente organizado que transcurre de manera 



19 



optimamenteacordeak? • ■ 

&nta sma . Y eso, por no ha y a ^ es dec <>, que es aceptado en su versid, 

*>* w'" Para b WiW, " """^ * « 

"n torniJlo solo „ f P art,c war es, a su vez soln todo es J ° 

* aparatos de I " ««*We. a o tros apara ™ T' ^ 

^-apara **** « 

Hoy.nadahay m4sD „ . m ^,o . Catago. 

dtatamente inaceot.M ' Mda <! ue «>nvierta a „„ u , 

__Pecto, tod os los grupos , pues en lguales tambi £ 

' u «oesi atraducddn(J1 . ^ erCJase > en cualquier S ocie- 



20 



dad de intereses, en cualquier sistema social, en el circulo de cualquier filoso- 
fia politica, cuando uno se arroga la libertad de alegar un argumento sobre los 
"degradantes efectos" de este o aquel aparato, se gana automaticamente la re- 
putacion de ridiculo saboteador de las maquinas y automaticamente se con- 
dena a una muerte intelectual, social o publicitaria. No es, pues, sorprendente 
que el miedo a este descredito automatic© paralice la lengua de la mayoria de 
criticos y que una critica de la tecnica se haya convertido hoy en una cuestion 
de coraje civil. A fin de cuentas (piensa el critico) no me puedo permitir que 
cualquiera me diga (desde la insipida senora Miiller hasta la machine compu- 
ting) que soy el unico en caer engullido en las ruedas de la historia universal el 
unico obsoleto y, hasta donde alcanza la vista, el unico reaccionario. Y asi, man- 
tiene la boca cerrada. 

Por supuesto, para no ser considerado reaccionario. En el citado congreso 
le ocurrio a quien esto escribe lo siguiente: 

En conexion con lo que £1 denomina analfabetismo post-literario, describio 
el actual diluvio global de imageries: que por todas partes y con todos los me- 
dios de la tecnica de reproduccion (con hojas ilustradas, films, emisiones tele- 
visivas), se invita al hombre actual a quedarse con la boca abierta ante imagenes 
del mundo, o sea, a la participacidn aparente en todo el mundo (es decir, en lo 
que debe de ser para el "global"); y, ademas, que se le invita mas generosamen- 
te cuando menos se le ofrece la comprension de los contextos del mundo, cuan- 
do menos se le admite en las decisiones importantes sobre el mundo; que, como 
se dice en un cuento molusko y se le "embotan los ojos" o sea, cuando menos 
tiene que decir, mas se le da a ver; que la iconomama, en la que se le ha educa- 
do mediante esa inundaci6n sistematica de imagenes, pone de manifiesto ya 
hoy todos esos tristes rasgos, que acostumbramos unir al voyeurismo> conside- 
rado sensu stricto; que las imagenes, sobre todo cuando sofocan el mundo con 
su proliferacidn, a menudo conllevan el peligro de convertirse en aparatos de 
entontecimiento, porque, en cuanto imdgenes y a diferencia de los textos, en el 
fondo no dejan ver ningun contexto, sino siempre unicamente trozos de mun- 
do desgajados, o sea, que, mostrando el mundo, lo velam Despues de que el 
autor explicara esta asociacion de ideas -esto es, como pura descripcion, sin 
ninguna propuesta terap^utica- ocurrio que fue tildado de "reaccionario ro- 
mantico" precisamente por un representante del juste milieu. Esta calificacidn 
lo dej6 perplejo por un momento, pues ser sospechoso de reaccionario no es 
para el una situacidn precisamente familiar, Pero s61o fue un momento, pues 



21 



q „ien to habla apostrofado as! dej6 daro en la tea*** Quien 
Ha near "Quien saca a la luz tales fenomenos y efectos", «pbc6, 

. Lmrba tanto la marcha evolutiva de la industria como el consume a 
7,^ d meto toe la intencton nai/de prnvnear ese trastorno. Atam 
prodnetn, al meart ^ ^ & ^ alicto - 

L—n^ 

argumento de la prospera restaurac resP uesta de que mi 

"romanticismo consistia en que y ™ nex i 6n ingenuamente aducida 

de 'Hntrans.gente y humane Ja taat rf ^ 

determinarse de otra manera que no iu „ art : rinante de la discusi6n, 

de que esta respuesta no desconcertara a mngun part cipante 
die al incidente un tono espantoso para m ^ e ™^ pm) me parece 

^elaequiparaaonde criuco y reacao . X 
A/em«m« ,«e en otros parses; y eso porque alh los P P ^ 
que abolio la critica med.ante la hquidaaon de los cr mcc , 
i rudimentariamente y, en parte vuelven *^^~^ y « reac - 
todo caso, no han muerto. Es satndo que la form6 ^ arte de 

ci6nMaden ig raci6ndelcriticocomosabot« 
la tactica ideologica del nacionalsoaahsmo; la popula 
P landeci6 de hecho en ambas partes. Med.ante ^-aon, 
n*ento»seveaerabaasi^^ 

la critica como eo ipso reacaonana, resultaba ne esar ament q 
sea, el mismo regimen, tenia que ser progres-sta > Y hasta 
quien me habia interpelado. 



> Dado que el "movi„ie„to» se presentaba como fotum mto ™£> mQdo como un « sabo . 

como futuro "eterno", podia calificar a. crittCO lnd ~^^ uman0 . 
teador de la eternidad" y, de esa manera, como un sacrdego su,eto 



22 



Pero no exageremos el coraje civil, hoy necesario para una critica de la t£c- 
nica. No puede tratarse de que seamos nosotros quienes volvamos a empezar el 
problema del radicalismo anti-mdquinas. 1 El debate ya hace tiempo que esta en 
marcha. De hecho, ^que es, por ejemplo, la discusion que dura ya un decenio 
a favor o en contra de la supresion de la bomba at6mica, sino un debate sobre 
la eventual destruction de un aparato? Solo se eluden las asociaciones directas 
y los vocablos, que podrian dejar demasiado claro aquello sobre lo que se ha- 
bia. Todos sentimos verguenza, unos ante otros, de vernos expuestos a la sos- 
pecha del radicalismo anti-mdquinas: el cientifico ante el lego, el lego ante el 
cientifico, el ingeniero ante el politico, el politico ante el ingeniero, el de iz- 
quierdas ante el de derechas, el de derechas ante el de izquierdas, el occidental 
ante el oriental, el oriental ante el occidental: verdaderamente no hay ningiin 
tabu que suscite una coincidencia tan global como el de la airada protesta anti- 
mdquinas, una coincidencia digna de mejor causa. 

Ahora bien, cuando digo que "el debate ya hace tiempo que esta en mar- 
cha" no me refiero por ejemplo a que pueda asociarse de forma encubierta a 
los argumentos de la lucha clasica, digamos de la "epoca textil" pues esta vez 
-y en esto consiste la diferencia fundamental entre el problema del radicalis- 
mo anti-mdquinas de nuestra actual revolution industrial y el de antes- no se 
trata en absoluto de un debate entre representantes de dos estadios de production 
diferentes. Hoy, quien se ve amenazado por las maquinas no es el artesano (este, 
en el sentido clasico, ya no existe; y la idea de un trabajador domestico, que se 
rebele porque quiera seguir fabricando en casa sus aparatos de television o su 
bomba de hidrogeno, resulta dificilmente comprensible); y tampoco el traba- 
jador de la f&brica, cuya "alienation" ya se ve desde hace un siglo; el amenaza- 
do es cualquiera, porque todos somos efectivos consumidores, usuarios y victimas 
virtuales de las maquinas y de los productos de las maquinas. Digo de los pro- 
ductos, porque hoy el punto esencial no es quien produce, tampoco la manera 
de producin ni siquiera cudnto se produce, sino lo que se produce; y ahi esta la se- 
gunda diferencia fundamental entre el peligro de antano y el actual. Mientras 
antes no se criticaban los productos en cuanto tales o, en todo caso, ciertamente 
no en primer lugar, y la lucha era casi exclusivamente por la imposibilidad de 
competir con la produccion mecanica, que arruinaba el pequeno negocio o el 



1 Maschinensturmerei: El termino se refiere a la reaction de los trabajadores que, a principios de la in- 
dustrialization, destruian las maquinas por miedo a quedarse sin trabajo, (N. del T.) 



23 



negocio familiar, hoy el debate se centra en el producto mismo, por ejemplo, 
la bomba; o tambien el hombre actual, que es igualmente un producto, pues ex- 
perimenta su creacidn -al menos su impronta, que lo altera totalmente- como 
consumidor de imagenes de mundo y opinion industrialmente producidas. 

El tema, pues, ya no tiene nada que ver primariamente con la sustitucion 
de una manera de producci6n caduca por otra nueva, con la competencia en- 
tre tipos de trabajo; el grupo de los afectados por la misma es incomparable- 
mente mayor que antes; el tema se ha neutralizado, atraviesa todos los grupos 
sociales: la diferencia entre un problema televisivo burgues alto y uno de clase 
media habria que cogerla por los pelos; distinguir entre un problema de bom- 
ba atomica de clase media y otro proletario seria completamente absurdo. Y de 
la misma manera que el problema es interclasista, tambien afecta a todos los 
paises y rincones del mundo. No conoce "telones [de acero] " Aca y alia, la pre- 
gunta de la reduccion o liquidacion del hombre por medio de sus propios pro- 
ductos es candente, tanto si se ven las llamas como si no, si se discute como si 
no, por no hablar de la extincion. Por increible o -de acuerdo con el actual cli- 
ma politico de deshielo- caduco que pueda sonar, la diferencia entre las "filo- 
sofias" poltticas de amhos mundos (que se denominan entre si injustamente 
"libres" y justamente "no libres 5 ) se ha convertido en una diferencia de segundo 
orden en comparacion con este problema, De estas diferencias se ocupan los efec- 
tos psicologicos de la tecnica tan poco como lo hace esta misma, Y aunque no 
se crea en la tesis del One World, formulada anteayer, queda confirmada tanto 
-y no menos macabramente- por el hecho de las almas condicionadas aqui 
como alia, como por el hecho de la atmosfera contaminada de radiacion a la 
que no preocupa ninguna frontera. 

Lo que se discute en los tres ensayos siguientes es, pues, un fenomeno in- 
dependiente de todos los rincones del mundo, de los sistemas o teorias politi- 
cas, de los programas o planificaciones sociales; es un fenomeno de nuestra 
epoca y, por eso, epocal. No se cuestiona lo que hace Washington o Moscu con 
la tecnica, sino lo que la tecnica ha hecho, hace o hara con nosotros, incluso 
antes de que podamos hacer algo con ella. La tecnica es nuestro destino en el 
mismo sentido que la politica, como afirmo Napoleon hace ciento cincuenta 
anos, y la economia, segiin dijo Marx hace cien. Y aunque tal vez no nos sea 
posible dirigir nuestro destino o no control arlo, no deberiamos renunciar a 
ello. 



24 



antes d/h ^ ? d me ° U ° de h CUeSti6n > in ™ d ™ res. Pero 

antes de hacerlo, quisiera anticipar un par de observaciones metodologicas o, 
mas exactamente, dos advertencias, que me parecen urgentes, porque L tre 
ensayos no son stmplemente ensayos literals ni analisfs fflosoLs en e, sen- 
tido acade mi co habitual, sino ejemplos de lo que se podria denominar, con una 

certol K T mC refier ° 3 a,g ° qUC> 3 Primera vista > tiene apare- 

ZneZ n 7 ' COm ° U " hibrid ° CfUCe de meta f fsk " yPeriodismLm 
manera de filosofar que ttene por objeto la situation actual, o sea, los elemen- 

tostaracteristxcos de nuestro mundo actual; pero no solo comoobjeto,^ L 
que pone en marcha realmente ese filosofar es el caracter opaco e nquS £ 

ducTunTh-r 1 ?T; A ^ M ^^*~ i ^~v£ 

duce un inhabitual estilo de exposition. 

Lo que sorprendera al lector, y seguramente le resultara molesto, es el cons- 

2 111 Z PenPeCtlVa ^ " k imP ° ne: d C3mbio ™*> dicho en pala- 
bras de Letbmz, ventis defait y verites de raison; es decir, el hecho de que el 
lector a part* de la discusion de los fenomenos mas actuales (de las ocaslnes), 
una y otra vez y de la manera mas imprevista, se vea metido en la discusion de 
problemas, que (puesto que son problemas filosoftcos fundamentales) no pa- 
«^^ qneW a»l 0l ^o<^ M p Or ^ <Ml| ^ 
ura de la pnmera composiaon, que trata de una nueva forma de verguenza 
(la verguenza del hombre frente a sus aparatos "humillantemente perfectos") 

tlTX S£ T metld ° " Pr ° lijaS diSCUSi ° neS metafiskas sob - la "no-iden- 
tidad del hombre consigo mismo". 

Cuando ha sido posible, he relegado esas discusiones a las notas, que de esa 
manera no s6lo han resultado bastante voluminosas, sino que en gran pa 

S iStl t i SUplement ° S - Per ° hacerl ° - como regla general no habria 
Kto hato, pues las .nvesttgaaones exigen ser filosoficas y la relegation de lo fi- 

que hL! f habda re P reSentado un desplazamiento de acento, 

que habria desembocado en una deformation de la verdad 

el lec^tendrr 705 *° ^ m ° n ° grafiaS de " nk ° ambito cie ^ 

las ^nZT:Zt f a T gaCU5n n ° SignifiCa l ° mism ° ^ en cada * 
Wario C na: Para ri8 ° riStaS fi, ° s6ficOS S ^ ind - 



25 



Para ilustrar lo que queremos decir, demos la palabra a uno de estos rigo- 
ristas; es decir, a un hombre que rechaza radicalmente el tipo de "filosofia co- 
yuntural" que aqui intentamos. "Si tu \ argumenta este, "tienes la pretension 
de filosofar realmente, ya no puedes tomar en consideracion los problemas es- 
peciales o cotidianos, de la misma manera que los creyentes no pueden tomar 
en consideracion cualquier cosa creada [creata] o los ontologos esto o aquello 
que es solamente ontico. La filosofia no conoce ninguna carta variable de menu; 
para ella no existen ni periodos ni periodicos; y las monografias filosoficas son 
contradictiones in adjecto. Cualquier atencion a un tema particular o cotidiano 
es divagacion. Al limitarte a lo singular o coyuntural renuncias a 'lo universal', 
reniegas del 'fundamento', enmascaras c el todo' o como quieras llamar al obje- 
to de la filosofia; y pierdes tu pretension de hacer filosofia." 

Y anade de inmediato (pues trata de anticipate a la quisquillosa pregunta 
sobre donde puede situarse el filosofar y en qu<§ consiste su "quehacer" si todo 
objeto concreto le resulta indigno): "En tu ensayo sobre 'radio y television 5 has 
interpolado observaciones fundamentals sobre la 'esencia de la imagenl ^En 
qu£ consiste tu divagacion? ^En esa interpolation? ^No sera, mas bien que, en 
vez de hacer Tilosofia del arte en general' o, no, en vez de filosofia sin mis, has 
aceptado algo singular empirico -la television- y lo has convertido en el su~ 
puesto objeto de tu filosofar? Y como te has adentrado en un coto que, dejan- 
do aparte su indignidad, es inaccesible para el concepto filosofico, tu divagacion 
es incluso 'exageradal No entiendas mal la expresion: lo digo filosoficamente. 
Lo que tu has "exagerado", o sea, has estirado demasiado, es precisamente el 
nexo que, anclado en la universalidad del concepto, puede ser mas o menos 
elastico, pero su elasticidad no es ilimitada y no se puede estirar violentamen- 
te tanto que su cabo suelto pueda ponerse en contacto finalmente con cual- 
quier fenomeno individual contingente, por ejemplo, la television. Tu divagacion 
ha consistido, pues, en tu posicion respecto al tema. Seria desacertado llamar 
'divagacion a tus observaciones sobre la esencia de la imagen, pues con ellas 
has intentado llegar al fundamento de lo singular; y seria absurdo hablar de 
una 'divagacion respecto del fundamental No se trata, pues, de una transgre- 
sion filosofica, sino por el contrario de un acto de arrepentimiento, del arre- 
pentimiento ante el tribunal de la idea, un intento de reparation" Asi habla el 
rigorista. 

Y no solo el. Con & quienes van amonestando desde hace dos mil quinien- 
tos anos. Pues ^en qu£ habria consistido la pasion de la filosofia y la de los fi~ 



26 



losofos mas dispares, sino en el grandiose alejamiento de lo contingente del 
*gm senses, y en la ded 1C aci6n a lo "aute„tico», el mundus J£££ 
De hecho, este dual 1S mo, es decir, la tacita suposicion de la validez de esta d^: 
•dad ha S1 do la metafisica de Occidente, la metafisica comun a todos los fill 
sofos; la premisa metafisica misma de los empiristas, pues estos, si no la hubieran 
comparttdo, jamas habrian querido establecer el empirismo omo principio y 
nundamento. De hecho, no es posible no oir esas voces. Y el hecho Tie e 
autor se aparte una y otra vez de la descripcion de los fenomenos epocalescon- 

Ssr:" 

gJo^mT 1 " 6 ' PredSamente ' P ° rqUe Mdie la P uede -guir y nadie la ha se- 

E " efeCt °' d ideal intr ansi g ente es autenticamente irrealista; uuiero decir 
que el segu.miento servil de la admonicion simplemente asfixiana en su ge - 
men cualquier accfon del filosofar; por mas que pueda ser verdad que quien 
filosofa vive en Jo universal" el filosofar, a diferencia de la mistica v de la mera 

7^Z^r^ PUCde rCdUdrSe 3 qUCdar embobados - 

rando fijamente la idea de lo "universal" o del "todo" o del "fundamento"; mas 

b.en -K> siempre-, quien filosofa ha de empezar por algo, por algo especifico 
por algo diferente del fundamento, por algo que ha de examinar a fondo- bre ' 
vemente: forma parte de la realidad del filosofar que el filosofo ignore la esen- 
oa de fi osofia formulada intransigentemente: esa ignorancia es la condicion 
de su existence y persistencia; y, con ello, se entiende, ademas, que quien fi- 
losofa se comporta en el mundo no solo como filosofo, no solo envuelto en el 
homonte de lo ^ no ^ tascinado por k ^ 

ntimid adooatraido por el ^ m ento»sino q ueadem4s-o m , s bien, ante 
todo- vive como un normal vecino de sus convecinos a derecha e izquierda 

ZZ 7 h ° mbre neCeSitad ° 7 m ° rtal P erSe S uido ' -ducido y zaran-' 

deado por haeccettates; y precisamente estas haecceitates son las que lo arras- 
tran 0 empujan , k ^ M filosofer % predsamente ^ & 

tnL ll7ff, ^ SU — - idad ' 3 de k abso,uta ""Previsibilidad e 
utan m f ar ' ahi Y Ser - ad Pr ° POnen "° me " OS ^s, - 

San!!. 0 nt mM0S V™^™™ ^ l ° hacen lo "general", el "todo" o el 
mentoCn V ^ ^ P r ° fundamente > P«« el "todo" o el "funda- 
mento son considerados las dimensiones de la respuesta, en que todas las pre- 



27 



guntas se acallan. En un dialogo de un sofista molusico se dice mcluso que en 
Hondo es ocioso examinar a fondo las cosas, pues si el fondo uera su fondo 
fondamento] , esas cosas no serlan esas cosas-ahl, esas cosas .ndmduales des- 
S das de, fundantento. Tiene que haber una ra Z 6n par, que no esten en 1 
fandamento, s.no que sean alias mismas; o quien sabe s, hay .antes funda- 

SZZL, con su desespesada seflexfon tuvieta ra^n, quedaria 
confirmada la quicbra dc la filosofla (cosa que, ciertamente, nada dma contra 
Herdad dc su idea). £s,e no es el lugar para desarrollar su argumento. S, lo 
citamos es sdlo con el fin de mostrar un ejemplo cxtremo de que precisamen- 
;~ifico, stngular y ocasional pnede ser lo que hace traba,ar de manera 
mas aeuda al que filosofa. , , 

En'odo case lo cierto es que quien no admite lo singular como ob.eto dd 
filosofar por ser solo contingente y empirico, sabotea su propxo filo ofar y e 
a emeia a aquel insensato que, antes de instalarse en su casa, tapio la puerta 
desde fuera porque, como escribio moribundo en el pilar, esta era algo am- 
biguo", un "agujero en el edificio, una cosa entre interna y externa ; y fue en- 
contrado congelado ante el dintel. 

Pero dejemos las imagenes. De hecho, ningun filosofo (a no ser que se ■ li- 
mit* a la vocalizacion del cm hindu, o sustituya la filosofla por la mufcea) es 
capaz de dar razon de lo que forma parte de su casa o no; es dear: con que gra- 
de de especificidad empirica se mueve aun dentro de los leguxmos hmites de 
competencia de la filosofla y cuando empieza a traspasar os; si cree poder ra- 
dical, no esta en condiciones de justificar su trazado. No es del todo seguro 
que, alguna vez, la filosofla se haya formulado en serio esta pregunta En cual- 
quier caso no recuerdo haber tenido a la vista algo asi como una historia de lo 
que, en cada momento, se haya considerado como "filosoficamente presenta- 
ble", como especificidad aun admisible. Si alguna vez se tnaera una mvesUga- 
cion asi, presumiblemente sus resultados serian profundamente vergonzosos, 
pues delatarian que los criterios de seleccion siempre fueron ^vencionales 
o sea, no filosoficos o, incluso, antifilosoficos. Me resulta muy dudoso si Hegel 
habria podido dar respuesta a la pregunta de por que, en su exposiaon de 
historia universal, considero un acontecimiento como "filosoficamente pre- 
sentable" y no admitio otro por ser un plebeyo suceso de la empma. Nad e pue- 
de afirmar con buena conciencia que hoy las cosas esten mepr, que los hnutes 



28 



sean menos confusos que antes. Por ejemplo, filosoficamente no se puede res- 
ponder por que en la antropologia filosofica, reconocida de manera oficial, te- 
nemos derecho a filosofar sobre "el hombre" (que, al fin y al cabo, no es mas 
que un specificum empirico), mientras que si escribieramos una "filosofla del 
mosquito" o una "filosofla del nino", senamos de inmediato sospechosos de 
falta de seriedad. Naturalmente, no quiero negar que los filosofos profesiona- 
les casi siempre creen saber con exactitud que les permite su especialidad, has- 
ta donate puede llegar, que es filosoficamente "adecuado". Pero su seguridad es 
tambien, casi la mayoria de veces, la seguridad no filosofica de quienes siguen 
una costumbre. Cuanto mas seguros de si mismos trabajan en esta perspecti- 
va, mas justificado es desconfiar de ellos como filosofos. Y a menudo han te- 
nido que pagar un alto precio por esa seguridad. El espectaculo de la epoca 
poshegeliana, en que la mayoria de ellos, por miedo a un faux pas, dejaron los 
pasos realmente nuevos hacia lo especial y lo ocasional en manos de los Kier- 
kegaard y Nietzsche, de Feuerbach y Darwin, de Marx y Freud o de los gran- 
des cientificos e incluso novelistas, de los grandes amateurs de la filosofla, que 
a menudo nunca llamaron "filosofla" a su filosofar y que no sentian ninguna 
dificultad en remover las senales de prohibicion y en extender los Hmites: ese 
escenario no imponia precisamente veneracion. Y hoy, cuando tratan con gran 
afan de instalarse dentro de los Hmites, que en su tiempo hicieron avanzar los 
no profesionales y ahora ya resultan legales, o cuando, tambien hoy, anuncian 
de forma oficial "sistemas elasticos" o presentan sistematicas fundamentacio- 
nes de asistematicidad, ese espectaculo de ponerse al dia tampoco compensa 
la negligencia de entonces. 

El lector comprendera que un amante de la verdad, que ve sus modelos en 
estos grandes personajes sin prejuicios, se dedique a lo especial, aunque quede 
en suspenso la pregunta sobre si y en que medida lo que hace aun puede Ua- 
marse "filosofla". Resulta bastante indiferente que los tomates se Uamen "fru- 
tas" o "verduras", siempre que sean nutritivos. Quien filosofa realmente hace 
avanzar su oficio, aunque en la realizacion de su trabajo no sepa si no ha so- 
brepasado el Hmite permitido de lo especial; incluso aunque no tenga la certe- 
za en ningun momento sobre si, hace tiempo, ya ha estirado demasiado el 
cordon, que "esta anclado en lo fundamental" o, en suma, si no divaga. Y con- 
sidera ocioso llevar a cabo reflexiones fundamentales sobre si y en que esta o 
aquella investigacion aun es o ya no es "filosofla". Decisivas son las cosas mis- 
^as. Se interesa tan poco por la filosofla como el astronomo por la astrono- 



29 



mia, pues su interes son las estrellas y por eso hace astronomia: por lo ultimo 
que se interesa es por si la "hay" o no. Y lo decisivo no es en que situation es- 
tan las relaciones de propiedad de los cotos de caza, si son cornpetencia de la 
filosofia o no. Lo linico que vale es lo que uno se trae consigo de los excursus, 
de las excursiones. Si es algo nutritivo o no. 

Y con esto es comprensible nuestra advertencia: resulta plausible el hecho 
de que el peligro de la "retroaction" es tanto mayor cuanto mas se tensa un 
"cordon" Y como nosotros no paramos de estirar el cordon con mucho vigor, 
£ste seguira retrotrayendose con fuerza. En otras palabras: al lector, que aun se 
encuentra metido en el examen de un fenorneno actual, le ocurrira una y otra 
vez verse, de repente, evacuado y transportado a la oscuridad de cuestiones fi- 
losoficas fundamentals; y al reves, verse reintegrado a primera linea de la ac- 
tualidad, aun antes de haber estirado las piernas en el sillon. 

Con esta advertencia esta conectada estrechamente la segunda: la de en- 
contrarse ante un hecho inusitado, que resultara aun mas chocante que la pri- 
mera. No se refiere tanto a los mismos objetos "demasiado singulares" cuanto 
a las formas de su presentation. Estas, al menos algunas, daran la impresion de 
ser exageraciones; y la daran por la sencilla razon de que lo son. 

Naturalmente uno a esa expresion, puesto que yo mismo la utilizo, otro sen- 
tido, que difiere del habitual. Un sentido metodico. ^Que quiero decir? 

Que hay fenomenos en que no se puede evitar su agudizacion y su ampli- 
fication; y eso porque sin esa deformation quedarian sin identificar y serian 
invisibles; fenomenos que, por sustraerse a la simple mirada, se encuentran 
ante la alternativa: exageracion o renuncia a conocer. Microscopio o telescopio 
son los dos ejemplos mas proximos, pues tratan de conseguir la verdad me- 
diante una ilustracion exagerada. 

^Hasta que punto esa "exageracion" es indicada tambien para nuestro ob- 
jeto? ^Por que los objetos de nuestra investigation son tan poco claros a sim- 
ple vista y hasta qu<§ punto se sustraen tanto que exigen una presentation 
"exagerada"? 

La respuesta a la pregunta la ofrece, al menos indirectamente, el subtitulo 
de nuestro escrito. 

Este subtitulo, en que estd recogido el marco temdtico de los capitulos, reza 
asi: "Sobre el alma en la £poca de la segunda revolution industrial" Sena mas 



30 



industry" h5 metam0rf0S1S dd ^ en k ^ de »» -gunda revolucion 

Ahora bien, esta revolucion no estallo ayer: los presupuestos materiales de 
las metamorfos,s hace ttempo que se los puso al alma y sigue poniendo otros 
a diano. Su, embargo, ;significa esto que el alma se ha adaptado a esos presu- 
puestos suyos modificados completamente y que se adapta a los presupuestos 
quecambianadiario? F"«ius 
En absoluto. 

Mas bien no hay ningun rasgo que hoy, para nosotros, sea tan caractensti- 
co como nuestra incapacidad para estar animicamente "up to date", al corriente 
de nuestra produccion, por tanto, para seguir el ritmo de transformacion que 
imponemos a nuestros mismos productos y para ponernos a la altura de los 
aparatos que se nos adelantan o escapan en el futuro (denominado "presen- 
te ). Mediante nuestra ilimitada libertad prometeica de producir algo siempre 
nuevo y a traves de la imparable obligacion de pagar nuestro tribute a esa li- 
bertad), nos hemos desordenado, en cuanto entes temporales, hasta el punto 
de que segmmos haciendo nuestro camino lentamente, rezagados respecto a 
lo que nosotros mismos habiamos proyectado y producido, con la mala con- 
cienca de estar anticuados, o incluso simplemente vagabundeamos como sau- 
nos trastornados en medio de nuestros aparatos. Si lo que define la configuracidn 
surreahsta es que en ella hay elementos completamente disparatados, contra- 
dictonos e mcluso letales entre si que, al mismo tiempo, se presentan con una 
merdependenaa paralizante, habra que concluir que no hay ninguna realiza- 
aon mas dasxca del surrealismo que el panorama que configuran conjunta- 
mente una computing machine y un hombre plantado ante ella 

Llamamos desnivel pwmeteico al hecho de la a-sincroma del hombre con su 
mundo de productos, de esa separacion que crece dia a dfa 

avi^T, 31 ™"*' d€SniVd "° ha PaSad ° inadver ^o. Asi, por ejemplo, lo 
av! t 6 k doctnna marxista de la "superestructura", especialmente en el debate 
e la d.ferencia de ritmo entre los dos ambitos "infraestructura" y "superes- 

ma xtl r " 1 ^ d f aViStar,0> PUCS d deSnivd> P ° r d ^ ue se intercs6 el 
marx, m C) me solo uno de los muchos, una muestra de un comply incom- 

de ! T ampU0> m qUC SC P ° dia distin § uir fenomenos del desnivel 
^ las mas diversas especies. Aparte de la diferencia, tratada poTeTmarxismo, 
ntre relaaones de producci6n y teorias Cideol6gicas'>), esta, por ejemplo, el 



31 



desnivel entre hacer y representor, entre acinar y sentir, entre conoctmiento y 
conciencia y, finalmente y sobre todo, entre el aparato producido y el cuerpo oei 
hombre (no adaptado al < cuerpo" del aparato). Todos estos desmveles .cada 
uno de los cuales desempenard su papel a lo largo de esta investigation, tienen 
la misma estructura: la de la preeminencia de una capacidad respecto a otra y, 
nor tanto, la de rezagarse una respecto a otra; de la misma manera que la teo- 
ria ideologica queda por detras de las relaciones ficticas 
tacion va por detras del hacer: ciertamente, podemos crear la bomba de h drogeno, 
pero no alcanzamos a imaginar las consecuencias de lo hecho. Y de la misma 
manera nuestro sentir va rezagado respecto a nuestro actuar: podemos matar 
bombardeando a cientos de miles, pero no llorarlos o sentir pesar por ellos. 
Y asi, finalmente, el cuerpo humano va al trote lento como el ultimo hombre 
de retaguardia, como el zaguero mas timido, todavia engalanado con sus fol- 
cloricos andrajos e igualmente mal sincronizado con todos sus predecesores, a 
grandisimadistanciatras ellos. 

Cada uno de nosotros consta, pues, de una serie inconsistente de diferen- 
tes seres individuals arcaicos, que marchan a ritmos distintos. Y aunque esto 
solo sea una imagen, su fuerza es suficiente para dar el ultimo golpe al ideal de- 
cimononico, ya de por si resquebrajado, de la "persondidad arm6mca . 

De hecho, esta asincronia de las diferentes "capacidades humanas espe- 
cialmente la asincronia del hombre respecto a sus productos, es dear, el des- 
nivel prometeiaf representa uno de los motivos principals de nuestro trabajo. 
Sin embargo, esto no significa, por ejemplo, que suscribamos la decisi6n ge- 
neral, aceptada habitualmente como obvia, de anteponer como buen ejemplo 
el ritmo de la transformacion productiva a los demas ritmos. No ponemos en 
tela de juicio el hecho de que los productos hagan todo lo posible por llevar a 
cabo la asimilacion del ritmo " del hombre; ni tampoco que los hombres tra- 
ten de emular de manera solicita esa pretension. La cuestion es si lo hacen con 
exito o, incluso, si es justo. Pues cabria pensar que la transformacion de los apa- 
ratos avanza absolutamente con demasiada rapidez;* que los productos nos exi~ 



» Utilizamos el termino asirmlaci6n para traducir Gleichschaltung, para asi mantener las reso ~^ 
iasdiversasformasdeifenamenodelaasimilacibnsoc^ 

de una ocasi6n a lo largo de sus escritos. Indudablemente la asimUaci6n ,ene ^^^^^ 
queesdoble^ncuantoincluyeunsujetoquepretendesometery/o^ 



32 



gen algo exagerado, algo imposible; y que con su exigencia nos colocan real- 
mente en una situacion patologica colectiva. O dicho de otra manera, desde la 
perspectiva del productor: no resultaria imposible que nosotros, que produci- 
mos estos productos, estemos a punto de establecer un mundo, cuyo paso no 
somos capaces de seguir, y "aprehenderlo" supera absolutamente la capacidad ) 
de comgrender, la capacidad tanto de nuestra fantasia como de nuestras emo- 
ciones. Quien sabe, tal vez hayamos establecido ya un mundo asi. Al fin y al 
cabo, el hombre, prescindiendo de la ilimitacion formal de su produccion, es 
ademas un tipo morfologico mas o menos determinado, es decir, mas o menos 
limitado en su adaptabilidad; un ser pues, que no puede ser remodelado a ca- 
pricho ni por otros poderes ni por si mismo; un ser, cuya elasticidad no se deja 
manipular ad libitum, Esta claro que, en cuanto actor que se transforma a si 
mismo, disfruta incomparablemente de menos libertad y choca contra limites 
fijos mucho antes que como arquitecto teatral, que a crea libremente", o como 
constructor de accesorios para su mundo historico. Y no es simple casualidad 
ni un signo de diletantismo filosofico si, a pesar de las enormes variaciones de 
la historia, emerge una y otra vez la pregunta sobre si "el hombre ha cambia- 
do" o se transforma. Una Crttica de los limites del hombre, es decir, no solo de J 
su razon, si no de los limites de todas sus capacidades (su fantasia, su sentir, su j 
responsabilidad, etcetera), me parece que es el desideratum de la filosofia pre- 
cisamente hoy, cuando su produccion da la impresion de haber hecho saltar 
todos los limites y esta disolucion especial de los limites ha hecho mas clara- 
mente visibles los limites que siguen teniendo las demas capacidades. La vaga 
especulacidn sobre nuestra finitud, que no procede nunca de nuestra indigen- 
cia, sino en exclusiva de nuestra muerte (que, por extrano que parezca, es me- 
tafisicamente mas presentable que nuestra hambre), hoy ya no es suficiente. 
Los limites exigen ser trazados realmente. 

lY que tenia que ver esta reflexion con el anuncio de nuestras exposiciones 
como "exageraciones"? 

Nuestra propia metamorfosis se ha retrasado con motivo del "desnivel pro- 
meteico"; nuestras almas han quedado mucho mas atras del nivel de meta- ; 
morfosis de nuestros productos, es decir, de nuestro mundo. Ahora bien, esto 
significa que muchos de sus rasgos aiin no estan fisonomicamente encarrila- 
dos, muchos de ellos solo se anuncian a manera de esbozo; solamente unos po- 
cos han adquirido un contorno claro y una articulacidn adecuada a su tiempo 



33 



(es decir, a la segunda revolucion industrial). Y por ultimo, ya que estos extra- 
vios son relativamente casos "que han tenido exito" puede haber esfuerzos por 
alcanzar una metamorfosis, que, puesto que quedan por completo abortados 
por la rigidez fatal y la capacidad limitada de nuestra fantasia o de nuestro sen- 
tir, nunca adquieren un aspecto reconocible de inmediato y solo indirectamente 
pueden ser desvelados como sincronizaciones malogradas a partir de una acti- 
tud de tipo panico o de otra patologica. Hace un par de aiios corrio por la pren- 
sa americana el caso de un piloto de bombardero que, como otros muchos, con 
total ingenuidad, habia arrasado campos y ciudades en el transcurso de las ope- 
raciones militares y ahora, en la postguerra, trataba de 

"indagar bien lo que habia hecho el mismo", 

es decir, "llegar a ser el que era (a causa de sus actos)" y, finalmente, como no 
era capaz de llevar a cabo la asimilacion consigo mismo, o sea, no podia de- 
sarrollar "el alma adecuada a la epoca", se retir6, trastornado, a un convento. 
Esta victima de su tiempo no habra sido la unica de ese tipo y seguro que no 
sera la unica. Su I still don t get it, que los periodicos publicaron tras su primer 
ano de clausura, es en su simplicidad el testimonio clasico de esteril empeno 
con que el, como portavoz de la actual humanidad, trataba de encontrarse 
consigo mismo. 1 

fista es, pues, la situation: las almas de nuestra epoca, en parte, precisamente 
a causa del "desnivel", se encuentran aun in the making, o sea, aun no estdn con- 
cluidas y, en parte, no admiten en absoluto un cardcter defmitivo y, por tanto, 
nunca estardn concluidas. Si, a pesar de todo, se intenta, como hacemos aqui, 
retratar estas almas, claramente se corre el peligro de otorgar a esos rostros -de 
hecho aun sin forma y sin contorno- una fisonomia demasiado perfilada; 
de realzar su relieve hasta un punto que, al menos en el momento de la foto, 
todavia no les corresponde; y de hacer pasar unas caricaturas por retratos. O 
sea; se corre el peligro de exagerar. 

En cambio, si se rechaza esa exageracion; si se prescinde de prolongar el 
rumbo, en que las almas se esfuerzan por transformarse, y de presentar como 
alcanzada la meta de la metamorfosis (a menudo s6lo pretendida, pero s61o 



1 Este caso de la "no identidad consigo mismo" muestra bien a las claras que el hecho del "desmvel" pue- 
de comportar traumas o neurdticas idees fixes. No seria, por tanto, absurdo aceptar razones tecnol6gicas de 
los trastomos animicosT " ~ 



34 



conseguuia a medms o no conseguida en absoluto), se corre el peligro contra- 
no arrebatarles toda cognoscibilidad a los rasgos, incluso al rumbo Esta exl 
g racxon es legmma por cuanto la tendencia fdctica de la epoca v« en laTecTon 

te de esa exageracion , que hoy tiene lugar facticamente: es solamente la pre- 
sentaaon exagerada de lo que se produce en la exageracion P 

hem^Zdor^t T 6 " deSnivel> 'y "-geracion". De esa manera, 

sadonaf V t A T * ** C °" h ^ d6n ******* algo sen- 
sacionaL Y a part.r de ahj, vamos directos in medias res, a nuestra primera ore 
sentaaon exagerada: la de la "verguenza prometeka" P P 



SOBRE LA VERGOENZA PROMETEICA 



Si yo fuera s6lo uno de vosotros 
ya no tendria que avergonzarme, 
me amoldaria con gusto 
al eterno retorno, 

iria por la via determinada, 
acorde en el aparato, 
haria lo que hice ayer, 
y lo que har£ manana, 

nadie sabria qui£n soy, 
jamas deberia saber 
qutenes fueron mis padres 
en el oscuro origen, 

que yo, diminuto, en el seno 
nadaba como un pez 
y como un terron cnsangrentado 
vine al mundo, 

en vez de, candente en el homo, 
y perforado por cosas, 
con animo acorazado, 
saltar entre vosotros. 1 



1 "An die Zahnrader" de los Molussischen Industrichymnen, traducci6n alemana del autor. 



§1 



Primer encuentro con la vergiienza prometeica. 
El Prometeo actual pregurtta: jQuien soyyo? 

Empiezo con algunas citas de diarios de California. 

II de marzo de 1942 
"Creo que hoy por la manana he descubierto una nueva parte piidica, un 
motivo de vergiienza, que no se dio en el pasado. De momento, para mi, lo 11a- 
mo vergiienza prometeica; con ello me refiero a la vergiienza ante las cosas pro- 
ducidas (por nosotros] y cuya alta calidad \iverguenza\" 

Con T. [^Adorno?] decidi hacer una visita guiada a una exposition tecni- 
ca que se ha inaugurado aqui. T. se comporto de manera extrana; tanto que, 
al final, en vez de observar los aparatos solo lo miraba a 61. En cuanto empe- 
zo a funcionar una de las piezas mas complicadas, baj6 los ojos y enmudecio. 
Aun mas sorprendente fue que ocultara sus manos detrds de su espalda, como 
si se avergonzara de haber llevado estos "aparatos" suyos, pesados, burdos y 
obsoletos, a esa alta sociedad de aparatos, que funcionan con tanto esmero 
y finura. 

Pero este "como si se avergonzara" es demasiado timido. La imagen de su 
comportamiento era nitida. Las cosas, que el reconocia como ejemplares, como 
superiores a & y como representantes de una clase de ser superior, representa- 
ban para el realmente el mismo papel que habian desempenado para sus an- 
tepasados las personas con autoridad o los milieus considerados "superiores". 
Le parecia realmente insoportable tener que estar, con su torpeza corporal y su 
inexactitud como criatura, ante los ojos de los aparatos perfectos; se avergon- 
zaba de verdad. 

Cuando trato de examinar esa "vergiienza prometeica" el origen aparece 
como su objeto fundamental, como la mdcula fundamental de quien se aver- 
giienza. T. se averguenza de haber llegado a ser en vez de haber sido hecho, o sea, 



39 



por el hecho de que, a diferencia de los productos impecables y calculados has- 
ta el ultimo detalle, debe su existencia al proceso ciego y no calculado, extre- 
madamente arcaico, de la procreaci6n y el nacimiento. Su verguenza consiste, 
pues, en su natum esse, en su nacimiento bajo, que el considera (de la misma 
manera que el cronista de los fundadores religiosos) "ordinario" porque es na- 
cimiento. Y si se averguenza de su origen anticuado, tambien se avergiienza del 
resultado imperfecto e inevitable de ese origen: de si mismo. 1 

Por lo demas, T. permanecio mudo durante toda la visita. Y s61o mds tarde 
recupero el habla, cuando la exposicion ya habia quedado lejos. Tambien esto 
me parece que refuerza la exactitud de mi hipotesis de la verguenza, pues cuan- 
do la verguenza se expresa, lo hace a traves de la autoocultacion; en todo caso, 
cualquier autoexpresion habria estado en contradiction con la verguenza. 

13 de marzo 

Sobre el comportamiento de T. 

La obstinaci6n prometeica consiste en la negation a ser deudor de algo (in- 
cluso de si mismo) ante otro; el orgullo prometeico en deberse todo (incluso 
si mismo) exclusivamente a si mismo. Restos de esta actitud (tan tipica del de- 
cimon6nico selfmade man) siguen persistiendo aiin hoy, pero ya no son carac- 



1 El rechazo del natum esse es un motivo que aparecc una y otra vez, especialmente en las religiones. Las 
figuras de los fundadores son despojadas de la macula del natum esse (Moises). El ultimo eco del rechazo re- 
ligioso lo encontramos en las reacciones contra las teorias de la descendencia, es decir, en la indignaci6n por 
la afirmaci6n de que los hombres hemos sido engendrados (procedemos de otro ser). La ultima desacredita- 
ci6n reciente del natum esse procede de la revoluci6n burguesa, particularmente de la fiiosofia que la acom- 
pana. El "yo que se auto-pone" de Fichte es la penfrasis especulativa del selfmade man, es decir, del hombre 
que no ha sido engendrado, que no quiere ser engendrado, sino que desea deberse a si mismo como producto 
de si mismo. Esta desacreditacion del ser engendrado surge de la sublevaci6n contra el "alto nacimiento" 
como fuente de privilegios y contra el "bajo nacimiento" como fuente de ausencia de derechos. De hecho, en 
su fiiosofia, el deseo de ser "hecho" (auto-hecho) en vez de ser engendrado no tenia ningun sentido tecnico, 
sino exclusivamente moral-politico: el hombre "auto-hecho" es el hombre autonomo y el ciudadano del Es- 
tado "auto-hecho". La famosa ausencia de la fiiosofia de la naturaleza en Fichte procede de este rechazo del 
natum esse: "La vanidad del hombre" escribe Schelling (WW, VII, pig. 360), "se opone a la procedencia 
del fundamento." Una variante posterior de Fichte es Heidegger: su "estar echado" protesta no solo contra el 
haber sido creado por Dios, es decir, contra el origen sobrenatural, sino tambien contra el haber sido en- 
gendrado, o sea, contra el origen natural. ( Vease del autor: "On the Pseudo-Concreteness of Heidegger's Phi- 
losophy" en Philos. & PhenomenoL Research vol. VIII, n° 3, pags. 337 ss.). El concepto era un concepto desviado 
[Ausweich-Begriff). En £1, el hacerse a si mismo (la transformaci6n del Dasein en existencia) ha perdido re- 
almente su sentido politico, quedando como un intento puramente solipsista. Y no es casualidad que, como 
en Fichte, tambien en & (al menos en la £poca de Sein undZeit) falte la fiiosofia de la naturaleza: si no la hu- 
biera dejado en la puerta, su rechazo del natum esse habria sido irrealizable. 



40 



terisncas nuestras. En su lugar han entrado claramente actitudes y sentimien- 
tos de otro tipo; actitudes, ciertamente, que son resultado del particular desti- 
ne del prometeismo, pues este ha experimentado una transformation en verdad 
dialectic* En cierto modo, Prometeo venci6 demasiado triunfalmente, tanto 
que ahora, confrontado con su propia obra, el orgullo, que me tan natural en 
el s.glo XIX, empieza a desaparecer para quedar reemplazado por el sentimien- 
to de a propia inferioridad y miseria. ";Quien soy yo?" pregunta el Prometeo 
actual, el bufon cortesano de su propio parque de maquinas, "quien soy yo>" 
Ante este trasfondo trastornado hay que ver el deseo del hombre actual de 
Hegar a ser un selfmade man, un producto: el quiere hacerse a si mismo no por- 
que no soporteya nada de lo que no ha sido hecho por el mismo, sino porque tarn- 
poco quiere ser nada no hecho. No porque le indigne ser hecho por otro (Dios los 
dioses, la naturaleza), sino porque no es hecho y, en cuanto no hecho, esta some- 
tido a todos sus productos fabricados. 

. 14 de marzo 

Lo que precede es claramente la variante de un error clasico, el de la per- 
muta de quien hace con lo hecho. La expresi6n procede de las Confesses: con 
ella Agustin designa la falsedad religiosa kat'exochen [por antonomasia], es de- 
ar, la adoracon de un creatum (el mundo o una parte del mismo), que se debe 
al creator y s 61o a este; o la representaci6n plastica de un Dios a imagen de un 
creatum. La correspondencia de ambos errores es clara: el hombre, en su "ver- 
guenza prometeica", tambien antepone lo hecho a quien lo hace; confiere a lo 
hecho as,m,smo el rango superior de ser. Ciertamente, aqui acaba la analogia, 
pues el papel que desempena el hombre esta totalmente cambiado en la "ver- 
guenza prometeica": mientras, para Agustin, el hombre eo ipso pertenecia a las 
cnaturas, aqui aparece exclusivamente en su calidad de homofaher y, por tan- 
to como ser que fabrica sus fabricaciones. "Permuta de creator y creatum" sig- 
mnca, pues, aqui, que el honor, que rinde a sus cosas, propiamente se lo debe 
a s. rmsmo y solo a si mismo. Su error, pues, no demuestra superbia, sino 
autohurmllaaon, ya que renuncia al honor que le corresponde a el mismo, 
como atest.gua T. con su comportamiento. 

hah!r ! ey , enda m ° llisica se dice ^ ^1 dios creador molusico Bamba, tras 

ble l7 e A m ° maftaS m ° ,,iSiCaS> 56 reduy6 "^diatamente * lo invisi- 
E ' m ! mem ° ha P erma "<^° invisible, "porque ante las monta- 
nas se avergonz6 de no ser como ellas" T. corresponde a ese dios molusico 



41 



15 de marzo 

T. quiere tambien "estar m ^ Pero " estar ; hf> C ° m ° "** 
en vez de como producto legidmo; como engendrado, en vez de come «*n- 
dro; como hombre, en vez de como igual a los demas ^~o^o quete 
duele y le molesta; y presumiblemente eso es lo que cons.dera 
pecado original (aunque no utiliza esta expres.on y no exprese en palabra so 
Lencanto). Brevemente, con las palabras del canto molusico a la mdustna. 

A diario sube de los aut6matas 
un aparato cada vez mas hermoso. 
Nosotros sob seriamos malogrados, 
solo se nos creo obsoletos. 

Demasiado temprano del fondo oscuro 
preformados y fuera de lugar, 
estamos en una hora demasiado tardia, 
imprecisos en este mundo. 

Ah, en el drculo de lo exacto 

no nos conviene estar orguliosos. 

Autoconfianza s6lo a las cosas> 

solo a los aparatos les estd permitido el orgullo. 1 

$2 

Discusidn de tres dudas: 
La verguenza prometeica es absurda. Es invisible, Es trivial 

La afirmacion de que existe una variedad de verguenza nueva, descoW 
da hasta ahora o que, al menos, se esta gestando, tropezo con las tres dudas si- 
guientes, despues de leer en voz alta estas entradas del diano: 

Primera objecion: "Somas nosotros quienes hemes hecho los aparatos. Por eso> 
el orgullo es nuestra actitud natural y legttima. Es absurda la suposic,6n de que 
el homo faber se sonroje ante lo que ha fabneado y el productor ante sus pro- 
ductos" 



* <' A n die ZahnrHder% de los Mahasitchm Industriehymrten. traducci6n alemana del autor. 



4* 



Replica: Esta objecion es retorica. Los terminos de solidaridad utilizados 
"nosotros" y "nuestra" resultan protocolarios. No es verdad que "nosotros * es- 
temos orguliosos. ^Quien es ese "nosotros"? 

Si acaso alguien tuviera derecho a tal "nosotros" unicamente seria la mi- 
noria de investigadorcs, inventores y expertos, que en verdad dominan los ar- 
cana. Pero nosotros, es decir, el 99 por ciento de contempor&neos, no ha "hecho" 
los aparatos (por ejemplo, los cibern£ticos); no los vemos como logros "nues- 
tros" sino como extranos; y los productos propios jamas son extranos. Inclu- 
so si hubieramos participado en su produccion, no nos sentiriamos como sus 
orguliosos creadores, Tampoco quienes crean realmente el mundo de los apa- 
ratos y productos, los trabajadores, estan orguliosos de "su" resultado. Y no lo 
estdn porque los procesos de produccion se subdividen en tantos actos par- 
ticulars que no queda ningiin motivo para el orgullo (sea respecto a cada pro- 
ducto final, sea respecto al mundo de aparatos y productos como un todo); 
porque ningiin producto final delata que en el se hayan invertido las cualida- 
des y esfuerzos de esos trabajadores individuates, Por el contrario, orgulloso se 
puede estar unicamente de los esfuerzos que comportan unas huellas que per- 
miten tales identificackmes. En cuanto objeto de orgullo, el mundo de apara- 
tos es tan poco "suyo" como su propiedad, Y naturaimente, mucho menos para 
quienes no tienen que ver con el proceso de produccion. 

No, a pesar del enorme incremento y extension de conocimientos tecnicos 
y a pesar de ese saber, naturaimente general, que los productos no crecen en 
los arboles, para la mayoria de los contemporaneos no estan ahi en primer lu- 
gar como productos, ni ciertamente como testimonios de la propia soberania 
prometeica, sino que estan simplemente "ahi"y, ademas, primariamente como 
mercandas necesarias, deseabies, superfluas, al alcance del bolsillo o no, que 
s61o seran "mias" cuando las haya comprado. Incluso son pruebas de la propia 
insuficiencia antes que de la propia fuer2a: aunque solo sea porque la abun- 
dancia excesiva de productos expuestos imposibles de adquirir en un pais con 
un alto grado de industrializaci6n resulta sencillamente avasallador: la calle co- 
mercia! es la permanente exposici6n de lo que uno no tiene. 

Y en cuanto al hombre, que por primera vez se confronta con una compu- 
ting machine en accion, el orgullo y la soberania aun le quedan mas lejos. El es- 
pectador, que exclama: "iCaramba> hemos sido capaces de hacer estoV\ es 
simplemente un bufon ficticio. Mas bien murmura negando con la cabeza: 
jDios mio, lo que esto (es decir, la maquina) puede hacer!"; y en su piel de cria- 



43 



tura se siente sumamente incomodo, pues medio se estremece y medio se aver- 
giienza. 

Segunda objecidn: "Jamds hepodido observar la manifestation de esta ver- 
giienza prometeica". 

Replica: Es muy posible. Solo raras veces se deja sorprender directamente 
in flagranti Casi siempre hay que deducirla de forma mediate a partir de ma- 
neras de comportarse (a menos que el avergonzado por los productos no la 
aprecie en si mismo). Y eso por las siguientes razones, que dependen de la esen- 
cia de la "vergiienza" 

I. Los modos mas conocidos de vergiienza (por ejemplo, la verguenza se- 
xual) se agudizan en las relaciones personales y se hacen visibles (como barre- 
ls de comunicacion) en esa confrontation. En cambio, en la "vergiienza 
piometeica" se trata de una verguenza que aparece en la relation entre el hom- 
bre y las cosas. Y dado que falta el hombre como interlocutor, ante el que aver- 
gonzarse, tambien falta casi siempre como observadon 

II. En general, la verguenza no "aparece'V pues cuando "aparece" no entra 
en escena, sino que se retira: quien se avergiienza trata de esconder su macula 
y a si mismo. En ese sentido, quien se avergiienza es incapaz de realizar inte- 
gramente su deseo (de avergonzarse hasta que se lo trague la tierra, o sea, de 
desaparecer por complete), A partir de esta frustrada verguenza se dan dos con- 
secuencias peculiares, si se quiere "dialectical que hacen comprensible la V 
visibilidad de la verguenza": 

Primera consecuencia: Como quien se avcrguenza permflnccey la vergiien- 
za, con su visibilidad, deja al descubicrto la macula, a la verguenza original se 
Ic anade siempre una segunda: la verguenza por la verguenza. La verguenza 
se acumula (es "kerativa"), pues automaticamente, en cierto modo alimenta- 
da por su propia llama, arde mas vigorosamente cuanto mds tiempo arde. 

Segunda consecuencia: Para poner fin a esta autoacumulacion de la ver- 
guenza, que a cada momento resulta mds insoportable, quien se avergiienza se 
sirve de una artimana: en vez de esconder su mdcula yasi mismo, esconde su ver- 
guenza, su gesto de ocultaci6n. Pasa a una actitud directamente contrapuesta a 
la verguenza, por ejemplo, a la "indolencia" o la insolencia; en cierto modo, para 
ocultar su avergonzarse, se arranca la camisa del cuerpo, con lo que a menudo 



1 Al respecto, vease mas adelante el extenso andlisis sobre la verguenza ($ 11). 



no solo quiere enganar a aquel ante el que se avergiienza, sino tambien a si mis- 
mo. Este comportamiento se puede observar no solamente en situaciones indi- 
viduates (er6ticas): en la actual vida amorosa de America no hay ningun motivo 
tan potente como la verguenza a ser considerado todavia como puritanamente 
vergonzoso. Consecuencia: el bikini. En otras palabras: para ocultar su inclina- 
tion a ocultar, el avergonzado se decide a volver al ambito de la visibilidad mas 
normal. "Quien no se oculta", asi calcula, "quien permanece visible, no es sos- 
pechoso de verguenza (y, por tan to, de macula)." Se comporta, pues, casi como 
quien lleva puesto un traje roto, que, al presentarse, sigue siendo suficientemente 
soberano como para tratar el roto como no existente. Si la vergiienza queda in- 
visible es, pues, porque es "ocultada mediante la visibilidad'' 

Tercera objecidn: Es posible que T. se avergonzara. Pero, esa "verguenza pro- 
meteica" no serta ningun nuevo fenomeno sorprendente, sino mds bien simple- 
mente la serial de un fenomeno muy conocido: stntoma de la "cosificacidn del 
hombre" discutida hasta la saciedad. ] 

Rfylica: No; es senal de algo mas, pues lo que X considera como verguenza 
no es que el este cosificado, sino al contrario -y de ahi proviene la expresion 
"verguenza de la cosa" [Dingscham], que al principio tom£ en consideration, 
pero no cuestione-, a saber, que no lo esta. Ahora bien, con este criterio, el de 
la verguenza por no ser una cosa, se ha alcanzado un segundo escalon en la his- 
toria de la cosificacion del hombre, en que el hombre reconoce la superioridad 
de las cosas, se asimila con esta, con fir ma su propia cosificacion^ es decir, re- 
prueba como una merma su no estar cosificado. O si uno supone ese escal6n 
como superado, un tercer escalon: en este, para el cosificado, ya su propio cri- 
terio (confirmaci6n y, por tanto, reprobation) se ha convertido en segunda na- 
turaleza, en algo tan inmediato que el ya no realiza como juicio, sino como 
sentimiento. Ciertamente, esto es algo del todo nuevo, Y este es el escal6n que 
claramente alcanzo T.: amedrentado por la superioridad y la prepotencia de los 
productos, ha desertado y se ha pasado al campo de &$to$. 2 No solo su punto de 



* "Cosificacion" cs la traduction de Verdingikhung* Durante un tiempo se tradujo entre nosotros con el 
texmino reificacidn para referirse a lo mismo, es decir, a h reduction de la persona a cosa. £N. del T.) 

1 La desertion del amenazado y su paso al campo (al menos al sistema de valores} de quien amenaza nos 
resuha hoy familiar por la politics. Y que el amenazado adopte no s6lo las escalas de juicio de quien amena- 
za, sino tambien sus sentimientos, y casi siempre pueda verse llevado a realizar esa deserciOn con la ilusion 
de la libre voluntad, es algo que ya nemos vivido bastante a menudo en las ultimas dos decadas y media, De 
hecho. Ia extorsi6n mis o menos suave de esa libre voluntad es el logro contrarrevolucionario de nuestro 
tiempo. Pero fuera del Ambito politico no se ha descrito este proceso. 



45 



vista es el de los productos; no solo ha asimilado su escala a la de estos, sino 
tambien sus sentimientos: el se menosprecia como las cosas lo menospreciarian, 
si pudieran, Y cuando se averguenza, lo hace por ese menosprecio, bien mere- 
cido> segiin el mismo cree. Esa autohumillacion ante lo hecho por el no se ha 
vuelto a dar desde el final de la idolatria. 

§3 

Ejemplo de la autocosificaciori: 
el make-up, 

Dos de las expresiones utilizadas en estas replicas necesitan una aclaracion: 
por una parte, la expresidn "afirmacion de la propia cosificaci6n"; y, por otra, 
la "desercion y paso al campo de los aparatos" 

a) Ejemplo dela afirmacion dela cosificacion: el make-up [maquillaje] como 
autocosificacion, 

Ir entre la gente sin make-up es impensable para las girls. Esto no significa, 
por ejemplo, solo que ellas, como sus madres y abuelas> se avergiiencen de pre- 
sentarse en condiciones desalinadas o no engalanadas; lo decisivo es cudttdo, o 
sea, en que condicion se sienten aseadas, cudndo se consideran "arregladas" 
cuando creen no tener que avergonzarse. Respuesta: cuando se han transfor- 
mado en cosas, en objetos artisticos [o artesanalesj, en productos acabados, 
Mostrarse con "unas desnudas" [sin adornos] es "imposible": sus unas son dig- 
nas de presentarse en sociedad, en la oficina, incluso en la cocina solo cuando 
llegan a ser "iguales" [del mismo rango] a los aparatos que tienen que tocar 
esos dedos; cuando muestran el mismo acabado muerto y pulido que las cosas 
y pueden disimular su anterior vida orgdnica; o sea, que actuan como si tam- 
bien ellas hubieran sido hechas. El mismo modelo sirve para el cabello, las pier- 
nas, la expresi6n facial, propiamente para el cuerpo como un todo (s61o que la 
naturaleza es un poco discola), pues "desnudo" no es hoy el cuerpo desvestido, 
sino el no arreglado, el que no contiene ningun elemento cosico* ningiin indi- 
cio de cosificacion. Y uno se avergiienza del cuerpo "desnudo" en este nuevo 
scnlido, incluso cuando aquel esta cubierto, mucho m£s que el cuerpo "des- 
nudo" en el sentido tradicional, en la medida en que se haya cosificado de ma- 
nera satisfactoria. Cualquier playa, no s61o las de moda [fashionable], lo demuestra. 

4 6 



Variando un famoso dicho de Nietzsche: Elcuerpo es algo, "que debe ser su- 
perado" O mis aiin: ya estd "superado"' 

§4 

Ejemplos de la "desercidn" del hombreysu paso al campo de los aparatos. 

Primera calamidad del hombre; su cuerpo es "intransigente" 
La "intransigencia" de su cuerpo convierte al hombre en saboteador de sus 

propios logros. 

b) Y ahora, vayamos a la expresion "El hombre deserta y se pasa al campo 
de sus aparatos". 

^Que se queria decir con esta metafora? 

Conforme a sus tareas, un instructor americano de aviacion ensenaba a sus 
cadetes que el hombre, como lo creo en un tiempo la naturaleza, es una faulty 
construction, una construction fallida, 2 

Tanto si se interpreta en serio o en broma, no es posible imaginar un testi- 
monio mejor de la "desercion" pues el hombre puede ser considerado cons- 
truccion, ademas "llena de errores" naturalmente s6lo sub specie de los aparatos. 
Solo si esta categoria es reconocida como universalmente aplicable y exhausti- 
ve, puede tener lugar esa ^interpretation y aparecer lo no construido como 
algo mai construido. 

Es innegable que, en cuanto a fuerza, velocidad y precision, el hombre es 
inferior a sus aparatos, como tambien que sus logros intelectuales, compara- 
dos con los de sus computing machines, quedan mal. Desde su punto de vista 
(tornado prestado de los aparatos) el instructor tiene raz6n. Y mucho mis en 



1 Nada mas err6neo que subsumir esta "superacid bajo Ja vie/a categoria "aderezo"; es justo lo con- 
trario: mientras el aderezo trata de elevar Ja belleza del cuerpo vigoroso, el arreglo irata de conferir aJ cuer- 
po la belleza dela cosa hecha, 

Vease Robert Jungk, Die Zukunft hat schon begorwen, cap. ft Aquf se encuentra una expresion del di- 
rector del comando americano de investigad6n aerea, Thomas Power. En mayo de 1956, en un lanzamien- 
to, una boinba H faU6 por seis kifbmetros su objetivo. Exhortado a explicar un fa!b de esa magnitud, responds 
ower <segun Reuter): ^Cuando se actua con seres humanos, puede suceder eso" El piloto se habia olvidado 
de unlizar una palanca. Atiendase bien a Ja respuesta. Quien infiere de elia solo el viejo "Errar es humano", 
escuchado err6neamente t pues la respuesta impiica mucho mas, a saber: que, puesto que errar es huma- 
no (o sea, puesto que el hombre funciona de manera poco segura), su inrervenci6n en un aparato tan per- 
fcccionado es inadecuada* Aquf, el hombre es visto primordiaJmente wmofuertte de falhs. 



47 



cuanto no tiene presente este tipo de incapacidad competitiva -presumible- 
mente se avergonzaria de dedicarse a ella— , sino otra incomparablemente mas 
moderna, pues en lo que el piensa no es en el hombre como aparato junto a apa- 
ratos, sino en el homhre como aparato para los aparatos; en el hombre como pie- 
za dentro de maquinarias ya construidas o dentro de proyectos tecnicos ya 
asentados. Como tal> para el instructor, el hombre es faulty, que significa tan- 
to como "se ajusta mal" "inadecuado" no elaborado a medida. Este "no ela- 
borado a medida" tambien puede significar que no tiene forma, que no esta 
troqueiado, que es simple materia bruta. Pero tampoco es esto, pues estd pre- 
formado, estd troquelado> tiene su forma: solo que es una forma falsa. No so- 
lamente no esta elaborado a medida, sino que tampoco es elaborable a medida, 
pues solo la materia se puede elaborar, a no ser que, ya troquelado, sea degra- 
dado a material, sea considerado como "quincalla" y tratado como tal, o sea, 
fundido. Pero con esto ya nos hemos anticipado, 

Desde el punto de vista de los aparatos, esta incapacidad para dejarse ajus- 
tar tiene que aparecer naturalmente como "arrogancia", como escandalosa su- 
blevacidn y revuelta. Y como un fallo humillante a los ojos de quien ha hecho 
propia la escala de los aparatos. 1 Tras la f6rmula del instructor, aunque se haya 
dicho como ban mot y hay una supuesta indignacion de los aparatos y la ver- 
giienza del hombre. "A fin de cuentas" asi se podria imaginar que habla el ins- 
pector, "no podemos imputar alteraciones a los aparatos y proyectos, porque 
precisamente nosotros, en cuanto partes condicionantes, somos de una factu- 
ra que merece bien poca confianza." 

Nada resultaria mds obvio que la consolation: "Por mas grande que sea la 
ventaja de los aparatos en cuanto a fuerza, velocidad y precision, como cosas 
son y siguen siendo piezas rigidas y defmitivas; en cambio, nosotros, los hom- 
bres -y en eso consiste nuestra dignidad- somos vivos, moldeables, adaptables, 
el^sticos, o sea, libres". Pero precisamente eso es lo que cuestionaria el instruc- 
tor aeronautico, ";Al contrario!" exclamaria. "Si digo que nosotros, los hom- 
bres, somos faulty constructions, es porque nosotros, en comparacion con las 
cosas, somos rigid os y no libres" 

^Que quiere decir? ^C6mo ha llegado ahi? 

Olvidemos por un momento la distincion entre cosa muerta y hombre vivo, 
que se ha convertido en modelo de orgullo. 



1 Humillante porque el hecho de que un defecto sea inocente no lo hace menos vergonzoso, sino mas 
{como se vera mis adelante §11). 



48 



Nuestro mundo de productos no se define por la suma de piezas singulares 
y definitivas> sino por un proceso: por la production cada dia nueva de piezas 
diariamente nuevas. Asi pues, no se define, sino que mas bien es indefinido, 
abierto, plastico, cada dia avido de reconstruction, dispuesto cada dia a adap- 
tarse a nuevas situaciones y a diario pronto para nuevas tareas; cada dia se pre- 
sents como otro, transformado con metodos de error and trial. 
nosotros? nuestro cuerpo? 

Nada de cambio diario. Nuestro cuerpo de hoy es el de ayer; hoy, todavia el 
de nuestros padres y antepasados; el del constructor de cohetes y el del troglo- 
dita no se diferencian casi en nada. Es morfoibgicamente constante; dicho en 
terminos morales: no lib re, recalcitrante y rigido; visto desde la per spec tiva de 
los aparatos: conservador, no progresista, anticuado, no revisable, un peso muer- 
to en la evoluci6n de los aparatos. En resumen: los sujetos de libertad y no li- 
ber tad se han intercambiado. Libres son las cosas; no libre es el hombre. 1 

Eso y no otra cosa es lo que pensaba el instructor al declarar al hombre una 
faulty construction. Su forma de hablar habia sido algo mas que un bon moU 
pues si suponemos (cosa de la que no tenemos ninguna razon para dudar) que 
le preocupan las tareas futuras de la tecnica, sus palabras fueron dicladas por 



1 HI autor, en 1930, en su "Weltfremdheit des Menschen" (aparecido en 1936 como 'Paihologie de to Li- 
beria" en Recherches Philosophiifiit's} ddinio al hombre como "no fijado", ind£finu "no acabado" en suma, 
como "ser libre e indefinable 1 ", como ser que solo se define y se puede definir como lo que hace a partir de si 
mismo en cada momento (y Sartre formulo pronto su credo de manera muy parecida); ahora no se trata, 
como entonces, de un intento tardio de desplazar a un segundo piano el hecho del "intercambio de los su- 
jetos de la libertad y de la no libertad" acentuando una libertad filos6fko-antropologica. Tales definiciones 
parecen plausibles porque en ellas (como casi en cualquier antropologia no teoltfgica) la existencia animal 
es utilizada como parangon y se presupone "el animal" (una abstracci6n inventada ad hoc) como cautivo de 
su destino como especie, o sea, como no libre. Se ahorraba la veriflcacion de este presupuesto> pues era con- 
siderado evidente (y no solo por la rradicion teol6gica). Hoy, la eleccion de este parangdn me parece cues- 
tionable* Por una parte, porque filosofieamente es arriesgado utilizar un parangon para la definici6n del 
hombre, que no concuerda con el parang6n efectivo de la existencia humana; a fin de cuentas no vivimos 
ante el parangon de abejas, cangrejos o chimpances, sino ante el de fibricas de bombillas y aparatos de ra- 
dio. Por otra parte, la confrontacibn "hombre-animar se me antoja inaceptable tambien desde la filosofia 
de la naturaleza: contraponer la idea, la especie particular "hombre", como equivaiente con los mismos de- 
rechos, a las diversas especies y tipos animales> innumerables y sin rronteras entre ellos, y tratarlos como si 
encarnaran un unico tipo animal en bloque> es simplemente una megalomania antropoc£ntrica. La ftbula 
de las hormigas, que en sus escuelas superiores distinguen a plantas, animaies y hormigas" tendrfa que ser- 
vir de advertencia contra esta arrogancia c6smica para todo manual de "antropologia filos6fica". Si, en vez 
del parangon "mundo animal" se eligeel que es efectivamente el horizonte de la existencia humana> a saber: 
el mundo de los productos hecho por el hombre, inmediatamente cambia la imagen "del hombre"; desapa- j 
rece su singular "el" y, con este, al mismo tiempo su libertad. 



la mis seria de las inquietudes, a saber: por la inquietud [Sorge] de que nuestro 
cuerpo -si ese abismo entre el y nuestros productos se amplia o solo sigue cons- 
tante- amenazard todos nuestros proyectos (que, a partir de los nuevos apara- 
tos, resultan proximos) y los hara naufragar, uno tras otro. 

"De por si", podria argumentar el instructor, "o sea, si solo dependiera de 
los aparatos, podriamos volar a mayor o menor altura." Pero este "de por si" 
no es vdlido, pues no podemos, porque nosotros no lo soportariamos, porque 
nuestro cuerpo se declararia en huelga; "de por si" podriamos alcanzar este pla- 
neta o aquel otro, pero nosotros nos estorbamos, nosotros no superamos la prue- 
ba; y en la medida en que el instructor hubiera escuchado algo de mitologia 
griega, habria podido concluir: "Icaro cae hoy no porque fallen las alas de cera, 
sino porque es el mismo fcaro quien falla. Si el, como lastre, pudiera despren- 
derse de si mismo, las alas podrian conquistar el cielo". Asi o de manera pare- 
cida podria argumentar el inspector. 

En ese sentido, no seria la peor definition del hombre contempor&neo £sta, 
que nuestro instructor ciertamente suscribiria: "£/ hombre es el saboteador de 
sus propios logros\ Naturalmente, "saboteador" no porque cometa alguna tra- 
vesura contra sus propios productos (pues, a pesar de todas las armas de ani- 
quilacion, nada mas lejos de £1; y mas altruista que nuestro contemporaneo 
respecto a sus aparatos jamas lo ha sido el hombre respecto a ningun ser), sino 
precisamente porque el, el "viviente", es rigido y "no libre"; las "cosas muertas", 
en cambio, son dinamicas y "libres"; porque £1, como producto de la naturale- 
za, como engendrado, como cuerpo esta definido demasiado univocamente, 
como para poder soportar las transformaciones de su mundo de aparatos, que, 
cambiando a diario, se burla de toda autodefinicion. Por eso, inquieto, aver- 
gonzado y con mala conciencia mira a sus hijos, tan llenos de talento, cuyo fu- 
turo teme arruinar, porque no puede ni enviarlos a hacer carrera sin ningun 
acompanamiento ni acompariarlos. Y a menudo sucede que £1, el padre tulli- 
do (que, incapaz de participar personalmente en alto vuelo, tiene que perma- 
necer en casa y guardar cama por su terrenalidad) da a sus hijos casaderos como 
dotQ unos lacayos, que lo sustituyan: escoltas y controladores, a los que les otor- 
ga una forma de aparato (por ejemplo, los instrumentos registradores, que ins- 
tala en sus cohetes y satelites artificiales); o utilizando otra imagen: ese padre 
se ve forzado a insertarles un correo bumerang, 1 a saber, cuestionarios llenos 



1 Un semejante elemento bumerang es, por lo demls, propio de todo aparato, en la medida en que, dcs- 
tinado [o cmitido, aus-geschickt) a un servicio, ha de informar \ein-bringen \ de su prestaci6n. 

50 



de interrogantes y con la advertencia: "Devuelvase al remitente", a los que les 
encarga que vuelvan a el desde el universo y le informen de lo que le hubiera 
gustado captar, si hubiera podido tomar parte en ese viaje. 

Cuanto mayor es la miseria del hombre productor y menos esta a la altura 
de sus chapuzas, mas impaciente, infatigable, ansiosa y p^nicamente multipli- 
ca el cuerpo de funcionarios de sus aparatos, de sus sub-aparatos y sub-subapa- 
ratos; y naturalmente, con ello tambien vuelve a multiplicar su miseria, pues 
cuanto mas multicefala y complicada se vuelve esta burocracia de aparatos crea- 
da por el, mas vanos son los intentos del hombre de estar a la altura de £$tos. 
De manera que se puede decir con razon que su miseria tiene como conse- 
cuencia una acumulacion de los aparatos y esta, a su vez, la acumulacion de su 
miseria. jQue buenos tiempos aquellos en que el idilio de la Hidra aun era una 
saga de espanto! 



§5 

El hombre contemporaneo trata de escapar a esta calarnidad mediante la 
asimilacion fisica con los aparatos t mediante la Human Engineering. 
Perversion extrema de oferta y demanda. 

Naturalmente, el hombre contemporaneo no cuestiona ese encontrarse para 
siempre con esta inferioridad y retraso con tal de aceptar asi la fijacion de la 
propia vida. Por tanto tiene que adoptar alguna medida. Su sueno, claro, seria 
ser igual que sus dioses, los aparatos; mds exactamente: formar parte por com- 
pleto de ellos, en cierto modo ser consustancial a ellos. l O\x o\oyo\)\i evox; (fjv, 
como anuncia el himno molusico: 

Pero si nos fuera dado 
desprendernos de nuestro lastre 
y estuvteramos, como barras, 
encajados en las barras, 

como pr6tesis con protests 

en unidn mas estrecha 

y la macula fuera cosa del pasado 

y la vergiienza fuera algo desconocido 



Si 



si esto aun nos fiiera dado, 

si aim se nos concediera este don, 

ah, ningun sacrificio terrenal 

nos resultaria un "sacrificio inaudito" 1 

Ahora bien, como ya se ha dicho, esta imagen molusica de una consustan- 
cialidad instrumental se queda en mero deseo sonado. No entra en considera- 
ci6n una verdadera integration con los aparatos* como tampoco una competencia 
seria inter pares, pues los aparatos resultan siempre ontologicamente superio- 
res al ser engendrado. Sin embargo, esto no significa que el hombre pueda la- 
varse las manos en la inocencia de su condici6n de criatura y que lo deje todo 
a su aire; o que s6lo lo quiera. As! como el hecho de que el hombre no sea dios, 
sino solo una criatura, nunca seria reconocido por ninguna religion como sal- 
voconducto de indolencia moral, tampoco hoy el hecho de no ser un produc- 
ts sino solo una criatura, sera* aceptado por la religion de la industria y sus 
secuaces como excusa para una indolente insistencia en su defiriencia como 
criatura. Ha de intentar ya demostrar su devocion a las cosas, una imitatio ins- 
trumentorum, una autorreforma; al menos, ha de intentar minimamente "me- 
jorarse" para reducir a lo mis minimo imaginable el "sabotaje" que nolens 
volens practica basado en su "pecado original ', el nacimiento. 

Asi, acorn ete ese intento; y lo hace en determinadas autometamorfosis, que 
denomina Human Engineering, o sea, "ingenieria aplicada al hombre I Estos in- 
tentos de metamorfosis, algunos de los cuales vamos a senalar de inmediato, 
los empieza exponiendo su physis a condiciones inusitadas y antinaturales, a 
situaciones Itmite fiskasf unas situaciones que la physis aun puede soportar y 
cuyas reacciones puede estudiar el hombre. Pero, naturalmente, no estudia es- 
tas reacciones para informarse sobre como es la physis; no para experimentar 
como esta, "partiendo de la naturaleza n , se ha delimitado como cuerpo y, lue- 
go, trazar cartograficamente esos limites (sobre sus Hmites naturales, el cuer- 
po expuesto a condiciones antinaturales dificilmente podria proporcionar 
informacion; y aqui vale tambien lo que sirve para la fisica actual: que esta mo- 
difier su objeto mediante el hecho mismo del experimento y la observation )> 
sino al contrario: para ver si descubre "puntos debiles" en algun lugar de su 
corporeidad, si puede ser sorprendida in flagranti; me refiero a puntos en que 



1 n An die Zahnr&der" de los Molussischen Industriehymnen, traduction alemana del autor. 

2 Ejemplo de esta expresidn ad hoc es el conocido tfrmino de Jaspers, 

5* 



haya quedado amorfa, indefinida, irresuelta y ambigua; puntos que (aun amor- 
fos) todavia serian moldeables y que, por tanto, aiin permitirian adaptarla a las 
exigencias de los aparatos. 

Asi pues, el Human Engineer no quiere saber c6mo es su physis, sino hasta 
que punto podria ser "aim" (sin tener que llegar a la prueba de rotura); no como 
se haformadoy sino a que exigencias (extranas a ella) puede hacer f rente; no lo 
que en ella esta ftjo, sino cuctles de sus umbrales no son fumes yaun podrum des- 
plazarse. Las situaciones limite fisicas, producidas artificialmente,le interesan 
exclusivamente porque su meta es superarlas. Pues, si descubre algo "que aun 
se puede soportar" y con autoadiestramiento consigns transformarlo en algo 
casi sopor table, o sea, en un nuevo habito, entonces fraudulentamente despla- 
za un paso mas los limites para jalonar un nuevo "todavia" al que adaptar su 
cuerpo, 

Como un pionero va ampliando sus limites, alejandose cada vez mas de si 
mismo y "trascendiendose"; 1 y aunque no se eleve a ninguna regidn de lo so- 
brenatural, si se traslada, en la medida en que deja atr&s los hmites congenitos 
de su naturaleza, a lo que ya no es natural, al reino de lo hibrido y artificial. En 
breve: la intencion de los experiments es someter a una metamorfosis la physis* 
que (fiiera de la magia y la medkina) siempre se habia considerado como/fl- 
tum\ despojarla de su fatatidad; y esto significa al mismo tiempo (a eso hace re- 
ferenda el t£rmino "fatalidad") quitarle todo lo "fatal" todo lo vergonzoso. 
Quien sabe si en la disposicibn con que los biznietos de los puritanos se dedi- 
can hoy a esta transformaci6n masoquista del cuerpo no operan secretamen- 
te los restos de energia del odio puritano al cuerpo, desconocidos para ellos 
mismos y ya no utilizables de otra manera en nuestro mundo actual 

En el lugar de la "teoria del cuerpo" ha entrado, pues, una praxis* una fisio- 
ticnica (si se puede acunar esta expresi6n en paralelo con la ^psicotScnica"). 
Pero no una fisiotecnica de un tipo que conocemos, el de la medicina, sino de 
un tipo revolucionario, cuya meta es trastocar y abolir el "sistema" dominan- 
te de la physis como tal y crear relaciones radicalmente nuevas a partir de las 
"reiaciones existentes" Siguiendo un conocido modelo se podria formular su 



1 Las exageradas exigencias que el hombre importe a su cuerpo para que est£ a la altura de las enormes 
tareas de sus aparatos se parecen particularmente a las inmensas exigencias que el metafisico especulativo 
unpuso a la raz6n: aquf, al igual que alii, se ignora el factum de U>s limites de la pTcstactfm del hombre; tam- 
bien esta vez hay que desplazar o hacer saliar ese limite. Solo que. en esta ocasi6n > el hombre no pretende ser 
omniscientesicurdens, sino que su meta es convertirse en igual al aparato, o sea, sicut gadget. 



53 



consigna asi: No basta con interprctar el cuerpo; iambifai hay que cambiarlo. 
Y renovarlo a diario y de forma difercnte para cada aparato. 

Si un aparato requiere un cuerpo servicial, que este a la altura de las condi- 
ciones de congelaci6n, se expone el propio cuerpo a una instalacion de conge- 
lacion, montada ad hoc, para adiestrarse en ella a esa conge!aci6n y transformarse 
en un ser que est£ a la altura de dieha condici6n. 

Si otro aparato exige soportar anormales condiciones de presi6n, se cons- 
truyen camaras de presion para forzar en ellas su metamorfosis en un ser opri- 
mido. 

Si un tercero requiere condiciones de centrifugado, se construye el niodelo 
de un centrifugador para, desde este, permitir que saiga fuera lo mas intimo 
suyo y quedar transfer niado en un ser que pueda vivir en esa excentricidad. 

El primer paso del procedimiento consiste, pues, siempre en encontrar el 
umbra! precntico de lo aun soportable; el segundo, en ejercitar ese punto; y 
el tercero, tras superar el ejcrcicio, en hacer avanzar ese punto mas alia de las 
espaldas de la physis. Ahi no existen Umites para la inventiva del hombre: de he- 
cho no hay ninguna condition de catastrofe que no pueda reproducir o, mas 
exactamente, prefigurar en un modelo de adiestramiento y tortura, construi- 
do de forma acorde con la vida, 1 es decir, acorde con los aparatos. En la cons- 
truccion de estos modelos no falta nada de sutileza, ni ningiin lujo, pues en 
ellos se ha jugado el todo por el todo; con su ayuda tiene la esperanza de po- 
der superar un dia el bachillerato de aparatos y librarse de la verguenza ante 
los admirados aparatos. 

Qu£ tenga que ser del cuerpo es algo que, en cada caso, est£ determinado 
por el aparato, por lo que este exige. De esa manera, la relation entre "oferta y 
demanda* 1 experimenta una perversion particular, que va mas alia de la per- 
versi6n de la relacion, hoy habitual. 

Con "perversion habitual 1 ' me refiero a dos cosas: 

1. La inversion de la secuencia temporal* o sea, el hecho de que habitual- 
mente la demanda no precede a la oferta, sino al reves: la oferta precede a la 
demanda. Y 2. £1 hecho de que tambien esta demanda es inducida> o sea, re- 



Lebenswakr. signifka, sen$u strkto, "acorde con la vida" (en la medida en que reproduce lo que esta 
vivo, como hacc la fctografia o la pintura Tt , alista) > aunque se traduce babitualmcnte por "realista" o "al na- 
tural 1 : {N.delT) 

54 



presenta un segundo producto, indispensable para el consumo del primer pro- 
ducto. 1 Ahora bien, en esta perversi6n hoy normal, ha quedado algo aiin in- 
tacto, al menos en apariencia: el reparto de papeles entre demanda y oferta; el 
hombre todavia sigue siendo considerado sujeto de necesidad, por mas que, en 
cuanto consumidor, es lisonjeado o aterrorizado en su necesidad. 

En el desmontaje de esta apariencia consiste el nuevo paso de perversion. 
El aparato se presenta abiertamente y sin verguenza con la pretension de ser el 
sujeto de la demanda, con la exigencia de que se le ha de ofrecer lo que necesi- 
te y, por tanto, de que el hombre (puesto que, tal como es, no representa una 
oferta aceptable para el aparato) se esfuerce en presentar ofertas cada vez me- 
jores, o sea, en ofrecer lo que el aparato necesita para funcionar como podna 
funcionar. Este "podria" sin embargo, no es un potencial, sino identtco con el 
debito, entendido tecnicamente, y que se adentra en el campo de la obligate- 
riedad. 

