Historiador de la Universidad de Oviedo reivindica la obra del filósofo español Gustavo Bueno.

Recuerdo y reivindicación de Gustavo Bueno

Santiago Álvarez, José María Laso, Adolfo Sánchez Vázquez, Francisco Erice, , Azuela y Gustavo Bueno en el homenaje en Oviedo a Wenceslao Roces | Febrero 1993

FRANCISCO ERICE 14/08/2016

FUENTE: http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=6061&fbclid=IwAR3ZaEzk3wcw03XdkOV6qtMvNyYXbKh1ZgiVZPmwdEwMZKaSNrzd_EcQkIk

Conocí a Gustavo Bueno en mi primer año de estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras de la universidad de Oviedo. Por entonces, junto con lamentables ejemplos de mediocridad académica e intelectual, tuve ocasión de tratar a algunos profesores estimables, preferentemente jóvenes. Pero lo de Bueno formaba parte, sin duda, de otra dimensión. Escucharlo en sus clases o asistir a sus seminarios era como presenciar el infrecuente espectáculo de la inteligencia en estado puro. Porque a Bueno se le escuchaba, no se le discutía. El desnivel entre el maestro y los oyentes era tan evidente y la pasión expositiva de don Gustavo tan afilada, que solamente quedaban dos opciones: asentir embelesado a sus discursos, subyugado por la fuerza de un pensamiento expresado en un estilo entrecortado y lleno de paréntesis y digresiones, que acentuaban la impresión de reproducir el esquema vivo e improvisado de su propio proceso interior; o bien aceptar resignado que no estabas a la altura ni siquiera para plantear tímidas objeciones, cuando lo que oías te generaba incomodidad o podías intuir que había en ello algo que no coincidía con tus expectativas. Esa incomodidad la he vuelto a sentir muchas veces, superada ya la admiración beata e incondicional de mi juventud.

No puedo decir que mi pobre marxismo de entonces, débil envoltura del deseo de racionalizar una incipiente rebeldía juvenil, se gestara en las clases o las charlas de Gustavo Bueno, puesto que se alimentaba de otras lecturas y procedencias. Lo que sucedió es que pronto me vi forzado a confrontar mis primeros balbuceos críticos con lo que el maestro me ofrecía o yo me imaginaba ver en él. Y con el tiempo creí entender, desde mi posición de lego en materias filosóficas, que Bueno suministraba un soporte materialista más potente que el vejo y enroñecido Diamat de los manuales al uso, para una concepción de la historia más compleja y razonablemente marxista. No era la mía la posición de un “saber mundano” que precisara de un “saber académico” y crítico para depurarse, por utilizar la distinción reelaborada en ese sentido por Bueno; más bien mi conciencia rebelde se alimentaba de materiales académicos y mundanos de aluvión, que necesitaban ser reevaluados y reconstruidos con cierta sistematicidad. Leí entonces al filósofo con pasión en cierto modo militante. Devoraba con fruición algunas de las que todavía forman parte de mis lecturas favoritas de Bueno: los Ensayos materialistas, El papel de la filosofía en el conjunto del saber, Etnología y Utopía, el Ensayo sobre las categorías de la Economía Política; y, por supuesto, sus artículos sobre el papel de los Grundrisse en la interpretación del marxismo, sobre las “fuerzas de la cultura”, etc.

Yo sabía, por supuesto, que Bueno había sido, casi desde su llegada a Oviedo, admirador de las luchas mineras, compañero de viaje del PCE –muy moderado para mis convicciones de entonces de infantil izquierdismo-, colaborador en sociedades y proyectos culturales de la izquierda antifranquista y formador –se quiera o no- de sucesivas generaciones de intelectuales críticos, muchos de ellos militantes en el PCE o cercanos al mismo.

