1984 de Orwell comic (dos)

1984 de Orwell en comic

fanatismo islámico en Pakistán

el Islam puede ser un tipo de religión muy difícil de entender en términos de los referentes racionalistas de Occidente, pues no es sencillo aceptar que a una mujer se la quiera matar en la horca por una supuesta agresión a las creencias irracionales que implica este Islam intolerante , como veremos en este video , en el que se muestra el fanatismo religioso musulmán sin máscaras de ningún tipo http://www.msnbc.msn.com/id/32545640

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Enciclopedie de L´Agora y enlaces a Tomás de Aquino


qc.ca/dossiers/Saint_Thomas

http://www.sita.cl/santo_tomas/index.html

descubriendo el átomo

http://boutique.ina.fr/video/CPC86000574/l-atome-cet-inconnu.fr.html

Carlos Fazio: Análisis a fondo sobre México y las luchas por la defensa de sus riquezas

pureza moral y persecución en la Historia, interesante libro de Barrington Moore


http://books.google.com/books?id=rxhAI8WLsdYC&lpg=PA1&ots=swHs1YJW1O&dq=barrington%20moore%20en%20espa%C3%B1ol&pg=PA93&output=embed

Stephan Hasam presenta la edición completa y crítica de la magna obra de Gregorio Selser , los cuatro tomos de la Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina

defender Nuestra América
Como podemos ver en esta presentación, el tomo IV de esta magna y esencial obra de Gregorio Selser fue “perdido” de un modo muy misterioso y aún sin explicar motivos.Casualmente es en este Tomo IV donde se puede estudiar las intervenciones extranjeras en América Latina en el período histórico más cercano a nosotros: desde 1945 hasta 1990
De cualquier modo, lo que importa es el logro de las personas que dedicaron todos los esfuerzos quijotescos, como los define Stephan Hasam, a rescatar y editar estos materiales que son uno más de los frutos de la labor infatigable y muy rigurosa de Gregorio Selser y su compañera y colaboradora Marta Ventura. Selser, desde su magna obra, es por lo tanto uno de los referentes cruciales para el trabajo de superación social y política, humana, de los millones de hispanoemaricanos que han sufrido mil y una formas de subyugaciones, pero que han sido y siguen siendo , desde su enorme fortaleza como pueblos, capaces de ir superando todas las voraces y viles mezquindades que como dice Hasam, desde fuera y desde dentro, lo han intentado tantas veces. Pueblos que hoy en día siguen viviendo la incansable lucha por la libertad como un hecho cada vez más firme aunque con mucho esfuerzo pendiente de consolidar en el terreno político.

Presentación de la Cronología de las intervenciones extranjeras de Gregorio Selser (UACM, 10 de noviembre de 2010)
Por Stephan A. Hasam

I.

Han transcurrido ya más de cuatro lustros desde que, durante los últimos meses de vida de Gregorio Selser, la socióloga María Novoa comenzara a transcribir a diskette los miles y miles de fichas de una obra, concebida en cuatro tomos, cuyo título definitivo su autor todavía no definía con exactitud. El entonces director del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Humanidades (CIIH) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Pablo González, había acordado mediante contrato que su Centro proporcionara y colocara una herramienta modernísima en la vivienda de Selser, una flamante computadora de escritorio, y que financiara la trascripción de toda la obra. Selser había puesto como condición que los originales no salieran de casa; éstos los había rescatado Marta Ventura de su apartamento en Argentina en un viaje que realizó desde México, no exento de peligro, en plena dictadura de Jorge Rafael Videla.

Durante años Selser había intentado sin éxito interesar a alguna instancia que estuviera en condiciones de poder financiar, transcribir y publicar esta, su voluminosa obra mayor, en la que había trabajado durante más de treinta años. El pintor Oswaldo Guayasamín, convencido de la importancia de la obra, había ofrecido ilustrar la portada. Quizás fue el impacto causado por el bombardeo high-tech e guerra relámpago estadunidenses contra Panamá el 20 de diciembre de 1989 lo que finalmente ayudaría a empujar la balanza a favor de capturar y, eventualmente, a publicar esa obra.

Después de su muerte, el trabajo de captura de todas las fichas prosiguió bajo la supervisión de Marta Ventura, profesora de artes plásticas, compañera y colaboradora de toda la vida de Selser; la bibliotecaria y creadora del archivo hemerográfico del duo Selser-Ventura, ahora en el Centro de Memoria de Nuestra América Latina (CAMeNA), de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), conformado por más de dos millones de recortes, (todo hecho con navajas de rasurar recicladas después de las afeitadas y unas tijeras), ahora todos digitalizados para consulta en línea.

Para revisar la captura de las fichas, Marta Ventura aprendió a usar una computadora, obsequio de Carlos Payán, entonces director del diario La Jornada, convirtiéndose en una abuelita cibernética. Cuando la máquina ya no resistió el duro ritmo y la carga de trabajo a los que era sometida por Marta Ventura, Raquel Sosa, profesora-investigadora del Centro de Estudios Latinoamericanos de la UNAM, le obsequió una nueva, más potente. Durante aproximadamente tres lustros, siete días a la semana, pese a problemas de salud, Marta Ventura se ocupó de la supervisión y captura de absolutamente toda la obra periodística y ensayística de Selser; cerca de cien mil folios tiposcritos, ayudada por estudiantes de servicio social de la UNAM y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de Azcapotzalco y de Xochimilco. Pendiente queda la revisión de todo ese material capturado, así como la captura de los más de treinta libros publicados, hoy casi todos rarezas bibliográficas, y varios inéditos; entre éstos, Honduras, república alquilada, vol. II y Los otros militares.

El siguiente paso fue encontrar financiamiento y a quien estuviera dispuesto a publicar esa enorme obra (1) en proceso de captura. En particular Adriana Lombardo y Luis Monter de la Universidad Obrera de México asumieron esa búsqueda de manera extraordinariamente intensa. En la co edición del primer tomo (1994) (2), participaron el CIIH de la UNAM, la Universidad Obrera de México, la UAM-Azcapotzalco, y la Universidad de Guadalajara. Tres años después, en el segundo tomo (1997) (3), ya no participó la Universidad de Guadalajara. (Estos dos tomos aparecieron como cuadernos.) Cuatro años después, del tercer tomo (2001) (4) se retiró la UAM-Azcapotzalco. Ante las abrumadoras dificultades editoriales y económicas, fueron los propios trabajadores de la Universidad Obrera de México y el editor Luis Monter, convencidos de la relevancia histórica de la obra que, en recuerdo solidario del “Maestro Selser”, acordaron armar y publicar ese tercer tomo con sus propias manos.