En la obligatoriedad; es decir, tambien la exigencia moral es transferida del 
hombre al aparato. Ese debito tiene el valor de '*necesariamente debido" La ma- 
xima "Llega a ser el que eres" es reconocida como maxima de los aparatos; y la 
tarea del hombre se limita a garantizar el exito de esta maxima mediante el ofre- 
cimiento, la preparaci6n y la disponibilidad de su cuerpo. 2 

En la generaci6n anterior (especialmente en la pedagogfa y en la psicologfa 
de la profeston) hubo numerosas maximas (por ejemplo, "Via libre para el in- 
teligente"), que enunciaban en general que los "talentos" de un hombre eran 
eo ipso sacrosantos, que era moralmente obligatorio desarrollarlos y utilizarlos 
e inmoral desatenderlos o reprimirlos. Lo que valia entonces para el hombre, 
vale hoy para el aparato: favorecer sus "talentos" darle r< via libre" es un deber; 
reprimirlos es un acto inmoral. Los aparatos son los "dotados" de hoy. E inclu- 
so se consideran sacrosantos los talentos inherentes del nino prodtgio de estos 
aparatos, la bomba H. Por mas diferentemente que se puedan camuflar las di- 
versas apologias de la bomba, una buena parte de la vehemencia con que se re- 
chazan las protestas contra la bomba procede de la indignation porque haya 



1 Toda La industria actual confecciona estos dos tipos de productos. La parte industrial en que se con- 
fecciona el "segundo producto". a saber: la necesidad del primer producto, se Jlama Publicity Department. 

1 La explicaei6n del debito se hace netesaria mas en aleman que en casteilano, pues das FMige indica lo 
que, maduro. estd al caer y, por tanto, cabe esperar; tecnicamente es la deuda (financiera) contraida, o sea, el 
debito, que en castellano ya comportael sentido de lo "debido necesariamentc" [Gesollte], que cae dentro del 
ambito del "deber" (N. del T.) 



55 



hombres, que se permiten querer sofocar en su germen el "Llega a ser el que 
eres" el "desarrollo organico" de los talentos del aparato y bloquear la "via fi- 
bre" Toda maquina, por horrible que sea, hoy consigue justificar, si se da el 
caso, la sospecha de que sus criticos son saboteadores antimaquinas [Maschi- 
nen$turmer}.Y como no hay nada mas facil que esto, siempre tiene exito. 

$6 

Human Engineering; el rito inicidtko de la era robdtica. La deshumanizacion 
no espanta a los deshumanizados, pues no forma parte de sus atribuciones. 

El lector, que se encuentra por primer a vez con los pormenores de estos ex- 
periments, se ve asaltado por el irritante sentimiento de lo deja vu o, mejor, 
de lo deja lu, hasta que de repente cae en la cuenta de lo que eso le recuerda: Lis 
descripciones etnologicas de aquellos ritos de pubertad> que en la vida del clan 
solian preceder a la admision en la comunidad de los adultos. Y ciertamente, 
esta asociacion de ideas no resulta injustificada, pues lo que la persona del ex- 
perimento, que expone su cuerpo a semejante prueba Uena de sacrificios, es- 
pera de la superaci6n de ese examen, es realmente una especie de investidura: 
la admision en la comunidad de los "adultos" en el grupo de los que "cuentan". 
Solo que, para ella, son los aparatos los que cuentan como "adultos". Los expe- 
riments de la Human Engineering son realmente los ritos de iniciacion de la era 
robdtica; y las personas del experimento son los candidates y, en definitiva, los 
neofitos, que estan orgullosos de haber dejado atras su "infancia" y la debida 
"educaci6n del g£nero humano" 

Ahora bien, si los aparatos son considerados "adultos", "dejar atras la ninez" 
y "educacion del genero humano" significa tanto como "dejar atras el ser hom- 
bre" Y naturalmente, para el moralista, que no puede pasar por alto la idea del 
hombre, esto conduce sin mas a la catastrofe. Es verdad que lo que el hombre 
espera alcanzar con ayuda de sus experimentos es el climax de una posible des- 
humanizacion. Pero digo climax porque esa deshumanizacion, humillante per- 
dida de dignidad y privacion de libertad, que durante cien anos se ha considerado 
las mas extremas imaginables, a saber: el hecho de que "el trabajador haya sido 
utilizado a trav£s de sus condiciones de trabajo" han resultado ser la quintae- 
sencia de lo naif e inocuo frente a lo que realmente ha ocurrido. No se trata en 
absoluto de que el hombre contemporaneo una, aun hoy, al pasivo "ser utili- 



zado" ideas de espanto, sufrimiento, y falta de libertad y desgracia. Lo que el 
constdera su miseria es, al contrario, la limitation de la posibilidad de ser utili- 
zado; la eventualidad de que se puedan poner Umites definitivos a su pasividad, 
a la posibilidad de ser utilizado, brevemente: a su falta de libertad. Y la expre- 
sion "climax de la deshumanizacion" no es ninguna exageraci6n en la medida 
en que no repara en esfuerzos y sacrificios, ni ahorra ninguna espontaneidad 
ni ninguna ingeniosidad para extinguir la espontaneidad y human idad de sus 
capacidades; lo apuesta todo para hacer realidad su condition de pasividad y 
su cosificacion; y espera hacer saltar los amenazadores Hmites de su falta de li- 
bertad y, en definitiva, conseguir el summum bonum de la posibilidad total de 
ser utilizado. 

Forma parte de la esencia del aparato realizar una unica tarea especializa- 
da, agotarse en esa funcion, encontrar en ella y solo en ella su justificacidn. Si 
se le adjudican otras propiedades solo es "porque entran con el precio" en la 
medida en que son inutilizables y no se pueden eliminar (por ejemplo, el ca- 
lor de la bombilla). Esta caracteristica del aparato define tambi&i el ser que hay 
que producir en la Human Engineering; este no ha de consistir mis que en su 
especializacion; por ejemplo, ser capaz de actuar de una manera u otra en una 
determinada altura, a una determinada velocidad, en deter minadas condicio- 
nes de baja presion, en determinado tiempo de reaccidn. Por "sobrehumana" 
que pueda ser esa prestation (comparada con lo que le es propiamente posi- 
ble al cuerpo), el resultado esperado consiste en algo sub-humarw, en una pura 
funcion propia del aparato, en una "habilidad" aislada, a la que se adjunta el 
"verdadero hombre" (en la medida en que no puede ser eliminado) solo como 
un apendice "que entra en el precio" 

Sin duda, al que participa en la Human Engineering no le extrana moral- 
mente nada en su actividad: ni lo "fantastico" ni lo "imposible" ni lo deshu- 
manizador. 

Para £l, "fant&stico" es s61o el hecho de ser el mismo una excepci6n tan "fan- 
tastica" en este mundo, que evidentemente es un mundo de aparatos. Y preci- 
samente este hecho le resulta igualmente "imposible" en el mismo sentido 
despectivo que se utiliza para calificar como "imposible" un aparato inservi- 
ble. El reproche "deshumanizador" en cambio, le resulta completamente in- 
comprensible. Ser aparato es su anhelo, su debida tarea; los robots que tintinean 
en los cartoons no son para £1 figuras indignas o espantosas, sino las encarna- 



57 



tiones -revestidas como espantajos para gastar bromas- de sus deseos sona- 
dos y su obligation de asimilarse, 1 Le tiene que resultar inconcebible por que 
unas actividades tan honestas y satisfactorias como la satisfaction de su anhe- 
lo y el cumplimiento de su devotion a las cosas tendrian que llevar adherido 
algo injurioso. Si hay algo en la Meshumanizacion" que le molesta, a lo sumo 
es el hecho de que, de vez en cuando, aparecen mochuelos a los que se les ocu- 
rre colgar el feo epiteto "deshumanizador" a lo que el hace, Pero eso es lo ma- 
ximo, pues la mayoria de veces no nota la aparicitfn de dichos mochuelos. 
Dejanclo aparte la funcion particular, en que se le adiestre hasta el virtuosismo, 
no le inquieta la pregunta que va a ser del hombre {pues "hombre" afirman los 
mochuelos, debe haber sido M alguna vez y no puede negar que, incluso hoy, 
aun le queda algo humano como peso muerto no desmontable); no, la mayo- 
ria de veces no la comprende, pues no pertenece a su tarea experimental espe- 
cializada. Y cuando la toma en consideraci6n> s61o es para manifestar que 
presumiblemente pertenece a otra section, donde tal vez se elabore. Ocuparse 
el mismo de ella lo consideraria absolutamente "una perturbaci6n de su tra- 
bajo' 3 le haria olvidarse de su deber y, por tanto, seria algo inmoral o incluso 
algo indiscrete, pues la "indiscretion" (si se traduce a lenguaje el tacito codigo 
moral de la especial izacion) consiste en que uno se interesa por algo m^s que 
por lo que exige su puesto de trabajo; incluso en que, al entrar en el trabajo, 
por error lleve consigo un exceso de intereses y saber, que no forma parte del 
mismo.- 2 En pocas palabras: cuando se trata de la pregunta sobre que va a ser 
de £1 como hombre, responde his business, mientras senala de manera indefi- 
nida con el dedo por encima del hombro hacia atris, pues no adivina a que 
persona, a qu£ instancia o a que section se refiere con ese his o siquiera si esa 
secci6n existe. De hecho, la expresion his business, con la que en un tiempo se 



1 Digo "robots" porque los verdaderos robots de hoy no son los hombrcs aparentes realizados en las com- 
puting machines, montados a partir de cosas muertas, sino los components de los aparatos producidos a 
parrir de hombres vivos. Y digo "asimilaci6iT porque el proceso que se da aqui representa una variante del 
mismo com por Urn ien to, que conoccmos como "asimilacion a sistemas de domination" en el ambito poli- 
tico; solo que esta variante es mSs pronunciada> cn la mcdida en que aqui el hombre trata de "cosificarse" 
realmente, mientras el hombre poUticamente asimilado (incluso el desprovisto totalmente de su libertad) se 
trans forma en "cosa" solo en sentido metaf6rico. 

2 El auto r T como trabajador en California, no ha oido una expresion tan a menudo como £sta: Forget 
about it. En esta impariente exhortacion a no saber mis que lo que uno ttenc que saber resuena a menudo 
el resentimiento contra el highbrow que, con su exceso de saber y su interns demasiado amplio, demuestra 
claramence que pretende algo no democratic ser o conseguir algo mejon 

58 



queria decir: "Indiscutiblemente todo el mundo tiene derecho a ser feliz o in- 
feliz a su manera* 3 , significa hoy: "Si es business de otro juzgarme, ya me cuida- 
re mucho de mezclarme en sus asuntos (es decir, mis asuntos, dejados en sus 
manos)" A quien esta formulation le suene exagerada, que piense en la analo- 
ga relaci6n actual entre paciente y medico, en el hecho de que el paciente, a me- 
nudo, no s61o se ve impedido, sino que de por si ya renuncia a saber de su estado 
de salud, de la proximidad de su muerte, porque eso es business del medico. 

En ese sentido, a nuestro hombre no le extranaria si, en vez de la pregunta 
sobre que va a ser de el como hombre, se le sorprendiera con la respuesta de- 
finitiva y se le soltara a la cara: " jTe has convertido en escoria!" y "[Eres un mero 
apendice en esa especialidad, que has conseguido artificialmente!"; no haria 
caso (pues ya esta impermeabilizado contra cualquier seccitfn extrana), o lo 
despacharia con la advertencia u ;Direcci6n falsa!" o, en el mejor de los casos, 
encogiendose de hombros, pues quedaria completamente seguro de lo suyo; 
es decir, porque, para el, estaria claro que ninguna vktima, tampoco ninguna 
autoinmolacion, puede ser un "sacrificio humano inaudito* cuando se trata 
de dar a los aparatos lo que les pertenece. Pero de ninguna manera seria un ob- 
jeto iddneo para intentos de intimidation moral. 

§7 

La actitud del Prometeo transformado: "sumision hibridal 

El hombre nunca antes -ni siquiera en sus practicas mfsticas o en sus auto- 
transformaciones magicas- habia emprendido una negaci6n tan total de su 
forma de ser [Sosein] y una rejectiofati tan radical como la pretendida en estas 
operaciones. Frente a las intenciones de la Human Engineering, su construc- 
tion de la torre de Babel parece un asunto de mansos corderos: la forma, que 
entonces quebro el hombre, fue s6lo la de su chapucena, solo la magnitud ma- 
xima permitida a sus productos. Su transgresion fue absolutamente "inocen- 
te", pues no se habian estabtecido los criterios con que tenia que descubrir o 
respetar el limite superior permitido. Y en la medida en que el hombre tiene la 
libertad de producir cosas, no dispone de ningun criterio de ese tipo> a no ser 
que se ponga a si mismo como criterio; es decir, que defina el punto limite en 
el momento en que, mas pequeho que 61 mismo* ya no se aviene consigo mis- 
mo, o sea: ya no esta a la altura de sus productos. Y ese momento es hoy. 



59 



Al menos, lo cierto es que si hace caso omiso tambien de ese punto Hmi- 
te y altera su cuerpo inicia un capitulo radicalmente nuevo y en verdad inau- 
dito. 

Pero, no se entienda mal. No es la alteraci6n como tal lo que nos parece 
"inaudito". Quien crea oir en nuestros argumentos la escondida voz de un con- 
servador metafisico* no capta el sentido. Nada mas lejos de mi posicion que la 
del "etico metafisico", que considera lo que existe como "bueno" y "un status 
quo prescrito", porque es como es (real o imaginariamente); es decir, clasifica 
la moralidad del hombre en el marco de lo que "es como es y asi ha de ser" o 
deduce los preceptos y prohibiciones directamente de ese status. La suerte de 
una "moral metafisica" hace tiempo que esta echada; y seria un esfuerzo inutil 
pretender reconducir de nuevo a un comun denominador las quaestiones iuris 
y las quaestiones facti (incluidos \os facta metafisicos). Resulta ridiculo hacer 
un reproche a la filosofia, especialmente a Kant, que formul6 la cuesti6n de 
manera definitiva, a partir de la separation que hace de la "razon" en dos par- 
tes (como, desde Paulsen, han hecho una y otra vez los amantes de la sintesis, 
que construyen su sistema a partir de elementos standard [Baukastensystema- 
tiker] ). El mundo se nos ha transformado, por medio de las ciencias naturales, 
en una cosa "mas alia del bien y del mal", de manera que los problemas de la 
moral -y no solo sus problemas, sino sobre todo nuestras acetones morales e in- 
morales mismas, lo queramos o no- vagan de una parte a otra y desarraigadas, 
en el ociano del ser moralmente indiferente, en cierto modo como flores metafi- 
sicas escindidas que, excepto para nosotros, los hombres, no tienen interes al- 
guno y a nadie interesan y respecto a cuya inconsecuencia no nos esta permitida 
la mas minima ilusion. 2 Pero, digo "desarraigadas", pues hemos perdido igual- 
mente la posibilidad de Kant de hacer lo positivo metafisico, la "libertad", pre- 
cisamente a partir del hecho de la desvinculacion 3 (o de la desvinculaci6n a 
medias). Hoy la vida del moralista no es agradable. 



1 Con la expresion "conservador metafisico" no me refiero a quien se apoya en una metafisica existen- 
te, sino, de manera paralela al conservador politico, a quien se afcrra a un supuesto status (metafisico) del 
mundo. 

2 La "autarquia de lo moral" como el "nihilismo" aunque con diferente acento, no son en ultima ins- 
tancia mas que circunloquios del caracter de "flor metafisica escindida" de lo moral. 

3 Des-vinculaci6n es el te>mino que prefiero para traducir literalmente la expresi6n alemana Nicht-zu- 
gehorigkeiu pues siendo una especie de autonomia, lo cs por no pertenencia, exclusi6n o escisi6n.(N. del T.) 



60 



Estoy totalmente lejos de considerar y, posteriormente, sancionar como algo 
"bueno" o "vinculante" [ Verbindliches] (y, por tanto, tambien rechazar su trans- 
formaci6n como algo "c6smicamente no permitido") las "especies" existentes 
(tambien la especie "hombre"), su £i6o<; y su constancia morfologica, precisa- 
mente por ser como son. Tanto mds cuanto la misma naturaleza es favorable 
en grado sumo a la mutaci6n y no parece dar demasiado gran valor a la cons- 
tancia de especies fijas; en resumen: porque la existencia de especies eternas no 
es en absoluto segura. Pero incluso si £sta fuera segura; incluso si las diversas 
especies se hubieran mantenido hasta hoy de manera mas comprobada de lo 
que siempre han sido, esa obstinacion tampoco seria moralmente probatoria, 
pues las quaestiones iuris son independientes de las quaestiones factorum; en 
otras palabras: lo que "esta ahi" no es obligatorio. 

No, la alteration de nuestro cuerpo no es radicalmente nueva e inaudita 
porque renunciemos a nuestro "destino morfologico" o trascendamos los li- 
mites previstos de nuestras capacidades, sino porque Uevamos a cabo la auto- 
transformaci6n para complacer a nuestros aparatos y los convertimos en modelo 
de nuestras alteraciones; o sea, que renunciamos a nosotros mismos como me- 
dida y, con esto, limitamos o damos por perdida nuestra libertad. Y asi, por 
mas fabulosos y temerarios que puedan ser nuestros experiments y sus me- 
tas, la expresion "hibrida" tampoco parece del todo apropiada para esa altera- 
ci6n. La expresi6n tiene su razon en el sentido del cultivo, en el sentido de que 
producimos seres hibridos, es decir, cruces entre fabricantes y fabricados. Pero 
^tambien en el sentido habitual de "arrogancia" y superbia 7 . Al fin y al cabo, las 
renuncias no son acciones hibridas. Y conformismo [Anmessung] no es arro- 
gancia [Anmassung], sino mas bien sintoma de resignacion, de autohum illa- 
tion. 

Y a pesar de todo, no resulta facil rechazar el elemento de la arrogancia en 
esta resignacion y autohumillacion. Cuestionar que el intento de transformar- 
nos en seres del tipo de aparatos supone algo monstruoso seria naturalmente 
absurdo. Si un Human Engineer nos preguntara que es el para nosotros, si arro- 
gante o humilde, hibrido o modesto, no podriamos darle una respuesta ine- 
quivoca, pues como "arrogancia" y "conformismo" son fenomenos gemelos, es 
imposible separarlos. De hecho, el Human Engineer es ambas cosas: arrogante 
y humilde, hibrido y modesto; su actitud es autohumillacidn arrogante e hibri- 
da hurnildad. 



61 



Ciertamente, la union de estas palabras suena paradojica, Pero lo que en 
verdad resulta paradojico es su yuxtaposici6n, no la idea formulada en ella. Que 
es muy antigua lo demuestra, por ejemplo, la prohibicitin expresa del suicidio 
en muchas religiones, que no se funda en que el autor se acerque de manera 
consciente a una arrogante existencia tit£nica o semejante a la divina (cosa que 
sena una afirmacion absurda), sino al reves: en que limita su propia grandeza 
de una manera tan absoluta como, a los ojos de la religion, s6lo corresponde a 
las supremas instancias. Lo que se condena, pues, es una autohumillacion arro- 
gante. 

La eleccion de este ejemplo no es casual, pues la autohumillacion de que se 
trata en nuestro caso, en cuanto tambien representa una total aniquilacion, es 
hibrida en un sentido muy parecido al del suicidio. Ciertamente no se propo- 
ne una total aniquilacion psiquica, sino "solo" la amquilaci6n del hombre en 
cuanto hombre. Pero este "solo" es problematico en la medida en que la ani- 
quilacion es, a su vez, mas hibrida que el suicidio. ^Por qu£? 

Porque no solo "reclama" la transgresidn hibrida contra los hombres, sino que 
la inventa ex novo, iQue significa esto? 

Mientras que el suicida se limita a arrancar de las manos de las forces ma- 
jeures y Uevar a cabo de forma anticipada un acontecimiento, que hay que es- 
perar sin mas (la muerte), la transgresion que acomete nuestro autor es un 
novum que, "de por sf, nunca le sobrevendria de improviso; una mala pasada 
que, desde arriba> jamas se le exigiria o infligiria. Su accion no consiste, pues, 
en la apropiaci6n {la "arrogacion") de una merma existente, sino mis bien en 
la autocratica instauracion de una nueva. A las mermas que tiene que esperar 
sin mas de las forces majeures: desamparo, enfermedad, vejez y muerte, anade 
de manera masoquista otra: la que se produce a trav£s de la autocosiftcacidn. 
Se podria imaginar un informe teologico sobre este fenomeno, escrito en el 
aflo 2000, de esta manera; "Como no existia el demonio o el dios marcionita, 
que condenara al hombre a una existencia de aparato o que lo convirtiera en 
un aparato, el hombre invento ese dios; incluso se atrevio a desemperiar €\ mis- 
mo el papel de ese dios adicional; pero desempeno ese papel exclusivamente 
con el fin de infligirse los males, que no podia hacer venir de otros dioses. Se 
convirtio a si mismo en senor solo para poder convertirse en esclavo de una 
manera nueva", 

Puede que sea verdad que lo hizo con la esperanza ciega, al menos con el 
pretexto de disminuir o acabar asi con sus demas miserias y degradaciones, 
Pero lo que cuenta no es su argumento, sino el hecho. Y el hecho consiste en 



62 



que, con el fin de combatir sus privaciones de libertad, practica una nueva pri~ 
vacion. 

Habitualmente hemos unido a la expresion "hibrido" la figura de Prorne- 
teo, bajo cuya imagen se habian visto alegoricamente nuestros padres -y tam- 
bien nosotros mismos-en los ultimos ciento setenta y cinco anos (desde Goethe 
hasta el Sartre de las Mouches y pasando por Shelley e Ibsen). Si nos pregunta- 
mos si esta figura aun sirve, si su representation alegorica tambien se ha con- 
servado para nuestros contempordneos, que practica n la Human Engineering, 
llegamos a las siguientes respuestas ambiguas: 

Tambien ellos siguen siendo "prometeicos" pero aut£nticamente perverti- 
dos: 

"^Venerarte yo a ti? ^Por qu£?" dicen ellos burlandose asimismo; solo que 
se niegan el honor a si mismos. 

Tambien tienen desmesuradas pretensiones arrogantes, solo que son tan 
arrogantes que se rechazan a si mismos por inadecuados. 

Tambien soportan mutilaciones, pero no porque un Zeus castigue sus am- 
biciones demasiado pretcnciosas, sino porque ellos mismos se azotan por su 
"retraso" por la "vergiienza de su nacimiento". 

Naturalmente se reconocerian en estas formulas mitologizantes mucho me- 
nos que en la description que hemos hecho hasta aqui, pues para ellos su ac- 
tuation es algo completamente no mitologico o, al menos, algo que pueden 
situar sin dificuitad en el marco de su Myth of Progress (que no es considerado 
mito). Y como en cada nuevo paso, aunque sea un paso hacia la camara de des- 
compresion o a la instalacion de congelation, ven automaticamente un pro- 
greso, estin tranquilos, porque se avanza y se enorgullecen de la novedad. 

Pero tras esta divagation, volvamos a nuestro tema mas preciso. Habi'amos 
visto que si el hombre sufre un sentimiento de inferioridad frente a sus apara- 
tos> es en primer lugar porque en sus intentos de amoldarse a ellos y de con- 
vertirse a si mismo en parte de este o aquel aparato, tiene que constatar que el 
resulta ser una materia prima "miserable". Pero lo es porque, en vez de ser una 
verdadera materia prima, esta fijada morfologicamente "de manera desafortu- 
nada" porque ya esta preformado. Ahora bien, puesto que las formas exigidas 
por cada uno de sus diversos aparatos son en cada caso diferentes, toda pre- 
formation es una "falsa preformacidn" un "modelado falso" Lo que intenta en 



63 



la Human Engineering es refxmdir ese "falso modelado" conseguir a partir de 
si mismo un material adicional y con £ste lograr el modelado que cada caso 
exige, 

Este "falso modelado" pone de manifesto su principal defecto y, por tanto, 
tambien la razon principal de su "vergiienza prometeica". Pero solo eso, pues 
sus defictencias que producen verguenza son numerosas. Exponer la lista de 
£stas serfa imposible pues coincidirian con la lista de las virtudes de todos los 
aparatos existentes y posibles. Por eso, en lo que sigue nos limitamos a exami- 
nar el defecto que, por ese "falso modelado", nos parece que tiene mas conse- 
cuencias: lafdcil corruptibilidad del hombre. 



La segunda inferioridad del hombre: 
esfdcilmente corruptible y esti excluido de la reencarnacidn industrial. 
Su malaise de la unicidad. 

Aunque mas testarudo que sus productos, el hombre tambien es mas eg* 
mero, mas mortal que tstos. En cualquier caso, para & no es cuestion de en- 
trar en competencia con la longevidad, por no decir con la "inmortalidad" que, 
con s61o desearlo, puede conferir a sus productos. 

Naturalmente, nuestros productos tampoco son "inmortales" en sentido es- 
tricto: tambidn es limitada la durabilidad de nuestros frutos en conserva, de 
nuestros huevos revueltos congelados o de nuestros discos de musica o de nues- 
tras bombillas. Pero en la mayoria de casos, tambien somos nosotros, los hom- 
bres, quienes hemos asignado a los productos su mortalidad, hemos calculado 
y dosificado la duration de su vida, por ejemplo para asegurar o elevar la esta- 
bilidad de su consumo. Solo nuestra propia mortalidad no se halla en nuestras 
manos; solo ella no esti calculada. Y por eso es algo pudendum. 

Y solo con reservas se podria justificar la expresion "inmortal" para nues- 
tros productos, incluidos los mas caducos, pues se trata de una nueva forma 
de inmortalidad: la reencarnacidn industrial es decir: la existencia seriada de los 
productos. Individualmente, cada objeto {este tornillo, esta lavadora> este disco 
de musica, esta bombilla ) tiene su plazo determinado de efectividad, de uso, de 
vida. Pero t y como producto seriado? La nueva bombilla, que sustituye a la que 
se ha fundido, mo prolonga la vida de £sta? ^No se convierte en la antigua bom- 



billa? 1 ^No sigue existiendo cada objeto perdido o roto en la imagen de su idea- 
modelo? ^No le esta permitido a cada uno consolarse con la esperanza de exis- 
tir de nuevo en cuanto uno de sus objetos gemelos lo reemplaza? ^No se ha 
converttdo en "eterno" en la medida en que es reemplazable> o sea, mediante 
la tecnica de la reproduction? Muerte, ^donde estd tu aguij6n? 

Por extra no que esto pueda sonar, lo unico extrano aqui es el vocabulario 
empleado. La cosa misma, en cambio, no es ni inhabitual ni nueva, Veamos un 
ejemplo. 

Cuando, en 1933, en la quema de libros de Hitler miles de paginas se con- 
virtieron en ceniza, no se quemo ninguna pagina, a diferencia del incendio de 
la biblioteca de Alejandria, pues cada una tenia cien o mil hermanas. Por ig- 
nominiosa que hubiera podido ser la intention del incendiario u ominoso el 
gesto de su mano, que delataba que pronto echaria a las llamas algo diferente 
al papel, en ese estadio su destruction seguia siendo pura farsa, pues en medio 
de la multitud vociferante que bailaba alrededor de la hoguera tambien baila- 
ba invisible una ligera multitud de blasfemos, a la que no podian alcanzar las 
llamas: la de los modelos de libro> que gritaban: "jQuemad s61o nuestros ejem- 
plares! jQuemad s61o estos! ;No nos quemais a nosotros!" Y luego se dispersa- 
ron por los cuatro vientos, Y hoy viven de nuevo los supuestamente quemados 
en miles de ejemplares. 

Ciertamente, el mundo en que vivimos no es un "reino de las ideas". Pero 
resulta indiscutible que es mas platonizante que el mundo humano que haya 
existido antes, justo porque esta compuesto de cosas que, en su mayor parte, 
son productos seriados, que han visto la luz del mundo como imitaciones o re- 
plicas de modelos, blue prints o matrices, es decir, que deben su existencia a 
ideas. Ahora bien, como las ideas, de las que son imitaciones, han servido de 
modelos a sus productos hermanos, ninguna de las cosas recurre a la prepo- 
tente pretensi6n -ni puede hacerlo- de ser a la cosa misma" ni de ser un indi- 
viduo mas que en un sentido nurnirico. En la medida en que esos productos 
hermanos, hechos segun modelos que permanecen constantes, estAn disponi- 
bles y pueden reemplazar a otro estropeado (por ejemplo, una bombilla fun- 



( En muchos casos estaria de mas este sucedaneo de inmortalidad, pues los objetos individuales son prac- 
ticamente indestructible*. Esto vale, por ejemplo, para determinadas hojas de afeitar, cuya produccidn han 
evitado las firmas que han comprado la patente, porque la efectiva inmortalidad de estos productos com- 
portaria la muerte de la producci6n> ya que esta vive de la muertc dc Jos productos individuates, que hay que 
adquirir cada vez; por tan to. !a "eternidad" de la producci6n se debe a la mortalidad de sus ejemplares. 



65 



dida), la cuestion de si se considera el producto que se posee inmortal o no re- 
sulta solo un problema de dinero. Para el hombre que tiene la caja todo produc- 
to puede reencamarse en otro nuevo. Y esta suerte de reencarnacion solo desaparece 
cuando muere la "idea" del producto; es decir, cuando su marca se abandona 
a favor de otra. Se entiende, entonces, que tambien los miles de productos con- 
fieurados segun el modelo de marca perecen de manera progresiva. 

Claro, este platonLsmo industrial, esta "inmortalidad a traves de la reencar- 
nacion" no es un merito de los productos; ademas, no merece la pena exten- 
derse sobre el hecho de que esa virtud suya nos la deben a nosotros. Con todo, 
esa concesion no es un argumento en contra, pues el hecho de que nos smta- 
mos sometidos a nuestros productos, a pesar de producirlos nosotros, es justa- 
mente el objeto de esta investigacion. Lo que cuenta es, pues, tambien aqui, solo 
nuestro perjuicio: solamente el hecho de que nosotros mismos no podemos par- 
ticipar de la virtud, que otorgamos a nuestros productos; esto signifka, en este 
caso, que a ninguno de nosotros nos esta permitido existir en varios ejemplares 
(simultaneos o sucesivos); que nadie tiene la suerte, como las bombillas o los 
discos de musica, de sobrevivirse a si mismo en la forma de un nuevo exemplar; 
en suma: que tenemos que aprobar nuestro plazo vital en nuestra obsoleta msr 
tencia unica. Y esto, a su vez, es una macula, un motivo de verguenza para qu.en 
reconoce como modelicas las virtudes del mundo de los aparatos. 

Si, de verguenza. Para mostrar que se trata de la verdadera emoaon ver- 
guenza" quiero introducir una experiencia vivida: 

Hace unos diez aftos visite a un enfermo sin esperanza en un hospital de 
California. Ante mi How are you? hizo un gesto, que parecio abarcar no s61o la 
habitation del hospital, sino a la humanidad entera y murmuro algo asi como: 
"No hay mucho que hacer con nosotros, con nadie de nosotros . Mi pregunta 
sobre que queria decir la respondio, primero, encongiendose de hombros, como 
si la respuesta se entendiera por si misma; luego, con una pregunta retonca: 
Well can they preserve us? B termino they se referia a los medicos; preserves 
son frutos en conserva. Lo que queria decir era: ";Pueden acaso ponernos en 
conserva?" 
Dije que no. 

And, prosiguio &, spare men they haven't got either. 
Spare men?, pregunte sin comprender. 
Well, explic6, don't we have spare things for everything? 
Entonces entendi. Spare men era una analogia de, por ejemplo, spare tires 
{neumatico de recambio) o spare bulbs {bombillas de repuesto). Por tanto, ha- 

66 



bia querido decir: a Y hombres de recambio para nosotros no los tienen en el 
almacen" En su lugar se podria enroscar otra bombilla, cuando el se apagara. 
Pero sus ultimas palabras fueron: Isn't it a shame? 

La inferioridad que le hacia padecer era, pues, doble: en primer lugar, el no 
era conservable> como una fruta; y en segundo, no era recambiable como una 
bombilla; era simplemente -la verguenza resultaba innegable- un ejemplar 
unico absolutamente corruptible. 

No era fdcil tranquilizar a ese hombre. ;Qui£n de nosotros ya esta prepara- 
do para ver sufrir a un congenere porque no se puede conservar ni recambiar? 
Las palabras de consuelo, que improvise, eran ciertamente insuficientes. Y ade- 
mas, el desamparo de su verguenza y su muerte no eran menores que la de cual- 
quier otro en su hora final. Y tampoco cabia negar que tambien el tenia su 
experiencia de mortalidad, incluso un aeternum o, al menos, un sempiternum> 
que utilizaba como parangbn de su mortalidad. S6lo que lo que le servia de pa- 
rangon no era dios o el cielo estrellado o las ideas o el genero humano {estas 
diferencias, ciertamente no insignificantes, me parecio que desaparecian de re- 
pente, mientras estaba sentado junto a su cama y tenia cogida su mano), sino 
el mundo de los melocotones en conserva y los articulos de marca, inmortales 
por la reencarnacion. Esa era la eternidad que el acataba, el parangon que lo 
avergonzaba. Y se tue extinguiendo avergonzandose por ello; y como no fue al 
Olimpo de las mercancias manufacturadas, sino al Hades de la materia prima, 
era una cosa> mas miserable que todas las cosas que habia conocido a lo largo 
de su vida. 

Pero no hay nada mas rccalcitrante y astuto que nosotros, los contempora- 
neos, pues tenemos la preocupaci6n [Sflrge] de que podriamos ser enganados 
por un matiz de falta de liber tad. Aguantamos con resignacion, aunque no sin 
contradicciones naturalmente, tambien este rwmerus clausus, nuestra exclu- 
si6n de la clase de articulos de marca reproducibles. De la misma manera que 
nos resignamos poco con nuestra faulty construction, tambien nos conforma- 
mos poco con la imposibilidad de ser reemplazados y con nuestra existencia 
como ejemplar unico, 

Alguien podria objetar: "^Qu£ necesidad tenemos de eso? ^Nuestra iguala- 
ci6n y, con ello, nuestra posibilidad de ser intercambiables no han alcanzado 
su maximo, desde el momento en que, siendo cada uno lo que come y lo que 

a? 



hacCy millones de nosotros consumimos y hacemos lo mismo? ^Acaso no so- 
mos ya "individuos" s6lo en sentido numerico? ^Qu£ motivo deberiamos te- 
ller para protestar contra un numerus claususV\ 

Visto desde la perspectiva de las instituciones, la economia, la industria de 
entretenimiento, la poh'tica, la estrategia militar, que nos consideran y utilizan 
como aparatos de trabajo, como consumidores o como victimas de otro tipo, 
esta posibilidad de ser sustituidos es un hecho incuestionable. Y no solo es un 
simple hecho, sino uno que encuentra su confirmaci6n a diario en la opinion 
publica, es ratificado expresamente por los cientificos, pues incluso los psico- 
logos y eticos sociales no tienen nada mas importante que hacer que ideahzar 
la "adaptabilidad" y la "discretion" y, en consecuencia, caracterizar como crank, 
o sea, como un tipo raro y patologico a quien insiste en un rudimento de mis- 
midad y en un resto de diferencia personal. 1 

No se niega que, desde la perspectiva de las instituciones (que utilizan a los 
individuos), se haya conseguido nuestra transformacidn en productos seria* 
dos reproducibles y que haya disponibles spare men (dado que cada uno s61o 
es su puesto de trabajo y su manipulaci6n), Pero esta determination solamen- 
te es verdadera desde esta perspectiva, no desde la de los individuos mismos. 
Un testimonio de esto es, por ejemplo, nuestro paciente, que no lament6 su 
posibilidad de ser reemplazado, sino la imposibilidad de la misma. 

Y a cada uno de nosotros, como individuos, nos ocurre lo mismo que a &, 
por reemplazable que pueda ser mi funci6n en la empresa; aunque la prosecu- 
tion ininterrumpida de mis funciones se halle asegurada, yo mismo, mi iden- 
tidad como XY no la pueden proseguir hombres de recambio. Por mas que el 
"yo soy yo", que expresa mi sustituto, pueda coincidir literalmente con mi "yo 



1 Conciliar este ideal conformists con los ideales de la "libertad" y la *individualidad" (que no han sido 
lanzados por la borda) s6lo plantea dificultades al l6gico, pues en la realidad hist6rica no colisionan. Alia, el 
no libre se denomina simplemente "libre": il cs el "libre" puesto que disfruta de la libertad de termtnar su ca- 
rrera felizmenteextrovertida,a Ja que tiene derecho, sin tropezar con sus caracteristicas mas individuales. La 
"libertad", pues, queda equiparada al estado ^lano' 1 y "liso"; en cambio, la "individualidad" se equipara a 
"gancho" e " imped imento" Por lo demas, no hay ningun orden social que no se pueda permitir ideas con- 
tradictorias entre si (a diferencia de los sistemas teoricos): cuando cada una de estas ideas ha cumplido una 
determinada funti6n util para el orden, nada le impide cstar junto a otras. (Por ejemplo, la coexistencia del 
primer Ubro del Genesis y de los principios de la Genetics. Bien al contrario, espiritu de contradiction es con- 
siderado s6!o quien pone el dedo en esas contradicciones y su descortes fanatismo por la verdad lo hace sos- 
pechoso de intolerancia, De hecho no hay ninguna contradiccion ni ninguna incongruencia que no puedan 
ser just ificadas mediante una falsa apelaci6n a la tolerancia. 



68 



soy yo", siempre se referiri a otro yo, al suyo, y mi propio yo permanecera sin 
ser reemplazado e irreemplazable. 

Quien no ponga atenci6n en esto, fatilmente puede malograr lo mas im- 
portante de lo que aqui tratamos. Que cada uno en cuanto es unico, cada in- 
dividuo como individuo, sea irreemplazable ("irreemplazablemente valioso") 
ha sido en definitiva el credo de cualquier humanidad. Por eso, esto podria so- 
nar como si aqui hablaramos de un rudimento de humanidad o del resto de 
una experiencia de humanidad. 

Pero es justo lo contrario, pues lo decisivo aqui es como se enfrenta el indi- 
viduo a su propio "ser irreemplazable", como qui lo siente. De ahi, el hecho de 
que la valore como un perjuicio tnmerecido, como un atributo, contra el que 
se obstina, a pesar de que no puede negar que es identico con &; en resumen: 
como un defecto y una macula, de la que se avergiienza. Por eso, la malaise de 
la unicidad es decisiva. 

Si traducimos esta malaise de la unicidad con esta expresi6n banal, segun 
una cancion de moda, asi: "Yo solo existo una vez, no vuelvo" inmediatamen- 
te resulta claro que est£ relacionada hasta el fondo con el miedo a la muerte, 
Cosa que es plausible, pues si, como hemos visto, los productos seriados han 
conseguido una "ausencia de muerte" a traves de su posibilidad de ser reem- 
plazados, el esta excluido de esa ausencia de muerte. La experiencia de no ser 
una mercantia seriada actua, pues, como un memento moru ] 



1 En este sentido, tambien es plausible que en un pais, en que por su elevado potenciai industrial se acep- 
ta generalmente el caracter ejemplar de los productos seriados; en que, por tanto, la debilidad del hombre 
tienc lugar frente al parangrin de un mundo compuesto cast exdusivamente de productos seriados que no 
mueren> la muerte t3mbien resulte mis chocante y se considere mas antinatural y vergonzosa que en palses 
menos desarrollados industrialmente, en que el parangon de las criaturas mortales aun no se ha descubier- 
to; y que alU el intento de disimular la muerte sea mas generalizado y vehemente que en otras partes. Natu- 
ralmente me refiero a los Estados Unidos de America, que con su postura frente a la muerte anticipan la 
actitud que presumiblemente se anuncia para todos nosotros. Es sabido que all! predomina la costumbre, 
muy extendida, de aderezar cosm£ticamente los cadaveres para el funeral, es decir. transformarlos postfes- 
tum en hermosos productos manufacturados y asi desmentir que estan muertos; y que alls, igualmente, se 
hacen anuncios para los lovely sites de los cementerios con ayuda de seductoras imagenes (aJ estilo de la tra- 
vel publicity); esto signifies pues, que se reclama a los vivos, a los morituros, como posthum inmortales y se 
les trata de convencer de que, en cuanto propietarios de sus tumbas, podran disfrutar a diario del hermoso 
entorno como si fueran jubilados. Gertamente no se puede negar que asi, aunque de forma no articulada, 
se introduce de manera implicita una preservation de la vida tras la muerte (que, naturalmente, nada tiene 
que ver con las representaciones religiosas). Es conocido el librito de Evelyn Waugh dedicado a este maca- 
bro negocio de la inmortalidad. 



60 



$9 

El hombre intenta escapar de la segunda calamidad 
a traves de la "iconomania" 

Hay un testimonio asombroso de lo general que es hoy este sentimiento de 
inferioridad, de esa malaise de la unicidad: el ansia de imagenes que predomi- 
na en la actualidad> la iconomania. 

Es innegable que esta mania, en cuanto a cantidad e intensidad, representa 
un fenomeno que aparece por primera vez en la humanidad y que ha dejado 
atras todas las demas manias predominantes hoy. De hecho, es un fenomeno 
clave, sin cuyo manejo no seria posible ninguna teoria de nuestra epoca. Y como 
solo una nueva expresi6n puede hacer visible que se trata de un concepto de 
alcance filosofico, acunamos el termino iconomania. 

Hay una descripci6n utopica, atribuida a un reportero no terrenal, en que 
se dice que el mundo humano es, en primer lugar, "deposito y ocasion de imd- 
genes posibles. De vez en cuando incluso estuve tentado de creer que se agota- 
ba en esa funcion. En cualquier caso, el papel de las imagenes es tan enorme 
que, si me imagino el mundo sin sus millones de imagenes: fotos, films fan- 
tasmas televisivos y carteies, lo unico que me queda es una pura nada. No he 
conocido ni un solo ser que haya exhibido voluntariamente, llevado consigo o, 
ai menos, poseido mas duplicados en imagenes de si mismo y de los suyos 

Entre las razones de esta produccidn hipertrofica de imagenes, una de las 
mAs importantes es que el hombre podia conquistar, a traves de imagenes, la 
posibilidad de crearse spare-pieces de si mismo; o sea, de desmentir su inso- 
portable "existencia unica". Es una medida, llevada a cabo a maxima escala, 
contra su "Yo s61o existo una vez". Mientras que de la produccion en sene que- 
da excluido, cuando fotografia se transforma en un "producto reproducido . 
Al menos in efigie consigue un existencia multiple, a veces incluso de mil mane- 
ras diferentes. Y aunque vive "s6lo" como el modelo, de alguna manera existe 
"&" tambien en sus copias. 

Es 16gico que nuestros modelos envidiados sean los que, entre nosotros, al- 
canzan de manera m*s impresionante una existencia multiple (o sea, que es- 
tin en mas ojos que nosotros, los comunes mortales): los films-stars. La corona 
que les hacemos es por su victoriosa irrupcidn en la esfera de los productos seria- 
dos, que nosotros reconocemos como "ontoldgicamente superior". Los endiosa- 
mos porque han realizado de manera triunfal nuestro sueno de existir como 



70 



las cosas, de convertirnos en parvenus del mundo de los productos. De hecho, 
no existe ninguna diferencia ontologica basica entre la estrella de cine disper- 
sa en miles de copias y el esmalte de unas difundido en innumerables ejem- 
plares. Es logico que en los anuncios se apoyen la estrella de cine y la mercanda 
de masas (la estrella de cine apoya a la mercanda a traves de recomendaciones; 
la mercancia, a la estrella de cine a traves de imagenes, anadidas al envase) y 
que conformen una alianza: son como aquello de "cada oveja con su pareja" 
Y no solo se han difundido por igual, sino que tambien han superado su mor- 
talidad de la misma manera: pueden seguir confirmandose en sus reproduc- 
ciones tras su muerte. De la misma forma que el esmalte de unas aiin puede 
hacer su camino y seguir brillando cuando su modelo ya no existe, tambien la 
smiling [risuena] estrella de cine es capaz de seguir deslumbrando cuando el 
modelo haya recorrido el camino de "toda carne". En cierto sentido, la estrella 
de cine ya es incluso "inmortal mientras vive" ("inmortal Garbo") e indepen- 
diente del camino de toda carne: en la medida en que la mayoria de sus pictu- 
res representa la version inmortalizada de su juventud autentica (es decir: valida 
solo comercialmente), parecida a las diosas y sin arrugas, es mas joven que ella 
misma; y el camino de su carne efectiva es un proceso, invalido y vergonzoso, 
que preferiblemente hay que ocultar. Aqui surge un nuevo tipo de privacy, la 
"privacy de Hollywood" en la que se incluye cuanto podria resultar perjudicial 
para la validez de las imagenes. 

Y a pesar de todo, a fin de cuentas, comparada con la existencia realmente 
multiple, que disfrutan nuestros productos de masas, nuestra multiplicaci6n a 
traves de imagenes no es mds que un "como si"; y la satisfaccion que nos pro- 
duce, solo es un sucedaneo, a pesar de nuestra intensa actividad iconomdnica. 
No es posible hacer desaparecer del mundo la diferencia entre ejemplares efec- 
tivos y meras copias: el hecho de que tengamos que conformarnos con multi- 
plicarnos en forma de fotos, mientras a los productos les es dado diseminarse 
por el mundo como verdaderas piezas identicas. La vergiienza del hombre ante 
sus "cosas mejores" no se borra plenamente mediante sus imagenes. 

Alguien preguntar^ si eso significa que el hombre se ve a si mismo, en su 
mas profundo deseo sonado, como un verdadero producto de masas; si anhe- 
la positivamente vivir como producto de masas. 

Es imposible responder de manera univoca y decidida esta pregunta. Y eso 
por la misma raz6n por la que resultarfa imposible afirmar de nosotros, los 



hombres, que deseamos positivamente la eternidad, en el sentido de sempiter- 
nitas, no de aeternitas. Nos acercariamos mucho si consideraramos pruebas de 
ese deseo nuestro miedo a la muerte y en nuestra resistencia a morir. Pero esa 
fundamentacion erraria. Es verdad que no queremos morir; en cambio, no es 
verdad que deseemos positivamente vivir y seguir viviendo, es decir, llegar a ser 
viejos de millones de anos. Ni siquiera somos capaces de imaginar un "y asi su- 
cesivamente" Es decir: la determination pertenece exclusivamente a la nega- 
ci6n ? por tanto, a la resistencia, no al deseo positivo. For que es asi, por que a 
nuestro deseo mas fundamental de resistirnos no le corresponda una repre- 
sentation, que <§sta quede mas bien ciega; aqui no podemos dedicarnos a ver si 
somos en cierto modo "demasiado mortales" como para poder solo imaginar 
el no morir, Pero es asL 

Y en este sentido queda tambien ciego nuestro deseo de la multiplicidad. Es 
verdad que cada uno de nosotros quiere deshacerse de su "Yo solo existo una 
vez" En cambio, no es verdad, al menos es una "exageracion filosofica ; afirmar 
que cada uno comparte el deseo positivo del paciente californiano de fraccio- 
narse en spare pieces, o sea> de poblar el mundo en forma de muchos o incluso 
innumerables ejemplares. Y por eso, nuestro "compromiso iconomanico" es 
decir, el hecho de que participamos de la existencia seriada de los productos de 
masas a t raves de nuestras imageries, pero permaneciendo nosotros mismos, 
tal vez sea la mejor solution. 

§ JO 

Ilustracion historica de la verguenza: McArthur como precedents 

Despues de estos analisis, en que hemos ilustrado con fenomenos anom- 
mos de la epoca los sintomas de la "vergiienza prometeica >> y los intentos de 
combatirla, queremos presentar al menos un caso en que resulte visible la ver- 
guenza como hecho histdrico identiftcable. Es evidente que ese sentirse aventa- 
jado el hombre por el aparato le averguenza, tiene que ser reconocible como 
hecho de la degradacidn cuando se trata de hombres, que estan en el foco de 
la opinion publica y en el peldano superior de la sociedad, Un tipo asi era McAr- 
thur, 

Desde hace anos es un secreto a voces que, al principio del conflicto de Co- 
rea, el general McArthur propuso medidas que, de haberlas llevado a cabo, tal 



vez habrian desatado una tercera guerra mundial, Igualmente es sabido que se 
le quit6 de las manos la decision sobre si cabia correr el riesgo de esa conse- 
cuencia o no. Quienes lo despojaron de esa responsabilidad no lo hicieron, sin 
embargo, para cargar ellos mismos con la decision o dejarla en manos de otros 
hombres politica, economica o moralmente mas competentes, sino para trans- 
ferirla a un aparato (dado que la "ultima palabra" debia ser objetiva y, hoy, 
"objetivas" son solo las afirmaciones hechas por los objetos); en suma: la res- 
ponsabilidad se puso en manos de un Electric Brain como ultima instancia. No 
se quito la decision a McArthur por ser McArthur, sino por ser hombre; y se 
prefirio el cerebro del aparato al de McArthur, no fue porque se tuvieran ra- 
zones especiales para desconfiar de la inteligencia de este, sino solo porque te- 
nia un cerebro humano. 

Que se le quito la responsabilidad a el como hombre es una expresi6n que 
induce a error, pues el poder> que le quito la decision, no era una instancia so- 
brehumana, no era la Motpa o el azar (Tux*]) o "Dios" o la "historia" sino el 
mismo hombre, que, en cierto modo> robando con su mano derecha lo de la iz- 
quierda, deposito sobre el altar del aparato el botin: su conciencia y su libertad 
de decision; y con ello manifestaba que se sometia a ese robot de cakular pro- 
ducido por el y que estaba dispuesto a reconocerlo como sustituto de la con- 
ciencia y como maquina-oraculo y maquina-providencia. 

Eso significa que, al subordinar al general a ese aparato, la humanidad aten- 
td contra st misma. [ No se malinterprete; no se esta expresando mas que soli- 
daridad con McArthur, Que la historia, en ese momento ejemplar, se sirviera 
de el como dramatis persona fue un puro azar; cualquier otra personalidad de 
la opinion publica habria servido igualmente. Lo que creemos es solo que quien 
transfiere la responsabilidad de un hombre a un aparato, tambien transfiere 
con ello su propia responsabilidad; que la humanidad llevo a cabo por prime- 
ra vez en este caso de manera representativa es a u to deg r adac io n; que por pri- 
mera vez proclamo piiblicamente por si misma: "Dado que cakulamos pear que 
nuestro aparato t no se puede contar con nosotros; por tanto, no 'contamos*"; por 
primera vez la humanidad no sintio ninguna verguenza de avergonzarse puhli- 
camente. 



1 Mas incluso que "atentar contra si misma * la expresion alemana skh selbst etwas antun indica suiridio. 



73 



Esta maquina-oraculo fue "alimentada" -to feed es el terminus techmcus para 
el abastecimiento del aparato con los documentos 1 necesarios para la decision 
con los datos completos relativos tanto a la economia americana como a la con- 
traria "Completes" es seguramente exagerado, pues a la esencia de la maqui- 
na le corresponde su idee fixe, es decir, la limitacion artificial de sus determinates; 
el hecho de que el punto de vista, desde el que elabora su material, esta deter- 
minado de antcmano y queda fijado para siempre. Asi pues, era "alimentada 
exriusivamente con lo datos, que no se oponian a una cuantificacion y que, por 
tanto, se referian a la udlidad o malignidad, al provecho o no de la guerra en 
cuesti6n; naturalmente, eso tenia como consecuencia que, por ejemplo, la ani^ 
quilaci6n de la vida humana o la devastation de los campos s6lo se podian de- 
terminar y valorar, por razones metodol6gicas de limpieza y nitidez, como 
magnitudes de perdida o ganancia. Por tanto, preguntas como la de si esa gue- 
rra seria iusta o injusta no se propusieron al Electric Brain, pues servirle seme- 
jante alimento habria sido motivo de verguenza, ya que estaba previsto que el 
aparato, con su incorruptible objetividad de objeto, habria rechazado una ba- 
zofia subjetivo-sentimenta] de ese tipo o, si se hubieran cmbutido a la fuerza 
esas preguntas en su boca-oraculo, habria respondido con un cohco electrico; 
en suma: se renunci6 de antemano a las preguntas morales (por mas que se tn- 
tentaba creer que se consultaba a la mdquina por una rigurosa escrupulosidad), 
habida cuenta de la propia sublime alergia a la subjetividad y de aquel conoci- 
do modelo del "empirismo logico", segun el cual solo se podian reconocer como 
"con sentido" [sinnvoll, razonables] las preguntas que pudiera responder uni- 
vocamente el aparato univoco y todas las demas se despacharon como "sin sen- 
tido" « „ 
Hay, pues, dos cosas que, por el recurso al aparato, caen y ya no cuentan : 
L La competencia del hombre a decidir por si mismo sus problemas, pues 
su capacidad de calcular es nula frente a la del aparato; y 

2. en la medida en que no son calculable^ tampoco "cuentan* los proble- 

mas mismos. 

Como es sabido, la elaboraci6n de los datos mediante tripas mecdnicas exi- 
ge solo un tiempo irrisiblemente corto. Apenas alimentado, el aparato segrego 
su oraculo. Y con la disponibilidad a aceptar esa secreci6n como dedsi6n, ya 



- Que los inferos no puedan asociar ala atractiva palabra brain tcerebrol otra cosa que to feed, o sea, 
alimentar, me parece que es poner el punto sobre la i. 



74 



se sabia si habia que arriesgarse y etiquetar la empresa como guerra santa o 
anularla como negocio deficitario y rechazarla por inmoral. 

Que el brain, tras algunos segundos de ensimismamiento electrico o diges- 
tion electrica, segregara una respuesta, que casualmente resultara mas huma- 
na que la que el hombre Mc Arthur habia propuesto como decisi6n previa; que 
soltara un sonoro "Negocio deficitario", que considerara la eventual guerra ca- 
tastrofica para la economia americana, fue ciertamente una suerte, tal vez in- 
cluso la suerte de la human idad, pues su boca pronunciaba un oraculo para 
nuestra epoca atomica. Pero el procedimiento como tal represents, al mismo 
tiempo, la derrota de mayor trascendencia que jamas se le haya infligido a la 
humanidad, pues nunca antes se habia rebajado tanto como para confiarle a 
una cosa la sentencia sobre su propia historia, tal vez sobre su ser o no ser. Que 
esa vez el juicio fuera un veto, que fuera indulgente, no afecta a la cuestion, pues 
tambien asi fue una sentencia de muerte, precisamente porquese habia trasla- 
dado a una cosa la fuente de la posible indidgencia. Lo que decidio sobre nues- 
tro status no fue la respuesta positiva o negativa de la cosa, sino el hecho de que 
se propusiera la pregunta a la cosa y luego se esperara con impaciencia la res- 
puesta. Si se tiene claro que miles de hombres, entre ellos quizas tambien no- 
sotros, su "casualmente-no-estar-muertos-todavia"-o sea,lo que hoy denomina- 
mos asi "vida"- unkamente lo debemos al "no", que un aparato segreg6, uno 
querria desaparecer bajo tierra, de verguenza. 1 

Pero volvamos a McArthur. 

Su propuesta se transfirio a la maquina-oraculo para su aprobacidn y deci- 
sion. Antes de que esta exprese su placet o su veto, el general ya ha quedado en 
minorta de edad, 2 pues respetarA como ultima palabra lo que saiga de la boca 
de la maquina. Y "menor de edad" permanecerta tambien incluso en caso de 
placet, pues despues de ese pronunciamiento lo que le quedaria por hacer solo 
lo podria llevar a cabo en razon del permiso electrico de la maquina. Ha em- 
pezado, pues, la verguenza. 

Pero, como ya sabemos, la palabra anunciada fue un veto. 



1 Esa verguenza no es, naturalmente, una variedad de la "verguenza prometeica" Al contrario: para quien 
se averguenza en este nuevo sentido, la "vergtienza" consiste en la existencia de la "vergiienza prometeica , en 
el hecho de que esta exista. Es, pues, "verguenza de la verguenza", "reiterada vergiienza" y, en cuanto tal, el 
primer correct ivo contra la "vergQenza prometeica'' 

2 £1 autor juega aqui con los t£rrninos entmundigt (minoria de edad) y Mund (boca); quien no tiene boca 
no puede hablar por si mismo y, por eso, es menor de edad. (N. del T.) 



7^ 



La verguenza es as! completa; la situacion es insostenible para un hombre 
de la ambicion y autonomia de McArthur, la consecuencia es inevitable: aun- 
que no haya sido degradado en sentido t^cnico-militar, la degradacion es un 
hecho, so carrera militar ha tocado a su fin: se ha convertido en civil. 

Esa es la primera consecuencia. Es logica y no supone ninguna sorpresa. 
Pero la historia de la verguenza no acaba ahi, pues hay una segunda conse- 
cuencia que, si no todo engana, representa una contramedida; y esta medida es 
cualquier cosa menos evidente, mas bien resulta sumamente chocante (pues 
ese climax pareceria mas propio de un novelista que de la realidad): McArthur 
se convirtio en presidente de un trust de maquinas de oficina. 

No es imposible que ese paso fuera una casualidad, que de las in numera- 
tes ofertas que se le hicieran a McArthur a su reingreso en la vida civil, £sa ftie- 
ra la mas ventajosa. Pero probablemente no. Por eso creemos poder presentar, 
al menos a manera de hipotesis> ese extremo como una action, que signified 
algo. Lo hacemos con todas las reservas; dejamos abierto si nos mantenemos 
aun en el marco de lo factico o ya hemos saltado al de la Science Fiction, mas 
exactamente, de la Philosophy Fiction. Formulemoslo de esta manera: 

Si hubieramos tenido que representar en una novela la election del oficio 
en esas circunstancias, solo habriamos podido motivarla asi: que McArthur, in- 
capaz de acabar con el ridiculo infligido por la maquina a el y a su autoridad 
busco el modo y la manera de lavar la macula. La unica posici6n que le per- 
mitia desquitarse; la unica, en que podia mostrar a los aparatos que su voz y su 
palabra aun valian y que estaban sometidos a su dominio era el puesto de di- 
rector en la production de maquinas de oficina: solo alii podia dominar y hu- 
millar a los prepotentes aparatos, al menos comercial y administrativamente; 
solo alii podia enfriar sus ganas de venganza, Por eso escogio ese oficio, 

Esta motivacidn podria traducirse sin dificultad al lenguaje de Hegel. En 
una Fenomenologia delesptritu escrita hoy se diria: "Despues de que el antiguo 
'siervo* (el aparato) fue encumbrado a nuevo 'senor' y el antiguo «senor» (McArt- 
hur) file rebajado a 'siervo', este 'siervo* intento a su vez convertirse de nuevo 
en 'senor del serior' (del aparato)" £sta es la historia de la verguenza, al menos 
la hipot£ticaJ 



1 AJ novelista filosofko podria incluso atraerle ampliar ese desarrollo dialectico, siempre dentro de J a 
ficd6n. Asi, mostraria que iaacci6n de venganza de McArthur estaba condenada a fracasar de raiz, que el te- 



76 



§11 

La verguenza como trastorno de la identidad. El concepto de la u dote ontica" 
Elyo se averguenza de ser "ello"i el "ello" se averguenza de seryo. 

Para terminar tengo que dar cuenta de la objecion mas importante, que se 
ha hecho a mi tesis de la "verguenza prometeica" El analisis de este argumen- 
to radical exige una "divagation" tan extraordinariamente amplia que no es 
aconsejable colocarla en cualquier parte a lo largo de la investigation, pues la 
objecion, que trata de dejar sin base toda la teoria, afirma que el termino "ver- 
giienza" en la expresi6n "verguenza prometeica" es unicamente una metafora. 
Solo metafora, sobre todo porque la "verdadera verguenza" casi siempre es ver- 
guenza ante un super-poder que actiia como "instancia" cuya mirada vigilan- 
te se teme. Ahora bien, dado que la "instancia" de la "verguenza prometeica" 
(si es que existe) consistiria en el mundo de aparatos, por tan to, en cosas sin 
ojos que no verian en absoluto la macula imaginada del hombre y, asi, tampo- 
co podrian juzgar y condenarla, todo resulta una ilusion, todo se reduce a una 
metafora. Se puede dejar pasar la forma pasiva de la expresion 4 el hombre ac- 
tual es avergonzado por la perfectidn y multiplicidad de las cosas hechas por 
el" pero no la utilization del reflexivo "avergonzarse" 

Si queremos contrarrestar esta objecion radical, primero debemos aclarar- 
nos sobre la esencia de la "verguenza en general" 

iQue es y pues, la verguenza? 

I. a) Un acto reflexivo (avergonzarse), por tanto una relation consigo mis- 
mo. 

b) Pero es una relation que fracasa. 

c) Pero no s61o ocasionalmente (como otros actos, por ejemplo el recuer- 
do)> sino que fracasa radicalmente [grundsdtzlich]. 

d) Y lo hace radicalmente porque quien se averguenza se ve como idgntico y, 
al mismo tiempo, no iddntico consigo mismo ("Yo soy eso, pero tampoco soy 
eso"), 

e) Lo que tiene como consecuencia que el acto nunca encuentra su final 
Como quien se averguenza no acaba de concluir con ese contradktorio en- 

nia que 11 veneer muriendo", pues debia pasar por la experieneia de que la decisi6n soberana del oraculo de 
la miquina resulta tan indispensable para la direction de los rrusftcomo para la direcci6n de la guerra: o sea, 
que McArthur, por interes de su acci6n de venganza, tenia que servirse de la sentenda de las criaturas, de las 
que querla vengarse; que estas encontraron diversas ocasiones para burlarse malidosamente de ei y amar- 
garle su desagravio. No es 6ste el lugar para seguir con la " Diabetica de la verguenza prometeica". 



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cuentro consigo mismo, tampoco la verguenza misma es concluyente. (En esto 
y en los dos rasgos siguientes,/y g, se asemeja al asombro.) 

f ) De manera que sacrifica su propio caracter de acto y degenera en un es- 
tado; 

g) pero no en un equilibrado estado de animo estable, sino en un estado 
que oscila entre la irritaci6n y la desorientaci6n; en un estado que siempre pa- 
rece empezar de nuevo, a pesar de que cree estar asi hace tiempo. En suma: la 
verguenza es un trastorno de la autoidentification, una perturbation. 

II. A diferencia de la mayoria de "actos" inocuos investigados habitualmente 
en la psicologia y la fenomenologia, la verguenza, de acuerdo con su esencia, 
contiene una doble intencionalidad: no solo se refiere a su (normal) "objeto in- 
tencional" (en este caso, la "macula"), sino siempre a la vez a una instancia, a 
la instancia ante la que se averguenza. Contiene un coram} 

III. Esta instancia es una instancia no deseada, a menudo incluso anatema- 
tizada; no es, pues, propiamente una instancia "intencionada", sino rehuida. La 
dedicaci6n intencional es desvfo [Abwendung); la alusion intencional es una 
repulsa; por tanto, es "negativamente intencional" 2 

Los rasgos del punto I van a ser el objeto principal de nuestra investigacion. 
Por eso, antes hay que hacer un par de rapidas observaciones a los puntos II 
y III. 

Ni el coram, ni la "intencionalidad negativa" han desempenado un papel 
claro en la fenomenologia. 

Add. II: A pesar de que se puede deducir claramente de la verguenza, el co- 
ram no es un rasgo especi'fico de esta, sino que es propio de todos los actos so- 
ciales (ejemplo: "sacar pecho ante alguien"); seguramente es incluso un elemento 
que se podria descubrir en todo acto, pues no hay acto, por "solitario" que 
sea, que no comporte -aunque sea sin pensar o modo privativo- una referen- 
da al mundo circundante [Mitwelt], con que se cuenta, ante cuyos ojos se lie- 



1 Como la "instancia" (especialmente en las formas de verguenza histrtricamente recicntcs) a menudo 
es u uno mismo" [man selbst], la verguenza puede ser reflexiva de tres maneras: uno se averguenza; uno se 
averguenza de si mismo; uno se averguenza de si mismo ante si mismo. 

2 En el momento en que el recato [Scheu]^ en origen "negativamente intencional ' en vez de seguir hu- 
yendo de la instancia, lleno de miedo y desde la distancia, se somete a esta o se planta; por tanto, de alguna 
manera se vuelve hacia ella, se convierte en recato religioso positivo y, por tanto, en "recato" en sentido de 
temblorosa veneracibn (ante lo tremendum). Dado que el que venera, a pesar de estar ahi, no es "nadie" ante 
la instancia, establece ese "trastorno de la identidad" que confiere al recato el caracter de la "vergUenza". 



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va a cabo o cuyos ojos trata de evitar. Dado que la fenomenologia clasica de 
Husserl (sin haber aclarado el principio de seleccion de la misma) se limitaba 
casi exclusivamente al analisis de los actos, que no delataban abiertamentc ese 
coram, su concepto de conciencia tenia que permanecer anclado siempre en el 
limite del solipsismo. 

Add. Ill: la intencionalidad negativa resulto algo desconocido, porque el "yo" 
fue considerado eo ipso "libre" o, al menos, activo. El hecho de que (por ejem- 
plo en Husserl) la expresion "libertad" aparezca raras veces dice poco en con- 
tra. En otras filosofias de la subjetividad, tambien a la "fenomenologia trascen- 
dental", en su caceria cognoscitiva del yo, le ha ocurrido el clasico lapsus de atrapar 
solo la punta del "yo cognoscitivo" e interpretarlo como el yo total o represen- 
tative del todo.' Es innegable que el yo cognoscitivo va tras su objeto, por tan- 
to es "positivamente intencional". Pero no es verdad que el yo solo "sea en 
referencia a algo". Por lo demas (y solamente en coordination con este movi- 
miento contrario alcanza la intencionalidad tambien su sentido) tambien el yo 
se retrotrae en si mismo (a la manera del caracol); no s61o ve, tambien es vis- 
to; no solo "tiende a" (tiene intention como sujeto), tambien es objeto de in- 
tention, por ejemplo: es perseguido o cazado. Y resulta muy cuestionable si lo 
que el perseguido evita o rehiiye se puede llamar "objeto intencional" en un 
sentido que vaya mas alia del gramatical; a fin de cuentas no todo acusativo es 
automaticamente un "objeto intencional". Pues bien, a esta clase de actos in- 
tencional men te ambiguos pertenece tambien la verguenza, en cuanto vuelve la 
espalda a la "instancia", ante la que se averguenza. A lo que tiende la verguen- 
za no es ni a ver su instancia ni a dejarla de ver, sino a no ser vista por ella. Y 
6sta es una relaci6n que se diferencia de lo que habitualmente se llama "inten- 
cionalidad" de manera tan fundamental que, propiamente, habria que encon- 
trar otro termino para ella. 

Si resumimos los rasgos nombrados hasta ahora, la verguenza es: un acto 
reflexivo que degenera en una situation de perturbation y quefracasa porque el 
hombre, ante una instancia, ante la que se aparta, se experimenta a si mismo en 
esa situation como algo que "no es" pero que sin embargo si que es de manera ine- 
vitable. 



1 No creo que pueda haber una filosofia de la reflexi6n (o sea, una filosofia que part3 del hecho del yo 
que se encuentra a si mismo con anterioridad), que no sea o filosofia de la libertad o filosofia de la no liber- 
tad; o filosofia del orgullo o filosofia de la verguenza. En la filosofia de la verguenza fracasa la identificacibn; 
en la del orgullo el "me" es ocupado o "constituido" o simplemente negado por el w yo". 



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Tras esta acad£mica description fenomenol6gica, que aiin deja sin aclarar 
el hecho de que existe la vergiienza, sera bueno que pasemos a un ejemplo con- 
crete. 

Ejemplo: el jorobado se avergiienza de su joroba. (Mas exactamente: de ser el 
de la joroba.) 

En cierto sentido le parece que la joroba es algo contingent^, por tail to, algo 
que el no "es" sino que solo "tiene" Pero una es h que "tiene" ("tiene" en el sen- 
tido co mo se "tiene" el cuerpo); y ciertamente de manera inevitable. Por tan- 
to, tambien el jorobado es inevitablemente "ese que tiene la joroba", con quien 
ha de identificarse, a pesar de que no pueda identificarse con el, a pesar de que 
nada "pueda hacer" y> por tanto, no sea responsable. Y de la misma manera 
que 0 no acaba con esa contradiction, tampoco acaba su vergiienza: no cesa. 

En cuanto a la "instancia": esta consiste en un tribunal, quejuzga sobre como 
tienen que ser propiamente los hombres, Tambien el pertenece a ese tribunal, 
tambien esta incluido en el canon de hombre, que representa ese tribunal; y no 
lo est£ menos que los componentes mejor acabados del tribunal. Dado que re- 
conoce la sentencia del tribunal, pero por otra parte, como mal acabado que 
es, no puede confesarlo (no puede querer confesarlo), se aparta de el y, con ello, 
tambien de si mismo. Tambien ahi se muestra la "crisis de identidad" 

El etico encontrara este ejemplo chocante. "Si no puede hacer nada, ^que 
necesidad tiene de avergonzarse por su joroba?" exclamara en su testarudez 
moralists La respuesta no es, por ejemplo, que el jorobado tampoco habria lle- 
gado a esta ingeniosa objecion (al contrario: desde siempre se dice a si mismo 
que "nada puede hacer" y nunca se cansara de sofocar la vergiienza con el ar- 
gumento de su inocencia), sino que su brutal esfuerzo resulta est^ril, que a il 
no le preocupa si "necesita" avergonzarse o no; en suma: que se avergiienza pre- 
cisamente de ese su "no poder" El jorobado se avergiienza de su joroba no a pe- 
sar de, sino por no poder hacer nada. 

De hecho, no hay ninguna expresion que se refiera de manera tan clara a la 
vergiienza como esta: "No poder hacer nada". Pues eso por lo que "nada puedo 
hacer" es precisamente eso que "no puedo"; por tanto, lo que escapa a mi liber tad, 
la provincia del fatum, de lo "fatal" desde cualquier per$pectiva> de la "impoten- 
cia" en el mds amplio sentido; y la vergiienza surge de la contradicci6n entre la 
pretension de la libertad y lo "fatal" entre el poder y el no poder. La vergiien- 
za se avergiienza de ese no poder. iQ\x6 significa esto? 

80 



Forma parte de la esencia de la pretensibn de la libertad ser desmedida e ili- 
mitada: el libre no quiere ser libre solo de manera parcial, ser individualmen- 
te individuo no s61o en ciertos aspectos, ser el yo si mismo solo aqui o alia, sino 
absolutamente libre, de manera por completo individual, no ser nada mas que 
el mismo. 

Pero esta exagerada pretension es "patologica". ! El yo no puede mantener- 
la de forma con tin ua. Siempre llega un momento en que topa con el limite de 
su libertad, de su individualidad, de su autoconciencia; en que se encuentra 
como algo que si es, a pesar de no ser identico a el en cuanto individuo o en 
cuanto mismidad; el momento en que se descubre como un "ello" 

Con "ello" entiendo no solo lo que Freud ha descrito, sino algo mucho mas 
general: todo lo que es no-yo, lo pre-individual, sea del tipo que sea, en que in- 
terview el yo sin poder hacer nada a favor o en contra; lo que, en fa medida en 
que es, tambien tiene que ser y tiene que habersele entregado [y, por tanto, le 
acompana siempre] . Por eso tambien lo llamamos la "dote ontica" 2 

La vergiienza surge en el momento del descubrimiento de esa "dote" Y digo 
expresamente "en el momento", porque la vergiienza no anda cojeando des- 
pues; no es, por ejemplo, una reaction ante la vision del no poder; no es una 
toma de postura (por ejemplo, tristeza por eso), sino mas bien (y esto resulta 
incomparablemente mas fatal que la tristeza) ese mismo no poder, esa misma 
insuficiencia. Cuando, por ejemplo, el asceta se enfrenta al hecho de que "tie- 
ne" un cuerpo (y "tener" significa al mismo tiempo "no poder hacer nada con- 
tra eso" "haber de tener" por tanto "ser tenido"); cuando perplejo se enfrenta 
a ese hecho tan indiscutible como inaceptable para £l, ese estar perplejo es su 
vergiienza, Cuando el yo, que exige libertad, constata que, en vez de estar "pues- 
to por si mismo (en el sentido de Fichte) "ha si do puesto"; que, en cuanto "yo 
libre", no existiria ("estaria ahi") de ninguna manera, si no estuviera ya -en rea- 
lidad, antes- ligado a un hombre que es criatura, o sea, condicionado y no li- 
bre, a una "dote": ese desamparo, esa insuftciencia suya es su vergiienza. 
"Avergonzarse" significa, pues, no poder hacer nada en contra de que no puede 



1 Wase del autor Pathologic de la liberty pig. 28. 

2 Cuando al principio de Sein undZeit (Heidegger) el Dasein pregunta por su "jquieV y, a pesar de com- 
plicate con esta pregunta en el "yo", en vez de encontrase a sf mismo se encuentra con el "se" [man: imper- 
sonal], luego se descubre como un ^ello". De hecho, La acci6n expuesta en Sein undZeit(en la forma de una 
ontoJogfa tedrica) es la de un com bate sisrematico contra la verguenza; el in ten to del yo que se averguenza 
de superar la vergiienza de su ser '"ello" y llega r a ser u eJ mismo**. 



Si 



hacer nada. En otras palabras, precisamente lo que el etico reclama como ab- 
solution de la vergiienza representa el motivo fundamental de esta. 

Lo que vale para la joroba, el cuerpo y el origen vale tambien, mutatis mu- 
tandis, para la "mala action" que ciertamente no representa un motivo de ver- 
giienza aproximadamente tan original como la joroba, puesto que uno se 
avergiienza primariamente de un ser y de un tener, no de un haber hecho. Pero 
a la postre tampoco el culpable se avergiienza de su action, sino de ser "ese tal" 
de ser identico con ese que ha hecho la action; en suma: de un sen 1 

La vergiienza, pues, irrumpe porque uno es "uno mismo")' simultanea- 
mente algo otro, Pero al mismo tiempo, en cierto sentido es tambien el in ten - 
to de deshacerse de eso otro, de la "dote" Pero ya vimos que ese in ten to resulta 
vano. 2 De hecho 3 la vergiienza es tan perpleja y asistematica que no deja a quien 
se avergiienza otro camino que el derrotista de tratar de dejarse morir junto 
con su "dote" (a la que esta encadenado). Las expresiones "avergonzarse hasta 
querer desaparecer bajo tierra" o "querer desaparecer ante la vergiienza" no son 
metaforas, sino descripciones acertadas que no se pueden reemplazar por otras 
"mas exactas". Igualmente sabemos que tambien ese afan de desaparecer re- 
sulta vano, pues el suelo ' se petrifica bajo los pies de la vergiienza y que en- 
tonces la vergiienza empieza a acumularse de forma impaciente como "vergiienza 
sobre vergiienza" 



1 La su position habitual de que uno se avergiienza sobre todo o solamentc dc la accion> en que puede 
algo, simplemente pone del reves las relaciones. Prueba esa desmesurada pretension dc libertad, que hemos 
apuntado, pues con ella el hombre trata de asirnilar el dolor de la no libertad, es decir, de hacerla pasar por 
y utilizarla como un "dolor penal" [StTafschmerz]. La verdad es, ma's bien, que uno se avergiienza de una ac- 
cidn porque con ella, a los ojos de la instancia, cuenta como alguien que no deberia con tar. El hecho dc que 
uno tambien se averguenLe al ser inculpado injustamente -justo entonces- permite ver con claridad que la 
que produce la vergiienza no es tanto la situaci6n fdctica de culpa* En este caso uno no se avergiienza 
porque se le creacapaz, de manera humillante, de cometcr este o aquel delito -eso seria demasiado sutil, para 
ser verdad- sino porque a los ojos de los demas t o sea, socialmente, es en efecto el culpable. En suma: uno 
no se avergiienza por la vergiienza; a) reves: aquello por lo que uno se avergiienza es a menudo la culpa. "Me 
avergHenzo; por tanto soy culpable" es mds valido que "Soy culpable y, por eso, me averguenzo" Por ejemplo, es 
indiscutible que bajo las dictaduras ocurri6 tientos de veces que algunas acciones u omisiones (incluso las 
que habian surgido originalmcnte por motives morales) se convirtieron en motives de vergiienza en el mo- 
menta en que tuvieron que ser defendidas ante un jurado y que la irruption de la vergiienza convenci6 del 
hecho de la culpa no solo al jurado, sino tambien al mismo inculpado. 

2 Vease § 2, segunda objecidn. 

J La referenda a! "suelo" [Boden] aparece porque antes ha dicho u sich in Grutid undBoden $chiXmen\ que 
hemos traducido por "avergonzarse hasta querer desaparecer bajo tierra" (N. del T.) 



BE2 



Cuando se ha comprendido esta situaci6n fundamental de quien se aver- 
giienza, es decir, cuando se ha comprendido que es la desorientacion y deses- 
peracion de la libertad e individuation* que se reconocen como limitadas, 
tambien resulta evidente por que la verguenza sexual se ha podido considerar 
siempre la verguenza. El sexo, lo relativo al genero, es lo preindividual sin mas, 
lo sustraido a la libertad, el "ello" kafexochen [por antonomasia], que no per- 
tenece al individuo en cuanto taL 

Ahora bien, que el sexo no le pertenece resulta una pretension vacua del in- 
dividuo, pues persiste la interdependencia en un doble sentido: por una parte, 
el individuo "pertenece" al sexo (incluso es "esclavo" de este) y, por otra, el sexo 
no se puede realizar mis que en los individuos. La interdependencia es tan es- 
trecha que no hay diferencia al afirmar que "el individuo es un atributo del 
sexo" o que "el sexo es un atributo del individuo" La verdad esta en la ambiva- 
lencia, en la simultanea validez y no validez de ambas afirmaciones. 

Pero esa ambivalencia o, si se quiere, el factum "dialectico" es el fundamen- 
to de que el sexo sea un pudendum, de que uno se averguence. En la medida en 
que el individuo en cuanto ser sexuado es un ser "dependiente de", un ser "es- 
clavo", que es senor de si mismo, ya no es "el mismo" y no es libre, Asi pues, es 
el mismo y, a la vez, no es el mismo de la manera mas ambigua; y, por tanto, se 
confirma la formula con que antes hemos tratado de concebir la esencia de la 
verguenza. 

Vista de esta manera, la verguenza (en la medida en que haya algo asi) no 
es una situation psicologica casual, sino un metaphyskum, la encarnacion de 
la dialectica de res y universale, que aparecia en el conflicto de los universales. 
La res (aqui, el individuo) se avergiienza de contener en si el universale (o, al 
menos, lo general), de ser un atributo de este, de ser eso. Y no sin razon, esa res, 
que encarna en los cuerpos individuals eso "general" lo comun a todos, lo "co- 
mun", se denomina la verguenza. 

Si nos limitamos al ejemplo de la verguenza sexual, se confirma nuestra de- 
finition de la verguenza: es la desorientacion del hombre, que se encuentra 
como "ello" en vez de como "yo" y se esfuerza absolutamente en vano por iden- 
tificarse consigo mismo. Ahora bien, ^qu£ sucede con los otros tipos de ver- 
giienza? ^Confirman de igual modo nuestra definition? 

Hagamos una prueba. 

La verguenza del nino avergonzado es en verdad no menos elemental que la 
verguenza sexual. Cuando el nino se esconde en las faldas de su madre, ^lo hace 



para ocultar su ser "ello"? jSe esconde porque se siente enganado en su pre- 
tension de ser s6Io un yo (o solo "el mismo")? 
No. 

^Simplemente la reclama? 

Tampoco. Ya s61o estabfecer la relacibn artificiosa entre el ejemplo y nues- 
tra definicion da la impresion de ser esteriL Nuestra definicion de la verguen- 
za como "trastorno de la identificacidn" parece contener un error. 

Pero ^donde se esconde el error? Hagamos una breve reflexion intermedia. 

La u identification* 1 exige dos interlocutores: llamamos identificator a quien 
intenta identificarse e identificandum a aquello con que aquel trata de identifi- 
carse. 

Evidentemente, hasta ahora nos habiamos limitado a los casos en que el pa- 
pel del identificator se referia al "yo" y el del identificandum al "ello": El "yo" se 
avergonzaba del "ello". 

Sin embargo, ^este reparto de papeles es el imico? ^No es posible tambien 
lo inverso? ^No cabria pensar que el "ello" se encontrara en el dilema de iden- 
tificarse con un "yo" debido; que con esa exigencia de identificaci6n se acabe 
en desorientacion, a saber: en la desorientaci6n de la "verguenza"; en suma, 
que el "ello" se avergiience del "yo"? 

La pregunta suena extrana. Sin embargo, el nino que acabamos de citar nos 
demostrara inmediatamente lo poco extrana que es. 

La existencia de este nino selimita aun a estar empotrado en el seno [Grund] 
de la familia: aun es mero "ser con" [Mit-sein]. Aiin no se ha estilizado hasta el 
"yo", aun no se ha perfilado como "si mismo" Todavia le queda lejos salirse del 
"seno" en y con el que vive. 

Digo "salirse" En principio esto no quiere decir mas que "sacar algo de algo 
y, asi, convertirlo en excepci6n"; pero como la expresidn "tomarse la libertad 
de salirse y ser una excepcidn" tiene algun reflejo en el significado cercano de 
"desvergiienza" tal vez quepa esperar cierta relacion entre "ser yo" y verguen- 
za, si hay que confiar en la sabiduria del lenguaje. 1 

1 El parrafo esta basado en un continuo juego de palabras. "Salirse" es la traduction que proponemos 
para "sick hemus-nehmen n \ u excepci6n"es la traducd6n de "Aus-nahme". GA juega con la raizde ambos ter- 
minos "neJim"; asi t lo que se "saca" o extrae de algo se convierte en excepd6n, en cuanto extraido. Por otra 
parte, "tomarse la libertad de" es la traducci6n de "sich etwas herausnehmett" y "desvcrguenza' 1 la de "Un- 
venchamtheit" (en que aparece la rate Scham, vergiienia). (N. del T.) 

84 



Supongamos que un extra no se dirige a este nino y le pregunta, por ejem- 
plo como se llama: esta habitual pregunta, que exige que el interpelado "se sal- 
ga" del grupo pronunciando su nombre y se identifique como el mismo, puede 
ser representativa de las demas. 

De golpe ha cambiado el status del nino: en vez de seguir s61o "siendo con" 
como hijo de su madre, y quedarse sin perfil en segundo piano, ahora tiene que 
actuar en cuanto hombre como "excepcion" como individuo, como yo. El cho- 
que del nacimiento social es violento y tan vehemente que quizas pueda ser 
considerado como una variante del "trauma del nacimiento" de Freud. 1 

Nat u raiment e este nuevo estado no es del todo desconocido para el nino, 
Es cierto que el mismo aun no se habia "salido", pero a partir de su nacimien- 
to habia el peligro del ser yo de estar fuera: ya el mismo nacimiento habia sido 
en cierto modo el primer "estar fuera" pues todo nino es un "nino exp6$ito'\ 
Especialmente en la hora de estar solo, abandonado "a si mismo" modo priva- 
tivOy habia tenido que hacer las primeras experiencias del yo, es decir, habia 
tenido que resignarse a ser sin "ser con"; y como el miedo es el motor del co- 
nocimiento, ya tenia que conocer o al menos empezo a presentir que el letar- 
go del "ser con" desapareceria definitivamente un dia y que su destino seria una 
manera de ser mas expuesta y mas fria. 

Ahora bien, iquien tuvo ese presentimiento? iQuien habia sido el sujeto de 
ese presentimiento, quien el sujeto de ese echarse atras sobresaltado? 

;E1 yo? 

