Propuestas para el estudio crítico de las Misiones jesuitas españolas en Paraguay, por el profesor Pablo Huerga Melcón

NOTAS SOBRE LA HISTORIA DE LAS MISIONES DEL PARAGUAY, A

PROPÓSITO DE LA PELÍCULA DE ROLAN JOFFÉE, LA MISIÓN, DE 1996

AUTOR: Pablo Huerrga Mellcón Universidad de Oviedo

FUENTE https://doi.org/10.33676/EMUI_nomads.55.15

Notes on the history of the Missions of Paraguay, with regard to the film by Rolan Joffée, The Mission, 1996.

Lauro Ayestarán (1913-1966), musicólogo uruguayo, en un artículo dedicado a uno de los grandes músicos del barroco musical hispanoamericano, Doménico Zipoli (1688-1726), dice:

“Las tinieblas de la Edad Media no son sino las de nuestra ignorancia, decía Gustave Cohen, en “La grande clarté du Moyen Age”. Creo que algo parecido acontece con las tinieblas culturales de la América del Sur durante la dominación hispánica.”

Así ocurre cuando tratamos de escudriñar el pasado imperial español. Una leyenda negra nos ha ocultado una realidad muy compleja y llena de interés. Y no es un caso menor el que aquí nos ocupa: Las Misiones del Paraguay, fundadas por los jesuitas, a petición de Felipe III en el año 1607.

Pedro de Mendoza

Para comenzar a hablar de la historia de las Misiones de Paraguay hay que remontarse a la expedición de Pedro de Mendoza (1499-1537), que le fue encargada para intervenir al sur de la delimitación establecida en el Tratado de Tordesillas (7 de junio de 1494). La expedición de Pedro de

Mendoza, que al parecer había participado en 1527 en el saqueo de

Roma, fue un verdadero suplicio. Partió de Sanlúcar de Barrameda el

día 24 de Agosto de 1535 con entre 11 y 14 naves, y unos 3000 hombres,

y con el objetivo de fundar tres fuertes, y construir un camino real que los

llevara hasta el Pacífico -nadie imaginaba entonces la enorme barrera

que suponía la cordillera de los Andes; esta empresa no se conseguiría

hasta el siglo XX). Le acompañaba, entre otros, un hermano de santa

Teresa de Jesús, Rodrigo de Cepeda y Ahumada (1511-1557), que

posteriormente moriría con 46 años en una batalla contra los Araucanos

en lo que hoy es Chile, el 10 de agosto de 15571. Además de la

tempestad que sufrieron cuando se acercaban a la costa brasileña, y la

sífilis de Pedro de Mendoza, que le mantenía prácticamente postrado,

sufrieron el acoso de los indígenas. A mediados de enero de 1536

arribaron a la isla de san Gabriel, en la costa sur del estuario del Río de

la Plata, y el día 2 ó 3 de febrero de 1536 fundaron la ciudad de Buenos

Aires, con el nombre de Santa María del Buen Ayre. Pero los indios

Querandíes les acosaron brutalmente hasta que en diciembre de 1536

entraron en la ciudad y la incendiaron. Pedro Mendoza y otros

sobrevivientes se vieron obligados a huir, buscando refugio en el fuerte

de Santi Spiritu, que es considerado el primer asentamiento europeo en

Argentina, luego llamado Corpus Christi, y finalmente Puerto Gaboto. Su

nombre actual se debe a su fundador, Sebastián Gaboto (Venecia

1484-1557), que había fundado esta ciudad en la expedición de 1527

en la que el soldado Luís Ramírez habla por primera vez del famoso y

legendario “Rey blanco”2 -del que luego hablarán también los

expedicionarios comandados por Francisco de Orellana (1511-1546), del

Amazonas (concretamente nos referimos al relato3 de Gaspar de

Carbajal, Trujillo 1500-Lima 1584). La expedición de Gaboto había

partido de Sanlúcar de Barrameda el día 3 de abril de 1526 con la

1 Estas batallas de los españoles con los mapuches o araucanos fueron narradas en el

mayor poema épico español de América,  La Araucana, escrito por Alonso de Ercilla y

Zúñiga (Madrid, 1533-1594), donde honra tanto a españoles como a indígenas.

2 Luís Ramírez, tripulante de la armada de Sebastián Gaboto, muerto trágicamente en

el ataque que los indios querandíes hicieron al fuerte de Santi Spiritu, dejó firmada en

una carta en 10 de julio de 1528 a sus padres, una  Relación de viaje que envió a

España desde San Salvador, en la costa del río Uruguay, recoge abundantes datos

etnográficos y geográficos así como el relato de las aventuras de esta expedición de

Gaboto. Habla, entre otros muchos datos, de la mítica sierra de plata y del rey blanco.

Luís Ramírez murió en el asalto que protagonizaron los indios a Santi Spiritu en

septiembre de 1529. Su relación no fue divulgada hasta el siglo XIX. La carta de Luís

Ramírez es la primera relación sobre las tierras del Paraná y el Caracañá y de sus tribus,

tierras en las que luego trascurrirá la historia de las Misiones.

3 Gaspar de Carvajal, Relación del nuevo descubrimiento del famoso río Grande que

descubrió por muy gran ventura el capitán Francisco de Orellana, escrita en 1542 pero

publicada sólo en parte en otro grandísimo libro en 1855, nos referimos a la obra de

Gonzalo Fernández de Oviedo, Historia general y natural de las indias. La expedición

de Orellana relatada por Carvajal sirvió de inspiración a la película de Werner Herzog,

Aguirre o la cólera de Dios (Alemania del Oeste, 1972) y también a la película de

Steven Spielberg, La calavera de cristal (EEUU, 2008). La Relación de Carbajal sólo se

publicó completa en 1895, por el erudito chileno José Toribio Medina.

misma misión que la de Magallanes: dar la vuelta al mundo. Sin embargo, al llegar a la isla de Santa Catalina, en el actual Brasil, naufragó una de sus naves y casualmente se encontraron con algunos supervivientes de la expedición de Juan Díaz de Solís, el cual, nombrado almirante de la flota de indias por Fernando el Católico, había sido enviado a aquella zona en la primera expedición española que fondeó en el estuario de Río de la Plata y que había partido también de Sanlúcar de Barrameda en 8 de octubre de 1515. Los supervivientes, que, al parecer, habrían llegado hasta el imperio Inca, les hablaron de la existencia de una tierra rica en oro y plata que podrían alcanzar remontando los ríos Paraguay y Paraná, y Gaboto decidió cambiar los objetivos de su expedición. De la expedición de Gaboto procede además la leyenda de la ciudad de los Césares, una leyenda que nace, al parecer, de la expedición encomendada a uno de sus capitanes, Francisco César, hacia el oeste de Santi Spiritu, en busca de la legendaria Sierra de la Plata.

Pedro de Mendoza finalmente regresaría a España en 22 de abril de 1537, aunque murió cerca de las Canarias el 23 de junio. Buenos Aires fue reconstruida de nuevo, pero tuvo que ser despoblada e incendiada por sus 350 habitantes a finales de 1541, huyendo hacia el fuerte de Asunción. No volvería a refundarse hasta 1580, con Juan de Garay (Orduña o Junta de Villalba de Losa 1528-1583) que también moriría a manos de los indios Querandíes en marzo de 1583 en las cercanías de Santi Spiritu.

Uno de los expedicionarios de Pedro de Mendoza, Juan de Salazar y Espinosa (Espinosa de los Monteros, o Medina de Pomar 1508- Asunción 1560) fue precisamente el fundador de Asunción el 15 de Agosto de 1537, después de haber sido enviado por Pedro de Mendoza en busca del conocido como “rey blanco”. El fuerte de Asunción fue convertido en ciudad con la creación del Cabildo en 16 de septiembre de 1541. El primer gobernador fue Domingo Martínez de Irala (Vergara 1509-Asunción 1556), en virtud del mandato de otro expedicionario de la misma expedición de Pedro de Mendoza, Juan de Ayolas (Briviesca 1493-Candelaria 1538) que era teniente de gobernador general de Asunción en 1537. Según algunos relatos, la vida en el fuerte de Asunción debía ser corregida, algunos hablan del lugar como el “paraíso de Mahoma”, dando a entender que se habían generado situaciones de poligamia escandalosas, por lo que Carlos V envió como adelantado en 1542 a Vasco Núñez Cabeza de Vaca (Jerez de la Frontera 1488-Sevilla ó Valladolid 1559), conocido también como el Ulises español, y cuya historia también merece la pena de ser recordada4.

4 Juan Francisco Maura, en el libro  El gran burlador de América: Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Parnaseo, Valencia 2011 arremete contra el relato de Cabeza de Vaca, poniendo en entredicho muchas de las cosas narradas en el libro de Cabeza de Vaca

Como se sabe, Vasco Núñez Cabeza de Vaca había participado en la expedición comandada por Pánfilo de Narváez que se organizó para la conquista de la Florida, en busca, al parecer, de la fuente de la eterna juventud, y que había partido de Sanlúcar de Barrameda en 17 de junio de 1527. La expedición alcanzó la bahía de Tampa en 12 de abril de 1528. Fue un fracaso importante, y después de diversos enfrentamientos con los indígenas, y de la falta de mando del propio Pánfilo de Narváez, quedaron supervivientes en territorio de América del Norte cuatro expedicionarios, el propio Cabeza de Vaca, un esclavo procedente del norte de África llamado Estebanico (probablemente, el primer negro que pisó territorio de lo que luego sería EEUU), Andrés Dorantes de Carranza, oriundo de Béjar (1500-1550) y Alonso del Castillo Maldonado, del cual, aunque oriundo de Salamanca, se ignoran al parecer los datos relativos a su nacimiento y muerte. Conviviendo con los indios, y separados unos de otros, lograron sobrevivir durante ocho años en esos territorios, hasta que de nuevo juntos se dirigieron andando hacia el oeste, con idea de encontrarse con los soldados de Cortés. Llegaron a California, a la costa del Pacífico, y contactaron finalmente con españoles. Al verlos, algunos soldados creyeron que se trataba de indígenas que hablaban español, dando pábulo a la idea de que el español podría ser un idioma antiquísimo (como en el relato de Heródoto), porque ciertamente estos expedicionarios habían adquirido hábito y costumbres de los indios. Cabeza de Vaca regresó a España en 1537 donde publicó su obra Naufragios (en Zamora en 1542), en la que relata esta extraordinaria aventura5. Naufragios es la primera descripción de las tierras del norte y de los indios que las pueblan, con detalles etnográficos muy interesantes, incluso referidos por Ruth Benedict en su estudio sobre los indios pueblo titulado El hombre y la cultura de 1934.

Vaca,  Naufragios. Sin embargo, más allá de que efectivamente siempre que se narra en modo autobiográfico hay muchos matices que responden a la vanidad del autor, o a sus mismas pretensiones, el relato tiene un sustrato real e histórico que no se puede discutir. De la misma manera que ocurre con cualquier otro relato autobiográfico de los viajes americanos. Cabe señalar cómo la propia presión de la leyenda negra anima a la crítica y desconfianza de todo relato que se aleje de las pretensiones hipercríticas negrolegendarias, lo que hace que se trate con muy diferente rasero según qué relatos. Lo que también debería ser objeto de una crítica historiográfica.

5 No todo el mundo concede autenticidad a este relato, señalando los muchos detalles que pueden considerarse falsos, aunque sin llegar a negar nadie la extraordinaria aventura, sí se ponen en duda muchos pormenores, como es obvio en cualquier relato autobiográfico. Véase, Juan Francisco Maura,  El gran burlador de América: Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Parnaseo, 2011.

Como decíamos, a su regreso a España se le concedió por parte de Carlos V el título de Adelantado del Río de la Plata, en cuya virtud inició a finales de 1540 la expedición desde Cádiz que le llevó a Asunción. Esta expedición, como el resto de las que trascurrieron hacia América, tuvo también su punto de heroísmo. El viaje le llevó hasta la isla de Santa Catalina en el actual Brasil, y desde allí, a pié, guiado por los indios guaraníes-tupís, por la selva paranaense durante cinco meses, alcanzó Asunción, donde en 11 de marzo de 1542 fue nombrado gobernador. En esta expedición, como se sabe, Cabeza de Vaca describió por primera vez las cataratas de Iguazú. Su llegada a Asunción generó un conflicto con Domingo Martínez de Irala. Al parecer, Cabeza de Vaca llevaba entre sus planes imponer las leyes de Indias para proteger a los indígenas de los encomenderos y nuevos colonos, y organizar la colonización olvidándose de los quiméricos tesoros que todavía se estaban buscando, siguiendo las fantásticas descripciones que así lo indicaban relativas al rey blanco y a la sierra de oro y plata. Finalmente, una sublevación de los seguidores de Irala, que llegó a llamarse “primera revuelta comunera”, provocó que en 1544 Cabeza de Vaca fuera apresado y enviado a España en un barco al que habían bautizado como “Comunidades”6. Lo curioso es que no era la primera vez que Cabeza de Vaca tenía que vérselas con las revueltas de los señores “feudales” contra la Corona, pues ya en 1521, y en España, había participado en la batalla de Villalar de los Comuneros. Debemos señalar que, efectivamente, en la película de La Misión el gobernador de Asunción (cuyo escenario está grabado en Cartagena de Indias) se llama también “Cabeza”, un personaje ridículo de peluca imposible, que representa lo más detestable de la idea que sobre los españoles ha ido pergeñando la Leyenda negra. Sin embargo, este personaje ni su nombre tienen nada que ver con Cabeza de Vaca.

Doña Mencía de Calderón y el centauro de la Pampa

El fracaso de Vasco Núñez Cabeza de Vaca dio lugar, como se verá, a otra impresionante aventura española, que está a su vez absolutamente involucrada en el origen del proyecto de las Misiones jesuíticas en Paraguay. En efecto, Carlos V se vio obligado a nombrar a otro adelantado para sustituir a Cabeza de Vaca, lo que hizo en la figura de Juan de Sanabria (Trujillo, 1504- Sevilla, 1549), que era sobrino de Hernán Cortés. Nombrado Adelantado del Río de la Plata en 1547 se comprometió a llevar cien parejas con hijos para colonizar y doscientos cincuenta solteros para asentar allí, además de cerca de cien mujeres

6 Estos detalles se ponen también en entredicho en el libro referido de Juan Francisco Maura.

entre doncellas, hijas y solteras para casar allí e imponer un poco de orden en aquel “paraíso de Mahoma”. Regresaba con ellos al mando de la expedición el fundador de Asunción, Juan Salazar Espinosa, que había venido con el barco que llevaba preso a España a Cabeza de Vaca. El nuevo adelantado Juan de Salazar estaba casado con Doña Mencía de Calderón Ocampo, nacida en Medellín (1514-finales del XVI en Asunción). El caso es que cuando estaban con los preparativos del viaje en Sevilla, Juan de Sanabria murió inesperadamente. El título de Adelantado pasó a su hijo de 18 años, Diego de Sanabria, pero Doña Mencía decidió que tomaría parte en la expedición igualmente, al mando de las mujeres7.

El día 10 de abril de 1550 salía la expedición desde Sanlúcar de Barrameda. Aunque se dice que la memoria de este viaje quedó recogida por Hans Staden en su libro, Verdadera Historia y Descripción de un País de Salvajes Desnudos, que publicó en Alemania en 1557 en Marburgo lo cierto es que el alemán no hizo ninguna referencia concreta a dicho viaje, aunque probablemente iba en él. Tardaron cinco años en llegar a Asunción después de una odisea digna de Homero. En efecto, cerca del golfo de Guinea fueron atacados por piratas franceses en 25 de julio de 1550. Alcanzaron la isla de Santa Catalina en diciembre de 1550, después de un naufragio y hasta 1553 no pudieron iniciar viaje hacia Asunción, adonde llegaron, un grupo en octubre de 1555 después de recorrer a pie la misma ruta que había realizado Cabeza de Vaca anteriormente y, otro grupo, con Doña Mencía y sus acompañantes, que llegó en barco en abril de 1556. Mencía llevaba con ella a sus tres hijas, una de las cuales, María, sería la madre de Hernando Arias de Saavedra, conocido como Hernandarias, llamado “el centauro de la Pampa”, el primer criollo gobernador de Río de la Plata y del Paraguay (otro nieto de Mencía, Hernando del Trejo y Sanabria fue el fundador de la universidad de Córdoba). Fue Hernandarias (Asunción, 1564-Santa Fe, 1634) quien, en 1603, modificó la legislación para la supresión de las mitas y encomiendas entre los indígenas, lo que fue aprobado por el rey Felipe III, y en virtud de ello se dispuso en 1608 la creación de las misiones jesuíticas en la región del Guayrá, solicitando a Felipe III el envío de jesuitas para hacerse cargo de dicho proyecto. Los primeros jesuitas que se dirigieron hacia el Guayrá fueron los misioneros Maciel Lorenzana (León 1565-Asunción 12 de septiembre de 1632)8 y Antonio Ruíz de Montoya (Lima 1585-1625)9.

7 Para más detalles sobre la llamada “Expedición Sanabria” puede consultarse, María Gabriella Dionisi, “Doña Mencía la Adelantada: Una expedición al Paraíso”, en  América sin nombre, nº15 (2010) pp. 7-14.

8 Sobre Maciel de Lorenzana publicó el Diario de León en 27 de septiembre de 2009 un artículo Jesús Paniagua Pérez, dando algunas noticias, pues es de entre los jesuitas que protagonizaron la aventura de las misiones uno de los menos conocidos y de los que se conserva menos información. Véase: http://www.diariodeleon.es/noticias/filandon/maciel-lorenzana_479937.html

Subrayamos pues, que el proyecto misional de los jesuitas está promovido directamente por los poderes públicos del imperio y encargado directamente por el rey Felipe III, y no es, en absoluto, como algunos han pretendido decir, incluia la propia tesis de la película La Misión, un proyecto de los jesuitas como tales. Los jesuitas le darán al proyecto muchos aspectos importantes, pero el proyecto como tal sólo fue posible como proyecto imperial, en el que los jesuitas son agentes necesarios.

Las ordenanzas de Alfaro

El trato a los indígenas que se observará en las Misiones y su organización política y social van a estar determinados en gran medida por las consecuencias derivadas de la intervención del Visitador General de las provincias del Río de la Plata, Tucumán y Paraguay, Francisco Alfaro (Sevilla, 1575-Madrid, ¿?)10. Destinado primeramente en la Audiencia de Panamá, donde ejerció como fiscal en 1594, fue enviado a la Audiencia de Lima, donde el virrey Juan de Mendoza le nombró Visitador General de las provincias del Río de la Plata, Tucumán y Paraguay, para comprobar el trato que daban a los indios en las encomiendas. Inició su visita en 1611. En medio de una importante controversia publicó en Asunción sus conocidas Ordenanzas, el día 11 de octubre (para las cuales contó, al parecer, con la colaboración, entre otros, del jesuita Maciel Lorenzana). En ellas reiteraba la prohibición de tener indios como esclavos y el trato y comercio de indios como esclavos, condenando a quien los comprara o vendiera, tanto si fuera español o mestizo a “seis años de Galeras u otro servicio equivalente”. Algunas de estas ordenanzas, como las que comentamos, fueron incorporadas seis años después a las Leyes de Indias y figuran en la recopilación de 1681. También prohibía que los españoles, negros o mestizos, vivieran en los pueblos de indios y que los daños causados a los indios por los encomenderos, o sus esclavos, hijos, criados o huéspedes, fueran pagados por sus amos y proponía la creación de pueblos indígenas regidos por un alcalde de la misma etnia, siguiendo las tesis de Álvarez de Toledo. Alfaro fue posteriormente nombrado miembro del Consejo de Indias. En la película de La Misión, por ejemplo, el personaje principal también es un visitador, pero como se puede

9 El papel de Hernandarias y la aprobación de Felipe III y el Papa ponen de manifiesto, como no podía ser de otro modo, que las Misiones del Paraguay corresponden a un proyecto político, encomendado por la Corona española, de la cual dependían directamente como se verá, y no fueron nunca, como pretende, por ejemplo, la película de  La Misión, una iniciativa voluntaria e independiente de los jesuitas en absoluto, o del Papa.

