SAVIANO, MAFIAS Y DEMOCRACIAS , COCAÍNA Y ECONOMÍA CRIMINAL


FUENTE http://es.euronews.com/2010/12/12/saviano-la-mafia-ha-dado-impulso-a-la-economia-en-europa-del-este/
Euronews

Roberto Saviano ha ganado la edición 2010 del Libro Europeo con su obra “La belleza y el Infierno”, aunque fue su novela-denuncia “Gomorra” la que le dió notoriedad internacional como especialista en la Camorra, la mafia napolitana.

En esta entrevista con Euronews, Saviano explica cómo el fenómeno de la mafia y sus métodos se expanden desde el sur de Italia a niveles europeo e internacional y cómo la mafia, aprovechando la crisis global, se ha convertido en actor político.

Saviano:

La crisis económica ha creado grandes oportunidades para la mafias más fuertes, las ganadoras, mientras que ha tenido un impacto negativo en las mafias más débiles, las perdedoras.

Algunas organizaciones criminales en Nigeria, Rusia, Nápoles o Córcega han aportado liquidez a la economía durante la crisis y gracias a esa liquidez han cosechado éxitos en algunas áreas como la construcción o el sistema financiero.

Euronews:

¿Son útiles en este momento en particular porque están impulsando la circulación de dinero, no es así?

Saviano:

Exactamente, a veces me pregunto si sin ese dinero, la crisis en Italia, así como en Europa, podría ser peor. Según el fiscal antimafia italiano, sus beneficios ascienden a 100 billones de euros al año y eso sólo en Italia! Imagina, por ejemplo, la cifra de los beneficios de los cartel suramericanos en España. Qué pasaría con Europa sin el dinero provinente del tráfico de drogas?

Euronews:

Según su punto de vista, están los gobiernos, especialmente el italiano, a pesar de su problemas internos, enfrentándose eficazmente a esas organizaciones?

Saviano:

En Italia, el Estado no cuenta con una estructura monolítica, se trata de un país complejo. Uno podría decir que algunas instituciones muestran buenas intenciones y pelean en primera línea de fuego arriesgando sus vidas, tanto como otras están fuertemente relacionadas con el crimen organizado. De todos modos, pienso que las medidas represivas no son las mejores para resolver el problema.

Euronews:

¿Cuál sería pues la buena manera?

Saviano:

El cambio político y económico

Euronews:

¿Cómo?

Saviano:

Pensemos, por ejemplo, en los mecanismos públicos, donde las mafias siempre ganan frente a sus competidores, gracias a las bajas tarifas que pueden ofrecer y que compensan con el dinero obtenido del tráfico de droga.

Euronews:

Pero esa es la lógica coherente con la lógica económica actual, no es así?

Saviano:

Exactamente, Italia en solitario no puede hacer nada al respecto. Los paraísos fiscales son refugios para la mafia, son especialmente refugios para la mafia.

Euronews:

Usted ha encendido una fuerte controversia en Italia cuando ha insinuado presuntas relaciones entre el crimen organizado y la Liga del Norte, un partido político que forma parte de la coalición que gobierna en Italia. También es el partido del Ministro del Interior. Tiene usted alguna evidencia de esas relaciones?

Saviano

Yo dije que la mafia en Calabria, la “ndrangheta” se puso en contacto con la Liga, y puedo confirmarlo porque la mafia está habituada a contactar con las instituciones y el poder.

Yo sólo he mencionado una investigación que está en el proceso de desvelar nuevas pistas, como contactos, contactos útiles que representarían el deseo de control de los registros electorales del partido y de corrumpir a los políticos, pero el magistrado debe investigar.

Euronews

¿Puede usted dar un ejemplo a nuestra audiencia?

Saviano

Según las investigaciones que están llevando a cabo los magistrados Bocassini y Pignatone, uno descubre que la “ndrangheta” quiere encontrarse con la Liga del Norte. En las cintas grabadas a el capo Pino Neri, se habla de la Liga del Norte, de la voluntad de establecer relaciones con el partido.

Euronews

¿Pero ellos fueron recibidos por la Liga del Norte?

Saviano

Digamos que se encontraron con un consejero regional, ese mismo consejero respondió más tarde que ni siquiera sabía quién era Pino Neri.

Los magistrados investigarán. Pero esto es suficiente para mostrar cómo también en el norte de Italia, la mafia y las instituciones hablan entre sí. Lo que dije no es ningún escándalo. Se ve como un escándalo porque hablé de un partido del norte. Si hubiera hablado de un partido político del sur, todos hubieran considerado mis declaraciones como algo normal, porque los contactos entre la Camorra y los partidos políticos locales en el sur es algo que forma parte de un proceso corriente. Mi objetivo era afirmar públicamente que nadie puede considerarse protegido.

Euronews

El actual ministro del Interior italiano, Maroni, está considerado como uno de los políticos más efectivos en la persecución de las mafias en la historia reciente de Italia … Es eso cierto?

Saviano

Sí, pero parcialmente, porque la actuación decisiva contra la mafia no es sólo gracias a Maroni, él se ha hecho cargo de investigaciones que están en marcha hace años. El caso de Caserta (cerca de Nápoles) es un caso positivo, aunque proclamar una victoria sobre la mafia es simplemente una broma.

Después del desmoronamiento de los sistemas socialistas, el crimen organizado ha florecido, por qué? ¿Cuál es el mecanismo?

Saviano

Por un lado, estaban las compañías legítimas, temerosas de invertir por miedo a grandes pérdidas. Por otro lado, estaba el miedo de la vieja guardia comunista a perder su lugar en el poder. Entonces, se produjo una especie de alianza con la mafia, quien aportó dinero y protegió a algunos políticos.

La mafia también contactó con hombres de negocios convencionales que buscaban un camino rápido para saltarse los trámites burocráticos. ¿Quieres abrir una fábrica en Tirana? Muy bien, chico, trata de hacerlo por tu cuenta. Sólo puedes esperar pagar unas cuantas comisiones y enfrentarte a una brurocracia inoperante. Pero si te dejas ayudar por la mafia, ellos lo arreglarán todo en tres semanas. Así, ellos se convierten en el nuevo sistema nervioso para los inversores. Es importante estudiar en profundidad lo que la mafia ha hecho en Europa del Este, porque ha impulsado la economía, allí. Incluso en un marco lógico de mercado libre, porque también toman riesgos.

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Giorgio Agamben, entrevista que analiza lo esencial de sus tesis político-socio-económicas

Foto: Jean Daniel Hemis / Corbis


Cuando uno abría los diarios en Italia hasta poco tiempo atrás, leía que el entonces primer ministro Monti decía que hay que salvar el euro “a cualquier costo”. Más allá de que “salvar” es un concepto religioso, ¿qué significa esa afirmación? ¿Que debemos morir por el euro? El capitalismo es una religión, y los bancos son sus templos, pero no metafóricamente, porque el dinero no es más un instrumento destinado a ciertos fines, sino un dios. La secularización de Occidente dio lugar paradójicamente a una religiosidad parasitaria. Yo he estudiado por años la cuestión de la secularización, que dio lugar a una nueva religión monstruosa, totalmente irracional. La única solución europea es salir de este templo bancario.

Entrevista en su casa de Roma
FUENTE http://www.lanacion.com.ar/1565417-giorgio-agamben-en-europa-asistimos-a-un-vaciamiento-de-la-democracia

Giorgio Agamben: “En Europa asistimos a un vaciamiento de la democracia”
El filósofo italiano reflexiona sobre la crisis actual, habla del fin de Homo sacer, su proyecto filosófico más ambicioso, y de los dos libros que este año publicará en la Argentina, uno de ellos dedicado a la originalidad de la orden franciscana
Por Alejandro Patat | LA NACION
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Deberíamos pensar un concepto de forma de vida distinto de todos los conceptos que hemos pensado hasta ahora”, sostiene Giorgio Agamben. Foto: Basso Canarsa / Opale
El encuentro tuvo lugar una tarde de invierno soleado, en Roma. Dos días antes, Giorgio Agamben había dejado Venecia, donde vive habitualmente, para ir a Nápoles, donde sería homenajeado con un prestigioso premio a su carrera. Al regresar del sur, recibió a adncultura en su casa romana, situada en el antiguo Trastévere, frente al Jardín Botánico, uno de los lugares más sugestivos y exclusivos de la ciudad. Sorprende, al entrar, el contraste entre la magnificencia aristocrática del barrio, lejos del tumulto turístico, y la sobriedad de la decoración. Unos austeros sillones cubiertos por telas coloreadas y una mesa de madera, signada por el tiempo y por el uso cotidiano, se rinden frente al indiscutible triunfo de las bibliotecas que cubren todas las paredes. Apoyadas sobre los volúmenes, se alternan fotografías de filósofos y poetas. Mientras conversábamos, penetraban por las ventanas los últimos rayos del sol de Roma. En ningún momento Agamben encendió las luces, concentrado como estaba en sus palabras. Hacia el final, el ocaso ocre de la ciudad invadía la casa. En esa íntima penumbra, en que los lomos de los libros iban perdiendo toda reverberación, destellaban la inteligencia penetrante de su mirada y la armoniosa melodía de su voz. El coloquio se desarrolló en un clima de cortesía precisa, una suerte de gentileza antigua realmente inolvidable.

