hermenéutica y posmodernismo vs materialismo filosófico. Icono,ídolo y crítica filosófica

critica filosofica

Desde el sistema llamado Materialismo Filosófico , analizaremos de un modo crítico el mundo del presente en que vivimos Acompáñanos en esta urgente actividad
sábado, julio 31, 2010
¿posmodernismo o el gran engaño?iconos y materialismo crítico en el presente, de la hermenéutica posmoderna al materialismo filosófico

El texto( con cortes por el modelo google) que presentamos a continuación es un libro del filósofo mexicano Mauricio Beuchot titulado Las caras del símbolo: el ícono y el ídolo
Se trata de un libro de interés, desde la filosofía crítica que defiende el sistema del Materialismo Filosófico. El autor mexicano menciona la Teoría del Cierre Categorial de Gustavo Bueno, clave de las propuestas sistemáticas del Materialismo Filosófico.
Sin embargo, el defensor de la llamada hermenéutica analógica, M Beuchot, cae en un vicio muy común,a saber: citar textos o conceptos de un sistema qu se opne asus propias tesis, pero sin mencionar o dejar bien claras alguns cuestiones clave como son, las definiciones de conceptos. El ejemplo más evident de esto es el siguiente: cuando Beuchot se refiere a Gustavo Bueno y su concepto de categorías, y el de cierre categorial, abre una vía falsa para sostener su propia tesis sobre la necesidad insuperable de una hermenéutica fundamentada en la idea filosófica de analogía;esto es así, según Beunchot, si se quiere evitar el excesivo escepticismo a que nos llevaría el posmodernismo, por ejemplo, de Vattimo,entre otros.
El concepto tanto de icono como de ídolo, entnto rebasarían ambos los cierres categoriales de ls ciencias positivas, es la tesis qu oide el principio, porque no hay una demostración de lo que se da por base epistemológica de lo ontológico que se manifiesta en los fenómenos de la iconicidad y la idolatría.
La diferencia que podemos agregar a la manera de exponer sus tesis respecto de Gustavo Bueno y el Materialismo Filosófico está , en uno de los puntos cruciales, en la distinción entre Ideas y Conceptos. Pretende Buechot hacernos ver en lo que son ideas, conceptos categoriales de una ciencia, lo cual es imposible no por cuestiones de ideología o de metafísica, sino por la propia materia de dichos términos del campo…los iconos con en parte materiales de tipo M1, pero en gran parte su componente psicológico-social, en términos del Materialismo Filosófico, materiales M2, han de ser relacionados con la materialidad terciogenéricaes decir, el modelo de relaciones que se estabelecen entre lo representado por el icono o el ídolo , con los cuerpos , ontológicamente nucleados de las religiones, es decir, el material que corresponde a M3…No es posible una ciencia cerrada de los iconos ni de los ídolos, por su componente beta operatorio, ya que los sujetos operatorios no uden ser segregados de las operaciones en dichos campos, de ahí la recurrencia de Mauricio Beuchot a plateamientos vinculados con la hermenéutica teológica, aun cuando su intento de utilización de la analogía aristotélica sea loable, no logra salir de ese círculo que lo encierra desde la mencionada anteriormente en este breve texto: la peticion de principio TEXTO DE BEUCHOT EN GOOGLE BOOKS

conferencia sobre la hermenéutica analógica según Mauricio Beuchot

El filósofo mexicano Mauricio Beuchot ha venido trabajando en un modelo de sistema filosófico que él define como hermenéutica analógica

introfilosofia en facebook: arsfilosofo o el arte de la filosofía crítica en facebook

elmomento actual en que lo llamado virtual es un componenete cada vez más aparentemente activo, ha hecho considerar a introfilosofia la opción de ver si es operativo el enlace con facbook , por medio de una web bajo el nombre arsfilosofo aquí el sitio ARSFILOSOFO o del arte del filósofo materialista

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drug money laundering o de cómo la gran banca lava mejor…el dinero negro de la droga