10 Véase la web: http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=alfaro-francisco-jurisconsulto

apreciar, no tiene absolutamente nada que ver, entre otras cosas porque Alfaro es un jurista español, y no un enviado papal.

El Solón del Perú y el Plinio de América

Los jesuitas que, como el padre Maciel o Montoya, procedían de Lima, pusieron en marcha un proyecto que ya había sido probado con éxito anteriormente, y que también es digno de ser recordado. Pero para hablar de este asunto debemos referirnos a la figura del virrey de Perú, Álvarez de Toledo, también conocido como el Solón del Perú, según el jurista limeño Antonio de León Pinelo -y no por casualidad; y su particular relación, digna de ser contada en alguna película que nunca se hará, con el gran científico jesuita José de Acosta, tampoco por casualidad apodado “el Plinio de América”, según comenta el padre Feijóo.

En efecto, ya en la segunda mitad del siglo XVI se había planteado la necesidad de fundar una especie de república de indios amparada por las Leyes de Indias11. Carlos V había enviado a Perú como quinto virrey a Francisco Álvarez de Toledo (Oropesa 15 de julio de 1515-Escalona, 21 de abril de 1582), que ocupó dicho cargo desde el 30 de noviembre de 1569 hasta el primero de mayo de 1581. (Hay que tener en cuenta que el virreinato de Perú recogía en su territorio prácticamente toda Sudamérica, salvo casi todo el territorio de Venezuela, y la parte correspondiente de Brasil.) Durante 5 años, desde 1570 hasta 1575 este virrey, siguiendo las recomendaciones del rey Carlos V, recorrió 8.000 kilómetros por los territorios del Virreinato, acompañado del cosmógrafo e historiador Pedro Sarmiento de Gamboa, el naturalista Tomás Vásquez, el licenciado Juan Polo de Ondegardo y Juan de Matienzo, así como José Acosta, el insigne naturalista jesuita. En dicho viaje promovió la creación de reducciones de indios, y la institución de cabildos de indios para su autogobierno, trató de incorporar muchas de las instituciones del período incaico y exigió que los encomenderos cumplieran con sus compromisos con los indígenas, esto es, su cuidado, catequización y la construcción de escuelas y hospitales. Dejó en el virreinato un marco jurídico estable que permaneció inalterable más de doscientos años. En 1573 promulgó las “Ordenanzas del Perú para un buen gobierno”, conocidas también como las Ordenanzas de Toledo, redactadas por los juristas Juan de Matienzo y Juan Polo de Ondegardo, que reglamentaban toda la vida del virreinato: ciudades, cabildos, impuestos, administración de justicia, trabajo agrícola, minería y defensa. Se dice que para regular incluso la vida privada de los indios,

11 En el libro de María Elvira Roca Barea,  Imperiofobia y Leyenda negra, pág. 330 se hace referencia a el Decreto Indiano de 1538 ratificado en 1549 que implantaba las repúblicas de indios, un régimen de autonomía que prohibía intervenir tanto a las autoridades eclesiásticas como civiles en estas repúblicas, cuyas leyes internas e instituciones se respetan.

“Toledo se cuidó de recoger de la boca de los ancianos sobrevivientes de la época prehispánica informes acerca del régimen gubernativo imperante bajo el dominio de los Incas, noticias que a su vez fueron sistematizadas en forma de una historia por el cronista Sarmiento de Gamboa”.

En cuanto a la ordenación de la demografía, aplicó una política de concentración de la población indígena en lugares estratégicos del territorio. Obligó a los indios a vivir en reducciones, poblaciones de aborígenes con plaza mayor, iglesia, cabildo y solares propios. Esta práctica había comenzado ya unos años atrás, pero Álvarez de Toledo llegó a crear una auténtica “República de indios”, en reducciones de unas 400 familias, con instituciones propias y apoyadas por los caciques o “curacas”, además de universidades, imprentas, el respeto a los idiomas locales, la fundación de hospitales y de ciudades. En medio de todo esto, los jesuitas, con José Acosta, organizaron una primera misión en el Perú en la que se encuentra en germen el modelo que después se aplicó en las misiones del Paraguay y la Chiquitanía, también probablemente la Orinoquia. Nos referimos a la ciudad de Juli, un enclave a orillas del lago Titicaca, en territorio actualmente del Perú, que recibió en 1660 el título de la “Roma de América”, por la grandeza de sus iglesias, donde vivió también bastante tiempo el propio José Acosta.

La reducción de Juli fue fundada en 1576. Según Manuel Revuelta González12 los jesuitas del Perú se decidieron a ocuparse prioritariamente de los indios a instancias, precisamente, de José Acosta, que publicó un libro al efecto, titulado De procuranda indorum salute, de gran influencia en lo que se refiere a la cristianización de los indios. Como se sabe, José Acosta es el autor también de un libro de importancia capital, La historia natural y moral de las Indias, publicado en 1590, en el que además de la descripción etnográfica crítica, el estudio de la historia natural de América, encontramos propuestas teóricas sorprendentes, por ejemplo, metodológicamente ya manifiesta una necesidad de remontar la autoridad aristotélica en asuntos naturales, o sus tesis acerca del origen de los habitantes de América, procedentes, según él, de Asia, especulando la idea de que hayan podido pasar a América por los hielos del norte, o sus comentarios acerca de las especies nuevas de América, que le inducen a considerar la posibilidad de transformaciones en la creación divina, apuntando a la teoría de la evolución. El libro de José Acosta fue traducido y muy leído en Europa y, de hecho, Alexander Humboldt lo tomó como referencia en su viaje por América. Hasta el punto de que la hoy llamada corriente Humboldt fue verdaderamente descubierta y descrita por José Acosta, donde Humboldt lo conoció. Pero hasta este punto

12 Manuel Revuelta González, “Los jesuitas en América. Utopía y realidad en las reducciones del Paraguay”, (Conferencia en Forum Deusto, 21 de Febrero de 2006). En este enlace

llega la hispanofobia en América. Al tiempo que su propia obra se convirtió en modelo para el viaje de Darwin en el Beagle. De modo que la fauna y la flora americana producen un contraste tal que permiten la especulación acerca del origen y transformación de las especies, actuando en la Historia Natural como un contexto determinante de la nueva Biología evolucionista tal y como la dejó establecida Darwin, porque América trastoca la visión unitaria y lineal de la historia natural. . No podemos olvidar, además de José Acosta (1540-1600), los trabajos de autores como Félix de Azara (1742-1821), los de José Quiroga (1706-1784), Antonio de Ulloa (1716-1795), o el manuscrito del naturalista jesuita José Sánchez Labrador (1717-1798) El Paraguay ilustrado, que sin duda influyen en Humboldt y en Darwin.

Ya hemos mencionado que el viaje de Darwin en el Beagle incluía la presencia de tres de los cuatro fueguinos que en un viaje anterior Fitz-Roy había secuestrado y trasladado a Inglaterra con el fin de prepararlos para fundar una colonia inglesa en Tierra de Fuego. Este proyecto que se inicia con el viaje de Darwin será un fracaso estrepitoso pero de él procede que hoy las Malvinas sean inglesas y no argentinas, como se puede conocer de modo magistral en la obra de Richard Lee Marks, Tres hombres a bordo del Beagle publicada en 1991.

Lorenzana, Montoya y Diego de Torres Bollo

Precisamente desde Perú llegaron a Asunción los jesuitas que hemos mencionado anteriormente, Montoya y Lorenzana. Maciel Lorenzana había arribado a América en la expedición del P. Diego de Zúñiga, y llegó a Lima en 1592, mientras que Antonio Ruíz de Montoya era oriundo de Lima, donde nació en 1585. Hernandarias había escrito al rey advirtiéndole que era imposible someter por las armas a los ciento cincuenta mil indios del Guairá, a lo que el rey Felipe III le escribe, según consta en el Archivo de Indias: “Y acerca de esto ha parecido advertiros, que aun cuando hubiere fuerzas bastantes para conquistar dichos indios, no se ha de hacer sino con la sola doctrina y predicación del Santo Evangelio, valiéndoos de los Religiosos (de la Compañía de Jesús) que han ido a este efecto”13. Según esto Hernandarias solicitó en 1609 al Padre Provincial residente en Asunción, el P. Diego de Torres, que destinase misioneros para los indios, tanto del Guairá, como del Paraná, y los Guaycurúes, enviando dos para cada región.

Diego de Torres Bollo (Villalpando, 1551-Sucre, 1638) fue el primer Provincial de la provincia del Paraguay, una provincia que había sido creada en 1604, independiente de las de Perú y Brasil, y constituida por las regiones del Rio de la Plata y Chile. El zamorano Diego de Torres Bollo había sido anteriormente durante años Superior de la misión de Juli que

13 Pablo Hernández, pág. 7.

antes mencionamos, y mantenía una postura decidida contra los abusos de las encomiendas y a favor de las nuevas leyes de Indias promulgadas por Carlos V que pretendían, entre otras cosas, la abolición irreversible del sistema de las encomiendas. Sus primeras medidas en las misiones de la provincia del Paraguay consistieron en liberar a los indígenas que la Compañía tenía asignados, y garantizar unas condiciones de autonomía de las misiones que habían de fundarse, manteniéndolas aisladas del resto de la sociedad colonial, con el fin de establecer un nuevo orden social cristiano, sobre la idea utópica de un reino de Dios en la tierra14, o como advertíamos hablando de Alvarez de Toledo, una república de indios. Susana Frías, en un artículo dedicado a Diego de Torres, “La dignidad del indígena en los escritos de Diego de Torres” (Anuario del CEH, nº 2-3, 2002-2003), señala que estos ideales acerca de la dignidad humana están fijados en el Concilio de Trento: La voluntad libre del hombre que subraya la idea de responsabilidad como artífice de su destino, frente a las tesis protestantes y jansenistas según las cuales la naturaleza humana es esencialmente corrupta. Hay que tener en cuenta que veinte años después del Concilio de Trento fue cuando estuvo destinado en Juli, entre 1581 y 1586. Y ya como procurador de la provincia jesuítica del Perú viajó a Europa de 1601 a 1604. En 1603 hizo el primer escrito (en Valladolid) denunciando la situación de los indios. Cuando en 1607 fue nombrado provincial de Paraguay fundó el Colegio de Córdoba que luego se convertiría en Universidad, y estableció contacto y cooperación con el oidor Francisco de Alfaro, enviado por la Audiencia de Chacras en 1611 para inspeccionar el estado de los indios en Paraguay, y cuyas ordenanzas hemos ya mencionado aquí. Este proyecto político de Alfaro se fraguó en colaboración con Diego de Torres, con el cual visitó Asunción precisamente.

En el Paraná, la primera misión fundada por los jesuitas fue la de San Ignacio-Guazú, que lo fue por el padre Maciel de Lorenzana, junto con el P. Francisco de San Martín el 29 de diciembre de 1609. Algunos dicen que en esta misión se inventó el fútbol, y así lo recoge José Peramás, por ejemplo, en su magnífico relato sobre las misiones15, aunque algunos lo han visto nacer ya entre los griegos, a juzgar por algunas representaciones. Maciel de Lorenzana sería sustituido en 1611 por el padre Roque González de Santa Cruz, en dicha misión. El P. Roque González fundó diversas reducciones durante los diecisiete años siguientes. Roque murió mártir en 1628 a manos del cacique Ñezu, el hacha con la que lo mataron y su corazón, que no se pudo quemar, están hoy en la capilla de los mártires de Asunción. En ese mismo ataque murieron otros dos misioneros españoles, Alonso Rodríguez de Olmedo y Juan del Castillo.

14 Héctor Sáinz Ollero, “introducción” a José Cardiel,  Las Misiones del Paraguay, ed. Crónicas de América, Madrid 2002; pág. 11.

15 José Peramás,  La república de Platón y los guaraníes, pág. 93.

Los PP. Jose Cataldino y Simón Maceta fueron enviados a la provincia del Guairá, donde comenzaron fundando la misión de Nuestra Señora de Loreto, en el río Paranapanema, y San Ignacio en el río Pirapó, en Julio de 1610, que acogieron a unas cinco mil familias, según refiere Pablo Hernández. A la de San Ignacio fue enviado el Padre Antonio Ruíz de Montoya, para organizarla, llegando a fundar posteriormente hasta once pueblos más entre 1622 y 1629. Montoya sería nombrado posteriormente Superior de estas misiones, y recogió esta aventura en un libro magnífico titulado Conquista espiritual del Paraguay16.

La Anábasis americana

Entonces comenzaron los ataques de las malocas, o mamelucos, los bandeirantes de San Pablo de Brasil, que incursionándose en la selva capturaban indígenas para venderlos como esclavos en San Pablo y otras poblaciones del Brasil, sin contar con los que perecían en los ataques. Los documentos jurídicos de la época hablan de trescientos mil indígenas cautivados o muertos. Entre 1628 y 1630 capturaron más de 60.000 indígenas de las reducciones como atestigua el gobernador D. Pedro Esteban de Ávila en su informe al Rey Felipe IV en carta de 12 de octubre de 1637, según refiere Montoya en su Conquista espiritual del Paraguay17. Se les considera “los verdaderos enemigos y verdugos de la raza indígena”18. Por ello, en 1631 se vieron obligados los jesuitas a retirarse al sur, hacia el actual territorio de la provincia de Rio Grande do Sul en Brasil, en un viaje por la selva con más de 12.000 indígenas, que se bautizó con el título de “la Anábasis americana”.

En el Tapé se reorganizaron nuevas misiones, pero volvieron a incursionar los bandeirantes en 1636, y más adelante en 1638 con gran violencia. Los asaltos al Guayrá, Itatín y al Tapé, obligaron a replegarse hacia el actual Uruguay, perdiendo definitivamente esos territorios a favor de Brasil, por lo que en Brasil honran a los mamelucos como héroes. Sin embargo, el P. Montoya, que había sido enviado a España y a Roma, consiguió que el rey Felipe III concediera permiso de armas a los guaraníes que, de algún modo, se organizaron como milicia, costeándose ellos mismos las armas de fuego para defenderse de los mamelucos, de modo que en 1641 derrotaron de manera estrepitosa a los bandeirantes en Mbororé. En esta batalla se utilizaron cañones de madera de naranjo perforados, y forrados con cuero, que soportaban tres disparos, y que aparecen aproximadamente en la película de La Misión. Los guaraníes se organizaron en las misiones con un perfil que

16 En Internet: https://archive.org/details/conquistaespiri00montgoog

17 Véase Pablo Hernández, pág. 11.

18 Pablo Hernández, pag. 20.

recuerda a los campamentos militares romanos, con plaza de armas incluida. Fueron los únicos indígenas que recibieron permiso de portar armas, y como ejército actuaron al servicio de la Corona española en diversas ocasiones. Su fidelidad a la Corona española, por razones obvias, hizo que los portugueses los acosaran y asediaran apoyándose en grupos indígenas menos gobernables, como en 1701, cuando yarós, mborhanes, munanes y charrúas apoyados por portugueses de la Colonia contra los guaranes “por lo mismo que sabían bien cuán resueltos y poderosos defensores de sus posessiones de América tenía en ellos la Corona española”19.

Pablo Hernández considera que esta fecha de 1641 señala el establecimiento definitivo de las misiones en los parajes que ocuparon hasta la expulsión de los jesuitas. Desgraciadamente, las élites locales de Asunción no apoyaron a los guaraníes como debían. Las Misiones quedaron divididas en dos grupos, el formado por los pueblos cuyas vertientes daban al Paraná y al Paraguay, y el segundo los pueblos cuyas vertientes corrían hacia el Uruguay. En total eran 22 reducciones en aquel entonces. Desde 1687 se añadieron ocho más, formando un total de 30 misiones, que suponían, según diversos cálculos, más de 150.000 indios guaraníes regidos en cada misión por dos padres jesuitas.

La República de Platón: la Tierra sin mal

Lo verdaderamente llamativo de estas misiones fue el régimen según el cual fueron organizadas, un sistema sorprendente que ha dado lugar a todo tipo de interpretaciones, que dependen en gran medida también de la propia valoración que se hace del Imperio español, y de la institución de la Iglesia católica. La película de La Misión, por ejemplo, pone el énfasis en una exaltación idealista y utópica de las misiones, según la cual, este paraíso en la tierra, admirable y extraordinario, resulta ser la realización de una utopía imposible, porque tiene que darse contra el Imperio español, y contra la propia Iglesia católica. Este enfoque rousseauniano de exaltación de las misiones reconoce al menos ese carácter extraordinario, pero evitando al mismo tiempo atribuir a la Iglesia o al Imperio español ningún papel en el asunto. De hecho, la pirueta es impresionante porque se consigue poner al imperio español y al papado como responsables de su desaparición, al estilo tradicional: la iglesia da su veredicto y el imperio como brazo secular ejecuta el castigo. Esta valoración de las misiones es el resultado de una purificación de las valoraciones que sobre las misiones se han venido haciendo a lo largo de los siglos. La primera reacción, más básica y hoy prácticamente desautorizada es la de los críticos ilustrados franceses o españoles contra las misiones. Las críticas de Bouganville, Voltaire,

19 Pablo Hernández, pag. 22.

Diderot, todas ellas seguramente dadas en el contexto del conflicto del Imperio español con sus enemigos. Esas críticas ilustradas son las que resultan una y otra vez desmontadas por los propios jesuitas que escribieron en defensa de las misiones, como el padre Cardiel, o José Peramás. Sin embargo, fue precisamente la ideología de la ilustración anticatólica y antiespañola la que alimentó la persecución a los jesuitas y la que llevaría a cabo a través del gobierno de los borbones en España el desmantelamiento efectivo de estos proyectos políticos. Estas críticas venían todas ellas a negar la efectividad política, económica y cultural del proyecto de las misiones. Los datos históricos son tan abrumadores que esta posición hoy por hoy carece de cualquier recorrido. No obstante, ya habría cumplido con creces su función histórica. Sin embargo, una vez reconocida la importancia histórica de este proyecto político cabe la posibilidad de aceptar su importancia evitando asociarla causalmente al proyecto imperial español, lo que ha solido hacerse también entre interpretaciones provenientes de la propia Compañía de Jesús, que pretenden desmarcar el proyecto de su contexto histórico. Sin embargo, como hemos visto, no hay manera de desentrañar la historia de las misiones de su papel histórico y político en el contexto del Imperio católico español.

Según Manuel Revueltas González, el acta notarial firmada por Diego de Torres Bollo en Santiago de Chile el día 8 de junio de 1608 en virtud de la cual se decidía otorgar libertad a los indios de servicio de las casas de Santiago de Chile, Tucumán y Paraguay, el reparto de tierras para los indios que servían en los colegios o haciendas de los jesuitas, y un salario en metálico o en especie, sustento para los impedidos y viudas, catequesis para los que trabajaban en los colegios, y en general, libertad para quedarse o irse según su voluntad, puede entenderse como “la carta magna que había de regular la organización social” de las misiones20. Carta que, de algún modo, quedaría confirmada posteriormente con las Ordenanzas de Francisco Alfaro.