En los últimos años, Agamben ha elaborado una vasta obra, Homo sacer, que comprende cuatro partes, divididas a su vez en diversos volúmenes, en los que el filósofo italiano analiza la relación entre el hombre y el derecho en la modernidad (ver recuadro). En la Argentina, Adriana Hidalgo publicó recientemente un nuevo volumen de esa obra (Opus Dei) y durante este año saldrán Altísima pobreza (en julio) y Categorías italianas (en diciembre).

-En las primeras páginas de Altísima pobreza, usted anuncia la próxima conclusión de esa gran estructura que es Homo sacer.

La basílica San Francesco, en Asís. El pensador italiano sostiene que la orden franciscana propone un modelo de pobreza que implica un regreso a la naturaleza previa a la caída. Foto: Jean Daniel Hemis / Corbis
-En realidad, me gustaría anunciar a los lectores argentinos algo que saben muy pocos: en estos días estoy terminando la última parte de Homo sacer. Es una cuestión de semanas. El volumen se llamará El uso de los cuerpos. Acabo de decir que estoy “terminando”. Naturalmente es impreciso decir que uno pueda “terminar” un libro o una obra de estas proporciones. Ninguna obra poética o de pensamiento se termina. En un cierto sentido se diría que uno la abandona. Alberto Giacometti afirmaba: “Yo nunca termino mis obras, las abandono”. También Cézanne lo decía. Encuentro que esta afirmación es muy justa, porque no sabría muy bien qué significa sostener que un libro de esta entidad está terminado.

-¿Y en qué sentido Homo sacer llega a su fin?

-En general muchos esperan una parte construens, porque afirman que todo lo que he escrito hasta ahora sería una parte destruens, es decir, una arqueología crítica del pasado. Yo, por mi parte, creo que no es posible distinguir una parte destructiva de una parte constructiva, porque ambas coinciden perfectamente. Por otro lado, la parte construens consiste en el hecho de que aparecen cada vez menos las cosas criticadas, que se transforman en cosas naturalizadas, absorbidas por el conjunto. En estos días pensaba acerca de qué significa el fin de una obra. Tengo la impresión de que incluso en la literatura existe una escasa reflexión sobre el final. Habría que preguntarse por qué, en cierto momento, un autor decide poner fin a una obra. Muchas veces intervienen factores puramente contingentes. De cualquier manera, es un momento curioso de la creación. En el derecho romano, el auctor -de donde proviene la palabra actual autor- era el tutor que convalidaba un acto de una persona inválida o menor de edad. Como si el autor fuera quien convalida una obra inacabada y que, en el momento en que ese autor le pone fin, se vuelve autónoma. Es decir, mientras no está terminada una obra, es menor de edad. Terminada, ya es mayor y es abandonada.

-¿La última parte, entonces, ya no se apoya en la investigación arqueológica?

-Exactamente. Es una reflexión final acerca de una serie de conceptos con los que se cierra Homo sacer: uso, forma de vida, “inoperosidad”, exigencia, moda, conceptos que ya estaban presentes en el conjunto, pero que aparecen analizados en este volumen final.

-Justamente “uso” es uno de los conceptos en los que más se detiene Altísima pobreza, libro en el que usted analiza la curiosa relación entre derecho y creatura que se crea en el ámbito de los monasterios franciscanos [ver recuadro]. Es más, hacia el final del volumen hay una frase contundente: “La altísima pobreza, con su uso de las cosas, es la forma de vida que comienza cuando todas las formas de Occidente llegan a su consumación histórica”. ¿Puede explicar esta conclusión?

-Por empezar, la última frase del libro se centra en el concepto de uso. Como se sabe, los franciscanos emprendieron su lucha contra el derecho de propiedad, haciendo uso de las cosas, no sólo sin ser propietarios, sino incluso sin ningún derecho de uso. Se trataba de reivindicar la posibilidad de una vida fuera del derecho. La modernidad ya no tiene siquiera una huella de este tipo de experiencias históricas. Estamos a tal punto condicionados por el derecho que nos hemos acostumbrado a formular nuestras reivindicaciones como reivindicaciones de derecho. Para entender esa frase, hay que tener en cuenta otra de Olivi, uno de los más grandes líderes del movimiento franciscano, que dijo que la última edad del mundo es aquélla en que la vida de Cristo cumple y resume en sí misma todas las formas de vida posibles. Se trata de una frase enigmática. Lo que a mí me fascina es que nosotros deberíamos pensar un concepto de forma de vida distinto de todos los conceptos de forma de vida que hemos pensado hasta ahora.

-Ése es casi el principio que da lugar a toda su obra, ¿no es cierto?

-Sí, desde ya, ahí está el sentido de toda mi obra: no se olvide de que Homo sacer parte de la idea de poner en discusión el concepto de vida y su relación con el derecho.

-De alguna manera, el “edificio” Homo sacer es deudor de la fuerza propulsora de las ideas de Foucault, que usted mismo complementa, continúa o modifica, creando un sistema conceptual propio. Dado que Homo sacer es ampliamente discutido en todo debate actual acerca de la biopolítica o de la filosofía política, ¿cómo imagina el futuro de su obra, su integración o continuación? ¿Qué conceptos necesitan de un debate ulterior?

-Como principio metodológico que ha signado mi modo de trabajar, siempre he pensado en una cosa que dice Feuerbach. Para él, el elemento genuinamente filosófico de cualquier obra -ya sea literaria, económica o religiosa- es su capacidad de ser continuada, su capacidad de desarrollo ulterior. Siempre trabajé así, buscando en los autores amados el punto que me parecía no dicho, no desarrollado y que, por lo tanto, contenía el germen de una continuación. A mí me gustaría que alguien continuara mi obra siguiendo mi mismo criterio, pero no soy yo el que puede señalar dónde.

Pier Paolo Pasolini, director de El evangelio según San Mateo (1964).
-En su libro acerca de las violencias del siglo XX, Enzo Traverso dedica un capítulo entero a la biopolítica, analiza los conceptos que van de los libros fundacionales de Foucault a Homo sacer. Traverso reconoce la originalidad de sus reflexiones en Lo que queda de Auschwitz, pero se lamenta de que la interpretación historiográfica no dialoga con la interpretación filosófica, a tal punto que la filosofía corre el riesgo de utilizar los conceptos de la biopolítica sin un verdadero anclaje histórico. ¿Qué piensa de esta objeción?

-Desde un punto de vista general, es justa la objeción de Traverso, pero en realidad, más que una escisión entre filosofía e historia, yo pensaría en cómo Foucault concibió sus investigaciones. Si bien se presentan como históricas, no son propiamente tales. Las concibió como arqueológicas. Lo mismo sucede con mi libro sobre Auschwitz. En la introducción he aclarado este punto y muchas veces no he sido comprendido. No tengo la intención de continuar o completar las investigaciones históricas, yo hago otra cosa. En Lo que queda de Auschwitz emprendí una investigación arqueológica, por la cual Auschwitz se transforma en un paradigma para comprender la modernidad. No pretendo haber enunciado verdades históricas sobre Auschwitz, sino haber analizado el campo de concentración como paradigma de la modernidad.

