Caso de negligencia médica y cómo se desarrolla , en México. Libro El rostro de la negligencia, escrito por una víctima, la periodista Alicia Herrera Blanno

Alicia después de la negligencia médica
¿Eres tú la siguiente?
Víctima de incompetencia médica: Alicia Herrera exige solución “justa y moral” al IMSS y a la CFELa CNDH emitió recomendación a su favor: ella no había recibido la respuesta

El instituto ofreció 24 mil 46 pesos con 20 centavos de indemnización

Ganó a CFE el litigio en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje

antes de la operación
Después de la operación
AUTORA : Elena Gallegos
FUENTE https://www.jornada.com.mx/1999/11/01/alicia.htm
Alicia Herrera Blanno habita un minúsculo departamento en una Unidad Habitacional del norte de la ciudad. Tiene dos hijos, María Fernanda y René, y durante algún tiempo fue una reportera de éxito. Vivió con intensidad -cuenta ahora- “la fascinante locura de ser mujer y periodista”. Pero la maternidad y los apuros económicos la llevaron a desempeñar su profesión del otro lado de la mesa: el de las oficinas de prensa. 
Y aunque siguió reporteando, primero para confeccionar los boletines informativos de la Cámara de Diputados y más tarde para la Unidad de Comunicación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), no dejó de soñar nunca con el regreso a las largas jornadas de cobertura, a las prisas por entregar “la nota” a tiempo, al desafío de hacer la mejor entrevista a la figura en turno, a la cotidiana pelea por la primicia.
El 19 de septiembre de 1995 todo cambió para ella. De pronto, se convirtió en protagonista de una accidentada historia en la que ya no puede haber “final feliz”. Su caso quedó registrado en un voluminoso expediente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), organismo que dictó a su favor, el pasado mes de julio, la recomendación 47/99 detallada en 87 cuartillas.
Alicia ha pasado los últimos cuatro años entre médicos y abogados. De acuerdo con su estado físico actual, su narración y la reconstrucción hecha por la CNDH, Alicia fue víctima de la impericia de una odontóloga y una farragosa trama de contradicciones en el diagnóstico, omisiones en su historial clínico, olvidos y mentiras, montada por jefes y compañeros de la doctora Yolanda Córdoba Sentíes, quienes “faltos de ética” se preocuparon más por “encubrirla” que por reparar los daños que causó. 
Un dolor de muelas -aparentemente inocuo-marcó el principio. Alicia acudió a la clínica número 24 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). La canalizaron con la doctora Córdoba Sentíes, quien después de observar las radiografías que ella misma mandó tomar, determinó que procedía la extracción del “tercer molar inferior izquierdo”.
Y lo que pudo haber sido una intervención de rutina para alguien diestro, se complicó a tal grado que Alicia no volverá nunca a tener una vida normal. La aplicación de la anestesia -cuatro cartuchos-fue incorrecta. Desesperada al no poder extraer la muela ni mitigar el dolor, la especialista procedió a “romper” la pieza para sacársela “a pedacitos” y en tal maniobra le causó una fractura que afectó el nervio trigémino, con graves consecuencias.
El diagnóstico de los peritos tanto del IMSS como de la CNDH estableció que Alicia sufre: parálisis y deformaciones en la parte izquierda del rostro, contracción muscular, lenguaje limitado y en bajo volumen, dolores intensos, tensión emocional, mareos, discriminación alterada de los sabores de los alimentos. Esto es, las secuelas neurológicas ocasionadas son considerables por lo que su estado de salud se clasificó como “grave”.
Desde septiembre de 95, todo ha sido para ella una pesadilla. Su salud va en detrimento. Para sobrellevarla ha tenido que ingerir antibióticos, analgésicos, antinflamatorios, tranquilizantes, esteroides y fármacos de efectos antineuríticos, anticonvulsionantes y antidepresivos. Nada mitiga las dolencias ni puede incidir en la mejora de sus condiciones físicas. La lesión parece ser irreversible.
A pesar de ello, su caso ha ido de irregularidad en irregularidad hasta sumar tantas que la CNDH determinó que la misma Coordinación General de Atención y Orientación al Derechohabiente del IMSS “no demostró la voluntad necesaria ni la sensibilidad que el asunto” requería para su solución “justa e imparcial” y, por el contrario, “se percibió una actitud de protección hacia los servidores públicos que laboran en el IMSS, cuando su obligación consiste en atender a los derechohabientes”.
