IVAN VELEZ, PEDRO INSUA, ROCA BAREA, JESUS G MAESTRO. Análisis (audio entrevista) con Iván Vélez, con Pedro Insua, y datos sobre Elvira Roca y sus obras, sobre los problemas en torno a las relaciones entre España, el Imperio Español y América, hoy Hispanoamérica. Una crítica argumentado, de la tan manida y falsaria, Leyenda Negra

ENLACE A LA ENTREVISTA:

https://www.ivoox.com/44717975



Entrevista con Pedro Insua : Guerra y Paz en El Quijote. El antierasmismo en Cervantes



https://www.elmundo.es/papel/historias/2019/03/15/5c8a4bb221efa00f308b45dc.html


https://www.edicionesencuentro.com/wp-content/uploads/2019/10/nuebas_mentirosas.pdf



https://www.casadellibro.com/libro-espana-contra-sus-fantasmas/9788434427730/6396061

Reseña por el profesor Jesús G Maestro del libro de Pedro Insua

https://books.google.es/books/about/Imperiofobia_y_leyenda_negra.html?id=wBpUDQAAQBAJ&printsec=frontcover&source=kp_read_button&redir_esc=y#v=onepage&q&f=false

Reseña allibro de Elvira Roca Barea,por Jesús G Maestro( ver otros videos de la serie en el canal de youtube de Jesús G Maestro )

Primer video de la serie ( los demás se encuentran sin dificultad en el canal de youtube de Jesús G Maestro)
Profesor Jesús G Maestro: reseña crítica del libro de Pedro Insua
El profesor e investigador Jesús G Maestro, reseña delibero de Iván Vélez.
Un libro , además de muy útil, podemos decir que resulta de estudio imprescindible y urgente. Reseña por el profesor Jesús G Maestro (Universidad de Vigo, España)

“En mis viajes por el inabarcable imperio español he quedado admirado de como los españoles tratan a los indios, como a semejantes, incluso formando familias mestizas y creando para ellas hospitales y universidades, he conocido alcaldes y obispos indígenas y hasta militares, lo que redunda en la paz social, bienestar y felicidad general que ya quisiéramos para nosotros en los territorios, que con tanto esfuerzo, les vamos arrebatando. Sus señorías deberían considerar la política de despoblación y exterminio ya que a todas luces la fe y la inteligencia española están construyendo, no como nosotros un imperio de muerte, sino una sociedad civilizada. España es la sabia Grecia, la imperial Roma, Inglaterra el corsario turco”. Erasmus Darwin ( 1.731-1.802). Miembro de la Royal Society Abuelo de Charles Darwin.


Recepción del libro El mito de la cultura en Alemania, de Gustavo Bueno Presenta y expone la traductora al alemán de la obra , Nicole Holzenstahl

www.youtube.com/watch

La Crítica de la Razón Literaria y el Materialismo Filosófico como armas para defendernos del nihilismo pánfilo de estos tiempos pos modernos decadentes

Capítulo 6: Análisis de ‘La más bella niña’ y ‘Amarrado a un duro banco’, de Luis de Góngora. Lecturas de Selectividad. Aula de Literatura, de Ramón de Rubinat. Aplicaciones prácticas de la Crítica de la Razón literaria, de Jesús G. Maestro

NOTA DE INTROFILOSOFIA: Consideramos que el análisis de estos dos versos de Luis de Góngora, desde las coordenadas donde se sitúa el profesor de Literatura Comparada y de Teoría de la Literatura, Ramón de Rubinat, resulta de enorme relevancia para el tiempo presente, año 2019 dC., sobre todo si estos análisis se llevan a cabo en una zona geográfica de lo que aquí, siguiendo propuestas de Gustavo Bueno, se denomina “La Europa sublime”. Dado el auge del islamismo prácticamente a lo ancho de toda Europa,es obligado razonar sobre este hecho, no por una cuestión o asunto de intelectuales, filósofos o historiadores, politólogos , etc. Sino que se trata de una cuestión de puro y simple CONATUS; (en el sentido del filósofo de origen sefardí, Espinosa) :Conatus, es, resumiendo

El conatus es, en y por sus efectos, un esfuerzo en acto, una potencia activa de afirmación y resistencia de una cosa frente a cualquier otra cosa externa que pudiere vulnerar su perseverancia indefinida. Es el apetito de afirmación y resistencia inmanente que juega en la relación de potencias. En este sentido, el esfuerzo de perseverancia de la cosa está siempre en conformidad con los afectos que expresan su grado de potencia y, además, la determinan.


29 de julio de 2019 por Ramon de Rubinat

AUTOR: Ramón de Rubinat

En este capítulo analizamos los dos poemas de Góngora que entrarán en las Pruebas de Acceso a la Universidad 2019-2020.

La cuestión sobre la que más incidiremos es el trato que en ellos se hace de la guerra contra el Islam, concretamente -y a partir de Gustavo Bueno-, veremos que esta guerra fue la garante de nuestra libertad, ¡de nuestra libertad de entonces y de nuestra libertad de hoy!, que sobre la victoria cristiana sobre el turco (batalla de Lepanto) descansa la Europa de los Derechos Humanos, el aconfesionalismo, la economía de mercado y todas las libertades con que tanto nos llenamos la boca. 

¿Alguien que haya viajado a la Europa sublime (Dinamarca, Alemania, Bélgica, Francia…) puede negar que en muchas partes de estos territorios ya rige la Sharía, la ley islámica? Léanse estos dos poemas. Y que no se engañe nadie: aquí no se está haciendo apostolado de ninguna idea, no hace falta profesar ninguna fe para entender lo que aquí se cuenta y admirar su dimensión, su trascendencia histórica. Pasee quien lo dude por ciertas calles de Dinamarca, Alemania, Bélgica o Francia… 

A partir de la idea aristotélica de que la paz es el resultado de la guerra, contrastaremos estos dos poemas con unos versos del grupo musical El último de la fila que profesan un irenismo muy posmodernamente papanatas

Y para indicar la vigencia de este conflicto nos remitiremos, también, a la novela Sumisión, de Michel Houellebecq, puesto que en ella se narra la llegada de los Hermanos Musulmanes al gobierno de Francia y cómo vive este cambio el típico intelectual francés, en concreto: el profesor universitario de Letras.