-A estas alturas, pensando en lo que usted escribió en Signatura rerum, se trata de comprender la relación entre la arqueología del saber, como la concibió Foucault, y la historia…

-Sí, creo que esta relación necesita de un debate, en el que participen los historiadores. Pero tengo la impresión de que son los historiadores quienes se sustraen al debate. Lo que distingue a ambas disciplinas es el método. La arqueología del saber consiste en la búsqueda de un arjé (un origen, un principio) y es una investigación histórica, porque la arqueología del saber, si es seria, se debe valer de los criterios de la filología histórica, del análisis de los documentos. Ahora bien, la diferencia estriba en que la arjé que se busca no es un origen metahistórico, es un hecho histórico. Pero no un evento histórico, sino lo que Foucault llama un “a priori histórico”, es decir, aquel hecho histórico que posee la capacidad de condicionar y determinar el desarrollo y la inteligibilidad de una serie más vasta de fenómenos. Ahí está la diferencia. En el fondo, pienso que también los historiadores trabajan sobre esta idea, sólo que en la arqueología aparece explicitada. Un determinado hecho permite la inteligibilidad de una amplia red de hechos históricos. Los historiadores también lo hacen, sólo que ellos temen que ese elemento arqueológico sea un elemento extrahistórico. Para Foucault, en cambio, ese elemento es estrictamente histórico. Por ejemplo, el panóptico de Foucault es un hecho histórico que sirve para comprender una larga serie de hechos derivados o conexos.

-En todos sus trabajos es llamativo el hecho de que su propia investigación arqueológica sobre la contemporaneidad busque las raíces no tanto en el mundo antiguo, como hizo Foucault con la historia de la locura, o en los albores del pensamiento moderno, como en el pensamiento de la Antigüedad tardía o, a lo sumo, altomedieval, como en el caso de Opus Dei y Altísima pobreza. ¿No es éste un elemento original de su modo de proceder?

El escritor argentino Juan Rodolfo Wilcock, al que Agamben frecuentó.
-Yo siempre cito una imagen de Foucault: “Mis investigaciones del pasado son la sombra de mis interrogaciones sobre el presente”. En mi caso, la sombra retrocede. Por ejemplo, en los últimos años trabajé mucho sobre la teología, acerca de la cual Foucault trabajó menos. Estoy convencido de que la modernidad no se puede comprender sin los conceptos teológicos. La secularización moderna del pensamiento ha removido la teología. Pero para mí la modernidad se inicia con el pensamiento de la Antigüedad tardía. Lo mismo vale para el Renacimiento: la cuna no está en la Antigüedad clásica sino en la Antigüedad tardía. Basta pensar en el neoplatonismo. No podemos entender nada acerca de la modernidad si no indagamos en los presupuestos teológicos que se hallan escondidos en ella. En El reino y la Gloria, la parte de Homo sacer que yo dediqué al estudio de la economía, este principio es clarísimo.

-En el prólogo a la primera edición de Categorías italianas, usted recuerda cómo de algunas conversaciones con Claudio Rugafiori e Italo Calvino nació la idea de crear una nueva revista, que en cada número analizase, entre otras cosas, una categoría fundacional de la cultura italiana. Estas categorías debían enunciarse a través de binomios: comedia/tragedia, derecho/creatura, biografía/fábula, a las que usted agrega, en última instancia, lengua viva/lengua muerta. ¿Puede decirnos algo más de cómo nació ese proyecto?

-Si no recuerdo mal, fue Italo el que por primera vez habló de “categorías”. Las llamamos “italianas” porque nos proponíamos hacer una nueva lectura, análisis e interpretación de la cultura italiana. Hoy no usaría más la idea de “categoría”, sino que, como le decía antes, usaría el término foucaultiano de a priori histórico. No lo quise corregir en las nuevas ediciones porque el término original refleja claramente la discusión con Italo y Claudio. Estas categorías serían los conceptos que están presentes en la historia de la cultura italiana, condicionándola y determinándola, y haciéndola a la vez inteligible. El primero que pensó en ejes binómicos fue Italo. Rugafiori, en cambio, propuso el binomio arquitectura/vaguedad. La cultura italiana ha tenido, efectivamente, una fuerte vocación por los elementos arquitectónicos, matemáticos, prospectivos, y a la vez, como usted sabe, en italiano clásico para decir bello se decía vago, que conserva la acepción de indeterminado, incierto, informe. Lamentablemente esta categoría no la desarrollé, porque debía ser la contribución de Claudio. El proyecto, de alguna manera, quedó incompleto. Por lo tanto, mi libro no es más que un itinerario por aquellos conceptos, que revelan una visión absolutamente personal de la cultura italiana.

-Categorías italianas se ocupa, en primer lugar, del sentido que a partir de Dante adquiere en Italia la palabra “comedia”. Ahora bien, mientras la mayor parte de la crítica entendió la palabra “comedia” como una elección de género (en palabras pobres, una historia que empieza mal y termina bien) o como una marca estilística (la mezcla de lo alto, lo medio y lo bajo), usted propone una tercera interpretación y sostiene que la comedia es un recorrido que va de la culpa a la inocencia. En su libro, inocencia, sería la “justificación del culpable”, como si en Dante existiera la voluntad de imponer hacia el final “la inocencia natural de la criatura”. Eso, nada menos, sería lo primero que los italianos han dejado a la cultura occidental…

-Mire, tragedia y comedia no se refieren a los géneros literarios. Dante lee estas categorías, no sólo en sentido estilístico, sino también en sentido teológico. En la epístola a Cangrande della Scala, Dante dice “inicio triste, final feliz”, pero sus palabras tienen un claro sentido teológico, porque se refieren a la caída y a la redención. Este hecho condiciona toda la cultura italiana, que tiene una inmensa vocación antitrágica. Toda la cultura italiana es antitrágica si se la compara con la cultura alemana o francesa. No sólo desde el punto de vista literario, sino incluso como modo de ver la historia. Los alemanes siempre miraron trágicamente su propia historia. Los italianos no.

-¿Pero no le parece que el famoso prólogo de Guicciardini a su Historia de Italia, escrita en pleno Renacimiento, contiene fuertes elementos trágicos?

Comedia y tragedia, extremos opuestos de la identidad italiana.
-Sí, claro, existen excepciones. No es una vocación monolítica. Pero mire que yo he analizado sobre todo la literatura, que permanece fiel a Dante. Hay que pensar en esa imagen bellísima de Dante en el Convivio, donde escribe “es mejor volar bajo como la golondrina, que como el azor dar altísimas vueltas sobre las cosas vilísimas”. Esta vocación “cómica” de los italianos ha determinado, entre otras cosas, nuestra poesía del siglo XX. Para mí, ésta es una clave de lectura también en sentido negativo. ¿Cuál ha sido la mayor contribución de los italianos al teatro? La comedia del arte. Pero tampoco pierdo de vista el aspecto positivo. Yo pienso que lo cómico es más profundo que lo trágico. Cuando al final de El banquete, Platón hace salir a Sócrates rodeado por Agatón, poeta trágico, y por Aristófanes, poeta cómico, nos quiere decir que la filosofía está entre lo trágico y lo cómico. Sabemos, igualmente, que Platón nutría una cierta preferencia por lo cómico y tenía bajo la almohada una copia de los Mimos de Sofón. Nada menos que una pantomima.

-En su libro sorprende que la mayor parte de los autores analizados son poetas. A excepción de Elsa Morante, Carlo Emilio Gadda y Giorgio Manganelli, no hay menciones de otros narradores. ¿No le parece una operación selectiva excluyente?

-Aquí el canon y la visión personal convergen. Yo tengo una visión de la literatura italiana en la que prevalece el polo dantesco y, por lo tanto, profundamente antipetraquista. Y en lo moderno, a favor de la prosa de Leopardi y categóricamente antimanzoniana. Manganelli es para mí el mayor narrador italiano de la segunda mitad del siglo XX. Elsa Morante está presente también por razones íntimas. Ella, más que una amiga (yo tenía veintidós años cuando Juan Rodolfo Wilcock me la presentó), me inició no sólo en la literatura sino también en la vida.

-¿Y qué recuerda de Wilcock?

-Conocí a Wilcock en Roma en 1962 o 1963. Yo tenía veinte años y él era el primer escritor que conocía de cerca. El encuentro no fue fácil, porque Johnny -como lo llamaban los amigos- era el individuo más extravagante que conocí en mi vida. Te paralizaba tanto por su esnobismo como por sus silencios. Cuando lo conocí, estudiaba Wittgenstein (me contó que le había dado unas clases a Moravia) y se sentía a gusto con la literatura y con la filosofía. Su anticonformismo es significativo ya en el título de la revista que escribía casi solo: L’Intelligenza. Era un cuerpo ajeno al ambiente romano, pero conocía y frecuentaba a los escritores más importantes.

-Los dos participaron como actores en el El evangelio según San Mateo de Pasolini…

-Fue Elsa Morante quien me presentó a Pasolini. Cuando empezó la filmación del Evangelio, me pidió hacer el rol del apóstol Felipe. Wilcock hizo el rol de Caifás. Ninguno de los actores era profesional: la mitad eran intelectuales; la otra mitad, gente del pueblo romano o campesinos. Fue una experiencia curiosa, pero también irritante. Yo no toleraba las esperas y los tiempos muertos durante las tomas.

