Documental sobre España y la Imperio fobia ( tesis de Elvira Roca ) contra la Leyenda Negra

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Comentarios críticos del libro España frente a Europa , de Gustavo Bueno, por Jesús G Maestro

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Revista Berceo y Teoría del Cierre Categorial en el homenaje a Gustavo Bueno en Santo Domingo de la Calzada, La Rioja. España

Interesantes aportes en este homenaje a Gustavo Bueno.

Educación primaria y secundaria en España. Enseñanza de religión islámica y problemas relacionados. Tesis planteadas por el filósofo español Gustavo Bueno, fundador de la Teoría del Cierre Categorial y el Materialismo Filosófico

¿POR QUÉ NO ES PRUDENTE , POLITICAMENTE, QUE SE INTRODUZCA LA ENSEÑANZA DEL MAHOMETISMO EN LAS ESCUALES ESPAÑOLAS EN EL PRESENTE( 2019)EN ESPAÑA?

En este vídeo y conferencia imprescindible en el actual momento político y social, en España y Europa, entre otros lugares del mundo, se analizan , desde las coordenadas del Materialismo Filosófico, las implicaciones que conlleva el insistente y recalcitrante empeño de los islamistas en España, de que en los colegios españoles se enseñe el islamismo, con profesores pagados por el Estado.Este empeño está presente de modo notorio en pleno mes de elecciones generales en España, mayo de 2019.

Sobre la enseñanza del islam en la educación pública, en España
Sevilla : El Cristo de la Salud de los Gitanos saliendo de la Catedral 

Imprescindibles: dos conferencias políticamente muy importantes de Gustavo Bueno sobre España, la Idea de Imperio, y la relación de España con Europa y con Iberoamérica , el Islamismo, el protestantismo anglosajón.Los secesionistas anti españoles, etc.

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En la primera conferencia que corresponde al primer vídeo, que data de abril de 1998, Bueno plantea varios de los problemas y tesis que expondría con mayor amplitud, en el libro España frente a Europa.

Esta primera conferencia,España, puede estudiarse , desde el libro que mencionamos a continuación:

Sobre este libro y esta edición

Gustavo Bueno pronuncia en Oviedo, el 14 de abril de 1998, en el Club de Prensa Asturiana, abarrotado de público, y en el contexto de la reunión Hispanismo en 1998, la conferencia «España», disponible hoy en internet por televisión material (según un texto que ya tenía elaborado y que inmediatamente publica El Basilisco,nº 24, páginas 27-50). Presenta al conferenciante José Manuel Vaquero Tresguerres, director general del periódico La Nueva España, quien allí mismo anima a Bueno a preparar este libro. Culminado el original en septiembre de 1999, Alba Editorial (también del grupo Prensa Ibérica) publica la primera edición de España frente a Europa en octubre de 1999, libro que, corregidas algunas erratas, conoce una segunda (marzo de 2000) y una tercera edición (mayo de 2000).

Esta edición reproduce el texto íntegro de la obra, libre de las erratas advertidas, e incorpora {entre llaves} algunas, no todas, de las notas manuscritas por el autor sobre los márgenes del ejemplar impreso de la primera edición que tenía rotulado Anotaciones. Al final se ofrece también un primer «Apunte para las solapas», de Bueno, que no se utilizó, y su «Texto para la contracubierta» (incorporado por Alba en sus tres ediciones).

España como nación. Es el segundo video, de abril de 2005, siete años después de la conferencia titulada España.

En cuanto a los contenidos de la segunda conferencia, España como nación, sugerimos la lectura del libro de Gustavo Bueno titulado España no es un mito;

Del libro España no es un mito
Del libro España no es un mito

España no es un mito

Asunto de plena actualidad en los Parlamentos y en la calle, la cuestión de la identidad de España carece todavía hoy de documento nacional irrefutable. ¿Existe España? ¿O es, acaso, un ensueño, una ilusión, un mito? El presente ensayo ofrece una defensa razonada de la esencia y de la existencia de España a través de siete preguntas fundamentales. Su autor, el profesor Bueno, rebate una a una las posiciones y proposiciones de quienes niegan, desprecian o ponen en duda la realidad de España. Con su contundencia habitual no exenta de polémica, Gustavo Bueno desmenuza lapidarias fórmulas que sostienen la irrealidad de España para dar cabida y consistencia a fantásticos bucles melancólicos. Una contribución oportuna, interesante y valiosa, tanto en el fondo como en la forma, para esclarecer la confusión reinante a este respecto.