El sistema bancario internacional es un perfecto modelo de lo que es el funcionamiento de una de las ramas del poder más fuertes dentro de las democracias homologadas del presente tiempo de globalización y posmodernismo orwelliano
El banco norteamericano Wachovia, que fue adquirido en la turbulencia de la crisis de 2008 por Wells Fargo, es uno de los que se sabe y se ha probado como uno de los lavadores de dinero de los cárteles de la droga. Se sabe de 380 mil millones de dóalres lavados y de una multa de 160 millones
Bueno, no está mal el negocio…para este banco.Y los demás que han ido a esta fuente de cash o sea, de efectivo , para sobrevivir en tiempos difíciles.
La cuestión es que si un ciudadano en España , pongamos por caso,solicita un préstamo de 300 euros y luego lo va aumentando a raíz de la generosa oferta de tomar más, por parte de una de las varias compañías tapadera de los grandes bancos, como es Cofidis, que presta dinero a por ejemplo, asalariados cuya única garantía o “aval” es su nómina , el susodicho banco , el Santander, o sea, Cofidis, va a llegar hasta seis mil euros de préstamo a la módica tasa de casi un 25 % de interés. En caso de no pagar puntualmente el recibo mensual a este banco , se le cobrará un recargo mensual de casi un , créalo usted, 50 % extra.
Bien. El citado ciudadano , en caso de no poder hacer frente a su compromiso de pagar lo prestado por Cofidis o sea Banco de Santander, se verá frente a un JUZGADO en el cual , si no tiene dinero para pagarse un abogado, solicitar uno de oficio al Estado es su “derecho”. Ahora bien: ese derecho implica unas condiciones, tal como ser incapaz de pagar un abogado privado, es decir, tener un umbral de salario mensaul que no supere un mínimo bastante bajo.
Sigue el procedimiento de la JUSTICIA ( créase oo no , ese es su nombre real): el juicio contra el no pagador se saca adelante de este modo en España: no presenta abogado, por no poderlo pagar ni tener uno de oficio, ya que su salario supera el umbral establecido por las leyes vía “Colegio de abogados”( es decir, la cofradía de corte MEDIEVAL). El caso es que ese asalariado que se atrevió a no pagarle a un gran banco , sea el Santander,Wachovia,BBVA,Citigroup,etc etc, se verá con su nómina CONFISCADA, es decir, se embaragrá su salario para que el tal banco pueda cbrar su préstamo impagado. Esto sin que el juez haya escuchado las razones del acusado, porque no puede éste acudir en su defensa si no va con abogado y procurador , las dos , eh.Bien. El siguiente paso es que cuando cobre lo que el juzgado decida, se verá al borde de la miseria, tanto el acusado como su familia.Esto es lo que se conoce como procedimiento judicial…y no va ala cárcel porque de ir, el banco no podría cobrarse a lo mafioso su préstamo del cual ya ha cobrado en la inmensa mayoría de los casos , mucho más de lo que prestó por la sencilla razón de los intereses tan sublimemente excesivos…
La cuestión esencial es , por lo tanto la siguiente:
Se puede y debe dejar a la banca tomar y enriquecerse con el dinero de las mafias de la droga , pero a los que piden un préstamo , por ejemplo, para pagar los estudios de sus hijos que tampoco han logrado becas o ayudas de un Estado pseudodemorcrático y pseudo socialista y obrero , en el caso del PSOE español pongamos por caso….éstos cidadanos carne de cañón de la Big Bussiness banca y el sistema judicial INJUSTO Y MEDIEVAL…no tiene más que someterse a este modelo medieval de siervos de la gleba al servicio de los amos y sus capataces políitico jurídicos…todo ello aderezado de mucho circo televisivo y mucho pan para un pueblo cada día más atemorizado ante la perspectiva de no tener ni qiquera un salario que exponer a la banca voraz que acabe fagocitándoselo vía JUSTICIA en esos tremendos fantasmas de la Idea de Justicia que son los procesos de embargo de nóminas….
Aquí pongo el artículo publicado por la revista norteamericana NACLA ( está en inglés, discúlpenme)
lterNet / By Zach Carter 52 COMMENTS
Wall Street Is Laundering Drug Money and Getting Away with It
Wall Street has been caught laundering massive amounts of drug money. So why isn’t anybody being punished?
July 16, 2010 |
This piece originally appeared at Campaign for America’s Future. It has been expanded for this publication.