Con el paso de los años, los malhadados derroteros de nuestra triste historia reciente nos fueron cambiando a todos, y Gustavo Bueno moduló y luego invirtió sus preferencias políticas, pero no –o así lo creo- sus sólidas convicciones filosóficas. Así se fue creando la imagen, en parte verdadera, pero falsa en algunos puntos sustanciales, de Bueno como una especie de gurú neoconservador o ideólogo de la derecha, algunos de cuyos sectores lo jaleaban impúdicamente como azote de una izquierda a la que el filósofo flageló una y otra vez, tal vez por considerar que no estaba a la altura de las circunstancias. Probablemente esta deriva de su etapa reciente tenga que ver con la crisis y la caída de la Unión Soviética, a la que Bueno (para mi incomodidad de entonces) siempre vinculó con el destino del marxismo; acaso por eso ya no volvió a hablar –que yo sepa- del socialismo como realización de la filosofía. Pero es cierto que Bueno nunca renegó de partes importantes del legado marxiano, aunque quisiera –como Marx con Hegel- volver del revés algunos de sus fundamentos, pero sin considerar en absoluto a Marx “perro muerto”, como se llegó a hacer en su día con el viejo maestro idealista.

En esta nueva etapa confieso no haber seguido tan de cerca al creador del “materialismo filosófico”, lo cual no significa que dejara de leerlo. Tal vez me repugnaban los aplausos de quieren lo coronaron como pensador conservador o anti-izquierdista, disculpándole incluso su materialismo y ateísmo impenitente. Me interesaron menos sus trabajos sobre la telebasura, sus diatribas contra el zapaterismo y la “memoria histórica” o algunos textos sobre la religión; leí con placer sus ensayos sobre la ciencia política o el sentido de la vida y marqué algunas distancias y subrayé mis cautelas con sus escritos acerca de España o sus teorías sobre los tipos de imperialismo… En cambio me aproveché de algunas de sus pequeñas joyas divulgativas (Que es filosofía, Qué es una ciencia) o disfruté críticamente y de manera cómplice con su ensayo sobre El mito de la cultura. Me sitúe, en definitiva, en un “buenismo” crítico y abierto que me permitía –o así lo creo- separar el grano de la paja y valorar su filosofía materialista como una aportación más que relevante a la reconstrucción de un marxismo renovado. Me encantaba detectar los guiños “leninianos” –no siempre compartidos- de sus escritos sobre El mito de la izquierda, El fundamentalismo democrático o el más lejano Primer ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas. Los escritos de Bueno han seguido siendo para mí un antídoto contra el utopismo vacuo o la autocomplacencia; además de un recurso contra las concesiones al pensamiento débil y el avasallador irracionalismo postmoderno. Aun en los textos más incómodos –por su complejidad o por sus contenidos- he creído encontrar perlas que, además, me vuelven a suscitar el deseo de releer al primer Bueno, al que me deslumbró en mis años juveniles.

Sospecho que, con el paso de los años, el pensamiento materialista que germinó con Bueno y que se alimentó de los mejores cambios históricos del pasado siglo, producirá mayores frutos. Y, como con Hegel, los “buenistas de izquierda” harán su necesario trabajo, contribuyendo con su lectura crítica a la reconstrucción de un patrimonio intelectual políticamente implantado que vuelva a situar en el socialismo (genéricamente entendido, como en los Ensayos materialistas) la realización de la filosofía y el pensamiento racional. Para ello, claro está, es necesario que sepamos separar el grano de la paja y no nos empeñemos en la autocomplacencia de las viejas certezas cerrando los ojos, mientras –como en el viejo tango- el mundo sigue andando.

Capítulo 23 de la novela de Clarín; La Regenta. Un análisis desde la Crítica de la Razón Literaria. Video del profesor Jesús G Maestro

Ana Ozores, un antecedente de la Yerma, de García Lorca.

Profesor Jesús González Maestro. Crítica , desde la Razón Literaria y el Materialismo Filosófico, de la novela La Regenta. El capítulo 23, de 30

La Escuela Hispánica de Ciencia y Filosofía de la Literatura


Fragmento de la película Yerma, dirigida por Pilar Távora

Lorca, poeta expresionista, autor de una poesía más sensible que inteligible. Expone Jesús G Maestro

Sobre la cuestión de la eutanasia.Una exposición desde el Materialismo Filosófico. Video de Gustavo Bueno

Un análisis del concepto de eutanasia, desde el Materialismo Filosófico.