Conseguir y juntar los tres tomos existentes hasta ahora es una tarea casi imposible. Su distribución es inexistente. Dos tomos están agotados y ninguno cuenta con un índice onomástico funcional. La búsqueda de una referencia en esa enorme obra es imposible, sin antes saber la fecha. Adicionalmente, quedó más que evidente que los tres tomos pioneros estaban en urgente necesidad de una revisión minuciosa, integral, idónea, auxiliada por las nuevas herramientas cibernéticas e Internet, disponibles hoy para búsqueda y cotejo de datos, fechas, lugares y nombres. Además, la publicación de la obra completa había quedado truncada, pues faltaba el cuarto tomo.

Plantear en las actuales circunstancias la publicación completa de los cuatro tomos era algo descabellado; que fuera hecha por una universidad pública naciente, estrangulada económicamente por los ataques feroces contra la educación, salud y seguridad públicas, era una locura imposible.

El poeta León Felipe, exiliado en México, escribió alguna vez que en España faltaban locos (como Don Quixote), que todo mundo estaba terriblemente cuerdo, refiriéndose a la vida social en el nacional-catolicismo y fascismo españoles. Este plantel de la UACM es la sede, al menos de dos locuras quixotescas hechas realidad vertiginosamente: CAMeNA-Archivo Selser-Ventura, consultable en línea y conformado según estándares internacionales, y la edición y publicación de la obra completa Cronología de las intervenciones extranjeras (1776-1990) de Gregorio Selser en cuatro tomos. Pero hay dos pequeñas sorpresas más: la publicación de la obra completa en un DVD (Tomo V), lo que permite la consulta y búsqueda electrónicas de cualquier dato y la puesta en venta de este tomo a bajo costo, accesible a un público interesado inmensamente amplio, incluyendo al estudiantado.

II.

Poco antes de morir, Selser ponderaba finalmente qué título ponerle a la obra que rebasa límites y no cabe estrictamente en género alguno. Era a primera vista una cronología, pero a la vez una enciclopedia. Era una enciclopedia, pero ordenada cronológicamente. Pero era algo más, pues contenía reflexiones, síntesis y contextualizaciones que no corresponden comúnmente ni a una cronología, ni a una enciclopedia. Finalmente Selser había optado por un título fácilmente aprehensible y que, en un primer plano, caracteriza la obra: Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina (1776-1990).

Está dividida en cuatro periodos históricos: desde la fundación de Estados Unidos en 1776 a la guerra contra México de 1848 (Tomo I); de 1849 a la guerra contra España de 1898 (Tomo II); de 1899 al fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 (Tomo III); de 1946, creación del orden imperial de la posguerra, hasta el fin de la Guerra Fría y la invasión contra Panamá de diciembre de 1990 (Tomo IV).

El autor dejó el Tomo IV inconcluso al morir. Ana María Sacristán y Guillermo Fernández, editora e historiador respectivamente de CAMeNA, ahora los mayores conocedores de esta obra, asumieron la desafiante tarea de rescatar y reconstruir los archivos del tomo IV que habían sido capturados años atrás, (cuyos originales siguen desaparecidos hasta el día de hoy (5) ), limpiarlos de basura cibernética y ordenarlos cronológicamente. Después, ambos investigadores se sumergieron en los tres tomos anteriores, los estudiaron a fondo, los revisaron palabra por palabra, corrigieron infinidad de erratas, elaboraron un índice exhaustivo y se adentraron en la lógica y espíritu del autor, para finalmente volver al Tomo IV y emprender su edición en sintonía con los anteriores, pero dejándolo como su autor lo dejó: incompleto.

Esta voluminosa obra sobre América Latina, cuyo leitmotiv son las intervenciones extra continentales y de Estados Unidos desde el día en que nació esta potencia hasta Blitzkrieg contra Panamá el 20 de diciembre de 1989, es única, no sólo por su alcance, sino por su originalidad. Ninguna persona estudiosa de la política internacional hemisférica podrá prescindir de ella por su riqueza enciclopédica, por la manera en que ordena y contextualiza los datos y documentos in extenso reproducidos. Es una obra de consulta invaluable, imprescindible y, a la vez, mucho más que eso: es el museo de las intervenciones extranjeras en América Latina construido paciente y meticulosamente por Selser durante más de treinta años; un museo que esclarece e invita a descubrir y rememorar, y en cada nueva visita a configurar una nueva comprensión, revisión y reinterpretación de los datos, acontecimientos históricos y su interconexión.

Al presentar el Tomo I de la Cronología póstuma de Selser en 1995, Sergio Bagú dijo que era “lo que podríamos llamar una obra magistral” que “quedará como una obra monumental de referencia; una especie de reconstrucción metódica y precisa de la ‘columna vertebral’ de la historia de los pueblos latinoamericanos […] Una obra cuyo valor histórico y cuya proyección en la formación de una conciencia continental son verdaderamente excepcionales (6) ”.

“Lo que quiso Gregorio Selser –acotó Bagú– fue reconstruir un hilo histórico que transcurre a lo largo de más de dos siglos, durante los cuales los países latinoamericanos han debido soportar la intervención directa de potencias extra continentales, europeas, y de Estados Unidos.” En la Cronología de Selser, aseveró Bagú, “está el germen preciso de una historia global de los países latinoamericanos, cuyo nexo de unión está dado en este caso por las invasiones. Aquí América Latina se presenta como una unidad […] como un conjunto de países que tienen algún nexo subterráneo muy estrecho, y una historia que tiene rasgos comunes fundamentales.”

Bagú se preguntó, “¿cómo pudo ser afrontada una obra de esta magnitud por un solo autor? Normalmente esto es una tarea de conjunto, de varios autores, de institutos completos.” Fue posible, contestó, porque Selser contaba con “un orden mental muy riguroso […] orden que tiene que estar apoyado por un archivo que uno llamaría perfecto. Sin ese archivo perfecto de los datos, este intento de cronología se podría haber transformado en un verdadero caos, porque es bastante aventurado querer reconstruir la historia de tantos países latinoamericanos desde el punto de vista de las intervenciones extranjeras a lo largo de más de un siglo, siglo y medio, dos siglos.”

Todos los libros de Selser, sustentados en una cantidad colosal de datos desenterrados por él, buscaban esclarecer el pasado y un presente, en perpetuo flujo e imposible de atrapar, para incidir en el futuro, proporcionando herramientas esclarecedoras a una lucha social emancipadora, sustentada en los derechos humanos universales. Era un proceso dinámico de análisis permanente en al menos dos planos:

1. Sólo al esclarecer el pasado (investigación histórica) era posible echar luz sobre las raíces del devenir del presente. En otras palabras, el conocimiento histórico ilustrado era la premisa sine qua non para intentar esclarecer cualquier acontecimiento en el presente. Cada evento de este acontecer que Selser tomaba para su nota periodística diaria era previamente seleccionado con ojo de historiador, y era ubicado con precisión en su contexto histórico allí mismo, en una nota periodística, o en algún ensayo.

2. Simultáneamente, ante el caos masivo del flujo de los eventos cotidianos, Selser en su función de periodista seleccionaba, identificaba, documentaba y elaboraba aquellos que, desde la perspectiva de colocarse él en la óptica de un historiador viviendo muchas décadas a futuro, pudiera encontrar relevante que hubieran quedado en el registro histórico por su relevancia esclarecedora.

