La Crítica de la Razón Literaria: sobre la obra de Borges

Crítica de Borges, desde la Crítica de la Razón Literaria, por el profesor Jesús G Maestro

San Agustín de Hipona y su Tratado contra los judíos

TRATADO CONTRA LOS JUDÍOS. 

Autor: San Agustín 

Fray Enrique Eguiarte OAR expone en esta vigésima octava la relación que tuvo san Agustín con los judíos de su época.

Traductor: Teodoro C. Madrid, OAR.

EJEMPLO DEL RIGOR DE DIOS EN LA REPROBACIÓN DE LOS JUDÍOS Y DE SU BONDAD EN LA ADMISIÓN DE

LOS GENTILES. LA CEGUERA DE LOS JUDÍOS, DEMOSTRADA POR LA ESCRITURA DEL ANTIGUO

TESTAMENTO.

San Agustín

I.1. El bienaventurado apóstol Pablo, doctor de las gentes en la fe y en la verdad,

exhortándonos a permanecer estables y firmes en la misma fe, de la cual fue constituido

ministro idóneo, amonesta con el precepto e infunde temor con el ejemplo. Dice: Ahí tienes

la bondad y la serenidad de Dios: para los que han caído ciertamente la severidad; pero para

ti la misericordia si permanecieres hasta el fin en la bondad . Es cierto que esto lo dijo de los

judíos que por su infidelidad fueron podados como ramas de aquel olivo, que fue fructífero

en los santos Patriarcas como en su raíz, de tal modo que el acebuche de los gentiles fuera

injertado por la fe y se hiciese partícipe de la savia del olivo una vez podadas sus ramas

naturales. Pero, ¡atención!, que dice: No quieras vanagloriarte contra las ramas, porque si te

vanaglorias, no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti . Y porque algunos de ellos se salvan,

añadió a continuación: De otro modo también tú serás amputado. E indudablemente ellos, si

no permanecen en la infidelidad, también serán injertados, porque poderoso es Dios para

injertarlos de nuevo . En cuanto a aquellos que permanecen en la infidelidad, pertenecen a

esta sentencia del Señor cuando dice: Pero, en cambio, los hijos de este reino irán a las

tinieblas exteriores, donde habrá llanto y rechinar de dientes. Y los gentiles que permanecen

en la bondad pertenecen a lo que ha dicho más arriba: Vendrán muchos de Oriente y

Occidente, y se sentarán con Abrahán e Isaac y Jacob en el reino de los cielos . Así, pues, a

los Patriarcas, que vivían en la raíz, la justicia severa de Dios les amputa la soberbia infiel de

sus ramas naturales, mientras la fiel humildad del acebuche es injertado por la gracia de la

bondad divina.

2. Mas cuando se les habla de esto a los judíos, desprecian al Evangelio y al Apóstol, y no

escuchan lo que les decimos, porque no entienden lo que leen. Y ciertamente que si

entendiesen lo que había predicho el profeta a quien leen: Te he puesto para luz de los

gentiles, de tal modo que seas mi salvación hasta los confines de la tierra, no estarían tan

ciegos ni tan enfermos que no reconocieran en Cristo al Señor, ni la luz ni la salvación. Lo

mismo si llegasen a entender lo que cantan infructuosa e inútilmente de quienes ha sido

profetizado: A toda la tierra ha llegado su pregón, y hasta los límites del orbe de la tierra su

lenguaje. Para que despertaran al pregón de los apóstoles y advirtieran que sus palabras

eran divinas. Por tanto, de las Santas Escrituras, cuya autoridad es también muy grande

entre ellos, hay que sacar los testimonios, de modo que si no quieren que los sane la

medicina ofrecida, los pueda convencer la verdad manifestada.

LOS LIBROS DEL ANTIGUO TESTAMENTO NOS PERTENECEN A NOSOTROS LOS CRISTIANOS,

Y SUS PRECEPTOS SON CUMPLIDOS MEJOR POR NOSOTROS.

II. 3. En primer lugar, hay que combatir el error tan suyo de creer que no nos pertenecen a

nosotros los libros del Antiguo Testamento porque ya no observamos los sacramentos

antiguos, sino otros nuevos. En efecto, nos dicen: “¿De qué os sirve a vosotros la lectura de

la Ley y los Profetas, cuyos preceptos no queréis observar?” Porque no circuncidamos la

carne masculina del prepucio y comemos carnes que la Ley llama inmundas; no guardamos

carnalmente los sábados, los novilunios y los días festivos; no sacrificamos a Dios con

víctimas de animales ni celebramos la Pascua igualmente con el cordero y los panes ácimos.

Incluso, si algunos otros sacramentos antiguos los llama en general el Apóstol sombras de

las cosas futuras , porque significaban en su tiempo lo que iba a revelarse, y que nosotros

recibimos ya revelado para que, removidas las sombras, disfrutemos de su luz desnuda.

Sería demasiado largo disputar de todo esto por separado: cómo somos circuncidados al

desnudar el hombre viejo no con la expoliación del cuerpo carnal, y los alimentos que evitan

en los animales, los evitamos en las costumbres y ofrecemos nuestros cuerpos como hostia

viva, santa, agradable a Dios, a quien derramamos nuestras almas con los santos deseos

inteligentemente en vez de la sangre, y somos limpios de toda iniquidad por la sangre de

Cristo como cordero inmaculado, quien, por la semejanza de la carne del pecado , es

prefigurado también en el macho cabrío de los antiguos sacrificios; tampoco excluye en los

cuernos de la cruz al toro que reconoce en él a la víctima principal. Verdaderamente nos

bautizamos al hallar en Él el descanso, y la observancia de la luna nueva es la santificación

de la vida nueva. También nuestra Pascua es Cristo, y nuestro ácimo es la sinceridad de la

verdad, que no tiene el fermento de la vetustez , y si quedan algunas otras cosas en las que

no hay necesidad de detenerse ahora, las cuales están esbozadas en aquellos signos

antiguos, tienen su cumplimiento en Aquel cuyo reino no tendrá fin. Ciertamente convenía

que todas las causas se cumpliesen en Aquel que vino no a deshacer la ley y los profetas,

sino a dar plenitud .

CRISTO NO ANULÓ LA LEY DENUNCIÁNDOLA, SINO QUE LA CAMBIÓ CUMPLIÉNDOLA. LA SUSTITUCIÓN DE

LOS ANTIGUOS SACRAMENTOS Y RITOS ESTÁ PREDICHA EN LOS SALMOS.

III. 4. Así, pues, no anuló aquellos antiguos signos de las cosas oponiéndose a ellos, sino

que los cambió dándoles plenitud, de modo que fuesen distintos tanto los que anunciaban

que había venido Cristo como los que profetizaban que iba a venir. ¿Qué se quiere significar

por el hecho de que están titulados así algunos Salmos que también ellos leen y conservan

con la autoridad de las Letras santas, como está escrito en sus títulos: En defensa de las

cosas que serán cambiadas; y en verdad el texto de estos mismos Salmos predica a Cristo,

sino que su cambio futuro fue predicho por Aquel en quien aparece cumplida? Como que el

pueblo de Dios, que ahora es el pueblo cristiano, ya no está obligado a observar lo que se

observaba en los tiempos proféticos. No porque fueran prohibidos, sino porque han sido

cambiados. Y no para que pereciesen las mismas cosas que eran significadas, sino para que

los signos de las cosas se realizasen cada uno en su tiempo respectivo.

CRISTO, PROFETIZADO EN EL SALMO 44.

IV. 5. Por lo menos en el salmo 44 (es el primero de los que llevan al principio este título:

En defensa de las cosas que serán cambiadas, donde se lee también: Cántico en favor del

Amado) clarísimamente está presentado Cristo: Hermoso de figura sobre los hijos de los

hombres . Quien, existiendo en la forma de Dios; no creyó rapiña ser igual a Dios . Allí se le

dice: Ciñe tu espada junto al muslo , porque hablaría en la carne a los hombres. Sin duda,

por la espada significa la palabra, por el muslo la carne: porque se anonadó a sí mismo,

tomando la forma de siervo , para que en el hermoso de figura sobre los hijos de los

hombres por la divinidad se cumpliese por la debilidad también aquello que otro profeta dice

de Él: Lo vimos y no tenía figura ni encanto, sino su rostro abyecto y deforme su estado .

Realmente en el mismo salmo se patentiza con toda claridad que Cristo es no sólo hombre,

sino también Dios, cuando se subraya: Tu trono, oh Dios; por los siglos, y el cetro de la

equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y odiado la iniquidad; por eso Dios; tu

Dios; te ha ungido con óleo de alegría sobre todos tus compañeros . En efecto, por la unción,

palabra que en griego se dice P k \ F : ” , Cristo es llamado ungido. Él es Dios ungido por Dios,

que cambió también la misma unción carnal en espiritual con los demás sacramentos. Allí se

dice también de la Iglesia: A tu diestra está de pie la reina con vestido de oro, ceñida de

pedrería . Donde se simboliza la diversidad de lenguas en todas las gentes, cuya fe, sin

embargo, una y simple, es interior: porque toda la hermosura de la hija del rey está por

dentro . A ella se refiere el salmo cuando dice: Escucha, hija, y mira: escucha la promesa

mira su cumplimiento. Y olvida a tu pueblo y la casa paterna. De este modo se cumple lo

nuevo y se cambia lo antiguo. Porque el rey está prendado de tu belleza . La belleza que Él

mismo hizo por sí y que no encontró en ti. A saber: ¿cómo ibas a ser hermosa a sus ojos

cuando estabas afeada por tus pecados? Con todo, para que no creas que tu esperanza

debes ponerla en el hombre, sigue y dice: porque Él mismo es el Señor, Dios tuyo . Para que

no desprecies la forma de siervo ni te burles de la debilidad del poderoso y de la humildad

del excelso, Él mismo es tu Dios. En eso mismo que parece pequeño se oculta el grande; en

la sombra de la muerte, el sol de justicia; en la afrenta de la cruz, el Señor de la gloria.