Los funcionarios y médicos involucrados -16 en total- infringieron lo estipulado tanto en la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos como en las Normas Técnicas de la Secretaría de Salud, pero lo que es peor aún, se acreditó la violación a los derechos humanos de la paciente, fundamentalmente a su derecho a la salud, según estableció la CNDH.
Cuando todo comenzó, funcionarios y médicos hicieron hasta lo imposible por cerrar su expediente. “Yo preferí no callarme”, dice Alicia y hace un interminable relato de lo que ha padecido, situación que la CNDH investigó durante más de dos años antes de emitir su fallo.
La Comisión se encontró, entre otras muchas anomalías, con doctores que confundieron “la terminología médico-odontológica”; con funcionarios que hicieron malabares para que prescribiera el término que la ley establece para aplicar sanciones y con cirujanos maxilofaciales que se equivocaron rotundamente en los diagnósticos iniciales, ya que al no percatarse que el trigémino había sido afectado, determinaron que las deformaciones y dolores que registraba la paciente eran sólo producto de una inflamación en la encía que tardaría, cuando mucho, seis meses en ceder.
Tan lo creían así -o fingían hacerlo puesto que llegaron a asentar en las hojas clínicas que la paciente registraba síntomas de recuperación, mismos que hasta la fecha, cuatro años después, no se han presentado– que la dieron de alta y la regresaron a trabajar. Pero en la Oficina de Prensa de la CFE se dieron cuenta de inmediato del precario estado de salud de Alicia. Luego los médicos del IMSS tuvieron que recular.
En la angustia, Alicia tocó todas las puertas. Entre ellas, la de la Comisión Nacional de arbitraje médico. El de Alicia, fue uno de los primeros expedientes en su haber. La actuación de ésta -como quedó asentado en la recomendación de la CNDH- se concretó a sentar a las dos partes (paciente y representantes del IMSS).
El Instituto aceptó su responsabilidad y ofreció como indemnización, para dar como “definitivamente concluido” el asunto, la cantidad de 24 mil 46 pesos con 20 centavos lo que, según ellos, le correspondía de acuerdo a la Ley Federal del Trabajo. Sólo eso.
Pero Alicia no aceptó “ni mi rostro, ni mi salud, ni mi estabilidad tienen precio… me dañaron para siempre. No dejé que compraran mi silencio”.
Además, el IMSS le comunicó que había tres tipos de cirugías que a lo mejor le ayudarían. Le aclaró que dos de ellas no podían ser practicadas en sus instalaciones. La opción terapéutica que quedaba (descomprensión vascular del trigémino) no garantizaba ningún resultado y sí, en cambio, ponía en riesgo su vida. Ella no la aceptó. La CNDH por su parte consideró que en todo caso la institución debería hacerse cargo de su tratamiento en otros hospitales, del país o del extranjero.
A la vuelta de tantos años de pelea, de poco le ha valido la recomendación de la CNDH puesto que el IMSS ha reiterado sus ofrecimientos, mismos que ella rechaza puesto que no le resuelven el problema. De poco le sirve también que la Junta Especial número 5 de la Federal de Conciliación y Arbitraje haya dictado sentencia en su favor puesto que ésta sólo contempla que se le proporcione un 60 por ciento del salario que percibía hace cuatro años y que fue reducido a 76 pesos diarios.
Esto es, Alicia quedaría pensionada como secretaria del más bajo nivel en las categorías contractuales de la CFE y no como reportera, labor que desempeñaba. Hasta eso terminó perdiendo.
Su caso pone en evidencia la endeble protección que la estructura legal proporciona a quienes tienen la mala suerte de caer en manos de médicos incapaces, imprudentes y negligentes -de acuerdo con los adjetivos que utilizó la CNDH en su largo escrito–. Y el de ella, es sólo un número más en los gruesos expedientes que sobre esta materia se acumulan.
Alicia sigue en espera de una propuesta “justa y moral” por parte del IMSS y de la CFE. Por lo pronto, también interpuso una demanda civil ante el Juzgado Vigésimo Primero en el Distrito Federal. El problema ha sido encontrar neurólogos reconocidos que acepten hacer el peritaje que pruebe lo sucedido.
“Me he topado con que la mayoría siente temor de entrar en disputas con el Seguro y aquí me tienes todavía con la esperanza de que algo ocurra… pero pienso que ya sólo un milagro… ha pasado tanto tiempo y mírame cada día peor. ¿No soy yo la mejor prueba de lo que hicieron? ¿qué más quieren de mi si ya me lo quitaron todo?”, termina Alicia mientras cierra el folder donde guarda la minuciosa investigación que la CNDH hizo de su caso.
 