Mnemósyne (Memoria) es la madre de las musas; entre ellas, Clío. Sin ellas la vida social retorna al estado salvaje. En contra de Memoria y sus hijas civilizadoras aparecieron las musas falsas, las piérides, hijas de Pieros, quienes con su canto obscurecían todo y acabaron convertidas en urracas. La negación de la memoria y del esclarecimiento conduce a una época obscura y de obscurantismo, al salvajismo.

El esclarecimiento que Selser perseguía a través de sus libros y de sus notas periodísticas diarias esclarecía y, por lo tanto, socavaba el manejo obscuro y manipulativo de interpretación de los acontecimientos cotidianos y de la historia por parte de las urracas: los medios masivos de difusión y la historiografía hegemónica obscurecedora, respectivamente, que apuntalaban –y siguen apuntalando– al imperialismo proveniente desde fuera y el interno, el hispanoamericano, consumado por los conquistadores medieval-tridentistas, de cruz y espada, y sus descendientes; el imperialismo guiado por desgnio de la Providencia y el “conquistismo” mariano con su compulsión irrefrenable de voracidad subyugadora—los dos brazos asimétricos de una pinza de salvajismo depredador insaciable en dinámica interacción (hasta hoy), que permea toda la vida social liberando todas sus pulsiones necrofílicas, ahogándola en un río infinito de atrocidades sin fin. “El Dorado” es la muerte, diría hoy día el sabio Rey Midas, después de aprender su lección.

La publicación de la Cronología completa es un logro editorial de trascendencia histórica para las ciencias sociales en América Latina. Es un sueño hecho realidad gracias a las locuras románticas, quixotescas, de Beatriz Torres, fundadora de CAMeNA, y a la administración de una universidad que se atrevió, presumible y comprensiblemente, no sin temor, no sólo a dar la oportunidad para que ocurrieran estas locuras, sino para financiarlas en tiempos de la mayor adversidad y de urgentes necesidades.

Lo único que los seres humanos le pueden heredar a sus descendientes para ayudarles en el futuro a entender su presente en flujo perpetuo heracliteano, y a encontrar formas de vida social menos salvajes y atroces, es el seguir convirtiendo a las pierides en urracas, a seguir desplazando la obscuridad con esclarecimiento histórico, con la ayuda de Memoria y sus hijas, en particular Clío. Esta edición completa de la Cronología de Selser es una contribución mayor a esa herencia.

NOTAS
1- Es necesario alertar y dejar asentado el dato para el registro histórico de que diskettes que contenían un fragmento del Tomo I fueron copiados y su contenido apareció misteriosamente publicado en bruto en versión pirata hecha al vapor, plagado de erratas, en Alemania(¡!) con el título de “Enciclopedia”, obra de cuatro autores: Gregorio Selser, Klaus Meyer, Bruni Höfer y Alvaro Garcia, Enciclopedia de las intervenciones extranjeras en América Latina, Monimbó, e.V., Dietzenbach, 1992: (ISBN: 9783891441350). Muchas bibliotecas estadunidenses y europeas lo adquirieron y aparece en los acervos.
2- Cuadernos del CIIH, Serie Fuentes #12; Gregorio Selser, “Cronología de las intervenciones extranjeras en
América Latina – Tomo I: 1776-1848”, México, D.F., Universidad Autónoma Metropolitana –
Azcapotzalco, Universidad de Guadalajara, Universidad Nacional Autónoma de México (Centro de
Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades), Universidad Obrera de México, 1994, 392
pp.
3- Cuadernos del CIIH, Serie Fuentes #14; Gregorio Selser, “Cronología de las intervenciones extranjeras
en América Latina – Tomo II: 1849-1898” con introducción de John Saxe-Fernández y prólogo de Sergio
Bagú, México, D.F., Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco, Universidad Nacional
Autónoma de México (Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades),
Universidad Obrera de México, 1997, 393 pp.
4- Gregorio Selser, Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina – Tomo III: 1898-1945, con introducción de John Saxe-Fernández, México, D.F., Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco, Universidad Nacional Autónoma de México (Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades), Universidad Obrera de México.
5- Marta Ventura, al final de la década de los 90, accedió a prestar los originales del cuarto tomo al Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CIIICH) de la Universidad Nacional Autónoma de México. El Tomo IV desapareció; tanto los originales que tan celosamente cuidaba Selser, como los diskettes. Es sólo gracias al respaldo en diskettes que Marta Selser había hecho por precaución, que fue posible, con mucho trabajo, rescatar y reconstruir ese tomo. Sigue abierta la pregunta: ¿Dónde están los papeles originales? ¿Quién se los apropió? Uno o ambos directores de entonces, Pablo González y su sucesor, Daniel Cazes, en su capacidad de titulares del Centro, le deben hasta el día de hoy una explicación a Marta Ventura y al mundo de las ciencias sociales de América Latina. Los originales desaparecidos le pertenecerían ahora a la UACM, específicamente al Archivo Selser-Ventura de CAMeNA.
6- Sergio Bagú: todas las citas son transcripciones de grabación de la presentación del primer tomo de la Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina (1776-1848), Casa Jesús Reyes Heroles, Coyoacán, México, D.F., 23 de mayo de 1995.

México, D.F., 10. Nov. 2010

conocer mejor a un interesante economista y filósofo en el presente: Amartya Sen

nota previa: Quizá merezca, también, para no perder de vista el factor económico más directo, digamos, la pena tratar de comprender lo que planteaba el analista económico británico John Kay en este video

El título del último libro del premio Nobel de Economía de origen hindú Amartya Sen me llamó de tal manera la atención que al ojear su contenido decidí que debía comprarlo y leerlo. La idea de justicia es el título y me debí fijar en él porque en ese tiempo( debía ser a comienzos del año 2010 ) estábamos tratando de estudiar unos libros de la Etica de Aristóteles en que el filósofo griego trata sobre lo que es la justicia , desde la perspectiva histórica en que escribía como es lógico.
Ya he comenzado a leer el libro de Amartya Sen y considero , como me ha sucedido con otros autores de otros ámbitos que estoy leyendo realmente un libro de un filósofo de tal calibre como pudiera serlo cualquiera de los que consideramos como filósofos digamos , “clásicos”, tal el caso de Aristóteles, Kant, Hegel, Marx, & pero con un importantísimo matiz, a saber: que Amartya Sen analiza asuntos muy directamente centrados en nuestro presente, por lo cual debemos darle un valor especial a su estudio, por la sencilla razón de que lo que estudia nos afecta muy directamente.
Pongo aquí para animar a los lectores del blog a leer el libro que menciono, un artículo que es en realidad una conferencia del Nobel de Economía y filósofo de fino análisis sobre lo que es la idea de justicia

FUENTE ( de la versión en español) http://www.letraslibres.com/index.php?art=6574
NOVIEMBRE DE 2000
LA RAZÓN ANTES QUE LA IDENTIDAD
POR AMARTYA SEN