-Italia vive uno de sus períodos políticos y culturales más oscuros. ¿Qué análisis hace del presente italiano?

-El período oscuro no es exclusivo de Italia, es un problema europeo en general. Hay un texto de Walter Benjamin que se llama “El capitalismo como religión”. Se trata de una definición extraordinaria. Porque no es religión tal como la concibió Max Weber, sino en sentido técnico. No es una religión basada en la culpa y la redención, los dos pilares del cristianismo, sino sólo sobre la culpa. No existe una racionalidad capitalista, que puede ser contrastada con los instrumentos del pensamiento. Cuando uno abría los diarios en Italia hasta poco tiempo atrás, leía que el entonces primer ministro Monti decía que hay que salvar el euro “a cualquier costo”. Más allá de que “salvar” es un concepto religioso, ¿qué significa esa afirmación? ¿Que debemos morir por el euro? El capitalismo es una religión, y los bancos son sus templos, pero no metafóricamente, porque el dinero no es más un instrumento destinado a ciertos fines, sino un dios. La secularización de Occidente dio lugar paradójicamente a una religiosidad parasitaria. Yo he estudiado por años la cuestión de la secularización, que dio lugar a una nueva religión monstruosa, totalmente irracional. La única solución europea es salir de este templo bancario.

-¿Y su visión de América Latina? ¿Y de la Argentina en particular?

-Del todo positiva. Se respira un aire distinto. Cuando fui a Buenos Aires, me sorprendió que, a pesar de la catastrófica crisis económica de 2001, existía una sociedad en movimiento. En Europa, asistimos a un vaciamiento de la democracia que es sólo estadística y cálculo. En América Latina se vislumbra una alternativa a esta visión cansada del mundo.

ESTADO DE EXCEPCIÓN

Giorgio Agamben
Adriana Hidalgo
Las relaciones entre hombre y derecho que desmenuza la serie Homo sacer adquieren máxima actualidad en este breve estudio. La hipótesis del pensador es que el “estado de excepción” se está convirtiendo en regla -y no en un hecho singular- para la mayoría de los gobiernos, lo cual tiende a borrar la frontera entre democracia y absolutismo.

LO QUE QUEDA DE AUSCHWITZ

Giorgio Agamben
Pre-Textos
En Lo que queda de Auschwitz, uno de sus libros capitales y tal vez el más controvertido, el filósofo analiza lo que considera el modelo último de la lógica biopolítica moderna: el campo de concentración. Lo hace por medio de testimonios de personas que sobrevivieron al holocausto.

entrevista a Saviano acerca del libro Camorra, video en español

Economía criminal, cocaína, y legalización de drogas vs mafias. Saviano en su libro 000

En el contexto de la llamada crisis, que al parecer sirve de coartada para gobernar mediante decretos, en las seudo democracias del presente, en una especie de permanente estado de excepción ( cf. tesis de Giorgio Agamben al respecto), ha sido traducido recientemente al español el libro de Saviano titulado 000 (Cómo la cocaína gobierna el mundo)
Excélsior
10 de marzo de 2014

http://www.excelsior.com.mx/nacional/2014/03/10/947860

Zambada entregó a El Chapo: Saviano; afirma que había distanciamiento
entre los capos
En entrevista, el periodista italiano revela una conversación en la que
El Mayo propuso a Joaquín Guzmán ceder el mando

10/03/2014 09:36 Carlo Pini

+++Detesto cualquier droga. Ni siquiera de jovencito las probé. Y como
yo odio las drogas, justamente por eso pediría su legalización. No se
trata de incentivar el consumo de la mariguana o de otras drogas.
Legalizándolas puedes hacer una campaña en su contra.

+++“La coca la consume quien ahora está sentado a tu lado en el tren y
la ha tomado para despertarse esta mañana; o el conductor que está al
volante del autobús que te lleva a casa porque quiere hacer horas extras
sin sentir calambres en las cervicales. Consume coca quien está más
próximo a ti. Si no es tu padre o tu madre, es tu hermano, si no es tu
hermano entonces es tu hijo. Si no es tu hijo, es tu jefe, o su
secretaria, que esnifa sólo el sábado para divertirse. Si no es tu jefe,
es su mujer, que lo hace para dejarse llevar. Si no es su mujer es su
amante, a quien él se la regala en lugar de pendientes y aún mejor que
diamantes… Quien la consume está contigo… Pero si, pensándolo bien,
crees que ninguna de esas personas puede esnifar cocaína, o bien eres
incapaz de verlo, o mientes o, bien, sencillamente, la persona que la
consume eres tú.”

+++“Quien no conoce hoy México no puede entender el mundo actual. Suena
crudo, pero es así. Hoy México es el centro del Mundo.”

NUEVA YORK, 10 de marzo.– Tiene la certeza, que no las pruebas en la
mano, pero lo dijo convencido: Joaquín El Chapo Guzmán Loera es, así en
presente, el Steve Jobs del mundo del narco. De ahí que a Roberto
Saviano le cueste admitir que su persecución desde Culiacán hasta la
torre Miramar, en Mazatlán, se haya debido a un simple descuido. La mano
de Ismael El Mayo Zambada está ahí. “O lo entregó o no lo protegió más”,
afirmó contundente.

El escritor y periodista italiano sostuvo su afirmación en una
infidencia a la que tuvo acceso tras siete años de investigación. Se
trataría de una conversación en la que los dos principales líderes del
cártel del Pacífico se hablaron como siempre, a la cara, pero de manera
inusualmente dura.

La advertencia para El Chapo no dejó lugar a dudas. Al menos no para el
autor de “Gomorra”.

En el testimonio recogido por Saviano, El Mayo Zambada le pidió a El
Chapo Guzmán Loera apartarse, lo que él mismo haría, para dejar paso a
las nuevas generaciones. “Si no lo hacemos, si no les cedemos el
control, ellos lo tomarán por su cuenta y riesgo”.

Y más. Le habría dicho: “Si no te vas habrá una guerra civil dentro de
nuestra organización”.

La entrevista con Saviano transcurre ya entrada la noche en el sótano
de uno de los hoteles del barrio de Chelsea.

¿Pero por qué en un sótano? Saviano es un hombre amenazado, cuya cabeza
tiene precio. La mafia italiana lo condenó desde la aparición de su
primer libro. Hoy vive escoltado las 24 horas del día.

La temperatura afuera es apenas testigo del invierno más duro que ha
vivido Nueva York en 118 años. Ahí, frente a las cámaras de Cadena Tres
y Excélsior TV, Saviano fue cálido, se dio tiempo para sonreír, no
pareció ser nunca el “muerto que habla”, como se describe en
CeroCeroCero, su más reciente obra, publicada bajo el sello de Anagrama.

Saviano presentó recién el viernes su nuevo libro-ensayo sobre los
secretos del imperio de la cocaína en América Latina y sus múltiples
conexiones. CeroCeroCero, el libro que lanzó al mundo “como una venganza
personal”, para demostrar “que no han podido callarme, que mi música
sigue sonando”, y que está llamado a convertirse en un fenómeno
editorial, como lo fue Gomorra en 2006, del que vendió 10 millones de
ejemplares y que se tradujo a 55 idiomas.

En CeroCeroCero, Saviano relata en detalle el acuerdo en los años 80
entre los líderes del narcotráfico de Colombia, encabezados por Pablo
Escobar y Miguel Ángel Félix Gallardo, su contraparte mexicana. O, mejor
dicho, la entrega de la estafeta, la capitulación de los más grandes
líderes del narcotráfico colombiano a manos de los mexicanos. Nacieron
así los reyes del imperio, del bajo mundo, del mundo.

“En el caso de El Chapo me impactó mucho su arresto. No he podido
descifrarlo del todo. ¿Fue traicionado? ¿Se entregó?”, se preguntó
Saviano a sí mismo.

Así que no tiene problema en desenredar esta complicadísima maraña: “La
declaración de El Mayo, de la que estuve enterado unos meses antes, me
deja grandes dudas. ¿Por qué hizo esa declaración, por qué permitió que
alguien más la escuchara?

“Prácticamente le dijo: ‘O te vas o habrá una guerra civil dentro de
nuestro grupo’. Para mí, El Mayo tuvo responsabilidad en la captura de
El Chapo. No sé si lo vendió, pero lo que es un hecho es que no lo
protegió más. Lo dejó a su suerte.

“Me resulta muy extraño que El Chapo Guzmán cometiera una imprudencia
como la que cometió”.