José Cardiel, uno de los padres jesuitas que participó en las misiones durante el siglo XVIII ha hecho un magnífico relato de la estructura y funcionamiento de las misiones en cuatro o cinco textos dedicados al tema. De entre ellos, la Breve relación de las misiones del Paraguay escrito ya en el exilio italiano en 1771, constituye, según Héctor Sáinz Ollero “uno de los mejores compendios que sobre la vida en las famosas reducciones jesuíticas de Paraguay se han realizado jamás”21.

20 En Manuel Revueltas González, “Los jesuitas en América. Utopía y realidad en las reducciones el Paraguay”, (Conferencia en Forum Deusto, 21 de febrero de 2006, pág. 8. Apud, M. María Morales,  Los comienzos de las Reducciones de la Provincia del Paraguay, en la relación con el Derecho Indiano y el Instituto de la Compañía de Jesús. Evolución y conflictos, Excerpta ex Dissertatione ad Doctoratum. Univ. Gregoriana, Roma 1995 (publicado también en ARSI 67 (1998), p. 111.

21 Héctor Sainz Ollero, “Introducción” a José Cardiel,  Las Misiones del Paraguay, ed. Dastin, Madrid 2002; pág. 39.

El libro es además de una descripción impresionante del funcionamiento económico y social de las misiones, una defensa de su organización frente a los ataques y vituperios que sufrían. Lo principal de la defensa de José Cardiel no es tanto demostrar su funcionamiento impresionante, cosa que ya nadie discute, sino sobre todo, el hecho de que está organizado al servicio y en función de las necesidades de la Corona, y que su organización es el principal baluarte para la defensa del territorio español frente a los portugueses, y frente a los criollos.

La regulación de la vida de las misiones quedó recogida en dos volúmenes editados en guaraní, siguiendo los planteamientos establecidos en época de José Acosta: el Araporuaguiyeihaba, o “Del recto uso del tiempo”, escrito por Ignacio Insaurralde y José Escandón.

Se trataba, en efecto, de uno de los diversos proyectos utópicos que proliferaron en América en el contexto de la colonización española, sobre la idea alimentada ya desde los primeros tiempos según la cual los indios americanos estaban en disposición natural, por las condiciones materiales de existencia, para permitir poner en marcha en América una nueva forma de sociedad basada en los ideales alcanzados por la humanidad entonces y que en Europa se hacían imposibles debido al secular envilecimiento social. Los ideales utópicos de América dieron lugar a teorías de largo recorrido histórico como la doctrina del Buen salvaje que aunque se atribuye a Rousseau, fue verdaderamente obra del filósofo español Antonio de Guevara que ya la dejó formulada en el siglo XVI. De hecho, América siempre será un lugar privilegiado en la ideación de los paraísos utópicos de la época, desde la Ciudad del sol de Campanella, la Utopía de Tomás Moro, o la Nueva Atlántida de Francis Bacon, hasta, por ejemplo, la novela utópica Erewhon, de Samuel Butler, ya escrita a finales del siglo XIX. Uno de los proyectos utópicos más sobresalientes en América fue precisamente el de los pueblos-hospitales de Santa Fe, puesto en marcha por Vasco de Quiroga (1470-1565), nacido en Madrigal de las Altas Torres, en Michoacán, México, tomando como referencia el libro de Tomás Moro, Utopía. Enviado como oidor de la Audiencia de México en 1532 y obispo de la diócesis de Michoacán por Carlos V en 1537.

Pero sin duda el proyecto más extraordinario por el volumen de población que albergó, como por el alcance transformador y político del modelo social es el de las Misiones del Paraguay. Del mismo modo que el de Vasco de Quiroga estaba inspirado en la Utopía de Tomás Moro, según él mismo reconoce, las Misiones del Paraguay tuvieron un modelo teórico sorprendente, al menos tal y como uno de los jesuitas que participó en aquel proyecto, en su etapa final, así lo indica. Me refiero al español José Peramás (1732-173), natural de Mataró, que estuvo en Paraguay entre los años 1755 y 1767. Precisamente el día 12 de julio se vio obligado a abandonar América y se refugió en Italia

como otros muchos jesuitas. Peramás escribió un sorprendente e impresionante libro en el que abunda en muchos de los detalles descritos por José Cardiel, pero abundando en una idea muy interesante y que remite a los propios orígenes de la Compañía de Jesús y particularmente a la figura de Francisco Suárez. José Peramás escribió un libro titulado así: La república de Platón y los guaraníes22, en donde defiende la idea de que efectivamente la conformación y estructura de las misiones guaraníticas se realizó tomando como referencia la propia teoría filosófica de la República de Platón y de Las leyes, pero, dice, incluso eliminando del proyecto aquellas cosas que a ojos de un cristiano resultan de todo punto absurdas, como por ejemplo, la crianza común de los niños, o la eliminación de las familias: “El ingenio portentoso de Platón, engañado por aquel difundido proverbio griego de que “todo en común entre los amigos, desbarró por completo en los libros de la República al pretender que las mujeres y los hijos fuesen comunes”. Lo cierto es que, en efecto, como él mismo dice al principio de su libro, las misiones alcanzaron un grado de perfección social que resultaba de todo punto absurdo pretender que los ideales ilustrados tan en boga pudieran verdaderamente aportar algo para mejorar ese paraíso llamado también “La tierra sin mal”. Peramás los llama “rebaño epicúreo de filósofos dementes”. Y en efecto, como veremos, los ideales ilustrados solo sirvieron para destruir las misiones, el propio imperio español y la dignidad de la vida de los indios.

Peramás describe cómo se organizaba la educación de los niños, lectura, escritura, talleres y artesanías, música, danza, etc. Apunta la idea que recoge José Cardiel y que procede de la época de la “Anábasis” americana de Mendoza, según la cual los guaraníes de las Misiones tenían derecho de armas, y estaban organizados como milicia, así de hecho parecen los planos de las misiones, todos iguales, como un campamento militar, con plaza, iglesia, talleres, matadero, almacenes, etc., y las casas en manzanas distribuidas en damero dentro de las murallas con forma rectangular: “No había entre ellos –dice- un solo soldado profesional. Sin embargo, llegado el caso, todos estaban en condiciones de actuar como soldados. En esto seguían el consejo de Platón, el cual, deseaba que todos los ciudadanos, incluso las mujeres, estuviesen debidamente adiestrados para el posible caso de una guerra forzosa”23. Los guaraníes en armas frenaron a los bandeirantes portugueses y defendieron las fronteras del imperio español, lucharon en varias ocasiones contra los portugueses y redujeron motines provocados por los criollos enriquecidos de Asunción que no querían acatar las leyes

22 Este texto era la primera parte de una obra titulada  De vita et moribus tredecim virorum paraguaycorum, que estaba terminando al morir en Faenza, donde está actualmente enterrado en la iglesia de los Jesuitas. Ocupaba las 162 primeras páginas de este libro. Publicada en emecé editores, Buenos Aires 1946. No nos consta una edición española. (Agradezco a la Biblioteca de la Universidad de Oviedo el acceso a esta magnífica obra.)

23 Op. cit., pág. 94.

de Indias y pretendían practicar el tráfico de esclavos y acabar con las misiones puesto que aventajaban a sus encomiendas en calidad y cantidad de producción. Precisamente los guaraníes se convirtieron en los principales defensores de la Corona española en Paraguay y su abandono insensato por parte de Carlos III daría lugar con el tiempo a que cuando se produjeron los primeros motines contra España no hubiera quien los parara. De hecho, la guerra la hacían los guaraníes a requerimiento del representante de la corona pero a sus expensas, lo que llevó a Felipe V a eximirlos de impuestos.

Explica también el régimen económico que califica como Teocracia: “¿qué pueden lucrar los extranjeros en una ciudad en que no es posible la acumulación de riquezas?” (p. 136), se preguntaba. En efecto, los indígenas se distribuían por familias en casas, y estas se agrupaban en torno a los caciques. Tenían pequeños terrenos privados pero el resto eran tierras comunales que trabajaban en común, con producción organizada de mate, algodón, tabaco, maíz y otros productos, comerciaban entre las misiones (y se socorrían unas a otras en caso de escasez o inclemencias del tiempo) y criaban ingentes cantidades de cabezas de ganado que se daban muy bien en esas tierras, a donde habían sido llevados por las primeras expediciones de españoles. Aun hoy es proverbial la ingesta de carne en esas tierras. De hecho, una de las cosas en las que insiste tanto Peramás, como Cardiel, es que prácticamente todos los días se comía carne. Se sacrificaban reses y se repartía en lotes la carne para todas las familias, etc. Se describen también los ceremoniales y la organización sacralizada de la vida alrededor de la iglesia y sus rituales y fiestas. Las familias recibían también una proporción de algodón para fabricar sus ropas y entregaban algodón hilado para el común que después era repartido. Se realizaban obras públicas como las impresionantes iglesias que aún quedan en pie o arruinadas, y los trabajos y oficios artesanales eran públicos y pagados por asignación del común. Hubo observatorios astronómicos, talleres de instrumentos musicales, y un desarrollo cultural inusitado sobre la base de un modelo social verdaderamente vanguardista para la época. Al parecer, en cada pueblo había 30 músicos, oficios y talleres de carpinteros, herreros, escultores, albañiles, pintores, torneros, agricultores y médicos que cobraban del erario público como servidores de la comunidad y existía un sistema de aprendices. Las misiones procuraron conservar el idioma de los guaraníes, de hecho la primera imprenta de las misiones publicó un diccionario de español guaraní realizado por Mendoza, y cuidaron también la enseñanza del español. El jesuita que dirigía la misión era el encargado de coordinar todas las tareas, en colaboración con los caciques.

Cuando llegó el tiempo de su expulsión, había 457 jesuitas, 81 de los cuales eran naturales americanos, tenían sesenta domicilios y 14 colegios. De los jesuitas, dijo el conocido historiador francés Guillermo

Tomás Francisco Raynal (1713-1796), ex-jesuita y enciclopedista, lo siguiente: “Cuando en 1768 salieron las misiones de sus manos habían llegado estas al grado máximo de civilización a que quizás puedan ser conducidas las naciones nuevas; y ciertamente superior a todo cuanto existía en el resto del nuevo hemisferio. Allí se observaban Las leyes. Reinaba una exacta policía. Las costumbres eran puras. Una dichosa fraternidad unía los corazones. Todas las artes necesarias para la vida se habían allí perfeccionado; y eran conocidas algunas de las de adorno. La abundancia era universal y nada faltaba en los depósitos públicos. El número de ganado vacuno subía a 769.353; el de las mulas y caballos a 91.963; el de las ovejas, a 221.537; sin contar alguns otros animales domésticos.”24 Y Carlos R. Gallardo dice, en relación con el fin de las misiones lo siguiente: “Es tan exacto que los jesuitas implantaron el sistema de administración que aquellas reducciones exigían, que tan pronto como las autoridades civiles reales se hicieron cargo de esos pueblos, comenzó su desorganización primero y luego su aniquilamiento. Se abandonó la agricultura, desaparecieron las industrias, los indios volvieron a los bosques prefiriendo vivir en las selvas, como sus antepasados, que estar sujetos a las arbitrariedades y exacciones de los mandatarios españoles que sólo pensaban en enriquecerse a costa de los desgraciados indígenas. Tal fue la furia cleptómana de los nuevos mandatarios, que en dos años se deshizo la labor maravillosa de dos centurias de pacientísima labor civilizadora.”25 Los jesuitas aparecen así como agentes privilegiados del proyecto de globalización católica encarnado en el imperio español, y enemigos declarados del modelo capitalista liberal de estirpe protestante que invadía todo.

El neoliberalismo radical de Bucarelli y el fin de las misiones

El fin de las misiones comenzó con la expulsión de los jesuitas, de 1768, a consecuencia del Motín de Esquilache de 1766, que dio lugar a la pragmática sanción de 1767 firmada por Carlos III en 27 de febrero, y en virtud de la cual fueron expulsados de España seis mil jesuitas. Así dice Guillermo Furlong: “La supresión de la Compañía de Jesús en los países dependientes de las cortes borbónicas y la extinción total de la misma en el mundo católico fue obra –como es bien sabido- de los ministros enciclopedistas y de las logias masónicas. Pombal en Portugal, Choiseul y la Pompadour en Francia, Moñino Aranda y Campomanes en España, y Tanucci en Nápoles fueron los principales instigadores de esta magna injusticia que había de priva a la Iglesia de sus más ilustres soldados y all a humanidad de una falange numerosa de héroes, de santos y de

24 Citado en Peramás, Op. cit., pág. 184.

25  Ibidem.

sabios.”26 Para ello había sido enviado a América como nuevo gobernador de Buenos Aires, Francisco de Paula y Bucarelli (1708-1780), que da nombre al proyecto “neoliberal” que destruye definitivamente las misiones, abriendo el camino a los proyectos de independencia de estos territorios.

El llamado Plan Bucarelli supuso la decadencia absoluta de las misiones que durante años comenzaron a perder población a ojos vista, riqueza, y poderío económico. Bucarelli prometió reparto de las propiedades pero no lo hubo, y prácticamente redujo a los indígenas a la condición de esclavos que tenían que mantener a los nuevos funcionarios enviados para la gestión de las misiones. Propuso civilizarlos bajo tres fundamentos: el idioma castellano, el cultivo de tierras y el comercio. Pero el comercio libre lo que hizo fue que los indios fueran presa de la codicia de los comerciantes, que acuciándoles mataron sus reses, abandonaron sus campos y eliminaron las reservas productivas que les mantenían. La demanda de curso, grasas, sebo, a cambio de alcohol hizo el resto. Secuestro de niños, etc.

La adulación se basó, tal y como lo resume Pablo Hernández, en estos argumentos: que antes eran esclavos y los jesuitas les quitaban todo lo que era común; que los bienes incluidos los comunes eran de cada uno y particularmente de los caciques. Que ya no eran esclavos, y que caciques y cacicas eran nobles hidalgos de Castilla. Los nuevos administradores corruptos hicieron el resto. Es curioso porque Bucarelli pintó el régimen de la compañía de Jesús como un comunismo que hacía esclavos a los indios porque todo lo trabajaban para la comunidad, aunque él decía que iba todo para los jesuitas. Ahora, con Bucarelli cada pueblo debía sustentar a viajeros, jefes, administradores, burócratas y se convirtieron como algunos han dicho en “un vivero de esclavos”.

En 1801 Portugal ocupa los antiguos siete pueblos de la guerra guaranítica de 1750. En 1810-11 con la independencia de Argentina, 10 misiones quedan en territorio argentino, y 13 en Paraguay. Y con la guerra contra Portugal, y Uruguay por las fronteras, todo queda más o menos arrasado.

Resumiendo, podemos decir que si en 1768 había una población de unos cien mil indios, en 1772 ha se había reducido a ochenta mil. Trece años después, en 1785, había bajado a setenta mil, y en 1800 había cuarenta mil indios. Portugal entonces se anexiona los siete pueblos en litigio que argumentan la película de La Misión, con una población de catorce mil indios, quedando en 1814 en Argentina y Paraguay unos veintiún mil indios, mientras que la población de las siete misiones de Portugal albergaba ya solamente siete mil indígenas. En 1848 podemos cifrar ya el fin de las misiones.

26  Ibidem.

Es evidente que el modelo capitalista liberal racionalista ilustrado que implantó en el territorio de las misiones el plan Bucarelli arrasó con el proyecto, no hubo reparto de tierras, sino apropiación capitalista típica, se redujo a los guaraníes al trabajo semi-esclavo y se acabó con el orden social alcanzado en todas sus dimensiones.

Curiosamente, tal y como ocurre en la actualidad con el dominio del pensamiento único, también Bucarelli representó las misiones como un comunismo que convertía a los indios en esclavos, porque todos trabajaban para la comunidad. Con su plan, cada pueblo debía sustentar a los viajeros, jefes, burócratas y administradores, y se convirtieron las misiones en viveros de esclavos.

Un artículo de Carlos Fazio: resetear(volver a iniciarlo desde cero) el sistema neoliberal del capitalismo global posmoderno, mediante el pavor y el shock

¿Shock y pavor para resetear el sistema? AUTOR Carlos FazioD

ecía Albert Camus que la única manera de luchar contra la peste es la honestidad. Pero no es la honestidad la que priva en la coyuntura de la epidemia del Covid-19, sino el miedo. En Amamos al Gran Hermano, Peter Hitchens, del British Daily Mail, escribió que personas anteriormente críticas fueron infectadas por el miedo. Sociedades enteras, cabría agregar. Y resultado de ello el nuevo orden emergente podría convertirse en un panóptico global.

El danés Peter Gøtzsche, fundador de la renombrada Cochrane Collaboration, anotó en estos días que corona es una epidemia de pánico y que la lógica fue una de las primeras víctimas (igual que la verdad). A conclusión similar llegó el virólogo John Oxford, de la Universidad Queen Mary, en Londres: Diría que el mejor consejo es pasar menos tiempo viendo las noticias de la televisión, que son sensacionalistas. Creo que este brote de Covid es una seria epidemia de gripe de invierno. El año pasado tuvimos 8 mil muertes en los grupos de riesgo; no creo que el actual Covid supere (en Gran Bretaña) ese número. ¡Sufrimos una epidemia mediática!

Entrevistado en BBC Radio 4, el ex juez de la Corte Suprema de Reino Unido, lord Jonathan Sumption, declaró que el “problema real es que cuando sociedades pierden su libertad, usualmente no es porque tiranos se las hayan quitado. Es porque la gente voluntariamente entrega su libertad a cambio de protección frente a alguna amenaza externa. Y la amenaza es usualmente real, pero exagerada (…) La presión sobre los políticos ha provenido del público (que) quiere acción (y) no se pregunta si valdrá la pena pagar el costo (…) Quien ha estudiado historia reconoce aquí los síntomas clásicos de histeria colectiva. La histeria es infecciosa (y) la mayoría de los medios se ha hecho eco del pánico y lo ha amplificado (…) no hay razón por la cual la naturaleza científica del problema tuviera que significar renunciar a nuestra libertad y ponerla en manos de científicos”.

En el contexto del doble shock generado por el pánico ante la amenaza del virus y la respuesta totalitaria de un virtual Estado de excepción en varios países (3.38 mil millones de personas confinadas), la epidemia del siglo podría ser un espantoso distractor al que se le podría culpar de la crisis cíclica delcapitalismo de casino que estalló hacia septiembre de 2019 (en la jerga de los economistas, el Covid-19 como cisne negro o incidente inesperado que desata la crisis); derrumbe que podría superar a la Depresión de 1929. Según Rafael Bautista, la respuesta a la crisis podría ser un nuevo gobierno mundial militarizado, donde los toques de queda, las leyes de emergencia y las cuarentenas en varios países, pudieran ser preámbulo de una normalidad siniestra, militarizada.

