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de Colombia y el Imperio:génesis del curso de una Historia.Hasta hoy


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Presentan libro en Francia sobre la CIA
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HERNANDO CALVO OSPINA
FUENTE http://hcalvospina.free.fr/spip.php?article260
La masacre de las bananeras
COLOMBIA, DICIEMBRE DE 1928
La masacre de las bananeras
Jueves 16 de diciembre de 2010, por Hernando Calvo Ospina
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No ha sido la imaginación del colombiano Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura. No. Lo que narró sobre ello en su obra cumbre, «Cien años de Soledad» es la absoluta y triste verdad. La matanza y represión a los obreros comenzó a la madrugada del 6 de diciembre de 1928, y sólo se detuvo como tres semanas después. Fue en las plantaciones bananeras de la United Fruit Company, en el Caribe colombiano. Así fueron los primeros pasos del terrorismo de Estado en Colombia…

Por Hernando Calvo Ospina*

En Colombia, con las primeras luces del Siglo XX los yacimientos de petróleo, oro, platino y otros preciosos metales son casi regalados a empresas estadounidenses e inglesas. A sociedades de estas naciones son entregados extensos territorios para la explotación sin moderación de banano, cacao, tabaco y caucho. Con el beneplácito del gobierno, el personal empleado por estas compañías era tratado como en la época de la colonia.

La industrialización iniciada en aquellos primeros veinte años dio nacimiento a una burguesía urbana, y asimismo a un sector obrero que comenzó a reclamar mejoras sociales. Siguiendo su ejemplo, campesinos, indígenas y artesanos también procuraron organizarse. Estos incipientes movimientos reivindicativos dieron paso a las primeras organizaciones sindicales y políticas.

Ese embrionario proceso organizativo recibió un aliciente externo decisivo. En octubre de 1917 se produjo la Revolución de Octubre en Rusia, liderada por Vladimir Lenín, y el establecimiento de la Unión Soviética, estableciéndose la primera experiencia de construcción del socialismo. Este acontecimiento pasaría a influir de manera determinante en el pensamiento político y social mundial, como lo había sido la Revolución Francesa en 1789. Colombia no podía ser la excepción, menos cuando la palabra “socialismo” no era desconocida en círculos de la intelectualidad liberal.

Ahora la igualdad social se veía como posibilidad. A base de movilizaciones y huelgas se fueron logrando derechos y concesiones inimaginables unos años antes, siendo los obreros petroleros de la Tropical Oil Company quienes estuvieron en la vanguardia de la lucha.

A los ojos del gobierno conservador, de la oligarquía y de la jerarquía eclesial -la mayor latifundista de la nación-, toda la organización y el descontento social eran prueba de la existencia de un complot comunista internacional para acabar con sus propiedades y vidas. Su paranoia aumenta cuando en 1926 se crea el Partido Socialista Revolucionario, alternativa a los partidos tradicionales, Liberal y Conservador. Aunque un sector importante de la intelectualidad liberal favorecía los cambios sociales, no por establecer el socialismo, sino por modernizar un Estado que manejaba al país como un mayordomo. (1)

Desde el gobierno, el parlamento, los púlpitos y periódicos, las prédicas no daban tregua contra la “subversión bolchevique”. Aterrorizados, la dirección conservadora y los jerarcas católicos decidieron actuar estratégicamente.

A mediados de 1927, el ministro de Guerra, Ignacio Rengifo, un intelectual que antes se había declarado “revolucionario”, expresó: “Al amparo del ambiente de amplia libertad que se respira en el territorio colombiano no pocos nacionales y extranjeros por su propia cuenta, o en calidad de agentes asalariados del gobierno soviético, hacen por doquier activa y constante propaganda comunista.” (2)

Rengifo fue el principal inspirador de la Ley de Defensa Social, más conocida como “Ley Heroica”. Promulgada en octubre de 1928, ésta marcó la pauta en la concretización de un marco teórico altamente represivo. Con ella Colombia se adelantó a los teóricos de las guerras colonialistas europeas y estadounidenses, formulando una doctrina destinada a combatir a lo que se conocerá a inicios de los años sesenta como “enemigo interno”. La Ley inscribía como “subversiva” la acción reivindicativa, política y social de los sindicatos y organizaciones populares nacientes.