LA MAS BELLA NIÑA (GÓNGORA)

La más bella niña 
De nuestro lugar, 
Hoy viuda y sola 
Y ayer por casar, 
Viendo que sus ojos 
A la guerra van, 
A su madre dice, 
Que escucha su mal:
Dejadme llorar 
Orillas del mar.


Pues me disteis, madre, 
En tan tierna edad 
Tan corto el placer, 
Tan largo el pesar, 
Y me cautivasteis 
De quien hoy se va 
Y lleva las llaves 
De mi libertad,
Dejadme llorar 
Orillas del mar.


En llorar conviertan 
Mis ojos, de hoy más, 
El sabroso oficio 
Del dulce mirar, 
Pues que no se pueden 
Mejor ocupar, 
Yéndose a la guerra 
Quien era mi paz,
Dejadme llorar 
Orillas del mar.


No me pongáis freno 
Ni queráis culpar, 
Que lo uno es justo, 
Lo otro por demás. 
Si me queréis bien, 
No me hagáis mal; 
Harto peor fuera 
Morir y callar,
Dejadme llorar 
Orillas del mar.


Dulce madre mía, 
¿Quién no llorará, 
Aunque tenga el pecho 
Como un pedernal, 
Y no dará voces 
Viendo marchitar 
Los más verdes años 
De mi mocedad?
Dejadme llorar 
Orillas del mar.


Váyanse las noches, 
Pues ido se han 
Los ojos que hacían 
Los míos velar; 
Váyanse, y no vean 
Tanta soledad, 
Después que en mi lecho 
Sobra la mitad.
Dejadme llorar 
Orillas del mar.

AMARRADO AL DURO BANCO (GÓNGORA)

Amarrado al duro banco 
de una galera turquesca, 
ambas manos en el remo 
y ambos ojos en la tierra, 

un forzado de Dragut 
en la playa de Marbella 
se quejaba al ronco son 
del remo y de la cadena: 

¡Oh sagrado mar de España, 
famosa playa serena, 
teatro donde se han hecho 
cien mil navales tragedias!, 

pues eres tú el mismo mar 
que con tus crecientes besas 
las murallas de mi patria, 
coronadas y soberbias, 

tráeme nuevas de mi esposa, 
y dime si han sido ciertas 
las lágrimas y suspiros 
que me dice por sus letras; 

porque si es verdad que llora 
mi captiverio en tu arena, 
bien puedes al mar del Sur 
vencer en lucientes perlas. 

Dame ya, sagrado mar, 
a mis demandas respuesta, 
que bien puedes, si es verdad 
que las aguas tienen lengua, 

«pero, pues no me respondes, 
sin duda alguna que es muerta, 
aunque no lo debe ser, 
pues que vivo yo en su ausencia. 

¡Pues he vivido diez años 
sin libertad y sin ella, 
siempre al remo condenado 
a nadie matarán penas!» 

En esto se descubrieron 
de la Religión seis velas, 
y el cómitre mandó usar 
al forzado de su fuerza.

QUERIDA MILAGROS ( DE EL ÚLTIMO DE LA FILA )

...por ahora la suerte me ha sonreído;
necesito verte, aquí no hay amigos;
no estaría de más que alguien me explicara,
qué tiene esto que ver contigo y conmigo.

Querida Milagros, queda tanto por vivir.
sería absurdo dejarse la piel aquí...

PARA ESCUCHAR EL COMENTARIO Y LA CRITICA DE RUBINAT, HAY QUE ENTRAR EN EL ENLACE Y PINCHAR EN DONDE APARECE EL AUDIO DE LA MISMA , DESPUES DE LOS TEXTOS ESCRITOS: https://www.auladeliteratura.com/2019/07/29/gongora-selectividad/


SUGERIMOS, (INTROFILOSOFIA) LA LECTURA DE ESTA ENTREVISTA A HOULLEBECQ, SOBRE EL LIBRO TITULADO SUMISIÓN:

FUENTE : https://elpais.com/cultura/2015/04/23/babelia/1429802066_046042.html

EL PAÍS EN PORTADA

Michel Houellebecq: “La élite está asesinando a Francia”

El autor dispara su munición contra lo que considera el silencio de los hombres, contra las clases dirigentes y la pérdida de libertades. ‘Sumisión’ retrata una Francia al borde de la guerra

AUTOR DE LA ENTREVISTA GONZALO GARCÉS 23 ABR 2015 – 17:14 CEST

Michel Houellebecq: “La élite está asesinando a Francia”

Michel Houellebecq tiene escolta oficial. Después del atentado contra Charlie Hebdo el pasado 7 de enero, el Gobierno francés prefiere no arriesgarse: como otras personalidades locales, el autor de Plataforma va ahora a todas partes flanqueado por dos policías de civil. Bromea con ellos y parece cómodo con la situación. Aunque no deja de resultar algo irreal entrevistarlo en esta brasserie de Saint-Germain, bebiendo vino blanco, mientras Houellebecq (Saint Pierre, Isla Reunión, 1958) habla con entusiasmo de los cuentos de Borges y sus custodios echan discretos vistazos a los edificios cercanos en busca de francotiradores.