^Cabe pensar que sea el yo, que se echa atras sobresaltado, si lo que infim- 
de miedo y espanto es el amenazador ser-yo? 
Impensable. 



1 FUosoficamcnte, el descubrimiento del "trauma del nacimiento" por parte de Freud nunca se valora- 
ria bastante: ^qu6 podrfa resultar mas decisivo para la vida que ser arrancado del "fundamento"? Por mas en- 
mascarado que estuviera el lenguaje de Freud por el vocabulario de las ciencias naturales de su siglo, los 
sentimientos que puso de mamfiesto ("sentimiento oceamco" "instinto de muerte") eran siempre metaflsi- 
cos, Eso vale para estos dos no mentis que para el trauma del nacimiento, con el que described el shock de la 
individuticidtu aunque fuera de manera camuflada. De forma aniloga a nuestra pregunta *^Quien se aver- 
guenza?' 1 tendria que sonar la pregunta que habria que hacer ante este trauma: ^Q»ie>i sufre propiamente 
el shock 7 .". ^El individuo mismo? jNo seri mas bien un qui lo que recibe el shock, el incidente de la indivi- 
duaci6n, la vida aun no individuada? jNo es el individuo s6lo la herencia de ese espanto, el dolor nunca su- 
perado del ser individuo que aquel Neva adherido a si a lo largo de la vida? Me parece que esa era la opini6n 
de Freud, pues a fin de cuentas su "instinto de muerte" no cs otra cosa que el anheio del individuo de des- 
hacerse del tormento de ser individuo* 



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Por extrano que pueda sonar, lo linico imaginable es la respuesta a la pre- 
gunta por el quien: el sujeto del presentimiento, el sujeto del sobresalto, es el 
ser que aun no se ha estilizado hasta la "yoeidad", o sea, el "ello". 

Y ahora entra en escena esta catastrofe. En el momento en que el extrano 
interpela al nino, se hace realidad la amenaza. A pesar de que aun es un "ello", 
se ve desafiado como "yo"; y como no esta a la altura de ese desafio, se siente 
terriblemente apremiado. No es preciso discutir que conoce y sabe eso: "Yo soy 
el interpelado", incluso "Eso soy yo"; pero igualmente cierto es que tambien 
sabe: "Eso no es todavia yo" y "No soy todavia un yo". En resumen: la situation 
es una simultaneidad de ser-yo y no-ser-yo; una contradiccion no menos inso- 
luble, no menos irreductible y no menos perturbadora que aquellas situacio- 
nes "por sicmpre irresolubles", que antes consideramos como situaciones de 
verguenza. 

Y realmente, como a los perturbados antes descritos, al "ello", avasallado por 
el miedo, no le queda mas remedio que tener que entrar en escena como yo, 
como yo coram y solo conoce un linico deseo: desaparecer en las profundidades 
y hacerse invisible. Por eso (al igual que el canguro, que vuelve a entrar en la 
bolsa del origen) trata de recuperar el alibi del mero "ser-con"; asi, el nino se 
esconde en las faldas de su madre. 

Si Schelling dijo (la expresion ya se cito antes): "La vanidad se opone al ori- 
gen desde el fundamento", ahora se podria formular esta frase pareja: "El ori- 
gen se opone al salto hacia la libertad y la exposition del ser-yo". Y tambien este 
oponerse es "verguenza" y, presumiblemente, no solo "tambien", pues es mu- 
cho lo que habla a favor de que la verguenza de ser "yo" es mds universal y ori- 
ginal que la verguenza de ser no yo. 1 

En efecto: la mds universal y mas original, pues ^ante que y de que se aver- 
giienza uno habitualmente? 

El orador que tiene que aparecer ante la muchedumbre (en vez de seguir 
incrustado en ella), ^no se averguenza de presentarse como el mismo 7 . ^No se 
averguenza de estar abandonado al coram, como el recluta que tiene que pasar 
entre dos filas de soldados que le pegan con baquetas? ^Y el que va vestido de 
manera inhabitual? ^Y el extranjero en tierra extranjera? ^No sufren esos ba- 
queteos porque "se salen", por ser "excepciones", porque llaman la atenci6n 



1 La primera lormul acion de esta teoria de la verguenza se encuentra en " Pathologie de la liberty ', con la 
expresi6n "desnivel del origen". 



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como ellos mismos> es decir, desentonan y contrastan? ^Y no habla todo eso en 
favor de que esa verguenza de romper la norma es incluso el prototipo de la 
vergiienza moral 7 El insumiso, que se ha arrogado la libertad de apartarse de lo 
normal y la norma, ^no se averguenza de existir como el mismo y cuando es sor- 
prendido? Y de manera muy diferente de los primeros ejemplos de nuestro ana- 
lisis de la verguenza, que ahora empiezan a perder influencia: cuando los asi 
avergonzados se esconden, ^no lo hacen porque consideran una macula su ser 
ellos mismosi Y cuando se "colocan en el rincon"o pretenden no escuchar, ^no 
tratan todos de negar su ser ellos misrnos y de borrar la afrenta de llamar la aten- 
cion y de restituir la antigua situacion? 1 

Esta divagacion nos ha entretenido bastante. Pero como nos ha procurado 
un par de visiones de lo que es la verguenza, ahora estamos mcjor preparados 
para enfrentarnos a la objecion que dio ocasion a esta digresion. 

Esta objecion afirmaba que el titulo "verguenza prometeica" no era mas que 
metaforico; no es admisible en las vivencias, que hemos descrito para ver las 
verdaderas experiencias de la verguenza; aqui no se puede hablar de verdade- 
ras "instancias", porque (en caso de que hubiera "verguenza prometeica") s61o 
consistirian en aparatos, o sea, en cosas sin ojos; y porque la idea de que el hom- 
bre pueda ser tan excentrico como para reconocer como verdaderas instancias 
a cosas sin ojos o para temerlas como tremenda es simplemente absurda. £sa 
es la objecion. 

Nos quedan por delante, pues, dos tareas: L Tenemos que examinar la va- 
lidez de esa objecion; un examen, que se divide en dos partes: a) la metifora y 
b) la condicion de no tener ojos. Y 2. (£sta es la tarea principal): Tenemos que 
investigar si la "verguenza prometeica" representa un "trastorno de la indivi- 
duacion", pues solo eso -despues de que hayamos afirmado que la verguenza 



1 A este tipo de verguenza pertenece finalmente tambien ia verguenza mis fundamental, !a metafisica: 
la verguenza del individuo de haber sido sacado, de haber "caido" del "fundamento** como individuo, como 
singular; y, en vez de seguir perteneciendo al fundamento, como correspondia cdsmicamente, tener que exis- 
tir como excepcidn cdsmica. La ecuacion de esta vergiienza reza asi: No-pcrtenencia = incongruencia = de- 
sobediencia. Anaximandro y (el holderliniano) Emp^docles son los principals testigos. 

En la metaftsica molusica de la individuaci6n, que todavia no conocia nuestras trabas especulativas, se 
dice: M E1 fundamento del mundo se averguenza de sus individuaciones, o sea, del hecho de haberse alejado 
de si mismo en la forma de individuos''. Y (de manera parecida a una formula de Spinoza): "La vergiienza, 
que sufre el individuo es s6Io una parte de la verguenza, con que el 'fundamento' se averguenza de sus indi- 
viduaciones". El ello. 



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es un trastorno de la individuaci6n- decidira sobre nuestro derecho a clasifi- 
car la "vergiienza prometeica" como "verdadera vergiienza" De esta manera 
hemos delineado la andadura de nuestra investigacion conclusiva. 

§12 

Refutation de la objecioru a) Ninguna expresion es "solo metafdriaf. 

Empezamos con el reproche de que nos dejamos enganar por una meta- 

fora, 

^En que consiste este reproche? ^Qu£ significa la afirmaci6n de que una des- 
cripcidn de una realidad psiquica es "exclusivamente metaforica"? ^Existe algo 
asi? 

lEs el h ombre, al que llamamos "claro" realmente "claro" solo en sentido fi- 
gurado? ^Es la "melancolia^ (en cuanto animo pesado)* solo una expresion 
figurada? ^Es figurada porque "pesado" se aplica solo a objetos fisicos? ^Por qu6 
s6lo a estos? ^Donde esta dicho que el significado "pesado" se haya establecido 
para caracterizar cualidades fisicas? 

Cuando los psicologos desacreditan el valor predicativo de estas expresio- 
nes y admiten, con voluntaria resignation, que saben exactamente que no hay 
que tomarlos dernasiado en serio cuando utilizan esas expresiones metafori- 
cas, lo hacen no tanto por una reflexion metodica real sobre la esencia de sus 
objetos cuanto porque estin amedrentados por el rigor y la autoridad que ellos 
mismos reconocen a sus hermanas mayores, las ciencias de la naturaleza. Y de 
esa tnanera se equivocan, pues la esencia de sus objetos, los psiquicos, pierde 
totalmente su sustancia sin su caracter linguistico: la manera como una reali- 
dad psiquica es descrita por el alma pertenece a la esencia de esa realidad mis- 
ma. Cuando el alma melancolica es descrita como "pesada" y se reconoce en 
esta palabra, con cuya ayuda se hace entender por sus congeneres* eso es una 
prueba de que el "dnimo" de la melancolia se siente efectivamente como "pe- 
sado" La idea de no ver en la expresion nada mas que una etiqueta pegada a la 
melancolia y extraida de una realidad de otra proveniencia, parte del presu- 
puesto tacito de que el alma encuentra sus expresiones de la misma manera 



1 Schwermut es melancoKa o 5 literalmente, ^animo pesado" Cabria dear otro tanto de melancolia: par- 
tiendo de su origen griego melas [ = negro j + chole \ - bilis] indica el color negro de La sustancia fisica bilis 
y se aplica posteriormente a un estado de animo. (N. del T.) 



que la industria los nombres de sus articulos de marca. La descripcion es mas 
bien una parte real de la melancolia misma. Y si se admitiera que se tratara 
de etiquetas extraidas y pegadas, el hecho de que el alma opte por esta y no otra 
etiqueta para caracterizar su propia situation, demostrana que se reconoce de 
hecho en ella. 

Dicho de otra manera: la descontianza ante las metaforas se basa en el error, 
que se reconoce como valido sin mas> de que las diversas provincias del cono- 
cimiento son autonomas y se hallan hermeticamente cerradas entre ellas y de 
que el pequeno trafico fronterizo entre esas provincias esta prohibido al me- 
nos para los expertos, es decir, para los cientificos. Huelga demostrar que tal 
psicologia es absurda, que las expresiones importadas supuestamente de pro- 
vincias extranas son comprensibles sin mas, Y viceversa: el hecho de que las ex- 
presiones importadas supuestamente de provincias extranas sean comprensibles 
sin mas demuestra que las fronteras estan muy abiertas. En la vida cotidiana el 
cientifico tampoco puede arreglarsclas un solo momento sin las metaforas que 
ha desacreditado; y tampoco es capaz de cuestionar que al menos 6stas cum- 
plan de la manera mas notable esa funcion sustitutiva de transmitirnos algo 
comprensible a posteriori sobre fenomenos, que se oponen a una formulation 
"no metaforica" Este hecho deberia hacernos recelar, pero no de las metaforas 
-eso es lo que hace todo principiante, que solo ha oido campanas del rigor de 
la ciencias-, sino ser recelosos contra la legitimidad de nuestro recelo contra las 
metaforas. Esta fuera de lugar quejarnos de que no llegamos a la realidad del 
alma a causa de que el lenguaje es "s61o metaforico"; al contrario, precisamen- 
te en el factum de la metdfora tenemos a disposition uno de los rasgos mas esen- 
ciales del alma misma. 

Cuando el enfermo se nos qucja porque su dolor es * obtuso" sabemos exac- 
tamente lo que siente y quiere decir; y el medecin imaginaire y que considerara 
esa information "no rientifica" o "solo metaforica" y echara en cara al enfer- 
mo utilizar una descripcion que pertenece a otro campo sensorial y que, asi, 
ha cometido una metabasis eis allogenos, serta un personaje para un sainete so- 
bre la epoca cientifica, Ademas, no es verdad que el enfermo "transfiera"-me- 
taferei- la expresion, precisamente porque la expresion y, por tanto, la cualidad 
expuesta en ella, no pertenece a ningun genos determinado; dicho positiva- 
mente: porque la cualidad es "preespecifica" o sea, representa una relaci6n en- 
tre el mundo y el sujeto que aiin no tiene nada que ver con el fraccionamiento 
del sujeto en diversos sentidos. Estas cualidades encuentran su realizaci6n es- 



pecifica en campos sensorials determinados solo de manera secundaria: eso 
"obtuso" sera secundariamente tactil> aciistico, osmotico, emocional. Si no fue- 
ra asi, no podriamos comprender las palabras utilizadas (y el lenguaje de la poe- 
sia nos resultaria oscuro). Entendemos no s61o lo que es un "dolor obtuso" sino 
incluso un cuchillo obtuso, porque entendemos de manera preespecifica lo que 
es "obtuso" 1 Y lo que es valido de estas cualidades tambien lo es de todas las 
vivencias caracterizadas como reales o como supuestamente "metaforicas" como 
"exaltation" "aligeramiento" "abatimiento" "desfondamiento moral" y simi- 
lares. Y tambien de la verguenza. 



§13 

Refutation de la objecion b). El mundo no es "sin ojos" 
Hasta aqui lo relativo a la metafora. 

Como fundamentacion de su censura de la metafora, mi oponente habia 
aducido: no se puede hablar de verdadera verguenza, porque s61o se averguenza 
realmente quien se sabe bajo la vigilancia, bajo los ojos de una "instancia" Aho- 
ra bien, el mundo de aparatos es sin ojos; ningun hombre es tan excentrico para 
afirmar que es visto por los aparatos. Por tanto, estos no se pueden considerar 
como "instancias" 

Esto suena plausible, Pero solo porque, atrapados por teonas, ya no sabe- 
mos lo que es plausible cuando no tenemos ataduras. Para quien no tiene ata- 
duras nada es mas plausible que ser observado por las cosas. Es cualquier cosa 
menos un teorico del conocimiento* que se concibe a si mismo solo como quien 
ve (el mundo); mas bien se ve a si mismo con la misma naturalidad que uno 
que es visto y observado (por el mundo); con ello no solo se hace referenda 
a que se sabe visto por congeneres y animales, sino por todo el mundo visible. 
En general, al menos originalmente, la "visibilidad" es considerada por el como 
una relation absolutamente reciprocal todo lo que el ve, tambien le ve a el. 

Es superfluo subrayar que con ello no afirmamos que sea visto efectiva- 
mente por la silla, la mesa o el cuadro. Lo que decimos es solo que forma par- 

' Filosoficamcnte apenas es imaginable algo mas irrisorio que deditarse a las llamadas "sincstesias* es 
deck, a las conexiones ouc se suponen suplememarias de cualidades de diferentes imbkos sensoriales: quien 
se sorprende de estos fenomcnos, tambien deberia haccrlo porque las ramas de un arbot se unan en un tran- 
ce El problems filos6fico no es como "confluyerf las cualidades, sino c6mo se ramifica en cualidades espe- 
cificas la cuaJidad preespecifica original. 



90 



te de su cosmovision sin ataduras considerarse como "observado por el mun- 
do" Si no elabora ninguna teoria a partir de ahf es porque se trata de su cosmo- 
visidn preteorica, que se evapora en el momento en que adopta una actitud 
teorica. Tal vez por eso tambien el termino "cosmovision" es inoportuno; pero 
la palabra no afecta a la cosa, pues por mas concluyente que pueda ser cual- 
quier teoria que va cojeando a remolque, £1 se comporta como un "observado". 
La afirmacion se podria documentar con innumerables testimonios empiricos, 
por ejemplo mediante los ejemplos del psicoanalisis (recogidos con intencio- 
nes completamente diferentes) sobre las inhibiciones de la verglienza aiin efec- 
tivas en la soledad natural no distorsionada. Tampoco Robinson iba por ahi 
desnudo, 

Y el hecho de que tambien aceptemos que los poetas nos digan que la cima 
nos "mira" amenazadora o que la luna nos "mira" afable y que no rechacemos 
ese tipo de informaciones como excentricas, sino que entendamos lo que el 
poeta quiere decir con ellas, muestra que las "cosas que miran" nos resultan 
algo normal, que en su "mirada" tambien nosotros vemos algo que nos mira y 
que en el idioma de los poetas recuperamos esa mirada del mundo que es para 
nosotros la mas primeriza y familiar. Es bastante indiferente que denomine- 
mos el hecho de esa "visibilidad reciproca" "animismo" o "antropomorfismo": 
su raiz esti en que> si el mundo nos "quiere bien" le imputemos que "mire por 
nosotros* 4 (en el sentido austriaco de que "se preocupe de nosotros") y que, si 
nos amenaza, "nos tenga en su mira" 

Hasta que punto es poco cierto que el hombre deba ser "excentrico" para 
sentirse mirado por el mundo; que> por el contrario, tiene que ir en contra de 
su ausencia de ataduras, lo demuestra el siguiente experimento (que no es fd- 
dl de verificar): cuando, con una expresividad sin miramientos, intentamos to- 
mar conciencia del hecho de que las cosas no nos miran, el resultado nos afecta 
de manera muy extrana. La idea de que la silla, en que solemos sentarnos> o la 
mesa, sobre la que escribimos a diario, o incluso nuestro espejo nunca nos han 
mirado y no nos conocen; que el cuadro que esta encima de nuestra cama, a la 
derecha, sumergido en la noche eterna, no tiene ni idea de su pareja de la de- 
recha, ni de su propia belleza ni de su propia visibilidad ni de nada de noso- 
tros, que lo miramos a diario o, dicho brevemente, que es completamente ciego; 
y que nosotros, rodeados por un mundo de cosas absolutamente ciegas, hemos 
de hacer nuestra vida viendo-sin ser vistos: esa idea es tan fabulosamente ex- 
trafia, que uno casi imagina percibir "aire de otros planetas" y solo diffcilmen- 



91 



te puede librarse del sentimiento de haber tenido ante los ojos las mas fantas- 
ticas condiciones de vida de un mundo diferente Ueno de oscuridad. 

No, creer que no podemos reconocer las cosas como instancias por su *ce- 
guera" es de todo pun to injustificado. AJ contrario, en la medida en que per- 
manecemos sin ataduras, somos demasiado ciegos respecto a su ceguera. Que 
el hombre argumente: "Las cosas no me miran; ergo no tengo necesidad de 
avergonzarme ante ellas", es pura teoria. Si hay que aceptar algun ergo, es la pre- 
gunta. Y si no, entonces algo completamente diferente: algo que prueba que 
nuestro mecanismo deductivo funciona en una direccion contraria a las agu- 
jas del reloj. Y; entonces el ergo es asi: "Me avergiienzo ante lo que es superior 
a mi; ergo eso me mira" 1 

Los elementos de la objeci6n se presentan, pues, como muy problematicos, 
Mas importante que seguir yendo tras ellos es comprobar si la "vergiienza pro- 
meteica" cumple la condicion que hemos reconocido como esencia de la ver- 
guenza, es decir, si tambien esta se desvela como "trastorno de la idcntificaci6n" 
como una identificacion fallida del "yo con el ello" o del "ello con el yo" 

Al introducir antes el concepto de * ello", no sin razon lo habiamos dejado 
en la mayor indeterminacidn: con esa expresion nos limitamos a describir todo 
lo que el yo (como lo establece perplejamente en los encuentros consigo mis- 
mo) nolens volens "es con" a pesar de que lo que esta ahi con no es 61 misrno, 
Determinar mas el concepto habia quedado vedado porque eso que es de la 
manera mas di versa (el cuerpo, la especie, el "se" [man] ) habia emergido como 
ese "ello"; sin embargo, nos habiamos conformado con esa indeterminaci6n 
tambien porque estabamos interesados exclusivamente en el "caracter de dote" 
del "ello" por tanto, en el trastorno de la identificacidn, que aparece cuando el 
yo se ve como "ello" pues habiamos reconocido la esencia de la vergiienza en 
ese trastorno o perturbacion. Nos queda muy lejos la suposicion de que a la 
expresion "ello" que incluye fenomenos tan diferentes, le corresponda algo on- 
tol6gicamente homogeneo: eso seria absurdo. 

El hecho de que el "ello", objeto de nuestro debate ahora, se diferencia de 
manera fundamental de los fenomenos del "ello" en cierto modo naturales (el 

1 Una vez conduido mi libro encuentro en el extraordinario ensayo de Walter Benjamin sobre Baude- 
laire (Schriften J, pag. 460 ss + , Suhrkamp Verlag, 1955), en el contexto de su diseusidn de la categorfa "aura" 
un tratamiento expreso de esta redprocidad de la visibilidad, que anticipa lo afirmado aqui. Alii lambien 
(pSg* 462), $e encuentra la caracterizari6n que hace Val£ry de la perception del sueno: "En el sueno sc pre- 
senia una ecuaci6n, Las cosas, que yo veo, me miran igual que yo las veo* 

91 



cuerpo, la especie, la familia, etcetera), que habian estado en primer termino 
en nuestro analisis fundamental de la vergiienza, no puede sorprendernos, 
pues en ese hecho consiste el objeto de toda nuestra investigation, Aqui se en- 
cuentra, pues, el aparato, que se presenta como "ello", la actividad de la ma- 
quina con la que el hombre hmciona como una parte del aparato, de manera 
que, en su papel de aparato, en vez de verse como yo, se ve "como" una parte 
de ese aparato. Para distinguirlo del primer "ello", £ste lo denominaremos "ello- 
aparato" 

En cierto sentido podemos representarnos — pero esto solo es en realidad 
una imagen- al hombre como en la pinza entre dos bloques, como cornprimi- 
do por dos poderes, que se disputan su ser-yo: por una parte, oprimido por el 
poder el "ello" natural (por el cuerpo, por la especie, etcetera); por otra, opri- 
mido por el del "ello-aparato" artificial (burocratico y tecnico). Ya hoy el es- 
pacio que le ha quedado al yo es muy estrecho; y como el ello-aparato paso a 
paso avanza cada vez mas y va arrinconando al yo cada vez mas al cuerpo, el 
espacio es cada dia mas estrecho; el peligro de que el yo quede aplastado entre 
estos dos colosos, que nada tienen de yo, es cada dia mayor; cada dfa est£ mis 
justificada la esperanza de que se produzca esa catastrofe, o sea, la de un tota- 
litarismo tecnocratico, pues son millones los que la esperan. Si ese final llega 
manana o pasado manana, el ultimo triunfo sera en exclusiva del aparato, pues 
este, en su afan de tragarselo todo y especialmente lo mas extrano a el, se ha- 
bra anexionado no s6lo el yo, sino tambien el otro "ello": el cuerpo. 

Ya hoy hace todo lo posible en esa direccion. La expresion "el aparato nos 
arrincona al cuerpo" es cualquier cosa menos una imagen, pues justo nos re- 
cluye en el cuerpo, incluso trata de dominar nuestra sexualidad, de incorpo- 
rarla a su ambito de dominio. Ejemplo: 

La orgta de la identificacion como parangon del trastorno de la identificacion. 
El jazz como culto industrial de Dionisos* 

La miisica de jazz, despachada hoy como "negroide" debe su existencia no 
solo (en caso de que asi sea) al "recuerdo racial del desierto y de los tambores 
de la selva"; mas bien es (al menos igualmente) "musica de la maquina" es de- 
cir, una miisica que pone en marcha los bailes, que son adecuados para el hom- 
bre de la revolution industrial. Lo que en el jazz ha encontrado su voz es no 



93 



solo la "apatia de la existencia arcaica" o el "afdn del sexo que se lamenta", sino 
siempre a la vez la obstinacion de la perforadora que trabaja con precisi6n y 
que divide en partes siempre iguales el glissando de la animalidad de manera 
impasible y limpia. 

En el primer momento puede parecer como si los dos poderes hostiles del 
"ello", el "poder del fundamento" y el de la "cosa", el del sexo y el de la maqui- 
na, en el entusiasmo de su solidario desprecio del yo trascendiendose y refor- 
zandose, devorandose e instigandose mutuamente se hubieran unido para 
pulverizar al yo entre ellos en una mecanica convertida en orgiastica y en un 
orgasmo convertido en mecanico. Pero la maquina no ha alcanzado su ultima 
meta al aceptar esa extravagante alianza. Su meta ultima es liquidar el sexo mis- 
mo: cuando entro en contacto con este no fue para trabajar juntos, sino para 
transformar su poder comprimido en energia de su estilo mecanico; es decir, 
para convertir los bailes en procesos de transformation y a los que bailan en 
transformadores, cuyo deber consiste en transformar las energias animales 
en mecanicas. 

Naturalmente, con ello no se ha afirmado que de la energia vital consegui- 
da en el baile se extraiga un valor mecanico util. Sin embargo, la maquina, dado 
que en su pretension autocrStica no tolera junto a ella otras energias, libera la 
energia vital sobrante a traves del frenesi del baile y la hace estallar, de manera 
que el mismo proceso de explosion adquiere el tipo de movimiento de la maqui- 
na. Las musicas que ponen en marcha esos bailes llevan consigo rasgos de un 
modo de andar cosificado y automatico: su furor repetitivo, que neutralize todo 
sentimiento del tiempo y aniquila todo tiempo, es el furor de la maquina que 
marcha siempre igual; 1 y su sincopa, convertida en principio, no es algo asi comb 
una propiedad "puramente musical" interpretable como un "golpe de rebote", 
sino mas bien como el simbolo de la obstinacion ininterrumpida que no se re- 
laja, con que la maquina interrumpe el ritmo del cuerpo; en cierto modo, la 
interferencia, martilleada de nuevo en cada compas, es la refutacidn del cuerpo y 
victoriosa una y otra vez, y de su pretension de 4 contar" tambien y de tener su 
propio computo del tiempo. 

Ahora bien, como el cuerpo, para demostrar su conformismo con la ma- 
quina, cumple esa refutacion, lo que baila el que baila es no solo la apoteosis de 



1 Su especial alegrfa por el mal ajeno prepara para esa flnalidad de conectar con elementos de monoto- 
nia foldorica. 



94 



la maquina, sino a la vez una fiesta de abdicacion y asimilacion, una pantomi- 
ma entusiasta de la propia derrota total. 

La expresion "religion industrial", que antes habiamos acunado en la dis- 
cusion del Human Engineering, se confirma aqui: las orgias, que representan 
estos bailes -por ejemplo, los de las salas de baile de Harlem-, no tienen nada 
que ver con "diversiones", pues son mucho menos y mucho mas que eso, a sa- 
ber, bailes sacrificiales extdticos, que se celebran cultualmente en honor del Baal 
de la maquina. 

El extasis es autentico; los que bailan, en vez de ser ellos mismos, estdn real- 
mente "fuera de si", pero no para ser uno con los poderes ctonicos, sino con el 
dios de la maquina: culto industrial a Dionisos. Lo que vale para las sincopas, 
que martillean sin cesar el triunfo del dios de la maquina sobre el cuerpo, vale 
igualmcnte de las "cadencias" (dicho musicalmente: de los "falsos finales"): 
tambien estas son mecanicas, pues funcionan como brakes, es decir, represen- 
tan puros "procedimientos de frenado". Si hubiera una tipologta de lo que en 
la musica pueden significar "cierres finales" -en la musica romantica tardia, 
por ejemplo, "cierre final" significa tanto como "duke morir" o "salvacion [ca- 
tartica]"-, ese brake-final representaria un novum absoluto. Pero esos procedi- 
mientos de frenado son interruptions (pues las maquinas se han de frenar 
constantemente, "en el medio", en algiin momento casual). Lo que esto signi- 
fica para los hombres, que ejecutan fisicamente esta musica, lo da a entender 
esa expresion, aunque no de manera lo bastante clara, pues lo que aqui se in- 
terrumpe es no solo la excitacion sexual, sino la vida como tal. Cuando la mu- 
sica y el baile se frenan de forma mecanica o se apagan de golpe; cuando la orgia 
queda truncada, el que baila es u muerto a palos" como un todo, aparece como 
victima de un asesinato o un accidente laboral; en resumen: la interruption sig- 
nifica, dicho cultualmente, una muerte repentina y violenta. Pero justo £sta per- 
tenece al culto, porque no hay nada que sea mas parecido a la maquina que un 
cese no motivado por nada, pues el tipo de ese cese demuestra la maquiniza- 
cion lograda. "Soy desconectado", dice o siente el que ha quedado paralizado 
de repente, "por tanto formo parte de una maquina." E incluso se disfruta de 
esta parada, no solo porque se tiene la certeza de que la mdquina de la musica 
volvera a funcionar de inmediato, da capo, en una nueva tanda, para prometer 
nueva vida en forma de nueva derrota y ofrecer nueva esperanza de volver a 
ser asesinado, sino porque la parada representa la culminacion de la uni6n con 
la divinidad. 



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Que Ios que bailan son "matados" realmente a trav£s de este rito y sacrifi- 
can por completo su yoeidad, lo puede documentar un fen6meno sumamente 
chocante: el hecho de que, a travel de la orgia, pierden su rostro. Con esto no 
me refiero al hecho observado a menudo de que las actuales fisonomias siguen 
modelos; de que hoy tambien los rostros, caracterizados mediante identicos mo- 
delos, resulten productos de serie semejantes entre si; y de que un rostro se 
diferencie de otro solo como una tela de otra, o sea, por sus fallos individuals 
de confeccion, sino a la perdida misma de ese rostro m£s o menos caracteriza- 
do segun modelos. Esta perdida se puede mostrar de diversas maneras; por 
ejemplo, viendo que durante la orgia el rostro se deja abandonado y cae; deja 
de ser espejo de la individualidad y ambito central de la expresion del hombre; 
se transforma en una mera parte del cuerpo (cuya apariencia desnuda e incon- 
trolada no es superior a la de la espalda o del trasero en cuanto a "imagen y se- 
mejanza ,, ) o, en cierto modo desgajado de la orgia y no-info rmado respecto a 
lo que se refleja en la capa inferior, adquiere una cara impasible y vacia y aun 
la Ueva como "dote" solo porque no es posible dejar el rostro en la guardarro- 
pia antes de iniciar el ritual; o en que durante la orgia se vitrifica, quiero decir 
que evidentemente deja de ver algo o de ser consciente de su propia visibilidad. 
Si a uno de estos que bailan se le ocurriera (pues estas orgias no dejan de tener 
gags) ponerse algo sobre la cabeza en la ebriedad de su maquinizacion para 
ocultar definitivamente su rostro, que ya no vale nada> su ocurrencia no resul- 
taria del todo sorprendente. Y del mismo modo poco asombroso seria que, du- 
rante la orgia, surgiera una nueva variacion de la verguenza: la vergiienza del 
rostro; y, con esto, no me refiero a la verguenza por tenet un rostro so so o an- 
tipatico, sino -de manera analoga a la verguenza corporal del asceta- a la ver- 
giienza del que baila por tener un rostro sin ma$> por el hecho de estar condenado 
para siempre a llevar consigo por doquier el estigma de la yoeidad como dote 
forzosa, 

Aunque estas ideas pueden ser "exageraciones filosoficas" -tergiversaciones 
respecto de la verdad-, es innegable el hecho de que el rostro se ha convertido 
en un residuo, en algo anticuado. Y ciertamente no es casual que esta perdida 
del rostro se haya introducido en la epoca en que tambien las artes plasticas 
abandonen el rostro como tema y en que el dibujo comercial considere chic ol- 
vidarse por lo general de la cara del hombre en su represent acion. 1 

1 Por desgrada no hay en la historia del arte ningun estudio especial sobre el papel del rostro en las di- 
ferentes £pocas, pues ese estudio mostraria que tambien antes hubo tales "degradaciones del rostro": por 
ejemplo en el manierismo, que era aficionado a reprcsentar no s6lo todos los rostros semejames, sino tam- 



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Pero volvamos de nuevo a la "maquina de la musica" que pone en marcha 
esta orgia. 

Cuando los solistas de la banda de jazz tratan de ejecutar esta musica como 
"musica seria" o sea, como musica de concierto, que solo debe ser escuchada, 
lo hacen a partir de un malentendido, que a su vez se funda en el deseo de con- 
ferir a esta musica la respetabilidad social del un Valor cultural" reconocido. 
Pero, esta pretensi6n no es falsa porque esa musica sea "demasiado ligera" o 
s61o sea popular music, sino al reves, porque es horriblemente seria, demasia- 
do para una sala de conciertos. Con ello me refiero a que se introduce en los 
hombres de manera incomparablemente mis profunda y violenta y cambia su 
ethos (en el sentido musical-moral de los griegos) de forma mas radical que las 
solemnes musicas de concierto actuates, pues £stas> cuando han enmudecido 
sus sinfonicas apoteosis finales, despiden a quienes las escuchan -mero publi- 
co- con una "vivencia" que inmediatamente se pierde, porque nada tiene que 
ver con su existencia fuera de la sala de conciertos, Nada hay menos serio 
que el efecto de la musica seria. En cambio, nada mas serio, es decir, nada con 
mis graves consecuencias, nada mas peligroso, nada mas destructivo que el 
efecto que esa musica que se despacha como "no seria" pues esta representa 
una transgresidn real, una metarnorfosis violenta, que tiene muchisimo que 
ver con el mundo y la vida de fuera de la sala, pues la forma de ser, a la que ele- 
va a los hombres, es la de la maquina, que es la que domina de la manana a la 
noche, y porque hace que los hombres est£n plenamente de acuerdo con esa 
forma de sen 

Como todo ritual, tambien este exige una compartida ejecucion motorizada; 
por eso quien ejecuta esa musica como mera musica artistica ante meros oyen- 
tes, o sea, "concertista" no crea un nuevo publico artistico o culto, sino que mas 
bien engana a su comunidad de culto, cuyos miembros, en vez de participar de 
manera efectiva en los misterios, quedan condenados a contentarse con el pa- 
pel de oyentes, en cierto modo voyeurs de la maquinizackm. Y ciertamente es 
cualquier cosa menos sorprendente que esos participantes, indignados por el 



bien a hacerlos demasiado pequenos (cosa que es notoria, por ejemplo, en Bassano y en El Greco). Pero tam- 
bien en ei barroco, aparte del retrato expreso, el hombre transformado en una vestimenta que ondea de for- 
ma impeluosa es incomparabiemente mas imporiante que su rostro. Aqui no podemos investigar si el rostro 
fue despreciado entonces en la medida en que dos poderes no individuals reclamaban al hombre como vic- 
tima. Pero la sospecha no es descabelJada, pues esa epoca fue al mismo tiempo la de las florecientes cienctas 
natu rales y de la contrarreforma; y su arte uni6, en constante colisi6n, el reaJismo mas irrevc rente con la exal- 
tation sobre natural mis irrespetuosa. 



97 



engano y no queriendo contentarse con el papel de miembros de la comuni- 
dad que simplemente escuchan, se amotinen, como sucedio en Viena en una 
representation "concertista" de jazz. 

Lo que acabamos de esbozar en nuestra digresion es una situacion en que 
la identidad con la maquina fue forzada mediante la violencia de un rito exta- 
tico. En cierto sentido una situacion absurda, una "apariencia" macabra o "be- 
Ha" pues en esa situacion no aparecia ninguna maquina real, a menos que se 
considere la misma musica como una "maquina" o sea, como ese aparato es- 
pecial que el hombre produce para, con su ayuda, llevar a cabo su propia ma- 
quinizacion. 

Esta de mas demostrar la conexion de esta digresion con nuestra investiga- 
cion principal. Es evidente que el hombre, si habitualmente consiguiera la iden- 
tificaci6n con su mundo de aparatos y maquinas, jamas habria ideado, ni habria 
tenido necesidad de idear, un ritual especifico de identificacidn. No habria ne- 
cesitado la orgia para saborear la identidad. El hecho del ritual, pues, puede ser 
valorado como un sintoma o, al menos, como un indicio de que la identifica- 
tion no se consigue habitualmente. 

Pero aun no queremos aceptar este indicio como prueba; mas bien, quere- 
mos hacer una "prueba": investigar la referenda "natural" del hombre a la ma- 
quina, esa que se hace efectiva en la situacion laboral; y queremos comprobar 
si esa situacion contiene un encuentro consigo mismo, en que se agudice un 
trastorno de la identification; y, finalmente -y con ello regresamos a nuestra 
pregunta initial- si ese trastorno es "verguenza" 

m 

La recaida. El yo se encuentra como yo negado fallido. La situacidn del trabajo 
frustrante es la prueba a modo de ejemplo de la "verguenza prometeica" 

Asi pues, iqa€ puede significar "trastorno de la identidad" frente al apa- 
rato? 

Evidentemente, de acuerdo con el doble principio antes debatido ("el yo se 
avergiienza del ello" y "el ello se avergiienza del yo"), dos cosas igualmente: 

O bien: en su encuentro consigo mismo, el hombre encuentra algo que es 
conforme al mundo de los aparatos, en vez de a si mismo; se descubre a si mis- 
mo como una parte del aparato. 

98 



O bien: el hombre se ha integrado de manera voluntaria en el aparato (o en 
el mundo de aparatos como un todo); pero como no consigue completamen- 
te una conversion en aparato, una "fidelidad sumisa", 1 una consustancialidad, 
se encuentra a si mismo en vez de encontrar una parte del aparato. 

En el primer caso, el yo se encuentra a si mismo como ello; en el segundo, 
el ello se encuentra como yo. 

Es inutil dedicarnos a la primera de estas dos posibilidades, pues ya esta an- 
ticuada. El hombre, representado por Chaplin en Tiempos Modernos, ese ser 
que, incluso cuando ya no esta al servicio de la maquina, aun realiza movi- 
mientos mecanicos a manera de tics y que experimenta sorpresa u horror por 
haberse convertido en parte del aparato, ese ser chaplinesco no existe. La des- 
cription esta desfigurada. Lo que sorprende al modern man es lo contrario: que 
aun permanece como resto de yo incluso cuando, adaptado a la exploration 
mecanica, "propiamente" no deberia ser otra cosa ni desearia ser mas que una 
"rueda" Lo que le horroriza es> por ejemplo, no poder seguir el ritmo de la cin- 
ta continua, porque la cinta le adelanta con su flujo demasiado rapido, o por- 
que su cuerpo no se puede acoplar a la combination de movimientos necesarios 
para la funcion que se le exige, o porque queda absorto en sus pensamientos, 
o simplemente porque tiene cosquillas y esta loco por rascarse. A ninguna otra 
parte del aparato puede pasarle algo tan escandaloso. 

Pero empecemos por el principio, o sea, por el proceso en que el ritmo de 
la maquina ha de resultar familiar. Examinemos si tambien este comporta algo 
asi como una ambigiiedad de la identidad del yo. 

Quien se ha visto ante una cinta continua sabe el esfuerzo que cuesta trans- 
formar esa primera confrontation en asimilacitjn al ritmo de la maquina, o sea, 
seguir el paso de la maquina que corre; y sabe del miedo a no poder mantener 
el paso. Y como ese miedo es cotidiano, la antinomia que representa esa tarea 
de adquirir la practica pasa habitualmente inadvertida. Pero cuando uno tie- 
ne claro que el trabajador debe esforzarse muy concentrado en entrar en el rit- 
mo y la velocidad de la maquina y que trabaja sin esfuerzo; que se le pide que 
ponga en marcha un automatismo con un autocontrol muy atento; que ha de 
contenerse para no funcionar como il mismo, entonces hay que admitir que la 
tarea es paradojica. Las expresiones habituales "adaptation" y "ejercicio" solo 



' Linientreue: signifies, literalmente, fidelidad a la linea {como en los ejercicios de caligrafci), pero tam- 
bien se refiere a fidelidad a La linea del partido. (N* del T.) 



$9 



se refieren a la operacion; la imputation paradojica, en cambio, al que actiia: 
desaparecer como actor, transformar su action en un mero proceso automatico 
(y, ademas, heteronomo); y solo enlonces, cuando se ha realizado esa trans- 
formation, mantener bajo un escrupuloso control ese automatismo: esta con- 
tradiction es lo que dejan en la oscuridad aquelias expresiones. Por otra parte, 
nada prueba contra la paradoja de la tarea la referencia a que, a fin de cuentas, 
toda accidn adecuada al aparato -tanto da que sea dar golpes con un martillo 
o tocar el violin- exige una "adaptacidn" y ciertamente nada humanamente 
digno. De hecho, al violinista tambien se le pide ejercitarse y mantener el arco 
como exigen el instrumento y el ritmo de la musica e incluso procurar que eso 
le resulte "natural". Sin embargo, en comparaci6n con la tarea de ejercitarse del 
trabajador, la suya es absolutamente humana y libre de contradicciones en la 
medida en que, mientras se ejercita, puede seguir siendo inequivocamente ac- 
tivo, pues transforma su instrumento en una parte de su propio cuerpo (am- 
pliado como campo de expresion) y lo incorpora a su organismo como un 
nuevo organo; en cambio, la ejercitacidn del trabajador -la inversion simple y 
liana de esa tarea- consiste en que el se convierte en organo del aparato, sedeja 
incorporarah maquina y su ritmo, procura ser incorporado a ella; en resumen: 
toma en sus manosyguia su propia pasividad. La paradoja de la pretension es 
indiscutible. 

En otras palabras: dado que con un supremo esfuerzo de concentration ba 
intentado, en vez de ser i\ mismo el centro, trasladar su centro al aparato, tie- 
ne que ser al mismo tiempo "el mismo" y "no el mismo". La f6rmula nos resul- 
ta conocida. Con ella habiamos descrito, en la digresion sobre la verguenza, la 
ambigua identidad de quien se averguenza, Naturalmente, no es casual que sur- 
ja aqui, en la description de la primera familiarization del trabajador con el 
ritmo de la maquina. En realidad nos encontramos ya en los dominios del pro- 
blema de la verguenza, A decir verdad, en el centro del mismo, si damos razon 
del encuentro consigo mismo, en que esta ambigiiedad se hace mas aguda. 

La respuesta a la pregunta solo nos comportara dificultades si creemos que 
habria que descubrir un acto expreso de reflexidn teorica. Es iniitil buscar un 
acto de ese tipo. El encuentro consigo tiene lugar mis bien en el momento mis- 
mo de llevaracabo el servicio a la maquina, como un momento del trabajo mis- 
mo o, si se entiende tempo ralmente la expresi6n "momento" en un determinado 
instante del trabajo* 



100 



Supongamos que la adaptation ha tenido exito: en cuanto el trabajo meca- 
nico funciona suavemente, es decir, sin friccion entre el hombre y la maquina; 
en cuanto el trabajador colabora de manera sumisa y fiel como "convertido" 
como "rueda" el yo no es en absolute "en si" en general no es o, en todo caso, 
no es como yo. 1 Solo en el momento en que el conformismo deja de lado de- 
sear algo o el trabajo fracasa de golpe, el yo vuelve "en si" solo entonces se en- 
cuentra como algo chocante: como averia. 

Es decir: se extrana solo porque desentona en cuanto queda fuera (fiiera del 
"ello-aparato" y de su existencia conformista); se encuentra consigo solo por- 
que es visible como fuerza antagonica, como rival del aparato; su individuals 
dad se perfila solo porque, segun una famosa formula, es una negatio. Mas 
claramente: se experimenta un "trastorno dela identidad" no porque se de un en- 
cuentro consigo; al contrario, el encuentro consigo se da porque hay un trastorno. 

Pero iquien encuentra aqui a quien? 

Ciertamente, el yo al yo. Pero ^es suficiente esta respuesta? 

Si eso quiere decir que "quien encuentra" y el "encontrado" son partner igua- 
les o incluso identicas, es directamente falso. Pues "el que encuentra" es el que 
se ha transfoTmado en una parte del aparato, tiene parte de "ello" un confor- 
mista que funciona modelicamente, cuya yoeidad queda tras el; que, al menos, 
habia esperado haberla llevado tras de si; como "encontrado" en cambio, apa- 
rece el antiguo yo, el residuo, el ser pasado de moda, que pudo tener su raison 



1 ForejempJo, el tiempo del que trabaja conformado a la maquina ya no tiene nada que ver con el tiem- 
po deJ sujeto, que come hacia deiante de manera irreversible (y que en toda la fiJosofia modema sobre el tiempo ' 
se supone como evidcnte). El tiempo es, mas bien, cidico, consiste en pequenus espacios temporafcs, que son 
coextensivos con las prestaciones identicas, que continuamente entran a tiempo; se pareoe, pues, al tiempo 
que muestra el segundero; ciertamente sin que, como en el reloj> se cuente cada vez el numero de gjros. Solo 
al principto del trabajo aiin "floW las repeticiones en e! amplio flujo del tiempo de corre hacia deiante; y 
solo durante este intervalo de arranque resultan tambien aburridas; es decir, mientras el irreversible flujo del 
tiempo aun no ha sacrificado su fuerza> cosa que succde al poco. Pero en cuanto el trabajo se ha acoplado, 
las repeticiones ya no parece seguir una sucesion, ya no forman una serie, a] menos tan poco como los res- 
pires de quien respira (que siempre esta respirando, pero nunca sabe con cuantos respiros) no forman una 
serie; despues, las repeticiones pierden tambien su aburrimiento; naturalmente, con ello no se quiere decir 
que sean interesantes, sino finicainente que son aternporales; tan atemporales que quien trabaja mecanica- 
mente, al acabar de trabajar, a mcnudo se sorprende, pues, desprovisto de toda medida del tiempo, tiene la 
sensacion de haber acabado de empezar, algo asi como quien se despterta tras dormir sin sonar, que a me- 
nudo esta" convencido de que acababa de echarse a dormir. Si, como es usual desde Kant, en la temporalidad 
se ve no sob uno de los rasgos de la subjetividad, sino (como formula el titulo de la principal obra de Hei- 
degger) su caractcr decisivo, se puede interpretar como sintoma de la u disolud6n* de la misma subjetividad 
el hecho de que el tiempo se "disuelva" en ei trabajo mecanico. 



101 



d'etre en una epoca arcaica, antes del nacimiento de la m&quina y que ahora, 
cuando su transformation en ello-aparato ha resuhado obligatoria, ha perdi- 
do su derecho a existir. 

O si en vez de dos yo, se prefiere hablar de dos situaciones diferentes del yo: 
el encuentro consigo $61o aparece en cuanto el conformista "se relaja" y "recae" 
en su antigua situacion; por ejemplo, cuando se abandona a sus pensamientos 
o tiene dolores de cabeza y, de esa manera, vuelve a sacrificar la situacion de per- 
fecta conformidad que acaba de alcanzar. Si estas expresiones "dejadez" y "re- 
caida" poseen una resonancia moral no es a propositi La conexion de "caida" 
y "encuentro consigo", que nos resulta familiar (por ejemplo, a partir del feno- 
meno de la "mala conciencia"), es un hecho ampliamente legitimo; y si apare- 
ce aqui no es porque tratemos de forzar una analogia (con la vergtienza moral), 
sino simplemente porque es de igual modo visible a) observar esta situaci6n. 

Ahora bien, la caracterizacion del "encontrado" aun no es completa. Hemos 
dicho que el "encontrado" en el encuentro es el "antiguo yo" ^Realmente solo 
este? 

Supongamos de nuevo la situacion de la "averia" En comparacion con la 
medida intransigente de la maquina, es del todo indiferente quien ha trastor- 
nado su marcha: el yo o su cuerpo. Ambos: tanto el yo como el cuerpo son 
igualmente incongruentes con la maquina; para esta no existe esa distincion. 
Si a un trabajador se le ocurriera justificarse porque no es culpable de la "ave- 
ria" sino su torpe mano por la que nada puede hacer, la maquina en cierto 
modo se encogeria de hombros. 

Pero es que el culpable tampoco se justifica asi* Cuando, en el momento de 
la averia, en vez de descubrirse como parte del aparato, se redescubre de pron- 
to como si mismo, como el antiguo Adan, se juzga a si mismo con la medida 
de la mdquwa* se ve a si mismo desde la perspective de esta (de manera pare- 
cida a como el hombre de partido, sumisamente fiel a la linea marcada, se ve a 
si mismo sub specie de su partido, por cuyo interes se confiesa culpable a tout 
prixy incluso se siente culpable). Tambien para el pierde todo su interes la di- 
ferencia entre yo y cuerpo, entre ambos antagonistas, que en otro tiempo (cuan- 
do el yo se avergonzaba de su cuerpo) habia desempenado un papel tan 
fundamental; en efecto, esa diferencia resulta tan indiferente que ambos pare- 
cen representar un unico complejo: en vez de la grieta entre el yo aqui y el cuer- 
po alia, ahora sdlo se da una grieta entre la maquina aqui (entre el conformista 
que la representa) y el viejo remanente alia, en el que se encuentran, insepara- 
bles, el yo y el cuerpo. 



102 



Estos son los companeros del encuentro; 6stos, los antagonistas. 
como se relacionan entre ellos? 

Con esta pregunta hemos alcanzado el punto critico de nuestra investiga- 
tion, pues no vemos otra posibilidad ya de documentar esa relation, ese encuen- 
tro con palabras diferentes de la expresidn "vergiienza" entendida literalmente. 

Era comprensible que el ejemplo con que habiamos empezado nuestra in- 
vestigation (la visita de T. a la exposition industrial) aiin hubiera podido sus- 
citar la sospecha de que utilizabamos la expresion como simple metafora, pues 
la situacion de la mera contemplation de los aparatos, la situacion en que la 
perfection del producto solo se podia comparar academicamente con la im- 
perfection del cuerpo, no es la situacion en que la vergiienza se produce de 
manera efectiva. 

Pero ya hemos abandonado esa situacidn. Y la hemos sustituido por la que 
exigen los aparatos: la del servicio al aparato. Si la mera contemplaci6n de apa- 
ratos comporta ciertas "dificultades psiquicas *, como sucedio en el caso de X, 
se podrian dejar de lado sin mas y seguir despachandolas como un lujo emo- 
cional. Sin embargo, las dificultades del servicio: las de la adaptaci6n> las de la 
averia como eterna amenaza y, en fin, las de la averia efectiva, que forman par- 
te esencial de la situacion de servicio; y lo que en esta situacion, especialmente 
en la del servicio que fracasa, reflejado psiquicamente: todo eso no tiene lugar 
s61o metaf6ricamente. El efecto de la averia real no se limita en absoluto a la 
diferencia de perfection entre el hombre y el aparato, entre el productor y el 
producto; mas bien, la averia "expulsa" al que produce la averia, de manera que 
este, expulsado hacia si mismo, hacia su antiguo residuo, de repente se encuentra 
existiendo sin mundo, inutil y "arrojado"; y no sabe que hacer consigo mismo. 

E identificarse con este u residuo", con este unadaptable fellow, al que se ve 
retrotraido, simplemente le resulta imposible. Como conformista que era en 
efecto — y propiamente aun sigue siendo-, el no es ese residuo: no es ni ese yo 
ni ese cuerpo. Pero no identificarse con ese residuo le resulta tambien imposi- 
ble, pues no puede negar que eso se le da dado como "dote" Y que nada pue- 
de hacer por esa dote no significa, como ya sabemos de antes, ninguna absolucitfn, 
pues la vergiienza consiste justo en lo contrario: "fatal* es el fatum, contra el 
que nada puede hacer. Y por eso, se avergiienza, 

Ahora bien, por dificil y complicado que pueda sonar en el lenguaje de la 
teorfa, eso no le causa naturalmente ningiin perjuicio a la intensidad de la si- 
tuacion real; y, por supuesto, el que se avergtienza no sabe lo mas minimo de 

103 



una dificultad tedrica, pues avergonzarse significa no saber nada; y no saber 
nada: no saber que hacer. Y en ese no saber que hacer consiste su situacion. 
Echado fuera del K ello" al que secretamente aim pertenece y al que aun habia 
reconocido como modelico, se encuentra ahi y esta coram: frente a eso ante lo 
que ha perdido; y tiene que ser un "yo" pero un yo que aunque lleve un nom- 
bre concreto> un cuerpo concreto e incluso quizas el fallo de confecci6n con- 
creto de una propiedad individual, no es mas que un u modo deficiente" del ser 
aparato, nada m&s que un escandaloso no-aparato y un disimulado nadie. 
Y aunque ahi, donde ejerce su dominio el aparato, no tiene nada que buscar y 
sea una equivocation ha de permanecer en su puesto porque no estar ahi es 
algo que igualmente va mis alia de sus fuerzas, Por eso no tiene otro deseo que 
desaparecer bajo tierra, un deseo que es completamente irrealizable; y no es 
otra cosa que verguenza. 

A quien nunca le ha ocurrido equivocarse en el manejo de la maquina ni 
seguir con la mirada, incredulo* el mudo flujo de la cinta eontinua que no deja 
de correr; quien nunca se asom6 de manera taimada a las costas de su antiguo 
yo y jamas tuvo la experiencia de lo que significa reencontrase de repente con- 
sigo mismo, ni miro sorprendido esas torpes manos suyas, a cuya obsolescen- 
cia e incorregible incompetencia habia culpado de su error: ese no sabe de que 
tipo es la verguenza actual, que hoy se produce a diario, miles de veces. Y quien 
niega la realidad de esta verguenza lo hace porque consentir que hemos lleva- 
do alegremente tan lejos avergonzarnos ante las cosas lo ruborizaria de ver- 
guenza. 



EL MUNDO COMO FANTASM A Y MATR1Z 
Consideraciones filosoficas sobre radio y television 



Pero como al rey le gust6 poco que su hijo, 
abandonando las caHes controladas, fuera de aqui 
para alia para formarse un juicio propio del mun- 
do, le regal6 un carruaje y un caballo. "Ahora ya 
no necesitas ir a pie" fueron sus palabras. Su sen- 
tido era: "Ya no te esta permitido hacerlo" La rea- 
Hdad efectiva: w Ya no puedes hacerlo". 

De Historias infantiies 



I 



EL MUNDO SUMINISTRADO A DOMICILIO 



§1 

Ningun medio es solo medio 

La primera reaccion a la critica, a la que vamos a someter aqui a la radio y 
a la television, sonara asi: tal generalizacion no esta permitida; lo que interesa 
es exclusivamente lo que hacemos con esos dispositivos, como nos servimos 
de ellos, con que fines los utilizamos como medios: buenos o malos, humanos 
o inhumanos, sociales o antisociales, 

Es conocido este optimista argumento -en la medida en que se pueda uti- 
lizar tal expresion- procedente de la epoca de la primera revolucion industrial; 
y en todas las madrigueras se sigue viviendo con la misma irreflexiva superfi- 
cialidad. 

Su validez es mas que dudosa. La libertad de disponer de la tecnica que pre- 
supone; su fe en que hay partes de nuestro mundo que no son mas que "me- 
dios" a los que se podrian adjudicar ad libitum "buenas finalidades" es pura 
ilusion. Los dispositivos mismos son facta que, ademas, nos marcan. Y este he- 
cho, que nos marquen sin importar para que fin los aprovechemos, no desa- 
parece degradandolos verbalmente a ser "medios 55 . De hecho, la burda divisi6n 
de nuestra vida en "medios" y "fines" como se hace en este argumento, no tie- 
ne nada que ver con la realidad. Nuestra existencia, repleta de tecnica, no se 
descompone en senales particulares, nitidamente delimitadas, que indican unas 
los "medios" y otras los "fines". Este reparto solo es legitime en acciones indi- 
viduates y en procedimientos mecanicos aislados. No cuando lo que nos im- 
porta es la "totalidad" en la politica o la filosofia. Quien articula nuestra vida 
como un todo con ayuda de estas dos categories la considera segiin el modelo 
de la accion determinada por la fmalidad, o sea, como proceso tecnico, cosa 



107 



que es una muestra de la barbarie que tanto indigna, especialmente cuando se 
presenta como maxima "El fin justifica los medios". El rechazo de esta formu- 
la pone de manifiesto la misma torpeza que la de su aceptacion (por lo demas, 
muy raras veces explicita), pues tambien quien la rechaza afirma, aunque sin 
expresarlo, la legitimidad de las dos categorias. La verdadera humanidad, 
sin embargo, solo empieza cuando esta distincion se convierte en absurda: cuan- 
do tanto los medios como los fines estan impregnados de vida cultivada y educa- 
cion etica hasta el punto de que, ante fragmentos concretos de la vida o el mundo, 
ya no se puede saber ni preguntar si son "medios" o "fines"; solo cuando 

El trayecto hacia el manantial 
es tan bueno como beber. 

Naturalmente podemos utilizar la television con el fin de participar en un 
servicio religioso. Pero lo que con ello nos "marca" o "transforma -lo quera- 
mos o no- tanto como el mismo servicio religioso es el hecho de que no par- 
ticipants, sino consumimos solo su imagen. Sin embargo, este efecto de libro 
ilustrado es no solo diferente del "pretendido", sino lo contrario. Lo que nos 
marca y nos desmarca, lo que nos conforma y nos deforma son no solo los ob- 
jetos transmitidos por los "medios", sino los medios mismos, los aparatos mis- 
mos, que no son solo objetos de un uso posible, sino que determinan su utilizacion 
a traves de su estructura y funcion fijas y, con ello, tambien el estilo de nuestro 
quehacer y nuestra vida: en pocas palabras, a nosotros. 

Como lectores de las siguientes paginas tengo presentes a los consumido- 
res, o sea, a los oyentes y telespectadores. En segundo lugar, a los filosofos de 
oficio y al personal de la radio y la television. El objeto les resultara raro a los 
filosofos; y a los especialistas, la manera como lo trato. Ciertamente, no me di- 
rijo a todos los consumidores, sino solo a quienes alguna vez les haya ocurri- 
do que, durante o tras una emision, han quedado perplejos y se han preguntado: 
"^Y que hago yo propiamente ahi? ^Que se me esta haciendo realmente?" A es- 
tos que han quedado perplejos hay que ofrecerles un par de aclaraciones. 



108 



§2 

El consumo de masas tiene lugar hoy de manera solitaria. 
Cada consumidor es un trabajador domestico no pagado 
al servicio de laformacion del hombre-masa. 

Antes de que se instalaran los "grifos de agua" culturales de las radios en sus 
casas, los Schmid y los Muller, los Smith y los Miller habian confluido en los 
cines para consumir colectivamente y, por tanto, como masa, las mercancias 
que se habian producido para ellos de manera estereotipada y masiva. Se po- 
dria ver en esta situacion cierta unidad de estilo: la congruencia de la produc- 
cion masiva 1 y el consumo de masas; pero eso seria una equivocacion. Nada 
contradice mas rotundamente las intenciones de la produccion masiva que una 
situacion de consumo en que varios o incluso numerosos consumidores dis- 
frutan al mismo tiempo de un mismo ejemplar (o de una misma reproduc- 
cion) de una mercancia. Para el interes de los productores masivos resulta 
indiferente que ese consumo conjunto represente una "verdadera experiencia 
comunitaria" o solo la suma de muchas experiencias individuales. Lo que les 
interesa no es la masa masificada como tal, sino la masa fragmentada en una 
cantidad, a ser posible grande, de compradores; no la posibilidad de que todos 
consuman lo mismo, sino que cada uno compre lo mismo por una misma ne- 
cesidad (cuya implantacion se ha procurado del mismo modo). En innumera- 
bles industrias se ha alcanzado plenamente o casi este ideal. Me parece discutible 
que la industria cinematografica lo pueda alcanzar de manera optima porque, 
continuando la tradicion teatral, aiin sirve su mercancia como un espectdculo 
para muchos al mismo tiempo. Sin duda, esto representa un residuo arcaico. No 
es de extranar que la industria radiofonica y televisiva, a pesar de su enorme 
desarrollo, pudieran competir con el cine: ambas industrias tenian la suerte 
anadida de vender como mercancia, ademas de las mercancias que habia que 
consumir, tambien los aparatos necesarios para el consumo; y, a diferencia del 
cine, casi a cada uno de los consumidores. E igualmente tampoco es sorpren- 
dente que casi cada uno aprovechara la oport unidad, pues la mercancia, a di- 
ferencia del cine, se podia suministrar a domicilio mediante los aparatos. Asi 
que, pronto, los Schmid y los Smith, los Muller y los Miller, que antes habian 
pasado juntos varias tardes en los cines, ahora se sentaran en casa para "reci- 



1 Traducimos asi el t£rmino Massenproduktion, que hace referenda no solo a la produccion masiva de 
productos, sino tambien a esa producci6n para las masas. (N. del T.) 



109 



bir" radiocomedias o al mundo. La situaci6n natural en el cine: el consumo de 
la mercancia masiva por una masa habia desaparecido aqui, cosa que natural- 
men te no comporto ninguna disminucion de la production masiva; mas bien, 
la produccion masiva para hombres-masa -y la produccion de estos mismos- 
fue subiendo a diario sin interruption. A millones de oyentes se les sirvio el 
mismo alimento para el oido; cada uno fue tratado, mediante este producto en 
masse, como hombre-masa, como "articulo indeterminado"; cada uno qued6 
fijado en esa cualidad suya, o sea, en su falta de cualidad. Solo que, justo por la 
produccion masiva de los aparatos receptores, el consumo colectivo resulto su- 
perfluo. Los Schmid y los Smith, pues, consumian los productos masivos en fa- 
mille o incluso solos; cuanto mis solos, mas productivos: habia surgido el tipo 
de eremita-masa; y, ahora, son millones de ejemplares -cada uno separado de 
los demas y, sin embargo, igual a ellos- los que estan sentados en su hogar como 
ermitanos, pero no para renunciar al mundo, sino para no perder ni una mi- 
gaja del mundo in effigie por amor de Dios. 

Cualquiera sabe que la industria ha abandonado su postulado de la centra- 
lization, indiscutible hace una generation, la mayoria de veces por razones es- 
trategicas, a favor del principio de la "dispersion". No es contradictorio que este 
principio de la dispersion ya sea valido hoy para la produccidn del hombre- 
masa* Y digo para la produccion de este, a pesar de que habiamos hablado solo 
del consumo disperso. Pero este salto del consumo a la produccion esta justi- 
ficado aqui porque ambos coinciden de una manera particular, pues (en un 
sentido no materialista) el hombre "es lo que come": se producen hombres- 
masa porque se les deja consumir productos masivos; cosa que significa al mis- 
mo tiempo que el consumidor de mercancias masivas, mediante su consumo, 
se convierte en colaborador en la produccion del hombre-masa (o sea, en co- 
laborador en la configuration de si mismo en un hombre-masa). Consumo y 
produccion coinciden, pues, aqui. Si el consumo u se dispersa", tambien lo hace 
igualmente la produccion del hombre masa. Y por todas partes donde tiene lu- 
gar el consumo: ante todo aparato de radio y ante todo aparato de television. 
En cierto modo, cada uno estd empleado y ocupado como trabajador domesti- 
co. Ciertamente, como un trabajador domestico de un tipo poco habitual, pues 
hace su trabajo: la transformation de si mismo en un hombre-masa mediante 
su consumo de las mercancias masivas, o sea, mediante su ocio. Mientras el tra- 
bajador domestico clisico hacia productos para asegurarse el mmimo de bie- 
nes de consumo y ocio, el actual consume un maximo de productos de ocio 



no 



para colaborar en la produccion del hombre-masa. El proceso resulta comple- 
tamente paradojico en la medida en que el trabajador domestico, en vez de ser 
remunerado por esa colaboracion, ha tenido incluso que pagar por ella; y en 
especial por los medios de produccion (el aparato y, en cualquier caso en mu- 
chos paises, tambien por las emisiones), mediante cuya utilization se deja trans- 
formar en el hombre-masa. Paga, pues, por venderse a si mismo; incluso su 
falta de libertad -la que el ha coproducido- tiene que adquirirla comprando- 
la, pues tambien se ha convertido en mercancia. 

Pero incluso si se rechaza este sorprendente paso de ver en el consumidor 
de las mercancias masivas al colaborador de la produccion del hombre-masa, 
no se podra negar que para la implantation del tipo de hombre masa, que hoy 
se desea, ya no se exige la efectiva masificacion en forma de confluencia de 
masas. Las consideraciones de Le Bon sobre las situaciones de masa, que trans- 
forman al hombre, son anticuadas, pues la despersonalizacion de la indivi- 
dualidad y el uniformismo de la racionalidad se llevan a cabo en casa. Esta de 
mas la direction de masas al estilo de Hitler: si se quiere convertir al hombre 
en nadie (incluso hacer que se este orgulloso de ser nadie), ya no es necesario 
ahogarlo en las avalanchas de masas, ni incrustarlo en una construction de hor- 
migdn, producida masivamente a partir de la masa. Ninguna despersonaliza- 
cion, ninguna p^rdida de poder del hombre en cuanto hombre es mas eficaz 
que la que salvaguarda aparentemente la libertad de la personalidad y el dere- 
cho de la individualidad. Si el procedimiento del conditioning tiene lugar de 
manera especial en casa de cada uno -en el hogar individual, en la soledad, en 
los millones de soledades- el resultado sera perfecto. El tratamiento resulta ab- 
solutamente discreto, pues se da como fun [diversion], no le descubre a la vk- 
tima que le exige sacrificios y le deja la ilusion de su privacidad o, al menos, de 
su espacio privado. En verdad, la vieja expresion "El propio hogar vale su peso 
en oro" vuelve a ser cierta, si bien en un sentido por completo nuevo, pues vale en 
oro no solo para el propietario, que toma a cucharadas la sopa del conditioning, 
sino para los propietarios de los duenos de los hogares: los cocineros y los pro- 
veedores, que sirven la sopa a los comensales como comida casera. 



in 



§3 

La radio y la pantalla se convierten en mesa familiar negativa; 
lafamilia se convierte en el publico en miniatura. 



Se entiende que a este consumo de masas no se le aplique habitualmente su 
nombre corrects Al contrario: se presento como una suerte para un renaci- 
miento de la familia y la privacidad, cosa comprensible, pero es una compren- 
sible hipocresia: los nuevos inventos nada invocan mis que los antiguos ideales, 
que eventualmente podrian presentarse como fuerzas que moderan la compra. 
u La familia francesa ha descubierto" se lee en Wiener Presse (24.12.1954), "que 
la television es un excelente medio para apartar a la gente joven de los costo- 
sos pasatiernpos, para retener a los ninos en casa (...) y para dar un nuevo es- 
timulo a las reuniones familiares." La posibilidad que esta especie de consumo 
contiene en realidad consiste por el contrario en disolver completamente la fa- 
milia; y lo hace de una manera que esa disolucion conserva o incluso adquie- 
re la apariencia de la intima vida familiar. Pero de hecho se disuelve, pues lo 
que predomina en la casa a traves de la televisidn es el mundo exterior -real o 
ficticio- transmitido; y predomina de una manera tan ilimitada que invalida y 
convierte en fantasmagorica la realidad del hogar, no solo la de las cuatro pa- 
redes y el mobiliario, sino tambien la comunitaria. Cuando lo lejano se acerca 
demasiado, lo cercano se aleja o desaparece. Cuando el fantasma se hace real, 
lo real se convierte en fantasma. Ahora, el verdadero hogar se ha degradado a 
container y su funcion se agota en contener la pantalla para el mundo exterior. 
En una information de la WPde Londres (2.10.1954) se dice: "Los asistentes 
sociales sacaron de una casa del Este de Londres a dos ninos de uno y tres anos 
que estaban abandonados. Los linicos muebles que tenia la habitation, en 
la que estaban jugando, eran unas sillas rotas. Pero, en un rincon habia un pom- 
poso televisor nuevo. Los unicos alimentos que habia en la despensa eran una 
rodaja de pan, una libra de margarina y un bote de leche condensada" Habian 
desaparecido los ultimos restos de lo que habia constituido el ambiente do- 
mestico, la vida en comiin y la atmosfera en los paises normales. Sin que si- 
quiera se produjera -o fuera necesario que se produjera- una confrontation 
entre el reino del hogar y el de lo fantasmal, este ya ha triunfado desde el mo- 
menta en que el aparato hace su entrada en la casa: llega, deja ver y ya ha ven- 
cido. Inmediatamente resuena en los muros, las paredes se hacen transparentes, 
se deshace el aglutinante de los miembros de la familia, se desmorona la pri- 
vacidad comiin. 



112 



Ya hace unos decenios se habia podido observar que el mueble social sin- 
tomatico de la familia, la maciza mesa, que estaba en el centro del salon y en tor- 
no a la que se reunia la familia, habia empezado a perder su fuerza de gravitation, 
resulto obsoleta y ya desaparecio de los nuevos mobiliarios. Solo en el nuevo 
aparato, el televisor, ha encontrado un verdadero sucesor; solamente ahora se 
ha sustituido con un mueble, cuya fuerza simbolica y persuasiva puede estar a 
la altura de la de aquella mesa; lo que, ciertamente, no signifka que la televi- 
sion se haya convertido en el centro de la familia. Al contrario: lo que el apa- 
rato reproduce y encarna es precisamente la descentralizacion de aquella, su 
excentricidad, pues es la negativa mesa familiar. No proporciona el punto cen- 
tral comunitario, sino que mas bien lo sustituye por el comiin punto de fuga 
de la familia. Mientras la mesa habia tenido una fuerza centripeta respecto a la 
familia y habia estimulado a quienes se sentaban alrededor a dejar correr las 
lanzaderas de los intereses, de las miradas, de las conversaciones para seguir te- 
jiendo el lienzo de la familia, la pantalla actua centrifugamente. De hecho, los 
miembros de la familia ya no estan sentados unos frente a otros; la colocacion 
de las sillas ante la pantalla es mera yuxtaposicion y la posibilidad de verse en- 
tre ellos solo es producto de un descuido, asi como la de hablarse (si acaso se 
quiere o se puede) lo es de la casualidad. Ya no estan juntos, sino unos al lado 
de otros; o ni siquiera eso, son meros espectadores. Ni hablar ya de un lienzo 
tejido en comiin, ni tampoco de un mundo hecho por todos ellos o del que to- 
dos participen. Lo que sucede es unicamente que los miembros de la familia 
vuelan hacia un reino de la irrealidad al mismo tiempo, en el mejor de los ca- 
sos juntos, pero jamas en comiin al encuentro del punto de fuga; o hacia un 
mundo que propiamente no comparten con nadie (pues tampoco ellos parti- 
cipan realmente de el); o si lo comparten, sdlo es con todos los millones de "so- 
listas del consumo de masas", que igual que ellos y al mismo tiempo que ellos 
miran con fijeza sus pantallas. La familia se ha reestructurado en miniature en 
un publico, el salon de la casa se ha convertido en un espacio de espectadores en 
miniature y el cine en el modelo del hogar. Si todavia hay algo que los miembros 
de la familia experimentan o emprenden no solo a la vez, no solo unos al lado 
de otros, sino en verdad juntos, eso es unicamente la esperanza en ese tiempo 
y el trabajo en ese momento, en que quedaran de forma definitiva pagados los 
plazos del aparato y acabara de una vez para siempre su vida en comiin. La meta 
inconsciente de su ultima vida en comiin es, pues, su extincion. 



113 



§4 

Los aparatos nos quitan el habla; por eso nos transforman en 
menores de edad y subordinados. 5 

Deciamos que quienes estan sentados frente a la pantalla, si quieren o pue- 
den, hablanan entre ellos solo por casualidad. 

Eso pasa ya tambien con los radioyentes. Tambien ellos hablan solo por des- 
cuido. Y realmente lo quieren y pueden cada dia menos, cosa que no significa 
que sean callados en sentido positivo, sino unicarnente que su charlataneria ad- 
quiere ahora una forma pasiva. Si en nuestra fabula se habia dicho, en palabras 
del rey, que el "Ahora ya no necesitas ir a pie*' se convierte en "Ahora ya no pue- 
des hacerlo" en nuestro caso el "Ahora ya no necesitais hablar" se transforma 
en "Ya no lo podeis hacer" Como los aparatos nos quitan el habla, tambien nos 
quitan el lenguaje; nos roban nuestra capacidad de expresion, nuestra ocasion 
de hablar, nuestras ganas de hablar, de la misma manera que la rnusica del gra- 
mofono y la radio nos roba nuestra musica domestica. 

Los enamorados que van a pasear con un portable hablan te por la orilla del 
Hudson, el Tamesis o el Danubio, no hablan entre ellos, sino que escuchan a 
una tercera persona, la voz publica, casi siempre anonima, del programa, que 
los guia, como a un perrillo, en su paseo; o mas exactamente, por la que se de- 
jan guiar en su paseo. Como solo son el publico en miniatura, que sigue a la 
voz del programa, hacen su paseo no a dos, sino a tres. Ni hablar, pues, de una 
situacion de conversar intimamente, que esta neutralizada de antemano; y si, 
a pesar de todo, entre los dos se llega a intimidades, se debe a la guia e incita- 
cion, incluso excitaci6n, no de ellos, sino de la tercera persona, de la voz del 
programa que habla o canta calida o sensualmente y que -<>qu£ significa, si no, 
"programa"?- prescribe a los dos lo que hay que sentir o hacer segiin el orden 
del dia o la noche. Y como cumplen lo prescrito en presencia del tercero, lo ha- 
cen en una situacion acusticamente indiscreta. Por mas interesante que pueda 
resultarles a ambos esa docilidad suya, ya no es posible asegurar que se divier- 
tan juntos. Mas bien es el tercero, que solo tiene voz, quien los divierte; y este 



1 Hemos traducido Unmundige por menores de edad y Horige por subordinados. Literaimente, unmurtdig 
es el que no tiene boca y, por eso, no puede hablar por si rnismo. De igual manera, hbrig es el que escucha y 
actua de acuerdo con lo que escucha: por eso es subordinado o, extcnsivamente, "perteneciente a", "depen- 
diente de" (que es la otra acepcion de la raiz alemana hor); de ahi el sentido (hebreo) de la "obedienria* Como 
se vera mas adelante, un-mundig es la traduccion literal del latin in -fans (compuesto de in y el verbo for/ fart, 
que significa hablar). (N. del T.) 



114 



los divierte no solo en el sentido de convener, ni tampoco en el de amuser, sino 
tambien en el de soutenir, pues como tercer aliado les presta ese apoyo y sos- 
ten que ellos no pueden darse mutuamente, pues no saben que hacer juntos. 
Que incluso el [aire amour actual casi siempre tenga lugar con acompanamiento 
radiofonico (y no solo en un creativo swooning musical), no es necesario disi- 
muldrselo vergonzosamente a un mundo, que no solo lo sabe, sino que lo prac- 
tica como algo normal De hecho, la radio, admitida o deseada hoy en cualquier 
situacion, satisface a aquella ama de casa que mantiene la lumbre y a la que re- 
currian los antiguos como testigo de sus placeres amorosos; la diferencia entre 
ambas esta en que la actual ama de casa es una public utility mecanica, que con 
su lumbre no solo ha de iluminar, sino tambien excitar y no ha de tener la boca 
cerrada por amor de Dios, sino al contrario, ha de ser parlanchina para tapar 
con canciones o palabras, como un ruido de fondo, ese horror vacuU del que 
no se pueden desprender los dos incluso in actu. Este background es tan fiin- 
damentalmente importante que ha sido adoptado incluso por los voicepon- 
dences, introducidos desde 1954, es decir, en esas cintas magneticas grabadas, 
que se envian unos a otros. Cuando un enamorado pronuncia esa especie de 
carta de amor analfabeta, lo que hace es hablar sobre una falsilla preparada 
acustica, musicalmente, porque para su adorada receptora es probable que 
"nada mas que su voz 55 resultara un regalo demasiado desnudo. Lo que en la 
recepcion ha de sonar realmente, en cierto modo como pretendiente conver- 
tida en cosa, es del mismo modo la tercera voz. 

Sin embargo, la situacion amorosa es solo un ejemplo, el mas craso. En un 
sentido parecido se dejan entretener en cualquier situacion, en cada actividad; 
e incluso cuando por descuido hablan entre ellos, detras de ellos habla, como 
actor principal, como tenor, la voz de la radio y les transmite el sentimiento re- 
confortante y seguro de que lo seguira haciendo incluso cuando ya hayan di- 
cho lo que tenian que decir. Tambien tras su muerte. 

Comoquiera que ya tienen garantizada el habla, que se les ha inoculado bien 
acabada en el oido, propiamente han dejado de ser (d)a Xoyov exovxa, de la 
misma manera que, en cuanto comedores de pan, han dejado de ser homines 
fabri, pues no dan forma a su alimento verbal, como tampoco cuecen su pro- 
pio pan. Para ellos, las palabras ya no son algo que uno dice, sino que solo oye; 
hablar ya no es algo que uno hace, sino que recibe. Estd claro que asi "tienen" 
el logos en un sentido completamente diferente de como lo habia pensado Aris- 
toteles en su defmicion; e igualmente que asi se convierten -en el sentido eti- 

SKI 



mologico del termino- en seres infantiles, o sea, en menores de edad, en no ha- 
blantes. Da igual en que espacio politico o de civilization se de ese proceso 
hacia el avev Xoyov elvai; el efecto final tiene que ser siempre el mismo: un tipo 
de hombre que, como ya no habla el mismo, ya no tiene nada que decir, y, como 
solo oye -y cada vez mas- es un subordinado. El primer efecto de esta limita- 
tion sobre el solo-escuchar resulta ahora claro: consiste en un envilecimiento, 
empobrecimiento y aversidn al lenguaje, que se da en todas las lenguas cultas. 1 
Pero no solo en esta, sino tambien en el envilecimiento y empobrecimiento de 
la experiencia, o sea, del hombre mismo, porque lo "interior" del hombre, su 
riqueza y finura, no subsiste sin la riqueza y finura de la manera de hablar y 
porque no solo es que el lenguaje sea la expresion del hombre, sino que el hom- 
bre es el producto de su manera de hablar; en resumen: porque el hombre esta 
articulado como el mismo articula y se desarticula en la medida en que no ar- 
ticula. 2 



§5 

Los acontecimientos vienen a nosotros, no nosotros a ellos. 

La manipulation del hombre llega a domicilio como una provision, que no 
se diferencia en nada de la del gas o la electricidad. Pero lo que se envia no son 
s6lo productos artisticos, por ejemplo musica o comedias radiofonicas, sino 



1 Un preludio de esa atrofia del lenguaje, que se va haciendo universal ya lo hemos vivido en la dismi- 
nucion del arte epistolar, producido por cincuenta alios de telefono, hasta el punto de que hoy aquellas car- 
tas, que regularrnente se intercambiaban los eniditos hace cien anos, en general nos parecen obras maestras 
de arnistad y comunicacion precisas. La atrofia que se ha producido, sin embargo, es no solo respecto a la fi- 
nura de la expresidn, sino tambien del hombre mismo, pues este se halla articulado como el mismo articula. 

2 Hoy nada se ha desplazado mas que la queja Uorosa o arrogante del irracionalista en el sentido de que 
nuestro lenguaje no se corresponde con la plenitud y profundidad de nuestra experiencia. Los grandes del 
pasado, con cuya plenitud y profundidad apenas po demos compararnos, estaban absolutamente a la altura 
de sus experiencias en cuanto al lenguaje; el poder de su manera de hablar ilegaba hasta los dmbitos mas ex- 
tremos y la incompetencia del lenguaje, la recusacion del habla, solo la declararon muy tarde, siempre ante 
la esencia suprema. Cuanto menos se tiene que deck, mas rapidamente se hace de la necesidad un misticis- 
mo, de la pobreza una riqueza y mas se vuelve uno arrogante para asi demostrar la inmensidad de la propia 
experiencia con el fracaso del lenguaje. La juventud acaba nipidamente con lo inefable. La verdadera necesi- 
dad y perplejidad actual no consiste en que "podamos destrozar hablando demasiado" nuestra presunta ple- 
nitud y profundidad, sino al contrario, en que podamos echar a perder nuestra plenitud (en la medida en 
que la tengarnos) y ceguemos nuestra profundidad, porque, en cuanto provistos de lenguaje, hayamos em- 
pezado a desaprender a hablar. 



116 



precisamente los sucesos reales, al menos los que son escogidos, limpiados qui- 
micamente y preparados para nosotros como "realidad" o como sustituto de 
esta. Quien quiere "estar enterado" quien quiere saber lo que hay afuera, ha de 
recluirse en casa, donde los acontecimientos, "distribuidos para su vision", ya 
estan esperando a salir de la caneria para el al igual que el agua corriente. ^Corno 
iba a ser capaz de encontrar fuera, en el caos de lo real, algo real, que tuviera 
un significado mas que local? Porque, de hecho, el mundo externo tapa al mun- 
do externo. Solo cuando se ha echado el cerrojo a la puerta tras de nosotros lo 
externo nos resulta visible; solo cuando nos hemos convertido en monadas sin 
ventanas, se nos refleja el universo; solo cuando nos hemos dedicado a la torre 
hasta el punto de, en vez de estar presos, estamos instalados en ella, se nos ofre- 
ce y nos sobreviene el mundo, nos convertimos en LynkeusJ La promesa irri- 
soria: "Mira que cerca esta el bien" que nuestros padres tenian que proponer 
para responder a la pregunta "^Por que recorrer el mundo?", hoy tendria que 
rezar asi: "Mira que cerca esta lo lejano" cuando no "Mira, lo lejano solo esta 
cerca". Y con ello entramos en el tema, pues el hecho de que los acontecimientos 
-estos mismos, no noticias sobre ellos- el partido de futbol, el oficio religio- 
so, las explosiones at6micas nos visiten; el hecho de que la montana vaya a Ma- 
homa, el mundo al hombre, y no al reves y es, junto a la production del eremita 
masivo y a la transformation de la familia en un publico en miniatura, el logro 
propiamente revolucionario que han conseguido la radio y la televisidnj 

Esta tercera revolution es el objeto propio de nuestra investigaci6n, pues 
esta se ocupa casi en exclusividad de los cambios particulares, que el hombre 
sufre como ser suministrado de mundo, y de las consecuencias no menos par- 



1 La imagen de las "torres de marfiP, que el hombre se construye y en las que se recluye para no mirar a 
los ojos a la realidad, esta completamente anticuada. La construcci6n de las torres hace tiempo que la lleva 
a cabo ia misma realidad, que es su empresaria y su am a de casa. Asi pues, nosotros no nos aposentamos en 
ellas como fugitives de ella, sino como sus inquilmos alojados a la fuerza, Pero, si se nos aloja en ellas no es 
para que pongamos nuestra atencion en un mundo fanUistico, completamente diferente, sino para que vi- 
vamos en su imagen. Ciertamente no en su verdadera imagen, sino en esa falsa, que ella, por un interns real, 
desea que la consideremos como "ella misma". Se nos encierra, pues, para apartarnos de ella mientras apa- 
rentemente se nos muestra. Ahora bien, esta distracci6n la lleva a cabo naturalmente con una intenei6n rea- 
lista en grado sumo: para, mediante su imagen falsa, marcarnos realmente, o sea, persuadirnos de que ahora 
nuestra realidad humana es optimamente util. A quienes le oponen resistencia los llama "introvertidos* y a 
sus victim as d6ciles, ' extrovertidos" 

2 La idea del "mundo que viene a nosotros" nos resulta tan familiar que consideramos lo que va mas alii 
de nuestro recorrido telurico como visitantes: ayer platillos volantes marcianos y hoy superhombres de 
Syrius. 



H7 



ticulares, que comportan el abastecimiento mundial para el concepto del m un- 
do y para el mundo mismo. Para mostrar que aqui hay cuestiones en verdad 
filos6ficas, apuntamos, aunque no en una secuencia sistematica, algunas con- 
secuencias, que hay que discutir a lo largo de la investigacion. 

1. Si el mundo viene a nosotros, en vez de ir nosotros a 61, ya no estamos 
"en el mundo", sino que somos exclusivamente sus consumidores, como en el 
pais de Jauja. 

2. Si viene a nosotros, pero solo como imagen, esta a medias presente y 
ausente, o sea, como un fantasma. 

3. Si lo citamos en cualquier momento (ciertamente no lo podemos go- 
bernar, pero si conectarlo o desconectarlo), somos poseedores de un poder se- 
mejante al de Dios. 