Aunque lo maten los perseguidores y lo nieguen los infieles, Él es el Señor, Dios tuyo, por

cuyo cuerpo son cambiadas las cosas figuradas antes por medio de sombras.

EL TÍTULO DEL SALMO 68, QUE FUE ESCRITO SOBRE LA PASIÓN DE CRISTO,

PREDICE TAMBIÉN UN CAMBIO.

V. 6. También el salmo 68 lleva en el título: En defensa de las cosas que serán cambiadas .

Y allí se canta la pasión de nuestro Señor Jesucristo, que transfigura en sí hasta algunas

voces de los miembros, es decir, de sus fieles. En efecto, Él no tuvo delito alguno, sino que

cargó los nuestros; por eso dice: Y mis pecados no se te ocultan a ti . Allí está escrito y

profetizado lo que leemos en el Evangelio que le hicieron : Me dieron hiel para mi comida, y

en mi sed me abrevaron con vinagre . Luego fue cambiado por Él lo que el título del Salmo

había predicho que había de ser cambiado. Los judíos, al leer esto y no entenderlo, creen

que dice algo distinto, cuando nos preguntan: Cómo entendemos la autoridad de la Ley y los

Profetas cuando no guardamos los sacramentos que allí están mandados, porque

entendemos lo que allí está predicho y observamos lo que allí está prometido. En cambio, los

que nos objetan así sufren aún la amargura desde sus padres, que dieron hiel al Señor como

alimento, y todavía persisten en el vinagre que le dieron a beber; por eso no entienden que

se cumple en ellos lo que sigue: Que su mesa se convierta para ellos en lazo, retribución y

escándalo . Realmente ellos se volvieron amargos y avinagrados, al ofrecer hiel y vinagre al

Pan vivo. ¿Cómo entonces entienden esto sobre lo cual se dijo allí: Que sean cegados sus

ojos para que no vean , y ¿cómo van a estar derechos para que tengan arriba el corazón

aquellos de quienes está predicho: Y dobla siempre su espalda? Tampoco se han dicho estas

cosas de todos, sino más bien de todos aquellos a quienes pertenecen las profecías.

Ciertamente no se refieren estas profecías a los que de entre ellos creyeron entonces en

Cristo, ni a los que creen hasta ahora y creerán después hasta el fin de los siglos, o sea, al

verdadero Israel, que verá al Señor cara a cara. Porque ni todos los nacidos de Israel son

israelitas ni todos los descendientes de Abrahán son hijos suyos, sino en Isaac, dice, será tu

descendencia . Esto es, los hijos de la carne; ésos no son hijos de Dios, sino los hijos de la

promesa son designados para la descendencia. Estos pertenecen a la Sión espiritual y a las

ciudades de Judá, esto es, a las iglesias de las cuales dice el Apóstol: Era desconocido de

cara para las Iglesias de Judea, que están con Cristo . Porque, como se pone poco después

en el mismo Salmo: Dios salvará a Sión, y serán edificadas las ciudades de Judá. Y la

habitarán y heredarán. La descendencia de sus siervos la poseerá y los que aman su nombre

morarán en ella . Cuando los judíos escuchan esto lo entienden carnalmente, y piensan en la

Jerusalén terrena, que es esclava con sus hijos, no en nuestra Madre eterna en los cielos .

TAMBIÉN EL TÍTULO DEL SALMO 79 PROFETIZA EL CAMBIO. TESTIMONIOS MÁS CLAROS

CONTRA LOS JUDÍOS DEL CAMBIO QUE VA A REALIZARSE.

VI. 7. El salmo 79 va precedido con igual título: En defensa de las cosas que serán

cambiadas. En ese salmo está escrito entre otras cosas: Observa desde el cielo, mira, y

visita esta viña; y perfecciónala, porque la plantó tu diestra; y mira sobre el Hijo del hombre

a quien fortaleciste para ti . Ella es la viña de la que se dice: Trasplantaste la viña de Egipto .

En efecto, Cristo no plantó otra nueva, sino que, cuando vino, la cambió en mejor. Lo mismo

se lee en el Evangelio: Perderá a los malos malamente y arrendará su viña a otros

labradores . No dice: la arrancará y plantará otra viña, sino arrendará la misma viña a otros

agricultores. La misma es, en verdad, la ciudad de Dios y la multitud de los hijos de la

promesa en la sociedad de los santos, que se ha de completar por la muerte y sucesión de

los mortales. Al final del siglo ha de recibir la inmortalidad debida en todos los reunidos. Esto

de otro modo está indicado en otro salmo por el olivo fructífero cuando dice: Yo, como olivo

fructífero en la casa de Dios, he esperado en la misericordia de Dios por siempre y por los

siglos de los siglos . Ni pudo perecer la raíz de los Patriarcas y de los Profetas, porque están

desgajados los infieles y los soberbios, como ramas infructuosas para que fuese injertado el

acebuche de los gentiles, porque, como dice Isaías, aunque fuese el número de los hijos de

Israel como la arena del mar, los restos se salvarán , pero por Aquel de quien se dice: y

sobre el Hijo del hombre, a quien fortaleciste para ti; de quien se repite: sea tu mano sobre

el varón de tu diestra, y sobre el Hijo del hombre, a quien fortaleciste para ti. Y no nos

apartamos de ti . Por medio de este Hijo del hombre, o sea, Cristo Jesús, y con sus reliquias,

esto es, los apóstoles y otros muchos israelitas que creyeron en Cristo-Dios, agregándose la

plenitud de los gentiles, se completa la viña santa. Y con la remoción de los sacramentos

antiguos y la institución de los nuevos queda cumplido el título del Salmo: En defensa de las

cosas que serán cambiadas .

8. Todavía podemos proponerles testimonios más inconcusos, para que, tanto si los aceptan

como si los rechazan, al menos los entiendan. Vendrán días, dice el Señor, y confirmaré

sobre la casa de Jacob un testamento nuevo, no según el testamento que hice con sus

padres el día en que tomó su mano para sacarlos de la tierra de Egipto . La predicción de

este cambio, ciertamente, no está significada en los títulos de los Salmos, que pocos

entienden, sino que está expresada por el pregón claro de la voz profética. Viene prometido

abiertamente un testamento nuevo, no como el testamento hecho para el pueblo, cuando fue

sacado de Egipto. Como en aquel Antiguo Testamento están mandadas estas cosas que no

estamos obligados a observar nosotros que pertenecemos al Nuevo, ¿por qué no reconocen

los judíos que ellos se han quedado anclados en la antigüedad superflua, en vez de echarnos

en cara a nosotros, que poseemos las promesas nuevas, el que no cumplimos las antiguas?

Porque, como está escrito en el Cantar de los Cantares, Ha llegado el día, huyan las

tinieblas , que brille ya la significación espiritual y que calle ya la celebración carnal. El Dios

de los dioses, el Señor, ha hablado, y ha llamado a la tierra desde el nacimiento del sol hasta

su ocaso , ciertamente ha llamado al Testamento Nuevo a toda la tierra; pues a ella se le

dice en otro Salmo: Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor toda la tierra . No

como habló antes desde el monte Sinaí a un solo pueblo, al que llamó de Egipto el Dios de

los dioses, sino que habló de modo que convoca a la tierra desde el oriente hasta el

occidente. Si el judío quisiera entender esta manera de hablar, oiría esta llamada y sería a

ellos a quienes se les dice en el mismo Salmo: Escucha, pueblo mío, y te hablaré Israel, y

daré testimonio de ti, que yo, Dios, soy tu Dios. No te argüir. sobre tus sacrificios; pues tus

holocaustos están siempre en mi presencia. No tomaré de tu casa becerros, ni machos

cabríos de tus rebaños; porque todas las bestias de la selva son mías, los animales de los

bosques y los bueyes; conozco todos los volátiles del cielo y la hermosura del campo está

conmigo. Si tuviera hambre no te lo diría, porque es mío el orbe de la tierra y su plenitud.

¿Acaso voy a comer carne de toros o voy a beber sangre de machos cabríos? Ofrece a Dios

un sacrificio de alabanza y cumple tus plegarias al Altísimo. Invócame en el día de la

tribulación, y yo te libraré y tú me glorificarás . Es cierto que también aquí está clara la

sustitución de los sacrificios antiguos. En efecto, Dios ha pedido que Él no va a aceptar esos

sacrificios, y a sus adoradores les indicó un sacrificio de alabanza. No porque esté esperando

de nosotros la alabanza como un indigente, sino para velar por nosotros con ella para la

salvación nuestra. Efectivamente, concluyó así el mismo Salmo: El sacrificio de alabanza me

dará gloria, y allí está el camino donde yo le mostraré la salvación de Dios . ¿Qué es la

salvación de Dios sino el Hijo de Dios, el Salvador del mundo; el Día-Hijo del Día-Padre, esto

es, luz de luz, cuya venida ha revelado el Nuevo Testamento? Por eso cuando se dice

también: Cantad al Señor un cántico nuevo; cantad al Señor toda la tierra. Cantad al Señor,

bendecid su nombre, presenta a continuación al que va ser anunciado, y añade: Anunciad

bien el Día del Día, que es su salvación . Pues el mismo sacerdote y víctima llevó a cabo el

sacrificio de alabanza, otorgando el perdón de las malas obras y dando la gracia del bien

obrar. Para esto, en efecto, los adoradores inmolan al Señor al sacrificio de alabanza, para

que el que se gloría, que se gloríe en el Señor .

EN DEFENSA DE LAS COSAS QUE SERÁN CAMBIADAS.