Premio Nobel de Economía 1998, el filósofo y economista Amartya Sen, nacido en la India, educado en Cambridge y profesor del Trinity College, es un estudioso a profundidad de las causas de la pobreza y el subdesarrollo. Su libro Pobreza y hambrunas ha sido toda una novedad de acercamiento al problema de la miseria humana. En él, creó un índice de pobreza capaz de medir el bienestar de los individuos de una forma mucho más precisa que a través del ingreso promedio, fórmula convencional hasta entonces. Para Sen, la democracia no es un elemento más del desarrollo sino su condición primera. Escéptico parcial del mercado libre sin control estatal y de la globalización sin contrapesos educativos y de salud, Sen es también un convencido de que las identidades colectivas no deben estar nunca por arriba de las decisiones individuales y de la libertad personal para delinear una identidad propia. Con este ensayo, en exclusiva para Letras Libres e inédito en español, principia nuestro recorrido por el pensamiento liberal con ensayos inéditos en español de Isaiah Berlin, del israelí Avishai Margalit y del norteamericano Mark Lilla. –
El interés propio, la identidad y el análisis económico
Déjenme empezar con una pregunta muy elemental que se relaciona con la formulación del comportamiento humano en las ciencias sociales: ¿se identifica una persona con alguien más al decidir qué objetivos debe perseguir y qué elecciones debe hacer? ¿Acaso es vacua la idea de la identidad social cuando se trata de explicar las regularidades delcomportamiento, ya que ésta no incluye otra identificación salvo la de uno con uno mismo? Buena parte de la teoría económica ha tendido a proceder como si así fuera en realidad, porlo que la hipótesis del individuo con su intereses propios hacobrado un lugar central en las principales corrientes delpensamiento económico. De hecho, con frecuencia se ha considerado que esta hipótesis es adecuada para explicar tanto elcomportamiento humano como la operación eficiente de las economías de mercado.
A veces se ha atribuido el origen de esta hipótesis persistente al padre de la economía moderna, al mismo Adam Smith. Por ejemplo, incluso un economista tan perspicaz como George Stigler ha elogiado a Smith por hacernos entender la verdad, así como las consecuencias excelentes, del hecho de que “el interés propio domina a la mayoría de los hombres.” En realidad, esta tesis dista mucho de la visión que tenía Adam Smith de lamotivación humana; él analizó ampliamente la prevalencia y la importante función social de valores tales como la empatía, la generosidad, la civilidad y otros atributos similares. Este error común con respecto a Smith (del cual Stigler es portavoz) surge de los intentos de deducir la teoría general de Smith sobre la motivación humana a partir de su afirmación específica de que no hace falta apelar a ninguna otra causa salvo la del interéspropio para explicar por qué la gente busca un intercambio fructífero. De hecho, tal como lo argumentó Smith en un pasaje muy citado, no hace falta apelar a la “benevolencia” para explicar por qué el carnicero, el cervecero o el panadero quieren vender sus productos y por qué los consumidores quieren comprarlos.
Pero el intercambio no es la única actividad dentro de una sociedad o, incluso, dentro de una economía: la distribución es importante y también lo es la producción, incluyendo la necesidad de motivación laboral y disciplina, que influyen profundamente en la productividad. Además, el desempeño eficiente aun de los sistemas de intercambio exige algo más que la motivación básica que impulsa el deseo de comprar y vender: son necesarias la responsabilidad, la confianza y las normas sociales que permiten prosperar a una economía de mercado exitosa. Dehecho, como escéptico parcial que soy acerca de los alcances de la economía de mercado, me parece sorprendente que tantos defensores de las glorias del capitalismo se nieguen a ver la cualidad moral del buen comportamiento en los negocios, que ha contribuido de modo tan importante al éxito del capitalismo: éste es tanto un éxito moral como un triunfo de la codicia irrestricta. El elogio de Stigler a Adam Smith por la supuestasabiduría de establecer la prevalencia y suficiencia del puro interés propio es, por lo tanto, un error en dos sentidos distintos: no es la creencia de Smith y no es sabiduría.
El rechazo al comportamiento basado en el puro interéspropio no significa, sin embargo, que el comportamiento debe estar influido por la identificación con los otros. La influencia de la identidad social en el comportamiento puede ser un camino para desviarse de la definición estrecha del interés propio, pero puede haber otras influencias también; por ejemplo, laadhesión a normas de comportamiento aceptable (como la honestidad financiera o la prevención del fraude). El grado al que estas mismas normas pueden estar ligadas finalmente con elinterés por los otros y con ideas de la identidad tiene que examinarse más a fondo. Esta vasta cuestión también se relaciona con otra: a saber, el papel de la selección evolucionista de normas de comportamiento, en la que las percepciones de la identidad social también pueden desempeñar una función de importancia instrumental. De hecho, tanto en la elección ponderada como en la selección evolucionista de modos de comportamiento, las ideas de la identidad pueden ser importantes, y obviamente cualquier mezcla de las dos también tendrá esta característica.
No quiero ahondar más en estas cuestiones aquí, porque ya he tratado de discutirlas en otra parte. En efecto, no puedo dejar de recordar que una de esas ocasiones fue precisamente aquí en Oxford, en 1976, cuando vine de la London School ofEconomics para pronunciar la Herbert Spencer Lecture, cuyo título era “Tontos racionales”. Todo se debió a una invitación de Isaiah Berlin, quien presidió el acto, y en gran parte la conferencia la escribí para él. Esta es mi primera conferencia enOxford desde la muerte de Berlin y aprovecho esta oportunidad para mencionar cuánto apreciaban sus amigos y admiradores los consejos, el desafío y la inspiración que él proporcionaba.

