Libertad de expresión y Derecho, análisis de Eduardo Nicol

FUENTE : https://www.proceso.com.mx/131018/eduardo-nicol

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Eduardo Nicol
Atentar contra la expresión es atentar contra el ser
Froylán M López Narváez
La pulcritud de pensamiento no recaba pronto todos los afectos ni las atenciones Eduardo Nicol, filósofo mexicano, trasterrado de España, luchador social esforzado en su patria primera, discreto en su nueva casa, no ha logrado toda la estima y conocimiento difusos que merece su obra, reeditada constantemente
Escrupuloso, puntual, sus trabajos sobre la Metafísica de la Expresión, su Psicología de las situaciones Vitales, su Reforma de la Filosofía, para indicar algunos de sus trabajos ejemplares, se estudian y consultan con asiduidad creciente, sobre todo por aquellos que saben reconocer esa marca, razón de ser del hombre: su expresión
Para Nicol expresar es ser, la libertad de expresión es libertad de ser, libertad mayor, cardinal
En su estudio de las calles de Pino, en la colonia Florida, más que rodeado, acompañado ordenadamente por sus libros, Nicol cavila, escribe con cuidado, minuciosamente, usa la erudición, la desborda, la asume, produce, origina ideas, las suscita, las propone, piensa, ayuda a pensar, a saber
Filósofo en verdad, de verdades, piensa en este mundo, en las cosas de esta vida, desde dentro y no desde arriba, y en esta entrevista escruta, razona, da sus razones, las ofrece, ventila las ajenas y se acoge a su oficio de pensador, tarea ardua, soslayada, imprescindible, de fondo
P- ¿Qué se expresa siempre, es decir, cuál es la constante en todas las variantes de la expresión política?
R- La política es cosa de palabras No de meras palabras, porque dudo que las palabras sean nunca esto que peyorativamente llamamos “meras” La palabra expresa el ser La palabra es el ser, y puede incrementarlo o disminuirlo Por eso, ni la palabrería es trivial: produce efectos existenciales De cualquier modo, la palabra es la constante, desde que los griegos inventaron la política Palabra es razón La política es la organización racional y verbal de la comunidad En política, todo el mundo quiere tener razón Pero todo el mundo tiene que dar razón, inclusive el dictador La acción política ha de justificarse con palabras (así como las buenas razones han de justificarse con las buenas obras, pues éstas, según reza el dicho popular, son los amores)
Lo expresado en las palabras ofrece otras constantes Creo que son el afán de poder y el afán de bien Esto es lo común a toda buena política No llamo buena política, claro está, a aquella con la cual yo estuviera de acuerdo, sino a la que posee los ingredientes normales Mala política, en este sentido, sería la del poder sin intención de beneficio común, o la pura ilusión de un beneficio sin el soporte indispensable del poder
P- Usted nos habla, en La reforma de la filosofía, de un nuevo régimen que se está imponiendo en la vida humana; el cual ya no es el régimen de la razón política, sino el de una razón de fuerza mayor que nos arrebata el albedrío Me pregunto si este régimen ha alterado esencialmente el discurso político
R- Estamos en una fase de transición No han desaparecido por completo las formas tradicionales de la política, ni las posibilidades de organizar la comunidad de acuerdo con proyectos libremente deliberados Pero es un hecho que en muchas ocasiones el político justifica con sus buenas razones unas medidas que vienen impuestas por razón de fuerza mayor Es decir, por una razón que ya no es buena ni mala, sino precisamente forzosa Lo inevitable no deja alternativas Con toda sinceridad, el político puede representar el papel de iluso, ofreciendo como ideales las necesidades y las imposibilidades El riesgo de la situación es grave para todos, porque si los síntomas continúan y se agravan, el resultado será el fin de la política: la palabra cederá su lugar a la cibernética Desenlace catastrófico, me atrevo a decir: ya no será la victoria de una determinada política, sino la invalidación de todas las posibles
P- Se insiste, sobre todo en los marxismos, en la fundamentación filosófica de la política ¿Puede reconocerse que existe efectivamente una política con base científica?
