Artículo del profesor David Alvargonzález(Universidad de Oviedo, España) sobre la idea de muerte en el Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno.

 La muerte en el materialismo filosófico 

de Gustavo Bueno 

Death in Gustavo Bueno´s Philosophical Materialism 

AUTOR: DAVID ALVARGONZÁLEZ 

Universidad de Oviedo (España) 

Recibido: 19.11.2018 Aceptado: 07.10.2019 

RESUMEN 

Tras una breve introducción al materialismo filosófico de Gustavo Bueno y a su antropología, se expone su teoría acerca de la diferencia entre individuo humano y persona, y se distingue entre la muerte del individuo humano biológico y el fallecimiento de la persona humana. Se pasa, entonces, a presentar la diferencia entra las normas éticas, morales y políticas, con el objeto de discutir el significado de una muerte buena y un buen fallecimiento desde cada uno de esos tres sistemas axiológicos. Por último, se expone y discute, tanto desde un punto de vista ético como político, la teoría de la «eutanasia procesal» propuesta por Gustavo Bueno. 

PALABRAS CLAVE 

MUERTE; FALLECIMIENTO; INDIVIDUO; 

PERSONA; EUTANASIA; EUTANASIA PROCESAL 

ABSTRACT 

After a brief introduction to Gustavo Bueno’s philosophical materialism and to his anthropology, I will present his theory about the differences between human individual and human person, and I will put forward Bueno’s distinction between the death of the biological human individual and the passing away of the human person. Later on, I will state the difference between ethical, moral and political norms, in order to discuss the meaning of a good death and a good passing away in each of those three axiological senses. Finally, I will put forward and I will discuss Gustavo Bueno’s theory of «procedural euthanasia» both from an ethical and political standpoint.

Claridades. Revista de filosofía 12/1 (2020), pp. 161-188 

ISSN: 1889-6855 ISSN-e: 1989-3787 DL.: PM 1131-2009 

Asociación para la promoción de la Filosofía y la Cultura (FICUM) 

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DAVID ALVARGONZÁLEZ 

Claridades. Revista de filosofía 12/1 (2020) 

KEYWORDS 

DEATH; PASSING AWAY; INDIVIDUAL; 

PERSON; EUTHANASIA; PROCEDURAL EUTHANASIA 

I. El sistema del materialismo filosófico 

Desdeprincipios delos años sesenta del pasado siglo, hasta su muerte ocurrida en el año 2016, Gustavo Bueno desarrolló un sistema de filosofía al que él mismo se refirió con el rótulo de «materialismo filosófico». Esta etiqueta pretende subrayar el carácter materialista de su filosofía, frente al idealismo, al espiritualismo, al monismo y al formalismo, a la vez que intenta marcar distancias con el materialismo positivista de tradición marxista, tal como éste cristalizó en el materialismo histórico y dialéctico soviético. Como es sabido, Bueno contribuyó decisivamente a la defensa de la filosofía académica, al reivindicar el carácter sustantivo de la filosofía como un saber de segundo grado que supone la existencia previa de una multiplicidad de saberes de primer grado: técnicas, ciencias, tecnologías, artes, y saberes prácticos sociales, lingüísticos, y culturales, entre otros1. 

Bueno construyó el núcleo de su sistema filosófico en torno a una ontología y a una gnoseología o filosofía de la ciencia. Su ontología cubre tanto el ámbito de la llamada ontología general, entendida como una disciplina esencialmente crítica frente al monismo, como el de la ontología especial, donde propuso su teoría de los tres géneros de materialidad (frente a los formalismos) y su idea de ego trascendental2. 

Bueno bautizó su filosofía de la ciencia con el nombre de «teoría del cierre categorial»3. Se trata de una gnoseología pluralista que parte de la multiplicidad de las ciencias, y que subraya sus componentes materiales, corpóreos, operatorios, y su carácter eminentemente sintético y constructivo. Las ciencias son los saberes de primer grado más firmes de los que disponemos, y que tenemos que tomar siempre como punto de partida para cualquier análisis filosófico, pero es necesario entender críticamente su funcionamiento para poder discernir lo que son auténticas verdades 

1 Bueno, G.: El papel de la filosofía en el conjunto del saber. Madrid: Ciencia Nueva, 1970; Bueno G.: ¿Qué es filosofía? Oviedo: Pentalfa, 1995. 