Saviano se refiere, claro, a que después de salir indemne en Culiacán
de una cacería feroz por parte de efectivos de la Marina mexicana y de
los servicios de inteligencia estadunidense, que le pisaban ya los
talones y estuvieron a escasos ocho minutos de atraparlo, el narco haya
optado por tomarse un respiro para visitar a su esposa y sus dos
gemelitas en un edificio cualquiera de departamentos, frente al mar.

“Me da la impresión que se sentía seguro. Un jefe, un capo, un boss
como El Chapo, sólo se siente seguro cuando le dan garantías sobre su
seguridad”.

¿Lo entregaron o se dejó atrapar?

Al principio pensé que se habría dejado atrapar, que sabía que era la
única forma de mantenerse con vida, pero de verdad que me resulta
extraño. Estoy seguro que vivió situaciones similares (a las de Culiacán
e incluso a la de Mazatlán) y se salió siempre con la suya, salió de
ellas. ¿Por qué esta vez no?

Saviano cree con firmeza que si El Chapo se hubiera entregado se
arriesgaba a ser extraditado, de acabar sus días en alguna prisión de
Estados Unidos. Que habría tenido, sin remedio, que capitular. Que
entregar lo más valioso de su botín: la capacidad de mandar. Su poder.
El poder.

Pablo Escobar, el más grande y sanguinario narcotraficante de todos los
tiempos, dijo alguna vez que prefería una tumba en Colombia que vivir en
una prisión en Estados Unidos

Claro, también Salvatore Mancuso, El Triple Cero, Cero, Cero (que da
nombre al más reciente libro de Saviano y es, además, el grado de mayor
pureza de la cocaína). Cuando fue extraditado a Estados Unidos se
convirtió en un arrepentido, en un sapo (lo que sería en México un
informante del gobierno, un delator o un traidor para los narcos) porque
aquí, en Estados Unidos, se interrumpió su posibilidad de mando, de
poder. Ésa es la diferencia. Si eres condenado en Estados Unidos no
volverás a mandar. Quedas aislado. Estás acabado. Y debes estar callado
aunque, a veces, en cierto punto, tengas que colaborar, de manera
necesaria, con las autoridades, así sea para salvar a los tuyos, a tu
dinero.

“El golpe de Estado”

“El Chapo Guzmán, explicó Saviano, sabía perfectamente que si llegaba a
una prisión en Estados Unidos tendría que hablar si quería salvar una
parte de su dinero, de sus rivales, porque quien ocupa ya el puesto que
dejó vacante en el cártel del Pacífico se quedará con todo. Con el
dinero que de seguro Guzmán Loera tiene en muchos países, en México, en
EU, en Suiza, en Andorra, en Belice, en Panamá, en todas partes. “Por
eso no creo que se haya entregado”, remató.

Hace unos meses un juez de Guadalajara le abrió la puerta a Rafael Caro
Quintero y quedó libre

Pensarán que exagero, pero la liberación de Caro Quintero fue peor que
si hubiera ocurrido un golpe de Estado en México. Desde mi perspectiva,
sólo desde mi análisis, y quiero remarcarlo, fue algo así como si los
narcos le hubieran dicho al gobierno mexicano “hazte a un lado. Esta
lucha es entre nosotros y Estados Unidos”. Su liberación mandó un
poderosísimo mensaje al gobierno de Obama. ¿Cuál es el mensaje? Es
claro, contundente: “Vieron, Caro Quintero ordenó la tortura y muerte
de Enrique Kiki Camarena (el agente de la DEA) y ahora está libre”.

El mensaje, insisto, no fue al gobierno mexicano, no fue para los
cárteles, ni siquiera para el pueblo de México. El mensaje fue directo a
Washington.

Saviano insiste en su hipótesis. No deja nada suelto, como hace en sus
libros, como hizo en Gomorra, cuando se convirtió en película de la mano
de Matteo Garrone y que la llevó a ser galardonada con más de una
veintena de premios internacionales, entre ellos el gran premio del
jurado del Festival de Cannes en 2008. El mensaje del mundo del
narcotráfico a Estados Unidos fue, siempre según Saviano: “Nosotros aquí
mandamos y hacemos lo que queremos”.

Entonces, Caro Quintero regresará a sus actividades

No lo creo. Caro Quintero estará fuera de cualquier operación. Se hará
a un lado. Él ya ganó. Tuvo su victoria personalísima con su liberación.

El gobierno de México no está convencido en entregar a El Chapo Guzmán
a Estados Unidos. ¿Quiere de esta forma evitar quedar fuera de esta
trama, no sentirse doblegado, retomar la iniciativa para que esta lucha
no sea de dos?

Para mí sería riesgoso no hacerlo. Después del episodio de Caro
Quintero el gobierno mexicano no quiere extraditar a El Chapo porque
quiere demostrarle al mundo que la suya es una democracia capaz de
administrar sus problemas.

Creo que se equivoca, no debería ser así. Después que El Chapo gobernó
durante ocho años desde la cárcel, después que El Chapo hizo de la
cárcel una más de sus propiedades, después que se escapó hace trece
años, qué garantía da hoy el gobierno mexicano. ¿Cree que El Chapo
contará todo lo que sabe? Puede que sí. ¿Dirá todo? Veremos.

Saviano está convencido que en los 80, una vez que los cárteles
colombianos cedieron a los mexicanos la distribución de la cocaína, los
grandes capos de la droga, entre ellos Miguel Ángel Félix Gallardo,
Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca, los Carrillo Fuentes, Juan
García Ábrego, los Arellano Félix, El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo
Zambada, entendieron que con reglas, con las reglas que hicieron los
mafiosos italianos, incluso antes de la unidad de ese país, serían los
amos. Se distribuyeron las rutas, las plazas, pero siempre bajo códigos
de “honor”.

En el capítulo Big Bang, Saviano cuenta que “Los colombianos (los
productores de la cocaína) tenían la costumbre de pagar cada cargamento
en efectivo. Medellín pagaba y los mexicanos hacían el transporte a
Estados Unidos a cambio de pesos. Luego de dólares. Sin embargo, al cabo
de un tiempo Félix Gallardo intuyó que el dinero podía devaluarse y que
la cocaína resultaba más conveniente: Distribuirla directamente en el
mercado norteamericano sería un gran golpe.

“Cuando los colombianos empezaron a encargar más cargamentos, Félix
Gallardo quiso que le pagaran en mercancía. Los colombianos no tenían
alternativa y aceptaron, así que, de golpe, los mexicanos pasaron de ser
transportistas a distribuidores”.

Funciona, dijo Saviano, hasta en las grandes empresas. “A menudo el
distribuidor se convierte en el mayor competidor del productor, y los
ingresos de la actividad superan a los de la casa madre”.

Revolución judicial

Saviano encuentra en la detención de Joaquín Guzmán Loera, el
narcotraficante más importante del mundo, una ocasión inmejorable para
dar un vuelco a la historia.

“Si en verdad El Chapo Guzmán se arrepiente y está dispuesto a hablar,
el gobierno de México tendrá que ir a fondo y desentrañar las relaciones
del narcotráfico con los políticos; investigar el dinero que llega a los
grandes partidos políticos por parte del narcotráfico. De todo esto se
sabe hoy poquísimo.”

Para ello, dice, es necesario tejer toda una estructura nueva, porque
jueces con ganas de ir a fondo hay pocos, policías con coraje y valor
hay pocos, están solos.

“Si México quiere quedarse con El Chapo debe entonces emprender una
revolución judicial que le permita a la ley indagar en la política. Si
esto no ocurre en México no habrá un renacimiento”.

Pintas un panorama negro

Se vislumbra un futuro negro, pero hay que tener el valor de decirlo.
México es un país joven que cuenta mucho en la manija del desarrollo del
país más poderoso del mundo: Estados Unidos. Ésta es una buena
oportunidad para cambiar la historia.

México, en el centro del universo

El escritor italiano de 35 años, por quien la mafia puso precio a su
cabeza hace ya nueve años, analiza de manera crítica, como casi nadie se
atreve a hacerlo en México, los asuntos del narco.

“Quien no conoce hoy México no puede entender el mundo actual. Suena
crudo, pero es así. Hoy México es el centro del Mundo.”

Y México está ahí por no muchas razones, sino por una principal. Los
cárteles de la droga, los grupos criminales del mundo, controlan, mandan
hoy en el mercado de la cocaína.

Para Saviano, como explica en CeroCeroCero, es justamente la cocaína la
que gobierna el mundo.