Alicia antes de la negligencia médica

NOTA de Introfilosofia:

Si está interesado en conocer más a fondo el caso de esta serie de injusticias e intentos de sustraerse a sus responsabilidades legales y civiles, por parte de los responsables de la negligencia y su intento de no reparar la misma, puede leer este documento de la Comisión Nacional de derechos Humanos de México en pdf pinchando en el enlace siguiente https://www.cndh.org.mx/sites/all/doc/Recomendaciones/1999/Rec_1999_047.pdf


Revista Zocalo

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Alicia Herrera Fundación Hipócrates

Revista Zócalo Creado: 10 Diciembre 2010 Visto: 2898

Ante la solidaria presencia de Elena Poniatowska, resonó nuevamente, en voz de Alicia Herrera Blanno, la exigencia de justicia para decenas de miles de personas que, como ella, han sido víctimas de negligencia médica en todo el país. La impotencia incubada en la injusticia llevó a Herrera Blanno a concebir Fundación Hipócrates, A.C. (FH), organización no gubernamental que abandera desde el 4 de noviembre pasado, porque la vida humana no tiene precio. Es la causa de cerca de 500 mil personas que cada año sufren daños por negligencia médica y que, en el peor de los casos, mueren víctimas de tales atropellos sin que autoridad alguna lo prevenga. No estamos dispuestos a continuar por el camino del ocultamiento, la corrupción y la injusticia que ocurren alrededor de esa negligencia. Ante el silencio de las autoridades, daremos a las víctimas ayuda legal, médica y psicológica gratuita, anunció Alicia, presidenta y fundadora de FH, y a quien hace 15 años una sola consulta con la odontóloga Yolanda Sentes Córdoba, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), le dejó daño neurológico, parálisis facial, insensibilidad en el rostro y numerosas secuelas en el cuerpo.

De ese dolor nació el gran reto de proporcionar ayuda a quienes les han sido violados sus derechos a la salud. Conocida por la opinión pública como La Señora de la Muela, Alicia Herrera, periodista de profesión, tituló su libro El rostro de la negligencia, prohibido para las autoridades mexicanas por ser el primero que pone nombre y cara a las irregularidades del sistema político mexicano, dijo Poniatowska durante la presentación de la novel agrupación. Fundación Hipócrates aclara que no está en contra de quienes ejercen y dignifican la profesión médica con ética, conocimiento y respeto al paciente, pero establece la diferencia entre éstos y los médicos incompetentes que constituyen un tumor maligno que se multiplica minuto a minuto sin que se le prevenga o se le de tratamiento. Estudios de diversas instituciones educativas advierten que hay más muertes por negligencia médica que por cáncer de mama, accidentes automovilísticos o Sida juntos, advierte Herrera, y pone en relieve que, desafortunadamente, un número incalculable de pusimos médicos se cubren entre si­, mientras llevan al paciente al verdadero infierno por un diagnóstico equivocado, el olvido de material quirúrgico dentro del cuerpo, cirugías mal practicadas, lesiones innecesarias e incluso la muerte.