2 Bueno, G.: Ensayos materialistas, Madrid: Taurus, 1972. Bueno, G.: Materia, Oviedo: Pentalfa, 1990;. Bueno, G.: El ego trascendental, Oviedo: Pentalfa, 2016. 

3 Bueno, G.: Teoría del cierre categorial, 5 vols., Oviedo: Pentalfa, 1992-1993; Bueno, G.: ¿Qué es la ciencia? Oviedo: Pentalfa, 1995.

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científicas, es decir teoremas y principios científicos probados, de lo que son afirmaciones hechas por algunos científicos sobre cuestiones disputadas o sobre asuntos extracientíficos. En especial, Gustavo Bueno dedicó muchos esfuerzos a estudiar el estatuto gnoseológico de las llamadas «ciencias humanas» con el objeto de poder entender y discutir los límites internos de su cientificidad4. 

Desde ese marco ontológico y gnoseológico materialista, Gustavo Bueno desarrolló una filosofía de la religión según la cual las fuentes de las primeras religiones en el paleolítico superior habría que buscarlas en las relaciones de los grupos humanos con otros seres reales dotados de inteligencia y voluntad con los cuales los hombres tendrían relaciones etológicas verdaderas: estas inteligencias finitas son los animales que Bueno llamó «numinosos». De acuerdo con Bueno, «el hombre hizo a Dios a imagen y semejanza de los animales»5. Una parte muy importante de sus escritos desde el año 1991 hasta su muerte han estado dedicados al desarrollo de una filosofía política materialista con extensas monografías sobre las categorías de las ciencias políticas, sobre las ideas de izquierda y derecha política, sobre España y su historia política, sobre la guerra y el terrorismo, sobre la globalización y sobre la democracia6. Gustavo Bueno ha desarrollado también una filosofía materialista de la cultura, de la televisión, del deporte, de las artes y de otros muchos asuntos y problemas del presente7. Para Bueno la actividad filosófica debe ser sistemática de modo que es 

4 Bueno, G.: Estatuto gnoseológico de las ciencias humanas, 4 vóls., Madrid: Fundación Juan March, 1976. 

5 Bueno, G.: El animal divino, Oviedo: Pentalfa, 1985; Bueno, G.: Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y la religión, Madrid: Mondadori, 1989.;Bueno, G.: La fe del ateo, Madrid: Temas de Hoy, 2007. 

6 Bueno, G.: Primer ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas, Logroño: Cultural Rioja, 1991; Bueno, G.: El mito de la izquierda: las izquierdas y la derecha, Barcelona: Ediciones B, 2003; Bueno, G.: El mito de la derecha, Madrid: Temas de Hoy, 2008; Bueno, G.: España frente a Europa, Barcelona: Alba editorial 1999; Bueno, G. España no es un mito: claves para una defensa razonada, Madrid: Temas de Hoy, 2005; Bueno, G.: Zapatero y el pensamiento Alicia: un presidente en el país de las maravillas, Madrid: Temas de Hoy, 2006; Bueno, G.: La vuelta a la caverna: terrorismo guerra y globalización, Barcelona: Ediciones B, 2004; Bueno, G.: El fundamentalismo democrático. La democracia española a examen, Barcelona: Temas de Hoy, 2010; Bueno, G.: Panfleto contra la democracia realmente existente, Madrid: La Esfera de los Libros, 2004. 