VII. 9. Cuando los judíos escuchan todo esto responden con orgullo: Somos nosotros; esto

se ha dicho de nosotros y para nosotros. Porque nosotros somos Israel, el pueblo de Dios.

Nosotros nos reconocemos en las palabras del que grita: Escucha, pueblo mío, y te hablaré,

Israel, y daré testimonio de ti . ¿Qué vamos a contestar a esto? Que conocemos ciertamente

al Israel espiritual, de quien dice el Apóstol: Y a los que siguen esta regla, la paz y la

misericordia sobre ellos, también sobre el Israel de Dios . Sabemos que este Israel es carnal,

del cual el mismo Apóstol dice: Mirad al Israel según la carne . Pero esto no lo entienden

ellos, y, por lo mismo, demuestran que ellos mismos son carnales. Permítannos hablar un

poco como si estuviesen presentes: ¿No es así que vosotros pertenecéis a ese pueblo al que

el Dios de los dioses ha llamado desde el nacimiento del sol hasta su ocaso? ¿No fuisteis

vosotros trasladados desde Egipto a la tierra de Canaán? Allí no fuisteis llamados desde el

nacimiento del sol hasta su ocaso, sino que desde allí fuisteis dispersados hacia el oriente y

el occidente. ¿Acaso no pertenecéis vosotros más bien a los enemigos de Aquel que dice en

el Salmo: Mi Dios me ha dado a conocer en medio de mis enemigos, no los has de matar ni

cuando se olviden de tu ley. Dispérsalos con tu poder? He aquí que, sin olvidaros de la ley

de Dios, sino propagándola para testimonio de los gentiles y para oprobio vuestro, sin

advertirlo la proporcionáis al pueblo que ha sido llamado desde el oriente hasta el occidente.

¿Es que también lo vais a negar? Lo que ha sido profetizado con tanta autoridad, cumplido

con tan gran evidencia, o no lo veis por vuestra mayor ceguera, o no lo confesáis por vuestro

singular descaro. ¿Qué vais a responder a aquello que proclama el profeta Isaías: En los

últimos tiempos se hará manifiesto el monte de la casa del Señor, dispuesto en la cúspide de

los montes, y será exaltado sobre las colinas, y vendrán a Él todas las gentes, y dirán: Venid,

subamos al monte del Señor y a la casa del Dios de Jacob, y nos anunciará el camino de la

salvación, y entraremos en ella; porque de Sión saldrá la ley y de Jerusalén la palabra del

Señor? ¿También aquí vais a decir: Somos nosotros, porque habéis oído casa de Jacob y

Sión y Jerusalén? ¡Como si nosotros negáramos que Cristo el Señor es de la descendencia de

Jacob según la carne! Él está anunciado con la expresión: del monte preparado sobre la

cúspide de los montes, porque su cumbre está por encima de todas las cumbres. O ¡como si

negáramos que los apóstoles y las Iglesias de Judea, que después de la resurrección de

Cristo han creído continuamente en Él, pertenecen a la casa de Jacob! O ¡como si no

debiéramos entender espiritualmente por Jacob al mismo pueblo cristiano, el cual, siendo

más joven que el pueblo de los judíos, sin embargo lo supera al crecer y lo suplanta: para

que se cumpla lo que en figura fue profetizado de aquellos dos hermanos: Y el mayor servirá

al menor!

Por otra parte, Sión y Jerusalén, aunque sean espiritualmente la Iglesia, son todavía un

testimonio idóneo contra ellos, porque del lugar donde crucificaron a Cristo salió tanto la ley

como la palabra del Señor para los gentiles. En efecto, la ley que les fue dada a ellos por

medio de Moisés, de la que se enorgullecen con increíble insolencia y con la cual son mejor

refutados, no se entiende que salió de Sión y Jerusalén, sino del monte Sinaí. Puesto que

llegaron con la misma ley a la tierra de promisión, donde esta Sión, que se llama también

Jerusalén después de cuarenta años. Luego no la recibieron allí o desde entonces. En cambio,

el Evangelio de Cristo y la ley de la fe es cierto que proceden desde entonces. Como lo dijo

también el mismo Señor, después que resucitó hablando a sus discípulos y demostrando que

las profecías de las Palabras divinas están cumplidas en Él: Porque así está escrito y así fue

conveniente que Cristo padeciera y que resucitara de entre los muertos al tercer día, y que

se predique en su nombre la penitencia y el perdón de los pecados por todos los pueblos,

comenzando desde Jerusalén . Oíd lo que profetizó Isaías cuando dice: Porque desde Sión

saldrá la ley, y desde Jerusalén la palabra del Señor . En realidad, cuando el Espíritu Santo

viene allí desde arriba según la promesa del Señor, llenó a aquellos que entonces encerraba

una sola casa, e hizo que hablaran en las lenguas de todos los pueblos , y desde allí salieron

a predicar el Evangelio para conocimiento de toda la tierra. Como aquella ley, que salió

desde el monte Sinaí a los cincuenta días después de celebrar la Pascua, fue escrita por el

dedo de Dios, que significa el Espíritu Santo, así esta ley, que salió desde Sión y Jerusalén,

fue escrita no en las tablas de piedra, sino en las tablas del corazón de los santos

evangelistas por el Espíritu Santo a los cincuenta días después de la Pascua verdadera de la

pasión y resurrección de Cristo el Señor. En ese día fue enviado el Espíritu Santo, que antes

había sido prometido.

10. Id ahora, oh israelitas, según la carne y no según el espíritu; id ahora a contradecir

todavía a la verdad más evidente. Y cuando escucháis el Venid y subamos al monte del

Señor y a la casa del Dios de Jacob , decid: Somos nosotros, para que obcecados choquéis

contra el monte, en donde rota la crisma perdáis miserablemente la frente. Si de verdad

queréis decir: Somos nosotros, decidlo allí cuando oís: Ha sido llevado a la muerte por las

iniquidades de mi pueblo . Porque se habla aquí de Cristo, a quien vosotros en vuestros

padres enviasteis a la muerte, y que fue llevado como una oveja al matadero ; de modo que

la Pascua, que celebráis en vuestra ignorancia, sin datos cuenta la cumplisteis plenamente

con crueldad. Si de veras queréis decir: Somos nosotros, decidlo entonces cuando escucháis:

Endurece el corazón de este pueblo, tapona sus oídos y ciega sus ojos . Decid entonces:

Somos nosotros cuando oís: Todo el día he tendido mis manos al pueblo que cree y que me

contradice . Decid entonces: Somos nosotros cuando escucháis: Que se cieguen sus ojos

para que no vean, y encorva siempre sus espaldas . Daos por aludidos en todas estas y otras

expresiones proféticas parecidas: Somos nosotros. Allí, pues, estáis vosotros sin duda alguna.

Pero estáis ciegos de tal modo, que llegáis a decir que vosotros estáis allí donde no estáis y,

en cambio, no os reconocéis allí donde estáis.

La reprobación de los judíos por Dios anunciada por medio de Isaías.

LA PIEDRA HECHA CABEZA DE ÁNGULO.

VIII. 11. Atended un poco a esto más evidente aún que voy a decir. Cierto que cuando oís

hablar en favor de Israel, decís: Somos nosotros; y cuando lo oís en favor de Jacob, decís:

Somos nosotros. Y si se os pide una razón, respondéis: Porque Jacob es también el mismo

Israel, de cuyo Patriarca procedemos, y con toda justicia llevamos el nombre de nuestro

padre. No os queremos despertar a vosotros, que dormís con profundo y pesado sueño para

las cosas espirituales que no captáis, ni intentamos ahora persuadiros a vosotros, que estáis

sordos y ciegos de oído y de vista espiritual, cómo deben ser entendidas espiritualmente

estas palabras. Por supuesto, como vosotros confesáis y la lectura del libro del Génesis lo

declara manifiestamente, que Jacob e Israel era un solo hombre , y, por supuesto, que la

casa de Israel es la misma que la casa de Jacob, de la que os gloriáis. ¿Qué significa

entonces lo que el mismísimo profeta, cuando ha predicho que un monte ha de ser

preparado en la cúspide de los montes, al cual han de venir todos los pueblos, porque la ley

y la palabra del Señor no va a salir del monte Sinaí para un solo pueblo, sino de Sión y

Jerusalén también para todos los pueblos, como vemos que se ha cumplido clarísimamente

en Cristo y en los cristianos? Y dice poco después: Y ahora tú, casa de Jacob, venid,

caminemos a la luz del Señor. De cierto que diréis aquí, como de costumbre: Somos

nosotros. Pero atended un poco a lo que sigue, para que, cuando os apropiáis lo que os

gusta, oigáis también lo que os desagrada. Porque el profeta añade y dice: En verdad ha

abandonado a su pueblo, a la casa de Israel. Decid, pues, ahora: Somos nosotros;

reconoceos vosotros aquí, y perdonadnos a nosotros porque os lo hemos recordado. Pues si

oís esto con gusto, os lo decimos para exhortación vuestra, y si los oís con indignación, para

vuestro oprobio. No obstante, conviene que se diga, os guste o no os guste. Ahí tenéis, no a

mí, sino al profeta a quien leéis, por medio del cual no podéis negar que ha hablado Dios; y

a quien no podéis retirar la autoridad de las divinas Escrituras, como el Señor se lo ordenó, y

como una trompeta levanta su voz , exclama con energía, y os increpa cuando dice: Y ahora

tú, casa de Jacob, venid, caminemos a la luz del Señor . Matasteis a Cristo en vuestros

padres. Durante tanto tiempo aún no habéis creído y habéis resistido , pero todavía no

habéis perecido, porque aún vivís. Tenéis tiempo, pues, de hacer penitencia. ¡Venid ya!