IMPRESCINDIBLE, para analizar y criticar tanto los referentes del idealismo alemán como de los lazos de esta corriente, dominante por años, con los estudios críticos de la Literatura. Un aporte de gran relevancia, desde el Materialismo Filosófico y desde la Crítica de la Razón Literaria. Clase del profesor Ramón Rubinat.

CLASE Y DEBATE POSTERIOR DEL PROFESOR RAMON RUBINAT

Un asunto de gran interés, planteado por el profesor Rubinat, es el relativo al concepto de filosofía oracular, que Gustavo Bueno había a su vez desarrollado . Citaremos un artículo de G Bueno, que incluye un video extenso, en el formato de las teselas que ha ido publicando la Fundación Gustavo Bueno.

FRAGMENTO ( del artículo de Bueno sobre la filosofía oracular): ” Sin embargo, la historia de los oráculos filosóficos está por hacer. Hay que entrar más a fondo en el análisis de los oráculos que hablaron en el cisma de Occidente, a través de Lutero, de Calvino, de Servet o de Newton; y, si se quiere, de Kant o de Nietzsche.”

Gustavo Bueno Sobre la filosofía oracular y la historia oracular de la filosofía http://nodulo.org/ec/2016/n167p02.htm

Categorías de las Ciencias Políticas, desde el Materialismo Filosófico. Sobre la capa cortical del cuerpo político.

Gustavo Bueno desarrolla una propuesta innovadora, materialista, acerca de lo que se conoce como Ciencias Políticas y sobre la llamada Filosofía Política.

Superando la clásica teoría de los tres poderes y su división o “supuesta independencia”, derivada de John Locke, y su modelo de democracia parlamentaria, y luego de las repúblicas liberales al estilo de la que dio lugar a los actuales Estados Unidos de Norteamérica. Gustavo Bueno plantea una serie de conceptos e ideas que expuso , en una primera obra ( Primer Ensayo sobre las categorías de las Ciencias Políticas ) y en posteriores libros y artículos, además de en varios videos, las táselas, o filmados a partir de conferencias, cursos en la Escuela de Filosofía de Oviedo o Universidad de La Rioja , etc.

Es muy importante tener en cuenta que las tres capas del cuerpo de las sociedades políticas, o Estados, forman parte de una estructura esencial que envuelve al núcleo mismo del cuerpo político: dado éste en el eje circular del Espacio Antropológico. CITA del libro de G Bueno mencionado:

” La capa basal, que en sí es económica, se hace política (económico- política) cuando se representa como objetivo de los planes y pro- gramas de la sociedad política; y no hay sociedad política, por liberal que ella sea, que pueda dejar de incluir una capa basal “

Consulta fundamental para el análisis y la crítica del concepto de CAPA CORTICAL, desde las tesis del Materialismo Filosófico acerca de las categorías de las Ciencias Políticas: Una exposición muy útil la encontramos en el Diccionario Filosófico, de Pelayo García en esta entrada http://www.filosofia.org/filomat/df597.htm RAMAS Y CAPAS DEL PODER POLITICO . MODELO CANÓNICO GENÉRICO DE LA SOCIEDAD POLITICA

España, como problema, analizando opciones para elegir a qué partidos u opciones políticas votar en abril de 2019 en España.Gustavo Bueno invita a la vuelta a la caverna, para salir de la oscuridad de la opinión que encadena con la ignorancia y la pereza para pensar con criterios de logos dialéctico

“España es muy anterior a Cádiz” – Gustavo Bueno

Bueno: «España es muy anterior a Cádiz» 

El filósofo juzga «pura palabrería» el abandono del Antiguo Régimen de las Cortes gaditanas en un debate sobre el modelo de nación con UPyD y PP
Prendes: «Hace falta pactar el modelo territorial» l Fernández-Ahuja: «La Constitución nos ha permitido vivir en pacífica convivencia»