Parece una escena de una mala película, pero es sólo uno más en la sucesión de malentendidos que han rodeado la publicación de Sumisión (Anagrama). En la actualidad, Houellebecq es tan importante en su país que el primer ministro habla de su nuevo libro como si fuera un asunto de Estado; un efecto colateral es que nadie lo toma como una novela. Se lo compara con El suicidio francés, de Éric Zemmour, o El gran reemplazo, de Renaud Camus, best sellers estridentes que machacan dos ideas obsesivas: el Occidente judeocristiano está en retirada, los bárbaros musulmanes se aprestan a tomar el poder. PUBLICIDADinRead invented by Teads

No se trata de negar la dimensión social de Sumisión, que pinta una Francia al borde de la guerra civil. En esta fábula política el conflicto se resuelve con el triunfo electoral de Mohammed Ben Abbes, candidato de la imaginaria Fraternidad Musulmana, y la conversión de Francia en Estado islámico, pero el libro está lejos de presentar el hecho como un desastre. Al contrario: para el protagonista, solitario profesor experto en el escritor decadente Joris-Karl Huysmans, lo urgente es encontrar una fe. “¿Cuánto tiempo puede una sociedad subsistir sin una religión cualquiera?”, se leía ya en Las partículas elementales (1998). Ahora el adjetivo “cualquiera” resulta sugerente: si ya no es posible ser cristiano, ¿por qué no abrazar otra religión más vigorosa?

PREGUNTA. Sumisión es una sorpresa para sus lectores. Aunque la inquietud religiosa aparece en todo lo que ha escrito, es la primera vez que describe a un personaje que busca una fe y que, además, la encuentra. ¿Cómo se le ocurrió esta historia?

RESPUESTA. Jugó un papel el hecho de que mi protagonista, François, sea un profesor experto en Huysmans; en su obra, esa búsqueda que menciona juega un papel crucial. Huysmans tiene novelas enteras dedicadas a su relación con el catolicismo. Ahí tenemos el caso de una conversión religiosa relatada en la ficción.

P. ¿Es usted creyente?

R. Tiendo a creer cuando voy a misa; pero apenas salgo, se me pasa. Así que ahora lo evito, porque el bajón es desagradable. Pero la misa en sí misma es muy convincente; es una de las cosas más perfectas que conozco. Y mejor todavía son los entierros, porque ahí se habla mucho de la supervivencia después de la muerte, y con una apariencia de convicción total. La verdad es que mi ateísmo no salió indemne de la muerte de mis padres y de mi perro Clément.

P. Pero entonces, ¿todo es cuestión de querer creer?

R. Pues sí. Porque, en realidad, la razón no se opone a la fe de una manera tan clara. Si nos fijamos en la comunidad científica, los ateos se cuentan sobre todo entre los biólogos. Los astrónomos, en cambio, son cristianos sin mayor dificultad. Esto tiene una explicación, y es que el universo está bien organizado. Cuando se trata de seres vivos, la cosa es más dudosa. Los seres vivos no están bien organizados, y son un poco repugnantes. Un matemático no tiene mayor dificultad para creer en Dios; al contrario, trabajar con ecuaciones pega bien con la idea de un orden, y por ende un creador de orden.

El islam siempre evitó pronunciarse sobre cuestiones como si la Tierra giraba alrededor del Sol. No había nada en juego en ello”

P. De todos modos, su cristianismo es selectivo. Le interesa la vida eterna, pero no tanto, digamos, el perdón o la caridad.

R. Sí, eso me importa menos. Pero san Pablo lo dice con toda claridad: si Cristo no resucitó, nuestra fe es vana. Así que Cristo, mal que mal, vino por eso. Para prometernos que la muerte había sido vencida. La caridad, bueno, no es algo específico del cristianismo. Y en cuanto al perdón de los pecados, es algo que le importa más a los protestantes. Antes, en el catolicismo, el perdón de los pecados era algo casi automático. Ego te absolvo, y ya está.

P. Su protagonista, François, afirma que tampoco hay oposición entre la ciencia y la fe musulmana.

R. Yo diría incluso menos. El islam siempre evitó pronunciarse acerca de cuestiones del tipo de: “¿Gira la Tierra alrededor del Sol?”. Evitó meterse en dificultades que el catolicismo, por su parte, podría haber evitado. No había nada en juego para la fe cristiana en el hecho de que la Tierra gire en torno al Sol.

P. François tiene otro argumento a favor del islam: dice que es la única religión que acepta el mundo tal como es.

R. Es que es un muy buen argumento. Incluso los yihadistas, que no aceptan el orden político del mundo, aceptan el mundo natural tal como es. Si lees a Darwin te das cuenta de que, en el fondo, lo que lo aleja de Dios —porque Darwin no creía en Dios, aunque haya fingido lo contrario— son las consideraciones morales. Por ejemplo, en una carta analiza el ciclo de vida de no recuerdo qué parásito que vive dentro del ojo, y exclama: ¡No, un Dios de bondad no puede ser el autor de este mundo! Podemos arriesgar un teorema: cuanto más se observa a los ácaros, más disminuye la fe en Dios. En mi caso, desgraciadamente, estudié biología, así que empecé con mal pie.

P. François busca a Dios a través de ciertas figuras femeninas. Hay dos momentos clave: primero, cuando François pierde a su amante, y después, cuando entra a la iglesia de Rocamadour y parece a punto de recuperar la fe, pero fracasa. La pérdida de su amor y la pérdida de la fe representan una misma clausura en su vida.

R. Es muy cierto, esos son los dos momentos clave. Mas en general, te diría que la construcción de este libro es bastante simple: pongo en escena a este personaje y progresivamente le quito todo. Empiezo por lo más grave, le quito el amor. Después, y ya es menos importante, le quito a sus padres. Después, en esa escena en la iglesia de Rocamadour, le quito la posibilidad de creer en Dios. Y para terminar le quito su relación con Huysmans, que califico como la más antigua de su vida. Porque es verdad —y yo lo sé por haber dedicado todo un libro a Lovecraft— que escribir de manera profunda acerca de un escritor significa, en la práctica, privarse de releerlo. Pasado cierto punto, no puedes más. Así que a este pobre personaje yo le quito todo, hasta que sólo le queda convertirse.