Too-big-to-fail is a much bigger problem than you thought. We’ve all read damning accounts of the government saving banks from their risky subprime bets, but it turns out that the Wall Street privilege problem is far more deeply ingrained in the U.S. legal system than the simple bailouts witnessed in 2008. America’s largest banks can engage in flagrantly criminal activity on a massive scale and emerge almost completely unscathed. The latest sickening example comes from Wachovia Bank: Accused of laundering $380 billion in Mexican drug cartel money, the financial behemoth is expected to emerge with nothing more than a slap on the wrist thanks to an official government policy which protects megabanks from criminal charges.

Bloomberg’s Michael Smith has penned a devastating expose detailing Wachovia’s drug-money operations and the government’s twisted response. The bank was moving money behind literally tons of cocaine from violent drug cartels. It wasn’t an accident. Internal whistleblowers at Wachovia warned that the bank was laundering drug money, higher-ups at the bank actively looked the other way in order to score bigger profits, and the U.S. government is about to let everyone involved get off scott free. The bank will not be indicted, because it is official government policy not to prosecute megabanks. From Smith’s story:

No big U.S. bank . . . has ever been indicted for violating the Bank Secrecy Act or any other federal law. Instead, the Justice Department settles criminal charges by using deferred-prosecution agreements, in which a bank pays a fine and promises not to break the law again . . . . Large banks are protected from indictments by a variant of the too-big-to-fail theory. Indicting a big bank could trigger a mad dash by investors to dump shares and cause panic in financial markets.

Wachovia was acquired by Wells Fargo in late 2008. The bank’s penalty for laundering over $380 billion in drug money is going to be a promise not to ever do it again, and a $160 million fine. The fine is so small that Wachovia will almost certainly turn a profit on its drug financing business after legal costs and penalties are taken into account.

International authorities know the banker-drug-dealer connection goes well beyond Wachovia, but governments aren’t doing anything about it. A 2009 report by the United Nations Office on Drugs and Crime found that most rules to prevent drug money laundering through banks are being violated. From the report:

“At a time of major bank failures, money doesn’t smell, bankers seem to believe. Honest citizens, struggling in a time of economic hardship, wonder why the proceeds of crime – turned into ostentatious real estate, cars, boats and planes – are not seized.”

In late 2009, the head of that U.N. office, Antonio Maria Costa, told the press that much interbank lending—short-term loans banks make to each other—was being supported by drug money. As financial markets froze up in 2007 and 2008, banks turned to drug cartels for cash. Without that drug money, many major banks might not have survived.
ECONOMY
AlterNet / By Zach Carter 52 COMMENTS
Wall Street Is Laundering Drug Money and Getting Away with It
Wall Street has been caught laundering massive amounts of drug money. So why isn’t anybody being punished?

This scenario is several steps beyond what most of us think about when we debate too-big-to-fail. The government isn’t shielding Wachovia from losses on risky bets in the capital markets casinos— it’s shielding the bank from the prosecution of outright criminal behavior. The drug money business did not pose risks to the financial system, and Wachovia wasn’t losing money on it. Wachovia is simply being shielded from what ought to be the ordinary functioning of the justice system.

Think about what would happen if you or I were accused of laundering $380 billion in drug money. We could not simply settle the allegations out of court in exchange for an apology and a fine. We’d spend the rest of our lives in jail for financing a ruthless, bloody and illegal business. About 22,000 people have been killed in the Mexican drug trade since 2006, and the drug trade itself can’t happen without extensive money laundering operations. Moving the money is one of the most difficult and critical elements of any criminal enterprise—without ways to convert crooked cash into seemingly innocuous funds, crooks simply can’t operate. Wachovia was doing top-level dirty work for drug dealers.

On the streets of American cities, the mere possession of these drugs can land you with a multi-year prison sentence. But financing multi-billion-dollar drug empires? Don’t do it again, pretty please.