Desde hace mucho tiempo debisteis venir, pero venid también ahora. ¡Venid ya! Todavía no

se le han terminado los días a quien no le ha llegado aún el último. Y si os creéis que

siguiendo al Profeta, como casa de Jacob, vosotros camináis ya a la luz del Señor, mostrad a

la casa de Israel que ha abandonado. Porque nosotros os demostramos a los dos: tanto a los

que había recogido de esa casa, llamándolos, como a los que, permaneciendo allí, había

abandonado. En efecto, llamó de allí no sólo a los apóstoles, sino también, después de la

resurrección de Cristo, a un pueblo numeroso. Por lo cual ya he dicho más arriba: Y

abandonó tanto a los que vosotros imitáis al no creer como a vosotros mismos que,

imitándolos a ellos, permanecéis en la misma ruina. Y si sois vosotros aquellos a quienes ha

llamado de entre ellos, ¿dónde están los que ha abandonado? Porque no podéis decir: no sé

a qué otra gente ha abandonado, cuando el Profeta grita: Porque ha abandonado a su pueblo,

a la casa de Israel . He ahí lo que sois, no lo que os gloriáis de ser vosotros.

Realmente ha abandonado también la viña, de la que esperó que diese uvas y dio espinos, y

mandó a sus nubes que no lloviesen agua sobre ella. Incluso de allí llamó a aquellos a

quienes dice: Juzgad entre mí y mi viña . De ellos también dice el Señor: Si yo arrojo los

demonios con el poder de Belcebú, vuestros hijos ¿con qué poder los arrojan? Por eso ellos

serán vuestros jueces . Al prometerles eso dice: Os sentaréis sobre doce tronos para juzgar

a las doce tribus de Israel .

Así, pues, se sentará la casa de Jacob, que, una vez llamada, ha caminado en la luz del

Señor para juzgar a la casa de Israel, esto es, a su pueblo, al que ha abandonado. ¿De qué

modo, pues, según el mismo Profeta: La piedra que han desechado los constructores ha sido

hecha cabeza de ángulo , sino porque al venir los pueblos de la circuncisión y del prepucio,

como paredes de ángulo distinto, han sido unidos en un solo ángulo como en un ósculo de

paz? Por eso dice el Apóstol: Él mismo es nuestra paz, el que ha hecho a los dos uno . Luego

los que de la casa de Jacob e Israel han seguido al que llama, ésos son los que se han unido

en una sola piedra angular y los que caminan en la luz del Señor. En cambio, a los que ha

abandonado allí, ésos son los que edifican su ruina y que rechazaron la piedra angular.

EL RECHAZO DE LOS JUDÍOS, PREDICHO MÁS CLARAMENTE POR MEDIO DE MALAQUÍAS. EL SACRIFICIO

DE LOS CRISTIANOS SE OFRECE EN TODAS PARTES EN EL CIELO Y EN LA TIERRA.

IX. 12. Finalmente, si os empeñáis, ¡oh judíos!, en retorcer las palabras proféticas según

vuestro parecer en otro sentido, resistiendo al Hijo de Dios contra vuestra salvación; os

repito, si queréis entender esas palabras de modo que sea el mismo pueblo la casa de Jacob

y la de Israel, lo mismo la llamada que la abandonada. No llamada en unos y abandonada en

otros, sino por eso llamada toda entera para que camine en la luz del Señor, ya que por ello

había sido abandonada, porque no caminaba en la luz del Señor. O llamada ciertamente de

tal modo en unos y abandonada en otros que, sin separación alguna de la mesa del Señor, y

perteneciendo al sacrificio de Cristo, unos y otros estuviesen bajo los mismos sacramentos

antiguos, a saber: tanto los que caminando en la luz del Señor han observado sus preceptos

como los que despreciando la justicia merecieron que el Señor los abandonase. Si esto lo

queréis entender así, ¿qué vais a decir y cómo vais a interpretar al otro Profeta que os

recorta del todo esa palabra, cuando grita con meridiana claridad: No tengo mi complacencia

entre vosotros, dice el Señor omnipotente, y no aceptaré un sacrificio de vuestras manos.

Porque, desde el sol que nace al sol que muere, mi nombre se ha hecho famoso entre los

pueblos, y en todo lugar se ofrece un sacrificio a mi nombre, sacrificio puro, porque es

grande mi nombre entre los pueblos, dice el Señor omnipotente? ¿Con qué derecho, en fin,

reclamáis ante tanta evidencia? ¿Para qué os alabáis con tanto descaro para perecer más

miserablemente en la mayor ruina? No tengo mi complacencia entre vosotros, dice, no un

cualquiera, sino el Señor omnipotente. ¿Para qué os gloriáis tanto de la descendencia de

Abrahán, vosotros, que en cuanto oís que se dice Jacob o Israel, o casa de Jacob y casa de

Israel, en forma laudatoria, porfiáis que eso no puede decirse sino de vosotros? Cuando el

Señor omnipotente dice: No está mi complacencia entre vosotros, y no aceptaré un sacrificio

de vuestras manos. Ciertamente aquí no podéis negar que no sólo Él no acepta un sacrificio

de vuestras manos, sino también que vosotros no se lo ofrecéis con vuestras manos. Pues

uno solo es el lugar establecido por la ley del Señor, donde mandó que los sacrificios se

ofreciesen por vuestras manos, fuera de cuyo lugar lo prohibió terminantemente.

Debido a que perdisteis ese lugar por vuestros méritos, tampoco os atrevéis a ofrecer en

otros lugares el sacrificio que solamente allí era lícito ofrecer. Así se ha cumplido del todo lo

que dice el Profeta: Y no aceptaré un sacrificio de vuestras manos. Realmente, si en la

Jerusalén terrena os quedase el templo y el altar, podríais decir que esto se cumplía en

aquellos malvados establecidos entre vosotros, cuyos sacrificios no acepta el Señor. Y que,

en cambio, sí acepta los sacrificios de algunos de vosotros y entre vosotros que guardan los

preceptos de Dios. Esto no hay por qué decirlo cuando no existe ni uno siquiera de vosotros

que pueda ofrecer un sacrificio con sus manos según la ley que salió del monte Sinaí.

Tampoco esto está predicho y cumplido de modo que la sentencia profética os permita

responder: Que no ofrecemos carne con las manos, sino que ofrecemos alabanza con el

corazón y la boca, según aquello del Salmo: Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza .

También en ese punto os contradice el que exclama: No tengo mi complacencia entre

vosotros.

13. Después de esto no vayáis a pensar que, al no ofrecerlo vosotros ni Él recibirlo de

vuestras manos, ya no se ofrece a Dios un sacrificio. Ciertamente que no lo necesita Aquel

que no tiene necesidad de ninguno de vuestros bienes. Sin embargo, porque no está sin un

sacrificio, que es útil no a Él, sino a nosotros, añade y dice: Porque desde la salida del sol

hasta el ocaso mi nombre se ha hecho célebre entre los pueblos, y en todo lugar se ofrece

un sacrificio a mi nombre, un sacrificio puro; porque mi nombre es grande entre los pueblos,

dice el Señor omnipotente . ¿Qué respondéis a esto? Abrid los ojos de una vez y ved que,

desde el sol naciente hasta el poniente, no en un solo lugar, como a vosotros os fue

establecido, sino en todo lugar es ofrecido el sacrificio de los cristianos; y no a un dios

cualquiera, sino a Aquel que ha predicho eso, al Dios de Israel. Por lo cual también en otra

parte dice a su Iglesia: Y el que te ha sacado, el mismo Dios de Israel, será invocado en la

tierra entera .

Examinad las Escrituras en las cuales creéis que vosotros poseéis la vida eterna . En realidad,

la tendríais si entendieseis en ellas a Cristo y lo aceptarais. Investigadlas, ellas dan

testimonio de este sacrificio puro que se ofrece al Dios de Israel, no por una sola familia

vuestra de cuyas manos ha predicho que no lo aceptará, sino por todos los pueblos que

dicen: Venid, subamos al monte del Señor . Tampoco en un solo lugar, como os fue

mandado a vosotros en la Jerusalén terrena, sino en todo lugar, hasta en la misma Jerusalén.

Tampoco según el orden de Aarón, sino según el orden de Melquisedec. Porque se ha dicho

para Cristo, y sobre Cristo se ha profetizado con anticipación: El Señor lo ha jurado y no se

arrepentirá. Tú eres sacerdote eternamente según el orden de Melquisedec . ¿Qué significa:

Ha jurado el Señor, sino que lo ha afirmado con verdad inquebrantable? Y ¿qué es: No se

arrepentirá, sino que este sacerdocio no lo cambiará por ningún motivo? Pues Dios no se

arrepiente como el hombre, sino que hablamos del arrepentimiento de Dios cuando hay un

cambio de algo, aun en lo establecido por Él. Así, pues, cuando dice: No se arrepentirá, tú

eres sacerdote eternamente según el rito de Melquisedec, demuestra suficientemente que Él

se ha arrepentido, esto es, que Él ha querido cambiar el sacerdocio que había establecido

según el orden de Aarón. Como vemos cumplido en ambos casos. En efecto: por un lado, no

hay sacerdocio de Aarón en templo alguno, y por otro, el sacerdocio de Cristo permanece

eternamente en el cielo.

14. Por tanto, el Profeta os llama a esta luz del Señor cuando dice: Y ahora tú, casa de Jacob,

venid, caminemos en la luz del Señor. Tú, casa de Jacob, a la que ha llamado y ha elegido.

No Tú, a la que ha abandonado. Pues ha abandonado a su pueblo, a la casa de Israel .