7 Bueno, G.: El mito de la cultura: ensayo de una teoría materialista de la cultura, Barcelona: Editorial Prensa Ibérica, 1997; Bueno, G.: Televisión, apariencia y verdad, Barcelona: Gedisa 2000; Bueno, G.: Ensayo de una definición filosófica de la idea de deporte, Oviedo: Pentalfa, 2014. 164 DAVID ALVARGONZÁLEZ 

necesario coordinar el tratamiento de los diferentes problemas filosóficos, ontológicos, gnoseológicos, éticos, morales, políticos, estéticos, de filosofía de la religión, de filosofía de la historia, etc. La sistematicidad del proceder filosófico implica, además, la consideración crítica y la discusión de las filosofías alternativas, ya que la actividad filosófica se entiende como esencialmente dialéctica. 

II. La antropología filosófica del materialismo 

Dentro del sistema del materialismo filosófico, Gustavo Bueno también trató con mucho detenimiento los asuntos que tradicionalmente se engloban bajo el rótulo de «antropología filosófica». La antropología filosófica de Bueno tiene un momento gnoseológico que incluye la discusión del estatuto de los saberes de primer grado sobre el hombre, tal como nos son dados por las ciencias. La clasificación de las ciencias propuesta por Bueno en dos grupos, las ‘ciencias no humanas ni etológicas’ (física, química, biología) frente a las ‘ciencias humanas y etológicas’ (antropología cultural, lingüística, psicología, sociología, economía política, e historia, entre otras), es muy importante para poder analizar la muerte desde el materialismo filosófico8. Como se verá en los párrafos siguientes, la idea de individuo humano está construida fundamentalmente como una idea biológica cuya referencia es un organismo animal individual corpóreo que tiene unas determinadas características genéticas y fenotípicas. La muerte del individuo humano, en cuanto proceso biológico irreversible, no muestra diferencias significativas respecto de la muerte de otros animales emparentados filogenéticamente con el hombre. La construcción de la idea de persona, sin embargo, exige tomar en consideración los contenidos de las 

8 Bueno, G.: Etnología y utopía. Respuesta a la pregunta ¿Qué es la Etnología?, 1ª ed. Valencia: Azanca, 1971; 2ª ed. con un amplio «Epílogo» Madrid: Júcar, 1987; Bueno, G.: Ensayo sobre las categorías de la Economía Política, Barcelona: La Gaya Ciencia, 1972; Bueno, G.: Estatuto gnoseológico de las ciencias humanas, 4 vóls., Madrid: Fundación Juan March, 1976; Bueno, G.: El individuo en la historia. Discurso inaugural del curso 1980-81 de la Universidad de Oviedo, Oviedo: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Oviedo, 1980; Bueno, G.: «La etología como ciencia de la cultura» en El Basilisco, 9, 1991, 3-37; Bueno, G.: «Consideraciones relativas a la estructura y a la génesis del campo de las ‘ciencias psicológicas’ desde la perspectiva de la teoría del cierre categorial» en III Simposium de Metodología de las Ciencias Sociales y del Comportamiento (Actas), Universidad de Santiago de Compostela, 1994, pp. 17-56.

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ciencias humanas, ya que la persona humana aparece in medias res en una sociedad de personas dotadas de lenguaje humano de palabras, y de normas y estructuras culturales e históricas: grupos de parentesco, estructuras sociales, ciudades, Estados, derecho, y tantas otras cosas. El fallecimiento de la persona tiene lugar en el contexto de su inserción en esas estructuras supraindividuales. Por esta razón, la parte gnoseológica de la antropología filosófica estará continuamente ejercitada cuando se establece la distinción entre individuo humano y persona humana, y entre muerte y fallecimiento. Desde la teoría del cierre categorial, las ciencias humanas y etológicas tienen un estatuto gnoseológico especial que afecta al núcleo de la ciencia misma, es decir, al modo de darse las verdades científicas (los teoremas y los principios). Esta circunstancia ha de tenerse en cuenta cuando se construyen ideas a partir de los conceptos y las verdades de estas ciencias ya que las verdades de las ciencias humanas y etológicas no alcanzan el grado de cientificidad propio de las ciencias no humanas ni etológicas. 