Too-big-to-fail isn’t just a matter of systemic risk and mathematical models gone haywire, It’s about the basic functioning of our democracy. You cannot have a functional democracy in which an entire privileged class of bankers can get away with anything—and if you can get away with laundering hundreds of billions of dollars in drug money, there’s not much you can’t get away with.

Yesterday, Congress passed a decent Wall Street reform bill, but that legislation will not end this criminal imbalance. If the bill will really end too-big-to-fail, the Justice Department could immediately end its special immunity policies for large financial institutions. That isn’t going to happen. The public deserves tougher prosecutors, but we also need further legislation to break up the megabanks so that they can’t use their economic clout to bully everyone in Washington.

Zach Carter is an economics editor at AlterNet. He writes a weekly blog on the economy for the Media Consortium and his work has appeared in the Nation, Mother Jones, the American Prospect and Salon.

arte y poder político, el show bussiness y el poder neoliberal enla Francia de Sarkozy

arte y poder
el mensual francés Le Monde Diplomatique publica en su versión internet y en la de papel, un artículo muy interesante en el cual podemos ver las relaciones entre el arte , el espectáculo y el poder político en cuanto modos de dominación y de control en manos de una casta política como la que ahora dirige Francia , con Sarkozy a la cabeza.
El tema es interesante para el caso de la España actualmente gobernada por Zapatero, y ver si en efecto estamos asistiendo a una ecualización entre la derecha y la izquierda en el poder
Lo voy a copiar aquí para uso de profesores, alumnos y en general todos aquellos interesados por la crítica materialista filosófica pues considero muy necesaria esta labor crítica en el presente
Disculpas por ponerlo en francés, pero no he podido acceder a la versión en español que quizá sí pueda leerse en el mondediplo de América del Sur

FUENTE http://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2010-07-20-Politique-culturelle
Le Monde diplomatique

* Le mensuel

La valise diplomatique
mardi 20 juillet 2010
La politique culturelle en toutes lettres

Le 15 juillet, à l’appel de plusieurs syndicats de professionnels du spectacle vivant, une manifestation d’un millier de personnes a regroupé artistes, techniciens, directeurs de salle, spectateurs et élus, place du Palais des Papes, à Avignon. Dans le prolongement de trois mobilisations antérieures, cette manifestation témoignait d’une inquiétude qui touche l’ensemble des acteurs du champ culturel. Mais, au-delà de la diminution programmée des budgets, c’est sans doute la définition nouvelle du rôle de l’art et de la culture qui suscite le refus. D’autant que cette inflexion promue sous la présidence de M. Nicolas Sarkozy ne cherche pas à se dissimuler : elle se donne à lire en toutes lettres.

Tout commence par une lettre de mission de douze pages datée du 7 juillet 2007 et adressée par le nouveau chef de l’Etat à sa ministre de la culture d’alors, Christine Albanel. « Vous mettrez en œuvre l’objectif de démocratisation culturelle voulue par Malraux… » ; « Vous ferez de l’éducation artistique une priorité… » ; « Vous veillerez à ce que tous les enfants fassent de l’art… » ; « Vous créerez un “pass-culture”… » ; « Vous exigerez que chaque structure subventionnée rende compte de la popularité de ses interventions… » ; « Vous nous proposerez des mesures d’accompagnement à la transition des industries culturelles… » ; « Vous prendrez les dispositions nécessaires pour sortir la presse de la crise… » ; « Vous étudierez le projet d’un ambitieux mémorial de la France libre… » ; « Vous nous proposerez une remise à plat des dispositions législatives qui s’appliquent à l’audiovisuel… » ; « Vous lutterez contre les abus du régime d’indemnisation du chômage des artistes… » ; « Vous dégagerez des marges de manœuvres accrues…… Vous nous proposerez des indicateurs de résultats… » ; « Vous… ».