23.01.2013 | 01:00 FUENTE https://www.lne.es/oviedo/2013/01/23/bueno-espana-anterior-cadiz/1357734.html

Bueno: «España es muy anterior a Cádiz»

Bueno: «España es muy anterior a Cádiz» 

Chus NEIRA


La cuestión era España, la nación española, convertida en asunto de debate en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA por la fundación Denaes (Defensa de la Nación Española). Y los participantes eran el diputado regional de UPyD, Ignacio Prendes, la diputada nacional del PP Ángeles Fernández-Ahuja, y el filósofo Gustavo Bueno. El pensador, como era de esperar y ya había pronosticado Prendes, fue quien acaparó, de alguna forma, más atención, y centró la cuestión al margen del enfrentamiento partidista que los políticos escenificaron. Su conclusión fue una refutación de la creencia de que la nación española nace en las Cortes de Cádiz. «La nación española», afirmó Bueno, «es muy anterior a la Constitución de Cádiz, por eso cuando los constituyentes de 1978 dicen nación son expresión de otras realidades que ellos no controlan».


Bueno daría alguna pista de este rastro de nación, por ejemplo, en pasajes del «Quijote», pero también arrancaría su exposición rechazando de partida la división de la mesa entre «políticos-juristas» y «filósofos». «Filósofos somos todos, la filosofía no dice nada, porque hay muchas, no es como la termodinámica». De los «políticos-juristas» acabaría diciendo que son víctimas de determinado «gramaticalismo».


Antes de toda su exposición y de la de los representantes del PP y UPyD, en los prolegómenos del debate, Covadonga Coya, delegada de la Fundación Denaes en Asturias, explicó que al encuentro celebrado ayer en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA habían sido invitados también el PSOE e IU, pero que finalmente no habían asistido. Del PSOE se acudió a Fernando Lastra, que declinó por motivos de agenda, y en la FSA comunicaron, finalmente, que «aunque no había ningún motivo especial, no les venía bien», citó Coya. De IU explicó que en los primeros contactos telefónicos le dijeron que el nombre de la Fundación «recordaba al yugo y las flechas» y que, finalmente, tras otras gestiones, habían manifestado «que no les venía bien».


Así las cosas, sólo Ignacio Prendes y Ángeles Fernández-Ahuja acudieron a hablar sobre España al lado de Bueno. En sus primeras intervenciones la diputada del PP aseguró que su partido defiende que «España es una realidad», y repasó los artículos más importantes de la Constitución española (España como «nación», patria común e indivisible, autonomía de las nacionalidades, principio de solidaridad) y el desarrollo posterior autonómico, para concluir que en España hay «un modelo intermedio entre el federal y el central con el que el PP está conforme». Aprovechó para atacar al PSOE y afear las palabras de Javier Fernández -«no se puede hablar de modelo de Estado ni cómodo ni confortable»- y de Rubalcaba -«la Constitución no necesita un “lifting”»-. Y finalizó pidiendo que se reforme no el modelo de Estado, sino su gestión.


Prendes, que se presentó como «un simple aficionado a la política», aseguró que el gran problema es que «no está definido el modelo territorial». Por eso luego, en las conclusiones, reclamó un gran pacto político que lo defina, ante el importante «momento fundacional» que se vive en este momento ante los peligros, dijo, del secesionismo. Eso ya fue al final, y a preguntas de Bueno, que le inquiría si estaba pidiendo una nueva Constitución, Prendes respondía que sí. Fernández-Ahuja, por su parte, en esta segunda vuelta, ya metidos en harina y en diálogo con el filósofo, defendió la Constitución española como la norma que ha garantizado «el Estado de derecho» y «ha permitido por primera vez una convivencia pacífica». Bueno oponía, en este caso, entre risas, los asesinatos de ETA para rechazar el argumento de la diputada.


También hubo algo de tensión política, pues Prendes se empeñó en exigir que se eliminen los privilegios fiscales forales previstos en la Constitución y afeó al PP su «juego» con los nacionalismos. Llegó a lamentar «que no existan partidos nacionales en España», y pidió una reforma urgente del Senado. «Si no, podéis cerrarlo». Su comentario irritó al senador Isidro Fernández Rozada, presente entre el público, que reclamó a Prendes «un poco de prudencia» y le reprochó que mantuviera «unos análisis faltos de rigor que por el puesto que tienes no debes mantener».