Por otra parte, la antropología filosófica de Bueno tiene un momento ontológico en el que se evita hablar de la idea de hombre como una entidad existente previamente y a la que se le van añadiendo predicados: animal racional, ser religioso dotado de alma inmortal, fabricante de herramientas, ser neoténico, superhombre, por referirme aquí solamente a las cinco antropologías de predicados que expuso Max Scheler9. Desde el pluralismo ontológico y gnoseológico, la idea de «materiales antropológicos» propuesta por Bueno está pensada precisamente para no dar por supuesta la unicidad monista de un hombre del que se predican ciertas características, sean éstas las que sean. Bueno ordena la pluralidad de los materiales antropológicos por medio de un espacio de tres ejes. De acuerdo con la interpretación del espacio antropológico propuesta por David Alvargonzález, dos de esos ejes recogen las relaciones de los hombres con otros sujetos operatorios, ya sean humanos (el eje que llama «circular»), ya sean animales no humanos (en el eje «angular»); el tercer eje («radial») recoge las relaciones de los hombres con los entes inanimados, entre los que se incluyen las plantas10. Este espacio antropológico resulta significativo no 

9 Scheler, M.: La idea del hombre en la historia, Buenos Aires: Ed. La Pléyade, (1924) 1974. 

10 Bueno, G.: «Sobre el concepto de ‘espacio antropológico’» en El Basilisco, 5, 1978, pp. 57-69; Bueno, G.: «Ensayo de una teoría antropológica de las ceremonias» en El Basilisco, 16, 1984, pp. 8-37; Bueno, G.: Nosotros y ellos. Ensayo de reconstrucción de la distinción emic/etic de Pike, Oviedo: Pentalfa, 1990; Alvargonzález, D.: «El problema de la verdad en las reli165 166 DAVID ALVARGONZÁLEZ 

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sólo por lo que afirma sino, en especial, por lo que niega. 

En primer lugar, niega que para hablar filosóficamente del hombre (y de su muerte) haya que referirse a un espacio teológico, a un espacio presidido por el Dios de las religiones monoteístas teológicas y poblado de ángeles, de espíritus, de formas separadas de la materia, y de almas incorpóreas. En el materialismo filosófico de Gustavo Bueno el tratamiento filosófico de los materiales antropológicos no puede dar cabida a contenidos trascendentes, sean éstos de la naturaleza que sean. La negación del monismo, del espiritualismo y del formalismo, vistos como metafísicos, es una característica irrenunciable del materialismo filosófico como materialismo ontológico y metodológico, e implica negar la existencia de personas incorpóreas (divinas, angélicas, espirituales). 

La teoría del espacio antropológico niega, además, que para tratar filosóficamente los problemas que tienen que ver con el hombre sea suficiente la perspectiva psico-etológica, es decir un espacio donde las relaciones entre individuos humanos y entre animales queden igualadas o ecualizadas, un espacio en el que los ejes circular y angular se confunden. Este espacio etológico es en el que se mueven las teorías que se fundan exclusivamente en las categorías biológicas (incluyendo la sociobiología y la genética de la conducta) pues la muerte de los hombres es, como hemos dicho antes, desde el punto de vista biológico, idéntica a la de muchos de los animales estudiados por la zoología. Este espacio etológico es también el utilizado desde las categorías de la psicología animal comparada y la etología ya que, desde el punto de vista de estas disciplinas, la conducta de los animales humanos no sería más que una variante, si acaso algo más compleja, de las conductas que apreciamos en otros animales. Esta reducción del ámbito de la antropología a la etología es la que permite a los promotores del proyecto Gran Simio hablar de personas para referirse a orangutanes, gorilas y chimpancés11. 

III. Individuo y persona, muertey fallecimiento 

Gustavo Bueno defendió reiteradamente la necesidad de distinguir las ideas de individuo y persona, y elaboró una teoría relacional trascenden

giones del Paleolítico», en VV.AA. Filosofía y cuerpo: debates en torno al pensamiento de Gustavo Bueno, Murcia: Ediciones Libertarias, pp. 213-243. 

