HyperNormalization, Adam Curtis: viviendo en un mundo irreal

INFORMACION BASICA SBRE EL ASUNTO Y EL TRABAJO DE ADAM CURTIS:

El poder de las pesadillas

El poder de las pesadillas (del inglés The Power of Nightmares) es un documental de la BBC, escrito y producido por Adam Curtis, parte de la serie de documentales titulada El ascenso de la política del miedo (Inglés: The Rise of the Politics of Fear). El filme consta de tres partes, cada una tiene una hora de duración, y fue transmitido por primera vez a finales de 2004 en el Reino Unido y posteriormente en varios países y exhibido en varios festivales de cine.

El documental compara el ascenso del movimiento neoconservador en los Estados Unidos con el del movimiento radical islamista, sugiriendo que hay una fuerte conexión entre los dos. Mas aún, éste argumenta que la amenaza del islamismo radical como una siniestra masiva fuerza de destrucción, especialmente en la forma de Al-Qaeda, es en realidad un mito perpetrado por los políticos de varios países y en particular por los neoconservadores de Estados Unidos con el objetivo de unir e inspirar a la gente ante el fracaso de otras ideologías utópicas.

El poder de las pesadillas ha sido alabado por críticos en Gran Bretaña y los Estados Unidos. Su mensaje y contenido también han sido objeto de crítica por los sectores conservadores y progresistas.

Excelente material para el análisis y discusión críticos , no idealistas, de los modelos que se imponen desde las cúpulas oligárquicas neoliberales a los ex ciudadanos, hoy meros consumidores PARA otros materiales de Adam Curtis, entrar en este lugar: https://archive.org/details/ThePowerOfNightmares-AdamCurtis

DEMOCRACIAS POSMODERNAS (DEBILES), SEGURIDAD DEL ESTADO Y MILITARIZACION . Análisis del caso mexicano , por Carlos Fazio

Posted on octubre 27, 2016 Uncategorized

FUENTE: https://clasefazio.wordpress.com/2016/10/27/la-emboscada-el-desgaste-militar-y-los-derechos-humanos/?blogsub=confirming#blog_subscription-3
La emboscada, el desgaste militar y los derechos humanos
24 de octubre de 2016
A 23 días de los hechos de Culiacán, Sinaloa, en los que según la narrativa de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) un convoy militar fue emboscado por un grupo armado con saldo de cinco soldados muertos y 10 heridos, no existen datos periciales, de balística ni criminológicos de una autoridad competente que permitan saber qué ocurrió y cómo, ni quiénes fueron los atacantes y cuál fue el móvil.
Si bien el pasado 22 de octubre, en presencia del comandante de la novena Zona Militar, general Rogelio Terán, el titular de la Subprocuraduría Especializada en Investigación y Delincuencia Organizada (Seido), Gustavo Salas Chávez, aseveró que se tiene claramente establecido el móvil, la cadena de decisiones y acciones ilícitas que motivaron la emboscada, así como el número de delincuentes que participaron y a qué organización pertenecen, se reservó nombres y motivos. Asimismo, dijo que hay varias personas detenidas, pero no especificó cuántas ni quiénes son. Por lo que desde el punto de vista informativo no aportó ningún dato nuevo y todo queda sujeto a la especulación.

No obstante, a partir de un video filtrado a un medio televisivo por mandos castrenses, sobre un evento anterior en el poblado de Bacacoragua, municipio de Badiraguato, donde se observa a dos soldados que asisten a una persona herida (que en el relato de la Sedena y la PGR es identificada como Julio Óscar Ortiz Vega, presunto delincuente), se construyó y desencadenó toda una trama, que, con base en un encendido discurso del titular de la Defensa, general Salvador Cienfuegos −quien definió el ataque como alevoso y cobarde y a los ejecutores de la emboscada como enfermos, insanos, bestias criminales−, llevó a un grupo de columnistas de Estado a impulsar una campaña de intoxicación mediática con una matriz de opinión que puso el acento en el hartazgo y el fastidiocastrense, la sordera civil y el supuesto abandono en que se tiene al Ejército. Lo que sumado al desgaste del instituto armado, descrito en un discurso posterior del jefe de la Sedena, puso en la agenda político-parlamentaria la necesidad de regular ya la intervención militar en tareas de seguridad pública.