P. En su libro, una vez que el régimen islámico se instala en Francia, las mujeres adoptan el velo, dejan de trabajar y se dedican a la familia. ¿No hay en esto algo de expresión de los deseos del protagonista? Después de todo, perdió a su chica porque era demasiado independiente.

El escritor Michel Houellebecq.
El escritor Michel Houellebecq. PHILIPPE MATSAS

R. Sí, él personalmente no tiene motivo para solidarizarse con el régimen laico. La solución que le proponen, mal que bien, funciona.

P. Como dice al final: “No tendré nada que lamentar”.

R. Esa frase puede entenderse como usted dice, pero también al revés: tendrá mucho que lamentar. Haber perdido a Myriam, para empezar. Y también haber perdido a la Virgen de Rocamadour. Aunque cueste creerlo, mi proyecto inicial era que él se convirtiera al catolicismo. Lo cual habría dado lugar a un libro bastante gracioso; mi personaje se habría convertido a un catolicismo que ha cambiado mucho desde la época de Huysmans. Un catolicismo, por decirlo de algún modo, un poco bobo.

P. ¿Y por qué no lo escribió?

R. Porque no pude. A ver: supongamos que la Virgen de Rocamadour hubiera funcionado, que François hubiera recuperado la fe. Después de eso, yo ¿cómo sigo mi libro? (ríe). En cambio, en Sumisión no hay verdaderos creyentes, ni cristianos ni musulmanes. Incluso para Ben Abbes se trata de una opción política. Esto ya estaba a mi alcance.

P. Ben Abbes aparece como un salvador, en un momento en que el sistema político ya no funciona…

R. Esa parte es real. Viví 10 años fuera de Francia, y cuando volví me impresionó el desprecio total de los franceses por sus élites dirigentes y mediáticas. Quizá el periodismo sea la única profesión más despreciada que la de los políticos. Hay que decir que la situación es relativamente alucinante. Ya en 2012, Hollande fue elegido presidente, a pesar de que Francia se había volcado a la derecha. Y ahora no es imposible —como imagino en mi libro— que Hollande sea reelegido en 2017, aunque Francia está aún más a la derecha. La estrategia del Partido Socialista, que es impulsar al Frente Nacional para excluir al centroderecha, ha llevado las cosas a un lugar insalubre. Y el hecho es que la vida en Francia se ha deteriorado. Hay muchos más pobres que antes. Hay cada vez más gente que no cree lo que dicen los medios. Y lo que te muestra que somos un país extraño es que, pese a todo, los franceses se siguen reproduciendo: salvo Irlanda, tenemos la natalidad más alta de Europa.

P. Es un argumento contra la idea del “suicidio francés”.

R. Es que no es un suicidio, es un asesinato.

P. ¿Cometido por quién?

R. Por nuestras clases dirigentes.

P. Es usted muy duro con los políticos de su país.

R. Es que se les fue la mano. El caso más impresionante que conocí fue el referéndum de 2005 sobre la Constitución europea. Los franceses votaron claramente por el no. Y semanas más tarde el Gobierno lo hizo aprobar por vía parlamentaria. Es un desprecio muy claro a la democracia. Así que la hostilidad de la gente contra los dirigentes es muy fuerte, y eso en un momento de crisis económica y desempleo alto. Y tenga en cuenta que el paro en Francia es desempleo de verdad: no hay trabajo en negro, como en España o América Latina, y tampoco hay solidaridad familiar, eso desapareció. La gente está totalmente desvalida.

En Occidente la palabra masculina ha desaparecido. Lo que los varones piensan, nadie lo sabe. El varón ya no habla, la mujer sí”

P. Hablemos del proyecto político de Ben Abbes. ¿Podría funcionar su idea de expandir la Unión Europea hacia el sur, de convertirla en una Unión Mediterránea?

R. No es ninguna tontería. Para empezar, muchos países mediterráneos lo percibirían como una garantía —aunque quizá se equivoquen— contra sus islamistas radicales. Europa del Norte pasaría a segundo plano. Pero, para ser honestos, la principal interesada en esto sería Francia. La verdad es que Francia nunca aceptó el hecho de perder el liderazgo. Por eso tenemos una relación extraña con Alemania; nos gusta flagelarnos diciendo que somos menos que ellos. Malestar que, dicho sea de paso, es una de las claves del éxito de Marine Le Pen.

P. Muchas veces ha hablado contra el patriotismo. Pero después del atentado contra Charlie Hebdo, parecería que está dispuesto a defender ciertos valores franceses. Como dicen en Rambo III: esta vez, es personal.

R. Es que es personal: han matado a alguien a quien yo quería, a Bernard Maris. Y además está la cuestión de la libertad de expresión, que me concierne. Esa libertad la hemos perdido. Cuando yo era adolescente, en los años setenta, había más cosas permitidas. En la actualidad, el debate de ideas se limita a la detección de los derrapes. Una vez que el derrape ha sido cometido, el responsable puede disculparse; a eso se limitan sus derechos.

P. Su protagonista se define como machista. ¿Cree que en esto François es representativo?

R. Lo que pasa es que en Occidente la palabra masculina ha desaparecido. Lo que los varones piensan, nadie más lo sabe. Una hipótesis horrible, pero verosímil, es que no han cambiado; sólo han aceptado cerrar la boca. El varón occidental ya no habla; la mujer sí. La vida mental masculina ahora es algo desconocido, y por eso es verosímil pensar que el varón estaría dispuesto, si se presentara el caso, a una vuelta inmediata al patriarcado.

P. ¿Sus novelas serían las últimas noticias de esa vida mental masculina?

R. Pues sí, las mujeres pueden leerlas para enterarse de lo que realmente piensan los hombres.

P. ¿Cree realmente que Europa, al perder la religión, la reemplazó con el patriotismo, y que terminará por volver a la religión?