La United Fruit y el poder

Finalizando el Siglo XIX la empresa estadounidense United Fruit Company se había instalado en Santa Marta, en el Caribe colombiano. El gobierno no sólo le hizo entrega de extensos territorios, sino de privilegios que no tenían otras empresas extranjeras. La United pasó a funcionar y actuar en la inmensa región como una república independiente.

Para 1927, más de 25 000 personas trabajaban en las plantaciones de la United, con jornadas de 12 horas mínimo. Los obreros no recibían salarios en dinero: se les entregaban bonos que únicamente podían ser utilizados en las tiendas de la empresa, a cambio de productos transportados desde Estados Unidos en los barcos que habían llevado el banano. Además de no contar con asistencia médica, los trabajadores dormían amontonados en barracas insalubres. Existía un sistema de contratistas intermediarios como único vínculo laboral, y así la frutera se desatendía de las obligaciones básicas con los trabajadores. Buscando remediar esto, el sindicato presentó un pliego de peticiones.

Las negociaciones, que no avanzaban, se estancaron cuando se aprobó la Ley Heroica. La United rechazó el pliego al considerarlo subversivo. A los trabajadores no les quedó otra alternativa que ir a la huelga el 12 de noviembre de 1928. La consigna era: “Por el obrero y por Colombia”. Lógicamente, el movimiento fue catalogado como “subversivo” por el gobierno, la iglesia y la prensa. Se aseguró que “agentes de Moscú” habían desembarcado clandestinamente para preparar la insurrección.

Los Directivos de la United exigieron al gobierno la presencia del ejército. Inmediatamente el presidente Miguel Abadía Méndez declaró el estado de sitio en la zona, encargando al general Carlos Cortés Vargas de acabar con la “banda de malhechores”. El centro de mando militar se ubicó en las dependencias de la compañía, donde la oficialidad tenía a disposición licores, cigarrillos, un salario, y la posibilidad de realizar grandes bacanales con las prostitutas “recogidas” en la región. (3)

Se debía proteger en prioridad la vida de los directivos de la United, todos estadounidenses, pues se decía que los trabajadores los iban a degollar junto a sus familias.

El clima laboral se deterioró y los trabajadores realizaron mítines permanentes y bloqueos de la vía ferroviaria por donde iba el banano al puerto. El 5 de diciembre fueron convocados los huelguistas a la población de Ciénaga con el pretexto de recibir al gobernador, quien supuestamente iba a participar en la negociación. Pero nunca llegó. En su lugar estuvo el general Cortés Vargas, quien, a las 11 y media de la noche, expidió el decreto que ordenaba disolver “toda reunión mayor de tres individuos” y amenazaba con disparar “sobre la multitud si fuera el caso”. Pero en la madrugada del 6 el general Cortés, completamente borracho,

Dos horas después el militar, completamente borracho, leyó el decreto sobre perturbación de orden público frente a la multitud que se encontraba durmiendo en la plaza. Al finalizar, mientras algunos huelguistas gritaban “¡Viva Colombia!”, “¡Viva el ejército!”, y se negaban a desalojar la plaza, ordenó a la tropa disparar las ametralladoras emplazadas sobre los techos. (4) Posteriormente el militar dijo, “era menester cumplir la ley, y se cumplió”.

Se ha calculado que había unos cinco mil campesinos, muchos acompañados con sus mujeres e hijos, rodeados de 300 soldados.