Sus descripciones van más allá de una simple reseña policiaca. El mundo
de la literatura lo tiene atrapado. Así que combina el dato duro, que
tanto gusta a los periodistas, el dato objetivo, con la literatura. No
es fácil, pero lo resuelve.

“La coca la consume quien ahora está sentado a tu lado en el tren y la
ha tomado para despertarse esta mañana; o el conductor que está al
volante del autobús que te lleva a casa porque quiere hacer horas extras
sin sentir calambres en las cervicales. Consume coca quien está más
próximo a ti. Si no es tu padre o tu madre, es tu hermano, si no es tu
hermano entonces es tu hijo. Si no es tu hijo, es tu jefe, o su
secretaria, que esnifa sólo el sábado para divertirse. Si no es tu jefe,
es su mujer, que lo hace para dejarse llevar. Si no es su mujer es su
amante, a quien él se la regala en lugar de pendientes y aún mejor que
diamantes… Quien la consume está contigo… Pero si, pensándolo bien,
crees que ninguna de esas personas puede esnifar cocaína, o bien eres
incapaz de verlo, o mientes o, bien, sencillamente, la persona que la
consume eres tú.”

Saviano lo subraya con énfasis. “En el tema de la droga, de la economía
mundial, México no es hoy algo periférico. Es el centro, el corazón
pulsante del mundo.

“Estoy convencido de una cosa: Si Europa, si Estados Unidos y muchos
otros países no se dan cuenta que deben empeñarse en contrarrestar los
flujos financieros del narcotráfico, un sólo país no podrá hacerlo solo.
Lo digo claramente. Ni México ni Italia por sí solos podrán conseguirlo.
Tampoco lo logrará España, Grecia o incluso Portugal. Todos estos países
fueron invadidos por recursos criminales, cuando no por los cárteles
mexicanos, por los rusos. Me preocupa que de eso no se hable, o se hable
poco. Este tema debería ser un asunto de primerísimo interés para la
autoridad, para la opinión pública común. Miles y miles deberían de
denunciar lo que está ocurriendo frente a ellos.

“Creo que la crisis económica que se vive en muchos países ha
engrandecido la imagen de los cárteles de la droga. Por ejemplo, muchos
dirán que El Chapo hacía su tarea, que la Camorra hace lo suyo, que el
problema son siempre los políticos, los trabajos mal pagados, que la
culpa es de los ricos, de la falta de trabajo: La culpa hoy es de todos.
Es un problema global que debe atenderse de manera global. México no
podrá solo.”

Pero en México hay muchos periodistas presionados, amenazos por el
narco

Sí, lo sé. ¿Y sabes por qué han muerto tantos? Porque el tema del
narcotráfico no ha sido visto más que como una macabra anécdota. Las
historias del narco en México se han contado poco. Los periódicos del
mundo, los periodistas del mundo, deben centrarse hoy en lo que pasa en
México más allá de la crónica de una masacre. Deben interesarse en esas
historias que, cuando lo entiendan, estarán en sus países, a su lado.
Entre más se cuenten las historias de lo que pasa hoy en México, cuando
haya más atención en el mundo, habrá entonces menos muertes de
periodistas. A ellos, a los grupos criminales, les costará mucho más
trabajo, se la jugarán cada vez que atenten contra un periodista
mexicano, porque la mirada del mundo estará en su contra.

La legalización, el camino

En México existe hoy un debate sobre la legalización de la mariguana.
Es un debate que no todos creen útil, conveniente.

Detesto cualquier droga. Ni siquiera de jovencito las probé. Y como yo
odio las drogas, justamente por eso pediría su legalización. No se trata
de incentivar el consumo de la mariguana o de otras drogas.
Legalizándolas puedes hacer una campaña en su contra.

Aquí de lo que se trata es de arrancárselas, de quitárselas a los
narcos. Para mí ése es el único camino. Si mañana se legalizaran todas
las drogas en México, las metanfetaminas, el ice, la mariguana, la
coca… los cárteles de la droga se derretirían como nieve bajo el Sol.

Los grupos criminales —dijo Saviano— buscarían otros caminos, el
contrabando, la prostitución, los juegos de azar, pero no tendrían la
fuerza de ahora con la liquidez que les da el narcotráfico.

“Tengo que decir que José Mujica, el presidente de Uruguay, cuando
impulsó la legalización de la mariguana, lo hizo para contener en su
país a los cárteles mexicanos que habían llegado. Los cárteles mexicanos
estaban ya ahí presentes con el dominio de la coca y la mariguana.
Ahora, al menos, les quitarán una rebanada a ese pastel, se evitará que
sigan con sus ganancias millonarias.

“Entiendo que legítimamente, quien me oiga, quien me lea, pueda decir
que no, que es injusto que pueda venderse cocaína en una farmacia. Lo
entiendo.

“El tema moral, es más, lo comparto, pero creo que no hay alternativa.
Hay que considerar que el capitalismo está en crisis y que por eso el
sistema financiero necesita del dinero del narcotráfico. Sigo pensando
que la legalización de todas las drogas, fundamentalmente de la cocaína,
el motor del mundo, es el único camino por dramático que así suene. En
medio de todo está un mercado que sólo en México deja ganancias de entre
25 mil y 50 mil millones de dólares al año”.

La indiferencia

En los últimos seis años se contabilizaron, algunos dicen que 70 mil
muertos, otros que 100 mil muertos, en la lucha de los cárteles
mexicanos por controlar el mercado de la droga y el combate del Estado
para frenarlos, pero la realidad es que a pocos les interesa ese número,
si acaso cuando hay alguna víctima colateral.

Esto que dices es muy interesante. Ese mismo error se cometió en su
tiempo en Italia. La gente pensaba que los muertos que aparecían en la
calle eran asuntos entre criminales de barrios pobres, de la selva o de
campesinos violentos. Lo que no entendieron, y me doy cuenta que ocurre
en México y que quiero que los lectores entiendan, es que lo que están
viviendo ahí son historias que tienen que ver contigo, con tu vida, con
tu familia, con tus hijos, con tus elecciones morales y personales. No
entiendo por qué el mundo mexicano, la burguesía mexicana, considera
estas historias de masacres, sí, graves, pero lejanas. La economía
mexicana de hoy está con-dicionada total-mente por el narcotráfico; los
beneficios del narcotráfico están a tu lado, en tu banco, con el lavado
de dinero; con el tráfico de personas, pero está también en las
descargas tóxicas ilegales, el trabajo en las fábricas donde se explota
a los trabajadores, en la industria alimentaria. En la ropa que visten
tus hijos. Está en todas partes. Hay que entender algo: Quienes deciden
quiénes somos nosotros y quiénes son ellos lo deciden siempre ellos, los
narcos. En vez de matarse entre ellos, matan entre nosotros. No habría
que serles indiferentes”.

¿Quién es Roberto Saviano?

Nacido en Nápoles, el 22 de septiembre de 1979, es un periodista y
escritor italiano por quien la mafia puso precio a su cabeza. A Saviano
le fascina que los periodistas se refieran a él como escritor y que los
escritores hablen de él como periodista. Se siente feliz en esa calidad
de “híbrido”. El caso es que Saviano cuenta historias y de manera
descarnada habla de la realidad económica y territorial de la Camorra en
Italia y del crimen organizado a escala mundial, pero se detiene en
México, donde los cárteles de la droga son algo así como los campeones
del mundo.

Estudió filosofía moderna en la Universidad de Nápoles Federico II y
saltó a la fama en 2006 con la publicación de Gomorra, en el que
describe los negocios de la Camorra. La gran repercusión del libro —con
más de un diez millones de copias vendidas— provocó una reapertura del
debate sobre el crimen organizado en Italia y le valió a Saviano
amenazas de muerte de las familias camorristas. Desde entonces el
gobierno italiano le proporciona una escolta permanente.

Es calificado por Umberto Eco como héroe nacional. Saviano decidió
abandonar Italia después de que la prensa reveló el 14 de octubre de
2008 que el clan de los Casalesi, a cuyos integrantes señaló
directamente por sus crímenes, tenía previsto asesinarlo a él y a su
escolta en un atentado espectacular antes de Navidad.

Roberto Saviano colabora desde el exilio con el periódico La Repubblica
y el semanario L’Espresso. En Estados Unidos lo hace con The Washington
Post y The New York Times. En España, con El País; en Alemania, con Die
Zeit y Der Spiegel; en Suecia, con Expressen y en Inglaterra, con The
Times.