«Este libro es uno más de los libros españoles de contraataque, escritos frente a los enemigos de España, los que desprecian su esencia (o consistencia) y los que llegan a poner en duda, y aun a negar, su propia existencia.»

Historiador de la Universidad de Oviedo reivindica la obra del filósofo español Gustavo Bueno.

Recuerdo y reivindicación de Gustavo Bueno

Santiago Álvarez, José María Laso, Adolfo Sánchez Vázquez, Francisco Erice, , Azuela y Gustavo Bueno en el homenaje en Oviedo a Wenceslao Roces | Febrero 1993

FRANCISCO ERICE 14/08/2016

FUENTE: http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=6061&fbclid=IwAR3ZaEzk3wcw03XdkOV6qtMvNyYXbKh1ZgiVZPmwdEwMZKaSNrzd_EcQkIk

Conocí a Gustavo Bueno en mi primer año de estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras de la universidad de Oviedo. Por entonces, junto con lamentables ejemplos de mediocridad académica e intelectual, tuve ocasión de tratar a algunos profesores estimables, preferentemente jóvenes. Pero lo de Bueno formaba parte, sin duda, de otra dimensión. Escucharlo en sus clases o asistir a sus seminarios era como presenciar el infrecuente espectáculo de la inteligencia en estado puro. Porque a Bueno se le escuchaba, no se le discutía. El desnivel entre el maestro y los oyentes era tan evidente y la pasión expositiva de don Gustavo tan afilada, que solamente quedaban dos opciones: asentir embelesado a sus discursos, subyugado por la fuerza de un pensamiento expresado en un estilo entrecortado y lleno de paréntesis y digresiones, que acentuaban la impresión de reproducir el esquema vivo e improvisado de su propio proceso interior; o bien aceptar resignado que no estabas a la altura ni siquiera para plantear tímidas objeciones, cuando lo que oías te generaba incomodidad o podías intuir que había en ello algo que no coincidía con tus expectativas. Esa incomodidad la he vuelto a sentir muchas veces, superada ya la admiración beata e incondicional de mi juventud.

No puedo decir que mi pobre marxismo de entonces, débil envoltura del deseo de racionalizar una incipiente rebeldía juvenil, se gestara en las clases o las charlas de Gustavo Bueno, puesto que se alimentaba de otras lecturas y procedencias. Lo que sucedió es que pronto me vi forzado a confrontar mis primeros balbuceos críticos con lo que el maestro me ofrecía o yo me imaginaba ver en él. Y con el tiempo creí entender, desde mi posición de lego en materias filosóficas, que Bueno suministraba un soporte materialista más potente que el vejo y enroñecido Diamat de los manuales al uso, para una concepción de la historia más compleja y razonablemente marxista. No era la mía la posición de un “saber mundano” que precisara de un “saber académico” y crítico para depurarse, por utilizar la distinción reelaborada en ese sentido por Bueno; más bien mi conciencia rebelde se alimentaba de materiales académicos y mundanos de aluvión, que necesitaban ser reevaluados y reconstruidos con cierta sistematicidad. Leí entonces al filósofo con pasión en cierto modo militante. Devoraba con fruición algunas de las que todavía forman parte de mis lecturas favoritas de Bueno: los Ensayos materialistas, El papel de la filosofía en el conjunto del saber, Etnología y Utopía, el Ensayo sobre las categorías de la Economía Política; y, por supuesto, sus artículos sobre el papel de los Grundrisse en la interpretación del marxismo, sobre las “fuerzas de la cultura”, etc.

Yo sabía, por supuesto, que Bueno había sido, casi desde su llegada a Oviedo, admirador de las luchas mineras, compañero de viaje del PCE –muy moderado para mis convicciones de entonces de infantil izquierdismo-, colaborador en sociedades y proyectos culturales de la izquierda antifranquista y formador –se quiera o no- de sucesivas generaciones de intelectuales críticos, muchos de ellos militantes en el PCE o cercanos al mismo.