La sucesión de hechos en apariencia inconexos: la emboscada, el malestar castrense, el renovado patriotismo de los formadores de opinión pública y la consecuente necesidad de una nueva legislación sobre seguridad interior, el estado de excepción (o de emergencia) con suspensión de derechos humanos y garantías, y la prolongación de la intervención de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública (o policiales) que lleva ya 10 años, tiene en su origen algunos puntos oscuros.

El evento de Badiraguato, la construcción narrativa sobre el enigmático y elusivo “alias Kevin” (Julio Óscar Ortiz Vega, supuestamente rescatado por las bestias criminales), quien vestía un uniforme similar al de los dos soldados que presuntamente le salvan la vida en el video y con quienes sostiene un diálogo inusual (por humanitario) entre un delincuente y elementos del Ejército tras un enfrentamiento −mismos que además después murieron en una emboscada de precisión militar que rompe la tendencia y el modus operandi−, con todo y su dramatismo real o ficticio, puede ser una cortina de humo (la fabricación de una noticia que cause el impacto esperado desplazando a la anterior) para pasar a una nueva fase de militarización del país, en momentos en que más de un centenar de organizaciones de la sociedad civil demandan al gobierno de Enrique Peña Nieto que cumpla con las 14 recomendaciones formuladas al Estado mexicano por el Alto Comisionado para Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra’ad Al Hussein, y se adopte un cronograma para el retiro de las fuerzas armadas de las funciones de seguridad pública.

La emboscada que profundizó el desgaste del Ejército (general Cienfuegos dixit) y reactivó en los círculos parlamentarios la discusión sobre la ley de seguridad interior, en particular sobre la ley reglamentaria del artículo 29 constitucional, podría resultar muy peligrosamente tentadora para la imposición de un régimen autoritario de nuevo tipo.

Cabe consignar que, en su origen, la intervención militar en el combate a las drogas, se dio en el contexto de una doctrina de seguridad hemisférica impulsada por Estados Unidos desde los años 90 del siglo pasado. Desde entonces, la tendencia hacia una militarización y trasnacionalización de la guerra a las drogas contribuyó al reforzamiento y a la relegitimación del papel doméstico de las fuerzas armadas y de cuerpos policiales militarizados, estrategia diseñada por Washington en detrimento de las tendencias regionales hacia la democratización de sus sociedades, la desmilitarización y una mayor protección de los derechos humanos.

Desde entonces, también, el estado de derecho en países como México se fue transformando en un cascarón vacío, donde las funciones y las instituciones garantes de un sistema democrático siguieron existiendo como estructura, pero en lugar de cumplir con sus mandatos constitucionales, se pusieron al servicio de los intereses de la plutocracia y sus administradores civiles, borrando cualquier garantía constitucional, erigiendo la impunidad a regla de convivencia civil, en un proceso de contaminación y resquebrajamiento que se ha venido profundizando hasta nuestros días.

A todas luces México no es un Estado democrático de derecho. Durante el sexenio de Peña Nieto la descomposición del principio de legalidad y la vulneración flagrante de los derechos humanos se han profundizado. Así lo revela el más reciente estudio del World Justice Project 2015, de Washington, DC, que ubica a México en el lugar 79 de 102 países estudiados, reprobado con una calificación de 0.47, debajo de Burkina Faso, Tanzania, China y Túnez.

En ese contexto, el actual dictamen de la Ley Reglamentaria del Artículo 29 constitucional, cuyo contenido forma parte de las garantías individuales, es una pieza jurídica propia de un Estado autoritario.

La Filosofía en el Agora de la Ciudad de México un ejemplo a seguir

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enlace al vídeo donde se expone el tema https://www.facebook.com/lauraIvette1811/videos/10211442329723911/

Cada ciudad, cada Polis de Iberoamérica y todo el Mediterráneo debe seguir el ejemplo y como Sócrates lanzar los dardos de la crítica a las plazas públicas para defender y luchar sin miedo por lo más valioso , que son nuestras libertades y derechos sociales implicados Sin duda la praxis con Filosofia crítica y dialéctica es la clave del son

revisiones…y revisiones…acerca del DIAMAT soviético

Reproducimos este texto, íntegro, en el que se comenta , pensamos, con fineza dialéctica acerca de la revisión que se planea hacer desde la Fundación Gustavo Bueno ( es decir, desde el denominado materialismo filosófico) de lo que siginificó el DIAMAT soviético

Estas cuestiones resultan más importantes de lo que pudiera parecer , y desde luego no son meras cosas de filósofos: en tiempos de crisis , seria, muy profunda, del capitalismo en la fase de globalización presente, es interesante hacer un balance pero CRÍTICO Y DIALECTICO acerca de lo que está sucediendo con el neoliberalismo y posibles alternativas concretas.

