Más allá de Mc Luhan ( artículo en francés )


El autor presenta una lectura personal de la contribución de dos pioneros canadienses, Marshall McLuhan y Harold A. Innis, a los estudios comunicacionales. El primero ha sido considerado por muchos como el gurú de las tecnologías de la información y de la comunicación, mientras que el segundo continúa siendo ignorado por la mayoría de los investigadores. Al contrario de las interpretaciones usuales que subrayan sus afinidades, este artículo destaca sus diferencias. Rechazando de plano su determinismo tecnológico, se propone una síntesis comprehensiva, a la vez que crítica, de sus marcos de análisis y de sus aproximaciones metodológicas, tratando de evaluar la influencia de estas y aquellos en su pensamiento. A la vez se identifican sus contribuciones a los avances y derivas en la evolución de la investigación en comunicación. El punto de vista del autor se condensa en el título : resulta necesario remontar de McLuhan a Innis, y pasar de un planteamiento basado en la metáfora de la aldea global a otro basado en la expansión del imperio.
FUENTE
http://ticetsociete.revues.org/222

CONCLUSION

J’ai seulement rappelé, à grands traits, la pensée et l’approche des deux pionniers de la recherche en communication au Canada. J’ai soulevé quelques questions pour relativiser certaines de leurs conclusions et poursuivre la réflexion. Mais, pour comprendre l’œuvre d’Innis et celle de McLuhan, il resterait encore à les resituer dans le contexte socio-économique de leur élaboration, dans cette période de l’après Deuxième Guerre mondiale, si fertile en changements majeurs dans tous les domaines que je n’essaierai même pas de les évoquer succinctement. Je mentionnerai seulement l’avènement, dans les années 50, de la télévision, devenue le plus populaire et le plus puissant des médias de communication; et la création de l’UNESCO, à titre d’indice de la reconnaissance nouvelle, à l’échelle planétaire, du rôle de la culture, de l’éducation et de la communication dans la vie des sociétés et le développement des peuples.

Il faudrait aussi, pour apprécier la contribution intellectuelle d’Innis et celle de McLuhan, mettre leurs travaux en perspective avec ceux d’autres auteurs de la même époque en d’autres coins du monde. Au moment où les deux auteurs canadiens mettaient la technique au centre de leur étude des communications, la plupart des chercheurs américains poursuivaient leurs recherches empiriques sur les effets des messages. D’autres appliquaient les thèses évolutionnistes et diffusionnistes aux communications pour le développement. Adorno et Horkheimer critiquaient l’industrie culturelle tandis que Shannon et Weaver mettaient au point la théorie mathématique de l’information et que Wiener jetait les bases de la cybernétique. Les Européens de l’Ouest, en particulier les Français, influencés par le structuralisme en linguistique et en anthropologie, travaillaient sur le sens et faisaient de la sémiologie LA science des communications. Au Royaume-Uni, les travaux de Hoggart, de Williams et de Thompson sur la culture populaire et la formation des adultes, inspirés au départ par les approches de la philosophie marxienne, devaient conduire à la création du puissant courant, devenu protéiforme, des Cultural Studies.

Il faudrait enfin, pour bien saisir l’impact des œuvres d’Innis et de McLuhan, se demander pourquoi des théories au fondement empirique fragile, si peu orientées vers l’action, si peu traduisibles en démarches concrètes, ont-elles connu un si grand succès auprès des gestionnaires publics et privés. Pourquoi le déterminisme technologique fait-il tant recette auprès des décideurs, des technocrates et des administrateurs en tout genre ?

Mc Luhan sobre el impacto de los mass media o medios de comunicación de masas

Marshall Mc Luhan es el más importante estudioso de la manera en que nos influyen los medios de comunicación
Hay un video en que es expuesto lo más fundamental de sus tesis.
Aun cuando el modus operando de estos medios ha cambiado , más bien debido a causas de tipo tecnológico que a razones de tipo social o político, hay que estudiar y continuar estudiando los temas ,problemas, tesis o hipótesis que Mc Luhan había propuesto o encontrado y que siguen sin resolverse o se han ido haciendo más complejas
http://www.youtube.com/watch?v=w3cqoQM0ats