11 Singer, P. y Cavallieri, P.: El proyecto gran simio: la igualdad más allá de la humanidad, Madrid: Trotta, 1998 (original 1993).167 

tal materialista de la persona humana12. Esta teoría niega rotundamente la existencia de un alma humana inmortal que sobreviva a la muerte del individuo, ya que la imposibilidad esencial de seres vivientes incorpóreos es un principio científico biológico indudable que es asumido plenamente por la ontología del materialismo filosófico, y que supone negar la posibilidad de personas divinas o angélicas incorpóreas. En el campo de la biología, el individuo humano queda definido como un organismo individual, indivisible, independiente, y dotado de una identidad genética y de una individualidad somática: desde esta perspectiva, el individuo humano es un animal más del campo de la zoología. La cuestión del momento exacto en el que comienza la vida humana individual ha sido discutida en el seno de la escuela materialista a propósito del aborto. Gustavo Bueno defendió la existencia del individuo humano desde el primer momento de la fertilización, mientras que David Alvargonzález supone que, aunque la identidad genética se constituye en ese momento, la individualidad somática sólo se alcanza cuando la gemelación deja de ser posible, es decir, en los momentos previos a la implantación13. En el momento del nacimiento, el individuo humano alcanza su plena independencia orgánica respecto de la madre; su independencia operatoria la irá consiguiendo en el proceso de crecimiento y maduración. 

El recién nacido se irá convirtiendo progresivamente en una persona humana en un proceso de enculturación que supone su incorporación a la sociedad de personas que le rodea, asumiendo nuevos papeles y normas. 

12 Bueno, G.: «Lectura tercera: Individuo y persona» en El sentido de la vida, seis lecturas de filosofía moral, pp. 115 -237, Oviedo: Pentalfa, 1996. 

13 Bueno, G.: «La cuestión del aborto» en ¿Qué es la bioética? Oviedo: Pentalfa, 2001, pp. 87-90; Alvargonzález, D.: La clonación, la anticoncepción y el aborto en la sociedad biotecnológica, Oviedo: Pentalfa, 2009; Bueno, G.: «La ley de plazos del aborto» en El fundamentalismo democrático, Madrid: Planeta, 2010, pp. 275-321; Alvargonzález, D.: «El comienzo del individuo humano y el aborto provocado» en El Catoblepas 97, 2010, p.10. Bueno, G.: «La cuestión del aborto desde la perspectiva de la teleología orgánica» en El Catoblepas 98, 2010, p.2; Alvargonzález, D.: «Acerca del aborto y la teleología orgánica. Respuesta a Gustavo Bueno», en El Catoblepas 99, 2010, p.17; Alvargonzález, D. «Towards a non-ethics-based consensual public policy on abortion», en The International Journal of Health Planning and Management, 32/1, 2015, pp. e39-e46; Alvargonzález, D.: «The constitution of the human embryo as substantial change», en Journal of Medicine and Philosophy 41/2, 2016, pp. 172-191; Alvargonzález, D.: «La idea de posibilidad en la filosofía de Gustavo Bueno», en Scientia Helmantica IV/7, 2017, pp. 112-140.168 DAVID ALVARGONZÁLEZ 

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Es un proceso largo en el que se suelen marcar ciertas etapas (infancia, uso de razón, adolescencia, juventud y mayoría de edad), y en el que la identidad personal se va construyendo en la interacción de ese individuo biológico con su entorno. Por eso la categoría de individuo humano es esencialmente biológica (genética, somática, anatómica y fisiológica), frente a la categoría de persona humana que es cultural, histórica, ética y moral. 

La muerte del individuo humano tiene lugar cuando el organismo humano individual se convierte en un cadáver y empieza una fase irreversible de descomposición. Las personas, a diferencia de los individuos no nacen ni mueren. Surgen gradualmente en ese proceso de aculturación, y fallecen o desfallecen como personas, en algunas ocasiones con anterioridad a la muerte biológica del organismo. De un perro decimos que se murió mientras de una persona decimos que falleció. Esta diferencia recogida en muchos idiomas modernos entre la muerte de los animales y el fallecimiento de las personas resulta relevante. La muerte implica el paso del individuo vivo al estado de cadáver, pero no hay cadáveres de personas. Cuando las personas fallecen, se truncan las relaciones con sus familiares y amigos, y con el resto de las personas, permaneciendo sólo el recuerdo del fallecido y los resultados de sus obras. 