Quisera mencionar, como sugerencias para el análisis y la crítica, además del texto que sugiero más abajo, autores como :

Wolfgang Streeck   http://newleftreview.es/authors/wolfgang-streeck 

William Robinson   http://www.soc.ucsb.edu/faculty/robinson/Assets/pdf/Una%20teoria%20sobre%20cap%20global.pdf

ortada :: Opini
03-06-2015
Gustavo Bueno y el rigor filosófico
Sobre “el estalinismo radical” de Manuel Sacristán
“El filósofo y su Fundación revisan el materialismo dialéctico a los 25 años del hundimiento de los soviets”. Es un titular de La Nueva España, de 2 junio de 2015. La información es de Rubén Ibáñez. En ella se da cuenta de un encuentro, de una conferencia de prensa en la que Gustavo Bueno Martínez, padre, confesó que “no me atreví a hablar en público contra la URSS nunca”. La revelación “no pretendía ser una disculpa, ni una concesión al psicologismo, ni mucho menos un reniego, sino una descripción del inmenso peso del Diamat, el Materialismo Dialéctico, o sistema filosófico impulsada por el “imperio de la URSS durante 80 años”. La apostilla: “Un impulso que, además, fue particularmente “difundido en España e Hispanoamérica por voluntad expresa del PC soviético”, anotó por su parte Gustavo Bueno Sánchez”.

Los dos Gustavo Bueno, Martínez y Sánchez, prosigue Ibáñez, “cerraron ayer el curso 2014-2015 de la Escuela de Filosofía de Oviedo y pusieron las bases para el trabajo del próximo periodo, el Seminario Diamat-Materialismo filosófico, o confrontación de ambos sistemas”, algo que el propio Gustavo Bueno padre había trazado ya en 1970, cuando publicó en Ciencia Nueva El papel de la filosofía en el conjunto del saber, libro que polemizó con otro anterior de Manuel Sacristán en Nova Terra, Sobre el lugar de la filosofía en los estudios superiores.

Las razones esgrimidas para el nuevo seminario: “Se cumplen 25 años del derrumbamiento de la Unión Soviética, con lo que hay una distancia para reflexionar, pero, además, hay jóvenes profesores y sovietólogos con importantes trabajos en los últimos años”. Respecto al pasado del Diamat y a su crítica, Bueno aclaró que “en aquellos años había una especie de censura ambiental, “una realidad que te envolvía”. Puso el ejemplo, positivo, de José María Laso. Sin embargo, y pese al ambiente, Bueno polemizó en el libro con Manuel Sacristán, “representante del estalinismo radical” (el periodista está citando al autor de Ensayos materialistas).

Dejo la restante información de lado (y hago mal) porque uno puede encontrarse con “perlas” como la siguiente: “En cuanto a la degradación de la política, da testimonio el tramo actual postelectoral, “de puestos, pactos, concejales…, de gallinitas picoteadoras”, sentenció Bueno. “Es algo que carece de interés, salvo por cuestiones sociológicas o psicológicas”, agregó. Y en términos semejantes, en los partidos de izquierda “no saben ni lo que dicen”, ya que “tras el derrumbamiento de la URSS les quedan unas pocas ideas retenidas como dogmas”. ¡Pocas ideas retenidas como dogmas! ¿De qué izquierda estarán hablando? O esta otra perla también: “el Diamat cumplía con los requisitos de los grandes sistemas filosóficos. A saber, contenía “un sistema de conceptos claros y distintos y un conjunto de ideas basados en unas disciplinas”. Además, y fundamental, “detrás tenía una organización totalizadora, un imperio”. Al calor de imperios como los de “Alejandro Magno, Roma, España o los soviets”, se han acrisolado las grandes filosofías”. ¿Una gran filosofía necesita siempre un Imperio detrás? ¡Vaya por Dios y la filosofía!