R. Sí, aunque para mí es absurdo imaginar que el patriotismo pueda reemplazar a la religión. La cristiandad duró más de mil años; el patriotismo, un poco más de cien, desde la Revolución Francesa hasta la Primera Guerra Mundial. También podemos decir las cosas de una manera más siniestra: el patriotismo, para alcanzar la incandescencia, necesita enemigos.

P. ¿Mientras que el único enemigo de la religión es la muerte?

R. Y es un enemigo más confiable.

AUTOR DE LA ENTREVISTA: Gonzalo Garcés es escritor argentino, autor de la novela Los impacientes (Seix Barral).ARCHIVADO EN:

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El Mito de la Cultura, al servicio de la Leyenda Negra anti española, y de paso anti hispanoamericana. Versión francófona del mito, en palabras de un Nobel de Literatura

Cuando nos acercamos a la obra de un escritor que ha alcanzado la fama , tras recibir el Premio Nobel, como es el caso de Le Clézio, comprobamos el poder de la ficción como una arma que utilizan los Estados , en sus relaciones con otros Estados. Uno de los más manidos instrumentales de esta batalla de las ideas y las palabras, es la Idea de Cultura. Recomendamos la lectura cuidadosa del libro de Gustavo Bueno : El mito de la cultura, para poder llevar a cabo una crítica y el correspondiente análisis de lo que el Nobel francés Le Clézio expone en este artículo publicado por el diario francés más conocido , el Le Monde ( que opera en este tema como un auténtico transductor o intérprete , en el sentido que da al concepto Jesús G Maestro en su obra : Crítica de la Razón Literaria).

Otro de los más utilizados medios para forjar las armas de los Estados tradicionalmente enfrentados con España y su parte Hispanoamericana durante siglos, es la denominada Leyenda Negra. Leyenda que , transformada, o disimulada mediante la ficción histórico poetizante, novelesca, ensayística, sigue minando no sólo a la actual España, sino a todas y coaduna de las Repúblicas que fueron parte de la España Hispanoamericana hasta la Independencia y a día de hoy.

Mexique, la magie de la mémoire, par J.M.G. Le Clézio

Le Prix Nobel de littérature rend hommage à une “extraordinaire fédération de cultures“.

Par J.M.G. Le Clézio Publié le 12 mars 2009 à 12h26 – Mis à jour le 13 mars 2009 à 10h23

FUENTE :https://www.lemonde.fr/livres/article/2009/03/12/mexique-la-magie-de-la-memoire-par-j-m-g-le-clezio_1166892_3260.html

El árbol de la noche triste, en México. Icono de la lucha contra los españoles


Je suis venu la première fois à Mexico en août 1967. J’arrivais de Thaïlande où j’avais connu quelques ennuis, pour avoir parlé du trafic de jeunes filles que faisait un mien propriétaire à Bangkok – c’était vrai, mais les vérités sont-elles bonnes à dire ? Toujours est-il que je débarquai à l’aéroport de Mexico par un gros orage, et je fus immédiatement frappé par la ressemblance avec la Thaïlande. Non pas dans les bâtiments ni les rues, mais par l’aspect très exotique des gens, la couleur de leur peau, la beauté des femmes, la grâce des enfants. Je découvrais tout à coup que quatre-vingts pour cent des habitants de Mexico étaient des Indiens, descendants de ceux qui avaient régné jadis sur les hauts plateaux. Quelque temps après, dans le métro je fus étonné et assez ému d’entendre un couple de jeunes gens parler nahuatl – la langue des anciens Aztèques, l’une des plus belles langues du monde par ses allitérations et son accent chantant.

J’avais été chargé à l’Institut français d’Amérique latine (c’était mon affectation de service civil) de classer les livres et de mettre à jour le fichier de la bibliothèque. Au lieu de cela, je passais toutes mes journées, à l’étage de la bibliothèque, à lire tous les livres que je pouvais trouver sur le Mexique. Les chroniqueurs de la Nouvelle-Espagne dans la collection Porrua “Sepan cuantos…” – Bernal Diaz del Castillo, Sahagun, Motolinia, Duran, Beaumont, Mendieta, Izcazbalceta, Ixtlilxochitl, José de Acosta, les historiens aussi, Clavijero, et les récits des géographes, Humboldt, Lumholtz.

C’était une découverte étonnante : lorsque les premiers voyageurs venus d’Occident débarquent sur les côtes du Mexique, ils sont devant une architecture immense, complexe, délicate, élevée, où la religion, la pensée philosophique, la conviction magique s’équilibrent dans l’art de construire des pyramides selon un schéma cosmique, de policer des villes immenses, de faire régner une politique à la fois compartimentée et interdépendante, selon un système théocratique où les rois sont élus et où les forces vives de la nation peuvent exprimer leurs revendications, demander des comptes aux élites, et destituer sans révolution les princes abusifs. Cette architecture était-elle fragile ? Les conquérants, obnubilés par leur mission civilisatrice, se sont employés à présenter les sociétés indiennes comme l’émanation du démon. Elles étaient loin d’être parfaites, puisqu’elles pratiquaient l’esclavage et les sacrifices sanglants. Mais leur injustice n’était pas foncièrement plus condamnable que celle de l’Europe du XVIe siècle, esclavagiste et violente. Fragile, cette architecture l’était certainement puisqu’une poignée d’aventuriers sans scrupule la mit à bas, en pratiquant une guerre à outrance sans respect des codes humains, comparable par sa brutalité à celles que l’on peut observer aujourd’hui chez les nations les plus civilisées. Cortés, Montejo, Cristobal de Olid vinrent à bout facilement de ces peuples, parce qu’en arrivant dans le Nouveau Monde ils ne se sentaient plus entravés par aucune loi. Ce qui disparut et fut anéanti par la conquête n’est pas mesurable, hormis le fait que la population indigène fut réduite au sixième de ce qu’elle était en l’espace d’une génération, et que toutes ses structures furent anéanties par la guerre, les maladies et cette sorte de lavage de cerveau lent et acharné qui fut organisé par les conquérants espagnols.