La característica de ser una persona no se limita a unos rasgos biológicos individuales, sino que implica la inserción en un mundo cultural, histórico, moral, ético, de personas en donde se es reconocido por los demás. Ser una persona tampoco es un asunto puramente psicológico individual, una cuestión de conciencia, de voluntad, de inteligencia o de idiosincrasia de carácter: un animal salvaje puede ser inteligente y consciente, y tener apetitos y personalidad psicológica propia y, sin embargo, no es una persona. Una persona, además, puede sufrir trastornos psicofisiológicos que afecten a su conciencia (anosognosia o amnesia transitoria, prosopagnosia, etc.) y continúa siendo una persona. 

La situación normal, canónica, es que exista una correspondencia biunívoca entre cada individuo humano y cada persona humana. David Alvargonzález estudió la existencia de situaciones en las que esa correspondencia biunívoca no se da: estas situaciones nos permiten entender mejor la diferencia entre las ideas de individuo y persona. La siguiente tabla muestra algunas de estas situaciones14. 

14 Una versión previa de esta tabla puede verse en Alvargonzález, D.: «Alzheimer’s disea169 

Tabla 1  Falta de coordinación biunívoca entre el individuo humano y la persona humana 
Individuo Persona Ejemplos 
1. Dos individuos Una persona Madre gestante 
2. Dos individuos Casi una persona Trastorno psicótico compartido (DSM-IV
3. Un individuo Dos personas Siameses inseparables  Trastornos disociativos 
4. Un individuo Persona ɛ Anencefalia  Parálisis cerebral severa  Muerte cerebral 
5. Un individuo Persona ética ε Criminales convictos  Muerte vudú: eutanasia psicosomática 
6. Un individuo Persona que tiende a ε Enfermedad de Alzheimer 
7. Un individuo Persona formándose desde ε Niño recién nacido 
8. Pérdida casi total del control operatorio Una persona Síndrome del cautiverio 
9. Desaparición del individuo Permanencia de la obra de la persona Héroes culturales 

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26 MARZO, 2020 byRAÚL MARTÍNEZ0

Nos dijeron que no había que caer en el alarmismo, pero un catorce de marzo declararon el estado de alarma. Comenzaron las medidas de confinamiento. Muchos trabajadores tuvieron que seguir en sus puestos de trabajo, incluso sin medida de protección alguna. Al principio se tomó la cosa a broma, parecía una situación pasajera. Por las tardes salíamos a los balcones, primero en apoyo a los trabajadores de la sanidad y, más tarde, cada cual a lo suyo, dependiendo del barrio.

Al poco tiempo, nos dijeron que estábamos en guerra. Y se hicieron habituales las comparecencias de militares en los medios de comunicación. El enemigo era el virus y todos debíamos convertirnos en soldados. Comenzaron a hablar de unidad de mando, de primeras líneas de combate, de valor y disciplina social. Los militares aparecieron en las calles. Pusieron en marcha operaciones psicológicas, de esas que la OTAN denomina PSYOPS y ya venía aplicando en tiempos de paz, crisis y guerra. En el siglo IV antes de nuestra era, el general chino Sun Tzu ya decía que en materia bélica la suprema excelencia consiste en ganar batallas sin luchar, pues el arte de la guerra está basado en el uso del engaño. 

Nos engañaron, ¡vaya si lo hicieron! Apelaron a la unidad nacional y exigieron posponer las reivindicaciones para cuando todo pasase. Al principio pedían mano dura contra quienes se saltaban las medidas decretadas. Más tarde se comenzó a aplaudir desde los balcones algún abuso policial que se iba conociendo. Luego se promovió la delación masiva. Finalmente se prohibió y persiguió toda disidencia. Nos convertimos en enemigos de nuestros propios vecinos, nadie confiaba ya en nadie. 