4. Si el mundo nos interpela sin que nosotros podamos interpelarlo, es- 
tamos condenados a tener la boca callada, por tanto a no ser libres. 

5. Si es claramente perceptible para nosotros, pero solo eso, y no mani- 
pulable, nos hemos transformado en "oyentes a hurtadillas" y voyeurs, 

6. Si un acontecimiento, que ha ocurrido en un determinado lugar, pue- 
de ser transmitido y, en cuanto "transmision" puede hacer su aparicion en cual- 
quier otro lugar, se ha transformado en un bien mueble y casi omnipresente y 
ha perdido su posicion espacial como principium individuationis. 

7. Si es un bien mueble y se presenta en ejemplares virtualmente innu- 
merables, de acuerdo con su manera de ser objeto forma parte de los produc- 
es seriados; y si se paga como emision de un producto seriado, el acontecimiento 
es una mercancia. 

8. Si es importante socialmente sdlo por su forma de reproduccion, o sea, 
como imagen, ha desaparecido la diferencia entre ser y apariencia, entre reali- 
dad e imagen, 

9. Si el acontecimiento en su forma de reproduccion es socialmente mas 
importante que en su forma original, el original ha de regirse segun su repro- 
duccion y, por tanto, el acontecimiento ha de convertirse en mera matriz de su 
reproduccion. 

10. Si la experiencia del mundo que predomina se alimenta de semejantes 
productos seriados, el concepto "mundo" ha quedado abolido (en la medida 
en que por "mundo" se entienda aquello donde estamos), se ha perdido el mun- 
do y la actitud del hombre, establecida por las emisiones, se ha hecho "idea- 
list^ 



ns 



Es bastante evidente que hay ahi problemas filosoficos. Todos los que aqui 
se han apuntado se discutiran en el curso de la investigacion. Hasta el ultimo 
punto: la sorprendente utilizacion de la expresion "idealista" que por eso hay 
que explicar de inmediato. 

Ya en el punto 1 se ha formulado que, para nosotros, en cuanto consumi- 
dores de radio y television, el mundo ya no se presenta como mundo exterior, 
en el que estamos, sino como nuestro. De hecho, el mundo ha cambiado de lu- 
gar de una manera particular: ciertamente no se encuentra, como se dice en las 
formulas vulgares del idealismo, "en nuestra conciencia" o "en nuestro cere- 
bro"; sin embargo, puesto que en efecto se ha trasladado defuera a dentro y, en 
vez de encontrarse fuera, ha encontrado su morada en mi habitacion como 
imagen que hay que consumir, como mero eidos, ese traslado se parece de la 
manera mis sorprendente al idealista clasico, Ahora, el mundo se ha converti- 
do en miOy en mi representacion, se ha transformado en una "representacion 
para mi" (si entendemos el termino "representacion" en doble sentido; no s61o 
en el sentido de Schopenhauer, sino en el del teatro). El element© idealista con- 
sists en ese "para mi", pues "idealista", en el sentido mas amplio, es toda acti- 
tud que transforma el mundo en algo mw> nuestro, en algo disponible, en resumen: 
en un posesivo: por tanto, en mi "representacion" o en mi (fichteano) "producto 
del poner" Si el termino "idealista" sorprende, es porque en general afirma el 
"ser mio" solo especulativamente, mientras que aqui describe una situacion en 
que la metamorfosis del mundo en algo de lo queyo dispongo se ha llevado a cabo 
tecnicamente de manera real Es evidente que ya la mera afirmacion procede de 
una desmedida pretension de la libertad, pues en ella se reclama el mundo como 
propiedad. Hegel utilizo la expresion "idealismo" en este sentido mas amplio 
y no tuvo reparos, en su Filosofta del derecho, de denominar "idealista" al de- 
vorador animal en la medida en que se apropia, anexiona e imagina el mundo 
en forma de botin, es decir, dispone de el como "algo suyo" Fichte fue idealis- 
ta, porque considero el mundo como algo "puesto" por el, como producto de 
la accion de su yo, por tanto como producto suyo. Comun a todos los idealis- 
tas en el sentido mas amplio es el presupuesto de que el mundo esti ahi, exis- 
te para el hombre, bien como don, o bien libremente creado, de manera que el 
mismo hombre no pertenece propiamente al mundo, no representa una par- 
te, sino el polo contrapuesto del mundo. La interpretacion de ese don, de ese 



119 



datum como "dato de los sentidos" es solo una variedad de idealismo entre mu- 
chas otras y, ciertamente, no una de las mas importantes. 1 

Si de todas la variantes del idealismo es valido que transforman el mundo 
en un posesivo: en un ambito de dominio (Genesis), en una imagen de la per- 
ception (sensualismo), en un bien de consumo (el animal de Hegel), en un pro- 
duct*) del "poner" o de la "production" (Fichte), en una propiedad (Stirner), 
en nuestro caso la expresion se puede utilizar de hecho con buena conciencia, 
pues aqui se unen todos los posibles matices del posesivo. 

Si los aparatos de radio y television abren las ventanas al mundo, al mismo 
tiempo convierten a los consumidores del mundo en "idealistas". 

Naturalmente, esta afirmacion suena rara y contradictoria despues de ha- 
blar del triunfo del mundo exterior sobre el mundo interior. Tambien para mi. 
El hecho de que se puedan mantener ambas afirmaciones parece indicar una 
antinomia en la relation hombre-mundo. A primera vista, esta antinomia es 
insoluble. Si fuera posible, nuestra investigation estaria de mas, pues ha co- 
menzado mediante la contradiction y no supone, in toto, otra cosa que el in- 
tento de explicar la situation contradictoria. 



§6 

Puesto que estamos abastecidos, no nosponemos en camino; 
permanecemos sin experiencia. 2 

Puesto que en un mundo, que viene a nosotros, no tenemos necesidad real- 
mente de ir hacia el, lo que hasta ayer habiamos denominado experiencia se ha 
convertido en algo superfluo. 

Hasta hace poco, habiamos considerado las expresiones "ir hacia el mun- 
do" y "experimentar" metaforas inhabitualmente productivas para la antropo- 
logia filosofica. 3 Como ser pobre de instintos, el hombre, para ser en el mundo, 

1 La formulation clasica del mundo como "don" se encuentra en la historia de la creation, que introdu- 
ce el mundo como creadopara el hombre. No es casual que los idealismos modernos sean postcopernica- 
nos; en cierto sentido todos representan intentos de salvar todavia ese biblico "para nosotros" que habia sido 
compatible con la imagen del mundo precopernicano; o sea, un intento de mantener un encubierto geo- 
centrismo y su consecuente antropocentrismo en un universo descentralizado. 

2 El autor juega con la expresion ponerse en camino (auf Fahrtgehen) y sin experiencia (un-er-fahren): 
en cierto modo, se supone que la experiencia se consigue con el viaje (como ya dejara ver la experiencia de 
Ulises).(N.de/7:) 

3 Vease del autor "Une Interpretation de VAposteriori" en Recherches Philosophiques, Paris, 1934. 



120 



suplementariamente, es decir, a posteriori, habia tenido que ir hacia el, experi- 
mentarlo y conocerlo, hasta que flnalmente llegaba y era experto; la vida habia 
consistido en un viaje de descubrimiento; y con razon, las grandes novelas edu- 
cativas no habian representado otra cosa que los caminos, vericuetos y viajes 
aventureros, que el hombre habia tenido que superar para, al final, arribar al 
mundo, en el que sin embargo ya hacia tiempo que estaba. Ahora, como el 
mundo viene al hombre, se le hace entrar in effigie, de manera que el no nece- 
sita encajarse en el mundo, ese trasiego y esa experiencia son superfluos y, como 
lo superfluo se atrofia, resulta imposible. 1 Esta claro que el tipo de "experto" 
[en cuanto que tiene experiencia] es cada dia mas escaso y disminuye cons- 
tantemente la valoracion del entrado en anos y experimentado. Como noso- 
tros, de manera parecida al aviador y a diferencia del peaton, hemos llegado al 
punto de no tener necesidad de caminos, tambien ha perdido valor el conoci- 
miento de los caminos del mundo, que antes habiamos transitado y que nos 
habian hecho expertos; y con ello tambien pierden valor los caminos mismos. 
El mundo se queda sin caminos. En vez de recorrer nosotros mismos los ca- 
minos, ahora es el mundo el que nos "recorre" (en el sentido de la mercantia 
reservada); y en vez de dirigirnos hacia los acontecimientos, son estos los que 
ahora desfilan ante nosotros. 

Es cierto que esta imagen de nuestro contemporaneo puede parecer en un 
primer momento desdibujada, pues lo habitual es justo lo contrario: ver en el 
coche y el avion los simbolos del hombre actual; incluso se le ha definido como 
homo viator, el ser que viaja (Gabriel Marcel). La cuestion es, sin embargo, con 
que razon. El hombre contemporaneo ya no valora su viaje, porque se intere- 
sa por la region que recorre o por los lugares a los que se deja expedir como 
una mercantia por expreso o el mismo se expide; no para llegar a ser experto, 
sino porque tiene hambre de omnipresencia y de un cambio rapido sin mas. 
Por la velocidad, ademas, se priva de la posibilidad de la experiencia (tanto que 
aquella se convierte en su unica y ultima experiencia); por no hablar de que, 
mediante la nivelacion del mundo, que lleva a cabo de manera efectiva, dismi- 
nuye el numero de objetos, dignos de ser experimentados y que convierten a 
uno en experto, ademas de que hoy alia donde aterriza se encuentra como en 
casa, sin tener necesidad de experimentar. El cartel anunciador de una conoci- 



1 Ciertamente no es casual que este "venir al mundo" desaparezca en el mismo momento y en el mismo 
espacio cultural, en que el trauma del fisico "venir al mundo" haya de ser suprimido del mismo modo con 
medios tecnicos. 



121 



da aerolinea anima con paiabras que unen de la manera mas confusa el pro- 
vincialismo con el globalismo: "Con nosotros viajas por todas partes como por 
tu casa" "Como por tu casa": no es infundado, pues, admitir que para el hom- 
bre de hoy todo viaje (que le permite dormir en su destino, con calefaccion 
electrica, incluso si esta en el Artico) representa algo vetusto, un metodo inco- 
modo e insuficiente de omnipresencia -porque va en una direction falsa-, al 
que aiin se presta s6lo porque, a pesar de todo su empeno, todavia no ha sido 
capaz de surtirse de todo en casa, que es lo que propiamente pretende. 

El consumidor de radio y televisi6n, en millones de ejemplares, tumbado 
en su sofa, rige desde su casa el mundo in effigie: lo conecta, lo deja pasar ante 
£1, lo desconecta; ese senor de la multitud de imagenes no es de ninguna ma- 
nera mas atipico para nosotros que el aviador y el automovilista; y tampoco 
£ste, cuando rueda por el campo y deja que suene la radio, pues tambien el se 
procura la satisfaction y el consuelo de saber que no s61o el tiene que salir ha- 
cia el mundo, sino tambien £ste tiene que venir a£ly que este, el mundo (aho- 
ra por castigo corriendo tras el y con el), propiamente se pone en marcha con 
el fin exclusivo de entretenerle. 1 

"Ponerse en marcha para el" "Entretenerle." "Como en tu casa" 

Estas expresiones muestran una forma de existencia, una relation con el 
mundo tan profundamente absurda, que incluso el mauvais genie trompeur de 
Descartes seria incapaz de conducirnos a una mas absurda; una existencia que 
es "idealista" en su sentido mas acentuado, si utilizamos la expresion "idealis- 
ta" como antes se ha explicado. Y eso en un doble aspecto: 

LA pesar de que, en verdad, vivimos en un mundo alienado, 2 el mundo se nos 
ofrece como si estuviera ahipara nosotros, como si fuera nuestro e igual a noso- 
tros. 

2. Como tal lo "tomamos" (lo consideramos y aceptamos), a pesar de que es- 
tamos sentados en el soft de casa; es decir, a pesar de que no lo tomemos efecti- 



1 Ahora se instakn tambien aparatos de television en los coches. Asi los hay, desde diciembre de 1954, 
en los Cadillacs de la General Motors. 

2 Siguiendo el uso linguistko comun traducimos entfremdete Welt por mundo alienado. Sin embargo, 
para indicar esa w alienaci6n ! , el autor utiliza el termino Verfremdung, que toma de Brecht y con el que se re- 
fiere a la a re-ubicaci6n y re-utilizacion" de algo (o alguien) que, a causa de ese despiazamiento, pierde su lu- 
gar propio y, en ese sentido, resulta ^tlienado" (dislocado o trastornado); aqui lo traduciremos por extranamknto, 
toda vez que "extranar" significa (tambien) "desterrar a un pais extranjero^. En cualquier caso, el propio An- 
ders explica a continuation la utilizacion de este termino, necesariamente novedoso por cuanto se rerlere a 
una situaci6n tambien novedosa, (N. del T.) 



122 



vamente (como el animal devorador o el conquistador), ni lo hagamos, ni lo 
podamos hacer efectivamente nuestro; en todo caso, no nosotros, los consu- 
midores comunes de radio y television. Mis bien, nosotros lo "tomamos" asi, 
porque nos es servido en forma de imagenes. De esa manera nos convertimos 
en senores de fantasmas del mundo, pero como voyeurs. 

Empezamos por el primer punto. Al segundo le dedicaremos todo el si- 
guiente capitulo. 



§7 

El mundo suministrado en casa es banalizado. 1 

Tratar aqui el origen, la etiologia y la sintomatologia de la alienacidn es, na- 
turalrnente, imposible. La literatura al respecto es inmensa; hay que presupo- 
ner el fen6meno. 2 El engano a que nos referimos consiste, como se ha dicho, 



1 Hemos traducido el termino Verbiederung por "banalizaci6n" El autor utiliza ese termino para refe- 
rirse al proceso de convertir "todo lo lejano y extrano en algo aparentemente domestico" (como se leera al 
final de la nota 1 de la pag. 124). La raiz bieder hace referenda a lo comun, familiar, dom£stico o bonach6n; 
Anders subraya el aspecto "aparente" o superficial de ese proceso; ast, para subrayar su carga negativa, que 
va mas alia de "hacer popular o familiar" hemos optado por el termino "banalizacidn* que bien mirado no 
es sino otra forma de indicar la "alienacion" o, incluso, una forma de "alienaci6n" [N, del T,] 

2 La literatura y el periodismo, que se aduenaron de los vocablos ongmalmente revolucionarios, los uti- 
lizan hoy con tal gusto y soltura que otorgan la apariencia de familiaridad al fenomeno denigrado en la ex- 
presion y lo despojan de su extrancza. Ya no se puede ver en el que, hace cien anos, se introdujera en el contexto 
del trabajo, la mercancia, la libertad y la propiedad, o sea, en un contexto revolucionario. La expresi6n no 
solo se ha convertido en algo presentable en sociedad, sino incluso en camel de identidad de vanguardismo 
y no hay ningun interprete del arte moderno que se precie que no lleve consigo este carnet. No importa si es 
intencionado o no, el efecto de esa utilizacion habitual del vocablo consiste en quitar a la alienaci6n su agui- 
j6n moralmente escandaloso, o sea, alienarlo (segun el uso Hnguistico adecuado del termino). Lo que tu ob~ 
tienes de tus enemigos, sirve para desheredarlos. Este proceso de debilitamiento tiene estas rakes: 1. La 
sociologia alemana de finales de los anos veinte (Karl Mannheim), cuya aportacion consisted en extraer del 
marxismo vocablos particulares para engarzarlos en otros contextos o en el lenguaje cotidiano y, asi, quitar- 
les su rnordacidad. A principios de los anos treinta se traslad6 esta sociologia a Francia y, a finales de esa di- 
cada, a los Estados Unidos. 2. El surrealism o que, fugazmente aliado con el comunismo, se aflcion6 a adornarse 
con vocablos hegelianizantes. Quienes actualmente utilizan la expresion lo hacen de manera ingenua, pues 
hablan siguiendo a los repetidores de los anos treinta y algunos de ellos quedarian muy sorprendidos de sa- 
ber a quien deben originalmente sus vocablos cotidianos tan queridos. Incluso esta fugaz reflexi6n sobre el 
uso actual de la expresi6n "alienaci6n M muestra el proceso de transformacion que va en una direcci6n con- 
traria: la seudofamiliarizacion y dornesticaci6n. Pero este proceso no es id^ntico, por ejemplo, con el ya co- 
nocido de la configuracion de las paiabras segun estereotipos; lo que ese proceso lleva a cabo para hacer de 
eso algo en apariencia familiar no se limita a los terminos; su botin es, mas bien, el mundo, todo en el mun- 



123 



en que nosotros, a pesar de vivir en un mundo extranado [verfremdete Welt], en 
cuanto consumidores de films, radio y television -pero no solo como tales- 
parecemos ser intimos amigos de todo: personas, paisajes, situaciones, sucesos, 
incluso los mas sorprendentes o, precisamente, estos. El dia 7 de marzo de 1955 
exploto la bomba de hidrogeno bajo el amable nombre de Grandpa, es decir 
"abuelito" A este fenomeno de la seudofamiliarizacion, que por razones que se 
aclararan en el siguiente paragrafo no tiene nombre, lo denominamos "bana- 
lizacion del mundo": "banalizacion" no "insinuacion", porque lo que ahi tiene 
lugar no consiste en que nos abandonemos a lo extrano o mas extrano, sino en 
que se nos suministren personas, cosas, acontecimientos y situaciones raras 
como si fueran algo familiar; o sea, consiste en una situacion banalizada} 

Ilustraciones (tomamos al azar dos ejemplos de extranamiento): mientras 
nuestro uso y nuestro hacer estan separados (pues lo que usamos ya esta siem- 
pre listo, mientras que la naturaleza de lo que producimos colaborando, por el 
contrario, nos resulta ininteligible o extrano a nuestra vida); mientras nuestro 
vecino, por cuya puerta pasamos a diario durante anos, habitualmente no nos 
conoce y no desaparece la distancia entre el y nosotros; en cambio, los actores 
de cine, las girls extranas, que nunca encontramos o encontraremos in perso- 
na, pero a quienes hemos visto innumerables veces y cuyos detalles fisicos y 
ammicos conocemos mejor que los de nuestras colegas, se nos presentan como 
viejas conocidas, como chums [camaradas], hasta el punto de que automatica- 
mente nos tuteamos con ellas y, cuando hablamos de ellas, utilizamos su nom- 
bre de pila, Rita o Myrna. Lo suministrado se ha hecho inmediato y nosotros 
igualmente respecto a eso: se ha eliminado el abismo. La importancia que se 
atribuye a esa elimination la demuestra el cine en 3D, cuya invention e intro- 
duction surgio no solo del interes en la mejora tecnica o solo por la lucha com- 
petidora (contra la television), sino del deseo de proporcionar a la ausencia de 
distancia entre lo suministrado y su receptor un grado maximo de credibili- 
dad sensible y espacial. Si fuera tecnicamente posible -^y quien puede prever 



do; su pretension no es menos universal que la del extranamiento: asi como este se acerca a todo lo familiar 
e intimo para convertirlo en no familiar, frio, cosificado y publico, la familiarization aparente se apodera de 
todo lo lejano y extrano para transformarlo en algo aparentemente domestico. 

1 Antes de que pongamos ejemplos, subrayemos profilacticamente que, aunque la frontera entre ambos 
terminos a veces pueda quedar desdibujada, lo que denominamos banalizacion no coincide por ejemplo con 
"popularizacion" pues la banalizacion trata su objeto radicalmente sin respeto y saca provecho del deterio- 
ro y perjuicio del consumidor, mientras que lo propio de la justa popularizacion, como de toda information 
justa, es transmitir no s6lo el objeto de informaci6n, sino tambien respeto al mismo. 



124 



lo que aun se nos avecina con la velocidad de los actuales progresos artisticos?-, 
nos harian felices tambien con "efectos teletactiles", mediante los cuales po- 
driamos sentir asimismo tactilmente los golpes de gancho en nuestras mandi- 
bulas. Solo asi se produciria una verdadera cercania. Aunque ya hoy el cine 
en 3D pro mete: You are with them y they are with you. 

Si ha de producirse esa relation de tu a tii, si yo he de tener algo con que tu- 
tearme, han de ser la imagenes las que empiecen con el tuteo. De hecho, no hay 
ninguna emision en que falte esa cualidad del tuteo; no hay ningun ser sumi- 
nistrado en casa, que no lo emane. Si "conecto" al presidente, de inmediato se 
encuentra ahi sentado, a pesar de estar a miles de kilometros, junto a mi en la 
chimenea, para conversar conmigo. (Dejemos al margen que el ameno trato de 
la emision se propague a millones de ejemplares.) Cuando aparece la locutora 
en la pantalla de la television, me brinda, con una simpatia intencionadamen- 
te casual, las miradas mas profiindas, como si hubiera algo entre nosotros. (De- 
jemos al margen que pasa lo mismo con todos los hombres.) Cuando la familia 
radiofonica empieza a difundir sus preocupaciones, me convierte en su confi- 
dente, como si yo fuera el vecino, el medico familiar o el parroco. (Tampoco 
importa que convierta a todos en confidentes o que este ahi para hacernos sus 
confidentes o que sea, sin mas, la familia de vecinos.) Todos Uegan como visi- 
tantes intimos indiscretos: todos me abordan en una situacion pre-banalizada, 
De entre los que entran en mi casa, no hay nadie que tenga aiin una pizca de 
extraneza, cosa que vale no solo de las personas de la emision, sino de todos en 
el mundo, del mundo como totalidad. El poder magico de la banalizacion es 
tan irresistible, el ambito de su capacidad de metamorfosis tan amplio que nada 
se le puede resistir: cosas, lugares, acontecimientos o situaciones, todo es trans- 
formado para conseguir llegar a nosotros con una sonrisa de complicidad, con 
un vulgar tatwamasi en los labios, hasta el punto de que, al final, incluso no te- 
nemos menos intimidad con las estrellas del cielo que con las del firmamento 
cinematografico y podemos hablar de la good old Cassiopeia lo mismo que de 
Myrna o Rita. Cosa que no hay que tomar a broma, pues si hoy, en la discusion 
piiblica y academica sobre los platillos volantes se acepta, precisamente hoy, no 
solo como posible, sino como probable que los supuestos habitantes de otros 
planetas no tienen igualmente otra preocupacion que los viajes espaciales in- 
terplanetarios y cosas parecidas, eso demuestra que se concibe a todos y todo 
como "nuestro"; o sea, un antropomorfismo, ante el que los antropomorfis- 
mos de las asi llamadas culturas primitivas casi se avergiienzan. Para los pro- 



125 



veedores del universe banalizado, la formula de identidad de Plotino y Goethe 
"Ojala el ojo no fuera adecuado a sol" es sustituida por la divisa comercial "No 
adecuas el sol a los ojos", pues quien deja de hacerlo no vende la naturaleza y, 
con ello, pierde una mercancla virtual. Ahora bien, de esa manera, nos con- 
vertimos sistemdticamente en compadres del globo y el universo, ciertamente 
solo en compadres, pues claro no se puede hablar de que el contemporaneo, 
asi condicionado, tenga el sentimiento de autentica fraternidad, de panteismo, 
de amor a los mas alejados o, incluso, de "sentimiento de lo und\ 

Lo que es valido de lo social o espacialmente mas alejado, vale de lo tern- 
poralmente mds lejano, del pasado: tambien eso entra en el compadreo. Y no 
quiero hablar de los films historicos, en los que eso es la regla. Por ejemplo, en 
un libro academico americano, escrito de manera muy expresiva, vi que se des- 
cribia a Socrates como quite a guy, o sea, con una categoria, que en apariencia 
acercaba a aquel gran hombre al lector, pues naturalmente iste tambien es qui- 
te a guy. De manera inconsciente, la categoria lo llena con la satisfacci6n de que 
Socrates, de no haber vivido por casualidad en su tiempo, tampoco seria en de- 
finitiva esencialmente diferente de nosotros y en realidad no habria tenido que 
comunicar nada en esencia diferente, en todo caso no habria tenido que anun- 
ciar otras pretensiones de autoridad que nosotros. Mas de unopiensa sinfun- 
damento alguno que, en caso de ir a parar a aquel tiempo -que no hay que tomar 
del todo en serio-, no quedaria relegado en la retaguardia. Para quien asi pien- 
sa, Socrates es inferior a nosotros o, en cualquier caso, no mas: aceptar eso le 
impediria tanto la fe en el progreso como la desconfianza respecto a los privi- 
legios de cualquier tipo. Otros ven (como muestra su reaccion ante films his- 
toricos y parecidos) las figuras de la historia casi como figuras comicas, es decir, 
como provincianos del tiempo, como seres que no han crecido en la capital, en 
el ahora, y que, por eso, actuan como pueblerinos de la historia o como su- 
persticiosos trogloditas, Les imputan como un defecto patetico cualquier in- 
vento electrico, que aun no se habia hecho en aquel tiempo. Finalmente, para 
no pocos contemporaneos las figuras de la historia les resultan incluso incon- 
formistas, sospechosas "lechuzas", pues es evidente que necesitan rancho apar- 
te, es decir, en vez de vivir en el hoy como cualquier hombre decente, prefieren 
instalarse en una caverna del pasado. Pero, no importa que sean quite a guy o 
provincianos: las categorias son categorias de proximidad y, en cuanto tales, 
variaciones de la banalizacion. 



126 



Pero volvamos al caso de "Socrates, the guy evidentemente esta basado en 
el gran principio politico de la Declaraci6n de los Derechos Humanos: All men 
are born equal, que ahora, ampliado de manera romantica, se ha convertido en 
una Equality of all citizens of the Commonwealth of times past and present, o sea, 
en la igualdad proclamada de todos los conciudadanos de la historia. Esta cla- 
ro que tal amplificacion romantica del principio de igualdad de derechos Simu- 
la no solo una falsa proximidad historica, sino tambien una falsa valoracion 
del comun denominador de todos los hombres, pues lo esencial de Socrates 
consiste en lo que nos falta a la gente de nuestra condicion. El efecto del me- 
todo, que supuestamente aproxima al objeto, va mas alia de ocultar el objeto: 
es extranarlo o suprimirlo. Si, suprimirlo, pues el pasado, proyectado en un uni- 
co ambito del compadreo, ha quedado suprimido en cuanto historia. Cosa que 
tal vez sea incluso mas plausible que nuestra tesis general de que el mundo, 
cuando todas sus diferentes regiones alejadas nos Uegan como cercanas, ha sido 
llevado a su desaparicion en cuanto mundo. 



§8 

Lasfuentes de la banalizacion: el universo democrdtico. 
Banalizacion y cardcter de mercancla, 
Banalizacion y ciencia. 

iQue hay, pues, tras esta banalizacion 7 . 

Como todo fenomeno historico de semejante amplitud tambien la banali- 
zacion esta sobredeterminada, es decir, debe asimismo su existencia a fuentes 
de diversa procedencia, que tuvieron que converger y unirse para convertirla 
en una realidad historica. 

Antes de que vayamos en busca de la raiz principal, queremos llamar la aten- 
cion rapidamente sobre tres rakes colaterales. Una de estas ya la apuntamos al 
hablar de Socrates. La llamamos democratizacion del universo y con esta deno- 
minacion nos referimos a esto: 

I. Cuando todo y cada cosa, no importa si pr6xima o lejana, me resulta fa- 
miliar; cuando todo y cada cosa puede exigir el mismo derecho a hacer ok su 
voz y a que yo la acepte como algo igualmente familiar; cuando a cada venta- 
ja se le adscribe el odio del privilegio, se da por supuesto -es cierto que de ma- 
nera inconsciente- un totum estructuralmente democratico, un universo, al 



127 



que se le aplican los principios (validos moral y politicamente) de la igualdad 
de derechos y la tolerancia de todos. Considerada de manera historica, seme- 
jante extension de principios morales a lo cosmico no resulta nada extraordi- 
nario. El hombre ha recreado sin cesar la imagen del universo de acuerdo con 
la de su propia sociedad. Extraordinariamente contraria fue la division, do- 
minante de los ultimos siglos en Europa, de la imagen del mundo en una prac- 
tica y otra teorica, por completo ajena a aquella. No es, pues, sorprendente 
encontrar en los Estados Unidos, con su potente tradicion democratica, una 
tendencia a extender esos principios suyos. Alii se ha dado incluso una filo- 
sofia academica que, llevada a sus extremos, a traves de su pluralismo -que co- 
rre paralelo a la democracia-, habria significado una negacion real de los 
principios monistas o dualistas de la filosofia clasica: la filosofia de William 
James. 

II. Es evidente que la banalizacion es xxnfenomeno de neutralization, pues- 
to que todo lo pone en la misma proximidad o apariencia de proximidad; por 
tanto, tambien es evidente que quien busque las raices de aquella tenga que pa- 
sar revista a las fuerzas neutralizadoras fundamentales del mundo. Asimismo 
la democracia (es dear, su absurda extension a horizontes no politicos) es una 
fuerza neutralizadora. 

El neutralizador fundamental de hoy no es, ciertamente, de naturaleza po- 
litica, sino economica: es el caracter de mercancia de todos los fenomenos. ^Es 
tambien este una raiz de la hanalizacidnl 

Imposible, es la primera reaccion, Imposible, porque, como se sabe, el ca- 
racter de mercancia extraha y la banalizacion, que da familiaridad, parecen es- 
tar en las antipodas de la alienacion. 

Sin embargo, la cosa no es tan facil. Tan cierto es que todo lo transformado 
en mercancia se aliena, como que, al mismo tiempo, toda mercancia, en cuan- 
to pretende ser comprada y convertirse en una parte de nuestra vida, tambien 
tiene que banalizarse. Mas exactamente: 

Toda mercancia tiende a ser de tal manera que, en su uso manual -adapta- 
do a una necesidad, un estilo y un estdndar de vida- se acomode al gusto y a la 
vista. Su grado de calidad se define mediante el grado de esa adecuacion; di- 
cho negativamente: depende de la poca resistencia que provoque para ser uti- 
lizada y del poco residuo extrano en bruto que deje su disfrute. Asi pues, como 
la emisi6n es una mercancia, tambien tiene que ser servida en una situacion 
acomodada a la vista y al oido, asimilable, preparada para disfrutar, no extra- 



128 



na, deshuesada; o sea, de manera que se dirija a nosotros como nuestro simile y 
cortada a nuestra medida, como algo de nuestra condition. 

Vista asi, la banalizacion parece perder propiamente su odio y no referirse 
a otra cosa que al hecho fundamental de que, en cuanto homines fabri, "de algo 
hacemos algo", adaptamos el mundo a nuestra medida, o sea, se reduce a "cul- 
tural en el sentido mas amplio. Que todo hacer es una forma de "banalizacion" 
es, en cierto sentido, innegable; solo que esta utilizaci6n amplia de la expre- 
sion, a la que unimos algo despectivo, resultaria completamente fuera de lu- 
gar, puesto que al final no podemos atribuirle al hacer lo que este es como su 
defecto capital; por ejemplo, no al carpintero, que nos suministre lo que no es 
madera como madera, sino mesas hechas de madera, que son incomparable- 
mente mds adecuadas para nosotros. A decir verdad, ahi no hay nada de enga- 
no. Enganosa es la adaptation solo porque ofrece un producto como si fuera eso 
de que esta hecho. Y este es el caso del mundo banalizado, pues este es un pro- 
ducto que, por su caracter de mercancia y venalidad, se ofrece a medida del 
comprador y de forma que le resulte comodo; o sea, puesto que el mundo es 
lo incomodo, simula justo esas propiedades que le faltan completamente al 
mundo; y, a pesar de todo, ese producto tiene el atrevimiento o la ingenuidad 
de afirmar que es el mundo. 

III. Como ultima raiz de la banalizacidn, para la que todo es igualmente 
cercano, apuntamos por fin la actitud del cienttfico, cuyo orgullo legitimo con- 
siste en convertir lo mas lejano en lo mas cercano de su invest igaci6n e, inves- 
tigando, extranar lo mas cercano de su vida: dedicarse cum studio a lo que a el, 
como individuo, no le importa nada y neutralizar sine ira lo que le toca de mds 
cerca; en pocas palabras: neutralizar la diferencia entre lo cercano y lo lejano. 
Sin duda, el cientifico puede conseguir y perseverar en esta actitud que todo lo 
neutraliza, su "objetividad", solo mediante una deslumbrante artificiosidad mo- 
ral, mediante una violencia contra si mismo, mediante una renuncia ascetica 
de la natural perspectiva mundial. Creer que uno pueda separar esa neutrali- 
dad de esa raiz moral suya y otorgarla a cualquiera, por tanto tambien a quien 
lleva una existencia no ascetica, no dedicada al conocimiento y rotundamente 
contraria a dicha neutralidad, es una equivocacion no solo de la ciencia, sino 
tambien de las tareas morales de la popularizaci6n. Pero este equivoco es el 
principio de la praxis; en cierto sentido, hoy, todo lector, radioyente, consumi- 
dor televisivo, espectador de cine culto se transforma en un double vulgar del 
cientifico: tambien de el se espera que todo le resulte de igual modo cercano y 



129 



lejano, cosa que la mayoria de veces no significa ciertamente que deba conce- 
der a todo fenomeno el mismo derecho a ser reconocido, sino el mismo dere- 
cho a ser disfrutado. Sin embargo, como hoy knowing se presenta como pleasure 
y learning como fun, las fronteras han desaparecido. 

§9 

La banalizacidn es una forma de camuflaje 
del extranamiento mismo. 1 

Con estas indicaciones aiin no hemos presentado la raiz principal de la ba- 
nalizacion; ni mostrado plausiblemente la razon del hecho particular de que el 
proceso, demostrable de diversas maneras, no tenga un nombre propio* Es real- 
mente muy extrano que este fenomeno, a pesar de no ser menos potente, ni 
menos sintomatico de nuestro tiempo, ni menos funesto que el extranamien- 
to, que evidentemente es su antagonista, haya podido permanecer tan oculto, 
mientras el mismo extranamiento (es cierto que mediante la banalizacion del 
vocablo, es decir, haciendolo inocuo) no quedo ignorado. 

Sin embargo, ^la banalizacion es realmente la antagonista del extrana- 
miento! 

En absoluto. Y asi llegamos a su raiz principal, a la raiz que, al mismo tiem- 
po, permite comprender tambien que no tuviera un nombre hasta hoy. Por pa- 
radojico que pueda sonar, la raiz principal de la banalizacion es el extranamiento 
mismo, 

Quien banalmente da credibilidad a la banalizacion; quien ve en ella la fiier- 
za antagonica del extranamiento, cae vktima del engano, que se pretende con 
ella. La simple reflexion sobre si la banalizacion sirve o perjudica al extrana- 
miento hace superflua la idea que ve en la banalizacion la antagonista del ex- 
tranamiento, pues la respuesta a la pregunta es inequivoca: es util al extranamiento. 
De hecho, su funcion principal consiste en enmascarar las causas y smtomas 
del extranamiento, su total miseria; despojar al hombre, al que se le ha extra- 
nado de su mundo y al que se le ha extranado su mundo, de la capacidad de re- 



1 Anadamos a lo dicho sobre Verfremdung, que en otro libro de Gunther Anders* Hombre sin mundo 
(Pre-Textos, 2007), hemos traducido este termino por reutiiizacion, pues alii se refena mas al extranamiento 
como metodo (como hizo Brecht, por ejemplo, con el (< caso Galileo*) en cuanto se reutiliza algo o a alguien 
en otro ambito, que no es el suyo propio en origen, por tanto que le es extrano: lo destierra. (AT. del X) 



130 



conocer ese hecho; en resumen: en encasquetarle al extranamiento un manto 
[que hace invisible], en negar la realidad del extranamiento a fin de dejarle asi 
via libre para su action desenfrenada; lo que lleva a cabo, Uenando sin descan- 
so el mundo de imdgenes de aparente familiaridad, ofreciendo el mundo mis- 
mo, incluidas sus regiones mas lejanas espacial y temporalmente, como un 
enorme hogar unico, como un universo de confort. En esa funcion consiste la 
razon de existencia de la banalizacion. Detras de esta, como cliente que orde- 
na, esta el extranamiento mismo, Ver en las dos fuerzas a dos hermanas sepa- 
radas o incluso hostiles seria absurdo, tan ingenuo como no-dial ectico. Mas 
bien ambas colaboran como un par de manos que cooperan armonicamente: 
en la herida de la alienation, que ha causado una mano, derrama la otra el bdl- 
samo de la familiaridad. Aun cuando no sea la misma mano, pues, a la postre, 
se pueden considerar los dos procesos como uno solo y la banalizacidn como 
una accion de camuflaje del extranamiento, que se pone delante, disfrazado 
candidamente como su antagonista, para en apariencia testificar contra si mis- 
mo, para asegurar un equilibrio de fuerzas y senalar su monarquia como fal- 
sedad. . . de la misma manera como lo hizo Metternich, cuando fundo un diario 
de oposicion de caracter liberal aparentemente contra su propia politica. 

En un cuento molusico hay un hada malvada que cura a un ciego; pero no 
quitandole la catarata, sino cegandolo con una ceguera anadida: lo hace ciego 
tambien respecto al hecho de su ceguera, hace que olvide c6mo se veia real- 
mente lo real; lo consigue remitiendolo de manera ininterrumpida a suenos. 
A esta hada se parece el extranamiento disfrazado de banalizacidn: tambien esta 
persigue mecer al hombre, despojado de su mundo, mediante imagenes con la 
ilusion de que tiene incluso un universo, que es familiar, suyo, igual a el en cada 
una de sus partes; y lo que consigue es hacerle olvidar como se ven la existen- 
cia no extrahada y el mundo no extranado. La situacion en que nos encontra- 
mos es ciertamente aun algo mas embrujada que la del ciego del cuento, pues 
en nuestro caso el hada, que nos tapa la luz contra nuestra propia ceguera, no 
es otra que la que nos habia deslumbrado. 

Sin duda no es sorprendente que el extranamiento lleve a cabo en secreto 
esta operacion del autoengano, que no se evoque ni una sola vez con un nom- 
bre propio. ^Qu£ interes debenan tener los poderes, que extranan nuestro mun- 
do, en dirigir nuestras miradas hacia ellos? aunque solo fuera introduciendo 
un termino, en llamar nuestra atencion sobre que necesitan tapar su extrana- 



131 



miento suministrandonos imageries sucedaneas y sobre que haciendolo asi tie- 
nen exito? Lo sorprendente es que consiga en verdad mantener en esa clan- 
destinidad un fenomeno cotidiano tan ampliamente extendido y publico como 
la banalizacion solo con dejarlo sin nombre. En cualquier caso es innegable que 
eso es asi. Por eso proporcionan sus imagenes, pero callan la naturaleza de su 
suministro. Y lo pueden hacer sin preocuparse en la medida en que nosotros, 
los suministrados, nos dejamos enganar realmente y, enganados, nos sentimos 
por completo sanos. Es como si, heridos por el extranamiento, nos hubieramos 
hecho incapaces de advertir que nos encontramos bajo la droga de la banali- 
zacion; y demasiado adormecidos por la droga para sentir aiin que estamos he- 
ridos; por tanto, es como si las dos circunstancias se superaran mutuamente. 

Pero incluso suponiendo que la banalizacion no surgiera mediante la ope- 
racion de camuflaje y engano del extranamiento, sigue siendo innegable que 
ella misma extrana. Si, tambien ella. Pues tanto si, como suele hacer el extra- 
namiento, se aleja lo cercano o, como la banalizacion, se convierte en tntimo lo 
lejanOy el efecto de neutralizacion es en ambos casos el mismo: mediante esa 
neutralizacion se deforma el mundoy laposicion del hombre en el> puesto que 
forma parte de la estructura del "ser-en-el-mundo" escalonarse en circulos con- 
centricos de cercania y lejania en torno al hombre y aquel, para el que todo es 
igualmente cercano y lejano y todo le interesa de la misma manera, es o un dios 
indiferente o un hombre completamente desnaturalizado. Ahora bien, aqui no 
hablamos de dioses estoicos. 

De hecho, no hay nada que nos aliene mas respecto a nosotros mismos y al 
mundo de una manera tan funesta como el hecho de que pasemos nuestra exis- 
tencia casi ininterrumpidamente acompanados de esos falsos familiares, de esos 
esclavos fantasmales, que en nuestro dormitorio -una vez que la alternativa 
dormir y despertar ha cedido su sitio a la de dormir y escuchar la radio- en- 
cargamos con un acto aun sonoliento que se nos sirva como audiencia matu- 
tina el primer fragmento de mundo, para que nos interpelen, nos miren, nos 
canten, nos animen, nos consuelen, nos den vigor o nos suavicen y asi empe- 
cemos la jornada, que no es nuestro; y tampoco hay nada que haga mas ina- 
pelable la autoalienancion como proseguir la jornada bajo la egida de esos 
seudoamigos, pues incluso si se pudiera alcanzar una companla real, preferi- 
mos seguir viviendo en compania de nuestros portable chums, dado que no los 
consideramos como recambios de hombres reales, sino como nuestros verda- 
deros amigos. 



132 



Una vez, en un autobus salude a la senora, que tenia enfrente y que estaba 
pendiente de una voz masculina, evidentemente muy apreciada para ella, que 
resonaba vigorosa desde su diminuto aparato; ella se sobresalto, como si el fan- 
tasma fuera yo y no el senor de la cajita, como si yo fuera el culpable de haber 
quebrantado la paz de su hogar entrometiendome en su realidad, en la reali- 
dad de su vida amorosa. Estoy convencido de que hoy hay un sinfln de perso- 
nas que, si se les confiscara su radio, se sentirian mas cruelmente castigadas que 
los presos, a quienes se les confisca su libertad, pero se les deja con sus apara- 
tos: estos pueden seguir gozando de su vida en una afortunada extroversion, 
pues su mundo y sus amigos estan a su disposicion en audiencia -a decir ver- 
dad, ^que ha cambiado?-; en cambio, el pobre, al que se le ha privado de su 
aparato, se sentina de inmediato preso de un miedo panico a estar sordo en la 
nada y asfixiarse ante la soledad y la ausencia de mundo. Recuerdo como, en 
mi epoca de Nueva York, un portorriqueno de dieciocho anos acudio a casa de 
la senora que nos habia alquilado una habitacion y cuya radio habia enmude- 
cido de repente como si fuera el fin del mundo: aquel chico habia venido para 
escuchar en esa radio la querida voz de uno de sus amigos fantasmas de Los 
Angeles, que no queria perderse de ninguna manera; cuando con un solo gol- 
pe en el boton capto la voz -no solo sabia su longitud de onda, sino natural- 
mente tambien su direccion- empezo a gemir ligeramente, aliviado, y rompio 
a llorar, feliz por haber encontrado de nuevo un suelo bajo sus pies. Natural- 
mente sin una mirada a la duena de la casa o a mi. Al lado de ese complice 
reencontrado y jamas visto, nosotros eramos irreales. 



§ 10 

Sobre si el extranamiento estd aun en proceso. 

Es posible que algo no cuadre en la tesis de que nuestra necesidad de "insi- 
nuantes amigos suministrados" y del "mundo banalizado" tambien nos extra- 
he a nosotros, los hombres de hoy. Y no porque vaya demasiado lejos, sino 
porque se queda demasiado corta, pues un optimismo hoy ya injustificado ha- 
bia a partir de la suposicion de que, siendo seres alimentados en exclusiva de 
sucedaneos, modelos y fantasmas, aun senamos "yoes" con una mismidad, por 
tanto aun podnamos vernos apartados de ser "nosotros mismos" o de recupe- 
rarnos a "nosotros mismos". ^No ha pasado ya el momento en que la "aliena- 
cion" aun es posible como accion y proceso, al menos en algunos paises? ^No 



133 



nos encontramos ya en la situation en que no somos "nosotros mismos", sino 
solo la cantidad de sucedaneos que se nos ha embutido a diario a cucharadas? 
^Se puede expoliar al expoliado, despojar al despojado, hacer que el hom- 
bre-masa se aliene respecto de si mismo? lEstd la alienation aun enprocesol ±0 
no es, mas bien, un fait accompli? 

Hace tiempo que hemos ridiculizado como falsificaciones del hombre las 
"psicologias sin alma", en que se ridiculizaba categorias como "yo" o "mismi- 
dad" por ser irrisibles rudimentos metafisicos. Pero ^teniamos razon al hacerlo 
asi? ^No era nuestra burla un puro sentimentalismo? ^Eran esos psicologos 
los que habian falsificado a los hombres? ^No estaban esos psicologos del hom- 
bre falsificado, en cuanto robot, legitimados a ejercer robotologta en vez de psi- 
cologia? ' t Y legitimados en sus falsedades, porque el hombre, al que trataban, 
era precisamente el hombre en su falsedad? 



II 

EL FANTASMA 

El mundo nos es suministrado en casa. Los acontecimientos nos son servi- 
dos con profusion. 

Pero icomo que nos son servidos? - t Como acontecimientos? t O solo como 
sus copias? solo como noticias sobre los acontecimientos? 

Para poder responder a estas preguntas, que guian los siguientes paragra- 
fos, vamos a traducirlas a otro lenguaje; y preguntamos: jcomo estan en casa 
del receptor los acontecimientos emitidos? jComo esta el receptor en ellos? ^Es- 
tan realmente presentes? ^Solo en apariencia presentes? ^Ausentes? ^De que ma- 
nera presentes o ausentes? 



La relation hombre-mundo resulta unilateral; 
el mundo, nipresente ni ausente, se convierte enfantasma. 

Por una parte, parecen realmente "presentes": cuando escuchamos la emi- 
sion radiofonica de una escena belica o una discusion parlamentaria, escucha- 
mos no solo informaciones sobre las explosiones o sobre los oradores, sino a 



134 



estos mismos. ^No significa esto que los acontecimientos, con los que antes ni 
podiamos ni nos estaba permitido (ni debiamos) influir, se hallan ahora real- 
mente en nuestra casa y nosotros en ellos? 

Ciertamente, no, pues ^es un presente vivo el hecho de que tengamos libre 
acceso a las voces del mundo, que este tenga derecho a estar en nuestra casa, 
mientras nosotros en cambio estemos sin derecho alguno y no tengamos voz 
en los acontecimientos suministrados; que no podamos responder a nadie, aun- 
que nos hable, o parezca interpelarnos, ni podamos intervenir en ningun acon- 
tecimiento, cuyo ruido ruge en torno a nosotros? ^No es propio del verdadero 
presente que la relation hombre-mundo sea reciprocal ^Esta relation no esta 
amputada aqui? ^No se ha convertido en unilateral, hasta el punto de que el 
mundo es perceptible para el oyente, pero no viceversal ^No esta radicalmente 
condenado el oyente a dont talk back 7 . ^Esta mudez no significa impotencia? 
^No es la omnipresencia, con que se nos obsequia, el presente del esclavo? 
no esta ausente el esclavo, en la medida en que es tratado como no-ser, como 
aire y no puede tener nada que decir? 

Evidentemente, tambien esta ausente. Y sin embargo, asimismo seria posi- 
ble interpretar la unilateralidad al contrario, o sea, como garantia de la liber- 
tad y la presencia, pues ^no es libertad que, por razon de la unilateralidad, 
podamos participar a distancia en cualquier acontecimiento, es decir, sin peli- 
gro e invulnerables; con el privilegio de utilizarlo como disfrute y entreteni- 
miento? ^Y no esta verdaderamente presente quien no puede ser derrotado, o 
sea, relegado a la ausencia, por ninguno de los sucesos, de los que es testigo? 

Tambien esto suena a su vez plausible. Y seria del todo comprensible que 
alguien interrumpiera estas preguntas, este ir y venir sobre si lo emitido esta 
presente o ausente, explicando que eso no tiene sentido. "Lo que la radio o la 
television nos suministran", oigo decir, "son imdgenes. [Representations, no 
presencia! Que las imagenes no permitan ninguna injerencia y nos traten como 
aire es algo obvio y un hecho conocido desde hace tiempo con el titulo de apa- 
riencia estetica " 

Sin embargo, por mas convincente que suene, su argumento es falso. Pri- 
mero -y esto es una constatacion fundamentalmente fenomenologica- porque 
no hay "imagenes aciisticas": el gramofono no nos presenta ninguna imagen 
de la sinfonia, sino esta misma. Si nos llega una reunion de masas a traves de 
la radio, lo que creemos escuchar no es ninguna "imagen" de la multitud gri- 
tando, sino su ruido, por mas que la misma multitud no nos alcance fisica- 



135 



mente. Por lo demds, en cuanto oyentes, -a menos que se trate de la transmis- 
sion de una obra de arte (un drama), incluido su caracter aparente- nos en- 
contramos en una actitud que es cualquier cosa menos estetica: quien escucha 
un partido de ftitbol lo hace como un seguidor exaltado, cree que tiene lugar 
en verdad y no sabe nada del "como si" del arte. 

No, el que nos contradijo no tiene razon. Lo que percibimos no son meras 
imagenes. Pero de la misma manera tampoco estamos realmente presentes en 
lo real. De hecho, la pregunta: "^Estamos presentes o ausentes?" carece de sen- 
tido. Pero no porque la respuesta "imagen" (y, con ella, "ausente") se entienda 
por si misma, sino porque lo propio de la situacion lograda mediante la trans- 
mision consiste en su ambigiiedad ontoldgica; porque los acontecimientos emi- 
tidos son, al mismo tiempo, presentes y ausentes, reales y aparentes, ahi y no 
ahi; en suma: porque son fantasmas. 

§12 

Imagen y reproduction en la televisidn estdn sincronizadas. 
La sincronta es la forma deatrofia del presente. 

"Pero", proseguira el que nos contradijo, a lo que es vdlido para las emisio- 
nes radiofdnicas, no lo es sin mas para la television. No se puede negar que esta 
nos suministra imagenes." 

Difkilmente. Sin embargo, tampoco son "imdgenes" en el sentido habitual. 
Lo propio de la esencia de las imdgenes en la historia de la representation hu- 
mana era que entre esta y el objeto reproducido por ella habfa, por mas que no 
expresada, una diferencia temporal, un desnivel temporal Ese desnivel se ex- 
presa en aleman mediante un "conforme a"; 5 o se dibuja una imagen conforme 
a un modelo; o se produce algo real conforme a un modelo. Por tanto, o la ima- 
gen seguia a su tema como copia o monumento conmemorativo, para recor- 
dar su pasado, o sea, para rescatarlo y conservar su presente; o precedia a su 
objeto como aparato magico de evocation o como idea, blue print, prototipo, 
para desaparecer luego, una vez sobrepasada por el acontecimiento u objeto ya 
realizado; o finalmente -e incluso este modo de neutralization sigue repre- 
sentando una relaci6n con el tiempo- era un medio para trasladarnos o ima- 



1 "Conforme a" corresponde a la preposicidn alemana nach, que aparece en el termino aieman Nach- 
btld, que traducimos por "copia", que sigue al "modelo" [Vor~bild\. (N. del T.) 



136 



ginar que nos trasladarnos a una dimension fuera del presente, mas alia del 
tiempo. Resultaria difkil indicar imagenes en que no se de efectivamente nin- 
guna de esas relaciones temporales del hombre con el mundo; y es dudoso que 
se puedan llamar "imagenes" las formas en que falta ese desnivel Pues bien, ese 
tipo de formas son las imagenes que transmite la televisidn: 

En efecto, en estas ya no se puede hablar de una relation temporal con lo re- 
producido, a pesar de que transcurran filmicamente en el tiempo. En ellas, lo 
que hemos llamado "desnivel temporal" ha quedado reducido a nada; se pre- 
sentan simultdneas y sincronizadas con los acontecimientos reproducidos por 
ellas: al igual que el telescopio, muestran algo presente. t Y no significa eso "pre- 
sencia"? ^Las formas que muestran algo presente son imagenes? 1 

Este problema no ha pasado inadvertido, pero su denomination fue insu- 
ficiente. Se recurrio a lo que habfa mis a mano, a la expresion ya existente "ins- 
tantanea" y con eso se crey6 poder despachar el fenomeno. Sin embargo, la 
expresion encubre el problema. instantaneas, en efecto, son las imagenes en el 
sentido mas legitimo, pues pretenden captar el momento efimero; de acuerdo 
con su funcion, como imagenes son mas proximas a monumentos conmemo- 
rativos, incluso a momias, que a fantasmas televisivos. Pero en estos fantasmas 
ya no se trata de esa conservaci6n de la memoria, pues no solo se presentan, 
sino que tambien desaparecen al mismo tiempo que los acontecimientos que 
reproducen; por tanto, aunque alguna vez quedaran fijados, su vida seria tan 
corta como la de estos. Si son instantaneas, a lo sumo son imagenes del mo- 
mento para el momento, por tanto similares a las imagenes del espejo, pues son 
simultaneas y sincronicas y perecederas como la mirada reflejada en el espejo 
y, por tanto, puro presente desde cualquier punto de vista. 

Ahora bien, jno estamos simplemente jugando con el termino "presente"? 
^No utilizamos el hecho de que el termino oscile entre dos significados para 
sugerir problemas imaginarios? Pues, sin duda, lo usamos en dos sentidos: por 
una parte, para describir un presente concreto; o sea la situacidn en que se en- 
cuentra facticamente el hombre con el hombre o el hombre con el mundo y 

1 En una intervencion en la television tuve la dudosa suerte de ver y escuchar a un actor que rodaba un 
sketch en una habitacion contigua y, al mismo tiempo, sus siete proyecciones de television. Lo interesante era: 
1 . que, a la vista, el actor se dividia en siete hermanos id^nticos, pero solo tenia una unica voz, que resonaba 
en ambas habitaciones; 2. que las imdgenes resultaban mas naturales que el original, pues este, para darles 
naturalidad a las reproducciones, habia tenido que w arreglarse M ; y 3. (y esto, mas que interesante, era espan- 
toso) que las siete encarnaciones del actor ya no espantaban: con esa normalidad esperamos los productos 
seriados. 



137 



crecen a la vez (=concrescunt) interactuando, encontrandose y confrontando- 
se. Y por otra, para mostrar la mera simultaneidad formal; o sea, el hecho de 
que el hombre y cualquier acontecimiento, estando en la punta de la aguja del 
mismo nunc, comparten identico momento mundial. Pero no es casual que ese 
doble sentido sea propio del termino -y no solo en aleman-; ese doble senti- 
do, se funda, mis bien, en que no se puede trazar realmente la frontera> en que 
un acontecimiento o una parte del mundo nos interesa tan poco que resulte 
"presente" unicamente en el sentido de la simultaneidad. Lo presente va mas 
alia de lo que es solo simultaneo; ese es el caso Hmite; eso es lo que menos me 
interesa, por tanto lo mas alejado; pero, por otra parte, como aim no se ha re- 
traido al no-dato, demuestra que aun me interesa. 1 

Pero incluso si se pudiera trazar una frontera entre los dos significados, no 
somos nosotros quienes jugamos con esa duplicidad, sino mas bien la televi- 
sion. En efecto, ese juego es precisamente el principio de la emision, pues su 
potencialidad consiste en presentar solo o cast solo lo simultaneo de manera que 
funcione como verdadero presente, en otorgar a lo que es presente solo formal- 
mente la apariencia de presente concreto, en diluir por completo la linea fron- 
teriza, de por si ya borrosa, entre los dos "presentes" y, con ello, entre lo relevante 
y lo irrelevante. Toda emision de imagenes proclama -y con razon-: "Ahora 
soy yo; y no solo yo, la emision, sino yo, el acontecimiento emitido". Y mediante 
este "ahora soy yo", mediante esa actualidad, se convierte en un fenomeno que 
va mas alia de todo lo que es puramente imagen; y como asimismo no es algo 
realmente presente, se convierte en una cosa intermedia entre ser y apariencia, 
que al hablar de la emision radiofonica denominamos "fantasma" 

Al respecto, no solo no habria nada que objetar contra la difuminacion de 
las fronteras entre los dos presentes, sino que habria que darle la bienvenida, si 
se llevara a cabo correctamente, pues hoy hay demasiadas cosas que descar ta- 
mos de manera injusta por ser "solo simultaneas", o sea, como adiaphoron, a 
pesar de que nos afectan y pueden interesarnos, son nostra res y el presente mas 
concreto y amenazador. El peligro del provincianismo no es menor que el de 
la falsa globalization. Serian absolutamente necesarias tecnicas para la am- 
pliacidn de nuestro horizonte moral de presente, que nos permitan ver mas alia 
de nuestro dmbito sensorial. Esa ampliation no la proporciona, sin embargo, 



1 Acontecimientos de relevancia subconsciente, por mas que se den en nuestro propio cuerpo, no son 
"presentes" sino s6lo simultaneos; y no porque no se den conscientemente, sino mas bien porque no se "dan * 
[no son "datos"], porque son irrelevantes. 



138 



la television; esta mas bien diluye nuestro horizonte hasta el punto de que ya 
no conocemos el verdadero presente; e incluso no dedicamos al suceso, que real- 
mente deberia interesarnos, ni siquiera ese aparente interes, que hemos apren- 
dido a dedicar a los presentes aparentes suministrados en casa. 

No es necesario anadir que el mimero de fantasmas del presente es ilimita- 
do. Y dado que el principio, que reduce al consumidor y al acontecimiento a 
un comun denominador, es abstracto y puntual, o sea, consiste en el mero aho- 
ra comiin, tambien es universal No hay acontecimientos que caigan fuera del 
ahora global; por tanto, tampoco nada que no pueda transformarse en algo su- 
puestamente presente. Sin embargo, cuanto mas presente se hace, menos presente 
se ha hecho. De los fans de la radio y la televisi6n que he encontrado no cono- 
d a uno solo que, por medio de su portion diaria de simultaneidades, hubie- 
ra sido educado para ser amigo del mundo o solo para ser contempordneo de 
su epoca. Al contrario; encontr£ a muchos a quienes esa alimentation diaria 
habia dejado sin mundo, sin referencias y dispersos, es decir, los habia conver- 
tido en meros contempordneos del ahora} 



§13 

Digresion: interpolacion sobre una pashm extinguida. 
El disperso vive solo en el ahora. 
Los aparatos producen esquizofrenia artificial 
El individuum se convierte en divisum. 

Hace varias decadas hubo una serie de poetas (por ejemplo, Apollinaire o 
el joven Werfel), 2 que, variando una antigua formula, siempre estaban "en va- 
rias bodas al mismo tiempo" o, formulado de manera mas seria, estaban dis- 
persos y eran "profugos" en todas partes, en el sentido metafisico de ubique 
simul Empezando a menudo con la palabrita "ahora", en sus poemas detalla- 
ban cuanto ocurria en el mismo momento en Paris, en Praga, en Ciudad del 



1 El autor introduce aqui los terminos Welt-freund (equivalente del Menschen-freund, filantropo y que 
hemos traducido "por amigo del mundo"), Zeitgenosse (contemporaneo de la ^poca) y Jetztgenosse (con- 
temporaneo del ahora). (N. del T.) 

2 Franz Werfel (Praga, 1890-Beverly Hills, 1945). Escritor checo en lengua alemana; judfo, que se exili6 
a Francia y los Estados Unidos. Escribia poesia Hrica de caracter expresionista, pero se decant6 hacia un rea- 
lismo histbrico y politico. (N. del T. ) 



139 



Cabo, en Shangai o en cualquier parte. Es indiscutible que lo que empujaba a 
estos poetas a componer sus particulares catalogos himnicos de fragmentos del 
mundo era una verdadera excitacion metafisica: tal vez confundian nonperci- 
pi y non esse; es decir, consideraban como no existente, como perdido todo 
aquello de lo que, existiendo, no daban noticia; en cualquier caso, estaban su- 
mamente afligidos porque, condenados a detenerse siempre en un unico aqut 
contingente, tenian que dejar escapar todo lo existente. Albergaban la espe- 
ranza de poder hacer presentes los alia dispersos y, por tanto, ausentes mediante 
una especie de conjuro: trataban desesperadamente de reunirlos y ahormarlos 
en elfoco de un ahora momentdneo omnipresente, en el que se encontraran y 
participaran todos esos lugares y sus acontecimientos. Se podria hablar de un 
ensayo de magia metafisica, pues a lo que aspiraban era a anular la discrecio- 
nalidad, insoportable para ellos, de los acontecimientos separados entre si (por 
tanto, ausentes), en que consiste el mundo, mediante el conjuro de la cualidad 
de omnipresencia del ahora; es deck, aspiraban a instaurar el momento como 
hechizo contra el espacio como "principium individuationis" Por erronea que 
pueda haber sido su pasion, ciertamente aun era una ultima variacion de la pa- 
sion eleatica: el afan de desacreditar metaftsicamente la multiplicidad. Que vie- 
ran en lo mds irreal, en el ahora puntual, lo "propiamente existente*; en que 
debia manifestarse revocado lo multiple como ilusion, era casi tragico; justo 
un testimonio de que ya no disponian de principios en verdad metafisicos, ni 
siquiera de los panteistas mas modicos, asi como tampoco del recurso tardio 
del "sistema" que convierte el "todo en lo verdadero". Ciertamente tambien 
ellos eran, pues, ya los ultimos. Sin embargo, jqu£ vitales eran, comparados con 
los actuates fans del ahoral Seria dificil descubrir en estos el mas minimo des- 
tello de aquella pasion por el ahora. 

Naturalmente, no es casual que estos poetas surgieran en el momento his- 
torico en que la tecnica de dispersion (mediante revistas ilustradas y cosas pa- 
recidas) empezo a adquirir proporciones masivas. Solo que los poetas trataban 
con desesperacion de ahormar lo disperso, mientras la finalidad de la tecnica 
de dispersion y de los aparatos de entretenimiento consistia, por el contrario, 
en producir la dispersion o en favorecerla. Lo que la "dispersion" (entendida 
de forma habitual demasiado "dispersamente", es decir, s61o como metafora) 
pretendia era despojar a los hombres de su individuacion o, mas exactamente, 
quitarles la conciencia de esta perdida despojandolos de su principium indivi- 
duationis, su posicion espacial; o sea, trasladdndolos a un lugar, en que, ubique 



140 



simuly siempre se encontraran tambien en otro lugar, ya no ocuparan ningun 
punto determinado y nunca estuvieran consigo mismos, nunca en un asunto; 
en resumen: en ninguna parte. Se objetara que las victimas de esta tecnica de 
dispersion no son tales, pues la industria, con su oferta de dispersion, simple- 
mente se ha ajustado a una demanda, cosa que no es del todo falsa, pero tam- 
poco cierta del todo, pues la demanda tambien ha sido producida. 

De hombres que a traves de su trabajo diario se ven encajados en el espacio 
limitado de una ocupacion muy especializada y que les interesa bien poco y, 
por otra parte, expuestos al aburrimiento, no se puede esperar que en el mo- 
mento en que abandonan la presion y el aburrimiento, o sea, despues del tra- 
bajo, puedan o quieran recuperar su proportio hum ana, se reencuentren consigo 
mismos (si es que aun se da esa mismidad) o incluso que aun puedan querer- 
lo. Mas bien, como el final de la compresion se parece a una explosion y los li- 
berados de su trabajo tan de repente ya no conocen otra cosa que la alienacion, 
en la medida en que no esten simplemente agotados, caen en mil cosas extra- 
nas, no importa lo que sean; por cuanto tras la calma del aburrimiento es apro- 
piado volver a poner en marcha el tiempo e imprimir otro ritmo a escenas que 
cambian con rapidez. 

No hay nada que satisfaga tan plenamente esta comprensible hambre de 
omnipresencia y rapidez de cambio como las emisiones de radio y televisidn, 
pues se ajustan al ansia y, a la vez, al agotamiento: tension y distension, ritmo 
e inactividad, tutela y ocio, lo sirven todo junto; incluso nos ahorran caer en 
esa dispersion, pues esta se echa en nuestros brazos; en suma: no es posible 
oponerse a una tentacion tan diversa. No es sorprendente, pues, que el anate- 
ma de estar al mismo tiempo en dos o en cien bodas, que hicieron sufrir a 
aquellos poetas, se haya convertido ahora en la situaci6n normal de ocio (en 
apariencia) mas ingenua; es decir, en la situaci6n de todos los que, sentados 
aqui, viajan por alia y se han habituado ahora a estar al mismo tiempo en to- 
das partes, o sea, en ninguna parte, hasta el punto de que propiamente ya no 
habitan en ninguna parte, al menos en ningun lugar, menos aun en un hogar, 
sino a lo sumo en su inhabitable lugar temporal, que cambia a cada momen- 
to: en el ahora. 

Ahora bien, con esto aun no se ha descrito por completo el "caracter dis- 
perso'' del contemporaneo, pues su climax se encuentra en una situacion, que 
no se puede denominar mas que como esquizofrenia producida artificialmen- 
te; y esta "esquizofrenia" no es solo un efecto colateral de los aparatos de dis- 



141 



persion, sino algo expresamente intencionado y, ademas, reclamado por los 
clientes, claro que no con este nombre. 

iQue entendemos aqui por "esquizofrenia"? 

Esa situacion del yo en que este se divide en dos o mas seres parciales, al me- 
nos en dos o mas funciones parciales; en seres o funciones, que no solo no es- 
tan coordinados, sino que tampoco son coordinables; y no solo eso, sino que 
el yo tampoco atribuye ninguna importancia a su coordinacion; mas aun, el yo 
la rechaza de manera energica. 

Descartes, en su segunda meditation, habia descrito como imposible a con- 
cevoir la moitie d'aucune dme. Hoy, el alma dividida es un fenomeno cotidia- 
no. De hecho, no hay otro rasgo tan caracteristico del contemporaneo, al menos 
del ocioso, como su inclination a dedicarse al mismo tiempo a dos o mas activi- 
dades dispares. 

Por ejemplo, el hombre en el solario, que tuesta su espalda, mientras sus 
ojos nadan por una revista ilustrada, sus oidos estan atentos a una competi- 
tion deportiva y sus mandibulas mascan un chicle: esta figura del jugador pa- 
sivo simultdneo y del hiperactivo que no hace nada es un fenomeno cotidiano 
internacional. 

El hecho de que esa figura resulte habitual y se acepte como normal no la 
hace menos interesante; al contrario, exige una explication completa. 

Si se le preguntara a este hombre del solario en que consiste su ocupacion 
"propia", en que se entretiene "propiamente" su alma, por supueseto no podria 
responder; y no porque la pregunta por algo "propio" se base en un falso pre- 
supuesto, a saber, en que el sea el sujeto de la ocupacion y del entretenimien- 
to. Si en este caso aun se puede hablar de "sujeto" o "sujetos", estos consisten 
solamente en sus organos: en sus ojos, que se entretienen en sus imagenes; en 
sus oidos, que se entretienen en su competition deportiva; en sus mandibulas, 
que lo hacen con su chicle; en resumen: su identidad esta tan radicalmente de- 
sorganizada, que la biisqueda del "el mismo" seria la biisqueda de algo no exis- 
tente. Disperso, pues, esta no solo (como antes) por una multitud de sitios del 
mundo, sino en una pluralidad de funciones particular es} 

La pregunta sobre que es lo que empuja al hombre a esa laboriosidad de- 
sorganizada y que hace tan autonomas (o en apariencia autonomas) sus fun- 

1 Si est* justificado ver en el tumor una enfermedad sui generis, a saber: la situacion en que la fuerza cen- 
tral del organismo ya no esta en condiciones de mantener bajo su dominio todas la celulas, de manera que 
6stas empiezan a multiplicarse aut6nomamente, entonces la independizacion de las funciones particulares 
que aqui tratamos es el analogon psiquico del tumor. 



142 



ciones particulares, ya esta contestada en realidad. Pero repitamos: es el horror 
vacui; miedo a la autonomia y la libertad; mas exactamente: el miedo a articu- 
lar por si mismo el espacio de la libertad que el ocio pone a su disposition, al 
vacio, al que esta expuesto por el ocio; el miedo a tener que llenar por si mis- 
mo el tiempo libre. 

Su trabajo lo ha acostumbrado tan definitivamente a encontrarse ocupado, 1 
o sea, a no ser autonomo, que en el momento en que ha acabado el trabajo no 
puede hacer frente a la tarea de ocuparse de si mismo, pues ya no encuentra 
una "mismidad" que pueda hacerse cargo de esa actividad. Todo ocio tiene hoy 
secretas similitudes familiares con la desocupacion. 

Cuando en ese momento queda abandonado a si mismo, se escinde en sus 
funciones particulares, pues no existe como principio organizador. Pero natu- 
ralmente estas funciones suyas estan habituadas al mero encontrarse ocupado 
el mismo; de ahi que, en el momento de la desocupacion impuesta echen mano 
-cada una de ellas- del primer buen contenido que se presenta; y el primero es 
bueno, porque es sin mas un contenido y representa un apoyo, al que puede 
aferrarse la funcion. 2 Un contenido, un apoyo no basta en ningiin caso; cada 
organo necesita el suyo, porque solo con que hubiera un organo desocupado, 
este representaria una brecha por la que podria introducirse a chorros la nada. 
Solo escuchar o solo ver es completamente insuficiente, sin tener en cuenta que 
la exclusividad de semejante "solo hacer" exigiria capacidad de abstraction y 
concentration, cosa que no viene al caso cuando falta un centro organizador. 
Esa es, por lo demas, la razon de que necesitaramos continuamente musica en 
los films mudos y que empezaramos a respirar con dificultad cuando desapa- 
recia la musica y solo seguia lo optico. En pocas palabras: para estar impermea- 
bilizados contra la nada, cada organo tiene que estar "ocupado". Y estar ocupado y 
en cuanto descripcion de la situacion, es incomparablemente mas acertado que 
encontrarse ocupado. 3 

Ahora bien, como la ocupacion no ha de consistir en trabajo -pues se tra- 
ta de ocio-, lo que ocupa los organos solo pueden ser medios de disfrute [esti- 



1 Esta expresion indica el sentido pasivo, que comporta la construccion alemana beschaftigt werden. 
(N.delT.) 

2 Al respecto, vease la obra de Beckett Esperando a Godot, en que el autor deja que sus personajes se pon- 
gan y se quiten los zapatos intercambiandoselos, para que sus manos tengan algo que hacer. 

3 En este caso, estar ocupado (besetzt, de resonancias militares) refuerza aun mas el aspecto pasivo del en- 
contrarse ocupado (beschaftigt, que se refiere a tener algo entre manos, estar entretenido). (N. del T.) 



143 



mulantes]. Cada organo, cada funcion va en busca de su consumo y su satis- 
faction por consumir. 

Esta no necesita consistir de manera includible en un disfrute positivo, sino 
-por desgracia la lengua no tiene un termino para ello- linicamente en que no 
puedan desencadenarse el miedo o el hambre, que aparecerian al faltar el ob- 
jeto de disfrute; asi como la respiration como tal no necesita producir un dis- 
frute positivo (de hecho, solo raras veces lo produce), la falta de aire por el 
contrario tiene como consecuencia la asfixia [hambre de aire] o el panico. 

Este termino "hambre" es el lema, pues cada organo cree padecer hambre 
en el momento en que, en vez de ocupado, esta expuesto al vacio y, por tanto, 
es libre. Todo momento de no consumo es para el indigencia; el mejor ejemplo de 
esto es el fumador empedernido. Asi, horribili dictu, libertad (= tiempo libre = 
no hacer nada = no consumo) es identica a indigencia, Esta es tambien la cau- 
sa de la demanda de medios de consumo, que pueden ser consumidos ininte- 
rrumpidamente y, por tanto, no entranan el peligro de la saciedad, Y digo 
"peligro", porque estar saciado limitaria el tiempo de disfrute; por tanto, dia- 
lecticamente, se transformaria en no consumir; por tanto, en indigencia; esta 
es la explication del papel del chicle que nunca se acaba y de la radio que fun- 
ciona sin parar. 1 

Por supuesto, la perversa identification de libertad e indigencia -en conse- 
cuencia privation de libertad y felicidad- no procede de hoy: 

Ya la u obra de arte total 55 del siglo XIX habia especulado sobre el horror va- 
cui y proporcionado obras que se apoderaban totalmente del hombre, sor- 
prendiendo al mismo tiempo todos sus sentidos; es bien conocido historicamente 
hasta que punto extasiaron a estos sorprendidos y cuan subyugados disfruta- 
ron estos del total expolio de la libertad, Basta con escudrinar la expresion co- 
rriente "subyugante" cuyo sentido genuino ya apenas se capta, para entender 
a que me refiero. Y formaba parte del buen tono pagar altisimos precios por 
representaciones "subyugantes". Nietzsche fue el primero, y hasta hoy casi el 
unico, que experirnento en si mismo lo dudoso de esa "subyugacion" y lo ex- 
preso en palabras, Ciertamente, la subyugacion de aquel entonces, que vio su 



1 Al mismo tiempo, en el trasfondo del "pasivo juego de la simultaneidad" por supuesto completamen- 
te deformado, se encuentra el ideal de trabajo del maximo rendimiento y del principio de economia. Trasla- 
dado al ocio, esto significa: en el sudor de su rostro se busca proporcionar tanto ocio como sea posible; 
producir al mismo tiempo todo lo que esfun: crucigramas y chicle y musica radiofdnica etc. Y eso porque, 
de no ser asi, se derrocharta el ocio. 



144 



consagracion en Bayreuth, fue aun absolutamente humana en comparacion 
con la actual, pues la idea de la "obra de arte total" todavia seguia teniendo 
como presupuesto la antigua y honorable idea del hombre; es decir, el hombre 
seguia siendo reconocido como un ser, que incluso como sorprendido y sub- 
yugado puede tener la pretension de conseguir una obra unitaria en si, o sea, a 
ser uno; y lo uno aun merecta una derrota que seguia siendo homogenea en su 

Este resto se ha perdido hoy. El discrete principio de la mas pura adicion es 
del todo suficiente. Normal es hoy el suministro simultdneo de elementos por com- 
pleto dispares; no solo dispares materialmente, sino tambien en cuanto a sen- 
timiento; dispares no solo en cuanto a sentimiento, sino tambien en cuanto a 
nivel: a nadie le choca ver> mientras desayuna, en el comic como se le clava a la 
chica de la jungla el cuchillo entre las insinuantes costillas, mientras gotean en sus 
otdos los tresillos de la sonata del Claro de luna. Nadie tiene dificultad en admi- 
tir ambas cosas a la vez. Hasta hace poco la psicologia aun ponia en tela de jui- 
cio la posibilidad de semejante consumo simultaneo de dos contenidos y 
sentimientos tan dispares. El hecho, constatable en la actualidad millares de ve- 
ces cada momento, parece hacer probable la posibilidad, 

Hasta hoy, la critica cultural habia visto la destruction del hombre exclusi- 
vamente en su estandardizacion, o sea, en que al individuo, transformado en 
un ser seriado, se le dejaba una individualidad solo numerica. Ahora se ha per- 
dido incluso esa individualidad numerica; el mismo resto numerico se ha di- 
vididoy el individuum se ha transformado en un divisum, se ha descompuesto 
en una multiplicidad de funciones. Sin duda, la destruction del hombre no 
puede ir mas alia, el hombre no puede llegar a ser mas inhumano. En ese sen- 
tido, aiin es mas abstruso e hipocrita el "renacimiento de perspectivas inte- 
grales", celebrado por la psicologia actual con enfasis y aplomo, y que de hecho 
s6lo es una maniobra para ocultar bajo la toga acad&nica de la teona los frag- 
mentos del hombre. 



145 



§ 14 

Todo lo real se convierte en fantasmagorico, todo loficticio en real 
Las abuelas engahadas hacen ganchillo para fantasmas. 
Y son educadaspara la idolatria. 

Tras esta larga, pero no superflua, digresion sobre la "divisibilidacT del hom- 
bre disperse volvamos a nuestro objeto mas delimitado: a la amenaza del 
hombre a traves de la radio y la television. 

Segun habiamos descubierto, lo que se le "envia" al hombre a su casa resul- 
ta ontologicamente tan ambiguo que no podemos responder a la pregunta so- 
bre si deberiamos tratarlo como presente o ausente, como realidad o imagen. 
Por eso habiamos dado a lo ambiguo otro nombre propio: fantasma. 

Ahora bien, la tesis de la ambiguedad habia sido contestada por quien nos 
interrumpio. Segun este, preguntar por el sentido de la presencia o msencia re- 
sulta ocioso, pues las emisiones son apariencia estetica y, por tanto, nuestra ac- 
titud es tambien estetica; y el problema de la apariencia en la estetica hace 
tiempo que se formulo de manera satisfactoria. 

Sin embargo, argumentar asi significa echar vino nuevo en odres viejos, 
Las viejas categories ya no funcionan. A nadie que observe sin prejuicios, no 
importa con que actitud este sentado ante su aparato, se le ocurrira la idea de 
afirmar que disfruta con una "apariencia estetica" Pero no lo hace porque no 
puede, es decir, porque lo propio y lo que propiamente intranquiliza de las 
emisiones consiste en que esquivan la alternativa "ser o apariencia". St es ver- 
dad que los acontecimientos se convierten en fantasma al ser emitidos; no lo es 
que de esa manera adquieran el cardcter a como si" del arte. La actitud con que 
presenciamos la emision de la vista de un proceso politico se diferencia fun- 
damentalmente de la que adoptamos en la representation de la escena del jui- 
cio en el Danton de Buchner, Describirla sin ambiguedad es diflcil, no solo 
porque nuestros conceptos teoricos de la nueva realidad aiin son cojos y van 
con retraso -cosa que son realmente-, sino porque la intention positiva de las 
emisiones es precisamente producir actitudes ambiguas: lo que se ha de pro- 
ducir es seriedad no seria o seriafalta de seriedad, es decir, una situation osci- 
lante o fluctuante, en que la diferencia entre seriedad y falta de seriedad ya no 
es valida y en que el oyente ya no puede responder, incluso ni siquiera pro- 
poner, la pregunta: de que manera le interesa lo emitido (si como ser o como 
apariencia, como informacidn o como fun) o en calidad de que ha de recibir 



146 



el suministro que se le ha entregado (si como ser moral y politico o como con- 
sumidor de masas). 

La ambiguedad de seriedad y broma se manifiesta plenamente en las emi- 
siones de radio y television, o sea, donde se trata de seguir utilizando el con- 
cepto de "apariencia" que procede de la tradition teatraL Ahi, de manera 
dialectica, sucede que los asuntos concebidos como fiction (en cuanto son trans- 
mitidos con la misma tecnica, que convierte en fantasmas los sucesos reales) 
funcionan como si fueran reales. Asi como donde la vida funciona como sue- 
no y los suenos funcionan como aquella, tambien aqui todo fantasma resulta 
real, pues toda realidad se presenta como fantasma. Donde a cada suceso real 
se le otorga algo aparente mediante su transmision, el suceso aparente (de la es- 
cena dramatica inventada) tiene que sacrificar en su transmision su especifico 
cardcter estetico aparente. De hecho, este caracter ya no se nota, o lo es en un 
grado tan minimo, que el suceso ficticio nos hace creer que somos sus testigos 
reales, sus visitantes reales, sus victimas reales. Estoy pensando, sobre todo, en 
la adaptation radiofonica que, en 1938, hiciera Orson Welles de La guerra de 
los mundos de H. G. Wells, que trataba de la invasion de la tierra. Como en esa 
ocasion, en una burda adopcion del principio de Hamlet "teatro en el teatro" 
la emision representaba un reportaje radiofonico (en la produccion de esa be- 
11a apariencia consistia supuestamente su merito artistico), no se diferenciaba 
en absoluto de un reportaje real. Dejemos en suspenso si pretendia diferen- 
ciarse y, de ser asi, que era mas importante: la estupidez o la falta de escriipu- 
los. Por lo demas, incluso las explicaciones intercaladas sobre el caracter teatral 
de la emision habrian resultado inutiles, pues entre los oyentes, que conside- 
raban posible la invasi6n, una vez oida la informacion catastrofica de que a los 
marcianos estan ahi", ninguno habria sido capaz de seguir sentado tranquila- 
mente en su silla a la espera de la siguiente explicacion. En cualquier caso, la 
aparente apariencia nos llego, en parte como suceso real, en parte como infor- 
macion real, adecuada a ese suceso, sobre ese acontecimiento y, asi, provoco un 
panico real. Por lo demas, fue el primer "panico de masas solista", pues cada 
panico se produjo entre cuatro paredes, sin tocarse con el del vecino; y tenia en 
comun con la "actitud estetica" lo mismo que el grito de terror en un incendio 
y el de la alegria en un fuego de artificio. 

Pero este caso, "clasico" en la historia radiofonica, no es unico. Lo que es vd- 
lido en £1 tambien lo es en todo drama radiofonico, al menos en todo el que, 
no estilizado, trata del presente, incluso asimismo en los que, en cuanto a con- 



147 



tenido, parecen ser completamente inofensivos, pues tambien estos mezclan 
ser y apariencia, interes e interes aparente de una manera que engana al oyen- 
te respecto a la posibilidad de ser serio. No se me entienda mal: en este caso, la 
falta de seriedad no esta tanto en que lo serio se sirva y consuma de forma no 
seria, sino en que lo no serio es ofrecido y recibido de forma demasiado seria. En 
eso serio cons is te supuestamente la broma del asunto. Me refiero a esas emi- 
siones seriadas, ciertamente no truculentas, a menudo incluso sentimentales, 
en que durante anos se desarrolla de modo teatral la vida cotidiana de familias 
ficticias y que son cualquier cosa menos inofensivas. En los Estados Unidos co- 
nozco un buen niimero de viejas damas solitarias, cuyo drculo, o sea, su "mun- 
do", lo componen en exclusiva esos seres no existentes. Estas damas se interesan 
tan vivamente por el estado de salud de estos miembros fantasmales de la fa- 
milia que, cuando uno de ellos muere o se enamora, les quita el sueno. Su re- 
laci6n es con fantasmas; y en esta consiste su sentido de la vida: sin ellos no 
tendrian a nadie, no valdria la pena seguir viviendo sin ellos. Para sus fantas- 
mas confeccionan guantes en invierno; incluso si hay de por medio un baby 
fantasma se amontonan en las sedes de la radio paquetes llenos de panales, cha- 
quetas y gorritos de ganchillo, que luego, a espaldas de las donantes, se donan 
a ninos de hospicio por completo desconocidos, pero reales. 

"How is Walt?" se le pregunto en 1943 a una de estas pobres. 
"Prisionero de guerra en Alemania" respondi6 ella sin titubear. 
Quien preguntaba quedo desconcertado, "^En Alemania? Creia que estaba 
en el Pacifico." 

"jAh, se refiere a aquel Walt! |Por que no lo ha dicho enseguida? Creia que 
se referia a Walt" 

"Walt" era una conocida figura nacional en la soapopera [serial radiofoni- 
co] Porcia faces Life y en cierto modo un familiar para cualquier radioyente. 

A muchos, estas viejas laboriosas damas les pareceran tal vez solo comicas 
o pateticas. A mi me parecen t^tricas, costureras de ganchillo, parecidas a las 
Parcas, en nuestro mundo de fantasmas. Si antes habiamos definido como "uni- 
lateral" la situacion contradictoria en que el hombre experimenta un mundo 
supuesto, pero sin poder dirigirse a el; mientras, por otra parte, el mundo hace 
caso omiso del hombre, aunque si le dirige la palabra sin cesar, estas Parcas en- 
carnan de la manera mas espantosa lo absurdo de esa situacion: por una par- 



148 



te, no estan a la altura de la unilateralidad, pues de lo contrario no harfan gan- 
chillo; pero, por otra, parecen haberla aceptado como algo normal: ni una sola 
vez las he oido quejarse de que su familia de fantasmas jamas les haya hecho 
caso, de que solo las trate como aire, de que no exista un trato real y hayan acep- 
tado el papel del oyente que en la radio escucha sus propios males. Lo lamen- 
table y escandaloso de la situacion esta en que la ficticia familia consigue 
realmente sustituir a la real; que en verdad puede provocar, cubrir y satisfacer 
los ansiados sentimientos y ternuras de madre y abuela que se darian en la fa- 
milia real; una familia que, por otra parte, siendo completamente "imagen", no 
tiene la menor noticia de la existencia de los amantes, o sea, se burla de los ver- 
daderos sentimientos que son validos para ellas (y que produce de manera ma- 
sk, para que se consuman en solitario). 