R- Me parece que hay varios términos implicados en esta cuestión Usted sabe que me atengo al concepto de “la filosofía como ciencia rigurosa”, para decirlo con las palabras de Husserl Pues bien, hay una filosofía de la política (a la que yo he procurado aportar algo), como hay una filosofía del arte, de la religión, del derecho, etc Esto es ciencia: saber objetivo y sistemático de una realidad determinada, sin intenciones prácticas Otra cosa distinta es una filosofía política, es decir, un cuerpo de doctrina que sirve de fundamento a cierto modelo de comunidad Pero dudo que, por la naturaleza de las cosas, eso pueda considerarse como ciencia rigurosa Lo impide el mismo objeto al cual se aplica Voy a aclararlo
Hay en la acción humana (lo mismo individual que colectiva) unos factores incalculables, a los que debemos conceder el rango de causas, y que son la libertad y el azar Sí, sí: el azar y la libertad son causas, concatenadas con la necesidad, y de esta conjugación dialéctica no puede prescindir ninguna ciencia de la historia, ni la psicología En cuanto a las situaciones políticas: es manifiesto que son cambiantes y que no son equiparables Siempre se introduce en ellas un componente de novedad Se produce, pues, una brecha entre la doctrina y la acción práctica; y no por defecto intrínseco de la doctrina, sino por la índole esencial de la práctica
Esto no significa que la política tenga que ser puramente pragmática; pura mecánica desprovista de ideas e ideales Por esto la filosofía política es literalmente ideología Y presta un servicio humano indudable: es como una paideia, y señala orientaciones cardinales para la conducta política Lo que nunca logra es anticipar soluciones para las dificultades que todavía no se han presentado: no da una pauta invariable para una acción de lucha o de gobierno
P- ¿Le parece a usted bien fundada la noción, que se maneja políticamente, de una pugna entre la concepción materialista de la historia y la concepción idealista de la historia?
R- Mire usted: la materia no tiene historia La concepción marxista yo la llamaría más bien dialéctica histórica Hace muchos años indiqué (en Historicismo y existencialismo) que el gran mérito teórico de Marx consiste precisamente en haber formulado lo que llamaría un cuerpo de leyes específicas para el devenir histórico, independientes de las leyes que rigen los fenómenos naturales Con esto se distanció de los pensadores británicos, para quienes la economía no es una realidad histórica, pues se rige por factores psicológicos invariables O sea que para ellos la economía política era científica justamente porque no era histórica Lo contrario de Marx En cuanto a la concepción idealista de la historia: yo no entiendo lo que es esto
P- En El porvenir de la filosofía y en La reforma de la filosofía, nos habla usted de las vicisitudes a las que está sometida la filosofía, y de la necesidad de proceder a una restauración de su fundamento constitucional Le pregunto si éste es un quehacer de alcance internacional, en el que participan los pensadores de varios pueblos
R- Desdichadamente no La puerta está abierta, pero ya sabe usted que los hombres no siempre aprovechamos las aperturas Quiero decir que, en filosofía, lo más difícil es ver el problema que está a la vista
P- En todo el mundo se habla hoy del llamado derecho a la información ¿Qué vinculación existe entre este derecho y la libertad de expresión, que, según usted enseña, es la libertad primera de los hombres?
R- Para ver la conexión, veamos una diferencia Usted mismo la señala en la pregunta El derecho a la información, y en general el derecho de expresarse, es precisamente esto: un derecho La libertad es un hecho Repetiré lo dicho, para aclararlo El hombre es el ser de la expresión La expresividad es nota de su ser, como la racionalidad, la comunidad, la mortalidad, etc Expresión es libertad Se entiende: libertad de ser El hombre es libre Su existencia se articula como un curso de acciones libres, desde los quehaceres más primarios hasta las más altas creaciones Este es el hecho Pasemos ahora al dominio de los derechos
Todo lo que reprime las manifestaciones de la expresividad, reprime por ello mismo la expansión del ser Diríamos que es un atentado ontológico, o si se quiere, existencial El hombre tiene derecho a ser, porque su ser no le es dado completo, y tiene que ir haciéndolo expresando Pero no todas las expresiones son legítimas Tampoco son represivas todas las regulaciones El Derecho, con mayúscula, es una coordinación de los derechos, en el seno de la comunidad Ocurre que la expresión es justamente un fenómeno comunitario: un fenómeno de correspondencia o co-responsabilidad Sustraerse a esta vinculación no incrementa el ser, sino que produce una mengua Por tanto, la expresión no es un acto indiferente, sino cualificable, en tanto que atañe el prójimo Y no pierde su virtud existencial por el hecho de que deba encauzarse, en consonancia legal con las expresiones ajenas
De suerte que no podemos generalizar, ni fiarnos de abstracciones No podemos establecer una conexión estable entre el derecho y la libertad de expresar, que nos sirva de criterio a priori para todas las situaciones posibles Una cosa es segura: el hombre se afirma a sí mismo en la expresión como acto libre de ser Pero libre no quiere decir incondicionado Por otro lado, un buen régimen político apoya siempre, y no restringe sin mesura, la libertad de ser Por debajo de este nivel, ya entramos en la casuística