Artículo de R Saviano sobre el impacto de la captura del Chapo Guzmán, capo mexicano de la mafia del narcotráfico

Aristeguinoticias
27 febrero 2014

http://aristeguinoticias.com/2702/mexico/quien-vendio-la-cabeza-del-chapo-rey-de-los-narcos-columna-de-roberto-saviano/
————————————
La Repubblica
24 febrero 2014

¿Quién vendió la cabeza del Chapo, rey de los narcos?

columna de Roberto Saviano

En México era una autoridad casi mística entre el mundo del narcotráfico. Sobre él pendía una recompensa de 5 millones de dólares. Había construido el mayor grupo criminal-industrial (el cártel de Sinaloa) sobre el modelo de la mafia. Y había aprendido la lección: para dominar es necesario hacerlo desde las sombra. Hoy se cierra una época.

Redacción AN
febrero 27, 2014 10:17 am

Por Roberto Saviano

La Reppublica, Italia.- ¿Por qué deberíamos prestarle nuestra máxima atención a un líder de un cártel mexicano arrestado? Porque cuenta con más de un ministro y tal vez con más de un gobierno. La economía italiana más prolífica es la criminal, el capítulo más importante de esta economía es el narcotráfico, el capo mexicano arrestado hace un par de días es un líder en el tráfico de cocaína también en Europa, y por lo tanto es asimismo un líder de la economía italiana. Un sencillo silogismo. Muchos creen que conocen al Chapo. Lo imaginan como uno de tantos líderes criminales. E incluso en él opera el mecanismo mental habitual de creerse un criminal, un narcotraficante. Falso. En realidad lo que se sabe, si no se profundiza, si no se siguen los detalles, es sólo una puesta en escena. Los gobiernos europeos insisten en no ocuparse de los cárteles mexicanos hasta que —como ya está ocurriendo— sean los cárteles mexicanos los que se ocupen de Europa.

El Chapo, es decir “el bajito”, llamado así porque es de pequeña estatura y rechoncho, es el líder del Cártel de Sinaloa, el grupo criminal-industrial mexicano que ha revolucionado el líder de la cocaína. El segundo al mando es Joaquín Archivaldo Guzmán Loera.

Lo sigo desde hace años, guardo noticia sobre él, escucho lo que dicen sobre él los periodistas mexicanos y estadounidenses, trato de entender los acontecimientos, las fugas, las debilidades. El Chapo se ha formado en la escuela de los mejores maestros, el Padrino Miguel Ángel Félix Gallardo, el hombre que trastocó los ejes mundiales del narcotráfico desde Colombia a México: los esfuerzos antidrogas de las autoridades colombianas, con el apoyo de Estados Unidos durante la era de Reagan, le dieron un duro golpe a los cárteles colombianos de Medellín y de Cali. Los colombianos, arrinconados, entendieron que era más conveniente confiar la distribución de la droga en EU a los narcos mexicanos —que hasta ahora eran meros medios de transporte— para reducir los riesgos que implicaba la entrega en Estados Unidos. Pero el que manda es el que distribuye, no el que produce. Así, los mexicanos se volvieron los nuevos padrinos mundiales de la droga, y el Chapo Guzmán fue pronto el más poderoso de los padrinos.

El Chapo tiene una visión clara de su tiempo: el mundo occidental no la hace, sus derechos están en contradicción con el mercado, y por ello comprendió que los países occidentales necesitan “territorios” sin leyes, sin derechos. México tiene la coca, Estados Unidos los consumidores; México tiene mano de obra a bajo costo, Estados Unidos la necesitan; México tiene miles de soldados, Estados Unidos tiene las armas. ¿El mundo está lleno de infelicidad? Aquí llega la respuesta: la coca. El Chapo lo entendió. Y así fue como se volvió rey. En el mundo internacional del narcotráfico el Chapo posee la autoridad mística del papa, que obtuvo con una campaña de consenso social que le ha dado autoridad, como a Obama, y tuvo la genialidad de ver nuevos espacios de mercado que lo transformaron en el Steve Jobs de la cocaína. Hipérboles que nos sirven para mostrar lo particular de su personalidad.

El Chapo sabe una cosa: la democracia es corrupción, y quien piensa lo contrario es un ingenuo. Todos son corruptibles; sólo es necesario encontrar el punto de inflexión. Paga y se te dará. En los países donde hay poca corrupción esto es posible porque resulta más conveniente la honestidad que la deshonestidad, pero el Chapo sabe que también allí llegará el momento en que todo esté en venta, hasta el alma y su propio hijo. Todo. Para estructurar su cártel emplea el modelo italiano, el modelo más eficiente del mundo en tema de mafia. Según la tradición de las familias calabresas, campañesas y sicilianas crea un grupo que confió a sus parientes o a gente de la sierra a quien conoce bien. Nombra un “consejero”, recluta sicarios entre los ex militares capaces de usar armas pesadas: seriedad, profesionalismo, eficiencia. Estas son las características que se piden para trabajar en la organización del Chapo. También que seguir algunas reglas: nunca usar la violencia si no es necesaria y jamás ostentar la riqueza ganada, algo muy contraproducente. Siempre lo repetía el Padrino: para dominar hay que hacerlo desde las sombras. Y de hecho el Chapo permanece en las sombras y desde allí gobierna un imperio que crece en forma desmesurada. Viaja de incógnito. La gente empieza a contar que lo ha reconocido, pero es una vez en un millón. Mientras las mafias italianas comienzan a ser arrinconadas por las escuchas, el Chapo, que disfruta de la crisis económica, llegó a corromper al gerente de las compañías telefónicas para conseguir que las líneas que usaba en su cártel fueran imposbiles de rastrear. Para transportar la droga a Estados Unidos el Chapo y sus hombre emplean todos los medios disponibles: aviones, camiones, automóviles, cisternas y finalmente túneles subterráneos, su especialidad.

Su captura fue seguida en México con una emoción similar a la de una final del Mundial, y superior a la de una campaña electoral presidencial. El narco más buscado del mundo fue capturado, en compañía de uno de sus colaboradores, a las 6:40 hora local del 22 de febrero de 2014 en el hotel residencial Miramar, en el centro de Mazatlán, en el estado de Sinaloa, gracias a una megaoperación que llevó a cabo la Marina militar mexicana en colaboración con la DEA estadounidenses, en la cual se emplearon dos helicópetros y seis unidades terrestres de artillería, pero donde no se disparó una sola bala. El criminal fugado más peligroso de México, el hombre por cuya cabeza Estados Unidos ofreció una recompensa de 5 millones de dólares, se escondía en Sinaloa. Como los jefes italianos, un capo mexicano no se aleja del centro de su poder. Tal vez, en 13 años como prófugo, desde que se evadió de la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande, no se ha movido de allí, de esa tierra que le dio grandeza y le ofreció protección. Todo nace allí, en Sinaloa, en la región noroccidental de México pero su imperio se prolonga mucho más allá de este estado atrapado entre la sierra y el Pacífico. En 2009 la revista Forbes lo incluyó en la lista de los hombres más ricos del mundo. El Chapo temía inversiones exclusivamente financieras, porque como todos los jefes de la mafia del mundo confía en “las posesiones”: casa, fábricas, terrenos. Y sobre todo usaba su dinero para alimentar una red de corrupción, indispensable para conducir sus asuntos tranquilamente. Tan tranquilamente que durante los primeros años de la década del 90 la DEA apenas conocía sobre su existencia. Y sin embargo, la cocaína, la marihuana, las anfetaminas, la mayor parte de las sustancias que los estadounidenses han fumado, inhalado y tragado durante los últimos 25 años han pasado por las manos de sus hombres.

La operación militar encargada de su capturas se puso en marcha el 13 de febrero: las fuerzas del orden consiguieron identificar varias casas en Culiacán, su fortaleza, donde el Chapo solía dormir. Él siempre fue un maestro para construir túneles para hacer llegar la droga a Estados Unidos, y esta habilidad le resultó útil también para esconderse: algunas de esas casas de hecho estaban unidas entre sí por túneles subterráneo. Parece que durante varios días los militares estuvieron a punto de atrapar al jefe, pero éste siempre consiguió escapar. En los últimos meses varios miembros del cártel de Sinaloa fueron arrestados: así de estrecho era el cerco al Chapo. A principios de la semana la policía efectuó una incursión en la casa de su ex mujer, Griselda López, donde encontró algunas armas y un túnel que iba a dar al drenaje. Eran los drenaje los caminos que el Chapo usaba para viajar de un lugar a otro de la ciudad, de túnel en túnel, de escondite en escondite.