Vuelvo al punto anterior. Unas observaciones sobre la afirmación-acusación y la justificación del silencio.

Gustavo Bueno padre confesó, como se ha indicado, que “no me atreví a hablar en público contra la URSS nunca”. Vale, no se atrevió. No pasa nada pero otros sí. Por ejemplo, en esta carta de Manuel Sacristán, “el estalinista radical”, de 1968, cinco días después de la invasión de Praga por las tropas del Pacto de Varsovia, se afirma:

“Tengo que bajar a Barcelona el jueves día 29. Pasaré por tu casa antes de que esté cerrado el portal. Tal vez porque yo, a diferencia de lo que dices de ti, no esperaba los acontecimientos, la palabra “indignación” me dice poco. El asunto me parece lo más grave ocurrido en muchos años, tanto por su significación hacia el futuro cuanto por la que tiene respecto de cosas pasadas. Por lo que hace al futuro, me parece síntoma de incapacidad de aprender. Por lo que hace al pasado, me parece confirmación de las peores hipótesis acerca de esa gentuza, confirmación de las hipótesis que siempre me resistí a considerar. La cosa, en suma, me parece final de acto, si no ya final de tragedia. Hasta el jueves. Manolo.

Para completar la aproximación pueden leerse por ejemplo, hay más, los siguientes textos, todos ellos publicados en el volumen III de sus “Panfletos y Materiales”, Intervenciones políticas: “Cuatro notas sobre los documentos del abril del P.C. de Checoslovaquia” (1969), “Checoslovaquia y la construcción del socialismo” (1969) y “Entrevista con las Juventudes Comunistas de Cataluña sobre Checoslovaquia” (1978). Un ejemplo, es del primer texto:

Los países socialistas (pre-socialistas, propiamente) se lanzaron, nada más expropiados los expropiadores, a un trabajo social basado en el entusiasmo imputado a toda la población…; intentaron, pues, construir un “hombre nuevo” (una nueva sensibilidad moral colectiva) por vía idealista, en vez de por vía materialista. Lo pagaron con el precio clásico del idealismo: con una falsedad “trascendental” que diría el filósofo, construyendo una “sociedad escindida” que habría dicho Marx (por intentar entender con conceptos de éste lo que ha pasado hasta ahora en la construcción del socialismo). En efecto, aunque tal vez Stajanov sea un héroe, los stajanovistas fueron pronto una pandilla de esquiroles hablando en plata obrera, ayudantes de la naciente política social, encubridores de la contradicción entre la retórica del “hombre nuevo” (del “citoyen” decía Marx) y el continuado imperio de la economía política (del “homme”, decía Marx). Así se reprodujo “la sofística del estado” (Marx). No hay humanidad nueva en serio mientras haya mercancía. Hay sólo, mientras tanto, la relativa nueva pobreza de la vanguardia revolucionaria, novedad voluntarista, no básica.

Hay más ilustraciones. En los compases iniciales de uno de sus grandes artículos políticos (“A propósito del ‘eurocomunismo”, Intervenciones políticas, ed cit, p. 197), señalaba Sacristán con acierto (e ironía):

[…] Los rusos pecan de incautos cuando contraponen el carácter “real” de su “socialismo” al movimiento animado por el Partido Comunista Italiano, o el francés, o el de España, porque alguien les replicará que es más realidad social el 30% (no menos del 50% del proletariado) de un electorado como el italiano que la policía política checa y las tropas blindadas de ocupación. Fuera del bloque de hegemonía rusa y del Extremo Oriente, los tres principales partidos “eurocomunistas”, si no ya también el japonés, integran la mayor realidad político-social precedente del movimiento que se originó por reacción al abandono del internacionalismo proletario por la socialdemocracia, al voto nacionalista de los créditos de guerra de 1914.