El germano Ernst Wolff habló de un Putschfinanciero-fascista, y en EU, Matt Stoller, del American Economic Liberties Project, se refirió a un “ putsch corporativo”; una cesión de poder a Wall Street, que sería llamada rescate pandémico. Según Stoller, la FED contrató a BlackRock (principal fondo de inversión global) para administrar el rescate de billones de dólares anunciado por Donald Trump. ¿Con la excusa de la pandemia asistiremos a un nuevo proceso para resetear el sistema mediante la doctrina de shock y pavor? ¿Entraremos en una nueva fase de destrucción creativa en el marco de una guerra de clases (Warren Buffett) planetaria?

Según Stephen A. Hasam, asistimos a una suerte de Gleichschaltung, vocablo alemán que describe el proceso mediante el cual la Alemania nazi estableció un sistema de control totalitario sobre el individuo, así como una estrecha sincronización de toda la sociedad y el comercio, aun los medios. Expertos en derecho constitucional alemán han dado la alarma por graves violaciones de los derechos fundamentales. Hans Michael Heinig advirtió que el estado constitucional democrático podría convertirse en un estado higiénico fascista e histérico en el menor tiempo posible. El ex presidente del Tribunal Constitucional Federal alemán Hans Jürgen Papier señaló que las medidas de emergencia no justifican la suspensión de las libertades civiles en favor de un Estado autoritario y de vigilancia.

Con deriva colateral: la aniquilación del derecho a la privacidad ciudadana, socavada por el complejo militar-securitario-digital y el capitalismo de la vigilancia(Shoshana Zuboff), ya no sólo registrará la conducta y los movimientos de cada cual (como hoy vía Google y Facebook), sino que se meterá en nuestros cuerpos y nuestras mentes, con el monitoreo permanente de signos vitales (ritmo cardiaco, temperatura, etcétera) y hasta de las emociones.

Podríamos estar, pues, ante una crisis de depuración(y/o depuración del mercado), y en esos casos, el paquete va acompañado de su complemento y contraparte social, mediante la doctrina del shock and awe propia del Estado de excepción por tiempo indeterminado (que será la regla) para depurar (limpiar y purificar) el mundo de un virus, que todo indicaría (ver piensachile.org) es una gripe estacional más severa y mantener a la chusma a raya (Chomsky dixit). Así, la campaña para enfrentar el virus atrae los reflectores, mientras la crisis de depuración y el proceso de destrucción creativa, se difuminan. Fulvio Grimaldi habla ya de una era de tecnofeudalismo y bioabsolutismo.Subir al inicio del texto

Análisis clave para el estudio y crítica de la situación económica y social en la España(y otros Estados)actual, en tiempos de Soros y sus tentáculos globales, que dirigen a los actuales gobernantes de España. Presidente (PSOE) y Vicepresidente(Unidas-Podemos) han sido becados de las Fundaciones del Sr Georges Soros. Depredar España, lo llaman “vuelta controlada a la “nueva normalidad”. España en venta de saldo total.

Trojan Horse: The National Endowment for Democracy – William Blum

How many Americans could identify the National Endowment for Democracy? An organization which often does exactly the opposite of what its name implies. The NED was set up in the early 1980s under Pres…
— Leer en williamblum.org/chapters/rogue-state/trojan-horse-the-national-endowment-for-democracy

No se trata de ficción, o de ciencia ficción, se trata de planes y proyectos muy concretos y ya en curso . Lo que viene tras la llamada pandemia del coronavirus.

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 Hambre Unidad Social Rechaza Intento de la Elite en el Poder de Nuevo Pacto de Acuerdo Nacional

Distopía de alta tecnología: la receta que se gesta en Nueva York para el post-coronavirus

por Naomi Klein (EE.UU.)

Publicado el 20 mayo, 2020 , en Análisis

13 de mayo de 2020

En este revelador artículo para The Intercept, la periodista canadiense Naomi Klein analiza el fichaje del ex Ceo de Google Eric Schmidt para encabezar una comisión para «reimaginar la realidad post-Covid» en Nueva York donde, dice, comienza a gestarse un futuro dominado por la asociación de los estados con los gigantes tecnológicos: “Pero las ambiciones van mucho más allá de las fronteras de cualquier estado o país”. Klein define una Doctrina del Shock pandémico, a la que llama el nuevo pacto o New Deal de las Pantallas (Screen New Deal). Plantea el riesgo liso y llano de que esta política de las corporaciones amenace destruir al sistema educativo y de salud. El rastreo de datos, el comercio sin efectivo, la telesalud, la escuela virtual, y hasta los gimnasios y las cárceles, parte de una propuesta “sin contacto y altamente rentable”. La cuarentena como laboratorio en vivo, un «Black Mirror», y la aceleración de esta distopía a partir del coronavirus: “Ahora, en un contexto desgarrador de muerte masiva, se nos vende la dudosa promesa de que estas tecnologías son la única forma posible de proteger nuestras vidas contra una pandemia”. Cuáles son las dudas (de siempre) y cómo, bajo el pretexto de la inteligencia artificial, las corporaciones vuelven a pelear por el poder de controlar las vidas. (Traducido por Agencia Lavaca.org).

Eric Schmidt, ejecutivo de Google, habla observado por el gobernador del estado de Nueva York Andrew Cuomo.

Durante la sesión informativa diaria sobre coronavirus del gobernador de Nueva York Andrew Cuomo el miércoles, la sombría mueca que llenó nuestras pantallas durante semanas fue reemplazada brevemente por algo parecido a una sonrisa.

La inspiración para estas vibraciones inusualmente buenas fue un contacto en video del ex CEO de Google Eric Schmidt, quien se unió a la reunión informativa del gobernador para anunciar que encabezará una comisión para reimaginar la realidad post-Covid del Estado de Nueva York, con énfasis en integrar permanentemente la tecnología en todos los aspectos de la vida cívica.

«Las primeras prioridades de lo que estamos tratando de hacer», dijo Schmidt, «se centran en telesalud, aprendizaje remoto y banda ancha… Necesitamos buscar soluciones que se puedan presentar ahora y acelerar la utilización de la tecnología para mejorar las cosas». Para que no haya dudas de que los objetivos del ex CEO de Google eran puramente benevolentes, su fondo de video presentaba un par de alas de ángel doradas enmarcadas.

Justo un día antes, Cuomo había anunciado una asociación similar con la Fundación Bill y Melinda Gates para desarrollar «un sistema educativo más inteligente». Al llamar a Gates un «visionario», Cuomo dijo que la pandemia ha creado «un momento en la historia en el que podemos incorporar y avanzar en las ideas [de Gates] … Todos estos edificios, todas estas aulas físicas, ¿para qué, con toda la tecnología que se tiene?» preguntó, aparentemente de modo retórico.

Ha tardado un tiempo en edificarse, pero está comenzando a surgir algo parecido a una doctrina del shock pandémico. Llamémoslo «Screen New Deal» (el New Deal de la pantalla). Con mucho más de alta tecnología que cualquier otra cosa que hayamos visto en desastres anteriores, el futuro que se está forjando a medida que los cuerpos aún acumulan las últimas semanas de aislamiento físico no como una necesidad dolorosa para salvar vidas, sino como un laboratorio vivo para un futuro permanente y altamente rentable sin contacto.

Anuja Sonalker, CEO de Steer Tech, una compañía con sede en Maryland que vende tecnología para el auto estacionamiento de vehículos (self parking), resumió recientemente el nuevo discurso que genera el virus. «Hay una tendencia definida a la tecnología sin contacto con humanos», dijo. «Los humanos son biopeligrosos, las máquinas no lo son».

Es un futuro en el que nuestros hogares nunca más serán espacios exclusivamente personales, sino también, a través de la conectividad digital de alta velocidad, nuestras escuelas, los consultorios médicos, nuestros gimnasios y, si el estado lo determina, nuestras cárceles. Por supuesto, para muchos de nosotros, esas mismas casas ya se estaban convirtiendo en nuestros lugares de trabajo que nunca se apagan y en nuestros principales lugares de entretenimiento antes de la pandemia, y el encarcelamiento de vigilancia «en la comunidad» ya estaba en auge. Pero en el futuro, bajo una construcción apresurada, todas estas tendencias están preparadas para una aceleración de velocidad warp (forma teórica de moverse más rápido que la velocidad de la luz).

Este es un futuro en el que, para los privilegiados, casi todo se entrega a domicilio, ya sea virtualmente a través de la tecnología de transmisión y en la nube, o físicamente a través de un vehículo sin conductor o un avión no tripulado, y luego la pantalla «compartida» en una plataforma mediada. Es un futuro que emplea muchos menos maestros, médicos y conductores. No acepta efectivo ni tarjetas de crédito (bajo el pretexto del control de virus) y tiene transporte público esquelético y mucho menos arte en vivo. Es un futuro que afirma estar basado en la «inteligencia artificial», pero en realidad se mantiene unido por decenas de millones de trabajadores anónimos escondidos en almacenes, centros de datos, fábricas de moderación de contenidos, talleres electrónicos, minas de litio, granjas industriales, plantas de procesamiento de carne, y las cárceles, donde quedan sin protección contra la enfermedad y la hiperexplotación. Es un futuro en el que cada uno de nuestros movimientos, nuestras palabras, nuestras relaciones pueden rastrearse y extraer datos mediante acuerdos sin precedentes entre el gobierno y los gigantes tecnológicos.

Si todo esto suena familiar es porque, antes del Covid, este preciso futuro impulsado por aplicaciones y lleno de conciertos nos fue vendido en nombre de la conveniencia, la falta de fricción y la personalización. Pero muchos de nosotros teníamos preocupaciones. Sobre la seguridad, la calidad y la inequidad de la telesalud y las aulas en línea. Sobre autos sin conductor que derriban peatones y aviones no tripulados que destrozan paquetes (y personas). Sobre el rastreo de ubicación y el comercio sin efectivo que borra nuestra privacidad y afianza la discriminación racial y de género. Sobre plataformas de redes sociales sin escrúpulos que envenenan nuestra ecología de la información y la salud mental de nuestros hijos. Sobre «ciudades inteligentes» llenas de sensores que suplantan al gobierno local. Sobre los buenos trabajos que estas tecnologías eliminaron. Sobre los malos trabajos que producían en masa.

Y, sobre todo, nos preocupaba la riqueza y el poder que amenazaban a la democracia acumulados por un puñado de empresas tecnológicas que son maestros de la abdicación, evitando toda responsabilidad por los restos que quedan en los campos que ahora dominan, ya sean medios, minoristas o transporte.

Ese era el pasado antiguo conocido como «febrero». Hoy en día, una gran ola de pánico arrastra a muchas de esas preocupaciones bien fundadas, y esta distopía calentada está pasando por un cambio de marca de trabajo urgente. Ahora, en un contexto desgarrador de muerte masiva, se nos vende la dudosa promesa de que estas tecnologías son la única forma posible de proteger nuestras vidas contra una pandemia, las claves indispensables para mantenernos a salvo a nosotros mismos y a nuestros seres queridos.

Gracias a Cuomo y sus diversas asociaciones multimillonarias (incluida una con Michael Bloomberg para pruebas y rastreo), el estado de Nueva York se está posicionando como la brillante sala de exposición para este sombrío futuro, pero las ambiciones van mucho más allá de las fronteras de cualquier estado o país.

Y en el centro de todo está Eric Schmidt. Mucho antes de que los estadounidenses entendieran la amenaza de Covid-19, Schmidt había estado en una agresiva campaña de lobby, presiones y relaciones públicas impulsando precisamente la visión de la sociedad del Black Mirror (o Espeo Negro, por la serie inglesa) que Cuomo acaba de darle poder para construir. En el corazón de esta visión está la perfecta integración del gobierno con un puñado de gigantes de Silicon Valley: con escuelas públicas, hospitales, consultorios médicos, policías y militares, todas las funciones principales se externalizan (a un alto costo) a empresas privadas de tecnología.

Es una visión en la que Schmidt ha estado avanzando en sus funciones como presidente de la Junta de Innovación de Defensa, que asesora al Departamento de Defensa sobre el mayor uso de la inteligencia artificial en el ejército, y como presidente de la poderosa Comisión de Seguridad Nacional sobre Inteligencia Artificial, o NSCAI, que asesora al Congreso sobre «avances en inteligencia artificial, desarrollos relacionados con el aprendizaje automático y tecnologías asociadas», con el objetivo de abordar «las necesidades de seguridad nacional y económica de los Estados Unidos, incluido el riesgo económico». Ambas juntas están llenas de poderosos CEOS de Silicon Valley y altos ejecutivos de compañías como Oracle, Amazon, Microsoft, Facebook y, por supuesto, los colegas de Schmidt en Google.

Como presidente, Schmidt aún posee más de 5.3 mil millones de dólares en acciones de Alphabet (la compañía matriz de Google), así como grandes inversiones en otras empresas tecnológicas, esencialmente ha estado llevando a cabo una reestructuración con sede en Washington en nombre de Silicon Valley. El objetivo principal de las dos cámaras empresarias es solicitar aumentos exponenciales en el gasto del gobierno en investigación sobre inteligencia artificial y en infraestructura que permita tecnologías como la 5G, inversiones que beneficiarían directamente a las compañías en las que Schmidt y otros miembros de estos grupos tienen amplias participaciones.

Primero en presentaciones a puertas cerradas para legisladores y más tarde en artículos de opinión y entrevistas públicas, el argumento de Schmidt ha sido que, dado que el gobierno chino está dispuesto a gastar dinero público ilimitado para construir la infraestructura de vigilancia de alta tecnología, mientras permite a las empresas tecnológicas chinas como Alibaba, Baidu y Huawei obtener los beneficios de las aplicaciones comerciales, la posición dominante de los EE.UU en la economía global está al borde del colapso.

El Centro de Información de Privacidad Electrónica recientemente obtuvo acceso a través de una solicitud de la Ley de Libertad de Información a una presentación realizada por el NSCAI de Schmidt hace un año, en mayo de 2019. Sus diapositivas plantean una serie de afirmaciones alarmistas sobre cómo la infraestructura reguladora relativamente laxade China y su apetito sin fondo por la vigilancia está haciendo que se adelante a los EE.UU. en varios campos, incluyendo la inteligencia artificiaal para diagnóstico médico, vehículos autónomos, infraestructura digital, ciudades inteligentes, viajes compartidos y comercio sin efectivo.

Las razones dadas para la ventaja competitiva de China son innumerables, desde el gran volumen de consumidores que compran en línea; «La falta de sistemas bancarios heredados en China», lo que le ha permitido saltar sobre efectivo y tarjetas de crédito y desatar «un enorme mercado de comercio electrónico y servicios digitales» utilizando «pagos digitales»; y una grave escasez de médicos, lo que ha llevado al gobierno a trabajar estrechamente con compañías tecnológicas como Tencent para usar la AI (inteligencia artificial) como medicina «predictiva». Las diapositivas señalan que en China, las compañías tecnológicas «tienen la autoridad de eliminar rápidamente las barreras regulatorias, mientras que las iniciativas estadounidenses se ven envueltas en el cumplimiento de HIPPA y la aprobación de la FDA».Sin embargo, más que ningún otro factor, el NSCAI señala la voluntad de China de adoptar alianzas público-privadas en la vigilancia masiva y la recopilación de datos como una razón para su ventaja competitiva. La presentación promociona el «apoyo y participación explícita del gobierno de China, por ejemplo, en el despliegue del reconocimiento facial». Sostiene que «la vigilancia es uno de los ‘primeros y mejores clientes’ para Al» y, además, que «la vigilancia masiva es una aplicación asesina para el aprendizaje profundo».Una diapositiva titulada «Conjuntos de datos estatales: vigilancia = ciudades inteligentes» señala que China, junto con el principal competidor chino de Google, Alibaba, están corriendo por delante.

Esto es notable porque la empresa matriz de Google, Alphabet, ha estado impulsando precisamente esta visión a través de su división Sidewalk Labs, eligiendo una gran parte de la costa de Toronto como su prototipo de «ciudad inteligente». Pero el proyecto de Toronto se cerró después de dos años de controversia incesante relacionada con las enormes cantidades de datos personales que Alphabet recolectaría, la falta de protecciones de privacidad y los beneficios cuestionables para la ciudad en general.

Cinco meses después de esta presentación, en noviembre, el NSCAI emitió un informe provisional al Congreso que suscitó la alarma sobre la necesidad de que EE.UU actúe frente a la adaptación China de estas tecnologías controvertidas. «Estamos en una competencia estratégica», afirma el informe , obtenido a través de FOIA por el Centro de Información Electrónica de Privacidad. “La inteligencia artificial estará en el centro. El futuro de nuestra seguridad y economía nacional está en juego ”.

A fines de febrero, Schmidt estaba llevando su campaña al público, tal vez entendiendo que el aumento de presupuesto que su junta directiva estaba pidiendo no podría aprobarse sin una mayor aceptación. En un artículo de opinión del New York Times titulado “Silicon Valley podría perder frente a China», Schmidt pidió «asociaciones sin precedentes entre el gobierno y la industria» y, una vez más, haciendo sonar la alarma de peligro amarilla:

AI (inteligencia artificial) abrirá nuevas fronteras en todo, desde biotecnología hasta banca, y también es una prioridad del Departamento de Defensa. … Si las tendencias actuales continúan, se espera que las inversiones generales de China en investigación y desarrollo superen a las de Estados Unidos dentro de 10 años, aproximadamente al mismo tiempo que se proyecta que su economía sea más grande que la nuestra .

A menos que estas tendencias cambien, en la década de 2030 competiremos con un país que tiene una economía más grande, más inversiones en investigación y desarrollo, mejor investigación, un mayor despliegue de nuevas tecnologías y una infraestructura informática más sólida. … En última instancia, los chinos están compitiendo para convertirse en los principales innovadores del mundo, y Estados Unidos no está jugando para ganar.

La única solución, para Schmidt, era un chorro de dinero público. Elogiando a la Casa Blanca por solicitar una duplicación de la financiación de la investigación en inteligencia artificial y ciencia de la información cuántica, escribió: “Deberíamos planear duplicar la financiación en esos campos nuevamente a medida que creamos capacidad institucional en laboratorios y centros de investigación. … Al mismo tiempo, el Congreso debe cumplir con la solicitud del presidente para obtener el nivel más alto de financiamiento de I + D de defensa en más de 70 años , y el Departamento de Defensa debe capitalizar ese aumento de recursos para desarrollar capacidades innovadoras en inteligencia artificial, cuántica, hipersónica y otras prioritarias áreas tecnológicas «.

Eso fue exactamente dos semanas antes de que el brote de coronavirus se declarara una pandemia, y no se mencionó que el objetivo de esta vasta expansión de alta tecnología era proteger la salud de los estadounidenses. Solo que era necesario evitar ser superado por China. Pero, por supuesto, eso pronto cambiaría.

En los dos meses transcurridos desde entonces, Schmidt ha sometido estas demandas preexistentes, para gastos públicos masivos en investigación e infraestructura de alta tecnología, para una serie de «asociaciones público-privadas» en inteligencia artificial y para el aflojamiento de innumerables protecciones de privacidad y seguridad, a través de un ejercicio agresivo de reposicionamiento discursivo. Ahora, todas estas medidas (y más) se están vendiendo al público como nuestra única esperanza posible de protegernos de un nuevo virus que nos acompañará en los próximos años.

Y las compañías tecnológicas con las que Schmidt tiene vínculos profundos, y que pueblan las influyentes juntas asesoras que preside, se han reposicionado como protectores benevolentes de la salud pública y generosos campeones de los «héroes cotidianos» de los trabajos esenciales (muchos de los cuales perderían sus empleos si estas compañías se salieran con la suya). Menos de dos semanas después del cierre del estado de Nueva York, Schmidt escribió un artículo de opinión para el Wall Street Journal que estableció el nuevo tono y dejó en claro que Silicon Valley tiene toda la intención de aprovechar la crisis para una transformación permanente.