Les dimanches après midi, j’allais voir le musée d’anthropologie de Chapultepec, la grande sauterelle de porphyre exposée sous la pluie devant la porte, et dans la grande salle de la roue du temps, la petite statue en bois de la déesse de la fertilité, les mains en coupe sous ses seins et sa chevelure tressée nouée au sommet de sa tête, qui a inspiré Frida Kahlo. Mais mon vrai musée d’anthropologie, c’était dans le métro qui allait vers la villa de Guadalupe. Voir à la dérobée les jeunes femmes du peuple, vêtues comme des employées de bureau ou des serveuses, mais leurs visages semblant sortis d’un bas-relief ou d’une peinture de codex, nez aquilin, pommettes hautes où le rouge se mêlait au bronze de la peau, et les lourdes chevelures d’un noir presque bleu, coiffées en chignon, montrant l’éclat des demi-lunes de métal doré aux oreilles.

Sur la place – l’affreux sanctuaire de béton n’avait pas été encore construit -, la vieille basilique chancelante, pareille à un navire échoué, avec les milliers de fidèles venus de tous les coins de l’Amérique, certains les genoux et les coudes en sang à force de se traîner sur les marches, les concheros emplumés en train de battre sur le teponaxtle, le grand tambour de bois qui avait résonné aux oreilles des conquérants abasourdis lors de la “Nuit triste”.

C’était l’époque des grands travaux. On n’avait pas encore exhumé les restes de la grande pyramide, dont la pointe perçait encore le carrefour de Pino Suarez et servait de refuge aux chiens errants, et pour cela on l’avait baptisée Isla de los Perros, l’Ile aux Chiens. Pour voir les monuments préhispaniques dans toute leur regalia, il fallait prendre un bus et aller dans les alentours de Mexico, jusqu’à Teotihuacan, le Domaine des Dieux, escalader les marches de la pyramide du Soleil d’où le regard embrassait la plaine aride semée de cactus orgue et parcourue par les colonnes de fourmis des touristes populaires.

Mon premier voyage en terre indienne, je le fis en compagnie de mon ami Jean Meyer, à travers la sierra volcanique transversale, à dos de mulet, jusqu’au village huichole de Santa Catalina. Les Huicholes étaient des Indiens sauvages -non pas tels que les imaginerait Indiana Jones, mais insoumis, orgueilleux, arrogants, vêtus de leurs habits blancs brodés au point de croix, coiffés de leurs chapeaux à plumes d’aigle, et armés jusqu’aux dents de fusils, escopettes et revolvers à barillet. Avec eux, nous avons partagé les bières apportées par une caravane de marchands ambulants, et nous sommes restés dans la sierra pour la semaine sainte, regardant sans bien les comprendre les rites anciens, écoutant les prières. Nous avons goûté à la soupe de peyotl, nous avons vu les petits arcs avec lesquels ils décochent des flèches au soleil. Nous avons été témoins de l’ancien rituel où les Indiens percent leur langue avec une épine de maguey pour arroser la terre de leur sang. Tout cela donnait un sens nouveau aux livres que j’avais lus, montrait la vérité de la relation des hommes avec le monde qu’ils habitent. A Tezompa, les métis lorgnaient les hautes montagnes des Huicholes, mais ils ne s’en approchaient pas. Le curé de Tezompa servait d’intermédiaire, un grand homme robuste qui portait un revolver au côté. Dans la sierra, les mulets tressaillaient en sentant les crottes des loups. Le ciel était d’un bleu d’encre, les montagnes âpres comme le cristal. Nous dormions à la belle étoile, dans l’air glacé. Nous buvions l’eau des ruisseaux.

Quand je suis revenu au Mexique avec ma femme, après une absence de deux ou trois ans, c’est une autre dimension qui m’attendait. J’avais reçu, grâce au poète Jaime Terres, une bourse du Fondo de Cultura pour étudier la littérature mexicaine contemporaine. J’ai découvert au hasard de mes lectures le Mexique de l’époque révolutionnaire, si fertile et contradictoire. Les poètes de la revue Contemporaneos, Bernardo Ortiz de Montellano, Gilberto Owen, Xavier Villaurrutia ; Manuel Maples Arce, le fondateur du stridentisme et de la revue Irradiador ; Octavio Paz, Enrique Krauze et la magnifique Vuelta. Je percevais cette sorte de génie du supraréalisme qui émane naturellement du monde mexicain, de sa culture, de son histoire, de sa puissance physique, comme un instinct – rien à voir avec André Breton. Je parcourais les rues du centre, les rues Uruguay, Argentina, Moneda, l’Alameda où le soir s’attardent les amoureux et les vieux hommes solitaires. Je voulais suivre la piste d’Artaud dans la sierra Tarahumara. Je suis allé au Yucatan, attiré par la beauté des noms de lieux, Dzindzantun, Uxmal, Chicxulub, Oxkutzcab avec ses montagnes d’oranges sur la place publique, Tizimin, Rio Lagartos où se réunissent les colonies de flamants.

Mais ce n’étaient pas seulement les monuments du passé qui m’attiraient. Pendant six mois, j’ai voyagé de village en village, par bus, ou sur les plateformes des camions (et souvent à pied) avec mon sac, un hamac, et deux livres qui me servaient de guide : l’un la version en anglais des livres du Chilam Balam par Ralph Roys, l’autre la traduction en espagnol de La guerra de castas, de Nelson Reed. C’étaient mes viatiques. J’ai rencontré les survivants des insurgés du Quintana Roo, à Tulum, à Chan Santa Cruz, à Tixcacal Guardia. A Chun Pom, j’ai assisté à la Misa milpera, la Messe du maïs, où les fidèles communient sous les espèces de la tortilla de maïs et de la soupe de graines de calebasse. Les croix dans les églises étaient vêtues de robes de femme, je croyais entendre la voix de la pythonisse de Tulum, ou encore les croix parlantes qui commandaient aux derniers Mayas Cruzoob de résister aux troupes du général Bravo.