En Observaciones 72, un documento para la discusión interna del PSUC, se pueden encontrar varias reflexiones de Sacristán sobre algunos de los procesos revolucionarios de orientación socialista del pasado siglo. Sacristán señala que la construcción del socialismo en la URSS y en todos los otros países donde la burguesía había sido derrotada por el ejército Rojo, así como en China y en Cuba, la planificación económica seguía el camino que en las sociedades capitalistas desarrolladas había conducido a un callejón sin salida, no sólo en el plano económico sino también en los terrenos del propio modo de vida y en el del asentamiento de la especie humana en la tierra. Y añadía:

Esto no se refiere sólo al pesadismo soviético tradicional, sino también a la elección de los multiplicadores económicos ya utilizados por las economías imperialistas, con la consiguiente decisión implícita acerca de los modos de vida. Por ejemplo, el 15-III-1972, Tele/Express reproducía una entrevista concedida al New York Times por el Dr. Agnelli, presidente de la FIAT, en la que este enemigo principal de la clase obrera en el estado italiano valoraba la intervención de su sociedad en la economía soviética. Entre otras cosas, decía. “No hemos tenido ningún interés económico en este negocio [la instalación del monstruoso centro de producción de automóviles para propiedad personal (¿o no se la puede llamar ya privada?) de Togliattigrad], pero hemos obtenido beneficios de otras muchas clases”.

En efecto, comentaba MSL, el principal beneficio obtenido por lo que Agnelli representa es el haber remachado la coincidencia de la dinámica económica soviética con la capitalista-imperialista. La dificultad ilustrada por este ejemplo tenía incluso alcance teórico, porque probablemente obligaba a reinterpretar, revisar o negar la opinión de Marx (expresada en su defensa de Ricardo contra la crítica romántica del capitalismo) sobre la función de “la producción por la producción”. En segundo lugar, MSL apuntaba por la vía de reinterpretación del papel de los partidos comunistas, vía que debía incluir los nuevos problemas post-leninianos, y que si bien debía partir de lo pensado por los clásicos de la tradición respecto de la objetividad comunista, tenía también que reconocer el fracaso de la revolución cultural en la URSS, “al no pasar de ser un fenómeno, aunque de gran amplitud, sólo cuantitativo, no productor de una cultura nueva… y por la inseguridad o los muchos puntos dudosos de los hechos conocidos de lo que en China se ha llamado, tal vez con demasiado ambición, ’primera revolución cultural’”. Concluía Sacristán con el interrogante de si los problemas que para la teoría marxista representaban algunos de los nuevos fenómenos sociales no obligaba a preguntarse sobre si el denominado extremismo de izquierda comunista de los años veinte y treinta (Korsch, Pannekoek) no llevaba algo de razón, sugiriendo por ello el replanteamiento de las cuestiones que esta tendencia marxista había suscitado. También, en Apuntes 74, otro documento para la discusión del programa del PSUC, Sacristán comentaba críticamente la concepción defendida en el “avant-projecte [anteproyecto] de programa del PSUC” sobre la época histórica que se estaba viviendo en aquellos años. En el documento se sigue pensando en clave de la fase de “esperanza democrática antifascista” del final de la II Guerra Mundial. En su opinión, esta fase había pasado hacía ya tiempo y fue sustituida, primero, por la guerra fría, y luego por el “entendimiento entre los gobiernos de Washington y Moscú (¿Y Pekín?), o sea, entre la gran burguesía capitalista norteamericana, la casta dominante rusa (¿y la casta dominante china?)” Además, la identidad del modo de desarrollo civilizatorio entre la sociedad capitalista norteamericana y la soviética no excluía pugnas entre unos y otros. Pero “sí excluye todo optimismo acerca de un desarrollo histórico espontáneo -en la política internacional- en el sentido de la democratización de la vida política”.