Al igual que otros estadounidenses, los tecnólogos están tratando de hacer su parte para apoyar primera línea de respuesta a la pandemia. …

Pero cada estadounidense debería preguntarse dónde queremos que esté la nación cuando termine la pandemia de Covid-19. ¿Cómo podrían las tecnologías emergentes desplegadas en la crisis actual impulsarnos hacia un futuro mejor? … Empresas como Amazon saben cómo suministrar y distribuir de manera eficiente. Tendrán que proporcionar servicios y asesoramiento a los funcionarios del gobierno que carecen de los sistemas informáticos y de la experiencia.

También deberíamos acelerar la tendencia hacia el aprendizaje remoto, que se está probando hoy como nunca antes. On line, no existe un requisito de proximidad, lo que permite a los estudiantes obtener instrucción de los mejores maestros, sin importar en qué distrito escolar residan …

La necesidad de una experimentación rápida a gran escala también acelerará la revolución biotecnológica. … Finalmente, el país está atrasado hace tiempo en infraestructura digital real … Si queremos construir una economía futura y un sistema educativo basado en tele-todo, necesitamos una población totalmente conectada y una infraestructura ultrarrápida. El gobierno debe hacer una inversión masiva, tal vez como parte de un paquete de estímulo, para convertir la infraestructura digital de la nación en plataformas basadas en la nube y vincularlas con una red 5G.

De hecho, Schmidt ha sido implacable en la búsqueda de esta visión. Dos semanas después de la aparición de ese artículo de opinión, describió la programación ad hoc de educación en el hogar que los maestros y las familias de todo el país se vieron obligados a improvisar durante esta emergencia de salud pública como «un experimento masivo en el aprendizaje remoto». El objetivo de este experimento, dijo, era «tratar de descubrir: ¿cómo aprenden los niños de forma remota? Y con esos datos deberíamos ser capaces de construir mejores herramientas de aprendizaje a distancia que, cuando se combinan con el maestro … ayudarán a los niños a aprender mejor ” Durante esta misma videollamada, organizada por el Club Económico de Nueva York, Schmidt también pidió más telesalud, más 5G, más comercio digital y el resto de la lista de deseos preexistente. Todo en nombre de la lucha contra el virus.

Sin embargo, su comentario más revelador fue el siguiente: “El beneficio de estas corporaciones, que amamos difamar, en términos de la capacidad de comunicarse, la capacidad de lidiar con la salud, la capacidad de obtener información, es profundo. Piensa en cómo sería tu vida en Estados Unidos sin Amazon «. Agregó que la gente debería «estar un poco agradecida de que estas compañías obtuvieron el capital, hicieron la inversión, construyeron las herramientas que estamos usando ahora y realmente nos han ayudado».

Es un recordatorio sobre que, hasta hace muy poco, el rechazo público contra estas corporaciones estaba creciendo. Los candidatos presidenciales discutían abiertamente la caída de la gran tecnología. Amazon se vio obligado a abandonar sus planes para una sede en Nueva York debido a la feroz oposición local. El proyecto Sidewalk Labs de Google estaba en una crisis perenne, y los propios trabajadores de Google se negaban a construir tecnología de vigilancia con aplicaciones militares.

En resumen, la democracia se estaba convirtiendo en el mayor obstáculo para la visión que Schmidt estaba promoviendo, primero desde su posición en la cima de Google y Alphabet y luego como presidente de dos poderosas juntas asesorando al Congreso y al Departamento de Defensa. Como revelan los documentos de NSCAI, este inconveniente ejercicio del poder por parte del público y los trabajadores tecnológicos dentro de estas megaempresas, desde la perspectiva de hombres como Schmidt y el CEO de Amazon, Jeff Bezos, desaceleró enloquecedoramente la carrera armamentista de la inteligencia artificial, manteniendo flotas de automóviles y camiones sin conductor potencialmente mortales fuera de las carreteras, evitando que los registros de salud privados se conviertan en un arma utilizada por los empleadores contra los trabajadores, evitando que los espacios urbanos se cubran con software de reconocimiento facial, y mucho más.

Ahora, en medio de la carnicería de esta pandemia en curso, y el miedo y la incertidumbre sobre el futuro que ha traído, estas corporaciones ven claramente su momento para barrer todo ese compromiso democrático. Para tener así el mismo tipo de poder que sus competidores chinos, que ostentan el lujo de funcionar sin verse obstaculizados por intrusiones de derechos laborales o civiles.

Todo esto se está moviendo muy rápido. El gobierno australiano ha contratado a Amazon para almacenar los datos de su controvertida aplicación de seguimiento de coronavirus. El gobierno canadiense ha contratado a Amazon para entregar equipos médicos, generando preguntas sobre por qué omitió el servicio postal público. Y en solo unos pocos días a principios de mayo, Alphabet ha puesto en marcha una nueva iniciativa de Sidewalk Labs para rehacer la infraestructura urbana con $ 400 millones en capital semilla. Josh Marcuse, director ejecutivo de la Junta de Innovación en Defensa que preside Schmidt, anunció que dejaría ese trabajo para trabajar a tiempo completo en Google como jefe de estrategia e innovación para el sector público mundial, lo que significa que ayudará a Google a sacar provecho de algunas de las muchas oportunidades que él y Schmidt han estado creando con su lobby.

Para ser claros, la tecnología es sin duda una parte clave de cómo debemos proteger la salud pública en los próximos meses y años. La pregunta es: ¿estará la tecnología sujeta a las disciplinas de la democracia y la supervisión pública, o se implementará en un frenesí de estado de excepción, sin hacer preguntas críticas, dando forma a nuestras vidas en las próximas décadas? Preguntas como, por ejemplo: si realmente estamos viendo cuán crítica es la conectividad digital en tiempos de crisis, ¿deberían estas redes y nuestros datos estar realmente en manos de jugadores privados como Google, Amazon y Apple? Si los fondos públicos están pagando gran parte de eso, ¿el público no debería también poseerlo y controlarlo? Si Internet es esencial para muchas cosas en nuestras vidas, como lo es claramente, ¿no debería tratarse como una utilidad pública sin fines de lucro?

Y aunque no hay duda de que la capacidad de teleconferencia ha sido un salvavidas en este período de bloqueo, hay serios debates sobre si nuestras protecciones más duraderas son claramente más humanas. Tomemos la educación. Schmidt tiene razón en que las aulas superpobladas presentan un riesgo para la salud, al menos hasta que tengamos una vacuna. Entonces, ¿no se podría contratar el doble de maestros y reducir el tamaño de los cursos a la mitad? ¿Qué tal asegurarse de que cada escuela tenga una enfermera?

Eso crearía empleos muy necesarios en una crisis de desempleo a nivel de depresión y les daría mayor margen a todos en el ambiente educativo. Si los edificios están demasiado llenos, ¿qué tal dividir el día en turnos y tener más educación al aire libre, aprovechando la abundante investigación que muestra que el tiempo en la naturaleza mejora la capacidad de los niños para aprender?

Introducir ese tipo de cambios sería difícil, sin duda. Pero no son tan arriesgados como renunciar a la tecnología probada y verdadera de humanos entrenados que enseñan a los humanos más jóvenes cara a cara, en grupos donde aprenden a socializar entre ellos.

Al enterarse de la nueva asociación del estado de Nueva York con la Fundación Gates, Andy Pallotta, presidente de United Teachers del Estado de Nueva York, reaccionó rápidamente: “Si queremos reimaginar la educación, comencemos por abordar la necesidad de trabajadores sociales, consejeros de salud mental , enfermeras escolares, cursos de artes enriquecedores, cursos avanzados y clases más pequeñas en distritos escolares de todo el estado «, dijo. Una coalición de grupos de padres también señaló que si realmente habían estado viviendo un «experimento de aprendizaje remoto» (como lo expresó Schmidt), los resultados fueron profundamente preocupantes: «Dado que las escuelas cerraron a mediados de marzo, nuestro la comprensión de las profundas deficiencias de la instrucción basada en pantalla solo ha crecido «.

Además de los obvios sesgos de clase y raza contra los niños que carecen de acceso a Internet y computadoras en el hogar (problema que las compañías tecnológicas están ansiosas por cobrar, mediante grandes ventas tecnológicas), hay grandes preguntas sobre si la enseñanza remota puede servir a muchos niños con discapacidades, como lo exige la ley . Y no existe una solución tecnológica para el problema de aprender en un entorno hogareño superpoblado y / o abusivo.

El problema no es si las escuelas deben cambiar ante un virus altamente contagioso para el cual no tenemos cura ni vacuna. Al igual que todas las instituciones donde los humanos actúan en grupos, las escuelas cambiarán. El problema, como siempre en estos momentos de conmoción colectiva, es la ausencia de debate público sobre cómo deberían ser esos cambios y a quién deberían beneficiar. ¿Empresas tecnológicas privadas o estudiantes?

Las mismas preguntas deben hacerse sobre la salud. Evitar los consultorios médicos y los hospitales durante una pandemia tiene sentido. Pero la telesalud pierde en gran medida frente a la atención persona a pesona. Por lo tanto, debemos tener un debate basado en la evidencia sobre los pros y los contras de gastar recursos públicos escasos en telesalud, en comparación con enfermeras más capacitadas, equipadas con todo el equipo de protección necesario, que pueden hacer visitas a domicilio para diagnosticar y tratar pacientes en sus hogares. Y quizás lo más urgente es que necesitamos lograr el equilibrio correcto entre las aplicaciones de seguimiento del virus, que con las protecciones de privacidad adecuadas tienen un papel que desempeñar, y los llamados a un Cuerpo de Salud Comunitario que pondría a millones de estadounidenses a trabajar no solo haciendo seguimiento de contactos sino asegurándose de que todos tengan los recursos materiales y el apoyo que necesitan para estar en cuarentena de manera segura.

En cada caso, enfrentamos decisiones reales y difíciles entre invertir en humanos e invertir en tecnología. Porque la verdad brutal es que, tal como están las cosas, es muy poco probable que hagamos ambas cosas. La negativa a transferir los recursos necesarios a los estados y ciudades en sucesivos rescates federales significa que la crisis de salud del coronavirus ahora se está convirtiendo en una crisis de austeridad fabricada. Las escuelas públicas, universidades, hospitales y tránsito se enfrentan a preguntas existenciales sobre su futuro. Si las compañías tecnológicas ganan su feroz campaña de presiones y lobby para el aprendizaje remoto, telesalud, 5G y vehículos sin conductor, su Screen New Deal, simplemente no quedará dinero para prioridades públicas urgentes, sin importar el Green New Deal (el Nuevo Pacto Verde) que nuestro planeta necesita con urgencia.

Por el contrario: el precio de todos los brillantes dispositivos será el despido masivo de maestros y el cierre de hospitales.

La tecnología nos proporciona herramientas poderosas, pero no todas las soluciones son tecnológicas. Y el problema de externalizar decisiones clave sobre cómo «reimaginar» nuestros estados y ciudades a hombres como Bill Gates y Eric Schmidt es que se han pasado la vida demostrando la creencia de que no hay problema que la tecnología no pueda solucionar.

Para ellos, y para muchos otros en Silicon Valley, la pandemia es una oportunidad de oro para recibir no solo la gratitud, sino también la deferencia y el poder que sienten que se les ha negado injustamente. Y Andrew Cuomo, al poner al ex presidente de Google a cargo del cuerpo que dará forma a la reapertura del estado, parece haberle dado algo cercano al reinado libre.

Publicado originalmente por: The Intercept

*Fuente para piensaChile: Lavaca.org

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Teatro Crítico, desde la Fundación Gustavo Bueno en Oviedo(España). Comentarios críticos sobre el libro de Iván Vélez : Nuestro hombre en la CIA. Guerra fría, antifranquismo y federalismo

Primer video(de dos)
Segundo video ( de dos)

REDACCIÓN 25/04/2020 11:57

Cuenca, 25 abr (EFE).- La figura del dramaturgo Pablo Martí Zaro, su vinculación con la Fundación Juan March, y su paso “por algunos de los despachos más importantes de la guerra fría cultural”, centra la investigación del conquense Iván Vélez, publicada ahora en el libro “Nuestro hombre en la CIA. Guerra fría, antifranquismo y federalismo”.

Tras indagar varios años en los papeles de la Fundación Pablo Iglesias, y en concreto en el Fondo ‘Martí Zaro’, esas averiguaciones se recogen en un ensayo de 322 páginas, con prólogo de Gustavo Bueno, publicado por Ediciones Encuentro.

Documentos necesarios, en parte, “para entender la historia de España del último medio siglo”, y que se complementan con la información extraída de entrevistas realizadas por Vélez a Ramón Tamames, Raúl Modoro, Juan Velarde, o Enrique Múgica, este último fallecido recientemente.

En la obra, este investigador aborda cómo organizaciones estadounidenses estimularon en los años sesenta del siglo pasado una corriente antifranquista, que a la vez pretendía alejar a España de la órbita comunista.

La “ordenada y meticulosa labor” de Martí Zaro ha permitido reconstruir las actividades impulsadas entonces por el Comité español del Congreso por la Libertad de la Cultura (CLC), que ayudan a entender la socialdemocracia actual.

En entrevista con Efe, Vélez (Cuenca, 1972), reconoce que el Museo de Arte Abstracto Español (Fundación Juan March), creado en 1966 en las populares Casas Colgadas de la ciudad de Cuenca, es un ejemplo de cómo Estados Unidos incitó “el expresionismo abstracto” frente a “la pintura figurativa soviética”.

En el anexo documental de la publicación, Vélez apunta, entre otras cosas, que Pablo Martí Zaro (1920-2000), quien asistió al Contubernio de Múnich, recibió de la Fundación Juan March “una pensión literaria dotada con 75.000 pesetas” en 1958.

Cuenca también vio nacer a Federico Muelas (1909-1974), quien también aparece en las páginas de esta obra, que plasma además la relación entre fundaciones americanas como la Ford y el Banco Urquijo o la conexión entre CLC y la CIA.

Además, pone en el contexto de la época nombres propios como Julián Gorkin, el exalcalde de Madrid Enrique Tierno Galván, el escritor José Luis Sampedro o el falangista Dionisio Ridruejo.

Este último, relata Vélez, fue protagonista de un destacado encuentro celebrado en L’Ametlla del Vallès (Barcelona), en la masía de Félix Millet, que sirvió para consolidar “un proyecto cuya meta era la España federal (…), que tenía como elementos a unas regiones en las cuales había arraigado un nacionalismo de fuerte impregnación católica”, reza el texto.

Décadas después, según Vélez, el actual sistema autonómico, “sustentado ideológicamente por colectivos como los analizados en esta obra”, ha mostrado hasta qué punto “debilitan la acción de la nación española”, como se ha podido observar en la crisis sanitaria que vivimos.

Sin embargo, para Vélez, el fuerte europeísmo de los que aparecen en sus páginas ha tenido un “rotundo éxito”, puesto que España, hasta ahora, “es el país con mayor fe europeísta”, si bien, opina, la pandemia del coronavirus “hará mella en este credo”.

A lo largo de una veintena de capítulos, titulados por ejemplo “Curas rojos, verdes dólares” o “Fastos machadianos”, aparecen multitud de documentos sobre ese mecenazgo. También nombres como el de Vicente Gállego, uno de los fundadores de la Agencia Efe, además de una batería de diarios y revistas, como Arriba, Ateneo o Triunfo. FUENTE: EFE

¿Cómo analizar la Cuba actual(2020)? Una perspectiva periodística crítica. Por el ex corresponsal de RTVE José M. Martín Medem

José Manuel Martín Medem: «Al hablar de Cuba no hay

que hacerlo en blanco y negro, sino entrar en los grises»

revistapueblos.org/blog/2006/03/15/jose-manuel-martin-medem-al-hablar-de-cuba-no-hay-que-hacerloen-

blanco-y-negro-sino-entrar-en-los-grises

15 de marzo de 2006 admin Deja un comentario Luis Nieto Pereira y Mercedes

Fernández Lagarejos,

José Manuel Martín Medem lleva casi 30 años vinculado a RTVE, para la que ha trabajado

como corresponsal en Cuba, el Caribe, Colombia y los países andinos. Esta trayectoria le

ha permitido conocer de primera mano la evolución de la radio televisión pública

española, los nuevos procesos políticos abiertos en América Latina, así como la Cuba de

los últimos años, que analiza en un libro recientemente publicado.

Tus 30 años en RTVE te dan una posición de privilegio a la

hora de hablar de ella. ¿Cómo ves su trayectoria y su

situación actual?

RTVE debería haber sido una de las batallas fundamentales de

los gobiernos socialistas para blindar y democratizar la

televisión pública. Sin embargo, lo único que se ha logrado es

arruinarla económicamente y desacreditarla por la

gubernamentalización que padeció entonces y que se ha

mantenido con la derecha en el poder. Lleva camino de

convertirse en una “televisión pública bonsái” y no en un

servicio público, como la sanidad o la educación, con el que la

gente se identifique y pague satisfecha.

La deuda que acumula RTVE ha contribuido a esa desacreditación de la que hablas.

RTVE se ha financiado con la publicidad y no con dinero del Estado, que es lo que marca

su estatuto, por lo que, al llegar las televisiones comerciales y autonómicas, esos

ingresos comenzaron a descender. Es en ese momento cuando se piensa en financiarla

con dinero público, pero en vez de aplicar los presupuestos generales del Estado, se

establece una ley para que se endeude por 7.000 millones de euros. Este hecho se utilizó

para camuflar déficit público que existía y cumplir con los criterios de convergencia de la

UE. El resultado final es que los bancos han hecho un negocio redondo: han prestado el

dinero y han cobrado millones de euros en intereses todos los años.

Quizá los ciudadanos desconocen esa realidad.

Hoy por hoy resulta imposible explicar a los ciudadanos lo que realmente ha sucedido

con la televisión pública. Llevamos 30 años de machacona y constante desacreditación.

Ha sido una televisión manipulada por los gobiernos de turno, con la agravante de que

ese envilecimiento progresivo ha envilecido a los propios profesionales que trabajamos

en ella. Ahora es prácticamente inviable una movilización a favor de la televisión pública.

1/5

Los sindicatos han cometido también errores al hacer obrerismo donde había que hacer

política. Creo que si el gobierno decide que es necesario reducir la plantilla o se recorta

el presupuesto, no habrá ninguna oposición social.

Por otro lado, no se ha hecho nada por formar una audiencia crítica, introduciendo la

alfabetización en medios de comunicación como solicita la UNESCO. Tampoco se ha

impulsado el asociacionismo de esa audiencia. El resultado es una ciudadanía acrítica e

indefensa, y unos medios de comunicación desprestigiados, o sea, la peor combinación

posible.

Quizá habría que reformular RTVE.

Se podría hacer una televisión publica más barata, más democrática y más eficaz. Sería

posible crear un canal de información 24 horas que diera a la gente noticias de forma

gratuita y permanente, con una emisión internacional que difundiera la realidad

globalizada desde el punto de vista español y latinoamericano. Pienso que ese modelo

de canal de 24 horas, al estilo CNN, sería muy interesante y evitaría que la audiencia

estuviera esclavizada frente televisión a la tres de la tarde y las nueve de la noche, que es

cuando se emiten los informativos y se concentra gran parte de la publicidad; la

audiencia se dispersaría, una circunstancia que puede ser mala para la televisión

comercial, pero que no lo es para la pública. Además este modelo daría una referencia

de credibilidad a TVE. La gente la sintonizaría ante cualquier suceso.