Ya veo que se me objeta: "^Por que no? ^Por que habria que impedir que 
esas viejas damas tengan sentimientos tan agradables? ^No es el sentimiento 
algo bueno? * t Y no son buenas las emociones que experimentan? son sus sen- 
saciones tambien fantasmas y enganos?" A esto solo se puede responder, con 
un amor a la verdad anticuado y sin fundamento alguno, que quien vive aun 
con sentimientos tan reales y agradables, que desembocan en el vacio, o sea, a 
los que no les corresponde nada real, esta aun mas radical y escandalosamen- 
te enganado que quien vive solo de opiniones mentirosas; que las mentiras no 
son mejores porque los enganados, incluso con total buena fe, las tomen como 
verdades; las mentiras no tienden mas que a eso y justo asi alcanzan su meta 
y triunfo. Sin embargo, estas adictas a los fantasmas son engahadas respecto a su 
serpersonas, pues para ellas subjetividad y mundo estas definitivamente separa- 
dos. Y resulta dificil decidir que es mas escandaloso en esto: si el hecho de que 
aqui se produzcan mecanica y masivamente y se impongan a millones de mu- 
jeres unas sensaciones y el mismo amor al mismo nieto; o que todas estas mu- 
jeres necesiten amar solo el propio amor de abuela en vez de a "su" nieto (que 
de hecho no existe), o sea, ser sensibles y sentimentales. 

El abuso, que aqui se comete con la dignidad humana del sentimiento es 
deprimente; la transformacion de los hombres de cualquier edad en recepto- 
res de sensaciones o en radioyentes o en voyeurs resulta odiosa; y, en fin, es de 
todo punto descorazonador que la critica de tales fenomenos se considere un 
signo de envidiosa maldad. 

Durante milenios los idolos pudieron provocar y reivindicar (o sea, abusar 
de) verdaderos sentimientos: respeto y humildad. Esto parecia haberse acaba- 



149 



do, Hasta que el sitio de los idolos de los dioses lo ocuparon imitaciones de 
hombres. Las chaquetillas que se amontonan en las emisoras de radio para ni- 
nos que no existen se diferencian muy poco de las ofrendas idolatricas que en 
otro tiempo se depositaron en las gradas de falsos altares. El abuso, que hoy se 
comete con los sentimientos, no es menor que el de aquel entonces. Es incom- 
prensible por que la indignacion por el abuso actual deberia ser menos ener- 
gica y justificada que el de entonces, 1 

§15 

Las historias de espectros de hoy: 
Mundo fantasmal y mundo colisionan. Un fantasma es amenazado. 

Pero las abuelas enganadas, que propiamente ya no son de este mundo o 
que solo estan adheridas a el porque en £1 tienen la posibilidad de sentimien- 
tos fantasmales, representan un caso curioso, demasiado puro. S6lo de mane- 
ra excepcional consiguen los fantasmas veneer plenamente a la realidad como 
competidora, sustituirla del todo, asegurarse el monopolio de las emociones 
de los consumidores. Habitualmente sucede algo diferente, un caso inter me- 
dio: las criaturas de los dos mundos diferentes tropiezan entre si, colisionan, 
entran en competencia, se mezclan. Por supuesto, son de dos mundos ontolo- 
gicamente diferentes, no como en las historias (comparadas con la fantastica 
realidad de las actuales historias sin fantasia) de ciencia ficcion, criaturas de 
dos mundos diferentes planetariamente. En resumen: los casos normales son 



1 Esta fraudulent;* provocacidn de excitaciones y la organization de satisfactions sustitutorias, que de- 
sembocan en el vatio, recuerda un habito, que resulta normal en un sector completamente diferente de la 
vida actual; el prmcipio que esta en la base de estos dos procedimientos tan dispares es identico: como se 
sabe, hoy es usual dejar que toros sementales cubran, en vez de a las vacas, los denommados dummies, o sea, 
engaflos o fkciones. El termino engano [Attrappe] proviene de attrapper ~ coger; trap significa trampa: o sea, 
se deja que los toros salten a la trampa, se les deja "caer en la trampa". Y eso porque su inclination, mientras 
estaba en su estado primitivo, habia trabajado con enorme desperdicio, o sea s de manera no rentable; por- 
que el proceso animal de reproducci6n habia quedado escandalosamente por detris del ideal reproductivo 
de la industria, cosa que ya no hace ahora, en la medida en que esta capturado, attrappe. El engano es, pues, 
una realidad aparente al servicio de la production de mercancias. En este caso una carne aparente al servicio 
de la industria drnica. De manera analoga, hoy las sensaciones de los hombres, hasta ahora "derrochadas" 
estan al servicio de la industria. Y cuando los sentimientos, a falta de partner, se han marchitado, la indus- 
tria produce nuevos sentimientos, creando imitaciones enganosas de partners, pues sabe que esos senti- 
mientos, a su vez, exigen la producci6n de nuevos engaflos, que los mantendr&n activos. 



150 



historias de espectros. No tomo la expresion en sentido figurado, pues propio 
de la esencia o no esencia de los espectros es que, abandonando la sociedad de 
sus iguales, atraviesan el umbral de su mundo, vienen al nuestro y entran en 
conflicto con lo real. Y eso es lo que hacen hoy. De hecho, a cada momento y 
en el mundo de cada uno, se producen combates de espectros. Si a menudo pa- 
san inadvertidos no es solo porque ya forman parte de nuestra cotidianeidad 
(al igual que los conflictos entre espiritu y carne), sino tambien porque mu- 
chas de esas criaturas, de que se compone el mundo real, han sido derrotadas 
de manera definitiva por fantasmas, son reproducciones de fantasmas, exacta- 
mente iguales a estos; por tanto, porque la diversidad de los contendientes ha 
quedado desfigurada por la victoria de los fantasmas. No es necesario probar 
que innumerables girls reales han adoptado la apariencia de imagenes de films, 
porque, si se resignaran a aparecer como son, no podrian competir con el sex 
appeal de los fantasmas y, en un modo sumamente no fantasmal, o sea, en su 
vida real y penosa, quedarian relegadas a segundo piano* 

Un ejemplo en especial llamativo de una colision entre fantasma y realidad, 
el del conflicto de un fantasma televisivo y un ciudadano londinense, aparecid 
hace poco en la prensa. Es este: 

Vivia -o vive- en Londres una senora, un ama de casa pequenoburgue- 
sa, que estaba fascinada por una apolinea estrella de television, hasta el punto 
de que no dejaba pasar ninguna ocasion de verlo en su casa. No habia ningu- 
na clase de rebajas que pudiera seducirla, ninguna amenaza de su marido que 
lograra intimidarla: cada manana, a una hora determinada, despues de haber- 
se lavado con su jabon dominical y haberse puesto su mejor vestido, aunque 
fuera solo para un amante in effigie, su triste cocina-comedor se convertia, du~ 
rante un cuarto de hora celestial, en el cuarto principal de la casa; y la cosa era 
sumamente real para ella. 

Claro que si se le hubiera preguntado no habria negado que tenia que com- 
partirlo con otras cien mil mujeres; pero como ella lo habia visto siempre en 
privado, o sea, en "consumo masivo solitario 53 , la experiencia de la propiedad 
comun (que tendria que haberse formado de forma inevitable en el teatro o en 
el cine) habia permanecido completamente rudimentaria. En pocas palabras, 
ella "tenia" algo con el, cosa que para ella era tanto mas agradable por cuanto 
habia sido el quien habia empezado y se habia dirigido a ella; $U quien a diario 
se le acercaba y le hablaba; aunque por otra parte tampoco habria podido ne- 



151 



gar que el affaire se habia quedado en algo voyeur y que el jamas iba a tener no- 
ticia de sus juramentos de amor; con esto ya queda claro que la cuestion re- 
sultaba bastante complicada y por complete fantasmal. Pero a esto se anadia 
que se trataba de un amante, con cuya caballerosidad, encanto, permanente 
buen humor e inacabables ideas de flirteo su marido real (un pequeno emplea- 
do vejado en la planta de gas, con quien antes habia convivido no precisamente 
entusiasmada, pero tampoco especialmente mal) no tenia como es logico la 
mas minima intencion de rivalizar con exito. Antes de que ella entendiera como 
estaban las cosas, este marido real habia empezado a crisparle los nervios: pron- 
to empezo a odiarlo con regularidad, no solo porque el, evidentemente por ma- 
licia, en cuanto llegaba del trabajo a casa, hambriento, solia reclamar su comida, 
justo cuando su amado (que, por su caracter de fantasma, poseia las virtudes 
incomparables de no exigir nunca la comida ni gritarle) acababa de empezar 
su rendezvous vespertino. Asi pues, el real y el fantasma estaban enfrentados, 
la colision estaba servida, por mas que fuera solo fantasmal o semifantasmal, 
pues el real rechinaba los dientes y el fantasma, en cambio, seguia hablando 
tranquilo melifluamente y "lo trataba como aire" [o sea, lo ignoraba]; el ver- 
dadero tenia que contemplar como su mujer estaba pendiente de los labios del 
otro y el fantasma no tenia que hacer nada; el verdadero estaba indefenso por- 
que el otro no era mas que un fantasma; en cambio, este era soberano, justo 
por la misma razon. Asi, la escena entre marido y mujer estaba preparada para 
resultar clownesca. El apagaba al odiado, ella lo enchufaba; y eso no solo una 
vez, sino repetidamente: era la obertura teatral regular de lo que, pronto, de- 
semhocaria en xxnfurioso. La tentacion de "dark una leccion" de una vez para 
siempre era naturalmente grande; pero no era capaz de llevarla a cabo, pues el 
aparato de television era suyo; y no solo eso, tambien era su objeto mas pre- 
ciado, su orgullo, su mueble de reputacion y, encima, aun no habia pagado ni 
la mitad; por no hablar de que asimismo era su ocupacion exclusiva, su linico 
consuelo por la tarde. Desfogando su rabia actuaria, pues, contra sus propios 
intereses. Ahora bien, como no hay nada que de mas malicia que la silenciosa 
lucha rabiosa entre las ganas de destruir y las de poseer, nada aviva tanto la ra- 
bia furiosa como la rabia reprimida, en resumen, como habia que golpear en 
alguna direccion, lo mejor era hacerlo contra algo que tuviera poco valor y, a 
la vez, fuera mas solido que el aparato; por eso la golpe6 a ella. Pero tambien 
esto fue inutil, pues ella encajo el golpe en silencio, con una mirada de martir 
hacia su amado (que no se enterd y siguio hablando melifluamente); lo pudo 



152 



hacer por cuanto, como confirmaron las posteriores afirmaciones ante el juez, 
el que pegaba evidentemente nunca olvido que tambien la resistencia de la mu- 
jer era limitada -y tampoco habia que menospreciar su valor-, o sea, que do- 
sific6 el peso de su golpe. Asi que no consiguio prohibirle las visitas del fantasma; 
y menos aun volver a inculcarle a palos su antiguo amor, 

Es probable que para ese inutilmente enfurecido habria sido cien veces me- 
jor encontrarse con un rival vivo, con un competidor del mundo real decoro- 
so, incluso con uno que hubiera seducido en realidad a su mujer, pero al que 
hubiera podido lanzar de verdad escaleras abajo, antes que verselas con ese ina- 
sible, al que no le estaba prohibido romper la paz del hogar, que le infestaba la 
casa, que incluso no comiendo le hacia perder la comida, que incluso no aman- 
do destruia su matrimonio y que incluso no viendo transformaba a su mujer, 
antes tan trivial, en un ser de mirada tan ansiosa. No es sorprendente que, a la 
postre, al desesperado no le quedara mas remedio que lanzarle un ultimatum 
al maldito fantasma, es dear, escribirle una carta de amenaza get out or.,., Como 
la alternativa desemboco en una amenaza de muerte y el cartero, no familiari- 
zado con la sutil diferencia entre fantasmas y hombres reales, envi6 la carta al 
actor X, que jamas habia oido ni palabra de la existencia de su amante y, sin 
embargo, tenia que preocuparse seriamente por su vida no fantasmal, la cosa 
tuvo como epilogo el juicio, que se publico en la prensa inglesa. El juicio aun 
no ha acabado. 



§16 

Mediante su pequeno formato, la television transforma 
todo acontecimiento en una sincronizada escena de bibelots. 

Producir en el consumidor una "seriedad no serial hemos dicho, y una "se- 
ria falta de seriedad" es la intenci6n positiva de la produccidn, pues s61o si se 
acostumbra de matute al consumidor a esta situacion indecisa y oscilante, 
se puede tambien estar seguro de si mismo como hombre-masa, es decir, como 
un hombre que ya no es capaz de tomar ninguna decision. La indecisi6n entre 
ser y apariencia, en si misma tal vez una propiedad fenomenologica casual de 
las emisiones, se utiliza como efecto moralmente oportuno. 

C6mo se transforma lo ficticio en algo espantoso o medio serio ya lo habian 
demostrado las Parcas, que hacen ganchillo para los fantasmas, y la emisidn 



153 



radiofonica de Orson Welles; como entra en conflicto lo ficticio en cuanto algo 
medio serio con lo real y, asi, puede comportar consecuencias incluso serias y 
reales, lo habia ilustrado el ejemplo del fantasma amenazado. Ahora hay que 
mostrar, en cambio, como lo real se transforma en algo no serio e inocuo, o 
sea, como se banaliza. Asi retomamos el fenomeno que ya nos resulta conoci- 
do. Pero a diferencia del primer analisis, aqui no hay que hacer diagnostics 
generales sobre la banalizacion, sino mas bien mostrar un truco tecnico de esta; 
el truco a que nos referimos es el pequeno formato de las imagenes, que apare- 
cen en la pantalla. 

Naturalmente se objetara que el pequeno formato no es ningun truco tec- 
nico, sino una deficiencia tecnica; y ademas, provisional, pues se puede sol- 
ventar. Y es cierto. Pero es dudoso que se quiera hacer y que se haga. 1 Y eso 
porque el caracter minusculo, aunque en origen no fuera intencionado, se ha 
demostrado como sumamente oportuno, un defecto bienvenido, pues le ha co- 
rrespondido una tarea muy determinada: poner en circulation el macrocosmos 
como microcosmos y transforms cualquier acontecimiento mundial en una es- 
cena de bibelots, 2 Digo bibelots, porque el formato de miniatura de la pantalla 
ha adoptado hoy la funcion, que en otro tiempo tuvieron los bibelots. Aque- 
llas cabecitas de porcelana de Napoleon por ejemplo, que habia en los anaqueles 
de las chimeneas de nuestros bisabuelos, hicieron mas por diluir la catastrofe 
del gran ejercito que los mas gruesos infolios de historia. Solo que hoy la cosa 
es mas facil y rapida, pues si se le quiere hacer creer a alguien que hay una exis- 
tencia Candida en un mundo inocente, no se le sirve la version mas Candida a 
posteriori, sino al mismo tiempo que el acontecimiento, como un bibelot sin- 
cronico (cuando no incluso "con anterioridad"y, por razones de profilaxis, an- 



1 Por supuesto, la tentacion de las posibilidades puramente tecnicas de mejora es a veces tan irresistible 
que se ileva a cabo a pesar de que, de esa manera, no se aumenta en nada la deseada funcidn social, incluso 
se la perjudica. Por otra parte, sin embargo, a menudo las grandes industrias han comprado tambien pro- 
yectos tecnicos de mejora para impedir que se llevaran a cabo. La historia de la tecnica es tambien una his- 
tona de "represses", a pesar de que desde fuera ofrece ia vision de un desarrollo sin obstrucciones. 

A diferencia de lo "grande", que con Longinus se convirtio en problema de la filosofia, lo "pequeno" ha 
pasado por lo general casi inadvertido. Una extrana excepci6n es la del joven Burke, que en cierto modo, re~ 
formulando motivos rococd, equiparaba directamente lo pequeno con lo bello. Esta equiparacion tiene como 
base la expenencia de: pequeno - inofensivo = disponible = indefenso = conmovedor = hermoso - no cer- 
cena nuestra libertad. Como la "libertad", al menos modo negative, se agota en su determination, esta "be- 
Ueza guarda evidentemente cierta afinidad con la de Kant, cosa que es mis ciara por cuanto para Kant lo 
grande", o sea lo "sublime'; que supera toda proporcion humana, representa el concepto opuesto a lo "be- 
llo". En la estelica actual lo pequeno apenas existe, a pesar de que, en cuanto bello, gracioso o leve, represen- 
ts para gran parte de la humanidad la unica categoria estetka. 



154 



tes del acontecimiento). En cuanto nos sentamos delante de la diminuta pan- 
talla, de inmediato se nos implantan unos ojos, que, al igual que unos prisma- 
ticos de opera colocados al reves, nos permiten ver cualquier escena de este 
mundo como inocente y humana; o mas exactamente -pues la mayoria de re- 
galos actuates son obstaculos camuflados- que nos incapacitan para ver de 
otra manera, o sea, nos impiden reconocer que el mundo, los acontecimientos, 
las decisiones, las infamias, de los cuales se nos convierte en testigos y victimas, 
resultan incalculables, indescriptibles. Lo que se nos da es una falsa vision ge- 
neral; falsa, no porque a traves de ella "pasemos por alto" (en el sentido de que 
"no veamos") esta o aquella particularidad, sino al contrario, porque nos hace 
creer que, a traves de ella, "abarcamos de una ojeada" (en el sentido de "domi- 
nar espiritualmente") la incalculable inmensidad del mundo. Incluso si la pan- 
talla pudiera proporcionar opticamente lo que antes trataban de ofrecer los 
sistemas filosoficos, a saber: la totalidad del mundo, ese "todo" suyo no seria, 
en sentido hegeliano, lo "verdadero"; y eso, porque seria el todo, es decir, por- 
que ocultaria [y defraudaria] ia magnitud de nuestro mundo y la inmensidad 
de nuestras acciones a causa del modelo panoramico. Ciertamente, las panta- 
llas de television no son los linicos aparatos que cometen ese fraude de pro- 
porcion: los mapas parecen hacer lo mismo. S6I0 que los mapas se presentan 
honrada y claramente como vistas panoramicas reducidas, mientras las esce- 
nas de television, pasando ante nosotros al mismo tiempo que lo que sucede, 
pretenden ser los mismos sucesos. 

En la actual critica cultural se acentua demasiado poco que, junto al sensa- 
cionalismo, es cierto que caracteristico, tambien se da el antisensacionalismo, 
estrechamente aliado con el y no menos peligroso; mientras el primero exage- 
ra falsamente, este aplaca; si para aquel todo mosquito se hincha como un eie- 
fante, este de cada elefante hace un mosquito. En cuanto uno se sienta ante la 
pantalla, sustraerse a la conversion del mundo en fantasma llevada a cabo por 
completo mediante el truco de la reduccion ya resulta difkil y para quien adi- 
vina el procedimiento, ademas, arduo. Quien ha tenido una vez el dudoso gus- 
to de presenciar una carrera de coches que, a modo de marionetas, se ha ofrecido 
en la pantalla, habra comprobado incredulo que hasta el accidente mortal no 
resultaba tan malo: uno sabe que lo que acaba de vivir ahi ha tenido lugar real- 
mente en ese mismo momento, mientras lo veia en la pantalla; pero solo lo 
sabe; ese saber no tiene vida; no se consigue conectar la diminuta imagen con 
lo ocurrido alld lejos en alguna parte ni el ahora de aqui con el ahora de alia; o 



sea, no se consigue concebir el ahora como algo realmente conjunto [W], 
corno un mismo ahora-alli-y-aqut; por eso, tambien nuestra conmocion re- 
sulta pequena e imaginaria, considerablemente mas pequena incluso que las 
conmociones que nos producen las catastrofes solo ficticias que tienen lugar 
en el teatro. 

Ahora bien, esa coincidencia tampoco debe tener lugar. Lo que debe darse y 
se da de hecho es mas bien que a travfe de la imagen televisada somos despo- 
jados de la capacidad de pensar en eso real, y, en general, de hacernos cargo de 
que "ademas" ademas de lo suministrado, tambien existe el suceso real La in- 
tendon de la emision de imagenes, el suministro de la imagen total del mun- 
do -y aqui volvemos a una formulacidn de los pardgrafos initiates-, consiste 
en tapar lo real y, justo con ayuda de lo supuestamente real mismo, o sea, en 
hacer desaparecer el mundo bajo su imagen. 

Ciertamente no estamos en condiciones de imaginarnos una explosion ato- 
mica. Pero es del mismo modo cierto que la frustrante fantasia o la desespera- 
cion por su frustration esta mas incomparablemente proxima y es mas adecuada 
a la inmensidad de ese suceso que la perception, en apariencia "presenciaP, de 
la imagen televisada, que falsifica lo inabarcable, porque es una vision panora- 
mica, y nos engana, pues nos coloca dentro de la imagen. 

Ill 

LA NOTICIA 

Al principio del anterior capitulo preguntabamos: "eComo qu£ tipo de ima- 
genes nos son servidos en casa los acontecimientos? 5 : Y dimos la ambigua res- 
puesta: "Como fantasmas"; de esa manera indicabamos que no se presentan ni 
como ellos mismos ni como meras imagenes de los acontecimientos, sino como 
un tertiutn. 

Sin embargo, «>es esto en realidad tan extrafio? ^No es incluso un asunto 
completamente cotidiano, al que solo otorgamos una apariencia extrana me- 
diante una expresion extrana? eso en cualquier informacidnl 

lQn€ significa esto? 



156 



Supongamos que nuestro sotano para guardar el carbon esta vacio. Se nos 
informa de eso. iQue information se nos da ahi? iQue a se suministra en casa"? 
^El objeto mismo? ^El sotano vacio? 

^Una imagen del sotano que ha quedado vacio? 

Ni una cosa ni otra, pues lo que recibimos es un "objeto'' sui generis, un ter- 
tium> que de manera particular se encuentra fuera de esa alternativa, a saber, 
que el arcon del carbon esta vacio; un hecho, pues. Que este hecho no es iden- 
tico con el sotano vacio mismo es una constatacion fenomenologica evidente: 
el hecho mismo no esta vacio; pero es igualmente evidente que el hecho, que 
se nos transmite mediante la noticia, no se agota en el ser-imagen. 

Lo que trae la noticia no es, pues, tampoco ni la cosa ni su imagen. ^No es 
natural suponer en las emisiones simplemente noticias, a causa de esa seme- 
janza estructural? 

Para responder a esta pregunta tenemos que hacer una digresion, es decir, 
primero investigar la naturaleza de la noticia en general. Tal digresion es tanto 
mas urgente por cuanto nuestras argumentaciones hasta ahora han podido 
aparentar que, con una exclusividad abusiva, abogabamos por el privilegio de 
la inmediatez. 



§17 

Teoria pragmdtica deljuicio: 
el informado es libre, pues dispone de lo ausente; 
no es libre, pues en vez de la cosa solo recibe su predicado. 

lQxx€ es, pues, una noticia? ^En que consiste su funcion? 

En que da a conocer algo ausente al informado; y eso de manera que este, el 
receptor, sabe sobre lo ausente solo indirectamente, sin experiencia propia, a 
partir de una perception delegada. La aparicion del termino "ausente" nos con- 
firma que no hemos abandonado nuestro ambito de preguntas, al que cierta- 
mente pertenece el problema de la ambiguedad de la presencia y la ausencia. 
La definition de la noticia exige una explication mas extensa. 

Hablar significa: hablar de lo ausente: significa: presentar algo, que no esta 
presente, a alguien, que no esti presente. 

Incluso a la forma de hablar mas directa y que no transmite, el imperative, 
le corresponde una relation con la presencia y la ausencia, pues invita al inter- 



157 



pelade, o sea ausente, a escuchar con atencion y a participar y, por tanto, lo in- 
vita a la presencia. Pero mientras el imperativo cita al interpelado desde la 
ausencia, la information evoca desde esta aquello de lo que se trata. De hecho 
no hay ninguna alocucion que sea algo mas que palabreria, si lo tratado no esta 
ausente; ninguna que no tenga lugar a espaldas de la cosa o "persona 55 tratada, 
"tercera 55 , fundamentalmente ausente; ninguna que tenga otra intention que 
hacer presente lo ausente. Naturalmente esta relation con lo ausente la ha he- 
redado el lenguaje del acto de indicar: dico - 8e(kvv^ pues quien indica se re- 
fiere, fundamentalmente, a lo presente s61o porque eso ausente (ausente de la 
mirada o la atencion de aquel a quien se indica) y unicamente con la fmalidad 
de traer a este a la presencia del objeto y darle la posibilidad de experimentar 
de manera directa o captar de modo efectivo el objeto. 

Esta posibilidad no parece estarle permitida al interpelado: ni el es acerca- 
do mediante la noticia al objeto, ni este es acercado a aquel. p si? 

Si, pues tambien a travfe de la noticia se hace presente algo. Ciertamente no 
el objeto mismo, pero si algo de iste; algo sobre £ste; un nuevo objeto, suma- 
mente especial, que se denomina factum, no por casualidad, pues se ha hecho 
a partir del antiguo objeto. Pero el nuevo objeto es "especial 55 porque, a dife- 
rencia del primero, es fundamentalmente movil y transmisible. Sin embargo, 
a pesar de esta diferencia, quien recibe el nuevo objeto, el factum, o sea, el re- 
ceptor, tambien tiene el antiguo; o mas exactamente: a traves del nuevo tiene 
algo del antiguo. Y ademas, extraordinariamente mucho: 

La noticia que transmite el factum pone al receptor en disposicidn de com- 
portarse como si el objeto estuviera presente, de incluirlo en sus calculos y sus 
disposiciones practicas. Elfundamento de existencia de la noticia consiste en dar- 
le al receptor la posibilidad deguiarse por ella. 

Visto de forma pragmatica, la noticia hace realmente "presente 55 el objeto 
en el y, por tanto, a este en aqufl. El receptor esta al corriente sobre el objeto. Y 
este vocablo "sobre 55 no es algo asi como un capricho del lenguaje; m<is bien in- 
dica un "estar por encima de", el poder de disponer, que el receptor tiene aho- 
ra sobre el objeto y sobre la situation cambiada por este, A raiz de la noticia: "El 
sdtano esta vacio 55 dispongo el encargo de nuevo carbon. En otras palabras: si 
el receptor, en vez del objeto ausente mismo, s6lo recibe algo "de €Y\ solo algo 
separado, lo recibido no es ningun sucedaneo defectuoso, sino justo lo que "estd 
separado 55 del objeto; ese momento del objeto, que real o supuestamente inte- 
resa al receptor y al que tiene en verdad motivos para dedicarse; eso a lo que 



158 



ha de acomodarse. 1 Asi pues, lo que le importa queda expresado, elaborado y 
preparado para el en la noticia; y se le notifica en esa situation preparada. En 
el lenguaje de la logica, que trata innumerables veces esta sorprendente capa- 
cidad, pero que raras veces ha sorprendido eso que "esta separado 55 , ese prepa- 
rado, se denomina predicado. El predicado es, pues, una mercancia acabada para 
el receptor. Dado que la noticia remite a esa mercancia elaborada, ese "hecho 55 
separado del objeto original, presupone una partition; la action de esa parti- 
tion se llama juicio, 2 Por eso, la noticia se descompone en dos partes S [sujeto] 
y p [predicado] . En vez del objeto iinico "s6tano de carbon 55 , el receptor experi- 
menta el factum de dos partes: "El sotano esta vacio 55 Sin embargo, la noticia no 
esta dividida en dos por ser un juicio, sino que el juicio tiene dos partes por ser 
una noticia. 

En otras palabras: el predicado, que habitualmente solo se trataba en la 16- 
gica formal, tiene un interes mucho mas general Como hemos sugerido acen- 
tuando el "sobre 55 indica libertad (de disponer): quien, a raiz del predicado 
recibido, dispone de lo ausente, puede incorporarlo en sus calculos y acomo- 
darse al mismo, ha ampliado su horizonte de presencia y poder, se ha inde- 
pendizado del lugar contingente de su estancia, se encuentra aqui y alia. Quien, 
mediante la noticia, recibe lo relevante (eso que "esta separado 55 ) como algo se- 
parado, aislado, preparado y predicado, como mercancia acabada delXeyeiv, sin 
tener que verse abrumado por el peso de lo irrelevante, que comporta todo ob- 
jeto de percepcidn, esta descargado y liberado de su propio trabajo. 

Por otra parte, sin embargo -y solo esta segunda perspectiva es la decisiva 
para nosotros-, la noticia representa tambien una privacion de libertad. Y, sor- 
prendentemente, por la misma razon por la que es una aparato de libertad; de 
nuevo, porque no ofrece lo ausente mismo, sino algo "sobre esto 55 , algo "refe- 
rente a esto 55 . Pero ahora este hecho adquiere otro acento. Ahora subrayamos: 



1 La tesis, hoy tan expresivamente promovida, de que la transposicion de la verdad en el juicio es m ipso 
una deformacidn del concepto de verdad, ha de ser reducida en el momento en que por "juicio" se entiende 
realmente lo que es en su origen; noticia, Mediante su funcibn como noticia, o sea, a traves de que coloca al 
ausente en disposicidn de acomodarse al presente, es decir, de tratar lo ausente como presente, el juicio pro- 
porciona una decisiva "des-ocuItaci6n" Solo el intercambio de noticias, es decir, hablar, abre el mundo, cons- 
tituye la verdad del hombre como sociedad y fundamenta, por ultimo, la "universalidad" que corresponde a 
lo 16gico, 

2 La argumentaci6n tiene sentido literal porque en aleman juicio es Ur-teil y particion Tetlung; ambos 
terminos tienen la raiz comun teil (AT, del T.) 



159 



la noticia ofrece solo una parte del objeto ausente; en exclusiva esa parte, por la 
que el juicio se denomina juicio; solo el preparado, el "predicado". La noticia 
no pone otra cosa a disposicion del receptor; es decir, antes incluso de que este 
se pueda formar un juicio, lo orienta a una eleccion, lo determina a limine res- 
pecto a esta, lo prepara. Para el oyente de la noticia el predicado no desapare- 
ce en el sujeto; mas bien el sujeto se pierde en la parte, en el predicado. Toda 
noticia, en cuanto parte de lo suministrado, es, pues, ya un pre juicio, que pue- 
de ser verdadero, pero tambien falso; todo predicado es ya un prejuicio; y a tra- 
ves de cada contenido de la noticia, al receptor le es escatimado el mismo objeto, 
pues permanece en la sombra tras el unico predicado suministrado. El recep- 
tor queda convertido en dependiente y por estar constrenido a una determina- 
da perspectiva (la del predicado) y porque se le ha escatimado el objeto, que 
supuestamente contiene el juicio. 

Take it or leave it parece decide la noticia al receptor. "O aceptas la parte de 
lo ausente, lo ausente en su version de mercancia dividida, enjuiciada, o no re- 
cibes nada " El mensajero es el dueno del senor. 

Por lo general, la diferencia entre experiencia inmediata y mediata resulta 
absolutamente clara. Dado que la experiencia inmediata, o sea, la percepcion, 
incluye imagenes pre-predicativas, mientras la mediata, por medio de la noti- 
cia, se divide en la forma U S es p" no es posible la duda sobre la forma de ex- 
periencia o confusion de ambas. Incluso al que es una rata de biblioteca o el 
periodico, que vive en el horizonte de experiencias mediatas y de ellas se ali- 
menta, raras veces, al menos en la ejecucidn de la experiencia, se le ocurre que 
experimenta de inmediato lo mediado (o viceversa), por mis que posterior- 
mente, cuando un contenido ha echado retonos en la despensa de su almacen 
de saber, puede caer en la incertidumbre de si se lo debe a una experiencia di~ 
recta o a una indirecta. 

Con esto llegamos al punto a que nos dirigiamos. 

§ 18 

Las emisiones eliminan la diferencia entre cosa y noticia. 
Sonjuicios camuflados. 

En efecto, lo propiamente ambiguo de las emisiones de radio y television 
consiste en que, de antemano y por principio, colocan al receptor en una si- 

160 



tuacion en que se ha eliminado la diferencia entre vivencia y ser informado, 
entre inmediatez y mediacion; en que resulta confuso si esta ante una cosa o 
ante un hecho, ante un objeto o ante un factum, ;Que significa esto? 

Como ya vimos, lo caracteristico del factum consiste en la diferencia res- 
pecto a la mayoria de objetos, en la movilidad: mientras el mensajero no pue- 
de transportar la casa en llamas, si que puede expedir y transmitirle al receptor 
el hecho de que arde. Ahora bien, en las emisiones se expiden los objetos mis- 
mos, al menos sus fantasmas: lo que me Uega es la sinfoma, no el hecho de que 
alguien la ejecuta; el locator, no el factum de que habla. La tramportabilidad, 
antes propiedad de los hechos, parece haber infectado al mismo objeto. jNo lo ha 
transformado asi en hecho? 

La pregunta suena extrana, pues los hechos, al menos las noticias que trans- 
portan hechos, se parten, en cuanto juicios, en sus dos partes S y p. Las image- 
nes emitidas, en cambio, en apariencia no lo hacen asL El locutor, al que escucho, 
es "el mismo* y no "algo sobre el" jO si? 

Si. 

Aceptemos que en el televisor aparece el candidato Smith para presentarse 
a los electores. Se entiende de por si que este Smith mostrara que tipo de plea- 
sing personality es; que esti obligado a sonreirnos de la manera mas encanta- 
dora posible. Pero con esta simple constatacion no se ha descrito lo bastante 
su actitud. Resaltara su encanto como propiedad exclusiva para hacernos olvi- 
dar que el es algo mis que esa sonrisa. Lo que aparecer£ en la pantalla serd, 
pues, a pesar de que aparentemente se presente complete el candidato al sena- 
do Smith (llamemosle S), exclusivamente el hecho o la pretensidn de que es 
una pleasing personality (llamemosla p); por tanto, exclusivamente U S esp" y, 
por tanto, p en vez de S. Lo que vamos a ver sera, pues, "el sujeto que se agota 
en su predicado", segun la f6rmula que utilizamos en el analisis de la noticia 
como juicio. Incluso podemos tener derecho a ver solo esep, pues no es raro 
que este qui pro quo de sujeto y predicado se convierta en realidad; o sea, que 
al final, S se transforme en su propio predicado, que no sea -ni pueda ser- mas 
que este; por tanto, que, condenado a ser p, fancione efectivamente como un 
sonriente profesional A menudo, la historia de la mentira acaba implantando 
como verdad la mentira. 

La presentacion del candidato lleva a cabo exactamente lo mismo que la no- 
ticia. No, incluso mas, pues es una noticia que pretende adornar el hecho de 
que representa un juicio concluido [o sea, ya faUado]. Y esto es de hecho un 



161 



poderoso plus, ya que de esa manera quedan escondidos los efectos que, como 
se acaba de ver, corresponden fundamentalmente al juicio: y con estos, por tan- 
to, lo que forma parte del prejuicio y la privacion de la libertad. Para persuadir 
al consumidor de que no lo persuadird, el juicio, transforrhado en una imagen, re- 
nuncia a su forma de juicio; pero al transformarse aparentemente en el S que 
actua y del que se trata (en el S, cuya vivacidad no descubre la particion en S 
y p), en ningiin caso lo hace tan llamativamente como el juicio normal. 

El procedimiento, aunque cotidiano, es filosdficamente muy asombroso, 
pues representa una inversion de la secuencia normal Mientras por lo gene- 
ral, en el fondo, la noticia sigue al caso que anuncia y se acomoda a este, aqui 
el factum se acomoda al juicio. El primado lo tiene la frase: Senator Smith is a 
pleasing personality; S va tras ella y, por tanto, tambien la imagen de S, que ac- 
tua como si fuera el hombre mismo, o sea, algo atin no enjuiciable. En verdad, 
sin embargo, es el mismo hombre, el S, no como p, pero si en su adorno, que 
ya no permite entrever la estructura de juicio. Lo que pretexta (en el sentido 
de "alegar") el juicio transformado en imagen es, pues, no pretextar nada (en 
el sentido de "preparar", "predecir", "prejuzgar"). Por eso tampoco acierta com- 
pletamente la expresion "adornar", pues el adorno, que Ueva a cabo, es negati- 
vo: el juicio se envuelve en una aparente desnudez, se adorna con el ornamento 
de predicados que faltan. 



§19 

Las mercanctas sonjuicios encubiertos. Losfantasmas son mercanctas. 
Los fantasmas son juicios encubiertos. 

Pero ahora no se considerara nuestro ejemplo del todo caracteristico. Se ob- 
jetara que no todo fantasma es la exhibicion de un p, ni publicidad -puesto que 
nuestro ejemplo pertenece a esa clase-, ni tampoco un juicio o un prejuicio. 
Hay que admitir que no todo fantasma hace publicidad de manera tan pene- 
trante como el candidato Smith, imaginado a este efecto. Pero lo que queda es 
que todos los fantasmas, en cuanto son suministrados en casa, son mercanctas. 
Y esto es decisivo, pues en cuanto tales son juicios. 

De nuevo, esto suena raro. ^Que tiene en comiin el juicio, que pertenece a 
la logica, con la mercancia, cuyo sitio esta en la economia? 

La respuesta es: el predicado. 



162 



Toda mercancia, en la medida en que esta expuesta y se ofrece -y es mer- 
cancia solo en cuanto tal, en cuanto oferta- es su propio juicio y, ademds, su 
autoelogio. En cuanto aparece ya se recomienda a si misma; en el escaparate se 
encuentra ya como prejuicio visible de su propia calidad. Ciertamente: se des- 
compone tan poco en la frase "S es p" como nuestro candidato Smith; no se 
enuncia su calidad, al menos no necesariamente (aunque a menudo si en el tex- 
to publicitario); pero en cualquier caso si esta aderezada. Y aderezo indica que 
su p (o sea, lo que "esta separado", su calidad real o supuesta) esta separado de 
ella y, en cuanto anzuelo atractivo, esta realzado y destacado de manera que 
propiamente solo es visible su caracter atractivo y no la mercancia como un 
todo. Lo que se le ofrece al espectador es, pues, primariamente la perspectiva, 
desde la que ha de "tomar en consideracion" esa mercancia, que ya esta fijada 
y suministrada por adelantado antes de que se suministre. 

El caracter de juicio de la mercancia es, pues, innegable. Si en el paragrafo an- 
terior constatamos que la eficacia negativa de la noticia consiste en recortar la 
libertad del receptor, en orientar a este en cuanto al punto de vista desde el que 
ha de tomar en consideracion lo ausente, en ftjar mediante el predicado y trans- 
mitir ese punto de vista ya como mercancia acabada, con esto se describe, al mis- 
mo tiempo, tambien la funcion de la mercancia expuesta. En vez del receptor 
aparece ahora el cliente, que separado aun de la mercancia por el cristal, toda- 
via "ausente", ha de ser sacado de su ausencia y atraido mediante el p expuesto 
para convertirse en comprador. Pero esa diferencia no rompe el paralelismo. 

Al principio de nuestra investigacion ya habiamos constatado que los aeon- 
tecimientos transformados en fantasmas y suministrados en casa son mercan- 
cias. Lo que es valido de cualquier mercancia, a saber, que es un juicio, aunque 
sea adornado, vale asimismo para aquellos. 1 Tambien son afirmaciones sobre 
los acontecimientos, a pesar de que "envueltos en su desnudez y adornados con 
el ornamento de predicados que faltan" se ofrecen como los acontecimientos 
mismos. Dado que ningiin juicio es tan fidedigno, tan sencillo, tan seductor 
como el que, supuestamente, es la cosa misma, su fuerza de engano consiste en 
su renuncia al estudiado esquema "S es p" Lo que, sentados ante la radio o ante 
el televisor, consumimos es, en vez de la escena de su preparacion y de la su- 
puesta cosa S, su predicado p; en resumen: un prejuicio que se presenta en for- 
ma de imagen, que, como todo prejuicio, esconde su caracter de juicio; pero, 



1 Resulta ocioso hablar de las emisiones, que abiertamente se presentan como emisiones publicitarias de 
detergentes o gasolma. 



163 



como de tapadillo sigue siendolo, aparta al consumidor de tener que tomarse 
la molestia de enjuiciar. Realmente, este no toma en consideration esta idea 
como tampoco lo hace con otras mercandas preparadas, por ejemplo, las con- 
sents precocinadas, que compra para no tener que cocinarlas el mismo Lo 
que vale para la noticia, a saber, que nos hace dependientes, porque nos mues- 
tra (o mcluso no lo hace) lo ausente solo en su versi6n de mercancia acabada 
pretextada, preparada y "predicada", es aun mas valido de la emision: somos 
exmndos de nuestro propio juicio; y mucho mas radicalmente cuanto no po- 
demos eximirnos de aceptar como la realidad misma el juicio suministrado. 

IV 

LA MATRIZ 
§20 

El todo es menos verdadero que la suma de las verdades de sus partes 
El encubrimiento realista de los modelos tiene como ftnalidad 
el modelado de la experiencia. 

Ciertamente, lo que esta preparado para ser vendido no es la unica emi- 
sion. En determinadas circunstancias, esta es mcluso no preparada y obieti- 
vamente verdadera; de hecho, muchas lo son; y, como a la mentira, nada le 
gusta mas que el alibi de la verdad, al menos de la verdad parcial, incluso lo 
preberen. Nmguna mentira que se precie contiene falsedad Lo que al final se 
prepara es mas bien la imagen del mundo como totalidad, compuesta a partir 
de emmones particulars, y ese tipo total de hombre, que se alimenta en ex- 
clusiva de fantasmas y "enganos 5 : Incluso si se emitiera fielmente todo lo par- 
ticular como tal, el todo -aunque solo fuera porque mucho de lo real no se 
muestra- se podria transformar en un mundo preparado y al consumidor del 
todo en un hombre preparado. Ese todo es, pues, menos verdadero que la suma 
de verdades, de sus partes; o, modificando el famoso dicho hegeliano- El todo 
es la mentira; especialmente, el todo. La tarea de quienes nos suministran la 
imagen del mundo consiste, pues, en enganarnos componiendo un todo a par- 
tir de muchas verdades. 



164 



Lo que se proyecta como todo no es, ciertamente, una imagen del mundo 
teorica, sino pragmdtica; y esta expresion no ha de significar solo que lo que se 
nos ofrece como supuesto mundo, en vez de verdades, no acaba 1 en una sim- 
ple "cosmovision subjetiva", sino que representa un aparato practico, un apa- 
rato de practicas [de adiestramiento], cuya finalidad es conformar nuestra 
accion, nuestra resignacion, nuestra conducta, nuestro tiempo libre, nuestro 
gusto y, con eso, toda nuestra praxis; en cualquier caso, un aparato que, para 
ocultar su disposicion como aparato, se presenta al mismo tiempo disfrazado 
como "mundo" Es un instrumento en forma de un modelo seudom icrocosmico 
que, a su vez, aparenta ser el mundo mismo. 

Esta formula suena bastante oscura, pero una analogia la aclarara. En los 
planetarios nos encontramos con objetos de ese mismo tipo, pues son, por 
una parte, aparatos, puesto que pretenden que ejercitemos nuestro conoci- 
miento (el mundo de las estrellas) y nuestra praxis (encontrar estrellas); pero 
por otra, se presentan como modelos microcosmicos y, en cuanto micromo- 
delos, tratan -por supuesto, sin malicia- de despertar la ilusion de ser el mis- 
mo cielo estrellado. La comparacion con un seudoplanetario resultaria 
completamente adecuada, por ejemplo con uno astrologico, que, aunque pre- 
tendiendo injustamente ser modelo del cielo estrellado, quisiera ejercitarnos 
en que vieramos el mundo real de las estrellas segun su imagen. Un objeto de 
este tipo particular es, pues, el "mundo" que se construye y se nos transmite 
a traves de las emisiones: un modelo estimulante, con el que tenemos que ejer- 
citarnos, poner en practica con su ayuda behavior pa tterns, modelos de for- 
mas de comportamiento, e inducir reflexes; y hacerlo tan profundamente que, 
a traves de esa induccion, no estemos en condiciones de comportarnos en el 
mundo real de otra manera que como ante el modelo estimulante y no nos 
dejemos tratar y utilizar por el mundo mas que segun ese modelo. Lo que se 
pretende es, pues, una congruencia del mundo realy del modelo, que sin em- 
bargo no debe presentarse en forma de una afirmacion teorica de identidad, 
ya que esta concederia una diferencia previa, sino como equiparacion prag- 
mdtica, o sea, como actitud efectiva en el mundo y como tratamiento del mun- 



1 Las imageries particulares, que el final del siglo xix y el inicio del xx articularon y denominaron "cos- 
movisiGnes" sdlo eran inofensivas y pudorosas prefiguraciones de los actuales "modelos estimulantes" f in- 
ductores]. Ninguna "cosmovision" que no fuera mas que eso, ha pbdido sobrevivir, Unicamente han sobrevivido 
las que pudieron establecerse nitidamente como modelos estimulantes, que en la actualidad renuncian in- 
cluso a la apariencia de cosmovisidn, por mas que -por supuesto, como lujo superfluo- toleran que se des- 
tile de ellas cosmovisiones academicas. 



165 



do, en que no puede surgir la sospecha de que el mundo no es congruente ni 
identico con el modelo, y, si acaso surge, no sea efectiva. Un ejemplo de tal 
equiparacionpragmdtica procede de la Alemania nacionalsocialista: para el 
lector del Sturmer,* que habia experimentado a traves de los modelos de ju~ 
dio M publicados y, a traves del modelo del "mundo judaizado", su conditio- 
ning, su impronta, la diferencia entre los judios reales y su modelo estimulante 
era no solo insignificante, sino que no existia; habia entendido tan poco el he- 
cho de la dualidad de realidad e imagen que solo podia tratar a los judios rea- 
les -y, de hecho, asi lo hatia- como si no fueran mas que sus imagenes. Casi 
se podria describir ese proceso como magia invertida, pues mientras el sorti- 
legio magico hace a la imagen lo que debe producir en el original de la ima- 
gen, aqui se querria producirselo a la imagen en la realidad, en la medida en 
que aun siga siendo valida la distincion. 2 

En cierto sentido, estas imagenes del Sturmer aun seguian siendo antiguas 
y no estaban en absoluto a la altura psicotecnica que el nacionalsocialismo ya 
habia alcanzado; y no es impensable que el menosprecio que atrajo hacia si 
Stretcher por parte de quienes Uevaron a cabo sus objetivos de liquidation fue- 
ra debido, en ultima instancia, al atraso de ese metodo. Para la fabrication de 
modelos estimulantes y de reacciones moduladas nada es tan importante como 
la ocultacion eficaz de que se trata de algo fabricado. Sin embargo, esta ocul- 
tacion no la habia realizado el Sturmer, es dear, por desprecio de las preten- 
siones de sus consumidores, no habia creido necesario ocultar que mentia; una 
perezosa negligencia con la que causaba escandalo incluso entre los asesinos 
de masas. Dicho positivamente: para la industria de modelos es de sumo interes 
otorgar a sus modelos la maxima dosis de realismo. Para que el modelo de esti- 
mulacion sea efectivo como un todo, ha de ofrecerse como "realidad", De he- 
cho 5 el nacionalsocialismo tambien siguio ese principio; y las fotos que monto 
con ese objetivo forman parte del stock clasico de modelos de estimulacion que 
mienten de manera realists 



2 Sturmer era on semanario antisemita, publicado en Nuremberg por Julius Streicher. (JV. del T) 
Puerto que la idea de los millones de asesinados es mimaginable, la intuicidn anadida de que esta ani- 
qmlacion se produjo a causa de o en sustitucion de imagenes apenas puede aumentar nuestro horror. La idea 
Msica que en aigun momento nos resultd evidente desde la fc en un increment*, de la humanizaci6n como 
fruto de la educaaon; la idea de que la humanidad se implanto en el momento hist6rico-mund>al en que el 

S ZtT T° 1 T PU u en lma8en ' ° ^ que 1SaaC fue SUStituido P° r eI ™* d - ^era mis rruc- 
tffera que mediante los hombres sacrificados en lugar de las imagenes, esa idea no podia ser trakionada 



166 



Hoy, los modelos obsoletos del tipo de Streicher se hallan casi por comple- 
te fuera de circulacidnJ En general se ha aceptado como principio de produc- 
tion que los modelos alcanzan su maxima efectividad cuando se revisten con 
un maximo de realismo; y no hay casi ninguna revista ilustrada o film y tier- 
tamente ningiin semanario en que no se siga ese principio, No vivimos en la 
epoca del surrealismo, sino en la del seudorrealismo; en la epoca del adorno, que 
se atavta como epoca de los desvelamientos. Cuando se miente -|y donde no se 
haria?- ya no se hace a la ligera, sino como se fotografia; no, no como se foto- 
grafia, sino que efectivamente se fotografia. El medio de la fotografia, en cuan- 
to tal, es creible y "objetivo" hasta el punto de que puede absorber mas falsedad 
y permitirse mds mentiras que cualquier otro medio anterior. Por eso, quien 
quiere hacer la realidad a la manera de modelos encubre de manera realista sus 
modelos mediante la fotografia. Pero para poder hacerlo, para poder en mas - 
carar la realidad con una supuesta imagen de lo real, necesita a su vez tambi£n 
una imagen especial de lo real, supra-real; si se quiere: "surreal"; en cualquier 
caso, deslumbrante; brevemente: la imagen sensacional que en determinadas 
circunstancias es en si verdadera y, sin embargo, es enteramente falsa porque 
enmascara y, junto con otras imagenes sensacionalistas, colabora a esa imagen 
global del mundo, a la que nada corresponde en la realidad. Por eso, lo sensa- 
cional se convierte en quintaesencia de la realidad, donde hay que producir mo- 
delos, Esto puede sonar sorprendente, en la medida en que por lo general se 
asocia a un "modelo" algo monotono. Pero la cosa no es tan simple. Mas bien, 
lo sensacional pertenece esencialmente al modelo y no solo porque esta al ser- 
vicio de su recubrimiento y enmascaramiento, sino tambien porque, de por si, 
tiende a convertirse en modelo: de hecho, nada hay mas estereotipado que lo 
supuestamente nuevo de cada dia y nada que se asemeje al super-misterioso 
asesinato de ayer como el super-misterioso asesinato de hoy. En verdad, si un 
historiador estuviera cien anos tratando de componer un mosaico de nuestro 
tiempo a partir de la antologia, que las revistas ilustradas ofrecen como "reali- 
dad de hoy" su resultado seria en general no solo absurdo y demasiado horri- 
pilante, sino tambien en exceso aburrido. 

Ahora bien, a pesar de que, como se ha dicho, los fabricantes de modelos 
ponen en marcha su sensacionalista seudorrealismo con el fin de esconder que 

1 Cosa que tiene que ver, por lo demas, con el retroceso inter nacional de la caricatura y de las revistas 
satiricas: la burla del poder -y en eso consisti6 siempre la verdadera caricatura- se ha convertido sencilla- 
mente en una empresa demasiado delkada. Ciertamente los dibujos del Sturmer no eran verdaderas carica- 
turas o satiras, pues escogian s61o vtctimas en cuanto tales. 



167 



quieren producir un mundo de modelos y, por tanto, impedir que el cliente 
sospeche que sera alimentado con modelos, este espera, incluso pide tipos bien 
deterrninados de sur-realite y de realidad Uamativa, o sea, de modelos. Cosa que 
tiene poco de extrano, pues el tipo de las formas matriciales suministradas a 
diario ha configurado ya la demanda del cliente; este tambien pide sensation 
y modelo, ambos a la vez y en el mismo objeto. Lo que el comprador de los pe- 
riodicos ilustrados pide es lo nunca visto, lo inaudito de la manera como lo oyo 
ayer y anteayer y ese mundo universal limitadisimo, compuesto de asesinos, 
stars, "platillos volantes" y otros mecanismos planetarios, que se autodenomi- 
na "medio mundo", "ancho mundo", "multicolor mundo" "gran mundo" a pe- 
sar de que, en cuanto ingrediente, el mundo nunca ha sido infinitesimal. 
Quienquiera que trate -y esos intentos por suerte nunca desaparecen- romper 
el numerus clausus de estos temas y este tipo de presentation, tiene que estar 
prevenido no solo respecto a la exasperada oposicion de los fabricantes de mo- 
delos, contra cuyas reglas de juego tropieza, sino tambien respecto a la de los 
clientes, cuyo horizonte de expectativas ya esta igualmente petrificado, y que 
consideran como intromision o como falso -o ni siquiera lo aceptan- todo lo 
que se sale del marco de las cosas inhabituales vividas como tipicas: la mayo- 
ria de veces, lo atipico queda completamente "no dado" Y hasta hoy no solo 
no se ha respondido, sino que ni siquiera se ha expuesto de manera suficiente 
la pregunta sobre que metodo deberia introducir la verdad para competir con 
la mentira, o sea, para ser tambien creida: si le esta permitido (en caso de que 
pueda) ataviarse como mentira, puesto que el mundo de mentira esta com- 
puesto de verdades. 

Pero incluso la formula: Cuando se miente, ya no se hace a la ligera, sino 
como se fotografia; no, no como se fotografia, sino que efectivamente se foto- 
grafia, ya esta superada. El maximo seudorrealismo esta reservado natural- 
mente al fantasma de la television, pues puede convencer a sus consumidores 
de que no es una reproduction de la realidad, sino la realidad misma. El con- 
sumidor piensa distraido, ^c6mo podria ser la realidad misma irreal? ^Como 
podria declarar contra si misma? La mentira nunca ha tenido un aparato me- 
jor: ya no miente contra la realidad con ayuda de imdgenes falsas, sino con lapro- 
pia ayuda de las misrnasJ 



1 El modelo de esta mentira corresponde estructuraimente al de todas las contrarrevoluciones actuates, 
que se han de veneer con ayuda de aquellos contra quienes se dirigen. 



168 



Si antes la "equiparacion pragmatica", o sea, la identification de modelo es- 
timulante y realidad, aun estaba expuesta a ciertas fricciones y dudas -pues 
toda imagen, en cuanto tal, puede producir en el espectador un mmimo de es- 
cepticismo- hoy funciona con una facilidad casi ideal. Viendo el modelo, el 
espectador cree ver el mundo mismo; reaccionando ante el modelo, cree reac- 
cionar ante el mundo mismo. Irritado o entusiasmado por fantasmas modela- 
dos, se considera irritado o entusiasmado por lo real, de manera que, cuando 
el mundo se presenta realmente ante el -y ios modelos se fabrican como apa- 
ratos de ejercicio para ese caso- no ve en aquel mas que lo que los modelos le 
habian ensenado a ver, ni siente mis que lo que, en cuanto a sentimientos, es- 
tos habian prefigurado en el. Los modelos son, pues, formas condicionantes 
aprioristicas; pero no s6lo de la intuition, ni solo del entendimiento ni del sen- 
timiento, sino tambien de comportamiento y accion; o sea, matrices de una am- 
plitud de uso y de una universalidad de prestaciones como nunca habian previsto 
los fildsofos mas especulativos; y en definitiva, menos aun para la epoca del 
empirismo, en que supuestamente vivimos. 

La unica mentalidad que se podria comparar con esta es la de los "primiti- 
vos" que (en la medida en que los supuestos de Frazer, Levy-Bruhl, Cassirer, 
etcetera sean ciertos) vivian en un codigo de perception y comportamiento tan 
claramente cerrado y fijo que no podian "tomar en consideraci6n" ni teorica 
ni practica, lo que no se les hubiera presentado a traves del mismo. 

Naturalmente, la expresion "formas condicionantes aprioristicas" no se pue- 
de entender literalmente, es decir, en el sentido de Kant. Son impensables unos 
rasgos que sean menos "innatos" que los producidos y marcados en el hom- 
bre. Pero a pesar de todo, si que son "aprioristicos", en la medida en que, como 
moldes y, por tanto, como conditioner preceden a la experiencia, al sentimiento 
y al comportamiento y los "conditional Y como estas condiciones no solo 
prejuzgan sobre como, sino tambien sobre lo que se ha de experimental sentir, 
etcetera y lo que no, su poder tiene una fuerza extraordinaria y su ambito de 
influencia es insolitamente amplio. Quien ha sido marcado por ellos ya no esta 
dispuesto mis que para lo que las emisiones han preparado para el en casa: s61o 
eso es lo que ve, piensa, siente, ama y hace. En esa capacidad de producir ma- 
trices y preparados consiste la meta de las emisiones. Sin embargo, como he- 
mos visto, dado que las formas matriciales no deben delatar que son matrices, 
las condiciones tienen que presentarse en forma de cosas y las matrices como frag- 
mentos de mundo. 



169 



Esta ultima constatacion es de una importancia fundamental para toda nues- 
tra investigacion. Y lo es por dos razones: 

1. Aquella supuesta "ambigliedad ontologica" de las emisiones, su caracter 
de fantasmas, que nos habia ocupado al principio, esta asi desprovista de su as- 
pecto enigmatico: como el fabricante de matrices quiere ocultar que los mo- 
delos son modelos y las formas condicionantes son eso, formas condicionantes, 
las ofrece como "mundo"ycomo "cosas" Pero esto significa: como fantasmas, 
pues los fantasmas no son mas que formas, que sepresentan como cosas. El ca- 
racter de fantasmas de las emisiones se revela, pues, como un efecto deseado y 
su supuesta "ambigiiedad ontologica" solo como la forma fenomenica de una 
ambigiiedad moral, o sea, de un engano. 

2. Aquel concepto de "idealismo", que habiamos introducido al principio 
de nuestra investigacion, mediante nuestra reflexion adquiere un complement 
to necesario. Recuerdese que alii habiamos descrito como "idealista" toda ac- 
titud posesiva frente al mundo, toda actitud por la que el mundo aparece como 
"solo mi mundo" porque me lo apropio en efecto. Pero hay una diferencia fun- 
damental entre que sea un conquistador (o, como en Hegel, un animal devo- 
rador) el que se lo hace suyo o que el mundo sea hecho mio y como llega a ser 
hecho mio. "Mias" pueden ser muchas cosas, incluso el numero marcado a fue- 
go en el brazo del presidiario de un campo de concentration. Si, como se ha 
descrito, se le suministra al hombre-masa el mundo en la forma de una totali- 
dad de modelos, en vez del mundo se introduce una totalidad de representa- 
tion; pero solo es "suya" porque se le ha impreso. "Que mi representacidn sea 
para vosotros mundo", dice la voluntad de quien produce matrices. As! habla- 
ba Hitler. Habria sido impensable un seguidor de Hitler que hubiera afirma- 
do: "El mundo es mi representation" Y no solo porque, en cuanto hombre-masa, 
considerara su representation como su mundo, sino porque lo que para el era 
el "mundo" habia sido imaginado por otro y se lo habia remitido a su casa. 1 



1 Que esto es asi, es algo generalmente aceptado hoy. Es cierto que no como hecho filosofkamente rele- 
vante, como sucede en Marx, pues para este lo que €1 denominaba "ideologico" surgia a traves de un par- 
ticular ensarnblaje del "idealismo" con el "esquema amo-esclavo" hegeliano; para el, "ideologic signitlcaba 
la representacion del mundo propia del senor, que eo ipso valia como "el mundo" para el esclavo sin con- 
ciencia de clase; es decir, la representacion, que propiamente no era propiedad del esclavo, sino de su pro- 
pietario. Con su tesis de que la filosofla de una epoca es siempre la de la clase dominante no se referia a otra 
cosa. Este esquema mandano no es aplicable sin mds a las relaciones actuales de la sociedad de masas; y no 
lo es porque toda mercancia, no importa que-sean cigarrillos, films o cosmovisiones, este producida desde 



170 



§21 

La impronta de las necesidades. 
Ofertas: los mandamientos de hoy. Las mercancias tienen sed, 
y nosotros con ellas. 

Lo que se nos presenta son, pues, objetos pre-marcados, cuya pretension es 
ser conjuntamente "el mundo" y su meta consiste en marcarnos a su imagen. 
Sin embargo, con esto no se afirma que esta impronta se haga violentamente; 
en todo caso no de manera que la violencia, donde se de, sea perceptible como 
tal o reconocida aunque solo sea como presion. La mayoria de veces, la presidn 
de la impronta nos resulta tan poco perceptible como a los peces abismales la 
presion del peso oceanico. Cuanto mas inadvertida pasa la presion de la im- 
pronta, mas seguro es su exito, Por eso lo mas ventajoso es cuando la matriz 
que marca es percibida como matriz deseada. Si hay que alcanzar esa meta, es 
preciso marcar antes los deseos mismos. Asi, forma parte de la tarea de estan- 
darizacion y de production no solo la estandarizacion de los productos, sino 
tambien la de las necesidades (sedientas de los productos estandarizados). Esto 
se da cada vez mas automaticamente, a saber, a traves de los mismos produc- 
tos que se suministran y consumen a diario, pues las necesidades (como he- 
mos visto) se rigen por lo ofertado y consumido a diario. Pero no de manera 
absoluta. A menudo queda abierta cierta grieta entre el producto ofertado y la 
necesidad: nunca se da una congruencia absoluta entre la oferta y la demanda. 
Por eso, para cerrar esa grieta se ha de movilizar una ayuda, que no es otra que 
la moral Ciertamente, tambien esta, si ha de ser litil como ayuda, ha de ser pre- 
marcada, de manera que sea tenido por "inmoral", o sea, no-conformista, quien 
no desee lo que debe recibir y el individuo sea obligado a traves de la opini6n 
publica (o sea, a traves de su portavoz: su "propia" conciencia individual) a de- 
sear lo que debe recibir. Y este es el caso hoy. La maxima, a la que todos noso- 
tros estamos expuestos en cada momento y que sin palabras, pero sin tolerar 
ninguna oposicion, apela a nuestro "mejor yo", suena (o sonaria, si se formu- 
lara) asi: ";Aprende a necesitar lo que se te ofrece r. 



cipio de manera que promete el maximo consumo; o sea, que de antemano tiene en cuenta los deseos reales 
o supuestos del consumidor. Y porque los productores son tambien consumidores de las mercancias (ciga- 
rrillos, films o cosmovisiones) producidas por el los mismos; cosa que tiene la consecuencia diabetica de que 
la "clase dominante" esta igualmente marcada por los productos de masas, que no ha hecho para si, sino para la 
masa. En vez del hegeliano "El senor se convierte en esclavo del esclavo" tendria que entrar la f6rmula: "E! 
senor se convierte en esclavo entre esclavos" 



171 



Pues las ofertas son los mandamientos de hoy. 1 

Visto desde los restos de costumbres que han sobrevivido de epocas ante- 
riores, lo que tenemos que hacer y dejar de hacer se define hoy a traves de lo 
que hemos de comprar. Es casi imposible excluirnos del minimo de esas com- 
pras, que se ofertan e imponen como musts y o sea, "compras que hay que ha- 
cer". Quien lo intenta se expone al peligro de ser considerado "introvertido", 
de tener que sacrificar su prestigio, de perder sus posibilidades de trabajo, de 
quedarse sin recursos, incluso de ser sospechoso moral y politicamente, pues 
no comprar equivale a una especie de sabotaje al consumo, a una amenaza de 
las legitimas exigencias de la mercancia y, en ese sentido, no solo a un no-ha- 
cer, sino a un comportamiento positivo, semejante al robo, cuando no a algo 
aun mas escandaloso, pues mientras el ladron con su apropiacion (a su mane- 
ra, ciertamente no deseada) siempre pone de manifiesto que, al igual que cual- 
quiera o como cualquier otro cliente, reconoce lealmente la calidad de atraccion 
y el mandato de la mercancia y, por tanto, se acredita como conformista, y, si 
es atrapado, se le pueden pedir responsabilidades formalmente, el que no com- 
pra se atreve a hacerse el sordo ante el reclamo de la mercancia, a ultrajar al 
cosmos de mercantias con su renuncia y, luego, incluso a invocar hipocrita- 
mente el alibi de la negatividad, o sea, de no haber hecho nada y, de esa mane- 
ra, esquivar realmente el brazo de la justicia. "Mejor diez ladrones que un solo 
asceta" (Molusico). 

El mero hecho de que yo no tuviera ningiin coche y, por tanto, podia ser pi- 
llado in flagranti de no haber comprado nada y, por ende, de no tener necesi- 
dad, me llevo en 1941 al siguiente embarazo en California: 

Diario 

Ayer, en las afueras de Los Angeles, mientras caminaba por un highway, me 
adelanto un policia motorizado con la sirena puesta y se detuvo. 



1 A menudo se justifica el deber de modelacion del hombre enlazandolo con morales existentes. Por 
ejemplo, se estigmatiza como "no cristiano" o "no democratico" a quien opone resistencia a la modelacion. 
La "argumentacion" es esta: quien no participa demuestra falta de humildad, o sea, "falta de cristianismo", o 
que pretende una raci6n extra, o sea, privilegios. En el famoso libro de Link, Return to Religion, quien en vez 
de consumir los remordimientos de conciencia suministrados en casa tiene escrupulos de conciencia es con- 
siderado "introvertido", o sea, socialmente enfermo. Sobre este libro, que no forma parte de la literatura de 
trataditos edificantes, sino que en 1936 rue objeto, como bestseller, de dieciocho ediciones en nueve meses, 
en una de las mayores editoriales, y en el que Cristo se presenta como modelo de "extroversi6n" vease mi re- 
sena en Zeitschrift fur Sozialforschung, 1938 (1 y 2). 



172 



Me grito: "Say, what's the matter with your car?" 

"A mi coche", pregunte incredulo. 

"Sold her?" (^vendido?) 

Negue con la cabeza. 

"^En reparation?" 

Volvi a negar con la cabeza. 

El policia se quedo pensativo, pues parecia imposible encontrar una terce- 
ra causa para no tener coche. ";Y por que no lo utiliza?" 
"^El coche? Pero si no ten go" 

Esta simple information sobrepaso igualmente su capacidad de compren- 
sion. 

Para ayudarle le explique que nunca habia tenido ninguno. 

Jamas podria haberme metido en peor camisa de once varas. La mas pura 
autoacusacion. El policia quedo boquiabierto. "^No ha tenido nunca?" 

"Pues, mire usted, no" dije, ponderando su capacidad de comprension. 
"That's the boy" Y saludandole satisfecho e ingenuo trate de reemprender mi 
paseo. 

Pero de eso nada. Al contrario. "Don t force me, sonny" penso y saco su li- 
breta, "no me cuente historias, por favor". La alegria de poder interrumpir el 
aburrimiento crepitante de su oficio con la captura de un vagrant, casi lo hizo 
candoroso. "^Y por que no ha tenido nunca ninguno?" 

Incluso yo crei intuir lo que no podia responder. En vez de decir: "Porque 
nunca me ha llegado para un coche" respondi -y encima, encogiendome de 
hombros y muy despreocupado-: "Porque nunca necesite ninguno" 

Esta respuesta parecio ponerlo de buen humor. "Is thatso?", exclamo luego, 
casi con entusiasmo. Barrunte que habia cometido un segundo error, aun peor. 
"^Y por que sonnyboy no necesita ningiin coche?" 

Sonnyboy se encogio de hombros, temeroso. "Porque necesita mas otras co- 
sas." 

"^Por ejemplo?" 

"Libros." 

" jAjaja!" dijo pensativo el policia y repiti6 "Libros" Evidentemente ya esta- 
ba seguro de su diagnostico. Y luego: "Don't act the moron!" con lo que se re- 
feria a que habia descubierto al sonnyboy como un "highbrow que Simula 
imbecilidad" y que, para no mostrar que negaba el reconocimiento de las ofer- 
tas como mandatos, simulaba ser idiota. "We know your kind" pens6, dando- 



173 



me un golpe amistoso en el pecho. Y luego con ademan, con el que abarco todo 
el horizonte indefinido: "jY adonde quiere ir?" 

Esa era la pregunta que yo mas habia temido, pues habia sesenta y cuatro ki- 
ldmetros de carretera hasta San L; y hasta alii, nada. Si hubiera tratado de defi- 
nirle la ausencia de meta de quien pasea, habria aparecido definitivamente como 
vagrant Sabe Dios donde estaria sentado ahora si, en ese momento, no hubie- 
ra llegado L., en verdad como deus in machina, y yo no me hubiera acercado ja- 
deante a su imponente coche de seis asientos, me hubiera detenido de repente 
y hubiera pedido con un saludo entrar en su coche, cosa que no solo dej6 per- 
plejo al policia, sino que tambien echo a perder seriamente su philosophy. 

"Don't do it again!", me espeto, mientras adelantaba a nuestro coche. 

^Que es lo que no debia hacer otra vez? 

Evidentemente no dejar de comprar otra vez lo que la oferta manda com- 
prar a cada uno. 

Cuando en las ofertas se reconocen los mandamientos de hoy, uno ya no se 
sorprende de que tambien quienes no se pueden permitir la adquisicion aca- 
ban comprando las mercancias ofertadas. Y lo hacen porque aun se pueden 
permitir menos dejar de seguir los mandatos, o sea, no comprar las mercan- 
cias. ^Y desde cuando ha respetado la Uamada del deber [Pflicht] a los que no 
tienen recursos? ^Y desde cuando se detiene el deber [Sollen] ante los have-nots* 
De la misma manera que, segun Kant, se ha de cumplir el deber incluso cuan- 
do o precisamente cuando contradice la inclinacion, tambien hoy se tiene que 
cumplir incluso cuando contradice al propio "haber". Mds aun, particularmente 
hoy. Asimismo los mandatos de las ofertas son categories, Y cuando anuncian 
su must, apelar a la propia situacion precaria de debe-y-haber resulta un puro 
sentimentalismo. 

Ciertamente, esta analogia es una exageracion filos6fica, pero lo es en di~ 
reccion hacia la verdad, pues no de forma metaforka es verdad que hoy ape- 
nas hay nada que en la vida espiritual del hombre contemporaneo desempene 
un papel tan fundamental como la diferencia entre lo que uno no sepuede per- 
mitir y lo que no se puede permitir; y esta diferencia, ademds, se hace real como 
un "combate", Si para el hombre actual hay un conflicto de deheres caracterfsti- 
co, no es otro que la desenfrenada batalla, feroz y agotadora en el pecho de los 
clientes y en el seno de la familia. Si, "ferozmente desenfrenada" y "agotadora", 



174 



pues el hecho de que el objeto de la contienda pueda hacernos estupidos y la 
misma batalla se presente como una variante comica de verdaderos conflictos, 
nada dice contra su acritud y deberia bastar como conflicto fundamental de 
una tragedia burguesa actual. 

Habitualmente la tragedia, como se sabe, acaba con el triunfo del "manda- 
to de la oferta"; es decir, con la adquisicion de la mercancia. Pero el triunfo se 
paga caro, pues a partir de ahi comienza, para el cliente, la obligaci6n esclavi- 
zante de pagar a plazos el objeto adquirido. 1 

Pero da igual que este pagado o que se pague a plazos: desde el momento 
en que el comprador tiene el objeto, quiere disfrutar tambien de su haber. 
Y como solo puede disfrutarlo utilizando el objeto, lo utiliza porque lo tiene y, 
de esa manera, se convierte en su criatura [en cuanto instrumento sin volun- 
tad]. Aunque no solo por eso. Dado que ya tiene el objeto, moralmente no se 
cuestiona tenerlo sin sacar el maximo provecho de lo que podria ofrecer. En 
principio, esto no seria diferente de comprar pan sin comerlo. Encender el te- 
levisor solo de vez en cuando, utilizar la radio solo ocasionalmente significaria 
renunciar a algo ya pagado totalmente o a plazos de manera voluntaria y sin 
que aproveche a nadie, o sea, derrocharlo. Y naturalmente, eso no viene al caso. 
Si de manera ininterrumpida alguien soporta los suministros ofrecidos por 
los aparatos y se deja marcar por ellos, lo hace al menos tambien por razones 
£ticas. 

Pero con eso no basta, pues lo que se tiene una vez, no solo se usa, tambiin 
se necesita. En cuanto se recorre una vez el carril del uso, este exige que se siga 
recorriendo. Alfin, se tiene no lo que se necesita, sino que se necesita lo que se tie- 
ne. Cada situacion de propiedad se consolida y se establece psicol6gicamente 
como situacion normal. Esto significa: cuando alguna vez falta un articulo de 
marca poseido, no se produce simplemente una laguna, sino mas bien hamhre. 
Pero siempre falta algo, pues todas las mercancias, para suerte (y mediante el 
calculo) de la produccion, son bienes, que, aunque no son de consumo en 
el sentido estricto de pan y mantequilla, se utilizan habitualmente y su falta 
preocupa a su usuario; si este tenia un objeto y lo ha utilizado, vueive a nece- 
sitarlo: la necesidad va pisdndole los talones al consumo. Y en cierto sentido la 

1 Mediante este modo de pago se completa la renuncia a la libertad, iniciada con la obediencia al man- 
date de la oferta: el comprador, que aun debe el importe restante, se siente constantemente en deuda; y no 
solo frente al vendedor, sino tambien frente a la mercancia suministrada. Considera su posesi6n como algo 
aiin inmerecido; pero como la utiliza, no tiene una relaci6n libre con ella. Y como vive a lo grande tenien- 
dola, ha de pasar su vida estando a la altura del alto estandar alcanzado mediante mas trabajo; y de esa ma- 
nera echa a perder la posibilidad de ser dueno de si mismo. 



175 



toxicomania es el modelo de la necesidad actual; con lo que se quiere decir que 
las necesidades deben su "estar ahi" y su "ser asi" a la existencia factica de 
determinadas mercandas. 

Las mas refinadas de estas mercandas, sin embargo, son las que por su ca- 
lidad producen necesidades acumulativas. Que Dios o la naturaleza haya im- 
plantado en el hombre una basic need, una necesidad basica de Coca-Cola no 
se afirmara ni siquiera en el pais de su produccion. Pero, alii, la sed se ha acos- 
tumbrado a la Coca-Cola; y esto -aqui llegamos a la cuestion principal- a pe- 
sar de que su ultima funcion secreta no consiste en apagar la sed, sino en 
producirla; es mas, producir una sed que se convierte en una sed especifica de 
Coca-Cola. Asi pues, aqui la demanda es el producto de la oferta; la necesidad, 
el producto del producto; pero al mismo tiempo la necesidad creada por el pro- 
ducto funciona como seguro de la ulterior produccion acumulativa del 
producto. 

Este ultimo ejemplo muestra que, si se describen las ofertas como los "man- 
damientos de hoy ; uno no se puede hacer una representation demasiado pe- 
quena de su carfcter de imperativo. Lo propio de este caracter no esta solo en 
las proposiciones imperativas expresas ni solo en el ruidoso mandato-reclamo: 
"iCompra tu ropa interior Mozart! iComprala inmediatamente! iEs un mustV] 
al que al final aun se puede oponer resistencia con cierto autodominio, a pesar 
de que uno sea tratado de antemano como propietario. Lo imperativo esta mas 
bien en la posesion del producto mismo. Sus drdenes, aunque mudas, no tole- 
ran de hecho ninguna oposicion. Toda mercanda, una vez conseguida, para se- 
guir siendo utilizable o, al menos, para no resultar inmediatamente inservible 
(tambien por razones de prestigio: para estar rodeada de objetos de su misma 
clase), exige la compra de mas mercandas; cada una tiene sed de otra, no, de otras. 
Y cada una nos hace tambien sedientos de otras: comprar mercancias no es di- 
flcil, pero si lo es mucho tenerlas, pues el propietario de la mercanda ha de 
convert* en propia la sed de la misma (sed de detergentes, de gasolina), Y por 
dificil que le pueda resultar cebar las bocas crecientes de los objetos que se han 
convertido en su propiedad, no le queda otra salida que aceptar sus necesida- 
des; y lo hace, incluso antes de saberlo. Quien necesita A tambien necesita B* y 
quien necesita S, tambien C No necesita, pues, una y otra vez solo A (como en 
el caso de la Coca-Cola), sino mas bien toda la generacion de mercancias: 
B -exigida por A™, C -exigida por B- D -reclamada por y asi in infinitum, 
Con cada compra se vende el mismo: cada una es una forma de emparentar 



176 



con una familia de mercancias creciente, que se reproduce como conejos y exi- 
ge ser mantenida financieramente por aqu6l. Por una parte esto significa cier- 
ta comodidad, a saber, que uno apenas necesita preocuparse de su manera de 
vivir, ni de tomar decisiones propias, pues lo que hay que hacer dia a dia se lo 
proclaman los sedientos componentes de la familia de mercancias; y time goes 
on. Pero, por otra, tambien significa que uno es organizado, tutelado, perse- 
guido por esos miles de componentes de la familia, que lo mantienen en fun- 
cionamiento; que uno pasa su vida sometido a un dictado; que de antemano 
ya se ha dispuesto de la elecci6n de las necesidades futuras; es decir, que uno 
nunca encuentra tiempo o libertad para hacer saber o incluso solo para sentir 
una necesidad propia. 

El naif advertir& sobre el peligro de dejarse llevar por ese tipo de "mercan- 
cias sedientas' 5 ; pero, naturalmente, esto es irrisorio, pues no hay mercancias 
que no sean sedientas. Y no las hay, porque no es la mercanda particular la 
que tiene sed, sino el universo de mercancias como conjunto; porque lo que 
denominamos "sed de las cosas" no es mas que la interdependencia de la pro- 
duccion, es decir, el hecho de que todos los productos se interrelacionan y es- 
tin referidos unos a otros. Claro que mantenerse al margen de ese cosmos de 
mercanda y produccion resulta impracticable, tanto como lo serfa el intento 
de mantenerse al margen del mundo y, por tanto, como el intento de ser, pero 
no ser en el mundo. Y si un loco intentara el experimento de independizarse 
aunque solo fuera de algunos de esos aparatos, que constituyen nuestro mun- 
do, por ejemplo de la electricidad, rdpidamente pereceria. No pueden permi- 
tirse lagunas en el sistema, del que nolens volens uno participa en cuanto nacido 
hoy, pues de esa manera perderia el sistema completo. 

El hecho de que toda mercanda, que se nos ofrece como "mandato" y asi 
es comprada, esconde a su vez necesidades, que se convierten en nuestras ne- 
cesidades, representa el climax delfenomeno matricial, pues nuestras necesida- 
des no son otra cosa que las copias [en cuanto improntas] o reproducciones de las 
necesidades de las mismas mercancias, Y lo que nosotros vamos a necesitar ma- 
nana no esta escrito ni en las estrellas ni en el propio pecho; tampoco en nues- 
tro propio estomago; sino en el frigorifico, que compramos anteayer, o en la 
radio, que compramos ayer, o en el televisor, que hernos comprado hoy; y ma- 
nana estaremos a la escucha del dictado de sus necesidades con el corazon pal- 
pitante. 



177 



§22 

El primer axioma de la ontologia economical 
Lo que solo se da una vez no es, Digresion sabre la fotografia. 

Acabamos de decir: el hecho de que no solo nuestras experiencias son mo™ 
deladas, sino incluso nuestras necesidades, representa la maxima prestacion de 
la matriz. Y ciertamente resulta acertado, en la medida en que nos vemos a no- 
sotros mismos como objetos y> por tan to, como victimas de la modelacion, pues 
no hay un estrato mas profundo que el de nuestras necesidades. Ahora bien, 
con esto no se ha descrito por completo la capacidad de la matriz. 

Y no lo es, porque las matrices no solo nos modelan a nosotros, sino tam- 
bien al mismo mundo. Esta afirmacion resulta evidente, pues solo parece po- 
ner de manifiesto el hecho de la produccion en serie. Pero se vera claro que no 
lo es tanto en el momento en que volvamos a nuestro ambito original de ejem- 
plos, a la produccion de fantasmas en la radio y la television. A partir de ahi, 
nuestra afirmacion significa que los modelos artificiales de "mundo" -y las emi- 
siones nos llegan como sus reproducciones- no solo nos modelan a nosotros 
y nuestra imagen del mundo, sino al mismo mundo real; que esa modelacion 
tiene un efecto bumerang; que la mentira se miente a si misma de verdad; en 
suma: que lo real se convierte en copia de sus imdgenes. 

Para entender el procedimiento especifico por el que lo real se convierte en 
copia de sus imdgenes, tenemos que empezar bastante ab ovo. 

Al principio habiamos constatado que los sucesos reales o supuestos sumi- 
nistrados en casa, justo por ser suministrados, se convierten en mercancias y, 
en la medida en que todo suceso se suministra en casa en forma de innumera- 
bles ejemplares, se transforman en mercancias de masas. La relacion entre su- 
ceso y emision es, pues, un caso particular de la relacion especifica entre modelo 
y mercancia reproducida. 

Ahora bien, si se pregunta que es real -"real" en sentido economico- el mo- 
delo o la reproduccion, la respuesta es: la reproduccion, la mercancia repro- 
ducida, pues solo gracias a esta existe el modelo, Y la mercancia es tanto mas 
real cuantos mas ejemplares se venden; a su vez, el modelo es real solo en la 
medida en que, gracias a su cualidad de modelo, hace posible la "realizacidn" 
de maximas ventas de sus reproducciones. Si hubiera una ontologia acadimi- 
ca de la economia, o sea, una teoria del ser como este aparece desde la perspec- 



178 



tiva de la produccion y del consumo actuales, su primer axioma seria algo asi: 
La realidad se produce mediante la reproduccion; el c ser solo es en plural solo 
como serie, Y en su forma negativa: "Una vez no es ninguna vez; lo que es solo 
unico no W; el singular pertenece aun al no ser\ x 

El axioma suena absurdo y, de hecho, es dificil de entender. Y eso porque lo 
que se reconoce como "existente" no es ni lo "universal" ni lo "particular" sino 
un tertium: la serie; o sea, porque se trata de algo transversal respecto a la cla- 
sica alternativa nominalismo-realismo, que nos resulta familiar. Sin embargo, 
eso no impide que el axioma lo tengamos metido hasta la medula nosotros, 
hoy> y sobre todo los menos filosofos: 

Quien haya tenido la oportunidad de observar a viajeros, especialmente los 
de paises muy industrializados, por Roma o Florencia, habra notado hasta que 
punto se irritaban al encontrarse con cosas unicas, 2 es decir, ante esos grandes 
objetos historicos, que subsisten como ejemplares unicos en el mundo seria- 
do. De hecho, por lo general esos turistas lie van consigo un remedio contra esa 
moiestia: una especie de jeringa, cuya aplicaci6n les proporciona la inmediata 
recuperation de su tranquilidad animica; mas exactamente, un aparato, con 
cuya ayuda pueden convertir de inmediato en "tema" [objeto de ilustracion] 
una cosa unica, que por su belleza o caracter inclasificable pudiera irritarlos 
mucho, y los capacita para transformar cualquier articulo demasiado deter- 
in inado en un "articulo indeterminado", es decir, en un objeto que, en el uni- 
verso de la reproduccion, puede tener una existencia legitima en cuanto 
reproduccion; en resumen: todos esos viajeros estan provistos de un aparato 
fotogrdfico. Y como magos que ni siquiera tienen necesidad de tocar sus obje- 
tos, recorren el mundo en tropel, sin detenerse, pour corriger sa nature: para 
eliminar el defecto, que toda pieza, por el hecho de su unicidad, representa den- 
tro del universo seriado; para darle cabida, mediante la reproducci6n, en el uni- 
verso seriado, del que hasta ese momento estaba excluida; es decir, para "captarla" 
fotogrdficamente. En cuanto han tornado la instantanea, ya estan tranquilos. 