A esto se agrega el proteccionismo gubernamental que nunca reconoce sus errores y prefiere pagar sumas millonarias a las víctimas que se atreven a reclamar sus derechos, en vez de invertir en capacitación del personal médico y proveer a los ciudadanos de medicamentos y estudios oportunos que permitan evitar la negligencia médica, añadió la periodista. Nuestro plan de trabajo, adelantó, incluye la defensa del paciente, pero también combatir los abusos contra los médicos de las instituciones de salud; pugnar para que las enfermeras tengan los insumos necesarios que permitan ejercer con dignidad su profesión así­ como promover la modificación de los planes de estudio de las universidades para fortalecer la ética profesional y el sentido humanitario. En su oportunidad, Poniatowska comentó: Con su tenacidad, Alicia, demuestra el lado humano del grupo que participa en la fundación, el cual lograr salir airoso en sus metas. Deseó que la organización constituya un parteaguas que corrija y prevenga la nefasta negligencia médica. Carlos Monsiváis también acompañó esta iniciativa y envió un texto a la presentación de FH: La multiplicación de los casos de negligencia médica y de maltrato a los pacientes obliga a una respuesta social que quebrante la impunidad y el cinismo institucionales ante casos probados de ineptitud criminal o de errores costosísimos.

Cultura de la denuncia

La presidenta de la fundación agregará: No son inusitadas las muertes por error; lo inhumano es la manera en que se cubre el error y, como es costumbre, se culpabiliza a la víctima. Por la cultura de la denuncia y el respeto a los derechos humanos, es el lema de FH. Elena, Monsi y Alicia se declararon a favor de promover y reforzar esa cultura. Denunciar es una obligación cívica porque los actos con repercusiones graves o mortales no admiten encubrimiento, sostuvo en su escrito Monsiváis. Alicia exhortó a la ciudadanía a denunciar las corruptelas que afecten la salud en cualquier ámbito de la vida. Es necesario dejar la apatía o abandonarse al ya para que si la denuncia no me devolver a mi ser querido.

Esa actitud nos ha llevado a extremos inaceptables ante manos incapaces, falta de sensibilidad y apatía. Toda persona merece ser tratada con dignidad y respeto, porque no somos un número ni un expediente, somos seres humanos y merecemos trato digno. En la mala práctica médica son violados no sólo los derechos humanos de los pacientes, sino también los de sus familiares. Así­ lo estableció la recomendación que hizo entonces en mi caso la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Además, la Comisión Nacional de Arbitraje Médico se inspiró en mi tragedia para elaborar la Carta de los derechos de los pacientes, refirió Herrera Blanno. Alicia Herrera reitera su insistente llamado a Felipe Calderón para que la reciba y le exponga los reclamos de las víctimas que representa.

Y también para proponerle la desaparición de la Cenadme, que desde su fundación en 1996, asegura, ha fracasado rotundamente en su razón de ser, de arbitrar entre víctima y victimario y es una tapadera de los médicos irresponsables. Fui el caso número uno de esa institución, recuerda. Fue tal la incompetencia de la Cenadme que aceptó la ausencia de los representantes del IMSS cuando me ofrecieron 22 mil pesos por el daño permanente que me provocaron. Fundación Hipócrates, A.C. trabaja sin fondos públicos, y opera con donaciones y trabajo altruista de médicos, abogados y psicólogos. Luego de leer el libro de Herrera, la empresaria Rosa Pérez se solidarizó con esa causa. Norma Sotomayor, quien por negligencia médica perdió a su hijo Cuauhtémoc, cedió un local a la fundación para que ahí­ opere, en calzada de Tlalpan 1807. Teléfonos: 56-89-28-66 y 53-36-16-37. Donaciones: 371-7937898 de Banamex, a nombre de Fundación Hipócrates, A.C. Powered By T3 Framework