Otra asignatura pendiente de nuestro panorama audiovisual han sido las

televisiones de proximidad, locales y comunitarias.

Efectivamente. No se ha establecido un triángulo de convivencia entre la televisión

pública, con información de calidad, la comercial, con contenidos de entretenimiento, y

las iniciativas sociales, las cuales se han mantenido en la alegalidad. Los gobiernos ha

preferido que este tema se resolviera de forma tecnológica, con el consiguiente

desplazamiento de las iniciativas que no se pudieran defender en un sistema de

competencia feroz. En España no existen las televisiones de las universidades, como

ocurre en América Latina, ni tampoco hay televisiones de sindicatos.

Y respecto a los profesionales, ¿qué opinas de las nuevas generaciones de

periodistas?

Con poco compromiso con lo público. Primero, la formación universitaria no es buena

porque hay pocos profesionales de los medios dando clase. Por otra parte, las empresas

han inventado los master para hacer la selección de los nuevos periodistas, que ahora

pagan por trabajar y se forman en las empresas a su imagen y semejanza. A lo anterior

hay que añadir la precarización laboral que lleva a que los jóvenes profesionales

trabajen muchas horas, cobren poco y tengan que ocuparse de muchos temas, sin una

formación permanente. Así, no existe ni vinculación sindical, ni actitud política, ni tan

siquiera una defensa corporativa. Además se da una circunstancia agravante: la gente

más lúcida, que defendería una dignificación de la profesión y una lucha contra la

2/5

precariedad y a favor de los servicios públicos, es la gente que está fuera de este sistema,

la que no realiza masters aunque cuenta con otro tipo de preparación vinculada con

iniciativas sociales.

Tu trabajo como corresponsal también te ha permitido conocer en profundidad la

realidad de América Latina. ¿Qué piensas de los procesos políticos que se están

dando?

Para mí ha sido una relativa sorpresa ver como procesos que, aparentemente, no

encontraban una forma de organizarse hayan llegado al poder. Parecía difícil que esas

iniciativas pudieran obtener buenos resultados electorales y cristalizasen en las urnas.

Se trata de movimientos de distinto origen y con planteamientos muy diferentes, pero

que coinciden en una serie de reivindicaciones: buscar soluciones a los problemas que

afectan a la mayoría de la población de América Latina, que ha quedado excluida por las

políticas económicas emprendidas. No tienen participación política, ni cobertura social y

además les expropian los servicios públicos, lo que ha generado una indigencia social

tremenda.

Estos nuevos gobiernos no son la izquierda de antes ni el viejo populismo. Recuperan la

lucha indigenista y las tradiciones de los libertadores… Lo está por ver es en qué medida

van a ser capaces de consolidar la participación de los movimientos que les han llevado

al poder para cambiar de verdad las políticas económicas existentes.

¿Cuál puede ser la clave para lograrlo?

Los gobiernos tienen que tener en cuenta la integración regional porque es la única

forma de que las economías se democraticen, virando hacia los mercados internos y

fortaleciéndose entre ellas. Esta integración tiene varios enemigos: Estados Unidos y sus

acuerdos de libre comercio, ya sea el ALCA o los pactos bilaterales; las multinacionales; y

las dificultades para romper los estereotipos que durante décadas han enfrentado y

dividido a los latinoamericanos.

Por otro lado, América Latina no es la región más pobre del mundo, pero sí la más

desigual; cada vez se acumula más riqueza en una clase empresarial y terrateniente

poderosísima y desnacionalizada. No es la burguesía nacional de otros tiempos, ahora

sólo se identifican con las multinacionales y éstas, evidentemente, no interesadas en que

exista esa integración regional democrática en América Latina.

Parece que Colombia se mantiene al margen de esta ola de cambios.

Colombia es la gran asignatura pendiente. Está bloqueada por su propia historia y por la

terrible gestión del presiente Uribe, que por lo visto, va volver a ser reelegido. Es un país

donde se han hecho cosas tremendas: Gaviria empezó a aplicar una política neoliberal

dura que Samper intentó enmendar algo con un cierto giro social, pero que Pastrana

profundizó posteriormente. Creo que la privatización de la economía y la aplicación del

neoliberalismo ha sido lo más duro que le ha ocurrido al país, aunque se hable más de

otros temas como la violencia y el narcotráfico. La extensión de la pobreza y la exclusión

3/5

en Colombia han sido tremendas y cada vez son mayores. A todo esto, Uribe le está

sumando la legalización del poder paramilitar, que ya es un poder político, militar y

económico, y que se extiende como poder social.

¿Por qué no me enseñaste cómo se vive sin ti?Otro país que conoces bien es Cuba.

Recientemente has publicado un libro sobre la isla titulado que ha levantado

cierta polémica.

La respuesta al libro ha sido triple: el gobierno cubano ha guardado silencio, la gente que

mantiene una solidaridad incondicional con Cuba considera que da armas al enemigo y

la disidencia de Miami entiende que es un elogio encubierto del gobierno cubano y que

soy un sicario informativo de Castro. Por tanto, sí es un libro polémico, que era lo que yo

buscaba. Quería dar mucha información sobre los cuatro años que viví en la isla,

ofreciendo datos no publicados antes.

De todas formas me llama la atención que nadie haya escrito diseccionado el libro,

realizando una crítica de análisis. Lo que planteo en él es que cuando se habla de Cuba

no hay que hacerlo en blanco o negro, sino entrar en los grises. Creo que tanto los

anticastristas capaces de llegar al terrorismo como quienes apoyan incondicionalmente

al gobierno cubano desconocen la auténtica realidad de Cuba. Hay quienes ven Cuba

como si fueran los años 80 y el mundo ya no es igual, Fidel tampoco y, mucho menos, los

cubanos. Se sigue prefiriendo hacer una descalificación total o mantener un apoyo

incondicional.

¿Qué ha pasado en Cuba durante los cuatro años que describes en tu libro?

Son cuatro años muy importantes durante los cuales Fidel se desmaya, se dolariza y

desdolariza la economía, se declara irrevocable la revolución, se establece la alianza

económica con China, se crean lazos políticos con Chávez. De todo ello, quizá lo más

importante es que la política de Fidel ha tenido un desenlace económico muy

afortunado y bien programado por el anclaje de la economía cubana de la china y la

alianza con Venezuela. Gracias a esta estrategia conjunta, Cuba va a tener en los

próximos años la mejor situación económica que haya tenido desde el comienzo de la

revolución.

Si todo esto se hubiera acompañado de la apertura a una transición tutelada por Fidel,

habría sido posible dar al régimen una gran credibilidad y volver a convertirlo en una

referencia internacional. Si Cuba se hubiese democratizado, la resistencia histórica de la

isla sería un modelo muy importante en estos tiempos de globalización y de luchas

contra ella, y se habrían blindado las ventajas comparativas respecto al resto de América

Latina en campos como la salud, la educación, la cultura, la alimentación o la vivienda.

Cuba también podría haber roto ese proceso imparable de desprestigio del socialismo

porque los gobiernos que democratizan la gestión del poder público en América Latina

se atreven poco a utilizar el término socialismo y si lo hacen, es con matices. Cuba habría

dado un ejemplo espléndido acabando con esa imagen de deterioro, recuperando el

socialismo como un modelo político perfectamente viable.

4/5

Otro de los temas que has investigado y sobre el que has escrito es el maltrato y la

explotación infantil en el mundo.

Niños de repuestoLa guerra contra los niñosEmpecé a investigar todas las barbaridades

que se comenten contra los niños en 1988 y he publicado dos libros: y . Y sigo

recogiendo material. Es curioso que mientras ha aumentado constantemente la

información sobre este tema, la situación de la infancia ha empeorado. Existe mayor

sensibilización social y más leyes nacionales, pero los chavales siguen siendo

maltratados por las guerras, los conflictos, los sistemas económicos… sufren daños

colaterales en todos los procesos. El empeoramiento es a veces en términos absolutos y

otras veces porque no se ha avanzado nada y la situación sigue como hace 15 años.

Llama la atención que se ofrezcan muchas noticias sobre la detención de redes de

pederastia, pero que no existan informaciones sobre los juicios a esas redes. En la

medida en que esto último no sale a la luz, se está dando una imagen de impunidad. Por

otra parte, se necesita voluntad política para implantar una legislación que, por ejemplo,

difunda qué empresas emplean niños. Y es que creo que hay sensibilización social pero

con sus amortiguadores, como las políticas de apadrinamientos, y sin una verdadera

política estructural detrás.

Luis Nieto Pereira y Mercedes Fernández LagarejosPueblos pertenecen al equipo de .

nº 20 de Pueblos- Revista de información y Debate, marzo de 2006 Artículo publicado en

el .

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Naomi Klein sobre la pandemia del coronavirus y cómo los millonarios aprovechan para sus proyectos de una nueva Distopía que supera la de 1984 de G. Orwell

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MINEOLA, NY - OCTOBER 27:  New York Gov. Andrew Cuomo looks on as Google's Executive Chairman, Eric Schmidt, left, talks during the Smart Schools Commission report at Mineola Middle School on October 27, 2014 in Mineola, New York. Governor Cuomo visited the Long Island school to receive the Smart Schools Commission report which calls for NY State to invest  $2 billion in its schools  in order to enhance teaching and learning through technology.  (Photo by Alejandra Villa-Pool/Getty Images)

SCREEN NEW DEAL

Under Cover of Mass Death, Andrew Cuomo Calls in the Billionaires to Build a High-Tech Dystopia

DONATE200New York Gov. Andrew Cuomo looks on as Google executive chair Eric Schmidt, left, talks during the Smart Schools Commission report at Mineola Middle School on Oct. 27, 2014 in Mineola, N.Y. Photo: Alejandra Villa-Pool/Getty Images

Naomi Klein
May 8 2020, 6:50 p.m.LEIA EM PORTUGUÊS 

FOR A FEW fleeting moments during New York Gov. Andrew Cuomo’s daily coronavirus briefing on Wednesday, the somber grimace that has filled our screens for weeks was briefly replaced by something resembling a smile.

“We are ready, we’re all-in,” the governor gushed. “We are New Yorkers, so we’re aggressive about it, we’re ambitious about it. … We realize that change is not only imminent, but it can actually be a friend if done the right way.”

The inspiration for these uncharacteristically good vibes was a video visit from former Google CEO Eric Schmidt, who joined the governor’s briefing to announce that he will be heading up a blue-ribbon commission to reimagine New York state’s post-Covid reality, with an emphasis on permanently integrating technology into every aspect of civic life.

“The first priorities of what we’re trying to do,” Schmidt said, “are focused on telehealth, remote learning, and broadband. … We need to look for solutions that can be presented now, and accelerated, and use technology to make things better.” Lest there be any doubt that the former Google chair’s goals were purely benevolent, his video background featured a framed pair of golden angel wings.

Just one day earlier, Cuomo had announced a similar partnership with the Bill and Melinda Gates Foundation to develop “a smarter education system.” Calling Gates a “visionary,” Cuomo said the pandemic has created “a moment in history when we can actually incorporate and advance [Gates’s] ideas … all these buildings, all these physical classrooms — why with all the technology you have?” he asked, apparently rhetorically.

It has taken some time to gel, but something resembling a coherent Pandemic Shock Doctrine is beginning to emerge. Call it the “Screen New Deal.” Far more high-tech than anything we have seen during previous disasters, the future that is being rushed into being as the bodies still pile up treats our past weeks of physical isolation not as a painful necessity to save lives, but as a living laboratory for a permanent — and highly profitable — no-touch future.Join Our NewsletterOriginal reporting. Fearless journalism. Delivered to you.I’m in

Anuja Sonalker, CEO of Steer Tech, a Maryland-based company selling self-parking technology, recently summed up the new virus-personalized pitch. “There has been a distinct warming up to human-less, contactless technology,” she said. “Humans are biohazards, machines are not.”

It’s a future in which our homes are never again exclusively personal spaces but are also, via high-speed digital connectivity, our schools, our doctor’s offices, our gyms, and, if determined by the state, our jails. Of course, for many of us, those same homes were already turning into our never-off workplaces and our primary entertainment venues before the pandemic, and surveillance incarceration “in the community” was already booming. But in the future under hasty construction, all of these trends are poised for a warp-speed acceleration.

This is a future in which, for the privileged, almost everything is home delivered, either virtually via streaming and cloud technology, or physically via driverless vehicle or drone, then screen “shared” on a mediated platform. It’s a future that employs far fewer teachers, doctors, and drivers. It accepts no cash or credit cards (under guise of virus control) and has skeletal mass transit and far less live art. It’s a future that claims to be run on “artificial intelligence” but is actually held together by tens of millions of anonymous workers tucked away in warehouses, data centers, content moderation mills, electronic sweatshops, lithium mines, industrial farms, meat-processing plants, and prisons, where they are left unprotected from disease and hyperexploitation. It’s a future in which our every move, our every word, our every relationship is trackable, traceable, and data-mineable by unprecedented collaborations between government and tech giants.RelatedHow New York Gov. Andrew Cuomo Is Using the Pandemic to Consolidate Power

If all of this sounds familiar it’s because, pre-Covid, this precise app-driven, gig-fueled future was being sold to us in the name of convenience, frictionlessness, and personalization. But many of us had concerns. About the security, quality, and inequity of telehealth and online classrooms. About driverless cars mowing down pedestrians and drones smashing packages(and people). About location tracking and cash-free commerce obliterating our privacy and entrenching racial and gender discrimination. About unscrupulous social media platforms poisoning our information ecology and our kids’ mental health. About “smart cities” filled with sensors supplanting local government. About the good jobs these technologies wiped out. About the bad jobs they mass produced.

And most of all, we had concerns about the democracy-threatening wealth and power accumulated by a handful of tech companies that are masters of abdication — eschewing all responsibility for the wreckage left behind in the fields they now dominate, whether media, retail, or transportation.

That was the ancient past known as February. Today, a great many of those well-founded concerns are being swept away by a tidal wave of panic, and this warmed-over dystopia is going through a rush-job rebranding. Now, against a harrowing backdrop of mass death, it is being sold to us on the dubious promise that these technologies are the only possible way to pandemic-proof our lives, the indispensable keys to keeping ourselves and our loved ones safe.It’s a future in which our homes are never again exclusively personal spaces but are also, via high-speed digital connectivity, our schools, our doctor’s offices, our gyms, and, if determined by the state, our jails.

Thanks to Cuomo and his various billionaire partnerships (including onewith Michael Bloomberg for testing and tracing), New York state is being positioned as the gleaming showroom for this grim future — but the ambitions reach far beyond the borders of any one state or country.

And at the dead center of it all is Eric Schmidt. Well before Americans understood the threat of Covid-19, Schmidt had been on an aggressive lobbying and public relations campaign pushing precisely the “Black Mirror” vision of society that Cuomo has just empowered him to build. At the heart of this vision is seamless integration of government with a handful of Silicon Valley giants — with public schools, hospitals, doctor’s offices, police, and military all outsourcing (at a high cost) many of their core functions to private tech companies.

It’s a vision Schmidt has been advancing in his roles as chair of the Defense Innovation Board, which advises the Department of Defense on increased use of artificial intelligence in the military, and as chair of the powerful National Security Commission on Artificial Intelligence, or NSCAI, which advises Congress on “advances in artificial intelligence, related machine learning developments, and associated technologies,” with the goal of addressing “the national and economic security needs of the United States, including economic risk.” Both boards are crowded with powerful Silicon Valley CEOS and top executives from companies including Oracle, Amazon, Microsoft, Facebook, and of course, Schmidt’s colleagues at Google.

WASHINGTON, DC - NOVEMBER 05:  Executive Chairman of Alphabet Inc., Google's parent company, Eric Schmidt speaks during a National Security Commission on Artificial Intelligence (NSCAI) conference November 5, 2019 in Washington, DC. The commission held a conference on "Strength Through Innovation: The Future of A.I. and U.S. National Security."  (Photo by Alex Wong/Getty Images)

Eric Schmidt, executive chair of Alphabet Inc., Google’s parent company, speaks during a National Security Commission on Artificial Intelligence conference on Nov. 5, 2019 in Washington, D.C.

Photo: Alex Wong/Getty Images

AS CHAIR, SCHMIDT, who still holds more than $5.3 billion in shares of Alphabet (Google’s parent company), as well as large investments in other tech firms, has essentially been running a Washington-based shakedown on behalf of Silicon Valley. The main purpose of the two boards is to call for exponential increases in government spending on research into artificial intelligence and on tech-enabling infrastructure like 5G — investments that would directly benefit the companies in which Schmidt and other members of these boards have extensive holdings.

First in closed-door presentations to lawmakers and later in public-facing op-eds and interviews, the thrust of Schmidt’s argument has been that since the Chinese government is willing to spend limitless public money building the infrastructure of high-tech surveillance, while allowing Chinese tech companies like Alibaba, Baidu, and Huawei to pocket the profits from commercial applications, the U.S.’s dominant position in the global economy is on the precipice of collapsing.Read Our Complete CoverageThe Coronavirus Crisis

The Electronic Privacy Information Center recently got access through a Freedom of Information Act request to a presentation made by Schmidt’s NSCAI one year ago, in May 2019. Its slides make a series of alarmist claims about how China’s relatively lax regulatory infrastructure and its bottomless appetite for surveillance are causing it to pull ahead of the U.S. in a number of fields, including “AI for medical diagnosis,” autonomous vehicles, digital infrastructure, “smart cities,” ride-sharing, and cashless commerce.

The reasons given for China’s competitive edge are myriad, ranging from the sheer volume of consumers who shop online; “the lack of legacy banking systems in China,” which has allowed it to leapfrog over cash and credit cards and unleash “a huge e-commerce and digital services market” using “digital payments”; and a severe doctor shortage, which has led the government to work closely with tech companies like Tencent to use AI for “predictive” medicine. The slides note that in China, tech companies “have the authority to quickly clear regulatory barriers while American initiatives are mired in HIPPA compliance and FDA approval.”

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Image: NSCAI

More than any other factor, however, the NSCAI points to China’s willingness to embrace public-private partnerships in mass surveillance and data collection as a reason for its competitive edge. The presentation touts China’s “Explicit government support and involvement e.g. facial recognition deployment.” It argues that “surveillance is one of the ‘first-and-best customers’ for Al” and further, that “mass surveillance is a killer application for deep learning.”

A slide titled “State Datasets: Surveillance = Smart Cities” notes that China, along with Google’s main Chinese competitor, Alibaba, are racing ahead.

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Image: NSCAI

This is notable because Google’s parent company Alphabet has been pushing this precise vision through its Sidewalk Labs division, choosing a large portion of Toronto’s waterfront as its “smart city” prototype. But the Toronto project was just shut down after two years of ceaseless controversy relating to the enormous amounts of personal data that Alphabet would collect, a lack of privacy protections, and questionable benefits for the city as a whole.

Five months after this presentation, in November, NSCAI issued an interim report to Congress further raising the alarm about the need for the U.S. to match China’s adaptation of these controversial technologies. “We are in a strategic competition,” states the report, obtained via FOIA by the Electronic Privacy Information Center. “AI will be at the center. The future of our national security and economy are at stake.”