Delinear funciones y elecciones por encima de identidades
Al examinar la necesidad de la elección y del razonamiento en la identidad social resulta útil considerar dos formas diferentes en que la identidad social puede ser importante: su funcióndelineadora y su función perceptiva. Esta última —la función perceptiva— tiene que ver con la manera en que un miembro de una comunidad puede percibir el mundo, entender la realidad, aceptar las normas y discutir acerca de lo que debe hacerse. Este es un gran tema y lo retomaré después de analizar la otra función de la identidad social, la de la delineación.
La función delineadora de la identidad social puede ser una parte fundamental de una formulación adecuada de cualquier idea del bien social e, incluso, de la definición de los alcances y los límites del interés social y de la conducta apropiada. Cualquier formulación de la noción del bien social no puede más que suscitar la pregunta: ¿el bien de cuál grupo de individuos? Este es un requisito de demarcación que atañe al campo de la elección social. En cualquier diagnóstico del bien social, surge la pregunta acerca de quién será incluido en ese ejercicio deagregación, y esta labor no puede separarse de la práctica de la identificación social. Lo contrario también es posible y, como ha observado Charles Taylor en una discusión esclarecedora sobre la función de la identidad política, “la identificación delciudadano con la república como un proyecto común es esencialmente el reconocimiento de un bien común.”
No resulta difícil ver que la delineación deja espacio para la elección y el razonamiento. Insistir en cierta identidad canónica de grupo, sin una base razonada, obligaría a preguntar: ¿por qué concentrarse en este grupo en vez de cualquier otro, del cual la persona también puede ser miembro? Para trazar un mapa particular de la división en grupos, se pueden plantear dos preguntas diferentes. Primero, una persona podría preguntar si acaso las líneas pueden volver a trazarse en el mismo mapa. ¿Debe una persona considerarse europea y no simplemente italiana o alemana? ¿O irlandesa y no simplemente irlandesa católica o irlandesa protestante? Hay asuntos sustanciales que debendiscutirse aquí.
Segundo, hay mapas diferentes y procedimientos diferentes para dividir a la gente. La identidad de una persona puede ser simultáneamente, digamos, la de una italiana, mujer, feminista, vegetariana, novelista, conservadora en asuntos fiscales,fanática del jazz y londinense. La posibilidad de tan múltiples identidades es obvia y su importancia variada según el contexto no es menos evidente. Si esta persona empieza a promover el jazz clásico alrededor del mundo, su identidad como amante del jazz puede ser más importante que su identidad como londinense, que, sin embargo, puede ser más crucial cuando lleva a cabo una crítica de la forma en que está organizado el transporte en Londres. La dependencia contextual de la identidad que cuenta se ilustra elegantemente en una escena de la obra de Tom Stoppard Jumpers, cuando el inspector Bones, que investiga un asesinato, le pregunta, muy suspicazmente, al profesor de filosofía quién es toda esa gente congregada ahí, a lo cual elfilósofo responde: “Positivistas lógicos, básicamente”.
Con delineaciones plurales, las identidades alternativaspueden competir por la importancia en un contexto dado. Por ejemplo, al considerar un problema del transporte en Londres, las lealtades de la persona en cuanto londinense deseosa de mejorar el transporte en su ciudad pueden entrar en conflicto con sus convicciones como gente conservadora en asuntos fiscalesdeseosa de que el gasto público se mantenga bajo un control severo. A veces, los conflictos de identidades relativos a actitudes frente a asuntos de más calibre pueden adoptar una forma másextensa. Por ejemplo, el hecho de nacer en un país particular o dentro de una cultura particular no tiene por qué eliminar la posibilidad de adoptar una perspectiva o una lealtad que difiere mucho de la del grueso de la población de ese país o de esa cultura.

¿Descubrimiento o elección?
Las concepciones comunitarias tienden, con frecuencia, a adquirir un poder persuasivo, al hacer de la identidad comunal definitiva un asunto de realización personal y no de elección. Michael Sandel muestra esta vertiente con admirable claridad: “la comunidad describe justo lo que tienen como conciudadanos pero también lo que son; no una relación que eligen (como en una asociación voluntaria), sino un vínculo que descubren; no meramente un atributo, sino un elemento constitutivo de su identidad.” En esta interpretación —lo que Sandel llama la concepción constitutiva de la comunidad— la identidad precede al razonamiento de la elección: “la persona logra sus objetivos,” comodice él, “no mediante la elección sino la reflexión, como unsujeto consciente (o inquisitivo) ante un objeto de (auto) entendimiento”. En esta visión, la identidad de una persona es algo que ella detecta y no tanto determina. La organización social puede por tanto concebirse, según lo dice Crowley, como un intento de “crear oportunidades de que las personas expresen lo que han descubierto acerca de sí mismas y del mundo y de que persuadan a los otros de su valía”.
Sin embargo, es difícil imaginar que realmente no podemos hacer una elección sustancial entre identidades alternativas y que debemos simplemente “descubrir” nuestra identidad. No es fácil descartar la posibilidad de que constantemente hagamos este tipo de elecciones. A menudo tales elecciones son bastante explícitas, como cuando Mohandas Gandhi decide deliberadamente darle prioridad a su identificación con los indios quebuscan independizarse del dominio británico por encima de su identidad como abogado profesional que busca la justicia legal inglesa, o como cuando E.M. Forster concluye célebremente: “si tuviera que escoger entre traicionar a mi país y traicionar a mi amigo, espero tener las agallas para traicionar a mi país.” Con frecuencia, sin embargo, la elección es implícita y oscura y menos grandiosa en su defensa, pero no por ello deja de ser menos real.
A estas alturas, debería dar unas cuantas explicaciones aclaratorias para prevenir malentendidos sobre lo que estoy afirmando. Primero, la importancia de la elección no significa quecualquier elección que hagamos debe ser definitiva y permanente. En realidad, nuestras propias lealtades y definiciones a menudo oscilan, en modos que quedan bien ejemplificados por el análisis de Albert Hirschman de los “compromisos cambiantes”. Como señala Emma Rothschild, tal oscilación podría ser “una cualidad continua y valiosa de la sociedad civil”. La elección puede ser, en gran parte, un proceso reiterado.
Segundo, no es mi propósito afirmar que las posibiliades de elegir con las que contamos son irrestrictas. Hay límites para aquello con lo que elegimos identificarnos y quizá límites aún más marcados para persuadir a los otros de que nos aceptencomo algo distinto de lo que ya nos consideran. Un judíoen la Alemania nazi podría haber deseado que se le consi-
derara como un cristiano a fin de evitar la persecución ola exterminación, y un afroamericano frente a una horda delinchadores podría haber deseado ser de otra raza. Pero estasredefiniciones bien pueden no formar parte de las opcionesviables de la persona. De hecho, las personas envueltas enel asunto quizá ni siquiera podrían verse como cristianas oblancas, aun si se sintieran dispuestas a tratar de hacerlo.Las opciones reales que tenemos con respecto a nuestra iden-
tidad siempre están limitadas por nuestro aspecto, nuestrascircunstancias y nuestro pasado e historia.
Sin embargo, no es novedoso que las posibilidades de elegir siempre tengan ciertas restricciones, y cualquier teórico de la elección sabe que caracterizar las restricciones que enfrenta la persona que elige es el primer paso para entender cualquier elección que se hace. Lo que importa discutir es si las posibilidades de elegir realmente existen y hasta qué grado son sustanciales. Lo que quiero alegar aquí es que pueden ser bastante sustanciales.
Hay una tercera cuestión que debe considerarse. Podemos, obviamente, “descubrir” nuestra identidad, en el sentido de que podemos averiguar que tenemos un lazo o una ascendencia que previamente desconocíamos. Una persona puede descubrir que es judía. En la novela Gora, de Rabindranath Tagore, el problemático héroe, también llamado Gora, que es defensor de las costumbres y tradiciones hindús y un resuelto conservador religioso, se encuentra en una situación confusa cuando su madre le dice que deniño fue adoptado por la familiaindia luego de que sus padres irlandeses murieron a manos de los amotinados. Descubrimos muchas cosas acerca de nosotros mismos, aun cuando no sean tan fundamentales como aquella que tuvo que enfrentar el nacionalista hindú Gora.
Reconocer esto no equivale a convertir a la identidad sólo en un asunto de descubrimiento, aun cuando la persona descubra algo muy importante acerca de sí misma. De todos modos, hay que enfrentarse a cuestiones de elección. La persona que descubre que es judía tendría que decidir, de todas formas, qué importancia darle a esa identidad en comparación con otras identidades concurrentes: de nacionalidad, de clase, de creencia política, etcétera. Gora tuvo que preguntarse si debía seguir adelante con su defensa del conservadurismo hindú o concebirse como algo diferente, y la elección que surge en su caso (a saber, concebirse simplemente como indio sin una casta o una secta) es, hasta cierto punto, resultado de una decisión ponderada. Debe elegirse aun cuando ocurran descubrimientos.