Los que no murieron instantáneamente fueron rematados a bayoneta, o se les enterró vivos en fosas comunes. En los trenes de la empresa se embarcaron centenares de cadáveres y llevados hasta el mar, donde se echaron como al banano de mala calidad. Tal como contara García Márquez en “Cien años de soledad”.

Se decretó la persecución para todos aquellos que quedaron vivos, sin diferenciar si trabajaban o no para la United. Otros cientos fueron brutalmente golpeados y encarcelados, mientras a los líderes se les juzgaba rápidamente en tribunales militares.

La matanza duró varios días, hasta que la noticia se expandió por el país a pesar de la censura de prensa instaurada, y se empezaron las movilizaciones de protesta. Para la United y el gobierno las cosas seguían como si nada hubiera pasado, al punto que el general Cortés firmó por los obreros un “arreglo laboral”. Algunos trabajadores se organizaron en especie de guerrilla y quemaron plantaciones, sabotearon el servicio telegráfico, eléctrico y cortaron las carrileras de la empresa. La zona estuvo militarizada casi un año.

El general Carlos Cortés Vargas reconoció nueve muertos. El gobierno trece y 19 heridos. El 16 de enero de 1929, el diplomático estadounidense Jefferson Caffery reportó al Departamento de Estado: “Tengo el honor de informar que el representante de la United Fruit Company en Bogotá, me dijo ayer que el número de huelguistas muertos por las fuerzas militares colombianas pasa de un mil.” Pero la comisión de investigación del Congreso, encabezada por Jorge Eliécer Gaitán, descubrió fosas comunes, por lo tanto es seguro que las víctimas fueron más de 1.500.

El militar explicó su decisión argumentando que existía una situación insurreccional, que podría llevar a que tropas estadounidenses desembarcaran para proteger los intereses de la frutera. Y él quiso evitar una invasión a Colombia.

El Presidente de la república felicitó al general Cortés Vargas por haber salvado al país de la anarquía. Mientras el editorial del diario liberal El Tiempo, del 17 de diciembre decía: “resta averiguar si no hay medidas preferibles y más eficaces que las de dedicar la mitad del ejército de la República a la matanza de trabajadores.”

Durante la presentación de la investigación parlamentaria, en septiembre 1929, Jorge Eliécer Gaitán, en una enardecida denuncia señaló a la oligarquía como responsable de la masacre. Del clero dijo: “aquellos misioneros de Cristo son fariseos que traicionan su doctrina, descuidan sus deberes para entrar en la palestra de las menesterosas luchas políticas, terrenas e interesadas”.

Gaitán constataría que se había aplicado contra los huelguistas, en favor de los intereses estadounidenses, la política del “enemigo interno”: “No es que yo niegue que una gran agitación de justicia social recorre de uno a otro extremo del país para todos los espíritus. Ella existe, pero no como fruto del comunismo, sino como razón vital de un pueblo que quiere defenderse contra la casta de los políticos inescrupulosos (…) Así proceden las autoridades colombianas cuando se trata en este país de la lucha entre la ambición desmedida de los extranjeros y de la equidad de los reclamos de los colombianos (…) Naturalmente no hay que pensar que el gobierno ejerció ninguna presión para que se reconociera la justicia de los obreros. Estos eran colombianos y la compañía era americana, y dolorosamente lo sabemos que en este país el gobierno tiene para los colombianos la metralla homicida, y una temblorosa rodilla en tierra ante el oro americano.” (5)

La matanza de las bananeras no generó ninguna responsabilidad penal ni política. El general Carlos Cortés Vargas fue ascendido a director de la Policía Nacional. Pero ostentaba ese cargo cuando fue destituido, no por la masacre de las bananeras sino por el asesinato de un joven, el 8 de junio de 1929, durante una protesta callejera en Bogotá. Era un estudiante de la élite bogotana e hijo de un amigo del presidente Abadía Méndez. La oligarquía y el alto clero se escandalizaron. Por igual motivo también fue destituido el ministro Rengifo, el que antes había sido elogiado como el hombre providencial del régimen.