1 En cierto sentido, este axioma esta avalado por las ciencias exactas: para £stas, lo que "es verdadera- 
mente* es sdio lo que sigue estando ahi bajo las mismas condtciones, es decir, lo regular. Su maxima podna 
ser: "Lo que no puedo repetir, no lo considero como existente" El orgulio arrogante de los intelectuales del 
siglo xix frente a la religion (identificada con "milagros"), el del cientifico frente a la historia no consiste en 
otra cosa mas que en la equiparacidn de ser y plural, o sea, la regla. 

2 La posesion de un objeto, que solo existe como ejemplar unico, por ejemplo, una obra de arte, repre- 
senta ciertamente un valor y, en cuanto monopolio, pone de manifiesto la riqueza y otorga una conciencia 
aristocratica. Incunables y productos de masas viven hoy en unidn personal, Cuanto mds mecanizados son 
sus productos, mas se engalana su productor con productos de factura antigua. 



179 



Este "captar", sin embargo, significa tambi<§n acoger, pues lo que estos ma- 
gos consiguen mediante su reproduccion es, al mismo tiempo, tener los obje- 
tos. No hay que anadir, "solo in effigie" El modo de "tener" esos objetos es el 
mismo modo de tener al que estan habituados. Solo porque tienen los objetos 
in effigie los "tienen". Y como no conocen otra manera de estar que la que se 
da entre effigies -las mercandas seriadas de su mundo entre, con y de las que 
viven son generalmente reproducciones, copias de modelos- las copias son para 
ellos lo real Como no fotografian lo que ven -pues lo que ven, solo lo ven para 
fotografiarlo y lo que fotografian, s61o lo fotografian para tenerlo-, lo que fo- 
tografian no es lo "real". Para ellos "real" es mas bien la fotografia, es decir, los 
ejemplares de la serie de reproduccidn, acogidos en el universo de series y con- 
vertidos en su propiedad. Expresado ontologicamente: han sustituido el esse = 
percipi por un esse = haberi} Para ellos, real no es propiamente la plaza de San 
Marcos en Venecia, sino la plaza que esta en el album de fotos en Wuppertal, 
Shefield o Detroit. Con ello, se dice al mismo tiempo que lo que cuenta para 
ellos no es estar alii sino unkamente haber estado alii. Y eso no solo porque ha- 
ber estado alii aumenta su prestigio en su patria, sino porque solamente lo que 
ha sido representa una posesion segura. Mientras lo presente, a causa de su fu- 
gacidad, no puede ser "tenido" y queda como un bien inconsistente, irreal, no 
rentable, o sea, no permanece, lo que ha sido es lo unico real, en la medida en 
que, en cuanto imagen, se ha convertido en cosa y, por tanto, en propiedad. 
Formulado ontoldgicamente: ser es solo haber sido. Si -cosa sumamente im- 
probable, pues fotografiar y filosofar parecen excluirse- entre estos magos se 
encontrara uno que no solo actuara asi, sino que tuviera claro lo que hacia, jus- 
tificarfa su vida pasada disparando fotografias de esta manera: "Porque en mi 
vida no ha habido nada superfluo, despilfarrado y no aprovechable, he trans- 
formado toda cosa pasada en una reproduccion y, con ello, en un objeto fisi- 



1 Lo especifico y y particularmente fascinante de la fotografia se fundamenta en que une en su dos act!- 
vidades capitales de hoy: reproducir y adquirir, A eso, ademas, se anade que quien adquiere de esa manera 
tiene que contar, al igual que el pescador o eJ cazador, solo con los utensilios necesarios, pues lo que adquie- 
re (a saber, la vista) esta ahi gratis a su disposition. , , cosa que, en el actual mundo mercantile representa sen- 
cillamente una fabulosa excepcidn. No es casual que "disparar [una instantinea]" se diga en ingles to shoot, 
como si el tema fuera una pieza de caza. Lo fascinante de la fotografia es ser a la vez adquiski6n yfun f o sea, 
una especie de ocio, que se hace agradable para el analfabeto del ocio porque tiene la forma de una ocupa- 
cion aparente, a menudo incluso la del trabajo o, en resurnen, se presenta como hobby. Ahora bien, el hobby, 
a su vez, pertenece al circulo de problemas de lo fontasmal, pues es un desahogo, que parece trabajo; o in- 
cluso un trabajo, que se Ueva a cabo para desahogarse del mismo. La concxion de todos los fendmenos indi- 
cados no necesita que se ponga de ma nines to aqui, pues queda desvelada con s61o contcmplarla. 



180 



co; y las he traido a casa la mayoria en bianco y negro, algunas en color e in- 
cluso un par en movimiento, de manera que ahora siempre las puedo seguir 
teniendo: cada cosa es, porque permanece; cada cosa es, porque es imagen" Ser 
significa, pues, haber sido y ser reproducido y ser imagen y ser propiedad. 

Tratar de aclarar mas la estrecha relacion que hay entre la tecnica de repro- 
ducci6n y el recuerdo (que no sin razon se denomina "reproductor") nos lle- 
varia demasiado lejos. Indiquemos aqui solo que [la relacion] es ambigua: por 
una parte, somos recordados mediante fotos; pero por otra -y esto es mas irn- 
portante-, los souvenirs convertidos en cosas han atrofiado el recuerdo, en cuan- 
to sentimiento y capacidad, y lo han sustituido. En la medida en que el hombre 
contemporaneo aiin concede valor a concebirse como "vida" a conseguir una 
imagen autobiografica de si mismo, la compone a partir de fotos, que 61 mis- 
mo ha disparado. Las imagenes de lo que ha sido ya no necesitan ser evocadas: 
son montadas; y tampoco necesitan sobresalir: a lo sumo desde el fondo del dl- 
bum. Aqui y solo aqui reside su pasado, de la misma manera que la basilica de 
San Marcos. Solo con ayuda de las instantaneas alii pegadas y, por eso, imper- 
dibles, reconstruye su pasado; y hace su diario solo en esa forma de album. Re- 
sulta marginal que su vida, asi reconstruida, se componga casi en exclusiva de 
excursiones y viajes y que todo lo demas no parezca contar como "vida 55 . 

En el fondo, esto es el principio museistico, que ahora ha triunfado como 
principio autobiografico: la propia vida se le presenta a cada uno en la forma 
de una serie de imagenes, como una especie de galena autobiografica; pero de 
esa manera, ya no como algo pasado, pues lo pasado ha sido proyectado al Uni- 
co ambito de ser imagen, disponible y presente, Tiempo, ^ddnde esta tu agui- 
jon? 

Si se le ofreciera al senor Schmid o Smith un viaje a Italia, pero con la con- 
dicion de no fotografiar en ningun caso, es decir, de no preparar ningun tipo 
de recuerdo para pasado manana, rechazaria la invitacion como un derroche, 
o sea, como una proposicion casi inmoral Obligado a hacer un viaje asi, seria 
presa del panico, pues no sabria qu£ hacer con el presente y con todas las co- 
sas dignas de ver "dispuestas para ser fotografiadas"; en suma: no sabria que 
deberia hacer consigo mismo. Por eso es congruente que las agencias de viaje 
no seduzcan con esta invitacion "Visit lovely Venice'] sino con "Visit unforget- 
table Venice" Ya antes de que uno la haya visto, resulta inolvidable. No hay que 
visitarlo porque sea bello, sino porque es inolvidable; de la misma manera 
que hay que comprar un pantalon porque es irrompible. No es inolvidable por- 

181 



que es bella, sino que el viajero puede fiarse de que es bello porque esta garan- 
tizado que es inolvidable. Ahora bien, para quien viaja de esta manera el pre- 
sente queda degradado a medio para procurarse ese "lo que habra de haber 
sido* 1 a pretexto ~ni siquiera vale la pena hablar de ello™ para la tinica mer- 
cancia de reproduccion valida del futuro anterior; o sea, a algo irreal y fantas- 
mal. Resulta superfluo subrayar que no se viaja solo asi. 

§23 

El segundo axioma de la ontologia econdmica: 
Lo que no es aprovechable no es. 

De la misma manera que, a ojos de los supuestos ontologos de la economia, 
la dignidad que corresponde al ejemplar unico es escasa, tambien es minima la 
dignidad ontoldgica de las cosas no producidas en general, es decir, la de los ob- 
jetos naturales; en especial la de los elementos naturales no utilizables, que son 
descartados en la produccion en serie. Estos son considerados como pesos muer- 
tos, que, dado que no valen nada econ6micamente, tampoco merecen nada 
mejor que no ser, o sea, merecen ser en efecto aniquilados. Por eso, el segundo 
axioma de la ontologia economica reza asi: Lo que no es aprovechable no es; o 
no merece ser. Nuestra epoca demuestra con suficiente claridad que todo pue- 
de estar condenado a esa ausencia de valor, a convertirse en escoria de liqui- 
dation segun su situation economica: los hombres igual que los residuos 
atomicos [contaminados], 

Comparada con la existencia real de los productos seriados, previstos para 
satisfacer las necesidades (o que "preven" las mismas necesidades, que satisfa- 
cen), a ojos del ontologo de la economia, la naturaleza como totalidad, a pesar 
de su inmensidad, queda fuera del dmbito de lo previsto, fuera del ambito que 
para el representa el campo de la K providencia" Para el, la naturaleza es en si 
misma solo Kara aufiPep^Koq, solo casual, aunque, en cuanto materia prima 
para los productos, tambien le corresponda "ser" y "valor", si bien ambos uni- 
camente en prestamo, o sea, que le son prestados previamente por los produc- 
tos, que se pueden adquirir a partir de ellos, Ahora bien, lo que de realmente 
no rentable oculta la naturaleza, a saber, esas piezas que el productor no solo 



1 Es wird gewesen sein; se trata del Futurum Ho futuro anterior, como quien indica, por ejemplo respecto 
de una accidn: "Habr£ de haber escrito" (N. del T) 



182 



no puede utilizar, sino que ni siquiera puede liquidar, el exceso del universo, 
por ejemplo, la Via Lactea, representan a ojos de aquel ontologo, en la medida 
en que los admita, un escandalo metaflsico, un enorme material, que nada pue- 
de justificar, instatado sin ningun motivo y, en cierto modo, explicable solo desde 
una incompetencia empresarial cosmica. Probablemente, la actual queja nihi- 
lista sobre la "ausencia de sentido del mundo" es expresion, al menos tambien, 
del dolor c6smico de la epoca industrial; un dolor c6smico que justo se funda 
en la sospecha de que, a la postre, el exceso del universo no es utilizable ni ren- 
table, es superfluo, un despilfarro y esta ahi para nada; y evidentemente no tie- 
ne nada mas que hacer que estar metafisicamente holgazaneando en el espacio, 
que se ha puesto a su disposition por razones incomprensibles. 1 

Pero yo habia restringido: "En la medida en que el ontdlogo admita lo inu- 
tilizable", pues casi nunca se acepta la existencia de lo inutilizable, como tam- 
poco el hecho de lo x«X 6v en los sistemas clasicos de la teodicea, por ejemplo 
en Plotino, en el que es colocado [o sea, aceptado] 2 en un determinado lugar 



1 Demasiada. Demasiada agua fluye 

completamente superflua desde la noche. 

Demasiado, si, demasiado rnundo se hizo, 

demasiadas costas, que quieren ser mencionadas, 

demasiados vientos> que soplan inutilmente. 

^Quien va a contar o a ensalzar tantas cosas? 

^Que cartdgrafo marca los anonimos 

arrecifes de coral, que hay en el fondo del mar, 

los filones de oro> que nadie vio aun, 

las figuras estelares, que aun no tienen nombre? 

Sin sentido, para burla y solo para emerger 

esta ahi toda esa excesiva abundancia. 

Y ^existe incluso el hombre, que no se equivoca, 

para recitar todo lo que esta ahi sin mas; 

quien lo contara a el al final 

y quien lo apuntara a i\ en las listas? 

^Donde habria gratitud? ^D6nde solo un oido? 

1 Incluso el, demasiado! |Su elogio, mero retumbar! 
iDemasiado! fAbridme la cortina 

y dejad caer las velas! 

(De: "Der fiebernde Columbus" [Colon delirante]) 

2 Este t^rmino significa, en primer lugar, tanto como "conceded "ceder", o sea, retroceder ante la pre- 
potenda [Vbermacht] de lo factico, a la que se le hace sitio cediendo el propio lugar. Yo me coloco adecuan- 
dome a el. En un segundo estadio se supera esta falta de libertad, al menos en parte: el culto y el sistema 
filos6fico son los medios para cederle un espacio propio, un sitio propio, en el que, mediante la localizacidn, 
es reconocido y, al mismo tiempo, limitado; la divinidad se convierte en prisionera de su templo, lo xax°v 



183 



del sistema y> de esa manera, queda despojado de su cualidad negativa. Natu- 
ralmente, esta analogia no ha de significar que la ontologia economica haya 
dado lugar a una teodicea regular, que haya afirmado de forma expresa como 
dogma que "no hay nada inutilizable". Para ella no caben los dogmas expresos. 
Pero su actuation, mucho mas convincente que cualquier posible tesis, parece 
inflamada por una ambicion casi deportiva de enganar con astucia a la natu- 
raleza: por la ambicion de "mostrarle" de indicarle que no le sirve para nada 
su indolencia metafisica y que sus melindres, su resistencia, su pretension de 
independencia respecto al cosmos de la production son inutiles; por la ambi- 
cion de violarla, de dejarla encinta, de obligarla por la fuerza a que sea fertil y 
de demostrarle ad oculos que se la podria explotar hasta el final (y ojala fuera 
mediante la invencion y produccion de las mas absurdas necesidades, que in- 
cluso se ajusta a sus escorias). Por mas in super ablemente segura de si misma y 
titanica que parezca esta actitud provocadora, tampoco esta por completo li~ 
bre de temor y temblor. Tambien al TMn se le ha dado el dolor cosmico de la 
£poca industrial y el miedo a no estar a la altura de su desafio y a que la agre- 
dida (a pesar quizas de retener frigida y burlonamente su fertilidad maxima) 
pueda vengarse con un exceso de rendimiento. La lucha, acompanada por ese 
miedo, adopta entonces for mas de inquietud; y asi como la violada (o sea, el 
mundo de la naturaleza) parece salir de cada abrazo con una nueva virginidad 
y cada manana como si no se acordara lo mas mmimo de lo que se le ha he- 
cho, la lucha va aumentando y llega incluso a convertirse en una ira semejan- 
te a la de Sisifo. 

Pero dejemos esta mitologica imagen atrevida y no del todo creible. La ma- 
xima realmente efectiva es, en cualquier caso, esta: No debe haber nada que no 
sea utilizable. Y su version imperativa positiva: ;Haz que todo sea utilizable! En 
cierto sentido, la ontologia economica es al mismo tiempo una etica, que se 
propone como tarea la redencion del caos del mundo de su situacion de ma- 
teria prima, de "pecaminosidad" de "inautenticidad" es decir, su meta es trans- 
formar lo "inautentico" en "autentico" el caos en un cosmos de los productos; 
en suma: instaurar una aetas aurea de productos manufacturados, de manera 
que "al final de los dias el caos, con millones de formas maduras, finas y dora- 



queda preso de su sitio en el sistema. Hoy, en fin, "colocar" significa en exclusiva colocar algo de manera que 
este disponible para mi y no me moleste. Arreglo algo para mi. 



184 



das, este ahi (como) un cuadro apolineo completamente fermentado y can- 
dente" 1 

Con las expresiones utilizadas aqui ya se ha sugerido que de esa manera la 
ontologia economica tambien es una doctrina de la justificacion: lo que antes 
solo habia existido como mundo contingente e inacabado, ahora esjustifica- 
do y pues se muestra como material indispensable de la elaboracion y los pro- 
ductos acabados. 2 Y con ello tambien la existencia del hombre productor mismo, 
pues sin su trabajo, realizado con el sudor de su frente, no se llevaria a cabo la 
transformation y salvaci6n del mundo. A los ojos del ontologo economico, 
pues, nuestra mision es hacer que el mundo "vuelva a si mismo" [sea el mis- 
mo] y, para guiarlo a que cumpla su destino, llevarlo a nosotros: en los altos 
hornos, fabricas, centrales electricas y atomicas, estaciones de radio y televi- 
sion. Estas son las "casas del ser" en que el hombre trata de someter a su trans- 
formation el mundo como conjunto: una tarea tan inmensa que la definition 
clasica del homo faber ya no se adecua al hombre atrapado por esta fiebre de la 
transformation. El clasico homofaber se habia contentado con utilizar partes 
del mundo para producir su propio mundo, no previsto por el mundo mismo 
y en eso habia visto su destino y su libertad. Lo que no necesitaba para esa fi- 
nalidad lo dejaba intacto. El hombre actual, en cambio, ve en el mundo como 
un todo eo ipso solo un material; prefiere imponerse a si mismo nuevas nece- 



1 Esta sorprendente afirmacion, un pasaje epistolar del joven Rilke (1904), suena de hecho como una 
descripcion de la situaci6n escatoldgiea, en que toda la estofa informe sera asumida en lo contigurado. Oer- 
tamente Rilke lo describe de una manera muy velada y borrosa, pues oculta el proceso de producci6n, a tra- 
ves del cual cree que se llegana a esa situacion, es decir, guia nuestras asociaciones en una direccion positivamente 
falsa: nos deja pensar en vinos anejos o en la orfebrena, o sea, en procesos de produccidn tan exquisites como 
impersonates. No obstante todo eso, su sueno no es mas que el de la total violacion de la estofa del mundo. 
Y si en el tambien las representaciones alquimistas del mundo dorado parecen renovarse de manera viru- 
lenta, solo es posible porque recuerdan justo a las representaciones escatoldgkas de la ontologia econbmica. 
De hecho, semejantes afirmacior.es, sobre todo la idea de Nietzsche de lo apolmeo (que, como justamente su> 
braya Erich Heller, es el fundamento casi literal la citada frase de Rilke), tendrian que reinterpretarse teniendo 
presente el trasfondo de la ontologia economica. El hecho de que Nietzsche diera una version totalmente 
nueva a la discusion del par conceptual "estofa y forma" mediante la introduccion del par mitol6gico "dio~ 
nisiaco-apolineo" resultara oscura mientras no se tenga en cuenta que, en la epoca de la industrializacion, la 
"estofa" (= mundo de la materia bruta) y la "forma" (* producto) empezaban a adoptar un signiflcado uni- 
versal, que los primeros metafisicos ni sonaron. (El pasaje de Rilke esta tornado de Erich Heller, Enterbter 
Geisty Suhrkamp, 1954). 

2 La argumentacidn del autor descansa en el concepto de u acabado" \fertig) . Asi, la justificaci6n [Recht- 
fertigungl que es un concepto teol6gico, indica la "plenitud" en el sentido de que el w ser justiacado" es el ser 
"pleno" "acabado"; y> en el mismo sentido, el "producto acabado" [FerHgware] lo es como fruto de un pro- 
ceso, la "elaboracidn* [Verfertigung] de la materia (estofa) informe o inacabada. (N. delT.). 



185 



sidades, antes que dejar lo que existe intacto y sin utilizar; y quiere rehacer el 
mundo como un todo, transformarlo y "acabarlo" Su pretension no es, cierta- 
mente, menor ni menos universal que la religiosa o la filosofica-sistematica. Es 
el herrero del ser; al menos, su pastor, 

Seguramente sorprendera encontrarnos con esta expresibn aqui, en este 
contexto en verdad no heideggeriano; lo cierto es que resulta inconmensura- 
blemente amplio el abismo entre "pastor" y "herrero", entre Heidegger, que 
asigna* al "ser" el "lenguaje" como "morada" y la ontologia economica, 
que coloca al mundo en las casas de transformacidn de penas y matanza antes 
nombradas. Ahora bien, es innegable que tienen algo en comun: la particular 
suposicion fundamental de que el ser necesita nuestra ayuda, de por si necesi- 
ta ser "habitado" sin nosotros no puede vivir ni un instante ni arreglarselas €1 
mismo y tiene que encontrar su establo y su sitio en nosotros. En un caso y otro 
se ve el esfuerzo por proporcionar al "idealismo" (en el sentido de nuestra de- 
finition) una raiz realista y una justification; y eso prescribiendo al mundo o 
al ser mismo la necesidad de que se convierta en mi mundo, La base de ambas 
filosofias es el deseo de procurar al hombre una mis ion metafisica, hacerle 
creer que tiene un cometido, a saber, justificar ex post, como cometido, lo que hace 
sin mas. Este deseo no es, de cualquier modo, incomprensible. En ambos casos 
se trata de una protesta contra la actual "posicion del hombre en el cosmos" o, 
mas exactamente, contra el hecho de que el hombre no ocupa ninguna posi- 
cion en el cosmos; de que, degradado por el naturalismo a ser una parte de la 
naturaleza en medio de millares de partes de naturaleza, ha sido despojado de 
la ilusion de su privilegio antropocentrico. Ambas filosofias ponen de mani- 
fiesto lo extraordinariamente dificil que resulta estar a la altura y soportar esa 
ausencia de privilegio, pues en ambas se intenta introducir de contrabando y 
por la puerta de atras una posicion especial, una mision, una necesidad ab$o~ 
luta del hombre para el mundo. El "pastor" es, justo, el centre del rebano y, en 
cuanto tal, no es un cordero. Si el hombre es "pastor del ser" o del mundo, en- 



1 Esta suposicion no es solo completamente infundada, sino un antropomorfismo, que, presentandose 
disfrazado, no resulta mejor, sino solo mas extrario. Pues resulta extra no que el hombre "sin morada' 5 impu- 
te al ser su propia necesidad de abrigo y morada, que se engane a si mismo porque, no siendo ya huesped del 
ser, tiene que ser su pastor o su casero. No, quien quiere tener una "casa" es siempre y fundamentalmente 
solo el individuo, tanto da que sea un caracol, un hombre o una famiiia; solo lo separado, lo individual, pre- 
cisamente porque esta separado y, en el vasto mundo, esta indefenso, perdido y demasiado poco en su casa. 
Jamas, pues, el mundo mismo, por no hablar de su ser. El mundo (en la medida en que tenga preocupacio- 
nes) tiene otras preocupaciones que buscar y encontrar una morada. 



186 



tonces tampoco lo "es" solo en el mismo sentido como el mundo, sino en otro 
especialmente diferente; y el blas6n de su distincion metafisica vuelve a estar 
resplandeciente. Lo mismo vale del "herrero del mundo". En ambas filosofias 
se trata, pues, de un antropocentrismo avergonzado, de una nueva variedad, pues 
lo que afirman no es propiamente que el mundo este ahi para el hombre, sino 
al contrario, que el hombre esta ahi para el mundo. En ambas, el papel otorga- 
do al hombre es el de un altruista cosmico, el de un manager cosmico, al que no 
le pertenece aquello de lo que cuida y al que s61o le interesa el bien del mundo 
y del ser. 

Pero aunque pueda parecer fascinante reconocer que tan dispares filosofias 
actuales comparten, en cuanto filosofias de hoy y tesis fundamentales, que nada 
tienen en comiin con ninguna de las filosofias anteriores, lo decisivo para nues- 
tro tema es naturalmente solo la ontologia economica, es decir, la conviction 
de que el mundo, como es, no es un mundo acabado, ni un verdadero mundo: 
propiamente aun no es; que solo llegara a ser de verdad en la medida en que, 
reelaborado por nosotros, este acabado y sea puesto en circulation, o sea, que 
desaparezca en realidad como mundo. 

Para esta filosofia resulta simplemente insoportable la idea de que haya 
acontecimientos que no sean utilizados, reelaborados y puestos en circulaci6n, 
que no se refieran al hombre, sean anonimos, surjan por nada, se desarrollen 
y vuelvan a desaparecer en la nada; como igualmente insoportable es para no- 
sotros la idea de que tal vez, en algun lugar, pudiera haber trigales o planta- 
ciones de arboles frutales que maduran para pudrirse, sin ser cosechados. Lo 
que solo es, es como si no existiera. Lo que solo es, es un despilfarro. Si ha de 
haber ser, ha de ser cosechado. Y esa cosecha, la cosecha del acontecer y la his- 
toria, tiene lugar en gran parte en las emisiones: el moribundo, si es transmi- 
tido, esta salvado; la derrota, si es reproducida, es vencida; la oracion privada, 
si es reproducida miles de veces, es escuchada. Solo ahora y aqui, son. Pero lo 
que han sido antes de haberse convertido en comunes desaparece en la vana 
apariencia. 



187 



§24 

Losfantasmas no son solo matrices de la experiencia del mundo, 
sino del mundo mismo. 
Lo real como reproduction de sus reproducciones. 

"Realmente existente" en el sentido de la ontologia economica no es, pues, 
ni lo individual ni la naturaleza, sino solo la suma de los productos acabados 
existentes en series de reproducciones. Esencial para estos productos es que 
no tratan de ser mas que su funcion (satisfacer una necesidad), no consistir 
mas que en la cualidad que los hace comercializables y utilizables. No hay nin- 
gun producto que logre plenamente esta meta: por su volumen, peso y capa- 
cidad de consumo, cada uno arrastra consigo un peso pecaminoso de atributos, 
por los cuales no se interesa el comprador. En cierto sentido irreverente, cada 
uno, al igual que el alma, parece avergonzarse de estar encadenado a un cuer- 
po, de pertenecer a la naturaleza. El ideal que persigue es reducir ese resto cor- 
poral a un minimo infinitesimal, alcanzar una existencia en cierto modo 
angelical. 1 

Esto es valido no solo de los productos flsicos, sino de todos; no solo de la 
estofa fisica, de la que estan hechos los productos flsicos, sino de todo produc- 
to que es reelaborado; por tanto, tambien de la estofa, que es elaborada en "emi- 
siones", es decir, de los acontecimientos. 

De la misma manera que estos pasan "por naturaleza" y como sucesos par- 
ticulars, no valen nada; son materia bruta; arrastran consigo una tara peca- 
minosa de atributos, que no es utilizable; no pueden "pasar" la censura de la 
ontologia economica. Para valer algo tienen que ser multiplicados; y, como 
la multiplicacion de la condicion bruta no tendria sentido, han de "ser pasa- 
dos" repujados por la maquina de pasar, o sea, cribados. Unicamente son va- 
lidos en esa condicion "pasada" La pregunta sobre que o como es o ha sido el 
acontecimiento "de verdad" resulta impertinente, pues se trata de una mer- 
cancia. Ante la mermelada lista para ser utilizada tampoco se pregunta que firu- 
tos originates se han pasado por la maquina para conseguir elaborarla. Uno se 
encuentra mas bien ante el producto: "Esto es lo verdadero", si funciona en su 



1 Una parte considerable de la pintura abstracta imagina esos dngeles de la era industrial, o sea, cuadros 
incorp6reos. La popularidad de los dibujos actuales, cuyos contornos de hilo de alambre dejan completa- 
mente vacio el volumen de lo representado, resultaria incomprensible si ese estilo surgiera solamente de un 
gusto artistico. 



188 



uso; si se presenta como lo que se necesita; y si se acredita desapareciendo en 
su utilidad. 

Este concepto de verdad del producto y la mercancia, es decir, de la acre- 
ditacion se cumple de la manera mas completa en los acontecimientos, que 
llegan en su condicion "pasada" como emisiones de radio o television: estas 
no tienen la carga de ningun peso muerto; ni nada que los consumidores ne- 
cesiten tomar: ni caminos ni esfuerzos ni peligros. La perfeccion llega hasta 
el punto de que incluso, tras el consumo, no queda nada como resto, ni se- 
milla ni pelo ni hueso; ni siquiera el producto (como ocurre con el libro tras 
la lectura). El bien de consumo desaparece en el consumo, como sucede con 
las pildoras. Sin tener en cuenta el efecto invisible, que consiste en que el con- 
sumidor, a traves de la mercancia, se convierte de nuevo en hombre-masa, 
todo sigue como antes. Nada necesita ser arreglado o lavado; nada ha ocurri- 
do, nada ha quedado, ni queda; la ausencia de consecuencias es completa. Se 
acaba con el peligro de que se le pudiera exigir al consumidor un almacena- 
miento no deseado de bienes culturales. No hay ninguna educacion [Bildung] 
amenazadora. 

Ahora bien, esta exposicion es insuficiente. No solo nuestro pan es un pro- 
ducto artificial, sino tambien su materia bruta, el grano, que, aunque crece, lo 
hace de la manera mas favorable para su utilizacion como producto. Para la 
cultura, en especial para la actual produccion de masas, resulta esencial no s61o 
la elaboracion suplementaria de la estofa ofrecida por el destino, sino la mani- 
pulation de esa misma estofa. De hecho, no hay ninguna produccion que no 
trate de intervenir en la estofa bruta cuanto antes, es decir, que no trate de no 
dejarle tiempo para que sea "solo estofa bruta" y que no se esfuerce por fijarla 
y convertir su desarrollo en el primer estadio de la produccion. Y esto es vali- 
do tambien para la rama de produccion de "emisiones": su materia bruta con- 
siste en gran parte en acontecimientos; por eso se intenta cultivarlos, o sea, 
dejarlos que sucedan de manera que esten listos para su funcion de ser mer- 
cancias acabadas; se intenta otorgarles cuanto antes o de antemano una dispo- 
sition optima para la reproduction; es decir, procurar que puedan servir sin 
dificultad como base para su reproduccion. Lo real -el supuesto modelo- tiene 
que ser conforme a sus eventuales copias, ser recreado a imagen de sus reproduc- 
ciones. Los acontecimientos diarios han de adecuarse por anticipado a sus co- 
pias. Realmente hay innumerables acontecimientos que solo acontecen como 



189 



acontecen para ser utilizables como emisiones; y tambien algunos que solo tie™ 
nen lugar porque son deseados o se necesitan como emisiones. En tales casos, 
ya no se puede determinar donde acaba la realidad y aparece el juego. "Cuan- 
do jueces, testigos y abogados (...) tienen que ejercer su actividad conscientes 
de que tal vez millones de personas los observan, la tentacidn de hacer teatro 
tendrd que ser omnipotente" (declaracion del juez Medina, citada en el New 
York Herald, 13 de septiembre de 1954). Claro, la pregunta sobre donde acaba 
la realidad y empieza la apariencia ya esta mal planteada, pues la radio, la tele- 
vision y el consumo de fantasmas son tambien realidades sociales tan com- 
pactas que pueden competir con la mayoria de las demas realidades de hoy e 
incluso determinan "lo que es real" y "como pasa realmente" Las Ifneas de Karl 
Kraus, con las que creia provocar un escandalo: 

Al principio fue la prensa 
y luego aparecio el mundo 

han resultado inofensivas, pues hoy habria que decir: 

Al principio fue la emision 
Para la que tiene lugar el mundo 

Este modelo invertido, por no decir pervertido, de relacion entre modelo y 
reproduction no nos resulta ciertamente del todo desconocido: junto a sus mi- 
les de reproducciones, los modelos, las verdaderas estrellas del cine, no valen 
nada; y de la misma manera que ell as, las "reales", van de una parte a otra por 
Hollywood en carne y hueso, propiamente no son mas que pobres fantasmas 
de sus reproducciones: fantasmas que buscan en vano estar a la altura de sus 
primeros pianos. 

Hoy, muchos acontecimientos se parecen en gran parte a ellas: partidos de 
futbol, sesiones de tribunales, manifestaciones politicas, que resultan poco vis- 
tosos, no reales en comparaci6n con sus transmisiones escuchadas y vistas por 
millones; en todo caso si lo serian, si su factura no estuviera determinada ya 
porque son reproducidos y retransmitidos. Estan pensados ya de antemano no 
para quienes participan o escuchan originalmente, sino para los millones de 
quienes escuchan y ven sus reproducciones. Muchos de esos acontecimientos, 
por ejemplo, no son tan importantes como para ser transmitidos; solo son im- 
portantes por la transmisidn, solamente adquieren una realidad hist6rica a tra- 

190 



ves de esta y se organizan solo porque la transmision es importante. Theatrum 
mundi. 

En proporciones cada vez mas amplias, pues, hoy lo "originalmente real" 
no es mis que la excusa para sus copias. Y participar "realmente" en esos "ori- 
ginates" excita tan poco a los contemporaneos -convertidos a su vez ya en co- 
pias-, como excita al lector acercarse a la matriz fundida de la pagina de un 
libro, o al habitante platonico de la caverna atrapar la idea, 1 

* * * 

Ahi estamos, pues, sentados la hermandad del Lynkeus actual "nacidos para 
ver, destinados a contemplar" y miramos con atencion. Pero Lynkeus no pare- 
ce nuestro patron, nuestro modelo. Y no miramos como el, sino que, al no aban- 
donar nuestra casa, esperamos que la presa caiga en nuestra red, como la arana. 
Nuestra casa se ha convertido en trampa. Solo lo que queda atrapado en ella es 
para nosotros mundo. Fuera de eso, no hay nada. 

Ahi estamos, pues, sentados y un trozo de mundo nos cae volando en la red 
y es nuestro. 

Pero lo que nos llego volando no void, sino que nos fue echado. Pero lo que 
nos fue echado no era un trozo de mundo, sino un fantasma. Pero el fantasma 
no era una copia del mundo, sino la batida de una matriz. Y esta batida es nues- 
tra solo porque ha de convertirse para nosotros en matriz, porque debemos re- 
crearnos a su imagen. Y tenemos que recrearnos para que no digamos "nuestro" 
nada mas, ni tengamos ningun otro mundo fuera de eso. 

Ahi estamos, pues, sentados ante la presa, que afirma ser un fantasma, una 
copia, el mundo. Y la consumimos y nos hacemos como ella. 

Ahora bien, si entre nosotros hubiera alguien que, siendo aun como Lyn- 
keus -"nacido para ver, destinado a contemplar"- tratara de deshacerse de ese 
embuste y se pusiera en camino para "mirar la lejania" y "ver la cercania" real- 



5 Sobre esta referenda a Plat6n 5 vease el primer capltulo de esta compilaci6n. Hoy, en los Estados Uni- 
dos, ya saben por experience lo poco o nada que les importa a cientos de miles estar realmente presentes en 
un combate de boxeo o un partido de futbol, porque los acontecimientos originales comportan algo irreal, 
pues estan arreglados para deslumbrar y, como las ideas, necesitan realizarse; en suma: porque encuentran 
su reahzacidn ideal en sus mejores reproducciones, Naturalmente, siempre habra expertos, que, desprecian- 
do las copias, seguiran disfrutando s6lo con la nariz original ensangrentada; de la misma manera que hay ex- 
pertos, que, burl&ndose de las reproducciones, sdlo pueden ver los giottos en Padua. Pero estos esnobs s6lo 
serviran para confirmar la regla. 



191 



mente, bien pronto abandonaria la busqueda para volver completamente en- 
ganado, pues fuera no encontraria mas que los modelos de las imagenes, que 
habian tenido que modelar su alma, los modelos modelados segiin esas ima- 
genes, las matrices necesarias para la produccion de matrices. Y preguntado 
sobre que hay realmente de lo real, responderia que su destino no es otro que 
llegar a ser en verdad real en la irrealidad de sus batidas. 

v 

SALTO A LO MAS GENERAL 

Dejame aparecer hasta que llegue a ser (Mignon) 
Dejame llegar a ser hasta que yo aparezca (V.) 

§25 

Cinco consecuencias: 
El mundo es "ajustado" El mundo desaparece. El mundo es postideologico. 
Solo los ya marcados vuelven a ser marcados. 
La existencia en este mundo no es libre. 

Resumamos una vez mas la funcion de las matrices. Como ya habiamos vis- 
to, las matrices marcan de dos maneras: 

1. Marcan los acontecimientos reales, que, de antemano, tienen lugar como 
base de reproduccion, pues solo tienen realidad social como reproducidas y 
solo llegan a ser "reales" como reproducidas. 

2. A su vez, eso real (como "matriz filial") 1 marca las almas de los consu- 
midores. 



1 La expresi6n precede de la industria del gramofono, que muestra mejor que ninguna otra en que es- 
peluznante caos se encuentra hoy la relacion entre "original" y "copia" En esa industria existe la llamada "ma- 
triz-madre", que es la reproduccion de una voz, que, a su vez, reproduce una composicion. Esta reproduccion 
de la reproduccion, sin embargo, como demuestra la expresion "matriz-madre" (por tanto, "madre-m*dre"), 
tiene validez como "original" en comparacion con las "matrices-filiales" formadas a partir de ella. Pero esta' 
"matriz filial", a pesar de ser reproduccion de la reproduccion de la reproduccion, se convierte en "matriz 
principal", es decir, en la madre de todos los discos disponibles a partir de ella en el sistema de masas y que 
entran en el comercio para convertirse en matrices de nuestro gusto. 



192 



Ahora bien, si los acontecimientos tienen lugar marcados de antemano; y 
si, por otra parte, el consumidor ya esta marcado de antemano, es decir, esta 
maduro para recibir la mercancia, se deducen cinco consecuencias, decisivas 
para la descripcion de la epoca: 

I. El mundo "se ajusta" al hombre; el hombre al mundo, como el guante a 
la mano y la mano al guante, el pantalon al cuerpo y el cuerpo al pantalon. 

Es habitual la definicion de productos u hombres actuates como "mercan- 
cias no hechas a medida" [como la confeccion estandar o pret-a-porter]. Pero 
nuestra comparacion con el vestido desemboca en algo diferente y mas funda- 
mental: la determinacion de la clase de objeto, a la que pertenece el mundo ac- 
tual. 

De la esencia del vestido forma parte -y este rasgo lo convierte en una cla- 
se particular- no estar "frente a" nosotros, sino entallarnos, ajustarnos y mol- 
dearnos con tan poca resistencia que, al usarlo, ya no es notado o experimentado 
como objeto. 

Como se sabe, Dilthey ha elevado el hecho de la resistencia a argumento a 
favor de la "realidad del mundo exterior". Dado que la relacion del hombre con 
el mundo tiene lugar como tropiezo y como friccion mas o menos ininte- 
rrumpida, no como relacion neutra con un algo (que, segiin Descartes, podria 
revelarse como un fantasma que se nos ha hecho creer), resulta extraordina- 
riamente importante acentuar el "caracter de resistencia" del mundo. 

Tanto mas importante cuanto todas las actividades del hombre se pueden 
deducir de ese hecho, a saber, como intentos, siempre nuevos, de reducir al mi- 
nimo la friccion entre hombre y mundo, o sea, de producir un mundo que se 
"adecue" al hombre mejor o tal vez incluso sin mas a la manera del vestido. 

Y hoy parece que se esta mas cerca que nunca antes de esta meta. En cual- 
quier caso, la adaptaci6n del hombre al mundo y la del mundo al hombre es 
tan completa que la "resistencia" del mundo se ha convertido en impercepti- 
ble; que 

II. El mundo desaparece como mundo. Esta nueva formula deja claro ahora 
que incluso nuestra referencia a la clase de objeto "vestido" solo puede servir 
como una referencia provisional, pues a la esencia del vestido pertenece tam- 
bien permanecer imperceptible como objeto, ya que en su uso no desaparece 
efectivamente. En efecto, desaparecen solo los objetos de una unica clase: la de 
los productos comestibles, cuya unica finalidad consiste en aniquilarse, o sea, ser 
absorbidos. A esta clase pertenece el mundo emitido. 



193 



La idea de un mundo que pertenece como un todo a esta clase no es nue- 
va. Como una fantasia materialista de una aetas aurea es incluso antiquisima. 
Su nombre es Pais de Jauja. 

Este Pais de Jauja, como se recordara, es totalmente comestible, "hasta la 
piel y los pelos", precisamente porque ya no tiene ni piel ni pelos, o sea, no con- 
tiene restos no comestibles. 1 Y la ultima "resistencia", que representa habitual- 
mente la distancia espacial o monetaria de la mercancia respecto al consumidor, 
tambien ha desaparecido alii, pues los objetos, las "palomas asadas" tambien 
se "emiten", es decir, Uegan volando a las bocas ya abiertas. Como las piezas de 
este mundo no tienen otra finalidad que ser ingeridas, consumidas, asimiladas, 
la razon de existir del Pais de Jauja consiste exclusivamente en perder su cardc- 
ter de objeto, o sea, no estar ahi como mundo. 

Y con esto se ha descrito el actual mundo "emitido" Si este llega volando a 
nuestros ojos u oidos, tiene que desaparecer introductendose en nosotros sin 
resistencia, como fdcilmente captable [asimilable]; tiene que ser nuestro, inclu- 
so convertirse en nosotros mismos. 

III. Nuestro mundo actual es postideologico, es decir, no tiene necesidad de 
ideologia. Con esto queda dicho que esta de mds arreglar a posteriori falsas vi~ 
siones del mundo, que discrepan del mundo, o sea, ideologias, pues el mismo 
sucederse del mundo ya tiene lugar como espectaculo arreglado. Donde la men- 
tira y afuerza de mentir, se convierte en verdad, la mentira expresa es superflua? 

Lo que tiene lugar aqui es, en cierto modo, lo contrario de lo que Marx ha- 
bia pronosticado, cuando, en su especulacion escatologica de la verdad, espe- 
raba una situacion postideologica: mientras contaba con que seria la verdad 
realizada la que procuraria a la filosofia (y 6>ta era para el eo ipso la "ideologia) 
su final, lo que ahora se ha realizado ha sido, por el contrario, la falsedad triun- 
fante; y lo que ha hecho superflua la ideologia expresa es el hecho de que afir- 
maciones falsas sobre el mundo se han convertido en "mundo". 

Naturalmente, suena muy rara la afirmacion de que "mundo" y "vision del 
mundo", de que lo real y la interpretacion de lo real, ya no tienen que ser cosas 
diferentes. Sin embargo esta extraneza desaparece inmediatamente en cuanto 
es vista en conexion con otros fenomenos analogos de la epoca. Por ejemplo 



1 La expresidn alemana "mit Haul und HaarerT indica totalidad; en nuestro caso, en el contexto de lo 
comestible, lo hemos traducido con esta expresion "hasta la piel y los pelos" pues el mismo autor la retoma 
literalmente para referir que esa fantasia es incorporea. (N. del T.) 

2 Wo sich die Luge wahrlugt, ist ausdrUckikhe Luge ubcrflussig, dice el texto aleman. {N. del X) 



194 



con que el pan y las rebanadas de pan (pues el pan se vende en rebanadas) no 
son dos cosas distintas. Asi como no podemos hacer pan y cortarlo en casa, 
tampoco podemos arreglar o interpretar ideologicamente el acontecer, que nos 
llega en una condicion ideologicamente ya "cortada", interpretada y arreglada 
previamente; o tampoco "hacernos una imagen" en casa de lo que ab ovo su- 
cede como "imagen" Digo que no podemos, pues semejante "segundo arreglo" 
es no solo superfluo, sino irrealizable. 

Ahora bien, este "no poder" es una especie sumamente particular de inca- 
pacidad; y por completo nueva: 

Cuando, antes, eramos incapaces de comprender o interpretar esta o aque- 
11a otra parte de mundo, era porque el objeto se nos escapaba o nos oponia una 
resistencia que no podiamos veneer. Y ya hemos visto que aqui no se puede tra- 
tar de esa resistencia. Pero de manera sorprendente es justo esa ausencia de re- 
sistencia del mundo emitido la que impide su comprension e interpretacion. 
O tal vez no sea tan sorprendente; no comprendemos la pildora lisa que se tra- 
ga con facilidad, pero si el trozo de carne que tenemos que masticar. El mun- 
do emitido "facilmente asimilable" es del tipo de la pildora. O con otra imagen: 
como ese mundo se muestra demasiado facil (en cierta manera como una re- 
alite trop facile, analoga a hs femmes faciles) y es demasiado servicial y en el mo- 
menta de su aparicion ya se ha dado, no conseguimos propiamente "tomarlo" 
o ni siquiera tratamos de conseguirlo ni a el ni su sentido. 

IV. Solo los ya marcados vuelven a ser marcados. Lo que es valido del mun- 
do emitido, a saber, que en el la dualidad supuesta habitualmente como evi- 
dente esta superada, vale tambien de nosotros, los consumidores del mundo 
pre-marcado. Forma parte de la actual situacion de conformismo que el hom- 
bre se "ajuste" al mundo, de la misma manera que el mundo se "ajuste" al 
hombre; es decir, esta de mas la distincidn entre una situacion del consumidor 
como tabula rasa existente en un tiempo y un proceso, en que la imagen del 
mundo se imprimiria en esa tabula. El consumidor ya estA siempre predesfi- 
gurado, dispuesto a ser modelado y maduro para recibir una matriz; mas o me- 
nos concuerda siempre con la forma, que se le va a imprimir. Cada alma particular 
esta dispuesta a ajustarse a la matriz, en cierto modo como un bajorrelieve lo 
estd respecto de su correspondiente altorrelieve; y asi como el sello matricial 
no "impresiona" en exclusiva al alma o la entalla, porque el alma esta cortada 
de acuerdo con el, de la misma manera el alma no deja huellas en la matriz, 
pues esta ya se encuentra surcada. 



195 



El ir y venir entre hombre y mundo tiene lugar como un intercambio entre 
dos improntas, como movimiento entre realidad y consumidores, ambos mar- 
cados de forma matricial; o sea, de una manera sumamente fantasmal, pues en 
ese intercambio circulan fantasmas con fantasmas (producidos por fantasmas). 
Sin embargo y a pesar de todo, no se puede afirmar que la vida resulte irreal 
por ese caracter fantasmal Al contrario, es realmente terrible. Si, realmente te- 
rrible. 

V. Pues la existencia en este mundo postideoldgico del Pats de Jauja no es 
litre. 

Por innegable que pueda ser que hoy nos llegan volando al oido y los ojos 
miles de acontecimientos y trozos de mundo, de los que habian sido excluidos 
nuestros antepasados; y que nos este permitido elegir que fantasmas queremos 
que nos lleguen volando, estamos enganados, pues nos hallamos en manos del 
suministro, una vez que esta ahi, y se nos ha despojado de la libertad de apro- 
ximarnos o tomar posicion frente al mismo. Y enganados de la misma mane- 
ra que a traves de los discos de gramofono, que no s6lo ejecutan esta o aquella 
miisica, sino al mismo tiempo tambien el aplauso y las interrupciones capri- 
chosas, en los que debemos reconocer nuestro propio aplauso y nuestras pro- 
pias exclamaciones. Dado que estos discos no solo distribuyen el objeto, sino 
tambien nuestra reaccion ante el mismo, mediante ellos nos suministramos a 
nosotros mismos. 

Lo que sucede en el caso de estos discos sin ninguna verguenza, puede su- 
ceder algo mas discretamente en otras emisiones; pero la diferencia es solo de 
claridad; lo mismo sucede en toda emision: no hay ningiin fantasma emitido, 
que no tenga inherente como elemento integrado e indisoluble su "sentido", 
o sea, lo que debemos pensar y sentir del mismo; ninguno que no nos trans- 
mita a la vez, como descuento anadido, la reaccion que se nos exige. Cierta- 
mente, nosotros no lo notamos, porque la ininterrumpida sobrealimentacion 
diaria con fantasmas, que se presentan como "mundo", nos impide sentir nun- 
ca hambre de interpretacion, de una interpretacion particular; y porque cuan- 
to mas llenos estamos de mundo arreglado, mas profundamente olvidamos 
esa hambre. 

Ahora bien, el hecho de que la falta de libertad se nos presente como evi- 
dente, que no la notemos como falta de libertad o> caso de notarlo, lo hagamos 
apacible y confortablemente, no hace que la situacion sea menos funesta. Al 
contrario: como el terror avanza de puntillas [y a pasos pequenos, como las pa- 



196 



lomas] y excluye definitivamente toda imagen de una posible situacion dife- 
rente, toda idea de oposicion, en cierto modo es mas fatal que cualquier pri- 
vacion de libertad, abierta y reconocida como taL 

Habiamos antepuesto una fibula a nuestra investigacion: la fabula del rey, 
que regalo un coche y caballos a su hijo que, contra su voluntad, recorria a pie 
la region; acompano el regalo con estas palabras: "Ahora ya no necesitas ir a 
pie" El sentido de estas palabras habia sido: "Ahora ya no te esta permitido ha- 
cerlo" Pero la consecuencia: "Ahora ya no puedes hacerlo" 

Y este no poder es el que habriamos alcanzado nosotros felizmente ahora. 

§26 

La resistencia tragicomical 
el contempordneo produce resistencias como objetos de placer. 

Deciamos que, dado que el mundo de Jauja se nos presenta ya en una ver- 
sion elaborada, lista para disfrutarla, no podemos elaborarlo de nuevo. 

Ahora bien, a pesar de ser comodo, este impedimento no es soportable y 
aceptable sin mas. Al fin y al cabo, por naturaleza somos seres necesitados, o 
sea, no estamos constitutivamente preparados para un mundo ajustado a no- 
sotros, para una existencia de Jauja; mas bien lo estamos para apaciguar nues- 
tras necesidades, para conseguir lo que nos falta: entallar debidamente las cosas, 
inacabadas y contumaces, a fin de que se "ajusten" a nosotros, No hemos naci- 
do sdlo con la necesidad de saciarnos> sino con la (i segunda necesidad" de llevar a 
cabo la saciedad. Nos resulta insoportable no solo vivir sin comida, sino tam- 
bien sin agenciarnosla. 

Ciertamente, es habitual que no sepamos nada de esa "segunda necesidad" 
Pero si quedamos excluidos de su satisfaccion; si nos contentamos con que el 
apaciguamiento de la primera necesidad ya no es el resultado de nuestra pro- 
pia actividad, nos sentimos enganados no por el "fruto de nuestro trabajo" sino 
por el trabajo necesario para conseguir nuestro fruto; y no sabemos qu€ hacer, 
pues esperamos de la vida que en gran parte sea agenciarnos viveres; en resu- 
men: sobreviene la "segunda necesidad" la "segunda hambre": no hambre de 
presas, sino de fatiga; no de pan, sino de agencidrnoslo; no de una meta, sino 
del camino, que se convierte en meta. 



197 



Es sabido que entre las "clases ociosas" que estaban dispensadas de sus fa- 
tigas, a menudo estall6 el ansia defatiga. Pero, ni el cazador de zorros ni el pes- 
cador dominical tenian ansia de trofeos; en todo caso, no en primer lugar; 
estaban, mas bien, ansiosos de actividad. No ambicionaban presas, sino la po- 
sibilidad de poder cazar. Y si mataban un zorro, un ciervo o un esturion, a me- 
nudo era solo porque el disfrute de la meta no se podia eonseguir sin un bianco 
ni el disfrute de la actividad sin la presa animal. La meta era la excusa para el 
esfuerzo y el camino. 

Esta situacion se ha convertido hoy en universal, porque hoy (por increible 
que pueda sonar) cualquiera, tambien cualquier trabajador, pertenece a la lei- 
sure class, cosa que no hay que entender mal, pues con ello solo se indica que 
lo que uno necesita para vivir lo tiene listo a su disposition. Incluso el mas po- 
bre recolector de algodon del sur compra sus judias ya precocinadas, o sea, lis- 
tas para disfrutarlas. Si, precisamente el De la misma manera que hoy sigue 
siendo verdad lo que el siglo XIX habia acentuado: que el trabajador no parti- 
cipa del fruto de su trabajo, no es menos verdad hoy, en el siglo XX -y sin la 
acentuacion de esta correspondencia la imagen de nuestro siglo quedana in- 
completa- tampoco participa del trabajo, que le suministra en casa los objetos 
de disfrute (sobre todo los objetos de ocio). Su vida -la vida de todos nosotros- 
estd doblemente alienada: consisie no solo en trabajo sin fruto, sino tambien en 
fruto sin trabajo. En un proverbio molusico se dice: "Para comer peces hay que 
cazar conejos; y para comer conejos hay que ir de pesca. La tradition no dice 
que quien ha cazado conejos haya comido nunca conejos" 

Esta segunda alienation entre el trabajo y su "fruto" es el trauma caracte- 
ristico de nuestra situacion de Jauja. No es sorprendente, pues, que en ella ex- 
plote el ansia de fatiga; la necesidad de disfrutar, de vez en cuando o al menos 
una vez, de un fruto, que uno mismo ha cultivado; alcanzar una meta, que uno 
mismo ha recorrido; utilizar una mesa, que uno mismo ha construido; el an- 
sia de encontrar una resistencia y del esfuerzo para romperla. 

Y ahora el contemporaneo apacigua esta ansia. Y lo hace de una manera ar- 
tificial, a saber: produciendo 61 mismo resistencias, permitiendo que se pro- 
duzcan para superar resistencias y poder disfrutar de su superaci6n. Las resistencias 
se han convertido hoy en productos. 

Este procedimiento no es desconocido. En gran parte, el deporte (que, no 
por casualidad, crecid como mellizo de la industria) habia servido como ese 
tipo de medio de disfrute. Declaramos obsticulo la cima inalcanzable (que no 



198 



nos estorbaba en absoluto, sino al contrario, a la que antes teniamos que llegar 
viajando), para poder superarla y disfrutar de su superacids 

Con todo, incomparablemente mas caracteristico de hoy es ese hobby rela- 
tivamente nuevo, que hace estragos bajo el eslogan Do it yourself millones de 
personas pasan su tiempo de ocio colocando piedras en el propio camino: se 
preparan dificultades tecnicas, rechazan por diversion las facilities de la epoca 
o construyen ellos mismos cosas, que pueden comprar en la esquina m^s pro- 
xima. Ya en el ano 1941 estuve empleado en un taller en que se producian a 
maquina artkulos de masas hand weaving looms, o sea, telares de tejer a mano, 
que los compraban las mujeres, que luego tenian hambre de saborear, despues 
de la jornada laboral, el disfrute del trabajo complicado. En cambio, para los 
hombres es bienvenido cualquier desarreglo electrico en casa o cualquier des- 
prendimiento de tornillos en su coche, porque les promete un amargo esfuer- 
zo, que endulzara su domingo. Y no es casual que el reloj de holsfflo desmontable 
sea una figura habitual en los periddicos de humor: el unico metodo que le ha 
quedado a este hijo de nuestra epoca, digno de compasion, para hacer por si 
mismo una cosa consiste en descomponer un producto acabado (pues su mun- 
do de mercancias acabadas no le ofrece otra materia prima); y, condenado a la 
demolition, tras producir materia prima a partir de cosas acabadas, rehacerla 
en una segunda creation; de esa manera se procura la pequena alegria de ha- 
berlo hecho el mismo o, al menos, casi solo. El tipo de la dificultad, que & mis- 
mo se pone, es identica a la de los puzzles, pues el acto creativo no va mas alia 
de componer a partir de elementos acabados a la manera de Hume. La popu- 
laridad de estos juegos, utilizados tambien por adultos, forma parte del mismo 

enfoque. ^ r . , , 

Sin embargo, espera una felicidad plena (y tendria derecho a esa felicidad, 
pues h qu€ culpa tiene de si mismo, de la epoca infeliz, en que ha nacido, y de 
la miseria de sus intentos de liberacidn?), si puede salir de viaje en coche el fin 
de semana para hacer "el mismo" fuego con ayuda de un aparato flamante, 
que garantiza chispas "de la manera mas primitiva"; para asar "el mismo , a la 
manera robinsoniana, en ese fuego sus salchichas de Frankfurt, que ha Ueva- 
do en hielo seco; o, a la manera de los pioneros, para plantar "el mismo su 
tienda; o, incluso, para ensamblar "el mismo" la mesa prefabricada para su ra- 
dio portatil 

Que ese movimiento juvenil de los adultos, esa ansia, con el objeto de all- 
viarse del abastecimiento de mercancias acabadas, de retroceder a un estadio 
de produccidn anterior (que pertenece a los pocos rasgos tragicdmicos de la 



199 



epoca y que podria servir como tema autentico para un vodevil actual) tiene 
que resultar esteril, ya lo ha dejado bastante claro nuestra exposicion. Esos mi- 
llones de personas se derrengan inutilmente tras su ajetreado trabajo, pues na- 
turalmente la industria se ha apoderado de este movimiento retro, provocado 
por ella misma, tan rapidamente como de cualquier otro movimiento, que por 
razon de nuevas necesidades ofrece la venta de nuevos productos. Incluso an- 
tes de que el furor del Do it yourself alcanzara su punto algido, las empresas pu- 
sieron en el mercado como mercancias acabadas materiales prefabricados, por 
ejemplo camping gadgets y cosas parecidas, o sea, piezas cuya paradojica fina- 
lidad consistia en hacer lo mas comodo posible su actividad a los hobbistas, 
que sentian el impulso de desahogarse imponiendose obstaculos y actuando 
por si mismos. Y naturalmente los clientes, transformados de la noche a la ma- 
nana en constructores "autonomos", no podian librarse enseguida de la cos- 
tumbre, arraigada en sus huesos, de lo anunciado como "lo mas practico" es 
decir, de lo que mejor ahorraba tiempo y esfuerzo: o sea, compraron en verdad 
las mercancias acabadas, en teoria las mas "practicas", para su nueva actividad, 
con lo que naturalmente se perdia, en un abrir y cerrar de ojos, el disfrute de 
"hacer por si mismos", pues por arte de birlibirloque su tienda de pioneros se 
acababa ahi, ya que tenian a mano ya prefabricadas las piezas adecuadas para 
"hacer por si mismos" y su aportaci6n quedaba reducida a un mero juego de 
caja de construcciones dirigido por las indicaciones de uso. Ya no tenian nada 
mas que hacer. El vacio los envolvia de nuevo. Y era una verdadera bendicion 
tener consigo la radio y poder evocar de nuevo, como siempre, a sus fantasmas. 
Si esto no es "dialectica" ya no se que significa esta palabra. 

Al mismo contexto pertenece el movimiento de la Creative Self Expression, 
que ya existe desde hace tiempo: por ejemplo "pintura creativa" o "escritura 
creativa"; 1 un movimiento que anima a miles de personas a realizar algo por si 
mismos despues del trabajo o el domingo o en la ancianidad (si uno ya no es 
apto para un job> no importa; life begins at seventy); o sea, dedicarse a que, por 
una vez, ahora, "trabajo" y "fruto del trabajo" formen una interconexion visi- 
ble. Naturalmente, este movimiento es tambien una medida contra el ininte- 
rrumpido suministro de productos acabados, en especial de imagenes del rnundo 
ya interpretadas; asimismo un intento de introducir de contrabando un es- 



1 No hay que complicarse con la expresion creative: ante el pretexto del habitual consumo de mercan- 
cias acabadas cualquier modesto "hacer por si mismo" es sentido como acto de creacidn, al menos como mi- 
guelangelesco. 

200 



fuerzo muy pequeno y poco consolador en la ausencia de esperanza de la exis- 
tencia de Jauja. Pero naturalmente tambien esta condenado a muerte. No quie- 
ro hablar de que los jovenes de este movimiento que, en parte por aburrimiento, 
en parte por razones higi^nicas, en parte simplemente porque es considerado 
como un must, se hayan convertido de repente en "creativos" y apenas tengan 
ninguna obra que les importe; ni quiero hablar de que mas bien lo unico que 
les importa es expresar algo. Lo decisivo es que el "ser creative" es ensenado en 
cursos de masas, en tele-cur sos por radio {how to get creative); o sea, tambien 
se suministran en casa los elementos prefabricados de la creatividad. En resu- 
men: esta tragicomedia no se diferencia en nada de la del Robinson artificial. 
Tambien ella es una excursion, emprendida con todo el lujo de mercancias aca- 
badas de la modernidad, por el hombre anticuado hacia un estadio anticuado 
de existencia y produccion; una excursion que, naturalmente, jamas puede He- 
gar a puerto, pues el tipo y estilo del viaje contradicen la meta de este. 



§27 

Una vez mas: lo real como copia de sus copias. 
La metamorfosis de la actriz V en una reproduccion de su reproduccion. 

La afirmacion mas sorprendente de toda nuestra investigacion fue la con- 
clusion de que hoy lo real se escenifica en vistas a sus reproducciones, incluso 
en honor a £stas; de que tiene que ajustarse a sus reproducciones, pues la rea- 
lidad social mas masiva se ajusta a las mismas y, con ello, se convierte en re- 
produccion de sus reproducciones. 

Para mostrar que esta afirmacion no se trata de una paradoja teorica, con- 
cluyo con la descripcion de un suceso muy concreto: que la metamorfosis de 
la actriz V. en una reproduccion de su reproduccion no proceda del ambito 
de la radio o la television, sino del cine, no supone ninguna diferencia esencial. 
Ya en nuestros ultimos parrafos habiamos abierto varias veces nuestro hori- 
zonte de ejemplos; y de manera intencionada, pues habria sido errdneo consi- 
derar las categorias "fantasma" y "matriz" las linicas que nos interesan, como 
monopolio de la radio y la televisi6n, de donde habiamos partido original- 
mente. El dmbito de uso de estas categorias es mucho mds amplio; la validez 
de nuestros resultados, mucho mas general de lo que habiamos previsto al prin- 
cipio de nuestra investigacion especifica. 

Cito de mi diario de California. 



201 



1941 

Cuando, hace medio afto, el productor M. vio las pruebas fotografkas de V., 
penso: "Por una vez, querida, se more photogenic. Luego, ya veremos" Con ello 
pensaba: antes de que hayas utilizado nuestros fantasmas con mas exito que las 
matrices de tu aspecto real, antes de que te hayas moldeado de acuerdo con su 
modelo, no puedes ser considerada como fantasma que haya que tenerse en 
cuenta. 

V. siempre habia estado orgullosa de su aspecto absolutamente unico, pero 
su ansia de una carrera de fantasma resultaba de modo incomparable mas ve~ 
hemente. Con el esfuerzo de las ultimas reservas economicas de su familia, ol~ 
vidada hacia mucho tiempo, y de sus ex amigos> ya difamados tambien desde 
tiempo, y con menoscabo de todos los placeres de la vida, se dedico a su tra- 
bajo de moldeado con exclusividad ascetica. Y como eso no lo puede hacer na- 
die solo, se sirvio de la ayuda de todos los especialistas de las artes aplicadas 
(que aqui conforman un oficio), que consideran al hombre real como un ma- 
terial malo y necesitado de mejora, mientras al fantasma como lo "debido" [lo 
que debe ser] y, por tanto, se ganan el pan cotidiano a partir de la diferencia 
entre realidad y fantasma, o sea, han construido su negocio sobre la base del 
ansia de quienes, como V., desean someterse a una operation para eliminar esa 
diferencia. Asi, V. empezo a correr del salon de belleza al masajista, del masa- 
jista al salon de belleza; se puso en manos de institutes de adelgazamiento y 
especialistas de eliminar las ojeras, incluso de cirujanos; y todo eso para su rui- 
na> como constate, y para prosperidad de aquellos; dejo que la rehicieran por 
dentro y por fuera, por delante y por detras; durmio puntualmente las horas 
obligadas con el sudor de su frente, unas veces aqui y otras alia; peso las hojas 
de ensalada, en vez de saborearlas; en vez de sonreirme a mi, sonreia al espejo; 
en vez de hacerlo por placer, lo hacia por deber; en resumen: nunca en su vida 
habia trabajado tanto; y dudo que los ritos de initiation que tenian que supe- 
rar las virgenes de los vedas fueran mas atroces que aquellos a los que V. debia 
someterse con el fin de ser aceptada solemnemente en el mundo de fantasmas. 
No es extrano que pronto se pusiera nerviosa, por no decir insoportable, y que, 
como si ya tuviera los privilegios de un fantasma, empezo a vengarse del mun- 
do circundante, nos trataba como si fueramos aire, por mis que, en cuanto aire, 
tenia todo el derecho de inspirar y espirar. Llevo esta vida durante medio ano 
y dejo que lo rehicieran su viejo Adan o su vieja Eva hasta que ya no quedo 
nada de £stos; y entonces, cuando el nuevo hombre, el fantasma, emergio de 



202 



ella con un brillo insospechado -la epifama se produjo hace unos catorce dias-, 
se dirigio por segunda vez a su negociante de fantasmas. Ciertamente, no es 
una afirmacion del todo exacta que fuera ella la que marchara hacia allL Con 
su nuevo pelo, su nueva nariz, su nueva figura, sus nuevos andares, su nueva 
sonrisa (o quizas con un antiguo pelo, visto hacia tiempo, con su nariz y su 
sonrisa como se ven por todas partes) ella era una mercancia acabada, un ar- 
ticulo indeterminado, completamente diferente; "Todas diferentes". 1 "Tanto 
mejor M , dijo ella; y tenia razon, pues como conto tras su segunda prueba foto- 
grafica, el hecho de que el comerciante de fantasmas no la hubiera reconocido 
lo considero de inmediato como una senal favorable y (si esta expresion tiene 
cabida aqui) elevo su "autoconciencia" en la prueba. Y hoy, tras catorce dias, 
mira por donde, todo ha ido bien, la noticia esta ahi, ha sucedido lo improba- 
ble, la nueva prueba ha sido aceptada como afe., se ha cumplido el sueno de su 
vida; y ese cumplimiento se confirmara de manera contractual. En otras pala- 
bras: Ha ascendido al rango de matriz de matrices, puede servir de matriz para 
esas imagenes cinematograficas, que a su vez serviran de matrices para nues- 
tro gusto. Naturalmente, afirma que esta increiblernente feliz por todo eso. No 
estoy seguro. El proceso de moldeado la ha deteriorado tan seriamente que me 
resulta dificil afirmar que es ella la que esta feliz. La otra, la nueva, tal vez lo sea; 
pero a esta no la conozco y puedo pasar sin ella. Y como solo existe ella, como 
la muchacha que va por la calle a mi lado se mueve como la que ha sido acep- 
tada en la image n de la prueba y como se espera de ella en el futuro; es decir, 
como hoy ya se ha convertido en copia de su imagen, en la reproduction de sus 
futuras reproducciones, ella ha desaparecido; y el definitive goodbye, que ella, 
aunque todavia no expresamente, si ha pronunciado ya, es una cuestidn de dias. 



1 Dado que el numero de quienes, como V., dejan que se les elimine la diferencia es incomparablemen- 
te mayor que el pequefio numero de matrices que se necesitan en el film, en California viven miles de fan- 
tasmas, que en absoluto dejan entrever quienes fueron en su vida anterior y c6mo era su aspecto antes. Sin 
embargo, como nunca tuvieron la fortuna de convertirse en matrices, teniendo el aspecto de fantasmas aun 
durante un tiempo y siempre con la ilusion de poder servir todavia como ilusion, "provisionalmente" reali- 
zan trabajos de drugstore-girls o de hop~girh y hasta que su dia a dia hace que degeneren y vuelva a aparecer 
su antigua naturaleza bajo el glamour de fantasmas. 



203 



§28 

Admirable no es el admirador, sino el admirado. 

A pesar de que, como se ha dicho, esta metamorfosis no pertenezca a nues- 
tro ambito original de ejemplos, si es en especial instructiva, pues muestra el 
reconocimiento del primado de la imagen frente a lo real como motivo vital 
de accion y la transformacion en imagen matricial como un proceso vital La 
tesis defendida en nuestra investigacion, en el sentido de que hoy ser imagen 
equivale a ser "mas existente", resulta totalmente clara a partir de este caso; por 
eso, nos vamos a detener en &. 

Sena demasiado simple despachar el ansia de V. de convertirse en imagen 
simplemente con los terminos "vanidad" o "afan de fama". Vanidad y afan de 
fama: el afan de estar en boca y ojos de otra gente; y la esperanza de ser mas o 
tan solo de ser mediante ese "ser en otros" no explican nada; mas bien son, de 
por si, problemas y, ademas, muy opacos. 

Como otras miles, V. habia crecido en un mundo en que solo los fantasmas 
(pictures) eran vistos como supuestamente importantes y la industria de fan- 
tasmas (no sin razon) era considerada como una industria sensacionalmente 
real. Habia sido moldeada por este mundo por la fuerza matricial de esos fan- 
tasmas y de su prestigio. Para ella, "ser" de alguna manera dentro de ese mun- 
do de imagenes, pero como no-imagen, como no-modelo se habia convertido 
desde muy pronto en un tormento y pronto en la causa de un infinito senti- 
miento de inferioridad y nulidad. Hay que aclarar la etiologia de ese sentimiento 
de inferioridad, pues es la primera vez que aparece en la historia, y (aunque 
aiin no ha sido descubierta por la psicologia del individuo, que no trata mas 
que de sentimientos de inferioridad) es su forma actual, pues el mundo de mo- 
delos y que amedrenta a los inseguros, no estd compuesto de congeneres y sino de 
fantasmas de hombres e incluso de cosas. 1 V. no se habia sentido inferior ante 
el modelo amenazante de sus padres o hermanos, de sus rivales en la escuela o 
la playa, sino ante el de imagenes reproducidas. Y su neurosis no habia sido 
muestra de una falta de adaptacion "social 5 ', sino -ya en la introduccion habia- 
mos hecho referencia a un caso an a logo- sintoma de una falta de adaptacion 
tecnica al mundo de imagenes. De manera parecida, como puede haber sido 



1 Viasc el primer capftulo de este volumen. 



204 



un tormento para un burgues vivir como no~arist6crata anonimo y "que no 
cuenta" en un mundo en exclusiva aristocrat ico, era para ella insoportable vi- 
vir dentro del mundo de los fantasmas modelicos. 1 Continuamente sufria por 
el sentimiento de ser una quantite negligeable, cuando no incluso una nulidad; 
por el miedo de tener que constatar un buen dia (mientras no lograba su as- 
censo, su conversion en fantasma) que jamas habia existido en suma: sufria por 
la falta de prestigio ontologico. Por tanto, al emprender su lucha profesional, su 
lucha por convertirse en fantasma, lo hacia para ser mas, simplemente para ser. 
Al reves que la expresion de Mignon: "Dejame aparecer hasta que llegue a ser", 
habria podido decir: "Dejame llegar a ser hasta que aparezca"; para poder ser 
aparente. 

Mas claramente que ella misma lo dijo con dos o tres palabrejas no pode- 
mos formular nosotros su ansia por ser mediante la apariencta: 

Diario 

Apenas conseguida la autotransformacion, exclamo (con un menosprecio 
hacia su vida anterior, que demostraba que alto peldano ontoldgico creia ha- 
ber alcanzado): "jDios mio, que habia sido hasta ahora!" Claro que lo que pen- 
saba era: una nada; y una nada porque antes "solo habia sido] "solo habia estado 
ahf\ siempre solo como ella misma, siempre solo en la unidad y siempre s61o 
alii donde habia existido, Porque ella, expresado negativamente, en cuanto no- 
elaborada y no-reproducida no era tenida en cuenta como objeto que habia de 
ser considerado; porque no habia encontrado ninguna verificacion de su ser; 
porque no habia habido ningtm consumidor que notara su existencia; porque 
no existia ningun gran mimero de consumidores, que, moldeados por ella, hu- 
bieran constatado en masse su existencia. En resumen: no habia sido ningun 
modelo, ninguna mercancia de masas, ningun que, sino solo un anonimo quten. 
Y dentro del mundo que la circundaba tenia razon: comparado con el rango 
de ser de un "que", en el mundo de Hollywood, quien solo es un "quien" es una 
nada y no esta "ahf. 



1 La conexidn entre "caidos sociales" e "imagen" estA presentada cMsicamente en Wtlhelm Meisters Lehr- 
jahren> pues, como el hijo burgles queda excluido de la "gran" y unica vida valida, se la procura, con la "for- 
macidn" como meta por medio de su reproduction y la fantasia, es decir, mediante representaciones teatrales. 



205 



Naturalmente, V. no lo habia dicho con estas palabras. Pero en sus oidos, 
estos argumentos habrian sido truisms: obviedades, que propiamente no hace 
falta formular. Y si se acepta como axioma de la ontologia economica que "lo 
no elaborado no es", o sea, que "la realidad solo es producida mediante la re- 
produccion", en realidad se entienden por si mismas. Lo que habia hecho V. no 
habia sido, de hecho, nada mas que la puesta en practica de estos axiomas, y 
ella no tenia ninguna razon para sospechar de los mismos, pues en su rnundo 
tenian validez y funcionaban sin contratiempo. 

Que yo no dejara sin replica su exclamacion: "jQue habia sido hasta aho- 
ra!" sino mas bien que la denostara porque ella creia haber alcanzado su "exis- 
tencia propia" solo en el momento en que se habia expropiado, es decir, se habia 
despojado de su propio yo, no fue ciertamente del todo decente ante su rendi- 
miento laboral: quien, como ella, con el sudor de su frente ha conseguido ser 
un "que" en vez de un "quien" el que va aiin de aqui para alia como un mero 
"quien" e incluso se ufana un poco de estar ahi, debe parecerle un irrisorio 
duende. Y como tal se burlaba de mi: u \Tu, con tu yoV\ me replicaba burlona. 
"tQuien se preocupa ya de esoV Y como, con su ultima expresion, convertia la 
demanda en medida de valor y en criterio del ser, me cerro la boca. 

Decia yo que ella se sentia, en el mundo de imagenes, como un burgues en 
un mundo en exclusiva feudal: como "aire", como "nadie" Y realmente, cuan- 
do trato de acordarme del nuevo estilo de su comportamiento: su gestualidad, 
su tono de voz, su manera de andar, no se puede comparar mas que con el es- 
nob, que ha logrado y exagerado su pertenencia a la nobleza. No es casual que 
el termino griego para referirse a "noble" sea eoQAoq que procede de la misma 
raiz que "ser" y designa a quien cuenta como "existente", cuyo grado de ser es 
superior al de los demas. En ese sentido, el grado de ser de V, era superior al de 
los demas, pues estaba ahi (existfa) como producto elaborado, como prospec- 
tivo modelo de innumerables copias, como mercancia de masas, mientras que 
antes, en su prehistoria vergonzosa, en cuanto materia prima no elaborada y 
como desdichado singular, solo habia formado parte del fondo oscuro, de la 
miserable plebe de consumidores. 

Naturalmente, suena raro que su ascenso al rango de mercancia de masas 
fuera lo que le habia proporcionado su nobleza: masa y nobleza se contrapo- 
nen. Pero si lo formulamos asi: "Su ascenso al mundo de matrices" en el que 
ella se convierte en modelo; o "el ascenso al mundo de imagenes"; o "el ascen- 



206 



so al mundo de las mercancias de masas" viene a ser lo mismo, pues solo los 
modelos se convierten en imagenes por medio de su multiplicacion masiva. 1 

Por lo demas, la superioridad de los productos de masas tiene otra raiz: una 
parte considerable de las mercancias actuates no esta ahi propiamente para no- 
sotros; mas bien somos nosotros, en cuanto compradores y consumidores, quie- 
nes estamos ahi para asegurar su produccion ulterior. Ahora bien, si nuestra 
necesidad de consumo (y, en consecuencia, nuestro estilo de vida) se ha crea- 
do -o, al menos, marcado- para que las mercancias sean vendidas, nosotros 
solo somos medios y, en cuanto tales, estamos ontologicamente sometidos a los 
fines. Pero quien, como V., logra elevarse desde ese fondo oscuro a las lumi- 
nosas alturas en que, en vez de vivir de los bienes de consumo, es tornado en 
consideracion el mismo como bien de consumo, solo es "considerable" [digno 
de consideracion] en cuanto forma parte de una forma de ser diferente. 

Este ser tornado en consideracion, ser considerable, era especialmente plau- 
sible en el caso de V., pues ella, en cuanto parte de la Picture Industry, se habia 
convertido en algo que habia de ser visto (-considerado) realmente. 

Diario 

Dado que ella es tomada en consideracion s61o para ser vista (=considera- 
da), naturalmente ya no puede tener en cuenta a un diablo como yo, que, en 
el mejor de los casos, en raras ocasiones es tenido en cuenta como consumidor 
de fantasmas. La conexion con algo real es, para un fantasma, un mondo casa- 
miento desigual [messalliance], simplemente "imposible", entre una mercan- 
cia y un consumidor. Para encontrar compania, V. tendra que verse rodeada 
por sus semejantes: fantasmas; o no "tendra que" hacerlo, pues el circulo de los 
fantasmas es un mundo en si (que todos pueden ver, pero nadie alcanzar), en 
el que sera aceptada de manera automatica. Es indudable que alii encontrara a 
alguien, "algo", que sea igualmente un "que"; algo que, igual que ella, viva en 
exclusiva para el universal "ser visto" un pecho que igualmente sienta a la ma- 
nera de una larva, con el que ella pueda ser un corazon-mercanda y un alma- 
mercancia y que sea para ella un match considerable"* 



1 Por otra parte, toda mercanda de masas es tambien una copia, la de su modelo. Y todo modelo, a su 
vez» es modelo s6Io para sus reproducciones; y tanto mejor modelo, cuanto mayor es el numero de sus co- 
pias* o sea, cuanto mas exito tiene su produccidn masiva. 



207 



Si en esos casos decidiera simplemente la inteligencia formal, V. no habria 
sido de todo punto incapaz de comprender lo que yo pensaba, pues no le fal- 
taba inteligencia. Pero la comprension no depende solo del entendimiento, sino 
del estatus que uno adopta. El estatus de nobleza, al que ahora pertenecia, le 
impedia comprender todavia algo parecido: si estaba beyond her, no lo podria 
comprender por estar above her, sino, al contrario, por estar below her; es de- 
cir, porque estaba demasiado arriba como para poder comprenderme. Por eso 
habria sido indecente reprocharle mala voluntad o enojarse con ella. Quien ac- 
tuaba no era ella; ella solo participaba [es decir, hacia lo mismo que los demas]. 
Y habria sido casi una presuncion que ella nadara contracorriente, que recha- 
zara el supuesto, que todo el mundo de su circulo reconocia como normal y 
evidente: que convertirse en mercanda representa una prornocton y que ser dis- 
frutado como mercanda es una prueba de ser. 



208 



SER SIN TIEMPO 
Sobre la obra de Beckett Esperando a Godot 1 



Los ilustrados negativos, que quieren hacernos creer que es mas serio descubrir lo re- 
ligiose en toda obra de literatura importante que, como hicieron nuestros padres, lo lite- 
rario en toda obra sagrada, son extraordinariamente diligentes, Apenas han acabado de 
acosar con apresurada devocion la gran obra de Kafka, ya empiezan a arremeter tambien 
contra la clownene de Beckett para investirla con una falsa vestimenta de honor. Quizas 
esta vez se consiga impedir a tiempo las interpretaciones irregulares. Las siguientes obser- 
vaciones demuestran qu^ poco hay que escatimar el honor que se merece la obra. 



Neue Schweizer Rundschau, enero de 1954. 



§1 

La obra es una parabola negativa. 



Todos los comentaristas estan de acuerdo en que se trata de una parabola. 
Pero el conflicto sobre la interpretacion de la parabola no cesa> sin que ni uno 
solo de los que disputan sobre quien o que sea Godot y que responden rapida- 
mente esta pregunta (como si se tratara de los primeros elementos del nihilis- 
mo) con "muerte" o "sentido de la vida" o "dios", se haya preocupado por 
investigar sobre el mecanismo al que responden las parabolas, incluida tam- 
bien la de Beckett. El mecanismo se denomina inversion. ^Que significa "in- 
version"? 

Cuando Esopo o Lafontaine querian decir que los hombres son como los 
animales, ^mostraban a los hombres como animates? No, Al contrario: inter- 
cambiaban -y en eso consiste el particular efecto divertido de reutilizacion [Vet- 
fremdung] de las fabulas- los dos elementos de la comparacion, sujeto y predicado; 
es decir, afirmaban que los animales eran hombres. Lo mismo hizo hace vein- 
ticinco anos Brecht cuando quiso manifestar en su Opera de tres cuartos que 
los pequenoburgueses eran ladrones; tambien el convertia al sujeto en predi- 
cado y, viceversa, presentaba a los ladrones como pequenoburgueses. Hay que 
haber descubierto este quid pro quo del escritor de fabulas antes de adentrarse 
en la fabula de Beckett, pues este tambien lo utiliza; y ademas, con el mayor re- 
finamiento. 

En efecto, para contar la fabula de esa forma de existencia, que ya no cono- 
ce forma o principio y en que la vida ya no avanza, destruye la forma y el prin- 
cipio de la fdbula: la fabula destruida, es decir, la que ya no avanza, se convierte 
en una fibula adecuada a la vida que ya no persiste. Si, a partir de ahi, se quie- 



211 



re retraducir la "inversion" de Beckett, su parabola sin sentido del hombre sig- 
nifica la parabola del hombre sin sentido. Ciertamente, esta fabula ya no se co- 
rresponde con el ideal clasico, formal de la especie "fabula" Ahora bien, como 
es la fabula de la vida, que ya no conoce ninguna "moral" y ya no se puede con- 
densar en la forma de fabula, su defecto y su naufragio son su moral; si se per- 
mite no ser consecuente es porque la inconsecuencia es su objeto; si se permite 
no narrar ya ninguna "accion" es porque trata de la vida que no actua; si se 
toma la libertad de no ofrecer ya ninguna "historia" es porque presenta al hom- 
bre sin historia. Que los acontecimientos y fragmentos de conversaciones, com- 
pilados en la obra, emerjan sin motivo, desaparezcan sin motivo o simplemente 
se repitan (incluso de una manera tan perfida que hasta los que intervienen no 
llegan a notar el hecho de la repetition), no debe llevar a nadie a engano, pues 
esta falta de motivo se halla motivada por su objeto; y este objeto es la vida, que 
ya no conoce ningun motor ni ningun motivo, 

Asi pues, aunque en cierto modo sea una fabula negativa, sigue siendo una 
fabula, de la misma manera que un daguerrotipo de un eclipse total de sol si- 
gue siendo un daguerrotipo. Justo porque, a pesar de esa falta de una doctrina 
que se pueda ensenar, sigue manteniendose en el dmbito de la abstraction. Si 
las novelas de los ultimos ciento cincuenta anos se habian conformado con na- 
rrar simplemente la vida informe, la fabula negativa representa la ausencia de 
forma como tal; y no solo este tema suyo es abstracto, sino tambien las figuras: 
sus "heroes" Estrag6n y Wladimir, estan ideados absolutamente como "hom- 
bres en general"; son "abstractos", en el sentido mas atroz del termino, o sea, 
abs-tracti, es deck, arrancados de rafz [Abgezogene], despegados [Abgerissene], 
Y como despegados del mundo ya no tienen nada que buscar en el, tampoco 
encuentran nada en el mismo y el mundo tambien resulta abstracto; por eso, 
en el escenario, tampoco se encuentra ya nada; nada, excepto el utensilio "ale- 
gorico" indispensable para el sentido de la fabula, a saber, el arbol en el centro, 
que, pareja del biblico "arbol de la vida" presenta al mundo como persistente 
aparato para un posible suicidio o la equivalencia "vivir" y "no ahorcarse". Am- 
bos "'heroes, pues, solo estdn en la vida, ya no en el mundo\ Y esto esta llevado 
a la practica con una logica tan inmisericorde que las demas representaciones 
de la existencia sin mundo -y en la literatura, en la filosofia y en el arte con- 
tempordneos no hay pocas representaciones de ese tipo de existencia- casi re- 
sultan reconfortantes. El Franz Biberkopf de Doblin seguia metido en el torbellino 
de ese engranaje del mundo, que no le importaba nada; el agrimensor K. de 

212. 