Las comunicaciones fueron sometidas a un estricto control y la red se convirtió en un nuevo campo de batalla. Miles y miles de webs y de cuentas en redes sociales fueron censuradas. No se consiente ninguna crítica. Nada que vaya contra los planes de guerra anunciados en medidas y estudiadas comparecencias en las que se filtran las preguntas de los periodistas. Decretaron tolerancia cero.

Millones de personas terminaron perdiendo su trabajo. Nos prometieron levantar un escudo social, pero después de los ERTEs llegaron los despidos en masa. Se terminaron las prestaciones de desempleo y, con ello, los ingresos. Muchas familias comenzaron a endeudarse utilizando las tarjetas de crédito, luego con préstamos rápidos y usureros ofrecidos en anuncios de televisión. La cosa se fue agravando en la medida en que desaparecía la generación más golpeada por el virus, a la que no se quiso o no se pudo atender. Con ellos desaparecieron también las pensiones. Dejamos de contar con la solidaridad de padres y abuelos, que tanta hambre quitó en la anterior crisis. 

La guerra contra el virus se convirtió poco a poco en mundial. Muchos países, incluido el nuestro, cerraron las fronteras a las personas. Pero las fronteras se mantuvieron abiertas para los capitales y para las mercancías, que cargan, transportan y descargan personas. Hacía tiempo que nos venían hablando de la posibilidad de una crisis por no sé qué enfrentamientos entre Estados Unidos y China. Y la crisis llegó, vaya si llegó. Alguien escribió que la sobreproducción se manifestó, más que nunca, como una grave enfermedad. 

Primero comenzaron a escasear algunos productos. En los primeros días fruto del acaparamiento, pero después sencillamente porque no había. Y lo que había no se podía pagar. Los precios subieron exponencialmente, sobre todo los de aquellos productos de los que nadie puede prescindir. Vinieron los cortes en las comunicaciones y en los suministros. Al principio nos pidieron calma y nos hablaron de una crisis en V, pero la V pronto se convirtió en una U y, finalmente, en una L. Ahora, tras varios meses de confinamiento, nos hablan de un guion bajo. 

El año 2020 pasará a la historia como el “año cero”, porque ahí comenzó todo. Sólo tenían razón en una cosa: la curva se aplanó y en unos meses los hospitales ya no estaban tan saturados. Pero se mantuvieron las medidas de confinamiento y enviaron a más trabajadores a producir. Vinieron nuevos contagios, dientes de sierra y nuevas curvas en diferentes países, mientras que la economía continuó en guion bajo. Y así sucesivamente. Millones de trabajadores van de casa al trabajo, del trabajo al hospital y, de ahí… al crematorio.

Las cosas nunca volvieron a ser como antes. Seguramente ya no podían serlo. Desde mi ventana veo a los trabajadores dirigirse a sus puestos de trabajo. Quienes pueden pagarlo van con mascarilla y guantes de látex, de uno en uno, como mínimo a un metro y medio de distancia. Ya nadie habla con nadie. Somos un inmenso ejército de hormigas obreras. Al dirigirse al trabajo se pasan controles policiales o militares, en los que se debe mostrar un salvoconducto que entregan los empresarios. En los centros de trabajo las cosas también han cambiado. Ya no se permiten reuniones y mucho menos manifestaciones, los locales sindicales están cerrados y la acción sindical terminantemente prohibida. Primero lo justificaron con el estado de alarma, pero luego se generalizó la excepción. 

Se trabaja en función de las necesidades de la empresa, unos días sí y otros muchos no. Pero cuando te llaman hay que ir. Al terminar la jornada cada cual vuelve a su casa, de nuevo de uno en uno, de nuevo sin hablar con nadie. Cada trabajador ha tenido que descargar una aplicación telefónica en la que la empresa te dice cuándo vas a trabajar y si tienes que hacerlo en casa o en el centro de trabajo. En esa aplicación también te dicen lo que vas a cobrar por la hora de trabajo. Primero prohibieron los sindicatos, luego dejaron sin efecto los convenios colectivos. Dicen que comenzó Bolsonaro en Brasil, aunque no sé si es cierto. Ahora es la empresa la que impone las condiciones de trabajo de acuerdo con el Gobierno. Al principio lo justificaron hablándonos de flexibilidad interna, decían que querían evitar despidos. Así empezó todo. 