Cette pratique de l’injonction présidentielle consignée par écrit est une première sous la Vème République des « affaires culturelles ». Depuis Malraux, c’est le verbe qui commandait et, comme l’a jadis raconté Emile Biasini, « le ministère s’était habitué à administrer la culture avec de l’éloquence, beaucoup d’imagination et trois francs six sous » (1). Il a fallu l’élection de François Mitterrand en 1981 et la nomination de Jack Lang à la tête du ministère de la culture pour que les déclarations d’intentions trouvent en sus du lyrisme de circonstance une plus consistante matérialisation budgétaire.

La rhétorique politique de Nicolas Sarkozy en matière d’art et de culture prend le contre-pied des usages. Elle évacue le lyrisme pour le remplacer par des arguments, des chiffres et des statistiques. L’objet de ses discours contribue à déconstruire habilement le mythe de la culture, tout en concourant à « décomplexer » intellectuellement une droite populiste qui veut en découdre avec les élites. Dans le même temps, le fameux « objectif de démocratisation culturelle » présidentiel, si ardemment souhaité, se trouve perverti par l’effet conjugué des obligations de résultats qu’induisent le contrôle de plus en plus sournois de la dépense publique (en particulier depuis la mise en œuvre de la révision générale des politiques publiques) et par le consensus politique entourant désormais le critère de succès d’une œuvre. Seuls comptent désormais la « fréquentation » des salles et le « nombre d’entrées », la question de l’« offre » artistique étant, dans les faits, devenue secondaire.

Ce procédé, implicitement encouragé par les élus locaux de la République toutes étiquettes confondues, permet au président de réduire la politique culturelle à un catalogue de mesures quantitatives. Mais il prend soin de conserver le bénéfice du prestige que les monarques d’antan tiraient de leur proximité avec les artistes : « Je revendique et assume mon statut de protecteur des arts et de défenseur de la culture » (2). Ce faisant, le chef de l’Etat prend publiquement le risque de se contredire, puisque cette posture n’a de sens que si le mythe en question continue d’être entretenu, ce qui n’est plus le cas. Si, comme il le martèle, « la démocratie culturelle est un échec » — constat par ailleurs partagé par bon nombre d’observateurs (3) de droite comme de gauche —, comment « le défenseur de la culture » peut-il affirmer qu’il entend opérer une « refondation » s’il dénie aux institutions culturelles publiques la capacité à faire leur métier, c’est-à-dire programmer aussi des œuvres exigeantes et risquées en terme de fréquentation ?

Mais pour celui qui considère « le Tour de France cycliste comme de la culture » (4), et avoue avoir été farouchement rebuté par la lecture de la « Princesse de Clèves », parler d’art et de création est d’abord un prétexte pour occuper le terrain idéologique laissé en jachère par la gauche. « Nous devons vaincre la pensée unique, le sectarisme, les sectes (sic) qui voudraient vous inscrire tous dans des petits milieux alors que la culture doit rayonner pour tous ». Pour la première fois un président de la République prend à témoin l’opinion et sa majorité politique, pour leur démontrer, diagnostic en main, qu’il va réussir « avec » les artistes et la profession, là où tous ses prédécesseurs ont échoué. Certains à gauche ont failli y croire. Mais les André Glucksmann, Max Gallo ou Pascal Bruckner, intellectuels ralliés, sont hors jeu ou ont pris leurs distances. Aucun d’entre eux n’est associé à la confection des discours ni à l’ambition culturelle présidentielle.

A trois reprises et dans des contextes volontairement solennels (5), Nicolas Sarkozy cultive l’autosatisfaction récurrente de celui qui, « sans complexe », dénonce l’« immobilisme » et fustige les « privilégiés ». Cela lui permet, remarque le linguiste Pierre Encrevé, de distiller « un vocabulaire de show-biz » qui l’autorise, avec malice, à associer l’art et le divertissement dans le même paradigme : « la soif de culture n’a jamais été aussi forte, le besoin de repères, d’évasion et de plaisir aussi », affirme le chef de l’Etat dans son discours du 7 janvier 2010 à l’endroit du « monde de la culture ».

