sobre el don: Marcel Mauss

FUENTE EDITORIAL KATZ  BUENOS AIRES

Marcel Mauss

Ensayo sobre el don

Forma y función del intercambio en las sociedades arcaicas

conocimiento 269 páginas, 13 x 20 cm.
Essai sur le don. Forme et raison de l’échange dans les sociétés archaïques
ISBN 9788496859661, rústica

$ 73.00 diciembre 2009

La primera edición del Ensayo sobre el don de Marcel Mauss, publicada en 1925, no provocó grandes comentarios ni atrajo sobre sí rápidamente la mirada de sus contemporáneos. Por el contrario, debieron transcurrir largos años hasta que en 1933 Georges Bataille prestara particular interés a la obra, cuya recepción no fue favorecida por la sociología sino por la helenística (Louis Gernet), la lingüística (Émile Benveniste) y, finalmente, la antropología, de la mano de Claude Lévi-Strauss. En efecto, fue la introducción que éste preparó en 1950 para un volumen de Marcel Mauss que incluía el Ensayo… lo que propició que la obra comenzara a ser reconocida como una de las más importantes contribuciones a las ciencias del hombre, y que influyera en figuras como Sahlins, Evans-Pritchard, Polanyi, Godelier, Bourdieu y Merleau-Ponty, entre tantos otros. Obra que es un inagotable tesoro para el diálogo entre disciplinas -de la sociología a la antropología, de la historia a la etnología, de la psicología a la arqueología-, el Ensayo es hoy, quizá más que nunca, un libro fundamental: no otro podía ser el destino de esta pequeña obra maestra que, por primera vez, propuso una concepción del rito que deja de lado las consideraciones religiosas, que hace del “don a dios” un caso particular del don en general, y del don entre los humanos una condensación de rito social.
La versión que aquí se presenta es una nueva traducción, cuya edición ha estado al cuidado de Fernando Giobellina Brumana, de la Universidad de Cádiz, autor también del detallado estudio preliminar.
Lea un fragmento

Marcel Mauss Épinal, Francia, 1872-1950
Sobrino de Émile Durkheim, de quien fue también discípulo, Mauss obtuvo un primer título en filosofía en 1895, antes de orientarse rápidamente a la sociología de las religiones, prosiguiendo sus estudios en la École Pratique des Hautes Études, de la que será más tarde responsable de la enseñanza de la “Historia de las relaciones de los pueblos no civilizados”. En 1901 se une al equipo de L’Année Sociologique , revista bienal creada por Durkheim. Tras la muerte de este último en 1917, se ocupará del trabajo de edición póstuma de sus obras. En 1925, junto con Lucien Lévy-Bruhl y Paul Rivet, fundó el Instituto de Etnología de París. Militante socialista durante toda su vida, Marcel Mauss es sumamente conocido por haber formulado algunas grandes teorías, entre las cuales merece destacar la del don y el contra-don , de la que se ocupa esta obra, y la noción de hecho social total , que sólo puede ser considerado así en la medida en que implique dimensiones económicas, religiosas y jurídicas. Son célebres también sus estudios sobre las técnicas del cuerpo, la religión y la magia.

introdución sobre la temática del ateismo y la religión desde el Materialismo Filosófico

 Gustavo Bueno ha venido publicndo artículos(revistas ElBasilisco y El Catoblepas) libros(El animal divino; Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y la Religión,La fe del ateo) sobre la religión desde las coordenadas del sistema del Materialismo Filosófico

A continuación ponemos la primera cuestión del librotitulado Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y  la religión

el concepto de dialéctica

El Basilisco,acerca de la dialéctica

El Basilisco,acerca de la dialéctica

Uno de los conceptos fundamentales para quien quiera conocer con claridad y precisión es el de dialéctica

Pelayo García ha elaborado una detallada definición al respecto en el Diccionario Filosófico y para comenzar ponemos la primera entrada sobre el concepto a continuación

 

Dialéctica

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Dialéctica (acepciones)
 

El término «Dialéctica» se entiende según acepciones muy diversas. Reseñamos aquí las siguientes:

(I) Como concepción no sólo de un método sino de la realidad al que aquél habría de ajustarse. Se subraya aquí la movilidad o carácter dinámico de todo. La dialéctica podría definirse como «la ciencia del movimiento» (Heráclito podría servir de emblema), y se opondrá a metafísica, entendida como concepción de la realidad (y aún de la realidad última) de un ser inmóvil (Parménides, Zenón). Objeción: Esta concepción es muy indeterminada. Tendría que dar cuenta de por qué Zenón –o Parménides–, pese a negar el movimiento en el plano de la realidad, han practicado el método dialéctico y aun lo han instaurado; luego, no es por los «argumentos contra el movimiento por lo que un pensamiento deja de ser dialéctico, como tampoco deja de ser metafísico un pensamiento que propone como prototipo de sustancias eternas e inmóviles ciertos corpúsculos materiales llamados átomos.

(II) Como concepción que defiende la «multilateralidad de relaciones» implicadas en cualquier proceso real (frente a la restricción esquemática de un proceso cualquiera a una «única línea» de relaciones, restricción en la que se haría consistir el modo de pensar metafísico). «El término dialéctica –leemos en una exposición del ‘materialismo dialéctico’– significa que todo está interconectado y que hay un proceso continuo de cambio en esta interrelación.» Emparentada con esta idea de dialéctica es la que subordina la dialéctica a la totalidad (G. Lukács, L. Goldmann). La principal objeción que levantamos contra esta concepción procede del que solemos llamar principio de symploké [54], formulado por Platón.

(III) Como concepción que subraya la estructura de «retroalimentación negativa» de ciertas totalidades o sistemas, llamados, precisamente por este motivo, dialécticos (Klaus, M. Harris). Objeción: Consideramos gratuita tal propuesta reductora, puesto que, sin perjuicio de que los sistemas dotados de retroalimentación negativa sean dialécticos, no todo lo que es dialéctico tiene por qué ajustarse a tal modelo.

(IV) Concepciones que se proponen definirla en función de las contradicciones implicadas en los procesos analizados (si bien los papeles que se atribuyen a estas contradicciones pueden ser muy distintos). Esta concepción es la que tiene más antigua tradición académica y escolástica (Platón, Aristóteles, Kant, Hegel). Nos acogemos a esta acepción fuerte de término dialéctica. («Fuerte» no solamente por su concreción, que comparte con la acepción iii, sino también por la magnitud de problemas que plantea; sin por ello querer decir que las restantes acepciones no susciten también «cuestiones de fondo», si bien su orientación más laxa permite diluir las dificultades o, al menos, aplazarlas.) La razón objetiva que cabría aducir para justificar esta decisión –que desde un punto de vista lexicográfico y doxográfico está autorizada– la tomamos de la posibilidad de reducir las restantes acepciones a la condición de casos particulares de la propuesta.

{BS19 41-42 / → EM 371-389}

 
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Pelayo García Sierra · Biblioteca Filosofía en español · http://filosofia.org/filomat

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