Kafka seguia tratando de entrar en su "castillo"; por no hablar del antepasado 
del actual genero, de Michael Kohlhaas, que aun andaba peleandose con este 
mundo, cuando lo trataba como si fuera el reino kantiano de la moral, En cier- 
to modo, todos tenian aun "mundo": Biberkopf, demasiado y, por eso, ningun 
mudo determinado; K., esperanza en el mundo; Kohlhaas, un mundo falso. To- 
davia no habian llegado al no-mundo. A esto s6lo han llegado las criaturas de 
Beckett: solamente en sus oidos ha enmudecido el estampido del engranaje del 
mundo, que todavia habia aturdido a Biberkopf; solo ellas han olvidado inclu- 
so querer entrar en el castillo del mundo; y unicamente ellas han renunciado 
a medir el mundo con la escala de otro mundo, Esta claro que esta verdadera 
ausencia de mundo exige unos medios inhabituales, si se ha de reproducir li- 
teraria o teatralmente. Como donde ya no hay mundo tampoco puede haber 
ya colision con el mundo, se ha perdido la posibilidad de lo trdgico. G, mas exac- 
tamente: lo tragico de esta existencia consiste en que no se le va a conceder ni 
siquiera una vez la tragedia; en que, como totalidad, es al mismo tiempo farsa 
(no solo esta entremezclada con farsas, como las tragedias de nuestros abue- 
los); o sea, en que solamente se puede representar como farsa, como farsa on- 
toldgica, no como comedia. Y eso es lo que hace Beckett, 

Ya Don Quijote nos mostro cudn estrechamente interdependientes son la 
abstraction y la farsa. Pero Don Quijote se habia abstraido solo del "ser asf del 
mundo, no del mundo como tal Vista filosoficamente, la farsa de Beckett es, 
por eso, "mas radical": no crea su farsa comica trasladando a los hombres a un 
mundo que no les es adecuado, sino que los situa sin colocarlos en ningiin lu- 
gar, De esa manera se convierten en clowns, pues la comedia metafisica de los 
clowns consiste en el intercambio fundamental de lo existente y lo no existen- 
te, en tropezar contra peldanos inexistentes o en tratar los peldanos como si 
no estuvieran ahi. Pero a diferencia de estos clowns (entre los que ahora se in- 
cluye tambien Chaplin), que, para seguir provocando nuevas carcajadas, estdn 
ocupados sin interrupcion y tropiezan casi por principio, los heroes de Beckett 
son clowns vagos o tullidos. Y como para ellos no solo son este o aquel objeto, 
sino el mundo como totalidad lo que ya no esta ahi, tampoco entran ya en con- 
tacto con el. Y con ello queda fijado el tipo de su fabulae personae, que Beckett 
elige como representantes de la humanidad actual: pueden ser solo clochards, 
seres que han caido fuera del plan del mundo (o sea, del esquema de la socie- 
dad burguesa); criaturas que ya no tienen nada que hacer, porque no tienen 
nada que ver con el mundo, 



213 



§2 

El lema: permanezco, por tanto, espero algo. 1 



Nada mas que hacer. Desde que Doblin, hace mas de veinte anos, represen- 
to en Biberkopf al hombre condenado a no hacer nada y, por eso, sin mundo, 
el "hacer" se ha convertido en mas problematic que entonces por una serie de 
procesos historicos de los mas diversos tipos; no porque haya crecido el nu- 
mero de parados, que no es el caso; sino porque millones, que aun "hacen" efec- 
tivamente, tienen el sentimiento de "se les hace hacer" es decir, son activos, sin 
poder proponerse ellos mismos la meta de su trabajo o sin poder siquiera en- 
trever su meta; o son activos con la conciencia de llevar a cabo un trabajo sui- 
cida; en suma: la tutela es tan total que tambien el hacer se ha convertido en una 
variante de la pasividad e incluso donde es mortalmente penoso o simplemente 
mortal ha tornado la forma de un hacer para nada o de un no-hacer. Nadie po~ 
dra negar que Estragon y Wladimir, que no hacen absolutamente nada, son re- 
presentatives de millones de personas activas. 

Y, en verdad, son tan representatives porque, a pesar de su inactividad y del 
sinsentido de su existencia, quieren "seguir haciendo" o sea, no son elevados a 
tragicos candidates al suicidio. Estan tan lejos del turbulento pathos de los he- 
roes desesperados de la literatura del siglo XIX como de la histeria de las figu- 
ras de Strindberg. Son mas verdaderos, o sea, son tan poco pateticos y tan 
inconsecuentes como los hombres normales de la masa, pues estos tampoco 
ponen punto final en el absurdo, incluso los nihilistas de entre ellos quieren vi- 
vir aiin, al menos "no no-vivir" Incluso esta formula negativamente volunta- 
rista sigue siendo demasiado doctrinaria, pues en el fondo los Estragon y los 
Wladimir siguen existiendo porque viven sin sentido, o sea, porque la decision 
de no seguir viviendo, la libertad de poner punto final, esta paralizada justo 
por el habito de no hacer nada y, por tanto, de "no hacer por si mismo" 2 O, fi- 
nalmente, sin ningiin motive especial: siguen viviendo porque ya estan ahi y 
porque, para la vida, no entra en consideracion otra cosa que estar ahL 

La obra de Beckett habla, pues, de ese tipo de "vida", del hombre que per- 
manece, porque ya esta ahi. Pero lo hace de una manera que difiere funda- 
mentalmente de todas las demas representaciones literarias de la desesperacion 
hechas hasta entonces. 



1 Espero [erwarte] en el sentido de esperar o "aguardar" no de esperanza [Hoffhung]. {N> del T.) 
3 Visto asi, no es sorprendente el bajo numero de suicidios en los campos de concentracidn. 



214 



La divisa, que se podria haber puesto en boca de todas las figuras clasicas 
de desesperados (incluide Fausto), habria sonado asi: "Ya no tenemos nada que 
esperar, por tanto no permanecemos\ Estragon y Wladimir, en cambio, utilizan 
"formas de inversion" de este lema: "Permanecemos" parecen decir, "por tanto 
esperamos" Y, a estamos esperando, por eso tenemos algo que esperar") 

Estas divisas suenan mas positivas que las de sus antepasados. Pero solo eso: 
suenan, pues no se trata de que ambos esperen algo determinado. De hecho, lo 
hacen tan poco que tienen que recordarse reciprocamente que y en que espe- 
ran. Por tanto, propiamente no esperan nada en absoluto. Pero ante y en vir- 
tud de su continuar existiendo diariamente, les es imposible no concluir que 
esperan; y ante su diario "esperar" no pueden hacer otra cosa que concluir 
que esperan algo. Como nosetros, ante gente que, en una noche lluviosa, esta 
en una parada de autobus, no podemos hacer otra cosa que concluir que esta 
esperando y que eso que esperan "no se hara esperar" Por eso no tiene senti- 
do preguntar quien o que es el esperado Godot. Godot no es mas que el titulo 
del hecho que la existencia> que sigue sin sentido, se entiende a si misma erronea- 
mente como "esperar" "esperar algo". Lo positivo de ambas expresiones desem- 
boca en una doble negacion: en la incapacidad de reconocer el sinsentido; no en 
algo simplemente positivo, con lo que solo repetimos lo que el mismo Beckett 
ha dicho sobre el titulo de su obra: que el no se refiere a Godot, sino exclusi- 
vamente al "esperando" 

§3 

Beckett nopresenta a hombres nihilistas, 
sino la incapacidad de los hombres de ser nihilistas. 

Los comentaristas franceses han utilizado la expresion heideggeriana Ge- 
worfenheit 2 para caracterizar esa vida, en que se sigue esperando solo porque 
ya se esta ahi. Injustamente, pues, mientras Heidegger con su expresion adrni- 
te y describe sin m<is la contingencia de la propia existencia (para, luego, tomar 



1 Estamos esperando [wir war ten] y esperamos algo [er war ten etwas): seguimos en la 16gica de Ja espe- 
ra, no de la esperanza. (N, del T, ) 

2 Geworfenheih condicion del hombre como "echado en el mundo" Hay que notar la raiz "worf-\ que 
inmediatamente apareceri en el Ent-wurf (pro-yecto, que en castellano mantiene el sentido original latino: 
iecto = echado). (N. del T.) 



215 



este azar de manera obstinada y, a partir de el, hacer su propio "proyecto"), los 
dos heroes de la obra de Beckett no hacen ni una cosa ni otra, como tampoco 
lo millones que ellos representan: ni reconocen su existencia como contingen- 
te, ni piensan en superar la contingencia, o sea, en transformar lo que se les ha 
echado encima en un proyecto positivo. Son incomparablemente menos heroi- 
cos que el Dasein de Heidegger, incomparablemente mas confiados, incompa- 
rablemente mas "realistas" Asi como ante una silla o ante una casa podrian 
admitir que estas no estan mas que "ahi" y "para nada" tampoco entra en su 
consideracion interpretar su propia existencia como "nada" o nula. Mas bien 
son "metafisicos", o sea, incapaces de renunciar al concepto de sentido. La ex- 
presion de Heidegger es el destronamiento expreso del concepto de sentido; en 
cambio, Wladimir y Estragon, en cuanto a partir de su existencia concluyen 
en algo esperado, son los guardianes del concepto de sentido en la situation ma- 
nifiestamente sin sentido. Que representen a unos "nihilistas" (asi se les ha des- 
crito) es, por eso, no solo falso, sino lo opuesto simplemente de lo que Beckett 
quiere mostrar. Mas bien, en cuanto no pierden su esperanza y no son capaces 
de perderla, son ideologos naifs y desesperadamente optimistas. Lo que Beckett 
presenta es, pues, no el nihilismo, sino la incapacidad del hombre para sex nihi- 
lista incluso en la situation insuperablemente mas sin esperanza, Una parte de la 
deplorable tristeza que irradia la obra procede no tanto de la posicion deses- 
perada de los dos heroes, cuanto del hecho que, por estar siempre esperando, 
no estan a la altura de esa posicion, es decir, no son nihilistas. Y a esa incapa- 
cidad deben la fuerza de su comicidad. 

Que nada hay mas comico que la confianza ciega, totalmente injustificada, 
lo ha confirmado la literatura comica en sus m&s de dos mil anos, con su pre- 
dileccion por la figura del marido cornudo, es decir, del hombre que, a pesar 
de la evidencia de que confia sin razon, esta impedido hasta cierto punto de 
manera constitutiva para desconfiar. Y de hecho Estragon y Wladimir son 
hermanos de esa figura: se parecen a esos maris imaginaires de los cuentos Fran- 
ceses, que, en cuanto venidos al mundo como "maridos natos", cada noche si- 
guen esperando de nuevo a su esposa, a pesar de estar viviendo en una isla 
deshabitada y no haber estado casados jamas. 



216 



§4 

Las pruebas de la existencia de Dios ex absentia, 



No es que vayan a llegar; que haya un "Godot" y que este vaya a venir: eso 
no lo ha sugerido Beckett con ninguna palabra. Tan cierto como que el termino 
"Godot" esconde el termino ingles para referirse a "dios" es que la obra no tra- 
ta defmitivamente de el, sino solo del concepto de Dios; no es sorprendente, 
pues, si la imagen de dios queda de manera expresa vaga: lo que Dios hace, se 
dice en los pasajes teologicos, no se sabe; de oidas se acepta que no hace abso- 
lutamente nada; y lo linico que su recadero, que se presenta a diario, el her- 
mano del kafkiano Barnabas, tiene que transmitir es precisamente que Godot, 
hoy, por desgracia, no va a venir, pero manana seguramente si; con eso, Bec- 
kett da a en tender de manera bastante clara que es la no-ttegada de Godot lo 
que mantiene la espera y la fe en el. "Venga, vayamonos. -No podemos. -^Por 
que no? -Esperamos a Godot. -jAh, claro!" 

La semejanza con Kafka es innegable; resulta imposible no pensar en el 
"Mensaje del rey muerto" Pero es indiferente si se trata de una influencia lite- 
raria directa, pues ambos son enfants du mime siecle, alimentados por la mis- 
ma fuente pre-literaria. Tanto en Rilke, como en Kafka y en Beckett, su experiencia 
religiosa procede siempre, paradojicamente, de la infructuosa inanidad religio- 
sa> del hecho que no tienen experiencia de Dios, por tanto paradojicamente de una 
experiencia que comparten con los no creyentes. En Rilke, de la inaccesibilidad 
de Dios (Primera elegta de Duino); en Kafka, de la inaccesibilidad de la bus- 
queda {El castillo); en Beckett, de la inaccesibilidad de la espera. Para todos ellos 
las pruebas de la existencia de Dios suenan asi: "No llega, por tanto existed "La 
parusta no tiene lugar, por tanto il existed La negatividad, que conocemos de la 
"teologia negativa' parece haberse trasladado aqui a lo religioso mismo, con lo 
que aumenta enormemente: si en la teologia negativa habia sido solo la 
ausencia de atributos, que se habia utilizado para la descripcion de Dios, aqui 
es la ausencia de Dios mismo, lo que se convierte en testimonio de su ser. Es in- 
negable que esto tambien vale para Rilke y Kafka. De la misma manera, la di- 
visa (que Heidegger tomo de Holderlin): donde hay peligro tambien crece lo 
salvifico, pertenece al mismo tipo de la prueba ex absentia. Y tambien al mis- 
mo pertenecen las criaturas de Beckett: estas, no el, pues el mismo adopta una 
posicion particular en cuanto no llega a la conclusi6n -que si pone en boca de 
sus criaturas- de la existencia de Godot a partir de su no-llegada e incluso la 



217 



presenta como absurda. Su obra, por tanto, ciertamente no es religiosa; a lo sumo 
trata de religion. "A lo sumo" pues lo que presenta es propiamente s6lo la fe, 
que no cree en nada mas que en si misma. Y eso no es ninguna fe. 

$5 

La vida se convierte en pasar el tiempo, 

Cuando uno se pregunta como "tiene lugar y in concreto una vida asi, des- 
compuesta y sin embargo no repudiada, uno se esta preguntando por la mar- 
cha de su tiempo. Digo marcha, porque (como sabe el uso linguistico) lo que 
es imposible ya no "marcha"; o, positivamente: porque el tiempo solo avanza 
para una vida, que se pone en marcha en pos de una meta y hacia algo. Y eso 
ya no lo hace la vida de Estragon y de Wladimir. Por eso, con razon, la obra de 
Beckett no adelanta; por eso empiezan a circular los acontecimientos y los dia- 
logos (de la misma manera que los viandantes en el teatro, que abandonan el 
escenario por la izquierda para volver a entrar por la derecha, en teoria como 
otros diferentes); antes y despues son como izquierda y derecha, o sea, tempo- 
ralmente neutros; al poco, la circulacion resulta estacionaria, el tiempo parece 
detenerse y se convierte en "mala eternidad" si se permite imitar la expresion 
hegeliana "mala infinitude 

Eso lo pone en practica Beckett de una manera tan consecuente que (es cier- 
to que sin precedentes en la historia del drama), en vez de un segundo acto, 
simplemente propone de nuevo el primero, aunque con una tenue variation, 
y nunca presenta algo inesperado ante la espera. . con lo que consigue no solo 
un efecto absurdamente asombroso, sino que provoca en nosotros ese horror, 
que nos infunde cualquier encuentro con la amnesia. Pues excepto una, sus fi- 
guras no tienen la mas minima idea de esa repetition; incluso cuando se les 
hace notar, siguen incapaces de reconocer que lo que ahi experimentan o ha- 
blan es en realidad solo la recapitulation de lo que vivieron o hablaron ayer o 
anteayer. Sin embargo, la introduction de esa amnesia es totalmente conse- 
cuente, pues donde no hay tiempo tampoco hay recuerdo. Y, sin embargo, el 
tiempo no esta tan "petrificado" como a menudo en Kafka. 1 Como Beckett aun 
deja un mmimo de actividad -de inmediato se mostrara de que tipo es ese ru- 



1 Vease del autor el cap. 2 de "Kafka, pro y contra" [en Hombre sin mundo. Escntos sobre arte y literatu- 
re Pre-Textos, Valencia, 2007, pig. 98]. 



218 



dimento-, tambi£n hay un mmimo de tiempo. Ciertamente, este no es un flu- 
jo, pero de alguna manera su materia aun se puede contener, dejar de lado y 
convertirla en "pasado": en cierto modo es, pues, una pasta temporal parali- 
zante. Claro que ponerla en movimiento solo se consigue durante unos se- 
gundos, a lo sumo algunos minutos: si se aparta solo por un momento la mano 
que mantiene en movimiento el tiempo, todo vuelve a escurrirse y nada dela- 
ta que haya ocurrido algo. Pero fugazmente se habia producido y el "tiempo" 
disfrutado. 1 

La actividad rudimentaria, que fugazmente aun puede poner en movimiento 
la pasta temporal, ya no es de hecho un verdadero "hacer" pues no tiene otra 
meta que la de poner en movimiento el tiempo, cosa que en la vida activa "nor- 
mal" no es meta, sino consecuencia del hacer; es, pues, puro pasatiempo. Si la 
linica intention de la actividad es la "consecuencia" en el sentido de "sucesi6n 
de tiempo" ya ha renunciado a cualquier otro tipo de consecuencia. Si ambos 
personajes funcionan como "avanzar", se quedan quietos; si funcionan como 
"ayudar", apenas mueven un dedo. Incluso sus buenos impulsos o indignacio- 
nes estallan tan subitarnente que ese no-existir-ya siempre actiia como explo- 
sion negativa. Y a pesar de todo son siempre de nuevo "activos", pues la actividad 
mantiene en marcha el tiempo, lo desplaza un par de metros temporales tras 
ellos y los lleva hacia el supuesto Godot. 

Esto va tan lejos -y aqui alcanza la obra en verdad tonos desgarradores- que 
ambos se proponen incluso sentimientos y arrebatos para actuar, efectivamente 
se abrazan, porque tambien los arrebatos son movimientos y, en cuanto tales, 
remueven algo el barro del tiempo inmovil. "^C6mo seria si nos alegraramos? 
e No seria ya algo?" propone Estragon. Y cuando Wladimir le pregunta que pue- 
de significar ese "algo", Estragon responde: "Algo menos", con lo que quiere de- 
cir: asi, el momento que nos separa de Godot sera algo mas corto. De hecho, el 
medio mas consolador para soportar la calma absoluta consiste en la activa- 
cion del estar juntos, en la siempre nueva reanudacion de la posibilidad de su- 
perar entre los dos el sinsentido. Sin su respectiva lealtad conmovedora y 
desesperada, sin la marcha en vacio de su entretenimiento, sin su querellarse, 
abandonarse, reencontrarse, que exige tiempo, estarian realmente perdidos. 



1 Fugazmente no es aqui un intermedio en el tiempo, sino el tiempo rnismo, que se convierte en inter- 
medio. Tampoco nuestra existencia cotidiana es sin cesar "ser en ei tiempo M , sino que siempre e$t& desgaja- 
da de nuevo por el interludio del sueno intemporal; o visto desde el sueno: nuestra existencia esta continuamente 
interrumpida por "fugaces" mornentos, liamados "despiertos 5 *. 



219 



Que Beckett nos presente a una pareja no esta, pues, motivado solo tecnica- 
mente, tiene su razon no solo en que la obra deberia desembocar en la mera 
imagen de un Robinson de la espera, sino en que quiere mostrar que cada uno 
es pasatiempo del otro, en que la sociabilidad ayuda a pasar por encima del sin- 
sentido de la existencia, al menos la enmascara. Ciertamente, tampoco es una 
seguridad absoluta respecto al fluir del tiempo; solo una ayuda aqui y ahora. Y 
cuando el socio responde a la pregunta "^Que he hecho con mi pipa?" con "De- 
liciosa noche", los monologos de frases hechas y replicas se parecen a los gol- 
pes de dos ciegos que se baten en duelo y que tratan de creer en un duelo cuando 
golpean solitariamente en la oscuridad. 

Nadie negara que tambien hay "pasatiempo" en la "existencia normal" du- 
rante los intermezzos del tiempo libre. La expresion corriente "pasatiempo" hace 
referencia a que, mediante juegos de actividad, tratamos de hacer desaparecer 
o, al menos, empujar hacia delante el tiempo, que de lo contrario amenaza con 
quedar estancado. Pero eso, objetara alguien, lo hacemos solo en el tiempo li- 
bre: a fin de cuentas, seriedad y juego estan claramente separados; en cambio, 
la seriedad, al menos la miserable desolation y, de acuerdo con la realidad, la 
abstrusa irrealidad de la vida del tipo de Estrag6n y Wladimir consiste en que 
mantienen en un movimiento sin pausa el tiempo, en que tienen que jugar sin 
pausa. Sin embargo, ^esta justificada realmente esa diferencia entre ellos y no- 
sotros? ^Existe en realidad aim una frontera reconocible entre nuestra seriedad 
y nuestro juego? 

No lo creemos. La lamentable batalla, que ambos libran por una actividad 
aparente, es tan impresionante s6lo porque refleja la nuestra, o sea, nuestro des- 
tino de hombres-rnasa. Por una parte, hoy, el trabajo mecanico, desprovisto de 
toda finalidad visible, se ha alejado tanto de lo que ilusoriamente se denorni- 
na accion humana que se ha convertido el mismo en una especie de actividad 
aparente. Trabajo "real" y el mis aparente "trabajo por necesidad" no se dife- 
rencian ni estructural ni psicologicamente en ningiin punto. Por otra, mediante 
este tipo de trabajo, el hombre se ha desequilibrado hasta el punto de que, para 
reequilibrarse, se ve obligado a descubrir el hobby, como "restablecimiento" y 
"pasatiempo", es decir, a proponer en su tiempo libre, de manera paradojica, 
metas en apariencia reales y a disfrutar el tiempo libre mediante un juego que 
es realmente un trabajo. . cosa que lleva a cabo, por ejemplo, mediante el re- 
greso explicito a una forma de production obsoleta, si se compara con el tra- 



220 



bajo remunerado, o sea, a un trabajo de marqueteria o jardineria. Eso, cuando 
el trabajo cotidiano (que es para el como una muleta que le tutela) incluso no 
lo haya arruinado, es decir, lo haya despojado de la capacidad de organizar por 
si mismo la configuration del tiempo libre, el "juego" el "pasatiempo" de ma- 
nera que ya este abocado al dial de la radio para que pase el tiempo. Sin em- 
bargo, mas concluyente que todas las comparaciones teoricas o que la comparacion 
entre actividad actual e inactividad es el hecho de que, en la actualidad, ambos 
tienen lugar a la vez> a saber, en los millones de hogares y talleres, donde el flu- 
jo de trabajo y el de la radio se convierten en el unico flujo. En suma: la ridicu- 
la seriedad con que Estragon y Wladimir luchan por la apariencia de actividad 
nos impresiona de manera tan horrorosamente seria y fantasticamente actual 
solo porque en la vida actual tiempo laboral y tiempo libre, actividad y no ha- 
cer nada, seriedad y juego estan entrelazados de manera muy desconsolada. 

Toda actividad, tambien la aparente, es apta para "estirar" [y dejar pasar] el 
tiempo; pero tambien es igualmente dificil ponerla en marcha, porque hacer 
algo sin creer en ello o hacer como si se hiciera algo exige esa libertad que esta 
entumecida por la pasividad de la vida del tipo de Estragon y Wladimir. Por 
eso es del todo consecuente que Beckett los deje jugar, pero en vano; es decir, 
de manera que ya no estan a la altura de la tarea de "configurar el tiempo 
libre". 

Y aun lo estan menos porque, a diferencia de nosotros, no tienen a su dis- 
position formas de juego estables y reconocidas para configurar el tiempo li- 
bre, deporte o sonatas de Mozart; mas bien estan obligados a inventar su juego, 
o sea, a sacar actividades del arsenal de las ocupaciones cotidianas a fin de con- 
vertirlas en juegos, con la intention de pasar el tiempo. En las situaciones en 
que nosotros, mas privilegiados, jugamos al futbol y, apenas acabamos, empe- 
zamos de nuevo, Estragon juega al juego dacapo "Schuh aus - Schuh an" [Qui- 
tarse y ponerse los zapatos] y no para mostrarse como un bufon, sino para 
burlarse de nosotros, o sea, para mostrarnos mediante la formula de la "inver- 
sion" que tampoco nuestro juego (cuyo sinsentido esta enmascarado por el re- 
conocimiento publico) es en nada mejor que el suyo. El sentido de inversidn 
de la escena "Estragon juega a quitarse y ponerse los zapatos" es: "Tambien nues- 
tro juego es un juego de quitarse y ponerse los zapatos" algo fantasmal, un ha- 
cer como si se hiciera. En definitiva, la escena significa un giro total: "Nuestro 
'quitarse y ponerse el zapato' real, o sea, nuestra cotidianeidad no es mas que 



221 



juego, algo clownesco, sin consecuencias, y procede solo de la esperanza de pa- 
sar el tiempo" Y, como los dos, "estamos condenados al lujo y a la miseria de 
la inconsecuencia"; solo que los dos clowns saben que juegan; y nosotros, no, 
De esa manera, los dos se han convertido en los serios; y nosotros en los ac to- 
res de farsa. Y este es el triunfo de la "inversion" de Beckett. 



§6 

Las anttpodas se tocan. 

Est& claro que a ellos tiene que parecerles envidiable la suerte de quienes no 
necesitan mantener en curso la misma masa temporal o la de quienes lo hacen 
de una manera natural, porque no sabrfan hacer otra cosa. Estos polos opues- 
tos se encuentran en la pareja Pozzo-Lucky. 

Los intentos de descifrarlos, de saber quienes son y lo que significan ha ocu- 
pado a los interpretes no menos que la pregunta por la identidad de Godot. Sin 
embargo, todos los intentos de descifrarlo han sido inutiles, porque la pareja 
misma es el desciframiento. iQnt significa esto? 

Esto significa que Beckett vuelve a liberar en ellos y a traducir de la exis- 
tencia cifrada y especulativa a la sensible lo que antes habia existido en una ver- 
sion conceptual, o sea, no ha convertido en cifra abstracta una realidad sensible. 
;Que? 

Desde principios de los anos treinta, en que la dialectica de Hegel y la teo- 
ria de la lucha de clases de Marx empezo a suscitar vivos comentarios tanto en 
la literatura como en la filosofia de Francia, la famosa imagen de la pareja "amo 
y esclavo n de la Fenomenologta del esptritu se ha metido tan profundamente en 
la conciencia ilustrada de los nacidos en torno a 1900 que hoy bien se puede 
decir que ocupa el lugar que habia ocupado la imagen de Prometeo en el si- 
glo XIX; se ha convertido en la imagen del hombre en general Sartre es el testi- 
go principal de este cambio: en el Orestes de sus Moscas habia vuelto a poner 
en pie, por ultima vez, la tipica figura de Prometeo (como habia sido habitual 
desde Goethe hasta el Brandt de Ibsen, pasando por Shelley y Byron) para, des- 
pues, sustituir definitivamente este simbolo por la imagen hegeliana. Lo deci- 
sivo del nuevo simbolo es la pluralidad y el antagonismo, es decir, el hecho de 
que el hombre esta encarnado ahora por una pareja humana; el individuo (que 
habia luchado prometeicamente contra los dioses como selfmademan metafl- 



222 



sico) ahora esta reemplazado por hombres, que luchan entre st por el dominio. 
Ellos son ahora lo real, pues lo que "es", es dominio y lucha por el dominio; y 
solo ellos -con lo que Uegamos al punto decisivo- son el motor del tiempo, ya 
que tiempo es historia y, a los ojos de la filosofia dialectica, esta debe su movi- 
miento exclusivamente al antagonismo (entre hombre y hombre o entre clase 
y clase); tanto que, en el momento en que desapareciera el antagonismo, tarn- 
bien ella encontraria su final 

Esta figura logica del principio hegeliano de la historia en progreso se tras- 
lada ahora, en las figuras de Pozzo y Lucky, a la escena, donde antes no habia 
actuado mas que el "ser sin tiempo" o, incluso, no habia actuado. Por varias ra- 
zones es comprensible que la aparicion de la nueva pareja intrigue al especta- 
dor. Por una parte, por razones esteticas: el estancamiento, que el espectador 
habia rechazado primero como ocurrencia y, luego, aceptado como "ley del 
mundo de Godot" ahora se ve sensiblemente turbado por la irrupcion de fi- 
guras de verdad activas. Es como si, ante nuestra mirada, una imagen fija se 
transformara en un film. A esto, sin embargo, se anade la dificultad de la ale- 
goria como tal, pues esta se diferencia de casi todas las que conocemos por tra- 
dicion. Mientras las habituales alegorias (de la virtud, libertad, fertilidad, etcetera) 
adornaban y revestfan sensiblemente lo abstracto, aquf la alegoria cumple la 
tarea de despojar lo abstracto de su adorno, de mostrar en toda su desnudez 
la bajeza y la miseria, que no habia sido bastante penetrante en la formula fi- 
losofica amo y esclavo. Desnudar es, pues, el sentido de ese revestimiento y desi- 
lusionar es lafuncion de esa Huston teatral La misma escena, en que se presenta 
la dialectica, es dialectica; y esta bastante fundamentado que produzca una im- 
presion tan intrigante, no solo en nosotros, sino tambien en Estragdn y en Wla- 
dimir, quienes no pueden superar cierto espanto durante el encuentro. 

Pero por espantosa que ambos puedan encontrar la nueva pareja, hay algo 
que no son capaces de esconder: que les parece envidiable. Ya no es necesario 
exphcar esto; el circulo de la interpretacion se cierra por si mismo. Despues de 
haber dibujado la imagen infernal de la existencia intemporal, es evidente que, 
a los ojos de quienes estdn condenados al "ser sin tiempo", los administrado- 
res del tiempo, incluidos los mas infernales, han de parecer los mas privilegia- 
dos. Pozzo, el amo, es envidiable porque no tiene necesidad de "hacer tiempo" 
el solo o de avanzar solo o incluso de estar esperando a Godot, pues Lucky lo 
empuja hacia delante sin mas. Y Lucky, el esclavo, resulta envidiable porque no 

223 



solo "puede ' sino que tiene que ir al trote hacia delante, pues Pozzo esta detras 
de el y desde detras se preocupa de eso. Y aunque tambien desfilen ante los dos 
intemporales, sin saber que ya lo habian hecho ayer (por tanto, en cierto modo 
aun como historia ciega, que todavia no es consciente de su historicidad) y aun- 
que sean arrastrados o perseguidos uno por el otro, ambos estan en movimiento 
y, a los ojos de Estragon y de Wladimir, son seres afortunados. Es comprensi- 
ble que imaginen en Pozzo (a pesar de que este jamas ha oido el nombre de su 
genero y por principio lo pronuncie mal) al mismo Godot, pues tras el azote de 
Pozzo podria acabar su espera. Pero de igual modo tampoco es casual que Lucky 
el animal de carga, se llame "el afortunado" pues aunque soporte toda la car- 
ga y Ueve de aqui para alia a diario solo sacos llenos de arena, esta completa- 
mente aliviado; y si ambos pudieran detenerse en algun sitio, ya no necesitarian 
seguir adelante; podrian seguir, pues tendrian que hacerlo, pero su infierno ha- 
bria perdido su aguijon y, de vez en cuando, incluso les caeria un hueso, 

El intento de extraer, a toda costa, de esta imagen del hombre y el mundo 
aun algunos rasgos positivos o reconfortantes desembocana al fin y al cabo en 
una mera afirmacion solemne. Y, a pesar de todo, la obra de Beckett se dife- 
rencia en un punto de casi todos los documentos nihilistas en que el presente 
se expresa literariamente: en el tono. Por lo general el tono de estos documen- 
tos es de esa seriedad, que con razon se llama "brutal" (pues aun no conoce el 
calor humano del humor), o es cinico (pues ya no tiene que ver con el hom- 
bre) y> por tanto, igualmente inhumano. En cambio, el clown -y ya hemos pues- 
to de manifiesto hasta qu£ punto la obra es clownesca- no es ni brutalmente 
serio ni cinico, sino de una tristeza que, en la medida en que refleja la triste 
suerte del hombre en general, hace solidarios los corazones de todos los hom- 
bres y, mediante su solidaridad, los aligera. No fue casual que ninguna figura 
de nuestro siglo suscitara tanta gratitud como la lastimosa del primer Chaplin. 
La farsa parece haberse convertido en el refugio de la filantropia; la capacidad 
de complicidad de los tristes, en el ultimo consuelo. Y si lo que crece en el hu- 
mus desconsoladoramente arido de la ausencia de sentido, el mero tono de la 
humanidad, es solo un consuelo insignificante; y si el consuelo tampoco sabe 
por que consuela y remite a algun Godot, eso demuestra que la calidez es mas 
importante que el sentido; y que no es el metafisico quien ha de tener la ulti- 
ma palabra, sino solo el filantropo. 



224 



SOBRE LA BOMBA 
Y LAS RAICES DE NUESTRA CEGUERA DEL APOCALIPSIS 



^Valor? jAusencia de fantasia! 
(EXPRESlON MOiOSICA) 

U imagination assez pleine et assez etendue 
pour embraser Vunivers comme une ville. 

(Montaigne) 



§1 

Los objetos convertidos en bagatelas exigen 
formulaciones exageradas. 



Quien es expulsado a una terra incognita no puede empezar de inmediato 
con su medicion y acotacion cartografica. Primero, se verd abandonado al azar, 
se vera traido y llevado de aqui para alia. Luego ira derecho a lo primero que 
se le presente: quizas un arbol o una cima. Pero es muy improbable que al- 
cance su meta por el camino mas corto; mas bien se extraviara por sendas in- 
transitables: por aqui no podra seguir y tendrd que cambiar de direccion; por 
alia, incluso debera dar marcha atras; y, aunque no olvide su meta, segura- 
mente la perdera de vista. Y sin embargo, este vagar de aqui para alld no sera 
inutil, pues solo asi podra conocer el terreno, un trecho tras otro; s61o asi ten- 
dr^ la posibilidad de ver desde diversas perspectivas este o aquel terreno o in- 
cluso la suerte de llegar de repente a un punto, desde el que haya una primera 
vista panoramica global Sin duda habria podido llegar a ese punto de forma 
mas directa. Si hubiera habido un camino. Pero, el camino solo aparece gra- 
cias a ese desvio. 

Como terreno filosofico, la bomba -o mas exactamente, nuestra existencia 
bajo el signo de la bomba, pues este es nuestro tema- es una region completa- 
mente desconocida. No es posible interpretarla cartograficamente de inme- 
diato. Primero, pues, tendremos que dejarnos llevar de aqui para alia y darnos 
por satisfechos con observar y marcar particularidades que saltan a la vista; su 
secuencia resultara casual y su conexion aun oscura. Pero en el curso de ese ca- 
mino cambiard su naturaleza. Se nos pondran de manifiesto muchas cosas: 
unas quizds desde diversas perspectivas, otras quizds provisionalmente conec- 
tadas; asi, sin que se pueda decir con exactitud el momento en que el camino 



227 



resulte mas transitable y metodico, el terreno adquirira un perfil. Ciertamen- 
te, solo "adquirira" pues yo no necesito alcanzar ese punto de perspectiva, des- 
de el que se podria realizar una fotografia cartografica valida. 

Ahora bien, aunque la imagen de conjunto pueda seguir siendo borrosa, 
desde los primeros pasos ya he tratado de esbozar con la mayor claridad posi- 
ble, o sea, de formular lo mas agudamente posible los contornos de las parti- 
cularidades. Y esa acentuacion exagerada de los contornos exige un par de 
palabras para explicarlo, pues de lo contrario se podria malinterpretar. 

Esta acentuacion no procede de un gusto por la exageracion, que seria te- 
rriblemente inadecuada al tema; mis bien esta motivada de forma exclusiva 
por la particular invisibilidad en que se encuentra el objeto: este, que propia- 
mente deberia estar ante nuestra mirada con su amenazador y fascinante ex- 
ceso de claridad, esta por el contrario justo en el centro de nuestra incuria; la 
tarea de nuestra epoca consiste en ver, oir y vivir alejados de el; y los contem- 
poraneos parecen haberse conjurado para no aludir a €l. Esta claro que no es 
posible "describir llanamente" un objeto semejante. Si a la situacion de un ob- 
jeto le es esencial ser oscurecido, bagatelizado o reprimido, a su presentacion 
por el contrario -y eso es lo que constituye su verdad- le corresponde corregir 
ese oscurecimiento y exagerar por exceso el perfil, tanto como este se halle ha- 
bitualmente simplificado por defecto. 

En otras palabras: si es tan dificil hablar sobre nuestro objeto no es solo por- 
que sea una terra incognita, sino tambien porque se mantiene sistematicamen- 
te in incognito; porque los oldos, para los que se trata de hablar sobre el, ensordecen 
incluso en el momento en que tan solo se alude al objeto. Y si hay alguna po- 
sibilidad de llegar al oido del otro, solo es agudizando el discurso con tanta es- 
tridencia como sea posible. Esta es la razon de que yo exagere mis formulaciones. 
No hemos llegado aun al tiempo feliz en que uno se pueda permitir no llevar 
al extremo y no exagerar: el tiempo de la sencillez. 

De forma indirecta queda dicho con ello que, al menos en sus elementos 
principales, el articulo no es academico. Hay temas que uno malogra porque 
los dirige a un auditorio equivocado. Dado que la bomba no pende sobre nues- 
tros edificios universitarios, sino sobre todas nuestras cabezas, tampoco seria 
adecuado filosofar en un idioma especializado sobre el posible apocalipsis, di- 
rigiendonos a un grupo especializado. Por lo demas, la filosofla academica me 
parece mmimamente "interesada" por este "tema'; pues por lo general se con- 



228 



forma con transformar en "problemas" los golpes, que la realidad deja caer so- 
bre nosotros, cuando las victimas de esos golpes no solo estan muertas, sino 
tambien ya olvidadas. Aun hoy, en las eticas academicas los campos de exter- 
minio son cosa del futuro todavia no descubiertas. 

De lo que se trata es, pues, de encontrar un tono que se pueda percibir en 
un drculo mas amplio, o sea, de filosofar popularmente. Y con esto Uegamos 
a nuestra segunda dificultad, pues no existe eso de "filosofla popular". 

Y no existe porque para soluciones filosoficas de problemas existen tan po- 
cas vias de masa como "caminos reales" y porque filosofar significa "hacer di- 
ficil una cosa". Esto lo conoce el escritor no menos que los filosofos, cuyo oficio 
consiste en la logica implacable [e impasible] . 

Pero esta reflexion escrupulosa ya no es valida aqui. Hoy esta en juego algo 
mas que salvar el honor de lo dificil 

No quiero hablar aqui de que el ideal filosofico de "hacer las cosas dificiles" 
presupone, sin mas, el desprecio de los demas congeneres, desprecio de quien 
vive como "impersonal" 1 y, como tal, se lo toma demasiado ligeramente; tam- 
poco de que uno no se rompa por lo general su ontologica cabeza por la des- 
gracia de quienes estan condenados al ser "impersonal" Pero este ideal de "hacer 
las cosas dificiles" resulta un juego de ninos frente al hombre actual, que se en- 
cuentra en un peligro apocaliptico. A alguien que corre peligro no se le puede 
ir con dificultades, sino solo con palabras, que tal vez puedan Uevarle a tomar 
conciencia. En un momento en que eso es necesario, la pregunta sobre si es po- 
sible resulta falsa, por abusiva. Hacer las cosas dificiles aqui y alia: quien sea mo~ 
ralista en cierto modo tiene que correr riesgos para zafarse de eso, es decir, 
encontrar un idioma que se entienda no solo en determinados edificios, en las 
universidades. Y si le sucediera que sus consideraciones no flieran clasificadas 
como "filosdficas" eso no le influiria demasiado, dada la importancia de su ta- 
rea; mucho menos por cuanto, como se dice en los proverbios molusicos, "lo 
que define al verdadero filosofo es que nada le deja mas frio que la clasifica- 
cion de sus reflexiones" 

No estd claro si las expresiones "moral", "moralista", "etica" y semejantes 
aiin son validas para las reflexiones que siguen; ante la monstruosa magnitud 



1 Impersonal (algo mis que andnimo) quiere traducir la expresion man, utilizada en demin para la ter- 
cera persona del singular, que sin embargo no es personal, pues es el "se" que no alude a sujeto concrete al- 
guno. (N. del T.) 



229 



del objeto suenan insustanciales e inadecuadas, pues hasta hoy habian sido ca- 
lificadas como problemas morales las preguntas referidas a como tratan los 
hombres a los hombres, cdmo se situan los hombres ante los hombres, como ha 
de funcionar la sociedad. Con excepcion de un punado de nihilistas desespe- 
rados del siglo XIX, casi no ha habido ningun teorico de la moral que jamas 
haya puesto en duda el presupuesto de que habra y debera haber hombres; has- 
ta hace poco aun habria sido absurdo debatirlo. Sin embargo, con la bomba, o 
sea, con nuestra postura o no frente a ella, esta pregunta se ha convertido en 
urgente. 

Es decir: en vez de las preguntas sobre el como ha aparecido la pregunta so- 
bre si: si la humanidad subsistira o no. La pregunta suena burda; y el contem- 
poraneo, en su ceguera del apocalipsis, en su miedo al miedo, el propio y el de 
los demas, y en su aversion a espantarse de si mismo y de otros morituros, no 
la quiere reconocer. Y sin embargo, es cierta, pues no es mas que el aparato mis- 
mo. 

No nos esta permitido pasar por alto este espantoso "si". Amenazante y omi- 
noso pende sobre las palabras de este escrito; los antiguos habrian dicho: como 
una "luna sangrienta". Y espero que el lector, al menos durante la lectura, no 
llegue a olvidar la cuestion, que pende sobre nosotros. 



I 

PRIMERAS CONSTATACIONES DEL ES PAN TO 



§2 

Lo infinito actual somos nosotros. Fausto ha muerto. 

Si en la conciencia del hombre actual hay algo que se considera absoluto o 
infinito, ya no es el poder de Dios, tampoco el poder de la naturaleza, por no 
hablar de los supuestos poderes de la moral o la cultura, sino nuestro poder. En 
lugar de la creatio ex nihilo, que manifiesta omnipotencia, ha aparecido su con- 
trapoder: la potestas annihilations, la reductio ad nihil; un poder que est A en 
nuestra propia mano. La omnipotencia prometeica, anhelada desde tanto tiem- 
po, se ha hecho en verdad nuestra, aunque de forma diferente a la esperada. 



230 



Dado que poseemos el poder de ponernos fin unos a otros, somos los senores 
del apocalipsis. Lo infinito somos nosotros. 

Es facil decirlo, pero es tan espantoso que a su lado todos los reveses de la 
historia hasta hoy parecen ser incidentes secundarios y las epocas precedentes 
quedar reducidas a mera "prehistoria", pues ahora somos no simplemente re- 
presentantes de una nueva generaci6n historica de hombres, sino, a pesar de 
seguir en lo anatomico inalterados seres de una nueva especie a causa de nues- 
tra posicion, absolutamente cambiada, en el cosmos y respecto de nosotros 
mismos; seres que se diferencian del anterior tipo "hombre" no menos que, por 
ejemplo, segun Nietzsche, el superhombre se diferenciaria del hombre. Dicho 
positivamente, y no se trata de una metafora: somos Thanes; al menos duran- 
te el intervalo mas o menos corto en que somos omnipotentes, sin haber he- 
cho un uso definitivo de esa omnipotencia nuestra. 

En verdad, en el corto tiempo de nuestro dominio, el abismo entre noso- 
tros, Titanes, y nuestros padres, los hombres de ayer, se ha hecho tan grande, 
que estos empiezan a resultarnos extranos. Ejemplo paradigmatico es la figu- 
ra en la que las ultimas generaciones de nuestros antepasados reconocian su 
"esencia"; Fausto, que pretendia con desespero ser un Titan. Puede sonar como 
un sacrilegio contra Goethe y contra su obra (sin mas rebajada sacrilegamen- 
te a objeto de orgullo y a ejemplo de bien cultural), pero en realidad no dice lo 
mas minimo contra Goethe cuando expreso la sospecha de que la figura de 
Fausto se ha convertido hoy casi en irrealizable. Dificilmente estamos ya en dis- 
position de sentir lo que el asi llamado "hombre faustico" pensaba, cuando se 
lamentaba de tener que ser "solo finito" El anhelo infinito de lo infinito, que a 
lo largo de casi un milenio habia causado las mas profundas pasiones e ilumi- 
nado las mas altas obras, se pierde por lo "infinito", que tenemos entre manos, 
con tal rapidez que propiamente de el solo tenemos un saber [mediante el es- 
tudio], solo sabemos que lo ha habido. Lo mas importante que habia sido va- 
lido para nuestros padres, los "ultimos hombres" ha resultado "invalido" para 
nosotros, sus hijos, los "primeros Titanes"; sus sentimientos mas queridos nos 
resultan extranos; y las alternativas, con cuya ayuda se habian entendido a si 
mismos y articulado su existencia, estdn fuera de circulacion. 1 



1 Asi, por ejemplo, las alternativas entre "apolmeo" y "dionisiaco" Si lo apolineo habia consistido en la 
alegria de transformar lo finito que se era en algo perfecto y pleno, y lo dionisiaco en el delirio de hacer sal- 
tar los lirnites de la finitud, la posicion contraria ha resultado irreal, pues ya no somos finitos y hemos deja- 
do atras la posibilidad de "hacerlo saltar" 



231 



Por supuesto, cierto "anhelo de infinitud" tambien existe hoy; incluso uno 
que facilmente se podria convertir en epidemia; pero no es un anhelo que hoy 
aim este vivo, sino que empieza a brotar: la ilimitada nostalgia de la "buena an- 
tigua" era universal, en la que eramos honestamente finitos; es decir, el deses- 
perado y antimaquinista deseo de volver a descartar lo titanico, conseguido (o 
cargado sobre nosotros) de la noche a la rnanana, y poder volver a ser hom- 
bres, como en la aetas aurea de ayer; un anhelo, pues, sumamente ambiguo, en 
extremo peligroso, porque, mientras no sea mas que sentimiento, sdlo debili- 
ta a los sensibles y, en cambio, refuerza y fortalece la position de quienes tie- 
nen en efecto el poder absoluto. 

Pero en aquellos tiempos, en que el antimaquinismo surgio como furibun- 
da protesta de hambrientos trabajadores dom£sticos contra los aparatos com- 
petidores, ^quien habria previsto que lo que asi habia empezado iba a tomar la 
dimension que no se habria podido formular mas que con palabras mitologi- 
zantes? Pues dificilmente se podria expresar en palabras el actual anhelo a no 
ser en la fdrmula: El Titan, que desesperadamente quiere volver a ser hombre. 

Por extrano que suene, la omnipotencia parece resultar en verdad peligro- 
sa solo por su traslado a nuestras manos. Antes siempre habia habido un Noe 
y un Lot. Hasta hoy, toda potencia superior, tanto si a nuestros ojos era natu- 
ral o sobrenatural (incluso esta distincidn parece haberse convertido ahora en 
algo secundario), se habia mostrado compasiva: cada una siempre nos habia 
amenazado s61o de manera parcial y s6lo habia extinguido lo particular: "s61o" 
hombres, "sdlo" ciudades, "solo" reinos, "solo" culturas; pero a nosotros -si por 
"nosotros" entendemos la humanidad- siempre nos habia seguido perdonan- 
do. No es sorprendente que la idea de un peligro total no existiera propiamente, 
con exception de un punado de fil6sofos de la naturaleza, que jugaban con la 
idea de una catastrofe cdsmica (por ejemplo, muerte por frio), y de aquella mi- 
noria de cristianos, que seguian esperando (aunque no de nuevo) el fin del 
mundo. 

Es dudoso que esto haya cambiado, es decir, hasta que punto hoy la huma- 
nidad es en realidad consciente de la situation apocaliptica; pero esta claro que 
deberia serlo, pues tenemos pocas razones para esperar de nosotros, los parve- 
nus cosmicos, los usurpadores del apocalipsis, que tambien usemos esa cle- 
mencia que, tanto da si por benevolencia, indiferencia o casualidad, las potencias 
superiores habian mostrado hasta hoy; seguramente, no, pues los hombres, que 
ahora son de hecho senores de lo infmito, estdn tan poco a la altura, en cuan- 



232 



to a fantasia y sentimiento, de su propiedad como nosotros, las victimas pre- 
destinadas; y ademas siguen y tienen que seguir siendo incapaces de ver en su 
aparato algo mas que un medio para intereses finitos, cuando no incluso para 
unas metas partidistas sumamente finitas. Dado que nosotros, hoy, somos los 
primeros hombres que dominan el apocalipsis, tambien somos los primeros 
que estamos sin cesar bajo su amenaza; como somos los primeros Titanes, tam- 
bien somos los primeros enanos o pigmeos o como queramos Uamarnos los que 
somos seres colectivamente prorrogados [con fecha de caducidad] y ya no so™ 
mos mortales como individuos, sino como grupo y cuya existencia solo esta 
autorizada hasta nueva orden. 



§3 

En vez de la tests "Todos los hombres son mortales" hoy rige esta: 
"La humanidad como conjunto es eliminable" 

Hemos dejado atrds un tiempo en que la muerte natural era la antinatural 
o, al menos, no la cotidiana, en que el moribundo, que simplemente expiraba, 
era considerado como un hombre envidiable que se sabia (por lo visto, a cau- 
sa de las conexiones secretas con los extranos poderes c6smicos, que no esta- 
ban sometidos al terror dictatorial) sustraido al destino general de ser asesinado 
y, por tanto, incluso en el tiempo apocaliptico, se podia permitir el lujo pacifi- 
co de una muerte individual, Y aunque aqui y alia se diera la perspectiva, com- 
pletamente diferente, desde la cual la muerte natural apareda como un testimonio 
de la libertad e independencia, como un hermano del suicidio estoico, y el mo- 
ribundo de muerte natural como el ultimo hombre soberano, tambien desde 
esa perspectiva la muerte violenta, no natural, paretia "natural"; ser asesina- 
do, la forma primaria de morir; y el modelo de nuestra finitud era Abel, no 
Addn. 

Lo que era valido en la cotidianeidad de la guerra tambien lo era igualmente 
de las instalaciones, que (desaparecidas las lineas del frente, en el habitual sen- 
tido militar) se presentaban como las lineas mas extremas del frente del terror; 
es decir, los campos de exterminio, en que los mecanismos de asesinato traba- 
jaban con una eficacia tan absoluta que ya no quedaban restos economicamente 
inutiles. Alii, la respetable tesis: "Todos los hombres son mortales" perdio de- 
finitivamente su sentido y result6 irrisoria. Si en las puertas de entrada a los 



233 



campos de exterminio se hubiera colocado esa tesis en vez del cartel "Ducha" 
que se utilizaba para garantizar el esmero del trabajo, habria provocado una 
risa burlona, en que se habrian unido en unisono infernal las voces de los can- 
didates a morir con las de quienes los escoltaban hacia la muerte. La antigua 
tesis habria transmitido su verdad a otra nueva, que habria tenido que sonar 
asi: Todos los hombres son eliminables. 

Desde entonces, la verdad se ha instalado en esta nueva tesis. Por mucho 
que hayan cambiado las cosas desde hace diez anos, la bomba, bajo cuya ame- 
naza vivimos, se ha encargado de que aiin hoy siga anidando en esa tesis. Y si 
algo ha cambiado, solo ha sido para peor, pues lo que hoy es eliminable es la 
humanidad coma conjunto, no solo todos los hombres, 

Esta transformation es lo que ha empujado a la historia hacia su nueva epo- 
ca, Los nombres adecuados para cada epoca sonarian, pues, asi: 

1. Todos los hombres son mortales. 

2. Todos los hombres son eliminables 

3. La humanidad como conjunto es eliminable. 



§4 

En vez de la tesis salomdnica "Todo sera pasado" regird tsta: 
"Nada habrd existido" 

Solo ahora, pues, nuestra caducidad se ha convertido realmente en morta- 
lidad, 1 



1 Una y otra vez se ve descrita nuestra actual situacion apocaliptica como ser-para-el~final [Sein-zum- 
Ende]; a lo que habitualmente sigue la observacion de que la expresion acunada por Heidegger hace treinta 
anos habia sido profetica; pero es una observaci6n completamente irreflexiva, pues Heidegger, con esa ex- 
presion, se referta a cualquier cosa menos a una situacion escatologica comun a todos los hombres o a la po- 
sibilidad de un suicidio colectivo. Incluso los anos de la redaccion de Sein und Zeit, la decada posterior a la 
primera guerra mundial, habrian dado pie a nadie a pensar esa A pesar de lo infernal que habia sido esa gue- 
rra, eso aun no habia comportado la amen a/a del globo. La experiencia, desde la que por entonces habia em~ 
pezado a filosofar Heidegger, habia sido mas bien la del solitario Daseitt, es decir, la del soldado constantemente 
confrontado con la muerte. Pero, ademas, tampoco habia pensado que cada uno de nosotros tenia que mo- 
rir; con que deberia haber sido conocida antes, £l trata mas bien de introducir en la vida la confrontaci6n 
con la muerte y, especialmente, como su unico caracter absolute, Esto significa transformar el *\ Alto!" [Hall]* 
que en cualquier mo men to se le puede gritar al Daseitt condenado a la temporalidad, en algo en que este po- 
dia encontrar su apoyo, su unico apoyo \Halt}; en resumen: que el Dasein, consciente de su caracter de mo- 
riturus se convirtiera en existentiell. Sin embargo, como hemos dicho, eso estaba pensado en exclusiva para 



234 



Antes, tampoco nadie habia quedado excluido de esta. Pero cada uno se ha- 
bia visto como mortal dentro de algo mayor: dentro del mundo humano, que 
en verdad nadie habia considerado como expresamente inmortal, pero si como 
lo mas perdurable, que podia sobrevivir al individuo. Y solo porque habia exis- 
tido ese espacio superviviente, uno no seguia devanandose los sesos por su 
muerte o no-muerte; ese espacio, en el que y dentro del cual se moria, tambien 
habia podido producir los sospechosos esfuerzos por sobrevivirlo uno mismo: 
conseguir inmortalidad a traves de la fama. Ciertamente, esos esfuerzos tam- 
poco habian tenido mucho exito, pues hacerse famoso entre no famosos o in- 
mortal entre mortales no representa ninguna inversion metafisica muy real Y 
asi, incluso los mismos famosos se habian parecido siempre a aquellos pasaje- 
ros de barco de las mil y una noches, que disfrutaban de la mayor reputacion 
mientras navegaban, pero que al final resultaban por completo anonimos, pues 
el barco era desconocido en tierra firme. 

Y sin embargo, en comparacion con la situaci6n actual, la anterior aun ha- 
bia sido consoladora, pues para el mortal la fama del dia de manana, que el 11a- 
maba "eterna" habia compensado la fallida eternidad; y la fama en el barco, la 
fama del barco. Y ahora ha perdido tambien ese barco. 

Pues no se puede saber en boca de quien deberia depositar su memoria, 
cuando su miedo a morir se refiere ahora al barco mismo, a la humanidad como 
conjunto, que, si desapareciera, arrastraria consigo a la oscuridad a todos los 
que pudieran recordar hoy, manana y pasado manana. Asi que no habra exis- 
tido. Y no solo el, sino nada que no haya sido superfluo: ningiin pueblo, nin- 
giin hombre, ninguna lengua, ninguna idea, ningiin amor, ningiin combate, 
ningiin dolor, ninguna esperanza, ningiin consuelo, ninguna victima, ninguna 
imagen, ninguna cancion, etcetera; en suma: nada que solo hubiera sido s61o 
"pasado". 

uso domestico del individuo, o sea, para el individuo mortal, tal como la filosofia de Heidegger presenta en 
genera] la version final del individuo, esa macabra version, en que el individuo ya no se constituye mis que 
por la aceptacion del caracter irreemplazable [ Unvertretbarkeit] de su morir. 

Es comprensible que hoy pudiera aparecer la idea de aplicar ese "ser- para -el-fin al" a la situacidn colec- 
tiva del genero humano: como la rnisma concepcion de Heidegger era una transposicidn de la espera apo- 
caliptica al lenguaje del individuo aislado y £ste habia sustituido el apocalipsis por la propia muerte, ahora, 
bajo la impresidn de la amenaza total que representa la bomba, resultaba f&cil volver a traducir esa rnisma 
traduccion a un "lenguaje de la humanidad" Pero el hecho de que resulte facil no significa que este justifi- 
cado. Nada demuestra que la humanidad como conjunto sea mortal, en el mismo sentido y de la rnisma ine- 
vitable manera, que el individuo. Quien aplica la expresion de Heidegger a la situacidn actual convierte de 
forma autom&tica la catastrofe en algo positivo, en la posibilidad de que la humanidad "llegue a ser autenti- 
camente" [Eigenttich-Werden]. 



Incluso a nosotros, hoy, a quienes todavia vivimos en el mundo que aun se 
mantiene, lo pasado, que ya no es nada, nos parece "pasado" muerto. Pero in- 
cluso esta ruina arrastraria consigo esa muerte y obligaria a morir una segun- 
da muerte, de manera que lo pasado incluso jamas habria pasado y pues ^en que 
se diferenciaria lo que solo es pasado de lo que jamas existio, si no hay nadie, 
que se acuerde de lo pasado? Y tampoco escaparia el futuro, que estaria muer- 
to antes de que hubiera llegado la hora de su vida, de manera que en vez del 
futuro anterior del Eclesiastes, que todo lo devora, en vez del desconsolador 
"Sera pasado" empezaria su dominio (legftimo, porque no hay quien lo regis- 
tre) el aiin mas desconsolador "Nada existio", no registrado por nadie y, por 
eso, valido. 



§5 

Lo que impide el impedir, 
Supongamos que la bomba se pone en marcha: 

No seria adecuado hablar todavia de "hacer" El procedimiento, mediante 
el cual finalmente se cancelaria esa accion estaria tan mediatizado y seria tan 
opaco; estaria compuesto de tantos pasos y pequenos pasos de tantas instan- 
cias, de los que ninguno seria el paso, que al final cada uno de ellos habria "he- 
cho 55 algo, pero ninguno lo habria "hecho 55 . AI final, nadie habria sido. 

Para prevenir el ultimo peligro de una llamada de la conciencia se han cons- 
truido entes, a los que se les puede cargar la responsabilidad, a saber: oraculos 
mecanicos, autdmatas electronicos de conciencia, pues no otra cosa son las com- 
putadoras ciberneticas, que, quintaesencia de la ciencia (y, con ello, del pro- 
greso y, por tanto, de lo moral a toda costa), aceptan ronroneando la responsa- 
bilidad, mientras el hombre esta ahi quieto y, entre agradecido y triunfante, se 
lava las manos. 

Desde el momento en que el aparato empieza a contar, la pregunta sobre si 
la meta, que se ha de introducir mediante una combinacion de palancas, es res- 
ponsable o s6lo sensata, ya no desempenan naturalmente ningun papel para 
quien maneja el aparato o permite que se maneje; no, la pregunta se ha olvi- 
dado de manera absoluta. Y desconfiar de la respuesta significaria desconfiar 
del principio de las ciencias; y ^ad6nde se iria a parar si se creara semejante pre- 
cedente? El hecho de que, mediante esa dejacidn de la responsabilidad en el ob- 



236 



jeto (considerado "objetivo 55 ) y la sustitucidn de la "responsability" por una "res- 
ponse" mecdnica haya transformado lo debido en algo "correcto 55 meramente 
ajedrecistico y lo prohibido en algo ajedrecisticamente incorrecto, no le infun- 
de ningun espanto. Esa transformacion es naturalmente lo decisivo, pues la efi- 
cacia del oraculo no puede consistir mas que en contar que medios sirven en 
una situacidn determinada por los factores A B C - N, es decir, que perdidas 
hay que compensar; y como en la ponderacion de perdidas y ganancias solo se 
pueden introducir magnitudes finitas, tambien nuestra vida entra ahi to ipso 
como una magnitud finita, o sea, ponderable: lo que significa que, mediante el 
metodo, hemos sido "aniquilados 55 ya antes de haberlo sido efectivamente. 

Pero incluso si no hubiera ningun robot: solo el hecho de que lo monstruoso 
se preparara mediante un trabajo mediatizado y subdividido en miles de tare- 
as; solo la complicacion de la organizacion moderna facilitarta la ejecucion. Esto 
suena paradojico; pero no lo es, porque los entrelazados caminos de organiza- 
ciones debilitan y absorben, sin dejar restos, las energias morales de obstruc- 
tion, es decir, ejercen una funcion semejante a las resistencias el&tricas. 

A eso se anade que, cuando una organizacion funciona, la idea de la mora- 
lidad de una accion es automaticamente sustituida por la de la habil fluidez de 
la funcion. Si la organizacion de una empresa "esta en orden" y su funciona- 
miento es limpio, sus prestaciones tambien parecen en orden y limpias, Y lim- 
pias no solo porque el conjunto funciona bien, sino tambien, a la vez, porque 
el conjunto en cuanto tal queda absolutamente fuera de la vista, Como cada 
uno de los innumerables trabajadores especializados que participan en el pro- 
ceso solo ve el paso que el mismo ha hecho; y como cada uno es escrupuloso 
mientras hace escrupulosamente su paso, para el, hasta donde alcanza su mi- 
rada, no hay nada inmoral. O dicho de otra manera: no hay nada inmoral en 
ningun momento porque, para el, no hay nada "hasta donde alcanza su mira- 
da". "La suciedad, dividida en muchas partes, es limpia ' (dicho moliisico). 

No llega a ser consciente de que la suma de las escrupulosidades especiali- 
zadas puede dar como resultado la mas monstruosa falta de escriipulos, pues 
queda absolutamente fuera de su alcance la conexion de su paso con los de- 
mas. Claro que se puede utilizar la antigua expresion "falta de escrupulos" para 
ese "no llega a ser consciente 55 . 1 Pero entonces esa expresion no puede signifi- 

1 "Escrupuloso traduce el termino aleman gewissenhaft, que tiene un sentido de conciencia moral; utili- 
zamos este termino para evitar la ambiguedad con "llegar a ser consciente", que traduce la expresi6n alema- 
na zum Bewusstsein kotnmen, donde esta conciencia tiene el sentido de "ser consciente de* o "tener conocimiento". 
(KdelT.) 



237 



car que el actor haga algo contra su conciencia [moral] -esa posibilidad in- 
moral aiin seria consoladoramente humana, pues siempre presupondria un ser, 
que podna tener conciencia [moral]-, sino solo que esta excluido de la posibi- 
lidad de conciencia [moral] . Lo que le falta es no solo lo moral, sino tambien lo 
inmoral. Echarle en cara su falta de escrupulos [es decir, de conciencia moral] 
seria tan absurdo como echarle en cara a la mano vileza; es decir: absurdo por- 
que el sujeto, sobre el que se hace la afirmacion, no se puede considerar como 
sujeto de ese tipo de afirmaciones. 

Nada se opone, pues, a la construccion y puesta en marcha de la "cosa", pues 
lo que impide impedir es justo el gran numero de los que colaboran en el y la 
complication del aparato. 

II 

LO QUE LA BOMBA NO ES 
§6 

La bomba no es un medio. Se ha alcanzado lo absoluto, 
elgrado superior es inutil 

Naturalmente, no hay nadie que no sepa de alguna manera lo que "es" la 
bomba. Pero la mayoria solo lo sabe de la manera mas vacia, sin comprender 
en realidad lo que saben. En cierto sentido, incluso saben algo erroneo. Con ello 
no me refiero a que esten incorrecta o insuficientemente informados. En cuan- 
to a las particularidades, puede que asi sea; pero en cuanto a lo principal, no. 
Y de esos que "saben algo erroneo" formamos parte no solo los mas o menos 
insuficientemente informados, sino tambien los iniciados y los que disponian 
de la bomba. ^Que quiero decir? 

Que incluso sipensamos la bomba, la pensamos en una categoria erronea. 

Al fin y al cabo tenemos que servirnos de algun tipo de conceptos cuando 
hablamos de ella o solo la imaginamos. Y es completamente natural que, sin 
pensar mas, echemos mano de categonas, que solemos utilizar y con cuya ayu- 
da nos orientamos en nuestro mundo. La cuestidn es solo si eso esta comple- 



238 



tamente justificado. De cualquier modo, en ningun caso hard dano que consi- 
deremos la posibilidad de que la bomba es un objeto [de pensamiento] abso- 
lutamente desorbitado; es decir, un objeto sui generis; o sea, el unico ejemplar 
de su especie; por tanto, que estemos dispuestos a acometer una tarea, que an- 
tes no se habia dado de esa manera, a no ser que pensemos en la teologia, pues 
esta trata tambien un objeto, que per definitionem es un "objeto unico" Asi 
como esta, para evitar imputar atributos ontologicamente inadecuados a su 
objeto unico, se resigno como "teologia negativa" a detallar lo que su objeto no 
es, tal vez nosotros tambien tengamos que resignarnos, mutatis mutandis -y, 
claro, la comparacion es puramente metodica-, con descubrir lo que la bom- 
ba no es, para que no la clasifiquemos erroneamente desde el principio con 
nuestra clasificacion. 

De las categorias de las que echamos mano cuando pensamos en la bomba, 
forma parte sobre todo el par conceptual "medio-fin". Y ese par, en especial el 
concepto de "medio", lo tengo a la vista cuando digo que utilizamos erroneos 
conceptos, pues la bomba no es ningun "medio". 

Resulta dificil que no deba ser un "medio" no solo porque ha sido cons- 
truida como arma (y es evidente que las armas son "medios"), sino porque la 
categoria "medio" ha alcanzado hoy una validez universal, que antes no habia 
tenido: comprendemos el mundo en que vivimos directamente como mundo 
de medios, como un universo en el que propiamente no hay otra cosa que me- 
dios y en el que, de manera paradojica, incluso los fines (que, a diferencia de 
estos medios, aparecen como "inutiles [sin finalidad]") son relegados como 
algo de segundo orden. No se puede pretender que los hombres-masa de hoy 
-entre los cuales hay que contar tambien a quienes tienen en sus manos la bom- 
ba- comprendan que, en un mundo asi, haya algo -y, ademas, que sea algo he- 
cho por el hombre- que no sea un medio. 

^Por que la bomba no es un medio? 

Forma parte del concepto "medio" que, siendo intermediario respecto a su fi- 
nalidad, desaparezca en esta; que termine en esta, como el camino acaba en la 
meta; por tanto, que desaparezca como "magnitud" propia, una vez alcanzada la 
meta. ^Se puede aplicar esto tambien a la bomba? 

No. 

^Por que no? 



Porque no desaparece como magnitud propia. 

^Por que no desaparece? 

Porque es absolutamente demasiado grande. 

iQue significa que es "absolutamente demasiado grande"? 

Que, si se accionara, su efecto menor seria mayor que cualquier finalidad 
(politica, militar) propuesta por el hombre, por grande que sea; que effectus 
transcendit finem; y que su efecto no solo seria mayor que su supuesta finali- 
dad, sino que, segun toda prevision, cuestionaria cualquier ulterior proposi- 
cion de finalidades; o sea, tambien toda posterior utilizacion de medios; con 
ello, anulana como tal el principio medio-fin. 

Seria absurdo calificar a un objeto asi como "medio". 

Pero esto no basta. Suponiendo incluso (que no es el caso) que alguien per- 
siguiera la meta erostratica 1 de extinguir el mundo, seguir produciendo armas 
atomicas tampoco seria una produccion de "medios"; en cualquier caso, hoy 
ya no. Y eso porque -ah! coinciden todos los especialistas- la cantidad se ha 
convertido en la cualidad. Es decir: porque el poder virtual de las bombas hoy 
almacenadas es absolute Lo que, a su vez, significa que es suficiente para al- 
canzar esa meta "erostratica-cosmica". Por esa razon, en definitiva, parece ab- 
surdo que se quiera seguir aumentando la magnitud o el cociente explosivo o 
el numero de las bombas. Ya no se puede aumentar el peligro absoluto, que se 
tiene en las manos, ni el efecto que se puede producir. En cualquier caso, el 
aumento del medio no daria como resultado nada nuevo; nada mas nuevo que 
el grado superior del calificativo "muerto" 

Esto es algo unico que aun no se ha dado en la historia de la produccion. 
Para el "espiritu de la industrial que funciona bajo la imperiosa idea de que 
todo producto t^cnico esta obligado a aumentar y, por tanto, al grado superior 
[superlativo], resulta simplemente inconcebible el hecho de que, ese grado su- 
perior sea ciertamente posible, pero no tenga ningiin sentido, asi como que 
realmente se pueda "mejorar" el calibre y el radio de acci6n de la "cosa" pero 
no su efecto. "Hubo una vez", podria escribir un Swift actual, "un alto admi- 
nistrador de la produccion de armas atomicas, cuya tarea consistia en ocupar- 
se del aumento diario del coeficiente explosivo de la bomba de hidr6geno. Un 
buen di'a, cuando este hombre, que durante varios meses habia intentado re- 
chazar esta idea, ya no podia refiitar la intuici6n de que aumentando su pro- 



1 Erostrato era un habitante de fifeso que para hacerse famoso incendio el templo de Diana de su ciu- 
dad, (K del T.) 



240 



ducto no aumentaba tambien su efectividad, su espiritu empezo a nublarse y, 
si, cayo en la melancolia. 'Pero jcomprendalo, doctor!', exclamo, c ;comprenda- 
lo! jUn medio que puede aumentar y, sin embargo, su efecto permanece cons- 
tants ;Habrase visto! Como se lo digo: jsiempre el mismo efecto, siempre el 
mismo fin del mundo! ^No es para volverse loco? ^No es un escandalo? ;No es 
realmente el fin del mundo??' 

Pero dejemos esta swiftiada. Lo real es ya suficientemente fantastico. Su- 
brayemos el punto principal: 

Si alguien utilizara la bomba con la disparatada esperanza de lograr una de- 
terminada meta limitada, el efecto que obtendria no tendria ninguna seme- 
janza con su meta. Lo que se produciria no seria que el camino desapareciera 
en la meta, por tanto, el medio en el fin, sino al reves: que la finalidad encon- 
traria su final en el efecto del supuesto "medio" Y en verdad no en un efecto, 
sino en una imprevisible cadena de efectos, en que el final de nuestra vida pre- 
sumiblemente solo seria un eslabon mas de la cadena, 

Hablar de un "medio", pues, solo tendria sentido si alguien, con una inten- 
cion realmente erostratica, tuviera como meta ese "final de todas las cosas". 



§7 

Continuation: los medios "santifican" los fines. 

El proceso de degeneracion que ha sufrido el conceptual "medio-fin" se ha 
ido preparando desde hace tiempo. 1 Con independencia de lo que hayan po- 
dido ser las fases de ese proceso, hoy se han perm u tad o realmente el medio y 
el fin: la production de medios se ha convertido en la meta de nuestra existencia, 
Y ahora sucede a menudo (ciertamente en todos los paises, pues el desarrollo 
es general) que se busca justificar cosas que antes eran consideradas como fi- 
nes, comprobando que tambien funcionan bien como medios y, en cuanto ta- 
les, pueden dar buen resultado: por ejempio, como medios higienicos, que 



1 Ya estaba presupucsto en el principio del laissez-faire que la meta final se hallaba garantizada de la ma- 
nera mas segura o ? mas aun, solo si todas las actividades fundonaban sin ser dirigidas en la libre competen- 
cia; por tanto, que estaba de sSobra la persecuci6n de la meta final (economica), pues £sta, mediante una 
especie de armoma preestablecida de las multiples actividades, surgida con toda seguridad como su conse- 
cuencia. No es imposible que esa conexion de libertad (de la iniciativa) y confianza (en el mecanismo pre- 
establecido de los medios) represente la raiz mas profunda del eclipse de la finalidad hoy predominant^ 



241 



fomentan o facilitan la adquisicion o la produccion de mas medios. (Asi es el 
case del ocio y el amor, incluso de la religi6n.) El titulo del librito americano 
Is sex necessary? resulta sintomatico, aunque por supuesto su intencion sea iro- 
nica. 

Lo que no se puede acreditar como medio tiene prohibida la entrada en el 
actual cosmos de cosas, Los fines son considerados inutiles, justo porque no son 
medios; en cualquier caso, los fines en cuanto no tienen fmalidad. Son iniiti- 
les, como hemos dicho, exclusivamente porque tambien pueden acreditarse 
como medios; a saber, como medios en potencia y> por tanto, aptos para "ser 
intermediarios de" medios, por ejemplo, haciendo que estos se compren. La fi- 
nalidad de los fines consiste hoy en ser medios para medios. Es un simple hecho; 
y solo porque es paradojico, tambien lo es su formulacion. 

Este papel de "medios" resulta de manera especial claro en los fines anadi- 
dos. Me refiero con esto a los fines, que se asignan ex post a algunas cosas para 
hacerles un sitio legitimo en el ambito de los medios, es decir, en cierto modo 
para "legitimarlas" Cuando en un proceso quimico se desprende un derivado, 
la tarea consiste en encontrarle una finalidad a ese derivado y, en caso necesa- 
rio, inventarla para darle (a ese derivado) la posibilidad de elevarse a rango de 
medio. De hecho, es muy escaso el numero de casos en que no se consigue en- 
contrar o inventar una finalidad semejante moldeando forzadamente la de- 
manda. La fmalidad de esa nueva finalidad consiste, pues, en transformar la 
estofa, que habia entrado en el mundo como no sirviendo para nada y en algo 
que se acredite en el ambito de los medios, No puede haber "cosas en si" solo 
medios, al menos virtuales. 

Esta claro que nadie obstruye tanto el interes de los productores de medios 
como el critico, que rechaza no solo un medio producido, sino la finalidad de 
un medio fabricado. La supuesta ilimitada libertad de la critica esta de hecho 
estrechamente limitada, a saber: a la critica de la idoneidad de un medio; y sdlo 
existe ese tipo de critica, no la critica de la finalidad, pues esta perturbaria la 
produccion del medio que esta al servicio de esa finalidad y, con ello, crearia un 
precedente sumamente peligroso. A fin de cuentas, la finalidad de las finalida- 
des consiste en proporcionar su raison d'etre a la produccion de medios. Si con 
la critica de la finalidad se pone en duda esa raison d'etre, se ataca el principio 
de la sacrosanta produccion de medios como tal En otras palabras: los medios 
"santifican" los fines. 



242 



Los medios "santifican" los fines. Esta formula no esta pensada como una 
broma ni tampoco como "exageracion filosofica" De hecho, en cuanto inver- 
sion de la desacreditada divisa, es el lema secreto de nuestra epoca. Y con ella 
ha quedado dibujado el marco en que la bomba, en cuanto supuesto medio 
entre los medios, ha descubierto la luz al mundo y en que nosotros* el mun- 
do aterrorizado, hemos divisado por primera vez la deslumbrante luz de la 
bomba. 

Si es un medio, tiene que ser valido de ella lo que es valido para todos los 
medios: 

Para ser legitima ha de corresponderle una finalidad. Una prevencion res- 
pecto a su finalidad (incluso una que tuviera como consecuencia su desman- 
telamiento) representaria un precedente includible. Si se produjera esa prevencion, 
ya nada se opondria a la prevencion respecto a las finalidades de otros medios, 
el peligro creceria rapidamente y, al final, podrfa quedar sin terminar, por pre- 
vencion, "todo el mundo" de los medios, es decir, el principio de este mundo. 
Es evidente que esta idea tiene que ser la pesadilla para todos los administra- 
dores del cosmos de los medios. Asi pues, si tratan de contrarrestar la preven- 
cion respecto a la bomba (por absurdo que suene) es porque temen que el 
precedente de la prevencion ponga en peligro todo su mundo. Por eso tienen 
que tratar de apartar y hacer que nosotros apartemos nuestra mirada del he- 
cho de que la bomba, si no es criticada -y no lo es con exito-, pone en peligro 
el mundo ("todo el mundo" real: toda nuestra vida, tambien la suya). Por eso 
tambien forma parte de su tdctica y tipica y ciertamente muy inconsciente, de 
minimizar su objeto una y otra vez, de quitarle importancia a su novedad, de 
hacer inofensivo su caracter anarquico, de colocarla como medio entre otros 
medios; en resumen: de impugnar el hecho de que lo que pone en peligro o 
hace saltar su acreditado cosmos de los medios sea su propio producto. La ar- 
timana preferida, que utilizan siguiendo esa bagatelizacion, consiste en trans- 
ferir, es decir, en descargar el elemento de lo anarquico, que no pueden negar 
del todo, en quienes previenen, presentandolos como anarquistas, revolucio- 
narios, como traidores, en los que quedan incluidos los hombres de honor, que 
desvelan la verdad a los enganados: a la humanidad traicionada y vendida. A 
nadie ha de extranar que pasajeramente esta "transferencia" tenga exito, pues 
"culpables" son siempre, primero, los que nombran, no los que hacen. 

Pero eso solo tiene lugar de forma pasajera. A la larga no se puede esconder 
el hecho de que el elemento anarquista no reside en quienes previenen, sino en 



243 



la bomba misma, pues la humanidad si que nota (y lo nota llena de malestar y 
desconfianza), aunque habitualmente no lo pueda formular, que el objeto con 
el que esta confrontada cae, de la manera mas inquietante, fuera de lo que le es 
propuesto como "mundo", o sea, del "mundo de los medios"; nota que ese ob- 
jeto es algo unico. Lo que piensa es justo: "La bomba no es un medio". 

Esta constatacion, nunca suficientemente repetida, no es solo negativa. Es 
la constatacion positiva y fundamental de una negatividad. Y no pierde su va- 
lor por la pregunta: "^Que es, entonces?" Mucho menos cuando el amenazado 
no debe ser el que de una definicion de la amenaza a quien amenaza. 

De hecho, esa pregunta ^Que es, entonces?™ tampoco la responded nadie, 
precisamente porque no tiene sentido. Si se pudiera responder, diria, como ya 
indicamos al principio, que hay otros objetos de la misma clase, en la que se 
podria incluir como un ejemplar mas. Pero este no es el caso. No se puede cla- 
sificar la bomba: ontologicamente es un unicum. Y eso es lo que le da su ca~ 
racter anarquico. 

En el pasado, a los seres que no se podian clasificar se les llamaba "mons- 
truosos"; es decir: se consideraban monstra seres que, a pesar de no tener nin- 
guna "esencia", estaban ahi y a la pregunta sobre que eran mostraban en su cara, 
sonriendo, su no-esencia. 1 

La bomba es un ser asi. Esta ahi, a pesar de carecer de esencia. Y su no-esen- 
cia nos tiene en vilo. 



§8 

Culpable es no solo el asesino, sino tambien el moriturus. 

Como la mayoria de medios, tambien este no-medio les ha caido del cielo 
a quienes disponen de el. No se puede refutar que el aparato haya sido planifi- 
cado; 2 pero, habida cuenta de la falta de fantasia del hombre, no se puede afir- 



1 La idea de un objeto ontologicamente mclasifkable la anticipd Kant en la descripcion de Odradek. 
Muchas obras de "escultura abstracta* son igualmente referencias a ese tipo nuevo de "monstruosidad"; mu- 
cho mas que las pinturas abstractas, pues no solo no representan nada determinado, sino que no son nada 
determinado, a pesar de ser sdlidos fragmentos de realidad. 

2 Si la construccion del arma durante la guerra se impulso con tanto celo, fue en gran parte porque ha- 
bia que adelantarse a que la utilizara Hitler, que habia convertido en principio el exterminio masivo. Es ho- 
rroroso que el medio preventivo quedara "infectado por el enemigo" y que los asesinatos masivos de Nagasaki 



244 



mar que la situacion, que se ha producido a partir de la existencia del aparato, 
tambien estuviera planificada. 

De hecho, "tambien son solo hombres" aquellos a los que les ha caido del 
cielo el poder; con eso se quiere decir que no estan menos limitados que no- 
sotros y que, cortados y ajustados a la medida de lo finito, como nosotros, son 
incapaces de comprender que eso de que disponen no tiene lo mas minimo 
que ver ya con un "medio" 

Asi queda dicho que la bomba no se le puede imputar de manera univoca 
a nadie en particular; que la situacion moral resulta completamente confusa. 
Cosa que hace aun mas peligroso al aparato, pues univocamente solo se pue- 
den aclarar los problemas morales en que es posible separar sin ambiguedad a 
los culpables de los inocentes. 

Lo unico claro parece ser quien no es culpable. De hecho, ese tipo de giros 
como los que ya hemos utilizado nosotros un par de veces: "Nos encaminamos 
hacia el apocalipsis hecho por nosotros" o "No estamos a la altura de los apa- 
ratos hechos por nosotros mismos", en que nos (nosotros = los hombres) in- 
cluimos globalmente como sujetos de la accion o de la imputacion, no tienen 
ninguna razon de ser. Seria absurdo afirmar que nosotros, la mayoria de todos 
los hombres, hemos deseado, planificado y hecho el aparato apocaliptico. Y no 
solo absurdo, sino peligroso, pues esos giros pueden resultar extraordinaria- 
mente comodos para quienes tienen la desgracia de haberse convertido en "su- 
jetos" efectivos del aparato, es decir, disponen realmente de su fabricacidn y 
utilizaci6n. La expresion "suicidio de la humanidad" proporciona a la respon- 
sabilidad una amplia base ideal, un alibi excelente: nadie es actualmente cul- 
pable y cada uno es virtualmente complice. 

Y eso esta, en verdad, injustificado. Claro que hay culpables actuales. Preci- 
samente porque, por poco clara que haya sido hasta hoy la imputacion, s61o 
ahora empieza la cuestion real de la culpabUidad. Solo ahora, porque solo aho- 
ra sabemos lo que significa la bomba. Por inocente que haya podido ser uno 
hasta ahora, sera culpable si no abre los ojos a quienes aun no ven y no aturde 
los oidos de quienes aiin no comprenden. La culpa no esta en el pasado, sino en 
el presente y elfuturo. Culpables son no solo los posibles asesinos, sino tambien no- 
sotros, los posibles morituri. 



y de Hiroshima, pero tambien los asi llamados "experimentos* actuales, se hayan convertido en aconteci- 
mientos gemelos de los exterminios organizados de Hitler. 



245 



§9 

Los ensayos tienen exito, la prueba fracasa. 



Habiamos abierto el § 5 con estas palabras: "Supongamos que la bomba se 
pone en marcha". 

La frase era erronea; era demasiado optimista, pues la bomba estd en mar- 
cha. Esta continuamente en marcha. 
que me refiero? 

No a los dos primeros lanzamientos. No a la destruccion de Hiroshima y 
Nagasaki. Sino a la utilizacion de la bomba en la posguerra. En esa epoca fue 
puesta en marcha en un doble sentido. 

1. Como medio de presion. Esto es valido para los ocho anos hasta la ex- 
plosion de la primera bomba H rusa en 1953. La afirmacion de que "fue pues- 
ta en marcha como medio de presion" ciertamente desorienta, pues para el 
dueno del monopolio hacer de la bomba un medio de presion era absoluta- 
mente superfluo, expresar un "si no [lo hacemos], entonces...". Lo que Hitler 
habia hecho en la sombria epoca preatomica, cuando puso al gobierno de Pra- 
ga frente a su chantajista ultimatum, ya era suficiente. Su mera existencia, su 
mera posesion, la mera posibilidad de su utilizacion convertta automdticamente 
la bomba en ultimatum-, era un chantaje transformado en cosa, lo era de acuer- 
do con su esencia, sin importar que se quisiera utilizar como chantaje, si se uti- 
lizaba o no; y chantaje habria sido igualmente, aunque hubiera estado en manos 
de un San Francisco. Ciertamente, con ello no se pone en tela de juicio que haya 
habido notables grupos de poder e importantes personalidades que utilizaron 
expresamente, incluso mas o menos de manera oficial, la bomba como medio 
de presion; y asi la siguen utilizando hoy. Cosa obvia. No solo por razones psi- 
cologicas, no solo porque es casi insostenible "tener" simplemente un medio 
de poder (y mas si es como este), que se posee; sino tambien por razones de 
moral economica, pues la no utilizacion de un producto (y, encima, uno en el 
que se ha invertido tanto) se ha de considerar como un derroche, o sea, como 
una situacion socialmente inmoral. Sena una extrema incorreccion no subra- 
yar que, en esas condiciones, en la epoca de posguerra, o sea, en el momento 
del monopolio americano de la bomba, se hizo solo un uso verbal y no mas 
fuerte de la bomba. Pero, ensalzar ese hecho seria igualmente ilicito, pues ^adon- 
de se llegaria si se valorara el no-asesinar -en caso de que fuera o hubiera sido 
posible asesinar- como un hecho moralmente positivo? Los hombres, que se 



246 



conformaron con poner en marcha la bomba en exclusiva como medio de chan- 
taje, en vez de dedicarla de verdad a su uso "ideal" como arma, creen, cierta- 
mente con total arrogancia, haber actuado "idealistamente". El uso introducido 
por Hitler de proponerse como Salvador por contar como "salvados" a quienes 
se habria podido matar, pero a la postre no se ha matado, ese uso esta de moda 
hoy como ayer. Y si la definicion de la vida, procedente de un campo de con- 
centracion, como "no haber sido asesinados todavia" aun no ha perdido hoy 
su validez, se lo debemos a esos arrogantes, que alardean de su no-asesinar. 