Desde ese momento se demostró la asimetría moral y política del sistema que se construiría en Colombia.

* © “Valise Diplomatique” de Le Monde Diplomatique, Francia.

http://www.monde-diplomatique.fr/ca…

Notas:

1) Calvo Ospina, Hernando. Colombia, historia del terrorismo de Estado. Editorial Akal. Madrid, 2008.

2) Rengifo, Ignacio. Memorias del Ministerio de Guerra. Bogotá, 1927.

3) El desarrollo de la huelga y la posterior represión que sufrieron los trabajadores, está en la investigación realizada por el representante liberal, Jorge Eliécer Gaitán, y presentada al Congreso de Colombia en septiembre de 1929.

4) Sánchez, Ricardo, Historia Política de la Clase Obrera en Colombia, Ed. La Rosa Roja, Bogotá, 1982.

5) Gaitán, siendo candidato a la presidencia, y convertido en el gran enemigo de la oligarquía, fue asesinado el 9 de abril de 1948 en Bogotá. Esto desató lo que se conoce como la “Época de la violencia”, que en 6 años dejó unos 300 mil muertos, casi todos campesinos.

Stephan Hasam presenta la edición completa y crítica de la magna obra de Gregorio Selser , los cuatro tomos de la Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina

defender Nuestra América
Como podemos ver en esta presentación, el tomo IV de esta magna y esencial obra de Gregorio Selser fue “perdido” de un modo muy misterioso y aún sin explicar motivos.Casualmente es en este Tomo IV donde se puede estudiar las intervenciones extranjeras en América Latina en el período histórico más cercano a nosotros: desde 1945 hasta 1990
De cualquier modo, lo que importa es el logro de las personas que dedicaron todos los esfuerzos quijotescos, como los define Stephan Hasam, a rescatar y editar estos materiales que son uno más de los frutos de la labor infatigable y muy rigurosa de Gregorio Selser y su compañera y colaboradora Marta Ventura. Selser, desde su magna obra, es por lo tanto uno de los referentes cruciales para el trabajo de superación social y política, humana, de los millones de hispanoemaricanos que han sufrido mil y una formas de subyugaciones, pero que han sido y siguen siendo , desde su enorme fortaleza como pueblos, capaces de ir superando todas las voraces y viles mezquindades que como dice Hasam, desde fuera y desde dentro, lo han intentado tantas veces. Pueblos que hoy en día siguen viviendo la incansable lucha por la libertad como un hecho cada vez más firme aunque con mucho esfuerzo pendiente de consolidar en el terreno político.

Presentación de la Cronología de las intervenciones extranjeras de Gregorio Selser (UACM, 10 de noviembre de 2010)
Por Stephan A. Hasam

I.

Han transcurrido ya más de cuatro lustros desde que, durante los últimos meses de vida de Gregorio Selser, la socióloga María Novoa comenzara a transcribir a diskette los miles y miles de fichas de una obra, concebida en cuatro tomos, cuyo título definitivo su autor todavía no definía con exactitud. El entonces director del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Humanidades (CIIH) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Pablo González, había acordado mediante contrato que su Centro proporcionara y colocara una herramienta modernísima en la vivienda de Selser, una flamante computadora de escritorio, y que financiara la trascripción de toda la obra. Selser había puesto como condición que los originales no salieran de casa; éstos los había rescatado Marta Ventura de su apartamento en Argentina en un viaje que realizó desde México, no exento de peligro, en plena dictadura de Jorge Rafael Videla.

Durante años Selser había intentado sin éxito interesar a alguna instancia que estuviera en condiciones de poder financiar, transcribir y publicar esta, su voluminosa obra mayor, en la que había trabajado durante más de treinta años. El pintor Oswaldo Guayasamín, convencido de la importancia de la obra, había ofrecido ilustrar la portada. Quizás fue el impacto causado por el bombardeo high-tech e guerra relámpago estadunidenses contra Panamá el 20 de diciembre de 1989 lo que finalmente ayudaría a empujar la balanza a favor de capturar y, eventualmente, a publicar esa obra.