L’ami de Martin Bouygues et d’Arnaud Lagardère sait en effet tout le parti qu’il peut tirer de la mise en œuvre d’une politique culturelle industrielle qui, selon lui, est la seule capable de « permettre à tous d’accéder à la culture ». Dès lors, retransmission, jeux vidéo, numérisation, TNT, écran ou piratage, musique en ligne, sont devenus des mots-étendards, constituant l’essentiel du glossaire culturel présidentiel. Martelée à longueur de discours, cette terminologie contribue non seulement à « ringardiser » la culture, mais à la « désidéologiser ». Plus rien dans ces propos ne distingue désormais la culture de la communication, c’est-à-dire le contenu du contenant. La grammaire de la politique culturelle publique n’est, aujourd’hui, rien d’autre qu’un agencement de mots, de règles et de principes qu’inspire la fascination exercée par l’innovation technologique à l’endroit d’un public globalement acquis au consumérisme culturel de masse, à l’exemple du film Avatar de James Cameron, où la performance technique et artistique se confond médiatiquement avec la prouesse commerciale. Les prévisions d’Hannah Arendt étaient justes : « Nous serons bientôt, écrivait-elle en 1961, dans une société qui monopolisera la culture pour ses fins propres, pour l’échange marchand de l’industrie des loisirs ». Fort de ce constat, le chef de l’Etat avait décidé en pleine campagne électorale présidentielle d’afficher un nouveau credo : « Faire de la culture une réponse à la crise ». Nous y voilà. En termes plus prosaïques, il s’agit ni plus ni moins de profiter de l’insécurité économique générale et de l’essor d’Internet pour se dégager des habitudes budgétivores des institutions culturelles.

Désormais, l’activité artistique et son patrimoine seront exploités à des fins numériques dans le seul dessein d’en faire profit. C’est le sens des effets d’annonce multisectoriels qui ponctuent ses propos depuis plus de deux ans : « captations de spectacle » pour relancer l’éducation artistique ; « cartes musique sur Internet » pour les jeunes ; numérisation des fonds des bibliothèques mais aussi des films, loi Hadopi, baisse de la TVA pour le livre numérique… Tout permet, malgré les déclarations de bonnes intentions sur le spectacle vivant, la lutte contre le piratage ou les vertus (discutables) de la gratuité dans les musées, de comprendre que les finalités ultimes de la nouvelle politique culturelle sont de privilégier la culture de l’image sur celle de l’écrit. Et, par extension commerciale, celle de l’écran sur celle de la scène. Puisque le nouveau pouvoir culturel appartient désormais aux opérateurs téléphoniques, à Google, Apple et quelques majors américaines (Universal, Sony, EMI…), l’Etat va se donner le beau rôle d’avoir à arbitrer sans avoir à financer. C’est ainsi qu’à coup de sponsoring, lobbying, et rapports publics commandités à leurs cadres dirigeants, ces industries du futur se sont mises à occuper l’espace politique pour servir leurs intérêts.

Par un de ces artifices sémantiques dont Nicolas Sarkozy a le secret, voilà le numérique convoqué pour opérer sa « révolution culturelle », c’est-à-dire , comme il le dit lui-même avec aplomb, « effacer les frontières entre les genres et les registres » et restaurer « tous nos patrimoines immatériels : livres, films de cinéma, programmes audiovisuels, archives de presse, collections ethno musicales, objet d’art »… Ne s’est-il pas, avec une surprenante naïveté, publiquement étonné que « personne n’ait eu l’idée de filmer l’expo Picasso afin que les 2 500 lycées de France puissent avoir accès à ses œuvres » ? Il aura eu le même réflexe au sujet de l’opéra quelques semaines plus tôt. De même, quand il se félicite de l’excellente santé de la fréquentation cinématographique, le président de la République se garde bien de parler du film français (puisque ce sont pour l’essentiel les blockbusters américains qui font les recettes), mais insiste sur les bénéfices à tirer « du numérique et du relief ». « Cette politique est une autoroute sans péage affectée au libéralisme culturel et en premier lieu à ses amis Bouygues et Lagardère » résume très bien Antoine de Baecque, auteur de l’ouvrage Crise dans la culture française (Bayard, 2009).