Il y a quelque chose d’émouvant dans la volonté du Mexique de résister aux empires et aux asservissements. Ce fut, quelques années plus tard, un choc semblable à Morelia (Etat du Michoacan), lors d’une réunion organisée par le poète Homero Aridjis, sur le thème de la protection des ressources naturelles. Devant la salle où se tenaient les débats, un groupe d’Indiens Purhépechas de la région de Patzcuaro est venu présenter ses doléances, dénoncer le pillage de la forêt par les scieries sauvages, et la pollution des lacs. Le spectre de la centrale nucléaire de Laguna Verde était encore présent. Afin d’être entendus, les Purhépechas avaient dressé un crucifix devant la porte du théâtre, et l’un d’eux y était attaché comme crucifié. Les bannières portaient, écrit en grandes lettres rouges, le nom de Zapata. C’était le début des années 1980, l’insurrection zapatiste venait de commencer, non pas au Chiapas, mais là, dans ce coin du Michoacan. Plus tard, à Cheran, j’ai ressenti la même volonté de résistance chez les Purhépechas de la Meseta, le besoin de puiser dans la mémoire de la Relation de Michoacan, ce testament de leurs ancêtres, pour faire revivre leur langue et leur culture.

RELACION DE MICHOACAN Elaborada alrededor de 1540 a petición del primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza muy probablemente hecho por el franciscano fray Jerónimo de Alcalá con información seleccionada que fue parcialmente proporcionada por purepechas
El árbol genealógico de los uacúsecha emerge de Hireti Thicátame, fundador del linaje. En la parte superior, en medio de sus dos hijos, se ve al cazonci Tzintzicha Tangaxoan envuelto en llamas, lo que indica su muerte. Relación de Michoacán, lám. XXVII. Reprografía: Marco Antonio Pacheco / Raíces

NOTA DE INTROFILOSOFIA: En este enlace a la revista Arqueología Mexicana, podemos ver cómo las cosas no sucedían de ese modo tan idílico, tipo poesía pastoril europea, que quisiera mostrar como si fuese verdadero y no una mentira semi poética, Le Clézio. Las luchas fratricidas entre los dirigentes michoacanos antes , y después, de la llegada de los españoles, eran bastante cruentas como para pensar que las cosas que pasaban allí no eran tan utópicamente idílicas. https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/las-intrigas-del-gobernador-tarasco-don-pedro-cuiniharangari https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/las-intrigas-del-gobernador-tarasco-don-pedro-cuiniharangari


Au Mexique, ce qui est encore plus admirable que la mémoire des grandes civilisations à jamais effacées, c’est que ce pays s’est reconstitué peu à peu, dans les limites de ses anciens Etats, pour parvenir à faire fonctionner un renouveau. Il n’y a pas d’autre exemple dans le monde de peuples à ce point détruits et réduits à l’esclavage, qui ont su se retrouver, prendre leur liberté et recommencer leur histoire. Sans doute n’y a-t-il pas non plus d’exemple d’un pays à la fois si riche et si puissant victime des démons de la modernité. Au début du XXe siècle, le Mexique est pratiquement supérieur à son voisin du nord, en termes de développement, de justice et de richesse. Aujourd’hui, il connaît une des époques les plus difficiles de son histoire. La corruption du pouvoir en place depuis des générations, l’emprise des narcotrafiquants et la mainmise du capitalisme nord-américain au travers des industries offshore et du tristement célèbre traité de libre commerce enferment le Mexique dans une situation de dépendance et d’endettement d’où il sera difficile de sortir. Les principales victimes de cette situation sont les populations rurales, confrontées à la misère et obligées de s’expatrier. Au Michoacan, pour ne prendre que cet exemple, les trois quarts des hommes des villages (Indiens de la Meseta ou métis des Bajios) sont allés vivre aux Etats-Unis. La plupart quittent leur famille à l’âge de 18 ans, sans avoir pu faire d’études, et ne donnent plus signe de vie. Même si aujourd’hui la crise économique et la montée du chômage aux Etats-Unis inversent la tendance, les aspirations de la jeunesse ne pourront plus se contenter du mode de vie ancien. Le risque est de constituer une masse simili-urbaine vivant dans l’expectative d’une réouverture des frontières, en proie aux dangers de l’immigration clandestine et au banditisme. Devant cette menace, alors que se poursuit le projet de construction d’une muraille de la honte s’étendant du Pacifique à l’Atlantique afin de tenter de maîtriser l’invasion barbare, l’empire nord-américain s’enferme dans un protectionnisme que la nouvelle administration aura du mal à contredire.

En fin de compte, c’est en lui-même que le Mexique devra trouver la solution. A chaque époque de crise majeure – au lendemain de la Conquête, puis au temps de la dictature de Porfirio Diaz -, c’est ce qu’il a fait. Il est difficile de prédire comment ce changement s’opérera, dans la violence comme en 1910, ou dans un mouvement populaire de prise de conscience comparable à celui des zapatistas. Ce mouvement a été traité avec dédain par la classe dirigeante, mais il a le mérite d’un total réalisme dans ses revendications. Il ressource la politique dans les régions les plus démunies du monde rural (indien mais pas uniquement). Ce que montre clairement cette insurrection, qui a étonné toute la classe politique, c’est la capacité de renouvellement du Mexique dans son fond populaire. Cette extraordinaire fédération de cultures, unique dans l’histoire du monde, porte en elle le message du futur, métissé et interculturel, contre le monoculturalisme de l’ancien monde et les diktats du capitalisme international.