Quienesquiera que desde allí queráis venir, pertenecéis ya a esa a la que ha llamado;

estaréis libres de aquella a la que ha abandonado. En efecto, la luz del Señor en la que

caminan los pueblos es aquella de la cual dice el mismo Profeta: Te he puesto para luz de los

pueblos, para que seas mi salvación hasta los confines de la tierra . ¿A quién dice esto sino a

Cristo? ¿De quién se ha cumplido sino de Cristo? Tal luz no está en vosotros, de quienes

repetidamente se ha dicho: Dios les ha dado espíritu de aturdimiento: ojos para que no vean

y oídos para que no oigan hasta el día de hoy . No está, repito, en vosotros esta luz; por eso

reprobáis con presuntuosa ceguera la piedra que ha sido construida en cabeza de ángulo.

Luego acercaos a Él y seréis iluminados ; ¿qué es: Acercaos sino creer? ¿Adónde vais, pues,

a acercaros a Él, siendo Él la piedra de la que el profeta Daniel dice que, creciendo, se ha

hecho un monte tan grande que llena toda la superficie de la tierra ? Del mismo modo, los

pueblos que dicen: Venid, subamos al monte del Señor, no intentan tampoco caminar y

llegar a lugar alguno. Donde están, allí suben, porque en todo lugar se ofrece un sacrificio

según el orden de Melquisedec. Así, también otro profeta dice: Dios extermina a todos los

dioses de los pueblos de la tierra, y le adoran cada uno desde su lugar . Cuando, pues, se os

dice: Acercaos a Él, no se os dice: Preparad las naves o las acémilas y cargad con vuestras

víctimas; caminad desde lo más lejano hasta el lugar donde Dios acepte los sacrificios de

vuestra devoción, sino: Acercaos a Aquel de quien oís predicar; acercaos a Aquel que es

glorificado ante vuestros ojos. No os cansaréis caminando, porque os acercáis allí donde

creéis.

CON QUÉ CARIDAD HAN DE SER INVITADOS LOS JUDÍOS A LA FE.

X. 15. Carísimos, ya escuchen esto los judíos con gusto o con indignación, nosotros, sin

embargo, y hasta donde podamos, prediquémoslo con amor hacia ellos. De ninguna manera

nos vayamos a gloriar soberbiamente contra las ramas desgajadas, sino más bien tenemos

que pensar por gracia de quién, con cuánta misericordia y en qué raíz hemos sido injertados ,

para que no por saber altas cosas, sino por acercarnos a los humildes, les digamos, sin

insultarlos con presunción, sino saltando de gozo con temblor : Venid, caminemos a la luz

del Señor , porque su nombre es grande entre los pueblos . Si oyeren y escucharen, estarán

entre aquellos a quienes se les dijo: Acercaos a Él y seréis iluminados. Y vuestros rostros no

se ruborizarán . Si oyen y no obedecen, si ven y tienen envidia, están entre aquellos de

quienes se ha dicho: El pecador verá y se irritará, rechinará con sus dientes y se consumirá

de odio . Yo, en cambio, dice la Iglesia a Cristo, como olivo fructífero en la casa del Señor,

he esperado en la misericordia de Dios eternamente y por los siglos de los siglos .

También la lluvia, película sobre las luchas de Cochabamba contra la privatización abusos del agua en esta ciudad boliviana

Película sobre Bolivia y la lucha por el agua en Cochabamba.

Cochabamba, Bolivia, año 2000. Sebastián es un director de cine que se ha propuesto realizar una película sobre el descubrimiento de América, desmitificando, de paso, al personaje de Cristobal Colón y presentarndolo como un ser tirano sin escrúpulos. Por su parte Costa, el productor, sólo desea ajustarse al escaso presupuesto, por eso ha escogido Bolivia, por ser uno de los países más baratos para trabajar. En medio del rodaje Sebastián y Costa se ven envueltos en la Guerra Boliviana del Agua, conflicto que estalla entre los indigenas y el Gobierno tras la privatización de la venta del agua boliviana a una multinacional. Director Icíar Bollaín Pais España Año 2010 Duración 104 min. Genero Drama. Producción Morena Films. Fecha de estreno 5/1/2011 Reparto Luis Tosar, Gael García Bernal, Karra Elejalde, Juan Carlos Aduviri, Raúl Arévalo, Cassandra Ciangherotti, Carlos Santos, Dani Currás y Vicente Romero

Análisis y crítica de la presidencia de Bolsonaro en Brasil

BRASIL Entrevista a Regina Crespo sobre el presidente de Brasil , Bolsonaro

Surcos de Nuestra América presenta la primera parte de la entrevista realizada por el CAMeNA a la investigadora brasileña Regina Crespo del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), sobre la situación actual que vive la sociedad brasileña a raíz de la toma de posesión de Jair Bolsonaro.

Dramaturgia trágica: La Numancia, de Cervantes y su presencia en diferentes modelos de tragedia. Conferencia del profesor Jesús González Maestro.

Conferencia de Jesús G. Maestro, titulada “Recepción y presencia de La Numancia de Cervantes en diferentes modelos de dramaturgia trágica”, pronunciada en el Paraninfo de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid, el 20 de octubre de 2016, en el contexto del Congreso Internacional Cervantes & Shakespeare & la Edad de Oro de la Escena. Presentación de José Manuel Losada.

El concepto de Espacio Antropológico, desarrollado en el seno del sistema del Materialismo Filosófico , producto de la Filosofía forjada por Gustavo Bueno Martínez , es aplicado a la Crítica de la Literatura, por el profesor Jesús G Maestro, en el marco de su obra , en tres volúmenes: Crítica de la Razón Literaria.

Lección ofrecida por Gustavo Bueno en La Montaña Mágica el miércoles 21 de agosto de 2002.

IMPACTOS SOCIALES Y EN EL AMBIENTE DE NEGOCIOS DEL FRACKING EN EL ENTORNO DE LA ECONOMIA GLOBALIZADA

Explotación de gas mediante instalación de tecnologías para frackingefectos negativos del fracking

Cine y Literatura: la película y novela homónimas, La sombra del caudillo, escrita por el mexicano Martín Luis Guzmán

El General Hilario Jiménez, interpretado por Ignacio López Tarso

En esta película podemos comprobar el por qué, los motivos, que los generales mexicanos tuvieron para tratar de que no viera La Luz pública, cosa que lograron durante treinta años. De hecho , el contexto político de esa época de la Historia de México en el siglo XX, muestra la enorme corrupción y violencia, traiciones y agresiones e impunidad, manejo de la verdad con fines de conseguir el Poder político a toda costa, etc.


Consideramos, desde INTROFILOSOFIA, que es muy interesante este video , una reseña sobre la novela de Martín Luis Guzmán, e introduce secciones de Literatura Comparada. Reseña y crítica por Juan Villoro, gran escritor mexicano de finales del siglo XX y comienzos del XXI.

El escritor mexicano Juan Villoro, hace una reseña crítica de la novela La Sombra del Caudillo

Desde INTROFILOSOFIA , proponemos la lectura de la reseña y análisis que hace la escritora Margó Glanz, de la novela de Martín Luis Guzmán , en la cual se basa la película:

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

La sombra del caudillo: una metáfora de la realidad política mexicana1

Margo Glant

Lenguaje político y retórica

Si uno se atiene a lo que el lenguaje político sostiene, la Revolución mexicana sigue siendo vigente. Para verificar o rechazar esa aseveración sería interesante, y además útil, analizar La sombra del caudillo de Martín Luis Guzmán, la novela política más coherente que se haya escrito en México. Y pienso que nadie ha logrado, con tan acabada perfección literaria, dar cuenta de un fenómeno en el momento mismo en que posiblemente era liquidado, y a la vez definir una retórica que, ella sí, se ha mantenido activa hasta este momento. Además, al recrear con precisión novelesca un acontecimiento histórico mexicano, Guzmán determina, imitando a los trágicos griegos, cuáles son los usos y abusos del poder.

Y como muestra de retórica basta un botón, oigamos hablar en la novela a los dos personajes en contienda por la Presidencia de la República, el general Ignacio Aguirre y el general Hilario Jiménez, personajes que se debaten impulsados por los designios del entonces presidente, el Caudillo, en realidad Álvaro Obregón.

Estamos hablando con el corazón en la mano, Hilario, no con frases buenas para engañar a la gente. Ni a ti ni a mí nos reclama el país. Nos reclaman (dejando a un lado tres o cuatro tontos y tres o cuatro ilusos) los grupos de convenencieros que andan a caza de un gancho de donde colgarse; es decir, tres o cuatro bandas de politiqueros… ¡Deberes para con el país!…Pero Jiménez estaba ya de vuelta en el terreno de la sinceridad. Con ella replicó:-Franqueza por franqueza. Yo no creo lo mismo, o no lo creo por completo. Mis andanzas en estas bolas van enseñándome que, después de todo, siempre hay algo de la nación, algo de los intereses del país, por debajo de los egoísmos personales a que parece reducirse la agitación política que nosotros hacemos y que nos hacen2.

Algunos datos biográficos

Martín Luis Guzmán nació en 1887 en Chihuahua, uno de los estados del norte de la república mexicana más decisivos en el curso de la Revolución. Su padre era instructor del Colegio Militar donde se formaron esos soldados federales que habrían de figurar en sus novelas ya fuera como los enemigos huertistas o como los militares más sabios del ejército constitucionalista, entre los que se destaca el extraordinario Felipe Ángeles. Guzmán sigue la carrera de jurisprudencia y en 1911 se asocia con los miembros del Ateneo de la Juventud, y participa en las actividades culturales de formación y método de estudio así como de difusión de nuevas ideas que habrían de ser tan importantes en el ideario político de la Revolución. Obsesión de seriedad y de rigor que le hacen decir: «Únicamente la especialización rigurosa hace pueblos completos y organizados, porque en ellos nadie adquiere derecho a la universidad si antes no ha dominado su oficio. Y no hay otra senda»3. Organización y rigor filosóficos, idearios humanistas, reacción contra los ideólogos porfiristas conocidos como los «científicos».