Finis, l’utopie du partage, le rêve humaniste et la pensée critique. L’heure est au réalisme technoculturel, à la conversion des « belles âmes » au vertueux paradigme de l’image et du son et, dans la foulée, à l’utilisation du « public » contre les « intellos » : pour terrasser l’humanisme béat d’une gauche conservatrice arc-boutée sur une idéologie de l’action culturelle qui, selon lui, est caduque. Le signal est lancé par un décret du 15 novembre 2009. Il est à cet égard sans appel : « la référence au directeur des médias et au directeur du livre est remplacée par la référence au directeur général des médias et des industries culturelles ». Des intitulés « révolutionnaires » qui échappent au langage artistique et littéraire commun. Tout un symbole… Le nouvel organigramme du ministère de la culture, officialisé le 13 janvier dernier, le confirme : la direction du livre est supprimée. Une décision relevant entièrement de l’Elysée.

Le prédécesseur de l’actuel chef de l’Etat avait eu dans ce domaine plus de retenue : en affichant sa discrétion à l’égard des affaires culturelles, Jacques Chirac avouait en même temps sa franche indifférence. Il s’est d’ailleurs contenté de réaliser en catimini son Musée du Quai Branly exactement de la même manière que Georges Pompidou, son mentor, l’avait fait vint-cinq ans plus tôt pour le Centre Beaubourg. Les deux néogaullistes de la Vème République (comme d’ailleurs le socialiste François Mitterrand) avaient en effet très tôt compris que la politique culturelle française fondait sa légitimité sur une conception monarchique du « rayonnement national » et qu’à ce titre il valait mieux, République oblige, jouer petit dans la cour des grands. C’est-à-dire laisser une trace, et pour le reste laisser faire. Ce qui fut fait. Mais Nicolas Sarkozy a pour sa part, et malgré les apparences, décidé de ne rien laisser faire. En donnant lui-même le « la » d’ « une politique culturelle aussi radicalement libérale » – pour citer François le Pillouer, patron du Syndéac –, il prend de vitesse une intelligentsia culturelle beaucoup trop composite, corporatiste et atomisée pour faire bloc et résister. Mieux, il espère s’assurer sa neutralité en installant un Conseil National de la création artistique (6), sorte de contre-ministère qu’il préside lui-même, et auquel il demande expressément « de bousculer l’ordre établi »…

Aujourd’hui ceux qui, auprès du chef de l’Etat ou du ministre Frédéric Mitterrand, ont en charge les questions culturelles, sont pour l’essentiel des technocrates, certes compétents, mais habités par une frénésie législative, réglementaire et budgétaire qui ressemble à une fuite en avant désespérée contre le vide de sens. Tout cet artifice médiatique et sémantique tranche dangereusement avec l’idée que certains pouvaient encore se faire d’une politique culturelle de proximité, imaginative, inventive et – puisque ce mot revient comme une supplique républicaine – fraternelle. Si ce n’est pas la fin d’une époque, cela lui ressemble.
Jean-Michel Djian

Journaliste, directeur du Master coopération artistique internationale à l’université Paris 8. Auteur de Politique culturelle, la fin d’un mythe, Gallimard, Paris, 2007, et de Aux arts citoyens !, Homnisphères, Paris, 2008.

(1) Emile Biasini, ancien conseiller d’André Malraux et secrétaire d’Etat aux Grands Travaux de François Mitterrand, dans « Culture, une affaire d’Etat », documentaire réalisé par Jean-Michel Djian et Joël Calmettes, France 5, 2003.

(2) Vœux « au monde de la culture » du président de la République, le 7 janvier 2010 à la Cité de la Musique.

(3) « les pratiques culturelles des Français » : cinq rapports rédigés sous l’autorité d’Olivier Donnat, du département des études et de la prospective du Ministère de la culture (1977, 1981, 1988, 1997, 2008), qui analysent la portée « toute relative » des politiques culturelles volontaristes à l’endroit des publics qui en sont exclus.