Llegada de los españoles a Tzintzuntzan

Et puis il y a tout ce que le Mexique a apporté et donne encore au monde, dans la quotidienneté. La douceur de la vie rurale, et même parfois, de façon surprenante, dans la plus grande métropole du globe, malgré l’insécurité, la contamination de l’air, malgré la pauvreté des quartiers de Naucalpan ou d’Iztapalapa, les baraques insalubres et le manque d’eau potable. Il y a toutes ces constellations extrêmement brillantes qui illuminent l’humaine conscience. Une mémoire magique peut-être. Le souvenir des héros éternels de la révolte des humbles tels qu’Emiliano Zapata à Cuernavaca ou Pascual Barrera et Juan de la Cruz Ceh, les “Séparés” de Chan Santa Cruz, ou encore Aurelio Acevedo, Anatolio Partida, les insurgés Cristeros des Altos du Jalisco. Le souvenir des rues fréquentées par Frida Kahlo et Diego Rivera, autour du Zocalo, ou à l’intérieur des murs indigo de la maison de Coyoacan. La beauté lumineuse de Maria Felix, photographiée par l’un des plus grands écrivains du roman contemporain, Juan Rulfo. L’audace créatrice de l’architecte contemporain Barragan, ou le savoir-faire millénaire des femmes tisserandes de la Meseta tarasque, l’imaginaire des artistes de la Sierra Huichol. La ferveur des fêtes populaires à Ocumichu, à San Juan Parangaricutiro, à Tarecuato, à Ichan, à Patamban.

Qu’on pense seulement à l’art de la cuisine au Mexique : à tous les ingrédients qui ont été créés ici et répandus dans le monde, de la cacahuète au chocolat, des haricots et du maïs au piment et à ses trente variétés, à la tomate, à l’avocat, au pulque et au tequila. A ces simples génies de la terre que sont les femmes des villages, qui ont su préparer les délices arrachés à la pauvreté du sol, et ont offert ces trésors aux premiers aventuriers européens. Qu’on pense encore à ces femmes audacieuses qui se battent aujourd’hui pour secourir les plus démunis, telle Rosa Verduzco à Zamora, qui a donné un nom, un toit et une éducation à des centaines d’enfants arrachés à la rue et aux prisons. Ce sont ceux-là, ces enfants du peuple, qui construiront la durée et la vraie puissance du Mexique à venir.

Février 2009Le Clezio

Dinamitando los mitos del pensamiento débil del posmodernismo surgido de la fantasiosa teoría del inconsciente de Freud,del vacuo y ficticio nihilismo de Nietzsche y de la filosofía negra y envenenada del Ser Ahí de Heidegger

la ideología de la Globalización incluye la idea metafísica , oscura y confusionista, de corte idealista kantiano, de Solidaridad. Clase impartida por el filósofo Gustavo Bueno sobre estos problemas y sus implicaciones para las sociedades del siglo XXI

Este video es complementario de otros que analizan el problema, el fenómeno de la Globalización en curso , forjada desde el desarrollo del Capitalismo de las democracias neoliberales y sus constructos de nebulosas e ideas aureolares, podríamos decir: ideologías, en el sentido de Carlos Marx.

Globalización, un concepto difuso. Pero un concepto crucial para analizar el siglo XXI

La Globalización, como concepto, es esencial para la buena marcha del capitalismo actual, un modelo económico cuya implantación social y política forma lo que se conoce como el neoliberalismo, o para algunos , el capitalismo salvaje.

Desde luego se trata de un concepto cuyos aspectos o contenidos de corte metafísico, idealista , hacen que su análisis y su crítica resulten realmente complejas y complicadas, en parte debido a estos contenidos metafísicos , oscuros, que generan precisamente la confusión implícita en toda ideología

Me permito sugerir que para entender mejor este importante concepto , analicemos las tesis que propuso Gustavo Bueno, el gran filósofo español creador del Materialismo Filosófico.

Este es uno de tres videos de G Bueno sobre la Globalización, que consideramos fundamental para analizar con criterios metodológicos sólidos, en el sentido gnoseológico y científico del término metodología.

Un caso, a modo de ejemplo del modo en que opera la construcción de esa Idea aureolar ( como concepto difuso , oscuro, confusionista ) de Globalización, y su implantación “gnóstica” y “política”, lo encontramos en una organización financiada y difundida por uno de los grandes bancos de España, países Hispanoamericanos y otros , el Banco de Bilbao Vizcaya Argentaria, o BBVA. A continuación un fragmento de un artículo de Ernesto Zedillo, el ex presidente de México que llevó a cabo la mayor transformación política hecha en México encaminada a forjar un Estado acorde a los lineamientos de la Globalización . No en vano Zedillo es uno de los varios políticos llamados tecnócratas formados en la célebre Escuela de Chicago, forja de líderes neoliberales que la Economía neoliberal capitalista necesita. De ahí su lógica presencia en openmind.com, openmind como el think tank de uno de los grandes bancos europeos: BBVA

FRAGMENTO DEL ARTICULO DE ERNESTO ZEDILLO, ex presidente ultraliberal de México publicado por Open Mind: “Aunque la lista de factores que contribuyen a la erosión de las perspectivas de crecimiento económico es extensa, debe prestarse especial atención a la cuestión de si es posible que la globalización haya alcanzado su punto máximo y esté incluso en peligro de revertir

Fuente del texto inmediato superior ( de E Zedillo ): https://www.bbvaopenmind.com/articulos/la-ultima-decada-y-el-futuro-de-la-globalizacion/

Terminamos esta entrada con otra perla del artículo del ex presidente ultraliberal mexicano, sobre el asunto de la globalización y su implantación social y política:

Los gobiernos prefieren culpar a las distintas dimensiones de la globalización —el comercio, las finanzas y la inmigración— de fenómenos como el crecimiento insuficiente del PIB, el estancamiento salarial, la desigualdad y el desempleo antes que admitir su fracaso a la hora de hacer su trabajo”

NOTA DE INTROFILOSOFIA: Estas últimas palabras dichas por un ex presidente que dirigió durante seis años un Estado con alrededor de cien millones de personas. Paradoja su afirmación cuando posiblemente ha sido uno de los presidentes de México que peores resultados ( sociales, económicos y políticos) produjo durante su gobierno