Con el paso de los años, los malhadados derroteros de nuestra triste historia reciente nos fueron cambiando a todos, y Gustavo Bueno moduló y luego invirtió sus preferencias políticas, pero no –o así lo creo- sus sólidas convicciones filosóficas. Así se fue creando la imagen, en parte verdadera, pero falsa en algunos puntos sustanciales, de Bueno como una especie de gurú neoconservador o ideólogo de la derecha, algunos de cuyos sectores lo jaleaban impúdicamente como azote de una izquierda a la que el filósofo flageló una y otra vez, tal vez por considerar que no estaba a la altura de las circunstancias. Probablemente esta deriva de su etapa reciente tenga que ver con la crisis y la caída de la Unión Soviética, a la que Bueno (para mi incomodidad de entonces) siempre vinculó con el destino del marxismo; acaso por eso ya no volvió a hablar –que yo sepa- del socialismo como realización de la filosofía. Pero es cierto que Bueno nunca renegó de partes importantes del legado marxiano, aunque quisiera –como Marx con Hegel- volver del revés algunos de sus fundamentos, pero sin considerar en absoluto a Marx “perro muerto”, como se llegó a hacer en su día con el viejo maestro idealista.

En esta nueva etapa confieso no haber seguido tan de cerca al creador del “materialismo filosófico”, lo cual no significa que dejara de leerlo. Tal vez me repugnaban los aplausos de quieren lo coronaron como pensador conservador o anti-izquierdista, disculpándole incluso su materialismo y ateísmo impenitente. Me interesaron menos sus trabajos sobre la telebasura, sus diatribas contra el zapaterismo y la “memoria histórica” o algunos textos sobre la religión; leí con placer sus ensayos sobre la ciencia política o el sentido de la vida y marqué algunas distancias y subrayé mis cautelas con sus escritos acerca de España o sus teorías sobre los tipos de imperialismo… En cambio me aproveché de algunas de sus pequeñas joyas divulgativas (Que es filosofía, Qué es una ciencia) o disfruté críticamente y de manera cómplice con su ensayo sobre El mito de la cultura. Me sitúe, en definitiva, en un “buenismo” crítico y abierto que me permitía –o así lo creo- separar el grano de la paja y valorar su filosofía materialista como una aportación más que relevante a la reconstrucción de un marxismo renovado. Me encantaba detectar los guiños “leninianos” –no siempre compartidos- de sus escritos sobre El mito de la izquierda, El fundamentalismo democrático o el más lejano Primer ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas. Los escritos de Bueno han seguido siendo para mí un antídoto contra el utopismo vacuo o la autocomplacencia; además de un recurso contra las concesiones al pensamiento débil y el avasallador irracionalismo postmoderno. Aun en los textos más incómodos –por su complejidad o por sus contenidos- he creído encontrar perlas que, además, me vuelven a suscitar el deseo de releer al primer Bueno, al que me deslumbró en mis años juveniles.

Sospecho que, con el paso de los años, el pensamiento materialista que germinó con Bueno y que se alimentó de los mejores cambios históricos del pasado siglo, producirá mayores frutos. Y, como con Hegel, los “buenistas de izquierda” harán su necesario trabajo, contribuyendo con su lectura crítica a la reconstrucción de un patrimonio intelectual políticamente implantado que vuelva a situar en el socialismo (genéricamente entendido, como en los Ensayos materialistas) la realización de la filosofía y el pensamiento racional. Para ello, claro está, es necesario que sepamos separar el grano de la paja y no nos empeñemos en la autocomplacencia de las viejas certezas cerrando los ojos, mientras –como en el viejo tango- el mundo sigue andando.

Capítulo 23 de la novela de Clarín; La Regenta. Un análisis desde la Crítica de la Razón Literaria. Video del profesor Jesús G Maestro

Ana Ozores, un antecedente de la Yerma, de García Lorca.

Profesor Jesús González Maestro. Crítica , desde la Razón Literaria y el Materialismo Filosófico, de la novela La Regenta. El capítulo 23, de 30

La Escuela Hispánica de Ciencia y Filosofía de la Literatura


Fragmento de la película Yerma, dirigida por Pilar Távora

Lorca, poeta expresionista, autor de una poesía más sensible que inteligible. Expone Jesús G Maestro