En 1913, Guzmán se une al movimiento revolucionario del norte, el de los constitucionalistas. Sus años de experiencia en el ejército le permiten relacionarse con los más importantes militares y políticos de México: Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Pancho Villa, Adolfo de la Huerta, Lucio Blanco, Felipe Ángeles, de los cuales deja retratos memorables y vívidos en El águila y la serpiente.

Las diferencias políticas que separan en facciones a los revolucionarios después de la caída de Huerta, la escisión entre Carranza y Villa, lo obligan a optar por la facción villista, hasta que Carranza lo pone preso en 1914. Libre por la Convención de Aguascalientes y «perplejo ante los dictados de la lealtad, que no le consentía desconocer al gobierno de la Convención ni tampoco hacer armas contra Francisco Villa y Emiliano Zapata, decide expatriarse temporalmente, hasta 1920»4. De 1922 a 1924 fue diputado al Congreso de la Unión; al apoyar la rebelión delahuertista que fue derrotada, se ve obligado a exilarse desde 1924 hasta 1936 en España. En el fondo histórico de La sombra del caudillo se funden dos momentos de la vida política de México, en parte el de 1923-1924, la época de la candidatura a la presidencia de Adolfo de la Huerta, y el periodo 1927-1928, que como corolario tiene el asesinato del general Serrano en Huitzilac, por ir contra los deseos del Caudillo. Los personajes, apenas disfrazados, serían, como ya lo indicaba antes, Álvaro Obregón (asesinado luego en 1929) y Plutarco Elías Calles, quien fundaría el partido que hoy, con otro nombre, aún se mantiene en el poder, el PRI.

A partir de 1936, Martín Luis Guzmán se integra a la vida política nacional, ocupa diversos puestos, algunos de elección popular, escribe otros libros y corona su carrera con varios premios y cargos.

El Ateneo de la Juventud

En sus notas sobre la cultura mexicana del siglo XX, Carlos Monsiváis recuerda el halo mitológico que aureola a la generación del Ateneo de la Juventud y antes de matizarlo resume los atributos específicos de que se componía su sustancia. Extraigo algunas de sus frases:

Es una generación con calidad y unidad de propósitos […] Destruyen las bases sociales y educativas del positivismo y propician el retorno al humanismo y a los clásicos […] En Grecia encuentran la inquietud del progreso, el ansia de perfección, el método, la técnica científica y filosófica, el modelo de disciplina moral, la perfección del hombre como ideal humano […] Representan la aparición del rigor en un país de improvisados […] Impugnan frontalmente el criterio moral del porfiriato […] Renuevan el sentido cultural y científico de México, y [para terminar] son precursores directos de la Revolución5.

El impacto ateneísta se atenúa para Monsiváis si se advierte que,

su importancia política no es tan amplia ni tan demoledora, [aunque] frente a los sectores reaccionarios y feudales del porfirismo representan un adelanto, una liberalización, una alternativa: son la posibilidad de reformas dentro del sistema, la certidumbre de un comportamiento intelectual de primer orden. Pero -insiste- su raigambre conservadora es imperiosa6.

Y sin embargo, Monsiváis, quien para reforzar sus argumentos se apoya en los de Jorge Cuesta, aunque disienta levemente de ellos, acepta que los aportes culturales del Ateneo, en relación con los individuos que lo formaron, son extraordinarios. Cuesta, a su vez, dice: «Para los ateneístas el conocimiento se maneja como acción, la inteligencia como sensibilidad y la moral como estética». En suma, tanto Cuesta como Monsiváis coinciden en que su proyecto fue un «intento de reconstrucción utópica»:

[…] formado -añade Cuesta- por espíritus que por violentar demasiado a la ética se han visto política y estéticamente casi desposeídos, y por mantener un orgullo demasiado erguido en el sueño, lo han visto sin fuerza en la realidad».Y Cuesta finaliza: «El Ateneo de la Juventud se significó con su actitud aristocrática de desdén por la actualidad, pero su aristocracia es una ética, casi una teología»7.

No es extraño entonces que su idea de la historia sea eminentemente heroica, nostálgica, modelada en la palabra casi sagrada del Ariel de Rodó, cuya estética estatutaria fue trasladada a una práctica humanística: los intelectuales como héroes, como reformadores de la patria. Héroes, copias al carbón de una poética (y una ética) aristotélica. Así, tanto Alfonso Reyes como Martín Luis Guzmán, ambos hijos de militares destacados del porfiriato, asumen como su paradigma natural la edad heroica griega. En Reyes a través de un deslinde retórico y humanístico, y en Guzmán mediante la creación de un arquetipo modelado en la tragedia ateniense.

Lo escultórico y la transparencia

Recalco, entonces: podría afirmarse que este último escritor tuvo como modelo directo la Poética de Aristóteles para construir a su héroe: el general Aguirre es joven, alto, bien formado. Parece, cuando se mueve, un atleta griego. Sus rasgos no son perfectos, pero sí armónicos, se delinean en el movimiento, como las esculturas de Mirón, pero a la vez en el reposo, como esas mismas estatuas. Cuando en el primer capítulo del libro asistimos a la seducción de Rosario por el joven ministro de la Guerra, Guzmán lo describe así:

Junto a Rosario, Ignacio Aguirre no desmerecía de ninguna manera: ni por la apostura ni por los ademanes. Él no era hermoso, pero tenía, y ello le bastaba, un talle donde se hermanaban extraordinariamente el vigor y la esbeltez: tenía un porte afirmativamente varonil; tenía cierta soltura de modales donde se remediaban, con sencillez y facilidad, las deficiencias de su educación incompleta. Su bella musculatura, de ritmo atlético, dejaba adivinar bajo la tela del traje de paisano, algo de la línea que le lucía en triunfo cuando a ella se amoldaba el corte, demasiado justo del uniforme. Y hasta en su cara, de suyo defectuosa, había algo por cuya virtud el conjunto de las facciones se volvía no sólo agradable sino atractivo. ¿Era la suavidad del trazo que bajaba desde las sienes hasta la barbilla? ¿Era la confluencia correcta de los planos de la frente y de la nariz con la doble pincelada de las cejas? ¿Era la pulpa carnosa de los labios, que enriquecía el desvanecimiento de la sinuosidad de la boca hacia las comisuras? Lo mate del cutis y la sombra pareja de la barba y el bigote, limpiamente afeitados, parecían remediar su mal color; de igual modo que el gesto con que se ayudaba para ver a cierta distancia restaba apariencias de defecto a su miopía incipiente8.

Aguirre, entonces, queda claro, no es bello como un dios, es bello como un hombre, su cuerpo imita a las estatuas de los atletas olímpicos, casi puede admirarse su cuerpo como se admiran los cuerpos que dejan adivinar las deidades de los frisos del Partenón bajo los drapeados de sus trajes. En suma, además de tener un cuerpo clásico, estatuario, Aguirre tiene los atributos del príncipe aristotélico. No es demasiado hermoso, tampoco demasiado bueno. Comete errores, es venal, a veces también banal, y en ocasiones hasta fornicario, como solía decir Obregón del general Serrano. Su cuerpo tiene defectos, pero el movimiento y la ondulación de sus miembros recuerdan los de un caballo o los de un atleta que, para el caso, es lo mismo, porque según Guzmán, «era la de Aguirre una pierna vigorosa y llena de brío». La descripción es estatuaria, pero dentro de los cánones del realismo ateniense, revisado, purificado y blanqueado por el neoclásico; es decir, un realismo en el que la armonía exacta se logra en el reposo de los personajes retratados, porque justo en el momento del reposo se ponen de relieve, con mayor claridad, los sabios ritmos del movimiento exacto y necesario para competir en los juegos olímpicos y para, luego, trasladar sus rasgos a una estatua que inmortaliza. Los rasgos del general Aguirre parecen haber sido construidos por la regla de las tres unidades, por un escultor, y hasta mediante la ayuda de un arquitecto, quizá Jesús T. Acevedo, miembro del Ateneo de la Juventud quien aseguraba que «las humanidades tienen por objeto hacer amable cualquier presente. Fundarse en el examen de la Antigüedad para comprender y aquilatar los perfiles del día, constituye la actividad clásica por excelencia».

Como miembro del Ateneo, para Guzmán la disciplina, el rigor, la lucha contra la improvisación, la educación son, o debieran ser, los fundamentos de una nueva sociedad, la que emerge de la lucha revolucionaria. Educar al pueblo es una política y a la vez una ética, es más, según el modelo ateneísta, la política debería ser inseparable de la ética y de la estética.

Por eso el Aguirre descrito por Guzmán tiene «un porte afirmativamente varonil; [y] cierta soltura de modales donde se remediaban, con sencillez y facilidad, las deficiencias de su educación incompleta»9. Es decir, la falta de rigor intelectual puede suplirse con un cuerpo elástico, atlético, luminoso.

La opacidad de los caudillos

Los caudillos en cambio son opacos y, aunque muchas veces su mirada sea luminosa, esa luminosidad es sospechosa. Y es sospechosa porque revela lo instintivo, la animalidad, lo contrario a la educación, ese aprendizaje que hace del hombre un ser racional. Los ateneístas forman parte de una vieja tradición polémica que en América y desde la Conquista ha opuesto lo racional a lo bárbaro, tradición defendida más tarde por los grandes próceres de América Latina -por ejemplo, Sarmiento-, y que será fundamental después en la novela llamada telúrica o de la tierra, contemporánea de la novela de la Revolución mexicana.