Después de su muerte, el trabajo de captura de todas las fichas prosiguió bajo la supervisión de Marta Ventura, profesora de artes plásticas, compañera y colaboradora de toda la vida de Selser; la bibliotecaria y creadora del archivo hemerográfico del duo Selser-Ventura, ahora en el Centro de Memoria de Nuestra América Latina (CAMeNA), de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), conformado por más de dos millones de recortes, (todo hecho con navajas de rasurar recicladas después de las afeitadas y unas tijeras), ahora todos digitalizados para consulta en línea.

Para revisar la captura de las fichas, Marta Ventura aprendió a usar una computadora, obsequio de Carlos Payán, entonces director del diario La Jornada, convirtiéndose en una abuelita cibernética. Cuando la máquina ya no resistió el duro ritmo y la carga de trabajo a los que era sometida por Marta Ventura, Raquel Sosa, profesora-investigadora del Centro de Estudios Latinoamericanos de la UNAM, le obsequió una nueva, más potente. Durante aproximadamente tres lustros, siete días a la semana, pese a problemas de salud, Marta Ventura se ocupó de la supervisión y captura de absolutamente toda la obra periodística y ensayística de Selser; cerca de cien mil folios tiposcritos, ayudada por estudiantes de servicio social de la UNAM y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de Azcapotzalco y de Xochimilco. Pendiente queda la revisión de todo ese material capturado, así como la captura de los más de treinta libros publicados, hoy casi todos rarezas bibliográficas, y varios inéditos; entre éstos, Honduras, república alquilada, vol. II y Los otros militares.

El siguiente paso fue encontrar financiamiento y a quien estuviera dispuesto a publicar esa enorme obra (1) en proceso de captura. En particular Adriana Lombardo y Luis Monter de la Universidad Obrera de México asumieron esa búsqueda de manera extraordinariamente intensa. En la co edición del primer tomo (1994) (2), participaron el CIIH de la UNAM, la Universidad Obrera de México, la UAM-Azcapotzalco, y la Universidad de Guadalajara. Tres años después, en el segundo tomo (1997) (3), ya no participó la Universidad de Guadalajara. (Estos dos tomos aparecieron como cuadernos.) Cuatro años después, del tercer tomo (2001) (4) se retiró la UAM-Azcapotzalco. Ante las abrumadoras dificultades editoriales y económicas, fueron los propios trabajadores de la Universidad Obrera de México y el editor Luis Monter, convencidos de la relevancia histórica de la obra que, en recuerdo solidario del “Maestro Selser”, acordaron armar y publicar ese tercer tomo con sus propias manos.

Conseguir y juntar los tres tomos existentes hasta ahora es una tarea casi imposible. Su distribución es inexistente. Dos tomos están agotados y ninguno cuenta con un índice onomástico funcional. La búsqueda de una referencia en esa enorme obra es imposible, sin antes saber la fecha. Adicionalmente, quedó más que evidente que los tres tomos pioneros estaban en urgente necesidad de una revisión minuciosa, integral, idónea, auxiliada por las nuevas herramientas cibernéticas e Internet, disponibles hoy para búsqueda y cotejo de datos, fechas, lugares y nombres. Además, la publicación de la obra completa había quedado truncada, pues faltaba el cuarto tomo.

Plantear en las actuales circunstancias la publicación completa de los cuatro tomos era algo descabellado; que fuera hecha por una universidad pública naciente, estrangulada económicamente por los ataques feroces contra la educación, salud y seguridad públicas, era una locura imposible.