Umberto Eco y Mc Luhan sobre wikileaks

No hay duda de que Eco es un gran conocedor de los mecanismos de la comunicación. A diferencia de Mc Luhan, quien no pudo conocer el funcionamiento de internet, Eco sí lo ha podido estudiar. Sinembargo, creemos, Mc Luhan no habría simplificado del modo en que lo hace Eco en este artículo periodísitico las cosas que tienen que ver con el manejo y difusión de la información denominada secreta , de alto secreto, de secreto de Estado ,etc.
Mc Luhan proponía entre otras cuestiones, una diferencia importantísima en el modo de operar entre unos medios y otros, a lo que se refería con el concepto de medios fríos y de medios cálidos.¿ Es internet un medio frío o es cálido?
Otra cuestión fundamental que Mc Luhan planteaba es la siguiente: en un sistema de comunicación, el exceso de información puede producir interferencias o ruidos en el momento de la emisión, lo que implicará que el receptor de los mensajes puede ser en uno u otro grado, sujeto de problemas para descifrar los códigos enviados por el emisor
No son tan simples las cuestiones que Umberto Eco analiza tan burdamente, a mi juicio.

FUENTE de la entrevista a Umberto Eco

http://www.presseurop.eu/es/content/article/414691-hackers-vengadores-y-espias-en-diligencia
Para el célebre novelista e intelectual Umberto Eco, el asunto Wikileaks, o “Cablegate”, subraya la hipocresía que domina las relaciones entre los Estados, los ciudadanos y la prensa, y anuncia un retorno a los métodos arcaicos de comunicación.

Umberto Eco
El caso WikiLeaks tiene un doble valor. Por un lado, no es más que un escándalo aparente, un escándalo que sólo parece tal por la hipocresía que gobierna las relaciones entre los Estados, los ciudadanos y la prensa. Por otro lado, anuncia cambios profundos a nivel internacional y prefigura un futuro dominado por la regresión.

Pero vayamos por orden. El primer aspecto de WikiLeaks es la confirmación del hecho de que cada dossier abierto por un servicio secreto (de cualquier país) está compuesto exclusivamente de recortes de prensa. Las “extraordinarias” revelaciones americanas sobre los hábitos sexuales de Berlusconi no hacen más que informar de lo que desde hace meses se puede leer en cualquier periódico (salvo aquellos cuyo propietario es Berlusconi), y el perfil siniestramente caricaturesco de Gadafi era desde hace tiempo un tema corriente entre los artistas de cabaret.

La regla según la cual los dossiers secretos no deben contener más que noticias ya conocidas es esencial para la dinámica de los servicios secretos, y no únicamente los de este siglo. Si va usted a una librería consagrada a publicaciones esotéricas, verá que cada obra repite (sobre el Grial, el misterio de Rennes-le-Château, los Templarios o los Rosacruces) exactamente lo mismo que dicen las obras anteriores. No se trata únicamente de que el autor de textos ocultos sea reacio a embarcarse en nuevas investigaciones (o que no sepa dónde buscar información sobre lo inexistente), sino de que quienes se consagran al ocultismo sólo creen aquello que ya saben, aquello que les confirma lo que ya les habían dicho.

Mucho ruido y pocas nueces
Es el mismo mecanismo que explica el éxito de Dan Brown. Y lo mismo pasa con los dossiers secretos. El informador es perezoso, y también es perezoso (o estrecho de miras) el jefe de los servicios secretos (si no lo fuera, podría ser, pongamos, redactor de Libération) que sólo da por cierto lo que reconoce como tal. Las informaciones top secret sobre Berlusconi que la embajada americana enviaba de Roma al Departamento de Estado eran las mismas que Newsweek había publicado la semana anterior.

Pero entonces, ¿por qué han hecho tanto ruido las revelaciones sobre estos dossiers? Por un lado, sólo dicen lo que cualquier persona cultivada ya sabe, esto es, que las embajadas, por lo menos desde el final de la Segunda Guerra Mundial y desde que los jefes de Estado pueden llamarse por teléfono o tomar un avión para almorzar juntos, han perdido su función diplomática y que a excepción de algunas funciones representativas menores se han convertido en centros de espionaje. Cualquier aficionado a las películas policiales lo sabe perfectamente, y sólo por hipocresía se hace ver que no se sabe.