(4) Propos tenus lors du Conseil des ministres du 1er juillet 2009 et rapportés par Le Canard Enchainé du 22 juillet 2009, repris et confirmés par le ministre de la culture, Frédéric Mitterrand.

(5) Installation du Conseil de la création artistique à Paris, le 2 février 2009 ; Vœux du 15 janvier 2009 présentés au Carré d’Art de Nîmes ; à la Cité de la Musique de Paris, le 7 janvier 2010.

(6) Présidé par le patron des salles de cinéma MK2, Marin Karmitz, cet organe regroupe onze personnalités nommées, sur proposition du ministre de la culture, par le chef de l’Etat (décret du 30 septembre 2009).
Art, Audiovisuel, Cinéma, Culture, Industrie culturelle, Internet, Livre, Musique, France

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Dans Le Monde diplomatique :

* « Le grand cirque des festivals musicaux », par Jacques Denis, juillet 2010 (toujours en kiosques).
Les festivals avaient l’ambition, artistique et sociale, de démocratiser la culture et de « former » un public. Mais le succès récolté tend à s’accompagner d’une standardisation des goûts, ainsi que d’une emprise progressive des financements privés.

* « Jean Ferrat, contre l’« industrie culturelle » », La valise diplomatique, 15 mars 2010.
Dans un article paru en mai 2004 dans nos colonnes, le compositeur-interprète mort en mars dernier mettait en évidence les « phénomènes de concentration verticale » débouchant sur le « matraquage » des mêmes titres par « une poignée de multinationales des industries culturelles et de la communication ».

* « La Fnac ou les avatars du marketing culturel » (J. D.), décembre 2009.
Quatre décennies après sa naissance, l’enseigne des connaisseurs branchés s’est métamorphosée en supermarché du divertissement. Pris en tenaille entre les exigences de son propriétaire et les bouleversements du marché des loisirs, le modèle bat de l’aile.

* « De l’éducation populaire à la domestication par la “culture” », par Franck Lepage, mai 2009.
Il y a cinquante ans, le général de Gaulle présidait à la création du ministère des affaires culturelles. La naissance de cette institution a précipité le déclin d’un autre projet, à présent méconnu : l’éducation politique des jeunes adultes.

* « La bibliothèque universelle, de Voltaire à Google », par Robert Darnton, mars 2009.
En offrant au plus grand nombre une masse toujours croissante de connaissances, Internet réalise-t-il le rêve des Lumières ou prépare-t-il le cauchemar d’un savoir public livré aux appétits privés ? Grâce à — ou à cause de — Google, ces questions n’ont plus rien d’abstrait.

Toujours disponible :

* Culture – Mauvais genres, Manière de voir n° 111, juin-juillet 2010.
Science-fiction, bande dessinée, hard-rock, cinéma du samedi soir, feuilleton, polar… : autant de genres méprisés par les tenants de la « haute » culture, mais qui peuvent se révéler d’une richesse et d’une audace surprenantes.

Récemment

2010

* Rapports explosifs sur la guerre en Afghanistan
* Droit de réponse de Monsanto
* Jacques Attali ne prend pas de vacances
* Kirghizstan, des menaces sur la stabilité de l’Asie centrale
* Iran-Russie, la crise
* Six mois après, « business as usual » en Haïti ?
* Les réseaux cubano-vénézuéliens refont parler d’eux
* Le Quai d’Orsay sinistré
* Droit de réponse de M. Vincent Bolloré
* L’Oréal rattrapé par l’affaire Bettencourt

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Lire également « Notre combat », par Serge Halimi, octobre 2009.
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mafias,narco y violencia en un Estado fallido , narco México

este es un enlace donde se puede ver el video que muestra que la directora de un penal en una ciudad del Norte de México dejaba salir a criminales narcos para que asesinaran dejándoles salir por las noches con complicidad de funcionarios del Estado mexicano
Esto se vio en una telenovela colombiana llamada El clan de los sapos, emitida en la televisión de España en la primavera de 2010.Sin embargo el video es un caso REAL
http://www.mvsnoticias.com/entrevistas.php?fecha=2010-07-26