Pancho Villa, a cuyo lado combatió Guzmán, es descrito así en El águila y la serpiente:

tenía puesto el sombrero, puesta la chaqueta y puestos también, a juzgar por algunos de sus movimientos, la pistola y el cinto con los cartuchos. Los rayos de la lámpara venían a darle de lleno y a sacar de sus facciones brillos de cobre en torno de los fulgores claros del blanco de los ojos y del esmalte de la dentadura. El pelo rizoso, se le encrespaba entre el sombrero y la frente, grande y comba; el bigote de guías cortas, azafranadas, le movía, al hablar, sombras sobre los labios… Su postura, sus gestos, su mirada de ojos constantemente en zozobra denotaban un no sé qué de fiera en el cubil; pero de fiera que se defiende, no de fiera que ataca; de fiera que empezase a cobrar confianza sin estar aún muy seguro de que otra fiera no lo acometiese de pronto queriéndola devorar10.

Esa luminosidad huidiza, obtenida gracias a otra luz, de la que es reflejo, revela lo primitivo del ser, el instinto natural, un instinto de defensa. Instinto que Guzmán, como buen ateneísta, reprueba, pero que sin embargo es superior al de los otros jefes de la Revolución quienes actúan no como Villa en defensa propia, sino en ofensa ajena. Esta idea es tan acentuada en su obra que, según él, la persecución de que fue objeto, y que lo obligó a desterrarse cuando triunfó el carrancismo, se debió a una discusión que Guzmán sostuvo con el Primer Jefe, y en la que contrariaba su idea de «la superioridad de los ejércitos improvisados sobre los que se organizan científicamente»:

-¡Lo que son las cosas! -dije sin ambages y mirando con fijeza hasta el fondo de los ojos dulzones del Primer Jefe-. Yo pienso exactamente lo contrario de usted. Rechazo íntegra la teoría que hace de la buena voluntad el sucedáneo de los competentes y de los virtuosos. El dicho de que las buenas voluntades empiedran el infierno me parece sabio, porque la pobre gente de buena voluntad anda aceptando siempre áreas superiores a su aptitud, y por allí peca. Creo con pasión, quizá por venir ahora de las aulas, en la técnica y en los libros y detesto las improvisaciones, salvo cuando son imprescindibles. Estimo que para México, políticamente, la técnica es esencial en estos tres puntos fundamentales: en Hacienda, en Educación Pública y en Guerra… Mi salida causó, más que sorpresa, espanto, Don Venustiano me sonrió con aire protector, tan protector que al punto comprendí que no me perdonaría nunca mi audacia11.

Los políticos son obtusos, y, cuando sus ojos brillan, repito, su luminosidad es sospechosa. Los ojos del Caudillo de la novela son, como los de Villa, ojos de fiera:

tenía unos soberbios ojos de tigre, ojos cuyos reflejos dorados hacían juego con el desorden, algo tempestuoso de su bigote gris […] Pero si fijaban su mirada en Aguirre nunca faltaba en ellos […] la expresión suave del afecto […] Con todo esta vez notó que sus palabras, mencionado apenas el tema de las elecciones, dejaban suspensa en el caudillo la mirada de costumbre. Al contestar él, sólo quedaron en sus ojos los espurios resplandores de lo irónico; se hizo la opacidad de lo impenetrable12.

Es la luz la que da el brillo, la transparencia; es la luz la que destruye la sombra, pero es al abrigo de la sombra que se agazapan las fieras, esos seres opacos de la política nacional, que hacen de la oscuridad su hábitat natural. Política nacional que después de su destierro Guzmán entendió con nitidez, y que verifica lo que Cuesta había dicho de los miembros del Ateneo, una actitud aristocrática de desdén de la actualidad, una aristocracia doblada de ética, concebida casi como una religiosidad, o mejor dicho, casi como una teología. Una religiosidad laica, una idealización de la vida nacional, el deseo de crear mediante una mística del rigor un nuevo país.

El vigoroso conservadurismo de los ateneístas -concluye Monsiváis- no les impide constituirse en un puente entre una y otra etapas históricas y les obliga a perfilarse como un programa: el deseo de sobrevivencia de una cultura que no juzgan porfiriana sino occidental y universal (clásica en su origen) y a la que se deben. No es azarosa su indiferencia ante una característica de la vida griega: la democracia. Su afán es distinto y, sin decirlo, aceptan la idea de un despotismo ilustrado, lo que será la vaga conformación programática de Vasconcelos como secretario de Educación Pública y como candidato a la Presidencia en 192913.

La luminosidad

El cuerpo de Aguirre, acoplado al de Rosario, su amante, se matiza con la luz: la región más transparente del aire ayuda a depurar las líneas y obliga al paisaje a tomar partido cuando subraya las sombras y las luces: «Ahora las nubes cubrían el sol con frecuencia y mudaban, a intervalos, la luz en sombra y la sombra en luz». Guzmán confiesa en la entrevista que le hiciera Emmanuel Carballo que

[…] en su modo de escribir lo que mayor influjo ha ejercido es el paisaje del Valle de México. El espectáculo de los volcanes y el Ajusco, envueltos en la luz diáfana del valle, pero particularmente en la luz de hace varios años. Mi estética es ante todo geográfica. Deseo ver mi material literario como se ven las anfractuosidades del Ajusco en día luminoso o como lucen los mantos del Popocatépetl14.

En el fragmento recién citado se hace referencia a la estética del paisaje presente en la obra del gran pintor mexicano José María Velasco. Ciertamente, la luz que ahora tenemos no es la que sedujo a don Martín. Quizá por eso ya no tengamos posibilidades de ser estetas. Esa luz, aparentemente maniquea, es sobre todo escultórica o arquitectónica, también pictórica, la luz necesaria para construir los volúmenes que los contrastes revelan y que son manejados por Guzmán en paralelismo absoluto con la política. Estar a la sombra significa poder mirar a los que están a la luz, al descubierto, luciendo su físico pero también descubriendo su juego. La política mexicana se reduce, en cierta medida, a una teoría sobre la madrugada:

O nosotros le madrugamos bien al Caudillo, decía Oliver, o el Caudillo nos madruga a nosotros: en estos casos triunfan siempre los de la iniciativa. ¿Qué pasa cuando dos tiradores andan acechándose pistola en mano? El que primero dispara primero mata. Pues bien, la política de México, política de pistola, sólo conjuga un verbo, madrugar»15.

Madrugar es estar de lleno entre los dos opuestos, es aprovechar el momento en que la sombra está a punto de convertirse en luz y, por tanto, y tomando en cuenta, como dice el dicho, que al que madruga Dios lo ayuda, podrá dar el albazo, pasar de la sombra a la luz y exponerse, ya seguro de su triunfo, al público, y en rápido malabarismo colocar definitivamente a su rival a la sombra, es decir, privarlo para siempre de la luz. Aguirre no ha reconocido esta ley y ha perdido puntos en el juego político al que lo condena su posición. Y no sólo eso, se ha mostrado a plena luz, sin advertir que al hacerlo se ha vuelto el blanco perfecto de sus enemigos, agazapados en la sombra, antes de dar el zarpazo.

Insisto: Aguirre es guapo, esbelto, luminoso, más que hombre de acción es hombre de placer, aclara Guzmán; en cambio, su enemigo es opaco. Hilario Jiménez -Calles-

[…] durante todos estos movimientos, su cuerpo, alto y musculoso -aunque ya muy en la pendiente de los cuarenta y tantos años puestos demasiado a prueba-, confirmó algo que Aguirre siempre había creído: que Jiménez visto de espaldas, daba de sí más fiel idea que visto de frente. Porque entonces (oculta la falaz expresión de la cara) sobresalía en él la musculatura de apariencia vigorosa y se le fortalecían los cuatro miembros, firmes y ágiles y todo él cobraba aire seguro, cierta aptitud para consumar, con precisión, con energía, hasta los menores intentos. Y eso sí era muy suyo -más suyo desde luego que el deforme espíritu que acusaban sus facciones siniestras- pues cuadraba bien con la esencia de su persona íntima16.

La opacidad del contrario, es decir su falta de transparencia -frases ya manidas en la filosofía y en la política mexicana-, su incapacidad para reflejar la luz, su animalidad (su estructura de cuadrúpedo, semejante a la mirada bovina de Carranza en El águila y la serpiente), constituyen un dato ominoso: carece de forma, o mejor, su forma es equívoca, poco clara -se advierte no de frente sino de espaldas. Su cuerpo es oscuro, pesado, contradictorio, siniestro, como su política. Aguirre no quiere ser presidente y se lo advierte tanto al Caudillo como al candidato, pero la transparencia no es aceptada ni creíble: ¿Quién que es no quiere ser?

Políticamente el Caudillo tiene razón, razona a su vez Axkaná, hablando con su amigo Aguirre: Juzga tu caso refiriéndolo a uno cualquiera de sus generales, como si se tratara de él mismo. ¿En las actuales condiciones tuyas no andaría él bregando ya por llegar a ser presidente? Pues por eso, ni más ni menos, supone que eso es lo que tú haces y harás17.

El papel del corifeo

De esta manera se va urdiendo la trama, se van poniendo las fichas sobre la mesa, se va cerrando la trampa. Aguirre no ha entendido que los contrarios delinean otra forma, distinta a la suya, opaca, nunca transparente, pero a la larga siempre adecuada a su propia necesidad política. Significativamente, los partidarios de Aguirre se parecen, entre todos se dibuja nítidamente la armonía, se perfila una forma clásica, se construye la belleza, según el ideal helénico, quizá imposible de lograr en este reino. La prueba la obtiene el mismo Axkaná, personaje cuya función en la novela es, según confesión del propio autor, la del coro (y quizá la de autorretrato del mismo Guzmán): «Ejerce en ella la función reservada en la tragedia griega al coro: procura que el mundo ideal cure las heridas del mundo real»18.