La responsabilidad y el comportamiento de manada
En realidad, yo argumentaría que la creencia de que en estos asuntos no tenemos elección no es sólo equivocada, sino que puede tener consecuencias muy perniciosas que se extienden más allá de las críticas comunitarias o, para el caso, de la sensatez de las teorías liberales de la justicia. Si las posibilidades de elegir existen y, no obstante, se asume que no están ahí, el uso del razonamiento bien puede sustituirse por una aceptación acrítica del comportamiento conformista, por más descartable que sea. Previsiblemente, tal conformismo puede tenerconsecuencias conservadoras, al alejar antiguas costumbres y prácticas de un escrutinio inteligente. De hecho, las desigualdades tradicionales, tales como el trato desigual a las mujeres en sociedades sexistas, con frecuencia sobreviven debido a que las identidades respectivas, que pueden incluir funciones serviles de la víctima tradicional, se convierten en asuntos de aceptación incondicional, y no de análisis reflexivo. Pero una suposición no cuestionada meramente no se ha cuestionado, lo cual no significa que sea incuestionable.
Muchas prácticas antiguas e identidades asumidas se han desmoronado ante el cuestionamiento y el escrutinio. Las tradiciones pueden cambiar incluso dentro de un país y una cultura específicos. Quizá valga la pena recordar que muchos de los lectores ingleses de The Subjection of Women de John Stuart Mill, publicado en 1874, vieron el libro como la última prueba de su excentricidad; de hecho, el interés por el tema era tan magro que es el único libro de Mill con el que su editor perdió dinero.
Sin embargo, la aceptación incondicional de una identidad social no siempre tiene consecuencias conservadoras. También puede suponer una cambio radical en la identidad,aceptada como ejemplo de un pretendido “descubrimiento” y no como una elección razonada. Algunos de mis propios recuerdos perturbadores de mi primeraadolescencia en la India, a mediados de los años cuarenta, tienen que ver con el cambio general de identidad que vino después de las políticas de división. La identidad de lagente en tanto india, o asiática, o en tanto miembro de la raza humana pareció cederle su puesto —muy de repente— a la identificación sectaria con comunidades hindús, musulmanas o sikhs. El vasto indio de enero se transformó, rápida e incuestionablemente, en el estrecho hindú o el fino musulmán de marzo. La carnicería que se dio después tuvo mucho que ver con elcomportamiento irracional de manada, por medio del cual la gente, por decirlo así, “descubrió” su nueva identidad dividida y beligerante y no logró someter este proceso a un examen crítico. La misma gente repentinamente se hizo distinta.
Si algunos de nosotros, hoy en día, nos seguimos mostrando suspicaces ante las concepciones comunitarias, a pesar de susaspectos atractivos —por ejemplo, el enfoque en la solidaridad dentro de un grupo y en el afecto benigno hacia otros dentro del grupo—, hay razones históricas para ello. De hecho, la solidaridad dentro de un grupo puede ir de la mano con la discordia entre los grupos. Creo que cambios irracionales de identidad semejantes han ocurrido y siguen ocurriendo en diferentes partes del mundo —en la antigua Yugoslavia, en Ruanda, en el Congo o en Indonesia— en formas diversas, con efectos devastadores. Hay algo profundamente debilitante en negar la posibilidad de elegir cuando ésta existe, pues equivale a una abdicación de laresponsabilidad de considerar y valorar cómo debe uno pensar y con qué debe uno identificarse. Equivale a ser víctima de los cambios irracionales de un supuesto autoconocimiento basado en la falsa creencia de que la identidad es algo que debedescubrirse y aceptarse, en vez de algo que debe examinarse yescrutarse.
Este asunto es importante, asimismo, para prevenir lo que Anthony Appiah ha llamado las “nuevas tiranías”, en la forma de identidades recientemente asentadas, que pueden tenerfunciones políticas importantes, pero que también puedentiranizar al eliminar las aspiraciones de otras identidades que sería razonable aceptar y respetar. Appiah analizó estoespecialmente en el contexto de la identidad de los negros —del afroamericano— que sin duda ha sido un ingrediente político fundamental en la búsqueda de la justicia racial, pero quetambién puede ser opresiva si se toma como la única identidad que posee una persona negra, sin que quede lugar para otrasexigencias. Appiah plantea el asunto así:

Al regular este imperialismo de la identidad —imperialismo tan visible en las identidades raciales como en cualquier otra parte— es crucial recordar siempre que no somos simplemente negros o blancos o amarillos o cafés, homosexuales oheterosexuales o bisexuales, judíos, cristianos, musulmanes, budistas o confucianos; sino también hermanos y hermanas, padres e hijos; liberales, conservadores e izquierdistas;profesores y abogados y fabricantes de carros y jardineros; fanáticos de los Padres y de los Bruins; aficionados a la música grunge y amantes de Wagner; entusiastas del cine;viciosos de MTV; lectores de novelas de misterio; surfeadores y cantantes; poetas y amantes de las mascotas; estudiantes y maestros; amigos y amantes. La identidad racial puede ser la base de la resistencia frente al racismo —y aunque hemos progresado considerablemente, aún queda mucho por hacer—, pero no debemos permitir que nuestras identidades raciales nos sometan a nuevas tiranías.

Negar la pluralidad, la posibilidad de elegir y el razonamiento en la identidad puede llevar a una represión, nueva y vieja, así como también a la violencia y la brutalidad. La necesidad dedelinear, por más importante que sea, es perfectamente compatible con el reconocimiento de la pluralidad, de las lealtadesconflictivas, de las exigencias de justicia y piedad, así como de afecto y solidaridad. La elección es posible e importante en la conducta individual y en las decisiones sociales, aun si no estamos conscientes de ella.