El poeta León Felipe, exiliado en México, escribió alguna vez que en España faltaban locos (como Don Quixote), que todo mundo estaba terriblemente cuerdo, refiriéndose a la vida social en el nacional-catolicismo y fascismo españoles. Este plantel de la UACM es la sede, al menos de dos locuras quixotescas hechas realidad vertiginosamente: CAMeNA-Archivo Selser-Ventura, consultable en línea y conformado según estándares internacionales, y la edición y publicación de la obra completa Cronología de las intervenciones extranjeras (1776-1990) de Gregorio Selser en cuatro tomos. Pero hay dos pequeñas sorpresas más: la publicación de la obra completa en un DVD (Tomo V), lo que permite la consulta y búsqueda electrónicas de cualquier dato y la puesta en venta de este tomo a bajo costo, accesible a un público interesado inmensamente amplio, incluyendo al estudiantado.

II.

Poco antes de morir, Selser ponderaba finalmente qué título ponerle a la obra que rebasa límites y no cabe estrictamente en género alguno. Era a primera vista una cronología, pero a la vez una enciclopedia. Era una enciclopedia, pero ordenada cronológicamente. Pero era algo más, pues contenía reflexiones, síntesis y contextualizaciones que no corresponden comúnmente ni a una cronología, ni a una enciclopedia. Finalmente Selser había optado por un título fácilmente aprehensible y que, en un primer plano, caracteriza la obra: Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina (1776-1990).

Está dividida en cuatro periodos históricos: desde la fundación de Estados Unidos en 1776 a la guerra contra México de 1848 (Tomo I); de 1849 a la guerra contra España de 1898 (Tomo II); de 1899 al fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 (Tomo III); de 1946, creación del orden imperial de la posguerra, hasta el fin de la Guerra Fría y la invasión contra Panamá de diciembre de 1990 (Tomo IV).

El autor dejó el Tomo IV inconcluso al morir. Ana María Sacristán y Guillermo Fernández, editora e historiador respectivamente de CAMeNA, ahora los mayores conocedores de esta obra, asumieron la desafiante tarea de rescatar y reconstruir los archivos del tomo IV que habían sido capturados años atrás, (cuyos originales siguen desaparecidos hasta el día de hoy (5) ), limpiarlos de basura cibernética y ordenarlos cronológicamente. Después, ambos investigadores se sumergieron en los tres tomos anteriores, los estudiaron a fondo, los revisaron palabra por palabra, corrigieron infinidad de erratas, elaboraron un índice exhaustivo y se adentraron en la lógica y espíritu del autor, para finalmente volver al Tomo IV y emprender su edición en sintonía con los anteriores, pero dejándolo como su autor lo dejó: incompleto.

Esta voluminosa obra sobre América Latina, cuyo leitmotiv son las intervenciones extra continentales y de Estados Unidos desde el día en que nació esta potencia hasta Blitzkrieg contra Panamá el 20 de diciembre de 1989, es única, no sólo por su alcance, sino por su originalidad. Ninguna persona estudiosa de la política internacional hemisférica podrá prescindir de ella por su riqueza enciclopédica, por la manera en que ordena y contextualiza los datos y documentos in extenso reproducidos. Es una obra de consulta invaluable, imprescindible y, a la vez, mucho más que eso: es el museo de las intervenciones extranjeras en América Latina construido paciente y meticulosamente por Selser durante más de treinta años; un museo que esclarece e invita a descubrir y rememorar, y en cada nueva visita a configurar una nueva comprensión, revisión y reinterpretación de los datos, acontecimientos históricos y su interconexión.

Al presentar el Tomo I de la Cronología póstuma de Selser en 1995, Sergio Bagú dijo que era “lo que podríamos llamar una obra magistral” que “quedará como una obra monumental de referencia; una especie de reconstrucción metódica y precisa de la ‘columna vertebral’ de la historia de los pueblos latinoamericanos […] Una obra cuyo valor histórico y cuya proyección en la formación de una conciencia continental son verdaderamente excepcionales (6) ”.