Este tipo de chantaje, sin embargo, tiene tambien otro rasgo: mientras an- 
tes formaba parte tanto del chantaje criminal decente [bien visto] como del 
arma convencional limitarse a amenazar a quien se tenia en el punto de mira, 
hoy el chantaje mediante la bomba comporta mantener bajo presion siempre 
a toda la humanidad. No es su uso estrategico (como los bombardeos en la ul- 
tima guerra mundial) lo que la convierte en una "arma total", sino su natura- 
leza fisica. Con ello se quiere decir que la "totalidad de la amenaza" no es ningun 
signo de especial "infamia" sino signo de una incapacidad: su incapacidad de 
apuntar a un objetivo. 

Nada mas lejos de mi que poner en duda su precision balistica o de lanza- 
miento, que ciertamente es digna de admiracion. Solo digo que la dimension 
de su efecto es tan enorme, la onda expansiva espacial y temporal es tan ilimi- 
tada, que por su estructura interna tiene que disparar mas alia de su objetivo. 
Su omnipotencia es su defecto. Su alternativa es definitiva: solo puede extorsio- 
nar a todos o a nadie, solo tirar al nino con la banera o no tirar nada. Y real- 
mente, desde su fabricacion, la humanidad entera vive en una situacion de 
extorsion; la poblacion americana no menos que la de cualquier otro pais, si 
no incluso bajo una presion mas fuerte, pues ya se ha hecho H-bomb-conscious 
mediante la introduccion de pruebas de guerra atomica. 

Como la extorsion es, en esencial, una extorsion de todos, tambien es al mis- 
mo tiempo autoextorsion. Y tambien esto es algo unico, si dejamos aparte el in- 
termezzo del gas toxico de la primera guerra mundial. El histerico "o. . . o hago 
que muramos todos", que hasta ahora solo se habia conocido en las esferas mas 
privadas, ha encontrado en realidad una imitacion terriblemente global. 

2. Pero ademas, hay otra razon de que hayamos afirmado que la bomba ya 
estd puesta en marcha. Cuando hablabamos de su "incapacidad de apuntar a 
un objetivo", estabamos ya muy cerca de esta segunda razon. 



247 



La expresion: "Supongamos que la bomba se utiliza" afirma de forma im- 
plkita una elimination de fronteras, que hoy ya no existen; hace superflua la 
distincion, valida hasta ayer en la fisica experimental y en la tecnica, entre "pre- 
paration" y "aplicacidn" entre prueba y case real Pero lo caracteristico de la 
bomba consiste en que diluye esa distincion. 

De la esencia de la prueba tecnica habia formado parte la insularidad del 
campo de prueba: el proceso de prueba siempre era limitado y cerrado, de ma- 
nera que no tocaba la realidad misma, que permanecia intacta. Todo experi- 
mento constituia un sistema aislado, un proceso en un microcosmos construido, 
cuyo efecto sobre el macrocosmos era nulo o sin importancia, por mas tras- 
cendentales que pudieran ser sus conclusiones (pues el factum constatado es- 
tabletia una "ley"), que se podian extraer del resultado del microc6smico suceso 
modelico. Este concepto del campo de juego construido, cerrado en si mismo 
y separado del mundo, estaba tambien en la base del concepto de la mdquina. 
Ese caracter de a campo cerrado" habia sido la verdadera condition del traba- 
jo cientifico: habia significado no solo (negativamente) la exclusion de los in- 
numerably incontables e ingobernables determinantes del mundo, sino tambien 
al mismo tiempo (positivamente) el respectivo establecimiento de un numero 
finito de presupuestos y, mediante su gobernabilidad, la gobernabilidad de los 
efectos. El £xito del desarrollo de la tecnica habia sido una consecuencia de este 
metodo (que reconstruia por entero la realidad) de fabricar micro-mundos ar~ 
tificiales, o sea, cerrados, dentro del mundo. Mediante su aislamiento, todo pro- 
ceso experimental tenia en si al mismo tiempo algo "liidico": lo caracteristico 
de cualquier juego es el caracter cerrado de su campo, tanto si se trata del aje- 
drez como del futbol, y al mismo tiempo, de su logica y de su posibilidad de 
evasion. Por eso, de muchos experimentos incluso se podia decir que eran "her- 
mosos": "hermosos" como partidos jugados a la perfeccidn o como obras de 
arte cerradas en si mismas, aisladas del mundo y coherentes, Los experimen- 
tos, aislados de la realidad en su estadio experimental, se convirtieron en rea- 
lidades historicas, solo con su aprovechamiento tecnico y su aplicacion industrial. 

Todo eso ya no vale hoy. Es decir: los "experimentos" nucleares ya no son hoy 
experimentos. 

Es muy caracteristico que se lleven a cabo, a modo de islas, en arrecifes de 
coral o en algtin lugar apartado del oc6ano o que, como tiltimo recurso, para 
mantener el principio de aislamiento, se recurra a la "insularidad" en el senti- 
do geogrdfico original Pero estos ultimos ensayos de aislamiento, es decir, los 



248 



desesperados esfuerzos por seguir haciendo "experimentos" resultan inutiles. 
Por mas que puedan salir bien los experimentos, el ensayo fracasa, pues se trans- 
forma y se convierte de inmediato en algo mis que ensayo. Los efectos son tan 
enormes que, en el momento del experimento, el laboratorio se hace co-ex- 
tensivo con el globo. Ahora bien, esto no significa mas que ha perdido sentido 
distinguir entre "prueba" y "verificacion" y que todo "experimento" se ha con- 
vertido en un "caso real" [no de ensayo], De hecho, los numerosos "experi- 
mentos" realizados ya han tenido sus efectos: no se podra afirmar que la primera 
vktima de la bomba de hidrogeno, el pescador japon^s Aikichi Kuboyama, que 
murio en agosto de 1954, sea experimentalmente diferente; 1 y tampoco que la 
balandra japonesa Fikuryumaru, contaminada a ciento treinta kilometros del 
centro de la detonacion y, experimenti causa, quedara vagando alii. Pero refe- 
rir casos particulares es casi llevar a engano, pues la contaminacion a traves de 
los "experimentos" es hoy ya general: ya ahora estan afectados e infectados el 



1 Inscripcidn en la Mpida de esta primera victiraa de la bomba de hidr6geno en Batavia; 

"Tu, pequeno pescador» 

no sabemos si tenias meritos. 

(^Adonde idamos a parar, si todos tuvi^ramos meritos?) 

Pero tenias tus penas> como nosotros, 

como nosotros, las tumbas de tus padres en alguna parte, 

en alguna parte, en la playa, una mujer, que te esperaba, 

y, en casa, los hijos, que corrian a tu encuentro. 

A pesar de tus penas 

Te gustaba estar ahi 

Exactamente como nosotros, Y tenias razdn, Aikichi Kuboyama, 
tu, pequeno pescador, Aikichi Kuboyama, 
aunque tampoco tu extrano nombre muestre ningun merito, 
queremos aprenderlo de memoria en nuestra corta estancia, 
Aikichi Kuboyama. 

Como palabra para nuestra verguenza, 

Aikichi Kuboyama, 

Como nuestra llamada de prevencion, 

Aikichi Kuboyama. 

Pero tambien, 

Aikichi Kuboyama, 

como nombre de nuestra esperanza: pues, que nos 

hayas precedido con tu muerte o solo 

te hayas ido en vez de nosotros, 

sdlo de nosotros depende, tambien hoy, aun, 

solo de nosotros, tus hermanos, 

Aikichi Kuboyama" 

(Sydney Chronicle, 3 de marzo de 1955.) 



249 



aire, el mar, la lluvia, el suelo, el mundo vegetal, el mundo animal, el mundo 
humano y los alimentos; evidentemente, hoy aun no es posible evaluar hasta 
que punto lo estan. Sin embargo, como ciertos "tiempos de valoracion media"' 
(es decir, los tiempos en que se emite la mitad de la radiactividad original), 
comparados con las medidas de duracion humana, son fatalmente largos, el 
efecto de los supuestos experimentos es tambien temporalmente ilimitado: lo 
que se "juega" hoy de manera experimental puede convertirse en "peligro", qui- 
zas el ultimo, biol6gicamente hereditario para nuestros hijos, nietos y biznie- 
tos. El analisis Geiger del contenido radiactivo de los tiroides (que almacenan 
el yodo radiactivo 131 ) en un amplio circulo (2.400 kilometros) de Testing- 
grounds ha dado como resultado cien veces mas de la radioctividad normal. 1 
El papel de la contamination fatal para la futura descendencia, que hasta hace 
poco (por ejemplo, en Ibsen) habia supuesto la sifilis, lo ha asumido ahora la 
radioctividad, 

Los llamados "experimentos" son, pues, partes de nuestra realidad, de nues- 
tra realidad historica. Tanto da que digamos "Los experimentos ya no son ex- 
perimentos" o "Son acontecimientos historicos". 

Pues la historia no sabe de bromas, ni eso de "una vez no es ninguna vez"; 
se niega a retractarse, el "ensayo" le es desconocido. En ella no existe eso de "ir 
experimentando", pues cuanto proclama con modestia, ser solo un experimento, 
inmediatamente sucede "para siempre", o sea, como "caso real" Con esto no se 
quiere decir -eso seria absurdo- que en el futuro ya no haya que "que ensayar 
absolutamente nada", sino s61o que en los procesos que se ponen en marcha 
hay que tener claro que estos solo tienen lugar en indicative no en subjuntivo; 
que no solo se dan dentro del mundo, sino como procesos del mundo; que son 
facticos y no solo algo experimental. No son experimentales porque permane- 
cen, es decir, porque tienen consecuencias. Esto es valido tanto para la historia 
en el sentido mas amplio como para la historia privada; de la misma manera 
que no hay un matrimonio de prueba, realizado unicamente experiment cau- 
sa, que pudiera ser borrado de la vida de quienes "solo habian querido pro- 
barlo una vez" tampoco hay una fascistizacion de un pais, ensayada "solo una 
vez" pues lo ensayado se convierte en destino, lo pasado en una parte irnbo- 
rrable de la historia; como tampoco hay experimentos de conversion de masas 
al materialismo, pues los asi tratados, aunque sigan viviendo, estan fecticamente 
arruinados; y tampoco o, incluso, mucho menos hay explosiones atomicas, 

1 Science* julio de 1956. 



250 



realizadas experiment causa "solo una vez" o "solo un par de veces". En la rea- 
lidad no hay nada que corresponda a lo que nosotros denominamos "solo una 
vez"; nada es unicamente "solo una vez"; y nada que "solo sea pasado". Todo 
unicum [que se da una sola vez] se convierte de inmediato en "para siempre" 
y en un nunc stans [ahora persistente], pues las diferencias de los tiempos se 
han diluido igualmente: no hay ningun pasado que no sea presente; ningun 
presente que no sea futuro; y ningun futuro que no albergue en si, como ger- 
men mortal, el futuro anterior, nuestro "habremos sido" [seremos pasado]. Por 
breve que cada uno de nosotros pueda ser, somos mdsgrandes que nosotros mis- 
mos: los productos que fabricamos y los efectos que producimos son de tan lar- 
go alcance, que nos pueden plantar cara no solo a nosotros, sino tambien a 
nuestros nietos y biznietos, y les gritaran un dia, brazo en alto, "jAlto!" 

Habiamos sido muy sobrios al afirmar que los experimentos, que desde su 
bien contrastado aislamiento hermetico se habian llevado a cabo en tiempos 
de nuestros padres, habian irrumpido en la dimension de la realidad histori- 
ca. Mas bien, la fuerza de los experimentos, que han quedado despojados de su 
caracter experimental, es tan elemental que tambien el mundo historico ame- 
naza con romperse con ellos en el momento de esa irrupcion. Los experimen- 
tos no solo se han convertido en "historicos", sino en historicamente "sobre- 
dimensionados". 1 



§10 

Explicacion de la expresion "historicamente sobredimensionados" 



Es plausible que hay millones de hechos que son historicamente subdimen- 
sionadosy es decir: su importancia es demasiado pequena como para que los 
politicos puedan incluirla en sus planes o los historiadores tomarla en consi- 
deraci6n. Mi siesta de hace tres alios puede haber sido una parte de la situa- 



1 "Hist6ricamente sobredimensionados" es la traduccion que proponemos para la expresi6n geschkhtlich 
uberschwellig; entendemos sobre-dimensionados en el sentido de que, por su fuerza expansiva, sobrepasan su 
momento historico concreto y y de esa manera, el umbral de la historia; en cierto modo, se podria hablar de 
"trascendentes", de forma que los hechos sub-dimensionados se consideraran "intrascendentes" (N, del X) 



251 



cion historica. Sin embargo, forma parte de la esencia de la historia no tener 
en cuenta ese tipo de fragmentos de si misma, omitirlos como historia, no con- 
tarlos. La historia es solo en la medida en que se criba a si misma. 

En cambio, hay acontecimientos que son tan incalculablemente grandes que 
dejan atras la dimension de lo que ni siquiera podemos imaginar como situa- 
tion historica. Un caso claro son las catastrofes naturales. La desaparicion de 
la Atlantida (suponiendo que haya existido) no fue una catastrofe historica, 
una catastrofe en la historia, sino mas bien el final de la historia, algo que ya no 
podia entrar en la historia; historicamente sobredimensionada. 

Algo analogo vale para los experimentos atomicos, por no hablar de las gue- 
rras atomicas. Su preparation puede que aun forme parte de la dimension de 
la historia, pues sus iniciadores lo hacen con la esperanza de alcanzar determi- 
nadas finalidades historical para el futuro. Pero en el momento en que se lie- 
gara a la realization de esa meta, o sea, en el momento del inicio de la guerra, 
se habria acabado la historia. El dia de las primeras explosiones tambien ex- 
plotana con estas la dimension de la historia. "Al final del camino se dibuja mas 
claramente el fantasma de la aniquilacion universal" (Einstein en su mensaje a 
los cientificos atomicos italianos). Lo que restaria ya no seria una situation his- 
torica, sino un campo de ruinas en el que quedaria enterrado cuanto fue his- 
toria en un tiempo. Y si, a pesar de todo, aun sobreviviera el hombre, ya no 
seria como ser historico, sino como un deplorable residuo: naturaleza conta- 
minada en una naturaleza contaminada. 

Si hay o ha habido alguien competente par juzgar esa situacion, ese fue Ein- 
stein. Y asi es como & lo juzgo y lo podemos leer en los periodicos. 

Y ^como reaccionamos nosotros ante eso? 

Igual que reaccionamos ante las noticias de prensa: no reaccionamos en ab- 
solute. 

Y, ^por que no reaccionamos? ^Por valor? ^Por estoicismo? 
^"Valor"?, dice una expresion molusica, ";Falta de fantasia!". 
Por falta de fantasia. Porque somos "ciegos respecto al apocalipsis" 
Y, ^por que somos "ciegos respecto al apocalipsis"? 
La respuesta vamos a tratar de responderla en el siguiente apartado. 



252 



III 

EL HOMBRE ES MENOR QUE EL MISMO 

Vivimos en la epoca de la incapacidad para el miedo, 

Esta es, pues, la situacion. Asi de alarmante. 
Pero ^donde esta nuestro miedo? 

No veo ningun miedo. Ni siquiera puedo encontrar un miedo de mediana 
magnitud. Tampoco uno como, por ejemplo, el que se produciria ante el peli- 
gro de una epidemia de gripe. Ninguno, absolutamente ningun miedo. 

^Corno es posible? 

No cabria derrochar ni una sola palabra sobre la legitimidad de denominar 
como "era del miedo" 1 el tiempo de la dictadura y la guerra, de los campos de 
concentration, de las ocupaciones, de las ciudades en llamas. Sin embargo, du- 
rante los diez anos siguientes a la catastrofe final, la expresion ha hecho una 
asombrosa carrera, sumamente irreaL Si fueramos a Viena, Paris, Londres o 
Nueva York -alia donde la expresion Age of Anxiety resulta familiar- en bus- 
ca del miedo, del verdadero miedo, la cosecha seria en extremo discreta. Cier- 
to: se encontraria impreso el termino "miedo" incluso en montones de 
publicaciones, cientos de las cuales van a parar a la maculatura, para ser susti- 
tuidas por otros cientos, pues hoy el miedo se ha convertido en mercancia y 
todo el mundo habla sobre el mismo; en cambio, solo muy pocos hablan por 
miedo. 

Mientras tanto, ha vuelto el recuerdo de que hace cien anos el termino fue 
elevado por Kierkegaard a "termino filosofico"; posee, pues, un alto pasado fi- 
losofico y literario; y, en conexion con el danes y con Heidegger, el termino se 
ha convertido ahora en mercancia publicitaria de mercado, que aparece no solo 
en toda revista de papel cuche, sino tambien y con la misma naturalidad (pues 
hoy nada mas esoterico que lo esoterico mismo) en los anuncios de somnife- 



1 Traducimos el termino Angst por miedo en cuanto "sentimiento de angustia ante la proximidad de al- 
giin dano real o imagmario", segiin lo define Julio Casares. {N. del T.) 



253 



ros de periodicos de provincias; en suma: hoy el miedo sirve para crearse el sen- 
timiento de estar up to date y, como siempre, de "pertenencia a" 

En la actualidad, en la era de la bomba, la expresidn es, pues, no solo falsa, 
sino tambien inverosimil Para probar un poquito de miedo lastimoso, que oca- 
sionalmente y, casi siempre, solo cuando nos vemos empujados, no tendria- 
mos que ilusionarnos en absolute. Aun no he visto a un contemporaneo al que 
le haya caido de golpe la oleada de la amenaza y haya quedado atolondrado; en 
el mejor de los casos, solo a algunos, que se espantaron, pero propiamente no 
tan to por miedo, sino solo porque de repente intuyeron cuan impotentes eran 
para tenet miedo; y a unos pocos, que se avergonzaban de que tras haber que- 
dado clavados en su impulso hacia el miedo y haber tirado el periodico aun 
podian seguir como si nada; o incluso no podian hacer otra cosa que seguir 
como si nada; es decir, volver a sus habituales proporciones de grandeza y a las 
preocupaciones del dia siguiente y el otro. 

No; en comparacion con la cantidad de miedo que nos convendria y que 
propiamente deberiamos sentir, somos simplemente analfabetos del miedo. Y 
si hay que aplicar un lema a nuestra epoca, lo mejor seria llamarla la epoca de 
la incapacidad para tener miedo. 

Ciertamente, visto desde la perspectiva de un guionista, el momento en 
que aparecio la bomba fue, si se puede hablar asi, el peor de los que se po- 
drian haber elegido, pues fue justo ese momento de la fase final de la guerra, 
en que el miedo efectivo, que habian traido consigo la dictadura y la guerra, 
empezaba a disminuir por primera vez; el momento en que millones de per- 
sonas, por primera vez despues de anos, se atrevian a echarse a dormir sin mie- 
do a la policia o un ataque nocturno; el momento en que en algunas partes 
del mundo menos maltratadas, por primera vez se empezaba a pensar de nue- 
vo en volver a reemprender la good old life. Y en ese instante de respiro, <;ha- 
bia que adaptarse a un nuevo peligro de una dimension supuestamente mayor 
y sin comparacion? al menos a la posibilidad de una amenaza tan enorme? 
Se rehuso; era irrealizable. Un peligro que no se entendiera como amenaza 
para la noche siguiente resultaba entonces irrisorio. No se comprendio. Y ya 
no fue posible recuperar lo que se descuido comprender en el primer mo- 
mento. Un ano despues, el peligro era ya algo familiar, algo leido cien veces, 
algo aburrido. Y hoy es ya un good old danger, un viejo y amable fragmento de 
nuestra posguerra. 



254 



Cuando Roossvelt, en la declaracion de las libertades imprescindibles, ha- 
bio de Freedom from Fear y, con ello, formulo la incompatibilidad de libertad 
y miedo, lo hizo (aunque la formula como tal no habia existido antes) cinco 
minutos despues de las doce, dicho sea en t£rminos de historia universal: en 
ese preciso momento en que la exigencia empeziS a perder su validez, pues sur- 
gia una nueva tarea, casi contraria: la de "aprender a temer" (como se dice en 
los cuentos de Grimm), ya que lo que ante todo nos falta es freedom to fear, o 
sea, la capacidad de tener un miedo apropiado, ese quantum de miedo, que de- 
beriamos sentir, si quisieramos liberarnos realmente del peligro en el que flo- 
tamos, o sea, adquirir realmente la freedom from fear. De lo que se trata, pues, 
es de to fear in order to be free, tener miedo para ser libres o, simplemente, para 
sobrevivir. 

Esta falta de miedo no demuestra, por ejemplo, que los contemporaneos de 
la bomba seamos gente super-valerosa. 1 El defecto tiene otras rakes; y, ademas, 
muchas y muy variadas; rakes que hemos de poner al descubierto si queremos 
superar la indolencia, con que vamos a la deriva hacia la autoaniquilacion. Eso 
es lo que sucedera en los siguientes paragrafos; al menos hay que llevar a cabo 
el intento de destapar algunas de estas rakes de nuestra ceguera del apocalip- 
sis. No es preciso que la lista sea completa. 

Dividimos las rakes de la ceguera en dos grupos: primero, vamos tras una raiz 
filos6fico-antropol6gica, tras una particularidad relativa a nuestro ser hombres; 
y, luego, tras rakes historicas, que tienen que ver con nuestro actual ser asi 



1 Los conformistas actuates, que solo sabemos "hacer con" [colaborar] y no "hacer" ya no somos vale™ 
rosos, sino solo temerarios u osados. Temerarios, es decir: dispuestos a arriesgarnos por algo arbitrario (cuya 
importancia aceptamos porque creemos a otros o cuya valoraci6n dejamos en manos de otros), cosa que de- 
muestra falta total de autonomia moral U osados, es decir: capaces de aguantar una situacion terrible (en 
que otros nos han metido y a los que casi nunca hacemos responsables de la misma); algo que puede ser so- 
brehumanamente penoso, pero que demuestra de igual modo falta de autonomia. En ciertas circunstancias, 
no lograrlo puede ser incluso mas penoso, pues no ser un heroe en esa situacion exige un valor extremo, en 
que incluso al cobarde no le queda mas que actuar como hiroe. Valor seria la disposici6n a arriesgarse en lo 
que uno le toca responsablemente, incluso bajo presion y no solo bajo la de la opinion publica, cosa que es, 
la mayoria de veces, imposible en efecto en las dictaduras. En cambio, cuando hay atrevimiento, eo ipso (como 
demuestra, por ejemplo, el destino de quienes atentaron contra Hitler) queda unido al odio de la sospecha 
[de traici6nl. De hecho, en la era del conformismo, el valor es casi sinonimo de sospecha; en todo caso, en el 
juicio del mundo contemporaneo se convierte en rnotivo de sospecha. 



255 



§12 

La ratz principal de nuestra ceguera del apocalipsis: el "desnivel prometeico" 
El hombre es mayor y menor que el mismo. 

Que la primera raiz nos parece la mas importante ya lo hemos mostrado al 
anticiparla en nuestra introduccion. Consiste en el desnivel prometeko, que 
nos referimos con esto? 

Al hecho de que nuestras diferentes facultades (como hacer, pensar> imagi- 
nar, sentir, asumir responsabilidad) se diferencian entre si en los siguientes as- 
pectos: 

L Cada una de estas facultades tiene su relacion particular en cuanto a la 
magnitud y la escala. Sus "volumenes", sus "capacidades de comprension" sus 
"potencialidades de prestacion" y "ambitos" son diferentes. Ejemplo: hoy pode- 
mos planificar y, con ayuda de los medios de aniquilacion producidos por noso- 
tros, llevar a cabo la aniquilacion de una gran ciudad. Pero imaginamos ese efecto, 
concehirlo, solo lo podemos hacer de manera muy deficient^ 1 Y sin embargo, lo 
poco que podemos imaginary la borrosa imagen de humo, sangre y escombros, 
es siempre demasiado grande si lo comparamos con el quantum mmimo de lo que 
somos capaces de sentir o de responsabilizarnos en la idea de la ciudad aniquila- 
da. Cada facultad tiene sus limites de competencia, mas alia de los cuales ya no 
funciona y, por tanto, no puede registrar aumentos; los dmbitos de las faculta- 
des no concuerdan. En la introduccion dijimos que "podemos asesinar a mi- 
les; tal vez podemos imaginar a diez muertos; pero a lo sumo solo podemos 
lamentarnos o deplorar por uno" Y lo que vale en cuanto a lamentar o deplo- 
rar, vale de las emociones en general, por tanto, tambien del miedo: no esta a 
la altura de las capacidades de las demas facultades; y aunque intenta compa- 
rarse con estas, comportarse "adecuadamente", fracasa. El hombre que tiene 
miedo supera solo tareas mas pequenas que las que el hombre que produce. 
Y en esa medida, el hombre es menor que el mismo. 

Se objetara que "esta diferencia es conocida de antiguo". 2 Es la diferencia en- 
tre "abstraccion" (que, prescindiendo del caso particular, va a lo mas amplio) 
y la percepcion que tiende solo a lo concrete y se limita a su estrecho campo 

1 Por lo demas, lo demasiado grande es no sdlo inimaginable, sino tampoco evocable; incluso es posible 
que ni siquiera sea "experimentable*' alguna vez; la vista de mil asesinados tampoco es mas horrorosa que la 
de cien. Mas alM del shack desaparece el computo. 

2 Incluso si lo fuera: de lo que aqui se trata no es de descubrir novedades psicoi6gicas, sino de encontrar 
las rakes de nuestra ineptitude Y no de solo ir tras las huellas. 



256 



visual No es preciso discutir que existe cierta relacion entre estas diferencias y 
el "fenomeno del desnivel" que proponemos; probablemente, solo en el mar- 
co de una teoria desarrollada del desnivel es posible entender de verdad la ca- 
pacidad de la abstraccion en general Pero ambas diferencias no son identicas, 
pues la aniquilacion de una ciudad (que evidentemente podemos llevar a cabo) 
no es una funcion de la abstraccion; y la imagen, que no podemos conseguir, no 
es un acto de percepcion. 

En si, el hecho del "desnivel" no es naturalmente un defecto. Al contrario: 
probablemente desde la perspectiva biologica incluso seria desventajoso o ab- 
surdo que las diferentes facultades fueran del mismo modo capaces, que sus 
capacidades y "ambitos" fueran igualmente grandes; y que no lo sean es pro- 
bable que se funde en las tareas especificas que cada una de ellas tiene asigna- 
m da en la vida. 

Lo decisivo, sin embargo es que las diferencias entre las capacidades pue- 
den crecer tan desmesuradamente que las facultades se pierdan de vista entre 
si; que lleguen a ser incapaces de referirse a los mismos objetos y que la cone- 
xion entre ellas quede rota de manera definitiva. Y ese es hoy, precisamente, el 
caso; lo demuestra aquel piloto bombardero que tras su regreso, al ser pre- 
guntado por un periodista sobre lo que habia pensado durante su vuelo, res- 
pondio, no importa si por cinismo o ingenuidad: "No podia quitarme de la 
cabeza la idea de los 175 dolares de la nevera de casa, que todavia no habia aca- 
bado de pagar". Hasta ese punto estan separados hoy el hacer y la conciencia; 
asi de diferentes son sus objetos. 

Ya nos enseno Kant que nuestra razon es "limitada" -y hasta que punto-. 
Ahora bien, que tambien nuestra fantasia, incluso nuestro sentimiento, justo 
ante el parangon de la capacidad reducida a sus limites considerada "excesiva" 
tenga que ser recluida a unos limites y sea incapaz de superarlos, es algo que 
en general no hemos aclarado, Pero evidentemente el sentimiento esta some- 
tido a un destino parecido al de la razon; evidentemente tambien se le ha asig- 
nado una capacidad (es cierto que elastica, pero limitadamente elastica). Y esto 
vale, a su vez, no solo del miedo, sino de todas las emociones. 

Por tanto, con esto solo variamos la formula utilizada ya de varias maneras, 
pero que es el leitmotiv de nuestras reflexiones. 

Somos incapaces de lamentarnos y llorar por diez asesinados. El arrepenti- 
miento es incapaz de ampliarse, hasta el punto de poder "comprender" diez 
asesinados. 



257 



Tal vez podamos imaginar los diez muertos. Con cierto esfuerzo. 
Pero, matar podemos ma tar a diez mil. Sin dificultad. Y aumentar esa ca- 
pacidad no seria, ni es, un problema. 
O bien: 

Podemos tener miedo ante nuestra propia muerte. Pero ya es demasiado ex- 
perimentar el miedo a la muerte de diez hombres. 

Ante la idea del apocalipsis, sin embargo, el alma "hace huelga" [deja de fun- 
cionar]. La idea se queda en una palabra. 

Una "Critica del puro sentimiento" -no en el sentido de un juicio moral, 
sino en el kantiano de un dibujo del ambito limitado de la capacidad de nues- 
tro sentir- tendria que dedicarse a eso. Lo que hoy, a nosotros -a diferencia de 
Fausto- tendria que inquietarnos no es, en todo caso, que no seamos omnipo- 
tentes u omniseientes, sino, al reves: que en comparacion con lo que sabemos 
y podemos producir, podemos imaginar y sentir demasiado poco; 1 que, en cuan- 
to a sentir, somos menores que nosotros mismos. 

Es bastante indiferente que "tramo" [de actividades especificas] tengamos 
en cuenta en la vision del "desnivel". Siempre es el mismo desnivel. El desnivel 
que hay entre "hacer" y "sentir" no es menos importante que, por ejemplo, 
el que hay entre "saber" [ Wissen] y "comprender" [Begreifen] : es innegable que 
"sabemos" que consecuencias comportaria una guerra at6mica, Pero solo 
lo "sabemos". Y este "s6lo" indica que ese "saber" nuestro esti muy cerca del 
no saber, al menos del no comprender, mas cercano a 6ste que al comprender. 
A veces, cuando por ultimo incluso exclamamos ";Ya lo se, ya lo se!" es solo 
para, por amor de Dios, no tener que saber aim mas y, amparados en el alibi 
del supuesto saber, poder replegarnos de nuevo en el ignorante no saber. 

Puede que haya algunos que sepan mas que los demas sobre la bomba; in- 
cluso otros que sepan mucho mas. Pero por mucho que uno pueda saber, na- 
die de nosotros "sabe" en el sentido realmente adecuado a su consumacion: el 
comandante en jefe tan poco como el soldado de infanteria; el presidente tan 
poco como el camarada. Pues el desnivel entre saber y comprender existe sin 



1 La expresion "imaginar" [vorstellen] pierde aqiri propiamente su razdn, pues* con el prefijo "pre" in- 
dica un anticipacion, la mayoria de veces esa anticipacion planificadora que precede en la produccidn coti- 
diana de la realizacion. Aqui, en cambio, se trata justo de la situacion (en cierto modo, antiplatonica), en que 
los objetos y situaciones realizados preceden al e tSo<;; es decir, en que estan ahi, antes incluso de que se pue- 
dan "representar" en su magnhud y consecuencias; de manera que quien se "representa" propiamente se con- 
vierte en el que s< va detras" pues trata de ir tras lo hecho por 61 y tras el poder imprevisible -que tiene mediante 
su propio hacer o es, pero que le ha superado- para poder estar a la altura de si mismo. 



25S 



consideracidn de la persona y sin distincion de rango; ninguno de nosotros esta 
excluido. Con ello queda dicho que en esto no hay nadie competente y que dis- 
poner del apocalipsis esta fundamentalmente en manos de incompetentes. 

Denomino "prometeica" la diferencia que se da en el desnivel fundamen- 
tal; o sea, el desnivel que existe entre nuestra "capacidad prometeica" -los pro- 
ductos hechos por nosotros, los "hijos de Prometeo"- y todas las demas 
capacidades; el hecho de que no estemos a la altura del "Prometeo que hay en 
nosotros". Escogi la expresi6n teniendo presente el tema de nuestro primer ca- 
pitulo, el fenomeno de la "vergiienza prometeica", o sea, para dejar clara la es- 
trecha conexi6n de ambos capitulos. 

2. A eso corresponde ahora -y presumiblemente se trata solo de otro as- 
pecto del mismo hecho- que los grados de elasticidad y, por tanto, de rigidez de 
las facultades son diferentes; o sea, que no solo el volumen de lo que podemos 
producir, hacer o pensar es mayor que el volumen de lo que puede realizar nues- 
tra imaginacion o simplemente nuestro sentir; sino que el volumen del hacer 
y el pensar se puede ampliar ad libitum, mientras la posibilidad de ampliar la 
imaginacion es incomparablemente menor; y la del sentir, en comparacion, pa- 
rece ser claramente inmovil 

Esta gradacion diversa es importante para nosotros, porque a traves de ella 
se muestra que cada una de las facultades tiene una relacidn diferente con la 
historia. No es casual que contemos como historia sobre todo nuestros hechos 
cambiantes, productos e ideas: de hecho, han cambiado sus prestaciones y sus 
limites a una velocidad por completo diferente de las demis facultades, que 
ahora van a la zaga cojeando, en cierto modo como facultades que no estdn his- 
toricamente sincronizadas. En cambio, no es casual -esta idea volveremos a 
tratarla de inmediato- que jamas haya habido una Historia de los sentimientos, 
analoga a la historia de las res gestae o a la historia del esptritu; que la vida emo- 
cional, por raz6n de su lentitud, se haya considerado s6lo como "naturaleza", 
como lo constante y no historico en el hombre. Con qui derecho, lo veremos 
enseguida. 



259 



IV 



LA FORMAClON DE LA FANTASIA MORAL 
Y LA PLASTICIDAD DEL SENTIM IENTO 



§13 

Sobre el exertitium necesario hoy, 

Asi pues, dado que existe el hecho del desnivel; que, en cuanto sentientes, 
aun nos encontramos en el rudimentario estadio artesanal, en que en todo caso 
solo podemos arrepentirnos por un unico asesinado, mientras que, en cuanto 
asesinos o productores de cad&veres, hemos alcanzado el orgulloso estadio de 
la produccidn masiva industrial; que desarrollamos las capacidades de nuestro 
corazdn -nuestras inhibiciones, nuestros miedos, nuestra preocupacion, nues- 
tro arrepentimiento- en relaci6n inversa a la dimension de nuestros hechos (o 
sea, las reducimos en proporcion con su aumento), somos, en la medida en que 
las consecuencias de ese desnivel no nos aniquilen de hecho, los seres mas des- 
garrados, mis desproporcionados en si mismos y mas inhumanos que jamas 
haya habido. Comparados con el actual desgarro, los antagonismos con que 
hasta ahora se las habia tenido que ver el hombre son, de hecho, inocuos. Tan- 
to si era el antagonismo entre "espiritu y carne" como entre "deber e inclina- 
ci6n", por mas terrible y furiosa que hubiera podido resultar la lucha en nuestro 
interior, toda diferencia era en cualquier caso un hecho humano, en cuanto se 
llevaba a cabo como polemica; polemizando entre si, las fuerzas luchaban en- 
tre ellas; al menos como campo de batalla de ambos poderes combatientes el 
hombre habia mantenido su existencia aun intacta; siempre habia quedado 
fuera de duda que era el mismo hombre el que luchaba en las fuerzas enfren- 
tadas. Y como los combatientes no se perdian de vista entre ellos -el deber no 
perdia de vista la inclinacidn, ni esta a aqu^l- quedaban garantizados el con- 
tacto redproco y la interdependencia, el hombre aun estaba ahi. 

Hoy no es asi. Ahora se ha perdido incluso ese minimo de garantia de la 
identidad, pues lo horroroso de la situacidn actual consiste precisamente en 
que no se puede hablar en absoluto de una lucha; en que, mas bien, todo pa- 
rece estar en paz y en perfecto orden; y en que un smiling colectivo encubre la 
situacion. Como las capacidades se han alejado unas de otras, ya no se ven; 



260 



como ya no se ven, ya no llegan a las manos; 1 como ya no litigan entre ellas, ya 
no se hacen dano mutuamente. En resumen: el hombre en cuanto tal ya no 
existe; solo existe, aqui, el que actua o produce y, alia, el que siente; el hombre 
como productor o como sentiente; y solo se otorga realidad a estos fragmentos 
especializados de hombre. Lo que hace diez anos nos habia llenado de horror, 
a saber, que el mismo hombre podia ser funcionario en el campo de extermi- 
nio y buen padre de familia; que ambos fragmentos no se contraponian, por- 
que ya no se conocian entre si, esa horrorosa inocencia de lo horroroso no es un 
caso particular. Todos nosotros somos los sucesores de esos seres esquizofreni- 
cos en el sentido mas real. 

Si eso es asi, en la medida en que queramos que no todo se eche a perder, la 
decisiva tarea actual consiste en la educacion de la fantasia moral, es decir, en el 
intento de superar el "desnivel", en ajustar la capacidad y elasticidad de nues- 
tra [facultad de] imaginar y sentir a las dimensiones de nuestros productos y 
a la enorme desmesura de lo que podemos causar; por tanto, en asimilar nues- 
tra [facultad de] imaginar y sentir a nuestro nivel en cuanto hacedores. 

Una entera generacion, la de quienes tienen ahora la cincuentena, quedo 
fascinada cuando Rilke, en sus ultimos poemas, en relacion con el sentir, ha- 
blo de lo que el sentir "realiza" [lleva a cabo], o sobre todo "no realiza" o, ha- 
ciendo referencia a un futuro oscuro, de "todavia no realiza" (Asi, por ejemplo, 
lo que "realiza el amor" en las Elegtas de Duino.) Lo que Rilke habia querido 
decir con eso no tiene absolutamente nada que ver con el hecho aducido por 
nosotros: que, en cuanto a fantasia y sentimiento, no estamos a la altura de 
nuestros propios productos; y cuando el se quejaba, lo hacia a causa de otras 
experiencias. Pero la idea de que se tiene que poder sentir no se habia expresa- 
do en ninguna otra parte de los escritos de aquella 6poca. Y si quedamos fas- 
cinados con su vocabulario, fue porque sin examinar la causa sentiamos que, 
haciendo referencia a un sentir insuficiente acertaba en senalar un decisivo de- 
fecto actual y, con £ste, tambien una tarea para un "sentir completamente" 

No sabemos si lo que hoy se nos propone "realizar" como tarea se puede 
llevar a cabo; si es posible superar el "desnivel" es decir, ampliar voluntaria- 
mente el volumen de nuestra imagination y nuestro sentir. Tal vez sea cierta la 



1 Es sumamente extrano que el vocabulario que el hombre, que estaba en poltaica consigo misrno, uti- 
lizaba antes para entenderse a si mismo pase o ya haya pasado a estar en desuso, Por ejemplo, la expresion 
"combatir consigo niismo", que era comprensible en la generaci6n anterior y aun corriente entre la juven- 
tud, suena hoy ya polvorienta, patetica y no crefble. 



261 



suposicion de la imposibilidad, o sea, suponer que la capacidad de nuestro sen- 
tir esta entumecida (al menos, no es ampliable a discretion). Si esto es asi, la 
situation es desesperada. Sin embargo, el moralista no puede aceptar sin mas 
este supuesto. Tal vez el supuesto este basado en la pereza o quizas en una teo- 
ria no verificada del sentir. Incluso si considera del todo improbable la posibi- 
lidad de romper los limites, al menos tiene que exigirse a si mismo intentar esa 
ruptura, pues solo en el experimento real se puede decidir sobre su posibilidad 
o imposibilidad. Despues puede reflexionar sobre si ya se dieron antes am- 
pliations voluntarias o incluso nuevas creaciones de sentimientos; y lo tendra 
que hacer. Pero lo primero que tiene que hacer es exclusivamente empezar con 
el experimento, o sea, hacer tc ejercicios de dilatation moral", hiper-extensiones de 
sus habituates capacidades de fantasia y de sentimiento; en suma: que haga ejer- 
cicios, 1 para trascender la supuestamente fija proportio humana de su imagina- 
tion y su sentir. 

Quien escribe estas lineas tiene bien claro que, en su texto, este pasaje ya no 
es un "texto" en el sentido habitual y que ya no se dirige al lector simplemen- 
te como "lector". Aunque al fin y al cabo, no hay textos cuya raison d'etre no 
consista en algo mas que ser un texto. Aqui hemos alcanzado la raison d'etre de 
nuestro texto. 

Igualmente tiene claro que su reto es un acto de violencia. De hecho, su exi- 
gencia de que el hombre ha de ampliar de manera voluntaria sus capacidades 
recuerda notablemente aquellas brutales y exageradas exigencias, que habia di- 
bujado y rechazado tan energicamente en el examen del Human Engineering. 2 
Pero no ve otra salida. Las armas del agresor determinan las del defensor. Si 
nuestro destino es vivir en un mundo (creado por nosotros mismos) que por 
su desmesura esquiva nuestra imagination y nuestro sentir y, asi, nos amena- 
za mortalmente, tenemos que tratar de adelantary superar esa desmesura. 

Digo "adelantar y superar". Y con ello ya esta descrita de manera bastante 
clara la diferencia entre las intenciones del Human Engineering y las de nues- 
tros ensayos. Mientras el Human Engineering trata de transformarnos con el 



1 Es curiosa la expresi6n ejercicios [Exerzitien], que el mismo autor destaca en cursiva, pues parece una 
clara referenda a los religiosos "ejercicios espirituales" en que se trataba de "imaginar" (o sea, de ejercitar la 
imaginaci6n, conmocionandola con descripciones infernales) la vida futura (cielo-infierno) para luego po- 
der actuar de acuerdo con esa "pre-visi6n" del futuro que cabia esperar. (N. del T. ) 

2 Vease el § 5 del primer capitulo "Sobre la vergiienza prometeica" 



262 



fin de hacernos sicut gadgets, o sea, conformes al mundo de aparatos sin res- 
quicio alguno [plenamente]; confiemos en "adelantar y superar" al mundo de 
aparatos con nuestros ensayos; y hacerlo como se "recupera" una cuerda que 
se nos ha tendido; es decir, confiemos en volver a alcanzar su cabo. 

No me parece posible hacer indicaciones concretas para realizar estos en- 
sayos o incluso solo para describir lo que se juega en ellos. Esquivan la comu- 
nicacion. El extremo que aun se deja parafrasear es la parada en el umbral, es 
decir, el momento que aun precede a la action real; el momento en que el ex- 
perimentador se propone su tarea; en que se auto-pre-dice lo que hasta ahora 
ni habia imaginado ni sentido para dejar que saiga el "puerco interior" -la des- 
ganada fantasia y el perezoso sentimiento- y obligarlos a superar el trabajo pro- 
puesto. Como muestra la expresion "auto-pre-decir", se trata de una [llamada 
de] alerta; pero no, como en la voz de la conciencia, de una alerta oida prima- 
riamente, sino de una voz que uno mismo pronuncia, pues lanza mas alia del 
abismo del desnivel, como si las facultades que se han quedado en la otra par- 
te fueran personas; y son la fantasia y el sentimiento las que han de escuchar o 
a las que uno quisiera "poner oidos" [ensenar a oir]. 

Pero realmente con esto queda dicho cuanto al respecto se puede captar en 
palabras, pues ya no se puede comunicar nada de lo que sucede despues de ese 
instante del umbral, del despertar real de las facultades, de sus intentos para 
salir a tientas de si mismas, de sus esfuerzos por adaptarse a los objetos que se 
le proponen como tareas; en resumen: de la autoampliacion como tal. 

Es innegable que esta parafrasis tiene resonancias de los procesos religio- 
sos. El autor no lo niega; incluso no tendria nada en contra, si se comparara la 
autotransformacion con las practicas transmitidas a menudo en la historia de 
la mistica, siempre que no se utilice vagamente el termino "mistica", como es 
habitual, sino que se entienda como intento de procurarse, con la ayuda de tec- 
nicas de autotransformacion, accesos a situaciones, regiones u objetos, de los 
que, de no ser asi, uno queda excluido. A este problema nos dedicaremos con 
mayor precision en el Anexo I. 

Pero naturalmente que esto no significa que, en nuestro caso, se trate de una 
pura action mistica. La diferencia, a pesar de la semejanza tipologica, es fun- 
damental, pues mientras el mistico trata de abrirse regiones metafisicas y, en 
el hecho de que estas le resulten por lo general inalcanzables (es decir, el efec- 
to de su propia position metafisicamente inferior), incluso ve algo metafisico, 
nuestros ensayos estan al servicio de la captation [comprension] de objetos, de 



263 



que disponemos; de esos que, como la bomba, hemos producido nosotros mis- 
mos; o sea, de objetos que de ninguna manera nos resultan inalcanzables, sino 
a nosotros solo en cuanto seres que imaginan y sienten. Tender un puente no 
es, pues, en absoluto una trascendencia, sino a lo sumo una "trascendencia in- 
manente", es decir: el desnivel 

Pero cualquiera que sea la definition que demos al esfuerzo de construir 
un puente esquiva su description. Y lo que vale es linicamente el intento efec- 
tivo. 



v 

RAlCES HISTORICAS 
DE LA CEGUERA DEL APOCALIPSIS 

§14 

No se cree en un final, no se ve ningun final 
El concepto de progreso nos ha hecho ciegos respecto al apocalipsis. 

Si se piensa qu£ insignificantes acontecimientos historicos (o incluso solo 
omina [presagios]) eran suficientes en otro tiempo para provocar fuertes olas 
de conmocion escatoldgica, de miedo tanto como de esperanza -conmociones 
masivas, a pesar de la falta de medios de comunicacion-, resulta en verdad te- 
trico el hecho de que hoy predomine una '"bonanza escatologica", a pesar de 
que el final haya entrado en el ambito de la posibilidad y haya a disposicidn 
tantos medios de comunicacion como se quiera. Si se prescinde de la conmo- 
ci6n en el tirculo de los cientificos -por lo demas, un caso unico: miedo al apo- 
calipsis entre los no-religiosos-, no se registra el mas minimo panico. Las 
acciones masivas organizadas, puestas en marcha contra la utilization de ar- 
mas atomicas, confirman la gravedad del peligro, pero no muestran ninguna 
angustiosa espera del final por parte de millones de personas. Y sin embargo, 
no seria justo afirmar que se hayan extinguido la tensidn y la disposicidn esca- 
tologicas en nuestra epoca. Las revoluciones de nuestro siglo se han produci- 
do no sin ambiciones escatoldgicas; mis bien, con la pretension de "superar" 
la historia e implantar una situaci6n posthist6rica, la de la sociedad sin clases 



264 



o la del "Reich" El impresionante simbolo, tornado de la Revolution francesa, 
de un nuevo computo del tiempo o la definition "milenario" no deja ninguna 
duda al respecto. Pero lo que esperaban estos creyentes escatologicos, o sea, los 
revolutionaries, en cierto modo -y a pesar de la notification de los t£rminos 
"revolution" y "giro brusco"- era "solo" el reino de Dios; con esto me refiero a 
que no pretendfan un final apocaliptico, tampoco un "dia del juicio", que tarn- 
bien habria sido un juicio para ellos, sino exclusivamente la situation tras el 
final. 

Este es un hecho muy particular, pues en el pasado toda esperanza escato- 
logica se completaba de forma automdtica con un miedo apocaliptico, mien- 
tras que ahora el aspecto apocaliptico queda encubierto, incluso borrado. Esto 
llega hasta el punto de que, mientras se daba confianza a "portadores de sal- 
vation" como Hider, no se otorgaba credibilidad a ningun anuncio de calami- 
dad y cuando, provocada por los "anunciadores de la salvation" se presento en 
verdad, no se pudo concebir o extraer retrospectivamente una experiencia. 

^Cual era la causa de ese impedimento? 

Lafe en el progreso. 

La capacidad de tomar en consideration un "final" se nos ha arrebatado por 
medio de la fe, presente a lo largo de generaciones, en el ascendente avance, su- 
puestamente automatico, de la historia incluso entre aquellos de nosotros que 
ya no creen en el progreso, 1 pues nuestra actitud ante el tiempo, en especial, 
nuestra position respecto al futuro, que habia sido configurada por la fe en el 
progreso, todavia no ha perdido esa configuration: somos aun lo que habiamos 
creido ayer; nuestras actitudes todavia no se han podido sincronizar con las 
nuevas ideas, admitidas en el entretiempo, pues entre ambas tambten existe un 
"desnivel" 

Probablemente no hubo ninguna generacidn anterior al siglo XVIII, o sea, 
antes del triunfo de las teorias del progreso, que estuviera tan mal preparada 
como nosotros para afrontar nuestra tarea actual: el miedo, pues, para el cre- 
yente en el progreso, fue que la historia era a priori sin fin, ya que veia en ella 
un feliz destino, un ininterrumpido proceso a mejor, que avanzaba impertur- 



1 La afirmacidn de que se ha acabado la fe en el progreso es demasiado gen£rica. En los Estados Unidos 
y en Rusia aun florece; y en las poblaciones subdesarrolladas sdlo ahora empieza su carrera triunfal. En todo 
caso es innegable que se esta transform ando de manera fundamental, es decir, que el concepto de "progre- 
so" se est£ trasladando lentamente al de proyecto, de manera que pierde su elemento de "inflexible necesi- 
dad". El prondstico de "final del concepto de progreso" fue caracteristico de la Europa de la catastrofe de 1946. 
Considerado en su globalidad, el prondstico es falso. 



265 



bable e imparablemente. Su concepto de infinitud era hijo de la comparacion 
y la confianza absoluta. Naturalmente, este proceso no podia desembocar en 
un juicio (o en un infierno, 1 como tampoco en un cielo, pues este, en cuanto 
algo bueno, habria sido el enemigo de lo mejor y, en cuanto situacion final, ha- 
bria interrumpido el proceso a mejor). El concepto de lo negativo, por tanto, 
se habia convertido en irreal para el creyente en el progreso, de la misma ma- 
nera que para el creyente en la teodicea. Como lo unico valido era la compa- 
racion, lo mejor, no habia ni "bueno" ni "malo"; o, mas exactamente: si existia 
lo malo se reducia a ser "lo que todavia no es mejor" y, por tanto, algo supera- 
ble (contra cuyo caracter de llegar a ser superado no habia remedio alguno) y, 
en consecuencia, algo pasajero y, con ello, al dia siguiente ya seria pasado. De 
hecho, se relegaba tambien al pasado cuanto se admitia como "negativo", con 
lo que se le extirpaba el ultimo resto de infierno. En suma: no se estaba adap- 
tado a un "final malo" porque no habia ni algo malo ni un final La representa- 
cion "final malo" no tenia cabida psiquicamente; era tan poco comprensible 
como lo es para nosotros, por ejemplo, la representacion de un universo fini- 
to en el espacio. 

Es natural que suene extrano que lo negativo faltara en el siglo XIX, tenien- 
do en cuenta el inmenso papel que ha desempenado la dialectica. Pero si se 
compara lo negativo de la "dialectica", por ejemplo, con lo negativo del con- 
cepto de infierno, queda claro que esta "positivado" es decir, se ha transfor- 
mado en un fermento. Dado que su fuerza consistia en provocar nueva vida y 
movimiento, en cierto modo ya estaba negado de antemano como "puramen- 
te negativo" La caracterizacion goethiana de Mefistofeles, como un ser que 
siempre queria lo malo y creaba lo bueno, es valida tambien para la negativi- 
dad de Hegel. 

Si uno intentara escribir la "Historia de los sentimientos", aludida antes como 
desideratum [en cuanto falta], esa perdida del miedo al apocalipsis (y al infier- 
no) tendria que cumplir un papel considerable. La transformacion que por esa 
perdida experimentaron nuestros antepasados (y nosotros a traves de ellos), 
no fue menos fundamental que la transformacion que habian experimentado 
sus abuelos con la "revolucion copernicana". Sin esa "perdida" jamas habria po- 

1 Antes incluso de que nuestros antepasados atenuaran deistamente el concepto de Dios, habian trans- 
formado ya al demonio en una figura aleg6rica; antes de que anunciaran que Dios habia "muerto" ya habian 
matado al demonio; antes de que entregaran el cielo a la musica, ya habian convertido el infierno en el lugar 
teatral. En la religion culta de nuestros padres, incluso de los que estaban lejos de todo ateismo declarado, 
faltaba ya el miedo al infierno hasta el punto de que ya no se notaba su falta. 



266 



dido aumentar la seguridad del hombre moderno en si mismo tanto como ha 
aumentado de hecho; y sin ella resultaria incomprensible nuestra actual inca- 
pacidad para el miedo. 

Naturalmente, con esto no se propone ninguna rehabilitacion artificial del 
miedo al apocalipsis y al infierno. Lo que quiero decir es unicamente que la es- 
pera del juicio y el infierno fue lo que habia causado al hombre miedo; que este 
miedo ante la enormidad del tormento futuro superaba todo lo que a nosotros 
nos puede procurar "miedo intramundano" ante este o aquel peligro, incluida 
nuestra propia muerte; y que era incomparablemente mas parecido al miedo, 
que hoy deberia darse, que todo lo que podriamos soportar bajo los imperios 
del terror o bajo los bombardeos incontrolados. 1 

§15 

Incluso elpropio final ha sido ocultado. 

Forma parte de la mentalidad del progreso, pues, una idea por completo es- 
pecial de "eternidad", a saber, la representacion del ininterrumpido mejor pro- 
greso del mundo y, por tanto, un defecto completamente especial, a saber, la 
incapacidad para tan solo pensar un final. Ahora bien, tanto si se denomina 
este caracter una "representacion" o un "defecto", lo decisivo es que, para el cre- 
yente en el progreso, ese no-final desempena el papel de una ley fundamental, 
o sea, universalmente valida y, por tanto, tambien para su propia vida. Esto sig- 
nifica que el tampoco mira de cara su propio final, no puede tomarlo en con- 
sideracion; oculta su muerte. Esto es logico, pues los intentos de compaginar 
progreso y descredito del morir estan condenados al fracaso. Naturalmente, no 
puede obviar que seguira habiendo muerte, pero lo que si le es posible es qui- 

1 Sin embargo, cuando en la burguesia del siglo xx se perdio la fe en el progreso, no aparecio como polo 
opuesto a "proceso a mejor" por ejemplo, la idea del "mal final", sino la idea de que el presente (naturalmente, 
en sentido mas o menos metaforico) era el infierno. Asi fue en Strindberg; y fundamentalmente eso no ha 
cambiado (en Celine, Kafka y en el primer Sartre). Si estos autores habian perdido tambien su esperanza de 
progreso, aiin dependian de forma polemica de esa esperanza. Es decir, como no podian imaginar un futu- 
ro que no fuera "progreso", tampoco creian ya en un futuro, pues ya no creian en el progreso. Con el "fu-turo 
mejor" vaciaban el concepto de futuro. Esta transformacion fue caracteristica de un genero que, procedente 
de la burguesia que creia en el progreso, habia perdido la confianza en el ascenso de su clase. En ninguna con- 
cepcidn cristiana ni en ninguna politica se ha dado semejante ausencia de futuro como, por ejemplo, en el 
beckettiano mundo de Godot Pero lo decisivo es que esa ausencia de futuro no se transform6 en espera del 
apocalipsis, sino que senalo al presente como nunc stans del infierno. Tambien los nihilistas estan ciegos para 
el apocalipsis. 



26 7 



tarle a la muerte su aguijon y encubrir la vergtienza del morir; dicho en termi- 
nos positivos; producir un mundo, cuya positividad sea tan inconsutil que no 
deje abierta ninguna fisura para preguntas desagradables sobre la muerte; un 
mundo, que no recuerde el descredito a traves de ninguno de sus elementos, 
de manera que solo a los menos posibles -y estos pocos solo tan raramente 
como sea posible- se les recuerde la muerte. 1 

Dos ejemplos tornados por complete al azar pueden ilustrar como funcio- 
na esta ocultacion de la muerte. 

I. De los Estados Unidos se puede afirmar que, alii, la muerte ya es impo- 
sible de encontrar. Dado que lo unico que vale como "realmente existente" es 
lo mejor y lo que puede ser cada vez mejor, nada se puede hacer con la muer- 
te, a no ser que se la relegue a algun lugar, donde participe de forma indirecta 
de la ley universal del aumento de cualidad. Y eso es lo que se hace. Evelyn 
Waugh ha informado suficientemente sobre los imparables progresos en la 
construccion de cementerios; y es innegable que hoy se muere mas "graciosa- 
mente" que hace cincuenta anos. Lo que en estos cementerios se entierra no es 
al muerto, sino a la muerte, pues se da colorete al muerto y se le deja hermo- 
samente arreglado, de manera que es tratado como un vivo, Ahora bien, como 
no se puede negar del todo que en el se ha producido cierta transformacion, se 
le despacha con rapidez. Y como del fiances partir c'est mourir un pen se ha pa- 
sado al mourir c'est partir un pen, se le lleva a un lugar que, en cuanto a encan- 
to paisajistico y comoda accesibilidad, no se puede describir de otra manera 
que como un hermoso lugar cualquiera de vacaciones; y cuyos seductores en- 
cantos habia tenido sobrada ocasion de conocer el moriturus a trav£s de los 
anuncios del cementerio en las autopistas y en el metro. Pero la expresion mo- 
riturus es falsa, pues ~y £ste es el punto principal- el que esta vivo no es un mo- 
riturus, sino que el muerto es uno que, tras cierto change of residence, prosigue 
en otra parte la existencia de aqui. Y con la expresion "proseguir en otra parte 
la existencia de aqui" se describe el tipo de "inmortalidad" que se desarrolla en 
el espacio del optimista mundo del progreso: esa "inmortalidad" no consiste 
en "eternidad", sino en el no-final de la vida de aqui. 



1 Por supuesto* si alguien no despacha el factum del morir e incomoda a la filosofia del progreso con pre- 
guntas, £sta fracasa compietamente; y la variante socialista de la filosofia del progreso no menos que la bur- 
guesa. Pero eso no ocurre demasiado a menudo, pues a sus hijos, antes aun de que piensen proponer preguntas, 
ya les ha tapado la boca con sus respuestas optimistas, El poder de una cosmovisi6n no se acredita con las 
respuestas que sabe dar, sino con las preguntas que sabe sofocar. 



268 



2. Donde se admite la muerte, que en verdad no se puede ocultar plena- 
mente, como por ejemplo en la ciencia, se le quita el veneno nombrandola 
ayudante de la vida ascendente. Un ejemplo ciasico de esto lo represent6 jus- 
to el darwinismo, al interpretar la muerte, incluso de especies enteras, como 
"criba de la vida", es decir, le confirio el oficio de ayudar a la vida mds fuerte 
(y, "por eso" mas legitima) a conseguir su derecho exclusivo, precisamente de- 
jando que la vida mas debil (y, "por tanto", menos vilida en lo vital) cayera 
por los agujeros de su cedazo. Es decir, el darwinismo, al transformar lo ne- 
gativo, la "muerte" en una contribuci6n a lo positivo, "ascenso de la vida" 
cumplio la tarea de introducir una teodicea naturalista a favor del progreso 
en la naturaleza. 

Claro que, estas dos ilustraciones del papel, es decir, de la negacion, de la 
muerte se han escogido de manera absolutamente arbitraria. Pero para mos- 
trar con que plenitud y amplitud ha ejercido su dominio la filosofia del pro- 
greso, no me parecio err6neo entresacar dos ejemplos, que no solo estan muy 
alejados entre si, en sentido temporal y geografico, sino que pertenecen a dos 
extremos compietamente diferentes de la existencia. 

De hecho, seria injusto esperar que una humanidad, cuyas relaciones con 
la muerte aun ayer habian sido tan insuficientes y oportunistas, pudiera com- 
prender un "final" en el sentido apocaliptico o, incluso, estuviera dispuesta para 
semejante final. 

§16 
Otra tarea: 

la deliberada ampliation de nuestro horizonte de presente. 

El creyente burgues en el progreso -digo el burgu£s, a diferencia del revo- 
lucionario-escatoldgico- quedo mas o menos ciego respecto al futuro, a pesar 
de que en sus "utopias" tecnicas soflaba con antelacion la verdad y no conocia 
otra dimensidn del tiempo fuera del futuro. En cierto sentido se puede decir 
que no tenia necesidad de mirar al futuro, pues este venia "por si mismo" y lo 
hacia a diario, era mejor cada dia. Su futurismo no se iba acercando de mane- 
ra tan intensa como, por ejemplo, lo habia hecho el del cristiano, que se en- 



269 



frentaba al final apocaliptico lleno de miedo. 1 De la misma manera que nos 
precipitamos rapidamente en el mundo del progreso, lo hicimos como miopes 
y nuestro actual horizonte de futuro -ese espacio de tiempo, que tomamos en 
consideracion y entendimos como futuro- resulto de una estrechez casi pro- 
vinciana. El pasado manana no era para nosotros ya ningun futuro. 

Con esta paradoja nos referimos al simple hecho de que no todo lo que es 
futuro, por serlo, tiene para nosotros el valor de "futuro". Ciertamente, el 
ano 1967 es para nosotros "futuro". Pero somos incapaces de concebir como 
futuro el ano 2500 y a los hombres del ano 2500 como biznietos nuestros: "no 
nos interesan nada", su lugar temporal parece estar en alguna parte nebulosa; 
y el lugar del ano 10000 es el mismo que el de la arcaica region del ano 10000 
antes del inicio de nuestro computo del tiempo. Tambien en la epoca del pro- 
greso se vivia al dia, aunque era un dia que cambiaba rapidamente de un dia 
para otro. 

Pero esos dias felices ya han pasado. 

Porque el futuro ya no viene; ya no lo entendemos como "viniendo"; lo ha- 
cemos. Y lo hacemos de manera que contiene en si su propia alternativa: la posi- 
bilidad de su interrupcion, la posible ausencia de futuro. Aunque esta interrupcion 
no se produzca ya manana: mediante lo que hacemos hoy puede aparecer pa- 
sado manana o en la generacion de nuestros biznietos o en la "septima gene- 
racion". Dado que los efectos de lo que hacemos hoy permanecen, ya hoy 
alcanzamos ese futuro; con lo que queda dicho que ya esta presente en sentido 
pragmatico. Tan presente como, por ejemplo, lo esta un enemigo cuando, a pe- 
sar de hallarse ausente en el sentido externo, esta al alcance de nuestra arma y, 
por tanto, puede ser nuestro bianco. 

Tenemos, pues, poder sobre un tiempo, que habitualmente no tomamos ni 
podemos tomar en consideracion como "futuro". Nuestra accion va mas alia 
de nuestra comprension. Lanzamos mas alia de lo que, miopes, podemos ver. Es 
decir: de nuevo nos encontramos ante un "desnivel prometeico" y, con ello, de 



1 Eso ha cambiado fundamentalmente donde el concepto de "progreso" ha quedado borrado por el de 
"proyecto", es decir, en las economias planificadas. Aqui, el futuro se ha convertido en una especie de "espa- 
cio" dentro del que se realiza el debido plan. Con ello, el tiempo ha pasado de ser una/orma de vision a una 
forma de production. Las preguntas clasicas, como la de si se puede "prever" el futuro, ya no tienen sentido 
frente a ese futuro, pues no es m3s que el esquema de la previsi6n. Cum grano salts se puede decir que el con- 
cepto de progreso ha vuelto al de "providencia", del que procede; s61o que, en este caso, se trata de una pro- 
videncia humana. 



270 



nuevo ante la tarea, ya conocida, de superar el "desnivel", de "no quedar reza- 
gados respecto a nosotros mismos", de "adelantarnos y superarnos" a nosotros 
mismos para no resultar "menores que nosotros mismos" y no prepararnos el 
ocaso mediante esa autoinferioridad. Todos estos conceptos nos resultan co- 
nocidos a partir de nuestra presentacion de la tarea actual (§13). 

A estas reflexiones hemos antepuesto el dicho de Montaigne "Embrasser Vu- 
nivers comme sa ville". 

Ahora hay que traducir este lema de Montaigne a lo temporal. Con eso que- 
remos decir que hemos de tratar de cerciorarnos, trascendiendonos a nosotros 
mismos, de lo mas alejado temporalmente y hacerlo evidente. En los relatos 
moliisicos se dice: "Saluda a los no nacidos como si fueran tus vecinos". 

De nuevo se trata, pues, de la tarea de "ampliar" una facultad. Esta vez, de 
una facultad temporal. Pero lo que se exige no es, por ejemplo, prever a la ma- 
nera de los profetas esto o aquello, sino unicamente de que tratemos de com- 
prender el horizonte ampliado como nuestro, como desde una cima o desde un 
avion. 

Como la radio y la television recogen las cosas espacialmente mas aleja- 
das para conducirlas a un espacio unico, el de nuestra posicion, hemos de re- 
coger los sucesos temporalmente mas alejados y futuros para sincronizarlos 
con un punto temporal unico, el ahora, como si sucedieran ahora. Pues es 
ahora cuando suceden, ya que dependen del ahora; y, en cuanto suceden aho- 
ra, nos importan, porque ya ahora los "posibilitamos" a traves de lo que aho- 
ra hacemos. 

Es innegable que asi se postula una relacion con el tiempo del todo insoli- 
ta, pues el futuro ya no ha de quedar "ante nosotros", sino atrapado por noso- 
tros, "en nosotros", como presente para nosotros. Ciertamente, este nuevo tipo 
de relacion con el tiempo no se aprendera de hoy para manana. Esperemos que 
nos quede tiempo para ejercitarnos en esa relacion nuestra con el tiempo. 

§17 

Lo que no puedo hacer no me importa. 

Pero detengamonos un momento para aclararnos metodologicamente so- 
bre lo que tenemos entre manos. 



271 



Nuestro planteamiento del problema es muy poco habitual: mientras toda 
investigation medianamente razonable parte de capacidades facticas, por ejem- 
plo, de capacidades cognoscitivas, para comprobar sus mecanismos o sus con- 
diciones de posibilidad, aqui buscamos las raices de xxmfalta de capacidad, las 
raices de nuestra ineptitud frente a la situation apocaliptica, en que nos en- 
contramos. Nos ocupamos, pues, de algo no existente. 

Esto es absurdo. De hecho, la investigation de la pregunta ",>Que impide 
nuestra comprension de la situation apocaliptica?" no tendria sentido en la 
medida en que se llevara a cabo como una investigation puramente epistemo- 
logica. Si se empezara preguntando: "^Por que no existe esto o aquello?" no ha- 
bria final, pues cabria imaginar de manera caprichosa seres no existentes. La 
pregunta solo tiene sentido porque aqui nos referimos a lo no existente como 
algo que propiamente no podria no-ser; como un desideratum; o sea, porque 
se trata de una pregunta moral Nuestra investigation es, por extrana que pue- 
da sonar esa conexion de palabras, epistemologta moral 

Pero tambien es extrana por una segunda razon: porque los mismos facto- 
res responsables de la "ceguera del apocalipsis" son de naturaleza moral. ^Que 
significa esto? 

Que es la position moral, en que nos encontramos ante ese objeto, la que 
decidira tanto si concebimos o no un objeto (un asunto, una situation); que nues- 
tro poder ver o nuestro estar ciegos depende de si el objeto nos "importa" algo 
o no; que no nos afecta nada que no nos importe. 

Con este juego de palabras, ciertamente, aun no hemos hecho nada. Al con- 
trario: el problema empieza justo aqui. En definitiva no poseemos ningiin cri- 
terio patentado, con cuya ayuda podamos decidir lo que nos importa y lo que 
no. Por otra parte, hay innumerables cosas que, a pesar de que "realmente" nos 
importan o deberian importarnos, subjetivamente no nos importan nada. Por 
ejemplo, la "situation apocaliptica". Pero, claro, no solo esta, sino miles de asun- 
tos que nosotros mismos no podemos tratar o no nos esta permitido tratar; en 
los que no tenemos la posibilidad de inmiscuirnos, de preocuparnos por ellos, 
de juzgar sobre ellos, porque la situation factica (division del trabajo, relacio- 
nes de propiedad, coaccion de la opinion, poder politico, etcetera) nos exclu- 
ye. No tenemos la posibilidad ni la libertad de considerarlos como un asunto 
nuestro, "que nos importa". A eso es a lo que me referia cuando dije que la si- 
tuation moral es decisiva para nuestra comprensi6n o incomprension del ob- 
jeto: si somos despojados de la posibilidad de participar de alguna manera en 



272 



la disponibilidad de un objeto, este tambien dejara pronto de importarnos, en 
la medida en que no ejerzamos una resistencia expresa. No solo vale "Lo que 
no se es como si no existiera", sino tambien "Lo que no puedo [hacer] no me 
importa". Estamos ciegos respecto al objeto del que estamos obligados a "pres- 
cindir" Esto es evidente en los estados totalitarios, en los que el hombre ya no 
comprende las medidas contra las que no puede en absoluto tomar en consi- 
deration emprender nada. Por eso esta mal formulada, por ejemplo, la pre- 
gunta sobre si tantos miles y miles de personas no sabian nada de los campos 
de exterminio; cabe presumir que lo sabian; pero, en verdad, no lo compren- 
dian, porque estaba claro de antemano que se hallaba fuera de lugar empren- 
der algo en contra. Por eso seguian viviendo como si no supieran nada. Exacta- 
mente como hacemos nosotros, a pesar de que "sabemos" de la bomba. 

Solo podremos examinar plenamente nuestra ceguera del apocalipsis si la 
consideramos como una parte de la situation moral del hombre actual, por 
tanto, en el marco de lo que nos esta permitido o no, podemos o no, debemos 
o no. A partir de ahl hay que ensayar una exposition de esta situation moral 
nuestra, en la medida en que es necesaria para la explication de nuestro de- 
fecto. 



§18 

La "medialidad": ya no somos "actuantes" sino solo colaboradores. 
El reXoq de nuestro hacer se ha desmontado; por eso vivimos sinfuturo; 
por eso, sin comprensidn del final delfuturo; 
por eso, ciegos respecto al apocalipsis. 

No hay diferencias de opinion sobre el hecho de que el estilo de nuestro ac- 
tual hacer [Machen], es decir, del trabajo, se ha transformado radicalmente. 
Hoy, trabajar se ha convertido hasta en restos no caracteristicos, en un "co-Ja- 
borar y> organizado por la empresa y sometido a la empresa. Subrayo "la em- 
presa", porque el trabajo solitario jamas ha constituido la parte principal del 
trabajo humano. Pero hoy se trata en primer lugar no de una colaboraci6n con 
otros trabajadores, sino de "funcionar con" la empresa (fuera del alcance de la 
vista, pero vinculante para el trabajador), de la que los demds trabajadores for- 
man parte del mismo modo s6lo como piezas. 



Esto es una trivialidad, pero lo que es valido de nuestro trabajo tambien vale 
-y este hecho no es menos trivial, pero tampoco menos importante- de nues- 
tro "actuar" [Handeln] o, digamos mejor, tambien de nuestro "hacer* [Tun], 
pues el termino "actuar" y la afirmacion de que somos "agentes" ha adquirido 
a nuestros oidos (cosa que hay que tomar en serio como una referenda) el ca- 
racter de una exageracion. Exceptuando unos pocos sectores, nuestro actual 
"hacer" [Tun] se convierte en un colaborar conformista, pues tiene lugar en el 
rnarco de empresas organizadas, fuera del alcance de nuestra vista, pero vin- 
culantes para nosotros. El intento de sopesar en que relacion se dosifican los 
componentes de "activo" y "pasivo" en este o aquel "colaborar" de delimitar 
d6nde acaba el ser obligado a hacer y empieza el hacer por si mis mo, resulta- 
ria tan esteril como el de descomponer un trabajo de servicio, que se realiza 
conforme al ritmo de la maquina, en sus componentes activos y solo reactivos* 
La distincion se ha convertido en algo secundario, la existencia actual del hom- 
bre no es, la mayoria de veces ni solo "mover" ni solo "ser movido", 1 ni s6lo ac- 
inar ni solo ser accionado; mas bien es "activa y pasivamente neutral". Daremos 
a este estilo de nuestra existencia el nombre de medial 

Esta "medialidad" impera por todas partes. No solo, por ejemplo, en los pai- 
ses que obligan violentamente al conformismo, sino tambien en los que lo im- 
ponen con suavidad. Naturalmente, de manera mas clara en los totalitarios. 
Por eso he elegido como ejemplo de la "medialidad" una conducta tipicamen- 
te totalitaria. 

En los procesos en que se juzgaban "crimenes contra la humanidad" siem- 
pre se podia volver a experimentar que los acusados se veian ofendidos, es- 
pantados, a veces incluso escandalizados porque eran interpelados como 
"personas", es decir, se los responsabilizaba de la brutalidad infligida a quienes 
ellos habian ultrajado y por el asesinato de aquellos a quienes ellos habian ase- 
sinado. Sena absolutamente erroneo considerar a estos acusados simplemen- 
te como ejemplares casuales de seres deshumanizados o insensibles. Si eran 
incapaces de sentir remordimiento, verguenza o cualquier tipo de reaccion mo- 
ral, no fue porque "a pesar de todo" habian colaborado, sino casi siempre por- 
que solo habian colaborado; pero a veces porque habian colaborado, es decir, 
porque para ellos "ser moral" coincidia eo ipso con la absoluta "medialidad" y, 



! Traducimos treiben por mover. Tengase en cuenta que, en alernan, una ernpresa se denomina Betrieb, 
cuya raiz es la misma que la de este verbo. En est sentido, una ernpresa se "mueve" a base de las personas que 
la "mueven", que, a su vez, "son movidas a mover" (N. del T.) 



274 



por eso, (en cuanto "habiendo colaborado") tenian buena conciencia. Lo que 
en su "impenitente insensibilidad" pensaban>, lo habrian podido expresar asi: 
";Si al menos hubi£ramos sabido lo que pretendeis de nosotros! En aquel tiem- 
po estdbamos en regla (o, si quereis, eramos 'morales'). En definitiva, nosotros 
no podemos hacer nada respecto al hecho de que la ernpresa, con la que en- 
tonces colaboramos con satisfaction, haya sido sustituida por otra. Hoy es 'mo- 
ral 5 colaborar aqui; y entonces era "moral' colaborar alii" 

Por espantosos que hayan sido los crimenes posibilitados por esta actitud, 
quien los mire asombrado como fragmentos erraticos de nuestra £poca se cie- 
rra a su comprension, pues esos crimenes, aislados, no tienen ninguna reali- 
dad, en todo caso ninguna realidad comprensible, 

De hecho, esos crimenes solo se pueden entender, si se ven en su contexto 
especifico, es decir, si se hace la pregunta sobre que tipo de acciones represen- 
tan, segun que modelo de actividad fimcionan. Y la respuesta es que sus auto- 
res, al menos muchos de ellos, en las situaciones en que cometieron esos crimenes, 
en principio no se habian comportado de manera diferente de como estaban 
acostumbrados a hacerlo en su ernpresa de trabajo, que los habia marcado. 

Claro que esto resulta chocante. Y, presumiblemente, resulta inevitable que 
la afirmacion se malinterprete. Al fin y al cabo, no hay ninguna ernpresa (en 
todo caso, ninguna de las que se dicen "fabricas" o "despachos") en que se en- 
sene el asesinato de masas o la tortura, A lo que se refiere es, naturalmente, a 
algo diferente, mucho mis trivial: el hecho cotidiano, pero solo raras veces exa- 
minado hasta sus ultimas consecuencias, de que (sin que uno pueda ser res- 
ponsabilizado en persona o sin que de ahi se sigan consecuencias habitualmente 
horribles o inmediatamente visibles) el principio "medial" conformista, el cola- 
borar, "activa y pasivamente neutral", impera en toda ernpresa; y el hecho de que 
ese modo de actividad esta reconocido como naturalmente valido en todas par- 
tes, sea en Detroit, Wuppertal o Estalingrado. Pues es propio de una ernpresa 
media, al menos de la gran ernpresa actualmente decisiva (y cualesquiera que 
sean sus fin alidades), reivindicar un caracter vinculante; y propio del trabaja- 
dor es "mover siendo movido" con los demas; permanecer excluido del cono- 
cimiento de las finalidades de la ernpresa, a cuya consecucidn contribuye, porque 
en eso consiste su unica raison d'etre; no ser nunca (formulado en analogia con 
el problema fundamental del marxismo) "propietario" del conocimiento de las 
finalidades de la produccion, por las que no tiene ningun interes. Si es asi, o 
sea, si no sabe, no necesita saber o no ha de saber la finalidad, evidentemente 



275 



no necesita tener ninguna conciencia. Mas bien, el "actuar" analizado o dicta- 
do por la conciencia individual, queda suspendido y sustituido por la concien- 
zuda exactitud [escrupulosidad] del "activa y pasivamente neutral mover-con"; 
y si en la empresa hay "buena conciencia" solo es como paradojica satisfaction 
por la total interruption de la propia conciencia o, incluso, como orgullo por 
haberlo conseguido. El trabajador de fabrica o el empleado de despacho que 
rehusara seguir colaborando en la maquinaria de la empresa con el razona- 
miento de que el producto de la empresa contradice su propia conciencia in- 
dividual, o una ley moral universal, o de que su utilization es inmoral (o al 
menos es posible su uso inmoral), en el mejor de los casos seria considerado 
un loco y rapidamente se dejarian sentir las consecuencias de su inusual com- 
portamiento, 

Mientras trabajar, en cuanto tal, se considera "moral" en todas las circuns- 
tancias, en el acto del trabajar la finalidad y el resultado del trabajo -esto es 
uno de los rasgos mas funestos de nuestro tiempo- son considerados funda- 
mentalmente como "moralmente neutrales"; da igual en qu£ se trabaje, el pro- 
ducto del trabajo esta "mas alld del bien y el maF. Cualquier otra description no 
nihilista seria mero encubrimiento [de la realidad] . Pero en ningun caso -y esto 
representa seguramente el culmen de la fotalidad-, el trabajo mismo en ningun 
caso "olet". La idea de que el producto, en el que se trabaja, aunque sea el mas 
reprochable, puede infectar al trabajo no es tomada en consideration psicolo- 
gicamente ni siquiera como posibilidad. En terminos morales, producto y fa- 
brication del producto estan separados; el estatus moral del producto (por 
ejemplo el del gas toxico o el de la bomba de hidrogeno) no echa ninguna som- 
bra sobre el estatus moral de quien, trabajando, participa en su production. Da 
igual que sepa o no lo que hace: para lo que hace no necesita conciencia. 1 Como 
se ha dicho: esa ausencia de conciencia impera ya en la empresa. 



1 El colaborador, cuya alma esta inquieta por su colaboracidn, es un fenomeno absolutamente nuevo, 
una figura que no se habfa dado antes de la production de la bomba atdmica. No puede desarrollarse ese tipo 
de un dia para otro. El caso Oppenheimer pone de manifiesto que (en especial en tiempos de conform ismo 
extremo) el hombre atormentado por escrupulos padece escrupulos incluso por el hecho de tener escrupu- 
los, porque estos le parecen moralmente dudosos, en cuanto sentimientos no asimilados, Pero, este fen6me~ 
no del escrupulo es tambien hoy la excepcion. Axioma basico es y sigue siendo, ante todo, mm olerr, es decir, 
el axioma de que ningun trabajo sera desacreditado moralmente por lo que elabora. Y este axioma es funes- 
to no s6lo porque otorga al crimen mas terrible el aire de lo ingenuo, sino porque representa el mis puro 
nihilismo: si la mayor parte del hacer humano -y trabajar constituye la mayor parte- de antemano estd fue™ 
ra del juicio moral, eso desemboca en el imperio efectivo del nihilismo. 



2 7 6 



La empresa es, pues, el lugar en que se produce el tipo de hombre "medial 
y sin conciencia"; el lugar de nacimiento del conformista. El hombre alii mar- 
cado solo necesita ser transferido a otras tareas, a otra "empresa" para, de re- 
pente, sin transformarse esencialmente, actuar de manera monstruosa, llenarnos 
de espanto; y la suspension de su conciencia, que antes ya era un fait accompli, 
adquiere el aspecto de una pura falta de conciencia, a la vez que la suspension 
de su responsabilidad el de la pura moral insanity. Mientras no miremos de 
frente ese hecho, o sea, no reconozcamos que la empresa actual es la forja y el 
estilo de trabajo el modelo de la asimilacion, seremos incapaces de entender la 
figura del contemporaneo conformista; es decir, incapaces de comprender lo 
que les ocurria a esos hombres "impenitentes insensibles", que en los citados 
procesos se negaban a arrepentirse o a responsabilizarse de sus crimenes "en 
que habian colaborado" 

No se me malinterprete. Nada mas lejos del autor que, en este caso, com- 
prendre pour pardonner, nada mas lejos de mi, pues, gracias a una pura casua- 
lidad, no fui vfctima (a diferencia de mis semejantes) de esos hombres. Lo que 
el autor quiere mostrar es, mas bien, que los crimenes, dado que estaban fun- 
dados en la "medialidad" del actual estilo de trabajo, estan estrechamente liga- 
dos a la esencia de la epoca actual; de ahi que fueran incomparablemente mas 
terribles y funestos de lo que se vio entonces, cuando se intentaba entenderlos 
(por ejemplo en las explicaciones de la "culpa colectiva"); mas terribles y fu- 
nestos por cuanto ha sobrevivido su condition previa, o sea, el actual estilo de 
trabajo, porque este existe hoy como ayer y por todas partes, y porque ni si- 
quiera conocemos que direction tomar para poder buscar un posible remedio, 
pues no somos capaces de imaginar un estilo de production, o sea, un estilo de 
trabajo, que nos aparte del actualmente imperante. 1 Por eso consideramos tarn- 
bien un puro autoengano ver en los crimenes "acontecimientos en cierto modo 
erraticos", que una vez -pero solo una unica vez- se han extraviado en el espa- 
cio de nuestra historia y nada permite presumir que se repitan. Al contrario, 
como la "medialidad" y el conformismo imperan en un espacio mas amplio 
que nunca antes, no es posible saber que deberia impedir la repetition de lo 
horroroso y por que un Erostrato, al que un buen dia se le ocurriera organizar 
un "genocidio" o algo parecido, deberia tener alguna razdn para poner en duda, 
siquiera por un momento, la leal colaboracion de sus contemporaneos. Podrd 



1 La automatizaci6n es, por el contrario, la sustituci6n definitiva de la conciencia mediante la concien- 
zuda exactitud de la mnci6n mec^nica. 



277 



dormir en paz. Ellos no lo dejaran en la estacada, sino que estaran en su pues- 
to motorizados como un enjambre. Cotno trabaj adores, los contemporaneos 
estan instruidos para el colaborar como tal. Y esa concienzuda exactitud, que se 
han agenciado en vez de su conciencia (obligados por la epoca a ageneiarsela), 
equivale a una promesa: la promesa de no ver ante si el resultado de la activi- 
dad en la que participar; si se ven en el trance de verlo ante si, de no compren- 
derlo; si se ven en el trance de comprenderlo, de no retenerlo, de olvidarlo; en 
resumen: la promesa de no saber lo que hacen. 

Con esto se ha descrito el caracter terrible del actual dilema moral. Por una 
parte, esperamos del hombre actual un colaborar absoluto, y colaborar como 
condition de su trabajo en general o, al menos, como virtud laboral; por otra, 
quisieramos reclamarle (y pensamos que, en realidad, el mundo tendria que ser 
de tal manera que se le pudiera reclamar) que en la "esfera fuera del mundo de 
la empresa" se comportara como "el mismo" o sea, <c no me