Percepciones y cultura
Vuelvo ahora a la función perceptiva de la identidad social. No cabe duda de que las comunidades o culturas a las que pertenece una persona pueden ejercer una influencia fundamental en el modo en que ve una situación o en que considera unadecisión. En cualquier ejercicio explicativo deben tomarse en cuenta el conocimiento local, las normas racionales y laspercepciones y valores particulares que le son comunes a una comunidad específica. El argumento empírico para este reconocimiento es bastante obvio.
¿Acaso este reconocimiento no socava el papel que desempeñan la elección y el razonamiento? ¿Puede ser un argumento a favor de la concepción de la identidad como un “descubrimiento”? ¿Cómo podemos razonar —rezaría este argumento— acerca de nuestra identidad, si el modo en que razonamos debeser independiente de la identidad que poseemos? No podemos realmente razonar si no establecemos de antemano unaidentidad.
Considero que este argumento es erróneo, pero vale la pena examinarlo con cuidado. Es perfectamente obvio que uno no puede razonar en un vacío. Pero esto no supone que, seancuales fueren las previas asociaciones antecedentes de unapersona, éstas deban ser inobjetables y permanentes. La alternativa a la concepción del “descubrimiento” no es la elección desde posiciones “incondicionadas” por cualquier identidad(como suelen suponerlo con frecuencia las concepciones comunitarias), sino las posibilidades de elegir que continúanexistiendo en cualquier posición condicionada que uno ocupe. La elección no requiere que uno salte de ninguna parte a alguna parte.
Sin duda es cierto que el modo en que razonamos bienpuede resultar influido por nuestro conocimiento, nuestras presuposiciones y nuestras actitudes o inclinaciones con respecto a lo que constituye un argumento bueno o malo. Esto no está a discusión. Pero de ahí no se sigue que sólo podamos razonar dentro de una tradición cultural particular, con una identidad específica.
Primero, aun cuando ciertas actitudes y creencias culturales básicas puedan influir en la forma en que razonamos, es improbable que la determinen enteramente. Hay diversas influencias en nuestro razonamiento, y no tenemos por qué perder la habilidad para considerar otros modos de razonar sólo porque nos identifiquemos con un grupo particular y nos hayamos dejado influir por nuestra calidad de miembros de él. La influencia no es lo mismo que la determinación completa, y las posibilidades de elegir subsisten a pesar de la existencia —e importancia— de las influencias culturales.
Segundo, las llamadas “culturas” no tienen por qué incluir una serie única y definida de actitudes y creencias capaces de moldear nuestro razonamiento. De hecho, muchas de estas “culturas” contienen variaciones internas bastante considerables, y pueden sostenerse actitudes y creencias diferentesdentro de una misma cultura, definida en el sentido más amplio. Por ejemplo, a menudo se considera que las tradiciones indias están íntimamente asociadas con la religión, y en muchos sentidos sí lo están, y sin embargo el sánscrito y el pali tienen una literatura sobre ateísmo y agnosticismo más abundante quizá que la de cualquier otro lenguaje clásico: griego, latín, hebreo o árabe.
Una persona adulta y competente tiene la habilidad para cuestionar aquello que se le ha enseñado, incluso día a día. Si bien las circunstancias quizá no fomenten tales cuestionamientos, la aptitud para dudar y cuestionar está al alcance de lacapacidad de cualquier persona. De hecho, no es absurdoafirmar que la posibilidad de dudar es una de las cosas que nos hace humanos y no meros animales incapaces de preguntarse. Recuerdo con cierto cariño y diversión un poema bengalí de principios del siglo XIX, de Raja Ram Mohan Ray, que conocí de niño: “Imagina cuán terrible será el día de tu muerte; los otros seguirán hablando y tú no podrás contradecirlos”. Hay cierta verosimilitud en esta caracterización del rasgo esencial de la muerte. No voy a caer en la exageración de argumentar a favor del lema: Dubito ergo sum, pero la idea no es del todo ajena a mi argumentación.
Estos temas son tan elementales que sería vergonzoso plantearlos si no fuera porque con frecuencia se asume lo contrario, ya sea explícitamente o por implicación. En el contexto de los debates culturales que atañen al propio Occidente, es de hecho muy poco común que se disputen estas afirmaciones bastante obvias. Casi nunca se presupone que, sólo porque una persona nace inglesa o proviene de un medio anglicano o de una familia conservadora o ha sido educada en una escuela religiosa,tiene que pensar y razonar inevitablemente según las actitudes y creencias generales de los grupos respectivos. Sin embargo, cuando se contemplan otras culturas, digamos en África o Asia, los límites impuestos por las respectivas culturas se conciben como si fueran más obligatorios o restrictivos. Dado que lapresuposición de los límites surgidos de la tradición confrecuencia es el argumento de los defensores del pluralismocultural y de los exponentes de la importancia de un mundo multicultural (ideal que, por muy buenas razones, goza de un atractivo y una credibilidad universales), los presuntos límites se conciben, a menudo, no como algo que acotaría y restringiría la libertad del individuo para elegir cómo quiere vivir, sino como una declaración positiva de la importancia de la autenticidad y la legitimidad culturales. Por consiguiente, a losindividuos limitados se les ve como héroes que se resisten a la occidentalización y como defensores de la tradición nativa.
Este tipo de interpretación conduce al menos a dos preguntas diferentes. Primero, si la presuposición acerca de la falta deposibilidades de elegir con respecto a la identidad fuera enteramente correcta, ¿por qué sería apropiado ver en el tradicionalismo de la gente implicada una defensa deliberada de lacultura local? Si la gente tiene una posibilidad real de elegir y elige no separarse de su tradición local, entonces en sutradicionalismo —así elegido— podemos descifrar una defensa deliberada y quizá, incluso, una resistencia heroica. Pero, ¿cómo puede sostenerse esta conclusión si, como se supone habitualmente, la gente no tenía, de todas formas, la posibilidad deelegir? La conformidad sin razonamiento no se puede elevar al rango de elección razonada. Vincular la elección y elrazonamiento es importante no sólo para los reformadores,sino también para los tradicionalistas que resisten la reforma.
Segundo, ¿qué pruebas existen de que la gente nacida en una tradición no occidental carece de la aptitud para desarrollar otra forma de identidad? Evidentemente, la oportunidad para considerar cualquier alternativa bien puede no presentarse, y luego la ignorancia y el desconocimiento pueden obstruir cualquier acto real de elección. Una niña afgana en la actualidad, separada de la escuela y del conocimiento del mundoexterno, posiblemente no consiga razonar libremente. Pero eso no establece una incapacidad para razonar, sino sólo una carencia de oportunidades para hacerlo.
Yo argumentaría que, por más importante que sea la percepción de la comunidad y de la identidad, no puede suponerse que la posibilidad de elección razonada queda descartada por su influencia. Esto no equivale a negar que las influencias que actúan en una persona puedan ser, en la práctica, muy restrictivas. Sin duda pueden restringir y limitar. Pero concebirlascomo una defensa heroica del tradicionalismo, en vez de una esclavitud irracional, sería un error.
De hecho, aun en circunstancias muy difíciles, las cosas sí cambian. Maimónides, el gran sabio judío del siglo XII, tenía razón en mirar con recelo la posibilidad de reforma en unaEuropa intolerante y dogmática, y tenía buenas razones para huir de su tierra natal europea y de las persecuciones religiosas hacia la seguridad de un Cairo urbano y tolerante y del patronazgo del sultán Saladino. Las cosas han progresado desde esa Europadominada por la Inquisición (aunque la historia de mediados del siglo XX dio lugar a titubeos), pero no debemos ahora llegar a la suposición contraria de que, si bien la elección razonada puede ser bastante fácil en Europa, las culturas no occidentales —delCairo y más allá— están inevitablemente encerradas en la tiranía del fundamentalismo irracional. La posibilidad de elegir sí existe; la de razonar también; y nada encarcela más al espíritu que una falsa creencia en la privación inalterable del albedrío y en la imposibilidad del razonamiento. ->— Traducción de Tedi López Mills
Romanes Lecture, pronunciada en la Universidad de Oxford
el 17 de noviembre de 1998.