Los que ha dejado a todos soprendidos es que el Chapo fuera sorprendido en una residencia de Mazatlán, es decir una ciudad, un puerto turísitico: no estaba escondido entre las montañas de la sierra, como muchos creían. Durante años aparecieron noticias de arrestos falsos o de un posible asesinato. Por eso el día del arresto nadie podía creer que de verdad hubiera ocurrido. En Twitter circulaban miles de mensajes: “¿De verdad será él?”. Muchos no ocultaron su desilusión y su simpatía por el líder de Sinaloa, y muchos de estos mensajes estaban en inglés. Por ejemplo, se creó el hashtag #FreeChapo, liberen al Chapo. Estos mensajes nos hablan más sobre el estado real del mundo actual que muchos artículos y reuniones políticas. Todos piensan que el Chapo logrará seguir dando órdenes desde su celda. La última vez que fue capturado, en 1993, se le transfirió a la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande (en el estado de Jalisco), que se transformó lentamente en su nueva base de operaciones, desde la que siguió dirigiendo sus asunto, mimado por sus compañeros de detención, los cocineros, los guardias de la cárcel y las prostitutas que lo visitaban con regularidad. En conjunto, para él no estaba mal “pasarla” en Puente Grande. Ocho años después, sin embargo, el Chapo ya no podía permitirse pasar más tiempo tras las rejas: la Corte suprema había aprobado una ley que facilitaba la extradición de mexicanos con cargos pendientes en las fronteras a cárceles estadounidenses. Su transferencia a una cárcel de Estados Unidos habría significado el fin.

Así que el Chapo eligió la tarde del 19 de enero de 2001. Uno de los guardias de la cárcel, Francisco Camberos Rivera, apodado ‘El Chito” abrió la celda del líder del cártel de Sinaloa y lo ayudó a acomodarse en el carrito de la lavandería, lleno de trapos sucios. Lo condujo por corredores desatendidos y por puertas electrónicas abiertas de par en par, hasta que llegó al estacionamiento interno de la cárcel, donde había un solo hombre de guarida. Como en las mejores películas de acción estadounidenses, el Chapo salió del carrito y se introdujo en la cajuela de una Chevrolet Monte Carlo. El Chito lo arrancó y lo condujo hacia la libertad. El Chapo había pagado su fuga a punta de billetes dentro de la cárcel, pero gracias a esta fuga hollywoodense se convirtió en un héroe, una leyenda. Sólo había pagado 8 años de los 20 a los que había sido condenado, y ese día se convirtió en uno de los hombres más buscados, y no sólo de México.

La confirmación de la captura del Chapo fue casi tan emocionante como la captura misma. Al principio sólo se trataba de algunas indiscreciones no confirmadas: la noticia la difundió a las 9:54 la agencia Associated Press, que había recibido la primicia del arresto de un funcionario estadounidense que permaneció en el anonimato. Pero las autoridades mexicanas no la confirmaron por horas. Mientras tanto, las voces sobre el arresto del Chapo comenzaron a dispersarse por sitios de todo el mundo. Una conferencia d prensa anunciada por las autoridades mexicana para las 11:30, hora local, fue anulada por el secretario de Gobernación, cosa que llevó a pensar que la persona arrestada no era de verdad el Chapo. Pero comenzó a circular la foto de un hombre con el torso desnudo, con bigote, conducido por un militar vestido de camuflaje. Sí se parece a él, pero ya pasaron 13 años desde la última foto oficial, y tal vez se trate de alguien que sólo se parece. La espera de la confirmación de la captura del Chapo provoca que todos mantengan la respiración. A las 12:08 el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anuncia una nueva conferencia de prensa para las 13:00. ¿Desmentirán o confirmarán? Las dudas se despejan cuando a las 12:33 las autoridades mexicanas confirman a CNN la captura del Chapo. A las 13:20 su foto desaparece de la lista de más buscados de la DEA. Es la confirmación de Estados Unidos. Se adelanta unos minutos a la mexicana, que ofrece el presidente Enrique Peña Nieto, que con un tweet expresa su gratitud por el trabajo de las fuerzas de seguridad. En realidad es una autocelebración por el golpe más importante de inicios de su mandato. A las 14:04 un helicóptero de la policía federal aterriza frente a los periodistas reunidos en el hangar de la Marina. En una conferencia de prensa las autoridades ratifican lo que ya todo mundo sabe: el Chapo ha sido capturado. Explican dónde y cómo se produjo el arresto. El procurdor general de la república hace una lista de las personas arrestadas y de los bienes incautados: 13 personas, 97 armas largas, 36 armas cortas, dos lanzagranadas, 43 vehículos, 16 casas y 4 fábricas.

Pero falta sólo un detalle: el protagonista. Y aquí, a las 14:11, hace su entrada en escena: los fotógrafos le inmortalizan al cruzar la plaza para llegar en un helicóptero de la Policía Federal. Negros jeans, camisa blanca, el pelo y el bigote bien recortado. Parece un poco cansado y no se ve en absoluto arrogante, mientras los soldados de la Marina de guerra, de camuflaje, le sujetaban por los brazos, él bajó la cabeza.

No se hace ninguna presentación a los medios, sólo estas pocas imágenes para confirmar el arresto. A las 15:00 se da la noticia de que El Chapo se ha ingresado al penal del Altiplano, la cárcel que se encuentre en Almoloya de Juárez, en el Estados de México, pero no se puede excluir una inminente extradición a Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses ya anunciaron que la solicitarán. Es lo que más temen los narcos.

Aquel que usa túneles para pasar coca y seres humanos a Estados Unidos tiene dos hijas con un pasaporte estadounidense en regla. En agosto de 2011 la joven Emma, ciudadana americana, dio a luz a dos gemelos que nacieron con toda tranquilidad en una clínica de Lancaster (cerca de Los Ángeles), seguida por la policía antidrogas que no podía hacer nada porque sobre la joven, en ese entonces de 22 años, no pesaban cargos. Estaba acompañada por los hombres del Chapo. Como única precaución, la joven dejó en blanco el nombre del padre sobre el acta de nacimiento de las niñas. Pero todos saben quién es. La crónica de la captura del Chapo es un acontecimiento que México recordará para siempre. Para el país, y no sólo para él, esta captura puede significar un cambio de época. No sólo porque la captura del chapo podría hacer esperar el inicio de una nueva época en la lucha contra los cárteles del narcotráfico, sino porque seguramente señala el fin de una época: la de los padrinos, la aristocracia del narcotráfico, de los cárteles basados —como la mafia italiana— en valores como el honor y la lealtad frente a sus miembros. Tal vez el Chapo es el último heredero de la vieja generación de narcos, que ahora abre paso a la nueva, la del “narco 2.0”, de la violencia abusada y ostentada, tanto en la calle como en internet; el narcotráfico de los jefes que no duran más que unos meses, eliminados después por rencillas internas o por su propia arrogancia.

Tras la tan esperada confirmación, junto a los mensajes de alegría de las autoridades mexicanas y estadounidenses, sobre las redes sociales también aparecieron mensajes de personas comunes que veían al Chapo como un héroe, un benefactor, un dios mexicano. La reacción más difundida fue la incredulidad “El Chapo es demasiado listo para dejarse atrapar”. También yo creo que es imposbile que el poder del Chapo, en un momento en que tiene tanta fuerza, pueda ser bloqueado por su arresto. Hay muchas hipótesis; tal vez decidió que era buen momento para dejarse capturar porque intuyó que es el único modo de que el cártel siga haciendo negocios, pues ahora es demasiado “relevante políticamente”. O tal vez entendió que estaba por romperse un feudo: su fiel El Mayo había soltado —según algunas indiscreciones— una extraña declaración de inacción, afirmando que las nuevas generaciones del cártel de Sinaloa estaban a punto de tomar el poder. Es como decir: o les dejamos espacio o ellos se lo apropiarán. Tal vez que el Chapo se haya dejado capturar es una forma de hacerse a un lado sin que lo mataran. O tal vez es más simple y su gente lo vendió. El Mayo (que últimamente ha perdido a mucha gente) temía ser asesinado, se decía en voz baja. Algunos sostienen que el Chapo quería hacerlo arrestar para tener menos presiones sobre él, pero el Mayo se le adelantó. Los periodistas se esperaban la captura del Mayo, y en cambio llegó el Chapo. La única certidumbre es la ambigüedad. Resulta difícil creer que este arresto sólo sea fruto de una acción policiaca, porque, todos lo saben, en Sinaloa no sucede nada si no lo quiere el Chapo. El rey ha muerto, viva el rey.

(Artículo publicado originalmente en La Reppublica/ traducción de Maya Miret)

el modus operandi de las fábricas de información para control y propaganda

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