Sin embargo, el hecho de repetirlo públicamente viola el deber de la hipocresía y pone en mal lugar a la diplomacia americana. En segundo lugar, la idea de que un hacker cualquiera pueda captar los secretos más secretos del país más poderoso del mundo supone un golpe nada menor para el prestigio del Departamento de Estado. En este sentido, el escándalo no pone tanto en crisis a las víctimas como a los “verdugos”.

El Gran Hermano es parte del pasado
Pero pasemos a la naturaleza profunda de lo que ha ocurrido. Antes, en tiempos de Orwell, cualquier poder podía ser visto como un Gran Hermano que controlaba cada gesto de sus súbditos. La profecía orwelliana se vio totalmente confirmada desde el momento en que el ciudadano pasó a ser la víctima total del ojo del poder, que ahora podía controlar gracias al teléfono cada uno de sus movimientos, cada una de sus transacciones, los hoteles que visitaba, la autopista que había tomado y así sucesivamente.

Pero ahora que se ha demostrado que ni siquiera las criptas de los secretos del poder pueden escapar al control de un hacker, la relación de control deja de ser unidireccional y se convierte en circular. El poder controla a cada ciudadano, pero cada ciudadano, o al menos el hacker —elegido como vengador del ciudadano— puede conocer todos los secretos del poder.

¿Cómo puede sostenerse un poder que ya no es capaz de conservar sus propios secretos? Es verdad que Georg Simmel ya decía que un auténtico secreto es un secreto vacío (el secreto vacío nunca podrá ser desvelado); es verdad, también, que todo saber sobre la personalidad de Berlusconi o de Merkel es efectivamente un secreto vacío de todo secreto, pues es de dominio público; pero revelar, como ha hecho WikiLeaks, que los secretos de Hillary Clinton eran secretos vacíos es robarle todo su poder.

Volver al espionaje a la antigua
WikiLeaks no ha perjudicado en absoluto a Sarkozy o a Merkel, y sí en cambio a Clinton y a Obama. ¿Cuáles serán las consecuencias de esta herida infligida a una potencia tan importante? Es evidente que en el futuro, los Estados no podrán poner online ninguna información reservada, pues eso sería como publicarla en un cartel pegado en la calle. Pero también es evidente que con las tecnologías actuales, es vano esperar que se puedan mantener conversaciones confidenciales por teléfono. Nada más fácil que descubrir si y cuándo un jefe de Estado se ha desplazado en avión y ha contactado con alguno de sus colegas.

¿Cómo podrán mantenerse contactos privados y reservados en el futuro? Sé bien que por el momento mi previsión no parece más que ciencia-ficción y resulta por lo tanto novelesca, pero no me queda otra opción que imaginar a los agentes del gobierno desplazándose en diligencia por itinerarios incontrolables, llevando únicamente mensajes aprendidos de memoria o, a lo sumo, escondiendo en el talón del zapato las raras informaciones escritas. Las informaciones se guardarán en copia única en cajones cerrados con llave: en el fondo, la tentativa de espionaje de Watergate tuvo menos éxito que WikiLeaks.

¿Quién informa a quién?
Ya había tenido ocasión de escribir antes que la tecnología avanza como un cangrejo, es decir, hacia atrás. Un siglo después de que el telégrafo sin hilos revolucionara las comunicaciones, Internet ha restablecido un telégrafo con hilos (telefónicos). Los vídeos (analógicos) habían permitido a los estudiosos del cine investigar una película paso a paso, haciendo avanzar y retroceder la película y descubriendo todos los secretos del montaje, mientras que ahora los CDs (digitales) sólo permiten saltar de capítulo en capítulo, es decir, por grandes secciones.

Con los trenes de alta velocidad se puede ir de Roma a Milán en tres horas, mientras que en avión, incluidos los desplazamientos que requiere, son tres horas y media. No tiene pues nada de sorprendente que la política y las técnicas de comunicación vuelvan a los carruajes.

Una última observación. Antes, la prensa se esforzaba por descubrir lo que se tramaba en el secreto de las embajadas. Hoy, son las embajadas las que piden informaciones confidenciales a la prensa.

Passolini sobre la televisión


La crítica de Passolini sobre lo que era la televisión y su conexión con el control de la sociedad es de gran interés para el presente