El museo de Gregorio Selser: la Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina

FUENTE http://impreso.milenio.com/node/8861224
2010-11-07
ENLACE AL ARCHIVO GREGORIO Y MARTA SELSER
Esta voluminosa obra sobre América Latina, cuyo hilo conductor son las intervenciones extranjeras desde el día en que nació Estados Unidos hasta su invasión contra Panamá en diciembre de 1989, es única, no solo por su alcance, sino por su originalidad.

Ninguna persona estudiosa de la política internacional hemisférica podrá prescindir de ella por su riqueza enciclopédica, por la manera en que ordena y contextualiza los datos y documentos in extenso reproducidos. Es una obra de consulta invaluable, imprescindible y, a la vez, mucho más que eso: es el museo de las intervenciones extranjeras en América Latina construido paciente y meticulosamente por Selser durante más de treinta años; un museo que esclarece e invita a descubrir y rememorar, y en cada nueva visita a configurar una nueva comprensión, revisión y reinterpretación de los datos, acontecimientos históricos y su interconexión.

Quién fue Gregorio Selser, a quien el novelista guatemalteco Miguel Ángel Asturias describió como voluntario “de la causa hispanoamericana, un francotirador con la cartuchera cargada de datos y el corazón cargado de sueños […] un trabajador intelectual honesto, sumamente honesto, y si algún ‘pero’ cabría poner a su labor, sería el de ocultarse demasiado tras los materiales de que dispone para la composición de cada uno de sus valerosos libros”.

Hoy, para el público lector menor de 40 años de edad, es muy probable que Selser sea un autor totalmente desconocido, pues murió hace ya casi dos décadas, y la gran mayoría de sus más de 50 libros, publicados en vida durante la segunda mitad del siglo pasado (1955-1990) son casi imposibles de encontrar. Casi todos fueron publicados por frágiles editoriales comprometidas con luchas emancipadoras, o por editoriales universitarias con distribución muy limitada, y en tirajes menores a los usuales en el siglo XV de Gutenberg.

Todos los libros de Selser, sustentados en una cantidad colosal de datos desenterrados por él, buscaban esclarecer y, por lo tanto, socavaban la historiografía hegemónica que apuntalaba al imperialismo proveniente desde fuera, gestado por los colonos de las Trece Colonias, y el interno, el hispanoamericano, consumado por los conquistadores y sus descendientes; imperialismo y “conquistismo”–los dos brazos asimétricos de una pinza de salvajismo depredador insaciable en dinámica interacción (hasta hoy), que permea toda la vida social, ahogándola en un río infinito de atrocidades sin fin.

Uno que otro de los libros de Selser fue sometido al rito purificador de las llamas de inquisidores; así sucedió en Panamá con El rapto de Panamá: de cómo los Estados Unidos inventaron un país y se apropiaron de un canal (1964). En muchos casos sus libros fueron prohibidos, confiscados en aduanas, y tener uno en casa o en el bolsillo podía llevar a quien lo poseía a la cárcel, como aconteció con poseedores de Sandino, general de hombres libres (1955) en la somocista Nicaragua. Su libro Honduras, república alquilada (1983) le mereció, en tiempos del proconsulado de John D. Negroponte, el ser sentenciado públicamente por el gobierno hondureño a ser eliminado físicamente. En 1976, en la lista negra de los escuadrones de la muerte de la dictadura argentina, logró salvarse, salir de su natal Buenos Aires a Panamá, y de allí a México, D.F., donde vivió, polemizó, dio clases en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM y escribió hasta que, invadido por metástasis fulminante, se suicidó el 27 de agosto de 1991 a los 69 años.

Además de sus libros rigurosamente documentados, como periodista publicó ensayos y cerca de trescientos artículos por año durante más de tres décadas; todos caracterizados por una estricta honestidad intelectual en el manejo de los datos y su contextualización, una conciencia histórica crítica, y el mismo rigor de investigador aplicado en los libros. Esto, sumado a su estilo y dominio de la lengua española lo convierten en un clásico del periodismo de investigación y de las ciencias sociales en América Latina del siglo XX.

Los cuatro tomos

La Cronología, obra póstuma, está subdividida en cuatro periodos: de la fundación de Estados Unidos en 1776 a la guerra contra México de 1848 (Tomo I); de 1849 a la guerra contra España de 1898 (Tomo II); de 1899 al fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 (Tomo III); de 1946, creación del orden imperial de la posguerra, hasta el fin de la Guerra Fría y la invasión contra Panamá de diciembre de 1989 a comienzos de 1990 (Tomo IV).

El autor dejó el Tomo IV inconcluso al morir. Ana María Sacristán y Guillermo Fernández Ampié, editora e historiador respectivamente del Centro de Memoria de Nuestra América Latina (CAMeNA) de la nueva Universidad Autónoma de la Ciudad de México, ahora los mayores conocedores de esta obra, asumieron la desafiante tarea de rescatar y reconstruir los archivos del tomo IV que habían sido capturado años atrás, limpiarlos de basura cibernética y ordenarlos cronológicamente. Después, ambos investigadores se sumergieron en los tres tomos anteriores, publicados años atrás por la UNAM en coedición con la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-Azcapotzalco) y la Universidad Obrera de México –hoy agotados–, los revisaron palabra por palabra, corrigieron infinidad de erratas, elaboraron un índice exhaustivo y se adentraron en la lógica y espíritu del autor, para finalmente emprender la edición del Tomo IV en sintonía con los anteriores.

Además, la Cronología completa en DVD, un quinto tomo independiente a bajo costo, permite su difusión masiva y consulta en computadora, y la búsqueda dinámica de cualquier nombre o dato solicitado.

La publicación de la Cronología completa es un logro editorial de trascendencia histórica para las ciencias sociales latinoamericanas, un sueño hecho realidad gracias a la tenacidad de Beatriz Torres, fundadora de CAMeNA.

La presentación tendrá lugar el miércoles 10 de noviembre a las 19 horas, en la sede de la UACM, plantel Del Valle, San Lorenzo 290, esquina con Adolfo Prieto, Colonia Del Valle, DF.

Stephen A. Hasam. Ciudad de México