“Lo que quiso Gregorio Selser –acotó Bagú– fue reconstruir un hilo histórico que transcurre a lo largo de más de dos siglos, durante los cuales los países latinoamericanos han debido soportar la intervención directa de potencias extra continentales, europeas, y de Estados Unidos.” En la Cronología de Selser, aseveró Bagú, “está el germen preciso de una historia global de los países latinoamericanos, cuyo nexo de unión está dado en este caso por las invasiones. Aquí América Latina se presenta como una unidad […] como un conjunto de países que tienen algún nexo subterráneo muy estrecho, y una historia que tiene rasgos comunes fundamentales.”

Bagú se preguntó, “¿cómo pudo ser afrontada una obra de esta magnitud por un solo autor? Normalmente esto es una tarea de conjunto, de varios autores, de institutos completos.” Fue posible, contestó, porque Selser contaba con “un orden mental muy riguroso […] orden que tiene que estar apoyado por un archivo que uno llamaría perfecto. Sin ese archivo perfecto de los datos, este intento de cronología se podría haber transformado en un verdadero caos, porque es bastante aventurado querer reconstruir la historia de tantos países latinoamericanos desde el punto de vista de las intervenciones extranjeras a lo largo de más de un siglo, siglo y medio, dos siglos.”

Todos los libros de Selser, sustentados en una cantidad colosal de datos desenterrados por él, buscaban esclarecer el pasado y un presente, en perpetuo flujo e imposible de atrapar, para incidir en el futuro, proporcionando herramientas esclarecedoras a una lucha social emancipadora, sustentada en los derechos humanos universales. Era un proceso dinámico de análisis permanente en al menos dos planos:

1. Sólo al esclarecer el pasado (investigación histórica) era posible echar luz sobre las raíces del devenir del presente. En otras palabras, el conocimiento histórico ilustrado era la premisa sine qua non para intentar esclarecer cualquier acontecimiento en el presente. Cada evento de este acontecer que Selser tomaba para su nota periodística diaria era previamente seleccionado con ojo de historiador, y era ubicado con precisión en su contexto histórico allí mismo, en una nota periodística, o en algún ensayo.

2. Simultáneamente, ante el caos masivo del flujo de los eventos cotidianos, Selser en su función de periodista seleccionaba, identificaba, documentaba y elaboraba aquellos que, desde la perspectiva de colocarse él en la óptica de un historiador viviendo muchas décadas a futuro, pudiera encontrar relevante que hubieran quedado en el registro histórico por su relevancia esclarecedora.

Mnemósyne (Memoria) es la madre de las musas; entre ellas, Clío. Sin ellas la vida social retorna al estado salvaje. En contra de Memoria y sus hijas civilizadoras aparecieron las musas falsas, las piérides, hijas de Pieros, quienes con su canto obscurecían todo y acabaron convertidas en urracas. La negación de la memoria y del esclarecimiento conduce a una época obscura y de obscurantismo, al salvajismo.

El esclarecimiento que Selser perseguía a través de sus libros y de sus notas periodísticas diarias esclarecía y, por lo tanto, socavaba el manejo obscuro y manipulativo de interpretación de los acontecimientos cotidianos y de la historia por parte de las urracas: los medios masivos de difusión y la historiografía hegemónica obscurecedora, respectivamente, que apuntalaban –y siguen apuntalando– al imperialismo proveniente desde fuera y el interno, el hispanoamericano, consumado por los conquistadores medieval-tridentistas, de cruz y espada, y sus descendientes; el imperialismo guiado por desgnio de la Providencia y el “conquistismo” mariano con su compulsión irrefrenable de voracidad subyugadora—los dos brazos asimétricos de una pinza de salvajismo depredador insaciable en dinámica interacción (hasta hoy), que permea toda la vida social liberando todas sus pulsiones necrofílicas, ahogándola en un río infinito de atrocidades sin fin. “El Dorado” es la muerte, diría hoy día el sabio Rey Midas, después de aprender su lección.

