España y sus enemigos , internos, y externos. O luchamos por una defensa sin miedo y con inteligencia por España , para vencer a sus actuales y ya viejos enemigos, o cada día perderemos más libertad y fortaleza para segur siendo libres.

Jesús G Maestro, grito por la libertad de España contra sus enemigos de siempre

ESCLARECEDOR COMENTARIO PERIODÍSTICO SOBRE LA CONDENA JURIDICA A LOS SECESIONISTAS CATALANES. Análisis hecho por el filósofo español Gabriel Albiac

CAMBIO DE GUARDIA

Después de la lluvia

Carcelero y encarcelado serán uno en sus intereses. Y podrán conspirar como mejor les plazca 

Gabriel Albiac

Seguir Gabriel Albiac Actualizado:14/10/2019 10:03h25

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FUENTE https://www.abc.es/opinion/abci-despues-lluvia-201910140032_noticia.html

Hay condena. Y no me preocupa a mí que sea mayor o menor su cuantía. Me preocupa que se cumpla. Porque vivimos en una democracia, cuando menos extraña. Que a los golpistas de 2017 les hayan caído penas de cárcel entre 9 y 13 años en vez de veintidós es, sin duda, importante. No lo es tanto, si uno toma en consideración la edad que debe tener ahora un Junqueras. Entrar a los cincuenta en presidio y salir pasados los sesenta es haber perdido el último tren de la vida. Más lo habría perdido, de salir septuagenario. Pero un mazazo así, aun en su cifra menos alta, marca el fin de un individuo. Son las reglas del juego: en un golpe de Estado destruyes o te destruyes. Si los de Junqueras hubieran ganado, España hoy no existiría. Derrotados, es de lógica que pasen ellos a ser inexistentes. Moralmente inexistentes.

¿La anomalía? La anomalía española es otra: la que hace que los carceleros, que han de velar por que se cumpla la condena de los delincuentes, sean sus cómplices en el delito. Sin el menor camuflaje. Torra, que formuló el corpus racista del golpe de Estado catalán, es hoy el presidente de la institución del Estado, la Generalitat, bajo cuya tutela quedará el cumplimiento de las sentencias de los condenados. Carcelero y encarcelado serán uno en sus intereses. Y podrán conspirar como mejor les plazca para hacer del cumplimiento de las penas un chiste. ¿La anomalía? La anomalía es que en España no hay Estado. Hay un rompecabezas de instituciones locales malamente hilvanadas. Y es ésa la lección del golpe. Si a ese rompecabezas no lo sustituye urgentemente un Estado moderno con plenitud de funciones, los días de la nación española estarán contados. El golpe se repetirá en Cataluña. A Cataluña seguirá el País Vasco. Entre otras cosas menos materiales, España perderá su frontera física con Europa. Lo hasta anteayer inimaginable.

Eso debiera preocupar a los partidos mayoritarios. No la anécdota mezquina de unos escaños más o menos en las elecciones de noviembre. La España que se constituyó en el 78 ha cerrado su ciclo. Y se asoma al vacío. Un interés común -sin cuya atención los propios partidos periclitarán- exige la reforma a fondo de los principios constitucionales, antes de que todo el edificio se desmorone.

Y eso tan sólo puede hacerse, de modo legal, mediante la suma de todos los escaños constitucionalistas del parlamento. Con dos objetivos absolutamente prioritarios: a) cambiar una ley electoral que hace la nación ingobernable, b) restablecer una potestad central que la locura autonómica ha podrido por completo. Ningún Estado moderno soporta vivir en el doble poder. Y el doble poder es el modelo sobre el cual se ha asentado ese oxímoron al que llamamos «España de las autonomías». Lo de Cataluña -y muy pronto lo del País Vasco- no es más que la forma límite de ese absurdo.

Eso está en juego. PSOE, PP y Cs pueden, soldados en un gobierno de concentración, soldar España. Sin esa condición, todo estará perdido. Tal, nuestro paisaje después de la lluvia.

Gabriel Albiac

Gabriel AlbiacArticulista de Opinión

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