Lo de Gustavo Bueno discurrió, como no podía ser de otra forma, por otros derroteros. En primer lugar, analizó qué había detrás de la inclusión de las nacionalidades en el artículo segundo. Según Bueno, se debe a la defensa de una idea de Estado federal por parte del PSOE y de la democracia cristiana, que venía de la «intervención muy activa de Estados Unidos» y ante la que no opuso resistencia Adolfo Suárez, «de formación muy escasa, como se sabe».


También matizó el concepto de «solidaridad», procedente de la Revolución Francesa, cuando sustituye a fraternidad, «una metáfora mecánica, relacionada con la soldadura, que se sacó del derecho romano y que contiene ese componente, el de la solidaridad frente a terceros, como la solidaridad de los cuarenta ladrones». La solidaridad es, pues, para Bueno, «un cuento», salvo la de «la lucha de todos contra todos» en el contexto de los nacionalismos en España.


También cargó contra algunos conceptos de la Constitución, «nación de naciones», «patriotismo constitucional» o «sujeto de soberanía», cuestiones todas para Bueno «burocráticas, fórmulas gramaticales vacías de gente que no sabían, y que cuando los llaman ahora padres de la patria me entra la risa». 


Y ahí fue cuando negó que la idea de nación nazca en las Cortes de Cádiz por la diferencia entre «nación» y «pueblo». «El pueblo es una cosa intuitiva, lo que rodea a un individuo, y cuando un individuo se ve rodeado se cree el pueblo, por eso lo de pueblo es puro espejismo, es una bazofia». Lo de pasar «de súbditos a ciudadanos, el paso del Antiguo Régimen de las Cortes de Cádiz» también es «pura palabrería». La nación española, concluyó, es un «concepto vivo», que ya aparecía en el «Quijote». Por eso, aclaró «coincido con Jovellanos y Argüelles, España no necesitaba Constitución, porque ya la tenía a través de toda su legislación, desde el Fuero Juzgo».

El Liber Iudiciorum es traducido al romance (s. XIII) como Fuero Juzgo

Teoría de la Ciencia del Materialismo Filosófico, explicada para su uso en el campo categorial de la Literatura y el análisis crítico de ideas filosóficas implicadas.

Este es un video de gran relevancia para el estudio crítico y materialista de la Literatura, ya que en él explica con detalle, el profesor Jesús G Maestro, cómo se aplica la Teoría de la Ciencia del Materialismo Filosófico, para uso de estudiantes y estudiosos de la Teoría científica , materialista, de la Literatura.

Es muy importante dejar muy claro que el Materialismo Filosófico plantea un tema fundamental, a saber: que las Ciencias , sean alfa o beta operatorias, están , además de forjadas a partir de conceptos categoriales , (basados en los materiales del campo de cada Ciencia), se dan de modo tal que incluyen de una u otra manera, y de modo necesario, material, lo que se conoce como Ideas – filosóficas- (que desde el griego de Platón y Aristóteles, equivale a conceptos como “modelos” o arquetipos, términos usados desde la filología)

Esta relación entre Ideas y Conceptos, en tanto conceptos conjugados, es fundamental en la Teoría del Cierre Categorial , que es el nombre de una de las varias teorías de la Ciencia, que se enfrenta, dialécticamente, a otros tres grupos de teorías de la Ciencia: teoreticismo ( por ejemplo, Karl Popper y el llamado falsacionismo), descriptivismo ( Hempel) y adecuacionismo ( Aristóteles o Bunge). La Teoría del cierre categorial podemos también nombrarla como circularismo.

No resulta sencillo , hay que estudiar y trabajar mucho, pero sin duda, soy testigo de ello, los videos, libros, artículos que ha escrito el profesor Maestro, son de una ayuda muy valiosa para esta labor ardua, pero muy fructífera, sin duda alguna.