En cuanto al estalinismo hay una conferencia del “estalinista radical” sobre el tema recogida en Manuel Sacristán, Seis conferencias, Barcelona, El Viejo Topo, 2005, con un prólogo que no hay que perderse de Francisco Fernández Buey. Pocas críticas como ésta. La intervención está fechada en 1978. Un fragmento:

(…) de todas maneras hay que añadir en seguida que no faltan diferencias muy visibles entre el leninismo histórico y el stalinismo histórico, entre el leninismo real, digamos, que existió y el stalinismo real. Por limitar este breve repaso a cosas que todos tenemos obviamente más o menos presentes, concentraría las diferencias más visibles en torno a éstas. Por una parte, la cantidad de poder acumulado en el sistema stalinista… Este sería el primer rasgo diferenciador de los muy visibles, de los que se aprecian ya a primera vista: la diferente concentración de poder. (…) Diría que otro rasgo diferencial es que aunque sin duda la Cheka se haya fundado bajo Lenin, aunque sin duda haya habido ya bajo Lenin, en el leninismo clásico, fenómenos tan dolorosos como el de Kronstadt, por ejemplo, y muchos otros, sin embargo el terror bajo la época de Stalin se diferencia en que tiene como principal orientación el ser un terror contra la vieja guardia bolchevique, contra el mismo partido (…) El tercer rasgo sería, en mi opinión, el apoyo del stalinismo en el nacionalismo ruso. (…) Todo ello está relacionado con un último rasgo que yo diría muy diferenciador de cualesquiera que hayan podido ser las durezas y violencias de la época del poder soviético en vida de Lenin. Ese cuarto rasgo se desprende un poco de los anteriores. Es el cinismo ideológico… Para él, la ideología y la teoría es una pura cobertura de cada momento de las necesidades prácticas, con un desprecio por la teoría que el equipo leninista jamás había sentido (más bien el equipo leninista si en algo había pecado en eso era de todo lo contrario. De una costumbre, muy de intelectuales por lo demás, de estar siempre fijándose en todos los detalles de la teoría) (…) Incluso la noción de socialismo ha quedado falseada desde entonces. En la tradición socialista se llamaba “socialismo” a una determinada forma de vida. A partir del stalinismo y durante muchos años -yo recuerdo cuando lo hacía- hemos usado “socialismo” para significar sólo la obtención de algunos instrumentos de lo que creíamos que era el socialismo; por ejemplo, estatalización económica, etc. La misma palabra “socialismo” ha quedado prácticamente afectada en ese período.

En el coloquio, por si hubiera alguna duda, señaló “el estalinista radical”, es decir, el antiestalinista radical:
¿Cuáles eran las otras preguntas? ¿Si el estalinismo ha sido una forma de dictadura del proletariado? Aquí discrepo a pesar de que has hecho el sutil inciso salvador, para que yo pudiera agarrarme, de que ha habido muchas formas de dictadura burguesa y así yo podía decir que también ésta había sido una forma de dictadura del proletariado. Digo que no: el estalinismo ha sido una tiranía sobre la población soviética, una tiranía asesina sobre el proletariado soviético y conservar la nostalgia de eso es estúpido y criminal…

Un paso complementario que demuestra sensibilidad, conocimiento y ausencia de ceguera política:
Lo que yo sí consideraría poco inteligente, y también criminal, sería intentar alimentar una nostalgia estaliniana que no fuera la nostalgia por los combatientes del estalinismo. Cuando antes he hecho la alusión a los militantes a los que yo he visto llorar, está claro que no estaba riéndome de ellos. Sé la cantidad de autenticidad de lucha comunista que hay debajo del estalinismo. Debajo de aquella época, pero debajo. Los que estaban debajo no sólo merecen todos los respetos sino admiración y a muchos los quiero profundamente. Pero a los que estaban debajo. Es decir, el sistema mismo no puede ser objeto de nostalgia. De ninguna de las maneras, ni puedo admitir que eso fuera dictadura del proletariado. En absoluto.

La apostilla final, para rematar la posición de nuestro “estalinista radical”:

Eso fue un sistema de acumulación de capital, con crueldades incluso innecesarias. Pero en ningún caso una acumulación de capital para empezar una industrialización es dictadura del proletariado. Si eso hay que llamarlo “dictadura del proletariado”, la revisión del marxismo que hay que hacer entonces es muchísimo más enérgica, incluso ya prescindiendo de los rasgos tiránicos, limitándome sólo a los contenidos sociales de aquello. Una acumulación de capital no se ha llamado nunca dictadura del proletariado en nuestra tradición, en nuestro vocabulario.

Así, pues, a la manera euclidiana, como si fuera el compás final de una demostración de un libro de los Elementos: como está demostrado, todo un estalinista radical. Excelente ejemplo de rigor, la filosofía en estado puro de Gustavo Bueno.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

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