Es más, Axkaná es la conciencia política del autor, juega el papel del corifeo, dice la verdad, esa verdad que los políticos inmersos en el juego ya no pueden ver. Por eso aclara, explicándole a Aguirre (y sobre todo al lector) el juego de la política, es decir, penetra en la oscuridad:

En el campo de las relaciones políticas la amistad no figura, no subsiste. Puede haber de abajo arriba, conveniencia, adhesión, fidelidad; y de arriba abajo, protección defectuosa o estimación utilitaria. Pero amistad simple, sentimiento afectivo que una de igual a igual, imposible. Esto sólo entre los humildes, entre la tropa política sin nombre. Jefes y guiadores, si ningún interés común los acerca, son siempre émulos envidiosos, rivales, enemigos en potencia o en acto. Por eso ocurre que al otro día de abrazarse y acariciarse, los políticos más cercanos se destrozan y se matan. De los amigos más íntimos nacen a menudo, en política, los enemigos acérrimos, los más crueles19.

Clarividencia absoluta, Axkaná no sólo es la luz, es el descifrador de la sombra. Además, su capacidad absoluta para la amistad -esa forma prístina de lealtad de la que carecen los políticos y que otorga al grupo de Aguirre su máxima radiancia- le permiten una posición neutral y la sobrevivencia. No podría ser de otra manera: la figura de Axkaná es un soporte narrativo y filosófico; permite que el narrador construya con nitidez un discurso político sustentado en un discurso narrativo, cuyo juego armónico produce una acabada metáfora de la realidad nacional. El discurso teórico, corolario natural de las acciones narrativas y de las imágenes poéticas de la novela, no tendría validez sin ese sustento, subrayado por Axkaná mientras cumple con la función de corifeo que le ha sido asignada en el texto. Y al dibujar la metáfora narrativa del poder, La sombra del caudillo sobrepasa el mero realismo histórico y circunstancial de un solo país, aunque lo pueda representar de maravilla.

Axkaná escuchaba haciendo un transporte de la elocuencia de Aguirre: éste creía expresar la tragedia de que su jefe lo juzgara falso, pero lo que Axkaná entendía no era eso. Sentía en su amigo la tragedia del político cogido por el ambiente de inmoralidad y mentira que él mismo ha creado; la tragedia del político, sincero una vez, que, asegurando de buena fe renunciar a las aspiraciones que otros le atribuyen, aún no abre los ojos a las circunstancias que han de obligarlo a defender, pronto y a muerte, eso mismo que rechaza. Axkaná, en otros términos, pensaba lo que el Caudillo. Sólo que mientras éste, gran maestro en el juego político y juez de las ambiciones ajenas a la luz de las propias, sospechaba fingimiento en Aguirre, Axkaná sabía que la sinceridad de su amigo era absoluta. Para él todo el equívoco estribaba en la confusión de Aguirre al identificar con sus deseos los misteriosos resortes de la política: en que el ministro de la Guerra, en fuerza de querer oponerse a la magnitud de la ola que venía levantándolo, no fuera capaz de apreciarla20.

Forma y movimiento

Axkaná se dirige al frontón, y allí descubre por vez primera el arquetipo, el mundo platónico de las ideas y las formas, en un espectáculo que lo fascina literalmente:

un nuevo espectáculo, un espectáculo que se le antojó magnífico por su riqueza plástica y del que gustó plenamente. Con los ojos llenos de visiones extraordinarias se creyó, por momentos, en presencia de un acontecimiento de belleza irreal -asistió a la irrealidad en que se saturan en la atmósfera de las lámparas eléctricas las proezas de los pelotari […] Con todos sus sentidos admiraba aún, como hechos sobrehumanos, como fenómenos ajenos a las leyes físicas y al vivir de todos los días, los incidentes del juego que acababa de ver21.

Nunca ha estado Guzmán-Axkaná más cerca del ideal: el pelotari es la imagen moderna del discóbolo, no puede haber nada más bello para un ateneísta: vislumbrar por fin la forma y el movimiento encadenados, la presencia definitiva, palpable, concreta, del héroe, el mito hecho realidad, «la maestría heroica», la belleza irreal. Éste es uno de los momentos fundamentales del texto, juega casi el mismo papel que la línea áurea en las pinturas clásicas. En ese pasaje novelesco se decide el futuro de México: recuérdese que estamos en la época de Plutarco Elías Calles, antes de la matanza de Huitzilac, del asesinato del general Serrano. A partir de este instante se dirimirán en la novela dos opciones de vida, dos opciones de historicidad: una deformidad corpórea responde a la falta de moral política: la estética de Guzmán es inseparable de la ética, o más bien estética y ética se confunden, como en la filosofía clásica lo bello es inseparable de lo bueno. La belleza escultórica de los cuerpos en movimiento y la de los amantes se encuentran en su clasicismo.

En sus años de aprendizaje político, cuando deambulaba por los estados del norte de la república, antes de afiliarse de manera definitiva al villismo, Guzmán afina su idealismo, lo asocia a un programa disciplinario del cuerpo y del espíritu:

Por fortuna, descubrí pronto que en el Nogales de Sonora había una tienda de libros… Después, a fuerza de meterme en todas partes, hallé que en el Nogales de Arizona existía… una biblioteca pública, y que en aquella biblioteca podían leerse las obras de Plotino. De allá datan mis inmersiones temporales en la mística alejandrina y en su pureza espiritual ajena al mero conocimiento; de allá mi trato momentáneo con Porfirio y Jámblico22.

La oscura realidad

Al salir del frontón, transportado por la belleza ideal, Axkaná cae en una emboscada y sufre un atentado. Casi al mismo tiempo, Aguirre arregla un negocio fraudulento, acepta un papelito amarillo que le ofrece una compañía petrolera norteamericana. Cuando le informan acerca del atentado contra su amigo, renuncia a su puesto de ministro de Guerra y acepta, demasiado tarde, su candidatura como presidente de la República. Ninguno de los políticos, ni su antiguo amigo, el Caudillo, pudieron creer que su rechazo era verdadero, y que sólo su concepto de amistad -de lealtad ateneísta- lo inclina a aceptarlo. Los dados están echados, es el principio de las hostilidades. La forma y la deformidad se magnifican.

Aguirre va construyéndose, se va convirtiendo en un personaje trágico, un verdadero héroe aristotélico. Guzmán lima las asperezas morales de su personaje hasta hacerlo recobrar la dignidad. Le ha permitido errar, como los trágicos griegos hacían caer a sus personajes por causa de la hybris, el orgullo, para luego provocar en los espectadores ese terror y esa piedad incapaces de provocar los dioses y los héroes impecables.

Como en El águila y la serpiente, Guzmán acelera el ritmo, y lo que parecía un juego de salón entre gente bonita, se convierte en un juego de muerte. En la Cámara de Diputados se enfrentan los aguirristas con los hilaristas. Ricalde, el líder sindical, bajo cuyo nombre se disfraza Morones, era

[…] un hombre inteligente, antipático y monstruoso. Sus ojos asimétricos carecían de luz. Su cabeza parecía sufrir sin tregua la tortura de un doble retorcimiento: la deformación ladeada del cráneo agravaba desde lo alto, lo que bajo era, junto a la barba, deformación ladeada también, de descomunal arruga carnosa; y entre deformación y deformación, la pesadez del párpado, de flojedad casi paralítica, daba acento nuevo a aquella dinámica de la fealdad, prolongada y ensanchada hasta los pies en toda la extensión de un cuerpo de enorme volumen23.

Esta perspectiva de la fealdad, esa deformación que es sin embargo dinámica, pone de relieve el tipo de combate. Por un lado esconde un racismo de Guzmán escudado tras esa dialéctica de la oscuridad y la luz; por otro, subraya la metáfora: la política del Caudillo es tortuosa, sigue caminos desviados, fraudulentos, solapados. Una política cuya forma y partidarios contrarían las leyes de la armonía es necesariamente abyecta, corruptora. Aguirre cae en la trampa con sus partidarios, apuestos, bien vestidos, escultóricos; los deformes los persiguen. Canuto, un esbirro de Ricalde es descrito de esta manera, también en la Cámara de Diputados, una forma no demasiado extraña aun ahora: «negra y chata, partida en dos por la raya blanca de los dientes, su fealdad brilló entonces horrible…». Y luego remata: «Canuto se dolió a la burla; su tez, hasta entonces brillante, con relumbres como de barniz, se apagó de súbito en el negro más mortecino y ceniciento»24.

Y con esa frase lapidaria reconfirmamos que la estética de Guzmán es occidental, como debe de serlo una estética fincada en la perfección ideal de la escultura y la cultura atenienses; no se salvan quienes no participan de una forma pero tampoco los que tienen otro color.

Inconsciente, débil, fornicario, pero bello y luminoso, el antiguo ministro de la Guerra reconstruye su figura, inmortaliza su forma, se muere de perfil como algún personaje de García Lorca:

Aguirre no había esbozado el movimiento más leve; había esperado la bala con la más absoluta quietud. Y tuvo de ella conciencia tan clara, que en aquella fracción de instante se admiró a sí mismo y se sintió -solo ante el panorama, visto en fugaz pensamiento, de toda su vida revolucionaria y política- lavado de sus flaquezas. Cayó, porque así lo quiso, con la dignidad con que otros se levantan25.

La muerte es también una forma. Al moldearla con perfección necesaria para convertirla en símbolo, Aguirre se convierte en un héroe trágico, y de paso el propio novelista se trasmuta y, hecho uno con la forma que ha creado, siente que su actividad política se moraliza. Ya lo he repetido hasta la saciedad: toda ética oculta en su reverso una estética, aunque la que propone Guzmán nunca haya existido en la realidad.

Pero tampoco existe ya la región más transparente. Y eso tal vez se implica en el libro de Guzmán: el juego político mexicano se ha transformado mucho, pero puede ser que aún estén vigentes algunas de las deformidades ocultas que Martín Luis Guzmán descubrió en la actuación de quienes entonces estaban en el poder. Probablemente esas formas sigan siendo las que la política reviste, puras sombras, o como diría un clásico, la política sombras suele vestir…

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