Salvo para ir al trabajo, hace muchos meses que nadie sale de su casa. Al principio nos permitían salir para hacer la compra, pero luego cerraron los supermercados. Ahora compramos a través de aplicaciones y rige el racionamiento. Las horas de conexión a internet también están limitadas, lo llaman conectividad restringida. Hay un tiempo para el ejercicio físico, siguiendo programas de entrenamiento ofrecidos por las antiguas marcas deportivas. Los niños y niñas reciben sus clases por internet, aunque la mayor parte de los profesores fueron despedidos. Lo que antes llamábamos relaciones sociales ahora se establecen por videoconferencia, a las que puede acceder sólo una parte de la población. El resto se conforma con mensajes telefónicos y con alguna fotografía. Durante un tiempo, nuestro único respiro fueron los balcones. Pero luego regularon su uso y, en cada calle, se sigue por video vigilancia lo que hace o dice cada cual. La indisciplina social se castiga prohibiendo temporalmente el trabajo, o sea, con hambre.

Pero no todo el mundo vive igual. En las primeras semanas del año cero, los ricos se encerraron en mansiones y urbanizaciones privadas. Pueden salir a sus fincas y practicar deportes en sus instalaciones privadas. Para entrar a sus actividades sociales deben presentar un certificado que les acredita como libres de contagio, que expiden un puñado de clínicas privadas. Sus urbanizaciones están protegidas por contratas militares, la más conocida es Blackwater. Su influencia creció después de los ejercicios militares de la OTAN. A España llegaron cuando se renovaron los acuerdos militares con Estados Unidos. Las sedes de esas compañías se encuentran en las bases militares que los americanos tienen en España, que comenzaron a ampliar en el año cero. 

En lo único en que las cosas son parecidas para todos es en el uso de mascarillas y guantes. Los ricos también los usan en sus actos sociales. De hecho, ayer en televisión anunciaban la nueva colección de otoño de Louis Vuitton. Nosotros cada vez más hormigas, ellos cada vez más cigarras.

Han prohibido muchas películas y casi es imposible encontrar en la red determinadas lecturas. Comenzaron por The Matrix, The Matrix Reloaded y The Matrix Revolutions, porque la gente comenzaba a establecer paralelismos y decían que se alarmaba innecesariamente a la opinión pública. La verdad es que a nosotros no nos dieron siquiera la opción de elegir el color de la pastilla, nos hicieron tragar la azul.

Como decía, en los primeros meses tumbaron muchas cuentas en redes sociales y portales de internet, especialmente a quienes se dirigían a las hormigas. Prohibieron los hashtag que incluyesen determinadas palabras: obrero y obrera, trabajador y trabajadora, derechos, lucha, resistencia… Luego vinieron medidas mucho más duras, prohibieron los sindicatos e ilegalizaron partidos que se negaron a incluir en su programa el asunto de la unidad nacional. Fue cuando el Gobierno se amplió y se convirtió en Gobierno de salvación.

No sé si algún día alguien podrá leer estas líneas. Si es así, puede que quede esperanza. Parece ser que, en alguna parte, hubo personas que escupieron la pastilla azul. Se dice que viven y trabajan en clandestinidad. Nadie les conoce, pero cada vez más gente dice que están ahí. En los pocos momentos en que es posible evadir la vigilancia y el control social, corren rumores en portales, oficinas, talleres y fábricas. Está terminando el año cero y en los centros de trabajo surge de nuevo una chispa de ilusión. En la inmensa hilera de hormigas que vuelven del trabajo a sus casas, en ese ejército de rostros cansados y cubiertos por mascarillas, cada vez hay más ojos que desprenden un brillo especial. Nadie sabe dónde están ni cómo se llaman. Yo sigo buscándoles y, cuando les encuentre, les llamaré… camaradas. Entonces, todo irá bien.TAGS:CORONAVIRUS

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