La publicación de la Cronología completa es un logro editorial de trascendencia histórica para las ciencias sociales en América Latina. Es un sueño hecho realidad gracias a las locuras románticas, quixotescas, de Beatriz Torres, fundadora de CAMeNA, y a la administración de una universidad que se atrevió, presumible y comprensiblemente, no sin temor, no sólo a dar la oportunidad para que ocurrieran estas locuras, sino para financiarlas en tiempos de la mayor adversidad y de urgentes necesidades.

Lo único que los seres humanos le pueden heredar a sus descendientes para ayudarles en el futuro a entender su presente en flujo perpetuo heracliteano, y a encontrar formas de vida social menos salvajes y atroces, es el seguir convirtiendo a las pierides en urracas, a seguir desplazando la obscuridad con esclarecimiento histórico, con la ayuda de Memoria y sus hijas, en particular Clío. Esta edición completa de la Cronología de Selser es una contribución mayor a esa herencia.

NOTAS
1- Es necesario alertar y dejar asentado el dato para el registro histórico de que diskettes que contenían un fragmento del Tomo I fueron copiados y su contenido apareció misteriosamente publicado en bruto en versión pirata hecha al vapor, plagado de erratas, en Alemania(¡!) con el título de “Enciclopedia”, obra de cuatro autores: Gregorio Selser, Klaus Meyer, Bruni Höfer y Alvaro Garcia, Enciclopedia de las intervenciones extranjeras en América Latina, Monimbó, e.V., Dietzenbach, 1992: (ISBN: 9783891441350). Muchas bibliotecas estadunidenses y europeas lo adquirieron y aparece en los acervos.
2- Cuadernos del CIIH, Serie Fuentes #12; Gregorio Selser, “Cronología de las intervenciones extranjeras en
América Latina – Tomo I: 1776-1848”, México, D.F., Universidad Autónoma Metropolitana –
Azcapotzalco, Universidad de Guadalajara, Universidad Nacional Autónoma de México (Centro de
Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades), Universidad Obrera de México, 1994, 392
pp.
3- Cuadernos del CIIH, Serie Fuentes #14; Gregorio Selser, “Cronología de las intervenciones extranjeras
en América Latina – Tomo II: 1849-1898” con introducción de John Saxe-Fernández y prólogo de Sergio
Bagú, México, D.F., Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco, Universidad Nacional
Autónoma de México (Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades),
Universidad Obrera de México, 1997, 393 pp.
4- Gregorio Selser, Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina – Tomo III: 1898-1945, con introducción de John Saxe-Fernández, México, D.F., Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco, Universidad Nacional Autónoma de México (Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades), Universidad Obrera de México.
5- Marta Ventura, al final de la década de los 90, accedió a prestar los originales del cuarto tomo al Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CIIICH) de la Universidad Nacional Autónoma de México. El Tomo IV desapareció; tanto los originales que tan celosamente cuidaba Selser, como los diskettes. Es sólo gracias al respaldo en diskettes que Marta Selser había hecho por precaución, que fue posible, con mucho trabajo, rescatar y reconstruir ese tomo. Sigue abierta la pregunta: ¿Dónde están los papeles originales? ¿Quién se los apropió? Uno o ambos directores de entonces, Pablo González y su sucesor, Daniel Cazes, en su capacidad de titulares del Centro, le deben hasta el día de hoy una explicación a Marta Ventura y al mundo de las ciencias sociales de América Latina. Los originales desaparecidos le pertenecerían ahora a la UACM, específicamente al Archivo Selser-Ventura de CAMeNA.
6- Sergio Bagú: todas las citas son transcripciones de grabación de la presentación del primer tomo de la Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina (1776-1848), Casa Jesús Reyes Heroles, Coyoacán, México, D.F., 23 de mayo de 1995.

México, D.F., 10. Nov. 2010

democracia “formal” : caso Colombia

http://www.linktv.org/latinpulse
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