By late February, Schmidt was taking his campaign to the public, perhaps understanding that the budget increases his board was calling for could not be approved without a great deal more buy-in. In a New York Times op-ed headlined “I used to Run Google. Silicon Valley Could Lose to China,” Schmidt called for “unprecedented partnerships between government and industry” and, once again, sounding the yellow peril alarm:

A.I. will open new frontiers in everything from biotechnology to banking, and it is also a Defense Department priority. … If current trends continue, China’s overall investments in research and development are expected to surpass those of the United States within 10 years, around the same time its economy is projected to become larger than ours.

Unless these trends change, in the 2030s we will be competing with a country that has a bigger economy, more research and development investments, better research, wider deployment of new technologies and stronger computing infrastructure. … Ultimately, the Chinese are competing to become the world’s leading innovators, and the United States is not playing to win.

The only solution, for Schmidt, was a gusher of public money. Praising the White House for requesting a doubling of research funding in AI and quantum information science, he wrote: “We should plan to double funding in those fields again as we build institutional capacity in labs and research centers. … At the same time, Congress should meet the president’s request for the highest level of defense R & D funding in over 70 years, and the Defense Department should capitalize on that resource surge to build breakthrough capabilities in A.I., quantum, hypersonics and other priority technology areas.”

That was exactly two weeks before the coronavirus outbreak was declared a pandemic, and there was no mention that a goal of this vast, high-tech expansion was to protect American health. Only that it was necessary to avoid being outcompeted by China. But, of course, that would soon change.Share Your Coronavirus StoryClick here to learn about contacting a reporter securely, or email us at coronavirus@theintercept.com

In the two months since, Schmidt has put these preexisting demands — for massive public expenditures on high-tech research and infrastructure, for a slew of “public-private partnerships” in AI, and for the loosening of myriad privacy and safety protections — through an aggressive rebranding exercise. Now all of these measures (and more) are being sold to the public as our only possible hope of protecting ourselves from a novel virus that will be with us for years to come.

And the tech companies to which Schmidt has deep ties, and which populate the influential advisory boards he chairs, have all repositioned themselves as benevolent protectors of public health and munificent champions of “everyday hero” essential workers (many of whom, like delivery drivers, would lose their jobs if these companies get their way). Less than two weeks into New York state’s lockdown, Schmidt wrote an op-ed for the Wall Street Journal that both set the new tone and made clear that Silicon Valley had every intention of leveraging the crisis for a permanent transformation.

Like other Americans, technologists are trying to do their part to support the front-line pandemic response. …

But every American should be asking where we want the nation to be when the Covid-19 pandemic is over. How could the emerging technologies being deployed in the current crisis propel us into a better future? … Companies like Amazon know how to supply and distribute efficiently. They will need to provide services and advice to government officials who lack the computing systems and expertise.

We should also accelerate the trend toward remote learning, which is being tested today as never before. Online, there is no requirement of proximity, which allows students to get instruction from the best teachers, no matter what school district they reside in. …

The need for fast, large-scale experimentation will also accelerate the biotech revolution. … Finally, the country is long overdue for a real digital infrastructure…. If we are to build a future economy and education system based on tele-everything, we need a fully connected population and ultrafast infrastructure. The government must make a massive investment—perhaps as part of a stimulus package—to convert the nation’s digital infrastructure to cloud-based platforms and link them with a 5G network.

Indeed Schmidt has been relentless in pursuing this vision. Two weeks after that op-ed appeared, he described the ad-hoc homeschooling programing that teachers and families across the country had been forced to cobble together during this public health emergency as “a massive experiment in remote learning.” The goal of this experiment, he said, was “trying to find out: How do kids learn remotely? And with that data we should be able to build better remote and distance learning tools which, when combined with the teacher … will help kids learn better.” During this same video call, hosted by the Economic Club of New York, Schmidt also called for more telehealth, more 5G, more digital commerce, and the rest of the preexisting wish list. All in the name of fighting the virus.

His most telling comment, however, was this: “The benefit of these corporations, which we love to malign, in terms of the ability to communicate, the ability to deal with health, the ability to get information, is profound. Think about what your life would be like in America without Amazon.” He added that people should “be a little bit grateful that these companies got the capital, did the investment, built the tools that we’re using now, and have really helped us out.”

WASHINGTON, DC - NOVEMBER 05:  Executive Chairman of Alphabet Inc., Google's parent company, Eric Schmidt speaks during a National Security Commission on Artificial Intelligence (NSCAI) conference November 5, 2019 in Washington, DC. The commission held a conference on "Strength Through Innovation: The Future of A.I. and U.S. National Security."  (Photo by Alex Wong/Getty Images)

Associate professor Carol Dysinger, right, of New York University’s Tisch School of the Arts conducts her weekly remote-learning class for the graduate school filmmaking students on April 9, 2020 at her apartment in Brooklyn, N.Y.

Photo: Robert Nickelsberg/Getty Images

IT’S A REMINDER that, until very recently, public pushback against these companies was surging. Presidential candidates were openly discussing breaking up big tech. Amazon was forced to pull its plans for a New York headquarters because of fierce local opposition. Google’s Sidewalk Labs project was in perennial crisis, and Google’s own workers were refusingto build surveillance tech with military applications.

In short, democracy — inconvenient public engagement in the designing of critical institutions and public spaces — was turning out to be the single greatest obstacle to the vision Schmidt was advancing, first from his perch at the top of Google and Alphabet and then as chair of two powerful boards advising Congress and Department of Defense. As the NSCAI documents reveal, this inconvenient exercise of power by members of the public and by tech workers inside these mega-firms, has, from the perspective of men like Schmidt and Amazon CEO Jeff Bezos, maddeningly slowed down the AI arms race, keeping fleets of potentially deadly driverless cars and trucks off the roads, protecting private health records from becoming a weapon used by employers against workers, preventing urban spaces from being blanketing with facial recognition software, and much more.

Now, in the midst of the carnage of this ongoing pandemic, and the fear and uncertainty about the future it has brought, these companies clearly see their moment to sweep out all that democratic engagement. To have the same kind of power as their Chinese competitors, who have the luxury of functioning without being hampered by intrusions of either labor or civil rights.

All of this is moving very fast. The Australian government has contractedwith Amazon to store the data for its controversial coronavirus tracking app. The Canadian government has contracted with Amazon to deliver medical equipment, raising questions about why it bypassed the public postal service. And in just a few short days in early May, Alphabet has spun up a new Sidewalk Labs initiative to remake urban infrastructure with $400 million in seed capital. Josh Marcuse, executive director of the Defense Innovation Board that Schmidt chairs, announced that he was leaving that job to work full-time at Google as head of strategy and innovation for global public sector, meaning that he will be helping Google to cash in on some of the many opportunities he and Schmidt have been busily creating with their lobbying.Democracy — inconvenient public engagement in the designing of critical institutions and public spaces — has been the single greatest obstacle to the vision Schmidt has been advancing.

To be clear, technology is most certainly a key part of how we must protect public health in the coming months and years. The question is: Will that technology be subject to the disciplines of democracy and public oversight, or will it be rolled out in state-of-exception frenzy, without asking critical questions that will shape our lives for decades to come? Questions like, for instance: If we are indeed seeing how critical digital connectivity is in times of crisis, should these networks, and our data, really be in the hands of private players like Google, Amazon, and Apple? If public funds are paying for so much of it, should the public also own and control it? If the internet is essential for so much in our lives, as it clearly is, should it be treated as a nonprofit public utility?

And while there is no doubt that the ability to teleconference has been a lifeline in this period of lockdown, there are serious debates to be had about whether our more lasting protections are distinctly more human. Take education. Schmidt is right that overcrowded classrooms present a health risk, at least until we have a vaccine. So how about hiring double the number of teachers and cutting class size in half? How about making sure that every school has a nurse?

That would create much-needed jobs in a depression-level unemployment crisis and give everyone in the learning environment more elbow room. If buildings are too crowded, how about dividing the day into shifts, and having more outdoor education, drawing on the plentiful research that shows that time in nature enhances children’s capacity to learn?

Introducing those kinds of changes would be hard, to be sure. But they are not nearly as risky as giving up on the tried-and-true technology of trained humans teaching younger humans face-to-face, in groups where they learn to socialize with one another to boot.

Upon learning of New York state’s new partnership with the Gates Foundation, Andy Pallotta, president of New York State United Teachers, was quick to react: “If we want to reimagine education, let’s start with addressing the need for social workers, mental health counselors, school nurses, enriching arts courses, advanced courses and smaller class sizes in school districts across the state,” he said. A coalition of parents’ groups also pointed out that if they had indeed been living an “experiment in remote learning” (as Schmidt put it), then the results were deeply worrying: “Since the schools were shut down in mid-March, our understanding of the profound deficiencies of screen-based instruction has only grown.”

SILVER SPRING, MARYLAND - MARCH 26: Staff members at Woodlin Elementary School distribute computers to parents of Montgomery County students who do not have them March 26, 2020 in Silver Spring, Maryland. Due to the outbreak of COVID-19, students across the U.S. are increasingly attending their classes online due to the closure of schools. (Photo by Win McNamee/Getty Images)

Staff members at Woodlin Elementary School distribute computers to parents of Montgomery County students on March 26, 2020 in Silver Spring, Md.

Photo: Win McNamee/Getty Images

IN ADDITION TO the obvious class and race biases against children who lack internet access and home computers (problems that tech companies are eager to be paid to solve with massive tech buys), there are big questions about whether remote teaching can serve many kids with disabilities, as required by law. And there is no technological solution to the problem of learning in a home environment that is overcrowded and/or abusive.

The issue is not whether schools must change in the face of a highly contagious virus for which we have neither cure nor inoculation. Like every institution where humans gather in groups, they will change. The trouble, as always in these moments of collective shock, is the absence of public debate about what those changes should look like and whom they should benefit. Private tech companies or students?We face real and hard choices between investing in humans and investing in technology. Because the brutal truth is that, as it stands, we are very unlikely to do both.

The same questions need to be asked about health. Avoiding doctor’s offices and hospitals during a pandemic makes good sense. But telehealth misses a huge amount. So we need to have an evidence-based debate about the pros and cons of spending scarce public resources on telehealth — versus on more trained nurses, equipped with all the necessary protective equipment, who are able to make house calls to diagnose and treat patients in their homes. And perhaps most urgently, we need to get the balance right between virus tracking apps, which with the proper privacy protections have a role to play, and the calls for a Community Health Corps that would put millions of Americans to work not only doing contact tracing but making sure that everyone has the material resources and support they need to quarantine safely.

In each case, we face real and hard choices between investing in humans and investing in technology. Because the brutal truth is that, as it stands, we are very unlikely to do both. The refusal to transfer anything like the needed resources to states and cities in successive federal bailouts means that the coronavirus health crisis is now slamming headlong into a manufactured austerity crisis. Public schools, universities, hospitals, and transit are facing existential questions about their futures. If tech companies win their ferocious lobbying campaign for remote learning, telehealth, 5G, and driverless vehicles — their Screen New Deal — there simply won’t be any money left over for urgent public priorities, never mind the Green New Deal that our planet urgently needs.

On the contrary: The price tag for all the shiny gadgets will be mass teacher layoffs and hospital closures.

Tech provides us with powerful tools, but not every solution is technological. And the trouble with outsourcing key decisions about how to “reimagine” our states and cities to men like Bill Gates and Eric Schmidt is that they have spent their lives demonstrating the belief that there is no problem that technology cannot fix.

For them, and many others in Silicon Valley, the pandemic is a golden opportunity to receive not just the gratitude, but the deference and power that they feel has been unjustly denied. And Andrew Cuomo, by putting the former Google chair in charge of the body that will shape the state’s reopening, appears to have just given him something close to free reign.

This is the first installment in an ongoing series about the shock doctrine and disaster capitalism in the age of Covid-19.https://o.prod.theintercept.com/checkout/template/show?displayMode=inline&containerSelector=%23third-party–article-bottom&templateId=OTH1FH2KEDAT&templateVariantId=OTVQFSDKU4JFO&offerId=fakeOfferId&showCloseButton=false&trackingId=%7Bjcx%7DH4sIAAAAAAAAAI2QS2_CMBCE_4vPGNlOnDi5RSIpASEeDRRxcxwTTPMiTni06n9voLQVh0rd2-43M1rNO-AqAS7Y6c2l9F7y0Ac9UPFUrpQ8hVdCEEEQUYgtiDHEJqQU2oxBa0aspQguJIjqRZ4RaMeWKbDDDNuxpOmYsSBGYtGE21tKiYG6YHmuZK1kIeQt2l_PJqNoTtej0Hug_lmKtlFlcZNhhuirwVCiIeqG6FSX25gUfJsxcYjFQaA8ffB74sesd-UpknmV8Uai56fQ3Gx8aqznhHSOHdffDLhN3coeaO77zTyNhjgYkrE_8CLwy1a8Vrxo7pLVPHgejJfmKJh2GsHziqu00MAt2izrgaPS6kt6hH91OUEz7i_e9vtSnseVYfynS1V1kZT07T7GZp9go7u1WtZeKoumQ0mury83GXAxZY6NLObQj09oveno8AEAAA&experienceId=EXPMJTQ5XJIA&tbc=%7Bjzx%7D1N9UP0ZLlv4NEs7p2wR-wMVdeL3A0PHSIXldkIF4Tl9gKCyE80X20ZmRB0qTJbQpheyM8Mcut46fzBQNkQqF68gJy0zL7tHllZvsO96Lk8Ws0mBakVw810E6Bx9yxZKBmNGFpLgWa27oG7LY0wdcfw&iframeId=offer-0-LuWpU&url=https%3A%2F%2Ftheintercept.com%2F2020%2F05%2F08%2Fandrew-cuomo-eric-schmidt-coronavirus-tech-shock-doctrine%2F&parentDualScreenLeft=20&parentDualScreenTop=23&parentWidth=1324&parentHeight=793&parentOuterHeight=856&aid=hsZyoAWmIE&tags=Day%3A+Friday%2CTime%3A+14.00%2CVery+Long%2CPage+Type%3A+Article%2CCollection%3A+The+Coronavirus+Crisis%2CSubject%3A+Technology%2CPartner%3A+Factiva%2CPartner%3A+Smart+News%2CPartner%3A+Social+Flow%2CLanguage%3A+English%2CSite%3A+The+Intercept&contentSection=Series&contentAuthor=Naomi+Klein&contentCreated=2020-05-08T16%3A50%3A56.000Z&pageViewId=2020-05-16-11-14-55-788-6P26UcFy2FTrRml2-7b64c1983796e494bc23d65da7f55230&visitId=v-2020-05-16-11-14-55-788-M0PaERzjjoexKp33-7b64c1983796e494bc23d65da7f55230&pianoIdUrl=https%3A%2F%2Fid.tinypass.com%2Fid%2F&userProvider=piano_id&userToken=&customCookies=%7B%7D&hasLoginRequiredCallback=true&width=720&_qh=67ff7351a6

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ARTTICULO SOBRE CRIMENES DEL PCCH(Partido Comunista Chino)- REPUBLICA POPULAR CHINA- EN CUESTIONES DE DERECHOS DE LOS TRABAJADORES.(año 2020 D.C.)

FUENTE https://www.clublibertaddigital.com/ilustracion-liberal/69-70/laogai-raul-fernandez-vitores.html#sdfootnote1sym

AUTOR : RAUL FERNANDEZ VITORES

https://www.clublibertaddigital.com/ilustracion-liberal/69-70/laogai-raul-fernandez-vitores.html#sdfootnote1sym

El presente artículo pretende dar a conocer el sistema de trabajo forzoso vigente aún en la República Popular de China, su estructura e historia, así como su virtualidad dentro de la economía globalizada. Han existido en el país tres formas básicas de trabajo forzoso, la “reforma mediante el trabajo”, la “reeducación mediante el trabajo” y el “empleo forzoso”, integradas todas en la producción nacional y, más allá de las fronteras del centralizado estado, aceptadas vergonzantemente por el comercio internacional y el consumo de las economías más desarrolladas. Aún existen, bajo otros nombres o con ligeras modificaciones. 1

Introducción

Xi Jinping + Mao Tsetung: conceptos conjugados.

En el año 2008 se celebraron los Juegos Olímpicos de verano en Pekín. Desde la capital, la República Popular de China intentó mostrar al mundo entero su mejor rostro: la imagen de una China nueva, moderna y próspera. Indiscutiblemente incorporada a la senda del crecimiento económico, orgullosa de ser la campeona mundial de las exportaciones baratas, la República Popular de China exhibía sus trofeos.

Ante estos, Estados Unidos de América relajaba su exigencia en la defensa internacional de los Derechos Humanos y todos los países occidentales se dejaban seducir por el llamado “milagro económico chino”.

Por debajo de los oropeles y las marcas olímpicas, la República Popular de China era entonces el principal continuador de un sistema de trabajo forzoso que había nacido en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas pero en la cual, curiosamente, había desaparecido bastante antes del fin del propio Estado soviético.

Gulag

El sistema soviético tiene nombre propio: Главное управление исправительно-трудовых лагерей и колоний, esto es, Glávnoie upravlenie ispravítelno-trudovyj lageréi i koloniy (o, según su acrónimo, Gulag), es decir, “Gestor principal de los campos de trabajo forzoso y las colonias”. Fue creado el 25 de abril de 1930 y oficialmente disuelto el 13 de enero de 1960.

A los campos de Gulag iban a parar personas sentenciadas conforme a un código penal, con una pena que cumplir. En la Unión Soviética no hubo campos de exterminio como los de Kulmhof am Ner, Bełżec, Sobibór o Treblinka en Polonia. Ningún campo del Gulag fue un campo dedicado exclusivamente a matar personas. “En la historia del Gulag, sin embargo –advierte Anne Applebaum–, 1937 marca una verdadera línea divisoria, pues fue el año en que los campos soviéticos dejaron de ser prisiones administradas temporalmente con displicencia donde la gente moría por accidente, y pasaron a convertirse en verdaderos campos de exterminio donde los prisioneros eran obligados a trabajar hasta la muerte, o eran asesinados, en un número que no tenía precedentes en el pasado” 2. En los campos del Gulag sí se destruyeron hombres en masa de forma deliberada, sobre todo a partir del “gran terror”. Sin embargo, allí no hubo especiales construcciones asesinas como en Auschwitz o incluso Lublin en Polonia. Los campos del Gulag se asemejaron más al croata de Jasenovac por su rudimentaria simplicidad: fueron campos donde el gas o incluso las balas fueron simplemente el frío.

Gustaw Herling-Grudziński, un polaco prisionero en el complejo de campos de Kárgopol entre 1940 y 1942, describe (y su descripción se antoja un eco de algunos de los versos más inquietantes del poema de T. S. Eliot The Waste Land) la vuelta de los cautivos a sus barracones una vez cumplidos los trabajos forestales de la jornada: “Hacia las seis, procedentes de todos los extremos de la blanca llanura desierta, se dirigían al campo las brigadas cual cortejos fúnebres de sombras llevando a hombros sus propios restos mortales” 3. Todo el sistema de trabajos forzados de la Unión Soviética, afirma este autor, “más que para castigar al delincuente, está calculado para explotarlo económicamente” 4. El Estado soviético demandaba masas de trabajadores para colonizar tierras vírgenes y acceder a sus recursos.

El Gulag fue un sistema de trabajo y represión política, un eficacísimo mecanismo de eliminación de la oposición al Estado soviético. A él fueron a parar –más bien, a trabajar– muchos delincuentes comunes pero también, no pocos disidentes políticos, religiosos, prisioneros de guerra o, en general, “contrarrevolucionarios”.

Salvo excepciones, en los campos del Gulag no se mataba deliberadamente: en el peor de los casos se moría trabajando. De este modo, los soviéticos se adelantaron a los nazis alemanes y al movimiento ustasha croata en lo que a integración de trabajo y muerte en los campos respecta.

Cundió el ejemplo.

Laogai

El Gulag “chino” también tiene nombre propio:  动  造, esto es, Láo dòng gǎi zào (o, abreviadamente, Laogai5, es decir, “reforma mediante el trabajo”.

Al año siguiente de ser proclamada la República Popular, en 1950, China y la Unión Soviética firmaron un tratado de mutua defensa que permitió a los soviéticos exportar o a los chinos importar, entre otras muchas cosas, partes sustanciales del sistema penitenciario y laboral conocido hoy en y por todo el mundo, gracias a los libros del escritor ruso Alexander Solzhenitsyn, como Gulag.

Bajo la dirección del Gran Timonel, con la ayuda de la pericia soviética, el Partido Comunista Chino (PCCh) comenzó a desarrollar un gran sistema nacional de centros de trabajo “para la reforma”. Así, en la “Resolución de la Tercera Conferencia Nacional de Seguridad Pública” de 1951 puede leerse lo siguiente:

El elevado número de personas que están cumpliendo sus condenas es una fuente de trabajo enorme. Para su reforma, con la intención de solventar los problemas de las prisiones y conseguir que esos contrarrevolucionarios convictos no permanezcan en ellas sentados y alimentados a cambio de nada, deberíamos empezar a organizar nuestra reforma mediante el trabajo. Y, en las zonas donde este trabajo ya exista, debería expandirse. 6

Las bases legales del Laogai fueron establecidas en las “Regulaciones sobre la reforma mediante el trabajo” adoptadas por el Consejo de Administración Gubernamental el 26 de agosto de 1954, promulgadas por este mismo consejo el 7 de septiembre de ese mismo año. Citamos el documento.

Capítulo uno: principios generales

Artículo 1. Estas regulaciones se formulan para castigar a todos los contrarrevolucionarios y otros criminales y obligarles a que se reformen y transformen en nuevas personas, conforme al Artículo 7 del “Programa Común de la Conferencia Político-Consultiva del Pueblo Chino”.

Artículo 2. Las instalaciones para la reforma mediante el trabajo de la República Popular de China son una de las herramientas de la dictadura del pueblo, son instalaciones para castigar y reformar a todos los contrarrevolucionarios y otros criminales.

Artículo 3. Para la reforma mediante el trabajo de los criminales, se establecen prisiones y grupos disciplinarios de reforma mediante el trabajo de acuerdo con la naturaleza de sus crímenes y la severidad del castigo.

Centros de detención deben ser establecidos para confinar en ellos a los criminales que aún no han sido sentenciados.

Centros disciplinarios para la delincuencia juvenil deben ser establecidos para educar y reformar a los jóvenes delincuentes.

[…]

Capítulo dos: instalaciones de reforma mediante el trabajo

Sección 1: centros de detención

Artículo 8. Los centros de detención se establecen principalmente para el confinamiento de los criminales que aún no han sido sentenciados.

Los criminales sentenciados a menos de tres años que den problemas a la hora de ser confinados en un grupo disciplinario para la reforma mediante el trabajo pueden ser confinados en un centro de detención. 7

En un “centro de detención” puede haber, pues, tanto gente meramente detenida, como la que se encontraba en los campos de concentración nazis, pero a la espera de juicio, como prisioneros convictos condenados a menos de tres años de reforma mediante el trabajo. Todos los reclusos de un centro de detención, detenidos a la espera de juicio o ya juzgados y condenados a menos de tres años, están sujetos forzadamente a la disciplina laboral.

El documento subraya el carácter político del sistema, calificándolo como un sistema represivo para contrarrevolucionarios y al servicio de la dictadura del pueblo.

Y siguen las regulaciones.

Sección 2: prisiones

Artículo 13. Las prisiones son utilizadas principalmente para el confinamiento de los contrarrevolucionarios y otros criminales graves condenados a cadena perpetua o presos indultados de la pena de muerte, a los que no se permite salir ni trabajar fuera de la prisión.

[…]

Sección 3: grupos disciplinarios de reforma mediante el trabajo

Artículo 17. Los grupos disciplinarios de reforma mediante el trabajo se conciben para el confinamiento de contrarrevolucionarios y otros criminales que pueden ser confinados y trabajar fuera de las prisiones.

Artículo 18. Los grupos disciplinarios de reforma mediante el trabajo deben incorporar a los criminales a la producción planificada: agricultura, industria, ingeniería de construcción, etc., y adoctrinarles políticamente en el trabajo y la producción.

[…]

Sección 4: centros disciplinarios de delincuencia juvenil

Artículo 21. Los centros disciplinarios de delincuencia juvenil se utilizan para el confinamiento y sometimiento a disciplina de los jóvenes delincuentes, con más de 13 y menos de 18 años.8

Una diferencia fundamental entre el Gulag y el Laogai estriba precisamente en el adoctrinamiento político. No sólo someter a trabajo sino también revolucionar las cabezas es el rasgo inconfundible que caracteriza al trabajo penal chino. Su objetivo último, o al menos su permanente justificación ideológica, es transformar las consciencias, construir nuevas personas.

Las Regulaciones de 1954 distinguen al menos cuatro tipos de instalaciones para la reforma mediante el trabajo; a saber:

  1. Las “prisiones” (jianyu), lugares donde van a trabajar forzadamente los presos peligrosos convictos, condenados a muerte indultados o condenados a cadena perpetua.
  2. Los “grupos disciplinarios para la reforma mediante el trabajo” (laodong gaizao dui), que recogen a los presos convictos no condenados a muerte ni a cadena perpetua pero sí a otras penas para someterlos a la disciplina del trabajo.
  3. Los “centros de detención” (kanshousuo), que recogen y obligan a trabajar a los detenidos a la espera de juicio y a los condenados a menos de tres años de reforma mediante el trabajo.
  4. Los “centros disciplinarios de delincuencia juvenil” (shaonianfan guanjiaosuo), que recogen a delincuentes entre 13 y 18 años de edad, detenidos por la policía, denunciados por ciudadanos comunes, familiares u otras autoridades administrativas, para imponerles la disciplina del trabajo.

El documento termina advirtiendo que la producción lograda en todas estas instalaciones debe ser integrada en la economía estatal, y señala que la administración de su desarrollo es responsabilidad de las provincias y los municipios.

Capítulo cuarto: producción de la reforma mediante el trabajo

Artículo 30. La producción de la reforma mediante el trabajo debe servir a la construcción económica del Estado y debe ser una parte del plan general de producción y construcción del Estado.

[…]

Artículo 33. El desarrollo de la producción de la reforma mediante el trabajo debe ser administrado de forma centralizada por las provincias y los municipios, y debe estar orientada a promover con rigor la producción agrícola; a incentivar la producción industrial o minero carbonífera que ofrezca oportunidades de desarrollo; a organizar el regadío, la construcción de carreteras y otros proyectos de construcción. 9

Laojiao

El 21 de enero de 1982 está fechada una comunicación del Ministerio de Seguridad Pública relativa a otra modalidad de trabajo forzoso:  动  养, esto es, Lao dong jiao yang (o, abreviadamente, Laojiao), es decir, “reeducación mediante el trabajo”. La citamos a continuación.

Principios generales

[…]

Artículo 2. Reeducación mediante el trabajo son las medidas administrativas coercitivas orientadas a la reeducación y reforma de los elementos susceptibles de ser reeducados mediante el trabajo; es un medio para gestionar las contradicciones del pueblo.

[…]

Artículo 4. Los recintos para la reeducación mediante el trabajo son dispositivos para la reeducación y reforma de elementos susceptibles de ser reeducados mediante el trabajo; son escuelas especiales para reformar y formar a la gente y también, a empresas especiales.

Artículo 5. Los gastos de los centros de reeducación mediante el trabajo forman parte del presupuesto financiero local.

[…]

Artículo 9. […] Los residentes rurales que emigran y delinquen en las ciudades, en el ferrocarril o empresas mineras también pueden ser enviados a ser reeducados mediante el trabajo, si sus casos lo requieren.

Artículo 10. Elementos de las siguientes categorías deberían ser enviados a reeducación mediante el trabajo:

  1. Elementos anti-Partido, antisocialistas, que cometen delitos que no requieren una pena criminal. 10

Parece aquí que los “centros de reeducación mediante el trabajo” (laodong jiaoyangsuo) cuestan dinero a las administraciones locales, que no producen beneficios o, al menos, que su finalidad primera es educativa antes que rentable.

Pero esto no es, como veremos, del todo cierto.

El Laojiao es una creación completa del PCCh, una auténtica innovación china que, a diferencia del genuino Laogai (materializado sobre todo en los grupos disciplinarios para la reforma mediante el trabajo), no tiene una larga historia oriental que pueda hundir sus raíces en el Gulag soviético. Sus centros se asemejan más a los campos de concentración nazis, porque son lugares de detención antes que de cumplimiento de penas establecidas por un tribunal de justicia.

Su prehistoria, sin embargo, puede encontrarse en los llamados “centros de detención” del Laogai. Por eso es lícito dar al término “laogai” un doble sentido. Uno general, que nombra la totalidad de las modalidades de trabajo forzoso desarrolladas en la República Popular de China, y otro específico, que se refiere sólo a los grupos disciplinarios para la reforma mediante el trabajo. “Los sujetos de un Laojiao –dice el recientemente desaparecido (26-IV-2016) director de la Laogai Research Foundation y ex prisionero chino Harry Wu Hongda– están organizados exactamente de la misma forma militar que los convictos de un Laogai. Los estilos y métodos de la producción laboral y la reforma del pensamiento son exactamente los mismos”.11

Otra diferencia estriba en el salario. Los trabajadores de un Laojiao están sujetos a un salario que nunca perciben directamente, del cual se deducen todos sus gastos (comida, abrigo, etc.); de modo parecido pagaba la IG Farben alemana a los trabajadores del tercer Auschwitz.

El origen legal de las políticas del Laojiao se encuentra en una ley aprobada en la septuagésima octava reunión del Comité Permanente del Congreso del Pueblo el primer día de agosto de 1957, promulgada por el Consejo de Estado dos días después. De acuerdo con esta ley, el Laojiao es un tipo de reforma administrativa diseñada para “reformar a los ociosos, a la gente físicamente capaz que viola la ley y la disciplina y no realizan ningún trabajo decente, para hacer de ellos personas que se ganen su propio sustento” y, añade, “para fortalecer el orden social y mejorar la construcción socialista”.12

No se necesita ningún procedimiento legal para sentenciar a un individuo a menos de tres años de permanencia en un laojiaosuo, que así se dice abreviadamente “centro de reeducación mediante el trabajo”. Los internos de estos centros ingresan, no pocas veces, debido a la denuncia de algún familiar o de un empleado público o, más frecuentemente, por haber sido detenidos directamente por la policía local. Están presos pero, como no son criminales convictos sentenciados a pena por un juez, no se les cuenta como prisioneros. Wu Hongda lo expresa en sus memorias así: “No había sido sentenciado y nunca me enfrentaría a un juicio. La reeducación mediante el trabajo no era una pena judicial sino administrativa. Podía ser aplicada y extendida sin hacer referencia a un código legal”. 13

Más aún: las mercancías producidas forzadamente en estos centros tampoco se consideran productos del trabajo forzoso en los acuerdos comerciales bilaterales.

Jiuye

Una tercera forma de trabajo forzoso viene a completar a las otras dos ya mencionadas: 强 制 就 业, esto es, Qiang zhi Jiuye o “empleo forzoso”, que brevemente se dice Jiuye.

Una vez que los convictos del Laogai o los detenidos del Laojiao han cumplido sus sentencias (judiciales o administrativas), es potestad del gobierno el alargar éstas asignándoles al Jiuye. Éste es una suerte de trabajo militarizado.

Citamos un documento fechado en diciembre de 1984 relativo a un “plan de pruebas de gestión del personal reeducado liberado, con residencia urbana cancelada, sometido al sistema de empleo forzoso”, que reconoce que:

los empleados forzosos […] pueden estar dentro de los recintos para la reeducación mediante el trabajo. 14

Pueden también formar parte de los grupos disciplinarios para la reforma mediante el trabajo o, si son muchos, vivir en algún lugar independiente de dichos recintos y grupos.

Los empleados forzosos perciben salarios inferiores que el salario medio de un trabajador estándar, aproximadamente el 70% de su salario, y apenas cuentan con una quincena de vacaciones al año para poder viajar (con un permiso especial) a visitar a sus familiares.

Aparte de estos “privilegios”, la vida de los empleados forzosos en poco se distingue de la del resto de los trabajadores forzosos. Tienen que vivir y trabajar como los prisioneros y, de hecho (aunque no “de derecho”), ven su castigo prorrogado indefinidamente. Para muchos de ellos, el Jiuye es incluso peor que el Laogai o el Laojiao porque su duración es absolutamente arbitraria, ya que depende de una decisión gubernamental discrecional.

De acuerdo con las regulaciones del gobierno de la República Popular de China, un prisionero que es considerado como “no completamente reformado o reeducado”, o que es un reincidente, puede ser obligado a permanecer indefinidamente dentro del sistema Laogai o Laojiao, o en un sistema muy similar, bajo la forma del Jiuye.

A veces también se permite que los familiares de los empleados forzosos vayan a vivir y a trabajar con estos, lo que hace que personas totalmente ajenas a este sistema de trabajo se incorporen a él.

Las cifras

En una publicación del año 2009 titulada Laogai: la maquinaria de represión en China se facilitan las siguientes escalofriantes cifras:

909 NÚMERO DE CAMPOS [CAMPS] LAOGAI VERIFICADOS POR LA LAOGAI RESEARCH FOUNDATION QUE ACTUALMENTE ESTÁN EN FUNCIONAMIENTO; EL VERDADERO NÚMERO ES SEGURAMENTE MUCHO MAYOR

3-5 MILLONES NÚMERO ESTIMATIVO DE PERSONAS ACTUALMENTE RECLUIDAS EN ESTOS CAMPOS

40-50 MILLONES NÚMERO DE PERSONAS ENCARCELADAS EN EL LAOGAI DESDE 1949 15

Debemos advertir, sin embargo, que es extremadamente difícil establecer el número exacto de dispositivos de trabajo forzoso y personas procesadas por estos en la República Popular de China, debido al carácter de su Estado, férreamente controlado por el PCCh, y al secretismo practicado por éste.

A esto hay que añadir las reformas legislativas llevadas a cabo y, sobre todo, los cambios de nombre. En 1997 se puso oficialmente fin al Laogai en China, mediante una reforma del Código de Procedimiento Penal, y el 28 de diciembre de 2013 el Comité Permanente del Congreso Nacional del Pueblo abolió formalmente el sistema Laojiao. Pero ya en 1994 el gobierno chino había reemplazado el término “laogai” por “jianyu” (prisión); y en el manual del Laogai citado en este artículo, Laogai Handbook 2007-2008, que facilita información sobre la localización, tamaño, población, producción y condiciones de trabajo de más de 1000 Laogai (algunos ya cerrados), se nos advierte que la mayoría de ellos tienen dos nombres, uno público (que suele ser el nombre de una empresa) y otro “interno” o administrativo, puesto por el Ministerio de Justicia, que efectivamente utiliza mayormente el término “prisión”. Ambos nombres quedan registrados en este manual, que también brinda en muchos casos el número de teléfono de las denunciadas fábricas, minas o granjas de trabajos forzosos.

De 1979 data la primera ley de empresas sino-extranjeras, que marca el inicio de la apertura económica –que no política– de la República Polular de China, permitiendo por primera vez desde su proclamación en 1949 las inversiones capitalistas en algunos sectores especiales del país. Desde entonces, gracias a las reformas promovidas por Deng Xiaoping y sus sucesores, la integración de la economía del Gigante Asiático en el concierto económico mundial no ha parado de perfeccionarse. Y los productos del trabajo forzoso no han parado de extenderse por todo el mundo, surtiendo los inframercados de los países más desarrollados. Té verde, por supuesto, pero también componentes informáticos y todo tipo de mercancías de bajo precio.

Es cierto que en 1991 el gobierno de la República Popular de China prohibió explícitamente la exportación de productos del trabajo forzoso, pero no es menos cierto que esos mismos productos siguen abriéndose camino en el mercado internacional.

Hay testimonios de ex prisioneros, detalladas investigaciones (nunca lo suficientemente actualizadas), documentos escritos en chino simplificado, fotos y vídeos, e incluso imágenes en el Google Earth16, que ayudan a mitigar el negacionismo y animan a seguir investigando.


1 Durante el curso 1993-1994 el autor de este artículo residió, gracias a una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en la Universidad Nankai de Tianjin. Vio, en los paneles informativos de las puertas de esta universidad, fotos descoloridas de ejecuciones de personas y, bajo un puente de la ciudad, grupos de hombres mal uniformados, en cuclillas y custodiados por la policía, como a la espera de recibir una orden; también vio, en la estación de trenes de Pekín, la lividez del terror en el rostro de un hombre que a punto estuvo de ser detenido; pero nada supo entonces del tema sobre el que hoy escribe.

2 Anne Applebaum, Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos, Magdalena Chocano (trad.), Barcelona, Debolsillo, 2005, p. 132.

3 Gustaw Herling-Grudziński, Un mundo aparte, Agata Orzeszek y Francisco Javier Villaverde González (trads.), Barcelona, Libros del Asteroide, 2012, p. 65.

4 Gustaw Herling-Grudziński, op. cit., p. [92].

5 Para la transcripción de los caracteres chinos utilizamos el sistema de transcripción fonética denominado pinyin prescindiendo, en adelante, de los acentos.

6 Laogai Handbook 2007-2008, Hong Kong, The Laogai Research Foundation, 2008, p. 7.

7 Laogai Handbook, op. cit., p. 553.

8 Ibídem.

9 Ibídem.

10 Laogai Handbook, op. cit., pp. 556-557.

11 Harry Wu Hongda, Laogai – The Chinese Gulag, Ted Slingerland (trad.), Boulder – San Francisco – Oxford, Westview Press, 1992, p. 102.

12 Laogai Handbook, op. cit., pp. 16-17.

13 Harry Wu Hongda, Bitter Winds: A Memoir of my Years in China’s Gulag, Carolyn Wakeman (trad.), New York – Chichester – Brisbane – Toronto – Singapore, John Wiley & Sons Inc., 1994, pp. [71]-72.

14 Laogai Handbook, op. cit., p. 558.

15 Laogai: The Machinery of Repression in China, New York, Umbrage Editions, 2009, p. 63.

16 Cfr. Laogai: The Machinery of Repression in China, op. cit., p. 70. En esta página del libro se ofrecen las imágenes conseguidas utilizando Google Earth de la “granja agrícola Río Claro” o Qinghe Nongchang, ubicada en el condado de Ninghe, perteneciente al municipio de Tianjin, a unos 120 km al sureste de Pekín y 30 km al noreste de la ciudad de Tianjin, que fue donde estuvo prisionero Harry Wu Hongda. Se trata de un complejo concentracionario de unos 20 km de longitud por 15 km de anchura, regado por los ríos Chaobei, Jingzhong y Jiyun. Para más señas: latitud 39º28’ Norte y longitud 117º65’ Este.

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